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viernes, 17 de mayo de 2024

#libros #vih | Alguien tendrá que serlo : reflexiones sobre vivir con VIH

Alguien tendrá que serlo : reflexiones sobre vivir con VIH / Gustavo Pecoraro.

Barcelona [etc.] : Egales, 2024 [05-17].
142 p.

/ ES / Libros / ENS / Activismo / Personas seropositivas / Testimonios / VIH-Sida / Visibilidad

📘 Ed. impresa: ISBN 9788419728517 / 16.95 €
📝 APA-7: Pecoraro, Gustavo (2024). Alguien tendrá que serlo: reflexiones sobre vivir con VIH. Egales.


Para las personas que vivimos con VIH, el 1.º de diciembre son los 365 días del año. Quienes decidimos ser visibles no somos mejores o peores que quienes decidieron no serlo. Pero nuestra visibilidad aporta algo inmenso. Alguien tiene que hacerlo ahora, como otros lo hicieron antes. Pensemos si fuera lo contrario, si todos nos hubiésemos callado. ¿En qué situación estaríamos? ¿Quién hubiera denunciado, ocupado las calles, recordado a los primeros muertos, cuidado su legado, exigido políticas sanitarias? Alguien tiene que hacerlo, por los otros que lo hicieron. También por los que nunca lo harán.

Con textos de los doctores Pedro Cahn y Santiago Moreno Guillén, de Carmen Martín, de Gastón Devisich y del periodista Emilio de Benito.

viernes, 22 de febrero de 2019

#hemeroteca #vih #saludsexual | Jean-Michel Molina: “La pastilla anti-VIH es una cuestión de derechos humanos”

Imagen: El País / Jean-Michel Molina
Jean-Michel Molina · Experto en sida: “La pastilla anti-VIH es una cuestión de derechos humanos”.
El médico francés lidera el mayor ensayo sobre el uso de PrEP, la profilaxis preexposición en la vida real.
Emilio de Benito | El País, 2019-02-22
https://elpais.com/sociedad/2019/02/08/actualidad/1549645260_771411.html

El estudio IPERGAY (2015) consagró la evidencia de que una pastilla tomada antes de tener relaciones sexuales desprotegidas impedía que se adquiriera el VIH (la profilaxis preexposición o PrEP). Y el PREVENIR, en curso, es el mayor hecho en la vida real, y va en camino de confirmar esa eficacia de cerca del 97%. Ambos tienen un investigador principal común, Jean-Michel Molina, francés nacido en Argelia hace 60 años con ascendencia española. Este médico parisino es más que un científico. Actúa como todo un abanderado de que "hay que incluir la PrEP en los planes para erradicar el sida, junto con el diagnóstico precoz y el tratamiento temprano (y sin olvidar el preservativo)". El problema es que "los Gobiernos son demasiado tímidos para implantarla".

Molina ha estado el 8 de febrero en Madrid para asistir al HIBIC, un encuentro sobre investigación en VIH que patrocina Gilead, el laboratorio que fabrica la pastilla. Casi no hay que preguntarle. Él solo enumera los hallazgos, las pegas "de los escépticos", y su respuesta ante los planteamientos de quienes desde puntos de vista científicos, económicos y éticos cuestionan lo que él propugna: "Que el acceso a la PrEP es una cuestión de derechos humanos. Todo el mundo tiene derecho a vivir una sexualidad libre sin la angustia de pensar que se puede infectar por el VIH. Porque, seamos sinceros, aunque la situación ha mejorado mucho, el diagnóstico no es una buena noticia. Por eso los afectados lo ocultan a su familia y a su entorno, y les supone tener que estar yendo al médico a consultas y pruebas. Y eso en los países ricos. En otros, la gente todavía muere de sida".

En el estudio PREVENIR, todos los participantes (más de 2.100 actualmente, con planes de llegar a 3.000) tienen acceso a la pastilla que previene el sida. Se ha escogido a hombres que tienen sexo con hombres "porque entre ellos la incidencia del VIH es alta, y hace falta que haya muchos casos para hacer el estudio", explica Molina. Una vez establecida en el IPERGAY que la eficacia como protección es del 97% –"al nivel del preservativo", dice el investigador–, los dos grupos del trabajo se han conformado según el régimen en que van a tomas la medicación: los que lo hacen todos los días, o los que solo lo hacen antes de una relación. "Los datos preliminares indican una protección superior. No ha habido ni una transmisión". En Francia, la pastilla para la PrEP es gratis para los usuarios "para no crear una desigualdad en el acceso". Y la pauta que se recomienda es, si se desea utilizar esporádicamente, tomar dos entre 24 y 2 horas antes de la relación, y luego una a las 24 horas y otra a las 48. "Pero las personas no siguen siempre esta pauta o la de uso diario. Cambian según les interesa".

Con esta evidencia, el médico responde sin dudar a las pegas que la implantación del método recibe. "Hay quien dice que para qué dar una pastilla para algo que podría solucionarse con el condón. pero eso es como si dijéramos a las mujeres que no les damos píldoras anticonceptivas porque pueden usar el preservativo. Cada uno tiene que poder disfrutar de su sexualidad. Habrá quien quiera la pastilla, quien use el preservativo y quien quiera asegurarse utilizando ambos métodos, pero ese es su derecho", insiste.

También discute que deba restringirse su uso porque aumentan las enfermedades de transmisión sexual (ETS). Aparte del símil con la píldora anticonceptiva, señala que "las ETS ya estaban en aumento antes de la PrEP. Además, siendo sinceros, estas se curan con bastante facilidad y no se pueden poner al mismo nivel que el VIH", dice. Y, además, añade que las personas que reciban la PrEP recibirán un seguimiento médico continuado, ya que tendrán que ir al médico a por la receta, lo que permitirá detectar antes si tienen VIH u otra enfermedad, vacunarles de las ETS que tienen vacuna y atender otros aspectos, como el consumo de drogas que se asocia a algunos comportamientos de riesgo (el llamado chemsex, relaciones generalmente en grupo estimuladas con drogas en sesiones que duran horas).

Por último, desmiente el argumento economicista. "En Francia, una persona con VIH le costará al sistema unos 500.000 euros a lo largo de su vida. La caja de 30 pastillas cuesta 200 euros en la farmacia, y se calcula que cada año tienen que recibir PrEP entre 60 y 70 personas para evitar una transmisión. El gasto compensa". Haciendo algunos números, eso quiere decir que en el peor de los casos, la medicación de esas 70 personas con una pastilla diaria son 168.000 euros. Y ello suponiendo que todas la tomen a diario, porque si siguen un régimen a demanda (solo cuando prevén que van a tener relaciones) será menos. Y eso sin contar con que ya hay medicaciones genéricas, que cuestan la cuarta parte. "Las personas no estarán toda la vida tomando la pastilla. Lo harán cuando no tengan una pareja monógama, cuando sean activos sexualmente", explica. Para evitar suspicacias, el Gobierno francés también reembolsa los preservativos, con lo que los dos métodos salen gratis.

Molina está convencido de que todo el que sienta que la necesita debe poder acceder a la pastilla. "No es un método de emergencia para gais promiscuos. No debe asociarse a ellos, porque entonces habrá quien no quiera recibirla o quien piense que no es para ello. Solo las personas en pareja monógama con una persona sin VIH o con VIH pero tratado y con carga viral indetectable [que la concentración de virus en su sangre es tan baja que no se puede transmitir] no son candidatos a recibirla", insiste. "Lo que es inaceptable es que le demos un diagnóstico de VIH a alguien a quien no le hayamos informado antes de que había una manera de evitarlo", concluye.

España se prepara para la implantación
La responsable del Plan Nacional sobre Sida, Julia del Amo, anunció el pasado noviembre que el Ministerio de Sanidad estaba estudiando cómo implantar el uso de la PrEP (profilaxis preexposición, la pastilla que previene de contraer el VIH). El pasado 5 de febrero, la titular del departamento, María Luisa Carcedo, convocó el pleno de la Comisión Nacional de Coordinación y Seguimiento de los Programas de Prevención del Sida, que no se reunía en cuatro años. Y en él avanzó cómo estaba la situación.

Según han relatado personas que asistieron a la reunión, se les informó de que en noviembre de 2019 se acordó con el laboratorio que fabrica la pastilla, Gilead, un acuerdo para que la donara para estudiar la viabilidad del plan de extenderla.

La Dirección General de Salud Pública, de la que depende el Plan, ya ha solicitado el permiso correspondiente a la Comisión de Salud Pública, que deberá contestar en marzo. Ahora falta que las comunidades den el número de personas candidatas a recibir este tratamiento, configurar un grupo de trabajo para la implantación.
 
Las ONG y sociedades científicas españolas tienen claro su apoyo a que se extienda el uso de esta medida, y Sanidad está de acuerdo con la idea general, pero hay que fijar las condiciones de acceso y calcular su impacto, aunque este se verá reducido porque ya hay varias formulaciones genéricas disponibles.

lunes, 30 de julio de 2018

#hemeroteca #vih | Seropositivo controlado y sin transmitir el VIH

Imagen: El País / 'Indetectable = Intransmisible' en Aids 2018
Seropositivo controlado y sin transmitir el VIH.
El Congreso Internacional del Sida presenta un amplio estudio que ratifica, una vez más, que si un portador no tiene carga viral detectable, no hay riesgo de contagio.
Emilio de Benito | El País, 2018-07-30
https://elpais.com/elpais/2018/07/25/planeta_futuro/1532536785_759238.html

Deambulaban por la Conferencia Internacional sobre el Sida AIDS2018 muchas personas con camisetas moradas y un lema: U=U. No eran matemáticos con un axioma, sino activistas con un mensaje claro que, poco a poco, se va imponiendo entre las organizaciones de afectados y los sanitarios que les tratan: 'Undetectable = Untransmittable'. En castellano, I=I, 'Indetectable = Intransmisible'. Son los herederos del primer lema potente en esta infección, el ABC de "abstinencia, sé fiel (be faithful en inglés) y usa condones", con el que se intentó frenar la epidemia en los ochenta, un planteamiento que solo ha tenido éxito real cuando se añadió la D, dar medicación, que es justo en lo que se basa el mensaje I=I.

La idea que subyace parece obvia, pero ha costado que sea aceptada por todos: si una persona mantiene la concentración de virus circulante a un nivel indetectable en una analítica, eso quiere decir que tiene tan pocos patógenos en sus fluidos que no puede causar una transmisión efectiva en otra persona aunque tenga relaciones sin protección con ella. Y ese nivel de carga viral (el nombre oficial de la cantidad de virus en sangre o en otros fluidos) lo alcanzan la mayoría de las personas que están diagnosticadas, tienen acceso a la medicación y la toman de acuerdo con las pautas establecidas (básicamente, una vez al día).

La idea parece elemental, pero todavía se sigue investigando. En esta conferencia, a la que El País asistió invitado por el laboratorio ViiV, se presentaron resultados del estudio Partner 2, en el que se han recogido datos de casi mil parejas de gais que tenían sexo anal y que eran serodiscordantes, es decir, que uno tenía el VIH (el seropositivo) y el otro, no (el seronegativo). Y el resultado, después de más de 77.000 relaciones desprotegidas, es que ha habido cero transmisiones entre ellos.

Este estudio sigue a otro, el Partner 1, que se centró en parejas heterosexuales también serodiscordantes que practicaban coito vaginal. El resultado fue el mismo (cero transmisiones), pero había dudas de si durante las relaciones anales, más agresivas para las mucosas, había mayor riesgo de transmisión. Se ha visto que no.

El congreso, que se celebró la semana pasada en Ámsterdam, tuvo varias sesiones sobre este aspecto de la no transmisibilidad del virus, porque no es solo relevante clínicamente. También tiene una importante carga psicológica para los afectados. Los estudios demuestran que el miedo a transmitir el virus afecta profundamente a sus relaciones. Y existe, además, un importante factor social, ya que el ser no transmisible ayuda a eliminar el estigma, tanto el autosentido como el de los demás.

En un taller paralelo al congreso, se discutieron estos asuntos y se clarificaron aspectos técnicos. Por ejemplo, la pregunta de cuánto tiempo ha de estar la carga viral indetectable para que el individuo no pueda transmitir el virus. Y la conclusión fue que eso sucede desde el momento en que es indetectable. Eso sí, el preservativo sigue siendo necesario para evitar otras infecciones de transmisión sexual.

A ese taller acudieron representantes de la Sociedad Española de Investigación en Sida, Seisida. Su presidenta, María José Fuster, señaló después que la organización está preparando un comunicado oficial al respecto porque cree que el mensaje de I=I aún es visto con miedo por algunos médicos y la Administración.

El otro hallazgo de mercadotecnia reciente en el campo del VIH es la estrategia 90-90-90, que se puede resumir en que el 90% de los infectados estén diagnosticados; que, de estos, un 90% reciba medicación, y que, de estos, el 90% consiga tener una carga viral indetectable. A estos tres 90, los activistas intentan añadir un cuarto: que el 90% de los afectados afirme que tiene una buena calidad de vida. Esto pasa por los otros tres 90, más la eliminación del estigma y el fin de la discriminación social y económica.

Precisamente Seisida presentó el martes un póster en el que medía la calidad de vida de los afectados mediante una encuesta. Fuster, que ha dirigido el trabajo, destaca que se miden 29 aspectos dentro de una escala internacionalmente validada, y que, en su conjunto, las mujeres dan peor que los hombres. Y que hay dos áreas de insatisfacción mayor: la situación económica, con casi un 20% que no recibe ningún ingreso, y la satisfacción con su vida sexual, un tema en el que hay gran diferencia entre hombres y mujeres.

La cura de la hepatitis C no evita las reinfecciones
Curarse de la hepatitis C no deja a la persona a salvo de volver a infectarse con el virus. Los nuevos medicamentos que tiene tasas de eficacia de más del 95% no evitan la reinfección. Como los mecanismos de transmisión del virus de la hepatitis C y el del VIH son los mismos, ha habido tradicionalmente un importante numero de coinfectados. Esto estaba disminuyendo al evitarse la afectación hepática, pero ahora empieza a haber datos de personas que, una vez curadas, vuelven a adquirir el virus.

En la Conferencia Internacional sobre Sida AIDS2018 que se celebra en Ámsterdam, el Grupo Español para el estudio del Sida, Gesida, ha presentado un trabajo, dirigido por Juan Berenguer, del hospital Gregorio Marañón de Madrid, en el que se ha medido este hecho, y ha visto que en hombres que tienen sexo con hombres la tasa de reinfecciones es del 5,93%, mientras que en los usuarios de droga es del 0,21%.

Esto representa un problema de salud publica, ha dicho Berenguer, ya que la intransmisibilidad del VIH no implica que se esté a salvo de otras enfermedades de transmisión sexual, como las hepatitis, por lo que el condón sigue siendo necesario.

sábado, 7 de julio de 2018

#hemeroteca #lgtbi #orgullo | Uge Sangil: “Hemos conseguido un Orgullo que reivindica desde la celebración”

Imagen: El País / Uge Sangil
Uge Sangil Presidenta de la FELGTB: “Hemos conseguido un Orgullo que reivindica desde la celebración”.
"Vivo en la otra acera, pero no es porque me apetezca".
Emilio de Benito | El País, 2018-07-07
https://politica.elpais.com/politica/2018/07/06/actualidad/1530877285_094001.html

Todavía se emociona cuando recuerda su primer pregón del Orgullo como presidenta de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB) el pasado miércoles. "Cuando hablé del acoso escolar, vi a mucha gente ya grande llorar". Dice "grande" y no "mayor" con un inconfundible acento canario, porque Uge Sangil nació hace 49 años en La Palma, y, después de una dilatada carrera de activista, es desde el 16 de abril presidenta de la federación.

Este sábado presidirá la manifestación estatal del Orgullo LGTB (de Atocha a Colón en Madrid), y en su despacho una gran pizarra marca la cronología del evento –"llegada de la alcaldesa, recepción de políticos"– y, en la pared, unos papeles adhesivos establecen el lugar de cada uno de los políticos y activistas en la pancarta de cabecera. Como es habitual (solo hubo una excepción el año pasado) no habrá nadie del PP. "Ni les hemos invitado. Se comprometieron a apoyar la ley de igualdad de trato y no discriminación, pero este año no solo no la votaron en el Congreso, sino que presentaron una enmienda a la totalidad", explica convencida.

Coincidente con su llegada al cargo, la manifestación recupera un tema que ya protagonizó la marcha de 2005: los trans. Este año, el lema es ‘Por la liberación trans. Conquistando la igualdad’. Sangil no dice transexuales. Explica que trans es "un término paraguas" donde, aparte de los transexuales propiamente dichos, se incluye a los agénero o a quienes son, como ella, no binarios. Esa T es la prueba de que la sucesiva visibilización de identidades y orientaciones no heterosexuales no es "un ejercicio teórico". Detrás de cada una (la I de intersexual, la Q de ‘queer’...) "estamos personas". "Nosotras no vivimos en el binomio hombre o mujer, y no nos sentimos ni una cosa ni otra".

Habla siempre de sí misma en femenino, porque, además, es lesbiana. Pero cuando habla de todos, encadena las tres terminaciones: "pequeños, pequeñas y ‘pequeñes’; nosotros, nosotras y ‘nosotres’". Se nota que viene del feminismo y las teorías ‘queer’. Y se define como "esa del pelo blanco con nombre no binario", ese Uge cuya e final no remite ni a lo masculino ni a lo femenino. "Antes hablaba muy poco de mi identidad, pero ahora lo hago cada vez más", afirma. "Es importante que los jóvenes vean que no están solos, que tengan referencias". Pero insiste en que no quiere dejar de decir que es lesbiana. "Creo en la lucha de las mujeres y en su visibilidad. Pero yo soy más que eso", se reivindica. Y cree que esa condición puede ayudar en su lucha. "Desde el heteropatriarcado no nos dejan avanzar, pero puede que desde las identidades diversas podamos ayudar a romper con la esclavitud que nos quieren imponer".

Sangil tiene claro el sentido de la manifestación. "Somos el único Orgullo de los importantes del mundo que mantiene la reivindicación con la fiesta. Y es que seguimos sintiendo que queda mucho por hacer. Seguimos siendo maltratadas, pegadas, nos matan en muchos países, en muchas sociedades se nos considera enfermas o desviadas. Hace unos días conseguimos un poquito, que el CIE-11 [la clasificación internacional de enfermedades de la Organización Mundial de la Salud] nos quite de enfermos mentales. Pero, a cambio, nos define como incongruentes de género. Y no somos incongruentes. Incongruente es la sociedad cuando no entiende que yo defino lo que soy. Seguimos sintiendo que queda mucho por hacer. Puede ser que los hombres gais tengan muchos derechos reconocidos, pero con las mujeres lesbianas y las trans no pasa lo mismo. Cada año cuando se publican las listas de las personas del colectivo LGTB más incluyentes, casi todo son gais; la presencia de mujeres lesbianas, bisexuales y trans es cero".

Tampoco duda del valor de la fiesta de estos días en Madrid (y las semanas pasadas en muchísimos lugares de España). "Este colectivo es alegre y orgulloso, orgullosa, ‘orgullose’. Tenemos la resiliencia muy alta. Y también necesitamos divertirnos, mostrarnos como somos, enseñar nuestras plumas orgullosas. Porque nosotras somos como somos. Y tal y como somos, amamos. Y tal y como somos, sentimos".

"Vivo en la acera de enfrente, pero no es porque me apetezca"
Especializada en la educación en la diversidad, la presidenta de la FELGTB, Uge Sangil, se ríe cuando se le recuerda que hay quien piensa que eso que ella hace es propaganda de la homosexualidad para convertir a los niños. "La época del electrochoque ya pasó, y no se convirtió a nadie en heterosexual", dice. "Educar es aprender a respetar y a ver la diversidad. Es importantísimo empezar cuando niños, porque el niño, la niña, el ‘niñe’, tienen una mente abierta. En esas edades es más fácil aceptar la diversidad, que aprendan que no somos distintos ni anormales, sino diversos, y que así nos enriquecemos unos a otros. Pero eso no se puede hacer solo en la educación reglada, sino en la no reglada y en familia. Si no, es imposible conseguir lo mismo".

"Cuando hablamos de nosotros, hablamos de derechos humanos y de la diversidad del ser humano. Nadie que no se sienta gay, lesbiana o trans va a serlo ni va a cambiar. No es algo que se pueda cambiar. Es algo interno que tú sientes, pero que no puedes hacer sentir a otra persona", afirma.

Y añade un argumento práctico: "No es fácil vivir una orientación o una identidad que no sea heterosexual. Yo vivo en la acera de enfrente, pero no es porque me apetezca. Es porque no me han dejado vivir en la otra”.

viernes, 6 de julio de 2018

#hemeroteca #gais | ‘Quiérete mucho, maricón’, autoayuda para gais

Imagen: El País / Gabriel J. Martín
‘Quiérete mucho, maricón’, autoayuda para gais.
El psicólogo y escritor Gabriel J. Martín ha vendido más de 10.000 ejemplares y tiene otros dos libros para aliviar "la mochila que arrastran" los homosexuales.
Emilio de Benito | El País, 2018-07-06
https://elpais.com/cultura/2018/06/14/actualidad/1528992009_209578.html

Su primer libro, 'Quiérete mucho, maricón (Roca Libros, 527 páginas), ha vendido en dos años más de 10.000 ejemplares. Los siguientes, ‘El ciclo del amor marica’ (misma editorial, 308 páginas) y ‘Sobrevivir al ambiente’ (153 páginas), llevan el mismo camino. El psicólogo Gabriel J. Martín (San Fernando, Cádiz, 46 años) se ha convertido en dos años en el superventas gay. Dada la frescura de los títulos, dan ganas de preguntarle: "¿Tan locos estamos las ‘locas’?". Pero el ‘Libro de estilo’ del periódico no lo permite, y hay que reformular.

Pregunta. ¿Tan mal están los gais que necesitan 1.000 páginas de autoayuda?
Respuesta. Pues depende de cómo lo mires. Dicho en general, no, la gente tiene bastante buena salud mental, pero la mayoría se ha enfrentado a la discriminación siendo menores, todos arrastramos una mochila desde pequeños. La homofobia deja huellas y traumas y hay mucha homofobia interiorizada.

P. ¿Puede explicar qué es eso?
R. La homofobia interiorizada consiste en que alguien que es homosexual ha ido incorporando elementos homófobos de la cultura que le rodea. Es un prejuicio que juega en contra de él mismo. Se interiorizan esos valores.

P. En sus libros adopta un tono que podría parecer frívolo.
R. ¿Frívolo? El sentido del humor es una herramienta clave de la inteligencia emocional. Distancia en su intento de ser objetivo. Y entiendo que hace el libro mucho más accesible que un tocho académico. Son muchas páginas para que no se dé algún respiro.

P. Los tres libros que ha publicado hasta ahora marcan un recorrido: uno mismo, la pareja, el entorno. ¿Cuál es el siguiente paso?
R. Queda mucho. El próximo libro será sobre el sexo o la sexualidad, da lo mismo, y quedan la familia, la inteligencia emocional... ‘Quiérete mucho, maricón’, trata de la homofobia interiorizada, el estigma, las relaciones y el VIH, la aceptación propia, la salida del armario. En ‘El círculo del amor marica’ trato de la forma en que nos conocemos, en cómo empezamos a relacionarnos.

P. Ahí defiende un modelo de relación propio de los gais.
R. Se nos educa para tener una relación monógama como la heterosexual, pero es fantástico que rompamos el modelo. Los gais entendemos el sexo de forma distinta. Establecemos pactos, parejas permeables desde el respeto más profundo, desde la comunicación intensa. Entendemos el sexo de una manera no restrictiva, y eso está tan bien que muchos heteros van en la misma dirección. Ahí están los cruceros para solteros, los clubes de intercambio de parejas.

P. Hay un replanteamiento del sexo convencional.
R. Estamos dándole la vuelta a muchas creencias, quitándonos siglos de prejuicios. En el mundo antiguo el sexo se vivía de forma diferente, lúdica. Con la represión del cristianismo, eso se perdió. Pero estamos recuperando la capacidad de disfrutar con otras personas. No todo el sexo tiene que ser el heterovaginal para tener hijos. Nuestro cuerpo entero es una zona erógena. No hay prácticas no convencionales si producen placer.

P. En ‘Sobrevivir al ambiente’ defiende con pasión el Orgullo LGTB.
R. Hay mucha falta de memoria en nuestra propia comunidad. Durante el Orgullo habría que crear una semana cultural para no tener que estar cada año repitiendo lo mismo. El Orgullo es importantísimo porque celebramos el cambio histórico de no sentirnos avergonzados. Celebramos la libertad de todo ser humano, aunque no presente una forma de amar y relacionarse convencional. Todos somos muy diversos y hay que respetarlo.

P. Pero hay muchos gais que dicen que la manifestación no les representa.
R. Si reivindicáramos desde la homogeneidad sí que no nos representaría. Suelo decir lo mismo que le digo a un joven cuando va a decirles a sus padres que es gay, lesbiana o transexual: no les pidas que te comprendan, pídeles que te respeten. Muchas veces tenemos una mirada muy restrictiva. A quien no se siente representado, les digo que vayan y vean la manifestación entera: las pancartas, las familias, los niños, las ‘trans’, los ‘leather’, y luego, las carrozas. No te tienes que identificar con todo. Aprende a respetar.

miércoles, 25 de abril de 2018

#hemeroteca #vih | Tengo VIH, ¿y qué?

Imagen: El País / 'Todos juntos podemos parar el sida' de Keith Haring, Barcelona, 1989
Tengo VIH, ¿y qué?
Emilio de Benito | Tentaciones, El País, 2018-04-25
https://elpais.com/elpais/2018/04/23/tentaciones/1524502317_381722.html

Tengo VIH, ¿y qué? Pues depende de cómo se lea la frase. Si se hace con un poco de altanería, resulta un desplante asertivo: “Lo tengo y no me importa decirlo”. Sobre todo, porque ya se lo he dicho a todos los que me importan. No a todos a la vez ni en el mismo momento. De este, como de los demás armarios, se sale cada día. Pero tengo ya el grueso del trabajo hecho y puedo exponerme sin medias tintas.

Pero ese “¿y qué?” del titular pide respuestas. Porque podría parecer que tener VIH o no tenerlo da lo mismo, y no es así. Una cosa es que amigos, familiares, compañeros y jefes en mi caso lo sepan y ya no les afecte (destaco el "en mi caso" y el "ya", que son matices importantes), y otra cosa es que eso vaya a ser así para todos. Así que si no eres Conchita Wurst —que hizo público el pasado 15 de abril que es portadora del VIH— y tu sueldo depende de un jefe al uso, piénsate bien si lo dices, no sea que te la juegues.

O que tengas mucha suerte. Porque yo puedo decir que tengo VIH, y puedo añadir un “¿y qué?”, gracias, en primer lugar, a la suerte. Para empezar, la de poder contarlo, tanto en su sentido literal —trabajo en un medio de comunicación y mis allegados ya han superado el disgusto inicial de enterarse hace muchos años— como en el de la expresión popular: he vivido para contarlo, y eso que en 1997 mis probabilidades de celebrar un año más eran escasas.

Pero que yo ya me haya aceptado y haya aprendido a vivir con el virus no quiere decir que no me haya dejado pelos en la gatera. Porque ese “¿y qué?” tiene muchas respuestas.

Tengo VIH, y por eso no he conseguido que un banco me dé una hipoteca. También tuve que darme de baja de mi aseguradora sanitaria privada, que no me garantizaba una atención integral.

Tengo VIH y, después de 25 años, mi hipertensión, problemas renales, reumáticos, hepáticos, óseos y mentales empiezan a ser los propios de la edad, pero seguramente agravados por el virus o los efectos adversos de las medicaciones varias que en todo este tiempo he tomado. Y, relacionado con esto, soy un visitante frecuente de toda clase de servicios médicos, desde luego mucho más asiduo que otras personas de mi edad.

Tengo VIH, y todavía no puedo ver películas como ‘Filadelfia’ porque me recuerdan las agonías y las ausencias. Y tengo VIH, y cada día tengo que ver los efectos de la lipodistrofia en mi cuerpo (he ahí mi cuello).

Tengo VIH, y cada vez que conozco a alguien me tengo que plantear si se lo voy a contar o no, y cómo puede interferir eso en la relación profesional o social que vamos a entablar. Y si lo que quiero es una relación más íntima, debo plantear unos prolegómenos sobre prácticas seguras u otras alternativas que tienen mucho de anticlímax y que, de vez en cuando, tienen como efecto una despedida antes de que hayamos entrado en harina.

Sé que muchos de estos “¿y qué?” se deben a que llevo 25 años con el virus, y que quien se haya infectado recientemente no va a vivir las mismas consecuencias. Pero hay que poner las cosas en su justa medida.

Y es que habría preferido que no fuera el caso, pero tengo VIH. ¿Y qué?

viernes, 1 de diciembre de 2017

#hemeroteca #vih | Emilio de Benito: Mi salida del armario del VIH

Imagen: El País
Mi salida del armario del VIH.
El periodista de El País, Emilio de Benito, cuenta en primera persona cómo ha sido su experiencia con la enfermedad desde que le fue detectada en 1992 y cómo han cambiado las cosas desde entonces.
José Luis Aranda | El País, 2017-12-01
https://elpais.com/elpais/2017/11/30/videos/1512042814_877497.html

Hace 25 años un diagnóstico de Sida suponía una "condena" para el afectado. Hoy las cosas son muy distintas. Al periodista de El País Emilio de Benito le dieron como mucho tres años de vida. Ahora con 56, repasa cómo ha convivido con la enfermedad y cómo fue su "salida del armario del VIH". Una salida que es continúa, confiesa, como cualquier otra salida: "A la familia tardé muchísimo [en decírselo], más que nada por no darles el disgusto, y en el trabajo que tenía entonces nunca lo dije. Luego, al empezar a trabajar en el periódico tuve un altavoz".

De Benito se hizo las pruebas en el centro médico Sandoval, una institución pionera y de referencia en la atención del VIH en Madrid. Sus usuarios pueden practicarse la prueba sin necesidad de presentar el DNI ni ningún tipo de documentación. Un diagnóstico precoz de la enfermedad es fundamental para su posterior tratamiento, como explica Teresa Puerta, dermatóloga responsable de la unidad de ETS del centro. Sin embargo, en España casi la mitad de los diagnósticos se producen en una fase tardía, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). La institución internacional ha denunciado que ni nuestro país ni Europa cumplirán con los objetivos que le han marcado respecto al tratamiento del VIH para 2020, si no se producen nuevos avances en diagnóstico y tratamiento precoz de la infección, como reveló este martes el Grupo de Estudio del Sida (Gesida) en su XI Congreso Nacional.

Cuando en 1992 De Benito tuvo que afrontar la enfermedad, él y su pareja intentaron que su vida cambiara lo menos posible. "Eso siempre se dice, pero no se hace porque en aquel momento la enfermedad no te permitía que la vida no cambiara porque avanzaba a toda velocidad", cuenta. Ellos se apoyaban en sus amigos con fiestas en casa. "Era una manera de tener un grupo de autoapoyo, pero no dirigido. Era un grupo espontáneo". En la sede del Colectivo de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales de Madrid (COGAM), los grupos de apoyo son de dos tipos: el de primer contacto y el de autoapoyo general. "La solución son las campañas de prevención y de hazte la prueba", subraya Jesús Grande, presidente de la asociación. En su sede cualquiera puede realizarse el test, ya sea del colectivo al que atienden o alguien heterosexual.

En las estanterías de la librería Berkana, en Chueca, se exhibe el libro ‘Diario de Juan’, publicado por De Benito este año. Una novela que narra la historia de un joven de pueblo que se traslada a Madrid, donde su primo acaba de salir del armario. "No podía escribir un libro sobre gais sin hablar de VIH porque eso sigue ahí. No es verdad que no pase nada, claro, no pasa lo mismo que pasaba antes", cuenta. La copropietaria de Berkana, Mar de Griñó, explica que apenas se publican libros sobre la enfermedad en España, a diferencia de lo que ocurre con los ejemplares en inglés. "Creo que los editores tienen miedo a no vender", añade.

En 2016 había 36,7 millones de afectados por VIH en todo el mundo, según la ONU. Ese año se infectaron 1,8 millones de personas (300.000 menos que el año anterior). Desde el comienzo de la epidemia, 76,1 millones de personas se han infectado por el VIH y 35 millones han muerto por enfermedades relacionadas con el sida. En el Día Internacional de la Lucha contra la enfermedad, que se celebra este viernes, el redactor especializado en información sanitaria reivindica la necesidad de un día como este: "La gente se tiene que seguir dando cuenta de que el VIH está ahí, que te puedes infectar, que hay que tener cuidado. Y hay una cosa que no se puede olvidar jamás que es lo que está pasando fuera de los países occidentales. Si aquí, que estamos muy bien, nos faltan cosas, ahí todavía están como nosotros hace 20 años en muchos aspectos", concluye De Benito junto a uno de los pocos monumentos fijos que hay en España en honor a la lucha contra el VIH, en la plaza Pedro Zerolo de Madrid.

sábado, 17 de junio de 2017

#hemeroteca #lgtbi #literatura | Orgullo con todas las letras

Imagen: El País / MADO 2016
Orgullo con todas las letras.
La literatura sobre gais, lesbianas y transexuales evoluciona con la conquista de derechos. La reivindicación de la homosexualidad y el autoconocimiento ya no son los únicos nudos narrativos.
Emilio de Benito | El País, 2017-06-17
https://elpais.com/cultura/2017/06/14/babelia/1497433384_310845.html

Hablar de literatura LGTB (lesbianas, gais, transexuales y bisexuales) es hablar de un todo sin fronteras definidas. María Vitas, de Antinous, una librería especializada en esta temática de Barcelona, lo simplifica: “Básicamente se definen o por el autor o por el contenido de la obra”. Mili Hernández, copropietaria de la librería Berkana de Madrid y de la editorial Egales, lo restringe más: “Se trata de la literatura que se empezó a hacer a partir de las revueltas de Stonewall en 1969 por autores con una voz narrativa homosexual muy preocupados por lo que ocurría a su alrededor”. Por eso “avanza al paso de la visibilidad”, concluye Hernández.

Esta realidad se manifiesta en toda su dimensión en la sección de ensayo, una de las más nutridas de estos dos establecimientos y de Cómplices, otra librería de temática LGTB de Barcelona. “En los últimos años, todo es transexualidad”, generaliza el filólogo Ramón Martínez, especialista en esta literatura. Josep Vitas, copropietario de Antinous, matiza. “El ensayo es lo que más ha cambiado. Hace 15 años había cuatro libros, y ahora tiene muchas subsecciones: lésbico, feminista, ‘queer’ [raro, en inglés], familia, multiculturalidad”.

La temática tiene una correlación exacta con la actualidad. Las políticas de igualdad (y las realidades de desigualdad) son una constante informativa; los 12 años transcurridos desde que se aprobó el matrimonio entre personas del mismo sexo son tiempo suficiente para que haya familias con hijos de todas las edades, y uno de los principales retos pendientes del movimiento es el de lograr una ley estatal de identidad de género que vaya más allá de la norma que reconocía el derecho de las personas transexuales de adecuar sus documentos a su realidad.

La teoría ‘queer’ es una excepción. Judith Butler, su principal creadora, “sigue vendiendo mucho”, señala Hernández, y eso que su obra es de principios de los noventa (‘Cuerpos que importan. El límite discursivo del sexo’ es de 1993). Simplificando mucho, parte de la teoría de género (el rol social no tiene por qué corresponderse con el biológico) y lo lleva hasta el extremo más libre: que cada uno actúe, vista y se relacione como se sienta en cada momento, sin dejarse encasillar en ningún rol (masculino o femenino, pero tampoco gay o lesbiana). La idea está muy relacionada con la transexualidad —un motivo claro de su actualidad—, pero es más flexible, y es influencia clave, por ejemplo, de 'Ética marica', de Paco Vidarte (2007), y 'Por el culo. Políticas anales', de Javier Sáez y Seijo Carrascosa (2011).

Pero el ensayo no es el único termómetro de esta evolución de la situación del colectivo LGTBI (empieza a generalizarse añadir a LGTB la I de intersexualidad y algunos activistas ya añaden la Q de queer). “En la narrativa el proceso ha sido similar”, dice Martínez. El filólogo señala cómo, en función del entorno, las obras han cambiado. “Hasta los noventa del siglo pasado, los ensayos eran muy introductorios, muy divulgativos, y con la ficción pasaba prácticamente lo mismo”.

Hasta esos años, no había una literatura LGTB como tal, sino grandes autores, como Terenci Moix, Eduardo Mendicutti, Vicente Molina Foix, Álvaro Pombo, Cristina Peri Rossi y Luis Antonio de Villena (un referente en poesía junto a Leopoldo Alas, tanto por sus obras como por su antología ‘Amores iguales’). En los noventa, con la aparición de las editoriales Egales y Odisea (ya desaparecida), ya específicamente dedicadas a las obras LGTB, aparecen lo que Martínez denomina “narrativas del gueto”, en las que “todo es LGTB”.

“Al principio todo era oscuro, muy autobiográfico, con todo girando en torno al rechazo, a la inadaptación al medio”, señala Hernández. Hay muchos argumentos sobre la salida del armario, ese proceso inevitable para cualquier gay, lesbiana o transexual. “Eso estaba bien porque permitía al colectivo reflexionar”, dice Martínez. El tema es tan presente que algunos de los éxitos recientes, como 'El amor del revés' (2016), de Luisgé Martín; 'Ni pena ni miedo' (2016), de Fernando Grande-Marlaska, y ‘El invitado amargo’, de Luis Cremades y Vicente Molina Foix (2014), tienen un componente importante de ese momento.

La normalización legal y, poco a poco, social de la homosexualidad (y también en parte de la transexualidad), conseguida gracias a la visibilidad, se manifiesta en un cambio de orientación de las obras. Martínez establece el punto de inflexión en 'La piel gruesa', de Raúl Portero (2009), cuando ya la homosexualidad no es el conflicto, el nudo de la narración, “y el propio protagonista se da cuenta de que su existencia es un cliché y decide salir de él”, explica.

Aunque las obras mencionadas tienen un mayor componente gay que lésbico, las mujeres han hecho un camino similar, señala Martínez. “Por supuesto, ellas también tienen su narrativa de gueto”, apunta, pero también han hecho el proceso más rápido. “De hecho, una de las primeras obras, 'Con pedigree', de Isabel Franc (Lola van Guardia), de 1997, ya se distancia del estereotipo y es una parodia de la literatura para chicas”.

Porque la llegada del humor es una de las claves del cambio. La literatura LGTB actual ya no se centra en la reivindicación y el autoconocimiento. Aunque siempre se ha explotado la gracia de la pluma, masculina o ‘trans’ —ahí están ‘Una mala noche la tiene cualquiera’, de Mendicutti (1982), y 'Garras de astracán', de Moix (1991)—, Abel Arana, en 'Un baile de muerte' (2016), lo utiliza ya para contar un ataque homófobo masivo y también para reírse de los estereotipos del ambiente gay actual.

En esta evolución no quiere decir que se abandonen las reflexiones sobre el propio colectivo. Pero ha cambiado el foco. O se ha afinado. “Cuando nacimos, una de las ideas que teníamos claras es que nadie había contado lo que nos pasaba. Cuando se escribía sobre la Transición y el franquismo, nunca se acordaban de la represión de lesbianas, gais y transexuales durante la dictadura”, afirma Hernández. Arturo Arnalte con 'Redada de violetas' (2003), Fernando Olmeda y su ‘El látigo y la pluma’ (2004) y Alberto Mira con 'De Sodoma a Chueca' (2004) suplieron hace más de 10 años ese vacío. La revisión sigue, pero ya centrada en nichos determinados, como en ‘Violetas de España. Gays y lesbianas en el cine de Franco’, de Alejandro Melero, que acaba de salir. “A los jóvenes ya no les interesa la historia, y es un error. Muchos dan los derechos ganados como algo garantizado”, se lamenta Gela Bruun, copropietaria de Egales y Cómplices. “Además ese avance no se vive igual por todos”.

Dentro del ensayo, el gran superventas actual (a los niveles de este mercado) es Gabriel J. Martín con dos obras de autoayuda, señalan los libreros: 'Quiérete mucho, maricón' (2016) y el reciente 'El ciclo del amor marica'.

Bruun afirma —y Hernández coincide— en que uno de los grandes cambios de los últimos 20 años es que al principio tenían más clientes masculinos, mientras que ahora el negocio sobrevive “gracias a las mujeres. Ellas leen mucho más”. “Antes les daba vergüenza entrar. Y aún ahora hay miedos. Nosotras vendemos mucho por correo, y todavía muchas nos piden que les enviemos los libros en sobres sin nuestro nombre, que no se vea lo que hay dentro”, señala Bruun.

Además, las mujeres consumen otro tipo de literatura. Hay “mucha novela rosa para lesbianas”, dice Hernández. “Tengo clientas ya mayores, de entorno rural, que han salido tarde del armario o a lo mejor ni siquiera lo han hecho, y que me dicen que es lo más cerca que van a estar nunca de una relación”, cuenta. Son obras como 'Desayuno en Júpiter', de Andrea Tomé, o 'Lo hice por amor', de Mildred Pérez de la Torre.

El sobre sin logotipos no es la única señal de la dificultad mercantil económica de este tipo de literatura. Hernández cuenta cómo grandes editoriales a veces le proponen que promocione obras en cuyas contraportadas se ha omitido que hay personajes LGTB por miedo al rechazo entre el público general. Esta barrera es la que intenta romper la joven editorial Dos Bigotes, fundada hace tres años por los periodistas Gonzalo Izquierdo y Alberto Rodríguez. “Queremos ofrecer una literatura especializada en lo LGTB en cuanto a temas, pero no respecto a lectores”, dice Rodríguez. Pero reconoce que es difícil. Su mayor éxito hasta ahora ha sido una obra sobre Virginia Woolf, 'A Virginia le gustaba Vita', de Pilar Bellver, una historia de amor lésbico. Otra muestra del poder de las mujeres en este mercado es el boom de Gloria Fuertes de este año, indica Josep Vitas.

El modelo de Dos Bigotes es un intento de modernizar el sector. Pero no es el único camino. Hernández afirma que siempre habrá “lesbianas o gais que querrán que le hablen de su mundo, que un día compren un superventas, y otro un libro de temática LGTB”.

Emilio de Benito es autor de ‘Diario de Juan’, recientemente publicado por Egales.