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martes, 11 de julio de 2017

#hemeroteca #lgtbi | Mariela Castro: “Recuerdo a Fidel hablando de la tragedia que significaba ser gay o ser transexual en una sociedad homófoba”

Imagen: Saltamos / Mariela Castro
“Recuerdo a Fidel hablando de la tragedia que significaba ser gay o ser transexual en una sociedad homófoba”.
Davide Angelilli | Saltamos, 2017-01-11
https://saltamos.net/entrevista-mariela-castro-fidel-lgtb-cuba/

Sobrina del líder histórico de la Revolución cubana, hija de la dirigente revolucionaria Vilma Espín Guillois y del actual presidente del país, Mariela Castro Espín (La Habana, 1962) es la directora del Centro Nacional de Educación Sexual de Cuba desde el año 2000. Mariela, reconocida a nivel global por su militancia y compromiso a favor de los derechos de la diversidad sexual y de la igualdad de género, ha participado al XIV Encuentro estatal de solidaridad con Cuba, que se ha realizado desde el 9 hasta el 11 de junio en Bilbao. En esta entrevista nos habla de su tío Fidel, y nos acerca a través de una mirada feminista al proceso de transición socialista en Cuba.

Hoy en día, en diferentes países de América Latina, los movimientos feministas están en las primeras filas de las luchas populares, resistiendo frente al retorno de gobiernos neoliberales que promueven políticas radicalmente antisociales y abiertamente machistas. En Cuba, ¿cuál ha sido y cuál es en la actualidad el papel de la mujer en el proceso de transformación social?

En América Latina hay una historia muy rica de luchas por los derechos de las mujeres. Desde el siglo pasado aparecieron movimientos sufragistas, feministas, organizaciones de mujeres dentro de los partidos políticos, y Cuba era también parte de esta diversidad de fuerzas. El mismo año del triunfo de la Revolución en Cuba, se preparaba el primer Congreso Latinoamericano de las Mujeres que se realizó en Santiago de Chile en el 1959.

Precisamente organizando la delegación para este encuentro, se creó la estructura de la Federación de Mujeres Cubanas, bajo la dirección de mi madre. Entonces, el movimiento feminista internacional era muy heterogéneo, había muchas más tendencias ideológicas que en la actualidad, y hasta posiciones que en algunos aspectos chocaban entre ellas. En este contexto, la Federación de Mujeres Cubanas se constituyó como organización de masas de las mujeres, con todos sus matices y particularidades. Por ejemplo, no se definieron como feministas por el hecho de no identificarse plenamente con ninguna de las posiciones del movimiento internacional. Desde sus inicios, el objetivo principal de esta fuerza fue el de facilitar la participación organizada de las mujeres en el proceso de transformación social, porque, dialécticamente hablando, tú transformas la sociedad y transformas las conciencias, y transformando las conciencias, transformas la sociedad. Por eso es tan importante la participación organizada de las mujeres en la sociedad cubana, como motor constante de cambio social.

Para activar este proceso de participación organizada de la mujer, Fidel, como líder histórico de la Revolución, tuvo un papel decisivo…

Sí, el mismo Fidel reconocía a la Federación de Mujeres Cubanas como una “revolución dentro de la Revolución”; un valor agregado –diría yo– en la definición de políticas y de leyes en Cuba, que ha estado en conexión constante y permanente con otras organizaciones de la realidad internacional. Antes de triunfar la Revolución, y tras ser encarcelado por el asalto al Moncada, Fidel expresó el programa revolucionario en su alegato de autodefensa, cuando pronunció la célebre frase “la Historia me absolverá”. Ya en este texto hablaba de la específica situación de explotación de las mujeres. Entonces, con el triunfo de la Revolución, Fidel propuso la unión de todas las organizaciones de mujeres en una sola entidad, participó en la fundación de la organización y decidió darle el nombre de Federación de Mujeres Cubanas.

Fidel realmente siempre nos ha dado la luz para construir la unidad. Y la unidad ha sido nuestra calidad y fortaleza más grande para llevar adelante nuestra lucha antimperialista, en la cual las mujeres jugamos un papel muy importante, también gracias a las visiones y al carisma de Fidel. Nuestro comandante histórico fue decisivo, incluso en la creación y fortalecimiento de las distintas organizaciones de masas, de la sociedad civil. Fidel sigue estando con nosotros todo el tiempo, como el Che; sus referentes para nosotros son fundamentales. Por ejemplo, cuando el Che decía que del imperialismo “no se puede confiar ni un tantico así”… lo tenemos presente todo el tiempo, mirando ahora la situación de Venezuela. La Revolución bolivariana tiene una responsabilidad histórica; si se cae Venezuela se cae América Latina, otra vez en manos del imperialismo. Por eso Venezuela tiene que encontrar la forma de resistir y de hacer frente a estos grupos pagados por Estados Unidos a través de la oposición.

Antes has hablado de la Federación de Mujeres Cubanas como una organización que no se definía como feminista, pero que ha introducido en el proceso revolucionario la cuestión de género…

Aunque no se declaraba abiertamente así hasta el nuevo siglo, yo creo que el movimiento de mujeres cubanas no deja de ser un feminismo militante ya desde sus inicios. Se luchó desde el principio para involucrar a los hombres en nuestras tareas, como también nosotras nos involucramos con ellos en tantas otras tareas. En general, se trabajó para que el tema de los derechos de las mujeres fuese un asunto de toda la sociedad, independientemente de que la Federación lo abordase desde su propia realidad y con su especificidad.

Evidentemente, todo este proceso tuvo repercusiones reales en la sociedad. Investigando la literatura, el teatro, la música cubana, se puede ver cómo en el imaginario artístico nacional se iba reflejando este empoderamiento de las mujeres. La revolución estaba erosionando paulatinamente toda relación de desigualdad en el país, y por supuesto también la relación de dominación patriarcal de los hombres sobre las mujeres. Hay investigaciones que hablan de cómo las mujeres en Cuba tenían un proyecto de cambio, el hombre no, el hombre cambiaba a partir del cambio de las mujeres, me refiero en el sentido de las relaciones patriarcales.

En esta óptica de organización de las mujeres como fuerza de transformación social en sentido revolucionario, ¿cuál es el papel del Centro Nacional de Educación Sexual?


El Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) surge precisamente de la Federación de Mujeres Cubanas. Con esta institución, poco a poco, se van introduciendo temáticas (como la salud reproductiva, la salud sexual, la educación de la sexualidad) que ayudan a la mujer a tener una mayor responsabilidad reproductiva. Esto tiene una incidencia positiva en la vida cotidiana de las mujeres, estimulando su participación en la sociedad. La presencia femenina en los altos niveles de decisión es cada vez mayor: en el mundo académico, científico, en la salud, en la educación, en el mundo jurídico, la mayoría son mujeres. Todavía hay problemas –como el techo de cristal— en el mundo empresarial, y se está trabajando para romperlo. Le llaman techo de cristal porque hay un grupo de elementos, de estereotipos (aparentemente invisibles) que frenan a la mujer a la hora de asumir mayor responsabilidad en estos espacios, como por ejemplo que las reuniones sean a las diez de la noche, y a esta hora la mujer tendría que estar en casa cuidando la familia…

Con tu trabajo desde el Cenesex has contribuido en introducir los derechos de la diversidad sexual en la concepción comunista de justicia social, centro del imaginario político de la Revolución cubana. ¿Cuándo y cómo decidiste que tu compromiso con el proceso revolucionario significaba luchar desde el feminismo?

Las personas LGTBI en una sociedad homófoba sufren. Si nosotros estamos en un proceso de transición socialista, para la creación de una sociedad más justa, equitativa y solidaria, no podemos reproducir acríticamente estas formas de dominación. Al contrario, tenemos que ponerlas sobre la mesa, analizarlas, deconstruirlas y hacer propuestas de políticas que contribuyan a cambiar la cultura, a cambiar estos mecanismos que generan desigualdad, para sustituirlos con relaciones sociales basadas en la justicia. Esto en todos los aspectos de la vida, no solo los de género, no solo la abolición de clases sociales… Yo recuerdo que mis padres tenían conciencia de este problema, pero no sabían cómo resolverlo, porque veían que el machismo y la homofobia eran muy fuertes en los sentimientos internos de la mayoría de las personas. También recuerdo a Fidel hablando de la tragedia que significaba ser gay o ser transexual en una sociedad homófoba, y a mi padre diciendo: “Yo no sé cómo se puede abordar esto”.

Así yo, que fui creciendo con un fuerte sentido de pertenencia a la Revolución, veía esta contradicción y me sentía realmente mal. De aquí la inquietud para estudiar y trabajar con el Cenesex el tema de la educación sexual en la adolescencia. Las personas transexuales venían a pedirme ayuda y yo sentía la responsabilidad de trabajar para solucionar esta problemática. Entonces, inicié a investigar la mejor manera de abordar estas cuestiones, porque a veces uno recibe la demanda, la solicitud, pero tampoco la población víctima tiene plena conciencia sobre su condición. Justamente, mirando cómo la revolución había estimulado otros procesos de atención a necesidades variadas del pueblo y, por supuesto, apoyándome teórica y metodológicamente en el marxismo, fui tomando herramientas que utilicé para transformar la sociedad. Porque el problema no son nunca las personas LGTBI, el problema es la sociedad con la reproducción acrítica de una ideología dominadora expresada también en los temas de diversidad sexual. En este sentido, lo que estamos trabajando con una estrategia educacional y comunicacional responde precisamente a la necesidad de dar a entender de donde vienen estos prejuicios, a quién le sirvieron, y entonces cómo podemos superarlos. Nosotras, educando en la sexualidad, generamos una conciencia para que las personas sepan identificar estos símbolos, estos códigos, y entonces sepan también modificarlos. Por tanto, basándonos en la pedagogía de la liberación de Paulo Freyre, desarrollamos una educación de la sexualidad que no promueva las relaciones de dominación, sino el amor y el respeto entre las personas.

Nuestra lucha por los derechos de las personas LGTBI está dentro de esta estrategia y con este mismo enfoque, porque incluso dentro de los colectivos organizados de LGTBI se pueden reproducir estas relaciones de dominación, como un “sistema de casta”. Pero, cuando luchamos para la articulación de este movimiento en una lógica emancipadora más amplia, se superan también estas contradicciones. Este es el reto, porque si no, tratando de hacer socialismo, reproducimos una ideología dominadora y unas relaciones capitalistas, basadas en la explotación y en la discriminación.

El pasado enero, desde el Cenesex, habéis organizado un simposio internacional contra la violencia de género, dedicado a la memoria de la luchadora hondureña Berta Cáceres. ¿Cuáles son vuestras propuestas para avanzar en términos de igualdad de género en Cuba?

El simposio se ha centrado sobre violencia de género, turismo sexual, prostitución y trata de personas: un grupo de temáticas que teníamos que profundizar para hacer propuestas políticas específicas y bien articuladas en Cuba. Por eso, convocamos a distintas organizaciones del Estado y de la sociedad civil con la cuales trabajamos, para que presentaran sus aportes y así poder consensuar estas propuestas de la manera más participativa y amplia posible. Además, pudimos contar con la presencia de diferentes entidades internacionales, que nos han permitido enriquecer nuestras visiones con aprendizajes de otros contextos y realidades muy diferentes.

En esta ocasión, también hemos debatido sobre cómo abordar la problemática de la prostitución en nuestro país. Hemos estado reflexionando sobre cuál es el mensaje educativo que tenemos que trabajar en la escuela. Un mensaje que no puede incidir desde la moral, porque no consideramos a la prostituta, en absoluto, una persona inmoral. Al contrario, la prostituta es una víctima a la cual se le requiere dar elementos de análisis para que comprenda cómo prostituyéndose pierde libertades y derechos, porque se convierte en mercancía, y las mercancías no tienen derechos. A partir de allí, vamos a desarrollar campañas comunicativas, también dirigidas a los turistas, para que sepan cuáles son nuestras reglas, y cómo, en Cuba, la población, sobre todo la infancia, está protegida.

En nuestra institución tenemos un amplio programa contra la violencia de género, un grupo específico está trabajando unas propuestas de leyes para poder presentarlas dentro de la más amplia estrategia de actualización (también a nivel constitucional) abierta por los nuevos lineamentos socialistas. Es decir, en todo lo que se está fortaleciendo para seguir con la construcción de la nación que hemos venido articulando como pueblo, trabajamos para que se avance con más conocimiento y herramientas en los temas de género y de la diversidad sexual.

sábado, 8 de abril de 2017

#hemeroteca #historia #archivos | Juan José Agirre, el guardián de la otra historia vasca

Imagen: Saltamos / Juan José Agirre
Juan José Agirre, el guardián de la otra historia vasca.
¿Sabías que ETA, en sus orígenes, apostaba por la energía nuclear? ¿O que el PSOE hizo campaña por la abstención en el referéndum sobre la Ley de Reforma Política de 1977? La historia está ahí, en los miles de documentos que atesora el Archivo de Lazkao.
Ter García | Saltamos, 2017-04-08
https://saltamos.net/juan-jose-agirre-guardian-la-otra-historia-vasca/

El archivo de Lazkao es un fondo que el monje benedictino Juan José Agirre lleva nutriendo y mimando desde hace más de 40 años. En él, además de libros y publicaciones periódicas, se da un lugar especial a esos otros documentos informales generalmente obviados en los archivos. Calendarios, posters, octavillas que han pasado de mano en mano.

Juan José tiene 87 años, pero derrocha energía y agilidad. Nos recibe en su despacho, en el edificio que la Fundación de los Benedictinos de Lazkao tiene pegado al Monasterio de esta misma orden. En él, miles de documentos son testigos de la historia del País Vasco: de sus movimientos sociales, de sus partidos políticos, del exilio que sufrieron miles de vascos durante la II Guerra Mundial, y también de ETA y de otros grupos armados que acompañaron la vida social y política de este territorio.

Nos lleva, portando en la mano una carpeta de algunos de los documentos a los que tiene más aprecio, hasta una sala de lectura de obras de consulta. Allí nos empieza a contar su historia.

“En realidad esta biblioteca es muy reciente”, señala. La biblioteca del monasterio de Lazkao data de 1916, cuando las benedictinos franceses de Belloc, en el País Vasco francés, cruzaron la frontera tras la expropiación de la república francesa, llevándose su fondo documental. “No empecé a trabajar directamente en el archivo de la biblioteca. Nosotros venimos de antes, de una formación filosófica, teológica, para prepararnos para terminar la carrera de sacerdocio”, explica. Juan José resalta que, en su monasterio, los monjes viven de su trabajo. “No nos ayuda nadie, no somos como otros religiosos jesuitas o franciscanos”.

Su primer trabajo fue en la escuela que el monasterio tenía en la localidad. Cuando cerró, Agirre decidió hacerse cargo de la organización de la biblioteca. “No tenía ninguna formación, pero tomé esa responsabilidad porque no se ofreció ningún otro voluntario”.

Eran principios de los 70, y Agirre marchó al Monasterio de Montserrat, en Barcelona, a estudiar biblioteconomía durante tres años. “Fue el comienzo de mi vocación de bibliotecario y archivero. Allí, trabajando y observando, me conciencié de que, aparte de los libros y las publicaciones periódicas, había otro tipo de publicaciones clandestinas y papeles… papelitos pequeñitos o propaganda contra la dictadura. Allí aprendí a valorar el papel más pequeño, el que se distribuía en las calles por la noche y que aparecía por las mañanas, y al que muchas veces ahora se tacha de apología del terrorismo. Ese material es importantísimo para el estudio social de un lugar, aún más porque estaba prohibido”.

Ahora, el archivo es una fundación. “Es por seguridad, porque en cualquier momento te viene un Tejero y te lo destroza todo”.

Paseo por el fondo antiguo
Agirre nos hace de guía a través de las distintas habitaciones en las que se reparte el fondo del archivo de Lazkao. En la primera, al otro lado de la capilla del monasterio, se atesoran cientos de ejemplares de los siglo XV al XVIII.

“Los adornos [de estos libros] se hacían con xilograbados en maderas y punzones. Muchos de ellos tienen partes borradas por la inquisición, con tinta china, que, como tenía ácido, los agujereaba. Si había mucho que borrar, arrancaban páginas”, explica el monje. Uno de los libros que nos muestra data del siglo XVI, en él se explicaban las propiedades de plantas y animales.

“Éste está borrado en Salamanca en 1566 por orden de la Santa Inquisición. Es interesante ver lo que hizo la famosa inquisición…. Vamos a leer alguna de estas propiedades que explica el texto que aún se puede ver bajo la tinta con la que lo censuraron. Está en castellano antiguo. Garbanzos: es provocativo de orina, son nocivos en las llagas de la vejiga y riñones. ¿A dónde va? Al sexo”.

El exilio vasco durante la Guerra Civil y el franquismo
De vuelta en la primera sala de lectura, Agirre abre su carpeta y comienza a mostrarnos algunas de los documentos a los que tiene más cariño. Empieza por las publicaciones que los exiliados vascos publicaron cuando abandonaron España a raíz de la guerra civil.

“Estos son los que empezó el Gobierno vasco en París, la ‘Oficina de prensa de Euzkadi”, explica Agirre. “Ponían noticias de aquí y del resto de España también. Se publicaba tanto en Francia como en Inglaterra y salieron 7.000 y pico números. Es perfectamente la historia de España: es la prensa de allí y cositas que enviaban por teléfonos”. Después lee algunas de las noticias publicadas en uno de los ejemplares de la OPE, como también se la conoce: “Información de Euskadi, la educación pública bajo el franquismo, más coches ingleses… La situación bajo el régimen franquista, actividades en el exterior… Lo que dice la prensa portuguesa sobre España, o lo que decía la prensa franquista: ‘Una Alemania hitleriana como único dique contra el comunismo’”.

Agirre explica que la OPE comenzó al tiempo que la guerra civil: “El Gobierno vasco envió una delegación a París y allí, en septiembre de 1936, empezaron a publicar. Ponían la radio de París, la Pirenaica, la radio de Londres. Había noticias que se dictaban por teléfono y se escribían. Cuando los españolistas decían que Gernika la habían bombardeado los rojos –¡siempre los rojos!–, en las semanas siguientes, este periódico publicaba con fotografías quienes bombardearon realmente y cómo se había manipulado a la gente. Esta publicación duró hasta 1940, con la guerra mundial desaparece toda la prensa de aquí. Llegó 1945 y comenzó a publicarse de nuevo siguiendo la numeración del año 40, y duró hasta 1972. No falta ni un número, todos los tenemos aquí. Tenemos 40 tomos encuadernados. Es una publicación muy importante para conocer la historia, a través de ella se sabía de todo lo que pasaba aquí, de los asesinatos, de la cárcel, de las huelgas…”.

Sigue con la siguente publicación, 'Euzko Deya', de ocho páginas de papel muy fino, “para que los policías no se dieran cuenta cuando los llevaban para repartir”. “Euzko Deya, órgano de la resistencia vasca, en un lugar bajo la tiranía franquista”, lee Agirre en el subtítulo de la publicación.

“¿Cómo te las ingeniaste para recoger toda esta documentación?”, le preguntamos.

“Primero tenías que saber que existía la publicación, porque un pasquín que se distribuye aquí no se distribuía en Iparralde, en Bilbao o en Pamplona. Cuando éramos estudiantes de filosofía, de vez en cuando alguien nos traía un pasquín o una pequeña publicación, panfletos”, explica Agirre, quien añade que en algunos de ellos se podía leer la frase ‘después de leerlo pásalo a otro’. “No estábamos concienciados de que había que guardarlos”, añade.

Al volver de Barcelona, fue cuando comenzó a preguntar a amigos por este tipo de papeles. “En las estanterías siempre aparecía alguno. Una vez ví un 'Euzko Deya' ['Voces vascas', traduce Agirre al castellano] de París. Era el número 12 o 13, y me dije ‘¡ahí va!”, si es el número 12, tiene que haber números anteriores’. Sabía de la existencia de varias publicaciones que eran joyas. Las habíamos visto, pero no les hacíamos caso, y eran apología del terrorismo, eran delito, ya que muchos han sufrido multas o cárcel sólo por repartirlas o tenerlas”. A partir de entonces, Agirre explica que empezó a preguntar a amigos que se dedicaban a la política contra el régimen. “Hice una red de amigos que se preocupaban de recopilar lo que podían y que sabían de la existencia de publicaciones periódicas tanto en Francia como en América, porque mucha gente culta, en lugar de ir a la guerra en 1936, pasaron la frontera”.

Se puso en contacto con esos centros donde los vascos exiliados se reunían una o varias veces a la semana. “En Caracas vivía un benedictino que hizo toda la carrera de noviciado conmigo y que conocía a todos los que se reunían, tanto vascos como gallegos. Le hablé de la labor que estaba haciendo y de lo que quería hacer, y allí sabían de la existencia de muchísimas publicaciones periódicas de temas vascos que se repartían clandestinamente en Europa, sobre todo aquí, en País Vasco. Dieron una respuesta impresionante, me enviaron cantidad de publicaciones que no conocía. Para hacer la historia de los 40 años de franquismo, también tienes que ver todo esto”, subraya Agirre.

Y en los 60, llegó ETA
Pero “para entender la historia también es muy importante el comienzo de ETA”, añade Agirre, quien nos sitúa ahora en los principios de los 60.

“Primeramente ETA no existía como ETA, era el movimiento EGI [Euzko Gaztedi, traducido al castellano como Juventud Vasca, del Interior], los jóvenes del PNV”, explica. El monje benedictino señala que, en esos años, en las escuelas estaba prohibido enseñar cultura vasca y también estaba prohibido el euskera. “Unos jóvenes estudiantes de ingeniería de San Sebastián vinieron a Bilbao y empezaron a dar charlas los sábados. Se llamaban Grupo Ekin [grupo que se fusionaría con EGI]. Eran muy revolucionarios y querían tener un nombre propio. Tomaron el nombre de ETA, aunque al principio fue EGI-ETA. Más tarde empezaron los atentados, que eran con bombas molotov hechas con botellas con ácido clorhídrico. Todo era muy rústico en aquella época. Y empezaron también las detenciones y algunos tuvieron que exiliarse a Bayona. Fue allí, en Bayona, donde empezaron a trabajar y publicar cantidad de publicaciones, una de las primeras fue el famoso Libro Blanco de ETA.

En esos primeros años, ETA publica si Libro Blanco. “Se llama así porque la cubierta era blanca”, explica Agirre mostrando el pequeño libro. “Éste un ejemplar original –señala orgulloso–, del 60 o del 64. Tiene apartados sobre normas de seguridad, conducta general, conducta concreta, métodos de acción, comunismo, posición personal respecto al euskera, orígenes, opresión francesa y pérdida de la independencia; derecho de sindicalización, programa social y derechos sociales; personalidad social y patrimonio; nación, presente y futuro social de Euskadi…”.

Las charlas que el Grupo Ekin realizaba antes de formar ETA, hasta el año 59, también fueron publicadas. “Son estos multicopiados”, dice Agirre mostrando unas hojas escritas que datan de los años 60. “Este, por ejemplo, es sobre Iglesia y Estado. También sobre el euskera, sobre Iparralde, sobre cuando se perdieron los fueros… Eran pequeños, con el sello original, y se publicaron con posterioridad a las charlas, para concienciar”, continúa. “Hay cuatro o cinco números, y nosotros tenemos los primeros, que estaban impresos en ciclostil, en multicopiado. Después los llamaron ‘Cuadernos de Formación de ETA’. Más adelante, los números más importantes los sacaron a imprenta bajo el nombre ‘La insurrección en Euskadi’”.

El siguiente documento que nos enseña es el primer comunicado de ETA. “No significa que fuera el principio. Pero antes no había relación, iban unos por aquí y otros por allá. Está tanto en castellano como en euskera”. Agirre nos lee algunas de las líneas del comunicado. “Manifiesto de ETA al pueblo vasco, es 1 de enero del 64: ‘El Comité Ejecutivo de Euskadi ta Askatasuna ETA dirige al pueblo vasco su primer mensaje manifiesto nacional en forma de un mensaje de esperanza para este año primero de la lucha por la liberación total de Euskadi”.

“Hay que entenderlo con la mentalidad de aquella época. Ahora es totalmente distinto. Incluso el manifiesto ahora es totalmente distinto. Pero el comienzo es así”, apunta antes de mostrarnos el siguiente documento, en el que destaca el anagrama de ETA del hacha y la serpiente.

“El anagrama aparece impreso, por primera vez, aquí, en este libro, ‘Hacia una estrategia revolucionaria vasca’. ¿Has visto qué bonito?”, sonríe el monje. “¿Sabéis por qué escogieron esto del hacha y la serpiente?”, pregunta para explicarnos: “Fue un tal Likiniano. Era un refugiado también y había hecho bastantes atentados. Intentó hundir el yate de Franco cuando venía a la Semana Grande a San Sebastián. Pues este Likiniano, que también era tallista, hizo una talla con esta forma para recolectar dinero para los presos de ETA, pues en todos los pueblos del País Vasco ponían mesas en las fiestas para recoger dinero, gentes de izquierda o vascos en general. Entonces todos éramos amigos. Necesitaban un anagrama de ETA, y la usaron poniendo el nombre encima del dibujo de la talla”.

El siguiente documento que nos enseña también luce el sello de ETA. “Tiene cantidad de capítulos, algunos muy duros, sobre la moral de resistencia nacional, sobre resurgimientos nacionales, sobre Túnez o Irlanda; sobre independencia o autonomía –¡admitían la autonomía!–. Apostaban por destinar Navarra a la agricultura, y a Álava y Gipuzkoa a la industria. Y estaban a favor de la energía nuclear… Eran inocentes entonces, hay que saber entender aquella época”, explica Agirre antes de sacarnos varios ejemplares de Zutik, una de las publicaciones de la banda armada. “El primer número de Zutik es del año 61. Tenemos montones ahí, en cajas. Los tenemos todos”, explica.

La Transición en el País Vasco
Llegamos a 1977, al comienzo de la Transición. “Con la muerte de Franco comenzó un boom de panfletos, pegatinas y carteles”. El archivo de Lazkao custodia alrededor de 40.000 carteles y otros tantos miles de pegatinas, calendarios octavillas… Material elaborado por movimientos sociales, colectivos o partidos políticos, con más o menos medios, que ilustran las protestas que se vivían en la calle.

“Unos tienen más valor que otros. ¿Cómo los guardamos? por categorías, los de política los ponemos aparte porque tienen un valor especial”, señala Agirre mientras nos acompaña a una sala en la que se exponen cientos de pegatinas y calendarios.

“En el año 77 empieza EIA”, explica Agirre sobre el partido político Euskal Iraultzarako Alderdia (Partido para la Revolución Vasca), que operó en País Vasco entre 1977 y 1982. “Hay años en los que aprovechaban los calendarios para publicar su anagrama. A veces salían dos, 50 o 100 calendarios diferentes. Lo consideramos material de archivo porque explica lo que estaba ocurriendo en el país en cada momento. Ahora no salen [calendarios] tan importantes como en aquella época”, lamenta. El siguiente documento que nos describe es un panfleto en el que se pide la amnistía para ‘las 11 mujeres’ y se reclama el derecho al aborto. “Fue un escándalo en aquella época. Fue en Basauri”, explica Agirre sobre el proceso penal que hasta 1981 enfrentaron 10 mujeres y un hombre vasco acusados de practicar abortos y que se convertiría en un litigio clave para el feminismo. Siete años después, el magistrado condenó a una de las mujeres, pero señalando que la condena ya la había cumplido como prisión preventiva y también su derecho a acogerse a los indultos aprobados una década antes. El resto fueron absueltas.

“Y un poco más de historia, ¿quiénes fueron los últimos fusilados de Franco? Txiqui, Otaegi… Se levantó todo el mundo, hasta el papa. Los del FRAP hicieron [protestas] en Barcelona. Hay mucho material sobre estas protestas”, explica Agirre enseñándonos uno de los carteles de las manifestaciones convocadas en contra de las ejecuciones.

Otro cartel recuerda a Germán, un militante de la Liga Comunista Revolucionaria (LKI), asesinado por la policía de un tiro en la frente en la plaza de toros de Pamplona, en los Sanfermines de 1978. “El pueblo no olvidará”, lee Agirre en el cartel.

Llegamos a la última sala. Un gran archivo con varias estanterías móviles. En algunas se guardan las colecciones de documentos y los archivos, en otras se reparten las publicaciones periódicas. En una mesa, Agirre tiene preparados para enseñarnos algunos de los documentos relacionados con cómo se vivió la Transición en el País Vasco y, en concreto, uno de sus episodios: el referéndum que el 15 de diciembre ratificaría la Ley para la Reforma Política.

“Muchos partidos hacían campaña por el sí. Otros por el no, pero dando las razones. Otros por votar en blanco. Otros por hacer un día de lucha”, explica el monje. “En el Estado español yo empecé a recopilar este tipo de documentación, todos los papelitos. ¡Vaya si tiene valor histórico! Estos papeles se echaban a la calle. ‘¡Abstente! ¡No votes!’, decían. Yo salía a la calle a recoger estos papeles y también le pedía a la gente que me trajera. Empecé a recopilarlos antes del referéndum”.

“Estos son de ETA. Salieron unos 30 y pico, cada uno de ellos dando sus explicaciones”, explica Agirre. “Si te cogían con esto, repartiéndolos en la calle… Muchos animaban a que todo el mundo saliera a la calle el día del referéndum. Son muy bonitos, son joyas. Me espabilé, ¿eh?”, se enorgullece.

También los del PSOE: “No votad en un país donde no hay libertades”, lee en el panfleto socialista. “Es histórico, que ahora les guste o no les guste es otra cosa. Ahora lo niegan, pero aparece este papel que les contradice.

Y ahora, la prensa vasca
“El primer periódico nacionalista es de 1890 y pico, y lo editaron Sabino Arana y su hermano”, explica Agirre. “Sacaron el primer diario nacionalista, de mayo a septiembre. Y por orden gubernamental de Madrid, se prohibió la publicación. Éste [ejemplar] es de 1899″, explica enseñándonos un número de la publicación. “Los tenemos encuadernados todos”, añade.

Fue un sino que seguiría en la prensa vasca. “Durante la guerra, en el 37, cuando entraron los nacionales en Bilbao y acabaron el concierto económico, toda la prensa nacionalista fue prohibida, incluso cerraron imprentas”, explica.

El monje hace un breve repaso a los comienzos de la prensa en el Estado español tras el franquismo, y sobre todo en el País Vasco. “En el 77, cuando empezó la democracia entre comillas, con Suárez, con la Ley de Reforma Política y con el famoso referéndum. Cuando vino Carrillo con su peluca, cuando la amnistía… Entonces empezó el abanico de libertades y, un mes antes del referéndum, empezaron las dos primeras publicaciones periódicas de la democracia entre comillas: el semanario Berriak –PSE [Partido Socialista de Euskadi]– y Garaia –cercana al ESB [Partido Socialista Vasco]–. Duraron 30 números tanto una como otra. Después hubo elecciones a la presidencia y aparecieron partidos políticos y comenzaron a formar una prensa propia. El primer periódico fue Egin, que lo tenía todo preparado para comprar la rotativa, hicieron reuniones aquí y allá sobre la ideología que iba a tener el medio y… ¡pam!, salió el PNV y nadie sabe cómo, sacó el Deia, que aún continúa.

“Egin comenzó a publicarse el 21 de septiembre de 1977, el día de los Gudaris. Continuó hasta que lo secuestraron y prohibieron. Tenemos toda la colección aquí encuadernada. Fue interesante cómo conformó su ideología, pidieron ayuda a todo el mundo del País Vasco, y todo el mundo apoyó al principio. Nosotros también. Después, políticamente cambió. La secuestraron, y pasó muchos años en un almacén en el que hubo inundaciones y los periódicos se estropearon, pero nosotros lo tenemos bien”, señala orgulloso mostrando las decenas de tomos en los que se recoge toda la historia de esta publicación. También las decenas de panfletos, carteles y pegatinas relacionadas con su cierre, de las manifestaciones que se celebraron en su apoyo. “Al desaparecer comenzó Euskadi Información y, después Gara, que continúa”.

El final de la historia de Egin es parecido a la de Egunkaria, nacido en 1990 y único diario completamente en euskera hasta su cierre en 2003, también por orden del juez Baltasar Garzón.

Agirre nos enseña el último número de Egunkaria. También algunas de las octavillas con las convocatorias a las decenas de manifestaciones que se celebraron contra su cierre. “Todos somos Egunkaria”, lee en una de las octavillas. “No atacar el euskera”, lee en otra. “Nosotros fuimos a San Sebastián después de comer. Había gente que ya había llegado al final del recorrido, en el Ayuntamiento, y nosotros aún no habíamos podido empezar a andar. Tanta gente había”.

Una visita inesperada
La teoría del ‘todo es ETA’ impulsada por el juez Baltasar Garzón no podía dejar de lado a alguien empeñado en salvaguardar todo documento sobre la historia vasca, sin censurar la ideología.

“Yo les llamo mis amigos ahora, nos hemos hecho famosos gracias a esa visita”, ríe Agirre al recordar el interrogatorio que le hizo la Guardia Civil por orden de Garzón en febrero de 2005. “Llamaron a la portería y el portero me dijo: ‘Juan José, tienes una visita’. Fui y dos hombres me enseñan como un reloj y otro me dijo que eran policías, que estaba detenido e incomunicado por orden de Garzón. No me dijeron por qué. Casi me caigo del susto”, recuerda el monje. “Registraron la celda, la biblioteca, la caja fuerte del monasterio… que no sé yo qué querrían ver ahí. Me enseñaron la carta de Garzón y me hicieron firmar. En ella decía algo interesante, que se respetara la persona del padre Agirre. Registraron el espacio donde guardábamos las publicaciones periódicas y los panfletos. Todo lo que teníamos eran escritos en papel, cajitas sin encuadernar de publicaciones clandestinas, documentos de Jarrai, Kas, algunos de Segi también, creo. Me preguntaron si tenía ejemplares de Zutabe, y les dije que ojalá tuviera la colección al completo, que si supiera dónde la sacaban me haría suscriptor, porque es muy valiosa para, el día de mañana, hacer historia, ¡es imprescindible!”, subraya. “Yo todo el material que tengo es auténtico, y va en un 70% contra mis criterios, pero yo no soy quien, ni tú, para destruir esa documentación. Hay que respetarla, es historia. Yo soy amigo de todos como archivero, yo guardo la documentación”.

“Fuimos a donde estaban las publicaciones periódicas y vieron Egin, que hacía unos años que había sido secuestrada y prohibida. ‘Jefe, tienen Egin completo’, dijeron. Salí lleno de rabia, no sé cómo aguanté. ‘Oye, dígame usted si es que no se ha vendido en Madrid. Tenemos Deia, tenemos El Diario Vasco. Recibimos todos, y auténticos, pero no tenemos La Razón. Eso para Madrid estará bien, pero aquí no nos vale’. Así se lo dije”, relata Agirre.

“En la portería me interrogaron y llamaron a una abogaday a un médico para que viera en qué condiciones estaba. Yo ya me temí que me fueran a dar una paliza y les dije que no me interesaba el médico, que estaba muy bien. Me hicieron preguntas y más preguntas. Muchas veces no sabía qué contestar, si sí o no. Eran preguntas muy ambiguas. Era mejor callar que decir sí con un pero detrás. ¿Que si conocía a alguien de ETA? Normalmente tienes alguna amistad o has conocido a algún militante de ETA. Hombre, todos somos antifranquistas, y ese movimiento estuvo considerado como ETA. Así que amigos claro que he tenido. Me vino enseguida decir que sí. Un compañero mío durante doce años, ayudante mío en el colegio, fue un militar famoso de ETA que mataron”.

“Nada más salir, la juez me dijo que estaba absuelto, que qué iba a hacer la comunidad sin mí”, continúa Agirre.

Tras tres horas de visita en el Archivo de Lazkao, Juan José Aguirre comienza aguardar todos los panfletos, pegatinas, calendarios y publicaciones que nos ha ido mostrando. Le hacemos una última pregunta: ¿Cuál es el documento que más deseas para esta colección? “Aquí tenemos el primer manifiesto de ETA y ahora estoy esperando al último, no sé cuando saldrá, pero lo estoy esperando”, concluye.

jueves, 9 de marzo de 2017

#hemeroteca #urbanismo | Alexia Canto: “El coche margina a la mayoría de los habitantes de las ciudades”

Imagen: Saltamos / Alexia Canto
Alexia Canto: “El coche margina a la mayoría de los habitantes de las ciudades”.
Eugenia Indurain | Saltamos, 2017-03-09

https://saltamos.net/alexia-canto-coche-margina-mayoria-habitantes-ciudades/

Alexia Canto es responsable de la Oficina de Movilidad del Área de Ecología Urbana y Movilidad Sostenible del Ayuntamiento de Pamplona. Gallega nacida en Piedrafita (Ourense), esta socióloga de 35 años llegó a Navarra en 2010. Desde entonces ha trabajado el urbanismo desde una perspectiva feminista.

¿Urbanismo, movilidad y feminismo?
Cuando vine aquí me incorporé al Colectivo Urbanas, y aprendí que existe un urbanismo con perspectiva de género en el que la movilidad es esencial. Sigo la estela de Jane Jacobs, Col·lectiu Punt 6, Hiria Kolektiboa o Isabela Velázquez, aunque me queda mucho camino por recorrer.

¿Tan importantes son las bicicletas?
Yo no imagino mi vida sin la BH roja de segunda mano que me regaló mi abuelo un verano. Ahora uso una que me montaron en Bigarren Eskua con un cuadro verde que les llevé que tenía por casa. La bicicleta te cambia la mirada sobre la realidad. Y todavía tengo pendiente la asignatura del cicloturismo.

¿Qué tiene que pasar para que se utilice más en Pamplona?
Muchas cosas. Para empezar, es indispensable crear una red pública y gratuita de aparcamientos seguros y cubiertos en origen y en destino, por la climatología y porque ayudan al mantenimiento de las bicicletas. En barrios como Alde Zaharra o Milagrosa, con un gran porcentaje de edificios altos sin ascensor, son muy necesarios.

Por descontado, hay que construir carriles-bici en los ejes troncales, ciclocalles en las vías secundarias, y hay que actualizar el Plan de Ciclabilidad para optimizar la red ciclista existente. Hace falta invertir en educación, con programas como la biciescuela —que ha sido tan exitoso en Gasteiz—, tiene que mejorar la intermodalidad con el transporte urbano comarcal, necesitamos un buen servicio de bici-pública…

¿No vale el actual?

El servicio de NBICI que tenemos dispone de cinco bases y 80 bicicletas. Son pocas bicis —Zaragoza, con el doble de población que Iruñerria, ofrece 1.300 y va a ampliarse a 2.500— y, además, el número y la distribución de las bases, y los límites horarios impiden que sea una alternativa real.

¿Tan decisivos son los carriles-bici?
a en las ciudades de nuestro entorno, como Donostia, dice que sí. El Plan de Movilidad que presentamos el año pasado es clave porque desarrolla una malla a través de las vías principales de la ciudad y conecta a los barrios. Ya veremos hasta dónde nos dejan desarrollarlo.

¿Qué opción prefieres para Pío XII?
La alternativa concreta es lo de menos. Hay que apostar por una intervención global en el eje, que mejore el tránsito peatonal, el transporte público y, por supuesto, la movilidad ciclista. Hay que redistribuir el espacio urbano y transformar una autopista urbana en un espacio amable. Hay que recuperarlo para las personas.

Se ven tan pocos cambios en la ciudad…
Llevamos meses trabajando muy duro en algunos proyectos que pronto serán públicos. Ha sido una labor poco visible, pero fundamental para sentar las bases de un horizonte transformador.

¿Cómo definirías la movilidad en Iruñea?
Muy centrada en el vehículo privado debido a su urbanismo, disperso y fragmentado. En vez de apostar por la ciudad consolidada y por mejorar espacios urbanos degradados, se ha preferido expandir la trama urbana, creando urbanizaciones sin equipamientos ni actividades. Ello obliga al desplazamiento en coche para realizar las actividades cotidianas.

Todo se ha diseñado para aumentar la fluidez del tráfico, promoviendo vías urbanas rápidas que llegan hasta el centro de la ciudad, destinando un porcentaje excesivo del espacio público al aparcamiento, y marginando el resto de usos modales. Un esquema excluyente e insostenible social, económica y ecológicamente.

¿No es un poco excesivo afirmar que el coche margina a la gente?
Espacios urbanos como la Cuenca de Pamplona excluyen a las personas que no tienen acceso al coche y que son muchas más de las que parece a primera vista. ¿Qué opciones de ocio tiene una persona mayor que reside en una urbanización? ¿Y un adolescente que vive en barrios como Mendillorri o Sarriguren? ¿Cómo es la movilidad cuando el trabajo, la escuela y la vivienda están en barrios diferentes y no eres un varón blanco adulto que tiene coche?

Considerando que la inmensa mayoría de circuitos sociales, culturales y políticos se insertan en el centro, ¿tienen las personas sin recursos de Barañain, Berriozar, Burlada o Noain las mismas opciones de participar que el resto?
El modelo urbano actual excluye a ese 60% de la población que no usa el coche para desplazarse; la vuelve dependiente e invisible. Eso por no hablar de los puntos negros ubicados en las intersecciones de las grandes avenidas y en las plazas principales, donde los atropellos son constantes…

¿Cómo se cambia esa dinámica?

Algunas intervenciones del Plan de Movilidad buscan fomentar y mejorar la movilidad peatonal y conseguir que los peatones sean protagonistas de la ciudad. Vamos a hacer nuevos estudios sobre aceras, cruces, pavimentos, o sobre las líneas de deseo, para mejorar la caminabilidad. Estamos trabajando con varios colegios para llevar a cabo experiencias piloto con caminos escolares, no solo como forma de fomentar la independencia de los niños y niñas, sino porque un barrio donde las personas más pequeñas pueden ir al colegio solas es un lugar más amable para todas.

¿En qué punto se encuentra el transporte público de la comarca (TUC)?

En el último estudio de satisfacción se destaca que tres cuartas partes de las usuarias son mujeres, que los trayectos son cortos y que no tiene picos como el vehículo privado (que coinciden con los horarios laborales). ¿Qué nos indica esto? Que su uso está muy relacionado con las tareas con poco prestigio social, que mayoritariamente recaen sobre las espaldas de las mujeres y que permiten la reproducción de la vida (labores domésticas, cuidados, salud, educación, alimentación). Para mejorar el transporte público hay que integrar este tipo de movilidades en la planificación, y adaptar recorridos y frecuencias.

¿Y la movilidad en Navarra?
Está muy condicionada por la Cuenca de Pamplona. Hay miles de desplazamientos diarios en coche a la capital. Pero para cambiar la tendencia habría que mejorar el modelo de transporte público haciéndolo más eficiente, más cómodo y más económico para algunos sectores sociales.