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jueves, 5 de octubre de 2017

#hemeroteca #violencia | Qué jodido el destino

Imagen: El Salto / Violencia de los Mossos contra Juan Andrés Benítez
Qué jodido el destino.
Se cumplen cuatro años del homicidio de Juan Andrés Benítez a manos de los Mossos d'Esquadra.
Marc Almodóvar | El Salto, 2017-10-05
https://www.elsaltodiario.com/cataluna/juan-andres-benitez-aniversario-homicidio-mossos

Qué jodido el destino.

Mientras no paro de recibir whatsapps de familiares loando a los Mossos, tirando florecillas a la policía catalana y viendo en manifestaciones cómo se les llenan los coches de claveles y se les aplaude con energía, llega el 6 de octubre.

Y a uno no se le borra de la retina.

Madrugada del 6 de octubre de 2013.

Calle Aurora. Barrio del Raval. Barcelona.

Ocho policías de los Mossos d'Esquadra placan a un vecino. Lo reducen violentamente. Durante 12 minutos lo golpean, le pegan porrazos y lo apalean con los pies. Lo que viene siendo una paliza, vaya. Parada cardíaca. Llega la ambulancia. Lo trasladan al Clínic. 3 de la madrugada. Demasiado tarde. El hombre muere.

Hoy hace exactamente cuatro años de la muerte de Juan Andrés Benítez a manos de los Mossos d'Escuadra.

Los vídeos de la brutal paliza se viralizaron en poco tiempo.

Las calles reclamaron justicia.

En mayo de 2016, seis de los agentes serían condenados por esos hechos tras un pacto entre la Fiscalía, la acusación particular y la Asociación Catalana para la Defensa de los Derechos Humanos, representante de la acusación popular. Una sentencia histórica pero que supo a poco para mucha gente. Los agentes aceptaron los cargos, se les condenaba a dos años de cárcel, destierro del Raval y suspensión de empleo y sueldo y a siete de prohibición de ejercer de policía de calle. Pero se libraban de la cárcel.

El abogado de la defensa, el ex-Fuerza Nueva Fuster-Fabra, alegaba entre sonrisas que “los agentes no se reconocen culpables pero se han visto obligados a ello para forzar el acuerdo”. Dos policías más aceptaron haber obstruido el trabajo de la Justicia al haber borrado con agua la mancha de sangre que el cuerpo de Benítez dejó sobre el asfalto de la calle Aurora y al haber coaccionado a una vecina para que borrara el vídeo en el que había grabado lo sucedido. Interior, es decir, todos, asumía los 150.000 euros de indemnización a los familiares de Benítez.

Pese a confirmarse su autoría, ahora hace justamente un año sabíamos que el Govern, ya en manos de Puigdemont, también decidía archivar los expedientes disciplinarios internos y evitaba, como pedían los movimientos sociales en la calle y las CUP en el Parlament, la expulsión del cuerpo policial de los asesinos de Juan Andrés. Es decir, que la próxima primavera, en menos de nueve meses, los seis asesinos confesos de Juan Andrés Benítez volverán a formar parte del cuerpo catalán de policía.

Qué jodido el destino.

Aunque lo cierto es que si no hubiera sido esta fecha, hubiera sido otra. Desde las cargas de plaza Catalunya un 27 de mayo de 2011 a la pérdida de un ojo de Ester Quintana un 14 de noviembre de 2012. O cada una de las huelgas generales, los encapsulamientos policiales, los desalojos, los montajes y redadas sin orden judicial o las persecuciones. Pandoras, Parlament, los 11 del Raval...

Difícil encontrar fechas sin funesto recuerdo. Como el brutal desalojo de una familia del Clot el 25 de julio de 2011. O el 11 de agosto de 2015, cuando Mor Sylla murió al caer de un balcón huyendo de un operativo contra el top manta. O el 31 de julio de 2013, cuando Yassir el Younoussi perdió la vida en la comisaría de El Vendrell.

Porque la desgracia de los Mossos en el caso de Benítez fue, precisamente, la existencia de pruebas claras y, sobre todo, que Juan Andrés fuera un empresario, miembro fundador de la Asociación Catalana de Empresas para Gays y Lesbianas, con una red social fuerte. Una red que permitió empujar para exigir justicia. Decenas de juanandreses se han quedado en el limbo por, precisamente, ser unos nadies. Desde Yassir en el Vendrell a Mustapha el Marrakchi en Manresa, que en 2011 murió bajo custodia policial tras una detención por no tener papeles.

Jodido el destino.

Ahora que vivimos en esta especie de luna de miel con la policía catalana, iniciada tras los atentados del 17 de agosto y con el unánime aplauso a las ejecuciones extrajudiciales de los presuntos autores, tiene que llegar el 6 de octubre.

Y acordarnos de Juan Andrés.

Y acordarnos también de Yassir, Mustapha, Youssef, Alfons, Víctor...

“Fuera la Guardia Civil, aquí solo queremos que nos peguen los Mossos”, reza una irónica pintada en las calles de Barcelona. Y parece dolorosamente cierta.

Esto se ha vuelto muy loco. Reconozcámoslo. Gente con la camiseta del mayor Trapero, el máximo responsable de los Mossos, a quien la Fiscalía parece ahora querer entronar como héroe procesista citándolo como imputado por presunta sedición. Cadenas de mensajes citando “lo pide Trapero”, “lo piden los Mossos”, como mantra de orden. Aplausos a los uniformados. Yo esto ya lo viví en Egipto y no acabó bien, compañeros. Aquí, donde no deja de ser una guerra de relatos, no solo se combate el Estado, el régimen del 78. También se combate la hegemonía interna. Y hoy parece más necesario que nunca hacerlo. Si no, estaremos jodidos. Aplastados entre dos mastodontes.

Hay que reconocer la gran tarea que está haciendo el gabinete de comunicación de los Mossos. Hasta ahora comedidos, midiendo hasta la última coma, controlando todo el relato mediático y visual. Eso fue lo que les labró el apoyo tras los atentados. Y eso es lo que les está salvando también ahora. El procesismo llega a entronar a los Mossos sin siquiera plantearse que su cuerpo cerró 227 colegios el domingo y la Policía Nacional y la Guardia Civil juntos, 90. Sin heridos. Cierto. Lo cual solo plantea en qué actitud trabajaron unos y otros el domingo.

Porque para un funcionario como un policía, lo único que le permite reventarle la cabeza al que tiene delante es el mecanismo de anulación del otro. El creer que es un terrorista, un ilegal, un rojo separatista o un morodemierda aunque venga del Perú. Que no es persona, vaya. Solo anulando a quien se tiene delante se puede actuar creyendo que se cumple con el deber, volver a casa y jugar con los niños tranquilamente.

Los Mossos sabían que si actuaban con violencia ante una movilización heterogénea y masiva como la del domingo, luego tendrían enormes problemas para volver a salir a la calle. Los policías traídos de la península para reprimir esto, no. Las imágenes que nos llegan hoy de Pineda de Mar, con los abrazos entre mossos y policías nacionales, con los intercambios de escudos, son la viva imagen de la cordialidad entre cuerpos. No nos engañemos.

Me parece kafkiano tener que volver a hacer pedagogía con algo que para muchos es tan básico. Pero es lo que tiene un movimiento de masas. Con tanta gente que es la primera vez que se levanta del sofá. Volvemos a aquello de las revoluciones puras. En Catalunya, tristemente, sabemos que a un mosso no le tiembla el pulso cuando quiere repartir.

Que se lo cuenten a Juan Andrés. Y a Yassir. Y a Mustapha. Y a Youssef...

Jodido el destino, eh.

Bueno, de jodido nada. Démosle las gracias por no olvidar de dónde venimos.

viernes, 23 de junio de 2017

#hemeroteca #orgullo | No quiero sacar a pasear a la policía, perdonen las molestias

Imagen: Nueva Revolución
No quiero sacar a pasear a la policía, perdonen las molestias.
Eduardo Nabal | Nueva Revolución, 2017-06-23
http://nuevarevolucion.es/opinion-no-quiero-sacar-pasear-la-policia-perdonen-las-molestias/

Se ha generado una polémica, entre otras muchas, porque en el World Pride madrileño van a desfilar policías uniformados bajo la bandera del arco iris. Incluso algunos activistas de izquierdas han llegado a decirme “hay que educar a la policía”, “hay de todo”, etc. En el año en el que se han absuelto a los Mossos de Esquadra que asesinaron a patadas a Juan Andrés Benítez, un empresario gay del Gaixample nada sospechoso de radicalismo, en el que las okupas de Madrid se han enfrentado casi más que nunca a las llamadas fuerzas de seguridad, en el que se ha aprobado la Ley Mordaza, en el que la transexual Casandra ha visto destrozado su futuro por efectos de esta última, en el que la policía rusa ha asesinado a nuestro colectivo en las calles…; lo siento pero pasear al lado de la policía no es mi lucha ni lo será nunca.

Si alguien quiere educar a la policía que lo hagan ellos, pero no es mi labor ni creo que deba ser prioritario de un movimiento que surgió de la rabia de trans latinas y negras que malvivían en las calles de EEUU contra el acoso policial, ese acoso policial que siguen sufriendo las prostitutas del Raval o los manteros de muchos barrios del Estado. Esas travestis racializadas protagonizaron las revueltas de Stonewall contra esos empresarios de locales clandestinos que controlaba la policía, esos que hoy se lucran o pretende lucirse en el World Pride madrileño. No hay nada de fetichismo subversivo en sus uniformes, nada que ver con la imaginería leather y su poder subversivo o paródico.

Es el epitome del asimilacionismo denunciado desde plataformas como el Orgullo Crítico. La policía de nuevo al servicio de los empresarios que no quieren “locas” molestas ni lemas subversivos. La historia se repite, de otra forma. Por eso me sigue pareciendo un retroceso bestial y no un avance que la policía se ponga la medalla del arcoíris y acuda a ninguna marcha LGTB, por muy despolitizada que se encuentre ya ésta.

jueves, 10 de noviembre de 2016

#hemeroteca #violenciainstitucional | JxSí, C's y PP rechazan expulsar del cuerpo a los mossos que mataron a Juan Andrés Benitez

Imagen: El Diario / Concentración en Barcelona contra la impunidad policial
JxSí, C's y PP rechazan expulsar del cuerpo a los mossos que mataron a Juan Andrés Benitez.
El Parlament bloquea también un reconocimiento institucional del daño causado por el caso 4-F y la creación de un observatorio independiente sobre la policía autonómica.
Arturo Puente | El Diario, 2016-11-10
http://www.eldiario.es/catalunya/politica/JxSi-PP-Juan-Andres-Benitez_0_578842976.html

La reincorporación al cuerpo policial de los ocho Mossos d'Esquadra condenados por matar a patadas y puñetazos a Juan Andres Benitez se acabará produciendo en el plazo previsto, al menos si ello depende del Parlament de Catalunya. Los grupos de JxSí, Ciutadans y PP han unido sus votos en la Cámara este jueves para rechazar la expulsión definitiva de los agentes que reclamaba la CUP y Catalunya Sí que es Pot. El PSC ha dado una abstención.

La expulsión de los policías que mataron al vecino del barrio barcelonés del Raval, un asunto que la CUP también persiguió por la vía administrativa, ha sido solo uno de los puntos rechazados en la larga moción llevada al Parlament por los anticapitalistas. Otro de ellos era la creación de un observatorio independiente sobre la policía, con el objetivo de que asumiera las funciones de control, denuncia y transparencia en relación a las vulneraciones de Derechos Humanos. En el caso del observatorio, que venía avalado por entidades civiles como el Cente Iridia o el Observatori del Sistema Penal i els Drets Humans, ha recibido el voto negativo de JxSí, Ciutadans y PP, además del PSC.

No ha sido esta la única propuesta que la CUP y CSQEP han defendido en solitario. Los mismos cuatro grupos, JxSí, C's, PSC y PP, se han negado a que el Parlament reconociera públicamente el daño causado a las víctimas del caso del 4-F: "las personas muertas bajo custodia policial y a sus familias y a las personas que sufrieron tratos crueles humanos y degradantes bajo custodia policial", rezaba la moción.

En una tarde en la que, en líneas generales, los principios antirrepresivos se han quedado fuera del hemiciclo catalán, la moción de la CUP sí ha arrancado algunos compromisos de la Cámara. JxSí y la CUP han alcanzado acuerdos en 12 de los 17 puntos. Entre ellos, el partido del Govern ha aceptado "aumentar y mejorar" la formación de los policías para garantizar la integridad física de las
personas detenidas, además de revisar los protocolos de reducciones de personas
detenidas.

Otro compromiso, que sea el Departament de Interior quien inicie la investigación sobre la policía cuando haya indicios de vulneración de los DDHH, sin esperar a la denuncia formal de los afectados. En este punto JxSí, PSC y la CUP han votado a favor y CSQEP se ha abstenido, mientras que C's y PP lo han hecho en contra.

El voto contrario de C's y PP se ha mantenido en la mayoría de los puntos de la moción, con excepción de algunas abstenciones de los naranjas. De hecho, han sido estos dos grupos quienes han cargado con más vehemencia contra la propuesta de la CUP, a quien desde el PP se ha acusado directamente de pretender ofender a los Mossos d'Esquadra. Intenciones similares han visto en Ciutadans, quienes además han usado la moción de los anticapitalistas para cargar contra JxSí, de quienes han dicho que tienen la agenda marcada por los primeros.

lunes, 3 de octubre de 2016

#hemeroteca #violencia | La Generalitat archiva la denuncia para expulsar del cuerpo a los Mossos condenados por la muerte de Benítez

Imagen: El Diario
La Generalitat archiva la denuncia para expulsar del cuerpo a los Mossos condenados por la muerte de Benítez.
La CUP no descarta recurrir la decisión de Interior de mantener en el cuerpo a los agentes que reconocieron haber matado a Juan Andrés Benítez para evitar la cárcel. La acusación popular del caso Benítez pide aplicar el reglamento de los Mossos, lo que podría llevar a la expulsión de los agentes o a su suspensión hasta seis años.
Oriol Solé Altimira | El Diario, 2016-10-03
http://www.eldiario.es/catalunya/politica/Interior-expulsar-desquadra-condenados-Benitez_0_565543756.html

La conselleria de Interior de la Generalitat ha archivado la denuncia que interpuso la CUP para expulsar de los Mossos d'Esquadra a los seis agentes condenados por el homicidio de Juan Andrés Benítez. Los anticapitalistas habían pedido que los policías no volviesen a los Mossos d'Esquadra después del pacto en el que los agentes reconocieron que mataron al vecino del Raval a cambio de evitar la cárcel. La CUP también había realizado la misma petición para los otros dos agentes condenados por encubrir a sus compañeros. Fuentes cercanas a la formación no descartan recurrir la decisión de Interior por vía judicial.

La negativa de Interior a actuar sobre los agentes condenados no es nueva. Una vez se conoció el acuerdo que salvó de la cárcel a los agentes culpables, el director general de la policía catalana, Albert Batlle, declaró que las responsabilidades ya se habían "depurado" en la vía penal y que no podía condenar dos veces a los agentes. La decisión de la conselleria, sin embargo, llega cuando este miércoles se cumplirán tres años de la muerte de Juan Andrés Benítez en la calle Aurora del Raval de Barcelona por una reducción desproporcionada de los Mossos d'Esquadra.

Con todo, la denuncia de la CUP no fue la única medida administrativa que se pidió para los mossos condenados. Sobre la mesa de Albert Batlle hay otra petición para que la administración actúe en base a la sentencia penal que condenó a los agentes. La ha formulado la Associació Catalana per a la Defensa dels Drets Humans (ACDDH), que ejerció de acusación popular en el caso Juan Andrés. La asociación ha pedido a la dirección general de la policía catalana que emprenda las acciones "para garantizar la correcta aplicación" del reglamento disciplinario de los Mossos.

La clave de la cuestión es que según el artículo 24 del reglamento, Interior debe actuar en base "a los hechos que se declaren probados" en la sentencia. Y en el caso Juan Andrés la pena fue mínima, pero en los hechos probados los agentes reconocieron que la reducción que practicaron sobre el vecino del Raval fue una de las causas de su muerte.

Como resultado del pacto, los agentes fueron condenados a dos años de prisión (que no cumplirán) por un delito de homicidio y contra la integridad moral, y se les prohibió patrullar y acercarse al Raval durante 5 años. También tendrán que acudir a un cursillo sobre derechos humanos.

Por contra, el apartado de hechos probados resultó mucho más contundente. Así, los condenados reconocieron que propinaron dos patadas, cinco puñetazos en la zona superior del cuerpo de Benítez, seis puñetazos y golpes de rodilla en sus extremidades inferiores, así como "varias patadas" en la parte lateral izquierda inferior del cuerpo del fallecido. En conjunto, los agentes admitieron que ocasionaron a Benítez hasta 28 lesiones diferentes en varias partes de su cuerpo.

Todo ello es constitutivo, a juicio de la ACDDH, de cuatro faltas muy graves por parte de los condenados: torturas, vulneración de derechos de los custodiados y ocultación de pruebas, además de la propia condena. Bajo este supuesto, la dirección general de la policía catalana podría, según el artículo 10 del reglamento, expulsar a los condenados o suspenderles de empleo y sueldo de uno a seis años. Pero las defensas de los agentes también podrían responder a esta petición y pedir que la decisión administrativa se circunscriba a la condena penal, e incluso que a los condenados se les descuente el tiempo que ya estuvieron suspendidos durante la instrucción del caso.

El pacto que salvó de la cárcel a los mossos provocó el enfado entre los amigos de Juan Andrés Benítez, que hubieran preferido ver a los agentes acusados sentados en el banquillo pese al alto riesgo de que el jurado popular o una instancia superior les absolviera. El acuerdo de conformidad también causó estupor entre la ciudadanía por la complejidad técnica y el desenlace del caso. Una vez cerrado el capítulo judicial, queda abierto el administrativo.

miércoles, 11 de mayo de 2016

#hemeroteca #violencia #justicia | ‘Caso Raval’: el pacto del miedo

Imagen: El País
‘Caso Raval’: el pacto del miedo.
Las dudas ante el carácter “imprevisible” del jurado popular llevaron a las partes a mover ficha. El acuerdo satisface más a los ‘mossos’ condenados que a la acusación popular.
Jesús García | El País, 2016-05-11
http://ccaa.elpais.com/ccaa/2016/05/10/catalunya/1462902479_153358.html

Salvo a los contados especialistas, el jurado popular no gusta a los abogados. Temen que la reacción de nueve ciudadanos (escogidos al azar) sea más imprevisible que la de un tribunal profesional. Ese miedo al jurado está en la base del polémico pacto que el lunes zanjó el 'caso Raval' con penas mínimas de cárcel y de suspensión de empleo y sueldo para los mossos que mataron a Juan Andrés Benítez. El miedo cundía en las defensas ante la respuesta popular a un nítido episodio de abuso policial. Pero también en las acusaciones, conscientes de que algunas complejidades (la brutal reducción a Benítez no fue la causa única de su muerte) podían suscitar dudas y, eventualmente, dejar el caso sin castigo.

“El pacto es acertado para todos ante un hecho de tanta trascendencia; sobre todo para las defensas, ante el riesgo de un veredicto de culpabilidad más grave”, opina Javier Rodrigálvarez, uno de los penalistas que más juicios por jurado popular ha celebrado en España. Los expertos consultados por este diario coinciden: si hay un bando ganador en la sentencia de conformidad dictada el lunes, es el de los Mossos. Los agentes no entrarán en la cárcel (la pena es mínima y su ejecución ya ha sido suspendida), estarán solo dos años sin cobrar ni trabajar y, durante cinco más, sometidos a medidas simbólicas. Durante ese tiempo, no podrán patrullar (aunque ya llevan más de dos años en tareas administrativas) ni acercarse a menos de un kilómetro de la calle Aurora del Raval. Además, deberán realizar un cursillo de derechos humanos.

El balance del pacto saltó a la vista el lunes, cuando se ratificó la conformidad: sonrisas y abrazos en la defensa, alivio y satisfacción contenida en la Fiscalía y la acusación particular, y caras largas entre la acusación popular. La Asociación Catalana de Derechos Humanos (ACDH) se había opuesto a cualquier transacción que no supusiera la expulsión definitiva de los mossos del cuerpo. A última hora, cedió. ¿Por qué?

El abogado y portavoz de ACDH, Àlex Solà, explicó en rueda de prensa que “el barco de las acusaciones” había “empezado a hacer aguas” el pasado jueves. En una vista para atender las excusas de los candidatos a jurado (en el sorteo inicial se escoge a 30 personas), la fiscal, que ya entonces apostaba por el pacto, advirtió del “incierto desenlace” del caso. De nuevo, el miedo. Si la fiscalía, que había pedido 11 años de cárcel por homicidio doloso, no estaba segura de llevar la causa a buen puerto... ¿En qué posición quedaba la acusación popular?

Ese mismo día, la Fiscalía trasladó a la ACDH una nueva propuesta que había trabajado con las defensas. Los abogados de la asociación se reunieron y dieron su visto bueno. Después, comunicaron la decisión a media docena de activistas y amigos de Benítez, que desde el suceso (5 de octubre de 2013) han organizado actos y manifestaciones pidiendo “justicia para Andrés”. “La decisión no les gustó”, admite Solà, “pero son trincheras distintas; la nuestra es la jurídica y pensamos que era lo mejor”.

La ACDH es una asociación de letrados que ha comparecido como acusación popular en sonados procesos contra policías —como los malos tratos en la comisaría de Les Corts— y funcionarios de prisiones, como la brutal represión al motín de Quatre Camins. Se personó en el ‘caso Raval’ animado por el entorno de Benítez, con el que ha mantenido este tiempo un “nexo informal”. “Ése es el pecado original de esta historia”.

Solà admite que el pacto es mejorable, pero señala que las defensas también han cedido. “Al principio, la Administración nos ofrecía un sucedáneo para apartarlos de la calle. Y hay aspectos de alto valor simbólico para nosotros, como el destierro del Raval”, dice. “El concepto de impunidad de los juristas es diferente del de la calle”, admite Solà. Los expertos coinciden en que, al ser la sentencia firme, la “verdad histórica” de lo ocurrido es inamovible: los Mossos mataron a Benítez en una reducción “desproporcionada y excesiva” que intentaron camuflar destruyendo pruebas.

La polémica también ha llegado a la esfera política. El director de los Mossos d'Esquadra, Albert Batlle, anunció ayer que no expulsará a la policía catalana para evitar una “doble sanción”, una medida había reclamado, entre otros, la CUP.

Y TAMBIÉN…
Colectivos LGTBI rechazan el pacto del ‘caso Benítez’.
El Front d'Alliberament Gai de Catalunya (FAGC) asegura que luchará para que el caso no quede impune.
El País, 2016-05-11
http://ccaa.elpais.com/ccaa/2016/05/11/catalunya/1462963311_340786.html

miércoles, 23 de marzo de 2016

#hemeroteca #justicia | El juez veta el pacto y lleva a juicio a los Mossos por la muerte de Benítez

Imagen: El País
El juez veta el pacto y lleva a juicio a los Mossos por la muerte de Benítez.
Un jurado popular decidirá si seis policías son condenados por un delito de homicidio.
Jesús García | El País, 2016-03-23
http://ccaa.elpais.com/ccaa/2016/03/22/catalunya/1458686197_495569.html

No habrá pacto. Los mossos acusados de provocar la muerte del empresario Juan Andrés Benítez en el Raval de Barcelona se enfrentarán al veredicto de un jurado popular. En un auto al que ha tenido acceso El País, la Audiencia de Barcelona rechaza que se expulse del proceso a la asociación de derechos humanos que ejerce la acusación popular. Esa entidad es la única que se opone al acuerdo fraguado entre los policías, la Fiscalía y la hermana de la víctima para evitar el juicio a cambio de que los agentes acepten una pena menor por homicidio.

La decisión del magistrado José Luis Ramírez cierra la puerta, definitivamente, a un acuerdo que evite la celebración del juicio. En los últimos meses, las partes implicadas —con excepción de la Asociación Catalana para la Defensa de los Derechos Humanos (ACDDH)— han acercado posiciones para alcanzar una sentencia de conformidad. A cambio de admitir que, la noche del 5 de octubre de 2013, causaron la muerte de Benítez por reducirle de forma violenta en la calle, los mossos estaban dispuestos a aceptar una pena de dos años de cárcel. El pacto preveía que fueran condenados por homicidio imprudente y no intencionado, como pretende la acusación popular.

La asociación de derechos humanos era el único escollo para sellar el pacto. Para sortearlo, el abogado de cuatro de los mossos, José María Fuster-Fabra, presentó un escrito pidiendo que se expulsara a la ACDDH de la causa. Argumentaba que, según el nuevo Estatuto de la Víctima, las asociaciones y entidades pueden defender los derechos de las víctimas siempre que tengan su consentimiento. Regina Benítez, hermana del fallecido —que ejerce la acusación particular— no solo no lo ha dado, sino que es partidaria de dejar fuera a esa asociación. Solo pretende, dice, que los Mossos reconozcan que mataron a su hermano. La pena de cárcel que se les imponga le es indiferente.

El magistrado concluye, sin embargo, que esa norma no puede aplicarse en el caso Raval. Apartar a la ACCDH “limitaría gravemente” a la acusación popular. Ramírez admite que puede hacerse un “uso abusivo” de esta figura, pero al mismo tiempo recuerda que, en muchos procesos —como cuando la Fiscalía se “inhibe”— “ha servido de contrapeso”. El juez también reconoce que, si la hermana de Benítez “ha alcanzado un acuerdo” con las partes, el hecho de que una acusación popular se oponga al pacto (y “aboque a la celebración del juicio”) puede ser “percibido como un contrasentido”. Los familiares “pueden tener razones de peso para evitar la exposición pública que implica” toda vista oral, apunta.

Pese a todo, la decisión es firme y el magistrado ha abierto juicio oral contra ocho agentes de los Mossos. Tras la elección de los miembros del jurado, la vista comenzará el próximo 9 de mayo. Seis de los policías —Joel N., David G., David C., Eduardo G., Ramón D. y Jesús J.— serán procesados por homicidio. Los otros dos —Marc V. y Elisenda G.— por dos delitos de obstrucción a la justicia. Estos dos policías “destruyeron” con agua una mancha de sangre que había quedado en la calle Aurora. Y permitieron que los vecinos borraran fotos y vídeos de lo sucedido (en uno de ellos, difundido por El País, se observa la brutal actuación policial).

Los seis mossos que redujeron a Benítez tras una discusión afrontan un delito de homicidio cuya categoría está aún abierta. Puede ser por dolo eventual (los agentes no querían matar a Benítez, pero eran “conscientes del riesgo” en el que pusieron su vida “por la forma en la que le trataron”) o por imprudencia (incumplieron las mínimas normas de cuidado en la actuación). También serán procesados por un delito contra la integridad moral (torturas).

El juez detalla los 19 “hechos justiciables” que deberá dirimir el jurado. La noche del 5 de octubre de 2013, describe ese relato, Benítez —que padecía una enfermedad cardíaca y ese mismo día había consumido cocaína— tuvo un altercado con la policía y llamó a un vecino. El empresario del Gayxample intentó marcharse, pero una agente le agarró del brazo y se inició el forcejeo. Los otros policías que habían acudido a la zona se abalanzaron sobre él y le propinaron patadas que le derribaron. En el suelo, cuatro agentes se colocaron sobre él, le inmovilizaron, le pusieron los grilletes en las manos y le ataron los tobillos. Las maniobras de reducción, plantea el juez, duraron más de diez minutos. “Durante ese tiempo, los agentes le propinaron puñetazos, patadas y golpes con la rodilla. Algunos, además, emplearon porras para golpearle”. A las 3.25 horas del día 6, Benítez murió en el hospital.

“Un antes y un después” del ‘caso Raval’
La Asociación Catalana para la Defensa de los Derechos Humanos defiende su legitimidad para seguir en el ‘caso Benítez’, porque son hechos que afectan a “los fundamentos de nuestra organización social”. La entidad afirma que dejar sola a la acusación particular en causas contra funcionarios “a veces ha comportado situaciones indeseables”, defiende que el caso “marcará un antes y un después” y lamenta que el acuerdo del resto de partes “no es asumible desde el punto de vista de los derechos humanos”.

jueves, 25 de febrero de 2016

#hemeroteca #justicia | Los mossos del 'caso Benítez' negocian un pacto para evitar la cárcel

Imagen: El Periódico
Los mossos del 'caso Benítez' negocian un pacto para evitar la cárcel.
El acuerdo pasaría por una pena inferior a los dos años de prisión y el pago de una indemnización a la familia de la víctima. Los abogados de los policías intentan expulsar del proceso a la acusación popular, que se resiste a una conformidad.
Jesús G. Albalat | El Periódico, 2016-02-25
http://www.elperiodico.com/es/noticias/sociedad/los-mossos-procesados-muerte-benitez-raval-buscan-pacto-evitar-carcel-4929278

La defensa de los mossos procesados por la muerte de Juan Andrés Benítez en una reducción policial el 6 de octubre del 2013 en el barrio barcelonés del Raval están negociando con la Fiscalía de Barcelona y la acusación particular una condena pactada por homicidio imprudente, que reduciría la pena para los agentes a menos de dos años de prisión y, por lo tanto, les libraría de entrar en la cárcel, según han informado fuentes jurídicas. Este acuerdo pasaría por la aceptación del delito y el pago de una indemnización a los familiares del fallecido.

"Estamos acercando posiciones, pero todavia no hay un acuerdo definitivo, pues la fiscalía y la acusación particular, por ahora, siguen manteniendo que el fallecimiento de Benítez fue consecuencia de un homicidio doloso (intencionado o sabiendo el riesgo de producir muerte) y no imprudente", han asegurado abogados personados en la causa. El principal escollo, según las mismas fuentes, es la acusación popular, ejercida por la Asociación Catalana de Derechos Humanos, que se resiste en rebajar a imprudente el homicidio.

En el Tribunal Superior de Justícia de Catalunya (TSJC) se ha celebrado este miércoles una vista para resolver los recursos de los seis Mossos d'Esquadra acusados que pretenden evitar ser juzgados por un jurado popular argumentando que, a lo sumo, los hechos constituyen un delito de homicidio imprudente, competencia de un tribunal profesional.

Expulsión
En esta vista, el abogado José María Fuster Fabra, que representa a la mayoría de los mossos procesados, ha solicitado que se aplique un artículo de la Ley de Enjuiciamiento Criminal que permitiría la expulsión del proceso de la acusación popular. El artículo 109 bis detalla que "la acción penal también podrá ser ejercitada por las asociaciones de víctimas y por las personas jurídicas a las que la ley reconoce legitimación para defender los derechos de las víctimas, siempre que ello fuera autorizado por la víctima del delito".

El abogado David Aineto, que representa a la familia de Beníntez, ha manifestado en la vista que la familia de la víctima se siente ya bien defendida por él mismo. La fiscal del caso, Elena Contreras, ha advertido al tribunal de que apartar del proceso a la acusación popular podría permitir que fructificaran las "conversaciones" que las partes están manteniendo para "la finalización del proceso abierto".

La juez instructora ha enviado a los seis agentes a un juicio con jurado popular por un delito de homicidio -y a otros dos como encubridores-, tras concluir que causaron la muerte de Benítez al reducirlo de forma "violenta y desproporcionada". La fiscalía pide 11 años de cárcel y una indemnización para la familia de la víctima de 200.000 euros.

"Clara situación de riesgo"
La jueza Eva Moltó, que investigó el caso, destacó en su auto de apertura de juicio oral de abril del 2015 que los agentes, que propinaron golpes, puñetazos y patadas a Juan Andrés Benítez tras abalanzarse sobre él, «colocaron a la víctima en una clara situación de riesgo y peligro que podría desembocar en su fallecimiento, conociendo y aceptando, por tanto, que este resultado podría producirse». Eso sí, la togada dejó la puerta abierta a otra hipótesis: que los mossos tuvieran «como pretensión la de lesionarle contraviniendo, al efectuarlo, tanto las normas mínimas de cuidado que se asumirían por un ciudadano medio, como sus deberes profesionales» como agentes de policía.

lunes, 30 de marzo de 2015

#hemeroteca #activismo | Justicia en memoria de Juan Andrés Benítez, asesinado por Mossos de Esquadra

Imagen: Zoozobra
Justicia en memoria de Juan Andrés Benítez, asesinado por Mossos de Esquadra
Gerardo Ariza | Zoozobra, 2015-03-30

http://zoozobra.com/justicia-en-memoria-de-juan-andres-benitez-asesinado-por-mossos-de-esquadra/

La Audiencia avala juzgar por homicidio “doloso” y no por homicidio imprudente a los Mossos que redujeron al comerciante, vecino del Raval, Juan Andrés Benítez. Juan Andrés Benítez Álvarez, empresario, vecino del Raval, gay, políglota, monitor de culturismo, amante del arte y de la historia antigua, admirador de David Bowie, sencillo, cercano, risueño y con gran sentido del humor, gran conversador, jugador de baloncesto, amante de los animales, cofundador de la asociación LGTB Acegal, emprendedor, emigrante andaluz, 1.63 de estatura… Aprovecho estas líneas para dar las gracias una vez más a los valientes vecinos del Carrer de la Aurora en el barrio del Raval, ya que sin la aportación de sus videos y testimonios, posiblemente hubiese sido muy difícil visibilizar este dolorosísimo suceso; lo que para una gran mayoría cada vez más amplia, no es un caso aislado dentro de las políticas de seguridad ciudadana.

Gracias a todas y cada una de las personas y/o entidades que a través de su esfuerzo, por muy pequeño que parezca, han hecho que estos granitos de arena hayan sumado ¡tanto! en la construcción y consolidación de esta montaña de solidaridad. Especialmente a Rereguarda en Moviment, al Lokal y la Asamblea del Raval, al FAGC y a Gais positius, y por ende a todos los movimientos sociales, vecinales y de índole LGTB que iniciaron este proceso de defensa a través de la acusación popular. Gracias también especialmente a la aportación femenina de dos grandes mujeres: Laia Serra, abogada de la acusación popular y a Eva Moltó, jueza instructora. No olvidamos la ausencia de respuestas “decentes” desde la esfera de mandatarios políticos, y personalmente, me gustaría agradecer la solidaridad y el apoyo de aquellas personas y partidos que han sabido posicionarse al servicio de los vecinos y vecinas, víctimas de la constante falta de respeto a los Derechos Humanos, entendiendo que se está en política como servidor público. Las confluencias, sinergias y “Koinés” que la defensa de la muerte de Juan Andrés Benítez a través de la acusación popular han ido generando y la respuesta social, cargarán de valor simbólico y justicia social el juicio. Juicio de jurado (jurado popular), que esperamos desde hace 18 meses.

La figura de Juan Andrés se suma así, a uno más de los ejemplos de lucha vehiculados a través de la defensa de los Derechos Humanos. El caso de Ester Quintana, el de Bertrán Cazorla, el del armenio Alik, el de Yassir en el Vendrell, el de Pedro Álvarez, el de Idrissa, el del sufrimiento de la madre de Rodrigo Lanza, el de Can Vies, el de los encausados por el Parlament…el de Patricia, Patricia Heras… La justicia si se quiere, se puede obtener, se debe obtener.

Juan Andrés Benítez está muerto porque un grupo de Mossos de Esquadra lo intentaron reducir el 5 de Octubre de 2013 mediante un placaje que aunque ellos quieran considerarlo “praxis policial” a los ojos de la ciudadanía fue una violenta paliza innecesaria, que ningún político responsable de la seguridad ciudadana ha sabido justificar. Indecente, políticamente hablando, el silencio de Mercé Homs regidora del barrio donde ocurrieron los hechos, indecente la “no” respuesta de Xavier Trías, su mirar a otro lado, su postura de no ofrecerse jamás al diálogo con su familiares o amigos, indecente la postura adoptada por Ramón Espadaler, minimizando una actuación tan sumamente grave, …no hablo ya del comisario Trapero, de la actuación del sindicato de policías, y celebro la dimisión de Manel Prat, absolutamente necesaria, junto a la de Puig por el caso de Ester.

La muerte de Juan Andrés se enmarca en un conjunto de prácticas de represión sobre la ciudadanía. Se enmarca en la trastienda de una ciudad que se vende como Smart city al turismo de lujo, mientras vende sus barrios olvidando el bienestar de sus vecinos y vecinas a los que realmente no escucha ni atiende, ejerciendo la política del miedo y la represión sin medida contra la protesta social…pero los vecinos, vecinos valientes, esta vez grabaron. Y quizás, para los “no vecinos” como los de “gent de Ciutat morta” quede claro que la cárcel no devolverá la vida ni a Juan Andrés ni a Patri, ni tan siquiera una búsqueda de “culpables” como brazos ejecutores, porque no es una manzana, es toda la cesta podrida.

Es, esa cesta llena de responsables políticos, que siempre salen impunes ante casos de brutalidad policial, defensores de un sistema que no funciona. Que acaba con la vida. Que acaba matando. Cada día 5 desde hace 18 meses en el carrer Aurora hemos encendido velas a Juan Andrés, en su memoria, para homenajear el concepto de JUSTICIA porque creemos en ella escrita en mayúsculas, el concepto de amistad porque sabemos de ella, el de implicación política, porque consideramos que podemos vivir en otro modelo de sociedad, como respuesta a lo que personalmente consideré desde el primer momento que Juan Andrés Benítez (y aún a día de hoy), nos está preguntando a todos: ¿en qué modelo de barrio, de ciudad, de sociedad, de mundo, queremos vivir, si en uno solidario, o en uno que deja abandonados en la estacada a aquellos que muestran signos de debilidad o diferencia condenándolos al olvido de sus personas y de sus historias? ¡Prou Brutalitat, prou impunitat! ¡Stop Homofobia! Te esperamos el día 5, en el Carrer Aurora, donde la muerte se ha transformado en vida, alegría y creatividad en el Ágora Juan Andrés Benítez. Querido Juan Andrés: Sevilla está llena de azahar estos días…y Barcelona… de Dignidad.

lunes, 28 de abril de 2014

#hemeroteca #4F | Este documental no debería haber ganado ningún premio


Imagen: PlayGround / Patricia Heras
Este documental no debería haber ganado ningún premio.
Hablamos con los responsables de “Ciutat Morta”, el documental que TV3 no quiso emitir y que recientemente resultó premiado en el Festival de Cine de Málaga.
Hibai Arbide Aza e Ignacio Pato | PlayGround, 2014-04-28
http://www.playgroundmag.net/articulos/entrevistas/documental-deberia-ganado-premio_5_1306719316.html

"Ciutat Morta" es el título del documental ganador del reciente Festival de Cine de Málaga. Aun siendo una producción catalana, se trata de una cinta que TV3 no ha querido emitir... aunque no le va a quedar más remedio que hacerlo. Analizamos el porqué y entrevistamos a sus directores, Xapo y Xavier Artigas, de la productora Metromuster, que han realizado el documental junto al semanario La Directa y la Comisión Audiovisual del 15M en Barcelona.

La noche del 4 de febrero de 2006 hay una fiesta en una casa okupada de Barcelona y varios Guardias Urbanos intentan identificar a la gente que se encamina a ella. La acción desencadena una batalla campal y desde la casa okupada comienza el lanzamiento de objetos. Una de las macetas lanzadas desde ella golpea en la cabeza de un policía que no lleva casco, le causa una fractura en la base del cráneo y acaba en coma.

Aunque las heridas son provocadas por un lanzamiento procedente de la casa, la policía sólo puede practicar detenciones en la calle. Son siete. Tres de los detenidos —Rodrigo Lanza, Juan Pinto y Alex Cisterna—, con nacionalidades europeas aunque de origen latinoamericano, sufren terribles torturas en comisaría que son denunciadas por Amnistia Internacional, el Comité Per a La Prevenció de la Tortura y otras entidades de defensa de los derechos humanos.

Patricia Heras y Alfredo Pestana nunca estuvieron en la fiesta ni tampoco en las inmediaciones de la misma. Sin embargo, los dos son detenidos esa misma madrugada en el Hospital del Mar, tras acudir al mismo por haber sufrido un accidente en bici. La casualidad quiere que allí coincidan con los policías que trasladan a los tres detenidos anteriores para recibir tratamiento por las heridas producidas por las torturas en comisaría. Patricia explica su incomprensible detención aquí.

Tiempo después, el documental “Ciutat Morta” investiga la historia de Rodrigo Lanza, Juan Pinto y Patricia Heras. Patricia se suicida mientras cumple condena y, como señala el periodista Gregorio Morán en el documental, su vida, su suicidio, se convierte en la prueba de que decía la verdad.

“Ciutat Morta” es la historia de una condena por unos hechos en los que nunca tuvieron la más mínima participación. También es la historia de cómo Joan Clos y Jordi Hereu (concejal de Seguridad y Movilidad del ayuntamiento barcelonés en el momento de los hechos), los jueces, los policías y los funcionarios del juzgado enviaron conscientemente a la cárcel a unos chavales inocentes. El abogado Gonzalo Boyé, que ejerce la defensa de Rodrigo durante el juicio, es taxativo: " En ese juicio todos sabíamos que los policías estaban mintiendo. Y cuando digo todos, me refiero a todos los que llevábamos toga". Como dice Juan: "no es un montaje policial; va mucho más allá de que mientan cuatro policías. Está sostenido por toda una estructura". La madre de Rodrigo, Mariana Huidobro, resume las tremendas irregularidades de este caso en cuatro durísimas cartas públicas dirigidas a Joan Clos, Jordi Hereu, la jueza instructora Carmen García Martínez y los policías —testigos clave de la acusación— posteriormente condenados por torturas en un caso similar Bakari Samyang y Victor Bayona.

Tras haber pasado varios años en la cárcel, Rodrigo nos da su opinión en la puerta del Ateneu Cooperatiu La Base respecto a su no culpabilidad: “ En el documental es una cuestión central el hecho de que somos inocentes. Y lo somos, es cierto. También lo es para mi madre y también lo era para mí. Pero después de haber estado tanto tiempo en prisión y haber conocido a mucha gente allí, no haber reconocido nunca mi culpabilidad ya no es tanto una reivindicación de mi inocencia como la prueba de que ellos y su cárcel no han podido conmigo”. Porque, en efecto, si Rodrigo, Juan, Alex y Patri se hubieran declarado culpables; si hubieran "asumido su responsabilidad" una vez que estaban en prisión, la junta de tratamiento habría considerado que se estaban "reinsertando" y habrían accedido antes a permisos penitenciarios y la libertad. Paradójicamente, que un inocente en prisión mantenga su inocencia hace que las condiciones de cumplimiento sean más duras. Como señala Diana Junyent, amiga de Patricia, el único objetivo de los psicólogos mientras ella estuvo en prisión era conseguir que se declarara culpable. Cuando se suicida, estando en tercer grado, no tenía asistencia psicológica, ya que ésta se limitaba a intentar conseguir una confesión mientras cumplía condena.

Por eso cobran sentido las duras palabras de Rodri que abren el documental: " No sé si hay justicia y cada vez sé menos qué es la justicia. Lo que tengo claro es que no está en los juzgados. ¿Si se va a hacer justicia? Ya ni siquiera me importa. A veces, y especialmente después de la muerte de Patri yo lo que busco es venganza. La justicia para mí ha perdido sentido. Después de la cárcel... Yo me voy a vengar de todo esto. No sé cómo, no hablo de una venganza necesariamente violenta, típica... Pero sí hacer algo para volver a sentirme bien y decir 'he logrado algo de equilibrio'".

“Ciutat Morta” no es cine político. Es política hecha con cine. “Ciutat Morta” no es un documental convencional. Ni siquiera sabríamos bien si decir que se trata de un documental. Antes que cine, “Ciutat Morta” es activismo: al término de la proyección nunca serás la misma persona, y tampoco será la misma tu percepción de este caso. Hablamos de un trabajo que acaba de ganar el premio al mejor documental en el Festival de Málaga pero que ya desde su estreno generó espacios comunes con su proyección en el okupado Cinema Patricia Heras, hace algo menos de un año. Entre ambos marcos de impacto, la televisión pública catalana sigue obstaculizando que la historia de Alex, Alfredo, Juan, Patri y Rodrigo llegue a miles de hogares que, si conocen el caso a través de los medios tradicionales, sólo conocen la mentira. Como los mismos autores dicen, la lucha no pasa por salir en los medios: se trata de apoderarse de las redes para que ellos las (nos) sigan.

Aunque ha habido diversas informaciones sobre el caso 4F, siempre alternativas al poder, el documental tiene un alto valor por su pedagogía directa. ¿Cómo definiríais la historia que cuenta?

Metromuster: Solemos comentar que la historia del 4F es lamentablemente mucho más habitual de lo que pueda parecer. El documental habla de la mentira, del montaje policial, político y judicial y de torturas. Pero sobre todo habla de impunidad, que es la gran lacra de nuestra sociedad. La tortura y la corrupción tienen lugar no solo porque haya manzanas podridas en el sistema, sino porque hay un Sistema que permite que esto suceda, que no dispone de los mecanismos de control ni la voluntad para evitarlo y que, además, cuando alguna vez llegan a ser enjuiciadas, acaban con el indulto de sus responsables. En el caso del 4F, los chicos acusados de haber herido al policía tenían un entorno social que los apoyó y acompañó hasta el final. Este documental no se hubiera podido hacer de otra manera. Sin embargo, lo habitual de una noche cualquiera en Barcelona es que la persona detenida no tenga posibilidad de defenderse, ni entorno social que le pueda apoyar, ni recursos económicos con que afrontar una defensa legal, y casi siempre sin papeles. Esto permite que ni siquiera exista la posibilidad de que haya podido ser maltratada, detenida ilegalmente o torturada. Solo de vez en cuando las fuerzas del orden se equivocan y se encuentran con un negro como Yuri, que resulta ser hijo de un diplomático, o con Juan Andrés Benítez, un empresario del Gaixample.

4F no es una extravagante casualidad. Tiene un contexto sociopolítico muy claro en la Barcelona de la última década. ¿Cuál es?

El caso del 4F coincide con la entrada en vigor en Barcelona de la Ordenanza del Civismo en 2006. Años antes, desde las instituciones y medios de comunicación ya se estaba preparando el terreno para poner en marcha una serie de leyes que permitieran a las autoridades controlar cómo y quién hacía uso del espacio público. La criminalización del movimiento okupa desde finales de los años 90 culminó en febrero de 2006 con los hechos ocurridos en el teatro okupado de Sant Pere Més Baix, donde un policía quedó gravemente herido. Para entonces todo estaba ya dicho y construido: solo había que encontrar a alguien con estética antisistema, al enemigo, y detenerlo . La opinión pública ya estaba preparada para dejar actuar a las fuerzas del orden y a los jueces sin poner nada en cuestión, aunque no existiera prueba alguna de su culpabilidad.

El 4F no es casualidad, igual que no lo es el título de la película. Queríamos hablar de un modelo de ciudad determinado, de la marca Barcelona, de los procesos de gentrificación como ya lo hicimos en nuestra última película, “ NO-RES”, aquí desde un plano narrativo completamente diferente, aunque el tema fuese el mismo: la muerte del espacio público, el espacio público de verdad. La historia del 4F como paradigma para hablar de la muerte de la ciudad como espacio de vida construido a lo largo de los siglos desde el procomún.

El documental está especialmente trabajado a la hora de recalcar que el espacio real es el que habitan las víctimas del caso, y la única ficción corresponde a la versión oficial...

Al empezar el trabajo de investigación y elaborar los primeros esbozos de guión del documental caíamos de manera recurrente en la necesidad de justificar o dejar bien clara la inocencia de los chicos encausados. Seguramente, en el año y medio que tardamos en acabar el documental, variamos de manera natural la idea narrativa de los hechos, pues la versión oficial no se sostiene por ningún sitio. Tal como dijimos al recoger la Biznaga de Plata del Festival de Málaga, los auténticos guionistas de esta historia son los ex-alcaldes Joan Clos y Jordi Hereu, la jueza Carmen García Martínez, el jefe de información de la Guardia Urbana Victor Gibanel y algunos otros servidores públicos.

A los que nos dedicamos al cine de no-ficción nos gusta predicar que la objetividad no existe. La realidad es algo relativo que depende siempre de la mirada del autor. Probablemente sea así cuando hablamos de grandes temas universales como "el desencanto" o "el olvido". Pero es inevitable sentir una catarsis cargada de realidad cuando Silvia nos cuenta al final de “Ciutat Morta”: "el hecho que alguien lanzara una maceta... ocurrió". La película al final también habla de esto, de la verdad.

El capitalismo cognitivo nos ha intentado convencer de que el ejercicio del poder por encima de nuestros cuerpos es —como los colores o los sabores de las cosas que consumimos— una cuestión relativa a la percepción y subjetividad de cada una. Las palabras de Silvia caen como una ducha de agua fría ante semejantes pajas mentales que nos hacemos desde cierta pseudoposmodernidad, y es que, nos guste o no, hay una verdad detrás de los asesinatos de Juan Andrés Benítez, Yassir el Yanoussi o Alfonso Bayard.

Como dice Gregorio Morán en un momento del documental, “la prueba de la verdad es la vida”. Es inevitable y doloroso pensar que parte de la trascendencia del caso 4F reside en el final de Patricia Heras. Lo cierto es que el tema en concreto es tratado con un respeto y veracidad poco acostumbrados por evitar el sensacionalismo. ¿Fue uno de los aspectos más trabajados de “Ciutat Morta”?

En el caso del 4F ha habido mucho dolor y sabíamos que debíamos tratarlo con mucho tacto. En el caso concreto de Patri, además de una cuestión de respeto creímos que el rigor tenía mucho más recorrido que el sensacionalismo a la hora de hacer llegar esta historia al espectador. Su muerte es la gota que colma el vaso en la trágica historia del 4F. Es el punto de partida y el centro de todo.

¿Cómo ha sido la noticia de la designación como mejor documental en el Festival de Cine de Málaga? ¿Creeos que esto debe abrir puertas a la difusión del documental y del caso, teniendo como ejemplo próximo la presentación en el DocsBarcelona?

Totalmente inesperada. Y no porque creamos que no es una buena película. Porque en el caso del 4F, desde el primer día, en 2006, todo ha salido mal. Además, durante el trabajo de investigación y realización hemos visto cómo desaparecían documentos oficiales, se modificaban noticias de archivo en televisiones públicas, etcétera. Es decir, los hechos que en este documental se narran son muy graves y afectan a altas instancias del Estado y desde el principio tuvimos la sospecha que no nos iba a ser fácil difundir esta historia. Con Málaga, por fin, parece que el cerco se agrieta.

Desde el primer momento, y en todo lo que hacemos, uno de nuestros objetivos es romper con los códigos del cine para llegar a otro tipo de público. Esperamos que esto solo sea el principio. Hay que romper con el tabú de que estas historias solo se cuentan en centros sociales okupados, y romper con el monopolio del relato político desde sectores de izquierda rancia... Todas podemos hablar de política y hacerlo desde todas las manifestaciones artísticas: cine, literatura, música, moda, etc.

¿Ha habido algún contacto con Televisió de Catalunya con el objetivo de emitir el documental en la cadena pública? ¿Consideráis que se está censurando el trabajo porque afecta a las instituciones políticas, policiales y judiciales de Catalunya?

En cuanto a la censura sobre este caso, sí que la ha habido. Como anécdota podemos contar por ejemplo que en 2011 capturamos de la web de TV3 una noticia de archivo donde se hablaba del juicio del 4F del 2008. La noticia presentaba las dos hipótesis de cómo podía haber sido herido el policía: la hipótesis de la maceta lanzada desde el tejado de la casa y la hipótesis de la piedra lanzada desde la calle. A principios de 2013, cuando ya estábamos cerrando el montaje definitivo decidimos volver a capturar la misma noticia de la web pero con más calidad. Entonces nos encontramos con que la noticia había sido manipulada. Las imágenes eran las mismas pero se había eliminado el audio original por otro en el que ya no se habla de la hipótesis de la maceta. Sabemos que en TV3 hay gente realmente comprometida con el periodismo y con lo que debe ser un servicio público. TV3 nace con un marcado carácter antifranquista y aún hoy, pese a la instrumentalización política de sus contenidos por parte de CiU, existen ciertas grietas y autonomía de algunas vacas sagradas. Creemos que como servicio público que es, TV3 debería emitir 'Ciutat Morta', más aún viniendo avalada ya desde dos festivales como son el Miradas Doc y el de Málaga.

¿Hasta qué punto le resulta difícil al poder gestionar la censura?

Las redes sociales democratizan el acceso a la información aunque el poder aún cuenta con potentes instrumentos de desinformación y represión. Un ejemplo lo tenemos en el caso de Ester Quintana. Los medios generalistas ignoraron durante más de dos semanas que en la huelga general del 14N Ester perdió un ojo en una carga policial. Un vídeo con su testimonio, donde de manera sencilla y emotiva narraba lo sucedido esa noche, corrió por la red de tal manera que los grandes periódicos y televisiones no tuvieron más remedio que acabar hablando de algo de lo que la gente ya estábamos informados. Finalmente se han prohibido las balas de goma en Catalunya y eso tendría que hacernos caer en la cuenta de que el cerco mediático con el que normalmente se nos desinforma es mucho más frágil de lo que parece.

“ Ciutat Morta” rompe con un lugar común del “compromiso artístico”. Lo importante no es lo que se dice sino lo que se hace, y en ese sentido el documental es una herramienta valiosa para conseguir que el caso avance hasta el Tribunal de Estrasburgo...

“Ciutat Morta” no nace de la necesidad de hacer una película, sino de la necesidad de explicar la historia del 4F, es decir desde el activismo político. Pero eso implica algunos peligros, como utilizar un lenguaje audiovisual propio de los movimientos sociales que, a menudo, acaba por convertir la obra en un producto de autoconsumo para un público ya convencido. Trabajamos mucho en la deconstrucción de esos códigos activistas, por un lado cuidando el rigor de la información, elaborando un relato periodístico lo más serio posible, y descartando todas aquellas informaciones surgidas de rumores o sencillamente de las que no disponíamos de una evidencia contundente. En segundo lugar vestimos el documento periodístico con un lenguaje cinematográfico, dejando respirar las innumerables entrevistas con imágenes de otro de los personajes de la película: Barcelona y la poesía de Patricia Heras. Todo esto, en efecto, para llevar el caso al tribunal de Estrasburgo, para mover a una opinión pública hasta ahora totalmente ajena al caso del 4F e intentar que se haga algo de justicia. Aunque sea en el plano moral.

La productora Metromuster nace con un objetivo claro de empoderamiento político. Entre otras cosas, habéis conseguido la primera coproducción de TV3 bajo licencias Creative Commons con el documental “NO-RES”. ¿En qué proyectos estáis involucrados actualmente?

Un objetivo primario de Metromuster es demostrar que la producción bajo licencias libres (fuera de un marco estrictamente capitalista) no sólo es posible sino que puede tener mucha calidad técnica y artística. “NO-RES” es una primera batalla ganada. Un segundo objetivo es dar estatus cinematográfico al documental. En Málaga los temas que se trataban en las películas documentales eran mil veces más interesantes que las de ficción. Aún así, se percibe como un arte menor. Un tercer objetivo era contribuir al empoderamiento y a la transformación social a través del cine. Nuestra práctica periodística nos demuestra que la mera difusión de información no basta. Hay mucho ruido y sobresaturación de información, es deseable alcanzar al espectador no desde la racionalidad pura, sino atravesarle de forma que ya no sea el mismo despues de contarle lo que sea.

Una constante en los largometrajes de Metromuster es la relación política con el espacio. “NO RES” habla de la muerte de un barrio. “Ciutat Morta” desenmascara la corrupción que provoca el fin del espacio público. Ahora estamos trabajando en un proyecto que abandona la ciudad para conocer una realidad rural, pero con el mismo objetivo: cómo la transformación de un espacio acaba moldeando la sociedad que lo habita. Se trata de una escuela rural que nació con el objetivo de liberar… y se acaba convirtiendo en un campo de concentración. Actualmente se está discutiendo si va a ser un hotel de lujo. Todo un retrato del siglo XX en Mallorca. Se llama “Foravila” y estamos esperando colaboración de TV. También estamos acabando un documental sobre el caso de financiación irregular del Partido Popular y el papel que tienen las acusaciones populares en estos casos de corrupción.