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viernes, 26 de enero de 2018

#hemeroteca #violencia #testimonios | «Ahora que se ha acabado la violencia, no os olvidéis de las víctimas»

Imagen: El Diario Vasco / Maider García, Marian Martínez, Aintzane Ezenarro, Maribel González y Alberto Muñagorri
«Ahora que se ha acabado la violencia, no os olvidéis de las víctimas»
Memoriaren plaza ofreció en Irun los testimonios de Alberto Muñagorri, Maribel González, Marian Martínez y Maider García.
María José Atienza | El Diario Vasco, 2018-01-26
http://www.diariovasco.com/bidasoa/irun/acabado-violencia-olvideis-20180126001810-ntvo.html

Memoriaren plaza, iniciativa itinerante del Instituto Vasco de la Memoria-Gogora, reunió el miércoles en Irun a cuatro víctimas del terrorismo y de la violencia policial ilícita. Alberto Muñagorri, Maribel González, Marian Martínez y Maider García ofrecieron su testimonio en la carpa instalada en la plaza Urdanibia, en un acto coordinado por la directora de Gogora, Aintzane Ezenarro. El encuentro, con aforo completo, abrió una ventana a lo hay detrás de los titulares de prensa. Los asistentes pudieron ver, de primera mano, hasta dónde llega y cuánto tiempo permanece la onda expansiva de un atentado o cómo se recibe, tras sufrirlo, la puntilla del vacío social o de la justificación de un hecho deplorable. Los duros relatos de cuatro víctimas valientes y generosas, se revelaron como un arma letal contra el odio y como la mejor herramienta para construir la paz.

Un niño de 10 años
Alberto Muñagorri tiene en la actualidad 46 años. Era un niño de 10 cuando el 26 de junio de 1982, recién estrenadas las vacaciones escolares, fue víctima de un atentado de ETA contra unas instalaciones de Iberduero en Errenteria. «Era una mañana de sábado. Me dirigí hacia el campo de fútbol del colegio donde estudiaba y junto a Iberduero, encontré una mochila de la que sobresalían unos plásticos negros. Me detuve junto a ella y fue en el momento en que explotó. La onda expansiva me desplazó cinco metros y me dejó tirado en la carretera».

El parte médico de lesiones del hospital de la Cruz Roja de San Sebastián, adonde Alberto fue trasladado, decía: «Amputación de la pierna izquierda, estallido del globo ocular del ojo derecho y lesiones graves en el ojo izquierdo, perforación de ambos tímpanos, fractura de tibia y peroné, heridas abiertas en muslo izquierdo, con pérdida de sustancia y múltiples heridas en tórax, cara y zona genital».

«La explosión se oyó en todo el pueblo», continuó Muñagorri. «Mi hermano mayor, Fran, andaba en el barrio y fue con sus amigos a ver qué pasaba. Cuando llegó al lugar no consiguió reconocerme. Un amigo suyo le dijo ¡Joder, Fran!, es tu hermano. En ese momento, salió corriendo para avisar a mi madre. Tocó el timbre y le dijo: 'Ama, a Alberto le ha explotado una bomba' y mi madre dijo: '¡Cállate, loco!'».

«Estuve 16 días en Cuidados Intensivos y pasé dos meses más ingresado en el hospital. El recuerdo que tengo es el de curas interminables que duraban dos y tres horas. Un gran equipo médico profesional y humano me ayudó a recuperarme de mis lesiones. Pero lo que me hizo ser como soy hoy y poder estar frente a todos vosotros es la fuerza, coraje y amor que supo transmitirme mi madre. Durante los dos meses y 16 días que estuve en el hospital no se separó ni un día de mi lado. Ella me inculcó que no debía odiar a quienes me habían hecho esto y que perdonar no cambiaría lo que había ocurrido, pero sí mi futuro».

Fueron muchas las voces que, en su día, intentaron culpar de lo ocurrido a Iberduero o a la policía, que no consiguió dar con el artefacto, «pero yo, desde el primer minuto, sé que el único culpable fue el que puso la bomba, y ciertos entornos que justificaban este tipo de actos».

Hoy en día, Alberto Muñagorri es una de las víctimas del terrorismo que ofrece charlas a jóvenes y adultos. El mensaje que transmite es que «la violencia, venga de donde venga, no tiene sentido, que no se olviden de las víctimas, que les ayuden a escribir la historia sin maquillarla, que se acerquen a ellas porque han estado desprotegidas y abandonadas durante mucho tiempo».

Maribel González se quedó viuda con 24 años y tres niños pequeños. Un guardia civil fuera de servicio y vestido de paisano mató a su marido, Alberto Soliño, en la madrugada del 12 de junio de 1976. La voz de Maribel se quiebra en varias ocasiones durante el relato. Es, sin duda, el testimonio más desgarrador.

Alberto Soliño tenía una tienda de electrodomésticos en Pasaia y era batería de un grupo musical. Aquella noche, el grupo había actuado en la discoteca Jai Alai de Eibar, en cuya puerta encontró la muerte.

La hermana de Maribel fue la encargada de comunicar a la viuda la terrible noticia. «El médico me dijo que no viera a mi marido y yo le dije que sí. Lo tenían en una caja muy pequeña. Lo levanté de la caja, lo cogí y se que me quedaron los sesos en la mano. Todavía no le habían hecho la autopsia».

Maribel tuvo que marcharse de la casa donde vivía. «No podía ir sola al baño, porque veía a mi marido muerto en la bañera».

«Me dijeron que el que le había matado estaba en el cuartel de Intxaurrondo. Un día fui con mi hermano allí para comprobarlo y dijimos que éramos amigos del asesino. Me temblaban las piernas. Nos dijeron que estaba unos días de permiso en Cuenca, porque habían operado a su hijo». Nunca hubo un juicio. «Años después, nos enteramos de que le habían echado del Cuerpo con otros cinco por mala conducta».

«A mis hijos no les ha faltado de comer, porque he tenido unos padres muy buenos. Pero yo lo he pasado muy mal. Fue todo muy duro. No puedo perdonar. Pero estoy orgullosa de tener unos hijos muy tranquilos. Siempre han huido de la violencia y no sienten odio».

Solas y 'culpables' A Julio Martínez, concejal en el Ayuntamiento de Irun, lo mató ETA el 16 de diciembre de 1977 cuando se disponía a entrar en el garaje de su domicilio, «porque decían que estorbaba y que era chivato». Su hija Marian se encontraba de viaje de estudios en Madrid. «Mi madre y mi hermana estaban en casa, en la calle Larretxipi, cuando lo mataron. Salió mi madre y estaba en el suelo tirado. Nadie la ayudó. Sólo un gitano que pasaba por allí».

«Fue muy duro, porque entonces no teníamos apoyo de la gente, ni de organizaciones como las que hay ahora, ni de psicólogos y quienes te echaban una mano, lo hacían bajo manga. Tuve que ayudar a mi madre en el quiosco de periódicos que teníamos y cuando pasaban las manifestaciones por delante se paraban y nos insultaban. Yo estaba en el instituto y había gente que se daba la vuelta cuando pasaba. Te encuentras muy sola y te hacen sentir culpable. Han sido años muy duros. Ahora nos sentimos más arropadas».

Maider García es la hija mayor de Juan Carlos García Goena, un objetor de conciencia asesinado por los GAL en Hendaya el 24 de julio de 1987 con una bomba colocada bajo su coche. «Tenía 5 años cuando ocurrió el atentado. Mi padre no tenía nada que ver con el mundo de ETA como se ha comentado en ocasiones. Mi madre no sabía ni lo que era el GAL cuando ocurrió. Sólo recuerdo que después del atentado dormíamos las tres juntas: mi madre, que estaba embarazada, mi hermana y yo, y que teníamos miedo. No tuvimos ningún tipo de apoyo. Con el asesinato de mi padre no se ha hecho justicia, porque no interesa. Así de sencillo».

«Nuestra experiencia es que la violencia no sirve para nada. Tenemos que hablar de ello, porque se ha tratado de una manera muy superficial. Tenemos que contárselo a los jóvenes, para que sepan lo que ha pasado y puedan construir su futuro sin caer en los mismos errores».

sábado, 11 de noviembre de 2017

#hemeroteca #memoria #violencia | Los jóvenes piden una memoria crítica: “No hay que cometer los mismos errores”

Imagen: Noticias de Gipuzkoa / 'Día de la Memoria' en Gogora
Los jóvenes piden una memoria crítica: “No hay que cometer los mismos errores”.
Estudiantes que han escuchado a las víctimas en ‘Adi-Adian’ dicen que los testimonios cambiaron su visión del pasado.
Míriam Vázquez | Noticias de Gipuzkoa, 2017-11-11
http://www.noticiasdegipuzkoa.com/2017/11/11/politica/los-jovenes-piden-una-memoria-critica-no-hay-que-cometer-los-mismos-errores

Euskadi celebró ayer el Día de la Memoria, una jornada centrada en recordar a las víctimas del terrorismo y la violencia, y que ayer tuvo como protagonistas a los jóvenes como garantía de no repetición de lo sucedido. El Instituto Gogora invitó a 21 estudiantes que han participado en el programa Adi-Adian, la experiencia impulsada por el Gobierno Vasco que ha supuesto que víctimas de distinto signo acudan a las aulas y ofrezcan de primera mano su testimonio a los jóvenes, con la intención de analizar de manera crítica el pasado y no repetir los mismos errores. Los jóvenes, que participaron en el programa hace dos y tres cursos y ahora tienen en torno a 18 años, relataron una experiencia que ha removido sus conciencias y les ha hecho ver de otra manera a las víctimas, no como un frío número sino de manera individualizada, cada persona con sus vivencias y con su sufrimiento y, en todos los casos, con la fuerza y la generosidad suficientes como para perdonar y lanzar un mensaje sin rencor. El lehendakari tomó la palabra al final del acto para remachar el mensaje y asegurar que el terrorismo y la violencia no han aportado nada positivo a Euskadi.

En la sede del Instituto Gogora en Bilbao, en una carpa instalada en la zona del patio y bajo una intensa lluvia que no mermó los ánimos de los jóvenes, coincidieron en destacar el programa como una vivencia muy positiva. “Cuando llegó la primera víctima, al principio toda la clase estaba hablando, haciendo ruido... ¡Cómo somos los jóvenes! Pero, cuando empezó a hablar, todos nos callamos enseguida. Incluso hubo alguna lágrima. Ese testimonio cambió la perspectiva de todo el curso, de las 125 personas que lo escuchamos. Lo comentábamos entre nosotros, hablábamos de ello...”, se sinceró uno de los jóvenes.

Otra de las estudiantes, Araitz, abundó en la misma línea. “Para mí, las víctimas eran todas iguales. No las veía de manera individualizada, su dolor... Y cuando las escuché, me sentí culpable por la idea que había tenido durante todo ese tiempo”, dijo, para incidir en que la experiencia cambió su manera de mirar al pasado. Iraia coincidió en que “en primero de Bachillerato, cuando llegaron las víctimas, nos contaron lo que han vivido, su sufrimiento, cómo han salido adelante, y eso te ayuda a entenderlas”.

Los estudiantes no se encontraron con un mensaje presidido por el rencor, sino todo lo contrario. De hecho, es el dato que más les sorprendió de la experiencia, e incluso dudaron de que ellos pudieran haber tenido esa altura de miras después de haber padecido tanto. “Yo me quedaría con la palabra perdón. Han dejado el odio a un lado”, destacó Galder. También pusieron en valor las enseñanzas extraídas para que no se repita la violencia. “A nuestra ikastola vino Pili Zabala (hermana de Joxi Zabala, secuestrado, torturado y asesinado por los GAL). He aprendido cosas que no imaginaba. Valores fundamentales. Me ha transmitido cosas increíbles. Yo estudio Magisterio y, cuando esté con mis alumnos, les enseñaré un mensaje de paz y en contra de la violencia”, expuso otra de las estudiantes.

Sergio mencionó otro caso que le causó gran impacto. “Una víctima nos dijo que, poco después del atentado, se enteró de que dos miembros de la banda habían muerto manipulando explosivos y le dio pena. Si ella es capaz de perdonar, los demás debemos hacer ese esfuerzo como sociedad”, recalcó.

Como conclusión, los jóvenes apostaron por una memoria crítica del pasado. “Nuestro deber es reconocer ese daño, reconocer a todas las víctimas y cerrar las heridas. Tenemos una responsabilidad como sociedad, y cada uno tiene su parte de responsabilidad”, dijeron. “Debemos conocer la historia para no cometer los mismos errores” y “la violencia no es el camino” fueron otros mensajes repetidos por los estudiantes. “Cuando no apagas bien un fuego, viene una ráfaga y es fácil que vuelva a encenderse”, recalcaron.
 
Vivir con un amenazado
Entre los testimonios de los jóvenes, destacó el de Nahikari. Ella es hija de Olga Santamaría, concejal socialista del ayuntamiento de Barakaldo, y relató cómo le afectó durante su infancia vivir con las precauciones propias de todo amenazado: cómo miraban debajo del coche antes de arrancar, las pesadillas, las pintadas en las paredes... Por todo ello, su infancia no fue como la del resto de sus compañeros. Pero ayer dejó claro que no alberga rencor. “¿Venganza, para qué? Lo que hay que hacer es recordar para que no se repita”, dijo.

“Soy hija de una víctima de ETA. Tuve que vivir cosas como ir a casa, entrar en el portal y ver pintada en el suelo una diana que decía ‘ETA, mátala’. Mi padre miraba debajo del coche siempre, por si había alguna bomba. Y yo tenía pesadillas. Soñaba que la secuestraban, y era terrible”, relató, ante la atenta mirada de los otros jóvenes y una cálida ovación del público. Esa vivencia no le hace albergar ansias de revancha. Solo pide recordar, y que no se repita.

En el acto también hubo algunos mensajes críticos con los partidos y con la sociedad. Uno de los jóvenes pidió a las formaciones políticas que “no manipulen” a las víctimas, y otra estudiante se indignó por que durante todos estos años el asunto de la violencia haya sido “tabú” en la sociedad. “No se habla de ello en ningún lado. ¿Por qué tenemos que callarnos y bajar la cabeza? Hay que luchar para que no vuelva a pasar”, recalcó.

Ausencia del PP
Los jóvenes ofrecieron su testimonio conducidos por una presentadora que introdujo los temas del debate. Su testimonio lo ofrecieron ante representantes del Gobierno Vasco, con el lehendakari y el secretario de Derechos Humanos y Convivencia, Jonan Fernández, a la cabeza. También estuvieron presentes el presidente del Tribunal Superior de Justicia, Juan Luis Ibarra; el Ararteko, Manuel Lezertua; y representantes de los partidos políticos, aunque el PP no estuvo entre ellos. El partido de Alfonso Alonso selló ayer el Día de la Memoria con una desbandada de los actos principales (salvo en Donostia), y celebrándolo por su cuenta en Getxo, para recordar solo a las víctimas del terrorismo y no a las de abusos policiales. Por parte de la izquierda abertzale, acudieron Jone Goirizelaia y Julen Arzuaga.

Durante el acto se proyectó también un vídeo en el que varias víctimas relataban las dificultades para explicar lo sucedido a sus hijos o a los estudiantes en ‘Adi-Adian’. Jordi Lidón, Asun Lasa, Sara Buesa, Carmen Galdeano, Inés Núñez y Mari Carmen Hernández, entre otros, apostaron por relatar lo sucedido, aunque sea duro.

sábado, 12 de agosto de 2017

#hemeroteca #memoria | El largo camino del recuerdo del Cinturón de Hierro que plantó cara al franquismo

Imagen: El Diario / Búnker del Cinturón de Hierro en Larrabetzu
El largo camino del recuerdo del Cinturón de Hierro que plantó cara al franquismo.
La asociación Sancho de Beurko ha dedicado varios años al estudio de los elementos del Cinturón de Hierro que rodea Bilbao. El Gobierno vasco, en colaboración con el Instituto Gogora y los 33 municipios que atraviesa la fortificación, ha aprobado un proyecto para su protección y recuerdo.
Rubén Pereda | El Diario, 2017-08-12
http://www.eldiario.es/norte/politica/Cinturon_de_Hierro-memoria_historica-Inigo_Urkullu-Instituto_Gogora-Guerra_Civil_0_672282997.html

La Guerra Civil española estalló el 18 de julio de 1936. El fracaso del golpe de Estado provocó que la zona norte republicana pasase a ser una isla, alejada del resto del territorio afín al Gobierno legítimo. Dentro de este enclave, la ciudad de Bilbao tenía suma relevancia, puesto que contaba con la más importante industria pesada de España, de modo que los republicanos se dispusieron a defenderla con uñas y dientes de cualquier ataque. Para ello, iniciaron la construcción del denominado Cinturón de Hierro, una fortificación compuesta por búnkeres, túneles y trincheras que rodeaba la ciudad vasca y escudaba recursos como aeródromos y centrales eléctricas. En los últimos años, la asociación Sancho de Beurko ha dedicado sus esfuerzos a catalogar todos y cada uno de los elementos de esta barrera defensiva con el objetivo de elaborar un inventario que sirva para la conservación y la memoria. Recientemente, el Gobierno vasco, en colaboración con el Instituto Gogora y los 33 municipios que recorre el cinturón, ha puesto en marcha un proyecto para declararlo patrimonio cultural vasco e incluirlo en un itinerario para la memoria histórica.

En marzo de 1937, el general Emilio Mola inició una campaña ofensiva con la que pretendía conquistar el norte de España, en manos republicanas, en menos de tres semanas. No obstante, las fuerzas republicanas se alinearon para formar el Euzko Gudarostea, integrado por una amalgama de nacionalistas vascos, comunistas, anarquistas y demás personas contrarias al bando sublevado. Para proteger Bilbao, un punto clave en la zona norte, se invirtieron cerca de 50 millones de pesetas para la construcción del Cinturón de Hierro, en la que participaron hasta 75 000 personas.

Sin embargo, cuando Mola y sus fuerzas llegaron a la zona, la fortificación tan solo estaba completa al 40% y, además, contaba con deficiencias considerables. Asimismo, el cabecilla golpista contó con una ayuda inesperada y de inestimable valor: la brindada por el ingeniero Alejandro Goicoechea. Este había sido el principal artífice del Cinturón de Hierro, pero en 1937 decidió desertar y se adscribió a la causa golpista, con la que colaboró ofreciéndoles información referente a la fortificación, que incluía planos, detalles, puntos débiles… De este modo, el 12 de junio, las fuerzas dirigidas por Mola iniciaron un bombardeo que destruyó las líneas defensivas y el general emprendió una ofensiva con 18 000 hombres. Los defensores se vieron obligados a replegarse a Bilbao y, aunque lucharon por cada calle y cada casa, al final evacuaron la villa. Franco se mostró muy orgulloso de esta victoria: "El que llamabais Cinturón de Hierro ha sido roto por nuestras tropas. Nada puede contener el victorioso y arrollador avance del Ejército Nacional". Y así fue. Con Bilbao en manos de los sublevados, Santander y Asturias fueron conquistadas con relativa facilidad.

La resistencia republicana había depositado muchas de sus esperanzas en la fortificación, por lo que, tras la caída de la villa de Bilbao, se convirtió en un símbolo de la victoria franquista. Pese a esto, como consecuencia de la crisis económica en la que se sumió el país y ante la escasez de materias primas, muchos oportunistas aprovecharon para hacerse con el hierro de las estructuras. Asimismo, al propio Goicoechea, el ingeniero desertor, le fue concedido el desmantelamiento del cinturón. En este proceso, se voló la gran mayoría de las armaduras de hormigón, por lo que el parapeto quedó destartalado.

Espíritu de Sancho de Beurko
Hasta el año 1999, nadie se preocupó por él. Con el nuevo siglo a la vuelta de la esquina, la situación dio un vuelco y se fundó en Bilbao la asociación Sancho de Beurko. "La asociación fue consciente de la demanda de la propia sociedad vizcaína en la defensa de este patrimonio que languidecía abandonado en nuestros montes", reza la página web de la institución. En todo momento ha estado presente el espíritu de Luis Ruiz de Aguirre, alias Sancho de Beurko, militante de Acción Nacionalista Vasca y comisario del Euzko Gudarostea, que desde el exilio se preocupó de revisitar con sus libros los conflictos bélicos en los que había tomado parte.

La Dirección de Patrimonio Cultural del Gobierno vasco, que depende a su vez del Departamento de Cultura, encomendó a la asociación el estudio de las fortificaciones del Cinturón de Hierro. Esta labor comenzó en 2008 y se ha prolongado hasta la actualidad. José Ángel Brena, coordinador del estudio y catalogación del Cinturón de Hierro e investigador de la asociación, hace hincapié en la dificultad que entrañó el proyecto. "Fue un proceso muy lento y costoso porque había que definir una metodología en un tema, el de la protección de las fortificaciones de Guerra Civil, que no tenía precedentes en el País Vasco". No obstante, la asociación no se ha limitado a catalogar los restos de aquella fuerte inversión republicana. "No solo se ha trabajado en la elaboración de un inventario, sino en la puesta en valor y en el conocimiento de este patrimonio construido", se asegura desde la asociación. Y Breña añade: "También nos encargamos de corregir la parte correspondiente a la llamada Línea Inglesa". Para ello, han estrechado lazos con municipios, otras organizaciones y particulares. "Sería muy conveniente que los ayuntamientos y asociaciones locales fuesen tomando conciencia de este patrimonio", zanja Brena.

Ahora, el Gobierno vasco se ha unido a la causa. El pasado 28 de julio, el lendakari, Iñigo Urkullu, presentó un proyecto para proteger y conservar el Cinturón de Hierro, así como para poner en valor la línea defensiva. Brena, investigador de la asociación Sancho de Beurko, valora esto muy positivamente: "La noticia de la inclusión en el itinerario de memoria es muy buena porque ha permitido dar el empuje definitivo a un proyecto que lleva diez años en marcha y necesitaba el apoyo institucional para materializarse". Tal y como expuso Urkullu en un acto al que acudieron también representantes del Instituto Gogora y de los 33 municipios vascos que transita el cinturón, se trata de un acuerdo institucional para proteger sus elementos, explicar el significado de la fortificación y ayudar a recuperar la memoria democrática de Euskadi. Con este objetivo en el horizonte, se señalizarán todos los elementos.

Sociedad con criterio crítico
"Es importante fijar nuestra memoria en el esfuerzo de colaboración plural que supuso esta obra para hombres y mujeres de ideologías, sensibilidades e identidades diversas, dispuestas a poner en común su voluntad más allá de sus diferencias", recalcó el lendakari en la comparecencia en la que se presentó el proyecto. Y agregó: "Unieron sus fuerzas y fueron capaces de realizar esta construcción inaudita".

Asimismo, Urkullu resaltó la defensa de Bilbao mediante el Cinturón de Hierro como un hecho histórico que encuentra "toda su resignificación" en la actualidad. "Reconocemos el esfuerzo por construir y defender una convivencia democrática y una sociedad basada en la paz y la defensa de los derechos humanos", ratificó el lendakari. Y añadió que el proyecto tiene también un significado pedagógico: "Busca conformar una sociedad con criterio crítico y firme frente a la amenaza de la guerra, el totalitarismo, el terrorismo o la violencia". Concluyó dando las gracias en nombre de Euskadi, para lo cual se remitió a las palabras pronunciadas por José Antonio Aguirre, que demostró una insistente resistencia y oposición durante la Guerra Civil, en la Navidad de 1936: "Euzkadi’ren ixenian, zubei, danori, milla esker".

Uso propagandístico por parte del franquismo
La asociación Sancho de Beurko, aparte del trabajo de catalogación, también se ha preocupado de la difusión y para ello edita la revista divulgativa Saibigain. El primero de los números de esta revista —cuyo nombre alude al monte Saibi, en el que se libraron importantes batallas durante la Guerra Civil por el control de un punto estratégico— aborda las iniciativas para la conservación del Cinturón de Hierro y la apertura de un Museo de la Guerra en Bilbao que tuvieron lugar poco después del final de la contienda. Estas propuestas partieron del Ayuntamiento de Bilbao y, de hecho, la Comisión de Fomento del recién instaurado Gobierno franquista acordó la conservación del cinturón con fines turísticos y de propaganda. Sin embargo, el museo no llegó a erigirse y, aunque durante algún tiempo se realizaron algunas rutas, la crisis económica puso fin a todo. Con el tiempo, la conservación del cinturón quedó a cargo del Ayuntamiento de Bilbao y fue cayendo en el olvido.

miércoles, 16 de marzo de 2016

#hemeroteca #violencia #memoria | Tolosa construye su memoria

Imagen: El Diario Vasco
Tolosa construye su memoria.
Los cinco últimos exalcaldes y exalcaldesa compartieron sus experiencias en una última mesa redonda de la Plaza de la Memoria.
Elene Arandia | El Diario Vasco, 2016-03-16
http://www.diariovasco.com/tolosa-goierri/201603/16/tolosa-construye-memoria-20160316001240-v.html

Nunca antes habíamos tenido la opción de poder retratar este momento, una instantánea histórica que representa la historia de Tolosa de las últimas décadas y sirve para hacer repaso y reflexión.

El lunes a última hora de la tarde finalizaba la programación de la iniciativa de participación ciudadana Plaza de la Memoria, que busca canalizar la participación de la sociedad en una memoria plural y compartida, generar diálogos entre víctimas y ciudadanos y poner a disposición pública testimonios audiovisuales.

Tras una semana en la que el municipio se ha convertido en la primera parada guipuzcoana de la iniciativa donde sus dinamizadores realizan una valoración muy positiva, se han realizado visitas guiadas con 425 escolares de todos los centros educativos del municipio, la exposición itinerante del Instituto de la Memoria Gogora albergaba bajo su carpa en la plaza del Triángulo una mesa redonda titulada 'La memoria de Tolosa'. Esta vez, había lanzado la invitación de participar a los últimos cinco exalcaldes y exalcaldesa de Tolosa para compartir su experiencia y reflexionar acerca de cómo vivieron cada uno desde su experiencia como regente las diferentes situaciones de violencia y conformar la memoria de Tolosa entre todos.

«Muchos dicen que somos lo que recordamos. Y precisamente por ello es importante hacer memoria, ya que ayuda a no perder la identidad. Los pueblos también corren ese peligro de perder su memoria e historia». Así daba comienzo Iker Usón, miembro y coordinador de la Fundación Baketik a la mesa redonda en su labor de moderador y presentador, a un viaje cronológico de experiencias en el que participaron Mirentxu Etxeberria (1983-1987), Joxe Gurrutxaga (1987-1999), Antton Izagirre (1999-2003), Jokin Bildarratz (2003-2011) e Ibai Iriarte (2011-2015). La actual alcaldesa Olatz Peon también estuvo presente, y siguió el acto como invitada. Al término del mismo, tomó la palabra para mostrar su apoyo al Foro de la Convivencia y expresar la disposición del Ayuntamiento a seguir apoyando los actos que organice.

Mirentxu Etxeberria fue la primera alcaldesa en la historia de Tolosa, y única hasta el nombramiento de Olatz Peon, ya que nunca antes la alcaldía del Ayuntamiento había recaído en una mujer. Etxeberria sucedía a Iñaki Linazasoro, y su mandato duró desde el 23 de mayo de 1983 hasta el 29 de junio de 1987.

Etxeberria había sido nombrada alcaldesa en el mes de junio del ochenta y tres, pero ya el 23 de agosto las inundaciones producidas dieron inicio a una legislatura protagonizada por «una gran tensión política» que siguió con el secuestro de Lasa y Zabala y un «sinfín» de sucesos, en los que la «vitalidad y la cooperación» que mostró el municipio para salir del atolladero de las inundaciones, es el único acontecimiento que tiñe su memoria de buenos recuerdos. «No puedo decir que mi legislatura me traiga buenos recuerdos, tengo muy pocos buenos, y la verdad es que vivíamos un periodo de gran tensión política, el ambiente era muy tenso, desagradable, marcado por constantes asesinatos, secuestros, desapariciones, manifestaciones y detenciones. Cada día ocurría algo distinto, era muy duro, y a veces, sentías tener el pueblo en contra».

Tras la primera intervención, Joxe Gurrutxaga tomó la palabra. El exalcalde presidió tres legislaturas municipales; después de Enrique Ortiz de Zarate, es considerado el mandato más largo en el tiempo, cuyo periodo de alcaldía se prolongó desde 1987 hasta 1999.

Gurrutxaga, por su parte, afirmó que «los comienzos fueron difíciles», pero que no tuvo miedo en ningún momento. Contó que años antes a ser nombrado alcalde «fue secuestrado», y que el periodo de su alcaldía fue protagonizado por un gran número de acontecimientos, como la muerte de Mikel Lopetegui, secuestros y los asesinatos de Juan Carlos García Goena, Patxi Arratibel, durante la celebración de los carnavales de 1997, o el de Francisco Javier Gómez Elosegui. «Éstos son algunos de los muchos estacazos que viví, en el 'privilegio' de ser alcalde. Solo me queda agradecer a Gogora por su intención, trabajo y deseo de dar a conocer toda esta memoria a la juventud, pues desconoce lo que ha pasado en su pueblo».

Antton Izaguirre inició su intervención con un largo escrito titulado 'Bost geltoki bakearen bila' (Cinco paradas en la búsqueda de la paz), donde a través de las palabras ilustró todo un inventario de sucesos, evolución de la política, así como vivencias personales que acontecieron en distintas etapas y años de su vida política, que pusieron de manifiesto que «tampoco fue fácil» gobernar durante aquellos años.

Desde la ilegalización de la izquierda abertzale hasta un gran número de sucesos en los que se nombraron diversos nombres de víctimas que fueron arrasadas en el periodo de su alcaldía durante el año 1999 y 2003, el exalcalde finalizaba su intervención de esta manera: «sabemos dónde esta la última parada, pero no hemos llegado a ella todavía, será el quehacer de todo un pueblo. ¿Cuál es, pues, la base fundamental de la paz? Respetar los derechos humanos para todos y construir una base consistente para que no vuelva a ocurrir lo que ha ocurrido. Son víctimas todas aquellas personas que han sufrido alguna violación de derechos humanos, por lo que debemos asumir que la responsabilidad es de todos, necesitamos autocrítica. Es necesaria también la confesión y declaración de todas y cada una de las víctimas. La última parada hacia la paz, lejos o cerca, está en nuestras manos».

El micrófono pasó a manos de Jokin Bildarratz, concejal durante ocho años y alcalde de dos legislaturas entre 2003-2011, que fue elegido en las elecciones de 2003 y reelegido en 2007. Bildarratz intervino en la charla dando las gracias «a todas las personas y familiares de víctimas por haberme ayudado a gestionar todo este drama y acercarme a otras víctimas». Entre los nombres de las personas mencionadas y acontecimientos contados que ocurrieron durante su legislatura, mencionó a la familia Leonet-Tadeo, cuya historia «ha marcado especialmente» su memoria. «De pronto, una persona te pone un espejo delante, y te das cuenta de la soldedad que sufren las familias fuera de los focos y de las cámaras. Hoy día, la situación es distinta, vemos que podemos mirar juntos al futuro, pero no debemos olvidar que debemos permanecer siempre cerca de estas familias», añadió Bildarratz.

Ibai Iriarte fue el último exalcalde invitado a la mesa redonda. A pesar de su juventud, Iriarte relató que muchos de los acontecimientos mencionados por sus compañeros las vivió como ciudadano, y relató así algunos de los hechos que marcaron su alcaldía durante los últimos años, un periodo que comenzó marcado por la ilegalización de Bildu, siguió con el cese definitivo de ETA en el mes de octubre de 2011 y tras diversos incidentes, entre ellos un caso de violencia de género, conoció la creación del Foro de la Convivencia, un paso importante en el camino de la historia del municipio, en el que afirmó «es necesaria la convivencia entre partidos entorno a una mesa política, donde las personas con responsabilidad política no deben echarse atrás».