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viernes, 4 de enero de 2019

#hemeroteca #iglesia #pederastia | Los feligreses de un pueblo de Ourense piden que regrese un sacerdote investigado por pederastia

Imagen: El País / Juan Antonio Menéndez
Los feligreses de un pueblo de Ourense piden que regrese un sacerdote investigado por pederastia.
Ángel Sánchez Cao fue apartado por el obispo de Astorga el pasado martes, acusado de abusar de menores en los ochenta en un seminario.
Julio Núñez | El País, 2019-01-04
https://elpais.com/sociedad/2019/01/04/actualidad/1546596276_739748.html

Los feligreses de dos parroquias de O Barco de Valdeorras (Ourense) han hecho público un comunicado en el que solicitan el regreso del sacerdote Ángel Sánchez Cao, apartado por la diócesis de Astorga -a la que pertenece- el pasado martes por supuestos abusos a menores en el seminario menor de La Bañeza (León) durante los años ochenta. "Las autoridades eclesiásticas se quejan de la falta de vocación, pero hay que tener mucha, no solo vocación, sino también paciencia cuando ves que tu 'propia casa', la Iglesia a la que perteneces, es la primera en señalarte con el dedo de la culpabilidad", recriminan los vecinos al obispo José Antonio Menéndez, también presidente de la comisión antipederastia de la Conferencia Episcopal Española. En señal de apoyo al supuesto abusador, los vecinos de Arcos y Veigamuiños (parroquias donde ejercía dicho cura) no acudieron a misa de Año Nuevo y afirman en la nota que tampoco lo harán el próximo día 6, día de la Epifanía. Los feligreses han remitido el comunicado al obispo, donde también anuncian una recogida de firmas en contra de las medidas adoptadas.

La decisión del obispado se produce dos años después de que Emiliano Álvarez, supuesta víctima de Sánchez Cao, denunciase en 2017 en los medios y en la diócesis a dicho cura por abusos a finales de los años setenta. La diócesis abrió un proceso canónico que, a día de hoy, no ha concluido. "Aún recuerdo despertarme por las noches y verle, rubio con gafas doradas, quitándome el pijama mientras me apuntaba con una linterna", relató a El País el denunciante en una entrevista el pasado septiembre. Durante los últimos dos años, el supuesto abusador continuó oficiando misa en la parroquia y en contacto con niños. El pasado mayo, según informó El Diario de León, celebró las comuniones de los niños de la localidad. En la nota de prensa del pasado martes del obispado justificaban el apartamiento de Sánchez Cao por nuevas "noticias fundadas" que le acusan de abusar de otro menor durante su estancia en La Bañeza.

Los vecinos de las parroquias ourensanas subrayan que la Iglesia no ha confirmado la veracidad de dichos delitos y que las nuevas acusaciones son fruto "del pecado capital de la envidia", del que, dicen, "el mundo eclesiástico tampoco se libra". La veintena de catequistas que imparten clases a más de 130 niños de las parroquias de Sánchez Cao han decidido dimitir como muestra de "repulsa ante la decisión del obispo, ya que nunca ha sido testigo de ningún comportamiento o queja similar a los hechos relatados".

Los feligreses describen a Sánchez Cao como un sacerdote entregado que, a pesar de haber sido "portada de periódicos y medios de comunicación" durante dos años, no ha dejado de lado su labor como clérigo. "Los curas, en su afán cristiano de predicar con el ejemplo, afirman y reafirman su cuestionada reputación y se convierten en los que lideran las parroquias que más niños tienen recibiendo catequesis, con el mayor número de catequistas impartiendo". Los feligreses de dicho sacerdote también defendieron su inocencia cuando se hizo pública la primera denuncia en 2017. El sacerdote siempre ha negado los delitos de los que se le acusa. "Lo hasta aquí relatado bien podría ser ciencia ficción, pero lejos de serlo, es la realidad que está viviendo un cura valdeorrés a quien el obispado ha considerado culpable sin ni siquiera atreverse a juzgarlo", concluye el comunicado.

Otro cura de Astorga apartado una década por abusos
Junto con la decisión de apartar a Sánchez Cao, el obispo de Astorga anunció el inicio del cumplimiento de la condena por parte del sacerdote José Manuel Ramos Gordón por abusar de, al menos, cuatro menores en el seminario menor de La Bañeza, centro donde supuestamente también abusó el sacerdote de O Barco de Valdeorras. Ramos Gordón fue apartado por Menéndez en 2017 tras un juicio canónico a un año de ejercicios espirituales. El obispo silenció a los medios la condena y permitió que Tábara, localidad donde hasta entonces dicho sacerdote era párroco, le hiciera un homenaje. La primera víctima, insatisfecha con la pena, lo hizo público en los medios y ese mismo año se sumó otra denuncia. El Vaticano ordenó reabrir el caso y Ramos Gordón fue nuevamente sentenciado el pasado septiembre, pero recurrió el fallo. Motivo por el que hasta esta semana no ha comenzado a cumplir la condena.

miércoles, 2 de enero de 2019

#hemeroteca #iglesia #pederastia | Expulsado de la diócesis de Astorga un sacerdote acusado de pederastia

Imagen: El País / José Manuel Ramos Gordón
Expulsado de la diócesis de Astorga un sacerdote acusado de pederastia.
José Manuel Ramos fue suspendido por el Vaticano por abusos sexuales en un colegio de Puebla de Sanabria y en el seminario de La Bañeza.
El País, 2019-01-02
https://elpais.com/sociedad/2019/01/01/actualidad/1546371791_699230.html

El obispado de Astorga emitió este martes una nota en la que anuncia que hoy mismo, el sacerdote José Manuel Ramos Gordón, comenzará a cumplir la pena impuesta por abusos a menores en un monasterio fuera de la diócesis de Astorga. “El sacerdote interpuso un recurso de reposición ante el obispo contra el decreto penal en el mes de septiembre obteniendo una respuesta negativa. Después de haber manifestado su intención de no ejercer el derecho al recurso de alzada ante la Congregación para la Doctrina de la Fe y una vez transcurrido el tiempo previsto por la ley, el caso ha pasado a ser cosa juzgada”, explican.

Ramos Gordón fue suspendido por el Vaticano tras las acusaciones de abusos sexuales en el colegio Juan XIII de Puebla de Sanabria (Zamora) entre 1981 y 1984 y anteriormente en el seminario de La Bañeza (León) hace 30 años.

El obispo de Astorga, Juan Antonio Menéndez, que ahora es el presidente de una comisión creada en la Iglesia católica española para combatir la pederastia, valoró en su día la pena impuesta a Ramos como “muy dura” y explicó que no lo expulsó de la diócesis, como se pedía, porque el delito lo cometió hace 30 años “y en su ejercicio de la profesión posterior no se han producido problemas”.

A un monasterio
Ahora, tras múltiples informaciones sobre pederastia en España, y cuando el Papa Francisco ha hecho un llamamiento a actuar con contundencia, se cumplirá esta pena impuesta: prohibición del ejercicio del ministerio sacerdotal en público y residir diez años en un monasterio o convento fuera de la diócesis de Astorga. Sus delitos habían ya prescrito.

Sobre el sacerdote Ángel Sánchez Cao, también investigado en su día por presuntos delitos de abusos a menores cometidos en el año 1980 en el seminario de La Bañeza, la nota informa de que se han recibido “recientemente noticias fundadas sobre otro presunto abuso del sacerdote a un menor en la misma fecha y lugar por lo que se ha ordenado una investigación preliminar para esclarecer los hechos”. Mientras tanto, Sánchez Cao ha sido “apartado de las parroquias y del ejercicio público del ministerio” y se le ha prohibido “mantener contacto con menores y con la presunta víctima”. Medidas cautelares, dicen, para garantizar la libertad y el buen desarrollo de la investigación.

martes, 16 de octubre de 2018

#hemeroteca #iglesia #pederastia | La Iglesia española nombra responsable de su Comisión antipederastia al obispo que no expulsó al abusador de La Bañeza

Imagen: El Diario / Juan Antonio Menéndez
La Iglesia española nombra responsable de su Comisión antipederastia al obispo que no expulsó al abusador de La Bañeza.
Juan Antonio Menéndez, obispo de Astorga, es duramente criticado por las víctimas por no expulsar al sacerdote José Manuel Ramos Gordon. "Es el gran ocultador. Decepcionante", denuncia Francisco Javier. Coordinará el trabajo de una decena de expertos para seleccionar a los futuros sacerdotes, responder a las víctimas y ofrecer "asistencia y apoyo pastoral", aunque evitan comprometerse a denunciar, siempre, ante la Justicia civil. En la comisión, que preparará las propuestas de la CEE para la reunión de obispos con el Papa, también se incluye Silverio Nieto, acusado por los padres del 'Gaztelueta' de haberlos engañado.
Jesús Bastante | El Diario, 2018-10-16
https://www.eldiario.es/sociedad/Iglesia-responsable-Comision-Anti-pederastia-Baneza_0_825568095.html

Los obispos españoles quieren atajar los abusos en la Iglesia nombrando coordinador de una nueva Comisión antipederastia, nada más y nada menos, que al obispo de Astorga, Juan Antonio Menéndez, cuestionado por su actuación en los casos de abusos de La Bañeza y Puebla de Sanabria.

La citada comisión ha sido confirmada este mediodía por la propia Conferencia Episcopal Española (CEE), que en un comunicado anuncia que "comenzará sus trabajos esta misma semana". Además de Menéndez, formarán parte de la misma "juristas de la Junta de la Episcopal de Asuntos Jurídicos; del Servicio Jurídico Civil; del Tribunal de la Rota de la Nunciatura Apostólica; del Servicio Jurídico de CONFER; y de la Vicesecretaría para Asuntos Generales".

Esto es: el polémico sacerdote Silverio Nieto, responsable del Servicio Jurídico Civil de la CEE y acusado de engaño por las víctimas del 'caso Gaztelueta', también formará parte del grupo, que ayudará a "preparar los materiales de trabajo que presentará el presidente de la CEE, cardenal Ricardo Blázquez", en la reunión que todos los obispos del mundo tendrán con el Papa Francisco en febrero.

"Proteger a todos los menores"
La comisión debe actualizar los protocolos de actuación de la Iglesia española, vigentes desde 2010 y que han sido duramente criticados por las víctimas y por expertos, que consideran que da más relevancia al presunto abusador (un clérigo) que al menor abusado.

"Esta nueva normativa –apunta la CEE en una nota– sustituirá a los protocolos actuales, se adecuará de manera más perfecta al 'Modelo de Directivas' redactado por la Comisión Pontificia para la Protección de Menores con fin de ayudar a las Conferencias Episcopales y a las Congregaciones religiosas a desarrollar e implementar políticas y procedimientos para la protección de menores y adultos vulnerables contra el abuso sexual, para responder a los abusos en la Iglesia y para demostrar integridad en este trabajo".

La nota de la CEE concluye comprometiéndose a "cuidar y educar, con respeto y ejerciendo su ministerio; proteger a todos menores y adultos vulnerables; crear comunidades seguras y solidarias que ofrezcan un entorno de amor donde haya una vigilancia informada sobre los peligros del abuso".

Y lo harán, añaden los obispos, "seleccionando y formando cuidadosamente a todos aquellos con alguna responsabilidad en la Iglesia; respondiendo a cada queja de abuso contra el personal de la Iglesia; procurando ofrecer un ministerio apropiado de cuidado pastoral a aquellos que han sufrido abuso; y procurando ofrecer asistencia y apoyo pastoral, incluyendo supervisión y remisión a las autoridades apropiadas, a cualquier miembro de la comunidad eclesiástica, que se sabe que ha cometido un delito contra un menor, joven o adulto vulnerable".

Las víctimas: "Esto sí que es alucinante"
"Esto sí que es alucinante", declara Francisco Javier, la víctima de abusos en el seminario de La Bañeza a manos de José Manuel Ramos Gordón, se muestra indignado ante el hecho de que sea el obispo de Astorga quien coordine la 'Comisión Antipederastia' de la Iglesia española. Un obispo que, afirma, primero sólo condenó a su abusador a un año sin dar misas (que ni siquiera cumplió) y que, finalmente, aceptó su confinamiento en un monasterio, pero sin expulsarlo de la Iglesia. Y que se negó a indemnizar a la víctima al considerar que sería "prevaricación".

"El gran ocultador que solo ha dado la cara cuando tú has descubierto todo, que permitió el homenaje al tipo que abusó de mí, y que todas sus decisiones han sido a regañadientes... ¿protegiéndonos? Sinceramente decepcionante", cuestiona Francisco Javier, quien sostiene que la Iglesia española trata de lavar su cara "porque le están viendo las orejas al lobo, e intentan poner un muro de contención, porque si no terminan ahogados".

"Sinceramente, no me creo nada. Y tampoco me creo nada de la reunión de febrero en Roma (que congregará a los presidentes de todos los episcopados del mundo con el Papa para intentar atajar los abusos). Hasta que no vea acciones, no me creeré nada", concluye la víctima de La Bañeza.

#hemeroteca #iglesia #pederastia | La Iglesia española crea una comisión reservada para combatir la pederastia

Imagen: El País / Juan Antonio Menéndez
La Iglesia española crea una comisión reservada para combatir la pederastia.
El obispo que impuso el protocolo más duro contra los abusos tras silenciar un caso en León presidirá el grupo. El texto prevé remitir las denuncias “a las autoridades apropiadas”.
Julio Núñez | El País, 2018-10-16
https://elpais.com/sociedad/2018/10/16/actualidad/1539678926_713661.html

La Conferencia Episcopal Española (CEE) ha creado una comisión reservada para actualizar los protocolos de actuación contra los casos de abusos sexuales cometidos en su seno. Al frente del grupo, compuesto por diez expertos, la CEE ha puesto al obispo de Astorga, Juan Antonio Menéndez, conocido por instruir las agresiones sexuales prescritas de un sacerdote de La Bañeza (León), que ocultó a la opinión pública, pero también por disponer en su diócesis de uno de los pocos protocolos que obligan a denunciar a la justicia ordinaria los casos de abusos del clero, cosa que solo ocurre en tres de las 70 diócesis. La actualización de la normativa comenzará esta misma semana, según informó la CEE a través de un comunicado.

El anuncio se produce a escasos meses de la histórica cumbre a la que el papa Francisco ha convocado en febrero —entre el 21 y el 24— a toda la jerarquía eclesiástica para adoptar medidas para erradicar una plaga que amenaza su papado y lo hace, además, en plena publicación por El País de una serie de artículos que revelan cómo la Iglesia española ha silenciado durante décadas los casos de pederastia que ha conocido o instruido.

Según ha avanzado este martes la CEE, la comisión estará compuesta por juristas de la Junta Episcopal de Asuntos Jurídicos, del Servicio Jurídico Civil, del Tribunal de la Rota de la nunciatura apostólica, del servicio jurídico de la Conferencia Española de Religiosos y de la vicesecretaría para asuntos generales. La cúpula eclesiástica, que sí comunicó que Menéndez será presidente de la comisión, se negó a facilitar el nombre del resto de expertos que integrarán el grupo de trabajo.

La Iglesia católica española asume, según la nota de prensa, el compromiso de “proteger a todos los menores y adultos vulnerables” y lo hará “seleccionando cuidadosamente a todos aquellos con alguna responsabilidad” en su seno, lo que incluye la “supervisión y remisión a las autoridades apropiadas a cualquier miembro de la comunidad eclesiástica que se sabe que ha cometido un delito contra un menor, joven o adulto vulnerable”. El texto no precisa cuáles son “las autoridades apropiadas”, si civiles, eclesiásticas o ambas.

El órgano de gobierno de la Iglesia española no explica qué modelo seguirá la comisión presidida por Menéndez. El protocolo de su diócesis, publicado este año, es el más extenso y el que, a diferencia del de la CEE, hace una referencia explícita a cómo debe actuar un obispo o clérigo al conocer un posible caso de pederastia. Mientras que en el texto publicado por la cúpula eclesial el religioso debe “invitar” a la familia a que denuncie el caso ante las autoridades, en el de Astorga el obispo debe ponerlo en conocimiento de la fiscalía. Desde 2015 la ley del menor obliga a trasladar al ministerio público los posibles delitos de los que sea víctima un menor.

Víctimas ofendidas
El obispo Menéndez, licenciado en Derecho, es conocido por haber instruido en 2017 el polémico caso prescrito de abusos sexuales en el seminario menor de La Bañeza (León). Tras el proceso eclesiástico, castigó al sacerdote José Manuel Ramos a un año sin desempeñar actividades pastorales por haber abusado de cuatro menores a finales de los ochenta. El proceso y el fallo se llevaron en silencio y el obispo permitió, una vez firme la sentencia, que la parroquia donde ejercía Ramos (Tábara) despidiese al sacerdote con un homenaje. El denunciante, no conforme con la pena, llevó el caso ante los medios, lo que hizo que otra víctima denunciara al cura por abusos a principio de los años ochenta en un colegio de Zamora. En este caso, la diócesis y el Vaticano castigaron al sacerdote con el destierro durante 10 años a un convento fuera de Astorga.

Varias víctimas, entre ellas Javier, el primer denunciante de Ramos, afirman que les ofende que Menéndez presida ahora este grupo y que la CEE no cuente con la presencia de los afectados en la comisión. “Cualquier protocolo de actuación para casos de abusos sexuales a menores que no cuente en sus comisiones de creación o actualización con la voz de las víctimas no pasa de ser papel mojado”, escribió en Facebook el padre de una víctima de abusos tras conocerse la noticia.

Jueces y fiscales pidieron el lunes cambios en la legislación que obliguen a la Iglesia a denunciar los casos de pederastia de los que tenga conocimiento, algo que no ocurría ahora, al menos no entre las víctimas mayores de edad a las que se anima a denunciar por sí mismas.

viernes, 21 de septiembre de 2018

#hemeroteca #iglesia #pederastia | “Todas las drogas eran pocas para calmar los daños que me habían causado”

Imagen: El País / Emiliano Álvarez
“Todas las drogas eran pocas para calmar los daños que me habían causado”.
Una víctima de un cura en un seminario de La Bañeza describe el trauma que sufrió por ser acosado sexualmente a los 10 años.
Julio Núñez | El País, 2018-09-21
https://elpais.com/sociedad/2018/09/20/actualidad/1537443811_939441.html

Emiliano Álvarez asegura que fue incapaz de soportar “la losa del miedo” que cayó sobre sus hombros cuando, con tan solo diez años, un sacerdote abusó sexualmente de él en el Seminario Menor de San José de La Bañeza (León). El recuerdo de despertarse por la noche mientras un hombre rubio con gafas doradas le quitaba el pijama mientras le apuntaba con una linterna es imborrable. Esa primera experiencia “terrorífica” seguiría repitiéndose durante dos años. El miedo se transformó en trauma. "Cuando me acostaba, tenía alucinaciones. Veía cómo un enano se me subía encima del pecho. Sentía la misma sensación que cuando venían a abusar de mí", cuenta 42 años después a las puertas de la iglesia de su pueblo, Borrenes (León).

Corría el año 1976. Una década después, en el mismo centro, otro sacerdote, José Manuel Ramos, abusó sexualmente de, al menos, cuatro niños. Álvarez asegura que el delito del padre Ramos demuestra que a lo largo de una década ha habido más casos. Según dice, tiene constancia de que 14 de los 50 niños que dormían en aquel dormitorio durante 1976 y 1978 sufrían visitas de otros sacerdotes. “Había noches que [los curas] daban el paseo y se iban. Entonces, sabías que podías dormir tranquilo. Pero cuando se quedaban, te quedabas despierto y te asomabas. Cuando veías la luz en el dormitorio, intentabas contar la cama, para ver a quien le había tocado”, narra.

La presunta víctima cuenta que, además de soportar la vergüenza de “tener que ver” al día siguiente al supuesto abusador, tenía que aguantar los insultos de varios compañeros que sabían lo que estaba pasando. "Me llamaban Emiliana porque creían que era homosexual. Teníamos un compañero que en los vestuarios se tiraba encima de nosotros y hacía que nos violaba. Con el tiempo te das cuenta de que, posiblemente, también habrían abusado de él", opina.

En febrero de 2017, cuando el diario La Opinión de Zamora destapó el caso del padre Ramos —el obispado ocultó a la opinión pública su decisión de apartar al sacerdote de la iglesia donde ejercía por dichos abusos—, Álvarez puso una denuncia en el obispado de Astorga, diócesis a la que pertenece dicho seminario. Aún, dice, espera impaciente la resolución. No le importa dar su nombre y mostrar su cara. No tiene miedo.

Ahora, afirma sentirse recuperado y con ganas de vivir. Llegar ahí no fue fácil. Tras dos años interno, fue expulsado del seminario. Pero el terror de aquellas noches le siguió acompañando: incontinencia nocturna, problemas sexuales, adicciones, prostitución, cárcel. “Empecé a estudiar molinerías con una beca. Me dijeron que era de los mejores. Hasta me ofrecieron un trabajo en Marruecos por un millón de pesetas (6.000 euros). Pero por aquellos años fue cuando se entrometió mi amiga la heroína”, dice. Ahora, Álvarez cuenta que lleva 14 años limpio. “Todas las drogas eran pocas para calmar los daños que me habían causado”, asegura. A las adicciones se le sumaron problemas con la prostitución. Montó con una novia prostituta una casa de citas de relax. El consumo y los problemas siguieron aumentando hasta tal punto de que, por razones de las que prefiere no hablar, pasó un tiempo en la cárcel. A raíz de su estancia en prisión, acudió a terapias y fue entonces cuando comenzó a entender de dónde venía todo: “cuando te pasa una cosa como esa, se te incrusta en el cerebro y no sale”, comenta.

Otra de las secuelas que, hasta hace poco, le ha acompañado ha sido el de no haber tenido una vida sexual normal. “En mis primeras relaciones tenía que emborracharme. Dudaba de cuál era mi identidad sexual”, explica. La primera vez que contó que sufrió abusos fue hace dos años, a su madre. Después de hacerlo, afirma, se siente mejor, aunque añade que es una experiencia que “nunca se puede superar del todo”.

Álvarez comenta que ese miedo estaba presente las 24 horas del día. Tanto por las noches, como por las mañanas, cuando iba a clase y se cruzaba con el supuesto abusador. “En el colegio te pegaban. Era peor que una cárcel”, compara. En una ocasión, comenta, un compañero le dijo que un profesor le llamó para que fuera a su habitación e intentó abusar de él: “Varios compañeros intentamos decírselo al director, Gregorio Rodríguez [hoy fallecido]. Pero no tuvimos valor. Bastante tenía con sobrevivir allí como para pedir auxilio y que luego te humillaran”. La presunta víctima cree que en el seminario de La Bañeza siempre se ha tapado todos estos casos y que la dirección tampoco tomaba medidas. “Con el tiempo, empiezas a unir y piensas que ese cura [Sánchez] tuvo que aprender de alguien. Recuerdo que varias veces lo vi [una de las noches de abusos sexuales] junto a otro que le acompañaba. Lo vi por detrás, pero no le reconocí”, puntualiza

El camastro de Álvarez era el tercero desde la puerta, junto a una ventana. Muchas noches, a finales del séptimo curso, se salía de la cama y se fugaba con otros compañeros a fumar un cigarrillo. “Muchos no fumaban. Con el tiempo te das cuenta de que todos teníamos el mismo miedo y nos escapábamos para que no nos tocasen. Nunca hablamos de esas cosas entre los amigos. Pero todo sabíamos lo que nos hacían por las noches”, relata.

Cuándo se le pregunta si cree que a Sánchez, actual párroco de El Barco de Valdeorras (Ourense) y bajo investigación por la diócesis de Astorga, puede ser absuelto de los delitos que él le acusa, la supuesta víctima dice: “Imposible. Cuando yo denuncié, un hombre de Francia afirmó en los medios que él también sufrió abusos sexuales de Sánchez. No estoy solo”. El párroco de El Barco de Valdeorras se reunió con él el pasado verano y le pidió perdón, aunque Álvarez precisa que no fue explícitamente por los abusos sexuales. Sánchez ha negado en varias ocasiones los hechos.

Para Álvarez, la última resolución del Vaticano contra el padre Ramos por otros abusos que cometió entre 1981 y 1984 en el colegio zamorano de Juan XXIII de Puebla de Sanabria, es una “vergüenza” y una “locura”. Cree que se deberían reparar a las víctimas y a sus familias. “Yo tengo un cáncer, un mieloma múltiple, ¿De qué me sirven 300.000 euros ahora? Esto también ha destrozado a mi familia. Mi padre [enseña un tatuaje en el hombro de una cara] murió preguntándose en qué se había equivocado para ser tan mal padre. Pero él no se equivocó, se equivocaron los curas”, subraya.

martes, 18 de septiembre de 2018

#hemeroteca #iglesia #pederastia | El Vaticano suspende durante 10 años a un cura por abusos en un colegio de Zamora

Imagen: El País / José Manuel Ramos
El Vaticano suspende durante 10 años a un cura por abusos en un colegio de Zamora.
El sacerdote está acusado de vejaciones que cometió hace 35 años y deberá residir en un monasterio fuera de la diócesis de Astorga.
Julio Núñez | El País, 2018-09-18
https://elpais.com/sociedad/2018/09/17/actualidad/1537184839_775265.html

El Vaticano ha suspendido al sacerdote José Manuel Ramos, acusado de cometer abusos sexuales en el colegio Juan XIII de Puebla de Sanabria (Zamora) entre 1981 y 1984, y desterrarle durante 10 años de la diócesis de Astorga, a la que pertenece el pueblo. Durante ese tiempo, deberá residir en otro obispado. Tras ese periodo, el cura, que anteriormente también fue acusado de abusar sexualmente de menores en el seminario de La Bañeza (León) hace 30 años, podrá regresar a su diócesis para vivir en la casa sacerdotal y celebrar la eucaristía con autorización expresa, informó ayer el obispo de Astorga, Juan Antonio Menéndez. La noticia llega cuando los abusos ya han prescrito —el plazo máximo son 15 años desde que la víctima cumple 18 años—.

La resolución, emitida por la Congregación para la Doctrina de la Fe de la Santa Sede, considera probados los hechos denunciados a principios de 2017 por una víctima más de tres décadas después de que sucedieran y lo califica como delito grave de abusos sexuales a menores. El obispo valoró la pena de Ramos como “muy dura” y explicó que no se ha decidido a expulsarle (el castigo más elevado para un religioso) porque el delito lo cometió hace 30 años “y en su ejercicio de la profesión posterior no se han producido problemas”.

Menéndez destacó que ha informado personalmente de la decisión tanto a la víctima que denunció como al sacerdote. La diócesis no dijo si habrá una indemnización económica para el afectado. “Le he pedido perdón en nombre de toda la comunidad y me he puesto a su disposición para acompañarle espiritualmente”, subrayó el obispo.

El pasado octubre, Ramos fue apartado como párroco de Tábara (Zamora), donde ejercía desde hacía 26 años, tras un proceso canónico en el que el sacerdote admitió haber abusado de varios niños hacía tres décadas cuando era docente del Seminario Menor de La Bañeza (León). La condena fue llevada en secreto por el obispo, que permitió que ese mismo mes fuese homenajeado en la localidad. La investigación de estos abusos comenzó después de que una de las víctimas enviase una carta al papa Francisco en 2014, en la que denunciaba cómo el sacerdote visitaba las habitaciones donde dormían él, su hermano y dos niños más, que tenían 13 y 14 años, y abusaba de ellos. “Las noches se habían convertido en miedo”, relató la víctima, que hoy tiene 43 años y sufre secuelas psicológicas. Los jóvenes aseguraron que alertaron al rector del seminario, Gregorio Rodríguez (fallecido), y al tutor de sexto curso, Francisco Javier Redondo, de lo que el por entonces tutor de 7º de EGB hacía por las noches. Según contaron en la misiva, no recibieron ninguna ayuda.

En febrero de 2017, una treintena de exalumnos del seminario de La Bañeza salieron a la calle ante las puertas del obispado de Astorga para denunciar los casos de pederastia en la Iglesia y su supuesto encubrimiento. El obispo se comprometió a iniciar una investigación y decidió reunirse con el colectivo para tratar a fondo los delitos que denunciaban. Estas asociaciones han seguido repitiendo en los medios que el caso del padre Ramos es solo “la punta del iceberg” de lo que ha pasado en los centros educativos eclesiásticos de la diócesis de Astorga.

La decisión de Roma llega cuatro días después de que el obispo de León decidiera apartar de sus actividades pastorales a un sacerdote que reside en Carrizo de la Ribera (León) tras ser detenido junto a su hermano, también jubilado, por un supuesto delito de abusos sexuales de un discapacitado en dicha localidad. Y se materializa a una semana escasa de que el papa Francisco, acosado por los escándalos de abusos en Pensilvania (EE UU) y Alemania y las acusaciones de encubrimiento, citara para febrero a todas las Conferencias Episcopales para tratar el asunto. Desde entonces otros sacerdotes han sido apartados de sus funciones en países como EE UU o Chile.

miércoles, 1 de marzo de 2017

#hemeroteca #iglesia #pederastia | Víctima del seminario de Astorga: "El cura abusaba de nosotros por las noches, continuamente"

Imagen: El Diario / Protesta de víctimas de abusos en Astorga
Víctima del seminario de Astorga: "El cura abusaba de nosotros por las noches, continuamente".
"Sentí rabia e impotencia, ¡un párroco abusa continuamente de sus alumnos y le premian!", denuncia una víctima del expárroco de Tábara. "Me siento burlado. Las víctimas deben ser reparadas de todas las formas posibles, después vendrá el perdón".
Jesús Bastante | El Diario, 2017-03-01
http://www.eldiario.es/sociedad/FJL-Astorga-Ramos-Gordon-continuamente_0_617689031.html

F.J.L. tiene 43 años. A finales de los años 80 sufrió abusos sexuales en el seminario de La Bañeza (Astorga, León) a manos del cura José Manuel Ramos Gordón, el hasta hace unos meses párroco de Tábara y condenado por la Iglesia. Esos abusos marcaron su vida. Nadie quiso responder en la Iglesia, sumiéndolos en una completa oscuridad.

Hace ahora dos años y medio, después de la publicación del "caso Romanones", F.J.L. consiguió hacer llegar su historia al Papa Francisco, quien ordenó al Obispado de Astorga una investigación y una condena.

Por primera vez, concede una entrevista en la que relata su triple sufrimiento: por los abusos, por el silencio inicial y por lo que considera "un engaño".

¿Qué sintió al saber que la condena a su abusador era de apenas un año y que, pocos meses después, se le daba un homenaje en su parroquia?

Permítame citarle unas frases de la homilía del Papa Francisco en la capilla de Santa Marta: "La infancia, sabemos todos, es un tesoro"; "actos que han dejado cicatrices para toda la vida"; o "no hay lugar en el ministerio de la iglesia para aquellos que cometen estos abusos y no toleraré el daño infligido a un menor por parte de nadie".

¿Dónde quedan esas palabras en su caso?

Creo que las palabras del Santo Padre no han calado en los responsables y jueces de los procesos. ¿Cómo cree que me pude sentir? Burlado. Respecto a los homenajes, sentí rabia e impotencia al ver cómo se encubrían las razones reales de su retiro. ¡Un párroco abusa continuamente de sus alumnos y le premian!

¿Cómo se ha sentido tratado por la diócesis, por los jueces y por el anterior y actual obispo de Astorga?

El trato en la primera entrevista fue cordial y se me explicó cómo había sido el proceso. Yo estaba nervioso: era volver al pasado y revivir la historia de nuevo. El juez (canónico) me comunicó que monseñor Camilo [obispo entonces] no me recibiría por motivos de salud; no sabían cómo iba a actuar al respecto, podría pedirme perdón o por el contrario pedirme explicaciones de por qué hacía esto ahora.

La segunda reunión, con el juez y el notario, fue mucho más fría, me tomaron declaración y su actuación conmigo fue regalarme el oído. En ambas reuniones me comunicaron actuaciones que iban a llevarse a cabo y que no se llegaron a hacer, como abrir un proceso contra aquellos que supieron y no actuaron, o un procedimiento de reparación que tampoco se realizó.

La audiencia posterior con el actual obispo fue de un trato más amable, y de nuevo volví a relatar lo sucedido en el seminario. La cara de monseñor era de asombro. Me ofreció su ayuda en lo que fuera necesario. En la última audiencia, en esta ocasión con monseñor y el juez, se dio por concluido el proceso. En dicha reunión, el juez negaba palabras y comentarios que en anteriores reuniones se me habían comunicado.

Mi indignación es grande, ya que tengo la impresión de que durante todo este proceso realmente no han hecho nada de lo que tanto querían hacer: buscar responsabilidades, reparación, castigo ejemplar... nada.

¿Por qué se decidió a denunciar estos abusos ante el Papa Francisco?

La experiencia me ha demostrado que dar rodeos no sirve para nada, ya se recurrió en el pasado a los responsables de esa época y miraron para otro lado, así que decidí ir al peldaño más alto de la escalera. Su santidad, ya que no confiaba en nadie más.

¿Qué ocurrió en La Bañeza?

Corrompieron continuadamente de la manera más ruin y sucia nuestra infancia, aprovechándose de unos niños que no entendían y que callaban por miedo, satisfaciendo así los instintos más bajos y rastreros de un cura depravado que abusaba de nosotros por las noches, continuamente, y muy poco le importaba verte roto de dolor. Te acostabas e intentabas dormir a la espera de que no te tocase a ti esa noche. Jamás se me irá de la mente el asco y la repugnancia que sentía cuando él abandonaba el dormitorio.

A pesar de recurrir a otros tutores e informarles de lo que estaba ocurriendo, José Manuel permaneció un año más impartiendo clase. Asimismo, durante el proceso canónico supe que el obispo Antonio Briva [obispo de Astorga cuando se produjeron los hechos] se le informó de la situación, y que esto consta en un informe en la diócesis. Aun así, le permitieron seguir allí, exponiendo al resto de los alumnos. Esto me parece imperdonable.

¿Qué pasos pretende dar a partir de ahora?

Todo lo que esté en mi mano. No estoy solo, la unión hace la fuerza, sé que esto no va a terminar aquí. Esto solo ha sido un paso, sé que saldrán a la luz más casos de pederastia y alguien tendrá que hacer algo al respecto.

En ningún momento ha solicitado compensación económica, sino justicia. ¿Qué pediría, si pudiera, para que de algún modo pudiera sentirse reparado?

Que la tolerancia cero sea real, que el castigo a los culpables sea equitativo al delito cometido y que basta ya de falsas promesas. Me consta que en otras partes del mundo a las víctimas se las ha reparado económicamente, incluso en casos prescritos. También a mí, en reiteradas ocasiones, se me comunicó que era deseo de la Iglesia reparar el daño causado, pero esta cuestión jamás se llevó a cabo.

Entiendo que si canónicamente no se ha tenido en cuenta la reparación, es porque no lo han querido. Si moralmente creen y tanto desean "reparar el daño causado", que lo hagan. Creo que las víctimas deben ser reparadas de todas las formas posibles, después vendrá el perdón. Después de una vida luchando con este sufrimiento, noches sin dormir, condicionándote la vida, y reviviendo todo ese dolor y dar el paso de contar todo este agravio padecido (abusos sexuales continuos, malos tratos, encubrimiento...), no pueden pretender cerrar la herida con un simple perdón. ¿Qué les dice su moral y su conciencia?

domingo, 5 de febrero de 2017

#hemeroteca #iglesia #pederastia | Alumnos del seminario de La Bañeza sobre los abusos: "No actuamos por la ingenuidad de la edad"

Imagen: Leonoticias / Seminario Menor de La Bañeza, León
Alumnos del seminario de La Bañeza sobre los abusos: "No actuamos por la ingenuidad de la edad".
El Mundo, 2017-02-05
http://www.elmundo.es/sociedad/2017/02/05/5896344c22601d1d3f8b4581.html

Tomás, Óscar, Mario, Jesús... y así hasta 29 nombres con sus apellidos aparecen como firmantes de un comunicado en el que apuntan lo vivido en el Seminario Menor de La Bañeza (León), cuyos casos de abusos sexuales cometidos contra menores de edad durante el curso 1988-1989 se han conocido recientemente.

Todos ellos, ex alumnos del centro en dicho periodo, reconocen y lamentan que "aun conscientes de la no normalidad de la situación, fuimos incapaces de actuar o enfrentarnos a ella por la ingenuidad e inocencia propia de la corta edad".

Los 29 piden que, aunque el autor ha admitido los hechos y el obispado de Astorga le acaba de apartar del sacerdocio, "se manifiesten todos los conocedores de los abusos, cuya obligación y responsabilidad era haberlo denunciado y no encubrirlo". Les ruegan que "den testimonio de lo ocurrido", porque su temor es que "no todas las posibles víctimas hayan tenido el valor de hacerlo público".

También piden ayuda a los "ex seminaristas del Juan XXIII de Puebla de Sanabria, donde José Manuel Ramos Gordón (el agresor) fue educador y responsable de la Enfermería, pues algunos de ellos ya han manifestado públicamente presuntos abusos" y a los vecinos de Tábara, que han manifestado públicamente sentirse engañados, para que "pidan explicaciones al Obispado de Astorga de por qué hace 26 años lo envió a esta localidad; a sabiendas de que volvería a estar en contacto con niños".

El objetivo de este comunicado que rubrican es "que se siga investigando el caso y se haga justicia", que "estos actos no vuelvan a suceder jamás", que "sus autores sean convenientemente condenados" y que "la sociedad no mire para otro lado, que el paso del tiempo no sea la sombra donde se escondan estos seres sin escrúpulos, sin dignidad".

Asimismo, desean que los delitos de este tipo no prescriban y muestran su apoyo público a los compañeros que sufrieron los abusos.

miércoles, 1 de febrero de 2017

#hemeroteca #iglesia #pederastia | La víctima de abusos en un seminario de León: "No voy a permitir que la Iglesia se ría de mí otra vez"

Imagen: El Diario / Pintadas contra los 'Romanones', Granada
La víctima de abusos en un seminario de León: "No voy a permitir que la Iglesia se ría de mí otra vez".
F.J. denuncia a El Diario cómo el Obispado de Astorga no ha hecho cumplir la condena por pederastia del sacerdote que abusó de él y varios menores. José Manuel Ramos Gordón, condenado en mayo de 2016 a un año de expulsión, ha seguido oficiando misa y recibió un homenaje. También constaba hasta el domingo como Delegado de Patrimonio. La diócesis le había pedido "humildemente perdón" a la víctima y el obispo se había puesto "a su disposición para poder ayudarle a usted y a su familia en lo que necesiten".
Jesús Bastante | El Diario, 2017-02-01
http://www.eldiario.es/sociedad/victima-seminario-Leon-permitir-Iglesia_0_607889637.html

"Me dijeron que al verdugo de mi niñez ya se le prohibía oficiar misa, que no podría hacerlo más ya que quedaba jubilado de su oficio pastoral, y para mi sorpresa sé de primera mano que no se ha cumplido. Santidad, ¿cómo cree que me siento?". En noviembre pasado, F. J., víctima de abusos sexuales en un seminario de Astorga (León) a finales de los 80, volvía a escribir al Papa Francisco. Ya lo había hecho a finales de 2014, después de que saltara a la luz pública el escándalo de abusos del "clan de los Romanones" en Granada.

Tras leer la primera carta, el Papa conminó a la diócesis de Astorga a una investigación, que concluyó con el reconocimiento de los abusos, a él y a varios jóvenes más, en el seminario Menor de La Bañeza. No fueron los únicos, pues el sacerdote José Manuel Ramos Gordón era un depredador sexual que (normalmente también bajo los efectos del alcohol, según testigos que declararon en el proceso) realizaba tocamientos varios a decenas de muchachos en sus distintos destinos.

En mayo de 2016, el obispo de Astorga, Juan Antonio Menéndez, escribía una carta a F. J., anunciándole el fin del proceso y la condena al culpable, que había reconocido los hechos y, supuestamente, se mostraba sumamente arrepentido. "Sé muy bien que nada en este mundo podrá reparar suficientemente el daño causado. Le pido humildemente perdón en nombre de la Iglesia, a la que represento, y me pongo a su disposición para poder ayudarle a usted y a su familia en lo que necesiten", escribía el obispo de Astorga a F. J.

Un homenaje de despedida
Sin embargo, apenas cinco meses después, el religioso condenado recibía un homenaje de despedida en su parroquia de Tábara. Y F. J., estalló. "Se están burlando de mí. Se siguen burlando de mí. Me dan asco", declara a El Diario. 28 años después, los fantasmas de las persecuciones, los tocamientos por parte del religioso y el clima de silencio y amenazas entre los responsables que tuvieron conocimiento de los hechos, regresaron. Como un mazazo.

Ahora, tras conocerse la "condena" de apenas un año para el sacerdote, quien además ha solicitado su jubilación -y que, según La Opinión de Zamora, hasta el domingo seguía figurando como Delegado de Patrimonio de la diócesis-, F.J. Estalló. "Me atreví a escribir al Papa después de que publicárais el caso de Granada", recuerda la víctima.

En mayo, la víctima decidió fiarse del prelado, aunque "un año de sanción me parecía una sanción ridícula después de todo el daño que hizo". F.J., que en ningún momento ha solicitado una compensación económica, y que tampoco quiso, hasta ahora, que el caso saliera a la luz porque "confiaba en que la Iglesia cumpliera con su obligación, como quiere el Papa", se desesperó cuando, cinco meses después de esa carta, el sacerdote se despedía de Tábara con un sentido homenaje en el que, asegura, "el cura ofició la misa" pese a estar sancionado.

La condena era clara. Así lo relataba el obispo a la víctima en una carta: "Privación del oficio de párroco durante un período no inferior a un año, en el que tendrá un seguimiento tutelado por otro sacerdote, realizará ejercicios espirituales de mes y desarrollará labores asistenciales en favor de los sacerdotes ancianos e impedidos, así como otras tareas caritativas".

"Siguen tratándome mal. Por favor, no me mintáis", asegura, en conversación telefónica con este diario. Indignado, añade que "lo que quieren es salvaguardar su institución, y yo no les importo nada. Es la impresión que yo he tenido". "No he sacado esto para hacerme famoso ni para que me dieran dinero", constata, desesperado al tener que revivir, otra vez, lo que tanto le costó denunciar. "Lo que me pasó lo mantuve en silencio durante años, y solo lo saqué a la luz porque parecía posible que, por fin, se hiciera justicia y se evitaran otros casos en el futuro", lamenta, revelando su pérdida de confianza en la Iglesia.

FJ., ha escrito otra vez al Papa, denunciando cómo "ni siquiera han cumplido con la condena tan corta que impusieron a mi abusador". "No voy a permitir que se rían de mí otra vez", lamenta. No quiere hablar más. Al menos, de momento. Pero se muerde la lengua. "Esto condicionó mi futuro, me robaron mi infancia, mi ilusión, mi inocencia. Mientras los demás niños de mi edad estudiaban y soñaban con un futuro, a mí me negaron el mío", recuerda en su carta a Francisco.

"Este es el castigo que se le aplica a una persona que, sin ningún tipo de escrúpulos, se adentra en tu dormitorio y utiliza tu cuerpo de niño para satisfacer sus más bajos y rastreros deseos, sin importarle lo más mínimo los sentimientos ajenos. ¿Cómo queda una mente de tan corta edad tras vivir estos abusos?", escribe F.J., al Papa de nuevo.

martes, 31 de enero de 2017

#hemeroteca #iglesia #pederastia | Homenaje para el cura que abusó de menores

Imagen: El País / José Manuel Ramos Gordón, homenajeado en Tábara, Zamora
Homenaje para el cura que abusó de menores.
El Obispado amparó que el sacerdote de Tábara fuera agasajado al marchar del pueblo.
Oriol Güell | El País, 2017-01-31
http://politica.elpais.com/politica/2017/01/31/actualidad/1485884546_160298.html

José Manuel Ramos Gordón fue el cura de Tábara (Zamora) durante 26 años. Hasta el pasado 1 de julio, cuando el Obispado de Astorga (León) le aplicó “la privación del oficio de párroco” tras un proceso canónico en el que el sacerdote admitió haber abusado de varios niños hace tres décadas, cuando era docente del Seminario Menor de La Bañeza (León). El obispo Juan Antonio Menéndez, sin embargo, mantuvo la condena en secreto y permitió que Ramos Gordón fuera homenajeado el pasado 17 de octubre por todo el pueblo de Tábara.

En la iglesia, llena de fieles y autoridades que desconocían los hechos, el sacerdote ofició una misa junto a su sucesor. Recibió un pergamino en agradecimiento por los servicios prestados y luego se fueron todos a celebrarlo con un banquete. “Ha manchado el nombre del pueblo. Es como si nos hubiera convertido en cómplices de unos hechos repugnantes”, exclama indignada con el obispo una vecina del municipio.

Astorga, La Bañeza y Tábara, a caballo entre las provincias de León y Zamora, son los tres vértices de un triángulo sacudido desde el pasado domingo por la noticia de los abusos, adelantada por el diario ‘La Opinión de Zamora’. Hasta entonces, salvo el obispo y unos pocos colaboradores, nadie conocía en la zona el sórdido pasado de Ramos Gordón. Solo una de las víctimas, que en 2014 remitió una carta al Papa Francisco relatando los horrores ocurridos en el seminario en el curso 1988-1989, era conocedor de la investigación.

La carta detalla como el denunciante, su hermano y dos niños más, que entonces tenían 13 y 14 años, recibían en sus habitaciones las visitas de quien entonces era el tutor de 7º de EGB. “Las noches se habían convertido en miedo”, relata la víctima, que hoy tiene 41 años y sufre secuelas psicológicas por los abusos sufridos. Ayer declinó hablar con El País. Según personas de su entorno, “está muy afectado y prefiere guardar silencio”.

“Más de una vez encontré a mi hermano escondido en los baños, con el rostro desencajado, los ojos llorosos y temblando. Recuerdo decirle: ‘Vamos a la cama’. Y él, con los labios tiritando’ responder: ‘No, sé que él va a venir”, denunció al Pontífice la víctima, que extiende sus acusaciones a otros prelados de Astorga por “encubrir los hechos”.

Los chavales reunieron fuerzas dos veces para alertar de lo que estaba ocurriendo, aunque no sirvió de nada. La primera fue aproximadamente tres meses de empezar los abusos. Hablaron con el rector del Seminario, Gregorio Rodríguez (hoy fallecido). “Pensamos que sería el fin del calvario, nada más lejos de la realidad. Nadie hizo nada”, lamenta la víctima en su carta al Papa. Los abusos siguieron y los dos hermanos fueron a hablar con el tutor de sexto curso, Francisco Javier Redondo (hoy vicario episcopal de Ponferrada). “Parecía que por fin alguien haría algo por nosotros, pero no hizo nada. Por segunda vez nos ignoraron, dejándonos a merced de los caprichos sexuales de don José Manuel”, concluye la misiva.

Las denuncias de las víctimas quizá sí tuvieron consecuencias, aunque el Obispado de Astorga se niega a hablar de ello. Meses después de acabar el curso, Ramos Gordón abandonó el seminario y la docencia para siempre y pasó a ser el nuevo cura de Tábara.

El Papa recibió la carta en noviembre de 2014 y ordenó al Obispado de Astorga la apertura de un proceso pese a que los hechos ya están prescritos, tanto en vía penal como canónica. Ramos Gordón admitió los abusos, de los que se mostró “arrepentido”, y el obispo Juan Antonio Menéndez acordó trasladar al párroco, medida aplicada en julio. La gestión del caso, sin embargo, ha disgustado a casi todos en la zona, al denunciante en primer lugar, que no duda en calificar la condena impuesta de “burla”.

Esta prevé la “privación del oficio de párroco durante un periodo no inferior a un año, en el que tendrá un seguimiento tutelado por un sacerdote, realizará ejercicios espirituales un mes y desarrollará labores asistenciales en favor de sacerdotes ancianos”. El nuevo destino de Ramos Gordón es una residencia para exsacerdotes en Astorga, a tiro de piedra de la catedral, en la que este martes no quisieron atender a este diario.

El obispo también remitió una carta al denunciante en la que le pide “humildemente perdón” en nombre de la Iglesia y muestra su “profundo dolor” por unos abusos “tan deplorables y que han causado tanto sufrimiento a usted y a otros alumnos”. El Obispado, sin embargo, guarda silencio sobre las razones que le llevaron a amparar el homenaje, promovido por una cofradía de Tábara.

Ramos Gordón era una figura apreciada en este municipio de apenas 700 habitantes. “Ha sido una persona siempre amable y un gran dinamizador para el pueblo y toda la comarca”, afirma el alcalde José Ramos San Primitivo (PP). “Pero lo que ha pasado es imperdonable y mucha gente está indignada con razón”, admite el regidor. El mensaje entre la veintena de vecinos consultados es casi unánime: Ramos Gordón fue un buen cura y el pueblo tenía motivos para estar agradecido con él, pero si se sabía que había abusado de unos niños, el homenaje celebrado en octubre estaba fuera de lugar. “Fue algo innecesario. Es incomprensible que el obispo lo permitiera”, sentencia Santiago Andrés, juez de paz de Tábara.

En La Bañeza la noticia también ha removido muchas conciencias, sobre todo porque los abusos no sucedieron en los oscuros años del franquismo, sino en la España democrática de 1989. El Seminario Menor, hoy reconvertido en residencia, fue durante décadas una de las instituciones más importantes de la localidad. “Era de lo mejor de la provincia por la calidad de la educación”, explica un exalumno, que pide el anonimato y que en el momento de los hechos cursaba COU en Astorga. “Aquí estudiaban en régimen de internado muchos niños de la comarca. La disciplina era muy estricta, incluso cuando el resto de la sociedad se había modernizado y relajado en muchos aspectos”, añade este hombre. “Por lo que dicen ahora, el sacerdote era muy selectivo con sus víctimas. A todos nos da escalofríos pensar en lo que pasaron estos niños porque, aunque nunca viera nada de abusos, todos sabemos lo opresor que podía ser el ambiente ahí dentro si tenías a los curas en contra”, concluye.

Las réplicas del terremoto causado por la noticia de los abusos también han llegado hasta Puebla de Sanabria, donde Ramos Gordón dio clases en el colegio Juan XXIII (hoy cerrado) antes de llegar a La Bañeza. Exalumnos del centro han empezado a movilizarse por las redes sociales en los últimos tres días para alertar de comportamientos sospechosos, por ahora imposibles de confirmar, del expárroco de Tábara.

Y TAMBIÉN…
El Obispo de Astorga aparta a un sacerdote por un supuesto caso de abusos y pide disculpas.

El denunciante, que asegura que otros menores sufrieron abusos, envió dos cartas al Papa.
EFE | El Mundo, 2017-01-29
http://www.elmundo.es/sociedad/2017/01/29/588dd2e2468aebeb158b45a6.html

lunes, 30 de enero de 2017

#hemeroteca #iglesia #pederastia | «En el Seminario por las noches a algunos niños, los más dóciles, los metían en sus dormitorios»

Imagen: Leonoticias / Seminario Menor de La Bañeza
«En el Seminario por las noches a algunos niños, los más dóciles, los metían en sus dormitorios».
El testimonio de dos exseminaristas confirman las brutales agresiones físicas, psíquicas y sexuales que se cometieron en el Seminario Menor de La Bañeza ya desde la década de los 70. «Eran otros tiempos y no podías decir nada. Menos a tus padres», relata un exseminarista que aún recuerda las «palizas» a las que fue sometido.
Leonoticias, 2017-01-30
http://www.leonoticias.com/labaneza/201701/30/seminario-noches-algunos-ninos-20170130184123.html

Es la negra y cruel realidad. Silenciada durante años, décadas. Decenas, cientos de niños sometidos a vejaciones físicas y psicológicas. Era el día a día del Seminario Menor de La Bañeza, que cesó su actividad en 1995 sin poder ahogar el dolor y la humillación de niños hoy convertidos en hombres que aún tienen heridas imposible de cicatrizar.

El testimonio a leonoticias de A.C.G. confirma que los abusos ejercidos por el sacerdote José Manuel Ramos Gordón, al que apodaban como ‘Chucho’, no eran un caso aislado. Alumno entre los años 1970-1974, este vecino de Magaz de Cepeda -que llegó al centro con diez años- fue víctima de las “brutales” agresiones físicas y psíquicas que se cometían en el Seminario. “Era el pan de cada día. Eran auténticas palizas”, relata el exseminarista.

Pero las agresiones iban más allá. Aurelio asegura que durante su estancia se cometieron abusos sexuales con varios niños. Reconoce que nunca los vio pero las evidencias eran manifiestas. “Dormíamos en pabellones para 40 ó 50 personas y a la entrada había un dormitorio del que esa noche ejercía de vigilante. Era habitual ver cómo llamaban a algunos a los que metían en esa habitación”, recuerda con todo lujo de detalles.

Es el relato que evidencia el horror vivido durante años en el Seminario y que un segundo exseminarista, que no prefiere no revelar su identidad, confirma. Ambos residieron durante la etapa como rector de Marcos Lobato (1971-1977), el que fuera vicario de la Diócesis, un hombre cuya dureza la comparan con la de Adolf Hitler.

“A la primera de cambio estaban dándote”, recuerda A.C.G., mientras que el segundo exseminarista tacha su etapa como la “más sangrienta”, advirtiendo incluso que los abusos sexuales, físicos y psíquicos allí perpetrados “se realizaban bajo su conocimiento y consentimiento”. Es más, advierte que no sólo eran los niños los que sufrían esas vejaciones sino también las mujeres que allí trabajaban.

«Era el día a día»
Abusos y palizas que, sin embargo, guardaban con recelo y temor estos jóvenes: “Eran otros tiempos. No podías decir nada y menos a tus padres”, lamenta este exseminarista, que achaca a su carácter rebelde la ‘fortuna’ de no ser una de las víctimas de abusos sexuales. “Siempre eran niños más tranquilos, sumisos los que llamaban a sus habitaciones”, remarca.

Unos hechos que le han vuelto a la memoria tras salir a la luz la denuncia de un exseminarista que sufrió junto a su hermano gemelo abusos sexuales por José Manuel Ramón Gordón: “Mi etapa es bastante anterior pero los abusos y las palizas son de siempre. Más allá de la figura de ese sacerdote”.

Dos relatos que evidencia el horror vivido durante años en este seminario que abrió sus puertas en 1961 y que cerró éstas en 1995 con el traslado de todas las funciones formativas del centro al Seminario de Astorga. Un horror silenciado durante años, los mismos que ha permanecido vivo en la retina de estos dos exseminaristas. Ahora, más de tres décadas sale a la luz. Para algunos, demasiado tarde, aunque, conscientes de que por fin se conoce la verdad.