Mostrando entradas con la etiqueta H-CuartoPoder. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta H-CuartoPoder. Mostrar todas las entradas

domingo, 7 de marzo de 2021

#hemeroteca #masculinidad #documentales | ‘El Círculo’, un documental para escuchar a hombres hablar sobre masculinidad y su relación con las mujeres

Imagen: Cuarto Poder / Fotograma de 'El Círculo'

‘El Círculo’, un documental para escuchar a hombres hablar sobre masculinidad y su relación con las mujeres.

La película, basada en la práctica de las conversaciones de los "círculos de hombres", se estrena hoy en Movistar +. “Los círculos son como una reunión de amigos pero sin amigos. Porque si estuvieran mis amigos no habría dicho nada de lo que he dicho”, señala uno de los participantes. "Un círculo intenta crear un ambiente y un estado de cohabitaje entre los participantes en el que tú no conoces al otro y te puedes salir de ese personaje o traje que llevamos todo el rato", explica Álvaro Priante, uno de los directores.
Miguel Muñoz | Cuarto Poder, 2021-03-07
https://www.cuartopoder.es/cultura/2021/03/07/el-circulo-un-documental-para-escuchar-a-hombres-hablar-sobre-masculinidad-y-su-relacion-con-las-mujeres/ 

“Los dos hombres están en mí: la sombra y el hombre bueno”. “Cuando era niño me decían: los hombres no lloran”. Son algunas de las frases que se pueden escuchar al comienzo de “El Círculo”, un documental que muestra a varios grupos de hombres hablar sobre ellos mismos, sobre sus emociones, su masculinidad y la relación con las mujeres. El trabajo audiovisual, dirigido por Iván Roiz y Álvaro Priante y producido por Nanouk Films, se estrena hoy domingo en Movistar + (Cine Doc&Roll) se basa en la práctica de “los círculos de hombres”. O lo que es lo mismo, hombres hablando entre ellos sobre cosas que habitualmente no hacen. Algo que parece fácil, a priori, pero que no es habitual.

El documental nos muestra seis grupos heterogéneos de hombres hablando entre ellos, solo interrumpidos por una coreografía simbólica entre escenas. La dirección coreográfica es de Luz Arcas y la música de Olivier Arson. A través de las conversaciones se crean una serie de debates sobre varios temas: los costes y privilegios de vivir en una sociedad patriarcal, su relación con las mujeres, la violencia, el sexo como causa de grandes complejos o la paternidad. En cada una de estas sesiones, cada uno de ellos cuenta su experiencia en primera persona desde su punto de vista masculino y en sus intervenciones hay cambio, arrepentimiento, sinceridad y una profunda reflexión sobre el modelo de sociedad actual.

El origen del proyecto tiene como punto inicial la propia experiencia personal de los directores. A través de un libro, que le llegó a Iván Roiz gracias a su hermano, ambos comenzaron a interesarse por las reflexiones sobre la masculinidad. Iván se apuntó entonces a un círculo de hombres. El libro en cuestión, 'Diálogos masculinos: la masculinidad tarada', de Víctor Sánchez y Justo Fernández, le llegó también a Álvaro Priante. Él, residente en Barcelona, contactó con la asociación Homes Igualitaris y empezó su participación en otro círculo. El interés creciente por el tema, también entre hombres de su entorno, desencadenó la puesta en marcha de la película.

“La mayoría de los participantes que aparecen son hombres que están en el entorno de los círculos pero ninguno de los círculos estaba creado previamente, se crearon para la película”, explica a cuartopoder Priante. Uno de sus miedos a la hora de componer los círculos tenía que ver con que los perfiles fueran todos parecidos: blancos, universitarios, progresistas... “Por ello jugamos un poco con pedirle a participantes que no formaran parte de ese entorno, que hubiera experiencias y edades diversas. Ha habido algunos objetivos frustrados. Queríamos que hubiera más multirracialidad y nos quedamos con las ganas también de haber hecho alguno con menores de edad”, comenta el director.

“El círculo” tiene una duración de 70 minutos. Obviamente para el documental se grabaron muchos más círculos y tiempo de lo que finalmente aparece. Y te quedas, quizás sea esa la intención, con ganas de escuchar más.

¿La presencia de la cámara y los focos puede hacer cohibirse a algunos de los participantes? Responde Priante: “Hay cosas importantes que intentamos tener en cuenta como documentalistas. Por ejemplo, hacer una estructura de equipo que sea lo menos contaminante posible, Redujimos el equipo al mínimo. 3, 4 o 5 personas. La ventaja que teníamos es que como Iván y yo hemos estado participando en círculos y conocemos las dinámicas sabíamos más o menos a partir de qué minuto la gente se podía empezar a soltar”. Su objetivo en todo momento era que los hombres participantes se sintieran cómodos en todo momento.

El resultado son conversaciones cruzadas con las que poco a poco vas conociendo algunos rasgos de los protagonistas. Uno de ellos es precisamente Justo Fernández, autor del mencionado libro inspirador del documental. “Nosotros queríamos evitar el tema de contar con expertos, por lo que hablamos con él para que no tuviera esa figura alguien que va a enseñarles. Él participa en un par de círculos en plena igualdad, cuenta sus cosas al mismo nivel que los demás. Es importante decir que los círculos no son una terapia, son una actividad grupal. No hay terapeutas”, señala el director.

Justo cuenta en la película algunas experiencias personales potentes. Incluso de adolescencia. Como aquel día en el que le encerraron en un armario lleno de periódicos y le prendieron fuego a los papeles. Todos los que se lo hicieron eran hombres. “Eran ellas las que les decían que me dejaran en paz”, afirma ante la escucha de sus compañeros de círculo.

Las diferentes “pieles” de los participantes se van conociendo según pasan los minutos. Y los círculos cobran su sentido. “Los círculos son como una reunión de amigos pero sin amigos. Porque si estuvieran mis amigos no habría dicho nada de lo que he dicho”, cuenta Priante que dijo uno de los participantes durante la grabación. “Al final los hombres siempre entramos en este tipo de dinámicas. Lo dice uno de los participantes en la película, que incluso en los propios círculos no puede evitar competir para ver si dice la frase más inteligente”, añade.

Para Priante, esa dinámica de competencia es algo que “los hombres tenemos muy dentro de nosotros y nos sale”. El círculo, opina, “lo que intenta es crear un ambiente y un estado de cohabitaje entre los participantes en el que tú no conoces al otro y te puedes salir de ese personaje y traje que llevamos todo el rato. “Y contar un poco el otro yo que hay dentro de ti que guardas dentro quizás solo para unas pocas personas”.

Uno de los temas que más impacta en las conversaciones, por lo poco habitual, es la prostitución. “Tú pasas por cualquier carretera o polígono y los clubes están llenos. Pero preguntas y nadie va. Está claro que hay una mentira que hemos generado entre todos. Y luego miras que es una actividad que genera muchísimo dinero, que mueven miles de personas, que encima tiene un problema de trata de personas, etc. Pero todos nos damos la vuelta y no queremos mirar, como el típico rincón oscuro de la sociedad donde no miramos. Para nosotros era importante tratar este tema de una manera distinta”, señala el director. En la película se escuchan a hombres reconocer el uso de la prostitución, sus razones, sus arrepentimientos o no...

Los directores, con su montaje, han intentado huir de adoctrinamientos y sentar cátedras. Es decir, no esperan aquí un ensayo académico sobre la nueva masculinidad. Lo argumenta Priante. “A mí cada vez me interesan menos los blancos y negros y más los grises. Cuando alguien publica otro tipo de formatos sí que es normal que se apueste más por ir por una línea de pensamiento claro. Pero hablando de películas o documentales lo interesante es lanzar preguntas. Y que cada espectador que se quede con lo que le interese, lo interprete como quiera y saque sus conclusiones. Todo el rato intentamos evitar sentar cátedra sobre cómo debe ser un hombre feminista y correcto. Para mí, eso carece de interés, me parece más interesante ver a personas con sus contradicciones, como tenemos todos, el ver a gente dudar, gente que puede parecer que tiene las cosas muy claras a nivel de feminismo pero que luego reconocen malas prácticas... Ahí reside la verdad y el interés de la película, si no hubiéramos tenido eso no creo que la hubiéramos hecho”.

lunes, 22 de febrero de 2021

#hemeroteca #trans #derechos | ¿Jugabas con muñecas o coches?: el itinerario que quieren olvidar las personas trans

Imagen: Cuarto Poder / Concentración trans en Madrid

¿Jugabas con muñecas o coches?: el itinerario que quieren olvidar las personas trans.

"Te hacen un montón de preguntas que perpetúan los roles de género", rememora para cuartopoder Nico, un chico trans de Galicia. “Te siguen dando una autorización para ser hombre o mujer en función de cómo te adaptas a un estereotipo”, apunta Àlex Bixquert (FELGTB). La ginecóloga Rosa Almirall explica cómo funciona Trànsit, un servicio catalán basado en la decisión de las personas trans.
María F. Sánchez | Cuarto Poder, 2021-02-22
https://www.cuartopoder.es/derechos-sociales/2021/02/22/jugabas-con-munecas-o-coches-el-itinerario-olvidar-las-personas-trans/

¿Te gustaría ser cantante? ¿Te gustaría ser militar? ¿De pequeño te gustaba jugar a las muñecas o a los coches? ¿Te gusta cocinar? ¿Te gusta coquetear? Muchas personas trans se han enfrentado en España a estas y otras preguntas similares para probar la llamada “disforia de género”. Aunque con el paso del tiempo las preguntas se han matizado, el paso por Salud Mental todavía es un requisito previo necesario en varias comunidades autónomas para poder hormonarse y cambiar el sexo en la documentación. La OMS dejó de considerar la transexualidad un trastorno en 2018, pero la normativa y los protocolos autonómicos en España se han adaptado de manera desigual.

“Te hacen un montón de preguntas que perpetúan los roles de género, sobre tu vestimenta o si cuando eras pequeño te hacían jugar con muñecas o con coches. Yo ese día llevaba las uñas pintadas de negro y nunca más me las volví a pintar”, rememora para cuartopoder Nico (nombre ficticio), un chico trans de 20 años que decidió comenzar su proceso de transición hace dos años en Galicia. La comunidad tiene una ley contra la discriminación de la población LGTBI+ (2/2014), pero todavía sigue siendo obligatorio acudir al psicólogo o psiquiatra antes de acceder bloqueadores o tratamientos hormonales.

El origen de este tipo de preguntas se remonta al Cuestionario Multifásico de la Personalidad de Minnesota 2, un test que se crea en los años 40 para evaluar la personalidad y detectar psicopatologías y , especialmente la parte dedicada a los trastornos de “masculinidad-feminidad”. Otro de los pasos previos para poder realizar la transición era, hasta hace unos años, el polémico “test de vida real”. Consistía en una prueba vigilada por un profesional para comportarse en su entorno conforme al género al que se transita, aunque ello pudiera suponer la pérdida de trabajo o el rechazo de la familia.

Ahora son pruebas más flexibles y los tiempos son más rápidos. El “test de vida real” se dejó de realizar, gracias a la campaña que emprendió el activismo trans hace ya más de una década. Pero queda el poso. “Te siguen dando una autorización para ser hombre o mujer en función de cómo te adaptas a un estereotipo”, apunta Àlex Bixquert, responsable del Grupo de Políticas Trans de la Federación Estatal de Gais, Lesbianas y Transexuales (FELGTB). Las unidades psiquiátricas llamadas UTIG (Unidades de Trastorno de Identidad de Género) de toda España han cambiado, eliminaron la "T" de trastorno, pero “el funcionamiento sigue siendo opaco”, critica Bixquert.

De ser aprobada, la Ley Trans del Ministerio de Igualdad supondría un paso más: que ya no sea necesario para las personas trans pasar por esa evaluación psicológica o psiquiátrica para cambiar el sexo en el registro o acceder a tratamientos médicos, independientemente de donde residan. Ahora que un sector del feminismo se opone a esta ley, Bixquert cree oportuno subrayar la paradoja. “Esta reivindicación empezó precisamente porque el diagnóstico se basa en unos criterios sexistas. La gente trans en contacto con el feminismo empezó a cuestionar la idea psiquiátrica de que hay cerebros de hombre y cerebros de mujer en cuerpos equivocados”, rememora.

Los testimonios de las personas trans
Nico cuenta que cuando llegó a la adolescencia no sabía bien qué era una persona trans. Después de un periodo de búsqueda, entendió que era un chico y tuvo que explicárselo a sus abuelos, con quienes vivía. Empezó su proceso a los 18 años y ya sabía que podía pintarse las uñas, de la misma manera que un chico “cis” (no trans) puede hacerlo. Explica que “desgraciadamente” mucha gente se ve obligada a “mentir” para dar el perfil, ante la duda de si el profesional de turno les entenderá. Aún así, considera que "los profesionales no tienen culpa” si en la carrera "no tocan a fondo este tema”.

“Depende de los conocimientos que tenga el pediatra o el médico de cabecera, te envía a Psicología o Psiquiatría. Desde nuestra experiencia, en Psiquiatría hay una mirada mucho más patologizante”, indica Cristina Palacios, presidenta de Arelas y madre de la primera menor trans en visibilizarse y cambiar el nombre en Galicia. Una vez que se consigue el diagnóstico de disforia de género se deriva a las personas trans a Endocrinología. Para esta madre el proceso es ahora algo más amable que cuando ella lo comenzó con su hija, quien sí pudo cambiar el nombre y el sexo en el registro sin ningún informe médico en 2016, antes de que el Constitucional se pronunciara sobre este derecho para los menores.

En Castilla y León, Castilla-La Mancha, La Rioja o Asturias no hay leyes LGTBI+ o trans. “En mis tiempos si el profesional estaba familiarizado con la transexualidad y más o menos cumplías el papel, acababan derivándote a Endocrinología. O bien podía mandarte a paseo”, cuenta Amanda Azañón, presidenta de la Federación de Castilla y León de LGTBI+. Otras comunidades como Canarias, Navarra y La Rioja cuentan con protocolos sanitarios de atención a las personas trans que definen como “no obligatorio” pasar por Psiquiatría, aunque no tengan leyes específicas para el colectivo.

En Baleares el itinerario de las personas trans ha cambiado desde que se aprobó la Ley LGTBI de 2016. Desde entonces una persona se puede declarar trans sin informe médico o psicológico. La norma fue fruto de la batalla del colectivo. Laura Durán Pérez, presidenta de Balears Diversa, recuerda cómo fue para ella tener que pasar por este trámite antes de la aprobación de la norma: “Tenía miedo. No sabía que querían de mí, ni qué tenía que responder. Empecé a autohormonarme para decirles: o me dais las hormonas o seguiré jugándome la vida por mi cuenta”.

En Cataluña se aprobó una norma LGTBI+ en 2014 que elimina el requisito de disforia de género. B. Agora Castrillo Chico, una chica trans canaria de 24 años, pasó por la UTIG del Hospital Clínic de Barcelona hace unos seis años. “Me hicieron preguntas bastantes raras, tan binarias como si de pequeña jugaba con muñecas o con camiones. Yo contestaba que muñecas, aunque en realidad jugaba con una pelota”, rememora. “Miraban bastante cómo me peinaba, si me maquillaba o no. Era un test de feminidad. He oído historias parecidas de los chicos trans”, cuenta.

Agora decidió entonces cambiar a Tránsit, una unidad de salud pionera en el acompañamiento de personas trans que se ha convertido puerta de entrada al Sistema de Salud en Catalunya. “Yo ya me estaba hormonando en la calle. La diferencia es que quería empezar a hacerlo de manera 'legal'. Allí me explicaron las consecuencias de la hormonación y aspectos que yo no conocía. En ningún momento me cuestionaron y eso me gustó. El trato es muy diferente, mucho más humano”, cuenta.

Trànsit, la unidad de referencia para las personas trans
La ginecóloga Rosa Almirall decidió en 2012 crear una consulta para dar servicios de salud sexual y reproductiva a personas trans en Barcelona. La movía su sensibilidad feminista “por los derechos de las mujeres sobre sus cuerpos y sus vidas”. Aunque pensaba atender a 10 personas al año, en 2016 ya atendía a 300. Tuvo que pedir más recursos al Institut Català de la Salut. En 2017 se aprobó un protocolo donde Trànsit se convertía en la puerta de entrada de las personas trans a los servicios de salud en Cataluña. Ahora trabajaban aquí 10 profesionales sanitarios que han atendido a unas 4.000 personas.

Almirall resume así el servicio que prestan en Trànsit: “Te escucho, te creo, no te juzgo y te acompaño en lo que necesites”. Han atendido en su historia a muchas personas de otras comunidades autónomas. “Las personas que vienen a Trànsit no quieren pasar por el modelo psicológico y psiquiátrico de su comunidad porque les parece que no van a estar bien o porque se han sentido maltratadas o porque con el covid-19 las listas de espera han aumentado muchísimo”, explica.

La mayoría de las personas que llegan a Trànsit, cuenta su directora, llegan después de llevar tiempo cuestionándose su género. En esta unidad también hay dos psicólogas de apoyo, pero no porque sea un requisito para acceder a los tratamientos. “Las psicólogas realizan terapias breves, muy dirigidas a encontrar quién eres y superar los miedos respecto a la sociabilización”. Y además porque “se necesitan estrategia de empoderamiento para dar pasos en entornos especialmente hostiles”. Rosa apunta que por Trànsit pasan perfiles tan variados como pueden ser sacerdotes o policías. También muchos menores. Y cada vez más personas no binarias.

Rosa cree que entre los profesionales de la salud hay mucha desinformación sobre las personas trans, pero confía en que las cosas poco a poco cambien. El Ministerio de Igualdad, para los cambios que planifica, sigue de cerca el modelo de Trànsit. “Me consta que quieren dar unas pautas generales a nivel estatal, aunque las competencias sanitarias sean autonómicas, para que se consolide un modelo de atención basado en la decisión de las personas trans, no en su juicio”.

A Rosa le quedan unos meses para jubilarse y confía en que una nueva Ley Trans pueda estandarizar una atención como la que Trànsit presta en Barcelona. “Nuestro objetivo es que algún día no hagamos falta y que en cada centro de Atención Primaria haya un profesional que conozca el tema, como la Planificación Familiar. En su día yo también estuve en esa lucha”, narra.

sábado, 19 de diciembre de 2020

#hemeroteca #pornografia | Rosa Cobo: “Quien vea la pornografía y la prostitución fuera del capitalismo no ha entendido nada”


Rosa Cobo: “Quien vea la pornografía y la prostitución fuera del capitalismo no ha entendido nada”.

Entrevista a la socióloga y autora del libro 'Pornografía. El placer del poder' (Ediciones B, 2020).
Sara Montero | Cuarto Poder, 2020-12-19
https://www.cuartopoder.es/cultura/2020/12/19/rosa-cobo-quien-vea-la-pornografia-y-la-prostitucion-fuera-del-capitalismo-no-ha-entendido-nada/

Termina el día y te quedas solo en la habitación. No concilias el sueño tras un día de estrés en el trabajo o el instituto. Tienes el móvil en la mano. Vídeos porno numerosos, gratuitos y a un clic. Quizá en dos días repitas esta rutina, habrá un tercero. Tú piensas que es tu intimidad, pero es algo que replican millones de hombres todos los días. Es una estructura, configura tu mirada, tus relaciones y es un negocio millonario. Y todo sobre la base de la misoginia. En el libro 'Pornografía. El placer del poder' (Ediciones 8, 2020), la socióloga Rosa Cobo anima a pararse a pensar, a hacerse preguntas y a ser crítico con un sistema que está creando un nuevo relato patriarcal.

Cobo plantea interrogantes cuyas respuestas pueden resultar incómodas, pero que considera esenciales. Para documentarse, ha visto cientos de vídeos porno. Ha navegado por bukakes, incestos simulados, fotogramas que muestran a mujeres aniñadas, violaciones ficticias... Pocos días antes de que la profesora de Sociología de Género se siente a hablar con cuartopoder, el New York Times publicó un artículo de investigación en el que denunciaba que Pornhub permitía que cualquiera suba un vídeo sin controlar que no estén protagonizados por menores o que el origen no sean agresiones sexuales. El artículo ha provocado que la plataforma tenga que eliminar 10 millones de vídeos.

Tras la investigación, Cobo se confiesa preocupada por lo que las nuevas generaciones, sin educación sexual, están aprendiendo sobre sexo en el porno. Y recuerda: “Yo no hablo de todos los varones, sino de los que agreden, de los nuevos bárbaros del patriarcado”.

- Usted dice en el libro que cuando se critica la prostitución o la pornografía, se contraargumenta que la crítica es moral y, de esta manera, se difumina la cuestión política de ambos temas, ¿cree que estamos perdiendo la capacidad de ver las estructuras de poder en temas como el porno o la prostitución?
- Sí, la influencia ideológica tan enorme e invasiva del capitalismo neoliberal hace que a quienes estamos en la izquierda, en el feminismo o en las filas del pensamiento crítico a veces nos resulte costoso identificar las estructuras de poder que explotan a los individuos. Por un lado, expresamos nuestra solidaridad con los individuos explotados, pero al mismo tiempo no vemos con la suficiente precisión las estructuras de poder que los oprimen.

- Cuando hablamos del porno hablamos de estructura de poder también empresarial e internacional como es la industria del porno, ¿cuesta relacionar un acto íntimo como puede ser la masturbación con una gran trama empresarial?
- La pornografía y la prostitución son las dos caras de la misma moneda. Es la conclusión a la que he llegado tras años de estudiar las dos. Esa moneda es la industria de la explotación sexual. Es la segunda o tercera, en términos de beneficios a escala global en las economías ilícitas. Es muy importante señalar que una buena parte de la pornografía transita en el mundo de a economía ilegal, como es la explotación sexual.

Es difícil ver la sexualidad, que tiene que ver con el placer, la gratificación y la intimidad, convertida en una industria.

- Usted también aprecia racismo y clasismo en algunos vídeos que vemos en los grandes contenedores de porno. Dice que en muchos vídeos ser migrante, empleada o esclava es “fuente de erotismo”.
- La pornografía es una narrativa que se articula a través de estereotipos que funcionan en la sociedad, como que los negros tiene una sexualidad insaciable. Eso ya lo sabíamos, pero hasta que yo no he estado estudiando los vídeos pornográficos, no he llegado a comprender la extraordinaria fuerza que tienen todos esos estereotipos.

Más allá de esos estereotipos, esta industria está dirigida por grandes y medianos empresarios proxenetas. Quienes trabajan en esta industria y la habitan es gente que tiene condiciones de enorme vulnerabilidad y grandes faltas de recursos, ¿quiénes son los sectores sociales que tienen esas condiciones? En Europa, indudablemente, las mujeres migrantes, como son la mayoría de las que están en la prostitución. Quien quiera ver la pornografía y la prostitución fuera del capitalismo no ha entendido nada. Es el capitalismo el que ha articulado esta industria y la ha convertido en un mercado enormemente beneficioso.

- Usted dice que el porno impone una nueva normatividad para la mujer. Las coloca como servidoras sexuales y servidoras precarizadas.
- Yo he hablado de servidoras sexuales, servidoras domésticas, servidoras reproductivas y servidoras laborales. El capitalismo neoliberal nos está otorgando a las mujeres unos espacios específicos dentro del mercado. Uno de esos espacios es la explotación sexual. Sí hay una propuesta de convertirnos en servidoras sexuales, igual que con las mujeres de las maquilas hay un intento, bastante exitoso, de convertirlas en servidoras laborales. Es decir, se deja atrás la idea del trabajo para convertirnos en servidoras. No digo yo que no ocurra también en otros casos, pero nosotras estamos analizando a las mujeres.

En el porno hay una propuesta de cómo debe ser definida y resignificada la feminidad y la masculinidad normativa. Ellas son definidas como seres sexuales, no cuentan sus deseos. El deseo masculino es unilateral, no se negocia. Los varones son definidos como seres ensimismados en sus deseos, agresivos, violentos, hay cientos de videos pornográficos donde el argumento fundamental es la violencia masculina. A mí me parece que es inaceptable. Los adolescentes replican las prácticas que ven ahí. Esto es lo que digo en el libro.

- Usted dedica alguna línea a Mayo del 68. En los 60 se pone en marcha ese relato de la libertad sexual que llega hasta hoy, ¿nos engañaron un poco a las mujeres para estar siempre disponibles sexualmente?¿Al final los únicos que tenían libertad sexual eran ellos?
- Eso nos explicaron las feministas de la tercera ola, que no aceptaban el modelo de sexualidad que proponían ellos. Fue una propuesta hecha para los varones a los varones. Sostenía que las mujeres teníamos que estar sexualmente disponibles siempre. Eso lo podemos ver por cómo es la publicidad, la pornografía, el canon de belleza... Fueron procesos intensivísimos de la sexualización de lo femenino.

Hubo otra propuesta feminista que consistía en obtener placer, gratificación sexual, de una forma compartida y en la intimidad. Son dos propuestas de sexualidad que arrancan de los 60, pero hay una enorme desproporción entre ellas. La primera ha sido articulada por el mercado y el mercado tiene mucho poder.

La otra hay quien la vive en la intimidad, pero a mí me preocupa la juventud que consume pornografía. No están consumiendo ese modelo de sexualidad más humano, que satisface los deseos de ambas partes, sean los que sean. Lo importante es que no te los impongan.

- Citando a Celia Amorós, usted habla de las heterodesignaciones patriarcales. Por un lado tenemos un feminismo fuerte y crítico, por otro, cientos de vídeos pornográficos en internet imponiendo significados machistas sobre el sexo. Habla de nuevos modelos de masculinidad hegemónica, ¿cuáles son?
- Hablo de tres modelos, aunque es solo una aproximación. Hay un sector minoritario masculino que en sí mismo constituye una herida en las entrañas del patriarcado porque se ha distanciado críticamente de algunos de sus privilegios. Son nuestros aliados, comprenden la lucha feminista y entienden que la desigualdad es excesiva. Probablemente son muy pocos y es muy difícil saberlo.

Hay otro sector de varones, que creo que es mayoritario en una sociedad como la española, que aceptan a regañadientes los espacios de libertad e igualdad que hemos conseguido las mujeres. Ellos aceptan que las mujeres estén en el mercado laboral y tengan carreras, pero luego son muy estrictos en el control sobre la esposa y la familia. La familia es un espacio que se democratiza con mucha dificultad en términos de la autonomía de las mujeres. Nosotras seguimos siendo las que se encargan de la familia, de los hijos y del trabajo reproductivo.

Luego hablo de otro sector de varones, que no sé cuál es su dimensión, que está detrás de las economías ilegales, los feminicidios, la prostitución y buena parte de la pornografía. Son los que tratan de proponer un nuevo modelo de lo que tiene que ser un hombre y una mujer. La pornografía es el lenguaje que han encontrado para hacer valer esa propuesta.

- Usted habla de que hay hombres que para justificar que ven porno agresivo intentan elaborar un discurso positivo sobre él. Esto incluye procesos de “desconexión moral” que dan lugar a un “entumecimiento emocional”, ¿qué mecanismos operan?
- ¿Puede un hombre estar masturbándose viendo escenas de niñas y después apartar esa mirada cuando ve a las amigas de sus hijas o a las niñas en general?¿La pornografía crea una mirada masculina hacia todas las mujeres? Esas son las preguntas que me hice. Es imposible no hacértelas después de ver pornografía.

También sé que hay consultas de psicólogas que están comenzando a recibir hombres, y también mujeres aunque menor medida, que tienen una enorme dificultad para poder tener una vida sexual que su pareja acepte porque se han habituado a excitarse con las prácticas pornográficas de una violencia extraordinaria. Llegan a las consultas con mucha angustia.

- Siempre se dice que el sexo es ficción, que no hay que confundirlo con la realidad. ¿Los casos que comenta sugieren que el consumo masivo de pornografía podría derivar en disfunciones sexuales?
- En muchos casos sí. La pornografía se ha globalizado, en el sentido fuerte del término, desde 2008. Aún no tenemos suficientes investigaciones para saber los efectos que va a tener, que yo creo que van a ser extraordinariamente peligrosos. A mí me preocupan las chicas adolescentes y preadolescentes, aunque también los chicos.

- ¿Por qué?
- Las primeras experiencias sexuales de los chicos no son con chicas, sino con vídeos pornográficos. La pornografía se ve a un solo clic y la ve gente muy joven, cuya primera experiencia ha sido con una práctica violenta. Y no hablo de golpes, asfixias e incestos, que también hay muchos vídeos sobre esto, sino de vídeos pornográficos en los que los varones ponen en pie su deseo y son ellas las que tienen que satisfacerlo. Es un acto violento porque no hay reciprocidad. Estos chavales, que han tenido sus primeras experiencias con este tipo de vídeos, pueden tratar de replicarlas con las chicas.

Creo que esto puede provocar una enorme insatisfacción en las chicas, que no encuentran su sexualidad cumplida o satisfecha con prácticas violentas y que no tiene en cuenta lo que a ellas les gustan.

- Usted dice que el siglo XXI va a haber una lucha por el contrato sexual.
- Es el corazón del sistema patriarcal. El contrato sexual comienza con una política de distribución de las mujeres: una para cada varón y unas pocas para todos. Así tenemos el matrimonio y la prostitución como las dos grandes instituciones que regulan la sexualidad. Ese contrato sexual tiene unas características. Hay cuerpos que no deben ser tocados por los varones: los de las niñas. El incesto es la ley de las leyes que marca no solo el paso a la cultura y la comunidad, sino una especie de límite que el sistema patriarcal.

Yo lo que he visto en la pornografía, y jamás pensé que lo vería, es la relevancia y el crecimiento en el contexto pornográfico que está tomando el imaginario del incesto. Esto quiere decir que hay una propuesta de romper el contrato sexual a favor del reforzamiento de los privilegios patriarcales.

- Es cierto que en los grandes contenedores de porno vemos vídeos titulados “jovencita”, “alumna con el profesor”, “incesto”, ¿por qué en el porno sí se traspasa ese límite?¿qué mecanismos operan para que veas un vídeo que simula un incesto si luego en la vida real te parece una aberración?
- He tratado de interpretar eso, de acercarme. Esto es un fenómeno lo suficientemente complejo que requiere más investigaciones. Yo mantengo una hipótesis, que seguramente te parecerá exagerada, pero la mantengo. Creo que lo que los varones querían hacer en privado, ahora lo quieren hacer en público. No quieren tener límites y barreras. ¿Todos los varones? No, sino esa fratría masculina que no quiere que las mujeres tengan un proyecto de vida autónomo. Son ese grupo de varones que agreden, lo que yo llamo los nuevos “bárbaros del patriarcado”. Son los que no quieren abandonar el mundo de los privilegios patriarcales y cada vez quieren tener más y más poder.

- De hecho, usted dice que los hombres quieren abandonar los privilegios de la misoginia también sufren presiones.
- La pornografía es un universo lleno de sentido. Les envía un mensaje para que no se distancien de los privilegios masculinos: las mujeres están ahí para que puedan acceder a sus cuerpos cuando quieran. Es muy difícil comprender la pornografía mainstream si no la interpretas con estas claves. La brutalidad es demasiada.

- Más allá de la pornografía, en el cine o las series vemos muchos cuerpos sexualizados. Vamos a Instagram y vemos fotos continuamente en posturas sensuales, ¿se está pornificando buena parte de nuestra cultura visual?
- Eso es lo que sostiene Natasha Walker. Yo te diría que la pornografía está teniendo una gran influencia en la alta y baja cultura. Se han escrito muchos libros sobre pornografía en los que se habla de ella como transgresión y fantasía. Todo lo que vemos ocurre en la realidad. La penetración doble no es simulada, es verdad, pero la otra parte es quién consume esto y cómo influye en sus novias y sus compañeras.

miércoles, 10 de junio de 2020

#hemeroteca #transfobia #terf | La FELGTB carga contra el PSOE por un “argumentario tránsfobo”


La FELGTB carga contra el PSOE por un “argumentario tránsfobo”.

Cuarto Poder, 2020-06-10

https://www.cuartopoder.es/derechos-sociales/2020/06/10/la-felgtb-carga-contra-el-psoe-por-un-argumentario-transfobo/

La Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB) y Fundación Triángulo condenan el argumentario distribuido a través de los canales internos del PSOE (y que muchas militantes han hecho público a través de sus redes) ya que "se trata de un documento tránsfobo que atenta contra la igualdad, la dignidad y los derechos humanos de las personas trans". Así lo han señalado ambas entidades en un comunicado remitido a los medios.

En este sentido, la presidenta de FELGTB, Uge Sangil, y el presidente estatal de Fundación Triángulo, José María Núñez Blanco, explican que, aunque "el PSOE es el partido que más ha logrado en relación a nuestros derechos, este reconocimiento no implica un crédito infinito en cuanto a la defensa de la diversidad sexual, del progreso, de la igualdad del colectivo LGTBI".

"Si el PSOE ampara textos como el titulado ‘Argumentos contra las teorías que niegan la realidad de las mujeres’, promovido por la secretaria de Igualdad del partido, Carmen Calvo, en el que, en base a teorías mal entendidas, se atenta contra la dignidad de las personas trans, estará renunciando a defender los derechos del colectivo LGTBI al posicionarse voluntariamente en contra de la igualdad", asegura Sangil.

"Mujeres que excluyen a otras mujeres en situación de extrema vulnerabilidad, como son las mujeres trans, no pueden dirigir las políticas de igualdad de un partido que siempre ha defendido los derechos sociales. Están impidiéndonos avanzar como sociedad y, en 2019, ya frenaron con sus argumentos transfobos la Ley Estatal LGTBI que el PSOE se había comprometido a aprobar", asegura la presidenta de FELGTB.

En este sentido, el presidente estatal de la Fundación Triángulo, José María Núñez Blanco, recuerda que "el argumentario recientemente publicado confronta con la agenda del Ministerio de Igualdad del Gobierno de España, con el programa del gobierno de coalición y con los compromisos previamente adoptados por el PSOE, que ya en 2017, presentó en el Congreso una proposición de ley para que las personas trans pudieran cambiar su género en el registro civil “sin precisar más requisitos que la declaración expresa de la persona interesada".

Las presidencias de ambas entidades reiteran que "desde el colectivo LGTBI siempre hemos defendido que en el feminismo cabemos todas. El reconocimiento de las mujeres trans no implica el borrado de las mujeres, implica reconocer una diversidad ya existente. No hay una única forma de ser mujer, todas somos víctimas del patriarcado y del machismo y tenemos las mismas reivindicaciones".

viernes, 15 de mayo de 2020

#hemeroteca #saludpublica #educacion |politica | La Universidad vaciada

Imagen: Cuarto Poder
La Universidad vaciada.
"Los estudiantes anti-Bolonia, que lucharon durante diez años en las calles para defender su Universidad, tenían, como se ha demostrado, toda la razón". "No tenemos ninguna prisa por llegar al infierno del futuro que se avecina. Que lo hagan las universidades privadas, que para eso están". "A un ministro supuestamente de izquierdas lo que le pedimos es que haga lo posible porque el futuro nos deje en paz en la Universidad estatal".
Carlos Fernández Liria | Cuarto Poder, 2020-05-15
https://www.cuartopoder.es/ideas/2020/05/15/la-universidad-vaciada-carlos-fernandez-liria/

No recuerdo en muchos años haber sentido tanta impotencia, tanto hastío y tanto cansancio como después de leer la entrevista a Manuel Castells publicada el otro día en Público: "La universidad híbrida es ya la regla. La aceptación de esa realidad es cuestión de tiempo. El aprendizaje a la fuerza que hemos tenido que hacer en esta pandemia nos permite un salto adelante en el nuevo modelo pedagógico". O sea: lo que nos ha traído este estado de excepción y esta tragedia es, en realidad, para la Universidad, una gran oportunidad para ponerse al día y modernizarse. De nuevo, se trata de un reto, de un desafío. Es la nueva normalidad que ya ha llegado por fin. Da mucha pereza recordar que hace ya dos décadas que, para la Universidad, esto de los “retos”, los “desafíos” y la “gran oportunidad” que nos brinda un futuro inevitable ha sido nuestra cotidiana normalidad.

Así llevamos desde el año 2000, encarando la urgente tarea de destruir el modelo “europeo y humboldtiano” de la Universidad estatal para metamorfosearla según el modelo “anglosajón” de la Universidad privada. Así expresaba el asunto el documento del Círculo de Empresarios “Una Universidad al servicio de la sociedad”, un documento de hace quince años. Por aquél entonces, había que implantar el Plan Bolonia, pese a que gran parte del profesorado y el noventa por ciento de los estudiantes se oponían a ello. Ahora bien, no era un futuro posible, era un destino. Bolonia fue como una apisonadora, no dejaba opción. La cosa había sido diseñada en las conversaciones sobre educación de la OMC y no admitía réplica. Primero se nos dijo que si las Facultades no querían implantar másteres de postgrado, no pasaba nada, pero que nos quedaríamos sin postgrados. Luego, se nos dijo que nadie nos obligaba a implantar los grados, pero que si no lo hacíamos, nos quedaríamos sin grados (impartiendo alguna suerte de actividades extraescolares). De modo, que los postgrados y los grados se aprobaron con nuestro consentimiento, pese a la resistencia heroica del movimiento estudiantil, que fue reprimido, como siempre, a golpe de porra. Nada era obligatorio, pero todo era inevitable.

Lo más repugnante que tuvo todo este sarcástico chantaje vino por parte de los que, sobre todo desde la izquierda (la derecha no necesitaba disimular su consentimiento), decidieron que esta “revolución educativa” era, de todos modos, una “gran oportunidad”. Una gran ocasión para ponerse al día y modernizarse. Un reto y un desafío para transformar el modelo de Universidad. El delirio de la izquierda superó todas las previsiones. Era la oportunidad, sobre todo, de superar el caduco imperio de la “lección magistral” y cambiar por entero “el modelo de aprendizaje”, implantando una nueva “cultura educativa” que pondría al estudiante en el centro de gravitación. Las autoridades académicas del momento y un despliegue obsceno de propaganda mediática explicaron así cómo iba a ser el futuro. Menos teoría, más práctica. Al fin y al cabo, se repetía sin cesar, los contenidos ya están todos en Internet. Movilidad, mucha movilidad, los alumnos viajarían ahora por Europa, estudiando primero en Madrid, segundo en Varsovia y tercero en Roma o Berlín. Homologación de títulos automática. Clases reducidas: se decía, incluso, que habría que reconstruir las aulas para hacerlas más pequeñas e idóneas para pequeños grupos que aprenderían practicando, por ejemplo, la oceanografía (no es broma, así se explicó el Plan Bolonia en un Informe semanal: así será la nueva Universidad, se decía, mientras se mostraba a unos supuestos alumnos haciendo submarinismo en el Caribe). Al mismo tiempo, algunas empresas se preparaban para ayudar al dinosaurio de la universidad estatal a superar tantos nuevos retos y desafíos. Una empresa llamado Educlick aprovechó los telediarios para vender ‘power points’ y mandos a distancia que podían perfectamente ahorrarnos el profesorado. Las tarimas serían sustituidas por mesas circulares para que los alumnos jugaran al corro de la patata mientras aprendían. Los viejos títulos universitarios serían sustituidos por una tarjeta que llevaría consignada en su banda magnética todos los cursillos, másteres, grados y gradillos que habría cursado el alumno. Así podría negociar sus “competencias” de tú a tú en cualquier entrevista de trabajo, sin las interferencias de los convenios colectivos y los corsés exigidos por los sindicatos y el derecho laboral. Todo en nombre de la libertad. Con los profesores lo mismo, por supuesto: los rectores y los decanos podrían contratar de tú a tú, de forma individualizada, el contrato, el sueldo y la dedicación. Todo mucho más flexible, por tanto.

Lo de la flexibilidad sí salió bien, es verdad, pues la condición de funcionario (que es la base de la libertad de cátedra), salió muy debilitada según el plan previsto. Todo lo demás, lo de las mesas circulares, las clases pequeñas, las prácticas en el Caribe, la movilidad europea y la homologación de los títulos, de eso, no quedó nada de nada. Sencillamente se subieron las tasas universitarias, multiplicándolas por tres, por cuatro, por cinco o incluso por diez. Las clases de la Universidad estatal siguieron siendo igual de grandes y los profesores se precarizaron hasta la humillación. Había desde luego la manera de cumplir con el sueño de Bolonia en otra parte, pagando en la Universidad privada. Pero el mensaje había quedado bien claro: la sociedad no tiene por qué mantener una Universidad para todos y todas. Ese lujo y ese despilfarro habían llegado a su fin.

En resumen, y como siempre se repetía: la Universidad tiene que rendir cuentas a la sociedad, tiene que estar a su servicio. Esta barbaridad, sonaba incluso de izquierdas. Para nada se recordaba ya lo que en otros tiempos (tan “humboldtianos”) fue una evidencia: la sociedad tiene que estar orgullosa de su Universidad, tiene que estar orgullosa de que haya una institución al servicio de la Verdad, del mismo modo que tiene que estar orgullosa de que haya una institución al servicio de la Justicia (porque no es el Derecho el que tiene que estar al servicio de la sociedad, sino la sociedad la que tiene que estar “en estado de derecho”, como mandan la Constitución y la Declaración de los derechos humanos).

Los estudiantes anti-Bolonia, que lucharon durante diez años en las calles para defender su Universidad, tenían, como se ha demostrado, toda la razón: lo que se estaba jugando aquí no era una “revolución educativa” sino una reconversión económica de la Universidad estatal. Se trataba, sencillamente, de acabar con el despilfarro económico de una universidad de masas y reconducir el dinero público hacia el mundo empresarial. El procedimiento era tan sencillo como un chupete: condicionar toda asignación de dinero público a la previa obtención de alguna “fuente de financiación externa” (una casilla muy temida por los que solicitamos Proyectos de investigación), es decir, a alguna fuente de financiación privada. Si alguna empresa llega a mostrar interés por tu unidad docente e investigadora, el dinero público está asegurado, tendrás financiación y becarios. Es decir, un pequeño ejército que pagado por el Estado trabajará por los intereses de la empresa en cuestión. La Universidad estatal tendrá, por tanto, derecho a existir en la medida en que la empresa privada pueda utilizarla como un aspirador de dinero público y obtener trabajadores a los que paguen otros trabajadores (es decir, becarios pagados con el dinero de los impuestos). Así pues, no solo las tarimas tenían que desaparecer. Había que acabar con las cátedras en tanto que unidades de docencia e investigación y también con los Departamentos, las Secciones y las Facultades, o por lo menos, dejarlos como cascarones vacíos destinados a extinguirse. En la práctica, ya han quedado casi inutilizados y han sido sustituidos por lo que se llaman Grupos de Investigación que sólo son financiados si obtienen, cada tres años, Proyectos de Investigación, que a su vez sólo son verdaderamente financiados si tienen “fuentes de financiación externas o privadas” (si no directamente, al menos a través de los ‘think tanks’ europeos que administran la gobernanza neoliberal).

La pinza fatal ha cumplido su cometido. Como rezaba el subtítulo de un libro que publiqué hace unos años (junto con Enrique Galindo y Olga García), “entre el neoliberalismo salvaje y el delirio de la izquierda” ha llegado a su fin una de las más bellas y grandiosas conquistas que las clases trabajadoras brindaron a la historia de la humanidad: la enseñanza pública, en este caso, la Universidad estatal. De nada sirve lamentarse, es lo que tienen las derrotas, y los trabajadores hace ya muchas décadas que llevan perdiendo la batalla de la lucha de clases. Pero una cosa es ser derrotado y otra cosa es que además te tomen por tonto y te hagan pis encima. Este último papel es el que suele asumir lo que llamamos el “delirio de la izquierda”: no es una derrota, se dice, es una gran ocasión para afrontar los nuevos retos y desafíos.

Lo mismo ocurre en esta trágica ocasión. La crisis del coronavirus ha acelerado la llegada del siniestro futuro, y un ministro supuestamente de izquierdas aplaude. Tenemos que acostumbrarnos a una Universidad no presencial, pero ya no porque el coronavirus nos fuerce a ello, sino porque lo reclama un futuro deseable. Es la vuelta de tuerca que faltaba, suprimidos los alumnos y los profesores, se acabó la Universidad pública. Tenemos Youtube para aprender, ahí hay enseñanza online de sobra y a veces de muy buena calidad. Ya se está barajando, incluso, la posibilidad de bajar las tasas. Sin profesores, sin Departamentos, sin Facultades, sin alumnos presenciales, todo saldrá mucho más barato. Bastará con comprar más ordenadores a algunas empresas privadas que harán fortuna con ello.

¿Quiénes somos los que, ante este inminente futuro, nos morimos de pena? Los que recordamos que la Universidad presencial que conocimos representó quizás la única etapa de nuestra vida en la que fuimos capaces de descubrir y experimentar todo aquello que hacía a la vida digna de ser vivida. El único momento de tranquilidad que hemos conocido en este mundo vertiginoso del turbocapitalismo. Los artífices de esta revolución neoliberal no se empachan en reconocerlo; según el tecnócrata de la educación Malcolm Skilbeck “la universidad ya no es más un lugar tranquilo para enseñar, realizar el trabajo académico a un ritmo pausado y contemplar el universo como ocurría en siglos pasados. Ahora es un potente negocio, complejo y competitivo, que requiere inversiones continuas y de gran escala”. De nada sirve ya recordar que todo lo verdadero, todo lo justo y todo lo bello que ha experimentado el ser humano ha nacido de la tranquilidad, del ocio, incluso del aburrimiento. Cuando en su momento ingresamos en la Universidad, tuvimos la sensación de entrar en un paréntesis, en la ‘epojé’ de los estudios superiores, donde, como decía Humboldt, “el profesor ya no se debe al alumno, sino que ambos dos, profesor y alumno, se deben a la verdad”. Un momento, además, en que nos encontramos en estado de libertad con toda una generación que estudiaba lo mismo que nosotros, con un empeño que, por aquél entonces, todavía se podía permitir el lujo de ser desinteresado. Porque todas las grandes conquistas teóricas de la humanidad, han nacido del desinterés, del amor por el saber, de la filosofía. En ese lugar “tranquilo”, algunos conocimos que era posible lo que más ha podido dar sentido a nuestras vidas: aprender de los profesores que sabían algo que nosotros no sabíamos y convivir con nuestros compañeros que querían saber por lo mismo que nosotros lo queríamos: por saber. A esto hay que llamarlo “presencialidad”. Ahora bien, no es una presencialidad cualquiera. Es una presencialidad que hace presente todo aquello por lo que merece la pena estar vivo, la verdad, la justicia y la belleza. Desligados ‘online’ del lastre físico de la presencialidad, sin duda llegaremos muy lejos. Pero yo me pregunto para qué podría merecernos la pena. No es una buena idea llegar a la meta sin amigos y sin amor, sin nada que nos merezca un mínimo de respeto. ¿A dónde vamos tan deprisa? ¿Tanta prisa tenemos en llegar al abismo, por otra parte inevitable, que nos augura el agotamiento ecológico de este planeta? Para llegar a este fin, hemos sacrificado ya a media humanidad, escarnecido las más mínimas cotas de justicia social, hemos puesto, como decía Eduardo Galeano, todo “patas arriba”. Ahora, es necesario –a causa de una pandemia- que, además, lo hagamos ‘online’. ¿Pero tenemos encima que estar contentos de ello? ¿Tenemos de verdad que ver en ello una gran oportunidad para ponernos a la altura de los tiempos? No, ministro, no señor Manuel Castells, no lo queremos. En esas alturas no hay más que desolación y tristeza. Preferimos quedarnos aquí abajo, aprendiendo a tocar la guitarra en el jardín de alguna Facultad, bebiendo botellines y disfrutando del hecho de estar vivos, tener amigos presenciales y la convicción de que podemos aprender por el mero hecho de saber, por amor al saber, le venga bien o mal al mundo de los negocios que administra esta sociedad poseída por un sistema demente, absurdo y canalla.

Esta pandemia nos ha quitado todo eso. No nos empeñemos en estar felices y contentos por ello. No tenemos ninguna prisa por llegar al infierno del futuro que se avecina. Que lo hagan las universidades privadas, que para eso están. A un ministro supuestamente de izquierdas (al que se presupone estar a favor de lo público), lo que le pedimos es que haga lo posible porque el futuro nos deje en paz en la Universidad estatal, donde tenemos cosas mucho mejores que hacer que participar en esta carrera suicida hacia ninguna parte. Nosotros no necesitamos triunfar en los negocios, sino trabajar en la verdad, reflexionar sobre la justicia y agradecer que en este mundo haya poesía y belleza además de la urgencia de los compromisos mercantiles.

Postdata
El ministro Manuel Castells acaba de aplazar la discusión que había propuesto, en pleno estado de alarma, sobre el real decreto de Ordenación de las Titulaciones Universitarias. Este documento, que toma por base el que en su día propuso el PP y que tuvo que ser retirado a causa de las protestas sociales, es una nueva vuelta de tuerca en el Plan Bolonia: apuesta por el modelo 3+2 que el movimiento estudiantil logró impedir en su momento, propone estrechar los vínculos entre las universidades y las empresas, y como siempre, flexibilizar aún más el tejido universitario para amoldarlo a los retos y desafíos que las voces de los mercados dicten desde las alturas. Pero gracias al coronavirus, todo esto lo haremos online, a la altura de los tiempos.

sábado, 21 de marzo de 2020

#hemeroteca #trans | Y sin embargo existimos

Imagen: Google Imágenes / Mar Cambrollé
Y sin embargo existimos.
Desde sectores “progresistas” y del “feminismo” están saliendo voces que en nada se diferencian de las posiciones más conservadoras. Hemos pasado de la disforia a la “euforia. Las personas trans hemos existido en todas las culturas, tiempos y espacios.
Mar Cambrollé | Cuarto Poder, 2020-03-21
https://www.cuartopoder.es/feminismo/2020/03/21/y-sin-embargo-existimos/

La patologización de las identidades trans, ha sido la “excusa” perfecta para la vulneración sistemática de los derechos humanos de las personas trans, influyendo determinantemente en el abordaje clínico y por supuesto en las legislaciones que los estados han dispuesto para las personas trans.

El despertar de la conciencia de las personas trans, unida a la gran visibilidad de menores y adolescentes trans, la presencia en televisión, cine, espacios antes cerrados a las personas trans, como la moda, la política, cargos públicos, así, como desde puestos relacionados con la ciencia, han hecho posible que a nivel mundial la sociedad haya cambiado una mirada prejuiciosa por una mirada transpositiva.

Estamos viviendo de forma simultánea, una generación que ha sufrido las opresiones derivadas de la exclusión, ignorancia y prejuicios, con una generación que ha nacido y vive en la naturalización del hecho trans. Hemos pasado del “cuerpo equivocado”, al empoderamiento trans, a amarnos como somos, a reivindicar nuestra condición humana, como un valor que enriquece y suma. Hemos pasado de la disforia a la “euforia”.

Cuando un grupo humano, despierta y con dignidad exige un trato igualitario y la participación en la vida social, cultural y política, despierta la reacción de quienes desde el privilegio se niegan a considerar a las personas trans, sujetos de derecho, de su mismo derecho.

Siempre ha sido fácil identificar en sectores de la ultraderecha, que tradicionalmente se han opuesto a la libertad, diversidad, pluralidad política y han hecho del totalitarismo, la hegemonía y el dogma, su bandera. Pero cuando hablamos de emancipación, de blindar con marcos jurídicos, la protección y garantía de derechos a las personas trans, se ha abierto el “melón”. La gran sorpresa oculta, es que desde sectores “progresistas” y del “feminismo” están saliendo voces que en nada se diferencian de las posiciones más conservadoras. Utilizando la agresividad en el lenguaje, viejos métodos de intoxicación social, como son los bulos, siempre desde la superioridad del tutelaje y el paternalismo.

En nombre de una supuesta defensa de los menores, a los que se les veja ya de inicio en la falta de respeto a la identidad, no se les reconoce como sujetos con conciencia y derechos ya reconocidos en la Convención Internacional de los Derechos del Niño, Ley de Protección de la Infancia, e incluso obvian la última sentencia del Tribunal Constitucional, 99/2019, de 18 de julio de 2019, en relación al derecho de la identidad de los menores trans.

Otra de las “píldoras” utilizadas para intoxicar a la opinión pública y posicionarla en contra del reconocimiento de los derechos humanos de las personas trans es sustituir al ser humano que cada una de nosotras somos por el concepto “teoría queer”, de esta manera se produce la deshumanización y nos relegan a lo etéreo y conceptual, legitiman su discurso de odio en el plano del debate. Con ese único fin, nos expulsan de la humanidad para convertirnos en algo que no tiene derechos humanos, las teorías.

Las personas trans hemos existido en todos los tiempos, culturas y espacios geográficos, hemos existido antes que cualquier teoría, con diferentes nombres, con diferentes representaciones pero un significado común de verdad y esa verdad es que somos una realidad. Y la máxima prueba la aporta esa trinchera anti derechos trans pues no luchan contra una teoría, luchan contra algo muy real que les enfrenta a sus axiomas, a sus creencias adquiridas, a su construcción vital, como se lucha siempre desde esa posición, con el odio irracional que oculta el miedo, miedo al diferente, miedo a la verdad incómoda que demuestra que nos equivocamos al situar el sexo de las personas en los genitales, cromosomas o caracteres sexuales. Y esa es la gran aportación de la realidad trans a la sociedad, el autoconocimiento del ser humano.

Podemos celebrar y abrazar la diversidad del ser humano, la riqueza de ser mujer en su máxima expresión o podemos encender una hoguera y reducirla a la minima, pero en medio de las llamas y como Galileo en su último halito, diremos “Y sin embargo, existimos”.

Mar Cambrollé es Presidenta de la ATA-Sylvia Rivera, de la Federación Plataforma Trans y portavoz en Europa de RESPETTTRANS

martes, 25 de febrero de 2020

#hemeroteca #trasfobia #terf | En defensa del Partido Feminista

Imagen: Cuarto Poder / Lidia Falcón o el Partido Feminista de España

En defensa del Partido Feminista.

"Decir que no se acepta que nacidos hombres sean considerados mujeres solo por hecho de sentir que lo son, sentir, no es transfobia, es biología". "Hablar de lobby gay creado para legislar, o tratar de legislar, todo lo relativo a vientres de alquiler, tampoco es un ataque al movimiento LGTBI". "Se podrá tener discrepancias con la postura de Lidia Falcón, pero ¿de verdad no se le cae la cara de vergüenza a aquellos que la tachan de tránsfoba?".
Carmen Domingo | Cuarto Poder, 2020-02-25
https://www.cuartopoder.es/ideas/2020/02/25/en-defensa-del-partido-feminista-carmen-domingo/ 

“Con el 85% de votos a favor, la Asamblea Político y Social aprueba revocar la pertenencia del Partido Feminista de España a Izquierda Unida por reiterados incumplimientos estatutarios y mantener posiciones contrarias a las aprobadas en los órganos de IU”, decía el tuit de Izquierda Unida del pasado sábado 22 a las once de la noche. Y desde entonces, nada desde la coalición para explicar la expulsión de un partido de la coalición. Ni comunicado en su web (hasta ayer), ni declaración de ningún dirigente, ni más información sobre el debate. Les debió parece que con ese tuit habían cumplido, no hacía falta decirle a la ciudadanía, a los simpatizantes, a los afiliados que no asistieron cuál era el punto de partida, cuántas personas habían votado, qué paso, qué se dijo, cuáles eran los incumplimientos estatutarios, cuál fue el documento final. No sé, dar una explicación argumentada y razonada para tal despropósito. Solo “adiós Partido Feminista”, casi con la misma concreción con la que antes se habían “cargado” el Área de la mujer, que a su juicio no llevaba a cabo muchas funciones. Dejadme decir que curiosamente, sí existe área para trabajar por los derechos de las personas LGTBI+. Vaya.

El sábado las redes ardieron. Ardieron, digo, porque la mayoría de las que ayer no dábamos crédito de la decisión tomada recordamos las “airadas reacciones” que hubo hace unos meses frente al comunicado que en diciembre hizo el Partido Feminista manifestando su disconformidad con respecto a la posición de Izquierda Unida en distintos temas.

“Habiendo tenido conocimiento esta Comisión de que se están desarrollando diversas estrategias organizadas por el lobby gay y sus acólitos, dirigidas a imponer en la sociedad el discurso queer, con las consecuencias nefastas de lograr la legalización de los vientres de alquiler, la aceptación de que los menores que se declaran transexuales puedan proceder a tratamientos médicos y quirúrgicos para cambiar de sexo, y la invisibilidad de la mujer como categoría, viene a declarar lo siguiente: Esta Comisión tiene que hacer constar su absoluto rechazo a tales proyectos legislativos y los movimientos de propaganda ideológica para que la sociedad admita semejantes objetivos”, arrancaba el Manifiesto del Partido Feminista.

Vaya... ahora resulta que a IU no le gusta que se condenen los vientres de alquiler, ni que se denuncie que se cambie el sexo quirúrgicamente a los menores, ¡menores! Se puede o no estar de acuerdo, pero ¿se expulsa de IU a los que piensan eso? Decir que no se acepta que nacidos hombres sean considerados mujeres solo por hecho de sentir que lo son, sentir, no es transfobia, es biología. El Partido Feminista y Lidia Falcón no tienen nada que objetar a que cada uno haga con su cuerpo lo que considere, y se sienta atraído sexualmente por quien le parezca y tenga relaciones y las formalice con cualquier sexo. En realidad el Partido Feminista no considera que una persona tenga menos derechos que otra. El Partido Feminista tiene demasiados frentes abiertos ⎯violencia machista, vientres de alquiler, abolición de la prostitución, defensa de la laicidad⎯ como para irse preocupando de todo lo que no atañe a las mujeres. Por eso se llama Partido Feminista, si no se llamaría de otro modo. ¿Dónde está la transfobia?

Hablar de lobby gay creado para legislar, o tratar de legislar, todo lo relativo a vientres de alquiler, tampoco es un ataque al movimiento LGTBI. Es simplemente constatar una realidad, la existencia de un colectivo de presión dentro de los gais que busca un determinado objetivo: comprar niños en España, porque de momento se tienen que ir al extranjero. Un lobby, no lo digo yo, lo dice la RAE, es ‘un grupo de personas influyentes, organizado para presionar en favor de determinados intereses’ y eso hacen y en IU, parece que les dejan. Como hay lobby heterosexuales, lobby de agricultores, lobbys enfermeros. Sin ir más lejos, un sindicato es también un lobby. ¿Acaso el movimiento feminista no es un lobby, no somos un colectivo de presión que intenta defender los derechos de las mujeres?

Hasta aquí no hay odio, hay política. Una política que, si leemos la convocatoria del próximo Congreso del Partido Feminista en Madrid habla de mujer, reproducción, violencia machista, prostitución, brecha salarial, vientres de alquiler, trabajo doméstico, tercera república... en fin, postulados no solo feministas sino de izquierdas.

El único discurso de odio que yo he leído ha venido de la presidenta de la Federación Plataforma Trans, Mar Cambrollé, que, emulando la terminología nazi, ha celebrado la expulsión de Partido feminista apelando a un “ejercicio de limpieza” (casi dice “solución final”). La misma Federación que, dicho sea de paso, firmó el manifiesto a favor de los vientres de alquiler. Aten cabos señoras y señores. Aten cabos.

No sé si en este país hace falta hablar del pasado militante de izquierdas y comprometido de Lidia Falcón, de que se ha dejado la piel luchando por la igualdad (incluida la de los gais y lesbianas), creo que no, sinceramente. Se podrá tener discrepancias con su postura, incluso, podremos decir que a veces le “pierde” la vehemencia pero ¿de verdad no se le cae la cara de vergüenza a aquellos que la tachan de tránsfoba? ¿No le da vergüenza a IU de haberla echado del partido? ¿Se puede estar tan enloquecido para decir que su discurso es el de Vox?

He coincidido con ella suficientes ocasiones para afirmar que si Billy el Niño no pudo con ella (para algunos será la primera de Vox que fue torturada por Billy el Niño, hasta ahí llega la demencia), difícil será que todos los modernos ⎯en su mayoría ocultos tras un pseudónimo, y muchos de ellos defensores de libros y teorías que no han leído⎯ que el sábado se felicitaban de haberse “cargado” al Partido Feminista y a Lidia Falcón, pueden sentarse a esperar, porque ni el feminismo, ni ella, van a dejar de defender el derecho de las mujeres. Porque somos muchas las que, recordando una de sus afirmaciones de hace unos años, pensamos que si quieren hacernos creer que "la mujer no existe, que somos únicamente género, no debemos olvidar que las bofetadas se las dan a las mujeres no al género". No esperéis que nos quedemos a poner la otra mejilla. Porque, como ha dicho Helena Villar en Twitter:” Izquierda Unida tragándose todo lo que se exporta desde Estados Unidos. Os tengo un ‘spoiler’: aquí estáis extinguidos”.

Evidentemente el Partido Feminista no es todo el feminismo, pero tampoco el feminismo español sería lo que es sin Lidia Falcón. Resulta paradójico que esos mismos que dicen que para ampliar la base social del feminismo y de las manifestaciones del 8M debemos incluir, transgéneros y sindicatos de prostitutas teledirigidos por empresarios de casas de alterne, ahora les sobren las mujeres del Partido Feminista.

#hemeroteca #transfobia #feminismo | En defensa del Partido Feminista

Imagen: Cuarto Poder / Lidia Falcón
En defensa del Partido Feminista.
Decir que no se acepta que nacidos hombres sean considerados mujeres solo por hecho de sentir que lo son, sentir, no es transfobia, es biología. Hablar de lobby gay creado para legislar, o tratar de legislar, todo lo relativo a vientres de alquiler, tampoco es un ataque al movimiento LGTBI. Se podrá tener discrepancias con la postura de Lidia Falcón, pero ¿de verdad no se le cae la cara de vergüenza a aquellos que la tachan de tránsfoba?.
Carmen Domingo | Cuarto Poder, 2020-02-25
https://www.cuartopoder.es/ideas/2020/02/25/en-defensa-del-partido-feminista-carmen-domingo/

“Con el 85% de votos a favor, la Asamblea Político y Social aprueba revocar la pertenencia del Partido Feminista de España a Izquierda Unida por reiterados incumplimientos estatutarios y mantener posiciones contrarias a las aprobadas en los órganos de IU”, decía el tuit de Izquierda Unida del pasado sábado 22 a las once de la noche. Y desde entonces, nada desde la coalición para explicar la expulsión de un partido de la coalición. Ni comunicado en su web (hasta ayer), ni declaración de ningún dirigente, ni más información sobre el debate. Les debió parece que con ese tuit habían cumplido, no hacía falta decirle a la ciudadanía, a los simpatizantes, a los afiliados que no asistieron cuál era el punto de partida, cuántas personas habían votado, qué paso, qué se dijo, cuáles eran los incumplimientos estatutarios, cuál fue el documento final. No sé, dar una explicación argumentada y razonada para tal despropósito. Solo “adiós Partido Feminista”, casi con la misma concreción con la que antes se habían “cargado” el Área de la mujer, que a su juicio no llevaba a cabo muchas funciones. Dejadme decir que curiosamente, sí existe área para trabajar por los derechos de las personas LGTBI+. Vaya.

El sábado las redes ardieron. Ardieron, digo, porque la mayoría de las que ayer no dábamos crédito de la decisión tomada recordamos las “airadas reacciones” que hubo hace unos meses frente al comunicado que en diciembre hizo el Partido Feminista manifestando su disconformidad con respecto a la posición de Izquierda Unida en distintos temas.

“Habiendo tenido conocimiento esta Comisión de que se están desarrollando diversas estrategias organizadas por el lobby gay y sus acólitos, dirigidas a imponer en la sociedad el discurso queer, con las consecuencias nefastas de lograr la legalización de los vientres de alquiler, la aceptación de que los menores que se declaran transexuales puedan proceder a tratamientos médicos y quirúrgicos para cambiar de sexo, y la invisibilidad de la mujer como categoría, viene a declarar lo siguiente: Esta Comisión tiene que hacer constar su absoluto rechazo a tales proyectos legislativos y los movimientos de propaganda ideológica para que la sociedad admita semejantes objetivos”, arrancaba el Manifiesto del Partido Feminista.

Vaya... ahora resulta que a IU no le gusta que se condenen los vientres de alquiler, ni que se denuncie que se cambie el sexo quirúrgicamente a los menores, ¡menores! Se puede o no estar de acuerdo, pero ¿se expulsa de IU a los que piensan eso? Decir que no se acepta que nacidos hombres sean considerados mujeres solo por hecho de sentir que lo son, sentir, no es transfobia, es biología. El Partido Feminista y Lidia Falcón no tienen nada que objetar a que cada uno haga con su cuerpo lo que considere, y se sienta atraído sexualmente por quien le parezca y tenga relaciones y las formalice con cualquier sexo. En realidad el Partido Feminista no considera que una persona tenga menos derechos que otra. El Partido Feminista tiene demasiados frentes abiertos ⎯violencia machista, vientres de alquiler, abolición de la prostitución, defensa de la laicidad⎯ como para irse preocupando de todo lo que no atañe a las mujeres. Por eso se llama Partido Feminista, si no se llamaría de otro modo. ¿Dónde está la transfobia?

Hablar de lobby gay creado para legislar, o tratar de legislar, todo lo relativo a vientres de alquiler, tampoco es un ataque al movimiento LGTBI. Es simplemente constatar una realidad, la existencia de un colectivo de presión dentro de los gais que busca un determinado objetivo: comprar niños en España, porque de momento se tienen que ir al extranjero. Un lobby, no lo digo yo, lo dice la RAE, es ‘un grupo de personas influyentes, organizado para presionar en favor de determinados intereses’ y eso hacen y en IU, parece que les dejan. Como hay lobbys heterosexuales, lobbys de agricultores, lobbys enfermeros. Sin ir más lejos, un sindicato es también un lobby. ¿Acaso el movimiento feminista no es un lobby, no somos un colectivo de presión que intenta defender los derechos de las mujeres?

Hasta aquí no hay odio, hay política. Una política que, si leemos la convocatoria del próximo Congreso del Partido Feminista en Madrid habla de mujer, reproducción, violencia machista, prostitución, brecha salarial, vientres de alquiler, trabajo doméstico, tercera república... en fin, postulados no solo feministas sino de izquierdas.

El único discurso de odio que yo he leído ha venido de la presidenta de la Federación Plataforma Trans, Mar Cambrollé, que, emulando la terminología nazi, ha celebrado la expulsión de Partido feminista apelando a un “ejercicio de limpieza” (casi dice “solución final”). La misma Federación que, dicho sea de paso, firmó el manifiesto a favor de los vientres de alquiler. Aten cabos señoras y señores. Aten cabos.

No sé si en este país hace falta hablar del pasado militante de izquierdas y comprometido de Lidia Falcón, de que se ha dejado la piel luchando por la igualdad (incluida la de los gays y lesbianas), creo que no, sinceramente. Se podrá tener discrepancias con su postura, incluso, podremos decir que a veces le “pierde” la vehemencia pero ¿de verdad no se le cae la cara de vergüenza a aquellos que la tachan de tránsfoba? ¿No le da vergüenza a IU de haberla echado del partido? ¿Se puede estar tan enloquecido para decir que su discurso es el de Vox?

He coincidido con ella suficientes ocasiones para afirmar que si Billy el Niño no pudo con ella (para algunos será la primera de Vox que fue torturada por Billy el Niño, hasta ahí llega la demencia), difícil será que todos los modernos ⎯en su mayoría ocultos tras un pseudónimo, y muchos de ellos defensores de libros y teorías que no han leído⎯ que el sábado se felicitaban de haberse “cargado” al Partido Feminista y a Lidia Falcón, pueden sentarse a esperar, porque ni el feminismo, ni ella, van a dejar de defender el derecho de las mujeres. Porque somos muchas las que, recordando una de sus afirmaciones de hace unos años, pensamos que si quieren hacernos creer que "la mujer no existe, que somos únicamente género, no debemos olvidar que las bofetadas se las dan a las mujeres no al género". No esperéis que nos quedemos a poner la otra mejilla. Porque, como ha dicho Helena Villar en Twitter:” Izquierda Unida tragándose todo lo que se exporta desde Estados Unidos. Os tengo un ‘spoiler’: aquí estáis extinguidos”.

Evidentemente el Partido Feminista no es todo el feminismo, pero tampoco el feminismo español sería lo que es sin Lidia Falcón. Resulta paradójico que esos mismos que dicen que para ampliar la base social del feminismo y de las manifestaciones del 8M debemos incluir, transgéneros y sindicatos de prostitutas teledirigidos por empresarios de casas de alterne, ahora les sobren las mujeres del Partido Feminista.

lunes, 24 de febrero de 2020

#hemeroteca #violenciamachista #mayores | Julia Almansa: “Invisibilizar a las mujeres mayores víctimas del maltrato es violencia de género”

Imagen: Cuarto Poder / Julia Almansa
Julia Almansa: “Invisibilizar a las mujeres mayores víctimas del maltrato es violencia de género”.
Charla con la directora de la Fundación Luz Casanova, que ayuda a convertir a víctimas en supervivientes sin importar la edad.
Nuria Coronado | Cuarto Poder, 2020-02-24
https://www.cuartopoder.es/feminismo/2020/02/24/julia-almansa-invisibilizar-a-las-mujeres-mayores-victimas-del-maltrato-es-una-forma-mas-de-violencia-de-genero/

En silencio, de puntillas y a solas. Muy a solas. Así cargan con la violencia de género las víctimas mayores de 65 años de nuestro país. Ellas son una parte de la población invisible, pero que de media (según el estudio Mujeres mayores de 65 años víctimas de violencia de género elaborado por Cruz Roja y la Universidad Carlos III) ha sufrido esta brutal realidad por parte de su pareja o expareja durante más de 40 años en un 40% y de 20 a 30 años en un 27% de los casos.

Una realidad que la Fundación Luz Casanova conoce muy bien. Desde el año 2007 trabaja con pico y pala, y lo que haga falta, con grupos “donde se fomenta el apoyo entre ellas que les permita romper el aislamiento y potenciar la comunicación e iniciar nuevas relaciones, así como contar con espacios de desahogo y dedicar su tiempo libre a actividades que les agraden”, tal y como explica Julia Almansa, su directora.

“Hay que apoyarlas de manera especial porque son especialmente vulnerables, no solo por la edad, sino porque la duración del maltrato les ha causado profundos daños y por ellos han desarrollado sentimientos de indefensión, incapacidad e impotencia que les dificultan plantearse alternativas a su situación. Una de las mayores dificultades que tienen es encontrar espacios donde puedan hablar de sus preocupaciones, y de sus problemas sin ser juzgadas. Este proyecto trata de crear espacios de confianza y ayuda”, añade.

- ¿Las secuelas de estas mujeres durante décadas hacen que desconozcan la libertad?

- Las secuelas de la violencia machista son múltiples y efectivamente, uno de los problemas es la merma de la autoestima de las mujeres que la sufren, la dependencia, la falta de autonomía... Sí, en otras palabras la violencia genera una pérdida de libertad. Y para enfrentarnos a ese problema hace falta ayudar a las mujeres a reconstruir sus vidas para que de víctimas pasen a ser supervivientes. No es sencillo. No hay fórmulas mágicas. Quizás la única manera sería educar en igualdad en un sistema no violento ni machista. Es la única vía para no tener que enfrentarnos a ese daño.

- Las consecuencias en su salud muchas veces han sido confundidas con la depresión o con enfermedades que no diagnostican que lo que tienen es otra cosa...
- Sí, es muy frecuente. Ocurre por dos motivos. Para empezar, en ocasiones las mujeres no relatan la situación en la que se encuentran porque el propio agresor las acompaña en la visita al especialista. Y a esos profesionales, y con el maltratador al lado, solo le cuentan los síntomas; no el problema. Pero además, en el ámbito sanitario también falta formación: la medicina se está aplicando sin perspectiva de género y para acabar con las violencias machistas la educación es fundamental. En la investigación realizada por la Delegación de Gobierno para la Violencia de Género: La atención primaria frente a la violencia de género; necesidades y propuestas, se daba un dato tremendamente revelador. Se aseveraba que un profesional formado en violencia de género es capaz de detectar tres veces más casos de violencia que uno que no lo está. Muchas veces las medican, las tratan con ansiolíticos y no ven los golpes, que son los que les causan la depresión.

- En la Fundación habéis conocido y ayudado a muchas Anas Orantes. ¿Cómo llegan a vosotras y como se sienten?
- Llegan a través de diferentes vías en función de los programas que atendemos, ya que trabajamos con mujeres mayores de 65, con mujeres adolescentes y con mujeres que necesitan alojamiento de emergencia. En algunos casos vienen derivadas de diferentes recursos sociales; en otros, por iniciativa propia, cuando identifican que lo que están viviendo es violencia, como es el caso de las mujeres mayores de 65 años. Llegar a un lugar donde los equipos entienden qué es lo que has vivido, donde no se juzga, no se revictimiza y donde el objetivo es que las mujeres puedan crear las bases para sanar una vida de violencia y salir de ella se percibe como una liberación. No obstante, no es un camino fácil ni exento de miedos. Es un proceso muy complejo que requiere de muchos apoyos.

- Las mujeres maltratadas mayores guardan silencio, ¿cuántas de ellas no son conscientes de que lo que les sucede es violencia de género?
- Para empezar, el concepto "violencia de género" es absolutamente novedoso para ellas. Son mujeres que cargan con el peso de una educación y una sociedad que ni se planteaba los derechos de una mujer a ser libre y vivir fuera de un círculo de violencias. Pero aparte, muchas veces guardan silencio porque cuando hablaron, se las pidió que callaran. Se les decía que eso que vivían era lo que había, que no existía otra alternativa. Incluso algunas de ellas, cuando tras muchos años de maltrato se deciden a salir de esta situación, se encuentran sin el respaldo de sus hijos ya adultos. En otras ocasiones, tras tantos años de dolor, ellas normalizan esas violencias; es una forma de sobrevivir. Pero lo cierto es que cuando se trabaja con ellas y empiezan a aflorar sus historias de vida, su respuesta es extraordinaria: son mujeres absolutamente valiosas y valientes.

- ¿Creen que el maltrato, al ser algo que sucede en casa, también se debe solucionar ahí?
- No. Ni mucho menos. No estamos hablando de una violencia doméstica que deba resolverse dentro de la casa. Es violencia de género. Lo que pasa es que, hasta hace bien poco, se consideraba una cuestión privada que debía permanecer en el seno de la familia. Esa creencia hace que para estas mujeres mayores víctimas de violencia resulte especialmente complejo solicitar cualquier tipo de ayuda y que su situación salga a la luz.

Poner fin a una relación de violencia y llegar a tomar la decisión de abandonar al maltratador es un proceso largo y doloroso. A la ruptura del silencio para estas mujeres, se opone su aislamiento, la falta, en ocasiones, de apoyo por parte del entorno, y la mayor dependencia económica con el agresor. Además, no suelen tener información sobre sus derechos. Por todo eso, para que puedan salir de la situación de maltrato, es imprescindible que la mujer sea capaz de identificar el problema y que conozca los recursos que están a su disposición. En el estudio de la Universidad de Comillas, La violencia de género en la pareja o en la ex pareja de mujeres mayores de 60 años, se veía que el 24,4% de las mujeres entrevistadas no tenía información sobre los recursos existentes para víctimas de violencia y que el 14,4% no ha oído hablar de la Ley de Violencia de Género. Por eso resulta vital acompañarlas para que sean conscientes del maltrato que viven, para que entiendan que la violencia no es doméstica, que es una realidad que sufrimos las mujeres, un daño estructural de una sociedad no igualitaria. Deben saber que son sobrevivientes y que a pesar de los años tienen una oportunidad para hacer otra vida, más libre y feliz.

- ¿Las violaciones en su matrimonio son tónica general?
- Desgraciadamente son más frecuentes de lo que cabría imaginar. El "no" es siempre "no", en cualquier estado. Sin embargo eso no siempre se ha entendido así. La realidad es que en muchas ocasiones las mujeres relatan violaciones continuas en sus relaciones de pareja estables. La violencia sexual es un tipo de violencia muy frecuente y sobre la que todavía existe mucho tabú.

- ¿Qué recursos requieren estas mujeres con respecto a otros perfiles de mujeres maltratadas?
- En la actualidad no hay recursos específicos que tengan en cuenta las necesidades de las mujeres mayores. Es necesario que estas mujeres puedan contar con un apoyo especializado, coordinado y conocedor tanto de los recursos de la Red de Atención Integral para la Violencia de Género, como de los recursos y funcionamiento de la Consejería de Mayores y Asuntos Sociales. Y es importante que se tenga en cuenta que las necesidades de las mujeres son importantes para su bienestar. Los efectos de no tenerlas en cuenta, no visibilizarlas en la cotidianeidad, ni cuidar la forma de relacionarse con ellas, supone una forma más de violencia de género. Luego habría que pensar en soluciones residenciales específicas, ya que actualmente la red de alojamiento protegido no puede cubrir sus necesidades.

- ¿Qué necesitan para darse cuenta de que el modelo de la desigualdad, en el aguantar, no va con ellas?
Necesitan ser capaces de imaginarse de otro modo, necesitan quitarse de encima ese sentimiento de culpa que tanto daño ha hecho a las mujeres, necesitan quererse, saber que valen. Deben creer que hay salida, que hay otras mujeres que lo han hecho, que hay recursos, que hay otro tipo de masculinidades... Necesitan descubrir la igualdad.

- En estos casos el apoyo de la familia resulta fundamental pero por desgracia no siempre se da. Hijos e hijas que les piden que aguanten... ¿Cuánto de frecuente es esto?
- Mucho más de lo que cabría suponer. La presión social y familiar ha llevado a muchas mujeres a pensar que deben aguantar durante toda la vida a su agresor. Se encuentran muy frecuentemente con una falta de apoyo del entorno más cercano, el de sus hijos e hijas. Es también normal ver que sus familias no las creen, que minimizan lo que empiezan a contar, que no entienden la verdadera realidad. También vemos cómo a veces las culpabilizan o animan a mantenerse en esa situación y les dicen que para qué van a dar ese paso tras toda una vida juntos.

- ¿Cuánto daño ha hecho a las mujeres nacidas a mitad del siglo pasado el lema machista de la iglesia adoctrinadora en la resignación?
- Mucho, esa resignación, en cualquier credo o religión, ha sido especialmente cruel contra las mujeres. Ellas simplemente tenían que soportar y aguantar. El esquema de valores les pedía una entrega absoluta y sin condiciones a las demás personas, se les exigía el cuidado y atención de las necesidades de las demás personas. Bajo ese prisma, preocuparse por una misma o demandar necesidades propias podía ser considerado un acto de egoísmo. Las mujeres eran percibidas por y para las demás personas y siempre a disposición. Y en otras muchas, las que intentaban hacer visibles o reclamar espacios de igualdad o dignidad, aparecía un gran sentimiento de culpa y hasta rechazo social.

- ¿Hay algo más bello que el feminismo cuando llegas a esta edad?

- El feminismo es igualdad y no, no hay nada más bello, pero eso vale a todas las edades, a todas las personas y a todos los sexos, porque enriquece. Hace falta dejarse de sectarismos y entender que o estamos todas y todos o no avanzamos.

- ¿Qué mensaje le lanzas a la sociedad al respecto de todas estas mujeres?

- Que no podemos dejar de batallar por la igualdad, que lamentablemente estamos todavía lejos de alcanzarla y todas y todos debemos mirarnos y revisarnos para desaprender. Les debemos todo a esas mujeres sabias que nos han puesto aquí. Y si miramos al futuro, le debemos todo a esas mujeres sabias que están por nacer, las hijas de mañana: se merecen -por fin- una sociedad justa e igualitaria.

“Una vida que no es vida”
Esta es la radiografía elaborada por Cruz Roja y la Universidad Carlos III del calvario que padecen las “Mujeres mayores de 65 años víctimas de violencia de género”.
  • El 40% de las mujeres encuestadas llevaba 40 años y más sufriendo violencia, el 27% entre 20 y 30 años.
  • La violencia se dispara en determinados acontecimientos vitales: el 78% asocian episodios violentos con el matrimonio, el 30% con el noviazgo y el mismo porcentaje con el nacimiento de los hijos e hijas. Los problemas de dinero se han vinculado a la violencia en un 43% de los casos.
  • La violencia física se da en el 78% de ellas a lo largo de su vida: el maltratador les ha propinado empujones, y/o las ha sujetado o tirado del pelo. Un 75% dicen que han sido abofeteadas o que les han arrojado algo para hacerles daño. El 63% señalan que han sido golpeadas con el puño o con algún objeto. El 50% refieren haber recibido patadas, o haber sido arrastradas por el suelo. El 44% han sido amenazadas con pistolas, cuchillos u otras armas, y el 30% señalan que el maltratador intentó asfixiarlas o quemarlas.
  • La consecuencia de dicha violencia es que el 68% sufre cortes, rasguños o hematomas, un 28% lesiones en los ojos u oídos. El 18% luxaciones, el 15% esguinces, el 12% fracturas de huesos, el 11% heridas profundas y el mismo porcentaje, lesiones internas.
  • En relación a la violencia sexual, el 56% de las mujeres encuestadas afirman haber mantenido relaciones sexuales contra su voluntad, porque tenían miedo de lo que el maltratador les podría hacer si se negaban. El 30% han referido verse obligadas a realizar prácticas sexuales que les resultaban degradantes o humillantes.
  • Con respecto a la violencia económica, seis de cada diez señalaron que el maltratador les impedía tomar decisiones relacionadas con la economía familiar y/o realizar compras de forma independiente; el 55% indicaron que no recibían dinero para los gastos del hogar, el 41% dijo que él se apropiaba de su dinero, el 34% que no la dejaba trabajar o estudiar fuera del hogar y un 31% que se apropiaba de sus bienes.
  • El 70% de las mujeres señala que sus hijos e hijas han presenciado algunas de las agresiones sufridas, y tres de cada diez indican que también fueron víctimas de agresiones, insultos, menosprecios e intimidaciones. El 19% señalan que, a consecuencia de ello, hijos e hijas han sufrido lesiones físicas graves.