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miércoles, 4 de marzo de 2026

#hemeroteca #cine #gais #bdsm | 'Pillion', una historia con sexo de dominación, humor, ternura y transgresión

El actor Alexander Skarsgård y el director Harry Lighton en la Seminci //

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Pillion', una historia con sexo de dominación, humor, ternura y transgresión
Harry Lighton firma, sorprendentemente, una tierna y dulce comedia dramática con sexo gay y prácticas BDSM, protagonizada por Harry Melling y Alexander Skarsgård. La película es una ópera prima reconocida en Cannes, Seminci y los premios del cine independiente británico.
Begoña Piña | Público, 2026-03-04
https://www.publico.es/culturas/cine-tv/pillion-historia-sexo-dominacion-humor-ternura-transgresion.html

Sexo kinky y ternura parecían no encajar de ninguna manera en la misma frase hasta que el debutante Harry Lighton rodó 'Pillion', una película sorprendentemente dulce, con sexo gay, prácticas de dominación y sumisión, cero prejuicios y mucho amor. "Me niego a separar la vida romántica y amorosa del mundo BDSM (bondage, disciplina/dominación, sumisión/sadismo, masoquismo)", sentencia el joven director y guionista, que no ha parado de recoger premios con su ópera prima.

Mejor guion en el Festival de Cannes en 'Un Certain Regard,' mejor película británica independiente, guionista debutante, vestuario y maquillaje en los British Independent Film Awards, y mejor actor para Harry Melling en la Seminci, 'Pillion' es una "comedia dramática" que cuenta la historia de un joven gay, Colin, hechizado por Ray, el líder de una banda de moteros, que le toma como sumiso en una relación que cambiará su vida para siempre.

Todo parece improbable al comienzo de esta película. El romance entre Harry Melling, conocido por su participación en 'Harry Potter', donde interpretaba a Dudley Dursley, un niño con sobrepeso y malcriado, y Alexander Skarsgård, poderosamente atractivo aquí, no es fácil de imaginar. Como tampoco lo es que la ternura y el afecto afloren en una relación de dominio y sumisión o que la pareja viva su encuentro en un mundo en el que hay espacio para la familia, los amigos y el amor. Y, a pesar de ello, todo es felizmente auténtico en esta ficción.

"Yo quería integrar todo eso, enseñar que puedes ir de una orgía a tener un almuerzo con tu padre y con tu madre. Eso sucede en la realidad ¿no? Y puede ser gracioso, pero es la vida real. He intentado que el público sienta ternura por todos los personajes y que se sorprenda de toda la ternura que puede llegar a sentir por ellos", dice el director que reparte provocación y al mismo tiempo honestidad en esta atrevida película.

Políticamente complicado
Inspirada en el libro de Adam Mars-Jones, 'Pillion' no es una propuesta fácil. Muchos espectadores huirán de ver una historia de la subcultura BDSM, otros no querrán acercarse a nada que contenga sexo bastante explícito… y sin embargo, la gran victoria de esta película es arrasar con cualquier prejuicio. Consciente de todos los recelos que puede provocar este relato, Harry Lighton se ha curado en salud, evitando herir algunas sensibilidades.

"Cuando escribí la película sí considere que sería diferente si el sumiso fuese una mujer o una persona negra. Cuando hay una historia de sumisión, creo que la relación natural se convierte en algo más políticamente complicada", confiesa el cineasta, que investigó mucho el tema antes de rodar. "Hablé con muchas parejas que estaban en relaciones de dominación y sumisión, como parejas heterosexuales o interraciales, que encontraron la manera de llevar esa relación de manera consistente. Pero para mí, como hombre blanco, era importante no poner una mujer o una persona negra en el rol sumiso de la relación".

Sexo, humor y transgresión
Sin duda, las escenas de sexo son otro de los elementos 'delicados' de 'Pillion'. Lighton no se ha acobardado y ha rodado encuentros bastante explícitos entre los personajes. "Sé que son las partes más controvertidas, pero creo que si entras en la primera escena sexual… si ésta no te expulsa, creo que ya te quedas dentro", dice y vuelve a insistir en que su intención era "invitar a los espectadores a entrar en este mundo con cierta calidez. Diseñé los primeros diez minutos de la película para seducir al espectador y que disfrutara con lo que estaba viendo".

Y lo que se ve es una hermosa historia que, además, tiene un gran sentido del humor. "Siempre describí la película como una comedia dramática, siempre pensé que tenía que ser divertida y graciosa. Y es algo muy importante ya que la risa te acerca al personaje. El humor es la pastilla dulce que te ayuda a tragar, te permite poner material transgresivo o explícito delante del público porque éste todavía está riéndose y les parece gracioso lo que siguen viendo, aunque sea transgresor. Y me encanta escuchar cómo la gente se ríe".

lunes, 25 de agosto de 2025

#hemeroteca #gais #television #fiestas | Joseba Solozabal, la transgresión de la tele de cercanía

Joseba Solozabal, la transgresión de la tele de cercanía
Es el presentador estrella de la televisión en Euskadi. Sin estar en EITB.
Borja Terán | 20 Minutos, 2025-08-25
https://www.20minutos.es/television/joseba-solozabal-transgresion-tele-cercania_6238897_3.html

Joseba, Francis y Olatz //
La fiesta terminó, que diría Paloma San Basilio respirando fuerte en ‘Eurovisión’. El verano empieza a vestirse con el uniforme de la vuelta al cole, tras el acabose de la semana de verbenas. Tantos lugares de feria y feriantes en estos días, tantos fuegos de artificio y algún que otro juego de dron, tanta alegría en carpas de quita y pon.

El veraneo se nos va de las manos. En Bilbao representan el adiós a su semana grande, a su Aste Nagusia, quemando en la ría a la sonriente Marijaia. Con sus brazos siempre abiertos hacia el cielo. Cuánta simbología, y cuántos símbolos congrega la capital de Vizcaya donde hasta la televisión local cobra un papel protagonista en sus celebraciones populares. Lo hace con Joseba Solozabal al frente.

El comunicador más querido de Euskadi no está en la televisión autonómica EITB. No, presenta desde hace más de treinta años en Telebilbao su programa ‘La Kapital’ y un maratón diario sobre la Aste Nagusia, la semana grande. Dos de los espacios más veteranos de la televisión en nuestro país y que suponen una visita esencial de los artistas que llenan la cartelera cultural de Bilbo. Ir a ver a Joseba es encontrarte con la acogida de la sociedad bilbaína. Y vender más entradas, claro.

No hay una figura como Joseba Solozabal en otras televisiones homólogas. Telebilbao no cuenta con grandes infraestructuras técnicas, pero atesora el carisma de un autor: festivo y responsable al mismo tiempo, trivial y profundo a la vez, estrella y peatón a la par.

Habitamos en un mundo globalizado, hiperconectado, homogeneizado, aturullado y, de repente, aparece Joseba Solozabal en la pantalla de Telebilbao caminando por el Teatro Arriaga en directo y uno se queda enganchado porque llama a las personas por su nombre y las personas le llaman por su nombre. No hace falta mucho más.

La entrevista protocolaria desaparece, la tele se convierte en un punto de encuentro de vecinos escuchándose, vecinos que se permiten conversar de la vida con la libertad de la ironía que salva lo que toca. Incluso embellece las verdades. Incluso nos permite que sea más risible la rutina.

Joseba Solozabal es uno de los grandes comunicadores de España. Sin necesitar una televisión nacional, sin demandar un gran decorado. Solo ejerciendo con destreza una de las bases de la comunicación que tal vez, hoy, hasta parece un hito transgresor: el espectáculo de la cercanía, donde las imposturas se desvanecen hasta lograr un poderoso clima de honestidad.

Programas que representan el arte de fusionar la cortesía del buen anfitrión con la magia de la tele en directo. Eso es Joseba Solozabal, el comunicador que puede interpretar con particular precisión un ‘playback’ de Ana Belén y, de seguido, entrevistar al alcalde de Bilbao. Y hacerlo todo con un mordaz espíritu crítico que no necesita criticar a nadie.

domingo, 27 de abril de 2025

#hemeroteca #lgtbi #queer #musica | El folk español hace añicos el armario

El músico Dulzaro //

El folk español hace añicos el armario

Mondra, Dulzaro, Davide Salvado, Juanjo Bona o Rodrigo Cuevas exteriorizan la diversidad afectiva desde el amor por la tradición y la vida rural
Fernando Neira | El País, 2025-04-27
https://elpais.com/cultura/2025-04-27/el-folk-espanol-hace-anicos-el-armario.html 

Allá por 1999, al calor de la inopinada y colosal repercusión de su disco ‘Tierra de nadie’ (800.000 ejemplares vendidos), el gaitero electrónico asturiano José Ángel Hevia formuló una reflexión elocuente sobre los atuendos y actitudes estéticas de los músicos de filiación tradicional. “Los ‘folkies’ tenemos que cuidar más nuestra imagen. Muchos artistas siguen respondiendo al arquetipo del varón de barba desarreglada y jersey de pico”, anotaba.

Un cuarto de siglo después, la situación al respecto ha experimentado un giro copernicano, pero la sacudida de los armarios no ha sido solo literal, sino también metafórica. La generación que ha tomado el testigo de Hevia, Carlos Núñez, Berrogüetto, Budiño o Luar na Lubre no solo exhibe poses audaces, atrevidas y transgresoras; además, se ha convertido en un paradigma de la diversidad afectiva y una plataforma para la expresión y visibilización del colectivo LGTBIQ+. Los tataranietos de nuestros músicos de aldea y de tantos cantores y cantoras anónimos que transmitieron y preservaron todas esas coplas de procedencia secular y valor incalculable son hoy artistas orgullosos que se muestran tal y como son, sin ambages. Portadores de un mensaje de tolerancia y futuro a partir de un ideario tradicional.

El caso más visible y paradigmático es el del asturiano Rodrigo Cuevas, emblema ‘queer’ que ha sabido integrar la tonada asturiana, el revestimiento sonoro de la electrónica y un concepto de ‘performance’ que abraza la imaginería agrícola, el cabaret y la parafernalia folclórica. Pero Cuevas (Premio Nacional de las Músicas Actuales en 2023) no está solo. Los folcloristas gallegos Davide Salvado y Mondra, los zamoranos Ringorrango —con un matrimonio masculino entre sus integrantes—, el vallisoletano Dulzaro o el aragonés Juanjo Bona coinciden en tiempo y lugar como artistas arcoíris que provienen de la cultura rural y tradicional, o al menos se inspiran en ella, para desarrollar un discurso musical propio. Y a la nómina bien podemos agregar el nombre de Álvaro Lafuente, alias Guitarricadelafuente, de procedencia turolense e inspiración igualmente terruñera, aunque en su caso haya derivado en un sonido con menos trazas folclóricas e indisimulada carga homoerótica en sus vídeos musicales.

Dulzaro (Valladolid, 31 años), nombre escénico del cantante, pianista, compositor y productor Alberto Domínguez Buitrón, es un buen ejemplo de artista que lleva toda la vida reduciendo a añicos cualquier tipo de armario. El firmante del reciente ‘Ícaro’, un rutilante primer elepé de ‘folktrónica’ con fuerte aroma castellano, acostumbra a lucir faldas y demás prendas de corte femenino, además de reivindicar con su denominación artística un instrumento tradicional no pocas veces denostado. “La dulzaina posee un sonido muy identitario”, argumenta. “Se concibió para la plaza, la calle y el baile, tiene demasiado volumen en sitios cerrados, precisa de muy buenos pulmones y oído. Y siento que me va a acompañar toda la vida”. Y así, presumiendo sin rodeos de sonidos “antiguos” y hasta estigmatizados, Alberto/Dulzaro ha sido capaz de erigir coqueteos musicales tan suculentos como el de ‘Un labradorito’, donde él y el coruñés Mondra se intercambian piropos y requiebros nada tangenciales. “Una jota, dos muñeiras y tres charros te canté / Toda la noche bailamos y de ti me enamoré”, proclama uno. “Como tú eres tan gallego y yo soy tan castellano / nos envidia todo el pueblo cuando vamos de la mano”, le responde el otro.

“Me encantaba la idea de expresar un amor que también sucede en los pueblos”, recalca la nueva sensación folclórica vallisoletana. “Todos sabemos que la comunidad LGTBI está muy asociada al éxodo a las grandes ciudades, pero quería aportar un ápice de esperanza, mostrar con un poquito de comedia que en los pueblos también viven con naturalidad parejas de chicos o de chicas sin que nadie los juzgue. Y sin que tengan que huir a Madrid de Barcelona, que es muy triste”.

Desde el municipio coruñés de Teo, el propio cantante, bailarín y pandereteiro Martín Mondragón (Mondra, 26 años) toma el testigo mientras ultima la puesta de largo a principios de mayo de ‘De ronda’, su segundo elepé; un trabajo temático sobre “el arte de la seducción” que describe como “personal, íntimo, irreverente y desenfadado”. Martín recuerda que en todos los cancioneros e imaginarios populares han sido “constantes” las referencias a otras identidades sexuales. “Eran coplas cantadas en la intimidad, con un trato marginal. Lo interesante es que ahora nos las hemos reapropiado, les damos un nuevo sentido y les quitamos esa connotación tabú que a menudo tenían en origen”. En su caso, percibe una “relación muy potente” entre el amor por el folclore y la homosexualidad. “Vivir en este mundo con una identidad de género distinta de la heteronorma es un acto de resistencia en sí mismo”, argumenta, “y también lo es el hecho de escoger cantar las coplas de pueblos minoritarios en lenguas minorizadas. Son, en ambos casos, actos de disidencia”.

A Mondra no le ciega ninguna idealización de los entornos rurales, “donde, por cuestiones obvias, aún falta mucho trabajo por hacer”, pero matiza: “Al mismo tiempo creo que es un mundo muy agradecido con las identidades diversas, y la única manera de normalizarlo es habitando el mundo rural desde la diversidad”. Por eso se enorgullece de su creciente influencia como “referente escénico ‘queer’”, puesto que todo artista, agrega, “debe ser consciente de la importancia de transformar la realidad a través de su pequeña plataforma”.

Es el mismo posicionamiento que ha sostenido siempre el ya popularísimo Rodrigo Cuevas (Oviedo, 39 años), un folclorista de mirada panorámica que se autodefine como “moderna de pueblo” y que ha convertido en lugar de peregrinaje la aldeíta de apenas 15 habitantes donde reside, en el ya de por sí aislado concejo asturiano oriental de Piloña. Su salto a la vida campestre, hace ya una década, resultó sonado. “Me presenté uno por uno a los seis vecinos que encontré”, rememora, “plantifiqué una bandera arcoíris a la puerta de mi casa y me puse a trabajar en mi primer disco”.

Nadie torció el morro en Piloña. Y si lo hizo, disimuló muy bien. Al contrario, cada vez que acontece un concierto importante por tierras asturianas, los parroquianos fletan un autobús para asistir desde las primeras filas al espectáculo de su vecino más ilustre. Incluso alguno de ellos ha mantenido conversaciones muy cómplices con el autor de álbumes como ‘Manual de cortejo o Manual de romería’. Sobre todo, aquel señor “de más de setenta años” que le visitó para relatarle que había tenido que “guardar las apariencias” en sus años mozos y casarse con una mujer. “Luego se fue de emigrante a Ámsterdam para vivir su condición sexual de manera natural. Son ejemplos de regresión que ahora no podemos permitirnos de ninguna manera”.

A Rodrigo Cuevas tendemos a verlo como pionero en este folk que ha salido del armario para no volverlo a pisar, pero unos cuantos años antes ya andaba haciendo de las suyas el cantante y bailador Davide Salvado, un pontevedrés de Marín que acuñó el término “agrogay”. A 2015 se remonta su composición Muiñeira Maronda, un inequívoco ritmo tradicional que convirtió en un modernísimo relato sobre el ‘cruising’, el ligoteo anónimo al aire libre. Allí cantaba, en gallego y con intensa sensualidad: “Solo se canta a quien se pierde, y solo se pierde a quien se extraña / dando su cuerpo en el bosque entre hombres que se aman”.

Salvado, folclorista y criador equino, hombre “frívolo y místico a la vez”, desatiende por un momento la caballada para responder al teléfono desde Liulfe (Palas de Rei), la remotísima aldea del interior lucense donde fijó su morada veintitantos años atrás. “La conexión entre folk y otras orientaciones sexuales no es casualidad, sino más bien la consecuencia natural de algo más profundo. Cuando vives conectado con la tierra, con la tradición y con lo auténtico, también te conectas contigo mismo. El folclore, lejos de ser un disfraz, te lleva hacia lo esencial, y desde ese lugar es difícil sostener máscaras. Muchos de los que trabajamos con la música de raíz lo hacemos desde la verdad, y eso incluye mostrarnos tal como somos. La coherencia vital que no admite fingimientos”.

Salvado se enorgullece de la proliferación de artistas del colectivo, porque entre todos construyen una realidad cotidiana que ya no precisa siquiera de discursos militantes. “Cuando las personas LGTBI nos colocamos ahí, sin escondernos, en realidad estamos diciendo que también somos partes de la tradición y herederos de la memoria. Cuando eres parte visible del colectivo, cantar una copla, una alborada o una canción de siega equivale a reescribir el relato desde dentro, sin necesidad de pedir permiso”. ¿Y el machismo?, le interrumpimos. “Claro que existen mentalidades cerradas en el pueblo, pero no más que en otros entornos”, rebate. Y matiza: “De hecho, he sentido muchas veces más prejuicio o incomprensión en ciertos sectores del colectivo LGTBI más intelectualizado o urbano que entre los propios paisanos. Yo hoy me expreso como un aldeano más, con la certeza de que en el campo hay muchas formas de sabiduría, respeto y convivencia que a menudo se subestiman desde fuera”.

La albaceteña Carmen Toledo (Bogarra, 43 años), Karmento a efectos artísticos, es cantante, compositora y folclorista, pero también sexóloga en ejercicio desde 2001. Muy popular a raíz de que en 2023 concurriera al Benidorm Fest con ‘Quiero y duelo’, Toledo ha reflexionado mucho sobre las conexiones entre el arte, la sexualidad y los entornos rurales, y se confiesa “emocionada” con un panorama que, más que solo novedoso, constituye a su juicio una “revolución”. “La cultura siempre ha sido un espacio de expresión de la diversidad”, anota, “pero ahora se ha erigido en referente para que la sociedad aprenda a celebrar la diversidad como un valor positivo y de belleza, no como un castigo que merece ocultación”. Y a su juicio, buena parte del cambio proviene de un factor casi sociológico que comenzó a fraguarse hace no menos de tres décadas. “Con la marcha de las familias a las ciudades y la incorporación de la mujer al trabajo, los matrimonios necesitan más que nunca la red de los abuelos, abuelas, y hasta tíos y tías. El encuentro del nuevo folclore con la raíz proviene de ahí, de los nietos criados muy cerca de sus abuelos y que han aprendido el cuidado, el reconocimiento y el respeto hacia lo que te precede”.

Todo ello es mucho más evidente entre los artistas masculinos, puesto que la esfera lésbica, por la experiencia laboral de Karmento, “se mantiene en un lugar semioculto y semiestable en cuanto a su exposición pública”. Los chicos, en cambio, han logrado canalizar a través del arte “ese momento hermoso de la masculinidad gay en el que cualquiera es libre de expresarse como quiera; también pintándose los ojos, poniéndose flores en el pelo o teniendo pluma, porque cuentan con el respaldo de gente que los quiere y está dispuesta a luchar por ellos”. Y añade: “Es cierto que en los pueblos hay una normativa heredada en cuanto a heterosexualidad, familia nuclear o monogamia permanente, pero también es muy fuerte el sentimiento de pertenencia. Por eso, si Manuel es maricón o a Lucía le gustan las chicas está bien, aunque siga habiendo dificultades en la expresión pública”.

Los ejemplos ya no hacen ahora más que multiplicarse. Con sus apenas 21 años, el zaragozano Juanjo Bona ha colocado su pueblito de Magallón (1.050 habitantes) como epicentro inspiracional y creativo de ‘Recardelino’, un muy reciente debut discográfico en el que aplica las enseñanzas de la jota ―hace un par de años arrasó en el Jotalent de Aragón Televisión— a una canción de autor bisoña y sentimental en la que la elección de pronombres deja siempre claro que los destinatarios de sus amores y desvelos son también masculinos. Su televisivo noviazgo con Martín Urrutia, también concursante en la edición de 2023 de Operación Triunfo, hizo correr ríos de tinta, pero bastante más llamativa es, en realidad, la progresión estilística de un muchacho que se presentó a la tele proclamando su devoción por David Bisbal o Luis Miguel y que “renegaba” de la música tradicional antes de comprender que formaba parte de su “esencia”.

El folk sin miedo al qué dirán ya es, por lo que se ve, una realidad imparable. Y en esa tesitura es imposible no recordar al maestro Eliseo Parra (Sardón de Duero, Valladolid, 75 años), indiscutible pionero peninsular y profesor de canto y percusión de centenares de artistas jóvenes, entre ellos del propio Rodrigo Cuevas. Hace ahora dos años, cuando anunció su retirada de los escenarios, Parra explicó en EL PAÍS que nunca había ocultado a nadie su condición sexual porque tampoco había sufrido ningún rechazo en el entorno cultural ni campestre. “Me fui de casa a los 18 años”, explicó, “y jamás se me repudió por ser como soy. Cuando salía el tema de las novias en alguna conversación, simplemente, yo advertía con toda naturalidad: ¡uy, yo es que soy maricón!”. Algo que, como la música tradicional, existe desde siempre y nos sobrevivirá de por vida.
La rebeldía del rock hizo aguas frente a la causa arcoíris
También el rocanrol y las demás expresiones de la música popular tardaron una barbaridad en asumir la homosexulidad. Más allá del contraejemplo clamoroso de Little Richard, los artistas homosexuales o cómplices de la causa arcoíris debieron conformarse con la insinuación tácita o la connotación para mentes cómplices. Richard protagoniza con todo merecimiento la portada de ‘The secret public. How the LGBTQ+ aesthetic shaped pop culture: 1955–1979’ (ACE Records), reciente y fabuloso doble CD en el que el septuagenario escritor, crítico y presentador televisivo londinense Jon Savage recorre esta historia agridulce y fascinante a lo largo de 41 canciones. Dos horas y media en las que pasamos del recato pudoroso de los pioneros a la gran eclosión ‘queer’ de la música disco, con himnos tan clamorosos como ‘I was born this way’, de Carl Bean.

En el cancionero solo hay hueco para dos canciones rescatadas de los años cincuenta: el adelantadísimo ‘Tutti-frutti’, de Little Richard, y ‘Esquerita and the voola’, de aquel Esquerita que era aún más explícito, manierista y escandaloso que él. A partir de Joe Meek, Billy Fury o Frank D’Rone nos adentramos ya en los sesenta, década de esplendor musical en el que el armarizado público homosexual hubo de conformarse con las insinuaciones. La maravillosa Lesley Gore (‘It’s my party’, ‘You don’t own me’), tardó años en destaparse como lesbiana, mientras que la extraordinaria cantautora Norma Tanega, que vivió un intenso romance con Dusty Springfield nunca despegó del ‘underground’.

Todo sería muy distinto en cuanto las bolas gigantes de espejos comenzaron a girar y por las cabinas de los pinchadiscos desfilaron LaBelle (‘Lady marmalade’), Grace Jones (‘I need a man’), Michele (‘Disco dance’), o Sylvester (‘I need somebody to love tonight’). Pero en realidad, hasta la llegada del efímero y desdichado Jobriath ‘(I’maman’, 1973), un pionero que pagó cara su coraje explícito, no era nada sencillo relatar pasiones amorosas entre dos hombres, y mucho menos aún entre dos mujeres.

lunes, 3 de marzo de 2025

#hemeroteca #gordofobia | ¿Caben los cuerpos gordos en la utopía?

Guitarricadelafuente en 'Full time papi' //

¿Caben los cuerpos gordos en la utopía?

Enrique Aparicio · Periodista cultural y escritor | Público, 2025-03-03

https://www.publico.es/opinion/columnas/caben-cuerpos-gordos-utopia.amp.html

Hace unos días, Guitarricadelafuente estrenaba su nueva canción ‘Full time papi’ y, al terminar de ver el videoclip, me acordé de ese meme que traducido al castellano reza: decepcionado pero no sorprendido. El vídeo, muy influido por el imaginario del australiano Troye Sivan –en cuyo último disco Guitarrica aparece en un dueto–, es una celebración del deseo homosexual masculino a través de una dionisíaca caterva de muchachos que bailan, se besan y se magrean. Como ocurriera con ‘Rush’, los cuerpos gordos se quedan de nuevo fuera de la utopía ‘queer’.

Es significativo que, incluso cuando se plantean mundos imaginarios que trasgreden algunos mandatos sociales (en este caso la heteronorma), el rechazo o la invisibilidad de los cuerpos no normativos siga funcionando a pleno rendimiento. No es solo que la fantasía no nos incluya a los gordos, es que se diría que, para que algo pueda ser considerado una fantasía utópica, ni siquiera puede haber un cuerpo con una cantidad de grasa estándar.

Como vivimos los tiempos que vivimos, vaya por delante que ni el vídeo me ofende ni reflexionar sobre él significa censurarlo. No creo que en lo personal ninguno de los dos cantantes sea más gordófobo que cualquiera –muchos gordos incluidos, porque no nos han educado en un mundo aparte–, pero me parece pertinente y útil que los cuerpos que nos salimos de la norma compartamos cómo se nos ve o se nos deja fuera, también de las fantasías. Porque estas pueden moldearnos tanto como el entorno que habitamos.

De pequeño, siempre me imaginé delgado de mayor. No sabía cuándo se obraría el cambio ni qué tendría que sacrificar para lograrlo –de eso me enteré más tarde–, pero el mundo me indicaba que no era una opción seguir siendo gordo cuando creciera. Hablando con otras personas gordas, he sabido que incluso hay quien sueña de manera habitual que tiene un cuerpo delgado. Hasta ese punto llega el desgarro entre lo que somos y lo que nos han dicho que debemos ser.

No es solo que sobre los cuerpos gordos se proyecte el deseo de la delgadez: se proyecta que el deseo de la delgadez debe ser nuestra principal motivación en la vida, por no decir la única. Da la sensación de que nuestra existencia, al menos nuestra existencia de verdad, no comenzará hasta que logremos adelgazar. Lo cual nos arroja a una espiral perversa en la que en el presente estamos gordos por los errores del pasado, pero en el futuro adelgazaremos porque en algún momento empezaremos a hacerlo todo bien.

Ese todo bien quiere decir estar en guerra con nuestro cuerpo cueste lo que cueste. Porque para cuando uno asume que comer saludable y hacer algo de ejercicio casi nunca se traduce en un cuerpo delgado (algo que la ciencia ha explicado con claridad), debe valorar hasta qué punto está dispuesto a maltratarse para lograrlo. Y una de las maneras en las que el sistema nos lleva a explorar ese límite es el deseo.

La maquinaria social del deseo es la que hace que en los mundos de ensueño la diversidad corporal no exista. Todos entendemos por qué un videoclip, una película o una función teatral que se presenta como una materialización de fantasías eróticas prescinde de cuerpos que se alejan de la norma. Todos lo entendemos porque todos lo hemos aprendido. La carne solo es deseable ordenada de cierta manera, también en la utopía.

Y no solo es una cuestión de deseo sexual, la misma rigidez opera con la expectativa sobre cómo queremos ser en el futuro. No sé si hay alguna obra de ciencia ficción en la que entre los humanos del futuro sigue habiendo cuerpos gordos. Estamos acostumbrados a imaginar mundos por venir en los que el llamado sobrepeso ha sido erradicado con eficiencia. Y aunque esos escenarios no existan son muy reales: pensamos en el mañana y tanto delgados como gordos nos visualizamos delgados. Pareciera que si en el futuro sigue habiendo cuerpos gordos es porque algo ha fallado.

En el núcleo de este engranaje opera la idea de que ser gordo está mal y es algo que hay que solucionar. Por eso en un mundo ideal, aunque este se vislumbre en unos escasos minutos a través de un vídeo musical, parece lo natural que no haya gordos. Si a los equipos de Guitarricadelafuente y Troye Sivan no les resultó extraña la exclusividad de cuerpos delgados, fibrosos y musculados es porque en su proyección de la fantasía, incluso desde la fantasía disidente en cuanto a la heteronorma, los gordos no cabemos.

A decir verdad, tras las críticas por ‘Rush’, Sivan sí incluyó algunas personas con físicos menos normativos en su siguiente videoclip. Ahí están ese par de gordos atractivos y juguetones en el fondo de varios planos como si el australiano nos espetara: ¿estáis ya contentos? Las personas que usan ‘woke’ sin ironía lo llamarán inclusión forzada, y en este caso probablemente tienen razón. No parece que en el imaginario que Sivan ha trabajado sus videoclips los cuerpos gordos pinten algo que no sea evitar más críticas. Pero es que no puede ser de otra manera: toda inclusión es, al principio, forzada.

La presencia de cuerpos fuera de la norma en contextos de deseabilidad es igual de sorprendente al ojo de la persona gorda como al de la delgada. También nosotros tenemos que hacer un trabajo de deconstrucción para aceptar que nuestro cuerpo puede ser tan deseable como el de cualquiera. De hecho, en el activismo gordo el deseo es una de las grandes cuestiones (ahí está el episodio sobre sexo del podcast especializado ‘Nadie hablará de nosotras’), y lo que podríamos llamar deseo normativo no solo existe también entre los gordos, a veces incluso parece reafirmarse: si eres gordo pero no te atraen otros gordos, de alguna manera puedes sentirte más cerca de la delgadez.

Ojalá forcemos inclusiones hasta cambiar los paradigmas. Solo acostumbrándonos a ver, a tocar, a acompañar y también a desear cuerpos no normativos a todos los niveles –raza, discapacidad, tamaño, origen– lograremos entender que somos capaces de imaginar mundos mejores donde cabe todo el mundo. Mientras no sea así, no podemos llamar a esa estrecha realidad que deja tantos cuerpos fuera una verdadera utopía.

miércoles, 20 de noviembre de 2024

#llibres #lgtbi #memoria | Hiperrevolucionaris i supergais : una historia de La Pluma i la C.C.A.G

Hiperrevolucionaris i supergais : una historia de La Pluma i la C.C.A.G. / João França, Adrià Rodríguez Castelló.

Barcelona : Ajuntament de Barcelona, 2024 [11-20].
184 p.

‎/ CAT / Libros / ENS / Activismo / CCAG / LGTBI+ / Maricas / Memoria histórica / Transgresión / Transición / Travestis

📘 Ed. impresa: ISBN 9788491565987 / 20.00 €
📝 Cita APA-7: França, João, Rodríguez Castelló, Adrià (2024). Hiperrevolucionaris i supergais : una historia de La Pluma i la C.C.A.G. Ajuntament de Barcelona.


Aquesta és la història de la revista 'La Pluma' i de la Coordinadora de Col·lectius per l’Alliberament Gai (CCAG), un col·lectiu que va tenir una vida curta, entre el 1978 i el 1980, però intensa i fonamental per entendre la lluita pels drets dels homosexuals de finals dels anys 70 a Barcelona. Publicació íntegra i original impresa del facsímil dels 6 números de La Pluma (1978 - 1980) respectant el format i les tintes directes de l'època, acompanyat d’un estudi en profunditat per entendre una època, una lluita i una revista. Donem una nova vida a una publicació mig segle després de la seva existència. Aquest testimoni ha quedat tancat als arxius durant 40 anys, i ara hem volgut que pugui ser accessible a tothom a qui li interessi. Alguns aspectes ens semblaran antics o superats, però ens ajudaran a saber d’on venim, i d’altres potser ens fan pensar que fa dècades que donem voltes al mateix.

Hi havia una vegada un grup de maricons i travestis que es revoltaven contra la transició, contra la normalitat, contra l’assimilació; que volien lluitar a la seva manera, amb el convenciment que la seva existència, la seva forma d’expressar el gènere i de relacionar-se eren revolucionàries; que van provocar, van ballar i van follar tant com van poder. Del sotrac que aquest grup va suposar a finals dels 70 potser es recorda poc, però ens en podem arribar a fer una idea resseguint el rastre de les seves plomes.

miércoles, 3 de julio de 2024

#hemeroteca #marginalidad #cine | El legado del cine quinqui

El legado del cine quinqui
¿Cine social o extractivismo capitalista a través de la imagen? Volver al cine quinqui es recuperar la periferia como escenario y preguntarse, 40 años después, qué herencia narrativa dejó, qué estereotipos continúan aún vigentes y qué grietas abrió para una representación crítica y politizada de la precariedad juvenil más allá del producto audiovisual
Sonia Herrera Sánchez | Pikara, 2024-07-03
https://www.pikaramagazine.com/2024/07/el-legado-del-cine-quinqui/

José Luis Manzano //
El cine quinqui tiene una narrativa cruda y artificial a la vez, interpeladora y desoladora, aparentemente abandonada en el tiempo y en la historia del cine español, pero, no obstante, actual. ‘La estanquera de Vallecas’, dirigida por Eloy de la lglesia y repuesta hace poco en una conocida plataforma de ‘streaming’, es un claro exponente de este género cinematográfico opuesto al policíaco y más cercano a las aventuras de bandoleros o de ladrones, pero sin la épica de un Robin Hood, ni la fineza de los cacos de Ocean o de ‘The Italian Job’, ni viajes iniciáticos con redención y recompensa como en las grandes historias de piratería. Un género que popularizó un relato supuestamente costumbrista de la precariedad juvenil de los años 70 y 80 del siglo pasado mientras construía una versión ‘made in Spain’ del negocio del ‘exploitation cinema’ de serie B.

Inolvidable resulta aquella secuencia donde Doña Justa se liaba a tiros contra los atracadores dentro de su propio estanco, medio poseída a lo ‘Rápida y mortal’, después de noquear con una maceta a un policía infiltrado. O aquella otra en la que los cuatro protagonistas conversaban y bebían Anís del Mono mientras escuchaban ‘Suspiros de España’ y en la que Leandro decía que “España no hay más que una”, a lo que Tocho respondía “que, si hubiera dos, nos iríamos todos para la otra”.

El cine quinqui, o el quinqui ‘exploitation’ —que diría Rafael Robles Gutiérrez—, se forjó alrededor de la figura de unes jóvenes antihéroes, “talegueros” sin porvenir; adherido al asfalto y a la velocidad desbocada por el hambre, la heroína y un Seat 124. Su puesta en escena fue la del barraquismo, las “casas baratas”, los descampados, los bloques con aluminosis y fibrocemento y las barriadas como Otxarkoaga, en Bilbao, Torre Baró o el Camp de la Bota, en Barcelona, La Mina, en Sant Adrià del Besòs o San Blas y El Pozo del Tío Raimundo, en Madrid. Barrios cuya lucha vecinal pervive, a pesar de la falta de relevo generacional, porque la precariedad testamentaria del desarrollismo franquista persiste crisis tras crisis como una herencia intergeneracional alimentada por las promesas políticas incumplidas y por los deseos de transformación frustrados.
El cine quinqui transformó la aporofobia y la criminalización de la juventud empobrecida y vulnerable en producto de consumo de masas sin asumir una verdadera perspectiva de clase ni politizar el discurso
Aunque con ciertas pretensiones de cinema ‘verité’ y neorrealismo, el cine quinqui nació como un género clandestino y paria dentro de la propia industria cinematográfica de su época, quizás, o precisamente, por la explotación que hizo de aquellos sujetos subalternos que, viendo una posible salida de la marginalidad en el mundo audiovisual, se convirtieron en objetos exprimidos mientras duró el fenómeno pop.

Este aprovechamiento utilitarista anclado en la criminalización de la juventud, la vulnerabilidad y la exclusión, hizo caja con la mirada ‘voyeur’ sobre la fronterización de la vida de aquellos y aquellas que habitaban —y habitan—esas periferias, a veces anómalas y situadas en el centro de la ciudad, marcadas por el paro juvenil y por la desesperanza aprendida.

Víctor Matellano
, en su libro ‘Spanish Exploitation. Sexo, sangre y balas’, define este uso y abuso como “todo un ‘exploit’ a la española”: “Las aventuras y desventuras de los adolescentes marginales se convierten en todo un género explotado por el cine español. En la mayoría de los casos con el exclusivo propósito de hacer taquilla, derrochando únicamente tremendismo, sensacionalismo, acción, sexo y drogadicción de forma explícita”. Un caso paradigmático lo podemos encontrar en la figura del actor amateur José Luis Manzano, protagonista de éxitos como ‘Navajeros’, ‘El Pico’ o ‘Colegas’. Descubierto por Eloy de la Iglesia y tras un fugaz idilio con la fama, Manzano fallecía en 1992, con tan solo 29 años, en el más absoluto ostracismo.

Podríamos decir que el cine quinqui transformó la aporofobia y la criminalización de la juventud empobrecida y vulnerable en producto de consumo de masas sin asumir una verdadera perspectiva de clase ni politizar el discurso para bosquejar siquiera una crítica al sistema político y económico depredador que situaba a las infancias en la encrucijada entre la miseria y la resignación o la resistencia y la evasión, canalizada a través de la navaja y la aguja. Poco o nada contaban esas películas sobre resiliencia y otras posibilidades de organización colectiva en los barrios, estereotipando más aún las posibilidades de futuro para miles de niñes de nuestras ciudades en el tardofranquismo y los primeros años de democracia.

¿Qué tuvo de performativo ese cine en el imaginario de las generaciones posteriores? ¿Qué semillas de cambio dejó en las narrativas cinematográficas de los años 90 y los primeros 2000? ¿Por qué las cineastas no encontraron en el cine quinqui un paraguas bajo el que cobijar un discurso distinto y más complejo y crítico? Son preguntas para las que no he hallado respuesta y que lanzo tras revisionar títulos como ‘Perros callejeros’ (que también tuvo su versión en femenino años más tarde), ‘Los últimos golpes de El Torete' o 'Yo, El Vaquilla’ de José Antonio de la Loma; ‘El pico’, del mismo Eloy de la Iglesia; las pelis de Vicente Aranda sobre ‘El Lute’ o ‘Deprisa, deprisa’, de Carlos Saura, por poner algunos ejemplos del género.

“El carrusel de sexo y delito fascinaba a millones de españolitos crecidos bajo las arengas del NODO. Por militancia ideológica o como coartada para enseñar cacha, el género quinqui exorciza cinematográficamente las formas que le correspondían a un periodo de emergencia de la imagen de la marginalidad urbana, la contracultura y la explicitud en España”, explica Mery Cuesta, crítica de arte y comisariada de la exposición ‘Quinquis de los 80. Cine, prensa y calle’.
Algunas películas permiten esbozar un imaginario donde la transgresión y los arquetipos más añejos de santas y putas se entremezclan generando narrativas híbridas, grotescas y desafiantes
En ese rasgo del “enseñar cacha”, cabe preguntarse por el papel que desempañaron las mujeres dentro del cine quinqui, un papel —no se puede obviar— que estaba íntimamente ligado al que ocupaban también las mujeres en el llamado cine del “destape” y que la propia historia del cine español y las reposiciones televisivas han invisibilizado. Títulos como ‘Las que empiezan a los quince años’ o ‘Los violadores del amanecer’ (ambas dirigidas por Ignacio F. Iquino en 1978), ‘Maravillas’ (Manuel Gutiérrez Aragón, 1980), 'Nunca en horas de clase' (José Antonio de la Loma, 1978) o ‘Barcelona Sur’ (Jordi Cadena, 1981) permiten esbozar un imaginario donde la transgresión y los arquetipos más añejos de santas y putas se entremezclan generando narrativas híbridas, grotescas y desafiantes sobre cuestiones aún hoy centrales en la agenda feminista como la prostitución, la violencia sexual, el abuso contra las infancias, la relación entre feminización de la pobreza y drogodependencia, la privación de libertad, la heteronormatividad o las representaciones de lo femenino en relación a la criminalidad. Muy a nuestro pesar, queda mucho por decir y analizar desde los feminismos sobre esta versión “patria” del cine de explotación.

Interesante podría ser, por ejemplo, un acercamiento desde la deconstrucción de la masculinidad hegemónica a la escena de ‘Navajeros’ en la que El Marqués, interpretado por un jovencísimo Quique San Francisco, alienta la violación del Jaro entre las risas de sus “secuaces” —aunque la agresión en sí misma la oculte una atinada elipsis temporal, recurso que se utiliza muy poco en el caso de las mujeres— y la venganza multitudinaria posterior.

Y en deuda también está el análisis fílmico feminista con el personaje de Ángela (Berta Socuéllamos) en ‘Deprisa, deprisa’, y esos primeros planos en silencio con la mirada perdida frente el cuerpo moribundo de Pablo, y sus pasos seguros con una bolsa de deporte al hombro con el dinero del último palo, perdiéndose en la noche en el fundido sonoro entre los gritos de la chiquillería y el ‘Me quedo contigo’ de Los Chunguitos.

Desaparecido el cine quinqui como género circunscrito a un momento muy concreto de nuestra historia, debemos y podemos interrogarnos sobre su legado: ¿qué punto de vista y qué relatos de ficción audiovisual encontramos hoy sobre la exclusión social en España?, ¿qué ha cambiado y qué permanece?, ¿quiénes serían los y las “quinquis” hoy?, ¿qué otros ejes de discriminación atraviesan ahora la precariedad económica que hace 40 años no se tenían en cuenta o no eran tan notorios?, ¿se ha caminado en algo hacia la autorrepresentación y los relatos de memoria y denuncia?

Quizás nos vengan a la cabeza películas recientes, protagonizadas además por mujeres, como ‘Techo y comida’ (Juan Miguel del Castillo, 2015) o ‘La hija de un ladrón’ (Belén Funes, 2019) y algunas anteriores como ‘Barrio’ (Fernando León de Aranoa, 1998) o ‘Báilame el agua’ (Josetxo San Mateo, 2000). Y, aunque no sea un leitmotiv homogéneo ni conformen un género propio, podemos constatar que la mirada se ha hecho más compleja, aunque todavía son muchas las inercias y silencios que estos filmes arrastran. Pero ¿qué más le podemos pedir al cine sobre la representación de la precariedad en las periferias, en las comunidades desfavorecidas, más allá de la mera visibilización sin sensacionalismo y de que prescinda de convertirlo en un safari por la pobreza como denuncia Darren McGarvey?

Judith Butler ofrece algunas claves en ‘Marcos de guerra: las vidas lloradas’ cuando explica que “si queremos ampliar las reivindicaciones sociales y políticas respecto a los derechos a la protección, la persistencia y la prosperidad, antes tenemos que apoyarnos en una nueva ontología corporal que implique repensar la precariedad, la vulnerabilidad, la dañabilidad, la interdependencia, la exposición, la persistencia corporal, el deseo, el trabajo y las reivindicaciones respecto al lenguaje y a la pertenencia social”.

Repensar las vidas al límite de las periferias hoy a la luz imperfecta del cine quinqui de entonces nos permite empezar a atisbar también reivindicaciones que continúan vigentes desde hace décadas y otras vulneraciones de derechos que aquel cine —más utilitarista que social— solo consiguió apuntar sin atreverse a involucrarse. Habrá que seguir tirando del hilo y hacerlo desde el reto ineludible de los saberes y luchas del antirracismo, de los movimientos LGTBIAQ+, del anticapacitismo..., desde las narrativas de quienes han forjado su mirada en los márgenes, también del relato oficial de la industria audiovisual.

lunes, 29 de abril de 2024

#hemeroteca #inmemoriam | Muere Félix Daniel, el más moderno de Bilbao

Félix Daniel, posando en los 90 para 'Viernes de Evasión' //

Muere Félix Daniel, el más moderno de Bilbao

El diseñador, DJ y «agitador», colaborador del dúo Chico y Chica y recordado por locales como El Convento o El Patio de Mi Casa, falleció este domingo a los 56 años
Carlos Benito | El Correo, 2024-04-29
https://www.elcorreo.com/bizkaia/muere-felix-daniel-moderno-bilbao-20240429124337-nt.html

Existen muchos Bilbaos, y uno de ellos es un Bilbao colorista, desinhibido, progresista, juguetón y, en definitiva, más moderno que ninguna otra ciudad. Pues bien, si hay alguien que haya encarnado esa vertiente inquieta y efervescente de la capital vizcaína, ese tiene que ser Félix Daniel, una personalidad tan extraordinaria que resulta muy difícil encapsularla en una sola definición y obliga a ir describiéndolo por facetas, con la sensación de quedarse siempre corto: el diseñador, discjockey e incansable «agitador» ha fallecido este domingo, a los 56 años, y de pronto Bilbao se mira al espejo y se ve un poco más antigua y más sosa.

En principio y ante todo, Félix era diseñador de moda. Todavía estaba en el instituto cuando decidió apostar por una estética poco convencional y empezó a dibujar sus primeros bocetos. Creó un estilo único y, por supuesto, también lo lució: cuántas personas que no lo conocían se habrán preguntado, al cruzarse con él por la calle, quién diablos era ese tipo del que no podías apartar la vista. Lo mismo diseñaba pantalones de campana que otros tan ceñidos como la propia piel, en una mezcla de estilos, colores y tejidos que él sabía resumir en cuatro palabras: «Mis diseños soy yo», declaraba en 1997 al 'Viernes de Evasión', el cuadernillo juvenil de este periódico. «La gente está demasiado preocupada por el qué dirán. A lo mejor les gusta un montón uno de mis conjuntos, pero siempre se cortan a la hora de ponérselo encima. Somos demasiado tradicionales en nuestra forma de vestir», argumentaba Félix, que ganó premios en Expomoda, impartió clases e incluso regentó su propia tienda, Poliéster.

La otra faceta en la que brilló fue la de discjockey. En locales como El Convento, El Patio de Mi Casa o Sildabia, Félix Daniel era una garantía de disfrute pop y fiesta bien entendida. El dúo Chico y Chica, otro referente de ese Bilbao chispeante y a todo color, le tenía siempre presente: «Compañero en aventuras musicales, emocionantes viajes, conciertos y en cada momento de alegría y asombro que compartimos», lo describían esta mañana en sus redes. De todas sus colaboraciones, por fuerza hay que destacar una: 'Tú, lo que tienes que hacer' es la canción que Chico y Chica escribieron «a su medida» para celebrar su 30 cumpleaños y grabaron con él como vocalista invitado. «Lo que tenemos que hacer es tener estilo propio, no dejar de hacer las cosas por lo que digan de nosotros», concluía la letra de aquel tema inolvidable, que este periódico recomendó para mejorar los ánimos en lo más crudo de la pandemia.

«Un seductor nato»
«Yo no he conocido a nadie que cause ese impacto en gente tan diferente. Félix era un seductor nato, sabía cómo hacerse querer y creaba vínculos con las personas. ¡A todos les hacía sentir especiales!», explica emocionada Lourdes Madow, su eterna cómplice. «Se atrevía con todo e iba hasta el final. ¿Que había que cantar? Se cantaba. ¿Que había que organizar un desfile? Se organizaba. Yo le he visto hacer un traje-chaqueta de un día para otro, perfectamente cosido. Félix era tan cuqui...», continúa Madow, que es quien lo describe como «agitador» y también es una de aquellas personas que, antes de conocerle, se quedaba pasmada al topárselo por Barrenkale.

«En todos estos años, con su criterio único e intuitivo, Félix siempre ha estado planeando sobre cada nueva canción que íbamos haciendo: '¿Le gustará a Félix?', '¿qué cara va a poner Félix?', '¡a Félix le va a encantar!'», explican Chico y Chica, que siempre se han referido a él como «la persona más moderna» que han conocido. Y seguro que, aunque ahora les falte, seguirán teniéndolo en cuenta como árbitro de lo que merece la pena. La mejor manera de recordarle hoy es volver a escuchar esta canción.

#hemeroteca #inmemoriam | Muere Félix Daniel, diseñador, DJ y referente de la escena bilbaína

Muere Félix Daniel, diseñador, DJ y referente de la escena bilbaína
El Diario, 2024-04-29

https://www.eldiario.es/euskadi/muere-felix-daniel-disenador-dj-referente-escena-bilbaina_1_11327909.html

Félix Daniel //
Félix Daniel, referente del diseño y la escena bilbaína, ha fallecido este pasado domingo a los 56 años de edad. El anuncio del fallecimiento lo ha realizado el dúo musical 'Chico y Chica', con el que Félix Daniel colaboró en los comienzos del grupo. A través sus redes sociales han recordado que Félix Daniel puso la voz masculina en su canción ‘Tú, lo que tienes que hacer’ una de las más emblemática del dúo bilbaíno.

Nacido en Bilbao el 25 de febrero de1968, Félix Daniel, también colaboró con el grupo como modisto, haciendo los figurines para el video “Que opinen las modelos” y el estilismo para el video “La actriz más mala que hay”. Además, recuerdan que como discjockey “siempre fue el primero en escuchar y testar nuestras canciones”, señalan Chico y Chica.

Polifacético, Félix Daniel era sobre todo diseñador de moda, aunque siempre estuvo ligado al mundo de la música, y fue también DJ destacado en diferentes locales de Bilbao. En las redes sociales se le recuerda este lunes como “icono de la escena LGTBIQ+ de Bilbao”.

viernes, 26 de abril de 2024

#libros #queer | Contra la cultura : el cine, la moda, el porno y el arte desde la mirada radical del creador del zine queer punk

Contra la cultura : el cine, la moda, el porno y el arte desde la mirada radical del creador del zine queer punk / Bruce LaBruce ; edición y traducción de Manuel Mata.

Córdoba : Almuzara [Cántico], 2024 [04-26].
160 p.
Serie: Los juncos salvajes.

/ ES / Libros / ENS / REC / Arte / Cine / Contracultura / Cultura pop / LGTBI / Queer / Transgresión / Uderground
 
📘 Ed. impresa: ISBN 9788419387905 / 14,95 €
📝 Cita APA-7: LaBruce, Bruce (2024). Contra la cultura. Cántico.


Hay pocos artistas tan provocadores como Bruce LaBruce, el incendiario autor queer punk que es admirado y censurado a lo largo de todo el planeta. Su empeño por unir la alta y la baja cultura (por ejemplo: el cine independiente y el porno; la alta costura y el gore) parece la ejecución de su propia definición de glamour: la elegante unión de dos estilos o ideologías aparentemente contradictorios. Paralela a su cine y su fotografía, LaBruce ha desarrollado durante décadas una profusa labor de escritor en numerosos medios, publicando textos ácidos, inteligentes y descarnados que oscilan entre el relato, el ensayo y la reseña. Presentados por primera vez en español, este volumen recoge una selección de esos textos, donde la mirada del autor nos ofrece un retrato de la cultura underground de finales de los 90s y principios de los 00s, llevándonos de Julia Roberts a Dereck Jarman pasando por Debbie Reynolds, River Phoenix y Gus Van Sant, al tiempo que relata vivencias en lugares como Nueva York, Berlín, Toronto, Milán o Tel Aviv. Scott Thompson dijo de él una vez: «Puede que yo suela pasarme levemente de la raya, pero Bruce la cruza de un salto, la lame, la rompe y la quema».

👤 Bruce LaBruce (Southampton, 1964) se dio a conocer en su juventud a través del zine queer punk J.D.s y desde entonces se ha convertido en un referente mundial de la transgresión, con una actitud irreductible y un talento incomparable para la provocación. Sea mediante sus fotografías, sus escritos o sus películas, es uno de esos autores que jamás dejan indiferente y cuya acidez es inconfundible. El punk, la ironía, el fetichismo, la permeabilidad entre la alta y la baja cultura (por ejemplo entre cine independiente y pornografía, o entre la moda y lo kink), la rabia, el sexo, el activismo político y la brutal desarticulación de tabúes sociales son sólo algunos de los burbujeantes recursos que han construido su ecléctica trayectoria. Ha dirigido escandalosas y esenciales películas del cine independiente como ‘No Skin Off My Ass’, ‘Super 8½’, ‘The Raspberry Reich’, ‘Otto; or Up with Dead People’, ‘L.A. Zombie’, ‘Gerontophilia’, ‘Pierrot Lunaire’, ‘It is Not the Pornographer That is Perverse...’, ‘The Affairs of Lidia’ o ‘The Visitor’. Ha publicado diversos libros y fotolibros, como ‘Ride, Queer, Ride’, ‘The Reluctant Pornographer’, ‘Porn Diaries’ o ‘Death book’. Asimismo, ha colaborado profusamente con numerosas publicaciones, tales como The Guardian, Vice, Index Magazine, Exclaim!, Eye Weekly, National Post o Toronto Life. Su obra es admirada y censurada a lo largo de todo el mundo.

sábado, 13 de abril de 2024

#hemeroteca #gais #transgresion | Dios es gay

Dios es gay
Wenceslao Bruciaga | Milenio, 2024-04-13

https://www.milenio.com/opinion/wenceslao-bruciaga/el-nuevo-orden/dios-es-gay

Recordando a Kurt Cobain //
Hablando desde el resentimiento: me sigue pareciendo injusto y escandaloso que el onomástico por los 30 años del “Nevermind” pase de largo. Inadvertido como los discos y conciertos de Elbow. Que nadie compra y a los que nadie va. Cuando es de las grandes bandas que ha dejado la cruda del britpop. Sus letras son de absurdo entrañable que te descolocan sin que te des cuenta. Así es el mainstream, una madame corrupta que cotiza el placer.

Desde luego, entiendo las razones por las cuales esto suceda. A nadie le importan los cuarentones, puesto que el mundo le pertenece a la inmediatez digital. Y los gays están muy preocupados y neuróticos deslindándose de la derecha, como para poner atención a un disco que además de cantarle un tiro al pop, se aliaba con las causas de la lucha gay, infringiendo las normas de la decencia buga.

Cuando Kurt Cobain gritaba al final de “Stay away” que “Dios era gay”, prendía fuego a los valores sagrados de las iglesias que alimentan la homofobia con su repulsión al sexo anti-reproductivo. Al colocar a Dios en posición de sodomía, declaraba la guerra al pecado y todos sus mojigatos ensayos de infundirnos miedo el infierno en cada sermón de domingo. Quién lo diría. Casi 25 años después, gays aplaudiendo coqueteos del papa Francisco hacia los sodomitas homosexuales haciéndoles creer que la Iglesia católica no los repudia tanto. Siempre y cuando no se dejen llevar por su lujuria anal. Lo cierto es que el Vaticano siempre termina por desmentir al Papa y los gays vuelven a hacer las maletas rumbo a las llamas eternas.

La iglesia nos odia. La frase tuvo su origen en los grafitis que escribió el mismo Kurt en las bardas de Aberdeen y Olympia, cerca de Washington. Atrevimiento que le costó un arresto. Existe una famosa ficha policial con la típica foto gringa de Cobain de frente y de perfil.

Ninguno de los cantantes de las nuevas generaciones gays se han atrevido a blasfemar tanto como lo hizo Nirvana. Para empezar, la música, en casi todos sus géneros, se ha suavizado. Con la hipersensibilidad exhibicionista de las redes sociales, todos quieren cantar sobre sus lloriqueos que les provoca su recién descubierta hipersensibilidad. Nirvana también lo era a su manera. “Polly” y “Lithium” son tracks donde la sensibilidad es la que inspira el pesimismo que supura gritos.

Curiosa lucha contra la invasión de la derecha de la mayoría de los nuevos cantantes gays, las temáticas de reivindicaciones homosexuales no distan mucho de los preceptos conservadores. Solo tienen voz para instituciones que ya han evidenciado su fracaso, como el matrimonio, la monogamia romantizada o el consumismo feroz como vía de inclusión que todo lo envuelve en banderas de arcoíris. La mutación de las ideas progresistas como nuevo convencionalismo social, quitando a la homosexual cualquier fisonomía de transgresora inestabilidad.

Por supuesto el odio a sí mismo de Kurt Cobain no tiene cabida en una era cargada de autoestima sofisticada. Aun cuando el “Nevermind” se adelantaba a la desconstrucción de los pilares y Cobain terminó cancelándose a sí mismo. Ha sido de las grandes lecciones de Nirvana. Estamparnos en la jeta la inevitabilidad de la muerte. Algo que no existe en quienes postean sobre el presente como si nunca fueran a envejecer.

lunes, 29 de enero de 2024

#hemeroteca #gais #testimonios | Negro, homosexual y “el verdadero rey del rock”: así escribió Little Richard la historia de la música popular

Elton John y Little Richard en 1990 //

Negro, homosexual y “el verdadero rey del rock”: así escribió Little Richard la historia de la música popular
Jaime Lorite | El País, 2024-01-29

https://elpais.com/icon/2024-01-29/negro-homosexual-y-el-verdadero-rey-del-rock-asi-escribio-little-richard-la-historia-de-la-musica-popular.html 

Mick Jagger durmió en el suelo de su habitación, Paul McCartney recibió clases para imitar su característico grito y Elvis Presley le reconoció como “el verdadero rey del rock”. Sin embargo, Little Richard (Macon, Georgia, EE UU, 1932 – Tullahoma, Tennessee, 2020) siempre estuvo lejos de tener la inmensa entidad comercial y popular de sus más célebres alumnos. “Deberíais estar todos peleando por grabarme un disco. Los más grandes han estado conmigo, Jimi Hendrix, James Brown, los Beatles, Mick Jagger… ¿Mick, te acuerdas?”, dijo, en tono de broma pero muy en serio, ante la plana mayor de la industria en 1989, con motivo de la inclusión de Otis Redding en el Salón de la Fama del Rock and Roll.

Su legado lo homenajea ahora la película ‘Little Richard: I Am Everything’, estrenada en cines de España el pasado viernes 26 de enero, un documental que repasa la biografía del cantante, sus decisivas contribuciones musicales y el carácter rompedor de su figura. Que el rock se entendiese como un sinónimo de rebeldía, desde luego, tuvo mucho que ver con que uno de sus arquitectos fuera un hombre negro y notoriamente homosexual que actuaba en el racista y homófobo sur de Estados Unidos en plenos años cincuenta.

“En la historia del rock, durante mucho tiempo, se ha querido dejar fuera a figuras como Little Richard o Esquerita”, dice por videollamada a ICON Lisa Cortés, la directora de ‘Little Richard: I Am Everything’. “A menudo es difícil poder contar las historias de la población negra y ‘queer’, porque suelen contradecir la narrativa oficial. En este caso, sucede con Little Richard y el relato de que Elvis fue el padre del rock”. Un segmento del documental es dedicado a narrar cómo los éxitos de Little Richard eran inmediatamente versionados por artistas blancos como Pat Boone, quien basó su carrera en adaptar canciones de músicos negros, como Tutti Frutti, y restarles toda mordiente para ajustarlas a lo socialmente aceptable en la era de la segregación racial. Y también para llevárselo crudo: Boone amasó una fortuna (solo Elvis Presley vendió más que él en su época), mientras Richard apenas cobraba derechos por las versiones. El ritmo frenético de temas como Long Tall Sally respondía a una estrategia de Little Richard para boicotear a Boone, que no era capaz de cantar a esa velocidad.

Nacido y crecido en una ciudad del sur estadounidense, Macon, que había sido depósito de suministros del ejército confederado en la Guerra de Secesión y donde los linchamientos a las personas negras estaban a la orden del día, Richard Wayne Pennyman, como realmente se llamaba, fue el tercero de 12 hermanos (siete varones y cinco mujeres) y tuvo una dura relación con su padre, debido a su homosexualidad y a su gusto por el maquillaje y las prendas femeninas. La canción con la que alcanzó la fama, ‘Tutti Frutti’, tenía una letra sobre sexo anal, convenientemente reescrita en la versión de estudio después de que el productor Bumps Blackwell le escuchase interpretarla en directo y la identificase al instante como un bombazo. El grito de guerra con el que se inicia (castellanizado, “¡Aumbabuluba balambambú!”), que imita fonéticamente el sonido de una batería, y el aporreo salvaje del piano de Richard se convirtieron en historia de la música. Y la canción generó aún más historia, puesto que estableció el estándar rítmico del rock.

“Lo que hizo a Little Richard un genio fue su don para mezclar en su música aspectos del ‘blues’, del góspel y otros distintos medios de expresión, que se combinaban con su faceta ‘queer’. Que alguien en 1955 fuera capaz de elaborar una receta así de única es algo impresionante”, reflexiona Lisa Cortés. El artista, que encontró en la música de iglesia una escuela y que subió por primera vez a un escenario invitado por la cantante y guitarrista evangélica Sister Rosetta Tharpe (ídolo para él y considerada precursora del rock), dio algunas de sus primeras actuaciones vestido de mujer, con el apodo de Princess LaVonne. En una entrevista de archivo recogida en el documental, Richard sostiene que exageraba la pluma y el amaneramiento para que los hombres blancos no le viesen como una amenaza para sus mujeres y pudiese actuar en sus locales. “Él ciertamente lo creía así. Pero no tiene mucho sentido”, opina la directora. “Esos ambientes eran también muy homófobos y alguna vez le arrestaron porque consideraban su conducta indecente”.

Llámeme reverendo
El sentimiento de culpa de Little Richard con respecto a su sexualidad condicionó en gran medida su vida. En lo más alto del éxito, cuando vendía millones de copias y llenaba recintos por todo el país, el cantante decidió abandonar el rock para estudiar teología, se casó con una mujer y pidió a todo su entorno que se refiriese a él con el nombre de reverendo Richard. En aquella época, publicó discos puramente góspel, como los dos volúmenes de ‘Pray Along With Little Richard’ (Reza con Little Richard, 1960), y se negó a interpretar en directo las canciones por las que era famoso, como ‘Lucille’, K’eep A-Knockin’, ‘Good Golly’, ‘Miss Molly’ o las anteriormente citadas, al estar el rock, explicaba, “alejado de lo divino”.

Su carácter competitivo, sin embargo, le llevó en 1962 a regresar a sus canciones de siempre durante una gira en Europa con Sam Cooke, dados los celos que sentía por el recibimiento enfervorecido del público a su compañero de cartel. A continuación, tuvo lugar su, a posteriori, sonada alianza con los entonces primerizos Beatles, a quienes, agradecido porque le admirasen, aleccionó, aconsejó y apadrinó. Con ellos compartió la temporada musical en Hamburgo que terminó de forjar a la banda británica.

Divorciado de su mujer, Richard volvió a admitir su homosexualidad, aunque, lejos de normalizarla, en múltiples ocasiones dejó claro que sus inclinaciones le parecían impuras. En 1982, en una entrevista en Late Night With David Letterman, renegó otra vez de su orientación y proclamó que “Dios creó a Adán para que estuviera con Eva, no con Esteban”. También reconoció en público su adicción a las drogas, bromeando con que, en ocasiones, se le debería haber llamado Little Cocaine. En el libro 'La extraordinaria vida de Little Richard', de Mark Ribowsky, editado en España el pasado 2023 por Libros Cúpula, otras sombras del personaje son señaladas, como su tóxica relación laboral con Jimi Hendrix, que por un tiempo fue su guitarrista y a quien, de acuerdo con la entonces novia del malogrado músico, Richard hostigó sexualmente. “Me pagaba mal, vivía mal y me quemaba”, resumió Hendrix al final de su colaboración. Según el libro, la estrella era tiránica con los miembros de su banda, a quienes, entre otras directrices, prohibía sonreír en el escenario.

Redescubierto por una nueva generación en la era de la psicodelia y, más tarde, reconvertido en una figura simpática que aparecía con frecuencia en galas, programas de televisión y películas, Richard mantuvo en los ochenta y noventa posturas contradictorias y cambiantes. El cineasta John Waters, que aparece en el documental y asegura que se dejó su distintivo fino bigote en homenaje a Little Richard, le entrevistó en 1987 para ‘Playboy’ y provocó la ira del cantante por tomarse a risa su supuesto renacimiento como heterosexual; no obstante, dada su necesidad de atención, Richard se sintió halagado cuando se publicó el texto. También recorrió emocionado diversas entregas de premios en los años noventa, cuando recibió de golpe todos los homenajes que, como a tantos intérpretes negros, le habían escatimado a lo largo de su trayectoria.

“Hay muchas contradicciones en la figura de Little Richard. Pero es que toda su vida consistió en navegar esa zona gris, a través de la cultura popular y de la transgresión”, explica Lisa Cortés. Ringo Starr, Brian Wilson o Keith Richards le rindieron homenaje públicamente a su muerte en 2020, y la película ‘Elvis’ (2021), de Baz Luhrmann, le representaba y situaba en el lugar que merecía en la historia de Presley, sin esconder la huella del cantante afroamericano sobre su música. Por sus polémicas apariciones finales en medios cristianos ultraconservadores, Waters, por su parte, lamentó que Richard muriera “completamente homófobo, diciendo cosas terribles sobre los gais y las personas trans”. Sobre si el cantante logró hacer las paces consigo mismo, Cortés cree que “solo se puede elucubrar”. “De lo que no cabe duda es de que, en esos últimos días, su relación más importante era con Dios. Él sentía que no tenía a nadie más”, cuenta. Al margen de creencias religiosas, el estreno del documental en cines de todo el mundo prueba que Little Richard, de una forma o de otra, ha logrado trascender con creces.

domingo, 10 de diciembre de 2023

#hemeroteca #trans | Manuela Trasobares : «No nacemos ni hombres ni mujeres y, por tanto, la heterosexualidad es una falsedad»

Naiz / Manuela Trasobares e Itziar Ziga en Maripensando //

Manuela Trasobares · Artista, filósofa y activista: «No nacemos ni hombres ni mujeres y, por tanto, la heterosexualidad es una falsedad»

Manuela Trasobares pasó por Iruñea para dar una charla en Maripensando desde los márgenes 2023. Acaba de publicar su “Voluntad de poder”, un libro de Historia y Filosofía. Ahora que los derechos y las vidas LGTBIQ+ vuelven a estar en el centro de las batallas políticas a nivel mundial -vamos, como siempre-, Manuela nos propone mirar hacia atrás y a lo profundo, con claridad y desconfianza crítica.
Itziar Ziga | Naiz, 2023-12-10
https://www.naiz.eus/es/hemeroteca/7k/editions/7k_2023-12-10-06-00/hemeroteca_articles/no-nacemos-ni-hombres-ni-mujeres-y-por-tanto-la-heterosexualidad-es-una-falsedad 

Escultora, pintora, mezzosoprano, filósofa. Artista fallera censurada por la mismísima Rita Barberá cuando la representó en un ninot desnuda, con un enorme plátano entre las piernas. Primera concejala transexual del Estado español, en 2007, en el pueblo de Castelló donde reside, nada menos que por el partido ARDE: el PSOE y el PP pactaron para dejarla a ella fuera. Inolvidable su paseo por Geldo para jurar su cargo, flanqueada por dos travestis barbudas, con la bandera republicana, sonando el “Himno de Riego”. Profesora de arte para criaturas sin familia ni oportunidades. Amorosa agitadora: solo hay que presenciar cómo, cuando está conociendo a una persona, aunque sea solo por unos minutos, la mira y la ve.

Para las desviadas del cambio de milenio, Manuela Trasobares (Figueres, 1962) es esa mujer de vestido rojo desbordante que estampó una copa contra el suelo de un plató, harta del deshumanizante maltrato que estaban sufriendo las transexuales que habían sido invitadas, precisamente para hablar de ellas, como si fueran fenómenas. Sucedió en la televisión valenciana, en 1997. El programa está colgado íntegro en la red, y es imposible verlo sin llorar primero de rabia, y después de sanación colectiva cuando Manuela interviene y se levanta. «Tenemos que ser fuertes y nos tenemos que unir todas», brama dirigiéndose a las compañeras trans que habían llevado de público para sufrir el escarnio, un escarnio más. Y ellas aplauden: aquello fue un sortilegio queer.

Manuela fue traída por EHGAM Nafarroa a su Maripensando 2023. Ha publicado su primer libro, “Voluntad de poder” (Ediciones Hidroavión). Charlar con ella te lleva desde Sumeria a la Ley Trans, pasando por la Guerra del 36, todo desde su erudición y sus propias vivencias, desde una infancia con todo en contra en la que no se dejó destruir. Asegura que el arte la salvó, y ella nos salvó a las desviadas: así lo sentimos muchísimas. Alucina con las criaturas jovencísimas que se le acercan, que la han leído: por fin es entendida en su complejidad y en su potencia. El mundo, o al menos parte de nuestro mundo, se ha acercado en los últimos años a la altura de Manuela Trasobares.

P. Tu libro parte de una idea poco halagüeña, que las personas al nacer somos arrojadas al mundo...


Heidegger hablaba del dasein, estamos arrojados al mundo. Después, los existencialistas, los absurdistas, lo desarrollaron más. Sí, es fatalista, saber que estamos arrojados de manera violenta a esta dimensión, llamémosle la vida. Todo esto lo he corroborado con otros autores como, por ejemplo, Nietzsche, o el paradigma para mí de la filosofía muy poco entendida y muy despreciada de Schopenhauer que dice que, ante la voluntad de vivir, está el deseo de la muerte. Son frases, como titulares periodísticos, pero en el fondo encierran muchas cosas. Mi libro es un libro de filosofía, yo analizo el porqué de las cosas y veo que, a través del estudio del pasado, entiendes el presente e incluso entiendes el futuro, y para mí la línea presente-pasado-futuro es otra arbitrariedad de la voluntad de poder. ¿Por qué hay ese dasein, ese sentirnos esputados a un mundo violento? Porque hay un poder que controla la realidad y que dice qué es la realidad. La voluntad de poder es un concepto filosófico creado por Nietzsche y es el que más me ha aclarado qué es el poder. La voluntad de poder es el poder que tiene el poder de decidir en cada momento lo que es verdad o lo que es mentira, y no necesariamente ese poder tiene una línea política o ideológica, no. Este poder es tan perverso que utiliza momentos históricos que parecen revolucionarios y detrás hay cosas muy reaccionarias, como la Revolución Francesa. La voluntad ha sido siempre la misma, está detrás de todo, no en los voceros políticos de turno, y raramente muestra su cara. La encontramos ya en la antigua Sumeria, en el imperio persa o en el imperio chino. No se puede definir, ¿por qué es tan extenso y tan grande ese fenómeno de la voluntad de poder? Solo sé a ciencia cierta que se ha heredado: los privilegiados que tienen ese poder son siempre los mismos. Yo tengo una teoría de qué es ese poder, pero considero que son teorías que no tienen un fundamento científico, son intuiciones... quizás a lo largo de la conversación lo podría ir desgranando.

P. Desde la antropología se considera que las primeras familias que acumularon excedentes, empezaron a intercambiar mujeres para afianzar sus alianzas, y este sería el origen tanto del patriarcado como de la oligarquía. Controlando la sexualidad de sus mujeres, sabían que la herencia quedaba en familia.


No es verdad que históricamente haya operado siempre un patriarcado, hay momentos en la historia en que ha habido otras fórmulas, matriarcados incluso. El patriarcado no ha sido lineal, pero puede ser que los intereses actuales nos hayan hecho creer que es lo que ha operado siempre. Históricamente ha habido muchas valoraciones del ser, de los conceptos de feminidad y de masculinidad. Lo no binario lo encontramos a lo largo de la Historia, todo esto que nos parece ahora modernidad. En el mundo antiguo incluso se potenció el no binarismo; el concepto hombre o mujer era como una que tiene la talla 36 y otra, que tiene la 40, eran accidentes. Por qué Aristóteles dice que todo es en potencia posibilidad. Si un árbol puede devenir en un libro significa que el ser en potencia puede ser muchas cosas, puede tener otras identidades. Estas filosofías las encontramos también en la India, en Camboya, en todas esas culturas que se llaman vulgarmente orientales. La cultura occidental también ha bebido mucho de la oriental, incluso la promulgación oficial de Jesús como una deidad y la reconstrucción de su biografía es un proceso parecido al de otros dioses de la Antigüedad egipcios o hindúes como Brahma, hay muchos paralelismos.

P. Me acabas de llevar a Nápoles, donde ha pervivido desde tiempos remotos un tercer género: los femminiélle. Las criaturas recién nacidas son llevadas a sus brazos para que les den suerte, guían al pueblo con sus cánticos ancestrales en una romería a Montevirgine cada 2 de febrero… Hasta en Europa tenemos vestigios de que todo no ha sido siempre igual.

Hoy en Irán matan a los homosexuales, tremendo, pero las transexuales son veneradas. Y nosotros los europeos nos creemos tan civilizados. Yo me pagué mi cambio de nombre, pero imagina si son canallas que en mi acta de nacimiento, cuando yo me casé, consta que yo hice un cambio de sexo. Esto es una canallada porque me demuestra que yo siempre estaré atada a un pasado. Sin embargo, en el acta de nacimiento de las transexuales en Irán no consta ese cambio, el respeto que tienen a ese ser es tremendamente superior al que tenemos aquí. Porque en nosotras, constantemente, en cualquier momento de la vida, va a salir a relucir que hicimos ese cambio. Napoli es una tierra muy especial, yo he estado allí... Como te decía, no hay un patrón recto lineal del patriarcado. Lo que pasa es que el sistema, como decía Foucault, sujeta al sujeto, nos quiere sujetos, clasificados. Entonces no hay nada mejor que también clasificar la Historia, como que la Historia evoluciona, y no es así. La Historia no ha sido una evolución constante, a lo mejor ha sido todo lo contrario.

P. Es muy interesante y estremecedor todo el relato que haces de la Guerra del 36, de la revolución anarquista, y de los cuarenta años de esa dictadura atroz que, como dices, nos arrancó el alma...

Yo me pregunto, entre otras muchas cosas, cómo es posible que en un país como Estados Unidos, que tienen tanta producción, que son tan avanzados, pudieran matar con una facilidad espasmódica a un presidente, a Kennedy, y, sin embargo, a Franco no hubo manera de matarlo. Y lo intentaron treinta mil veces. Qué pasa aquí, acaso no intentaron que pareciéramos unos pobres catetos cuando aquí estaban operando voluntades de poder tremendamente perversas a las que les interesó castrar a un pueblo y dejarlo completamente en la ignorancia y la miseria. Cuarenta años para la Historia no es nada, pero para una persona, para un pueblo, es toda una vida. Lo que yo me pregunto es por qué lo permitieron las democracias occidentales.

P. Por el pavor que les daba que se extendiera por el mundo ese anarquismo que había demostrado ser posible y operativo, por ejemplo en Barcelona...

El anarquismo fue muy real, y aquí lo provocó una revolución social, no una guerra civil. Pero ya se ocuparon enseguida de hacernos creer otra historia, borrando lo que pasó. Aquí lo que hubo fue una gran revolución social y, de hecho, cuando los rebeldes dan el golpe de Estado, triunfa el movimiento anarquista en Catalunya. Han querido minimizarlo, como si hubiera sido algo aislado, y no. Las demás provincias vieron esa realidad que querían imitar, que habíamos sido unos héroes, unos berracos, al haber conseguido dominar el Ejército. Como dijo García Oliver: al fin los anarquistas hemos podido con el Ejército. Y los anarquistas fueron los amos de Barcelona y de Catalunya, y se demostró que el anarquismo era factible. Los empresarios huyeron asustados, abandonaron las empresas, las industrias. Y, como decía Durruti, no nos hacen falta jefes porque nosotros somos quienes hemos levantado las fábricas y los edificios, el pueblo ha levantado las ciudades donde se reposa la burguesía. Durruti también dijo: la burguesía, cuando se vea acorralada por el pueblo, va a pedir auxilio al fascismo. Y no solo los fascistas, también los aliados, los comunistas, se dieron cuenta de que aquí no se estaba luchando solo contra el fascismo, se estaba haciendo la revolución social anarquista. Igual que en la revolución rusa, los bolcheviques hicieron desaparecer a los anarquistas.

P. De hecho, ya sabían cómo hacerlo, y lo repitieron aquí.


Como decía Federica Montseny, nunca se ha puesto en práctica el socialismo real, al menos en estas épocas. No digo en el pasado, a lo mejor en el pasado sí que se dio algún tipo de socialismo, o incluso de colectivizaciones. A lo mejor los movimientos de verdadero socialismo se han operado en otras etapas. Solo puedo decir que todos los socialismos del siglo XX han sido falsos, y han acabado siendo dictaduras de Estado. Salvador Allende sí que tenía un perfil especial, quizás Allende sí que hubiera hecho una verdadera revolución socialista, pero no lo sabremos porque no le dejaron. Lo que nos demuestra que, cuando alguien apunta maneras idealistas de verdad, en cuanto está por la labor, se lo quitan de en medio. ¿Por qué desaparece el movimiento anarquista ibérico? Desaparece porque, además de que hay todo un movimiento fascista que está en contra de los republicanos primero, pero sobre todo de los anarquistas, también hay una izquierda comunista que nos está mandando a las brigadas internacionales, y que nos está brindando una falsa ayuda. Lo más desastroso de todo ese episodio es cuando los comunistas llegan con las brigadas internacionales y les dicen a los milicianos que hagan el favor de retirarse, que ya se acabó esa juerga, eso de que no hay generales ni hay capitanes, que las mujeres deben estar en la retaguardia. Y las milicianas decían: pero si nosotras estamos aquí porque estamos haciendo nuestra propia revolución, como anarquistas y como mujeres.

P. Y ahora, hablemos de Durruti: nos obsesiona a las dos. El día en que nos conocimos, hace trece años, me contaste que se le acusaba de haber mandado matar a los maricones y a las putas de su columna en Bujaraloz, algo que descubriste era totalmente falso.

Por supuesto que no lo hizo, esa es una calumnia sostenida tanto por falangistas como por comunistas.

P. Tenemos que hacer un akelarre allá, le llamaría Bujarraloz… Tú proclamas en tu libro: “A mí de la diabólica Segunda Guerra Mundial solo me interesa el pueblo, y más el pueblo que fue marginado por el propio pueblo, como los judíos, los gitanos, los homosexuales, los transexuales, las prostitutas, los anarquistas, los artistas, los enfermos, las personas mayores y los discapacitados”. Excepto los judíos, la gente que hoy sigue machacada.

A mí el poder no me interesa, a mí los reyes, los marqueses, los intelectuales, la gente que tiene un nombre, la gente reconocida, no me interesa. El que es reconocido es porque de alguna manera se está prostituyendo al sistema, está ofreciendo algo que no es auténtico. A mí me interesa el pueblo, porque el pueblo, cuando no tiene nada, no tiene nada que conservar, no tiene nada por lo que ser hipócrita, sale de ahí su verdadera fuerza, su verdadera necesidad. Esto lo decía Dostoyevski en “Crimen y castigo”: yo ante quien ha sufrido, me arrodillo. No lo puedo decir a ciencia cierta, pero creo que el pueblo jamás ha tenido soberanía. A ver, yo en la Revolución Francesa veo más sombras que luces, la Ilustración fue una fantasmada tremenda. En la Revolución Francesa se utilizó al pueblo para hacerle la revolución a la burguesía. Los anarquistas no creían ni en las jerarquías, ni en los parlamentos, creían en las comunidades. Como decía Kropotkin, recibirás según tus necesidades. Tampoco vale lo de que la tierra es para quien la trabaja, ¡la tierra es para todos! Repito, todo lo que escapa a la voluntad de poder, lo que demuestra acciones reales de superación social, de amor por el pueblo, de soberanía del pueblo, acaba sofocado, con una vida muy corta: la Comuna de París, Allende, Durruti,… Y los socialismos que se han perpetuado en el tiempo, no son socialismos.

P. Aunque no esté de acuerdo del todo contigo en esto, o no quiera estarlo, tú sostienes que lo que celebramos como derechos adquiridos, feministas o LGTBI, son camelos del sistema para que creamos que avanzamos.

Tal y como lo has dicho te lo voy a repetir, son camelos. Es como los niños pensando en lo que les van a traer los reyes magos y se lo creen todo. Creen que los reyes existen, y que van a entrar en su casa a traerles regalos, y tienen miedo de hacer ruido. Es la metáfora de lo que hacen con nosotros. Si no sabes que los reyes son papá y mamá, vas a vivir una fantasía, y una fantasía que no es buena.

P. Al calor de la llamada Ley Trans, de la autodeterminación de género y nuestras posibilidades de existir, ¿cómo te sientes?

Lo que no es visible no existe, pero cuando aparecen tantos nombres, tantas identificaciones, esto me recuerda a lo que hacen los zoólogos, a la clasificación zoológica. Y como decía Foucault, esa clasificación le interesa al sistema para poder controlar más. Hay que ser más suspicaz y pensar que en cualquier momento, eso tan bonito, donde queremos ver la solución a nuestras fatalidades, se puede convertir en una calabaza. Cuando me preguntan qué libro escribiré después, mi biografía no creo que vaya a ser, pero estoy estudiando que ha habido cambios de sexo, no en el siglo XX, mucho antes.

P. Dicen que el emperador Heliogábalo ofreció parte de Roma al médico que le hiciera una vagina, allá por el siglo III...


Yo no tengo pruebas científicas, pero por cronistas de la época sabemos que Nerón se casó con una transexual. Igual que Alejandro Magno en Babilonia. Yo creo que entonces ya se practicaban vaginoplastias. La Historia simplifica porque tiene miedo a decir la verdad, los conceptos mujer y hombre son tan falsos como el plástico. En esta fantasía que estamos viviendo ahora, nos están dejando salir, y que la gente como mínimo no nos tire piedras, porque hasta hace cuatro días nos tiraban piedras. Aunque ya veremos cuando salgamos así montadas a la calle los piropos que nos van a dedicar, y eso que ahora estamos como en el clímax del entendimiento. Pero al menos ya se empieza a aceptar que la heterosexualidad es totalmente cultural, algo tan arbitrario. No nacemos ni hombres ni mujeres, y por tanto, esa supuesta atracción del hombre hacia la mujer y de la mujer hacia el hombre es una falsedad, la heterosexualidad es una falsedad. Eso de que un hombre cuando ve a una mujer se excita y quiere ir al coito, eso es mentira, no es así. Igual que el amor romántico tampoco es natural. La realidad es muy variopinta y no puedes tapar el cielo con los dedos. Creo que cada ser en sí mismo es un sexo y es un género, tú tienes tu manera de interpretar la vida, y de interpretar la sexualidad, o la no sexualidad. Porque hay gente que no tiene apetito sexual.

P. Para terminar, una pregunta que podría parecer impertinente, de no estar hecha desde el amor político. ¿Qué hace una muñeca auto-producida como tú hablando de fatalismo filosófico?

Yo cuando era pequeña, con plastilina, hacía una muñeca y jugaba con ella. Esta muñeca era actriz, era una estrella del cine mudo que había comenzado su carrera en los años veinte. Ella no envejecía. Y yo le preguntaba: tú que fuiste pionera en el cine, que hiciste tal película. Y ella me contaba que había hecho de Cleopatra… Yo toda mi vida tuve claro que quería ser esa muñeca. Yo me he redimido con mi infancia, yo he vuelto a mi infancia. Yo cuando era pequeña, cantaba agudísimo, y mi padre no lo soportaba. La vida me llevó por muchos derroteros, acabé siendo cantante de ópera, mezzosoprano, y qué cosas tiene la vida que ahora he recuperado ese registro que yo tenía cuando era pequeña. Estoy cantando otra vez con esas notas tan agudas y olvidándome de esa colocación que me enseñaron en el conservatorio. Yo de niña iba por la calle fantásticamente vestida con un miriñaque, con el pelo largo de Sissi emperatriz, pero era todo ficción. En realidad no había vestido, no había melena. Por eso sé que somos entes metafísicos. A mí Cenicienta me enloqueció, y yo sentía que llevaba su vestido por la calle. Para subir unas escaleras me lo recogía, y mi madre me decía: ¡pero qué coño haces!… Tú no te puedes imaginar con qué intensidad yo vivía todo esto, mi alter ego o mi mundo fantástico. Yo iba para clase y me decía, uy, no me he hecho las trenzas. Y me las hacáa, desde la raíz hasta las puntas, hasta me ponía la goma, claro. Era todo mímica, y a mí me hacía un ser tan feliz en medio de tanto rechazo y de tanta violencia. Era tan fuerte la capacidad que yo tenía de convertir lo asqueroso en bueno. Imagínate, a mí me llevaban al barbero, mi madre se ensañaba conmigo diciendo que me cortaran el pelo lo más corto posible, y yo transformaba esa situación, como si estuviera en la peluquería y fueran a cortarme las puntas. Y yo notaba, pese a la barbaridad que me habían hecho, que me habían cortado solo las puntas. Esa fantasía que yo viví, ahora la he hecho real. También puede ser una forma de género, o una forma de sexualidad, yo misma me erotizo. También puede ser narcisismo, no lo sé, no lo voy a analizar. Yo, gracias a vivir esa doble identidad, gracias a refugiarme en este mundo que no existe, he logrado superar situaciones muy tremendas, muy dramáticas. Eso no es no querer ver la realidad, porque yo sé que la realidad es una ficción creada por la voluntad de poder. ¿Qué es más real, mi realidad o la suya?, ¿por qué tiene que ser menos real la mía? Para mí mi realidad es superior a la que me imponen, por eso no creo en la edad ni en el género ni en tantos tópicos.

Regreso triunfal a Iruñea, 27 años después
Itziar Ziga

Manuela Trasobares regresa a Iruñea 27 años después de haber vivido aquí un momento de ovación, de merecida gloria y amor del público, seguido de un maltrato tan inmisericorde que a ella la hirió profundamente. En 1996, Manuela se presentó al Concurso Internacional de Canto Julián Gayarre. Recuerdo, por si hiciera falta, que es mezzosoprano, formada en el Conservatorio de Sofía, y que ha actuado en el Liceu de Barcelona, en La Scala de Milán, en el Palau de la Música de València… En la ópera solo cabe la excelencia. «Mi apasionada actuación fue un éxito a juzgar por los bravos aplausos del público, que me hizo salir dos veces a saludar, aunque luego las momias del jurado me descalificaron».

De regreso a Barcelona, dichosa por lo vivido, Manuela leyó en el tren la entrevista que le había hecho un periodista para un diario navarro. El titular de la entrevista rezaba: “Concursa una voz de castrato”. Aclaro que Manuela jamás se definió con semejante término, es doloroso tener que aclararlo. Toda la entrevista es una infamia.

Como periodista que soy, la trampa que le tendió él me parece la mayor de las canalladas. Ella se explayó generosamente, para eso estaba siendo entrevistada, y él jugó a la empatía y el respeto que se debe a toda entrevistada, para luego traicionarla y denigrarla, negro sobre blanco. Manuela podría no haber hablado desde su transexualidad, pero lo hizo: por mí y por todas mis compañeras.

Al llegar a Barcelona, rota, empezó a sangrar. Fue inmediatamente hospitalizada, el pronóstico era aterrador. Como tantas adversidades de su vida, Manuela también superó este trance, renacida. De la enfermedad y la muerte no nos libraremos, pero sí podemos señalar y reducir las violencias sistémicas, y en ello estamos. El odio normativo que animó a ese periodista a ultrajar hace 27 años a Manuela es el mismo que hoy blande cierto feminismo con el rocambolesco argumento de que las mujeres trans nos borran a todas las mujeres. Siempre la misma transfobia y la misma misoginia.

Eso sí, el regreso a Iruñea de Manuela fue amoroso y triunfal, y no solo en el Condestable, entre las nuestras reunidas por EHGAM Nafarroa para Maripensando. Por cierto, toda la jornada se petó: zorionak! Pasear por las calles abarrotadas de lo viejo en plena hora del vermú un soleado mediodía de sábado, las dos tan estratosféricas, ella del brazo de su encantador marido Carlos, recibiendo las amables sonrisas de la gente, fue una gesta imborrable. A menudo el mundo es un lugar fantástico.