Mostrando entradas con la etiqueta Folclore. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Folclore. Mostrar todas las entradas

domingo, 27 de abril de 2025

#hemeroteca #lgtbi #queer #musica | El folk español hace añicos el armario

El músico Dulzaro //

El folk español hace añicos el armario

Mondra, Dulzaro, Davide Salvado, Juanjo Bona o Rodrigo Cuevas exteriorizan la diversidad afectiva desde el amor por la tradición y la vida rural
Fernando Neira | El País, 2025-04-27
https://elpais.com/cultura/2025-04-27/el-folk-espanol-hace-anicos-el-armario.html 

Allá por 1999, al calor de la inopinada y colosal repercusión de su disco ‘Tierra de nadie’ (800.000 ejemplares vendidos), el gaitero electrónico asturiano José Ángel Hevia formuló una reflexión elocuente sobre los atuendos y actitudes estéticas de los músicos de filiación tradicional. “Los ‘folkies’ tenemos que cuidar más nuestra imagen. Muchos artistas siguen respondiendo al arquetipo del varón de barba desarreglada y jersey de pico”, anotaba.

Un cuarto de siglo después, la situación al respecto ha experimentado un giro copernicano, pero la sacudida de los armarios no ha sido solo literal, sino también metafórica. La generación que ha tomado el testigo de Hevia, Carlos Núñez, Berrogüetto, Budiño o Luar na Lubre no solo exhibe poses audaces, atrevidas y transgresoras; además, se ha convertido en un paradigma de la diversidad afectiva y una plataforma para la expresión y visibilización del colectivo LGTBIQ+. Los tataranietos de nuestros músicos de aldea y de tantos cantores y cantoras anónimos que transmitieron y preservaron todas esas coplas de procedencia secular y valor incalculable son hoy artistas orgullosos que se muestran tal y como son, sin ambages. Portadores de un mensaje de tolerancia y futuro a partir de un ideario tradicional.

El caso más visible y paradigmático es el del asturiano Rodrigo Cuevas, emblema ‘queer’ que ha sabido integrar la tonada asturiana, el revestimiento sonoro de la electrónica y un concepto de ‘performance’ que abraza la imaginería agrícola, el cabaret y la parafernalia folclórica. Pero Cuevas (Premio Nacional de las Músicas Actuales en 2023) no está solo. Los folcloristas gallegos Davide Salvado y Mondra, los zamoranos Ringorrango —con un matrimonio masculino entre sus integrantes—, el vallisoletano Dulzaro o el aragonés Juanjo Bona coinciden en tiempo y lugar como artistas arcoíris que provienen de la cultura rural y tradicional, o al menos se inspiran en ella, para desarrollar un discurso musical propio. Y a la nómina bien podemos agregar el nombre de Álvaro Lafuente, alias Guitarricadelafuente, de procedencia turolense e inspiración igualmente terruñera, aunque en su caso haya derivado en un sonido con menos trazas folclóricas e indisimulada carga homoerótica en sus vídeos musicales.

Dulzaro (Valladolid, 31 años), nombre escénico del cantante, pianista, compositor y productor Alberto Domínguez Buitrón, es un buen ejemplo de artista que lleva toda la vida reduciendo a añicos cualquier tipo de armario. El firmante del reciente ‘Ícaro’, un rutilante primer elepé de ‘folktrónica’ con fuerte aroma castellano, acostumbra a lucir faldas y demás prendas de corte femenino, además de reivindicar con su denominación artística un instrumento tradicional no pocas veces denostado. “La dulzaina posee un sonido muy identitario”, argumenta. “Se concibió para la plaza, la calle y el baile, tiene demasiado volumen en sitios cerrados, precisa de muy buenos pulmones y oído. Y siento que me va a acompañar toda la vida”. Y así, presumiendo sin rodeos de sonidos “antiguos” y hasta estigmatizados, Alberto/Dulzaro ha sido capaz de erigir coqueteos musicales tan suculentos como el de ‘Un labradorito’, donde él y el coruñés Mondra se intercambian piropos y requiebros nada tangenciales. “Una jota, dos muñeiras y tres charros te canté / Toda la noche bailamos y de ti me enamoré”, proclama uno. “Como tú eres tan gallego y yo soy tan castellano / nos envidia todo el pueblo cuando vamos de la mano”, le responde el otro.

“Me encantaba la idea de expresar un amor que también sucede en los pueblos”, recalca la nueva sensación folclórica vallisoletana. “Todos sabemos que la comunidad LGTBI está muy asociada al éxodo a las grandes ciudades, pero quería aportar un ápice de esperanza, mostrar con un poquito de comedia que en los pueblos también viven con naturalidad parejas de chicos o de chicas sin que nadie los juzgue. Y sin que tengan que huir a Madrid de Barcelona, que es muy triste”.

Desde el municipio coruñés de Teo, el propio cantante, bailarín y pandereteiro Martín Mondragón (Mondra, 26 años) toma el testigo mientras ultima la puesta de largo a principios de mayo de ‘De ronda’, su segundo elepé; un trabajo temático sobre “el arte de la seducción” que describe como “personal, íntimo, irreverente y desenfadado”. Martín recuerda que en todos los cancioneros e imaginarios populares han sido “constantes” las referencias a otras identidades sexuales. “Eran coplas cantadas en la intimidad, con un trato marginal. Lo interesante es que ahora nos las hemos reapropiado, les damos un nuevo sentido y les quitamos esa connotación tabú que a menudo tenían en origen”. En su caso, percibe una “relación muy potente” entre el amor por el folclore y la homosexualidad. “Vivir en este mundo con una identidad de género distinta de la heteronorma es un acto de resistencia en sí mismo”, argumenta, “y también lo es el hecho de escoger cantar las coplas de pueblos minoritarios en lenguas minorizadas. Son, en ambos casos, actos de disidencia”.

A Mondra no le ciega ninguna idealización de los entornos rurales, “donde, por cuestiones obvias, aún falta mucho trabajo por hacer”, pero matiza: “Al mismo tiempo creo que es un mundo muy agradecido con las identidades diversas, y la única manera de normalizarlo es habitando el mundo rural desde la diversidad”. Por eso se enorgullece de su creciente influencia como “referente escénico ‘queer’”, puesto que todo artista, agrega, “debe ser consciente de la importancia de transformar la realidad a través de su pequeña plataforma”.

Es el mismo posicionamiento que ha sostenido siempre el ya popularísimo Rodrigo Cuevas (Oviedo, 39 años), un folclorista de mirada panorámica que se autodefine como “moderna de pueblo” y que ha convertido en lugar de peregrinaje la aldeíta de apenas 15 habitantes donde reside, en el ya de por sí aislado concejo asturiano oriental de Piloña. Su salto a la vida campestre, hace ya una década, resultó sonado. “Me presenté uno por uno a los seis vecinos que encontré”, rememora, “plantifiqué una bandera arcoíris a la puerta de mi casa y me puse a trabajar en mi primer disco”.

Nadie torció el morro en Piloña. Y si lo hizo, disimuló muy bien. Al contrario, cada vez que acontece un concierto importante por tierras asturianas, los parroquianos fletan un autobús para asistir desde las primeras filas al espectáculo de su vecino más ilustre. Incluso alguno de ellos ha mantenido conversaciones muy cómplices con el autor de álbumes como ‘Manual de cortejo o Manual de romería’. Sobre todo, aquel señor “de más de setenta años” que le visitó para relatarle que había tenido que “guardar las apariencias” en sus años mozos y casarse con una mujer. “Luego se fue de emigrante a Ámsterdam para vivir su condición sexual de manera natural. Son ejemplos de regresión que ahora no podemos permitirnos de ninguna manera”.

A Rodrigo Cuevas tendemos a verlo como pionero en este folk que ha salido del armario para no volverlo a pisar, pero unos cuantos años antes ya andaba haciendo de las suyas el cantante y bailador Davide Salvado, un pontevedrés de Marín que acuñó el término “agrogay”. A 2015 se remonta su composición Muiñeira Maronda, un inequívoco ritmo tradicional que convirtió en un modernísimo relato sobre el ‘cruising’, el ligoteo anónimo al aire libre. Allí cantaba, en gallego y con intensa sensualidad: “Solo se canta a quien se pierde, y solo se pierde a quien se extraña / dando su cuerpo en el bosque entre hombres que se aman”.

Salvado, folclorista y criador equino, hombre “frívolo y místico a la vez”, desatiende por un momento la caballada para responder al teléfono desde Liulfe (Palas de Rei), la remotísima aldea del interior lucense donde fijó su morada veintitantos años atrás. “La conexión entre folk y otras orientaciones sexuales no es casualidad, sino más bien la consecuencia natural de algo más profundo. Cuando vives conectado con la tierra, con la tradición y con lo auténtico, también te conectas contigo mismo. El folclore, lejos de ser un disfraz, te lleva hacia lo esencial, y desde ese lugar es difícil sostener máscaras. Muchos de los que trabajamos con la música de raíz lo hacemos desde la verdad, y eso incluye mostrarnos tal como somos. La coherencia vital que no admite fingimientos”.

Salvado se enorgullece de la proliferación de artistas del colectivo, porque entre todos construyen una realidad cotidiana que ya no precisa siquiera de discursos militantes. “Cuando las personas LGTBI nos colocamos ahí, sin escondernos, en realidad estamos diciendo que también somos partes de la tradición y herederos de la memoria. Cuando eres parte visible del colectivo, cantar una copla, una alborada o una canción de siega equivale a reescribir el relato desde dentro, sin necesidad de pedir permiso”. ¿Y el machismo?, le interrumpimos. “Claro que existen mentalidades cerradas en el pueblo, pero no más que en otros entornos”, rebate. Y matiza: “De hecho, he sentido muchas veces más prejuicio o incomprensión en ciertos sectores del colectivo LGTBI más intelectualizado o urbano que entre los propios paisanos. Yo hoy me expreso como un aldeano más, con la certeza de que en el campo hay muchas formas de sabiduría, respeto y convivencia que a menudo se subestiman desde fuera”.

La albaceteña Carmen Toledo (Bogarra, 43 años), Karmento a efectos artísticos, es cantante, compositora y folclorista, pero también sexóloga en ejercicio desde 2001. Muy popular a raíz de que en 2023 concurriera al Benidorm Fest con ‘Quiero y duelo’, Toledo ha reflexionado mucho sobre las conexiones entre el arte, la sexualidad y los entornos rurales, y se confiesa “emocionada” con un panorama que, más que solo novedoso, constituye a su juicio una “revolución”. “La cultura siempre ha sido un espacio de expresión de la diversidad”, anota, “pero ahora se ha erigido en referente para que la sociedad aprenda a celebrar la diversidad como un valor positivo y de belleza, no como un castigo que merece ocultación”. Y a su juicio, buena parte del cambio proviene de un factor casi sociológico que comenzó a fraguarse hace no menos de tres décadas. “Con la marcha de las familias a las ciudades y la incorporación de la mujer al trabajo, los matrimonios necesitan más que nunca la red de los abuelos, abuelas, y hasta tíos y tías. El encuentro del nuevo folclore con la raíz proviene de ahí, de los nietos criados muy cerca de sus abuelos y que han aprendido el cuidado, el reconocimiento y el respeto hacia lo que te precede”.

Todo ello es mucho más evidente entre los artistas masculinos, puesto que la esfera lésbica, por la experiencia laboral de Karmento, “se mantiene en un lugar semioculto y semiestable en cuanto a su exposición pública”. Los chicos, en cambio, han logrado canalizar a través del arte “ese momento hermoso de la masculinidad gay en el que cualquiera es libre de expresarse como quiera; también pintándose los ojos, poniéndose flores en el pelo o teniendo pluma, porque cuentan con el respaldo de gente que los quiere y está dispuesta a luchar por ellos”. Y añade: “Es cierto que en los pueblos hay una normativa heredada en cuanto a heterosexualidad, familia nuclear o monogamia permanente, pero también es muy fuerte el sentimiento de pertenencia. Por eso, si Manuel es maricón o a Lucía le gustan las chicas está bien, aunque siga habiendo dificultades en la expresión pública”.

Los ejemplos ya no hacen ahora más que multiplicarse. Con sus apenas 21 años, el zaragozano Juanjo Bona ha colocado su pueblito de Magallón (1.050 habitantes) como epicentro inspiracional y creativo de ‘Recardelino’, un muy reciente debut discográfico en el que aplica las enseñanzas de la jota ―hace un par de años arrasó en el Jotalent de Aragón Televisión— a una canción de autor bisoña y sentimental en la que la elección de pronombres deja siempre claro que los destinatarios de sus amores y desvelos son también masculinos. Su televisivo noviazgo con Martín Urrutia, también concursante en la edición de 2023 de Operación Triunfo, hizo correr ríos de tinta, pero bastante más llamativa es, en realidad, la progresión estilística de un muchacho que se presentó a la tele proclamando su devoción por David Bisbal o Luis Miguel y que “renegaba” de la música tradicional antes de comprender que formaba parte de su “esencia”.

El folk sin miedo al qué dirán ya es, por lo que se ve, una realidad imparable. Y en esa tesitura es imposible no recordar al maestro Eliseo Parra (Sardón de Duero, Valladolid, 75 años), indiscutible pionero peninsular y profesor de canto y percusión de centenares de artistas jóvenes, entre ellos del propio Rodrigo Cuevas. Hace ahora dos años, cuando anunció su retirada de los escenarios, Parra explicó en EL PAÍS que nunca había ocultado a nadie su condición sexual porque tampoco había sufrido ningún rechazo en el entorno cultural ni campestre. “Me fui de casa a los 18 años”, explicó, “y jamás se me repudió por ser como soy. Cuando salía el tema de las novias en alguna conversación, simplemente, yo advertía con toda naturalidad: ¡uy, yo es que soy maricón!”. Algo que, como la música tradicional, existe desde siempre y nos sobrevivirá de por vida.
La rebeldía del rock hizo aguas frente a la causa arcoíris
También el rocanrol y las demás expresiones de la música popular tardaron una barbaridad en asumir la homosexulidad. Más allá del contraejemplo clamoroso de Little Richard, los artistas homosexuales o cómplices de la causa arcoíris debieron conformarse con la insinuación tácita o la connotación para mentes cómplices. Richard protagoniza con todo merecimiento la portada de ‘The secret public. How the LGBTQ+ aesthetic shaped pop culture: 1955–1979’ (ACE Records), reciente y fabuloso doble CD en el que el septuagenario escritor, crítico y presentador televisivo londinense Jon Savage recorre esta historia agridulce y fascinante a lo largo de 41 canciones. Dos horas y media en las que pasamos del recato pudoroso de los pioneros a la gran eclosión ‘queer’ de la música disco, con himnos tan clamorosos como ‘I was born this way’, de Carl Bean.

En el cancionero solo hay hueco para dos canciones rescatadas de los años cincuenta: el adelantadísimo ‘Tutti-frutti’, de Little Richard, y ‘Esquerita and the voola’, de aquel Esquerita que era aún más explícito, manierista y escandaloso que él. A partir de Joe Meek, Billy Fury o Frank D’Rone nos adentramos ya en los sesenta, década de esplendor musical en el que el armarizado público homosexual hubo de conformarse con las insinuaciones. La maravillosa Lesley Gore (‘It’s my party’, ‘You don’t own me’), tardó años en destaparse como lesbiana, mientras que la extraordinaria cantautora Norma Tanega, que vivió un intenso romance con Dusty Springfield nunca despegó del ‘underground’.

Todo sería muy distinto en cuanto las bolas gigantes de espejos comenzaron a girar y por las cabinas de los pinchadiscos desfilaron LaBelle (‘Lady marmalade’), Grace Jones (‘I need a man’), Michele (‘Disco dance’), o Sylvester (‘I need somebody to love tonight’). Pero en realidad, hasta la llegada del efímero y desdichado Jobriath ‘(I’maman’, 1973), un pionero que pagó cara su coraje explícito, no era nada sencillo relatar pasiones amorosas entre dos hombres, y mucho menos aún entre dos mujeres.

lunes, 9 de octubre de 2023

#hemeroteca #gais #musica | Rodrigo Cuevas, Premio Nacional de Músicas Actuales: "Se reconoce una lengua minorizada como el asturiano"

El Diario / Rodrigo Cuevas //

Rodrigo Cuevas, Premio Nacional de Músicas Actuales: "Se reconoce una lengua minorizada como el asturiano"

El jurado ha destacado la “singularidad” de su proyecto, “que une música tradicional folclórica y música popular contemporánea”
Laura García Higueras | El Diario, 2023-10-09

https://www.eldiario.es/cultura/musica/rodrigo-cuevas-premio-nacional-musicas-actuales-2023_1_10582482.html

Rodrigo Cuevas ha sido elegido por el jurado para recibir el Premio Nacional de Músicas Actuales 2023. El galardón, que concede anualmente el Ministerio de Cultura y Deporte, está dotado de 30.000 euros. El cantante toma el relevo a Silvia Pérez Cruz, homenajeada el año pasado.

“No te das cuenta de lo importante que es este reconocimiento hasta que lo recibes, por el respaldo que supone a todo el trabajo que llevas hecho”, reconoce a este periódico minutos después de recibir la llamada del ministro Miquel Iceta. “Me ha pillado poniendo lavadoras porque llegué ayer de viaje y mañana me vuelvo a ir. Pero parece que ya no me va a dar tiempo a lavar mucho más”, bromea.

El jurado ha distinguido a Cuevas por la “singularidad” de su obra, “que une música tradicional folclórica y música popular contemporánea”. “Es muy importante que se premie un proyecto que viene tan de lo popular y de lo tradicional. Una cosa que nace del pueblo, que aprendí de gente que lo cantaba en su casa y nadie les dio nunca ningún premio. Incluso estaban muy mal vistas todas esas canciones, ese cantar y la pandereta. Fueron muy poco reconocidas. Para mí es un premio compartido que tengo que dedicar a todas ellas”, defiende.

Al mirar hacia atrás en su carrera, considera que ser consciente de la “singularidad” su propuesta nunca le echó para atrás: “Como a todo el que le apasiona un proyecto, se mete sin pensar en las consecuencias”. Entre ellas, acabar recibiendo el Premio Nacional de Músicas. “Estoy en shock”, revela al respecto. El comité ha destacado también “la intensidad de su música en directo y su imaginario sumamente personal”. Así como su “fuerte compromiso por la diversidad”.

“Hay mucho de eso”, valora, “de premiar a una persona que canta en lenguas minorizadas, entre ellas el asturiano, que está necesitaba de agua de mayo de un proceso de oficialidad y reconocimiento institucional. Este es un premio a alguien que canta parte de su repertorio en asturiano”.

Cuevas es uno de los artistas que sufrió la censura derivada de los pactos de PP y Vox tras las elecciones municipales celebradas el pasado 28 de mayo. “La ex concejala de Cultura en Gijón dijo abiertamente que no pensaban programar a nadie que cantara en asturiano, porque querían defender la oficialidad desde los escenarios. Mi nombre fue mencionado”, lamenta.

“Las censuras están ahí y ahora parece que incluso se legitiman más. Deberíamos luchar contra ello”, asegura defendiendo que “hay margen para luchar. La mayoría de la gente de España está en contra de la censura”.

Un artista multidisciplinar
Cuevas (Oviedo 1985) aúna en su figura ser cantante, compositor, acordeonista y percusionista; lo que le convierte en un artista multidisciplinar. El galardonado cursó estudios de piano y tuba en el Conservatorio de Oviedo y de Sonología en la Escola Superior de Música de Catalunya (ESMUC) de Barcelona. Interesado también en las músicas del mundo y en las disciplinas del cabaret y el circo, su revelación artística se produjo durante su estancia en una pequeña aldea del interior de Galicia, donde entró en contacto con la música tradicional más pura gracias a las pandereteiras del lugar.

Su segundo espectáculo, ‘El Mundo Por Montera’, consolidó su anterior éxito y le valió para recibir el Premio del Público en la Feria de Teatro de Huesca. En 2018 participó en ‘La Verbena de la Paloma’, dirigida por Maxi Rodríguez, en el marco de la Temporada de Zarzuela de Oviedo y escribió la música para la obra teatral ‘Sidra en Vena’. También forma parte del musical ‘Horror, el show que nunca debió hacerse’, con el que ha actuado en el Teatro Jovellanos y el Centro Niemeyer, entre otros.

Tras recorrer el país, el artista presentó su nuevo espectáculo ‘Trópico de Covadonga’. Una propuesta concebida como un cancionero popular contemporáneo con el que logró dar un salto cualitativo y consolidar su particular estilo; marcado por la reivindicación folclórica, la electrónica, los elementos vintage y el sentido del humor que caracterizan sus puestas en escena.

En su disco ‘Manual de Cortejo’, publicado en 2019 en colaboración con Raül Refree, mezcló entre otros estilos ritmos y melodías asturianas con la muiñeira y las habaneras. Ese mismo año estrenó también su último espectáculo: ‘Barbián’, una zarzuela cabaret con la que estuvo en el Teatro de la Zarzuela, en los Veranos de la Villa y, más recientemente, en la Cuatrienal de Praga de Escenografía y de Espacio Escénico.

En 2021, año en el que recibió el Premio Ojo Crítico, fundó igualmente la asociación La Benéfica de Piloña (Asturias), junto con Sergi Martí y Nacho Somovilla. Su objetivo es crear un centro de artes vivas para la expresión artístico cultural, la acción comunitaria y la lucha contra el abandono y la despoblación de las zonas rurales, cuya sede se levanta sobre el edificio de la antigua Benéfica de Piloña, la Sociedad de Socorro Mutuo. En 2022 fue reconocido con el Premio Arcoíris 2022 del Ministerio de Igualdad.

Cuevas acaba de lanzar su tercer disco, ‘Manual de Romería’, aunque este verano ya había estrenado su espectáculo ‘La Romería’, basado en sus temas, que cuentan con el castellano y el asturiano como lenguas vehiculares. Con su propuesta ha recorrido este verano más de una veintena de ciudades. Por delante tiene confirmadas múltiples fechas hasta 2024 en diferentes localidades nacionales y plazas internacionales de Portugal, Bélgica, Francia y México.

El Ministerio de Cultura y Deporte reconoce con el Premio Nacional de Músicas Actuales la labor del último año junto a la trayectoria de los artistas seleccionados. En el caso de Cuevas, su último trabajo discográfico y el inicio de su nueva gira, junto a los conciertos que tenía pendiente de la anterior.

El jurado del Premio
El jurado ha estado presidido por el director general del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música (INAEM), Joan Francesc Marco; y ha actuado como vicepresidenta la subdirectora general de Música y Danza, Ana Faus.

El grupo de vocales lo han compuesto: Manuel Ferrand, gestor cultural, crítico musical y director del Festival de Música española de Cádiz; Tomás Fernando Flores, director de Radio 3; la gestora cultural Almudena Heredero; Montserrat Portús, directora del Mercat de Música Viva de Vic; Diego Rodriguez de Juan (Diego RJ), director y presentador del programa El sótano de Radio 3 y Carmen Zapata Corbalán, a propuesta de la Asociación de Mujeres de la Industria de la Música.

viernes, 26 de octubre de 2018

#hemeroteca #lgtbi #musica | Rodrigo Cuevas: "Lo que digan los puristas del folclore me la suda bastante"

Imagen: El Diario / Rodrigo Cuevas
Rodrigo Cuevas: "Lo que digan los puristas del folclore me la suda bastante".
El artista asturiano es uno de los platos fuertes de la velada musical ‘Fluidez de géneros’ del festival Periferias, en la que comparte cartel con Ana Curra o Putochinomaricón. "Hay mucho que hacer todavía en cuanto a autoaceptarse, reivindicarse y empoderarse. Hay que ser la marica o la trans en el pueblo, y no pasa nada".
Óscar Senar | El Diario, 2018-10-26
https://www.eldiario.es/aragon/cultura/Rodrigo-Cuevas-puristas-folclore-bastante_0_828368351.html

Rodrigo Cuevas (Oviedo, 1985) es un huracán sobre el escenario. Así lo demostró a su reciente paso por el ‘Kabaret Vendetta’ en la Sala Oasis de Zaragoza, donde él solito se metió al público en el bolsillo con sus temas que mezclan tonadas tradicionales y electrónica, intercalados con llamamientos a la liberación sexual rural. Este sábado se ha propuesto elevar la apuesta en el Festival Periferias de Huesca, donde actuará acompañado de banda. Al otro lado del teléfono, el abanderado del ‘etnoglamour’, convertido en fenómeno viral con sus provocativos videoclips (su 'Prince of Verdiciu' puso en el mapa a este rincón asturiano), también destila energía.

P. Te has definido como “agitador folclórico”. ¿El folclore necesitaba un poco de meneo?
R. Me cuesta mucho etiquetar lo que hago, y es algo que siempre te piden, así que uní estas dos palabras, que creo que juntas tienen mucho sentido, porque el folclore, como todo, necesita que lo agiten... ¡¿Qué no necesita un buen agite en esta vida?! Siempre es bienvenido. Revolver un poco el fondo, limpiar el desagüe, volver a llenar la piscina...

P. ¿Por qué están tan denostados, entre ciertos sectores, géneros musicales como el cuplé, la copla o cantes regionales como la tonada asturiana o la jota?
R. El franquismo es clave en todo esto. Se apropió de la copla, que era un género anterior, aunque ahora 40 años después aún se asocie a la derecha y a la caspa, e hizo lo mismo con el folclore, que el régimen convirtió en algo casi gimnástico, de exhibición entre marcial y deportiva, más que como una forma de expresión del pueblo, que es lo que realmente es. Esto mismo le pasó a la tonada asturiana. La única gente que continuó cantando tonadas de forma natural en los bares fue la gente mayor a la que le gustaba mucho estar bebiendo. De esa manera fue cogiendo caspa; una caspa que en verdad no tiene, porque el folclore es algo fresco, en constante renovación, que habla de lo que le ocurre a la gente. Fue una época oscura que casi logró barrer el folclore popular.

P. Músicos de tu generación, como Maria Arnal y Marcel Bagés, también reivindican la canción popular. ¿Hay un movimiento en este sentido?
R. O eso, o morir. Estamos jugando la última baza para salvar ese folclore. Las últimas personas que de verdad mamaron la canción popular real son quienes nacieron antes de la dictadura, o la generación inmediatamente posterior, que lo recibió en sus casas, ya no en los bailes, porque se restringieron las fiestas e incluso se prohibieron celebraciones como el Carnaval. Esa generación es la de nuestras abuelas; los que tenemos ahora entre 30 y 40 años somos los últimos que hemos recibido ese legado de forma oral. Las señoras que conozco que cantan tienen ya todas más de 80 años, y muchas otras ya han fallecido. Quedan los archivos, pero nunca pueden transmitir la misma emoción que una persona cantando en directo: uno no puede sacarse solo una carrera leyendo, tienes que tener un referente que te enseñe.

P. En tus espectáculos y videoclips asocias la música tradicional al humor. Como decía Mary Poppins, ¿con un poco de azúcar esa píldora que os dan pasará mejor?
R. Nunca me lo había planteado así, pero sí. El folclore siempre ha tenido mucha retranca. Antes había mucho más sentido de humor; en mi pueblo lo de dar gato por liebre pasaba de verdad, era una de las bromas que se hacían. Y ya no te digo en el día de los Santos Inocentes, o por San Juan, que se robaban carros y hasta las portillas de las casas... ¡Si hicieras eso ahora te caerían denuncias por todos los lados! El humor es muy importante.

P. ¿Se ha entendido tu propuesta? ¿Te han criticado desde los sectores puristas, como le ha pasado a Rosalía con el flamenco?
R. Me han caído palos, sobre todo desde cierto sector homófobo. Pero no te creas, no me junto mucho con los puristas, así que en realidad no sé lo que opinan y me la suda bastante. Si la gente se revuelve es porque algo le toca, así que será que lo estoy haciendo bien.

P. Más allá de lo tradicional, tu trabajo más reciente es un sencillo con versiones de dos temas de Tino Casal, 'Embrujada' y ‘Pánico en el Edén’.
R. Surge a raíz de un homenaje que le hicieron aquí con motivo del 25 aniversario de su muerte. Tenía a Tino Casal como muy olvidado, aunque lo había escuchado mucho de niño en mi casa. Como yo, muchísima gente, que no lo conoce más allá de bailar ‘Eloise’ en alguna fiesta de petardeo. Hay que reivindicarlo como el personaje que fue, más habiendo nacido en Tudela Veguín, un pueblecito al lado de Oviedo, y habiendo paseado por el Oviedo de la época con aquellas pintas... Fue un revolucionario en el sentido musical y estético, con una gran ambición artística. Puede parecer un artista pop así sin más, pero cuando me acerqué a él para estas versiones me di cuenta de que además cantaba muy bien. ¡’Eloise’ ni me atreví a tocarla!

P. En tu reciente actuación en el ‘Kabaret Vendetta’, durante las Fiestas del Pilar, hiciste un alegato a favor de la visibilidad LGTB+ en el mundo rural. ¿Aún hay mucho camino por recorrer?
R. Hay mucho que hacer todavía en cuanto a autoaceptarse, reivindicarse y empoderarse. Hay que ser la marica o la trans en el pueblo, y no pasa nada. Muchas veces nos escapamos a Madrid para ser nosotros mismos, pero eso no es ser tú mismo; te vas a un sitio donde eres anónimo y no te enfrentas a un juicio ni estás ayudando a que las mentes crezcan. Además, en el mundo rural la gente es mucho más abierta de lo que pensamos; yo nunca tuve ningún problema de homofobia en el pueblo.

P. ¿Visibilizar la cultura LGTB+ en los pueblos es también una forma de luchar contra la despoblación?
R. Es cierto que a veces hay que salir de tu entorno para empoderarte un poco y volver con la actitud de que ya no te importe lo que digan de ti; salir te ayuda a ver que hay más gente como tú. Lo malo es que si nos vamos todos a Madrid o Barcelona dejamos el campo vacío, así que para luchar contra la despoblación igual lo que hay que hacer es moverse a otro pueblo en lugar de ir a la ciudad. Hay un montón de iniciativas en este sentido, como el festival Agrocuir da Ulloa que hacen en Monterroso, un pueblo muy pequeño de Lugo, donde se revindica el LGTB+ rural. Se hacen cosas, pero hay que seguir trabajando para que se vean los pueblos como un lugar como otro cualquiera para vivir.

P. De vuelta a tu espectáculo, tiene mucho de cabaret e incluso de revista.
R. Los musicales tipo ‘El Rey León’ -que son todos una horterada- se llenan de público, y luego va la gente y no conoce la zarzuela, que es nuestro musical; o la revista, que es nuestro cabaret. Hemos ido afuera a buscar referentes de libertad, y nos hemos olvidado de los modelos de aquí, que sí, tendrían su caspa, pero también su rollo cañí, más ácido... como se hacían las cosas antes de volvernos tan ‘ligths’.

P. Otro aspecto básico de tus actuaciones es el vestuario. ¿Te miras en el espejo de Madonna, Bowie, Lady Gaga...?
R. Pues me miro mucho en las señoras. Mi indumentaria es una tergiversación del traje tradicional de la mujer asturiana, con elementos del de hombre también. La falda que llevo, que va abierta por delante, en realidad es un manteo, que va abierto por detrás y tradicionalmente se llevaba bajo la falda. Yo le doy la vuelta y eso me da mucho juego. El rollo de las hombreras ya es cosa de mi diseñador, Constantino Menéndez, que está muy loco y le digo que parece Calatrava.

P. ¿Con qué mensaje te gustaría que se quedara el público que va a verte en Periferias?
R. Hay que volver al campo, volver a juntarnos entre generaciones diferentes... Cuando veo a una señora en el parque que se sienta al lado de un chaval de 18 años y se ponen a hablar, me conmueve. Cuando la información no pasa por los medios de comunicación, ni por figuras de autoridad -padres, profesores...-, cuando se da esa comunicación intergeneracional, veo que hay esperanza.