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jueves, 4 de mayo de 2017

#hemeroteca #teatro #bullying | La Joven Compañía, al rescate de los adolescentes acosados

Imagen: El Asombrario / Una escena de 'La edad de la ira', por La Joven Compañía
La Joven Compañía, al rescate de los adolescentes acosados.
Enrique Llamas | El Asombrario, 2017-05-04
http://elasombrario.com/joven-compania-adolescentes-acosados/

La Joven Compañía, que orienta sus dramaturgias a la difusión del teatro entre el público adolescente -y saben como pocos conectar con él-, encara ahora un drama en el que ‘bullying’, homofobia y represión son los protagonistas, a través de la obra ‘La Edad de la Ira’, la famosa novela de Fernando J. López. Pero también lo son unas ganas terribles de echar a volar. ‘La edad de la Ira’ llega en el momento de auge del odio hacia personas LGTBI en lugares como Chechenia o Sudán.

La adolescencia es esa etapa que podríamos considerar la mili de la vida. Cuando has salido de ella, está únicamente conformada por anécdotas: la vez que escapaste de casa de tus padres para salir de fiesta, la borrachera que dormiste echando pie al suelo, fuera de la litera. La complicidad de tus compañeros –son casi como hermanos– para eludir el calabozo, la semana que te quitaron el móvil, la vez que tuviste una salida de tono con tu padre, el capitán, que en aquella ocasión se lo merecía. Cuando estás fuera, cuando eres adulto, todo son recuerdos de un Edén en medio del infierno. La gente huye cuando te juntas con tus congéneres porque siempre habláis de lo mismo. No le menciones a tu padre el tema de la mili, decía una tira de Mafalda, que luego no calla.

La adolescencia es esa etapa que podríamos considerar la mili de la vida. Mientras estamos en ella queremos que todo vaya deprisa, queremos salir huyendo. Llegar a la universidad, trabajar, empezar a volar. Emanciparse. Que acaben los horarios inflexibles y una autoridad que nos cuestionamos una y otra vez como si viviéramos en un cuartel. Porque así se sienten a veces los adolescentes: en un calabozo. Expulsados al infierno: al este del Edén.

Eso ha estado ocurriendo estos días en el teatro del Centro Cultural Conde Duque: del primer lado están los espectadores como antiguos compañeros de mili; del segundo los actores, la escena. El público se observa a sí mismo, allí, en el calabozo, se ve formando en el patio del cuartel. Se ríe con cosas que recuerda. Recuerda otras que había olvidado. Expresiones, entusiasmos, muchas, muchas cobardías. Un cuerpo grande para quien hace dos días calzaba un 34. El profe odiado, las fiestas tontas. Las prisas de llegar al cuartel a la hora. Pero también el infierno. El cuartel, la habitación propia y pequeña: el calabozo. El dolor de ese 34 que te queda pequeño.

Nace de pronto en el espectador la necesidad de saltar a la escena: de abrazarles, de coger uno a uno a los actores y decirles:

– A ti lo que te pasa es que estás enamorado de tu amiga. Y no lo sabes.

– No eres un niño. No seas cruel como los niños. Sé consciente del daño que haces.

– Eres gay. Háblalo. Cuéntatelo a ti mismo, verás cómo no pasa nada, o al menos cómo no pasa tanto.

Porque en ‘La edad de la ira’ todos somos capaces de reconocernos. De reconocer a nuestros propios amigos. De recordar escenas similares donde fuimos felices. Otras en las que nos sentimos expulsados del Edén, con un pie en el infierno. Vemos esa mano que sale de un encerado para señalarnos inquisidoramente. Años después nos sigue pareciendo injusta. Y esa otra mano –benditos profesores de Literatura- que te tiende ‘La realidad y el deseo’ que te ayuda a levantarte, a entenderte, a saber quién eres. Esas manos que quieren aniquilar y que son más determinantes que los cuadernos pautados donde escribir números.

La Joven Compañía va a salvar a más de un adolescente del calabozo. Lo va a ayudar a convertirse en adulto. Al igual que ha estado ocurriendo con 'La Edad de la Ira', la novela de Fernando J. López, que ahora representan en su versión teatral. El autor fue durante años profesor de Literatura universal: sabe bien de lo que nos habla. También lo sabe La Joven Compañía, en contacto constante con una adolescencia no tan lejana. Juntos nos dicen a los adultos que esto del ‘bullying’ ya nos pasó, pero que sigue pasando en los institutos, en los colegios, en las casas. Que es una vergüenza. A los adolescentes les dicen: “Eh, no estás solo y también esto pasará”. Porque la mili, como la adolescencia, también se acaba.

‘La Edad de la Ira’ se representa en Madrid en el Teatro Conde Duque de Madrid hasta este sábado, 6 de mayo, y en los Teatros del Canal los días 18 y 19 de mayo. Después saldrán de gira por España.

martes, 2 de mayo de 2017

#hemeroteca #teatro #bullying | "No puede ser que el 'bullying' sea algo que esté pasando en el siglo XXI"

Imagen: El Confidencial / La Joven Compañía representa 'La edad de la ira'
"No puede ser que el 'bullying' sea algo que esté pasando en el siglo XXI".
La Joven Compañía retrata la montaña rusa emocional que es la adolescencia en 'La edad de la ira', una obra que habla de tú a tú con los jóvenes del acoso escolar y sexual.
Prado Campos | El Confidencial, 2017-05-02
http://www.elconfidencial.com/cultura/2017-05-02/acoso-escolar-la-joven-la-edad-de-la-ira-bulling_1374849/

"No puede ser que el 'bullying' sea algo que esté pasando en el siglo XXI". Estas contundentes palabras no pertenecen a un político ni se han pronunciado en la barra de un bar o en un vagón de metro sino que las firma un adolescente de un instituto madrileño cualquiera. Serio y categórico, las pronuncia tras asegurar que se ha reconocido a sí mismo en alguno de los episodios de acoso escolar que acaba de ver sobre el escenario. Está sentado en el patio de butacas del Teatro Conde Duque y junto a otro centenar de chavales acaba de ver 'La edad de la ira', de La Joven Compañía.

Otro joven toma la palabra y es igual que crítico. "Los profesores y la sociedad deberían tomar esto como un problema de Estado", dice ante los aplausos de sus compañeros. Unos días antes otro chaval reconoce que es homosexual y que no es nada fácil salir del armario en el instituto. Una chica más alza la voz para decir que ya está bien de que les juzguen como el 'bicho raro' de la clase y que pesan, y de qué manera, las expectativas. Las de los padres, la de los adultos, la de los profesores, las de la sociedad... "No sirves, no vales, no encajas. No soy la basura que veis en mi. La ira es que te juzguen cuando te miran pero sabes que no te ven", son las palabras de una de las actrices que han hecho que reaccione tras la función.

La Joven Compañía prosigue fiel a su espíritu de hacer teatro con jóvenes y para jóvenes, y esta vez toca el tuétano de su existencia. En el Teatro Conde Duque (hasta el 6 de mayo) y en los Teatros del Canal (18 y 19 de mayo), 'La edad de la ira', la adaptación de la novela de Fernando J. López, aborda la compleja y desoladora adolescencia. Ese abismo que se abre en esa época en al que tú estás contra el mundo y el mundo contra ti y ese tiempo de buscar un Edén que ya se empieza a asumir que no existe. Dirigida con tino por José Luis Arellano y levantada por un reparto colosal, esta obra es un retrato de los problemas diarios que sufren los adolescentes, un canto a la diferencia y a la búsqueda de la propia identidad que gana enteros cuando se ve junto a sus verdaderos protagonistas.

"Es una obra necesaria. Necesitábamos hablar de ellos, de ese público que viene a vernos que siempre es un espejo pero nunca tan claro como ahora. Era urgente", asegura Arellano a El Confidencial. "La adolescencia fue un estado maravilloso pero muy complejo. Esta obra representa ese grito de libertad: que alguien me escuche. Todos están pidiendo ayuda constantemente. También queríamos que padres y profesores se pusieran delante de su realidad y pudieran comprender a sus hijos y alumnos. Tendemos a enjuiciarles y pensar que nuestra época era mucho mejor y no es real. También nos sentíamos enjuiciados nosotros y, de repente, somos los que enjuiciamos".

Un supuesto asesinato de un padre a manos de su hijo es el arranque de esta comprometida función, pero realmente es la excusa para introducir al espectador en un thriller en el que está tan presente el deseo como la ira propia de esa edad y el acoso en toda su crudeza. Está el acoso sexual de un profesor a una alumna, está la violencia machista y también el acoso escolar al diferente ya sea al joven homosexual, al repetidor y a la 'bicho raro' o la 'choni' que no cuadran con el estereotipado canon social. "El asesinato es una excusa para jugar al thriller y enganchar. Lo más importante de la función es que es una excusa, bestia y potente, para hablar de ellos mismos a través de un estado bastante límite para entender qué viven los adolescentes, y ellos se ven reflejados porque viven diariamente eso", explica el director.

Hoy se celebra el Día Internacional contra el Acoso Escolar. Según un estudio del año pasado de Save the Children, uno de cada diez alumnos aseguran haber sufrido un episodio de 'bullying'. El 25% por su apariencia física, otro 25% por su género u orientación sexual y otro tanto por razones de etnia o nacionalidad. Además, el 30% de los jóvenes acosados en las aulas afirma haber recibido golpes físicos y uno de cada tres admite haber agredido a un compañero. La Joven Compañía ya dejó claro su compromiso contra el acoso escolar en 'Punk Rock', pero ahora lo trata de manera más descarnada en esta obra que señala con contundencia a los que miran a otro lado ya sean profesores, padres, compañeros o la sociedad. "Somos una compañía de teatro, pero al tener un público joven era una grandísima preocupación. Nos congratula ser un espejo y un lugar de debate".

"Es muy impresionante verla con los chavales porque están en silencio absoluto y reaccionan contra todo lo que es un estímulo para ellos: el amor, la ternura y el 'bullying'. Esta historia habla de ellos mismos y ver cómo verbalizan el acoso que sufren en el coloquio posterior a la función es impresionante. Es raro el día que no sale un chaval diciendo que es homosexual o hablan del acoso de profesores o compañeros, y lo bonito es que el resto de la gente les aplaude. El teatro tiene siempre que generar una catarsis y es la que se produce", afirma Arellano.

El acoso escolar, prosigue el director, es uno de los grandes temas en las aulas ahora. "Siempre lo ha sido. Todos lo hemos sufrido o presenciado, no sé si más o menos que ahora. Supongo que ahora se intentar hablar más. Creo que al identificar el acoso y ponerle nombre ha salido más a la luz, pero también es cierto que sigue habiendo muchos profesores que quizás no tienen armas para afrontarlo. La sociedad debería darle armas al profesor para luchar contra el acoso y también a las familias. ¿Cómo una sociedad educa a nuestra gente joven? Al final les enseñan palabras, leyes y normas pero no hay una enseñanza emocional para enfrentarse a la vida", reflexiona Arellano.

'La edad de la ira' retrata ese repunte de la homofobia, la violencia en las aulas y la asfixia social de un mundo en crisis, pero también busca los puntos de luz de una época de descubrimiento y de unos chavales que son rebeldes por naturaleza y solo buscan sentir, amar, tener amigos y ser felices. Por eso, su valor radica en el retrato fiel y fidedigno de la montaña rusa que impone la adolescencia y el peso que carga la sociedad sobre unos jóvenes sin armas para afrontar "una época dura y muy complicada". "Necesitamos que nos deis la palabra", grita uno de ellos sobre el escenario ante un patio de butacas mudo copado por adolescentes que asienten con la cabeza porque, como añade Marcos, el joven protagonista de la obra, "adolescencia es el incendio en el que la vida grita su comienzo".

Teatro contra el acoso escolar
Esa catarsis que genera el teatro cuando aborda problemas reales como es el acoso escolar de la que habla José Luis Arellano es la que va a llevar a La Joven Compañía a los Teatros del Canal con 'La edad de la ira' y 'Punk Rock' dentro de un proyecto de la Comunidad de Madrid contra el 'bullying'.

Además, esta tarde en el Teatro Reina Victoria de Madrid se podrá ver 'Papel', una obra de José Padilla inspirada en la historia de Jokin Zebeiro. La función, protagonizada por Ana Vayón y Juan Blanco, es solidaria y toda la taquilla se destinará a la Fundación ANAR de ayuda a niños y adolescentes en riesgo. Y Sudhum Teatro estará a la Sala Cuarta Pared (5 y 6 de mayo) con 'Mosca', una obra que pone en el centro a Pedro, un niño de 10 años víctima de acoso escolar.

#hemeroteca #bullying | “Ten cuidado con tu hijo porque le están machacando”

Imagen: El País
“Ten cuidado con tu hijo porque le están machacando”.
Una llamada anónima alertó a una madre del acoso escolar al que había estado sometido su hijo durante cuatro años.
Alba Moraleda | El País, 2017-05-02
http://politica.elpais.com/politica/2017/04/27/actualidad/1493303379_579589.html

Una llamada desde un número oculto despertó una noche a Guadalupe Cabanillas. “Ten cuidado con tu hijo porque lo están machacando”, le dijo una voz desconocida. En ese momento esta madre se dio cuenta de que el comportamiento de su hijo, que se pasaba el día en su cuarto metido en la cama, tenía que tener una explicación diferente a “son cosas de adolescentes”. El Juzgado de Menores de Badajoz reconoció en diciembre el acoso escolar al que había estado sometido su hijo, que ahora tiene 16 años, y condenó a uno de sus compañeros de colegio por un delito contra la integridad moral a un año de “tareas socioeducativas” y al pago de una indemnización de 3.000 euros, con el colegio Salesianos Ramón Izquierdo como responsable civil subsidiario.

El menor sufrió vejaciones, tanto físicas como psicológicas, durante cuatro años en el centro educativo, según cuenta la madre. Llegaba a casa con arañazos, marcas en la piel y con la ropa y los libros rotos. Las agresiones pasaron de ser en los recreos a colarse en el aula cuando en cuarto de ESO le tocó compartir clase con el agresor. La sentencia dice que este tenía una conducta de acoso escolar tendente a ridiculizar, intimidar y aislar a la víctima. “De modo sistemático insultaba a este, humillándolo con el mote de ‘Acoplao’, cada vez que intentaba relacionarse con otros compañeros, en los que el agresor influía para lograr el aislamiento”.

“Mi hijo se inventaba motivos para no ir al colegio. Un día le dolía una mano, otro la cabeza, y se pillaba unos cabreos enormes cuando el médico le decía que estaba estupendamente y que podía ir a clase”. Nunca les contó a sus padres que tuviera problemas. “Él lo tapaba. Puede que por miedo o por vergüenza”. Finalmente, le fue diagnosticado un trastorno ansioso depresivo. Tras la llamada que recibió, Guadalupe Cabanillas habló con los profesores. “Esa llamada me abrió los ojos. De no haberse producido no sé si ahora tendría hijo”.

La sentencia reconoce la culpa del centro por no adoptar “alguna medida de vigilancia, control o seguimiento”. Y reprocha: “La víctima es un alumno de más de diez años en el colegio, con un comportamiento bueno y un expediente académico aún mejor, que venía mostrando un rendimiento inferior al habitual, lo cual unido a todas esos pequeños incidentes que el centro parece querer reconocer a medias, son una señal de alarma, cuando menos, que merecen toda la atención, porque lo contrario es susceptible de producir en el menor un daño moral que podrá ser resarcible, pero que no es admisible en quienes están para garantizar la seguridad psíquica y moral en sustitución de los padres”.

El menor pasó de ser un buen estudiante a llegar siempre tarde y a que le castigaran. Tras denunciar al agresor y al centro, el menor cambió de colegio en marzo de 2016 y, aunque no le apetece hablar de lo que vivió, reconoce que ya está bien. Fue entonces cuando se acabaron los gritos o las reacciones desproporcionadas. “La primera mañana que le escuché cantar en la ducha me sorprendió. Después me asombré de que ese hecho tan cotidiano me hubiera chocado”, cuenta la madre.

Mirar para otro lado
José Vicente Pacheco, de 47 años, es el padre de la víctima y profesor de un instituto público. Recrimina al antiguo colegio del niño las pocas ganas de ayudar. “La falta de acción de los profesionales, a veces por restar importancia a la situación como parece haber ocurrido aquí, hasta el momento en el que daño estaba causado, como por la actitud de mirar para otro lado y así no existe el problema que dañe la imagen del centro escolar, favorece la ley del más fuerte”, refleja el fallo judicial. La violencia y el acoso entre menores tiene para María Teresa Cabeza, abogada de la familia, gran similitud con la machista. “Antes decían que eran cosas del matrimonio y con estos casos que son cosas de niños. La necesidad de concienciación sobre este problema aún es muy grande”.

Aunque el proceso judicial fue duro, los padres recuerdan que su hijo siempre se mostró dispuesto ayudar. No quiere, como le reconoció a su madre, “que ningún niño pase por lo que ha pasado él”.