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lunes, 24 de junio de 2019

#hemeroteca #literatura #homosexualidad | Jaime Bayly: "Traté de ser completamente gay, pero no lo conseguí"

Imagen: Elñ Mundo / Jaime Bayly
Jaime Bayly: "Traté de ser completamente gay, pero no lo conseguí".
Ana del Barrio | El Mundo, 2019-06-24
https://www.elmundo.es/papel/historias/2019/06/24/5d036103fc6c83fe6e8b461b.html

El escritor vuelve con ‘Pecho frío’, una novela en la que el protagonista descubre que le va mucho mejor cuando finge ser gay. Jaime Bayly, el ‘enfant terrible’ de las letras peruanas, ha sentado la cabeza, pero continúa siendo fiel a su lengua afilada.

P. ¿De qué trata tu nueva novela 'Pecho Frío'?
R. Es la historia de cómo un beso en televisión le cambia la vida a un hombre, que era un perdedor feliz. Ese perdedor razonablemente feliz se convierte en un hombre famoso y ganador, pero infeliz.

P. ¿La novela es una parodia del movimiento homosexual?
R. En realidad, es una parodia de las apariencias. Yo, hace 25 años, publiqué una primera novela titulada 'No se lo digas a nadie'. Era una novela traspasada de culpa y dolor por todo lo gay. El protagonista llevaba la pulsión gay como una condena. Ahora, 25 años después, el personaje de esta novela descubre que fingiendo ser gay le va mucho mejor. Le ofrecen mejores trabajos, le piden que sea político, le pagan por las entrevistas... Es una parodia de cómo ha cambiado el mundo gay en estos 25 años.

P. Y, ¿de qué manera ha evolucionado?
R. Radicalmente. Antes, cuando yo me sentía gay en mi juventud, lo que se decía era: "Hay que tenerle compasión y lástima al gay". Ahora, es lo contrario: está de moda ser gay. Es al homofóbico al que se le mira con compasión.

P. ¿Qué tópicos sobre el movimiento LGTB hay que romper?
R. Cuando yo descubrí que me gustaban los hombres, era una tragedia. Tu familia lo veía como una enfermedad terminal o que podía tener cura. Te llevaban a psiquiatras, a predicadores religiosos... América Latina ya no es la región lastrada por la homofobia de hace 35 años. En Perú, hay políticos gais. Esto era inimaginable hace 30 años cuando se tenían que ir del país. Ahora, no sólo nadie se escandaliza sino que la diversidad es valorada.

P. Tampoco está todo conquistado. En España, Vox vuelve a hablar de llevar a terapia a los hijos gais.
R. No está todo conquistado, pero la gran pregunta es dónde está la mayoría moral. Antes era homofóbica; ahora la mayoría moral es ‘gay friendly’. Vox representa a un parte de la sociedad española homofóbica, pero es una parte muy marginal. No es la mayoría. No han desaparecido, pero están en un rincón cada vez más acotado. Ya no mandan.

P. ¿Es fácil ser bisexual?

R. No, porque nadie te cree. El gay piensa que sigues siendo un gay, sólo que te da un poco de vergüenza o lo quieres maquillar. El hombre macho heterosexual de la caverna, a la antigua, tampoco te cree porque piensa que si te gustan los tíos no perteneces al club de los machos. Te quedas en el medio del camino.

P. ¿Cómo es ese lugar?

R. Yo he salido dos veces del armario. La primera vez cuando dije que me gustaban los hombres. Y, la segunda, cuando dije que había tratado de ser completamente gay fuera del armario, pero no lo conseguí. Veo que también me siguen gustando las mujeres. La pregunta que te hacen es que quién te gusta más y la respuesta es que no tengo ni idea. Eso depende de la persona y del momento. Yo me enamoré de Silvia hace 10 años y no me costó nada dejar a mi novio para estar con ella. Fue lo natural. Era lo que me pedía el corazón. Así como pagué un precio por decir que me gustaban los hombres, también lo he pagado cuando te asumen como gay y te enamoras de una mujer.

P. ¿Qué precio has tenido que pagar?
R. Pierdes lectores gais.

P. ¿Sí?
R. Hay un tipo de lector gay muy militante, muy radical, levemente intolerante, que si te había canonizado como gay, de inmediato te demoniza. Lo ven como una mancha y una traición. "¡Hombre, ya eras gay, ya lo habías conseguido". Piensa que eras uno de los suyos y ahora estás con una mujer. Pero el sexo es continuamente una traición. Las pasiones son ingobernables. Uno nunca sabe de quién se va a enamorar. Casi nadie se enamora de la persona correcta. Te enamoras de quién no tendrías que haberte enamorado y es lo que a mí me ha pasado toda la vida.

P. ¿Jaime Bayly ha sentado la cabeza?
R. Es verdad que estoy viviendo desde hace 10 años una suerte de felicidad familiar con esposa, con hijo de 8 años y perrito, que yo pensé que era imposible y que no estaba reservada para mí. No me cuesta ningún trabajo serle fiel a mi mujer. La amo.

P. ¿Sois una pareja abierta?
R. Si eso supone promiscuidad o estar sexualmente con otras personas, no. No necesito eso. No me lo pide el cuerpo. Que yo sepa ella tampoco. Somos una pareja abierta en la medida en que nos contamos todo: nuestros secretos y fantasías, eso es muy saludable.

P. En estos tiempos de corrección política, ¿puedes decir lo mismo ahora que hace 20 años?
R. Si una mujer es muy guapa, antes de decirla qué linda eres, me lo pienso dos veces. Hay muchas mujeres lindas que se sienten incómodas si uno las juzga por su apariencia física. Es mejor morderse la lengua. No me pasa esto con los hombres lindos. Si yo veo a un hombre muy guapo, que me gusta mucho y que me erotiza, no me corto para nada en decírselo. Con las mujeres, en estos tiempos, uno tiene que refrenar esa coquetería viril.

P. Carmen Lomana afirmó que estábamos castrando a los hombres.
R. Yo no diría que nos están castrando sino que nos están educando, nos están desasnando. El problema es que hay mujeres a las que todavía les gusta el hombre rudo que espolea a cierta fantasía. Creo que la seducción es un juego de a dos en el que las reglas no están inventadas ni son las mismas para toda pareja y, a veces, las reglas pueden ser políticamente incorrectas. Yo conozco mujeres que esperan que el hombre...

P. Las empotre contra la pared.
R. Sí y que no se ande con tantos remilgos y que no pida tantos permisos. Cada pareja tiene que redescubrir sus reglas de seducción.

P. ¿Eres un showman metido a escritor o un escritor metido a showman?
R. Yo diría que lo segundo. Soy un escritor que, como no vende suficientes libros, se tiene que resignar a salir en televisión todas las noches. No me quejo. Me pagan bien, pero uno sueña con vivir tan sólo de los libros y eso, en mi caso, no ha sido posible.

P. Sin embargo, la mayoría de los intelectuales menosprecia al medio televisivo.
R. Sí. Creo que se equivocan. La mayoría de los intelectuales no son inteligentes. Una persona inteligente debería ver con alergia el peso de sentirse un intelectual. La televisión tiene mala fama, pero hay formas y formas de hacerla. Yo creo que he encontrado una forma de hacer televisión, que no está reñida con la inteligencia.

P. ¿Hay muchos impostores en el mundo literario?
R. Yo diría imitadores. He conocido a muchos escritores argentinos que querían escribir como Cortázar. Se cuentan por centenares los escritores que han deseado escribir como García Márquez. Creo que es un paso en falso. El imitador es un impostor y hay que encontrar la voz propia. El estilo no hay que buscarlo, tiene que ser una cosa visceral, dictada por la intuición. Me pasa con los imitadores como con la pornografía: si tú quieres follar como los maestros de la pornografía, vas a fracasar. No puedes follar como ellos, es imposible. Sólo ellos pueden hacerlo así. En la literatura tampoco hay que intentar imitar. Los grandes maestros son inimitables.

P. ¿Cómo está tu relación con Mario Vargas Llosa?

R. Le sigo admirando mucho.

P. ¿Le tienes envidia?

R. Yo no describiría mi sentimiento hacia él como envidia. Yo diría que le tengo admiración. Es un gran maestro que ha escrito obras inmortales. Esto no se dirá nunca de mí. Uno como escritor es primero lector y uno como lector quisiera escribir las obras que más le han impresionado. Él en ese sentido será siempre un gran maestro para mí.

P. A la escritora Elvira Sastre le han llovido críticas demoledoras tras ganar el Seix Barral. Lo mismo te pasó a ti cuando quedaste finalista del Planeta y Marsé criticó la insuficiente calidad literaria de tu obra.

R. Marsé es un gran escritor y tenía razón. Ninguna de mis novelas estará nunca a la altura de las suyas. Comprendo que él encontrara insuficiente aquella novelita mía. A mí Elvira Sastre me gusta mucho. Me parece que es muy talentosa y que se merece el premio. Los lectores raramente se equivocan. Más frecuentemente se equivocan los críticos. Cuando un crítico se ensaña con una escritora que goza de tantos lectores, lo hace en parte porque asume que esa popularidad comercial es sospechosa.

P. ¿Nos quieren a todos igual de pobres?
R. [Ríe] Hay que tener cuidado con los charlatanes de la izquierda que dicen defender a los pobres. Y también con los de la derecha. En realidad, no quieren sacar al pobre de su abyecta pobreza, sino que quieren salir ellos mismos de la pobreza y la política es una vía bastante expedita para lograrlo. La pobreza que les preocupa es la suya. Una vez que lo han conseguido, se compran el chalé y ya están cómodos. ¿Son tan buenos para acabar con la pobreza en general? Yo digo que no. Es lo que yo veo en América y te voy a poner dos ejemplos radicalmente opuestos: Maduro y Macri. Maduro es un dictador chavista y Macri es un demócrata de derechas. En Venezuela, hay muchos más pobres ahora que hace 20 años, cuando comenzó el chavismo. En Argentina, también hay más pobres, cuatro años después de Macri. Hay que tener cuidado con los políticos que dicen que entregan su vida y se inmolan por los pobres.

P. ¿En España ha pasado lo mismo?
R. Yo creo que sí.

P. Los líderes de Podemos se compraron un lujoso chalé en Galapagar.
R. Son unos grandes charlatanes que han hecho de la política un estilo de vida que les procura pingües beneficios. No sólo han recibido consultorías del chavismo, sino que trabajan para televisiones iraníes. ¿Cómo puedes ser moderno, progresista, liberal, defensor de los pobres y de las minorías sexuales, de las mujeres que quieren abortar y cobrar un salario de la televisión iraní? ¿La dictadura iraní es progresista? No lo creo. Si vas de progresista, tienes que practicar una cierta coherencia moral. Descreo profundamente de los charlatanes que dicen que combaten la pobreza. En realidad, lo único que quieren es darse la gran vida ellos mismos. Y lo consiguen. ¡Fíjate en Venezuela! Ahora hay una camarilla riquísima y ladrona que se cuenta por decenas y el resto se muere de hambre. Y esa es una revolución que se hizo en nombre de los pobres. Cuatro millones de pobres venezolanos se han ido caminando por toda América del Sur.

P: Antes existía un complejo de inferioridad de la derecha ante el planeta progre, ¿está desapareciendo?
R. Sí. Antes la izquierda tenía el monopolio de la sensibilidad. Si defendías a los pobres y te atormentaban las desigualdades, tenías que ser de izquierdas. Si eras de derechas, defendías a la gente con dinero. Esto ha cambiado. Cada vez más los ciudadanos comprenden que no importa tanto quién es de izquierdas o de derechas, sino quién sabe crear riqueza y mejorar la calidad de vida de la gente. A veces, hay gente que llega desde la izquierda y pienso en la señora Bachelet en Chile. A veces, lo hace gente de derechas. Eso explica que haya tanto gobierno de derechas en América Latina cuando antes no había casi ninguno. Ahora, tenemos Brasil, Argentina, Paraguay, Chile, Perú, Colombia... Hay una primavera de derechas en América Latina.

P: La última pregunta. ¿Sigues teniendo ambiciones políticas?
R. [Ríe] No, ninguna. Soy feliz como escritor y periodista de opinión. Ambos oficios están reñidos con el ejercicio de la política profesional. Si uno se mete en la política, tiene que sentir esa llamarada en el estómago y estar dispuesto a tragarse todos los sapos crudos del mundo. Mira, Pedro Sánchez. Está allí porque no se rindió. Ése es un político profesional. Yo he hecho grandes sacrificios para tratar de convertirme en un escritor.

jueves, 14 de marzo de 2019

#libros #liteartura #homosexualidad | Pecho Frío

Pecho frío / Jaime Bayly.
Barcelona : Alfaguara, 2019 [03-14].
336 p.
Colección: Hispánica.
ISBN 9788420435602 / 18,90 €

/ ES / NOV
/ Estereotipos / Literatura / Homosexualidad / Homosexualidad y literatura

‘Pecho Frío’ es un hombre común. Está casado, vive en Lima, Perú, y trabaja en un banco. No lleva una vida muy emocionante, pero tampoco tiene nada de qué quejarse..., hasta el día en que decide concursar en un programa de televisión donde se enfrenta con la oportunidad de ganar un viaje lujoso. Todo lo que tiene que hacer es una cosa aparentemente sencilla: besar al anfitrión del programa. Renuente, pero también ansioso por recibir el premio, acepta el reto, y antes de siquiera darse cuenta, se encuentra entrelazando lenguas con otro hombre.

A partir de ahí, los acontecimientos se precipitan. Su matrimonio se tambalea, sus colegas lo rechazan, y la siempre conservadora sociedad latinoamericana en la que vive lo convierte en el tonto de la ciudad. Pero hay una ventaja: se convierte en la cara de una vociferante organización LGTB y, de alguna manera, su vida da un giro hacia lo inesperado.

A menudo controvertido, pero siempre muy directo, Jaime Bayly impresionará a sus lectores con esta nueva novela de ficción satírica y sumamente humorística, en la que explora el lugar de la homosexualidad en la sociedad latinoamericana y desafía el ‘statu quo’.

jueves, 21 de abril de 2016

#hemeroteca #testimonios | Jaime Bayly: "La felicidad es buena para la salud pero pésima para la literatura"

Imagen: El Mundo / Jaime Bayly
Jaime Bayly: "La felicidad es buena para la salud pero pésima para la literatura".
El escritor peruano publica ‘El niño terrible y la escritora maldita’ (Ediciones B), donde desmenuza en forma de ficción las últimas turbulencias sentimentales de su vida, con su estilo irónico descarnado y provocador.
Andrés Seoane | El Cultural, El Mundo, 2016-04-21
http://www.elcultural.com/noticias/buenos-dias/Jaime-Bayly/9195

Desde que debutó en la literatura con ‘No se lo digas a nadie’, Jaime Bayly (Lima, 1965) ha llevado al límite el género de la autoficción literaria estirando la realidad hasta construir una crónica paralela de su vida llena de excesos, escándalos y contradicciones. En su último libro, ‘El niño terrible y la escritora maldita’ (Ediciones B), narra la historia de Jaime Baylys, (el enésimo alter ego del escritor) un famoso y maduro periodista bisexual de Perú, que se enamora perdidamente de una literata veinteañera y la deja embarazada. Ese amor destruye la buena relación que tenía hasta entonces con su ex mujer, madre de sus dos hijas adolescentes, que también lo critican, además de provocar la ruptura de su relación con su novio argentino y convertir a Baylys en comidilla de la prensa amarilla de su país. "Si me preguntan cuánto hay de ficción en esta novela diré que muy poquito, apenas he cambiado los nombres de los personajes, que aun así se parecen. A mi alter ego le he puesto solamente una 's' al final, una coquetería. Todo lo demás es lo que ocurrió o lo que yo recuerdo que ocurrió".

Pregunta.- La gran mayoría de lo que cuenta en la novela ya se había hecho público en sus columnas y en la televisión peruana, ¿por qué ofrece su visión ahora?
Respuesta.- Creo que en esta historia, como en cada historia de amor, hay varias versiones, distintos relatos. Yo quería dar mi propia versión. En parte ya la había ofrecido semanalmente en mi columna del periódico, pero quería terminar de contarla o contarla de un modo más minucioso.

P.- Sus novelas siempre han sido autoficcionales, ¿es el único modo auténtico de escribir, sobre uno mismo? ¿Dónde está el límite entre realidad y ficción?
R.- Para mí sí. Yo creo que mis novelas son como autorretratos. Los pintores a menudo se están pintando a sí mismos y no se cansan, están siempre buscando un retrato distinto, un rostro más. En cierto modo reivindico el autorretrato como género literario en muchas de mis novelas. No aspiro a embellecerme en mis textos, sino que trato de desfigurarme o deformarme, convertirme incluso en un monstruo. No me atrevo a escribir de lo que no conozco.

P.- Precisamente usted afirma ser escritor por esas vivencias, por su infancia, sus experiencias, muchas al límite, ¿ser escritor presupone para usted el trauma?
R.- Me interesa ese tipo de ficción realista, sucia e impúdica, que proviene de la propia experiencia. Todas mis novelas son descaradamente realistas. No me interesa escribir de cosas que no me han dejado tatuajes en el espíritu. Esta fue una historia de amor que por un lado fue maravillosa, pero por otro lado fue muy traumática, porque la exhibición pública de mi relación con Silvia provocó, en parte por errores míos, que mis hijas, entonces adolescentes se alejaron de mí, y fue una distancia que me dolió mucho. Me sentí un padre muy torpe, pasaron 4 años largos sin verlas, y quizás también por eso tenía ganas de contar la historia, porque entre otros conflictos que plantea la novela, está el de ser un amante apasionado o ser un padre responsable. En mi caso por ser lo primero descuidé lo segundo.

P.- Habla en la novela constantemente del fracaso, ¿considera su vida un fracaso?
R.- Me considero un escritor mediocre, fracasado. Creo que en estos tiempos ser escritor es una cosa fantasmagórica, casi clandestina, pero no por eso voy a dejar de escribir. No juego ni en el Barça ni en el Madrid, juego en segunda división pero me lo paso bomba jugando todos los domingos. Si me dicen "no eres un virtuoso", digo "no lo soy, pero hago mi mejor esfuerzo, lo disfruto y seguiré jugando". Algunos tenemos que jugar en segunda.

P.- ¿Quizá la crítica literaria no le ha tomado muy en serio por su papel de ‘showman’ televisivo?
R.- Sí, pero no me quejo. Es verdad que cuando haces televisión estás bajo la sospecha de ser frívolo, de pertenecer a aquello que Mario Vargas Llosa denunció como "La civilización del espectáculo". Pero yo me siento muy a gusto en esa civilización, y tengo la impresión de que Mario también nos acompaña en ella y está cada vez más confortable.

P.- Hace una dura crítica a la televisión, la califica de "tribuna de charlatanes" y habla de la frivolidad del periodismo, ¿hasta qué punto cree, tras tantos años en antena, que contribuyó a esto?
R.- Me abruma la culpa porque soy un charlatán y me gano la vida diciendo chorradas en televisión. Soy un parlanchín desde niño, ya en el colegio me encantaba dar discursos y hablar en público, por eso creo también que habría sido un buen político. La televisión generalmente es un manicomio y sin embargo yo no puedo vivir sin ella. En sentido material, claro. Tengo una relación mercenaria con la televisión. Es una ironía cruel, uno hace su mejor esfuerzo creativo escribiendo una novela, allí uno se esmera y refina. Pero lo que uno gana con los libros es lo que la televisión te paga en un mes. En cambio en la televisión te dejas maquillar, sonríes un poco y hablas como una cotorra, ofreces la peor versión de ti mismo, y sin embargo el mercado te recompensa generosamente. Esto confunde un poco.

P.- Esa cultura televisiva del espectáculo, está invadiendo ahora la política, especialmente aquí en España, ¿qué riesgos entraña que la política se convierta en espectáculo?
R.- Veo eso como un creciente peligro. El peso de la televisión es evidente en personas como Pablo Iglesias, que llegó a tener dos programas. La política ya no se hace como antes en las aulas universitarias, en los grandes mítines callejeros, o en los libros de ensayo, ahora se hace en la tele, en las tertulias y los programas de cotilleo. Me parece que todos estamos viendo las mismas series de Netflix, y todos queremos ser Pablo Escobar, Walter White o Frank Underwood. Cuando uno lee la prensa piensa, "pero si este capítulo ya lo vi en ‘House of Cards’, y en la prensa española no es tan bueno".

P.- Aunque ya no vive en Perú, está muy volcado una vez más en la campaña electoral actual, ¿por qué se posiciona tanto?
R.- Por tonto, envanecido e imprudente. Mi mujer me dijo: "cállate por una vez, vives en Miami, ¿por qué te tienes que meter en esos líos?". Pero no lo puedo evitar, está en mi ADN. Siempre me voy a la guerra política y casi siempre termino eligiendo una opción perdedora. Además he sido un poco tonto porque me he peleado con amigos muy estimables como los Vargas Llosa, padre e hijo, por razones políticas, y no conviene pelearse con los amigos escritores por entredichos políticos. En esta ocasión estoy apoyando a la hija del dictador Fujimori y vamos a ver si gana.

P.- ¿Por qué en Latinoamérica los escritores todavía tienen esa influencia y esa pasión por la política, algo que en Europa ya se ve como algo caduco, de décadas atrás?
R.- En Latinoamérica los escritores son como curanderos, como chamanes. En parte porque la gente no los lee, el ciudadano medio no lee a los escritores "vacas sagradas", pero sabe vagamente de ellos y les atribuye poderes mágicos, supremos. Son como grandes oráculos. Los peruanos dicen: "¿a quién apoyará Vargas Llosa, nuestro Premio Nobel?". Y Mario dice: "le toca ser presidente a Humala". Y Humala gana. Ahora ha decidido que le toca a un anciano de 77 años, ciudadano norteamericano, que ha sido banquero toda su vida y tiene un apellido improbable para la política peruana. Y aunque no se crea, mucha gente va a votar por Kuczynski porque lo recomienda Vargas Llosa.

P.- ¿Hasta qué punto fue real su intención de ser candidato hace 5 años?
R.- Completamente real. Si mi madre me hubiera dado el dinero que le pedí, seguro que me inscribía. Sólo tenía que comprar un partido político, con dinero hay un montón de partidos que se prostituyen y se alquilan. Cuando Chávez le dio a Pablo Iglesias 5 millones de euros, Pablo en seguida le abrió un partido político aquí. Yo con 5 millones de euros abro tres partidos políticos en Perú. Pero no tuve dinero.

P.- Entonces, ¿están descartadas más aventuras políticas?
R.- Con el tiempo, si mi madre no me deshereda, algo que trato de que no ocurra, a lo mejor tengo un futuro político.

P.- Hablando de perder esa herencia, ¿un motivo podría ser publicar una novela que ha escrito sobre su familia?
R.- Exacto. He escrito una novela titulada ‘La sagrada familia’, y mi madre, que no la ha leído, ni la quiere leer, me ha dicho que si la publico me deshereda, así que por supuesto la he guardado en un cajón y estoy aterrado. Creo que debo ser prudente por una vez en mi vida.

P.- Ahora que parece estable y feliz, ¿aún tiene historias que contar? ¿Sobre qué será su próximo libro?
R.- La felicidad envilece mucho el arte, es buena para la salud pero es pésima para la literatura. Siempre encuentro maneras de ser infeliz, siempre hay una pulsión autodestructiva en mí. Ando dándole vueltas a una idea que me fascina mucho. Esto nunca lo he contado, se lo comenté en su día a Carmen Balcells, y ella se espantó y me prohibió hacerlo. Pero ya se ha 'retirado'. Voy a escribir una novela sobre por qué Vargas Llosa le dio un puñetazo a García Márquez en un teatro de México. Voy a escribir sobre la 'trompada' que Mario le dio a Gabo y que acabó con esa amistad. Me parece que ahí hay una novela y alguien tiene que hacer ese trabajo sucio.

sábado, 28 de febrero de 1998

#libros #literatura | No se lo digas a nadie

No se lo digas a nadie / Jaime Bayly
Barcelona : Seix-Barral, 1998 [02]
360 p.
Colección: Booket ; 9003
ISBN 9788432215032

/ ES / NOV
/ Aceptación / Adolescencia / Ambiente / Drogas / Lima / Literatura / Homosexualidad / Perú
Biblioteca UPV/EHU. Otra ed.
https://millennium.ehu.es/record=b1789704~S1*spi

“No se lo digas a nadie” narra la trayectoria personal de un retoño de la más acomodada burguesía limeña, el cual descubre, en un contexto familiar donde el más brutal machismo y clasismo coexisten con la mojigatería, su propia identidad homoerótica, que le lleva, no sin algún episodio de ocasional heterosexualidad, a la espiral de la drogadicción, en el ámbito de los «coqueros» y al borde mismo de la prostitución masculina urbana. Sin embargo, el protagonista no es devorado por el mundo de la marginalidad, y, al aceptarse a sí mismo, convierte su conflictiva ruta, alejada ya de la droga, en una afirmación serena de la condición que le define.

Joaquín es el hijo de un acomodado hombre muy putero y con ganas de demostrar a todas horas que es un macho, y una beata mujer que se pierde por el Opus Dei y sus reglas. Darse cuenta de que es homosexual a muy tierna edad le confunde, pero aún mucho más la relación de sus amantes con él, pues algunos le utilizan y no se dignan a ayudarle en su confusión. Con esto y con el rechazo de sus padres hacia su condición, Joaquín se hace adulto en un mar de drogas y vicio para finalmente aceptar él mismo su sexualidad y tratar de vivir su vida buscando a la pareja que le de el amor que él siempre ha buscado.

WIKIPEDIA | No se lo digas a nadie (libro)
http://es.wikipedia.org/wiki/No_se_lo_digas_a_nadie_%28libro%29
>
DOCUMENTACIÓN
El peruano Jaime Bayly arrasa con un libro de ambiente homosexual

"Me escondo detrás de mis personajes", asegura el escritor
Amelia Castilla | El País, 1995-10-29
http://elpais.com/diario/1995/10/29/cultura/814921207_850215.html