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sábado, 26 de diciembre de 2015

#hemeroteca #transfobia | Alan, la lucha por la identidad

Imagen: Google Imágenes / Fotograma de 'Romeos'
Alan, la lucha por la identidad.
Fernando J. López | Culturamas, 2015-12-26
http://blogs.culturamas.es/fernandojlopez/2015/12/26/alan-la-lucha-por-la-identidad-2/

El curso pasado decidí ver ‘Romeos’ con mis alumnos de alemán. Una película que, sin ser excepcional, sí cuenta con acierto y con sensibilidad la lucha de un transexual por llegar a ser quien realmente es. Recuerdo el desconcierto inicial de mis grupos de la ESO y, sobre todo, los debates que surgieron al finalizar el visionado del film. Pero, sobre todo, recuerdo cómo valoraron el esfuerzo del protagonista y llegaron a empatizar con una situación que desconocían y que, por primera vez, vieron de manera evidente ante sí. Y cómo se alegraron de ese final feliz en el que el protagonista conseguía celebrar su identidad y vivir plenamente su primer amor. Un desenlace cinematográfico que, por desgracia, dista mucho de la tragedia real que acaba de llevarse consigo la vida de Alan, un menor de 17 años en Barcelona.

Esa invisibilidad educativa es, sin duda, uno de los grandes problemas que ha de afrontar la transexualidad. Como tantas otras realidades, su presencia en nuestras aulas es, en el mejor de los casos, epidérmica y en la mayoría de ellas, inexistente. ¿Cómo se puede educar contra la discriminación y a favor de la integración trans si ni siquiera se aborda en la escuela? ¿Cómo luchar contra el acoso -terrible e implacable- que sufren estos menores en nuestra sociedad y en sus centros escolares si no trabajamos su realidad con nuestros alumnos?

Pero no pasa nada, porque como es una lucha que no es nuestra, podemos permitir que sigan sucediendo tragedias como la de Alan, un menor transexual de 17 años, se ha quitado la vida al no poder más con el acoso escolar que sufría desde hacía tiempo. Alan había cometido dos gravísimos crímenes. El primero, defender su derecho a su propia identidad. El segundo, tener la valentía de expresarlo, hasta ser uno de los primeros menores trans en cambiar su nombre en el DNI en Cataluña. Y su coherencia, su valor y su madurez se han visto castigadas por la mediocridad ajena, por la indiferencia de quienes habrán mirado para otro lado mientras era humillado e insultado, por la ausencia de medidas eficaces en su protección, por una sociedad que cultiva el acoso en todas sus formas y que da lugar a hechos tan tristes como este.

La muerte de Alan es una derrota de todos. Porque nos pone frente al espejo de nuestra incapacidad para proteger a esos menores que sufren discriminación por ser quienes son. Menores que, por circunstancias diversas, han de afrontar la burla y la humillación (física, cibernética, cotidiana) de su entorno escolar ante la complicidad de ciertas familias, la desidia de ciertos docentes y el silencio de ciertos compañeros. Y claro que hay familias, docentes y compañeros que se implican, sí, pero está claro que no son ni somos suficientes. Y no lo son porque la identidad es un hecho frágil y doloroso al que se enfrenta cualquier adolescente. Trans, heteros, bis, gays, lesbianas… Qué más da la etiqueta que pongamos a su realidad: todos ellos sufren un proceso de conocimiento personal que les lleva a lugares oscuros y complejos, en una tensión continua entre la necesidad de aceptación social y la necesidad de afirmarse como individuos. Este año, en que colaboro dando un taller literario a adolescentes que han pasado por intentos de suicidio, tengo que afrontar ese abismo en sus miradas, esa profunda sima en la que se hallan a causa de la incomprensión de un entorno que cuestiona y juzga, en vez de escuchar y observar. Adolescentes que necesitan ser acompañados en su proceso de creación de sí mismos, no convertidos en objetos de burla por sus iguales bajo la mirada cómplice -por acción o por omisión- de sus mayores.

Por eso es necesario seguir luchando contra el acoso, tomando medidas y, sobre todo, llevando la realidad a nuestras aulas. Porque mientras sigamos creyendo que educar es convertir a los alumnos en autómatas que subrayan sintagmas y resuelven ecuaciones, estaremos impidiendo que la igualdad sea un hecho real y que la convivencia mejore. Porque convivir y respetar deberían ser el verdadero núcleo de nuestro currículum educativo, aunque no tengan cabida en libro blanco alguno ni se les dé valor más allá de la consabida transversalidad. Y no: la vida no es nunca transversal. La vida es ahora. Es aquí. Y merece el máximo respeto. El máximo cuidado. Y la máxima implicación. Ojalá la trágica muerte de Alan no caiga en el olvido y nos haga pensar en todo ello y tomar medidas.

Descansa en paz, Alan. Hasta siempre….

domingo, 18 de octubre de 2015

#hemeroteca #acoso | Otra vida rota

Imagen: Noticias para Getafe
Otra vida rota.
Fernando J. López | Culturamas, 2015-10-18
http://blogs.culturamas.es/fernandojlopez/2015/10/18/otra-vida-rota/

La ventana abierta. La habitación vacía. Y el futuro amputado sobre la acera.

Tenía solo 11 años. Una edad suficiente para saber cómo nos asfixia la presion ajena pero insuficiente para aprender a manejarla. Sin la experiencia necesaria para conducirse en esta sociedad donde hemos aprendido a relacionarnos -en la calle, en los medios, en las redes sociales- mediante el acoso, control y comentario cínico de las vidas ajenas. Etiquetando. Agrupando. Haciendo guetos infinitos y cada vez más minúsculos donde tenemos que encajarnos si no queremos quedarnos fuera. Ni ser distintos. Y en la adolescencia, jodida adolescencia, nadie quiere ser el diferente.

Es fácil buscar culpables de este nuevo y terrible caso de suicidio, pero no lo será tanto encontrarlos. Porque no solo es responsable quien acosa, ni quienes lo aplauden, sino también -y sobre todo- los adultos que lo consienten. Quienes se convierten en cómplices de ese bullying cuando no miran, cuando fingen no ver o cuando minimizan los hechos. ‘Son cosas de críos…’ No sé cuántas veces habré discutido con alguien -padres y compañeros- al oír algo así. Un insulto garabateado en la pizarra. Una nota bajo la mesa. Una pintada en la mochila. Un empujón en el patio. ‘Solo son bobadas.’ ‘Bromas de mal gusto.’ Y así se pone el punto y final a un hecho en el que nos negamos a ver la gota que horada la piedra. La cotidiana tortura que, lentamente, mina la moral de quien lo sufre hasta verse cada vez más solo. Y más arrinconado. De quien solo siente la compañía del miedo porque nadie más entiende lo que le ocurre.

También hay que agradecer a muchas Comunidades Autónomas y a nuestro Ministerio de Educación que hayan desbordado las aulas en los últimos años. Que hayan recortado drásticamente el número de orientadores. Que amontonen a niños y adolescentes en las aulas como si se pudiera educar en serie, en una estúpida cadena de montaje donde ni siquiera el voluntarismo de los docentes más implicados es bastante. Porque tan importante es el compromiso del profesorado como la dotación de medios suficientes para hacer frente al bullying. Y con urgencia.

Seguro que no falta quien diga que esto ha pasado siempre. Que no es nada nuevo. Que no hay que ser tan alarmista. Y puede que ese alguien no caiga en la cuenta de que el problema se ha multiplicado exponencialmente en cuanto al número de acosadores en esta sociedad tan multiconectada e interactiva del siglo XXI. Porque ahora ya no te acosa una clase, ni un nivel, ni siquiera un centro. Ahora te acosa un barrio y una comunidad virtual entera que te persigue allá donde tus huellas digitales les lleven. Pero ese alguien que minimiza puede seguir haciéndolo porque no ha visto ese cuerpo caer. Ni esa vida romperse y hacerse añicos contra la calle.

Tenemos que mancharnos. Que hacer. Que actuar. Como educadores, como padres, como ciudadanos. Conseguir que quienes se sienten encerrados bajo esa opresión y esa violencia -sorda y contundente- del acoso sepan que su horizonte va mucho más allá. Que no están solos. Que no están solas. Que al otro lado del espejo somos muchos. Y que los esperamos para compartir experiencias. Caminos. Y, sobre todo, vidas.

La vida, siempre la vida, es la única respuesta.

DOCUMENTACIÓN
Un niño de 11 años se suicida en Leganés víctima de acoso escolar
Política Local, 2015-10-16

http://www.politicalocal.es/444194-un-nino-de-11-anos-se-suicida-en-leganes-tras-sufrir-acoso-escolar-en-el-colegio/
Policía investiga si la muerte de un niño se debió a acoso escolar
David Castillejo | Noticias para Getafe, 2015-10-16

http://noticiasparagetafe.com/municipios/noticias-leganes/leganes-policia-investiga-si-la-muerte-de-un-nino-se-debio-a-acoso-escolar/