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miércoles, 27 de agosto de 2025

#hemeroteca #inmemoriam | Muere a los 79 años el actor Eusebio Poncela, rostro icónico de ‘Arrebato’ y ‘La ley del deseo’

Eduardo Poncela //

Muere a los 79 años el actor Eusebio Poncela, rostro icónico de ‘Arrebato’ y ‘La ley del deseo’

El intérprete, protagonista de ‘Matador’, ‘Werther’, ‘Martín (Hache)’ y ‘Los gozos y las sombras’, y candidato al Goya por ‘Intacto’, ha fallecido en su casa de El Escorial, víctima de un cáncer
Gregorio Belinchón | El País, 2025-08-27
https://elpais.com/cultura/2025-08-27/muere-el-actor-eusebio-poncela-a-los-79-anos.html

El actor Eusebio Poncela ha muerto este miércoles a los 79 años. Fuentes de su entorno han confirmado a El País que sufría de un cáncer desde hace un año y que ha fallecido en su casa de El Escorial. Rostro icónico de una obra maestra y de culto como 'Arrebato' (1979), de Iván Zulueta, su recuerdo estará ligado al cine de Pedro Almodóvar por ‘Matador’ (1986) y ‘La ley del deseo’ (1987). Y con todo, participó en más de un centenar de obras de teatro, series de televisión y otras películas como ‘Martín (Hache)’, ‘Operación Ogro’ o ‘Intacto’.

Poncela nació en el barrio madrileño de Vallecas en 1945. De su padre recordaba que era un buen hombre, “un socialista que luchó en la guerra en el bando perdedor”. Su infancia estuvo marcada por dos constantes: su afán por ser actor y sus habituales expulsiones de colegios (hasta de ocho lo echaron), que con los años él recordaba entre risas.

Donde sí logró entrar, y no le echaron, fue en la Real Escuela Superior de Arte Dramático, donde estudió Interpretación, y a finales de los setenta ya había logrado ser un rostro conocido, gracias a su belleza y fiereza, en el teatro español tras interpretar un ‘Romeo y Julieta’ con María José Goyanes y, sobre todo, un ‘Marat-Sade’ con la compañía de Adolfo Marsillach. Su rostro perfilado, casi anglosajón, similar al del actor británico Terence Stamp, su carácter avasallador y su cuerpo fibroso (amante del ejercicio, durante el confinamiento se escapaba por la sierra madrileña hasta que se cayó y se rompió varias costillas) le añadían capas a su talento interpretativo.

Al cine no llegó hasta la rompedora ‘La semana del asesino’ (1972), de Eloy de la Iglesia, un filme de terror protagonizado por un trabajador de un matadero cárnico (Vicente Parra) que en una discusión mata accidentalmente de una pedrada a un taxista. Poncela daba vida a un vecino de un moderno edificio de apartamentos adyacente a la chabola del protagonista, que descubre sus secretos. “Me parece increíble haber empezado por ahí, ya abriendo brecha y cantando las cuarenta”, contaba Poncela en Icon en 2022. “Eloy era la pera, le guardo mucho cariño, recibió muchos palos. Fue el primero que se enfrentó a la catarata de hostias, porque Iván Zulueta llegó 10 años después y Pedro [Almodóvar] un poco más tarde. La película pudo hacerse porque Vicente Parra, el protagonista, la sacó adelante para poder trabajar. Era un actor carismático y popular, estaba muy dentro del franquismo por su actitud y por sus trabajos, hacía cosas muy edulcoradas. Pero cuando los actores no son auténticos y guardan secretos [Parra era, según algunos compañeros, homosexual], enferman o no hacen bien su oficio. Un actor, para ser bueno, no puede guardar secretos ni llevar falsedades dentro. Entonces este hombre empezó a tener dificultades e hizo ‘La semana del asesino’. ¡Con lo que no contaba era con que Eloy iba a ser tan, tan, tan salvaje!“.

Poncela nunca escondió secretos, ni se calló, ni albergó falsedades. “Lo primordial es que nunca me he tomado este oficio como una carrera. Yo no estaba haciendo una carrera, estaba haciendo una vida. El oficio me gustaba porque me servía para investigar. Y en base a eso hacía las películas, quitando cuando estaba ‘colgado’, que ahí hacía lo que fuera para comprarme lo que necesitaba. Generalmente, he recibido ofertas de los mejores directores de este país. A todos los he seducido. ¡Todos los interesantes han pasado por estas manos!“, aseguraba en esa entrevista tras recibir el premio de honor del festival LesGaiCineMad.

Entre el final de los setenta y los ochenta encadenó trabajo tras trabajo (la muerte de Franco, contaba, le pilló de subidón de LSD en París). En ‘Arrebato’ (1979) encarnó a un cineasta que acaba de montar su última película y cuya adicción a la heroína hace que su percepción sea distorsionada, como en un sueño. La voz y la presencia de Poncela seducen al público, y ahí coincidió con Cecilia Roth, con la que volvería, dos décadas después, a compartir otro gran éxito, ‘Martín (Hache)’, en 1997. En ese cierre de los setenta estaría, por ejemplo, en ‘Operación Ogro’, sobre el asesinato a Carrero Blanco, mano derecha de Franco, e iniciada la siguiente década, en la serie ‘Los gozos y las sombras’, con la que obtuvo una enorme popularidad en la calle, y en el ‘thriller’ ‘El arreglo’.

Así llegó Almodóvar con, primero, ‘Matador’ y posteriormente, y sobre todo, ‘La ley del deseo’, donde el cineasta que encarna le dice al personaje de Antonio Banderas: “Me emociona tu ternura, pero no te recomiendo que te enamores de mí, soy demasiado egoísta y llevo una vida incompatible”. Una sentencia cercanísima a su figura. Sobre su relación con Almodóvar, apuntaba: “No pasa nada, no tengo ningún problema. Lo que ocurre es que, como soy muy bocazas y no apetece callarme, a veces los medios hacen un estereotipo de mí. Pero ya está, no pasa nada, las relaciones en este oficio se diluyen. De pronto son apasionadas, todo es la hostia, y de pronto dejas de verte. Pasa todo el rato, quitando alguna excepción como Adolfo Aristarain, con quien todavía tengo relación. Que eso ocurra es un milagro. Mi relación con Almodóvar fue fabulosa. Nos cagamos de risa y todo fue maravilloso hasta que se terminó”. Aunque confesaba que no había visto ‘Dolor y gloria’, en la que Asier Etxeandia encarnaba a un trasunto suyo: “No me interesa el pasado. Me da pereza, que es la madre de la indiferencia”, aseguraba a El País en septiembre de 2019.

Poncela, en esos ochenta, protagonizó ‘Werther’, de Pilar Miró, la serie ‘Pepe Carvalho’, sobre el personaje creado por Manuel Vázquez Montalbán, o ‘El Dorado’, de Carlos Saura. Y en los noventa siguió a la caza de proyectos distintos: ‘Continental’, ‘El rey pasmado’, ‘El invierno en Lisboa’, ‘El beso del sueño’, ‘El laberinto griego’ y, en 1997, ‘Martín (Hache)’, de Aristarain, con Federico Luppi, Juan Diego Botto y Cecilia Roth, rodada durante el tiempo que vivió en Argentina. “La gente joven”, contaba en 2022, “me recordará por ‘Arrebato’. Ha trascendido. Es más minoritaria, menos conocida, pero estoy viendo que tiene un camino más largo. Si vas a Sudamérica, ‘Martín (Hache)’ es gigantesca allí. Se ponen de rodillas a recordarme lo de: ‘Hay que follarse a las mentes’. Si me pongo a pensar en todas las películas que he hecho que van a seguir viéndose cuando yo no esté, me salen unas cuantas".

El actor nunca dejó de trabajar, aunque recayera en papeles más secundarios, en cine, teatro o televisión. Él solo buscaba retos: “Si no, ¿por qué me dedicaría a esto?”. Encarnó en 2017 en la obra ’Esto no es la casa de Bernarda Alba’ a la Bernarda del título en una versión con actores masculinos, dirigida por Carlota Ferrer, lo que potenciaba las palabras femeninas creadas por García Lorca. “He trabajado mucho en esta vida, y eso que soy perezoso. Muchos artistas se han acercado a mí por ‘Arrebato’ o por ‘La ley del deseo’, por rasgos cercanos a mi personalidad, que creo que enseñé demasiado en ‘Martín (Hache)’”. Por su presencia, tenía facilidad para villanos retorcidos, como el cardenal Cisneros al que dio vida en las series ‘El Ministerio del Tiempo’ y ‘Carlos, rey emperador’, y en la película ‘La corona partida’. Ese físico también le ayudó en el género del fantaterror, como demuestran ‘Tuno negro’, ‘Intacto’ (su única candidatura al Goya) o ‘La herencia Valdemar’, que incluso trasladó al teatro en, por ejemplo, ‘El sirviente’ (2019); y como secundario potente en ‘Remake’, ‘Hermanas’, ‘Vengo con la lluvia’, ‘Sagitario’, ‘Los Borgia’, ‘Águila roja’ o ‘Teresa, el cuerpo de Cristo’. Este 2025 volvió a las series con ‘Matices’.

domingo, 1 de junio de 2025

#hemeroteca #homofobia | Markel Ganboa: “La homofobia sigue latente y están creciendo muchísimo los mensajes de odio”

Markel Ganboa es el director del espectáculo 'La Casa' //

Markel Ganboa · Director de 'La Casa. Tragicomedia actual de los realities en España': “La homofobia sigue latente y están creciendo muchísimo los mensajes de odio”

Con los nervios lógicos del estreno, el durangarra y director Markel Ganboa adelanta los detalles de 'La Casa. Tragicomedia actual de los realities en España'
Kevin Doyle | Deia, 2025-06-01
https://www.deia.eus/bizkaia/2025/06/01/homofobia-sigue-latente-creciendo-mensajes-9706370.html

Con los nervios lógicos del estreno, el vecino de Durango y director Markel Ganboa adelanta los detalles de 'La Casa tragicomedia actual de los realities en España'.

P. ¿Cómo nace este proyecto?

Nace un poco de la necesidad de ahondar en textos lorquianos adaptándolos a la actualidad. Surge desde esa pregunta de qué sería, cómo escribiría o qué haría Lorca hoy en día. Viendo cómo podíamos adaptar 'La Casa de Bernarda Alba', nos dimos cuenta de que los realities podían ser un punto de partida bastante interesante. Fue entonces cuando creamos dos líneas de escritura, la de Lorca y la de los realities. También vimos la necesidad de hablar del colectivo LGTBI en el entorno rural. Lorca hablaba de las mujeres en el entorno rural y nosotros hablamos un poco de las realidades LGTBI.

P. ¿Qué destacaría de su puesta en escena?

El uso de los textos y el verso lorquiano en un código y en una forma teatral fresca. Pensamos que está creada para un público juvenil donde usamos el recurso del reality lo que nos está dando mucho juego para acercarnos a este público. Yo diría que es una puesta en escena fresca, dinámica y arriesgada también.

P. ¿Cuánto de ficción y cuánto de realidad hay en este espectáculo?

Hay un poco de las dos, pero mucha realidad más que ficción. Y es que como en todas las historias de ficción, siempre hay algo profundamente verdadero. Al final para los realities partimos un poco del teatro documento. Es decir, documentarnos para crear escenas y para crear cosas. Y sí que hay mucha realidad en este texto. Yo me atrevería a decir que Lorca era un visionario y que al final todo lo que escribía no era ficción, sino que estaba describiendo la realidad. Entonces me gusta pensar que en este texto hay mucha realidad y mucha verdad.

P. ¿Qué persigue este espectáculo?

Queremos poner en el centro la atención al colectivo LGTBI y no pensar que todo está conseguido porque tengamos leyes. La homofobia sigue latente y últimamente están creciendo muchísimo los mensajes de odio. Quiero pensar que somos más los que estamos en contra de ese odio que los que lo fabrican. Hay que plantarles cara; si no luchamos y no alzamos la voz, ellos van a ser más fuertes. España es uno de los países mundiales con más derechos LGTBI, pero no podemos retroceder.

P. ¿Qué ha aprendido a la hora de dirigir este espectáculo?
A recibir de los actores y ha sido un proceso maravilloso. Ha sido una creación que hemos ido construyéndola entre todos y yo simplemente dirigía con la mirada. Los actores han dado mucho de ellos porque han creído fielmente en el proyecto; cosa que agradezco. El público encontrará una historia común, pero desde diferentes puntos de vista.

P. ¿Por qué la ciudadanía no debe de perderse este estreno?

Porque es teatro 'made in' Durango. El apoyo de la gente en la cultura es fundamental. Sin cultura no hay vida. Me gustaría ver San Agustín lleno con una obra que tiene tintes de Lorca y que el público no piense que pereza. Que tengan ganas de venir y quieran ver una historia de amor pura.

P. ¿Qué les diría a todas esas personas que piensan que Lorca es un auténtico tostón?

Que vengan que van a ver un espectáculo muy millennial; muy generación Z. Somos intensos y vamos a contar una historia donde habrá crudeza, intensidad y tragedia. Si queremos ser libres tenemos que ver esta historia porque habla en todo momento de libertad, amor y de querer.

P. ¿Qué tal lleva el salto de la interpretación a la dirección?
Ni soy intérprete ni soy director. Trabajo en la producción audiovisual y escénica. Esto es mi trabajo de fin de grado; un trabajo pandémico que quedó en el cajón y ahora vuelve a ver la luz. Todo lo hago desde un punto de pista amateur. Dicho esto, el salto a la dirección me ha gustado, pero no veo mucho más haciendo esto.

P. ¿Qué sensaciones tiene a pocos días del estreno?

Tenemos muchas ganas de que la gente lo vea. En este sentido, nos gustaría animar también a los escolares que están leyendo Lorca en clase a que vengan a verlo porque se puede reinterpretar la literatura y el teatro. Cuando una historia es universal la puedes adaptar y llevar por donde quieras que vas a seguir contando lo mismo.

P. ¿Qué tal lleva los nervios previos al gran día?
No te voy a mentir; hay nervios, cosquilleo, ganas de subirse al escenario y cierta presión también. Creo que es algo normal y si no estaríamos nerviosos, es que algo estamos haciendo mal. Hay ganas de presentar y ver cómo la gente recibe esto. Hoy por hoy no estoy al 100% nervioso, pero a medida que se acerque la fecha estaré hecho un flan.

P. ¿Impone presentar en casa?
Todo lo contrario; te da un subidón terrible. Que te acoja el teatro, el Ayuntamiento de Durango y Andragunea para entre todos sacar esta iniciativa central del programa del Orgullo, me parece un orgullo, nunca mejor dicho.

P. El 27 de junio [i.e. 28 de junio] se conmemora el Día internacional del Orgullo LGTBIQ+. ¿Qué mensaje mandaría?

Hay que movilizarse; en la lucha LGTBIQ+ somos más y somos muchos más fuertes.

lunes, 5 de febrero de 2024

#libros #gais #vih | La noche en que Larry Kramer me besó

La noche en que Larry Kramer me besó / David Drake ; prólogo de José Villarrubia epílogo de Pedro Víllora ; traducción de Pedro Víllora y José Villarrubia.

136 p.
Madrid : Dos Bigotes, 2024 [02-05].

/ ES / EN* / Libros / Literatura / ACT UP / Activismo / Gais / Larry Kramer / Teatro / Testimonios / VIH-Sida

📘 Ed. impresa: ISBN 9788412765731 / 17,95 €
📝 Cita APA-7: Drake, David (2024). La noche en que Larry Kramer me besó. Dos Bigotes.


Una de las primeras obras de teatro que subió a los escenarios la crisis del VIH/sida en la década de los 90. Publicada por primera vez en castellano cuando se cumplen más de tres décadas de su estreno, ‘La noche en que Larry Kramer me besó’ es un vibrante monólogo semiautobiográfico en el que el actor, director y dramaturgo David Drake nos relata su viaje de autodescubrimiento como hombre gay a la vez que describe los devastadores efectos de la crisis del sida, que asoló a la comunidad LGTBIQ+ en la década de los ochenta.

El autor aprovechó la ira y la frustración que dominaron el movimiento ACT UP y el impacto que le produjo ver sobre el escenario ‘Un corazón normal’ (‘The Normal Heart’) de Larry Kramer para escribir su propia obra activista, que interpretó en su estreno en el Perry Street Theatre de Nueva York en el mes de junio de 1992, unos días antes de su cumpleaños y del aniversario de los disturbios de Stonewall.

‘La noche en que Larry Kramer me besó’ permaneció en escena durante un año entero, lo que la convierte en uno de los monólogos más longevos de la Gran Manzana. Ha sido objeto de medio centenar de montajes en todo el mundo y se ha traducido, entre otros, al francés, griego y portugués. En el año 2000 fue adaptada al cine por Tim Kirkman y protagonizada por el propio autor.

David Drake nació el 27 de junio de 1963 en Edgewood, Maryland. Dramaturgo, director de escena y actor, logró un importante reconocimiento a principios de los noventa por escribir y protagonizar ‘La noche en que Larry Kramer me besó’. Esta obra logró, entre otros, el premio Obie y el Drama-Logue a la mejor interpretación en solitario. Fue también candidata en la categoría de mejor nueva obra en los Lambda Literary Awards. Además de su papel en la adaptación cinematográfica de esta obra, Drake hizo un pequeño papel en ‘Philadelphia’ (1993) de Jonathan Demme, primera película de Hollywood que abordó la epidemia del sida. En la actualidad, trabaja como director artístico del Provincetown Theater.

martes, 7 de noviembre de 2023

#hemeroteca #homofobia #teatro | Asociación Lírica y herederos de Luis Mariano califican 'El novio de España' de irrespetuosa

Facebook - Chescudero / El elenco de 'El novio de España' tributa su homenaje a Luis Mariano en Irun

Asociación Lírica y herederos de Luis Mariano califican 'El novio de España' de irrespetuosa

M. A. I. | El Diario Vasco, 2023-11-07

https://www.diariovasco.com/bidasoa/irun/asociacion-lirica-herederos-luis-mariano-califican-novio-20231108213847-nt.html

La Asociación Lírica Luis Mariano y los herederos y familia del tenor irunés han hecho público un comunicado sobre 'El novio de España', espectáculo representado recientemente en Irun. Consideran que la representación de la figura de Luis Mariano que se muestra en esta obra «es aberrante y despreciable», así como la de Carmen Sevilla, «plasmada también como una chantajista implacable y sin escrúpulos». Critican, asimismo, la representación que se hace de Patchi Lacan, amigo, chófer y asistente de Luis Mariano.

Los firmantes del comunicado aseguran que en 'El novio de España' se utilizan «sin reparo hechos y datos reales históricos hasta convertir el escenario en uno de esos platós televisivos donde se puede decir y lanzar cualquier tipo de difamaciones sobre los protagonistas, por muy disparatadas que sean». También se preguntan «dónde está la barrera que separa la ficción o la fábula de la realidad y el respeto. En 'El novio de España', desde luego, no la hay, y este último brilla por su ausencia». Consideran que este espectáculo «traspasa todas las barreras y líneas rojas del respeto que se debería tener hacia dos artistas, Carmen Sevilla y Luis Mariano, y Patchi Lacan».

Asimismo, denuncian que los autores de 'El novio de España' «nunca» han contactado con familiares o allegados de Luis Mariano para cotejar los datos sobre su biografía. Lamentan que la representación traslada «una imagen manchada, deteriorada y tergiversada de dos grandes artistas y personas».

viernes, 27 de octubre de 2023

#hemeroteca #homosexualidad #teatro | El estreno nacional de ‘El novio de España’ abre la programación de noviembre en el Palacio de Festivales

Dídac Flores, Christian Escudero, Carmen Raigón y Marta Valverde //

El estreno nacional de ‘El novio de España’ abre la programación de noviembre en el Palacio de Festivales

Nyka Goicoechea | Filtración, 2023-10-27

https://www.periodicofiltracion.es/articulo/cultura/estreno-nacional-novio-espana-abre-programacion-noviembre-palacio-festivales/20231027170530015283.html 

El estreno nacional de ‘El novio de España’, con funciones previstas en la Sala Pereda los días 3 y 4 de noviembre, a las 19.30 horas, centra la programación del Palacio de Festivales de Cantabria la próxima semana.

Esta obra de teatro musical, que servirá también para abrir la programación del mes de noviembre, está dirigida por Juan Carlos Rubio, quien también es su autor, y cuenta con la dirección musical y las composiciones de Julio Awad.

Es el cuarto estreno de la temporada actual del Palacio de Festivales y, según explica su autor, es un nuevo homenaje al patrimonio musical español.

Y es que, para Rubio, en una cartelera dominada por el repertorio anglosajón, “maravilloso y necesario”, es oportuno aportar musicales de creación propia que hagan “reflexionar” al público sobre nuestra historia y que “ayuden a no repetir los mismos errores que tanto dolor han acarreado”.

Con una duración de 100 minutos, sin descanso, es el año 1952. El internacionalmente conocido cantante vasco Luis Mariano se encuentra en España rodando ‘Violetas imperiales’. Tras el enorme éxito de ‘El sueño de Andalucía’, Carmen Sevilla y él vuelven a protagonizar una película musical. Entre los dos existe una entrañable amistad que ambos saben que no pueden convertirse en amor, dadas las evidentes preferencias sexuales del cantante. Pero Luis está dispuesto a ‘heterosexualizar’ su imagen, zanjar las habladurías y pedir a la actriz que se case con él. Se convertirá en un ‘hombre de verdad’.

Carmen no comprende la repentina ansiedad de Luis por “normalizar” su vida. Y es que el tenor esconde una poderosa razón: sus padres, republicanos exiliados al comienzo de la Guerra Civil, quieren regresar a España. Y él desea pedirle a Franco que se lo permita, renovando sus pasaportes. Si para alcanzar ese fin ha de renunciar a su verdadero ser, está dispuesto. La actriz se niega a participar en un matrimonio de conveniencia, pero promete ayudarle a conseguir sus objetivos. El día 18 de julio Franco dará su tradicional fiesta en La Granja. ¿No es ese el momento perfecto para que Luis pueda conseguir su objetivo?

Carmen Sevilla y Luis Mariano formaron una popular pareja artística, colaborando en tres exitosas películas: ‘El sueño de Andalucía’, ‘Violetas imperiales’ y ‘La bella de Cádiz’.

Tangos, operetas, zarzuelas, music hall, copla, entre otros. En ‘El novio de España’ se reúnen canciones que pertenecen a la historia musical de este país y que, a lo largo de las décadas, han conformado la banda sonora de nuestras vidas. [...]

NOTA DE IGLU: Un preestreno o ensayo público de la obra se realizó en el Centro Cultural Amaia de Irun, el día 27 de octubre de 2023.

viernes, 21 de julio de 2023

#hemeroteca #teatro #memoria | 'El novio de España' llega al Teatro Amaia con Luis Mariano de protagonista

DV / Presentación de 'El novio de España' en el Teatro Amaia //

'El novio de España' llega al Teatro Amaia con Luis Mariano de protagonista

La obra de teatro musical explica la historia de Luis Mariano y Carmen Sevilla y se cantará una canción en euskera
Ane Piñeiro | El Diario Vasco, 2023-07-21
https://www.diariovasco.com/bidasoa/irun/novio-espana-llega-teatro-amaia-luis-mariano-20230722215222-nt.html 

El Centro Cultural Amaia acogerá la obra teatral 'El novio de España' el 28 de octubre a las 20.00 horas. Se trata de un musical sobre la vida de Carmen Sevilla y el irundarra Luis Mariano. La delegada de Cultura, Nuria Alzaga, afirma que tener esta obra en la ciudad es muy importante, ya que será «un espectáculo muy especial, interesante y muy irunés».

Agradecida, cuenta que «para los iruneses e irunesas es todo un honor y un lujo que en nuestra ciudad se pueda ver por primera vez esta pieza. Porque además, así podemos seguir recordando a este conocido tenor».

La obra pone el foco «en la vida y en el aspecto más personal de Luis Mariano. Vamos a poder conocer hechos singulares y también la estrecha relación que tenía con Carmen Sevilla», explica Alzaga.

Xabier Agirre, de Txalo Producciones, cuenta que «el mago de todo esto es Juan Carlos Rubio, el autor de la obra. Sin él no estaríamos aquí. Está creando una trilogía de personajes muy importantes». Es una obra que cuenta una historia interesante porque se verán «los momentos muy complicados de la Guerra Civil, que fue una época también muy difícil. En estos años había miles de personas exiliadas y millones de españoles que vivían en una dictadura».

Otro de los puntos a destacar según Agirre es que «la historia se va a contar con muchas canciones y una de ellas, en euskera. Esa canción se llama 'Ezin ahaztu'».

Agradecido a todo el equipo, cuenta que «tenemos un grupo de lo más importante que hay a nivel nacional» y desea «estar unos años con esta obra». Destaca la importancia del trabajo que hay detrás del escenario «se han juntado tres productoras, Pentación Espectáculos, Olympia Metropolitana y Txalo Producciones. Además, el encargado de la música es Julio Awad; el coreógrafo, Rubén Olmo, que también es el director del Ballet Nacional de España».

Los actores son muy experimentados. «Por ejemplo, para el personaje de Carmen Sevilla se llevó a cabo un casting en Madrid al que se presentaron 223 personas». Destaca que «se basa en hechos reales históricos aunque algunos también son inventados, hay parte de ficción. Y por supuesto, es una obra muy amena dónde también se verá una parte de humor».

María Díaz, también de Txalo Producciones, afirma que «el equipo de esta obra es digno de un teatro nacional». Por primera vez harán un ensayo general en Irun, «es muy importante hacerlo aquí, normalmente se hacen en Madrid. Es el primer contacto que tenemos con el público porque las obras las hacemos para ellos. Y en este caso, una de las opiniones que más nos importa es la de los irundarras». Además, ilusionada, cuenta que es una historia que «tiene que estar en Sevilla, en Irun y en todos los lados». La responsabilidad de los actores es muy grande, cuenta Díaz, «por ejemplo, Christian Escudero, que es quien hace de Luis Mariano, ha superado un gran casting». Asimismo, asegura que «hay que hacer justicia y hay que pasear esta obra por toda España». Las entradas para ver la obra ya están disponibles en la taquilla del Amaia KZ o en la página web por un precio de 20 euros por persona. Las entradas estarán a la venta hasta una hora antes, siempre y cuando queden plazas disponibles.

domingo, 14 de mayo de 2023

#hemeroteca #gais #teatro #danza | Marcos Morau: "El teatro es mi ángel de la guarda y mi ángel exterminador"

Valencia Plaza / Marcos Morau //

Marcos Morau: "El teatro es mi ángel de la guarda y mi ángel exterminador"

El ontinyentí presenta una de sus últimas obras, ‘Opening Night’, en Les Arts. En la entrevista repasa también algunas cuestiones que atraviesa su fascinante carrera
Álvaro Devís | Valencia Plaza, 2023-05-14
https://valenciaplaza.com/marcos-morau-el-teatro-es-mi-angel-de-la-guarda-y-mi-angel-exterminador

Marcos Morau viaja mucho (muchísimo), y tiene la suerte de hacerlo con el gusto de cosechar éxitos continuamente. A través de La Veronal o con otras compañías ha desarrollado un lenguaje propio que va más allá de la danza ‘kova’ que convirtió en su marca de la casa. En cada uno de sus montajes se refleja la visceralidad y la intensidad de los grandes temas universales con una mirada contemporánea y lúcida.

Este fin de semana su itinerario le ha traído a València. La Sala Principal de Les Arts acoge ‘Opening Night’, una obra metateatral que se estrenó en el Festival Grec y que le abre las puertas del escenario más grande de la Comunitat Valenciana por primera vez.

- ‘Opening Night’ es una reflexión sobre el teatro. Esta necesidad de verbalizar y compartir lo que sucede en escena, ¿es consecuencia de todo lo que te inunda en tu día a día el teatro?

- Inunda tanto que no diferencio a veces entre lo que es mi vida personal y mi vida profesional. Cuando te dedicas a esto como me dedico yo (que creo que es la única manera que te puedes dedicar: dándolo todo, poniendo tu cuerpo, tu tiempo, tu tiempo libre y tu vida al servicio de tu trabajo y de tu creatividad), hay un punto en el que la ficción está tan en contacto con mi vida que quería intentar poner en un pedestal el teatro.

El teatro es un lugar sagrado, es un lugar que para mí es mi vida. Yo soy una especie de devoto del teatro. Esta profesión me asfixia, me engulle, me atraviesa, pero al mismo tiempo me deja ser libre y me deja inventarme y hacer cosas que no son posibles en la vida. Me permite sobrellevar esta vida, lo que llamamos realidad o presente, y me permite generar mundos paralelos donde yo me siento muy cómodo.

- ¿Hay más de homenaje o de crítica al mundo del teatro en esta pieza?

- Es un homenaje, una especie de autorregalo. No creo que yo me haya desencantado. Estoy en un momento de paz con el teatro y acepto que es mi ángel de la guarda y también es mi ángel exterminador.

- Pero la abrazas, ¿no?

- Sí.

- Precisamente el espacio que eliges representar en la pieza son las bambalinas. Podríamos pensar que es un no-lugar, un sitio de paso, pero es un espacio en el que, precisamente, se da una intimidad entre el creador y el equipo de la pieza. ¿Qué ocurre en las bambalinas? ¿Qué te interesa de ellas?

- Es un lugar oscuro, donde no hay luces y donde el público no tiene por qué mirar. Al público se le enseña una parte del pastel muy concreta y detrás está la cocina sucia, todo lo que pasa mientras tú estás viendo un truco. Los técnicos, la oscuridad, los elementos, las cuerdas, escenografías de piezas que no llegan a verse, ensayos de escenas que no llegan a suceder… Entonces, el texto se empieza a mezclar con lo que significaría la realidad y, al mismo tiempo, está dicho desde la ficción. Son personajes que son víctimas de un rol y poco a poco trascienden ese rol y te están hablando a ti, espectador, con un tiempo real presente. Es como intentar soñar que estás haciendo una obra de teatro y los sueños se parecen a la vida porque los vives con mucha intensidad pero la lógica ha desaparecido. Hacer un espectáculo a partir de eso es increíble porque es intentar no buscarle sentido a todo y al mismo tiempo darle sentido a todo al mismo tiempo.

Entendemos la bambalina como el ‘backstage’, como un lugar donde hay trampillas, agujeros que llevan a otras partes, voces que llegan de un personaje, suelos que no llegan a terminarse de poner nunca porque no nos interesa poner el suelo, porque nos hemos perdido en un pensamiento. Sería eso: perderse en ideas, en pensamientos y en personajes que asociamos a la práctica y a la ficción teatral.

- Conforme vas creando nuevas producciones y La Veronal va creciendo y madurando, ¿la ‘kova’, tan ligada a vuestra identidad, es algo de lo que ir escapándose o, por el hecho de ser algo tan vuestro, os permite repensarla cada vez?

- Yo creo que más que evitarla, lo que hago es transformarla; intentar aceptar que el lenguaje que llamamos ‘kova’ deja de limitarnos sino que crece con nosotros y que la usamos cuando nos interesa y la transformamos como nos interesa. Si tú eres el creador de algo, lo puedes transformar y eres el que tienes que evolucionarlo. Yo creo que así es como ha nacido la propia palabra ‘kova’.

Nuestro lenguaje es tan variable, tan distinto, tan nuestro… Si lo hemos inventado nosotros, si hemos puesto los cimientos y decididas las definiciones, no seamos víctimas de eso. ‘Kova’ al final no es nada, es como una sombra que nos acompaña; y cuando nos interesa, la miramos, y cuando no nos interesa la transformamos y la cambiamos. No es un lenguaje como un idioma o un vocabulario estricto, sino una suma de decisiones.

- Hablemos de tu trabajo con Juan Cristóbal Saavedra. El espacio sonoro es importantísimo en toda tu obra. ¿Cómo es el proceso creativo junto al compositor de la creación de aquello invisible, pero que está tan presente a la vez?

- Lo primero que nos planteamos Cristóbal y yo es: ¿cuál es el marco dramatúrgico-musical del trabajo? Es decir, si fuese una película y fuese una banda sonora, ¿dónde estamos? ¿Estamos en un paisaje nevado? ¿en un club de jazz? ¿en unos campos de los Balcanes?… Es decir, ¿cuál es el marco de acción que nos va a permitir estar en un lugar con los dos? Para luego poder salirnos, porque creo que lo interesante de todo esto es que si estamos en una propuesta de jazz oscuro, como podría ser ‘Opening Night’, con voces, pero con temas de piano y con temas operísticos que nos resuenan al teatro, ¿cómo de ahí puedes salirte y meter un tema de algo que no tenga nada que ver?

En ‘Opening Night’ nos hemos ido al mundo del cine, y el mundo del cine entendido como un lugar donde caben pocas personas, donde en la puerta hay un restaurante o un bar con unas personas tocando, donde sales y comentas la película, donde los sonidos de la película siguen acompañándote después de haberla visto…

- ¿De qué manera permea en tus obras que tus gustos musicales vayan desde la música de una ópera al folclore que inspiró ‘Sonoma’ o la que escuchas cuando sales de fiesta?

- Tengo un interés muy radical sobre cualquier tipo de música. Me gusta desde lo más alternativo a lo más mainstream, me gusta la música clásica en todas sus facetas, me gusta... Tengo mucha curiosidad por muchas cosas, nunca me da una vida para hacer todo lo que quiero hacer.

Tener tantas playlists ordenadas (o desordenadas), tener a una persona como Cristóbal Saavedra, o Clara Aguilar [otra compositora con la que ha trabajado], tener a gente cerca que te estimule, que te aporte, tener curiosidad, redes sociales, conciertos, saber de música clásica, cómo ha evolucionado, qué ha pasado en el siglo XX, haber hecho ópera... Tener como varios submarinos puestos en muchas partes hace que tú puedas estar desde tu casa pendiente de todo.

- ¿Cómo se vive este ritmo de creación de estar con tres producciones en gira mientras piensas en tu próxima obra, ‘Firmamento’, y con un ojo en el Staatsballett? Y sobre todo, ¿qué perspectiva te da cuando una obra ya se estrena y tu mente está ya en otra cosa del futuro? ¿Cómo vives ese presente de las obras que en ti tal vez ya son un pasado?


- La verdad es que es difícil explicar algo que es inexplicable. Cuando las cosas ya están hechas, evidentemente, pueden viajar solas, aunque tú las intentas ir puliendo. Pero hay algo que no me explico ni yo. Ahora estoy creando algo nuevo para La Veronal que estará en julio, de aquí dos meses; al mismo tiempo hemos tenido que abrir tres creaciones nuevas, una para el año que viene en Berlín, una para este año en Madrid, con el Ballet Nacional, y otra para el año que viene también con la Nederlands Dans Theater… ¿Cómo puedo hacerlo todo a la vez? No sé cómo explicarlo, es como que tu cabeza visualiza cada una de esas piezas, sabe cómo es cada una (en un sentido, no sé si llamarle cromático, estilístico, dramatúrgico, conceptual…). Yo sé desde mí cómo repartir las ideas.

Afortunadamente en la gira de La Veronal tengo a todo un equipazo alrededor que hace que yo pueda estar un poco en un segundo plano, siempre oteando y viendo que todo está bien, pero mucho más tranquilo. En cambio, cuando trabajo fuera de la compañía es como empezar de cero siempre.

- Preguntaba también por tu vinculación con las obras. ¿Qué ocurre cuando ese ritmo frenético hace que el presente de las obras para el público sea ya tu pasado porque tienes que estar pensando permanentemente en las producciones futuras?


- Es una gran pregunta porque pone en manifiesto que el hecho de que tengas muchos proyectos hace que las puedas disfrutar menos. Depende también de lo que signifique para cada uno disfrutar del proceso. A mí me cuesta estar sin hacer nada, así que el hecho de estar haciendo cosas nos permite estar cómodos y activos. Y es raro lo que voy a decir, pero la creatividad lleva a la creatividad: el hecho de que estés encendido te hace capaz de estar creando constantemente y que siempre sepas cómo sorprenderte, cómo no decepcionarte, cómo no repetirte.

- Conforme La Veronal se va haciendo grande y entran personas nuevas, o cuando tú tienes que ir a crear con una compañía ajena, ¿es fácil que el nuevo equipo se adapte a tu manera de trabajar?

- Creo que es más fácil. Con la gente nueva es como enamorarse, empezar… Al principio es todo ilusionante. No conoces a la persona y el misterio te provoca que, aunque sabes cómo va a trabajar esa persona, siempre hay un riesgo.

A la vez, a la gente que ya conoces, tienes que intentar estimularla de nuevo, ¿qué hago yo para estimular a mi equipo después de 10 años girando por todo el mundo? A veces no sé si voy a saber hacerlo. Por eso yo cuando ellas o ellos tienen proyectos fuera me alegra mucho. Y si quieren volver es porque están bien en casa. Ellos no están en nómina; ninguna compañía de España podemos ofrecer eso. Así que felices de que sean libres y muy muy felices de que vuelvan.

Y también, si yo no les tuviera, si estuviera cada vez empezando con gente nueva, habría una cosa como de picaflor que no sé si me gustaría. La compañía es tener un nido al que volver para acordarme de quienes fuimos, cómo llegamos hasta ahí y cómo hay que seguir evolucionando. Eso es maravilloso, en el sentido de que mis bailarines son los que mejor me conocen, a los que yo mejor conozco y, al mismo tiempo, son los más exigentes y los más complejos.

- ¿Qué margen de creación tiene un montaje cuando presentas la idea al equipo de La Veronal? ¿Qué margen de creación les dejas a los cuerpos de tus bailarines?


- Honestamente, todo crece en mi cabeza y luego reparto, hablo con el escenógrafo y explico cómo es ese espacio que he imaginado, incluso dibujo. Soy muy concreto y no dejo nada al libre albedrío. El vestuario, la música, la dramaturgia, la danza…

Como yo no soy bailarín, pero me llevo dedicando a esto desde hace más de 15 años, tengo conocimientos de danza. Yo me puedo mover y puedo desarrollar mi propio lenguaje porque lo inventé junto con mis bailarines. De hecho, no tengo la técnica ni formación ni el apego que ellos tienen a la danza.

Para mí la danza es un canal, junto con otros. Me gusta mucho la danza, más que el teatro y la música, pero quizás sé más de teatro y música que de danza. El trabajo de danza lo trabajamos como una partida de tenis: yo propongo un punto de partida; ellas siguen; yo matizo, concreto, conduzco; ellas siguen; yo matizo, concreto, incluso cambio cosas, incluso propongo pasos… Si tú no me das, yo no te puedo dar, si yo tengo que ponerme delante de ti y pedir que me copies los pasos, dejaría de ser interesante.

Creo que los bailarines tienen dentro una persona creadora. Tal vez no creadora de conceptos, ni espectáculos (qué también), pero sobre todo saben cómo mover su cuerpo: saben hasta dónde, cómo combinar un paso con otro, qué significa una cualidad, a un ritmo, un fraseo…

Tú, como guía o coreógrafo, les vas acompañando, y también tienes que detectar cuando alguien no está bien, y no debería hacer ese paso porque tiene un pie malo, o una persona ha llegado tarde, pero porque tiene un problema familiar… Todo eso también es el coreógrafo.

- ¿Cómo te planteas esa residencia en la Staatsballett? ¿Qué quieres explorar?

- Yo conozco a Christian Spuck, que es el director. Trabajamos juntos en Suiza el año pasado y, a partir del que fue un éxito, él quiso vincularme a esta compañía de baile, que es la más grande de Europa, para que cada año tuviese la oportunidad de crear.

Ahora con la filarmónica vamos a hacer la quinta de Mahler, el año que viene algo totalmente diferente… Me permite una continuidad, conocer un equipo en profundidad, y no solo conocerlo dos meses y pirarme, sino conocerlo y volver. También me aporta una especie de hiper-vínculo con Berlín. Conozco al público de Berlín y el público de Berlín me conoce a mí. El hecho de poder seguir trabajando en la ciudad, siendo un invitado para crear, me pareció una jugada redonda. Además Christian Spuck me dio libertad, así que no le pude decir que no.

- ¿En qué cambia crear para un festival como el Grec y con una gran compañía de ballet? Decías en una entrevista que el público de danza es de los más conservadores, y yo me pregunto también si las instituciones de la danza también son así y se nota a la hora de crear.

- A medida que vas creciendo vas aprendiendo que no puedes generalizar mucho, porque la vida te sorprende. Los países y las ciudades te sorprenden. Yo soy valenciano, pero vivo en Barcelona, pero trabajo en todo el mundo. Yo intento, y esto lo digo con acto de deseo, ser yo allá donde voy y no intentar hacer algo a la carta del país en el que estoy. Esto sería la muerte del artista.

Sí es cierto que en València han pasado menos cosas. La tercera ciudad más grande de España, a nivel de artes escénicas, está a años luz de otras muchas capitales y otras terceras ciudades europeas. Muy lejos. Y no pasa nada, hay que aceptar que tenemos otras cosas. Pedirle peras al olmo, en la profesión del arte, siempre es un error.

Italia no está mejor, pero hay otros países que están mucho mejor, como Portugal o Francia. Territorios que han hecho que el público, el artista, los tejidos, las ayudas, el punto de vista, el complejo… estén mucho mejor que aquí. Mi modus operandi, mi compromiso con la creación, es el mismo para una ópera en Zúrich o en Lyon que con La Veronal para el Grec o la Maestranza de Sevilla.

Es decir, nada cambia. Cambia cómo el trabajo es visto. No es que el público de la Ópera de Lyon y o de Berlín necesariamente sea más moderno. Digamos que han circulado más cosas, el público está más engrasado y eso le permite también tener una opinión más “es moderno pero no me gusta” en vez de “es moderno y no me gusta”.

- Hablando del público y volviendo a ‘Opening Night’. Precisamente por ser una pieza metateatral, ¿has pensado en las diferentes capas de lectura que tendrá para el público?


- No es una pieza endogámica ni para la gente del sector. No es ‘todo’ lo contrario, pero es ‘también’ lo contrario. Yo creo que si viene alguien del sector puede incluso sentir que esa vida no es la suya, porque en esta profesión hay muchos, muchos matices. No quería hacer una pieza coach para enfrentar a las actrices, a los actores, a sus miedos. No trabajo desde ahí. Genero zonas, imágenes, acciones, textos y conexiones para que el espectador desde su butaca lo vea, analice o no, sienta o no, observe (eso no lo puedes decir o no, porque hay que observar, si no, no hay obra) y seguro, va a atravesarle una emoción o una reflexión.

A la gente de la profesión le suele atravesar porque reconoce los comportamientos y la mentira que es todo eso. Y como decía Coltés, es mentira, pero es el único lugar donde sabemos que es mentira. Entras ya sabiendo que todo es mentira, así que para qué intentar hacer más.

- A la vez, vamos a mirarlo desde una perspectiva totalmente diferente, ¿qué ocurren en las bambalinas de un espectáculo que va sobre las bambalinas de un espectáculo?

- Bueno, eso podría haber ido mucho más lejos. Ahora lo pienso, veo el espectáculo, y digo, nos hemos quedado cortos. Es lo que estoy intentando hablar en ‘Firmamento’, que es un espectáculo para adolescentes, sobre la creatividad. Estamos intentando preguntarnos qué nos pasa cuando la creatividad se estimula, qué le pasa a la cabeza, cómo reaccionan las cosas, qué miedos tenemos, cómo eso se dimensiona espacialmente, etc. Ahí sí que no queremos poner ninguna puerta al campo.

- ¿Qué ocurría en este piso de València que compartiste con tan solo dieciocho años con Pablo Gisbert y con Carmina S. Gil?

- ¿Qué pasa en Valencia y qué pasa en Ontinyent? Porque los tres somos de Ontinyent, los tres acabamos el instituto y nos vinimos a Valencia, a un piso aquí en Ruzafa. Ruzafa era otro barrio, y ni Pablo quería ser actor, ni yo quería ser bailarín, ni Carmina quería ser actriz de una película. Directamente, Pablo quería dirigir teatro, yo quería dirigir danza y Carmina quería dirigir cine. ¿Cómo nos encontramos nosotros tres en ese piso? Pues nos pasamos un año sabático de manual, un año sabático de trabajar en trabajos precarios, cutres, pero haciendo lo que queríamos hacer: yendo a ver pelis, exposiciones, al videoclub… Todo eso empieza a pasar ese año. Y ese año yo creo que fue así porque los que somos de pueblo salimos con ganas de comernos el mundo. Además, yo soy el pequeño de tres hermanos; y además, el hecho de ser homosexual en un contexto heterosexual en un colegio de curas.

Aquí en Valencia aguantamos un año, nos fuimos y luego volvimos, estuvimos cuatro años más y luego ya definitivamente me fui a Barcelona. en principio yo me acuerdo qué pasó en Valencia. Pasó mucha ambición, pero ambición de la buena, y yo creo que la ambición siempre es buena. Ambición de querer ver, querer saber, querer estar, querer crear, querer participar de todo… y mucho miedo. Creo que los tres tenemos en común que somos tres personas con bastantes miedos y eso nos hace también ser muy precavidos. Quizá el ser precavido nos ha llevado a otro lugar o nos ha hecho llegar más tarde, pero al mismo tiempo tenemos 40 años ahora y más cosas en menos tiempo yo no he podido hacer.

También me encanta ser valenciano en un lugar como Cataluña. Me encanta Cataluña y aprendo muchísimo y me siento de Barcelona, pero no puedo evitar ser valenciano y tengo el Mediterráneo y tengo lo exagerado y tengo la música siempre muy presente, el humor, el color, la luz… Creo que hay una diferencia muy grande entre un artista catalán y un artista valenciano, y creo que en Cataluña también me han acogido porque he sido un niño muy educado: yo llevo València a cuestas pero aprendo mucho de lo que se me ha dado allí, que es un rigor, una seriedad, una formación, una competencia alrededor muy elevada, unos teatros llenos de público, unas ayudas para la danza contemporánea y para lo nuevo muy altas, un contacto directo con Europa… Cosas que aquí no están.

- Preguntaba lo del piso por la fascinación compartida. El post-cine, la post-fiesta, en ese piso.

- Yo creo que el post de esas películas que decías tú era comentar, ver otra, irse de fiesta, éramos un heterosexual de manual, una lesbiana de manual y un gay de manual viviendo juntos, amigos íntimos, con familias de contextos parecidos, gente trabajadora, esforzándose para que sus hijos tengan que estudiar y sus hijos responden que no quieren estudiar porque quieren ser artistas.

Les prometimos que les devolveríamos, con nuestro trabajo, el lugar en el que estamos, los premios, la fama. En ese momento para nuestros padres, en un pueblo donde eso no existe… Todo me parece muy poético y muy bonito, pero hay que vivirlo, hay que sufrirlo. Yo lo sufrí.

- La intensidad con la que vivisteis es una buena contraeducación.

- Imagínate.

jueves, 7 de julio de 2022

#hemeroteca #homosexualidad #teatro #memoria | El estreno teatral de 1975 con el que la comunidad gay se visibilizó en Madrid y la reacción de la prensa

Estreno de 'the boys & the band' en el Off-Brodway en 1968 //

El estreno teatral de 1975 con el que la comunidad gay se visibilizó en Madrid y la reacción de la prensa

La obra de Mart Crowley, estrenada en 1968, se representó por primera vez en España el Teatro Barceló; supuso un acontecimiento importante para la comunidad homosexual y suscitó mucho debate social, con adjetivos muy gruesos en periódicos conservadores
Luis de la Cruz | El Diario, 2022-07-07
https://www.eldiario.es/madrid/somos/malasana/chicos-banda-estreno-teatral-comunidad-gay-visibilizo-1975_1_9144843.html

En septiembre de 1975 se estrenó en el céntrico Teatro Barceló de Madrid ‘Los chicos de la banda’, versión ligeramente adaptada de una exitosa obra de Mart Crowley. La obra había estrenado en el Off-Brodway en abril de 1968, no muy lejos de donde se producirían un año después los disturbios de Stonewall, lo que da noticia del tono social en el que se produjo su estreno. ‘Los chicos de la banda’ se vio envuelta desde el primer momento en un debate dentro de los ambientes de la militancia por la diversidad sexual sobre el alcance del libreto. Donde algunos vieron, y han seguido encontrando, una irrupción pública sin precedentes, otros apreciaron una visión estereotipada y reduccionista del gay; donde algunos adjetivaron como ‘revolucionario’, otros tildaron de ‘despolitizado’. En todo caso, el indiscutible éxito de la representación –se mantuvo dos años en cartel –, la convirtió en una obra de culto capaz de agitar el debate social, efecto que se reprodujo años después en su versión española y ofreció una ocasión perfecta para la irrupción pública de la comunidad gay madrileña.

El argumento de la obra es sencillo y, a la vez, muy funcional para dejar hablar a los personajes, que era lo que la coyuntura necesitaba. La historia nos da a conocer a un grupo de hombres homosexuales que viven en el Upper East Side de Manhattan. La trama transcurre durante el cumpleaños de Harold, al que sus amigos han organizado una fiesta desenfrenada que incluye la contratación de un trabajador sexual llamado Cowboy. A medida que se acerca la celebración, el anfitrión recibe una llamada telefónica de su antiguo amigo de la universidad, un hombre heterosexual casado. Habrá alcohol, conflictos internos, confesiones y, sobre todo, la afirmación pública de aquellos hombres.

Tal y como muestra Ramón Espejo en el artículo científico Los otros ‘chicos de la banda’: homosexualidad y teatro norteamericano en España, 1956–1975, algunos intentaron traer a España la obra desde poco tiempo después del estreno. En 1970, el dramaturgo Jaime Salom presentó una versión propia ante la censura que fue rechazando. Dos años después, fue rechazado un segundo texto. El cerco a la comunidad gay no se había relajado aun en aquellas postrimerías del franquismo. Muy al contrario, en 1970 entró en vigor la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación social, que abocaba a todos los damnificados por el reglamento al internamiento en cárceles u hospitales psiquiátricos, con penas de hasta cinco años.

En Latinoamérica, mientras, se estaban levantando algunas versiones que suscitaron mucho debate social. Se estrenó en 1970 en Buenos Aires, y en 1974 en México, bajo la dirección de la activista lesbiana Nancy Cárdenas, que se llevó la obra hacia la realidad del país azteca y consiguió programar la función tras una dura batalla con la censura del país. En Argentina, el Frente de Liberación Homosexual repartió un pasquín crítico en 1973, con motivo del estreno de la versión cinematográfica de William Friedkin.

Finalmente, se autorizó una versión hispana en 1975. ¿Algo estaba cambiando en España? Solo unos meses antes de la muerte del dictador, la obra de Crowley al fin podría representarse en nuestro país. Shangay Lily lo veía de esta manera en su libro 'Adiós, Chueca: memorias del gaycapitalismo': “La desesperación del tardofranquismo de aparentar cierta apertura, tolerancia y modernidad propició que la obra se estrenase por todo lo alto en el Teatro Barceló de Madrid”.

Andrés Kramer se hizo con los derechos del libreto y encargó la versión a Nacho Artime y Jaime Azpilicueta. En el reparto figurarían Manuel Galiana, Miguel Ayones, Andrés Resino, José Luis Pellicena o Joaquín Kremel.

La obra se estrenó al fin en septiembre en el Barceló, para trasladarse un mes después al Marquina. Aunque los ensayos se llevaron a cabo con secretismo por el miedo a la extrema derecha y a la censura, todo acabó transcurriendo con más normalidad de la esperada hasta sumar 600 representaciones aquella temporada.

Pero las previsiones de sus promotores no eran tan buenas, tal y como se narra en 'Confidencias de maestros de la escena': “El día del ensayo general la censura no encontró ningún problema para autorizar el texto y su representación. Pero al terminar el ensayo se acercaron a Juan José Alonso Millán, que era el empresario del Teatro Barceló en Madrid, y le dijeron: “Mire, nosotros no vamos a prohibirle la representación porque no tenemos nada en contra, pero que sepa que le van a quemar el teatro mañana”.

Según Ramón Espejo, “el montaje español se dirige ya a una sociedad a punto de desembarazarse de una dictadura de casi cuatro décadas. Incluso los más reacios a ver el tema con tolerancia y apertura de miras parecen coincidir en que es un debate que no puede posponerse por más tiempo”.

El hecho de que el montaje reciba tratamiento de evento convierte el estreno en un hito de la lucha por la diversidad sexual, aunque algunas palabras aparecidas en las críticas de los diarios de derechas también nos ayudan a situarnos de forma realista en el momento.

El crítico del diario católico 'Ya' “agradecía que el autor no buceara en lo escabroso y tratara de profundizar en personajes enfermos, necesitados de ‘un adecuado tratamiento a base de testosterona”, según rescata Espejo en su artículo.

Seguramente, la reacción más conocida fue la de la revista ‘Blanco y Negro’, que llevó el estreno a portada a través de un chiste, con el titular “El gay power español se desmelena”. En el editorial se trataba de presentar a los lectores la irrupción de un supuesto lobby gay, influido por la cultura norteamericana. El texto comenzaba así:

“Por la expresión ‘Gay Power’ se conoce en el mundo la influencia política de los homosexuales organizados y unidos. Esta minoría social, marginada según los que a ella pertenecen, tomada a guasa por muchos, considerada como peligrosamente perturbadora por otros, se ha organizado de forma muy eficaz en Estados Unidos, Francia, Alemania, Suecia, Inglaterra y varios países más. Dispone de periódicos, revistas, clubs, hoteles, cines especiales, centros comerciales y financieros... A través de una tupida red de enlaces internacionales, los invertidos han alcanzado una gran eficacia para el auxilio de unos a otros”.

Y continuaba con artillería pesada:

“Pues bien: creíamos que el ‘Gay Power’, el ‘Poder Homosexual’, tardaría en organizarse en esta España del machismo ibérico y del imperio hacia Dios, en la que tras la guerra civil se rindió culto a la virilidad. Sin embargo, casi de repente, y con motivo del estreno en un teatro madrileño de una comedia cuyos personajes son nueve sarasas, el ‘Gay Power’ español se ha desmelenado. Docenas de invertidos, haciendo alarde de su condición, asistieron al estreno. Nuestro subdirector, Adolfo Prego, hombre equilibrado y ecuánime, con muchos años de profesión sobre las espaldas, fue testigo presencial del espectáculo. Tuvo que atravesar el vestíbulo apartando a muchachos ahembrados y carininfos hasta llegar a su localidad. “Siendo la comedía muy estimable, el espectáculo estaba en el patio de butacas”, dijo en la Redacción de ByN Adolfo Prego. “La más varia muestra de maricas, cacorros y sodomitas se mostraban en grupos olorosos y rientes. Vestidos con prendas femeninas unos, acaponados otros, cazoleteros y maquillados no pocos, tal como los describe Pilar Trenas en su Agenda de este número, se exhibían allí los más afeminados personajes que concebirse pueda, tocados con atuendos ceñidos, sedosos y floreados y sin disimular ninguno su amariconamiento, sino, por el contrario, alardeando de él”.

Sin darse cuenta, algunas de estas críticas hostiles, u otras menos homófobas pero paternalistas, dejan memoria del carácter de acontecimiento que el estreno y las sucesivas representaciones de Los chicos de la banda tuvo en la incipiente Transición. La periodista Pilar Trenas, que tituló su crónica ‘El espectáculo estuvo en el patio de butacas’, por ejemplo, elabora una descripción –cargada de prejuicio y mala baba– que no deja lugar a dudas acerca del carácter visibilizador del acontecimiento para una comunidad que, hasta la fecha, había tenido que relacionarse alejada de los focos.

La obra, que recogía de alguna manera la apertura de miras sobre el tema que en el teatro había llegado a través de los dramaturgos norteamericanos en las últimas décadas a España –de Tennesse Williams a Arthur Miller–, dialogaba con las posibilidades de apertura de una época liminal y era reflejo de las luchas que llevarían al movimiento a montar las primeras jornadas del Orgullo. Después de 1975, llegarían muchas otras obras de temática gay, algunas más comerciales, como ‘La jaula de las locas’ (1977), y otras arriesgadas, como la ‘Contradanza’ de Francisco Ors, estrenada en 1980 en el Teatro Lara. Casi medio siglo después, tras haberse realizado otras representaciones del texto de Crowley y hasta una reciente revisión cinematográfica, lo que queda de aquella representación pionera de 1975 es haberse convertido en eslabón de la cadena de las primeras veces del movimiento LGTBTIQ+.

viernes, 27 de mayo de 2022

#hemeroteca #queer #memoria | El legado de Ocaña, más vivo que nunca

El Salto / Ocaña en Berlín en 1979 //

El legado de Ocaña, más vivo que nunca.

Hace casi 75 años que nacía José Pérez Ocaña, artista, performer y activista que se fue de forma prematura. “Vestida de día, vestida de sol”, como le cantó Carlos Cano. Su memoria sigue más viva que nunca gracias a la comunidad LGTBQ, que mantiene su legado socio-artístico a la vez que reivindican la historia del colectivo. Una exposición en Berlín inaugurada en el Museo Queer de la ciudad es el último tributo que se le rinde al artista, pero no el único.
Carolina Velasco | El Salto, 2022-05-27
https://www.elsaltodiario.com/culturas/el-legado-de-ocana-mas-vivo-que-nunca 

“En mis ojos ven la alegría y la tristeza y las cosas del mundo que hay en la gente marginada. Yo soy un marginado como las putas, como los chulos, como los maricones, como los ladronzuelos que roban motos… aunque soy pintor me puedo meter en su mundo, me siento identificado con toda esa gente, me encanta y me fascina”, decía el artista de Cantillana a Ventura Pons en ‘Ocaña, retrato intermitente’.

Esa honestidad, esa empatía con el más débil y esa alegría han hecho de Ocaña uno de los iconos más queridos por la comunidad LGTBQ, que también se está encargando de recuperar la memoria de un artista que ha sido algo abandonado por las instituciones. “Se hizo una exposición en el Virreina con la que el Ayuntamiento [de Barcelona] quiso saldar la deuda pero también, y lo explicamos en la obra, esa ciudad del diseño aplaca esa Barcelona ‘underground’ y la soterra en pos de la ciudad del parador, del diseño, del ‘ponte guapa’ y del maquillaje”, explica Marc Rosich, dramaturgo de ‘Ocaña, reina de las Ramblas’, obra de teatro sobre el artista sevillano que, en una primera versión, se hizo en alemán para la Neuköllner Oper de Berlín y que Rosich reescribió en castellano. Protagonizada por Joan Vázquez y con Marc Sambola encargado de la música, la obra tuvo que dejar de representarse en España de forma abrupta por la llegada de la pandemia, pero eso no impidió que recibiera el premio de la crítica o que este mismo año viajara de nuevo a Berlín, donde se representó ante un entusiasta público en el que había tanto alemanes como españoles.

Pero empecemos por el principio: Ocaña nace en el pueblo sevillano de Cantillana en 1947, en plena posguerra, en una España triste, paupérrima y carente de libertades y donde un chaval que enseguida sale del armario y que con 12 años se puso a trabajar no lo tuvo nada fácil, pero tampoco se resignó a ser víctima. “Su hermano me contaba el otro día que iba a recoger algodón y le pegaban, y él se meaba en los botijos de los otros niños. Y son historias que todos hemos vivido, y que parecen pequeñas pero que tienen una repercusión en la vida”, explica Samuel Perea-Díaz, uno de los comisarios de ‘Ocaña, der Engel, der in de Qual singt’, la exposición recién inaugurada en Berlín que hace hincapié en las huellas del artista en la capital alemana (volveremos a esto en breve) y que permanecerá abierta hasta el 12 de septiembre. Esas vivencias compartidas y su forma de enfrentarse a la homofobia son también claves para entender la fascinación que aún hoy ejerce el artista y el cariño que se le tiene.

En 1971, Ocaña se muda a Barcelona, donde no solo desarrolla su faceta artística y su activismo, sino que conoce a dos personas que serán fundamentales en su vida: Camilo y Nazario. Su piso de la Plaza Real no solo fue un epicentro del ‘underground’ de la ciudad condal, sino que se convirtió en el estudio en el que pudo dar rienda suelta a una pintura y escultura en la que se daban la mano elementos folclóricos y religiosos. “Ocaña relaciona estos símbolos de su infancia, los toma prestado y celebra la vida con esas tradiciones, celebra hasta los funerales”, explica Pepe Sánchez-Molero Martínez, comisario junto a Perea-Díaz de la muestra de Berlín, “pero sin esas connotaciones sino porque es lo que conoce, porque no se forma en Bellas Artes, deja la escuela a los 12 años para poder trabajar, así no hay un plan de Ocaña, sino que usa sus referencias”.

Como los comisarios explican, hay dos Ocañas, el del bombín y el del mantón de Manila, que es el que se sube a los escenarios, se pasea por las Ramblas y hasta realiza una ‘performance’ en el muro de Berlín con una Marilyn troquelada que robó de un cine junto a Gerard Courant, director de la pieza que se registró durante la Berlinale de 1979.

“Cuenta Gerard que en un momento dado Ocaña empieza a tirar flores a los soldados soviéticos y Gerard se preguntaba si estaban en peligro pero Ocaña a su rollo, ahí con la Marilyn, cantando y bailando”, explica Sanchez-Molero, que ve en esa actitud del artista una de las claves por las que Ocaña ha conectado tan bien con la gente. “Esa celebración que hace de la vida que hace muchas veces sin etiquetas, a lo mejor porque no las tenía y porque no sabía utilizarlas pero también porque no le dio la gana. En su entrevista con Ventura Pons dice ‘yo no soy travestí ni un saco de patatas, yo hago lo que me da la gana’. Es un activista desde nuestra perspectiva, pero en ningún momento se plantea unirse a un partido, organizar charlas o nada, simplemente era ‘ay, jornadas del orgullo, pues vamos a primera fila’, ’ay, jornadas en el parque Güell, pues vamos y me voy a desnudar delante de todo el mundo’… Luego la gente se mosquea, claro, pero ahí ya has tenido una ‘performance’ y un impacto”.

El Salto / Ocaña con CCAG en una mani gay en Barcelona, 1978 //

España no era el único sitio en que se quería pulir lo que Ocaña hacía: “Hablando con Ventura Pons me decía ‘tú no sabes cómo la lió Ocaña en la rueda de prensa en Berlín’”, recuerda Perea-Díaz, “él decía ‘me he tirado toda la tarde chupando pollas’ y lo traducían todo muy limpio, y claro, no era así, no era lo que estaba diciendo. Pero Ocaña era una persona que explotaba, brillaba y tenía una repercusión positiva en la gente. Y todas las relecturas de Ocaña son importantes: la de Marina en ‘Drag Race’, o la de Preciado… todas son importantes desde diferentes contextos, la nuestra es desde una perspectiva museal”. Rosich coincide: “Es la luz que tenía y no sé si la palabra es sinceridad, pero sin filtro para decir todo lo que pensaba y que no puedes hacer otra cosa que escucharle y, para mí, es el mensaje de libertad y de que cada uno sea uno mismo y que se vaya a la mierda la fuerza castradora del poder, él lo dice de esta forma tan libre y tan bestia y sin tapujos… esa es la fascinación”.

Ocaña fallecía en su Cantillana natal tras un accidente en el que se incendió el traje de sol que llevaba en el pasacalles que él mismo organizó. Nazario recoge en una de sus obras la reacción del artista cuando, ingresado con quemaduras de las que no se recuperaría, hablaba con el fotógrafo del evento: “Niño, me habrás hecho buenas fotos cuando estaba ardiendo, ¿no?!”. Decepcionada al comentarle este que había soltado la máquina para socorrerle, le contestó: “¡Pues, nene, te has perdido la foto de tu vida!”.

Ocaña en Berlín
“Al investigar el paso de Ocaña por Berlín empezamos a encontrar una presencia de más gente y queríamos que no fuera solo la presencia de Ocaña, sino la de otros agentes de resistencia política, y ahí están Serafín Fernández y Gregorio Ortega Coto. Serafín es un voluntario del museo y activista gay. Es uno de los voluntarios que más tiempo lleva en el museo y conoció a Ocaña en Berlín, y uno de los originales que tenemos en la exposición es de Serafín que nos ha dejado y es hasta el que pone la música a la película 'Silencis', y también queríamos escuchar sus historias”, explica Samuel sobre la conexión entre el sevillano y la capital alemana. Gregorio, que también es pintor, lleva años donando su obra al Museo Queer de Berlín, explica Pepe, y “es imposible contar la historia de una persona sin su contexto histórico ni el social ni sus colaboraciones, porque Ocaña colabora con sus amigos íntimos, con artistas, con directores, aquí en Berlín colabora de forma súper improvisada con el director francés… y todas estas historias son parte de la misma historia, no queríamos presentar a Ocaña como un genio que ya todo lo sabía desde el principio, sino que ya gracias a esas historias y colaboraciones consigue mandar su mensaje”.

“Serafín se presentó al estreno de la obra”, explica el dramaturgo Rosich, “y nos mandó una carta diciendo que conoció a Ocaña y nos decía ‘es muy fuerte, porque es en alemán pero lo que habéis hecho con Denis (Fischer) y con el vestuario... yo veo a Ocaña’. La obra era diferente de la que tú viste [la versión de 2019], 40 minutos más larga, porque había que informar al público berlinés de qué era la Transición, cómo era la España de la transición, etc., y aprovechamos también para hacer ‘links’ entre las dos ciudades, la Barcelona de la transición y el Berlín de la caída del Muro, porque una de las tramas era también la transformación de las ciudades y cómo se pueden vivir las calles”.

martes, 19 de abril de 2022

#hemeroteca #homofobia #teatro | Dafnis Balduz: "La homofobia no se puede comprender, no tiene explicación lógica"

El Español / Emma Vilarasau y Dafnis Balduz en 'L'oreneta' //

Dafnis Balduz: "La homofobia no se puede comprender, no tiene explicación lógica".

El actor catalán regresa a Barcelona con 'L'oreneta', una obra de Guillem Clua, con Emma Vilarasau de coprotagonista.
Joan Colás | Crónica Global, El Español, 2022-04-19
https://cronicaglobal.elespanol.com/cronica-directo/famosos/dafnis-balduz-homofobia-explicacion-logica_642806_102.html 

Dafnis Balduz (Vilanova i la Geltrú, 1983) lleva una racha imparable. Su estreno de ‘Malnazidos’ y el éxito de ‘La golondrina’ y otros proyectos teatrales le han llevado a no parar en los últimos años. Algo que él disfruta, considera que da “elasticidad” a los actores.

Desde marzo y hasta el 1 de mayo está en La Villarroel de Barcelona con ‘L’oreneta’, la obra de Guillem Clua que en su versión catalana cuenta con Emma Vilarasau como coprotagonista. Un texto desgarrador que sumerge al espectador en un laberinto de emociones que lo conmueve. El actor conversa con Crónica Directo sobre esta obra y, sobre todo, el contexto en el que se representa.

--Pregunta: Qué lujo seguir con una obra durante tanto tiempo, ¿no? ¿Qué tiene esta obra de especial?
--Respuesta: Muchas cosas (ríe). Es un texto que dispara contra todos. Habla de las relaciones de madres e hijos, y nos sentimos increpados porque al menos todos somos hijos de alguien. Habla de la pérdida, del dolor y de poder entenderse los unos con los otros, algo muy necesario en los tiempos que corren, lamentablemente, que las personas podamos entendernos, a pesar de todo.

--Para quien no la haya visto, ¿qué se encontrará el espectador?
--Una profesora de canto muy reputada recibe a un alumno que quiere que ella le dé clases. No tiene pinta de que ella pueda, porque él es un poco torpe y, a partir de aquí, descubrimos que ambos tienen más puntos en común.

--¿El misterio y la tensión también ayudan a enganchar al espectador?
--Sí, tiene un punto de ‘thriller’. Hay giros, ases en la manga que los personajes se guardan y el público y los personajes los descubren a la vez y uno quiere saber más.

--La obra viene de Madrid, donde estuvo casi dos años con Carmen Maura. ¿Hay diferencias en el montaje de Barcelona?
--Hay una muy clara y es que en La Villarroel el escenario está en medio y tenemos público en ambos lados. Cambia la escenografía y la distribución de la puesta en escena porque has de actuar para el público que te rodea. Y somos dos actores en escena. Eso te demuestra también que es un texto que se puede hacer bien desde puntos de vista distintos. Lo que pasa con las buenas obras es que si los actores cambian la función sigue teniendo valor.

--Usted, igual que Emma Vilarasau ahora, entró también en sustitución de Félix Gómez. ¿Esto implica un riesgo para un actor?

--Sí. Primero, porque cuando yo entré la obra ya era un éxito y tengo que estar a la altura. Y después, porque al hacer una sustitución se ensaya poquísimo, solo tuve cinco días. Tienes mucha presión, estás haciendo un protagonista y, en ese caso, tenía a mi lado a Carmen Maura, una de las mejores actrices de España... Había muchos hándicaps por los que uno tenía que dar el callo (ríe). También debo decir que el disfrute es enorme. Tener al lado a Carmen Maura y Emma Vilarasau es un lujo. Estoy teniendo una fortuna desde el primer momento. Trabajo con dos actrices grandiosas, generosas y que están dispuestas a que aprendas de ellas todo el rato. ¡Es una maravilla! Son clases magistrales a diario. Solo puedes estar agradecido y feliz, porque el viaje que haces con ellas es muy potente.

--Tampoco se quite méritos, que ha trabajado con grandes directores como Mario Camus, Ventura Pons, Lluís Pasqual, Alicia Gorina...

--Bueno... yo soy como una pequeña hormiguita (sonríe), voy picando piedra porque sé que la interpretación es el oficio al que me quiero dedicar, lo que más me gusta, lo que más me divierte.

--¿Qué le hizo meterse en esto?
--Fue muy inconsciente, desde los 3 años quería meterme esto. Me gustaban mucho las historias, meterme en una historia que no era la mía. Eso me atrapó desde siempre. Pasaban los años y cada vez vi que quería meterme y podía convertirse en un oficio y que uno se podía dedicar a ello. Por el momento es así y es una maravilla.

--Además tocando cine, televisión y teatro, mucho teatro.

--El teatro es donde empecé y el medio que he tratado más, pero por azar. Es cierto que a veces he tenido que decir no a un proyecto audiovisual si estaba implicado en una obra de teatro, porque dejar ciertas producciones implica un riesgo. Digamos que he sacrificado más el audiovisual que el teatro y, con ello, se ha resentido también mi economía, dicho ya de paso. Pero nunca fue voluntad de dedicarme más al teatro que el audiovisual. Pese a que soy muy feliz delante de la cámara.

--¿Qué le da la cámara?
--Es otra manera de expresar y contar historias. Para mí, lo mejor es poderse combinar las cosas, aunque luego vayas hecho polvo. Siempre que lo he hecho, he sido feliz, porque trabajas con una elasticidad muy grande, en dos medios al mismo momento, has de calibrar muy bien qué hacer en un sitio y en otro y has de estar muy despierto para no meter la pata. Es muy enriquecedor.

--Volvamos a la obra, que también tiene un mensaje enriquecedor, digamos: la aceptación del otro con sus diferencias. ¿Aún queda trabajo para aceptar al otro, al diferente?

--Aceptar no sería la palabra, porque parece que has de transigir con algo. Es, más bien, entender al otro, tener un mínimo de empatía con lo que igual no estás de acuerdo. Creo que, si nos explican algo bien, podemos estar de acuerdo. Hay cosas con las que no hace falta estar de acuerdo, son como son. La obra habla de entender los errores que puede hacer el otro. Eso es sanador, porque cuando entendemos las equivocaciones de alguien, somos más aptos para entender las nuestras, perdonarnos a nosotros mismos, comprender que esa persona que te ha hecho daño no quería, no era su intención. Está bien ser capaz de discernirlo porque el dolor será menor si ves que no había intención. Pasan muchas cosas.

--Además, se inspira en un caso real, el atentado homofóbico en una discoteca de Orlando en el 2016. Cuando en el último año ha habido un incremento de ataques y agresiones homófobas, ¿se hacen más necesarias obras como estas?
--La homofobia es algo que no tiene una explicación lógica real, no se puede comprender. Que uno piense que alguien, por su condición sexual, merece ser insultado, agredido e incluso asesinado, es que tiene un problema grave. Las personas somos libres para querer a quien queramos y como queramos. Y hemos de seguir siendo libres para que sea así. Quien no quiere entenderlo o comprender eso, que se ponga hojas, no sé. Yo no tengo necesidad de entender por qué una persona está enamorada o quiere tener relaciones sexuales con otra. No me ha de importar, no hay nada que decir, o cambiar siempre que las personas implicadas estén de acuerdo. Las personas pueden ser de muchas maneras, tener los deseos que tengan y sentir lo que sientan por los otros. Ante esto ni se puede ni se ha de hacer nada. Se trata de dejar que las personas vivamos libremente estas cosas. Que se debata sobre si hay un conflicto y tal. No. El conflicto lo tienen las personas que piensan que se deben imponer a los deseos y los sentimientos de determinadas personas. Esto no tiene ni pies ni cabeza.

--¿No resulta algo deprimente que aún tengamos que decirlo?
--Es gravísimo. Hace apenas cuatro días, como quien dice, en España se asesinó a un chico por su orientación sexual. Hemos de plantearnos qué pasa y qué educación damos para que esto suceda.

--Por otro lado, la obra habla de la pérdida de un ser querido. Un hecho del que no se habla mucho en algunos espectáculos.
--Se habla poco de cualquier cosa que tenga que ver con sentimientos profundos y se habla mucho de lo relacionado con los placeres efímeros y casi superficiales. Hace muchos años que se nos cargan las tintas con sexo, fiestas, drogas, evasión, relaciones efímeras... Las redes sociales son un culto a la superficialidad, a la belleza física, a la juventud y esto tiene un rendimiento en cuanto al sexo y el concepto de ocio y diversión nocturna. Cargamos mucho las tintas en esto. Necesitamos ‘likes’, gente que te diga que estás guapo todo el rato y no se habla nada de las cosas que realmente nos pasan y la falta que nos produce la pérdida de alguien, la ruptura con alguien, parejas o amigos, y que dejan una mella terrible. Todo lo que tiene que ver con lo importante no se quiere encarar porque no vende tampoco, porque la superficialidad y los placeres efímeros pasan por delante. Al final, llevamos una vida en la que el objetivo es llegar al fin de semana para evadirnos el máximo posible y construir poco con el resto de los humanos. Esta es una teoría, no tiene que ser real, pero creo que se habla más de eso y no de lo que nos haría más fuertes de cara a la vida.

--¿Esto hace que la obra sea catártica para el espectador?

--Completamente, porque la obra enfrenta, abiertamente y sin prejuicios, todas estas temáticas. Quiere que el espectador se cuestione, que se pregunte si ha hecho las cosas bien en los últimos tiempos en relación a sus amistades, familias, parejas… y lo consigue. En este sentido es productiva y catártica, sí.

--¿Eso también lo hace muy duro para usted como actor?
--Es duro porque la función es dura, es agotadora porque no puedes pasar de puntillas, te has de meter de lleno. Para mí, siempre te has de meter de lleno, pero no es lo mismo hacer un texto que otro. Esta es una obra muy exigente, también porque somos dos actores que estamos todo el rato en escena y es un desgaste. Además, la temática es suficientemente poderosa para implicarse con los cinco sentidos. Y a su vez, hacerlo es muy divertido como actor, porque pasas por una vorágine de sentimientos, porque a los actores nos gusta ensuciarnos con las emociones.

--Y tras esto, ¿qué otros proyectos tiene?
--En octubre se estrena ‘Los renglones torcidos de Dios’ de Oriol Paulo y tenemos gira hasta diciembre con ‘L’oreneta’. Luego hay cosas en el aire que no las sé seguras.

--¿Cree que la cultura vive un momento dulce tras la pandemia?
--Vive un momento dulce el audiovisual, no tanto el teatro de texto. Cuesta mucho llevar a la gente a ver obras de texto, Siempre ha costado, pero sigue costando. Está bien que haya trabajo en las plataformas y el audiovisual, pero los espectadores van poco al cine y al teatro, consumen desde casa. Deberíamos llegar a un equilibrio en que el cine y el teatro perduraran. Y que la gente vaya al teatro que, con la música, es lo único en vivo que se hace. Poder ver a los actores y actrices en teatro es un valor.

viernes, 18 de marzo de 2022

#hemeroteca #lgtbi #lgtbifobia #teatro | Víctor Palmero: "La tele es como trabajar en un McDonalds, el teatro es una hamburguesería gourmet"

El Español / Víctor Palmero en 'Johnny Chico' //

Víctor Palmero: "La tele es como trabajar en un McDonalds, el teatro es una hamburguesería gourmet".

El intérprete llega a Barcelona con 'Johnny Chico': “Empatizo con la gente a la que haya podido molestar que sea un hombre cis que hace de trans”.
Joan Colás | Crónica Global, El Español, 2022-03-18
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Víctor Palmero (Onda, Castellón, 1989) ha dejado al personaje de Alba en ‘La que se avecina’, pero eso no supone que vaya a ser un desaparecido. Está más activo que nunca. Compagina ser el presentador de ‘The Hole X’ con ‘Johnny Chico’, una obra que le ha reportado muchas alegrías.

El intérprete buscaba un cambio a nivel actoral tras tantos años en la comedia y apostó por un drama en el que da vida a diez personajes en uno solo. Un texto que habla de la LGTBIfobia, de las etiquetas, el cuerpo, el sexo, las drogas... Un espectáculo lleno de violencia, música y amor.

Paso por Barcelona
El texto es de 1990 y, como subraya Palmero, lamentablemente está de rabiosa actualidad. Él lleva ya tres años con este montaje y el espectador sigue atraído por un personaje que, como indica, “cambia a la gente” que va a verlo.

Crónica Directo entrevista al actor castellonense antes de aterrizar en el Teatre Goya de Barcelona, donde estará hasta el 27 de marzo, para hablar de este atractivo personaje y de sus retos como actor.

--Pregunta: 'Johnny Chico’ va por el tercer año y llega a Barcelona. ¿Cuál es el secreto de este éxito?
--Respuesta: Es porque es una obra muy poliédrica que toca textos de mucha actualidad pese a que fue escrita en los 90. A la gente le atrae mucho porque hablamos muy clara y crudamente de sexo, drogas, LGTBIfobia, agresiones… Al final, funciona mucho por el boca-oreja porque toca al corazón y cambia a la gente que viene a verla. Además, tiene toques de comedia, de musical, es un montaje muy completo.

--¿Cómo valora que una obra que retrata todo eso en los 90 suene actual debido a todo lo que sucede?
--Es la parte más dolorosa de la obra. El director, Eduard Costa, que fue mi profesor de teatro cuando era un adolescente, y yo pensamos proyectar titulares reales de actos de violencia actuales en una escena en que se produce una agresión homófoba. Al principio, nosotros éramos los que buscábamos los titulares y en los últimos meses esos titulares aparecen solos en primera plana en muchísimas publicaciones. Eso tiene una cara A, que es lamentable que siga ocurriendo, y la cara B, que es que se denuncia más y es necesario que se haga para que cada vez ocurra menos.

--¿Vamos para atrás en este sentido?

--Cada vez hay más miedo a la mayor libertad que tenemos. E incluso repercute a la hora de hablar. Recuerdo un artículo que leí que hablaba de que nos genera tanto vértigo la libertad que tenemos que nos autocensuramos en todo, incluso a la hora de hablar. Nos autoboicoteamos con cosas absurdas. E, igualmente, ahora da más miedo que se adquieran derechos, que el colectivo adquiera derechos y parece que nos quieran callar e ir atrás. Lo interesante es que peleemos para que eso no pase y se haga a través de la cultura.

--Volviendo a la obra, el escenario se pone en la piel de diez personajes distintos, ¿cómo es meterse en ellos?
--Pues una locura. Cuando empezamos a preparar la comedia vi Múltiple y me apetecía ir por ahí. La diferencia es que el cine tiene su caracterización, sus cambios de vestuario y aquí era de una forma mucho más cruda de contarlo, y hacerlo en directo. Tenemos que hacer creíble que uno pasa de una persona a otra en pocos segundos y sin cambios de vestuario. Era una locura que me apetecía vivir. Me parecía interesante en el plano actoral cambiar de registro, interpretar en un mismo texto a mujeres, hombres y diferentes nacionalidades. Es un poco el mensaje de la obra también. Qué más da si eres hombre o mujer, y de una manera mucho más terrenal, todos somos lo mismo cuando nos desnudamos.

--¿Siguen siendo muy necesarias las etiquetas? En la actuación imagino que también pasa.
--El texto hace una pregunta muy interesante: ¿es posible hacer coincidir lo que eres por fuera con lo que eres por dentro? Al final todos tenemos por dentro nuestras filias, fobias, gustos, formas de amar o no... La sociedad ha evolucionado mucho y resulta interesante ponerle un nombre a todo, para sentir que formas parte de algo y no estás solo. Cada vez entiendo más las etiquetas por eso, pero en sí, el texto va a algo más profundo: más allá de los nombres que les pongamos a las cosas o a las personas, lo más importante es la aceptación, amar y ser amado, y el respeto.

--¿Es eso lo que le atrajo de la obra? ¿Qué lo llevó a ponerlo en marcha?
--Como has dicho antes, a los actores también se nos etiqueta y yo empecé a nivel nacional con algo muy heavy, dramático y fuerte como matar al personaje de Javi Calvo en ‘Física o Química’. Después de ese dramón, la vida me lleva por el camino de la comedia. Hago ‘Con el culo al aire’, ‘La que se avecina (LQSA)’, en el teatro, ‘Clímax’. A nivel actoral, tenía mucha sed de poder hacer otras cosas y eso implicaba drama. Buscaba textos que conmovieran por alguna razón y en 2018 busqué en una web australiana que me había recomendado un compañero, Abel Caballero, hace diez años cuando llegué a Madrid. Lo leí cuando estaba en un albergue, de viaje por Nueva York. Encontré este de Stephen House, que en su versión australiana se llama ‘Go by night’, y me conquistó desde la historia inicial. Johnny Chico es un chaval de provincia con una vida complicada. Un padre maltratador, un hermano drogadicto y el detonante de la acción es la muerte de su madre, quien era su único vínculo afectivo. Y había mucha poesía en esa muerte de la madre. Cuando llego a España, traduzco la obra y me encuentro con que trata tantos temas, coincide con que estoy haciendo un personaje trans en Telecinco y este es un punto de vista distinto que va al momento del interrogante en el que una persona se encuentra cómoda en el cuerpo en el que está me gustaba.

--A todo esto, usted que se metió en el papel de una persona trans, ¿cómo vio el debate que se generó al respecto del proyecto de la ley trans?
--Cualquier cosa que podamos hacer con respecto a la transevolución me parce necesaria e interesante. Yo mismo he vivido ser un actor cis que interpreta a un personaje trans. Cuando me metí en el papel de Alba en LQSA no existía este debate y qué significaba que una persona cis interpretara a una persona trans. Con lo que me quedo de eso es con que empatizo con la gente a la que haya podido molestar y entiendo la sensibilidad y evolución desde la creación de este personaje hasta ahora. Me alegra y es necesario que haya personas trans que puedan trabajar como actores.

--Retomemos la obra. ¿Qué le diría a la gente que piensa que 'Johnny Chico' es solo una obra para el colectivo LGTBIQ+?
--Sería interesante que esta obra la viera gente que no entiende o empatiza con el colectivo. Veo complicado que así sea, por eso. De todos modos, muchísimas personas se pueden sentir reflejadas con la historia que cuenta Johnny porque tratamos muchísimos temas. En concreto, hay uno que es universal, la necesidad de amar y ser amado. Cualquiera puede empatizar también con el maltrato, las adicciones personales o el hecho de buscarte a ti mismo, perderte en la noche en un lugar frívolo que por exaltación encuentras un lugar un poco falso. Por eso, creo que emociona independientemente de a quién te guste amar o con quién te acuestes.

--¿No es triste que gente de fuera del colectivo no se acerque?
--No creo que no les vaya a interesar. Creo que sería interesante que viniera a ver la obra un maltratador o un homófobo porque creo que, de una manera diferente, a través de la cultura, podemos llegar adentro de estas mentes cuadriculadas y hacer ‘crack’ en ellas. A veces pienso que se obliga a ciertos delincuentes a hacer algún tipo de trabajo social y sería interesante acercarlos a este tipo de propuestas. Sin que fuera un castigo ir al teatro, aunque para muchos lo es (sonríe).

--Y a la par está con 'The Hole X'. ¿Cómo puede convivir con tanto trabajo?
--Procurando descansar mucho y mantener la mente lo más tranquila posible. Si te soy sincero, te diría que puedo con más, porque mi profesión para mí es una vocación y una pasión. Física y mentalmente a veces me agoto, pero poder hace mi trabajo me hace muy feliz. Es verdad que ahora he tenido que dejar LQSA para poder compaginarlo con ‘The Hole’ y ‘Johnny’ y ensayar otra obra que haré en septiembre que dirige Juan Carlos Rubio que se llama ‘Música para Hitler’, donde interpreto a un soldado nazi y comparto reparto con Emilio Gutiérrez-Caba, Kiti Mánver, Marta G. Velilla… Me apetecía hacer cosas nuevas y distintas y estoy volcado en ello, pero quiero más.

--¿Fue duro dejar 'La que se avecina'?
--Ha sido duro por el hecho de dejar a un equipo con el que me he sentido feliz, cómodo, me han brindado una oportunidad brutal y una visibilidad alucinante. Voy a echar muchísimo de menos al elenco, a Laura y Alberto Caballero a los que quiero y admiro porque consiguen hacer de esta historia de una comunidad de vecinos algo infinito y que sigue enganchando al público. Va a ser duro eso y abandonar un personaje que me ha hecho disfrutar mucho, pero siento que es un salto que debía dar aunque me daba un poco de miedo.

--Y ese salto es al teatro. ¿Qué le engancha?
--A mi me gusta actuar, el cine, la televisión, el teatro. Del teatro, me mola muchísimo el contacto con el público, el poder sentir que llevas a una masa de gente por un camino y los conmueves, les haces sonreír. Yo hago una comparación un poco odiosa, pero que se entiende: cuando haces televisión es como trabajar en un McDonalds, porque haces un producto que va a funcionar, se va a vender a mucha gente y debe hacerse rápido y, a poder ser, repitiéndolo mucho para que sea perfecto, algo así como una fábrica de comida rápida. En cambio, hacer teatro es trabajar en una hamburguesería gourmet, en la que has macerado la carne durante un tiempo y se ha cuidado muchísimo este producto para servirlo de una forma determinada. Son formas distintas de trabajar y ambas funcionan.

--Y se retroalimentan, ¿no?
--Exacto. Cuando empecé a hacer teatro en Madrid fue en ‘Atrapados’ con Eva Isanta y Mauricio Bautista en el Teatro Alfil. Yo hacía un personaje pequeño, pero vinieron a verme los directores de LQSA y creo que se basaron en él, un poco, para poder hacer a Alba. Y ahora es al revés, la oportunidad televisiva me ha permitido escoger la obra que quería contar. Todo va encadenado.