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martes, 28 de marzo de 2023

#hemeroteca #lgtbi #politica | Errenteria: Nace un espacio de empoderamiento para las personas LGTBIQ+

El Diario Vasco / Iñaki Queralt e Itziar Ostolaza //

Nace un espacio de empoderamiento para las personas LGTBIQ+

A partir del 18 de abril, un psicólogo atenderá cada martes a personas que necesiten ayuda en temas de diversidad sexual y género
Iker Castaño | El Diario Vasco, 2023-03-28
https://www.diariovasco.com/oarsoaldea/errenteria/nace-espacio-empoderamiento-personas-lgtbiq-20230329215335-nt.html

El Ayuntamiento de Errenteria, de la mano de Itziar Ostolaza, concejala de Igualdad, e Iñaki Queralt, concejal de políticas LGTBI+, presentaron ayer la puesta en marcha de un espacio de empoderamiento de las personas LGTBIQ+ y personas allegadas mayores de 14 años. Por ello, cada martes –de 18.30 a 20.30 horas– desde el 18 de abril un psicólogo atenderá a todas aquellas personas que necesiten ayuda en temas relacionados con la diversidad sexual y género.

Ostolaza echó la vista atrás recordando «el diagnóstico que se realizó la pasada legislatura para detectar la realidad en la que vivía la población LGTBI de Errenteria y reforzando así el compromiso con ellas para mejorar sus condiciones de vida». Subrayó que «en esta legislatura hemos ideado un plan de acción y en él se incluían desarrollar algunas actividades que teníamos en mente», comentó. Entre ellas, esta última, un espacio de información, orientación, asesoramiento y acompañamiento en materia de diversidad sexual y género.

«Entendemos que muchas personas no saben dónde acudir en esas situaciones y es por ello que hemos puesto en marcha desde la institución este espacio (estará ubicado en Merkatuzar)». Se prestará atención individual y grupal de manera confidencial y gratuita, aunque para ello se deberá solicitar cita previa llamando al 943449576 o escribiendo al correo electrónico lgtbiespazioa@errenteria.eus.

La creación de este espacio será un primer «experimento para observar la demanda que tenemos» y poder ofrecer de cara a otros años «una mejor atención y adecuando en la medida de lo posible los perfiles que nos llegan». Destacó Ostolaza que «queremos responder a este colectivo de la mejor manera».

Asimismo, Queralt recordó que «está en marcha el Consejo Asesor que aborde específicamente las políticas LGTBIQ+». Una vez aprobado en el Pleno del mes de febrero, el documento «se encuentra en estos momentos en proceso abierto para recoger las aportaciones de la ciudadanía».

Según avanzó el concejal, «en los próximos meses, una vez finalizados los trámites legales, el Ayuntamiento constituirá el nuevo Consejo en colaboración con la ciudadanía y otros agentes».

jueves, 3 de marzo de 2022

#libros #mujeres #historia | Ni casadas ni sepultadas : las viudas, una historia de resistencia femenina

Ni casadas ni sepultadas : las viudas, una historia de resistencia femenina / Amaia Nausia Pimoulier ; prólogos de Cira Crespo Cabillo y Isabel Mellén.

Tafalla, Navarra : Txalaparta, 2022 [03-03].
500 p.
Serie: Orreaga.

/ ES / Libros / ENS / Empoderamiento / Mujeres – Historia / Patriarcado / Viudas
📘 Ed. impresa: ISBN 9788418252877 / 22,50 €
Cita APA-7: Nausia Pimoulier, Amaia (2022). Ni casadas ni sepultadas : las viudas, una historia de resistencia femenina. Txalaparta.

[.es] “Para evitar el peligro y error en que podría incurrir, a mi parecer le convendría o casarse, o morir, conforme al refrán que dice: viuda lozana, casada o sepultada” dejaba escrito Juan de Espinosa en el siglo XVI. Desde entonces, momento en el que patriarcado y un incipiente capitalismo tejían una alianza que llega hasta nuestros días, las viudas han sido, para una sociedad dominada por los hombres, figuras poderosas que causaban pavor. Sin un hombre del que depender y con un bagaje vital y material que las hacía relativamente libres, pronto serán acusadas de brujería y otros delitos castigados con duras penas o, señaladas con el dedo inquisidor, serán desposeídas de sus vidas, negocios y bienes. Sin embargo, como rigurosamente relata Amaia Nausia en esta investigación, a pesar de la soledad y de la marginación a las que se vieron abocadas, un gran número de viudas resistirán y conseguirán enfrentarse con éxito al eterno dilema “o casada o sepultada”, en un ejercicio de insumisión sin precedentes.

sábado, 6 de noviembre de 2021

#hemeroteca #generofluido #opera | ‘Parténope’ de Händel: poder femenino y ‘género fluido’ en el Teatro Real

Público / ‘Parténope’ de Händel, en versión de Christopher Alden//

‘Parténope’ de Händel: poder femenino y ‘género fluido’ en el Teatro Real.

Manuel Cuéllar | El Asombrario, Público, 2021-11-06

https://elasombrario.publico.es/partenope-handel-poder-femenino-genero-fluido-teatro-real/ 

El Teatro Real estrena la ópera ‘Parténope’ de Georg Friedrich Händel por primera vez en versión escénica en España. Una obra rompedora con la que Händel crea una mezcla entre ópera seria y cómica. Una ópera en la que las mujeres son las que mandan en un enredo de amores y venganzas, que llega en una multipremiada producción situada en el París de los años 20 que firma Christopher Alden.

Existe un chiste recurrente sobre la ópera en el que se afirma que la función no termina hasta que no muere la soprano. Son muchas las obras, sobre todo del siglo XIX, en las que los personajes femeninos acaban muriendo. Son mujeres enloquecidas, desquiciadas o sometidas a los designios de hombres que han marcado su destino. En ‘Parténope’, ópera en tres actos de Händel con libreto anónimo basado en una obra de Silvio Stampiglia, las cosas son de otra manera y podremos comprobarlo a partir del próximo día 13 en el Teatro Real, donde se estrena con dirección musical de Ivor Bolton y en una mítica producción ganadora del premio Olivier al Mejor Espectáculo de Ópera en 2009 y que lleva la firma del dramaturgo neoyorquino Christopher Alden. Se trata de una producción de la English National Opera en coproducción con las Óperas de San Francisco y Australia.

Según Joan Matabosch, la llegada de ‘Parténope’ al Teatro Real puede considerarse como un “auténtico acontecimiento cultural”, puesto que, según el director artístico del coliseo madrileño, “es la primera vez que esta ópera se interpreta escenificada en España”. Curiosamente, el famoso ensamble creado y dirigido por William Christie, Les Arts Florissants, a finales del mes pasado en el Palau de Les Arts de Valencia, terminó una pequeña gira europea en la que jóvenes cantantes ofrecieron una versión semiescenificada de este título ‘handeliano’.

‘Parténope’ es un invento teatral rompedor para su época, fruto del afinadísimo instinto del compositor británico. Cuenta Ivor Bolton que Händel ya habría visto representada esta historia con música de otros compositores y que contaba con un grupo de cantantes perfecto para llevarla a cabo. Pero lo hizo de una forma absolutamente renovadora: una ópera cómica revestida con la apariencia de una auténtica ópera seria. Una partitura en la que además se encuentran algunas de las arias más bellas y difíciles del compositor. ‘Agrippina’ había sido su anterior ópera cómica, estrenada en 1710; tuvieron que pasar 20 años para que Händel, autor de 42 óperas, regresase al género.

‘Parténope’ narra la sucesión de intentos de romances amorosos por los que se ve bombardeada la que en la mitología griega más tarde sería la reina de Nápoles y que da título a la obra. Christopher Alden toma la decisión de situar la historia en el París de los años 20 del siglo pasado. “Parténope es una mujer poderosa y fuerte, y mi equipo y yo empezamos a pensar en mujeres empoderadas en las que podríamos inspirarnos. Desechamos a Margaret Thatcher», cuenta divertido, «y también a Eva Perón. La mujer que más nos convencía era Coco Chanel, pero finalmente nos decidimos por la figura de la británica Nancy Cunard”.

Cunard nació en Inglaterra en 1896 y fue la hija única de un noble inglés. En 1917 se casó con el capitán Sydney Fairbain, de quien se divorció a los 20 meses. Fue entonces cuando se estableció en París, donde se dejaba ver en fiestas de la alta sociedad creando tendencia con sus modelos de inspiración africana y alternando con grandes personajes de la cultura. Se granjeó fama de mujer liberada, bebedora y promiscua, algo que al dramaturgo le venía de perlas para identificarla con el personaje de la ópera. “Es una obra modernísima ahora que estamos en pleno debate sobre el género fluido, la sexualidad y el empoderamiento femenino. Se trata de una mujer que está rodeada y asediada amorosamente por un grupo de hombres que cantan, en su mayoría, con tesitura de mujer. De hecho, uno de sus pretendientes es realmente una mujer disfrazada de hombre”, explica Alden. En ‘Parténope’ son las mujeres las que deciden y las que forjan su propio destino; tanto el personaje que da nombre a la ópera, como Rosmira, que utiliza su apariencia masculina para lograr sus intereses. Una comedia de enredos fantástica, divertida y con una música maravillosa.

Utilizar la figura de Nancy Cunard le permite a Alden, además, ponernos delante de una mujer no solo independiente y desprejuiciada, sino también apasionante. Ella fue mucho más que una ‘it girl’. Ha pasado a la historia como una sagaz editora. Su sello, ‘Hours Press’, publicó la obra de autores noveles como Samuel Beckett, Ezra Pound y Robert Graves. También fue escritora, poeta y periodista, y famosa por tomar partido político en contra del fascismo y el racismo, además de una ferviente luchadora por la justicia social.

Se ofrecerán 9 funciones de ‘Parténope’ entre el 13 y el 23 de noviembre, con dos elencos en los que se han incluido grandes voces nacionales e internacionales. La soprano estadounidense Brenda Rae dará vida al papel protagonista en el primer elenco, que interpretará la española Sabina Puértolas en el segundo. Los contratenores Iestyn Davies y Franco Fagioli –dos de los más codiciados en los escenarios de todo el mundo– se turnarán en el papel de Arsace. Los también contratenores Anthony Roth Contanzo y Christopher Lowrey interpretarán el papel de Armindo. Las mezzos Teresa Iervolino y Daniela Mack darán vida a Rosmira (Eurimene). Los tenores Jeremy Ovenden y Juan Sancho se encargarán del personaje de Emilio y los barítonos Nikolay Borchev y Gabriel Bermúdez serán Ormonte.

martes, 30 de marzo de 2021

#hemeroteca #trans #trabajo | Tarragona: El SOC ofrecerá orientación laboral a las personas trans

Imagen: Diari de Tarragona

El SOC ofrecerá orientación laboral a las personas trans.

La de Tarragona es una de las ocho oficinas de empleo que participa en un programa piloto y que contará con una persona de referencia.
Norián Muñoz | Diari de Tarragona, 2021-03-30
https://www.diaridetarragona.com/tarragona/El-SOC-ofrecera-orientacion-laboral-a-las-personas-trans-20210330-0068.html 

Alex es un joven trans que vive en Tarragona y está a la espera del resultado de una entrevista de trabajo. Más allá de si se tendrán en cuenta su formación o sus habilidades, reconoce que le preocupa que, como muchas personas que se encuentran en su situación, aunque ya ha hecho el tránsito de género, el cambio todavía no aparece en su DNI, porque con la ley actual hay que acreditar dos años de tratamiento hormonal.

En su empleo anterior, un restaurante, donde trabajaba mientras hacía el tránsito, no se atrevió nunca a comentarlo a su jefe. Prefirió retirarse para después salir del armario, recuerda.

Sus dificultades no son un caso aislado. Aunque no existen datos estadísticos, algunas entidades estiman que el paro llega al 80% en este colectivo.

Orientación específica
A propósito del Día Internacional de la Visibilidad Trans, que se celebra mañana, el Servei Públic d’Ocupació de Catalunya (SOC), anunció la puesta en marcha de un proyecto piloto en ocho oficinas de empleo, incluida la de Tarragona (provisionalmente ubicada en Campclar) para ofrecer atención y orientación laboral específica para las personas trans.

El proyecto ha implicado la formación de un referente en cada una de las oficinas participantes. Dicha formación, además, ha estado a cargo de personas trans.

El objetivo del programa es facilitar a estas personas herramientas, recursos, atención y acompañamiento personalizado. La intención final es garantizar que puedan ejercer sus derechos en la empleabilidad en mejores condiciones y desde la no discriminación.

Las personas que lo deseen podrán recibir este servicio independientemente del sitio donde residan. Además de Tarragona hay referentes formados en las oficinas de Amposta, Lleida, Tremp, Figueres, Vic, Terrassa-Edisson y Sant Feliu de Llobregat.

Concienciar a las empresas
La directora del SOC, Ariadna Rectoret, por su parte, explicó que el programa también implicará trabajar con los empleadores. «Hay que trabajar tanto en el abordaje de las necesidades de las personas trans, como también desde el punto de vista de la empresa para normalizar e incorporar este colectivo en una situación igualitaria en el trabajo».

Por su parte la directora general de Igualdad, Mireia Mata también insistió en la concienciación de las empresas. «Sabemos que hay personas que cuando inician su tránsito, o cuando ya lo han hecho, la empresa las pone en la calle. Por eso queremos acompañarlas, sin etiquetarlas y sin hacer prejuicios, en aquello que necesiten», añadió.

Una de las personas formadoras, Àlex Bixquert, señaló que trabajan para poder «empoderar» a la persona y combatir aquellos estereotipos y prejuicios que hacen que en las personas trans no se las considere «en igualdad de oportunidades». La referente del servicio en Tarragona, Susanna Gutiérrez, apuntó que hay que dejar atrás cuestiones de edad, de sexo o de género y «simplemente buscar la competencia profesional y el talento».

jueves, 26 de marzo de 2020

#hemeroteca #mujeres #testimonios | Fátima Djarra Sani: “No debemos juzgar a nuestras madres y abuelas”

Imagen: El Salto / Fátima Djarra Sani
Fátima Djarra Sani: “No debemos juzgar a nuestras madres y abuelas”.
Nació en 1968 en la Guinea Portuguesa que Amílcar Cabral y su partido liberaron en 1974 para convertir en Guinea-Bisáu. Ha vivido 31 años en África, seis en América y 15 en Europa. Habla mandinga, fula, papel, criollo, portugués, francés y español. Dedica su vida a la prevención de las violencias contra las mujeres.
Sanxikorrota | El Salto, 2020-03-26
https://www.elsaltodiario.com/pista-de-aterrizaje/fatima-djarra-sani-no-debemos-juzgar-nuestras-madres-abuelas

Nació en 1968 en la Guinea Portuguesa que Amílcar Cabral y su partido liberaron en 1974 para convertir en Guinea-Bisáu. Aprendió a leer y escribir en casa de una vecina y con la oposición de su padre, que murió cuando era una niña. Posteriormente estuvo en un internado, financiado por los países que habían apoyado la independencia de la colonia. Estudió ingeniería civil en Cuba con una beca del Gobierno. Ha vivido 31 años en África, seis en América y 15 en Europa. Habla mandinga, fula, papel, criollo, portugués, francés y español. Le gustan la música tradicional, el fado y Salif Keita. Dedica su vida a la prevención de las violencias contra las mujeres.

¿Cómo fue tu niñez?
Éramos un familia humilde, muy pobre, pero nos llegaba para comer. Mi tío pescador y mi tío camionero nos ayudaron. Soy la mayor, por lo que a los siete años ya cocinaba, limpiaba, iba a por agua y me ocupaba de mis cuatro hermanas pequeñas y de mi hermano. Siempre me ha gustado cuidar de otras personas y no depender de ningún hombre. Aprendí a leer gracias a mi carácter y, desde muy pequeña, levanté la voz cuando veía algo injusto.

Jugaste a fútbol en la adolescencia.
Empecé en un campeonato de los barrios de la capital y pasé por distintos equipos. Mi madre se enteró cuando el entrenador le pidió un permiso especial para jugar contra Senegal.

¿Eras buena?
Era mediocentro. No se me daba mal, tenía carácter en el campo. 
Aquello acabó cuando te fuiste a estudiar la carrera a Cuba.
Sí, aunque allí jugué varios campeonatos. Pero lo más importante es que a Cuba le debo entender quién era yo.

¿Por qué?
Porque venía de un país de miseria y analfabetismo. Mi propia familia rechazaba mis ideas. Y allí vi que hombres y mujeres iban juntos a la escuela, a la zafra, a trabajar. Vi la igualdad. Y que mi voluntad de no ser menos que ningún hombre, tenía un sentido. Ahora, con el paso del tiempo y después de muchos años viviendo en Europa, voy, poco a poco, reencontrándome con África.

¿El pasado siempre vuelve?
Europa me ha dado mucho. Mi hijo es todo un pamplonica, pero creo que la sociedad occidental está enferma de individualismo. El final de la vida de mi madre me ayudó a visualizarlo. Le diagnosticaron un cáncer y, en cuanto pudimos, nos la trajimos a Bilbao. Pero, después del tratamiento, volvió a su tierra y, cuando finalmente murió, las distintas partes de su extensa familia conseguimos ponernos de acuerdo para despedirla.

¿Cómo fue?
Creo que lo logramos porque prevaleció el sentimiento de comunidad, algo que me cuesta más encontrar en Europa. Mi madre pertenecía a una etnia animista, aunque se casó con un musulmán que tenía una parte de parientes católicos. Tuvimos que hablar mucho para ponernos de acuerdo. Primero hicimos la ceremonia musulmana. Después los animistas hicieron su ritual y, por último, los católicos celebraron una misa de funeral de cuerpo presente.

Pero esa misma comunidad alienta o consiente el maltrato a las mujeres.
Sí, incluso va a la guerra.

¿Qué guerra?
Los once meses de la horrible guerra civil de 1998 en la que pasamos tanto miedo y en la que murieron miles de personas. Pero esa realidad esta cambiando. Cuando yo trabajé como técnica en la construcción en Guinea era la única, y ya empieza a haber mujeres en los sectores masculinos.

¿Y con respecto a la educación sexual?
Ahora hay leyes contra la ablación en muchos países y, poco a poco, cada vez hay más mujeres empoderadas en África que se rebelan ante la violencia contra sus cuerpos. Pertenezco a organizaciones que llevan años con campañas de información y de sensibilización aquí, con mujeres y hombres migrantes y, también, en Guinea.

Parece una tarea complicada.
No es fácil discutir con gente a la que quieres, que muchas veces son mujeres, y poniendo en cuestión tradiciones que se remontan a generaciones anteriores. No debemos juzgar a nuestras madres, tías y abuelas. Tampoco es sencillo repartir condones o informar sobre la copa menstrual en Bisáu. Aunque hay mucho desconocimiento, el deseo de ser libre suele imponerse.

martes, 26 de noviembre de 2019

#hemeroteca #queer #baile | Tango 'queer': un baile feminista y LGTBI

Imagen: El Periódico
Tango 'queer': un baile feminista y LGTBI.
Aquí el hombre no dirige siempre los pasos de baile sino que pueden dirigir ellas, y también bailar dos chicas o dos chicos juntos.
Abel Cobos | El Periódico, 2019-11-26
https://www.elperiodico.com/es/onbarcelona/a-la-ultima/20191126/tango-queer-feminista-lgtbi-barcelona-inusual-project-7750572

Un hombre se pone a unos centímetros de una mujer y se abrazan con más fuerza que Pablo Iglesias y Pedro Sánchez. Suena la sensual música del tango y, con la misma firmeza, transforman ese abrazo en un baile. El hombre dirige los pasos, conduciendo a la mujer por la pista. Pero apenas unos minutos después, ella se planta y, como si estuviera poseída por el espíritu de Simone de Beauvoir, toma las riendas. Junto a ellos, hay más de tres parejas, con mujeres dirigiendo a hombres, hombres bailando con hombres y también mujeres con mujeres.

Como cada lunes, este grupo de bailarines está practicando el tango ‘queer’ en Inusual Project (Paloma, 5), un baile que nace en Sudamérica para revertir los roles patriarcales del tango tradicional. "Es una revisión feminista y LGTBI, bailar con libertad y sin prejuicios", explica Andrés, promotor del colectivo Tango Queer Barcelona, cuyo objetivo es desmarcarse de la tradición, que indica que una mujer no puede ir a la pista si no la saca un hombre a bailar, que es el hombre quien dirige los pasos, o, incluso, que solo pueden bailar parejas hombre y mujer. Lo único hetero que tiene el tango queer, en cambio, es lo heterogéneo.

"Las parejas de baile van intercambiándose el rol de coordinador de los pasos, independientemente del género. Por eso, pueden bailar mujeres haciendo de líderes, u hombres con hombres y mujeres con mujeres", añade Israel, también organizador, mientras señala la pista para reafirmar su tesis: una pareja de mujeres baila pegada, con una que dirige los pasos. Rápidamente, la otra empieza a tomar el rol de coordinadora, con mucha naturalidad. "Es cuestión de comunicarse y leer bien el cuerpo de tu pareja de baile para entender cuándo quieren el rol de coordinador".

La clase la dirige Dafne, la profesora. "Esta es para principiantes. Luego tenemos la de más expertos, cada una de una hora y media de duración", explica. Cada clase cuesta 7€, "aunque hay bonos", y están preparadas para todos los niveles. Tampoco hace falta que vengas acompañado, porque todos bailan con todos: llevan 15 minutos de clase, y Dafne grita que cambien de pareja. Como si fuera un 'speed dating', se separan entre ellos y buscan un nuevo compañero, sin importar el género, se saludan y se colocan el uno cerca del otro, listos para bailar.

"Ofrecemos libertad y baile sin prejuicios"
"Ofrecemos libertad y baile sin prejuicios y diversificar las opciones de bailar. Pero, al final, lo más importante de este baile es lo empoderador que resulta. Muchas mujeres se replantean cosas que tienen normalizadas, y cómo pueden cambiarlas". Es un trabajo que asemejan al activismo feminista y 'queer', ya que, a través del baile, intentan sacudir los principios del machismo social que tan interiorizado tenemos. Por supuesto, los beneficiados de este discurso no son solo mujeres. "Una vez un hombre me dijo que al principio le molestaba que una mujer le enseñase el rol del hombre en el baile, pero que con el tiempo se dio cuenta y reflexionó sobre su propio machismo y cómo no quería esos pensamientos y que lo había animado a cambiar", recuerda Dafne.

Fiestas mensuales
Va enseñando algunos pasos y corrigiéndolos con una atención casi personalizada, lo bueno de ser apenas una docena de asistentes. "Es muy importante que ambos bailarines sepan bien los movimientos porque, aunque se suela pensar que el que es 'llevado' es una figura pasiva, no lo es. También hace mucho trabajo y debe salir perfecto", añade Andrés.

La finalidad de aprender a bailar tango 'queer' es, además de como 'hobby', las milongas, unas fiestas mensuales donde se reúnen todos los adeptos de esta danza para, como si fuera el programa '¡Mira quién baila!', sacar a relucir sus habilidades. Aunque el colectivo organiza las milongas ‘queer’ ("donde se traduce este ambiente feminista e inclusivo de las clases para que todos bailen con todos sin impedimentos patriarcales", matiza Andrés), también van a milongas de otros colectivos. "Donde intentamos llevar nuestra misión, porque también es nuestro objetivo 'queerizar' espacios fuera de nuestra asociación y hacer la ciudad más acogedora para todas", concluye Israel.

domingo, 21 de abril de 2019

#hemeroteca #mujeres #trabajo | Fina Rubio: "Si salir de la precariedad es difícil, salir de la violencia machista aún lo es más"

Imagen: El Diario / Fina Rubio, presidenta de la Fundación Surt
Fina Rubio, presidenta de la Fundación Surt: "Si salir de la precariedad es difícil, salir de la violencia machista aún lo es más".
"Muchas mujeres supervivientes minusvaloran sus propias capacidades" afirma la feminista y experta en inserción laboral. "El reconocimiento de las propias capacidades, y también de los puntos débiles que pueden ayudarlas a mejorar, es clave para poder definir un proyecto personal propio". "La inserción de las mujeres en el mercado laboral sigue siendo infinitamente más difícil que la de los hombres".
Ariadna Trillas | El Diario, 2019-04-21
https://www.eldiario.es/alternativaseconomicas/Muchas-victimas-violencia-desconocen-capacidades_6_889671035.html
Publicado también como:
Fina Rubio. Presidenta de la Fundación Surt: “El paro es un problema social”.
Adriana Trillo | Alternativas Económicas, n. 68 (2019-04)

https://alternativaseconomicas.coop/articulo/el-paro-es-un-problema-social

La Fundación Surt, que preside Fina Rubio, lleva más de un cuarto de siglo trabajando en la inserción laboral de las mujeres, especialmente las que se encuentran en situación de riesgo de exclusión. Rubio es una destacada feminista y activista social. Licenciada en Antropología Social y Cultural, pilota una institución con un centenar de trabajadores y por la que, de media, al año pasan entre 800 y 1.000 personas. Su campo de trabajo es la inserción laboral y el empoderamiento de las mujeres. Como la mayoría de las entidades sociales, su financiación es principalmente pública y parcialmente privada. En esta entrevista, realizada en su casa, Rubio reflexiona sobre los límites de los avances de las mujeres, y también sobre la dura realidad laboral actual.

P. Después de estos más de 25 años, ¿sigue siendo más difícil que la inserción de los hombres?

R. Hoy la inserción de las mujeres en el mercado laboral sigue siendo infinitamente más difícil que la de los hombres. Es evidente que en estos 25 años hemos avanzado en la conquista de algunos derechos, traducida en leyes en materia de igualdad, violencia machista o dependencia. Pero estas leyes son conquistas que no están bien cerradas. En la realidad, y también en la realidad del mercado laboral, la posición de las mujeres ha variado muy poco en este tiempo. Los cambios son mínimos.

P. ¿También para las generaciones más jóvenes?

R. Mi afirmación vale también para las jóvenes. Las mujeres jóvenes están más formadas que los chicos, pero su nivel de paro es más elevado. La clave es la persistencia del dominio del sistema patriarcal. Ya sé que parece un discurso hecho, pero lo cierto es que este sistema de desigualdad está tan arraigado que sigue determinando qué lugares ocupan las mujeres en el mercado laboral y en la sociedad.

P. ¿El género determina más en la desigualdad que otros factores, como el origen o la falta de formación?

R. Existen desigualdades múltiples que configuran situaciones diferentes. Pero el género determina mucho la posición de una persona, y sí, la determina más que la educación. Recuerde que las mujeres somos el 60% de universitarias y licenciadas. Pero las catedráticas universitarias suponen un porcentaje muy inferior, y lo mismo sucede con las decanas. El sistema patriarcal crea un embudo, y ahí sigue por mucho que ampliemos la base de mujeres.

P. Sí hemos asistido a la incorporación masiva de las mujeres al mercado laboral...

R. En el mercado laboral, seguimos en los sectores feminizados con los empleos más precarios, con mayores niveles de contratos a tiempo parcial y con brecha salarial. Y las desigualdades de género se dan en todos los estratos sociales, también en los lugares de dirección. En la práctica, no estamos tan lejos de la situación de hace 25 años. La igualdad es formal, aunque, como decía, hemos avanzado en muchas leyes.

P. Durante la crisis, el paro entre los trabajadores superó el de las trabajadoras...

R. La crisis tuvo efectos contradictorios. Los grandes sectores productivos de este país se desplomaron, empezando por la construcción. Y también de rebote, la industria. Pensemos en el automóvil. Son sectores muy masculinizados. La lectura que se hizo, muy androcéntrica, era que las mujeres resistían mejor la crisis, como si la situación laboral respecto de los hombres se estuviera equiparando, pero era un espejismo. Pasado el primer momento, el paro entre las mujeres volvió a incrementarse. En seguida volvió a haber menos contrataciones entre mujeres y más precariedad, más paradas de larga duración. El impacto de la crisis ha sido brutal, fortísimo, en detrimento de las mujeres.

P. ¿En qué medida los recortes afectaron de distinto a modo a hombres y a mujeres?

R. En 2009 y 2010 la Fundación Surt hizo un informe sobre esta cuestión, porque nos dimos cuenta enseguida de que la precarización provocaba que el gasto familiar se retrajera. A resultas de ello, las mujeres cargan aún más con las tareas de mantenimiento de la casa y de cuidados. Muchas mujeres que externalizaban estas tareas ya no se lo pudieron permitir. Ello se ha visto de forma muy clara en el caso de los recortes a la dependencia.

P. Externalizar tampoco indica avances en la corresponsabilización en materia de cuidados. ¿Tampoco aquí hay avances?

R. Hay datos interesantes que reflejan lo que pasa. Entre chicos y chicas jóvenes, la diferencia es escasa, de apenas una hora a la semana. Queda claro que están en una fase de la vida en la que ni unos ni otras dedican mucho tiempo a los cuidados o al hogar. Más tarde, la cosa cambia si hablamos de personas solas. Las mujeres solas dedican ya más tiempo a estas actividades que los hombres solos, pero la diferencia no es abismal. Ahora bien, cuando observas las familias con hijos pequeños, las mujeres le dedican 36 horas a la semana, cifra que baja a 19 horas en el caso de los hombres. Es decir, que cuando se es joven se dedica poco tiempo a los ciudados, pero cuando se tiene la responsabilidad, la diferencia es abismal, y más cuando las criaturas tienen entre 0 y 12 años. Eso no ha cambiado. Vamos, ha cambiado cinco minutos de diferencia en los últimos 15 años.

P. Entonces, ¿la movilización del 8 de marzo para qué sirve?

R. El 8 de marzo del año pasado marcó un cambio de ciclo, además de ser un subidón de energía. Expresa la toma de conciencia de las mujeres, a través de un movimiento que es muy transversal, que se escenifica entre las mujeres jóvenes y mayores, de distintos estratos sociales. Veníamos del #metoo, de las protestas contra el juicio la manada. No se soporta la violencia machista y la falta de respuesta de los jueces. Las denuncias en los juzgados a menudo se desestiman y la posición de la judicatura no es favorable a las mujeres. El sistema judicial está atravesado por el sistema patriarcal. Nos matan. Y la extrema derecha dice que la violencia machista nos la inventamos con denuncias falsas. La estructura social no ha cambiado, aunque por suerte algunas mentalidades, sí.

P. Si las leyes no acaban de cambiar las cosas, el arma principal es la educación.

R. La vacuna es la educación, sí, pero hay que tomar la calle y decir basta contra la desigualdad. Soy demasiado mayor para pensar que puedo esperar 100 años más para ver la igualdad real. Y las jóvenes no pueden esperar más de 100 años para ver acabar la brecha salarial.

P. El empleo ha dejado de ser garantía para salir de la precariedad y aumenta el porcentaje de población trabajadora pobre.

R. El trabajo ha sido hasta hace un tiempo la fuente de una vida digna en la sociedad. Esto se tambalea. Hoy puedes tener un empleo pero no poder acceder a una vivienda, ni tener confianza o seguridad, ni tener garantizado que alimentarás a tu familia. Eso es un problema tanto para hombres como para mujeres, claro. Pero los procesos de inserción tienen sus particularidades.

P. La inserción laboral para personas víctimas de violencia de género debe ser especialmente delicada...

R. Lo es. Por eso en la Fundación Surt nuestro enfoque pasa por el empoderamiento económico y personal de las supervivientes. La intervención se basa es que se sientan fuertes.

P. ¿Cómo se trabaja para lograr esa autonomía? Va más allá de un empleo, entiendo.

R. Las personas analizan su situación y trabajamos con ellas para que identifiquen, tomen conciencia y valoren sus competencias, de las capacidades y fortalezas que tienen pero que no saben que tienen, y las ponemos en valor. Muchas mujeres supervivientes de violencia machista pueden creer que no saben hacer nada. Pero salir de esta situación implica una enorme fuerza de voluntad que les ha ayudado a ser supervivientes. Y, además, ha sabido gestionar una logística, un sistema de organización, una familia. El reconocimiento de las propias capacidades, y también de los puntos débiles que pueden ayudarlas a mejorar, es clave para poder definir un proyecto personal propio, sabiendo qué quieren hacer, qué pueden hacer y qué van a hacer. Son procesos que pueden durar meses. No somos un servicio de empleo al uso. Trabajamos en procesos integrales que suponen un trabajo personal para definir un proyecto propio.

P. El mercado laboral impone ciertas limitaciones a esos proyectos...

R. Los proyectos también deben ser realistas. Es importante analizar el mercado para valorar qué estrategias se deben utilizar. Sirve para conocerlo, y también para para desculpabilizar a las mujeres, porque es segregador, penaliza a las mujeres.

P. ¿Y las empresas ayudan a la inserción de mujeres supervivientes de violencia?

R. La tarea de sensibilizar a las empresas es importante, porque si salir de la precariedad es difícil para todo el mundo, cuando se sale de la violencia machista aún lo es más. Es una situación muy dolorosa, y a la vez hay que rehacer toda una vida, romper con todo, dejar una casa. Se necesita un entramado de apoyos, no solo apoyo emocional. También medios económicos para salir adelante. Apoyo laboral y una vivienda. La persona lo ha dejado todo, y eso la afecta en muchos ámbitos. Hace falta vivienda para mujeres que salen de violencia machista, apoyos laborales y recursos económicos para sostener a sus hijos. Hace falta todo un sistema de apoyo institucionalizado. Las mujeres que salen demuestran que son muy valientes, que tienen muchas capacidades. Sí que encontramos empresas dispuestas a incorporar a supervivientes, pero su incorporación laboral no es automática. No se trata solo de ofrecerles un lugar de trabajo.

P. Cada vez se incide más en las carencias personales para ser o no empleable. ¿El paro sigue siendo un problema colectivo?

R. La ideología ultraliberal se traduce en el ultraindividualismo en el terreno personal. El paro es un problema social. El mercado marca el paso, es una base que te coloca en una posición. A partir de aquí, puedes tener más o menos estudios, mayor o menor capacidad. Es importante conocer el contexto externo. Porque la gente cree no tener trabajo es culpa suya. Pero, por supuesto, es conveniente realizar un trabajo personal para mejorar las competencias técnicas y, sobre todo, las cosas que sabemos hacer y que no sabemos que las sabemos hacer.

P. Ponga un ejemplo.

R. Cuando empezamos a trabajar con el sector de la hostelería, nos sorprendió el hecho de que hicimos dinámicas de trabajo y vimos las competencias que se valoraban tanto por parte de las empresas como de las personas trabajadoras. Estas últimas nos decían, por ejemplo, que lo más importante para una camarera era ser capaz de darse cuenta de lo que estaba pasando en una sala con solo echar un vistazo. Pero curiosamente, eso era también lo que señalaban las empresas como más importante. En la Fundación Intermedia, que coimpulsa Surt con la Fundación IRAS y con la cooperativa Suara, aparejamos a personas con ofertas [como agencia de colocación] por competencias.

P. Si tuviera que elegir la competencia más importante para este siglo, ¿con cuál se quedaría?

R. Quedarse solo con una no se puede, pero si tuviera que elegir diría que la capacidad de aprendizaje. Estar abierto a aprender es crucial ante nuevas situaciones. Pero también importan la capacidad relacional, que tiene que ver con el trabajo en equipo y las relaciones interpersonales y la gestión del estrés. Y aunque el carácter y la personalidad influyen, son competencias que pueden desarrollarse. No son algo genético. El contexto social tiene que ver con el modo en que te has manejado en la vida en distintas situaciones. Se pueden cambiar muchas cosas, muchas vidas.

P. ¿Qué opina del emprendimiento?

R. En la Fundación Surt tenemos un servicio de emprendimiento y funciona bien. Es positivo potenciarlo, porque moviliza muchas capacidades. Pero tiene límites. No todo el mundo puede ser emprendedor. No porque personalmente unos puedan y otros no. Montar una empresa cuesta mucho, es algo complicado. El sistema habla mucho de emprendimiento, que se presenta como algo fácil, como si bastara una idea genial, pero no lo favorece tanto como dice. En medio hay una cantidad de gente que nunca llega. Y el tejido empresarial de aquí está hecho de microempresa. Sostenerlas en el tiempo es muy difícil. No hay apoyos, el contexto económico es muy competitivo. Las posibilidades reales de emprender son pocas. Emprender no es la gran solución. Hay cierto abuso en el discurso. El autoempleo suele ser superprecario y muy duro.

P. ¿Todo el mundo es insertable? Hay políticos que opinan que más de la mitad de parados no volverán a trabajar.

R. Si estamos construyendo una sociedad en la que dos tercios de los parados son desechables y los consideramos excluidos para siempre, yo me apeo. Cambiemos de sociedad. Porque no puede ser. Es cierto que algunas personas será difícil que puedan trabajar, que no encuentren opciones en el mercado. Pero ¿no es cierto que hemos creado empresas para personas con discapacidades y que hacen algo importante? Pues si el sistema no funciona pensando en cómo solventar las necesidades de las personas, sino solo en cómo generar el máximo del beneficio, cambiemos el modelo. Merece la pena. Como se apunta desde la economía feminista, pongamos a las personas en el centro. Si no, quizá sobrará mucha gente.

P. ¿Apuesta por la renta básica universal?

R. Soy partidaria de una renta garantizada para todo el mundo, y creo que, al menos en las sociedades del bienestar, es posible y necesario. Tal vez no sea posible en sociedades ultraliberales. Debería sustituir a sistemas que generan dependencia y relaciones, digamos, de caridad, paternalistas. Debería ser un derecho inherente a la persona, y es lógico pensar, a partir de aquí, que mucha gente quiera realizar actividades y ganar más dinero. En Cataluña no acaba de funcionar la renta mínima de ciudadanía. Los mecanismos institucionales no están bien engrasados. Pero no es lo mismo que la renta universal. Es la renta garantizada para los pobres.

P. ¿El teletrabajo ayuda a conciliar?

R. Es cierto que el teletrabajo facilita la conciliación. Es más cómodo trabajar en casa. Pero entraña riesgos para las mujeres: quedarse en casa y seguir encargándose de los cuidados. Sería más interesante trabajar en casa si las condiciones de igualdad fueran las mismas para hombres y mujeres. Prefiero hablar de corresponsabilidad que de conciliación. Las mujeres tenemos que imponer la corresponsabilidad. Porque conciliar significa que las mujeres tenemos que hacerlo todo compatible. Si somos corresponsables estaremos en igualdad de condiciones. En el teletrabajo, escribes y paras para poner la lavadora. Trabajas y paras para cuidar al niño. Pringas seguro. Trabajas muchas más horas para hacerlo todo compatible. Tras la revolución industrial y las grandes conquistas obreras, la visión de ocho horas para el ocio, ocho para el trabajo y ocho para el descanso era muy androcéntrica. Era una distribución de tiempo pensado para los hombres. ¿Dónde metes los cuidados? Significa menos descanso y menos ocio para las mujeres. Sería interesante analizar las diferencias entre las circunstancias del teletrabajo en el caso de hombres y mujeres.

P. ¿Pero qué oportunidades presenta la industria 4.0 para las mujeres?

R. Para que la industria 4.0 sea una oportunidad para las mujeres, debería cambiar la estructura social. Porque los avances tecnológicos pueden ayudar a mejorar la vida de las personas. Pero sin ese cambio, puede ser una trampa. A priori puede ser una gran mejora, pero en el marco de un modelo productivo machista y androcéntrico, acabará de ser una vuelta de tuerca para las mujeres. La tecnología en sí no es mala, es buena.

P. ¿Trabajan con otros colectivos?

R. A las entidades que trabajan con personas con alguna discapacidad no les preguntan si se plantean trabajar con personas no discapacitadas. Tienen un foco de acción. Pues Surt, como opción, trabaja prioritariamente con mujeres, porque queremos corregir desigualdades específicas que requieren acciones específicas. Pero tenemos otra dimensión comunitaria, en actividades en las que hay mujeres y hombres, desde la perspectiva de género. Y tenemos una parte de consultora y procesos de formación.

P. ¿Cómo miden el éxito de la inserción?

R. Los procesos de empoderamiento son muy personales y difíciles de evaluar. Un proyecto vital va más allá de la inserción laboral inmediata. Pero en el caso de personas con un proyecto profesional la inserción es un indicador. En algunos programas es del 50% y hasta el 60%. En otros, del 30%.

P. ¿Eso es mucho o poco?

R. ¡Es mucho, muchísimo! Hablamos de personas con dificultades de inserción. Pero insisto, valoramos el proceso de empoderamiento personal, y eso se refleja en la percepción de las propias mujeres. La gran mayoría siente que al final del proceso ha aumentado sus capacidades y su empoderamiento, y eso nos llena de satisfacción.

miércoles, 20 de marzo de 2019

#hemeroteca #terminología #feminismo #acuacion | La acuación: el nacimiento de una palabra

Ilustración de Sonia R. Arjonilla
La acuación: el nacimiento de una palabra.
Patricia Rivas Lis | Pikara, 2019-03-20

https://www.pikaramagazine.com/2019/03/acuacion/

La Real Academia de Ingeniería define el término acuación como “Formación de un complejo que contiene agua, por substitución de otros grupos coordinados en el complejo”. La Real Academia Española de la Lengua en su diccionario no lo recoge.

El pasado 1 de enero envié, a través del formulario de la Unidad interactiva del DRAE, la propuesta de inclusión del término acuación, en los siguientes términos:

Acuación: f. acción y efecto de acuar

Acuar: tr. Expulsar con rapidez y fuerza por vía vaginal fluido prostático antes, durante o después del orgasmo.

En buena lógica, esto es lo que me contestó la RAE el 9 de enero de 2019:

“El Diccionario de la lengua española no inventa palabras, ni acepciones, ni tampoco las promociona o publicita. Se limita a recoger en su nomenclatura aquellas que tienen o han tenido uso en el idioma español, aquellas que existen y que existen con un nivel de uso intenso y amplio. La Real Academia Española a través de su diccionario no promueve, ni censura voces y acepciones, se limita a ser notaria de su uso. Es requisito fundamental para el mantenimiento y la inclusión de voces que corresponden a las distintas áreas y países de habla hispánica, que su empleo actual esté suficientemente documentado en textos, preferentemente de los corpus de la RAE, que deben abarcar, además, un periodo de tiempo de al menos seis o siete años, pues de otro modo, podrían reflejar un uso pasajero. Por tanto, para la incorporación o enmienda de una palabra o acepción al Diccionario es necesario testimoniar su uso según hemos relatado anteriormente. Si dispone de textos suficientes con los que podamos iniciar los trámites para posibles adiciones o enmiendas, puede mandarlos a través del formulario de la UNIDRAE que encontrará en la página web de la RAE. Agradeciendo su interés por nuestro Diccionario, reciba un saludo muy cordial.”

La propuesta guarda relación con el TFG de Psicología que acabo de entregar en la UOC (Universidad Oberta de Catalunya) que lleva por título “La construcción social del placer sexual femenino en Occidente: el caso de la acuación” en el que desde una perspectiva feminista y a través del análisis crítico del discurso se analizan las posibles articulaciones entre el contenido de los discursos que han sido hegemónicos en la construcción social del conocimiento en Occidente en relación a las mujeres y el modo en el que se ha llevado a cabo la construcción social de la subjetividad femenina con respecto a su propio placer sexual. Y para ello, pongo como ejemplo el caso de la acuación.

Al margen de la osadía que supone la propuesta, sabiendo cómo piensa la Institución con respecto al lenguaje que afecta a las mujeres, proponer el término acuación como alternativa a la locución hasta ahora empleada de “eyaculación femenina” tiene que ver tanto con la necesidad de que este fenómeno, que es exclusivamente femenino, tenga su propio significante, como con el hecho de que, como decía Adrienne Rich, «para nosotras, el proceso de nombrar y definir no es un juego intelectual, sino una captación de nuestra experiencia y una llave para la acción». Así pues, las razones de la propuesta, que son varias y que van más allá del hecho de que los significantes lingüísticos consigan su significado a través de su diferenciación de otros significantes, están relacionadas, sobre todo, con la importancia que el lenguaje (con sus silencios, mentiras y secretos) tiene en la vida de las mujeres. Otras razones, serían las siguientes:
  • porque va siendo hora de que las referencias del lenguaje para las cuestiones que tienen que ver con las mujeres se realicen mediante significantes propios y apropiados, no como si todo lo femenino fuese un subproducto de la realidad masculina (considerada la realidad en sí). Por tanto, se considera adecuado el empleo de un término propio y específico que sustituya al calco hasta ahora utilizado –traducción literal del 'female ejaculation' anglosajón– por entender que éste opera por subdelegación del ya existente para el fenómeno masculino (evitando así que ocurra como con el fútbol, deporte que cuando quienes lo practican son hombres se llama fútbol y que cuando las que lo juegan son mujeres se llama fútbol femenino);
  • porque atendiendo a la capacidad revolucionaria del lenguaje como generador de significados y, por tanto, de realidad, que la fenomenología de la acuación sea (re)conocida socialmente como realidad propia y exclusiva de las mujeres el término contribuya a su empoderamiento a través del lenguaje, empoderamiento que no podrá ser llevado a cabo de manera completa sin el conocimiento de su propio cuerpo en lo que a su sexualidad se refiere, desvinculándolo de la condena y del sometimiento a la que el saber científico masculino, no neutral, lo tenía amarrado al reducir su estudio al ámbito de la reproducción;
  • porque este idioma merece tener un término propio de referencia del fenómeno, al igual que el francés tiene las feminine fountains y el inglés el squirting;
  • porque, al igual que en el caso de la eyaculación, el fenómeno consiste en una (ev)acuación de fluido proveniente de la próstata, cuya existencia está demostrada también en las mujeres;
  • porque por su aspecto, olor y sabor el producto acuado se parece al agua: tanto que en algunas culturas se le denomina “agua sagrada”;
  • porque la forma sustantiva admite su forma verbal, que sólo puede conjugarse en femenino: yo acúo, tú acúas, ella acúa, nosotras acúamos, vosotras acuáis y ellas acúan;
  • porque, al igual que ocurre en una ecuación, quedan incógnitas por despejar, sobre todo las que tienen que ver con la X, que las que afectan a la Y están ya muy estudiadas y
  • porque esta realidad merece ser contada en sus propios términos y
  • porque una de las aportaciones básicas del feminismo, como teoría crítica y como movimiento social, ha sido (y es) poner nombre a lo que no lo tenía (sororidad, feminicidio, techo de cristal...).
Dado que la sexualidad es el ámbito en el que las distinciones del sistema sexo/género operan por excelencia, al existir atribuciones sexuales asignadas a lo masculino y a lo femenino que varían según la época y la cultura, es posible deducir cómo las prácticas discursivas hegemónicas que han silenciado, ocultado o desinformado acerca de realidades que afectan a la sexualidad femenina han favorecido una determinada construcción de un sí mismo de las mujeres basado en el desconocimiento de su propio cuerpo hasta el punto de que esa construcción ha devenido en una destrucción de su ser íntimo que deja de expresarse por haberle sido negada sistemáticamente la expresión. Así, eentender cómo y cuándo el conocimiento en Occidente acerca del fenómeno de la acuación quedó enterrado por el puritanismo y el patriarcado pone de manifiesto cómo éste opera como jefe de obra en la construcción social de la subjetividad con respecto del placer sexual femenino. El recorrido histórico y bibliográfico que explica el desconocimiento generalizado y la desinformación intencionada que existe en la sociedad occidental en torno a la acuación permite, como poco, cuestionar el papel que tanto la ciencia médica como la industria pornográfica (producciones típicamente masculinas) han jugado en Occidente a la hora de reubicar en los márgenes de la aceptabilidad una realidad que afecta en exclusiva a las mujeres, convirtiéndola así en algo desconocido para la mayoría de ellas, que la desconocen porque no la experimentan o que no la experimentan porque la desconocen.

En otras épocas, Galeno, Aristóteles, San Agustín de Hipona o Santo Tomás mencionaron la acuación en sus escritos (semen femenino la llamaban) y en otras culturas distintas a la occidental, la emisión de abundante fluido prostático por parte de la mujer que se produce antes, durante o después del orgasmo ha estado presente desde hace siglos en las literaturas tántrica y taoísta y ha sido también representada en imágenes, tanto en papel como en la piedra, en el Japón y en la India antiguos. En la actualidad, en Ruanda el fenómeno de la eyaculación femenina tiene un nombre específico (‘kunyara’) y forma parte del patrimonio cultural del país hasta el punto de que los matrimonios quedan sellados con el regalo de una estera de fibras de plátano para proteger los colchones, porque se desean muchas ocasiones de húmedos orgasmos femeninos. En nuestra sociedad actual son escasas las referencias a la acuación más allá de las referencias pornográficas al ‘squirting’ o a las llamadas en Francia ‘femenine fountains’.

Si todas las mujeres desde que nacemos estamos físicamente dotadas para la acuación ¿por qué ésta no se produce en la mayoría de los casos?; si en la Antigüedad se conocía y se representaba ¿qué ha sucedido en Occidente para que la acuación haya dejado de existir como realidad?; si en otras sociedades y culturas se admite y se celebra ¿por qué en la sociedad occidental actual se la silencia o se la sitúa en los márgenes de la aceptabilidad?; ¿por qué la ciencia, que se interesa por todo, nunca se ha interesado por esto?.

Que en el siglo XXI la mayoría de las mujeres no sepan qué es la acuación y que por ello tal vez no la experimenten, o si la experimentan no la reconozcan, evidencia de hasta qué punto el discurso hegemónico patriarcal influye y condiciona no solo la estructura social y sus prácticas, sino que afecta a las experiencias individuales de las personas. La constatación de cómo el silenciamiento y la desinformación en Occidente acerca de la acuación han sido herramientas empleadas por el discurso patriarcal para contribuir a la “docilidad” del cuerpo de las mujeres explica tanto la escasísima literatura científica y bibliografía existente como la marginalidad en la que se la sitúa en la actualidad (industria pornográfica) constituyendo por ello un problema psicosocial en sí mismo que no sólo merece atención, desde el punto de vista de la psicología social, sino que exige un análisis que dé cuenta de cómo las distintas herramientas políticas (del cuerpo y del lenguaje) han sido empleadas por el patriarcado, a través de la mentira y del silencio, para convertir el cuerpo de las mujeres en cómplice de un sistema que niega a esas mismas mujeres el autoconocimiento limitando con ello la capacidad para su propio disfrute.

La representación que en los discursos de las distintas disciplinas del conocimiento institucionalizado se hace de las mujeres y de sus cuerpos, que sirve para justificar culturalmente las condiciones a las que éstas han sido sometidas a lo largo de los últimos siglos, sirve a su vez para explicar el modo de entender al sujeto mujer. Los usos y las formas que en ellos aparecen tanto para referirse a ellas como a su sexualidad contribuyen a crear una imagen casi siempre negativa de las mismas vinculando con empecinada insistencia esta última al hecho de la reproducción. En una suerte de carrera de relevos la continuidad, el entrelazamiento y la sinergia socio histórica existente entre las prácticas discursivas de las distintas disciplinas del conocimiento instituido permite entender estos discursos como mecanismos de dominación y control. Analizar cómo han incidido (e insistido) en la pervivencia de las diferencias a la hora de entender la sexualidad femenina con respecto a la masculina sirve también para comprender cómo la aceptación y el acatamiento social de su pronunciamiento forma parte del mecanismo de activación de esos mismos discursos. Llama la atención como estos discursos, enunciados desde ámbitos teóricamente enfrentados (ciencia vs religión) e incluso dentro de la misma disciplina por corrientes teóricamente contrapuestas, llevan siglos poniéndose de acuerdo en la representación que desde los distintos ámbitos del conocimiento se ha hecho de las mujeres.

domingo, 17 de marzo de 2019

#hemeroteca #mujeres #futbol | La realidad de las futbolistas detrás de los 60.739 asistentes al Metropolitano: escasa atención y anhelo de profesionalidad

Imagen: El Diario
La realidad de las futbolistas detrás de los 60.739 asistentes al Metropolitano: escasa atención y anhelo de profesionalidad.
El estadio del Atlético de Madrid celebró el récord de espectadores en un partido de fútbol femenino en España y mundial a nivel de clubes. Distintos actores aplauden la visibilización y el empoderamiento de estas mujeres, pero alertan de que la realidad diaria es muy distinta.
Mamen Hidalgo | El Diario, 2019-03-17
https://www.eldiario.es/sociedad/realidad-futbolistas-asistentes-Metropolitano-profesionalidad_0_878762480.html

El 17 de marzo era una fecha clave en el calendario de quienes aman el fútbol. Atlético de Madrid y FC Barcelona se medían en lo que prácticamente era una final, con el título de Liga en juego, y ante un Wanda Metropolitano con 60.739 personas en la que supone la mayor asistencia a un partido de fútbol femenino en España y la mejor cifra mundial a nivel de clubes. Se trata de la guinda a un crecimiento aparentemente imparable de una Liga con potencial para convertirse en un referente en Europa, como lo muestran las cifras de diferentes eventos en los últimos dos meses desde que el Athletic batiera el anterior récord con 48.121 espectadores, y el foco mediático que ha provocado que incluso futbolistas de talla mundial como la Balón de Oro Ada Hegerberg o la danesa Pernille Harder celebren públicamente este éxito.

Sin embargo, la realidad de cada jornada dista mucho de lo acontecido este domingo. Lo advertía Vicky Losada, capitana del FC Barcelona, al finalizar el encuentro: "Ojalá la gente siga, que cada fin de semana se anime a ir a todos los campos, no solo aquí". La sonrisa delataba su felicidad, pero sus palabras emanan del recuerdo que le da su veteranía y su experiencia al emigrar a Inglaterra o Estados Unidos para poder desarrollar una carrera profesional.

Aunque diferentes activos celebran la explosión mediática y social, reconocen que el trasfondo de estas imágenes tiene todavía mucho margen de mejora: en las gradas hay campos de Primera División donde apenas asisten doscientos o trescientos espectadores, ochocientos o un millar en el mejor de los casos. Y fuera del terreno de juego, salvo en grandes equipos como Barça, Atleti o Athletic, la situación no es mejor: las futbolistas todavía luchan contra la precariedad a través del pluriempleo, son discriminadas desde las propias leyes y afrontan la negociación de un primer convenio colectivo histórico manchado por las luchas sindicales y de poder provenientes del fútbol masculino.

"Claro que no es el día a día del fútbol femenino", explica a eldiario_es Tamara Ramos, portavoz del sindicato Futbolistas ON. "Pero es un motivo de celebración y es a donde queremos llegar, a lo que tenemos que aspirar. Vamos a aplaudir que al menos empiecen a suceder estos encuentros de magnitud con su afición. Al menos que se vea y que la gente diga que juegan al fútbol y además muy bien".

'Movimiento 30-ene'
La apertura de San Mamés el pasado 30 de enero ha generado un efecto contagio en clubes como Osasuna, Real Sociedad, Atlético de Madrid o Valencia, que han abierto o tienen previsto abrir sus estadios próximamente para las mujeres. Es lo que en el Athletic quieren denominar 'Movimiento 30-ene'. María Tato, responsable del fútbol femenino en la Junta bilbaína, se muestra en la misma línea y celebra esta acogida. "Es magnífico y tremendamente positivo lo que estamos viendo. Nosotros no queremos la marca, estamos encantados de que el Metropolitano nos supere y ojalá algún día otro estadio la mejore".

La lectura de estas cifras está simplemente en ocupar un espacio que también les pertenece a ellas. "El significado de estos actos está en que es una forma de empoderarlas, de reconocer el derecho a la igualdad, de jugar en las mismas condiciones", explica.

"Es lo que queremos transmitir, y cuanto más se haga más se impregnarán los pequeños de estos valores. No debe ser un guiño que caiga en papel mojado, sino que debemos concebir el fútbol desde la paridad. Y eso pasa por hacer esto con cierta frecuencia y constancia. Cuantos más clubes lo hagan, muchísimo mejor para ellas y para una sociedad que debe de normalizar el hecho de que jueguen deportes que históricamente se han considerado masculinizados", destaca, recalcando que desde la fecha del récord han notado un sustancial aumento de la asistencia a Lezama.

Al Athletic solo le ha durado dos meses la marca que ya no puede superar por aforo, pero el trabajo que viene haciendo el club con la profesionalización de las futbolistas se refleja en el impacto social. Ya el 27 de abril de 2003 se reunieron 35.000 personas en Bilbao para ver a su equipo ganar la entonces denominada Superliga. Sin embargo, en 2016 el mismo club suspendía una rueda de prensa porque no había acudido ni un solo periodista.

En estos tres años el cambio ha sido radical gracias al ingreso económico con la incorporación de grandes patrocinadores. Con ello, otros estadios como Mestalla, El Sadar o Anoeta han seguido los pasos de estos dos gigantes de Primera División con cifras estratosféricas para el femenino y en claro contraste con el récord de España, que solo pudo atraer a 9.182 de un aforo de 30.000 en el Rico Pérez de Alicante ante la mejor selección del mundo, Estados Unidos. Dos meses de enorme repercusión que han provocado que dos estrellas mundiales de la talla de Ada Hegerberg y Pernille Harder presten mucha atención a la Liga.

Discriminación y precariedad
La visibilidad de estos partidos debería revertir precisamente sobre las mejoras laborales y económicas de las jugadoras. Pero tras estos números espectaculares hay tres problemas endémicos que buscan solucionarse este 2019 en mitad de una guerra de poderes.

En primer lugar, una Ley del Deporte que data de 1990 y que excluye en su esencia a las mujeres reconociendo solo como profesionales las ligas masculinas de fútbol y baloncesto. El Gobierno ha tratado de rectificar esta norma aludiendo a ligas profesionalizadas, pero el texto no ha podido aprobarse antes de la convocatoria de elecciones y vuelve a dejar en el limbo los derechos de estas trabajadoras.

En segundo lugar, la inexistencia de un convenio laboral que ahora se negocia entre la Asociación de Clubes (ACFF)—que engloba a los principales equipos salvo a Athletic y Barça— y los sindicatos AFE, Futbolistas ON y UGT. Por último, una guerra de poderes proveniente del fútbol masculino y que ha tenido su última expresión en la manifestación de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) de desarrollar una liga paralela a la actual utilizando las competencias que le otorga la actual ley.

Anhelo de profesionalidad
María José López, abogada de AFE y coautora de la nueva norma del Gobierno, insiste en recordar las condiciones precarias en las que trabajan la mayoría de las futbolistas en España, pluriempleadas y haciendo grandes esfuerzos personales y económicos para llevar a cabo una actividad de forma profesional con jornadas de cuatro o cinco horas diarias y viajes continuos y duraderos los fines de semana.

Ella trabaja para el sindicato mayoritario (95% de las jugadoras) en la negociación del primer convenio colectivo, que se inició en octubre y que desde entonces solo se ha encontrado un camino de obstáculos por diferentes partes, convirtiéndolo en una guerra sindical donde todos se acusan de intereses particulares ralentizando el proceso por el que las futbolistas deben mejorar sus condiciones laborales.

En este convenio se buscaba establecer por escrito las líneas rojas que todos los clubes deben cumplir, empezando por un salario mínimo, derecho a vacaciones, el establecimiento de una jornada laboral concreta, el acceso a servicios médicos adecuados, garantías ante lesiones de larga duración, un protocolo de acoso y un plan de actuación para que la maternidad no suponga el fin de la carrera de la deportista. Cuestiones básicas de cualquier trabajadora y que hasta ahora no tienen garantizadas.

Cuatro meses después, los avances han sido muy lentos y el único punto que parece poner de acuerdo a los sindicatos es el establecimiento de un salario mínimo de 14.000 euros y un protocolo para la maternidad.

Precisamente el salario mínimo ha provocado la última guerra de poderes en el fútbol, salpicando una vez más a las mujeres que lo practican. En una de las reuniones, la Asociación de Clubes ofreció a los sindicatos 20.000 euros con una jornada de 35 horas semanales siempre que ellos acudieran de la mano a la RFEF a solicitar las competencias sobre la liga.

Futbolistas ON y UGT aceptaron esta propuesta pero no así AFE, que lo considera un chantaje, aunque tampoco se posiciona a favor de la Federación por "desconocimiento" de cómo se va a desarrollar esta liga que pretende condicionar la participación en Europa y en la Copa de la Reina a su pertenencia.

No piensa igual Futbolistas ON, desde donde explican que la Federación ha sido incapaz de rentabilizar su modelo. "No llega ni un euro de esto a las futbolistas, mientras los clubes sí han demostrado que tienen marcas que pueden invertir más dinero como está sucediendo", dice Tamara Ramos.

"Para que la Liga pueda desarrollar estos patrocinios necesita esa aprobación de gestión de los activos comerciales y lo único que nos han pedido es sumarnos a esta iniciativa porque garantiza más ingresos. Como sindicato no podemos negarnos a ello. Nos da igual de dónde salga el dinero, vamos a apoyar con los ojos cerrados a quien ponga las mejores condiciones para las futbolistas. Somos super imparciales en esto. Cuando estábamos a punto de cerrar el convenio, en un fin de semana, la Federación se sacó de la manga esta nueva Liga. No hay un plan, y eso dice mucho de sus intenciones".

Quedan dos meses de competición y tres para que comience la segunda participación de la selección en un Mundial absoluto, y los mimbres de lo que puede llegar a ser el fútbol femenino en España todavía son débiles, pero se agarran a acontecimientos como el vivido en el Metropolitano. "Es un antes y un después en la forma de concebir este deporte desde la igualdad de género", insiste María Tato.

"Llevamos muchos años luchando por la profesionalización, pero en ningún caso tenemos conformismo, nos queda muchísimo trabajo por hacer. Con estos partidos tratábamos de provocar un efecto, que la gente vea que hay un fútbol de calidad y que las niñas vean que pueden tener una opción de vida digna. El objetivo era ofrecer algo que hasta la fecha nadie se planteaba, y desde luego se ha conseguido".

viernes, 8 de marzo de 2019

#hemeroteca #mujeres | Coumba Sow: “La revolución de la agricultura en África está liderada por mujeres”

Imagen: El País / Coumba Sow
“La revolución de la agricultura en África está liderada por mujeres”.
Coumba Sow asumió con 35 años el cargo de responsable para África de la oficina del director general de la FAO. Ahora lidera el departamento para la resiliencia en la zona occidental del continente.
Ángeles Lucas | Planeta Futuro, El País, 2019-03-08
https://elpais.com/elpais/2019/03/05/planeta_futuro/1551800847_458579.html

Para definirse empieza por sus ancestros. Tiene dos antepasados con sus nombres en las calles de la isla de Saint Louis, en Senegal; uno por parte de madre en el sur y otro por parte de padre en el norte. Al entrar en su ciudad natal es como si los dos la abrazaran a cada lado. "Otros fueron Ahmet Ba, el mayor imam en la ciudad, y Assane Diop Pathé quien luchó por los derechos sociales. Fueron muy revolucionarios", recuerda Coumba Sow, coordinadora de la oficina para la resiliencia en África Occidental y el Sahel de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Acude orgullosa a la recién estrenada sede de Dakar con un deslumbrante vestido azul añil tradicional de su villa. "Así nos vestimos allí, con el corte de la falda por encima de la cintura, como las antiguas mestizas, las signares", refiere simpática sobre las mujeres mulatas que consiguieron poder y posición social durante la colonización francesa. "Saint Louis ha sido siempre una ciudad de mujeres maravillosas", declara antes de mencionar a la autora Aminata Sow Fall o la griot (narradora de historias) Coumba Fall Leonie.

Ella empezó a los 35 años como responsable para África en la oficina del director general de la FAO y estuvo casi un lustro viajando por el mundo, asistiendo a reuniones de alto nivel, asesorando en decisiones clave, conociendo a los mayores gobernadores de su continente. "Nunca he tenido ningún problema para progresar. Si eres competente, nadie nunca te podrá decir que eres una mujer joven con este trabajo. Si eres capaz de hacerlo, nadie te dirá nada. Te dará la responsabilidad, y otras mujeres podrán hacer lo mismo", considera Sow en su nuevo despacho, aún vacío, con todo empaquetado en cajas que apenas llevan dos días allí. Después detalla: "quizás cuesta más que te escuchen por joven que por mujer. Cuando entras en una habitación donde se celebra una reunión, si hay una mujer mayor, la gente le escucha".

Ella ya estaba acostumbrada a moverse entre hombres cuando estudió Agricultura en Francia entre una mayoría masculina. Y fue gracias a un hombre por quien siguió vinculada al campo: su padre. "Él me hizo amar la agricultura. Era ingeniero agrónomo y, aunque falleció cuando tenía 10 años, pude visitar con él muchas regiones de Senegal. Me enseñó de plantas, de suelos, de huertos... Teníamos un jardín en la casa con frutas, y amaba las rosas", rememora con cariño. "No fue una sorpresa que yo decidiera dedicarme a aquello". Y recuerda de seguido como también su madre le regaló un libro de la FAO que encontraría por la casa de alguna misión de su padre. "Yo vivía en Saint Louis, que es la ciudad de la belleza y donde puedes encontrar casi de todo, pero si lo comparaba con otros lugares que visitaba, sabía que tenía que hacer algo por mejorarlos", dice mientras une sus manos.

Y ha encontrado en las mujeres africanas a las mejores aliadas para conseguir el objetivo de su padre. "Ellas son muy resilientes y están cambiando la cara de la agricultura en África. Producen, venden, cocinan. Y son las mayores productoras de arroz en Saint Louis. Estoy viendo que la revolución agrícola está liderada por mujeres. Hay más poseyendo las tierras y asegurándolas", defiende. "Solo hay que darles oportunidades. Si son pobres o no están bien formadas es difícil que entren en el debate, pero ellas encuentran sus propias soluciones aunque no tengan presencia. Lo bueno es que eso está cambiando. No debemos esperar a que otros lo hagan por nosotras o nos llamen", concluye. Para estas mujeres inició en 2018 el proyecto Un millón de depósitos para el Sahel, inspirado en el programa brasileño 'Hambre cero' para proporcionar agua para consumo y producción agrícola a miles de personas.

miércoles, 6 de marzo de 2019

#hemeroteca #mujeres #historia | El feminismo indígena de la época colonial

Imagen: The Conversation
El feminismo indígena de la época colonial.
Alicia Alvarado Escudero | The Conversation, 2019-03-06
https://theconversation.com/el-feminismo-indigena-de-la-epoca-colonial-112566

Al conmemorar el Día de la Mujer Trabajadora y el Día Internacional de la Mujer este 8 de marzo, hacemos alusión a todas las mujeres del pasado y del presente, pero poco se conoce de un grupo de mujeres de élite indígenas, que hicieron historia en el momento de la Conquista cuando los españoles arribaron a las costas ecuatorianas y norteñas del Perú.

En este territorio gobernaban mujeres bajo el cargo de “capullanas”, “señoras” o “cacicas” de sus territorios, jefas étnicas descendientes de la diosa madre ancestral que las legitimaba en sus cargos de poder, y que les permitió ordenar, mandar y organizar a la población indígena que las respetaba y quedaba bajo su mandato.

Impacto en las Crónicas de Indias
Nos trasladamos a las costas del Perú y Ecuador en los años 1532-1534, cuando un grupo de hombres españoles, soldados y clérigos, quedaron asombrados al ver cómo en estas tierras lejanas las mujeres no solo tenían voz y mando, sino que además eran veneradas y respetadas por todos los varones. El impacto para los castellanos se hizo evidente, y gracias a ello, a su asombro, consideraron relevante anotarlo en sus cuadernos de bitácora.

La descripción de lo que contemplaban sus ojos fue recogida en las famosas Crónicas de Indias, sin ser conscientes de que estaban redactando lo que, en la actualidad, son las fuentes primarias historiográficas más importantes para el conocimiento del empoderamiento femenino indígena en la época Colonial.

Pero, ¿por qué el impacto cultural fue tan notorio para los castellanos cuando vieron el rol que ejercían estas mujeres? Principalmente porque el rol de la mujer en la sociedad de la época distaba mucho de un continente a otro.

En la región andina, las relaciones de género se fundamentaban en un principio de dualidad y complementaridad, donde la esfera de lo masculino y la de lo femenino conformaban un mundo de pares e iguales, totalmente necesarios para la sostenibilidad del mundo. Dentro de este ámbito, el cargo de cacica se fue heredando de madres a hijas desde la antigüedad hasta el siglo XVII, cuando ya se habían asentado las bases de la cultura española, donde la mujer dio paso a su marido para que gobernara en su nombre.

Al contrario de lo que ocurría en el mundo andino, las relaciones de género en la España del siglo XVI y las costumbres castellanas de esta época no reflejaban la equidad entre hombres y mujeres. Amparadas en un discurso hegemónico que incidía en las desigualdades de género, colocaban a la mujer en un estatus inferior al hombre, recubierta de un halo de invisibilidad e indiferencia.

Se consideraba que la mujer no estaba capacitada para gobernar, sino que era el hombre quien debía asumir el control, basándose en las estructuras mentales patriarcales fundamentadas en el heredado discurso jurídico romano. Allí, el hombre era el “pater familias” y la mujer únicamente un apéndice más de la familia, apoyados desde los púlpitos por el discurso teológico del pecado reencarnado en Eva; y defendidas en el discurso científico o médico justificando la versión incompleta de la mujer frente al hombre.

Bajo esta visión feminal, las mujeres de élite de estas sociedad no solo tuvieron que abrirse un hueco en la sociedad y luchar contra su condición sexual, perdiendo el control de su cargo y autonomía en muchos casos, sino que, además, eran indígenas, lo que dificultaba mucho más su situación.

Adaptarse, resistir y negociar
Pero estas mujeres de élite con fuerte carácter y gran ingenio no se resistieron al destino que los españoles dispusieron para ellas y su gran ingenio las llevó a adaptarse, resistir y negociar con la Corona para seguir siendo respetadas y gozar de su prestigio, y de los beneficios y privilegios que les otorgaba su estatus ancestral.

El primer paso fue conocer el nuevo juego de leyes y normas que impuso la clase dirigente. Para ello, aprendieron a leer y a escribir en lengua castellana, porque solo de esta manera podían pleitear en los tribunales para reclamar sus posesiones y defender sus derechos legales.

A su vez, desarrollaron todo tipo de estrategias. Aprovecharon una serie de factores que les favorecían enormemente, como, por ejemplo, el vacío legal en cuanto a la herencia del cargo de cacicas. Esto se produjo en la costa norte con la imposición de las leyes españolas que introdujeron decretos donde se disponía que se heredase y gobernase “según la costumbre de estas tierras”, y la costumbre prehispánica era de un claro cariz matriarcal.

Además, supieron aprovechar su situación de viudedad para poder controlar sus bienes sin un varón al lado: las Prerrogativas Regias solicitadas a la Corona por no haber causado rebelión y haber facilitado el asentamiento español. También supieron adoptar muy bien el rol de mujer “desvalida, débil o indefensa” que la ideología castellana se empeñó en transmitirles para generar lástima en los jueces de la época y obtener beneficios.

Por lo tanto, si bien es cierto que la llegada de los españoles transformó considerablemente esta institución prehispánica, no por ello las costumbres de herencia femenina dejaron de funcionar en el Perú colonial. Incluso en el siglo XVIII aún encontramos documentación en los archivos que alude a los derechos de herencia maternos del Cacicazgo femenino en la costa norte.

Solo gracias al ingenio y al esfuerzo de estas mujeres por resistir, aprender a escribir y a defender sus derechos frente al colonialismo, hoy podemos conocer quienes fueron. Por lo tanto, solamente ellas son las verdaderas protagonistas de su historia y merecen ser reconocidas y visibles en el día Internacional de la Mujer.