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lunes, 31 de julio de 2017

#hemeroteca #gloriafuertes | Lavapiés homenajea a Gloria Fuertes

Imagen: El País / Homenaje a Gloria Fuertes en Lavapiés
Lavapiés homenajea a Gloria Fuertes.
El barrio donde nació la poeta celebró anoche su cien cumpleaños con rap, versos y cuentacuentos al aire libre.
Belén Kayser | El País, 2017-07-31
https://elpais.com/ccaa/2017/07/29/madrid/1501348787_235106.html

Hubiera cumplido 100 años el viernes 28 julio. La ausencia de Gloria Fuertes, sin embargo, no se nota en las calles de su barrio. Lavapiés, que luce una placa con su nombre en la calle de la Espada, la homenajeaba al caer el sol. Su cumpleaños se convirtió en la excusa para recordarla a través de la palabra para todos los públicos. Esto era su poesía: poemas sin años. Y esto es lo que hilvana los actos del año de su centenario. “Gloria Fuertes era mucho más que su poesía infantil, era versos para todas las edades”, explicó Javier Benedicto, coordinador artístico de Veranos de la Villa.

“Algunos autores leen sus obras, otros improvisan sobre ellas”, apuntaba Benedicto, “la idea es aprovechar a Gloria desde todos los puntos de vista, llegar a todos, poner en valor la palabra como fuerza creadora”. Cuentacuentos generacionales, rap,’ jam sessions’, micrófonos abiertos y versos cantados. Tres escenarios acogieron el espíritu de la poeta madrileña: el primero, mientras caía la tarde, en el Casino de la Reina, donde se contaron cuentos bajo los árboles en una escena hecha de mantas de colores. El grupo de voluntarios Los Mayores Cuentan se encargó de la escenificación, que pretendía poner en valor la transmisión oral entre generaciones. Fusionaron el acto las melodías de La Fantástica Banda, que abrieron la primera parte del homenaje con versos y música, mientras la narradora Cristina Mirinda iba contando la vida de la poeta a los más pequeños, que levantaban sus cabecitas y aplaudían dando pequeños saltos alrededor de sus padres.

Poco más allá, y algo más tarde, la jam session poética Poesía o barbarie despedía la tarde, que no el calor, bajo la Corrala de Lavapiés. Empezaron las chicas de Poesía tiene Nombre de Mujer, colectivo formado por Loreto Sesma, Irene G. Punto y Victoria Ash. “Como mujer y poeta no se lo pusieron fácil, pero estamos aquí por ella, vamos a reivindicar y celebrar su cumple”, recitaban las jóvenes, que regalaron poesía desde el escenario. Dieron paso al poeta Diego Álvarez Miguel, que le pasaba el testigo a Nacho Vegas, para el que no hizo falta presentación. “¡Qué se caiga Lavapiés!”, se oyó entonces en la plaza, ya oscura, iluminada en azul y violeta. El músico, “reconocido gloriófilo”, matiza el coordinador de Veranos de la Villa, homenajeó la figura de la poeta al recordar su lado más social con ‘Canción para la PAH’. “Le he robado un par de versos alguna vez”, contó Vegas antes de que sonara en su guitalele (mezcla de guitarra y ukelele) ‘Canción vampira’.

Y cuando callaba este escenario, se encendía el tercero y último. Las pistas de baloncesto del Casino de la Reina acogían una sesión de rap improvisado con varios de los clasificados de la Red Bull Batalla de Gallos. “Arkano, Skone y Chuty leen obras de Gloria, pero también se improvisa”, explicaba Benedicto. “La palabra tiene muchos estilos y muchas formas, pero siempre es palabra, fuerza; pretendemos llegar a todos los públicos, como hacía Gloria desde las palabras que mejor les lleguen”. Desde 2016, los Veranos de la Villa tienen su reflejo en las calles de la ciudad. “Utilizamos la arquitectura pública y los espacios abiertos como ‘atrezzo’”, relata Benedicto, “así ponemos en valor lugares menos conocidos y se los acercamos a la ciudad”.

viernes, 28 de julio de 2017

#hemeroteca #gloriafuertes | Los amores y desamores que inspiraron la obra de Gloria Fuertes

Imagen: La Vamguardia / Gloria Fuertes
Los amores y desamores que inspiraron la obra de Gloria Fuertes.
Este viernes se cumplen cien años del nacimiento de la poeta que logró encandilar a pequeños y mayores.
Lara Gómez Ruiz | La Vanguardia, 2017-07-28
http://www.lavanguardia.com/cultura/20170728/4365731074/amores-desamores-gloria-fuertes-centenario.html

Le gustaba fumarse sus pitillos, llevar pantalones y cabalgar a lomos de su Vespa, pero lo que verdaderamente le apasionaba era escribir versos. Este viernes se cumplen cien años del nacimiento de la poeta -que no poetisa- Gloria Fuertes y son varios los actos y exposiciones que tendrán lugar este viernes para homenajearla.

Muchos la conocerán por el mítico “un globo, dos globos, tres globos”, aunque seguramente ella no hubiera elegido esa frase para su obituario, tal y como lamentaron muchos de los que la despidieron por última vez en los telenoticias de 1998. La obra de Gloria Fuertes era mucho más que una sintonía de un programa infantil.

Escribía poemas con final feliz porque en su infancia le dieron muy pocas alegrías. Nació un verano de 1917, “en un parto muy laborioso en el que, si se descuida (su madre), muere para vivirme”. La pobreza obligaba a sus padres a trabajar de sol a sol para sacar a sus cinco hijos adelante y, para distraerse, no le quedaba más remedio que crear amigos imaginarios. Pese a ser una niña, también ayudaba a la economía familiar con pequeños empleos y, en sus ratos libres, disfrutaba (siempre a escondidas) de un buen libro, algo que no gustaba nada a su madre.

”Cada vez que mi madre me veía con un libro, me pegaba. No tengo nada que agradecer a mi familia”, escribió una vez con pena. Su madre quería hacer de ella una esposa de provecho, que supiese bordar y cocinar, pero le salió una hija poeta y lesbiana. Por suerte, Fuertes le hizo caso omiso y siguió su lema de vida, que dejó como legado en sus apuntes: “si vales de verdad y quieres algo con todas tus ganas, sales adelante seguro”.

Llegó la guerra civil, y con ella los primeros versos y los primeros amores entre el sonido de las bombas. Fuertes conoció los dos bandos de la guerra representados en dos soldados y sufrió la pérdida de ambos. “Mi primer amor era un obrero, me hubiera casado con él, pero le dieron por desaparecido en el treinta y seis”, y según escribía esto encontró al segundo en la trinchera franquista. “Me influyó mucho, era súper culto”, dijo del médico Eugenio Rosado, que murió en la cárcel fusilado por los milicianos. Pero fue una mujer la que ocupó el mayor puesto en su corazón.

Rondaba el año 55, cuando la poeta conoció a su profesora de inglés, Phyllis Turnbull, de quien acabaría locamente enamorada. Compartió piso con ella y con su otro amor de juventud, Chelo Sánchez. La escritora quemaba la noche de Madrid y con las ojeras de madrugada se iba a hacer guardia en una biblioteca pública, uno de sus oficios más felices. “Dios me hizo poeta y yo me hice bibliotecaria. Mi jefe era el libro, ¡yo era libre!”.

Fue Phyllis la que consiguió a la poeta un billete a Estados Unidos, gracias a una beca Fulbright, aunque muy pronto regresó a Soto del Real, donde ella y la norteamericana habían fundado una biblioteca ambulante. Fue, probablemente, su época más feliz. “Si la literatura está en decadencia es porque los escritores están demasiado tristes. Hacen falta más risas”, aseguraba Fuertes. Pero en 1971, un cáncer se llevaba al amor de su vida y Gloria no quiso reír más. No obstante, siguió adelante y adquirió una nueva filosofía: “La vida es una mierda de vaca de la que tenemos que hacer un pastel de manzana”.

Fuertes se sentía triste tras la muerte de su amada. Además, no tenía con quien compartir sus obras con la misma ternura que hacía con ella. Fue entonces cuando descubrió una nueva dulzura: los niños. En este periodo su séquito más fiel lo formaba mayoritariamente gente menuda. En ellos encontraba la felicidad infantil que había perdido por el camino.

Se trata de una de sus épocas más interesantes a nivel poético. Es ahí cuando comienzan los programas infantiles y las entrevistas catastrofistas. Al final encuentra más consuelo en lo primero, por eso su poesía adulta caminaba hacia el olvido cada vez que los niños le hacían corrillo para pedirle un autógrafo. Pese a su pena, Gloria lo tenía claro: los cuentos infantiles deben tener finales felices, aunque el autor sea una persona triste.

jueves, 29 de junio de 2017

#hemeroteca #gloriafuertes | ¿Por qué no gusta que nos guste Gloria Fuertes?

¿Por qué no gusta que nos guste Gloria Fuertes?.
Gloria Fuertes, cuestionada días atrás por Javier Marías, construyó su obra desde la conciencia de ser mujer, lesbiana y pobre; desde la voluntad de dignificar y elevar el lenguaje.
Elena Medel | Diario de Sevilla, 2017-06-29
http://www.diariodesevilla.es/ocio/gusta-guste-Gloria-Fuertes_0_1149485502.html

A Javier Marías no le gusta Gloria Fuertes. Como no le gusta Gloria Fuertes, y tampoco que guste, ha denunciado la "campaña orquestada" durante el centenario de su nacimiento, en la que se reivindica a Fuertes como "una grandísima poeta a la que debemos tomar muy en serio". Marías adjudica esta "campaña" a "una corriente feminista" que glorifica -nunca mejor dicho- a las mujeres por su sexo y no por su trabajo, aportando un listado de escritoras "llenas de inteligencia y talento" -y vida eterna: todas murieron ya-, a las que sí merece la pena leer, disfrutar y elogiar.

La autora de ‘Aconsejo beber hilo’ escribe en las antípodas simbólicas y artísticas de Marías. Cuando Gloria Fuertes cuenta París no se fija en la belleza del Sena, sino en los hombres de la calle que "comen pan mojado" junto al río y "fuman, fuman mucho". En ese poema –‘Mendigos en el Sena’, de 1955-, Fuertes retrata a unos personajes deshumanizados, sin identidad ni ideología -"ni siquiera tienen ideas de izquierdas"- pero en cuyos versos finales irrumpe el asombro: "Llegamos a lo más sorprendente,/ también hay mendigas".

Gloria Fuertes construyó su obra desde la conciencia de ser mujer, lesbiana y pobre; desde la voluntad de dignificar y elevar el lenguaje cotidiano. De formación autodidacta, se declaraba "estajanovista del verso": a diario escribía dos o tres poemas. Su obra es tan inabarcable -la editorial Torremozas se enfrenta desde hace varias décadas al reto de publicar, de manera exenta, toda su obra para adultos- como irregular. En un mismo libro conviven poemas excelentes, en los que chocan el discurso amargo y la dicción luminosa, con brevísimas ocurrencias basadas -no es poco- en el juego de palabras. Por supuesto, de Fuertes se citan versos sonrojantes: tantos como los de muchos maestros en apariencia indudables.

Su poesía abrió paréntesis en la poesía española de posguerra: no se adscribe a ninguna tendencia y dialoga a la vez con sus coetáneos. En el trasfondo social laten las mismas circunstancias que empujaron a Gabriel Celaya o Blas de Otero, y con posterioridad a los poetas del 50; en su reflexión sobre la identidad ocupaba un espacio destacado la cuestión femenina, con recursos similares a los de Ángela Figuera Aymerich -ambas desplazan la crítica a ámbitos inéditos, íntimos: los asignados por tradición a la mujer- o María Beneyto. Y el tratamiento libérrimo del lenguaje la vincula con los postistas, y en cierto modo -Gómez de la Serna en sus destellos- con las vanguardias ibéricas, y subraya el humor: un rasgo tan enraizado como atacado en la poesía española.

No resulta del todo cierto que Gloria Fuertes se trate de una autora marginal. En los años sesenta se convirtió en la única mujer incluida en la prestigiosa colección Colliure, con una selección de su obra a cargo de Jaime Gil de Biedma; tres de sus libros figuran en el catálogo de la colección Letras Hispánicas de Cátedra. Su obra para adultos se estudia con entusiasmo en las universidades estadounidenses, donde se la considera una referencia para comprender la literatura en castellano del pasado siglo, y su obra infantil y juvenil nunca ha dejado de leerse.

Unos lectores en los que se sustenta el éxito del centenario. La Fundación Gloria Fuertes apenas ha contado con más apoyo oficial que el del Ayuntamiento de Madrid, de forma puntual; el Congreso de los Diputados prefirió el septuagésimo quinto aniversario de la muerte de Miguel Hernández, una cifra más llamativa, menos redonda. Pero los lectores han comprado las antologías -tres: en Blackie Books, Nórdica y Reservoir Books- publicadas durante este año, han acudido a los homenajes y han reivindicado tanto sus poemas para niños, aquellos que despiertan nuestra nostalgia, como aquellos a los que apuntaba el foco: esa obra agridulce -y nada canónica- para adultos que cuesta etiquetar y clasificar, que no encaja en un sitio y encajaría en todos, que imprime sentido a lo que no quiere entenderse.

En resumen, los lectores han decidido rescatar la memoria de Gloria Fuertes, igual que sucede con otros escritores, hombres o mujeres: porque se cumplen tantos años de tal acontecimiento; porque una editorial de prestigio rescata su obra más emblemática; porque un articulista de referencia destaca un nombre, y hay quien se acerca a su librería de siempre con la recomendación doblada en el bolsillo. Me hubiera gustado conocer algún argumento que sustentara la opinión de Marías sobre Fuertes. ¿Por qué le parece sobrevalorada? Despojando su opinión de consideraciones literarias, Marías anula la escritura de Fuertes y la reduce a su sexo: no se habla de su obra, porque no existe.

Los movimientos de ‘herstory’ -que reivindican otra genealogía posible, y que constituyen una forma más de entender el feminismo hoy- nos revelan a quienes escribieron antes que nosotras. A escritoras como aquellas a las que recomienda Javier Marías, jamás ninguneadas según él: como las hermanas Brontë, que debieron firmar sus obras con seudónimos masculinos; o como Emilia Pardo Bazán, cuya candidatura para formar parte de la RAE fue rechazada en varias ocasiones, sufriendo insultos por su físico; o como Carmen Martín Gaite, a quien Abc -tras ganar el Premio Nadal por ‘Entre visillos’- fotografiaba dando de comer a su hija, afirmando: "A pesar de la emoción de la noticia, atiende como todos los días sus deberes de madre de familia".

Esta revisión de la historia de la literatura nos ha descubierto a nombres de primera fila, a autoras secundarias, a creadoras con hallazgos puntuales: mujeres en tantos posibles lugares como los que han ocupado siempre los hombres. A la mayoría de ellas, las circunstancias históricas no les permitieron convertirse en las escritoras que podrían haber sido; hasta hoy no habíamos podido conocerlas. Luego juzgaremos si nos interesan o no sus libros, si se valoraron con justicia; pero tengamos, al menos, la oportunidad de leerlas y opinar por nosotros mismos, por nosotras mismas.

lunes, 26 de junio de 2017

#hemeroteca #machismo | Puritanismo, dame el nombre exacto de las cosas

Imagen: El País / Gloria Fuertes
Puritanismo, dame el nombre exacto de las cosas.
Qué atrevido Javier Marías, arañar nombres de los recientes santorales.
Juan Cruz | El País, 2017-06-26
http://cultura.elpais.com/cultura/2017/06/25/actualidad/1498409952_858597.html

Es saludable que se atreva uno a decir “no me gusta”, en el tiempo del “me gusta”, porque de ese modo se rompe el árbol de la complacencia. Javier Marías suele cumplir esa función, entre nosotros. Entre los ingleses tenían a Christopher Hitchens: se establecía una corriente, él iba por el otro lado. Aquí ha habido otros contradictorios, pero en este momento Marías, a juzgar por lo que es atacado, debe ser el adalid de los que se atreven a llevar la contraria. En un libro de Guillermo Cabrera Infante, que fue amigo de Marías, por cierto, se habla de una tribu, probablemente norteamericana, que se llama ‘Los Contradictorios’, que hasta se sientan al revés, para darle la razón a su denominación y a su origen.

Pero antes de hablar de lo que trae aquí a Javier Marías y a los contradictorios, déjenme que vaya al Parlamento y a la ya extinta moción de censura. Recuerden ustedes que en ella hubo un rifirrafe, que ahora se llama así el debate, entre el líder de Podemos, Pablo Iglesias, y la diputada de Coalición Canaria Ana Oramas. Aquel señaló a ésta con el dedo (acusador, por supuesto) y terminó llamándola tránsfuga. Y Ana Oramas lo llamó a él machista. Se pegaron, pues, lo normal. A pesar de que ella había introducido versos, sarcásticos, en su respuesta, así como cierta retranca canaria, la diputada Irene Montero optó por deducir que la oponente de su compañero estaba irritada y buscó en seguida, en el baúl de los recuerdos de uno de los suyos, una razón para explicar la irritación supuesta de Ana Oramas.

Llevada por ese ánimo justiciero, Montero reprodujo en Twitter la razón por la que, según ella, Ana Oramas estaba irritada. Era porque ‘in illo tempore’ (‘in illo tempore’ ahora puede ser anteayer, o la semana pasada, o la última contienda electoral) el diputado podemita tinerfeño Alberto Rodríguez había contado en una reunión ante los suyos que la abuela de Ana Oramas, rica de La Laguna, había tenido a su propia abuela, la de Alberto Rodríguez, cosiendo y martirizada, mal pagada y humillada. Y exhibía Irene Montero, tan segura de sí misma como en el debate, esa pieza de documentación en la que se ve a su compañero narrando, con su correspondiente suspense, episodio tan ilustrativo.

No hubo reproches a Irene Montero por sacar tal documento para desmejorar, con una historia de antepasados, a la diputada presente, sólo con el deseo de dañar su reputación en función de la supuesta reputación de su abuela; no hubo compasión (por decir esta horrible palabra) con Ana Oramas. Las alusiones, machistas, sin duda, de Rafael Hernando, a la propia Montero en ese mismo debate, tuvieron un recorrido inmenso por las redes, pero a la diputada canaria nadie la salvó de la agresión, primero en el Parlamento y después en las dichosas redes sociales. Por otra parte, cualquier referencia a la identidad de las amistades propias de la diputada de Podemos alcanzan niveles de enorme agitación tuitera, pues el machismo irrita, y con razón, pero cuando la agitada es una persona que no tiene el aval de la ideología más dominante en Twitter, por ejemplo, el decibelio se queda a cero. Y eso tampoco es justo.

Pues, a lo que iba. Ahora se ha atrevido Javier Marías a tocar el árbol del me gusta y no me gusta y ha dicho algo que resulta muy normal decir, pues el gusto literario es el menos obligatorio de los gustos, y de los disgustos. Y ha dicho que Gloria Fuertes no es para tanto. Para que fue aquello. ¡Y además lo ha dicho en El País! Pues leña al mono. Te puede disgustar Hemingway, e incluso Camus, o incluso te puede disgustar, cómo no, Javier Marías. Pero tocas las nuevas santidades y acabas chamuscado. Y Gloria Fuertes está entre las glorias intocables de este momento histórico. Qué atrevido Marías, arañar nombres de los recientes santorales. Ha chocado contra el renovado puritanismo, que apunta con letras de oro lo que siempre estuvo en la división de bronce de la muy vapuleada historia de la literatura menor española. Y tendrá su merecido en las redes sociales, que ahora ya lo están tratando de quemar en las hogueras en las que se quema a aquellos que desafían la corriente.

Un día el nuevo puritanismo hará una lista de los intocables, para que Marías y otros desviados se fijen en ella.

domingo, 25 de junio de 2017

#hemeroteca #machismo | Más daño que beneficio

Imagen: El País / Gloria Fuertes
Más daño que beneficio.
Francamente, me resulta imposible suscribir que Gloria Fuertes fuese una grandísima poeta a la que debemos tomar muy en serio.
Javier Marías | El País, 2017-06-25
http://elpaissemanal.elpais.com/columna/javier-marias-dano/

Si mucha gente desconfía del cine español no es por la persecución que el PP y sus Gobiernos desataron contra él en venganza por las críticas y protestas de la mayoría de los miembros del gremio ante la indecente Guerra de Irak apoyada por Aznar, Rajoy y sus huestes en 2003. Los políticos, y en particular los de ese partido, carecen de crédito respecto a sus juicios artísticos. Por desgracia influyen en demasiadas cosas, pero no, por suerte, en lo que sus compatriotas leen o van a ver. La razón principal para esa desconfianza es que durante muchos años los críticos cinematográficos y la prensa decidieron que había que promover el cine nacional, hasta el punto de que casi todas las películas españolas que se estrenaban eran invariablemente “obras maestras”, “necesarias” (el adjetivo más ridículo imaginable) o (cómo detesto ese tipo de expresiones) “puñetazos en el estómago del espectador”. Hay muchas personas ingenuas y de buena fe. Acudían obedientemente a ver los “portentos” y cómo “se incendiaba la pantalla”, al decir de esos críticos paternalistas, y frecuentemente —no siempre, claro está— se encontraban con bodrios y mediocridades y pantallas llenas de pavesas. Ningún puñetazo, sino más bien tedio o irritación.

A veces no hay nada tan dañino para una profesión, un colectivo o un sexo entero que sus defensores a ultranza, y me temo que un daño parecido al que se infligió hace décadas al cine español está a punto de infligírsele al arte hecho por mujeres. En la actualidad hay una corriente feminista que ha optado por decir que cuanto las mujeres hacen o hicieron es extraordinario, por decreto. Y claro, no siempre es así, porque no lo puede ser. Como no puede serlo cuanto hagan los catalanes, vascos o extremeños, o los zurdos o los gordos o los discapacitados. O los negros estadounidenses, ni aún menos los blancos, que son más. Todos sabemos de las injusticias históricas cometidas contra las mujeres. Hoy lamentamos que durante siglos no se las dejara ni siquiera estudiar, ni ejercer más oficios que los manuales. Que se las confinara al hogar y a la maternidad, sometidas a la voluntad de padres y maridos. Es sin duda el principal motivo por el que a lo largo de esos siglos ha habido pocas pintoras, compositoras, arquitectas, científicas, cineastas y escritoras (más de estas últimas, a menudo camufladas bajo pseudónimos masculinos). Las que hubo tienen enorme mérito, por luchar contra las circunstancias y las convenciones de sus épocas. Gran mérito, sí, pero eso no las convierte a todas en artistas de primera fila, que es lo que esa corriente actual pretende que sean. Es más, sostiene esa corriente que todas esas artistas geniales fueron deliberadamente silenciadas por la “conspiración patriarcal”. No se les reconoció el talento por pura misoginia. Se quejan, por ejemplo, de que a Monteverdi se lo tenga por un genio y en cambio no a Francesca Caccini. No sé, yo soy aficionadísimo a la música, pero el único Caccini que me suena es Guido, un pigmeo al lado de Monteverdi. Así, cada vez que se descubre o redescubre a alguna pionera de algún arte, pasa a ser al instante una estrella del firmamento, a la altura de los mejores, sólo que eclipsada tozudamente por los opresores del otro sexo.

En contra de esa supuesta y maligna “conspiración”, tenemos el pleno reconocimiento (desde hace ya mucho) de las artistas en verdad valiosas: por ceñirnos a las letras, Jane Austen, Emily y Charlotte Brontë, George Eliot, Gaskell, Staël, Sévigné, Dickinson, Dinesen, Rebecca West, Vernon Lee, Jean Rhys, Flannery O’Connor, Janet Lewis, Ajmátova, Arendt, Penelope Fitzgerald, Anne Sexton, Elizabeth Bishop, en el plano del entretenimiento Agatha Christie y la Baronesa Orczy, Crompton y Blyton y centenares más; en España Pardo Bazán, Rosalía, Chacel, Laforet, Fortún, Rodoreda y tantas más. En realidad son legión las mujeres llenas de inteligencia y talento, a las cuales ninguna “conspiración” de varones ha estado interesada en ningunear. ¿Por qué, si nos proporcionan tanto saber y placer como los mejores hombres? Lo que no es cierto, lo siento, es que cualquier mujer oscura o recóndita sea por fuerza genial, como se pretende ahora. Las decepciones pueden ser y son mayúsculas, tanto como las de los espectadores al asomarse a la enésima “obra maestra” del cine patrio. También la gente bienintencionada se cansa de que le tomen el pelo, y acaba por desertar y recelar. Hoy, con ocasión de su centenario, sufrimos una campaña orquestada según la cual Gloria Fuertes era una grandísima poeta a la que debemos tomar muy en serio. Quizá yo sea el equivocado (a lo largo de mi ya larga vida), pero francamente, me resulta imposible suscribir tal mandato. Es más, es la clase de mandato que indefectiblemente me lleva a desconfiar de las reivindicaciones y redescubrimientos feministas de hoy, que acabarán por hacerle más daño que beneficio al arte hecho por mujeres. Lean, por caridad, a las que he enumerado antes: con ellas, yo creo, no hay temor a la decepción.

lunes, 15 de mayo de 2017

#hemeroteca #lgtbifobia | Santa Coloma crea un fondo documental dedicado a la diversidad sexual

Imagen: La Vanguardia / Ayuntamiento de Santa Coloma de Gramenet
Santa Coloma crea un fondo documental dedicado a la diversidad sexual.
Es una de las actividades que organiza el municipio para conmemorar el Día Internacional contra la LGTBIfobia que se celebra este miércoles 17 de mayo.
Montse López | La Vanguardia, 2017-05-15
http://www.lavanguardia.com/local/barcelones-nord/20170515/422600794969/santa-coloma-crea-fondo-documental-diversidad-sexual.html

Este miércoles 17 de mayo se conmemora el Día Internacional contra la LGTBIfobia y los municipios del Barcelonès Nord se suman a los actos conmemorativos. Tanto Badalona como Santa Coloma de Gramenet y Sant Adrià de Besòs cuelgan en la fachada de sus respectivos ayuntamientos la bandera dedicada a hombres y mujeres homosexuales, bisexuales, transexuales e intersexuales. En el caso de Santa Coloma, este año va más allá y ha creado un espacio dedicado a esta diversidad sexual en la Biblioteca del Fondo.

Se trata de un fondo documental que pretende mostrar a la ciudadanía la diversidad afectiva y sexual a través de la cultura. El espacio LGTBI estará ubicado en la tercera planta de la biblioteca y ya cuenta con una oferta de material variada y destinada a todas las edades. El fondo documental responde al compromiso del ayuntamiento respecto a la diversidad y la lucha por la igualdad. El espacio se inaugurará este miércoles a las 19h.

Esta es una de las actividades organizadas en Santa Coloma para este 17 de mayo que se completará con una lectura de poesías como recuerdo del centenario del nacimiento de Gloria Fuertes (1917-1998) que correrá a cargo de representantes de diferentes entidades del municipio. Previamente se hará una lectura de un cuento dirigido a niños que defiende el derecho a que cada uno se exprese como quiera fomentando la igualdad.

Al día siguiente, el jueves 18 y dentro del programa de actos contra la LGTBIfobia, la compañía Les Impuxibles representará la obra Limbo en el Teatre Sagarra.

sábado, 15 de abril de 2017

#hemeroteca #gloriafuertes | Gloria Fuertes, el arte de encontrar a una desconocida

Imagen: ABC / Gloria Fuertes en su casa de Madrid, 1972
Gloria Fuertes, el arte de encontrar a una desconocida.
Su imagen mediática ha permitido frivolizar sobre ella y ocultar a la poeta del territorio de lo inesperado y del sentido del humor, siempre atenta a la aventura de la vida.
Diego Doncel | ABC, 2017-04-15
http://www.abc.es/cultura/cultural/abci-gloria-fuertes-arte-encontrar-desconocida-201704150211_noticia.html

Gloria Fuertes (Madrid, 28 de julio, 1917-Madrid, 27 de noviembre, 1998) es hasta ahora, cuando se celebra el primer centenario de su nacimiento, una poeta desconocida. Su imagen mediática se ha mantenido durante un tiempo excesivo en la memoria de los lectores de poesía y ha impedido que se la valore con ecuanimidad. Ha sido fácil frivolizar sobre ella. Sobre todo porque fue una poeta popular en medio de un tiempo de poesía intelectualizada. Ser una poeta popular era para ella ser una poeta de guardia. Es decir, estar atenta a lo que pasa en la calle, a la aventura diaria de la vida. Fue una desertora de todas las estéticas de su tiempo porque todas hasta cierto punto la decepcionaron, por eso se creó una estética personal, por eso siempre fue por libre en un país lleno de grupos, de movimientos y de generaciones. Se bajó del postismo porque, lo mismo que algunos chicos de su barrio, los postistas «nunca serían canallas aunque lo intentasen, siempre llevarían del alma colgado un baberito blanco».

Se dio de baja de la poesía social más ortodoxa tal vez porque se tomaba en serio su propio programa ideológico, y a ella le gustaba demasiado jugar con las palabras, jugar con la realidad, tener sentido del humor, convertir el poema en una fiesta. Fundó los «Versos con Faldas» como forma de reivindicar la poesía escrita por mujeres en un tiempo en que esa postura levantaba la risa y hasta la compasión de la prensa y de los poetas oficiales. Fue una disidente pero atrapada en las imágenes televisivas de programas infantiles.

El sentido de la vida
Y, sin embargo, Gloria Fuertes no estuvo en contra de nada, sino que intentó comprenderlo todo. Tal vez lo que más le costó comprender fue quién era ella misma. Entre aquella niña pobre que pasaba hambre en el barrio de Lavapiés y la mujer que vivía en la calle Alberto Alcocer, después de morir su gran amor, solo existe el mismo deseo de encontrar un sentido a esto que llamamos vivir. Por eso el gran tema de la poesía de Gloria Fuertes es la propia Gloria Fuertes: el dolor, el amor, el insoportable sufrimiento humano fruto de la injusticia. Sin duda Gloria Fuertes se expresa a sí misma y se inventa a sí misma en todos sus poemas. El yo que nos habla en ellos es tanto existencial como ficcional. Ese es el personaje poético y el personaje humano que aman todos sus lectores y que encontrarán en los libros editados recientemente: «Geografía humana y otros poemas» (Nórdica) con un imprescindible prólogo de Luis Antonio de Villena donde contextualiza muy lúcidamente la gran aportación que supone su poesía; y de la mano de Paloma Porpetta «Me crece la barba» (Reservoir Books) y las reediciones de Torremozas «Aconsejo beber hilo», «Glorerías» o «Pecábamos como ángeles», una reunión de sus poemas de amor. En todos ellos podemos percibir, por tanto, la creación de ese personaje complejo, de indudable personalidad y originalidad, civil y siempre bordeando lo trágico. Una poesía vitalista que a veces se decanta por el aforismo, por el «non sense», por el ripio fácil, por el apunte irónico, por ese ingenio verbal que la hace ser diferente.

Exposición
Todo esto se puede percibir también en la exposición comisariada por Paloma Porpetta en el madrileño Centro Cultural de la Villa Fernán Gómez (hasta el 14 de mayo) y en «El libro de Gloria Fuertes» (edición de Jorge de Cascante, Blackie Books) que casi puede leerse como un catálogo de dicha exposición. En ambos el recorrido por la vida y por la obra de Gloria Fuertes nos da idea de la riqueza de matices, de cómo esta mujer vivió la historia convulsa de este tiempo y supo entenderla y expresarla. Estos viajes a la personalidad de nuestra poeta muestran su enorme entusiasmo, su deseo de hacer de cada día una forma de celebración. Vida y poemas juntos, dialogando y complementándose, haciendo los sucesivos retratos, los sucesivos personajes en los que Gloria Fuertes se convirtió.

La chica de la guerra que se dejaba tocar el culo por los milicianos para poder comer, la joven de la larga postguerra que descubre el amor homoerótico y el papel de transformación social de la poesía, la que descubre el amor de su vida y viaja a Estados Unidos y cuando regresa es vista por José Agustín Goytisolo como «alegre, respondona, buena como una tostada». La mujer a la que la muerte le arrebata ese amor y se refugia en Málaga de la mano de su amigo Pepe Infante. La Gloria Fuertes de las copas y de la noche como formas de salvación. La del éxito televisivo, en fin, que ocultó su grandeza como poeta. Siempre la cara y la cruz, la felicidad dando la mano a la desgracia, la cúspide amenazada por el abismo.

Una forma de diario
Hasta cierto punto esta grafómana empedernida hizo de la poesía una forma de diario. Levantaba acta de los días con un lenguaje que formaba parte del lenguaje de la gente, pero haciendo del poema el territorio de lo inesperado, del giro imprevisto y absurdo, del humor como forma de quitar grandilocuencia a la realidad. Su poesía es conversacional porque quiere estar en constante diálogo con el lector, porque «el poeta no es poeta hasta que el pueblo lo lee». Junto al yo, el otro gran tema de su poesía es la poesía misma. En realidad, muchos de sus poemas son poéticas, como si necesitara reflexionar constantemente y en voz alta sobre la enormidad de su proyecto.

Pero todo esto no sería nada, si la poesía de Gloria Fuertes no hubiera estado tocada por el encanto. Esa rara cualidad que solo algunos poetas poseen. El encanto como una forma de seducción. La seducción como una forma de amor.

#hemeroteca #gloriafuertes | Gloria Fuertes y los «versos con faldas»

Imagen: ABC / Ilstración de Luisa Rivera
Gloria Fuertes y los «versos con faldas».
En vísperas del centenario de la poeta madrileña recordamos el grupo cultural feminista que creó, junto con otras escritoras, en los años 50 y la efervescencia de aquellos recitales de café.
Carmen G. de la Cueva | ABC, 2017-04-15
http://www.abc.es/cultura/cultural/abci-gloria-fuertes-y-versos-faldas-201704150211_noticia.html

Fue días antes de que comenzara la primavera de 1951 cuando tres poetas revoloteaban por Madrid con sus versos bajo el ala: Gloria Fuertes, Adelaida Las Santas y María Dolores de Pablos. Empujadas por el deseo de acabar con el «si me lees te leo» de las tertulias literarias donde los señores ignoraban lo que estaban escribiendo las poetas de la época, crearon «Versos con faldas», un verdadero Grupo Cultural Feminista. En el prólogo de la antología de nombre homónimo, «Versos con faldas» (Aguacantos, 1983), Gloria Fuertes escribe que aquellos poetas «medio nos ignoraban e invitaban muy pocas veces para que pudiéramos leer nuestros poemas, que aun entonces, eran tan buenos o mejor que los de ellos». Decididas a acabar con aquella injusticia, formaron el grupo para reivindicar la autoría femenina de todas aquellas poetas que escribían no solo en Madrid sino también en las provincias. Según confiesa Fuertes, a ella lo único que se le ocurrió fue el título: «Versos con faldas». Fue Adelaida Las Santas la que buscó el espacio en un sótano en el número 5 de la Carrera de San Jerónimo y financió los programas de mano que se repartían en cada sesión.

El primer encuentro tuvo lugar el lunes 5 de marzo de 1951, a las siete de la tarde. Los «fotógrafos interrumpieron con sus "flashes"» y los poetas con cierta sorna llegaron a comentar: «Caramba con las poetisas, hasta han arrastrado a los fotógrafos». En ese primer acto, recitaron la poeta gallega Carmen Silveiro, la actriz María del Pilar Armesto con poemas de la sevillana Eva Cervantes y la propia Adelaida Las Santas que tuvo que «dar la cara» porque no sabían lo que podía suceder. Y fue todo un éxito.

Eclosión poética
Las Santas cuenta en la introducción a la antología que aquel fue un año de una gran eclosión poética. Cada día de la semana se celebraba un recital o tertulia en distintos cafés de la ciudad de Madrid: los lunes tenía lugar el recital de «Versos con faldas» (el único que se hacía con el local cerrado); los martes, «Tartesos» en el Café Barbieri; los miércoles, «Artis» en el Hotel Nacional; los jueves, «Adelfos» en el Café Lisboa; los viernes, «Versos a media noche» en el Café Varela; los sábados, «Rumbos» en la Cafetería Bambú y los domingos, después de misa de doce, «Alforjas para la poesía». Al año siguiente, los «poetas de café» -así era como se hacían llamar todos aquellos que recitaban en los cafés de la capital- lanzaron un manifiesto para instaurar el 21 de marzo como Día de la Poesía, manifiesto que llegaron a firmar poetas como Dámaso Alonso, Luis Rosales o Concha Espina.

«Ahora, ahora mismo / escribo esta página / en el ‘libro’ de España / por donde voy andando poco a poco». Estos versos proféticos los escribió la poeta valenciana María Mulet de la que apenas se sabe poco más que nació en 1930 y murió en 1982. Mulet formó parte de «Versos con faldas» al igual que cuarenta y seis poetas más de las que se desconoce todo -nacimiento y muerte, procedencia, obra- salvo algunos versos. Entre las poetas que pusieron voz a este grupo poético feminista hubo algunas cuyos versos han llegado hasta hoy, como Gloria Fuertes y Ángela Figuera Aymerich. Pero, ¿qué se sabe de Adelaida Las Santas, una de las fundadoras? Las Santas llegó a escribir una novela autobiográfica que es casi una crónica de aquellos años y que autopublicó en 1959 bajo el título de «Poetas de café» (Aguacantos, 1992). En ella, Adelaida es Lalia, una joven poeta y oficinista que se enamora de Gerardo, un poeta bohemio y borracho, inspirado en el que fuera su marido en la vida real, el escritor Guillermo Osorio. Pero también se incluye a ella misma como personaje y dice que «llamaba la atención por su tremenda sinceridad poética, abordando temas valientes y revolucionarios».

Recitales suspendidos
En «Poetas de café», destacaba el personaje de Gloria Fuertes, con unos versos «raros» que el público se tomó al pie de la letra: «Era pastor de gatos y tenía / una larga callada por respuesta. / Las noches las pasaba en los tejados, / jugando con las hebras». De Ángela Figuera escribe que era «la más discutida de todas por el lenguaje duro y tema agrio de su poesía». Y de María Dolores de Pablos que «se divertía jugando con el lenguaje de la poesía». Algunos nombres más: Acacia Uceta, Eduarda Moro, Elisabeth Mulder, Carmen Silveiro, Mercedes Abad, Josita Hernán, Clemencia Laborda y así hasta cuarenta y siete nombres de poetas olvidadas por el tiempo y por la historia.

Treinta y dos años después de que se celebrara el primer recital de «Versos con faldas», Gloria escribe a petición de Adelaida el prólogo a la única antología poética que lo conmemora. «Está bien que quede constancia», dice Fuertes, «de aquellas muchachitas que en los años 50 (sin porros ni discotecas) nos daba por escribir poesía». Y no cesa en su empeño de recordar que aquellas poetas «hoy bellas ancianitas llenas de nietos (las más), llenas de libros (las menos), y otras, ya en mejor vida» se emocionarían al ver sus poemas publicados. En 1952, los poetas quedaron desamparados porque los recitales de café fueron suspendidos por orden del director General de Seguridad.

Lágrimas
En «Poetas de café», justo en ese momento en que entraron con la orden de suspender los recitales, Lalia rompió a llorar y la garganta se le quedó agarrotada. Una amiga que estaba con ella le dijo que no derramara ni una lágrima más: «Se acabaron los recitales en el café, pero no los poetas, porque todavía no ha dado orden el director General de Seguridad de que se precinte la boca de los poetas». Y así fue como las poetas de «Versos con faldas» siguieron recitando sus versos por Madrid hasta la última sesión, que se celebró el 24 de marzo de 1983.

martes, 11 de abril de 2017

#hemeroteca #gloriafuertes | Gloria Fuertes, diablilla de la guarda

Imagen: Leer / Gloria Fuertes
Gloria Fuertes, diablilla de la guarda.
Ada del Moral | Leer, 2017-04-11

http://revistaleer.com/2017/04/cien-anos-de-gloria-fuertes/

“Nací para poeta o para muerto. Escogí lo difí­cil”. Así se pre­senta Glo­ria Fuer­tes en una de sus “autobios”, notas bio­grá­fi­cas que sal­pi­can su poe­sía, tan popu­lar como des­co­no­cida es su autora por mucho que tenga su pro­pio ‘doodle’ en Goo­gle y hasta un avión de Nor­we­gian con su estampa en la cola. Varias gene­ra­cio­nes recuer­dan a la “poeta de guar­dia” que, con áspera gra­cia, res­pon­día a las consultas de sus lec­to­res pacien­tes, a la mujer viril de ojos de fauno y cor­bata de caba­llero del pro­grama ‘Un globo, dos glo­bos, tres glo­bos’. A la reci­ta­dora que que­ría ver y oler al público, decla­mar sin impostacio­nes en luga­res con­cu­rri­dos y car­na­les, no fuera a resul­tar la velada tan abu­rrida y solemne como una misa.

A la dia­bla de la guarda capaz de mez­clar lo social y lo bufo con arte de “manola lírica”, según la defi­nió su amigo Fran­cisco Nieva. Más allá de estas más­ca­ras… quién era, en reali­dad, la poeta, la autora, la per­sona que escribe: “Hay quien dice que soy como una cabra; / lo dicen, lo repi­ten, ya lo creo; / pero soy una cabra muy extraña / que lleva una meda­lla y siete cuer­nos. / ¡Cabra! En vez de mala leche yo doy llanto. / ¡Cabra! Por lo más peli­groso me paseo. / ¡Cabra! Me llevo bien con alimañas todas. / ¡Cabra! Y escribo en los tebeos. / Vivo sola, cabra sola, / -que no quise cabrito en compañía-, / cuando subo a lo alto de este valle, / siem­pre encuen­tro un lirio de ale­gría. / Y vivo por mi cuenta, cabra sola; / que yo a nin­gún rebaño per­te­nezco. / Si sufrir es estar como una cabra, / enton­ces sí lo estoy, no dudar de ello.” Defiende los pla­ce­res de la inde­pen­den­cia y su sam­be­nito, va a su bola con sus bien gana­dos lau­re­les y sabe defen­derse con chas­ca­rri­llos y poe­sía ahu­mada en Siglo de Oro. En defi­ni­tiva, toda una decla­ra­ción de inten­cio­nes de la gue­rrera Glo­ria Fuer­tes, nacida en Lava­piés, en la meta­fó­rica calle de la Espada, en el seno de una humilde y nume­rosa fami­lia que no la dejó indi­fe­rente a las penu­rias y sí despre­cio por las ton­te­rías: “¿Qué impor­tan­cia tiene todo esto, / mien­tras haya en mi barrio una mesa sin patas, / un niño sin zapa­tos o un con­ta­ble tosiendo, / un banquete de cás­ca­ras, un con­cierto de perros, / una ópera de sarna?”. Ado­les­cente a la que pilla la gue­rra, como a su her­ma­nito un carro –aun­que en el poema “Nota bio­grá­fica” tras­lade ese acci­dente a su per­sona por­que afectó a toda la fami­lia– se ali­mentó durante los años de con­tienda de música de obu­ses y len­te­jas relle­nas de gor­go­jos. Balance: Aun­que tuvo una ado­les­cen­cia dura no se hizo dura. Nunca se dejó arre­drar, se forjó el gusto lite­ra­rio en la Cuesta de Moyano y el carác­ter en los jue­gos de la calle y ofi­cios diver­sos. No que­ría ser modista ni niñera.

Ni modista ni niñera
Le gus­ta­ban los depor­tes, su des­tino era la poe­sía. En su amor por la velo­ci­dad empa­taba con Marinetti y sus futu­ris­tas nique­la­dos como autos. Fue con­ta­ble y más cosas en horri­bles ofi­ci­nas entre 1938 y 1958 y la sos­te­nían sus reci­ta­les en Radio Madrid, sus publi­ca­cio­nes en las revis­tas ‘Maravillas’ o ‘Chi­cas’ y el poema publi­cado a los catorce años, antes de que­darse huér­fana de madre “cuando más falta le hacía”: “Niñez, Juven­tud, Vejez.” Las eda­des via­ja­ban por su cuerpo que se fue varando en una cuna de animales que tam­poco enca­ja­ban, desde ocas locas a mos­qui­tos con un bigote de plu­mero. Era una ‘Isla Igno­rada’, título de su pri­mer poe­ma­rio, sim­bó­lica puesta de largo de quien no lle­gaba a mís­tica por reírse y pre­fe­ría la “vio­lada reali­dad a la san­tí­sima pureza juan­ra­mo­niana.” Insis­tió siem­pre desde el género olvi­dado: “Mi poe­sía está aquí, como nació –sin nin­gún ropaje de retórica-, des­calza, des­nuda, rebelde, sin dis­fraz. / Mi poe­sía recuerda y se parece a mí”. Apren­dió tam­bién a escu­rrirse entre los barro­tes de todas las cár­ce­les y ahora se escinde del per­so­naje de la popu­lar “poeta de los niños” que tanto molestó a cier­tos inte­lec­tua­les orgá­ni­cos de los diver­sos pesebres nacionales.

Con­sa­grada por Ramón Gómez de la Serna, postista junto a Car­los Edmundo de Ory, Eduardo Chicha­rro y Sil­vano Ser­nesi par­ti­cipó en las revis­tas ‘Postismo’ y ‘La Cer­ba­tana’, gri­tos de la vanguar­dia en el abu­rrido fran­quismo donde se defi­nían como “hijos de Max Ernst, de Perico de los Palo­tes y de Tal y Cual.”. Ganó el Nobel infan­til, el Hans Chris­tian Ander­sen, en 1968 con ‘Can­gura para todo’ y pagó, por ser una mujer atre­vida en su esté­tica, “lo que nadie le habría cri­ti­cado a Josep Pla, otro escri­tor con gusto por lo sen­ci­llo y pre­sen­cia poco habi­tual con esa voz tan espe­cial y su boina”, apunta el escri­tor Jorge de Cas­cante, res­pon­sa­ble de la edi­ción del monu­men­tal ‘El libro de Glo­ria Fuer­tes’ con Blackie Books y fan de la Fuer­tes desde su pri­mer uso de razón lite­ra­ria. Más allá de la pos­mo­der­ni­dad y cabal­gando el surrea­lismo, esta here­dera de Que­vedo usaba el humor para trans­gre­dir e intro­du­cía lo coti­diano en lo poé­tico y vice­versa para lle­gar a todo el mundo, al por­tero y la minis­tra, la pelu­quera y el astró­nomo, al niño abu­rrido y a la cha­vala des­pierta, dis­fru­tando incluso de la paro­dia de Mar­tes y 13. Voraz amante de muje­res, devota de su Manolo que se llevó la gue­rra, astuta e inocente como la “peter­pana” que nunca dejó de ser, cul­tivó un aire de dandi a lo Usti­nov. Van­guar­dista y de andar por casa, culta sin que se le notara, alum­bró un estilo único y ahora es un par­que, una escuela, una biblio­teca y la des­co­no­cida que se estu­dia en los Esta­dos Uni­dos mientras por estos lares des­pierta el desdén de enfer­mos de (falsa) pro­fun­di­dad que se son­ro­jan aún con los sone­tos al culo de Que­vedo, Rimbaud y Ver­laine, que hubie­ran dis­fru­tado con el cuento de la cabra que veía por el ojo del ano de Fuertes.

Dra­gona de humo
Per­te­ne­ció a la última gene­ra­ción que incluía el verso en su vida coti­diana, que no deja de ser una manera de afi­larse las garras en el juego, y un poco de falsa inge­nua tenía, de dra­gona que elige echar solo humo en tanto no la cabreen. Su obra está tru­fada de humor, pate­tismo, iro­nía, hon­dura, fra­ses colo­quia­les, sor­pre­sas, imá­ge­nes nue­vas y pode­ro­sas cual basi­lis­cos sua­ves y vene­no­sos. Los coloquia­lis­mos son una trampa para cap­tar aten­cio­nes en una mez­cla de poe­sía social y van­guar­dista que, bajo su apa­rente sen­ci­llez, cimienta un tapiz gro­tesco y trá­gico: “M de mierda / N de niño que somos todos / los que tem­bla­mos con un poema”. Dis­para chis­pas de colo­res y púas, yoísta, glo­rista, la chica chi­ca­rrón, la ogresa bien comida capaz de mez­clar el cas­ti­cismo y la van­guar­dia, escri­bir a boca­ja­rro, toser y escu­pir rimas e irse a dar cla­ses al país de la leche y la miel (Amé­rica) para amar a una mujer, la his­pa­nista Phy­llis Turn­bull que la haría patrona de los amo­res prohi­bi­dos, según solía bro­mear.

“Glo­ria Fuer­tes aúlla, como una loba herida de muerte. Sus ver­sos son desconsola­dos y atro­ces, saluda­bles y huma­nos, mor­ta­les de nece­si­dad, amar­ga­mente sobrios y jugue­to­nes como el dia­bli­llo de la guar­dia, al que quiere pei­nar los cuer­nos”, escri­bió Camilo José Cela, poco sos­pe­choso de dejarse camelar por la gallina turun­data que tam­bién se sacaba Glo­ria de la chis­tera. Mal que les pese a unos y otros, su poe­sía para niños y la otra se fun­den, com­par­ten claves. Ade­más, sus libros infan­ti­les han logrado un mila­gro en el que se puede dar la mano con Lorca: son per­fec­tos para empe­zar a leer, no se olvi­dan y dejan un poso de curio­si­dad, un gusto por las mez­clas explo­si­vas, un ansia por la poe­sía de fusión pare­cida a la gula por unas mani­tas con ciga­las. Ham­bre de inge­nio fino, vamos. A la edad en la que muchos se apol­tro­nan, ella escri­bió: A veces el poeta / no sabe si coger la hoja de acero, / sacar punta a su lápiz y hacerse un verso / o sacarse una vena y hacerse un muerto”. Ella esco­gió una ter­cera vía: crear lec­to­res. Y acaba de cum­plir cien años. Sus dere­chos los lleva la fun­da­ción de su mismo nom­bre, a cargo de las her­ma­nas Por­petta y varios son los libros conmemo­ra­ti­vos de su figura de los que des­ta­ca­mos ‘His­to­ria de Glo­ria’ (Cáte­dra); los álbu­mes intro­duc­to­rios, con CD incluido, ‘Mi pri­mer libro sobre Glo­ria Fuer­tes’ y ‘Poeta para todos’ de Anto­nio A. Gómez Yebra (Anaya) o ‘El libro de Glo­ria Fuer­tes’ de Bla­ckie Books; este último es el más volu­mi­noso y lla­ma­tivo: casi quinien­tas pági­nas de vida y obra coor­di­na­das por el escri­tor Jorge de Cas­cante, en cuya opi­nión el libro “ilu­mina la vida de Glo­ria, tan oscu­re­cida por la falta de refe­ren­cias biblio­grá­fi­cas y sus pro­pias inven­cio­nes en sus poe­mas ‘autobio­grá­fi­cos’, y tam­bién ejem­pli­fica cómo su poe­sía infan­til es indi­vi­si­ble de su poe­sía para adul­tos pues ambas tra­tan los mis­mos temas, jue­gan con las pala­bras de forma simi­lar y tra­tan de lle­gar al lec­tor con el len­guaje más claro posi­ble en el menor espa­cio”. Ante cada obra de esta poeta sin­gu­lar solo nos queda, antes de sumer­gir­nos en su muy espe­cial uni­verso, citarla: “Esto no es un libro, es una mujer”.

jueves, 6 de abril de 2017

#hemeroteca #memoria | Un colegio de Jerez de la Frontera cambia de nombre: de símbolo franquista a Gloria Fuertes

Imagen: Google Imágenes / Gloria Fuertes
Un colegio de Jerez de la Frontera cambia de nombre: de símbolo franquista a Gloria Fuertes.
El CEIP José María Pemán de Jerez de la Frontera aprueba pasar a llamarse como la escritora y poeta tras una denuncia de la Plataforma de Memoria Democrática.
Francisco J. Jiménez | El Diario, 2017-04-06
http://www.eldiario.es/andalucia/cadiz/CEIP-Maria-Jerez-Gloria-Fuertes_0_630287757.html

"Hemos decidido que el Colegio se adapte a los nuevos tiempos y hemos elegido el nombre de una mujer que representa la cultura y la libertad". Así se manifiesta uno de los padres que ha votado que el CEIP José María Pemán de Jerez de la Frontera (Cádiz) pase a llamarse Gloria Fuertes.

La votación ha tenido lugar esta semana a consecuencia de una iniciativa de la Plataforma por la Memoria Democrática de Jerez que fue remitida a la comunidad educativa, en la que advertían de que la denominación del centro incumplía el artículo 15.1 de la vigente Ley 52/2007 de Memoria Histórica. El Consejo Escolar dio el visto bueno el 20 de marzo después de que también lograra luz verde por parte de la Delegación Territorial de Educación de la Junta en Cádiz.

Las opciones que manejaban los padres del centro eran tres: Gloria Fuertes, uno de los referentes de la literatura infantil española del siglo XX; el arquitecto Fernando de la Cuadra e Iriza, que diseñó los barrios jerezanos de La Constancia y Barriada de España; y Huerta de Terry, antigua denominación de los citados barrios, en los que viven buena parte de los niños del centro.

Gloria Fuertes consiguió 117 votos de los 204. De la Cuadra logró 54 votos, frente a los 34 de Huerta de Terry. 35 fueron votos en blanco de padres que no estaban de acuerdo con el cambio de nombre.

"Algunos no querían el cambio porque no veían motivo y otros decían que tenía que ser alguien de Jerez, se ha escuchado de todo. Al final se ha visto que detrás de cada nombre hay mucha historia y hemos optado por Gloria Fuertes", explica una de las madres que han participado en la votación.

La Plataforma de Memoria Democrática de Jerez ha destacado, tras conocerse los resultados que, "mientras que Pemán, de ideas muy machistas, apoyó el régimen de Franco desde el mismo momento del golpe militar del 18 de julio de 1936 y luego se hizo máximo responsable de la depuración de maestros de la República, Gloria Fuertes es el ejemplo de una querida intelectual de la democracia que destacó siempre por su obra de valores críticos y humanistas".

Ahora deben llevarse a cabo los trámites hasta que el cambio se haga oficial con su publicación en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía (BOJA). Lo primero será contar con el informe favorable del Ayuntamiento de Jerez para que, posteriormente, el consejo escolar eleve la propuesta a la Dirección General de Infraestructuras Educativas de la Junta de Andalucía.

Los padres del centro intentarán ahora que "después de llamar la atención de la opinión pública con el cambio de nombre consigamos que se hagan varias reparaciones que son muy necesarias".

Y TAMBIÉN…
¿Quién era José María Pemán, el nombre de la polémica judicial en Jerez de la Frontera?.

La concejal de IU en el Ayuntamiento de Jerez de la Frontera (Cádiz), Ana Fernández de Cosa, declaró este jueves como imputada por tildar al escritor de "fascista, misógino y asesino". La familia denunció a la edil por un presunto delito de injurias y calumnias contra el que fue un prócer literario del régimen dictatorial que animó en sus escritos al "exterminio" del rival ideológico. Historiadores como Paul Preston señalan que el personaje "celebraba la represión", alimentando así la "matanza fundacional del franquismo" que define Francisco Espinosa.
Juan Miguel Baquero | El Diario, 2016-01-14
http://www.eldiario.es/andalucia/Peman_0_473153655.html

sábado, 1 de abril de 2017

#hemeroteca #gloriafuertes | Civican celebra el Día Internacional del Libro Infantil con un recuerdo especial para Gloria Fuertes

Imagen: Google Imágenes
Civican celebra el Día Internacional del Libro Infantil con un recuerdo especial para Gloria Fuertes.
Europa Press | El Periódico, 2017-04-01
http://www.elperiodico.com/es/noticias/ocio-y-cultura/civican-celebra-dia-internacional-del-libro-infantil-con-recuerdo-especial-para-gloria-fuertes-5944085

Este año la celebración del Día Internacional del Libro Infantil coincide con el centenario de Gloria Fuertes. Por este motivo, la biblioteca de Civican tendrá un especial recuerdo para ella con imágenes de su vida, anécdotas y versos, de la mano de las bibliotecarias y del equipo de voluntarios de lectura.

La cita será este lunes a las 18:00 en la biblioteca infantil y está abierta a la participación de niños de todas las edades, así como a docentes, familias y todas las personas interesadas por la poesía.

Una especial celebración para un día internacional y que se completa con un centro de interés que reúne las más destacadas obras de la autora y su correspondiente guía de lectura, titulada '¡Qué gloria de centenario!'. La guía está disponible en la página web de la biblioteca: http://www.bibliotecaspublicas.es/civican.

Con estas celebraciones, Fundación Caja Navarra se suma al conjunto de iniciativas que durante la próxima primavera se desarrollarán en las bibliotecas de Pamplona y su comarca bajo el título '¡Queremos tanto a Gloria!', propuestas que han sido coordinadas desde la Red de bibliotecas de Navarra.

Por otro lado, como cada año, Fundación Caja Navarra se suma a estas celebraciones del Día Internacional del Libro Infantil con diversas iniciativas, como el concurso de recomendaciones '¡Ponle faja a tu libro!', una propuesta para que los lectores más jóvenes escojan su libro preferido, piensen en una atractiva frase de presentación, la ilustren y vistan la obra elegida con su propia faja promocional.

El concurso se está desarrollando en la biblioteca infantil desde el 27 de marzo; el plazo para entregar las fajas de libros finaliza el 7 de abril. La biblioteca premiará las frases más ocurrentes y los diseños más atractivos.

El 2 de abril, y coincidiendo con el cumpleaños de Hans Christian Andersen (1805-1875), el IBBY (Organización Internacional para el Libro Infantil y Juvenil) promueve la celebración del 'Día Internacional del Libro Infantil' con el fin de promocionar la literatura infantil y juvenil y la lectura entre los más jóvenes.

El país encargado este año de seleccionar al autor del texto y la ilustración conmemorativa es Rusia. El cartel es del ilustrador Mikhail Fedorov y el texto, de Sergey Makhotin, lleva por lema '¡Crezcamos con los libros'.
 
Y TAMBIÉN…
Fundación Caja Navarra celebra el Día Internacional del Libro Infantil con un recuerdo especial para Gloria Fuertes.
Pamplona Actual, 2017-03-31
http://pamplonaactual.com/fundacion-caja-navarra-celebra-dia-internacional-del-libro-infantil-recuerdo-especial-gloria-fuertes/ 

lunes, 20 de marzo de 2017

#hemeroteca #libros #gloriafuertes | El círculo de pasiones de Gloria Fuertes

Imagen: El Diario / Gloria Fuertes en 1955
El círculo de pasiones de Gloria Fuertes.
En el Día de la Poesía, repasamos la figura de Gloria Fuertes de la mano del hilo conductor de las muchas vidas de la poeta: sus sentimientos.
Mónica Zas Marcos | El Diario, 2017-03-20
http://www.eldiario.es/cultura/libros/pasiones-Gloria-Fuertes_0_622937817.html

En este centenario se ha hablado de las cruces que pesaban sobre Gloria Fuertes, de un índice de conquistas, de cajetillas de cigarros y de litros de whisky. Se ha dicho que no era poeta de niños, sino poeta de todos. Que, de hecho, el título de niña de voz grave no le hacía justicia porque Gloria amaba el sexo, bebía en soledad y asumía la tristeza como un escritor romántico. Los homenajes prefieren estas contradicciones porque así rescatan la "otra cara" o a la "Gloria desconocida" como si no fuesen partes del mismo todo.

Pero Gloria Fuertes no es un personaje que permita un ‘fact-cheking’. Ella lo anotaba todo y ponía su vida a disposición de la poesía, eso sí, aderezada con medias mentiras o mentiras enteras que ni sus amigos más cercanos fueron capaces de adivinar.

El truco, según ‘El libro de Gloria Fuertes’ de Blackie Books, está en no seguir una cronología ni querer descubrir lo que la escritora nunca confesó en vida. Ella jugaba con los detalles y decoraba su existencia con la misma maestría que un ripio. "Era poeta -que no poetisa- y su vida y su obra eran lo mismo, y como lo mismo contaba las dos", escribe en el prólogo Jorge de Cascante, autor de la antología.

El único orden racional al que podemos agarrarnos es el de la fecha de sus poemas, e incluso en ellos, Gloria despista pasando de adulta en duelo a niña juguetona. Es ahí cuando descubrimos que hay que leerla en círculo, no en línea.

‘El libro de Gloria Fuertes’ permite a su protagonista explicarse con sus propias palabras. Si ella hubiese elegido una frase para su obituario, seguramente no sería "un globo, dos globos, tres globos", como lamentaron muchos de los que la despidieron por última vez en los noticieros de 1998. Y por eso estos 300 poemas, fotografías y breves citas autobiográficas no olvidan ninguna de sus facetas: la infantil, la intelectual, la chulapa, la trajeada, la enamorada y la solitaria.

"A veces miento por no hacer daño, o por contar una verdad, porque hay muchas que solo se pueden contar mintiendo, porque son demasiado grandes. Por lo demás yo no miento nunca. La verdad es como mi teta izquierda: siempre la llevo puesta". En la derecha estaría entonces la pasión, que fue el único hilo conductor entre las muchas vidas de la trovadora y el sentimiento reincidente en toda su obra.

Madres
La primera de sus pasiones fue la relación con su madre, una costurera que dio a luz "en un parto muy laborioso en el que, si se descuida, muere para vivirme". La mujer murió dieciséis años después, cuando Gloria más la odiaba y necesitaba. La señora quería que se convirtiese en una esposa de provecho, que supiese bordar y cocinar, pero le salió una hija poeta y lesbiana. "Cada vez que mi madre me veía con un libro, me pegaba. No tengo nada que agradecer a mi familia", escribió con pena pero decidida, porque "si vales de verdad y quieres algo con todas tus ganas, sales adelante seguro".

Gloria Fuertes escribía poemas con final feliz porque en su infancia le dieron muy pocas alegrías, incluyendo en las lecturas. La pobreza no era compatible con los juguetes ni las atenciones de sus padres, que trabajaban jornadas inhumanas para sacar a sus cinco hijos adelante. No le quedaba más remedio que crear amigos imaginarios con los que jugar sin pagar una peseta, y después jugar a ser adulta en pequeños empleos que ayudaban a la economía familiar.

Tras la culpa por la muerte de su hermano pequeño y el abandono por la de su madre, llegó la "lluvia de muertos en Madrid" por la Guerra Civil. Si la infancia en Lavapiés le dio el gusto por la escritura, la guerra le dio un estilo pulido por el hambre y la desgracia. Gloria alumbró los primeros versos y a los primeros amores entre el sonido de las bombas.

Guerras
Fuertes conoció los dos bandos de la guerra representados en dos soldados y sufrió la pérdida de ambos. "Mi primer amor era un obrero, me hubiera casado con él, pero le dieron por desaparecido en el treinta y seis", y según escribía esto encontró al segundo en la trinchera franquista. "Me influyó mucho, era súper culto", dijo del médico Eugenio Rosado, que murió en la cárcel fusilado por los milicianos.

Estos idilios eran la forma que tenía de humanizar la batalla, pero la guerra dejaba a las personas como un cascarón vacío, y así lo expresaba en sus poemas. Los obuses también sembraron una conciencia antibelicista e inclemente contra los señores de la guerra. "Me subleva la buena salud de los malos, a ti te carcomen, te hacen daño. La manzana podrida y el gusano muy sano". Un nervio que le abrió las puertas de los intelectuales de la época, entre los que Gloria era un marinero más.

Intelectuales
En 1944 se alistó al "culto del disparate", más conocido como postismo, de la mano del poeta Carlos Edmundo de Ory. Su amigo y amante solo la introdujo en este selecto club de caballeros, pues como dice Francisco Nieva, la personalidad de Gloria Fuertes hizo el resto. "Era una mujer nueva, que se enfrentaba con ternura a los hombres, tan brutos ellos, no era una maestra repipi, era un compañero perteneciente a un tercer sexo divino que rompía con todo en aquella España de hierros y caspa. Rimbaud y Jarry habitaban en Gloria".

El humor es la espina dorsal de este nuevo estilo que alimenta entre bares, como los bohemios, con sus colegas Gabriel Celaya, Camilo José Cela y Gregorio Prieto. Esta primera familia intelectual no le llena los bolsillos de dinero, pero le amplía la agenda de contactos para publicar su primer libro infantil, ‘Niños, versos, para vosotros’. A partir de ahí, la producción poética de Gloria Fuertes se dispara hacia todos los flancos y comienzan las emblemáticas tertulias, donde la escritora presta su voz además de su talento.

También debuta uno de sus proyectos más bonitos y olvidados: 'Versos con Faldas'. "Estábamos hartas de tantos ‘pesaos’ que no sabían ni escribir y de que no nos dejasen leer a nosotras en los recitales. Si en vez de Gloria me hubiese llamado Glorio, otro gallo habría cantado", decía. Planes no le faltaban, pero seguía sin caer ni una moneda en el bolsillo. Por eso se matriculó en Biblioteconomía en inglés, una carrera con un nombre poco sugerente que le brindó al gran amor de su vida.

Phyllis
En 1955, la tutora de inglés de Gloria se convirtió de pronto en Phyllis Turnbull, el único capítulo con nombre propio en la biografía de Fuertes. Compartió piso con ella y con su otro amor de juventud, Chelo Sánchez. Como tres gatas, salían sin depender del dónde ni el con quién. La escritora quemaba la noche de Madrid y con las ojeras de madrugada se iba a hacer guardia en una biblioteca pública, uno de sus oficios más felices. "Dios me hizo poeta y yo me hice bibliotecaria. Mi jefe era el libro, ¡yo era libre!".

Después llegó su beca Fulbright en Estados Unidos (por mediación de Phyllis) y su pronto regreso a Soto del Real, donde ella y la norteamericana habían fundado una biblioteca ambulante. Las biografías denominan a esta época ‘la plenitud’. Gloria aunó el dinero, el amor, los amigos distinguidos, su pasión literaria y el humor en los mismos años. "Si la literatura está en decadencia es porque los escritores están demasiado tristes. Hacen falta más risas". Pero en 1971, un perro cáncer se llevó a Phyllis y Gloria no quiso reír más.

Niños
La broma más macabra que le hizo la vida a Gloria Fuertes fue en su última etapa. Cuando era cría, gozaba de felicidad infantil pero sin niños con quienes compartirla. En cambio, ya de mayor y deprimida, su séquito más fiel estaba formado mayoritariamente por gente menuda. Es una de sus épocas más interesantes a nivel poético porque se desdobla entre la ternura de ‘Cangura para todo’ y el dolor de ‘Sola en la sala’, por poner dos ejemplos.

Comienzan los programas infantiles y las entrevistas catastrofistas: "La vida es una mierda de vaca de la que tenemos que hacer un pastel de manzana". Al final encuentra más consuelo en lo primero, por eso su poesía adulta caminaba hacia el olvido cada vez que los niños le hacían corrillo para pedirle un autógrafo.

Gloria terminó sus días con la misma convicción que en su infancia: que los cuentos infantiles deben tener finales felices, aunque el autor sea una persona triste. Por eso sus finales más bellos se los debemos a la soledad de su piso de Alberto Alcocer, a sus amantes muertas y a las luces apagadas de un plató de televisión.

lunes, 13 de marzo de 2017

#hemeroteca #gloriafuertes | Gloria Fuertes ocupa su lugar en el mundo de los adultos

Imagen: El Asombrario / Gloria Fuertes firma autógrafos en Madrid
Gloria Fuertes ocupa su lugar en el mundo de los adultos.
Rafa Ruiz | El Asombrario, 2017-03-13
http://elasombrario.com/gloria-fuertes-mundo-adultos/

La gran muestra sobre Gloria Fuertes (1917-1998) se abre mañana, martes 14 de marzo, en el Centro cultural Fernán Gómez del Ayuntamiento de Madrid. Se trata de uno de los puntales del centenario del nacimiento de la poeta, que en ‘El Asombrario’ estamos celebrando con la publicación cada lunes de uno de sus poemas para adultos. Es precisamente ese aspecto, sus escritos para adultos, eclipsados por su enorme éxito entre el público infantil, en lo que se está centrando este año la fundación que lleva su nombre. Hemos hablado con su presidenta, Paloma Porpetta, que nos cuenta entrañables curiosidades y facetas desconocidas de la escritora.

“Estamos realmente contentas con la repercusión del centenario”, nos cuenta Paloma Porpetta, “con la difusión, el impacto en redes, el balcón que le habéis abierto cada semana en El Asombrario…, los maravillosos libros que están apareciendo, como el de Blackie Books y el de Nórdica, la reedición de ‘La Oca Loca’ en Kalandraka con las ilustraciones originales de los años 70, el nuevo ensayo de Reyes Vila-Belda en la editorial Iberoamericana, ‘Poesía contra el silencio’, los homenajes, el compromiso y facilidades del Ayuntamiento de Madrid para recordarla, que incluso ha anunciado que se le va a dedicar un espacio público en el barrio de Lavapiés, y sobre todo con que se esté hablando tanto de su faceta de escritora para adultos, que había quedado oculta por el éxito de su poesía infantil. Ella estaría dando botes de contenta. Era nuestro principal objetivo, y creo que lo estamos consiguiendo, porque ella sí tenía la espinita clavada de que no se conociera tanto su poesía para adultos”.

Paloma destaca lo completa que era Gloria Fuertes como poeta, que escribió miles de versos tanto para niños como para personas adultas. Con el plus, además, de que lo guardaba todo. “Me sigo encontrando inéditos, porque conservaba todos los cuadernos en los que iba escribiendo, desde siempre…”.

¿Cómo era su proceso de trabajo?

“Era impulsiva. Del corazón al bolígrafo, anotaba los versos donde pillaba, sobre todo en cuadernos, pero también en lo que tenía a mano, listas de la compra, sobres, hojas de calendario… Y ponía anotaciones de ‘hacer’ y puntuaciones con círculos, del 1 al 4; si ponía un 4 es que estaba orgullosísima de eso que había escrito. Y luego los mecanografiaba y, si les daba el visto bueno final, los marcaba con un ‘vale’ en rotulador rojo. Pues todavía me voy encontrando poemas de esos que consideraba válidos y que están sin publicar; creo que también es importante respetar la voluntad del autor, y no sacar todo el material si no contaba con la propia aprobación de quien lo escribió”.

Nos cuenta Paloma cómo surgió la fundación: “Mi madre era la editora de Torremozas, especializada en poesía de mujeres. Y ahí había publicado la antología de Gloria Fuertes a cargo de José Luis Cano. Así se conocieron. También le publicó ‘Pecábamos como ángeles’. Y entablaron una buena relación de amistad, tanto que, al morir, dejó tres herederos. A la Ciudad de los Muchachos les dejó todos sus ahorros. Al cantante Ismael, que había puesto música a varios poemas suyos, como '¿Dónde vas carpintero?', que fue todo un éxito, le dejó los enseres de la casa, y a mi madre le dejó los derechos de su obra completa, con el compromiso de mover su obra para adultos y apoyar la obra de jóvenes talentos. Mi madre creó en el año 2000 la fundación. Murió hace dos años; mi hermana se hizo cargo de la editorial Torremozas y yo, que soy archivera, de la fundación”.

Paloma Porpetta, que es licenciada en Historia del Arte y ejerce de archivera autónoma, llevando los archivos de los municipios de la Sierra Norte de Madrid, confiesa que, para ella, trabajar en todo el material heredado de una persona tan prolífica, creativa y hormiguita como Gloria Fuertes es un inmenso regalo, y está deseando poder centrarse ya en rematar la catalogación del archivo. La fundación, independiente y que se nutre del trabajo de voluntariado, ocupa una oficina en el paseo de la Castellana.

“Siempre ha habido mucho interés en Gloria Fuertes”, sigue contando Porpetta, “sobre todo en EE UU, donde hay una docena de especialistas en su obra, y donde está muy considerada dentro de la generación de poetas de la posguerra. En los años 60 y 70 era de las pocas mujeres incluidas en las antologías de poetas, pero hay que reivindicar que era poeta desde los años 30, que escribió desde siempre y que lo conservaba todo, lo guardaba todo. Luego llegó el programa infantil 'Un globo, dos globos, tres globos', y su enorme éxito en televisión -hay que recordar que entonces sólo había dos cadenas, y lo que se convertía en un éxito televisivo era un éxito a nivel nacional- eclipsó su obra para adultos, cuando ella en todo momento compaginó ambas vertientes. No hay que olvidar que en 1949 publicó su primer libro para niños, ‘Canciones para niños’, pero que solo un año después, en 1950, ya publicó su primer libro para adultos, ‘Isla ignorada’”.

¿Y le pesó que tanto reconocimiento se circunscribiera al mundo infantil, lo vivió con amargura?

Tampoco es eso, a ella le encantaba ese éxito, pero es verdad que nunca dejó de publicar para adultos, y que vivió con cierto pesar que en la gran mayoría de las veces solo se la identificara con la poesía infantil, solo la llamaran para eso. También es verdad que vivió tiempos especialmente difíciles para que despuntaran las mujeres, y ella, de una forma u otra, lo logró; además, apoyó mucho a otras mujeres poetas. En 1951 creó una tertulia literaria ‘Versos con Faldas’ para dar cabida a otras escritoras… Ella tuvo muy buenas amigas y también muy buenos amigos, hombres, en el mundo literario, como Gabriel Celaya, Francisco Nieva y Carlos Edmundo de Ory… Pero aquella tertulia desafortunadamente duró poco porque en la sala donde se celebraba, en un centro regional, les pusieron un futbolín y, claro, eso las chafó totalmente. No eran tiempos fáciles para una mujer, y menos para una mujer soltera, feminista, nada convencional, muy independiente, que iba a su aire, y cuya poesía social era dura y crítica, aunque ella consiguió esquivar la censura aplicando mucho el sentido del humor. Pero le pasaron cosas curiosas, como que un poema suyo fue censurado en TVE en ¡el año 1981! Era un villancico que al final decía “porque Dios está en pelotas”, pues se lo censuraron y era 1981.

¿Tiempos aún más difíciles para una mujer si, además, era lesbiana?

Al principio tuvo grandes amores hombres; entre 1931 y 1939 anotaba sus “conquistas”, y entre ellas destaca la de Manolo, pero es verdad que en 1955 -cuando tenía 38 años- conoció a Phillys, que era una hispanista americana que le daba clases de inglés, y ese fue el gran amor de su vida, la relación duró 15 años, hasta 1970; a partir de ahí ya no quiso compartir su casa y su vida con nadie. Luis Antonio de Villena cuenta, por ejemplo, que Gloria Fuertes no lo ocultaba, no es que estuviera dentro del armario, pero sí es verdad que a raíz de hacerse tan famosa por la tele, tampoco lo aireaba. En su obra queda claro que siente amor hacia personas, independientemente del género, y sí tiene poemas dedicados a Phillys.

¿Gloria Fuertes era realmente así, respondía en la realidad a esa imagen de naturalidad y cercanía que tenemos de ella?

Sí, sí, era totalmente así de natural y cercana, de trato cariñoso y gran ingenuidad, como de niña grande, la puerta de su casa siempre estaba abierta.

Económicamente le fue bien, ¿no?

Sí, le fue bien, pero también hemos de tener en cuenta que era de gustos sencillos, que no gastaba mucho, que ella era feliz teniendo sus cuadernos y sus lápices, su tabaco y su whisky. Que poco más necesitaba. Había nacido en Lavapiés, en una familia muy humilde en la que incluso se pasó hambre en la posguerra; vivieron en varias calles de Lavapiés, en Espada, Tres Peces, Dos Hermanas… Luego su padre encontró trabajo de portero en una finca en la calle Zurbano con José Abascal; eso supuso una mejora sensible para la familia. Después se fue a vivir con Chelo, su amiga de toda la vida, a Juan de la Cierva, y luego con Phillys a la casa que esta tenía en Alberto Alcocer, y que, al fallecer, se la dejó en usufructo… Gloria era muy ahorradora y dejó bastante dinero a la Ciudad de los Muchachos, como una manera de devolver a los niños lo que tanto le habían dado…

Pues bien, todo esto y mucho más de su vida y obra es lo que se podrá ver a partir de mañana en la exposición que ocupa 2.000 metros cuadrados del centro de Colón, y que estará abierta hasta el 14 de mayo, con documentos originales, fotografías familiares, poemas manuscritos…, cientos de piezas, algunas de las cuales producen una enorme ternura y nos ayudarán a conocer mejor a esa niña grande y a esa gran mujer. Desde versos escritos en una guía telefónica hasta un libro que ella misma se hizo en 1936 -con 19 años- confeccionando las cubiertas con cartones.

Importante: la entrada es gratuita, porque en el ánimo de la Fundación siempre estuvo que una exposición sobre alguien que salió de un ambiente tan humilde no debería costarle dinero a quien se acercara a conocerla mejor.