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lunes, 30 de abril de 2018

#hemeroteca #vih #comic | 'Trapicheos en la Segunda Avenida', cuando el tráfico de drogas luchaba contra el sida

Imagen: El Diario / Detalle cubierta de 'Trapicheos en la Segunda Avenida'
'Trapicheos en la Segunda Avenida', cuando el tráfico de drogas luchaba contra el sida.
Joyce Brabner narra la historia de cómo activistas LGTBIQ tuvieron que aliarse con la mafia para combatir el VIH en un fantástico cómic ilustrado por Mark Zingarelli.
Francesc Miró | El Diario, 2018-04-30
https://www.eldiario.es/cultura/comics/Trapicheos-segunda-avenida-trafico-luchaba_0_762924655.html

Sobre el papel, el encargo no era demasiado difícil. Lo único que tenía que hacer Raymond -un enfermero de Cleveland- era llevar una furgoneta vacía hasta Brooklyn. Sin embargo, en el mismo instante en el que aparcó delante de una funeraria del Upper East Side supo que aquello se podía complicar.

"¿Sabías que todos los billetes de EEUU pesan exactamente un gramo?", le dijo medio en broma un tío mientras cargaba, en bolsas de cartón, medio millón de dólares en la parte trasera del vehículo. Ahora resultaba que Ray tenía que llevar aquello a Red Hook, hasta la puerta de una pizzería diminuta llamada Italian Heroes dónde alguien le vaciaría el cargamento para llenar el maletero de unas pesadas cajas cuyo contenido era mejor no saber. Y acto seguido tenía que acudir rápidamente a una tienda de ropa del Soho, dónde alguien se quedaría las llaves del vehículo. Si sobrevivía o no daba con sus huesos en la cárcel sería un milagro.

Pero más le valía no hacerlo porque su misión no tenía nada que ver con aquello. Se trataba de hacerle un favor a un médico que traficaba con el cártel colombiano porque era la única persona que conocía que le podía importar Ribavirina, un fármaco que en los ochenta se pensaba que combatía los efectos del VIH. Raymond era gay y llevaba demasiado tiempo viendo como sus amigos morían día sí día también. Así que si tenía que trabajar para un cártel para ayudarles, lo haría sin pestañear.

Podría sonar a escena de película de serie b de los setenta, incluso narrada con cierto nervio podría tratarse de una historia digna de un thriller urbano contemporáneo. Sin embargo, esta aventura forma parte de la historia de 'Trapicheos en la segunda avenida', un cómic escrito por Joyce Brabner e ilustrado por Mark Zingarelli que narra cómo a principios de los ochenta mafiosos, camellos y activistas conspiraron contra lo que llamaban 'la plaga'. Conmovedor drama convertido en novela gráfica que acaba de llegar a nuestro país de la mano de la editorial Dos Bigotes, y que rescata una de esas historias de compromiso social que la Norteamérica reciente parece haber olvidado.

Una lucha olvidada
Ronald Reagan sucedió a Jimmy Carter en 1981, el mismo año en el que el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida empezó a cobrarse sus primeras víctimas en Los Ángeles. Sin embargo, el presidente tardó seis años en reconocer su existencia y pronunciar públicamente la palabra sida en un medio de comunicación.

Y cuando lo hizo fue para secundar la teoría del 'paciente cero' según la cual un asistente de vuelo canadiense fue el culpable de introducir el VIH en la comunidad homosexual neoyorquina. Teoría desmentida en múltiples ocasiones, pues como recordaba la revista Nature en 2016, aunque el epicentro de la pandemia se dio en Nueva York, en 1976 ya había llegado a California y dispersado por todo el continente.

Aquellos años Norteamérica se enfrentó a una crisis sanitaria gravísima con un Gobierno que le daba la espalda a todo aquello que tenía que ver con la enfermedad: asistencia, curas, investigación, medicamentos… todo. Seis años de una venda en los ojos de la política y de colectivos LGTBIQ en lucha directamente con la muerte.

Una etapa negra de la historia reciente de EEUU que el cine y la televisión han tratado en numerosas ocasiones. Desde el drama médico de principios de los noventa En el filo de la duda, hasta extrañas miniseries de toque religioso como 'Ángeles en América' -con Al Pacino y Meryl Streep-, pasando por relatos cinematográficos contemporáneos como 'Dallas Buyers Club' de Jean-Marc Vallée o 'The Normal Heart' que narraba la historia real del activista gay Larry Kramer.

Muy pocas veces, sin embargo, hemos tenido la oportunidad de descubrirla en forma de novela gráfica. La encargada de la hazaña es Joyce Brabner, conocida por ser cocreadora del cómic 'American Splendor', la serie más famosa de Harvey Pekar cuya historia llegó al cine. Sin embargo, es también una de las autoras de novela gráfica de corte político más importantes del panorama contemporáneo gracias a títulos como 'Real War Stories' o 'Our Cancer Year'.

Su prosa de carácter periodístico se ajusta como anillo al dedo a la crónica del activismo LGBTIQ que resulta ser 'Trapicheos en la Segunda Avenida'. Relato que no reniega de su emotividad, pues tiene como protagonista a un íntimo amigo de la autora, y transita firmemente por el humor ácido, la sátira política, la aventura desenfrenada y el drama intimista. De hecho, la obra le ha valido el Lambda Literary Award. 

Su partenaire en la ilustración, Mark Zingarelli, se permite escasas florituras. Pliega su estilo deudor de Robert Crumb a la narrativa de Brabner. También lo deja al servicio de una arquitectura de la página con poquísimos experimentos que favorece la lectura de 'Trapicheos en la Segunda Avenida' cómo una tranquila charla entre amigos y recuerdos. Si acaso resultan imposible no destacar los deliciosos bodegones con los que el dibujante retrata minuciosamente la psicología y la vida de un personaje en una sola imagen.

Una reivindicación de la memoria activista
"Entonces, ¿cómo terminamos?", le pregunta Brabner a Raymond en el cómic, "es decir, ¿esto termina alguna vez? Todos los días vivimos con el recuerdo de gente a la que hemos perdido…", reflexiona la autora. "Sintiéndonos viejos y tristes, no", contesta Raymond con una sonrisa apesadumbrada.

Trapicheos en la segunda avenida es, más que un eficiente drama, un canto al activismo y a la acción social militante contra la injusticia evidente. Raymond traficó con marihuana para poder comprar medicamentos que el sistema de salud público estadonunidense se negaba a ofrecerle. Y aún así tuvo que enterrar a muchos de sus amigos, compañeros y amantes. Aquello casi acaba con él, que nunca tuvo sida pero sí sufrió estrés post traumático y depresión.

Según el último Informe de ONUSIDA, se estima que actualmente hay en todo el mundo 33,3 millones de personas con VIH. Aunque el porcentaje mundial de personas afectadas se ha estabilizado desde el año 2000, aún hoy tenemos al menos 10 millones de personas que necesitan un tratamiento al que no tienen acceso. De hecho, una de cada cuatro defunciones relacionadas con el sida se produce a causa de la tuberculosis, una enfermedad prevenible y curable.

Joyce Brabner empodera desde las páginas de su novela gráfica, sobre el recuerdo de quienes hicieron lo posible por ayudar en una causa en la que creían. Sabiendo que todo lo que hacían era abiertamente ilegal: desde médicos que recetaban en contra de las directrices sanitarias gubernamentales de los ochenta, hasta actores y actrices que se disfrazaban y falsificaban documentación para pasar medicamentos de un lado a otro de la frontera con México. Todos ellos supieron ver que si la legislación vigente no estaba de su parte, había que desobedecer. 'Trapicheos en la Segunda Avenida' nos lo recuerda en cada viñeta.

lunes, 23 de abril de 2018

#hemeroteca #vih #comic | Los activistas que tuvieron que convertirse en delincuentes para luchar contra el SIDA

Imagen: RTVE / Viñeta de 'Trapicheos en la Segunda Avenida'
Los activistas que tuvieron que convertirse en delincuentes para luchar contra el SIDA.
Joyce Brabner y Mark Zingarelli les rinden homenaje en el cómic ‘Trapicheos en la Segunda Avenida’. La crónica de la primera generación que hizo frente a una enfermedad desconocida y mortal.
Jesús Jiménez | RTVE, 2018-04-23
http://www.rtve.es/rtve/20180423/activistas-se-convirtieron-delincuentes-para-luchar-contra-sida/1718720.shtml

Hace ya 37 años (1981) que se diagnosticaron en Estados Unidos los primeros casos de sida, una misteriosa enfermedad que deterioraba el sistema inmunitario y que, al principio, solo parecía afectar a hombres homosexuales de entornos urbanos, por lo que en un principio se conoció como GRID (Gay-Related Inmunodeficiency Disease o Inmunodeficiencia Asociada a la Homosexualidad), y por lo que muchos homófobos e idiotas se apresuraron a afirmar que "era un castigo divino por sus comportamientos sexuales inapropiados" .

El caso es que no fue hasta que empezó a afectar a los heterosexuales y amenazó con convertirse en una plaga mundial, cuando la comunidad internacional empezó a tomárselo en serio e investigar. En ese intervalo de tiempo sólo algunas personas y grupos se preocuparon por intentar salvar a los afectados. Un ejemplo sería el de Ron Woodroof, relatado en la exitosa película ‘Dallas Buyers Club’, protagonizada por Matthew McConaughey y Jared Leto (ambos galardonados con el Oscar a actor protagonista y secundario).

Otra emocionante historia, basada también en hechos reales es la relatada en la premiada novela gráfica 'Trapicheos en la Segunda avenida' (Dos Bigotes), de Joyce Brabner y Mark Zingarelli. Un sincero y emocionante homenaje a esa primera generación que se enfrentó al sida y a un grupo de valientes que no dudó en convertirse en delincuentes para intentar salvar a sus amigos afectados por la enfermedad, mediante el contrabando de un medicamento experimental ilegal que pasaban por la frontera mexicana a Estados Unidos.

Una obra ganadora del prestigioso premio Lambda Literary Awards 2015, que reconoce a las obras más destacadas relacionadas sobre temática LGBT.

Convertidos en delincuentes para salvar a sus amigos
La historia está basada en hechos reales, aunque los nombres de los protagonistas se han cambiado para proteger su anonimato. El cómic narra cómo un enfermero gay de Cleveland se topó con el paciente Nº 24 de esa nueva enfermedad misteriosa que, muy pronto, empezó a afectar a sus amigos.

Entonces se fue a Nueva York donde un grupo de artistas y activistas se colocaron en la primera línea de la lucha contra el sida mediante el contrabando de medicamentos prohibidos a través de la frontera mexicana y la administración de marihuana a los enfermos para aliviar sus padecimientos.

Mientras todo el mundo les daba la espalda, este grupo de amigos se atrevió a hacer tratos con la mafia, a disfrazarse para maquillar su identidad e incluso en subirse a una furgoneta con dobles fondos para alojar la droga (para la que se inspiraron en la del ‘Equipo A’, de la famosa serie de Televisión). También suministraban marihuana a los enfermos para aliviar sus sufrimientos.

Cruzaron varias veces la frontera mexicana, haciendo contrabando de esos medicamentos, hasta que, por fin, en 1987, los médicos se comprometieron más en la investigación médica al comprobar que no se trataba "solo de una enfermedad de maricas".

Contada por sus protagonistas
Los creadores de este libro conocían a muchos de esos afectados por el sida. Ellos son la escritora Joyce Brabner, una autora fundamental de la novela gráfica contemporánea y también un personaje de cómic ya que protagonizó numerosos episodios de ‘American Splendor’, el famoso cómic de su difunto marido Harvey Pekar, uno de los referentes del cómic autobiográfico.

El dibujante es Mark Zingarelli, otra leyenda del cómic norteamericano que comenzaría colaborando en la revista antológica ‘WEIRDO’, del gran Robert Crumb, y de ahí pasaría a medios como ‘The New Yorker’, ‘Esquire’ o ‘Time’, entre muchas otras.

Ambos consiguen dotar de humanidad y credibilidad a estos personajes enfrentados a una plaga de proporciones casi bíblicas e ignorados por el resto de la sociedad, que poco menos que los despreciaba.

Una emocionante historia, que es casi un thriller, de estos personajes dispuestos a todo por ayudar a sus amigos, hasta a enfrentarse a una enfermedad desconocida y mortal para la que parecía no haber cura.

Por cierto que actualmente parece que el SIDA ya no nos preocupa y que se puede vivir con él gracias a los medicamentos. Pero no olvidemos que sigue siendo la primera causa de muerte en el mundo entre la población de 15 a 60 años, que 4.000 personas mueren diariamente en África, y que más de 37 millones de personas lo padecen y sólo la mitad tiene acceso a terapias antirretrovírales.

En estos casi 40 años desde su descubrimiento más de 78 millones de personas lo han contraído, se ha cobrado la vida de más de 39 millones, sigue sin haber una vacuna y el 40 % de los afectados, a nivel mundial, desconoce que tiene esta enfermedad.

Por eso es tan importante recordar historias como la que nos cuenta ‘Trapicheos en la Segunda Avenida’. Un merecidísimo homenaje a los pioneros en la lucha contra el SIDA.

domingo, 18 de marzo de 2018

#hemeroteca #vih #comic | "Trapicheos en la Segunda Avenida", los primeros luchadores contra el sida

Imagen: Google Imágenes / Una página de 'Second Avenue Caper'
"Trapicheos en la Segunda Avenida", los primeros luchadores contra el sida.
Pepi Cardenete · EFE | El Periódico, 2018-03-18
https://www.elperiodico.com/es/ocio-y-cultura/20180318/trapicheos-en-la-segunda-avenida-los-primeros-luchadores-contra-el-sida-6698142

En 1981 empezaron a identificarse los primeros casos de sida en Estados Unidos, una extraña "plaga" que, en principio, solo afectaba a hombres homosexuales. Ahora, Joyce Brabner homenajea a la primera generación que luchó contra una epidemia inédita en el cómic "Trapicheos en la Segunda Avenida".

Ganadora del Premio Lambda 2015 a la Mejor novela gráfica, "Trapicheos en la Segunda Avenida", editada en España por Dos Bigotes, es una crónica de aquella devastadora década de los 80, cuando "mafiosos, divas y camellos" conspiraron contra "la plaga" con poca información y con pocos recursos.

La historia, ilustrada con trazos gruesos y en blanco y negro por Mark Zingarelli, es "real", apunta la autora en el tomo, aunque han cambiado "nombres, rostros, ciertas localizaciones y algunos otros pequeños detalles para proteger a los que aún pueden verse implicados".

Brabner, célebre autora de novela gráfica y protagonista del cómic autobiográfico "American Splendor" de Harvey Pekar, cuenta la historia de un grupo muy unido de artistas y activistas que vivieron en Nueva York a principios de los años 80 y que se colocaron en la primera línea en la lucha contra el sida.

Los protagonistas de "Trapicheos en la Segunda Avenida", la pareja compuesta por el enfermero Raymond y el artista Ben, comienzan esta crónica trapicheando con marihuana desde México para poder incrementar un poco sus ingresos.

Esa red doméstica de contrabando, que encontraba en sus amigos y amigas "marginados" a sus máximos compradores, es la base con la que parten Raymond y Ben para trapichear, cuando el sida empieza a instalarse en Nueva York y en su círculo más íntimo, con medicamentos para combatirlo.

En su batalla por entender la enfermedad y encontrar una forma de ayudar, llegaron a un trato con unos verdaderos mafiosos, se disfrazaron para maquillar su identidad y se subieron a una furgoneta digna de "El Equipo A" hacia la frontera mexicana decididos a salvar a sus amigos.

Desde México comercializaron con ribavirina, un medicamento todavía no legal en Estados Unidos que, finalmente, se descubriría que no aumentaba la esperanza de vida de los enfermos.

La red de tráfico de esta pandilla empezó en 1981, y las compras y las importaciones empezaron en 1982 y duraron hasta el año 84, con Ronald Reagan como presidente de Estados Unidos, y con la impotencia de ver que, a pesar de todos los esfuerzos, cada vez más y más de sus amistades iban quedándose por el camino.

No sería hasta 1985 cuando el movimiento de la lucha contra el sida se fortaleciese con la aparición en San Francisco de AMFAR, la fundación para la investigación sobre el sida, y en Nueva York en 1987 con el movimiento Act Up.

Ese mismo año, se empezó a tramitar la aprobación de un nuevo medicamento, el AZT, en un giro de la investigación farmacéutica porque el mundo empezaba "a darse cuenta de que no era solo una enfermedad de maricas", dice en la novela gráfica una de las protagonistas.

Se calcula que 78 millones de personas se han visto infectadas por el VIH y 39 millones han muerto a causa del sida, siendo la primera causa de muerte en todo el mundo entre la población de 15 a 60 años, tal y como apunta el protagonista.

Un hombre agotado por la pérdida de sus amigos, por los años de "trapicheos" con medicamentos que resultaban no ser útiles y que no puede evitar preguntarse, en el presente, cuánto tiempo va a durar la epidemia, pero, también, un héroe que cierra "Trapicheos en la Segunda Avenida" con cierto romanticismo.

"Somos todos estrellas que brillan juntas, y mientras me abraces fuerte, terminaremos nuestras vidas como polvo de estrellas iluminando la noche. Hasta que seamos todos polvos de estrellas", concluye este tributo a los pioneros de la lucha contra este virus.