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sábado, 25 de marzo de 2017

#hemeroteca #cine | ‘Verano 1993’ y ‘Últimos días en La Habana’ ganan el Festival de Málaga

Imagen: El País / Carla Simón con el reparto de 'Verano 1993'
‘Verano 1993’ y ‘Últimos días en La Habana’ ganan el Festival de Málaga.
El certamen otorga dos Biznagas de Oro a la mejor película española y latinoamericana.
Rocío García | El País, 2017-03-25
http://cultura.elpais.com/cultura/2017/03/25/actualidad/1490443784_985461.html

‘Verano 1993’, la conmovedora historia autobiográfica de su realizadora Carla Simón, se ha alzado con la Biznaga de Oro a la mejor película española de la 20ª edición del Festival de Cine de Málaga. El filme, que supone el debú en el largometraje de Simón (Barcelona, 1986), narra la llegada de la muerte a su infancia y cómo un niño se enfrenta a tamaña tragedia. Ella tenía seis años ese verano cuando murió su madre. Tres años antes había fallecido su padre, víctimas los dos del sida. El filme está protagonizado por Laia Artigas, Paula Robles, David Verdaguer y Bruna Cusí. ‘Verano 1993’, cuya proyección en Málaga provocó una gran conmoción, ya consiguió en el Festival de Berlín el premio del público y el de mejor ópera prima.

En un palmarés muy repartido, el jurado de Málaga, que ha presidido el director Emilio Martínez Lázaro, es la película ‘No sé decir adiós’, también primer largometraje de Lino Escalera, madrileño de 42 años, la que se ha alzado con el mayor número de galardones. ‘No sé decir adiós’, un filme contenido y austero sobre el último viaje hacia la muerte de un padre y las dificultades de la despedida, ha conseguido el premio Especial de Jurado, el galardón al mejor guion para Pablo Remón, así como el de mejor actriz protagonista para Nathalie Poza y el de actor de reparto para Juan Diego.

En esta 20ª edición, en la que por primera vez han participado ocho películas latinoamericanas de las 17 a concurso, se ha concedido el premio a la mejor cinta iberoamericana a ‘Últimos días en La Habana’, dirigida por Fernando Pérez, un realista retrato de la vida en la capital cubana, cuya actriz de reparto, Gabriela Ramos, ha conseguido el galardón en esta categoría. La mención especial del jurado ha ido a parar al filme de Víctor García León, ‘Selfie’, también premio de la crítica.

Si no había dudas sobre el galardón para Nathalie Poza, que en ‘No sé decir adiós’ realiza un trabajo impresionante, en el papel de una mujer desbaratada por la vida, drogadicta y con serios problemas de comunicación, el que ofrece Leonardo Sbaraglia en ‘El otro hermano’ se puede decir lo mismo. Sbaraglia, premio al mejor actor protagonista, interpreta a un malvado asesino en la película que dirige Adrián Caetano y desde su proyección en este festival tenía casi todas las papeletas.

El jurado ha premiado a ‘La mujer del animal’, el filme colombiano que narra la terrible historia real del secuestro, violación y torturas sufrido por una mujer a manos de su pareja durante siete años, con el galardón al mejor director, Victor Gaviria, y montaje. Por último, ‘Plan de fuga’, el ‘thriller’ sobre la amistad y la fidelidad que dirige Iñaki Dorronsoro, ha conseguido el premio a la mejor música, y ‘Redemoinho’, del brasileño José Luiz Villamarim, fotografía.

miércoles, 22 de marzo de 2017

#hemeroteca #cine #sida | Muerte, infancia y SIDA en la mejor película española del año

Imagen: El Español / Fotograma de 'Verano, 1993'
Muerte, infancia y SIDA en la mejor película española del año.
'Verano, 1993' es el debut de la talentosa Carla Simón; un filme autobiográfico que dibuja la vida de una niña que ha perdido a sus padres a causa del SIDA.
Javier Zurro | El Español, 2017-03-22

Durante los años ochenta una nueva enfermedad asoló el mundo. Nadie sabía de dónde había salido, pero los jóvenes se contagiaban y morían sin encontrar una solución. El SIDA fue un problema que además puso al descubierto los prejuicios de la sociedad hacia ciertos colectivos, a los que señalaba como culpables por el simple hechos de haber contraído el virus. Hay muchas formas de tratar desde el cine una temática tan dura y que provocó tantos muertos en España.

Casi todas tienen forma de dramón desmesurado. Ahí están ‘Philadelphia’, ‘Dallas Buyers Club’ o ‘Las horas’. Y sin embargo el mejor acercamiento que ha dado una película lo ha encontrado una debutante española de 30 años, Carla Simón, que con ‘Verano, 1993’ ha emocionado y dejado sin palabras al público del Festival de Málaga.

La realizadora -que venía con aura de favorita tras haber sido premiada en Berlín- se abre en canal en su debut para contar su propia historia. La de una niña que con siete años tiene que irse a vivir con sus tíos porque sus padres han fallecido. La aceptación de la muerte por su parte es el centro de esta obra sutil, medida y a la vez desgarradora.

La palabra maldita
Nunca se menciona la palabra SIDA en el filme, porque nunca abandonamos la mirada de es pequeña Frida que tiene que adaptarse a una nueva situación. Pero se entiende lo que hay detrás. El drama de una familia que no sabe cómo aceptar la situación. La pugna entre una abuela -que ha perdido a su hija por la enfermedad y que ahora intenta que su nieta sea feliz- y unos nuevos padres que se chocan con el silencio de una persona que antes era su sobrina y ahora una hija más.

La muerte está muy presente en ‘Verano, 1993’, y nunca de forma explícita. Frida ve moscas muertas, a su nueva hermana casi ahogarse y hasta a un cordero degollado, y poco a poco va entendiendo que por mucho que rece un Padre Nuestro nunca volverá a a ver a su madre. Lo hace en una escena final desgarradora, que arranca el corazón y que confirma que uno ha visto una obra tan madura que resulta impropia para un director novel.

Simón lo logra al anteponer la frescura y la naturalidad de Frida -impresionante Laia Artigas- y mostrando cómo, pese a todo, sigue siendo una niña que también disfruta de la temporada favorita del año, el verano. Los baños en el río, los manguerazos para pasar el calor, las siestas después de comer, las Polly Pocket para jugar y Bom Bom Chip y su Toma Fruta como banda sonora. Uno vuelve a ser niño gracias a los ojos de Artigas y a esa sensación de tiempo efímero y definitivo que impregna una película que comienza con San Juan y termina cómo acaban todos los veranos cuando eres niño: forrando los libros para empezar las clases.

Realidad y ficción
Un filme que respira verdad, y no sólo por la osadía de la directora de contar sin reparos su historia personal. “Es una mezcla de cosas que me han contado mi familia, de momentos que ellos recuerdan muy bien, y de sensaciones y emociones para las que he buscado mecanismos para poder visualizar. Ha llegado un momento en el que ya no sé qué es verdad y qué me he inventado, hay cosas que tengo claras y otras que ya no lo sé”, cuenta la realizadora a El Español minutos después de haber recibido la ovación más calurosa escuchada en el Teatro Cervantes y convertirse en la gran favorita para la Biznaga de Oro y cualquier tipo de premios que se entreguen este año.

Tenía claro que quería contar la historia de una niña que se enfrenta a la muerte por primera vez, y ella tenía ese punto de vista, así que no cree que haya sido un acto impúdico hacer de sus propias vivencias esta historia que llegará a los cines españoles en junio. Lo que tuvo muy claro es que el tono no sería grave ni dramático. “Es que es una historia feliz. Yo me sentí querida y los niños son niños, por más que sea algo dramático ellos no dejan de jugar”, añade.

Otra de las patas centrales del proyecto era que la sombra del SIDA estuviera siempre presente, pero que nunca se hiciera visible y explícita, porque así fue su experiencia. “Yo no supe que mis padres murieron de SIDA hasta que tuve 12 años, una niña no podía ir diciendo eso en una época en la que la enfermedad era tan desconocida y la gente tenía miedo. Para mí era importante que estuviera, porque fue una cosa muy importante, se murió mucha gente, pero sin que fuera una película sobre el SIDA, eso me parecía un coñazo. Mi infancia no estuvo marcada por eso, ha sido más de adulta cuando he empezado a reflexionar sobre ello”, zanja.

El cine español ha encontrado su primera joya del año. Lo ha hecho en un Festival cuya especialidad es encontrar nuevos talentos. Este año Málaga puede estar tranquila, ya lo ha hecho con Carla Simón.