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lunes, 12 de enero de 2026

#hemeroteca #masculinidad | Cómo los hombres perdieron el miedo al s3x0 anal: “Que te guste ser penetrado hace que algunas mujeres te miren de otra forma”

Desnudo masculino de Patrocolo, de Jacques-Louis David (1780) //

Cómo los hombres perdieron el miedo al sexo anal: “Que te guste ser penetrado hace que algunas mujeres te miren de otra forma”

El auge del ‘pegging’, la penetración anal a un hombre con ayuda de juguetes sexuales, rompe el último tabú para los varones heterosexuales
Marita Alonso | ICON, El País, 2026-01-12
https://elpais.com/icon/2026-01-12/como-algunos-hombres-perdieron-el-miedo-al-sexo-anal-que-te-guste-ser-penetrado-hace-que-algunas-mujeres-te-miren-de-otra-forma.html

En 1998, José María Cano escribió una canción de Mecano en la que un personaje masculino, convencido de que el alcohol lo había vuelto gay, cantaba: “Por otro lao/Por el lao de atrás/No debe estar tan mal/Pruébalo y verás”. Su letra es recordada como una de las más sonrojantes del pop español. Salto a 2020: el Urban Dictionary recogió el término pegging, que es definido como el acto en el que “una mujer usa un arnés con dildo y penetra a un hombre por detrás”. El neologismo nació en realidad entre ambos hechos: en 2001 y de la mano del popular columnista sexual Dan Savage, que organizó un concurso para encontrar una palabra coloquial que describiera el acto. Desde entonces, se ha introducido en la cultura pop de diferentes maneras. “El pegging no es nuevo para mí, pero sí para Disney”, dice Ryan Reynolds, rompiendo la cuarta pared al hacerlo, en Deadpool. Y si lo sabe es porque en la primera parte de la saga, ya hay una alusión a la práctica.

Desde Cara Delevingne en la gala MET de 2021, donde lució un diseño de Dior que rezaba “Peg the Patriarchy” (una frase de la educadora sexual Luna Matatas) hasta el capítulo To peg or not to peg de la serie The Bold Type, en el que el novio de una de las protagonistas le propone poner en marcha la práctica que nos ocupa, pasando por la película de Paul Thomas Anderson Una batalla tras otra, en la que una escena insinúa que Teyana Taylor emplea un arma para hacérselo a Sean Penn, el pegging, o sea, ese acto en el que una mujer penetra a un hombre, se encuentra cada vez más asentado en la cultura popular y en los vídeos pornográficos consumidos por hombres heterosexuales.

Tanto, que según el último informe de la aplicación de citas Feeld, llamado Feeld Raw, el interés por el pegging ha aumentado un 200 % entre los hombres cisheterosexuales. “El pegging ha pasado de ser un tabú a una preferencia generalizada. Los datos de Feeld muestran que los hombres cis están impulsando este auge, una señal de la disminución del estigma en torno al placer anal, independientemente del género y la sexualidad”, explica a ICON el doctor Luke Brunning, que supervisa un departamento de amor, sexo y relaciones en la Universidad de Leeds y colabora en el informe. Para él, la tendencia refleja la expansión de las definiciones de masculinidad y la creciente curiosidad por el placer más allá de las vías tradicionales.

“Cada vez más personas saben lo que significa y sienten curiosidad por el pegging. Su simbolismo cultural también está cambiando, y el debate abierto sobre el asunto ahora es compatible con diversos tipos de masculinidad positiva o con conversaciones sobre bienestar y positividad en torno al placer”, asegura.

Pero como escribió Henry Giardina en un artículo de la web Queerty, a causa de la presencia de la práctica en un episodio de Broad City hasta ser un chiste recurrente en Deadpool, “los heterosexuales se preguntan si no es un poco gay dejar que tu novia te meta algo por el culo”. “Ese, al menos, era el miedo de ciertos aficionados al pegging”, continúa. “Y si algo sabemos de los heterosexuales es que a menudo les paraliza el miedo a ser o incluso a parecer gais. Lo cual es una pena, porque el pegging puede ser divertido para todos, pero especialmente para los hombres heterosexuales que experimentan orgasmos prostáticos intensos, interminables y a veces agotadores”.

“Que a los hombres les deje de dar vergüenza hablar de que les da placer el sexo anal debería ser algo que ya hubiéramos conseguido, pero las cosas no son así”, admite Alex Robles, licenciado en Filosofía y profesional de la comunicación. “Por muy deconstruido que uno esté todavía hay mucha carga simbólica sobre nosotros. Al hablar con una mujer sobre que te podría dar placer ser penetrado, las cosas suelen ser todavía complicadas y tienes que elegir muy bien con que mujer y cuando hablarlo. Por mi experiencia, si estoy con una mujer que también sea bisexual o que haya explorado su sexualidad un poco más allá del misionero, no suele haber mayor problema, pero cuando surge el tema te puedes dar cuenta de que la mujer que creías superfeminista y pro LGTBQI, te empieza a mirar de otra forma. Una, de hecho, me hizo ghosting justo al día siguiente de hablar de esto tras estar un mes hablando y quedando. Parece que para algunas mujeres cis (voy a obviar que para la mayoría de los hombres también), el que te guste ser penetrado te hace menos hombre o que en algún momento vas a necesitar que alguien más te penetre, como si no existieran los arneses o los dildos“.

Paulita Pappel, fundadora de Lustery, considera interesante que algunos hombres estén empezando a cuestionar una masculinidad rígida que durante décadas les ha prohibido explorar su propio cuerpo y su placer. “Es el síntoma de algo más profundo: una masculinidad que se abre a la vulnerabilidad, a la comunicación y a la idea de que el placer no está ligado a dominar, sino también a confiar y dejarse llevar”, explica a ICON. “Seguimos viviendo en una cultura profundamente homófoba y falocéntrica, donde el placer anal masculino se ha asociado erróneamente con la orientación sexual. A muchos hombres se les ha enseñado que su identidad heterosexual depende de no cruzar ciertas líneas, cuando en realidad la orientación sexual no tiene nada que ver con las prácticas, sino con a quién deseas. El miedo viene de la vergüenza, del estigma y de la presión social por cumplir con una idea muy limitada de lo que significa ser un hombre”, remata la autora de Sin sexo no hay feminismo (Bellaterra Edicions, 2025).

Valérie Tasso, escritora, sexóloga y embajadora para España de LELO, coincide en señalar que el miedo persiste porque durante décadas se ha asociado erróneamente el placer anal masculino con una orientación sexual concreta. “A muchos hombres se les ha educado en la idea de que ceder el control en la interacción sexual con su pareja o explorar zonas erógenas no normativas cuestiona su identidad. El problema no es el acto, sino el peso del estigma y de una masculinidad aprendida que castiga cualquier ‘desviación’ de lo establecido en nuestra sociedad heteropatriarcal”. Para Tasso, prácticas como el pegging no hablan de una “inversión de roles”, sino de una ampliación del mapa erótico masculino.

Ally Iseman, coach de relaciones, consultora de estilo de vida erótico y fundadora de la plataforma de educacion de relaciones Passport2Pleasure, hace una recomendación práctica. “No empieces con un arnés, un consolador, ni ningún otro accesorio. Si tienes curiosidad por probarlos, tendrás que ir adaptándote a ese nivel. Existen kits de entrenamiento anal que puedes comprar para que el esfínter se expanda con más comodidad con el tiempo”, dice. “Sinceramente, empezaría con un dedo, envuelto en un condón y lubricándolo (siempre con bastante lubricante), antes de introducir cualquier juguete. De todos los posibles insertos, los dedos son sobre los que tenemos mayor control, y pueden ser una introducción segura a cómo se siente para ambos jugadores a medida que el esfínter interno y externo se vuelve receptivo. Una vez que te sientas cómodo con un dedo y estés listo para ir más allá, puedes ir probando con juguetes. Busca siempre un diseño con un mango con una forma que evite que se resbale o que se introduzca completamente y se pierda”, recomienda. Lo que ha observado en su trabajo con parejas heterosexuales, explica, es que a medida que la autonomía de la mujer aumenta en la sociedad, el rol de su pareja cambia, pues ya no necesita al hombre para su estatus social o acceso a las finanzas. “Como sociedad, estamos acostumbrados a relacionar la figura masculina con la de proveedor, pero estamos viendo un cambio: hoy en día las parejas masculinas deben ser capaces de aportar algo más. Este algo más es la clave para que la relación se considere una verdadera colaboración, en lugar de una cuestión de propiedad: el placer puede situarse en el centro, como algo que ambos pueden proporcionar. De esta manera, él descubrirá nuevas maneras no solo de dar, sino también de recibir placer, fuera de los viejos esquemas que ya no les sirven”, dice.

Tim Lagman, educador sexual de pjur y miembro del podcast Sex Ed With Tim, explica que las aplicaciones de citas y la disminución del estigma social en torno al placer anal han abierto el camino para que más hombres heterosexuales sientan curiosidad por el placer al recibir sexo anal. “Personalmente, me alegra que los hombres heterosexuales estén explorando esta faceta del placer. Sin embargo, espero que esto también abra la conversación sobre el privilegio heterosexual; es decir, ¿por qué el placer anal, una actividad sexual que desde hace mucho tiempo forma parte de la comunidad queer, ahora se acepta simplemente porque los hombres heterosexuales son más receptivos a él?”, se pregunta. Además, para él la práctica normaliza la curiosidad y el consentimiento. “Los hombres se avergüenzan de sentir curiosidad. Normalizar la curiosidad reduce el drama y abre espacio para la exploración sin pánico. Tranquiliza con límites y pruebas graduales. Fomenta pequeños experimentos, como masturbarse con un plug anal o jugar con la superficie del ano, para generar confianza. Deja claro que está bien probar algo y que no te guste, y que el consentimiento siempre es primordial. La homohisteria ofusca la orientación sexual y los actos sexuales: en pocas palabras, que te guste el sexo anal no te hace necesariamente gay. Simplemente significa que te gusta el sexo anal”, concluye.

lunes, 1 de diciembre de 2025

#hemeroteca #vih #sida | Las personas heterosexuales lideran los diagnósticos de sida en España

Una prueba de VIH en un 'checkpoint' de Barcelona //

Las personas heterosexuales lideran los diagnósticos de sida en España

Aunque más de la mitad de las infecciones de VIH ocurren en hombres que tienen sexo con hombres, la enfermedad avanzada incide más en el colectivo hetero por falta de chequeos. 
Pablo León | El País, 2025-12-01
https://elpais.com/sociedad/2025-12-01/las-personas-heterosexuales-lideran-los-diagnosticos-de-sida-en-espana.html

Las personas heterosexuales lideran los diagnósticos de sida en España. En lo que llevamos de 2025 ha habido 11 diagnósticos de la enfermedad en hombres que tienen sexo con hombres (HSH) frente a 20 en heterosexuales ―11 hombres y 9 mujeres―, según los datos de Sanidad (tomados hasta el 30 de junio y aún provisionales, pues luego hay que incorporar las correcciones por diagnóstico tardío).

El sida es el estadio más avanzado de la infección por VIH y solo ocurre mucho tiempo después de que el virus ha infectado el cuerpo y no ocurre si se ha iniciado un tratamiento. Y justamente ahí radica el problema con respecto a la población heterosexual, especialmente en hombres: un diagnóstico tardío ante la falta de chequeos. “La sociedad no se ha sentido interpelada por la prevención o por el cuidado de la salud sexual”, explica Carmen Martín, presidenta de la Coordinadora Estatal de VIH y sida (Cesida).

Las cifras de 2025 consolidan una tendencia que se inicia hace dos años y confirmada también en 2024: ese año, de los 412 diagnósticos de sida en España, la vía sexual protagonizó 139 casos en HSH mientras que 161 ocurrieron en relaciones heterosexuales (104 en hombres y 57 en mujeres). El resto de casos fue por otras vías. “Los datos indican que hay un incremento en heterosexuales. Va a seguir siendo así, mientras que no haya campañas específicas”, apuntan desde Cesida, que representa a 79 entidades de todo el territorio que luchan por los derechos de las personas seropositivas. La presidenta de la organización denuncia una “falta de campañas de sensibilización generales”. “Por ejemplo, hace mucho tiempo que no se promociona la necesidad del uso del preservativo”, ahonda.

Además, los gais, los hombres bisexuales, o las personas trans se hacen muchas más pruebas de VIH que los heterosexuales. “En general, la comunidad LGTBI+ está bastante más sensibilizada, pues se ha realizado mucha incidencia en ella. También es verdad que han cargado con el peso del estigma: en los inicios, se hablaba de la peste o el cáncer rosa”, añade Martín.

El 83% de los nuevos diagnósticos de VIH en 2024 fueron por transmisión sexual, constata Sanidad. Ese año hubo 3.340 nuevos positivos, lo que representa una tasa de 6,95 por cada 100.000 habitantes, por encima de la media de la UE (5,3). El año pasado, la transmisión en hombres que tienen sexo con hombres fue la más frecuente (54,3%), seguida de la heterosexual (28,7%), y por el consumo de drogas inyectables (1,5%).

Sin embargo, en el desarrollo del sida lideran las personas hetero, principalmente los hombres. “Muchos heterosexuales, hasta que no reciben el diagnóstico, consideraban que el VIH y el sida no iba con ellas. ‘Si no consumo drogas ni soy gay, ¿por qué me he infectado?’, se preguntan. Viven ajenos a la realidad del VIH”, abunda la presidenta de Cesida. Un hecho que también complica la aceptación de esa realidad: “Un test positivo les cae como una losa, dificultando el proceso de aceptación y fomentando el surgimiento de sentimientos de culpa y rabia”.

Desde 2013, los diagnósticos de sida eran mayoritarios en HSH. Así fue durante una década. Hasta 2023, cuando los heterosexuales desarrollaron más la enfermedad que los HSH (129 diagnósticos, 82 en hombres y 47 en mujeres, frente a los 107 por sexo homosexual). “La comunidad LGTBI+ está, en general, más cuidada ante el VIH”, inciden desde Cesida: “Tiene más formación, más información y más educación sexual. También toma terapia preexposición [Prep]”.

La incidencia de VIH en usuarios de Prep en España es de solo el 0,16%, según el estudio SCOPE, realizado en 12 centros sanitarios españoles y presentado la semana pasada. “Esto demuestra que las infecciones por VIH en personas que utilizan profilaxis preexposición son excepcionales y se relacionan principalmente con interrupciones o falta de adherencia al tratamiento preventivo”, detallan las conclusiones de la investigación.

“La población heterosexual carece de todo ello. Muchos heterosexuales no saben que tener relaciones sexuales con una persona seropositiva con carga viral indetectable no transmite la infección. La población heterosexual sigue usando el ojímetro como método de prevención; es decir, alguien tiene aspecto de no tener el virus, tienen relaciones sin protección. Sigue habiendo mucha desinformación. Ahí hay una asignatura pendiente”, alerta la presidenta de Cesida. De ahí que reclame mayor concienciación, más campañas y más pruebas para toda la población: “Si no, la incidencia en heterosexuales no va a dejar de aumentar”.

Actualmente, 40,8 millones de personas viven con el VIH en todo el mundo, según los datos de ONUSIDA, publicados este lunes, coincidiendo con el Día Internacional del sida. El año pasado hubo 1,3 millones de nuevas infecciones globales y 9,2 millones de personas aún no acceden al tratamiento. “La respuesta mundial al VIH ha sufrido su revés más significativo en décadas”, resume el informe en referencia a “la crisis de financiación de 2025”, liderada por el recorte del Gobierno de Trump a muchas partidas para ayuda exterior. Según la organización, la tijera en los fondos para cooperación elevará las muertes por sida de los dos millones actuales hasta los seis en los próximos cuatro años.

Ese cambio de paradigma “ha sumido la respuesta al sida en el caos, con disrupciones masivas en la prevención del VIH y en los servicios, particularmente para los más vulnerables”, remarcan desde ONUSIDA. A pesar de ello, el informe destaca que “la resiliencia, la inversión y la innovación, combinadas con la solidaridad mundial, aún ofrecen un camino para poner fin al sida”.

Los hombres heterosexuales son uno de los grupos que menos participa en el asociacionismo seropositivo, confirman desde Cesida. “En general, la participación ha bajado en las entidades con respecto al inicio de la pandemia [de VIH]”, explica la presidenta de la organización, Carmen Martín. Hace unos años, la participación parecía más necesaria, más urgente. “Las personas seropositivas ya no nos morimos, estamos envejeciendo. Además, ahora hay más derechos conquistados y parece que hay menos necesidad. Yo creo lo contrario: aún queda mucho por conquistar”, continúa Martín. En España hay unas 250.000 personas que conviven con el VIH, según los datos de la organización. A pesar de ello, la visibilidad seropositiva sigue teniendo un coste emocional y social: “La sociedad sigue juzgando a las personas con VIH”.

sábado, 16 de abril de 2022

#hemeroteca #masculinidad #masturbacion | La “hermandad fálica”: qué son los clubes de masturbación grupal y por qué los hombres acuden

El País / Sauna, ilustración de George Wesley Bellows, 1917 //

La “hermandad fálica”: qué son los clubes de masturbación grupal y por qué los hombres acuden.

Existen desde hace décadas en las grandes ciudades estadounidenses y uno acaba de abrir sus puertas en Madrid. Sus creadores los describen como lugares donde no se busca sexo, sino una conexión física y espiritual entre hombres, también heterosexuales, que las normas sociales se empeñan en derribar.
Guillermo Alonso | Icon, El País, 2022-04-16
https://elpais.com/icon/bienestar/2022-04-16/la-hermandad-falica-que-son-los-clubes-de-masturbacion-grupal-y-por-que-los-hombres-acuden.html 

Paul Rosenberg es un hombre gay en la cincuentena, una criatura curiosa, producto de los años setenta en un barrio multicultural a las afueras de Chicago. Cuando tenía poco más de 20 años dio por primera vez con un ‘jack off club’, literalmente un ‘club de pajas’. El concepto aparecía en un relato de la revista erótica gay ‘Honcho’. En 1990 descubrió Chicago Jacks, su primer club real de este tipo. Durante un año asistió a todos los eventos. En ellos, hombres adultos de todos los rangos de edad se reunían para masturbarse, o bien en solitario o bien mutuamente. Sin alcohol, sin drogas, sin búsquedas infructuosas, sin juegos de poder, sin negociaciones de quién sería activo o pasivo, sin miedo al sida. Poco después se echó un novio (hoy su marido) y se alejó del club.

Pasaron diez años de vida monógama y Paul quiso volver, tras pactarlo con su pareja, a aquellas experiencias. Como se habían mudado a Seattle y allí no había un club de masturbación para hombres como el de Chicago, decidió crearlo él. Lo llamó Rain City Jacks. Según datos recogidos por la web especializada en esta práctica ‘The Bator Blog’ (‘bators’ es el nombre que reciben en inglés los ‘masturbators’, hombres que disfrutan de la masturbación en grupo), hay en Estados Unidos 18 clubes de este tipo, dos en Australia, dos en Canadá y uno en Reino Unido. En Madrid, un hombre llamado Nacho G., de 43 años, acaba de crear otro.

El nombre del club de Madrid es menos poético que el de Seattle. Se llama ‘Pajas Entre Colegas’. El proyecto lleva años en pie, pero cuando los domicilios particulares se quedaron pequeños para las reuniones Nacho encontró en Alcorcón un antiguo bar de copas de unos 100 metros cuadrados con un aforo para 70 personas. Las paredes están decoradas con grafitis, tiene dos aseos, burros para la ropa, taquillas de seguridad para los objetos de valor, sillones amplios y dos pantallas gigantes que emiten, exclusivamente, vídeos de hombres masturbándose. Hay música, habitualmente jazz suave, e iluminación tenue e indirecta. “Por lo general, cuando algún miembro termina, no se suele ir”, explica Nacho. “Se queda para repetir tantas veces como quiera o pueda durante las tres horas que dura cada evento. Entre orgasmo y orgasmo siempre se charla, como si fuésemos viejos amigos, sin malos rollos. Sin vergüenza”.

La vergüenza es la clave que los discursos de Nacho G. y de Paul Rosenberg intentan derribar. El contacto físico entre hombres, si son heterosexuales, sigue siendo un tabú. ‘Pajillero’ es un término despectivo para definir a un hombre raro, poco agraciado o socialmente inadaptado. La masturbación aún es calificada por la Iglesia como “un acto intrínseca y gravemente desordenado”, mientras el presidente de la Asociación Mundial para la Salud Sexual confirma que hay más masturbación y menos sexo entre parejas que nunca. No se trata solo de la pandemia: el sexo entre jóvenes es una tendencia a la baja desde mediados de la década pasada debido a que cada vez se independizan más tarde y, entre adultos, el desarrollo de la tecnología y las comunicaciones han hecho, según explicó un informe de la Universidad Estatal de San Diego compartido por CNN, que un maratón de series sea más apetecible que un coito.

En estas circunstancias, el discurso de Nacho y Paul se vuelve militante y, sorprendentemente, alcanza hechuras más románticas que sexuales. Defienden, ante todo, una realidad horizontal, igualitaria y segura. “No discriminamos a nadie”, explica Nacho. “No evaluamos a los posibles miembros en función de la edad, la raza, el origen étnico, el tipo de cuerpo, el nivel de condición física o la orientación sexual”. Él mismo se encarga de remarcar que lo que se hace en su club no es necesariamente homosexual, pero sí homoerótico. De hecho, parte de la misión de estos clubes es reivindicar lo homoerótico entre hombres heterosexuales. Nacho lo sabe bien, porque él lo es. Simplemente, explica, es también un hombre que disfruta masturbándose con otros hombres.

”La presencia de hombres heterosexuales en estos clubes es un hecho, yo mismo lo soy”, explica. “Muchos hombres que vienen a nuestros eventos están casados o con novia y son felices con sus parejas. A mi juicio lo que buscan es lo que yo llamo la hermandad fálica. Esto no es nada nuevo, es perenne y universal, al igual que la masturbación masculina. El placer al masturbarte es personal y depende de ti, pero también puede conectarte directamente con otros hombres que disfrutan masturbándose. Buscan disfrutar, compartir esos sentimientos con otros hombres. Si lo piensas, es la alternativa de relación abierta ideal para muchas personas con límites claros de intimidad”. Nacho tiene pareja. “La masturbación en grupo no tiene nada que ver con el sexo y así lo ve mi pareja, como colegas que comparten tiempo de ocio”.

La gran mayoría de los miembros del club se definen como homosexuales, pero Nacho afirma que un 30% de los miembros del suyo no lo son. Paul reduce la cifra de heterosexuales en Rain City Jacks al 10%. “Aunque la mayoría de los hombres que practican estas actividades a menudo buscan más, como la felación y los besos, otros persiguen simplemente una nueva forma de conexión masculina. Y otros consideran la masturbación en grupo como una forma de encontrar placer sexual sin engañar a su pareja romántica”, explica Nacho.

“Hay una historia común que escucho a menudo en el club”, aporta Rosenberg, “que es la del matrimonio sin sexo. Hombres casados que consideran que sus mujeres ya no están disponibles para ellos. Buscan intimidad sexual y argumentan que un club de masturbación no es infidelidad, pues no hay penetración ni hay otras mujeres. Acaban encontrando, más allá del desahogo sexual, un inesperado vínculo masculino, una sensación de fraternidad. Siento una enorme admiración por estos hombres heterosexuales que superan la homofobia cultural que los rodea y se abren a la posibilidad de una intimidad con otros hombres que puede incluir sexo. A muchos les he preguntado y me han dicho que no fantasean con otros chicos cuando se masturban ni han buscado nunca sexo con hombres fuera del club. Simplemente son flexibles, valientes y no ven daño ni vergüenza en venir aquí”.

Rosenberg, desde Seattle, aborda en su discurso otra óptica igual de intrigante: explica por qué muchos hombres gais, aunque haya decenas de aplicaciones y plataformas para conseguir compañeros sexuales, prefieren pagar por pertenecer a un club con reglas muy firmes. “Muchos hombres buscan experiencias sexuales sin riesgo, sin los peligros de practicar el ‘cruising’ (la búsqueda de sexo en lugares públicos por parte de hombres) en cualquiera de sus formas y sin las incómodas negociaciones que conlleva tener sexo por primera vez con otro hombre. Los clubes de masturbación eliminan esos torpes procesos que las opciones fáciles de las ‘apps’ de ligoteo dejan sin respuesta. No hay necesidad de acordar un momento o un lugar, analizar quién tiene sitio o, sencillamente, si serás compatible con la otra persona. En clubes muy concurridos, como New York Jacks o Rain City Jacks, cuando hay 120 hombres presentes en un evento, las posibilidades de que encuentres a alguien que coincida con tus preferencias son altísimas”

Los precios de la membresía van desde los 20 dólares por un mes a los 235 anuales. El club madrileño ha tomado esas mismas cifras, pero pasadas a euros. Las reglas son muy claras. Un poético ‘no lips under the hips’ indica que “nada de labios pasadas las caderas”. O sea, nada de sexo oral. Los miembros pueden besarse mientras se masturban o masturbarse mutuamente, eso sí. Otra regla sagrada es ‘nothing goes inside anybody’s anything’, o sea, “nada va dentro de nada de nadie”, lo cual deja claro que el sexo anal también está prohibido. Un código de color en las pulseras indica si aceptas que otra persona te toque o si prefieres que no lo haga. Sobre las tarifas, Rosenberg argumenta que “se trata de dar valor a las cosas. Las aplicaciones de ligue también cobran si quieres disfrutar de todas sus funciones. Mi club no es gratuito porque no es de servicio público: somos una comunidad de personas que comparten un interés. No queremos a todo el mundo: queremos a chicos que disfruten con lo que ofrecemos y estén dispuestos a pagar 20 dólares por ello”.

Rosenberg asesoró a Nacho a la hora de formar el club. En la web de Pajas Entre Colegas se pueden ver muchos puntos en común con la de Rain City Jacks, como el código de comportamiento. “Estos grupos no surgieron repentinamente, como se cree, tras la crisis del sida”, explica Nacho G. “Los hombres se han estado reuniendo para masturbarse en grupos, grandes y pequeños, desde mucho antes de que comenzara la historia escrita. Muchos hombres de mi edad tendrán recuerdos de cuando se masturbaban con sus colegas. Ellos sabrán de lo que hablo”.

Lo saben. Consultados por ICON de forma anónima, algunos hombres en la frontera entre treinta y tantos y cuarenta y pocos lo recuerdan vivamente. M., de 42 años, es heterosexual y la suya es la historia de muchos otros chicos que descubren el porno cuando internet no estaba en todos los hogares y a plataformas como PornHub le quedaban décadas para nacer: si un amigo conseguía una cinta pornográfica, había que economizar recursos y aprovechar las circunstancias. “Los colegas del barrio quedábamos mucho para hacernos pajas en comunidad. Primero con alguna revista porno, había una especie de costumbre de pasarnos las revistas de unos y otros y quedar en grupo para asomarnos a las páginas y ‘pelárnosla’ como monos. Una vez un amigo encontró a su padre un montón de películas porno debajo de la cama y, en el instituto, por las mañanas, iba pronto a su casa a ver aquellas películas horribles dobladas al español. Lo hacíamos los dos en el sofá, uno al lado del otro, sin mucho problema, hasta que alguien nos dijo que eso era ‘de maricones’. Desde entonces nos pusimos unos cojines a modo de biombo. Hubo un momento en el que, de repente, nos entró la idea de que vernos los penes unos a otros estaba mal”.

P., de 34 años, es homosexual y su historia es parecida: “Un chico francés acababa de venirse a vivir al pueblo y sus padres tenían muchísimas películas porno. No solían estar en casa, así que nos íbamos a su salón de estar a ver títulos como ‘Sexo en las pirámides 2’. Yo aún era bastante joven, así que la gracia del asunto, para mí, estaba en hacer algo secreto que quizá no deberíamos estar haciendo y en cierta idea de competitividad. No por el tamaño, sino por la capacidad de eyacular: los mayores lo hacían, y eso era algo que los distinguía del resto”.

Esta costumbre, claro, desaparece entre generaciones más jóvenes, que no tienen experiencias parecidas. El porno ubicuo y fácilmente accesible ha terminado con esos encuentros, que ya no son necesarios para asomarse a un material adulto y prohibido. Ahora está disponible en cualquier teléfono móvil. “Internet ha fomentado el distanciamiento entre las personas de múltiples maneras, y esta es una de ellas”, comenta Rosenberg. Nacho es más optimista: “Creo que aunque la pornografía esté ahora al alcance de cualquiera, en cada rincón del mundo siempre hay una reunión masturbatoria de dos o más hombres”.

Gabriel J. Martín, psicólogo especializado en sexualidad, ve con buenos ojos los clubes de masturbación para hombres. “Para muchos hombres puede ser demasiado abrumador practicar sexo con otro hombre por varias razones. En primer lugar, personas con nosofobia, pánico a infectarse de una ITS (infección de transmisión sexual). En estos locales pueden disfrutar de una experiencia morbosa con una percepción de máximo control sobre los riesgos que ellos asocian al contacto humano. Para hombres que se encuentran en fase muy aguda de esta fobia, este puede ser un recurso genial para que, poco a poco, vayan perdiendo el miedo y un paso previo a atreverse a relacionarse de una forma más estándar. Por otra parte, los hombres que estén en su proceso de aceptación como homosexuales pueden preferir estos espacios donde pueden ir explorando las sensaciones que les provoca estar junto a otro hombre desnudo sin que sientan demasiado comprometida su identidad. Estar ahí les permite responder a preguntas: ¿Qué soy? ¿Qué me gusta? ¿Dónde me siento cómodo?”.

Rosenberg y Nacho apenas tienen preguntas, solo respuestas, siempre entusiastas. “Nuestra condición humana nos lleva a interactuar de cierta manera, pero las condiciones culturales lo impiden”, critica Rosenberg. “Estamos reprimidos, impedidos para compartir el placer de una manera simple y afirmativa. Liberarnos de esos tabúes ha sido una revelación para muchos de nosotros, especialmente porque no necesitamos ser normativamente bellos, dotados o musculosos para compartir el placer”. Nacho G. lo resume así: “Por venir a un club de este tipo nadie te va a quitar la hombría”. Y Rosenberg finaliza apelando a otros sentimientos: “Hay una generosidad auténtica y espontánea en el hecho de hacer que una persona mayor o discapacitada se sienta incluida en esto, por ejemplo. Es alentador y, sobre todo, es hermoso”.

sábado, 19 de marzo de 2022

#hemeroteca #gestacionsubrogada | Bebés de vientre de alquiler, a la espera de sus padres extranjeros

El Diario Vasco //

Bebés de vientre de alquiler, a la espera de sus padres extranjeros.

Diecisiete recién nacidos y diez cuidadoras se protegen de las bombas en esta clínica improvisada en el bajo de un edificio a las afueras de Kiev.
Mikel Ayestaran | El Diario Vasco, 2022-03-19
https://www.diariovasco.com/internacional/bebes-vientre-alquiler-20220319221208-ntrc.html 

Svetlana canta una nana a Valery. No hay forma de dormir al pequeño, de solo dos semanas. Es uno de los 17 bebés paridos por madres subrogadas que aguardan la llegada de sus padres extranjeros en esta clínica improvisada en el bajo de un edificio a las afueras de Kiev. Valery es el nombre con el que le han bautizado sus cuidadoras ucranianas, que desconocen los nombres reales que las familias han elegido para ellos. «Lo más importante es su seguridad; aquí están a salvo de posibles bombardeos de Rusia y esperamos a sus padres, que son de diferentes países y continentes», explica Svetlana, que lleva tres años trabajando con esta compañía. Hay diez cuidadoras y, debido a los problemas de seguridad, viven en la misma clínica. La guerra ha paralizado Ucrania, pero no puede frenar los embarazos de las madres gestantes que salen de cuentas cada día.

Los llantos y las canciones de cuna se mezclan con las imágenes bélicas que emite la televisión. Le han quitado el volumen, pero allí se suceden las explosiones, el lanzamiento de cohetes, los heridos y discursos del presidente Zelenski. «Son niños nacidos en mitad de una guerra y esto ha complicado todo un proceso que antes se hacía con mucha rapidez», lamenta Svetlana, quien, como el resto de empleadas, tiene un ojo en los bebés y el otro en sus dos hijos que le esperan en casa en estos días tan duros.

La clínica tiene una primera habitación donde se ubica la zona de biberones y los cochecitos para mecer a quienes son más guerreros y una segunda, más grande, para cambiadores y cunas bien repartidas. Todo está impoluto y las cuidadoras demuestran la mano que tienen con los bebés, a quienes son capaces de dormir de tres en tres mientras les cantan en ucraniano.

La responsable del centro, integrado en BioTexCom, la compañía más importante del sector en el país, dice que los nenes pertenecen a familias de Argentina, Alemania, China, Inglaterra e Italia y asegura que se están realizando las gestiones precisas para que se reúnan con ellas «cuanto antes». La maternidad subrogada es una práctica no permitida en muchas naciones, como España, pero legal para parejas casadas y heterosexuales en Ucrania, que se ha convertido en uno de los mayores centros mundiales de vientres de alquiler.

La madre gestante firma la renuncia a la criatura 48 horas después de dar a luz. A partir de ese momento, el bebé está en manos de la empresa intermediaria hasta que lo reciben los padres biológicos. Fuentes consultadas por el diario 'The New York Times' revelaron que, actualmente, puede haber «500 mujeres con embarazos subrogados para clientes extranjeros».

«Aquí estamos, esperando»
«No me gusta la expresión vientre de alquiler; mejor decir subrogación», defiende Gastón, que toma mate junto a María a las puertas de la clínica. Esta pareja argentina no se lo pensó dos veces y el 12 de marzo, en plena contienda, cruzaron la frontera desde Rumanía y se plantaron en Kiev para esperar aquí el nacimiento de su primera hija, Lola, previsto para el 23 de marzo. «No nos la queríamos jugar, no podíamos arriesgarnos a dejarla aquí a merced de una posible invasión de Rusia. Alguien podía llevársela y la perderíamos para siempre, así que aquí estamos, esperando, para viajar luego los tres juntos de regreso a casa», comenta el futuro padre.

A Gastón tampoco le gusta la expresión 'padres de intención'. «Somos los padres biológicos y así hay que llamarlo», defiende. Esta pareja de Buenos Aires comenzó con el tratamiento en 2020 y, después de cinco intentos, no ven el momento de tener a Lola entre sus brazos. Aseguran que el trato con la empresa encargada del proceso ha sido «muy profesional; su eslogan es 'bebé seguro' y cumplen con todo lo firmado en el contrato». La factura final alcanza los 50.000 euros.

María tuvo un problema de salud y un posible embarazo podría poner en riesgo su vida. Por eso decidieron acudir a la subrogación. «Como mujer, le he dado muchas vueltas a la cabeza y mi conclusión es que esto es lo más lindo que una mujer puede hacer por otra. Ella es quien decide qué hacer con su útero y si le ayuda económicamente, mejor», reflexiona entre toma y toma de mate. No son muchos los padres que ahora se arriesgan a hacer el viaje hasta Kiev. La mayoría busca la forma segura de hacer llegar a los pequeños hasta Leópolis, al oeste del país, o la frontera con Polonia, Rumanía o Moldavia. Allí los recogen. Gastón y María ya se han acostumbrado a las explosiones que resuenan en el cielo de la capital y cuentan los días para salir de aquí.

Las nanas y el meneo en el carrito han podido finalmente con Valery, que ha cerrado los ojos y duerme plácidamente sin afectarle los llantos de otros pequeños. El movimiento es constante entre biberones, palmaditas en la espalda para los aires, pañales, paseos en brazos... Fuera hay muerte y destrucción. Aquí, se respira vida.

miércoles, 2 de febrero de 2022

#hemeroteca #machismo #futbol | ¿Qué hacer con el entrenador del Rayo Vallecano?

Google Imágenes / Carlos Santiso //

¿Qué hacer con el entrenador del Rayo Vallecano?

Beatriz Gimeno | beatrizgimeno, 2022-02-02

https://beatrizgimeno.es/2022/02/02/que-hacer-con-el-entrenador-del-rayo-vallecano/

Primero escribí un tuit en estado de máxima indignación, como se escriben los tuits que más éxito tienen. Cuando iba por 12.000 retuits, y vistas algunas de las respuestas, me puse a pensar. Siempre hay que pensar antes de escribir nada, nunca lo hacemos.

Las declaraciones de Carlos Santiso se produjeron en privado y hace años. En general no soy partidaria de que las declaraciones privadas salgan de ese ámbito y te persigan para siempre. No lo he sido nunca. Todo el mundo es susceptible de decir una burrada y aunque las burradas te califican (esto es así), obviamente no es lo mismo decir una cosa que hacerla; se puede cambiar de opinión, se puede aprender, se puede reconocer el error, se puede estar haciendo una broma de mal gusto, se puede estar haciendo el machito, se puede estar mintiendo. Uno puede ser un machista irredento y si no contraviene la ley, tendrá derecho a tener una vida.

Una cosa es que no se te persiga legalmente, ni se te encarcele, ni se te multe como pienso que no se debe encarcelar, ni multar, ni perseguir al cómico que hizo aquel espantoso chiste de las personas con discapacidad ni a ningún cómico. Un chiste o un comentario sobre violaciones -aunque sea asqueroso- no debe conllevar sanción penal. Otra cosa distinta es la sanción social, que esa es incontrolable. Si tienes una opinión que está duramente deslegitimada socialmente, en general para bien, y aun así quieres expresarla te arriesgas a que salga a la luz, se conozca y recibas una dura sanción social. Eso es normal, inevitable y, por lo general, es un avance ético. La sociedad va construyendo sus barreras éticas a base de, entre otras cosas, ir deslegitimando opiniones que cada vez más nos parecen repugnantes. Si no te gusta que te critiquen, no hagas ese chiste, no lo dejes por escrito, no lo cuentes. Lo mejor sería que no lo pensaras, pero eso es cosa tuya. Si te gusta provocar, hazlo y aguanta. La sanción social y la legal son cosas distintas. Si los chistes de violación ya no hacen gracia, no los hagas. Si ves que lo que dices hiere a gente, no lo digas. La pugna por la legitimidad de la opinión es algo que se va construyendo día a día y es fruto de batallas sociales en una y otra dirección, y tiene avances y retrocesos.

En muchos aspectos las declaraciones de Carlos Santiso son como un puñetazo. Nos muestran un pensamiento patriarcal en estado puro, nada contaminado por el miedo o por la prudencia, son en privado y a un círculo que se supone que las comparte. Son declaraciones que no se escuchan públicamente a menudo, aunque sepamos que hay personas que piensan así. En cierto sentido son “perfectas” para demostrar algunas cosas que a veces se quedan en la teoría. Aquí se bajan a tierra. Son como un puñetazo por varias cosas: la primera, la falta de empatía con una menor violada por varios hombres. Pura cultura de la violación. Alguien que banaliza una violación de esta manera, cualquier violación, pero parece que una menor tiene aun menos recursos para soportarlo, parece un ser humano sustentado por una armadura patriarcal férrea y muy antigua que a veces pensamos que ha desaparecido. Pero no, está ahí. Esa niña, para Santiso, es una cosa.

En segundo lugar porque muestra fría y tranquilamente, sin pasión, algo a lo que es complicado asistir antes de que se produzca; a lo que es complicado acceder cuando aún es teoría y no ya como delito cometido, cuando la rabia, la barbarie o la indignación, lo manchan. Santiso dice, fríamente, que violar entre varios a una mujer contribuye “a hacer equipo. Toda la teoría feminista de lo que significa para los hombres la violación o el sexo en grupo condensada en una frase. La cultura de la violación en su máxima expresión. Es que es así, es que así ha sido siempre. Es que violar juntos “hace equipo”, contribuye a sostener la masculinidad unos de otros, a reforzarla; contribuye a, mediante la exhibición del sexo ‘sobre’ un cuerpo convertido en cosa crear ese sentimiento de hermandad que se busca. Soy un hombre porque me habéis visto serlo; y yo te he visto a ti y doy fe de ello. La masculinidad tradicional necesita ser validada por otros hombres, espectacularizada para que tenga el efecto deseado; y así, validándose unos a otros con el cuerpo de una mujer como intermediario, serán hermanos, se sabrán hombres; la fratria a pleno rendimiento. Si el deporte de equipo tradicionalmente ha estado vinculado a ser muy hombre, nada mejor que forjar lazos entre ellos con la mediación del cuerpo femenino. Los lazos que debe crear violar en grupo producen seguridad, autoestima, fuerza, solidaridad masculina. La frase de Santiso servirá durante años para explicar el papel de la violación (o del sexo) grupal en la construcción de la ‘masculinidad fuerte’ con la que el deporte está muy relacionado. Habremos ganado mucho cuando los hombres heterosexuales dejen de pensar el sexo como algo que se hace con los que miran, con aquellos a quienes se cuenta, como una hazaña bélica, para pasar a vivirlo como un gozo compartido con la otra.

Por último y esto es importante, una periodista me hace esta pregunta: ¿este señor merece ser despedido por unas frases dichas hace años y en privado? Ha pedido perdón de manera convincente, reconocido su machismo y pide “no ser destruido como ser humano”. Y me quedo pensando en eso. Lo primero que me sale es explicarle que la niña de quince años violada por tres jugadores es también un ser humano, cosa que suele olvidarse cuando se banaliza una violación. Después, en general, siempre pienso que todo el mundo puede cambiar y que igual que un tipo que hace chistes sobre violaciones no tiene que ser juzgado ni multado, (la crítica social es algo con lo que tendrá que lidiar, cosa suya) yo no me metería en si es o no despedido. Pero es aquí donde creo que el contexto es fundamental. Si fuera jardinero me daría igual que fuese despedido o no, pero es entrenador de un equipo de futbol femenino.

Poner a un machista al frente de unas jóvenes deportistas que soportan cada día una cantidad ingente de machismo, sólo por ser intrusas en un mundo masculino, es una perversión. Las mujeres deportistas necesitan y merecen técnicos que crean en la igualdad, que las animen, que empaticen con sus problemas, que las valoren como deportistas y que defiendan su papel en el deporte. Un tipo que piensa que violar a una mujer contribuye a hacer equipo (masculino) no está capacitado para estar al frente de un equipo femenino. Y por último, parte de la responsabilidad de que esto haya pasado la tiene la directiva que contrató a este señor conociendo ya estas declaraciones. Y si indagamos un poco, veremos que la directiva que contrato a este hombre es la misma que niega a sus jugadoras derechos laborales y deportivos que si ofrece, en cambio, a sus jugadores. Todos los machistas se conocen, se reconocen y se gustan.

Y TAMBIÉN…
Vetan a Carlos Santiso a participar en charlas sobre el deporte femenino.

El Ayuntamiento de Madrid tomó cartas en el asunto tras las polémicas surgidas con el entrenador del Rayo Vallecano femenino.
SuperDeporte, 2022-02-16
https://www.superdeporte.es/futbol/2022/02/16/vetan-carlos-santiso-charlas-62791886.html
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El indefendible caso de Carlos Santiso.

Alguien capaz de tener ese pensamiento, tan siquiera imaginarlo y trasladarlo a otro grupo de personas, ¿está capacitado para ejercer un rol como el que tiene?
Carla Suárez | El País, 2022-02-13
https://elpais.com/deportes/2022-02-13/el-indefendible-caso-de-carlos-santiso.html
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La dicotomía del Rayo: un barrio contra un presidente.

Los hinchas del equipo madrileño subrayan el espíritu obrero del club frente a las reiteradas “provocaciones” de Martín Presa, al que acusan de vivir de espaldas a la realidad social de Vallecas.
Eleonora Giovio | El País, 2022-02-13
https://elpais.com/deportes/2022-02-13/la-dicotomia-del-rayo-la-vallecas-social-y-un-presidente-que-vive-ajeno-a-ella.html

lunes, 24 de enero de 2022

#hemeroteca #vih #heterosexualidad | Heterosexualidad y VIH, una realidad que supone el 30% de nuevos diagnósticos

El País / Cuando heterosexualidad y VOH van de la mano... //

Heterosexualidad y VIH, una realidad que supone el 30% de nuevos diagnósticos.

Una de cada tres infecciones de VIH se produce durante una relación sexual heterosexual, y más de la mitad de ellas no se diagnostican hasta años después. Una equivocada asociación entre el virus y los mal llamados colectivos de riesgo está detrás de esta evidencia.
María Coristo | El País, 2022-01-24
https://elpais.com/sociedad/vihda-positiva/2022-01-24/heterosexualidad-y-vih-una-realidad-que-supone-el-30-de-nuevos-diagnosticos.html 

En 2020 se diagnosticaron 1.925 nuevos casos de VIH en España; de ellos, casi una tercera parte se produjo durante relaciones sexuales entre heterosexuales. Es fácil que este dato, extraído del último informe de vigilancia epidemiológica del VIH y sida, que cada año publica el Ministerio de Sanidad, pase inadvertido: acostumbrados durante años a oír hablar de ‘colectivos de riesgo’, parecería que en el subconsciente colectivo se haya asociado el VIH a una enfermedad que afecta a otros, especialmente a hombres que tienen sexo con hombres o a personas que ejercen la prostitución.

“Uno de los problemas básicos es la percepción social de que el VIH es una realidad que no nos afecta: soy heterosexual, no tomo drogas, no soy trabajador del sexo... Esto no va conmigo”. Es el día a día de Alejandro Bertó, gerente de Sevilla Checkpoint, un centro comunitario de detección del VIH y otras infecciones de transmisión sexual (ITS): “Se ha hablado demasiado de grupos de riesgo y se ha perdido la percepción de que, en nuestros días, el VIH se transmite mayoritariamente por relaciones sexuales sin protección. Seas hombre o mujer”.

Efectivamente, los datos del Ministerio nos muestran que la transmisión entre personas que se inyectan drogas o como consecuencia de una transfusión son minoritarios; también revelan que, del total de nuevos diagnósticos, un 82,7% se han producido a través de una relación sexual. A este respecto, la doctora María José Galindo, jefa de la Unidad de Enfermedades Infecciosas del Hospital Clínico de Valencia, advierte: “Es cierto que, en la mayor parte de los casos, esta transmisión se produce en el contexto de una relación entre hombres, pero esto no puede invisibilizar la transmisión heterosexual, porque perpetuamos el problema”.

El problema tiene muchas capas. Una de ellas nos habla de esa percepción de invulnerabilidad, propiciada tanto por la idea de que el VIH es cosa del pasado como por la de que es algo que les pasa a los que tienen determinadas prácticas sexuales. Y ese ‘yo estoy a salvo’ se traduce en una relajación de las medidas de protección. Por eso, explica Bertó, “nos estamos encontrando con que la no utilización del condón entre la población heterosexual se duplica y casi se triplica con respecto a los HSH [hombres que tienen sexo con hombres]”.

Al quitar otra capa más, se observa que no usar condón también se fundamenta en motivos relacionados con las relaciones de poder. Así lo explica Cándida Álvarez, fundadora y presidenta de la Asociación Gallega para Personas Afectadas por VIH en Vigo (Agavih): “Cuando hay una relación de violencia machista, doméstica o sexual, el hombre no negocia el uso del preservativo. Surge el ‘si yo no tengo nada, qué vas a tener tú’. A menudo, la mujer no puede imponer la protección. Hay muchas situaciones en las que la mujer puede estar en riesgo, desprotegida”.

Un 80% de nuevos diagnósticos entre mujeres
Desde la asociación que fundó, Cándida Álvarez se dirige esencialmente a las mujeres. Y cuenta su propia historia: “En 2005 recibí el diagnóstico de VIH. Me infecté por una relación sexual; así, sencillamente. Ni drogas, ni transfusiones… Por eso insisto tanto en que cualquier persona sexualmente activa está en riesgo. No tiene por qué pertenecer a ningún colectivo”. E insta a las mujeres a protegerse: “En la transmisión heterosexual, ellas son las más afectadas”.

Se ve en los datos del Ministerio que muestran que, mientras entre los hombres los nuevos diagnósticos de VIH por transmisión heterosexual representan el 17,6%, en las mujeres superan el 80%. Alejandro Bertó aclara: “No se nos debe olvidar que, en una relación heterosexual, la mujer es muy débilmente transmisora, pero se infecta con mucha más facilidad que el hombre”.

Pero tanto unos como otras sufren una consecuencia derivada de esta minimización del riesgo. Lo explica la doctora Galindo: “Muchos de los casos de diagnóstico tardío que vemos son por transmisión heterosexual. Es un punto sobre el que hay que trabajar, porque sabemos la importancia que tiene recibir un diagnóstico precoz que permita iniciar el tratamiento antirretroviral antes de que el virus haya causado mucho daño”.

El elevado porcentaje de diagnósticos tardíos en general (en torno al 46%) es uno de los retos pendientes que tiene España ante el VIH, continúa la especialista: “Desde todos los sectores estamos acercando el diagnóstico a aquellos lugares en los que hay más población en riesgo y haciendo un esfuerzo real para llegar a estas personas. Pero hay un grupo de población que ni se imagina que lo puede tener y al que no llegan ni campañas ni mensajes. Son los heterosexuales”.

Es una secuencia que se repite, aseguran los expertos: percibirse a salvo hace que se retrase significativamente el diagnóstico. Durante ese tiempo, además de que lo pueden ir transmitiendo a los demás sin saberlo, el virus va impactando en sus órganos y en su sistema inmunológico, dañando su salud de manera irreversible en ocasiones. Y, lo peor de todo: que la infección derive en enfermedad avanzada y sida. Así, el 73,8% de los casos de sida diagnosticados en España en mujeres (2020) se debió a transmisión heterosexual. En los hombres, el porcentaje fue del 34,2%.

La falsa creencia de que el VIH no afecta a los heterosexuales
A pesar de que, en 2020, la mayor parte de las infecciones por VIH se dieron entre hombres que tienen relaciones sexuales con hombres (HSH), ese porcentaje es de poco más del 55% si nos atenemos al modo de transmisión. Cerca de un 30% corresponde a personas heterosexuales. Entonces, ¿por qué se tiene la falsa sensación de que el VIH es una infección que no afecta (o apenas lo hace) a este último segmento de la población?

El VIH se asocia casi siempre al colectivo HSH o a determinadas prácticas (como la prostitución) y no al no uso del preservativo. Esta falsa seguridad entre los heterosexuales conduce a las relaciones sexuales sin protección. Asimismo, al no sospechar de una posible transmisión, las pruebas diagnósticas pertinentes para la detección del VIH se convierten en minoritarias. Ello conduce, por un lado, a ser un posible transmisor por desconocimiento y, por otro, a un diagnóstico tardío.

Si el VIH no se diagnostica a tiempo, este deriva en enfermedad avanzada y sida. En 2020, de los 203 casos de sida diagnosticados, un 40,4% correspondió a hombres que tienen sexo con hombres; el 34,2%, a hombres heterosexuales. Entre las mujeres, la mayoría (el 73,8%) eran heterosexuales, según los últimos datos del Ministerio de Sanidad.

Por qué la del VIH no es una prueba rutinaria
Surge aquí la aparente paradoja de que, siendo el colectivo de hombres que tienen sexo con hombres el grupo de población en el que hay más transmisión de VIH, es también en el que se dan las cifras más bajas de diagnóstico tardío. Sin embargo, para Alejandro Bertó tiene todo el sentido: “Ellos son más conscientes del riesgo y se someten con mayor frecuencia a tests diagnósticos. En cambio, los heterosexuales con prácticas de riesgo no se consideran en peligro y llegan tarde”.

¿Y qué ocurre con el sistema sanitario? La realidad es que es muy infrecuente que el médico de familia plantee a sus pacientes la posibilidad de hacerse una prueba de VIH de forma rutinaria: “Estamos trabajando mucho con Atención Primaria y Urgencias”, abunda en esto María José Galindo. “La idea es normalizar el hecho de hacer la prueba, pero es muy complicado hablar de forma abierta en consulta de prácticas sexuales, especialmente si se trata de gente mayor”.

“Conozco dos casos, una mujer y un hombre heteros, que pasaron por ocho neumonías hasta que les plantearon hacerse la prueba del VIH. Eran casados, tenían hijos, no daban el perfil...”, explica Cándida Álvarez, que añade: “En 2018, el ‘exconselleiro’ [gallego] de Sanidad puso sobre la mesa que a todas las personas entre 18 y 65 años que pasaran por un punto sanitario se les ofreciera hacerse la prueba. Y apenas se ha llevado a cabo por eso, porque la gente ‘no da el perfil’”.

Aun así, algo se está moviendo, al menos entre la gente joven. Así lo ve Alejandro Bertó, que señala: “Cada vez estamos viendo más personas heterosexuales que acuden a hacerse la prueba. Y van viniendo más mujeres. Una explicación puede ser que en la actualidad hay más diversidad sexual, muchas se consideran bisexuales, no está tan delimitado como antes”. También Cándida Álvarez ve signos de avance entre los jóvenes: “Hay un empoderamiento de las chicas, y más conciencia de utilizar el preservativo como protección contra las ITS. De hecho, muchas llevan el implante anticonceptivo para evitar el embarazo pero, además, usan el condón”.

viernes, 3 de septiembre de 2021

#hemeroteca #masculinidad #literatura | Aramburu: "Es imposible que un hombre no eyacule dentro de una mujer porque lo diga una ley"

Imagen: El Español / Fernando Aramburu //

Aramburu: "Es imposible que un hombre no eyacule dentro de una mujer porque lo diga una ley".

Después del descacharrante éxito de 'Patria', el autor vuelve con 'Los vencejos', una novela sobre la crisis del varón moderno -con deseos suicidas- que no se adapta a la sociedad tras la explosión del feminismo.
Lorena G. Maldonado | El Español, 2021-09-03
https://www.elespanol.com/cultura/20210903/aramburu-imposible-hombre-no-eyacule-dentro-mujer/608940426_0.html 

Hoy hay un niño que camina hacia la tumba: hoy hay hombres rotos por todas partes. El mundo entero es hoy un hombre roto, blanco, heterosexual; un hombre lacónico, alcoholizado, un hombre ya no tan joven, ya no tan divertido, ya no tan lúcido ni guapo como lo fue en los días de las fotos felices. El mundo entero es hoy un hombre que ha fracasado, que se siente solo porque está solo, un hombre en quiebra que tontea con el suicidio, un hombre que bebe para olvidarse a sí mismo, como hacía Mads Mikkelsen en la reciente ‘Drunk’ de Thomas Vinterberg.

Un hombre que se engancha a los objetos de la casa para experimentar su virilidad perdida: ya lo avisó Spike Jonze en ‘Her’, donde el protagonista se colgaba de la voz de un sistema operativo de su ordenador -al estilo Siri, pero en sexy- porque su inadaptación le había mutilado la capacidad de generar afectos reales. La capacidad de enfrentarse a las mujeres de carne y hueso, complejísimas, incómodas, hirientes.

Todos esos hombres en descomposición son también el hombre que protagoniza la nueva novela de Fernando Aramburu (‘Los vencejos’, Tusquets), sólo que en esta historia el protagonista se aferra a una muñeca erótica, única amiga en verdad, única novia, única excusa silente para matar los días.

Aquí una disertación de setecientas páginas sobre la crisis macha, al estilo sórdido de Houellebecq -aunque dice Fernando que no ha leído “mucho a este señor”-, pero sin perder la ternura. Sin perder del todo la esperanza. Nuestro maltrecho héroe, Toni, un profesor de filosofía que anda rabioso con el mundo y que no sabe qué lugar ocupa en el planeta “tras la época post-patriarcal”, como puntualiza el autor, va a suicidarse. Lo hará dentro de un año, mientras destripa para sí mismo en una suerte de diario sus razones para mandar al carajo la vida aquí en la tierra.

El maldito hijo, la maldita exmujer que se refiere a él como “pobre hombre”. El loco amigo Patachula. El padre que le obligó de niño a comerse un higadillo a pesar de sus náuseas: lo hizo bajándose la cremallera del pantalón y enseñándole el pene, gritándole que si quería tenerlo alguna vez así de grande, tenía que tragar con aquella víscera. La madre de la que recuerda el beso nocturno. Águeda, una novia que no ha dejado de quererle. Esta es una novela de intimidades, de descreimientos, de hundimientos, de remontadas. Una novela arriesgada, desagradable, descorazonada como sus escenas de sexo.

Le hago a Aramburu, sentados en el hotel de Alcalá 66, la propia pregunta que destilan sus páginas: ¿qué sentido tiene la vida del hombre moderno tras la revolución feminista, ahora que ya no desempeña el papel del padre proveedor, del macho protector? “Puedo hablar por mí. Si el varón de 55 años, o de otra edad, tiene un talante democrático, debe aceptar que el feminismo es un paso adelante de la civilización humana. Debe aceptar que es deseable que lleguemos a sociedades donde no se discrimine a nadie, donde los ciudadanos tengan igualdad de oportunidades y puedan desarrollarse según su esfuerzo y talento. Me alineo en el feminismo como reclamación legítima en democracia”, expresa.

“Si el hombre no acepta esto, tiene malas cartas en el mundo actual. Bueno, ese es su problema. Pero si el varón cede, incluso convencido, parte del poder que le ha correspondido durante milenios, entra en una nueva situación de la que la literatura debería ocuparse: es una vivencia personal interesante que está esperando ser narrada o descrita, aunque aún es inconclusa. Yo no vengo a este libro a quejarme de nada ni a reivindicar nada: extraigo de la sociedad un individuo, un miembro de la especie, y lo abro”, cuenta Aramburu. “Este hombre tiene un pasado, tiene dudas, tiene temores, tiene inseguridades, pero también tiene aspectos positivos. Aprovecho su confesión descarnada -porque piensa que nadie le va a leer cuando escribe- para derramar su sinceridad sin freno”. Es también la sinceridad esa, la cierta ligereza, del que sabe que va a morir.

¿Qué relación tiene Fernando Aramburu con la muerte?

Mi relación con la muerte es de estoico. Soy un hombre que acepta su destino perecedero y que agradece a los bienes culturales, particularmente a la literatura, haber entendido lo que es el buen morir, que decían los sabios. Morir con resignación, con dignidad, sin alardes histéricos, ¿de acuerdo? Yo no estoy abrazado a esperanzas póstumas. Estoy agradecido a la vida y me da pena abandonarla, o que ella me abandone a mí, pero es lo que hay…

No teme usted particularmente a la muerte, no le obsesiona.

No, temo al dolor, pero no temo a lo que se llama no estar, no ser. A desaparecer no lo temo. Pero el dolor mortal y el no mortal, cualquier tipo de dolor, me parece francamente un invento poco útil en la existencia. Me gusta sobrevivir, digamos. No soy un romántico de estos envueltos en tinieblas que quiera prolongar su conciencia o prolongarse a sí mismo en forma espiritual en un ámbito sobre el que no hay pruebas fehacientes y que considero una invención del miedo humano.

Ya que en la novela teoriza sobre maneras de morir, de morir voluntariamente, digamos, quería saber si usted ha elegido la forma en la que le gustaría irse de aquí.

Al atardecer. A ser posible tranquilo y mirando al mar, conciliando el sueño.

Eso es hermoso.


Sí. Efectivamente, no estaría mal tener una sensación de belleza al morir, y no digamos ya que el último acto de mi vida fuera una sonrisa... ¡me moriría aplaudiéndome!

Aramburu no sabe por qué la gente se suicida: tampoco le parece, matiza, que un novelista tenga que ocupar el lugar de la ciencia. Pero sí le escama, como a la periodista, que en un mundo donde tenemos cierta placidez material -techo y comida, al menos más que nuestros abuelos-, el índice de suicidios haya aumentado tanto. Por qué nos matamos, le pregunto, por qué estamos tan tristes. De dónde esta angustia moderna.

“Hay una intervención de la inteligencia, del cerebro humano. Algo ocurre en el cerebro que induce a una persona a no querer vivir más. Son cosas reconocibles: el miedo, el dolor, la sensación de tener la vida indigna, la sensación de no poder escapar de algún sitio. No todas esas razones conducen a un suicidio repentino o motivado por un impulso ciego. Quiero decir: creo que el hombre puede racionalizar su suicidio. Al protagonista de mi novela le sucede”, indica.

Morir no es como ir esta tarde al teatro o al cine, subraya. No le parece a él que el suicidio sea un deporte o un pasatiempo: es un “se acabó la fiesta”. Le incomoda teorizar sobre ello. “Yo no tengo la tentación, de momento. Sólo pensarlo es desagradable. Por eso vemos películas y leemos libros, para poner el ojo en las desgracias ajenas y dejar de fabular sobre nuestras vidas y nuestras muertes. No lo soportamos”.

Quiere dejar claro el autor que no hay que frivolizar con la muñeca hinchable de su historia. “No es hinchable, además. No se hincha. Es una muñeca erótica”. Qué avanzados estamos ya, le comento. Ya ni se hinchan. “Eso es. Es importante que el lector vea más allá y sepa que la muñeca aquí no cumple ninguna función cómica. Es un personaje más con el que Toni conversa y remarca su soledad. No es un objeto solo para desfogarse sexualmente. De hecho, en la documentación a la que he tenido acceso, se da con frecuencia el caso de la persona que tiene una o varias muñecas en casa porque no puede soportar la soledad. Son más bien compañías terapéuticas”, esboza.

“Pudiera ser que el personaje encontrase en ese objeto, todavía, la posibilidad de experimentar la virilidad tal y como se postulaba antiguamente. Hoy día se le llama machismo, pero creo que el machismo es una palabra demasiado vasta para describir lo minucioso, o pequeño. La relación con esa muñeca va más allá de puro juego. Proyecta en ella sus ilusiones, sus deseos”, relata Aramburu.

¿Qué puede darle ella que no le dan el resto de mujeres de su vida? ¿Es silencio lo que le da? ¿Mejor un ente mudo?

Si uno está solo, rellena su soledad con películas eróticas (si tienes una pulsión erótica fuerte, como tiene e personaje), pero en todo caso lo que busca en ella es compañía y la ilusión de estar viviendo armónicamente con una mujer que no le lleva la contraria, que no viene con exigencias, que no le critica continuamente… es un juego asociado a su insatisfacción.

¿El sueño último es la mujer sumisa?


No lo creo, aunque es legítimo que el lector, o en este caso, sobre todo la lectora, llegue a esa conclusión. También me preocupa el hecho de que una mujer se proyecte en esa muñeca, ¿no? Me da que pensar. Parece una mujer, pero no lo es, es solo una muñeca como podría ser un artefacto sonoro. Hay quien ya se conforma con oír una voz. Quizás esa muñeca pueda servir también para otra mujer que tenga pulsiones lésbicas. No sé. El caso es que las novelas que nos permiten adentrarse en la intimidad del personaje de forma exhaustiva, nos dan la oportunidad de matizar las opiniones que tenemos. Yo tenía una idea un poco banal de estas muñecas hasta que empecé a informarme.

¿Qué descubrió que le enterneciera?

Por ejempo, en China abundan, pero por una razón social, y es que estuvo prohibido durante muchos años tener más de un hijo y las familias, tristemente, favorecieron a los varones. Así que los niños llegaban a la edad adulta y se encontraban con que por cada mujer había cinco o seis varones. ¿Qué hacemos? Pues muchos recurrieron a ese recurso, no por machismo, sino por desesperación.

Es curiosa su novela. No creo que nadie pueda masturbarse leyéndola, a pesar de que tenga tantas escenas de sexo. Es un sexo un poco escalofriante, como en Shame.


Bueno, hay bastantes episodios sexuales pero sirven para conformar psicológicamente al personaje, y tampoco se oculta que desde la perspectiva varonil realmente hay un juego muy sucio. Lo que no hay es apología de la prostitución, ni…

¿Es una decisión buscada por el autor, hablar de sexo sin que sea masturbatorio?

(Se trastorna). ¡No, no…! No he escrito páginas destinadas a subir la fiebre de posible lector (se parte). No era la idea. Pero el sexo es un componente muy importante de la vida de muchas personas y eso no se puede obviar. Luego está ese sexo urbano de la gran ciudad, de gentes que se conocen en un lugar determinado y saben de antemano que no van a desarrollar una convivencia duradera… y surge ahí lo animal, en medio de un mundo legalizado y racional, ¿no? A mí todo esto me parece muy productivo. Me permite trazar un dibujo de nuestra época.

¿Por qué acude su protagonista a una prostituta: es porque se va a morir y quiere ya ensuciarlo y deshonrarlo todo, incluso a sí mismo?

Acude para pagar una ilusión.

Como muchos, digo yo. La ilusión de que una mujer les desee.


Seguro, pero yo hablo del mío, de Toni. Él se da cuenta de que está haciendo algo moralmente dudoso, vamos a decir, algo que no está bien, pero no puede dejar de hacerlo porque el cuerpo se lo está pidiendo. ¿Paga él por un orgasmo rápido, sucio y barato? ¿O paga por cumplir durante 10-15 minutos una ilusión de virilidad, algo que en su vida matrimonial no ha podido cumplir…? Yo dejo la pregunta en el aire. Además, no solamente eso, sino que él está dentro de un sistema en el que existe la prostitución, no la funda.

No estoy diciéndole yo tampoco que su Toni sea el causante de todos los males del mundo.

No lo es, él se incorpora a esos males. Es consciente de que la mujer a la que él paga un servicio sexual está ahí probablemente obligada, o por una situación personal muy difícil, ¡pero le da igual! No llega a la humanidad de esa mujer. Eso es tremendo y yo creo que merece la pena ser descrito sin que el autor intervenga juzgando.

¿Es usted abolicionista o regulacionista de la prostitución?

Yo resido en Alemania, donde se ha legalizado la prostitución, y eso supone reconocerla como oficio y darle garantías a la mujer... que tiene que tributar, eso sí. Quizá me equivoque, no domino bien este asunto, pero quizá un término medio pudiera ser una solución temporal. No creo que la prohibición de la prostitución sirva de nada. Puede traer castigo, sí, pero no el final de la prostitución. Yo conozco al varón y sé que tiene una pulsión sexual que no puede controlar ni postergar. Es imposible que un hombre deje de eyacular dentro de una mujer porque lo diga una ley. Es imposible. No me lo puedo imaginar. Por otra parte, claro que tenemos que impedir la explotación, la injusticia hay que impedirla a toda costa, pero si una señora considera que puede tener una fuente de ingresos alquilando su cuerpo en condiciones laborales que están bajo la custodia de la ley, allá cada cual con su decisión.

Hemos hablado de muerte y de sexo, ¿qué hay del amor?

Espero que no lo prohíban.

¿Cree usted que eso será lo siguiente?

Cualquiera sabe, ¿no?

De hecho, ya se trata de derribar el llamado amor romántico.

No voy a teorizar sobre el amor, sólo voy a decir que lo he conocido y me parece lo más bello de la existencia, entendiendo el amor por amor práctico, no el amor teórico, del que no entiendo mucho.

¿Es el amor lo que puede salvar a Toni y al resto de hombres rotos, descacharrados?

No creo que tengamos salvación.

No se ponga tan cenizo.


(Ríe). No, es que yo he conocido el amor, el amor de veras, pero cuando lo recibía o lo profesaba no tenía la sensación de estar salvándome, más bien tenía la sensación de estar reafirmando la vida. No tengo nada que objetar al amor (ríe).

¿Sabe a qué frase me recuerda usted? A una de Flaubert que decía “sea metódico y ordinario en su vida para ser violento y original en su obra”. ¿Se siente identificado?

Pues sí (silencio). Hay mucho de eso. Yo le doy a los demás el fruto de un trabajo disciplinado, monótono, diario… la vida de un escritor, si es un poco prolífico, es bastante gris. Contamos hechos ajenos, llamativos o relevantes en nuestros libros que no se corresponden con nuestra propia vida.

Y se ríe, casi de sí mismo.


Y TAMBIÉN…
El estudio que echa abajo la idea de que en China hay 30 millones de mujeres menos por la política de un solo hijo.
BBC, 2016-12-01

https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-38167894

martes, 13 de julio de 2021

#hemeroteca #libertadsexual | El Govern balear denunciará al 'tiktoker' Naim Darrechi por abusos sexuales

Google Imágenes / Naim Darrechi //
El Govern balear denunciará al 'tiktoker' Naim Darrechi por abusos sexuales.
El joven dijo en una entrevista que le "costaba" tener sexo sin preservativo, por lo que engañaba a sus parejas diciendo que era estéril para mantener sexo sin protección.
EFE | Público, 2021-07-13
https://www.publico.es/sociedad/libertad-sexual-govern-balear-denunciara-tiktoker-naim-darrechi-abusos-sexuales.html

El Govern balear denunciará a Naim Darrechi, uno de los ‘tiktokers’ con más seguidores de España, por abusos sexuales mediante engaño a un número indeterminado de mujeres, por la incitación a la violencia contra las mujeres y contra su libertad sexual, derechos sexuales y reproductivos y por los delitos relacionados que pueda poner de manifiesto la investigación.

La consellera de Presidencia, Función Pública e Igualdad y la presidenta del Instituto Balear de la Mujer, Mercedes Garrido, extenderán la solicitud a aquellas personas o entidades que al amparo del artículo 31 del Código Penal resulten ser autores o cooperadores necesarios de Darrechi, ha detallado la Conselleria en una nota.

Esta denuncia llega después de que el ‘influencer’ dijera en una colaboración con el ‘youtuber’ Mostopapi que le "costaba" mantener relaciones sexuales con el preservativo, por lo que optaba por engañar a las mujeres diciendo que era estéril para tener relaciones sexuales con ellas sin protección.

Atenta contra la salud sexual de las mujeres

Dado que el ‘tiktoker’ generaliza con todas las mujeres con las cuales ha mantenido relaciones sexuales, el Govern considera que tiene el deber de proteger de los abusos y agresiones sexuales y no permitir actuaciones que atenten contra la salud sexual y reproductiva de las mujeres.

El ejecutivo autonómico también pretende ir en contra de quienes enaltezcan o justifiquen estas acciones por cualquier medio de expresión pública y de la difusión de los delitos que puedan haber sido cometidos por motivos del sexo de la persona o por razones de género. Esto podría dirigirse al youtuber Mostopapi, muy criticado en las redes sociales por reírse ante las afirmaciones de Darrechi.

La consellera Garrido ha lamentado además que el ‘tiktoker’ haya puesto a muchas mujeres en "situación de riesgo en cuanto a enfermedades de transmisión sexual o embarazos no deseados".

Piden el cierre de sus redes sociales

Además de estos cargos, Darrechi se enfrenta a que cierren sus canales de Youtube y Tiktok, ya que el Instituto Balear de la Mujer le ha denunciado en el canal prioritario de la Agencia Española de Protección de Datos para pedir la clausura de estas redes.

La presidenta del Govern, Francina Armengol, ha afirmado en su cuenta de Twitter que su equipo no permitirá "que nadie en Baleares presuma de haber cometido abusos sexuales ni incite a otros a hacerlo" y que el Govern se querellará contra Darrechi "por los derechos de las mujeres, por la libertad sexual, por una tierra que dice 'no' al machismo".

La ministra de Igualdad ya lo denunció

La ministra de igualdad, Irene Montero ya denunció estas declaraciones en redes sociales diciendo que "quitarse el preservativo o eyacular dentro sin consentimiento es hoy abuso sexual y la Ley del 'sólo sí es sí' lo reconocerá como agresión".

Por ello, Irene Montero ya ha puesto en conocimiento de la Fiscalía las declaraciones de Darrechi. Tanto Naim Darrechi como Mostopapi han sido muy criticados también por otros ‘youtubers’, entre ellos, uno de los más conocidos de España, Ibai Llanos, que ha lamentado su actitud en un vídeo.


Y ADEMÁS…
El tiktoker Naim Darrechi pide perdón "de corazón": "Es mi culpa".

El mallorquín asegura que "tengo que pedir perdón de corazón por mi inconsciencia. A veces, no me doy cuenta de la responsabilidad que tengo".
El Confidencial, 2021-07-13
https://www.elconfidencial.com/espana/2021-07-13/tiktoker-naim-darrechi-pide-perdon-video-redes_3181819/

viernes, 2 de julio de 2021

#hemeroteca #trans | Daniel Marrero, sobre las chicas hetero a las que les gusta un chico trans: "Dejad de preguntar si son bi o lesbianas"

Imagen: Yasss / Daniel Marrero //

Daniel Marrero, sobre las chicas hetero a las que les gusta un chico trans: "Dejad de preguntar si son bi o lesbianas".

Dani ha subido un vídeo a su perfil de TikTok que se ha vuelto viral y ha causado mucha polémica. El tiktoker ha tenido que subir un segundo vídeo asegurando que él no está obligando a nadie a que esté con personas trans. Su explicación ha sido muy aplaudida por la gran mayoría de sus seguidores.
Nuria Ibáñez | Yasss, 2021-07-02
https://www.yasss.es/salseo/dani-marrero-chicas-hetero-gusta-chico-trans-be5ma_18_3163399101.html 

El mes de junio acaba de terminar, cada año durante este mes se celebra el Orgullo LGTBI y son muchos los creadores de contenido que forman parte del colectivo y suben a sus redes sociales vídeos y fotografías para reivindicar o bien su orientación sexual o su identidad de género.

Pues bien, una de los influencers que en los últimos meses más está haciendo por la visibilidad trans, sobre todo en TikTok, es Daniel Marrero. Este joven, que acaba de cumplir 21 años, es un chico trans y tiene más de un millón de seguidores en esta red social y de vez en cuando sube vídeos hablando de la transexualidad o resolviendo algunas de las dudas que sus seguidores le hacen al respecto. Es más, se acaba de abrir un canal de YouTube y ha asegurado que, aunque todavía no ha colgado ningún vídeo en esta plataforma, hablará "sobre el tema trans y el colectivo".

Con motivo de la semana del Orgullo, Dani subió unas historias de Instagram en las que pedía más visibilidad para las personas trans; ahora, se ha vuelto viral uno de los últimos vídeos que ha subido a su perfil de TikTok en el que explica que si eres, por ejemplo, una chica hetero y te gusta un chico trans, eso no te convierte inmediatamente en lesbiana ni en bisexual.

El vídeo viral de Dani Marrero
El tiktoker ha subido un vídeo a su perfil, el cual tiene más de 680.000 visualizaciones, en el que responde, recreando una conversación ficticia, a una pregunta que parece que está ya cansado de escuchar: "¿Entonces si una chica está con un chico trans es bi o lesbiana?", esta es la dichosa pregunta a la que él contesta: "¿Sabes la definición de hetero?".

"Claro, chico con chica", y el vídeo acaba con el famoso "no le llega, no le llega, no le llega" de la canción 'Iconic' de Bad Gyal. Pues bien, este vídeo, además de miles de likes y reproducciones, tiene cientos de comentarios. En la gran mayoría de ellos sus seguidores aplauden el mensaje que él difunde, pero otros siguen sin entender lo que él ha querido decir en el vídeo.

Es más, Dani ha cogido uno de estos comentarios, el de una chica que se llama Andrea, para dar una segunda explicación sobre este tema: "Si soy hetero y tú eres un chico trans sin operar no me vas a gustar y punto", le había escrito esta chica; así que Dani, ha aprovechado este comentario para contestar a todas las personas que ven sus vídeos y piensan como Andrea.

"En el vídeo yo no te estoy obligando a que te guste ninguna persona trans, simplemente estoy diciendo que si una chica hetero está con un chico trans dejen de hacer las preguntas de si es bi o es lesbiana. Te estoy dando a entender que una chica hetero puede estar con un chico trans y seguir siendo perfectamente hetero, ni te estoy diciendo que te tiene que gustar un chico trans ni nada, esto te has dado tú por aludida. Así que como querías una respuesta más madura, ya que veo que no has entendido el vídeo, te la doy a ti y a toda la gente que está poniendo el mismo comentario que tú", explica Dani que zanja su vídeo con: "Estoy explicando que si una chica hetero está con un chico trans sigue siendo hetero y punto, porque un chico trans es un chico".

Ha sido necesaria una tercera explicación
Por si todavía había personas que con sus dos vídeos de TikTok no habían entendido que una chica hetero a la que le guste un chico trans sigue siendo hetero, el influencer ha subido a su perfil de Instagram tres historias en las que habla sobre la polémica que ha causado su vídeo viral y vuelve a aclarar todas las dudas que han surgido en los comentarios en torno a este tema.

"Uno de los últimos vídeos que he subido ha generado mucha polémica", empieza diciendo Dani. "Hay mucha gente diciéndome: 'Si soy hetero y no tiene los genitales que a mí me gustan no voy a estar con esa persona', perdona, yo no estoy obligando a nadie a que esté con una persona trans", ha vuelto a insistir el influencer.

Dani ha recalcado que simplemente está diciendo que una chica hetero sigue siendo hetero si le gusta un chico sea este trans o no: "Os estáis pensando que yo estoy aquí obligando a la gente a que esté con una persona trans". El influencer zanja el tema en Instagram: "Lo que a ti te guste o con quien te quieras acostar ya es problema tuyo".

Por la visibilidad trans
Además de Dani Marrero, hay otros jóvenes trans visibles que reivindican sus derechos públicamente a través de las redes sociales. Dos de ellos son Daniela Requena y Zack Gómez, con los que hablamos en Yasss con motivo del Día de la Visibilidad Trans, que se conmemora cada 31 de marzo para poner de manifiesto los problemas específicos a los que se enfrenta este colectivo. 

#hemeroteca #diversidadsexual | Cada vez menos heterosexuales

Imagen: El Diario / Marina

Cada vez menos heterosexuales.

La diversidad y menos obstáculos para visibilizarse caracteriza a las nuevas generaciones mucho más de lo que lo hacía antes y a medida que pasan los años, menos jóvenes se identifican con la heterosexualidad: según el último CIS, se define así un 82,7% de las personas entre 18 y 24 años; en 2016 superaba el 90%.
Marta Borraz | El Diario, 2021-07-02
https://www.eldiario.es/sociedad/vez-heterosexuales_1_8099782.html 

Muchas cosas diferencian a los jóvenes de hoy de quienes lo fueron antes, pero que hayan logrado abrir el abanico de posibilidades de ser, sentir y experimentar es quizá de las más visibles. La irrupción de la diversidad es una seña clara de identidad de la llamada Generación Z, la de los nacidos entre 1994 y 2010, e incluso de los últimos representantes ‘millennials’. Y es algo que confirman los pocos datos disponibles: cada vez menos se identifican como heterosexuales. Un contexto más favorable y un marco legal más avanzado favorecen que haya cada vez más visibilidad, pero también sus vivencias son diferentes y entroncan con una concepción más fluida de la sexualidad. Aun así, sus procesos no están libres de LGTBIfobia y estigma.

Lo observa en su entorno Marina, una chica alicantina de 24 años que es bisexual. Asegura que no ha sido un proceso fácil, pero hoy entre sus amistades se habla con naturalidad. "No hay un tabú, tengo muchas amigas que abiertamente dicen que se plantean si son o no bisexuales, que necesitan tiempo u orientación, pero sí lo ven como una posibilidad", esgrime. Las vivencias de la juventud no son homogéneas. Hay quien, como Marina, sí observa que entre quienes le rodean cada vez hay más personas visibles, pero otros, como Nacho, no tienen la misma experiencia: "Todavía existe miedo; sí que tengo cada vez más amigos LGTBIQ+, pero porque me suelo mover por este ambiente", señala este madrileño de 22 años.

Un análisis de los escasos estudios que exploran esta realidad atestigua la tendencia. El último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), publicado la semana pasada, preguntó a la población por su orientación sexual: el 93,9% de los españoles se declara heterosexual, pero el porcentaje cae hasta el 82,7% de los 18 a los 24 años. Esto quiere decir que hasta un 16,4% de los jóvenes (un 0,9% no respondió) se identifica con otras orientaciones. La anterior ocasión en la que el CIS se interesó por ello, en 2016, el porcentaje de aquellos en esa franja de edad que respondieron que solo le atraen las personas del sexo contrario era mucho mayor y ascendía hasta el 94,6% en el caso de los chicos y el 91% en el caso de las chicas.

Los datos del Instituto de la Juventud, con otras muestras, señalan en la misma dirección: en el año 2000, un 98% de la población entre 15 y 29 años dijo que únicamente había mantenido relaciones sexuales en los 12 meses anteriores con personas del sexo contrario. Aunque con preguntas diferentes, que no significan lo mismo debido a la diferencia entre prácticas y autoidentificación, en 2010 el INJUVE preguntó por la orientación sexual: el 90,6% de las mujeres y el 95,5% de los hombres se declaró heterosexual. Once años más tarde, en 2021, la caída ha sido considerable y entre las jóvenes, la heterosexualidad bajó al 75% y entre ellos, al 80%.

Imaginarios más allá de la heterosexualidad
Más allá de las cifras, es algo que observan quienes están cerca de ellos y ellas. "Los imaginarios han cambiado, y eso significa que cada vez más la gente joven se puede imaginar más allá de la norma heterosexual. Creo que hay más personas cuestionándose su orientación sexual y mucho antes, así que es más fácil que exploren y que no tiren para adelante con una vida en la que igual no serían tan felices", esgrime Elena Longares, responsable en Barcelona del servicio Cruïlles de atención a jóvenes LGTBI+ del Centre Jove d'Atenció a les Sexualitats (CJAS). Raquel Hurtado, que lleva 15 años dando educación afectivo-sexual en centros educativos, coincide: "Ampliar los marcos y ver que hay otras posibilidades que existen hace que haya más gente que igual no estaba pendiente de salir del armario, pero que se lo planteen".

El avance es innegable comparado con hace décadas. Se da, prosigue Hurtado, que coordina el Área de Intervención Social de la Federación Estatal de Planificación Familiar, un "mayor respeto por la diversidad" que "permite a más personas mostrarse tal y como son". De hecho, remarcan las expertas, los bajos porcentajes de no heterosexuales que hay entre los que hoy tienen más de 55 años –no alcanzan el 1%– no implican que no haya una mayor prevalencia real, sino más obstáculos. Longares describe un contexto actual de "menor penalización social" al colectivo LGTBI y "más referentes".

Antía, una joven lesbiana de 19 años que estudia comunicación audiovisual en Santiago de Compostela señala estos últimos como "punto muy a favor". "En ello influyen mucho las redes sociales porque contribuyen a la difusión de contenido feminista LGTBIQ+. El hecho de que una persona famosa hable abiertamente en los medios de su sexualidad es un gran paso y hace que lo que antes era más tabú, este más normalizado", dice esta joven gallega que ha visto una evolución en los últimos cinco años. "Entonces yo no tenía conocimiento del tema y no había lo que hay ahora. No sabía cómo informarme y mi entorno tampoco ayudaba", apunta.

La concepción fluida de algunos aspectos de la vida es quizás una de las señas de identidad de las nuevas generaciones y las fronteras de la heterosexualidad ya no son tan firmes, lo que convive con el surgimiento de nuevas etiquetas. Ya en 2010 casi el 65% de la población menor de 29 años se mostró en la encuesta del INJUE de acuerdo con la afirmación de que "a lo largo de la vida, una persona puede variar de opción sexual". Longares cree que "la tendencia de la sociedades a esto que llamamos lo líquido y que ya veíamos es cada vez más obvia", y para la juventud actual tiene que ver también "con esa necesidad de romper con la sexualidad estática". Si hace décadas la opción era homosexual o heterosexual, "el abanico se ha abierto", apunta Hurtado, "y va mucho más allá; se identifican como pansexuales, demisexuales y surgen otras categorías".

La bisexualidad entra con fuerza
En este contexto, la bisexualidad ha entrado con fuerza entre la juventud. De acuerdo con el último CIS, aquellos que entre los 18 y 24 años se identifican como homosexuales son más que hace cinco años y se sitúan en el 3,2%, pero es la bisexualidad la que alcanza cotas más altas, hasta el 13,2%. Es algo que también destacó el INJUVE en su barómetro del pasado mes de marzo, que encontró en este punto diferencias de género significativas: mientras que los hombres se identifican más como homosexuales que ellas (10% frente a 6,1%). Por su parte, las mujeres se perciben más habitualmente como bisexuales que los hombres (12% frente a 5%).

Factores como la invisibilidad del lesbianismo comparado con la homosexualidad masculina y a la que todavía se enfrentan las mujeres dentro del colectivo LGTBI puede influir en la primera de las conclusiones del Instituto de la Juventud. Sobre las barreras que perciben los chicos bisexuales para salir del armario y mostrarse como son, Leo Gómez, docente en un instituto madrileño e integrante de Docentes LGTBI+, una plataforma de "profes por la diversidad afectiva, sexual y de género", apunta a la "identidad masculina": "En el esquema patriarcal que nos atraviesa es muy frágil y cala entre los chicos la idea de que si comentan su bisexualidad, su masculinidad se pone en cuestión, algo que no existe de la misma manera con las chicas".

La diferencia entre unos y otras la explica Longares: "El hombre en cuanto está con otro es un maricón, pero en el caso de las relaciones afectivas entre mujeres siempre han entrado en el imaginario de la 'amistad'", un espacio en el que "pueden explorar afectos y otras sexualidades" que no tienen los chicos. Ese tipo de vínculos entre mujeres están más "legitimados" y no se han visto tan importantes "o condenadas" debido a la invisibilización y a que el imaginario colectivo "da por hecho que solo existe vinculación sexual cuando es con fines reproductivos". La cosa cambia y entra en juego la lesbofobia y bifobia cuando estas relaciones sí son efectivamente de pareja, cree la experta.

Pero más allá de las diferencias de género, lo que sí perciben claramente docentes y expertas es la cada vez mayor identificación con la bisexualidad. "Nos estamos encontrando con una irrupción de identidades no solo plurisexuales y bisexuales, sino también no binarias. Creo que los jóvenes están llamando a romper ese binarismo, les pesa mucho y si para nosotras romper la norma fue una cosa, en estas generaciones parece que esto es importante", ha observado Longares. Gómez cree que "la invisibilidad" de esta orientación "ha convivido nosotras mucho tiempo y que afortunadamente la gente ahora tiene menos miedo a decirlo". Señala otro elemento, el hecho de que "las identidades no son tan estancas" y en algunos casos "el viaje" comienza por identificarse con lo bisexual. Algo que, sin embargo, pide no malinterpretar con "consideraciones bífobas" como si "la bisexualidad fuera una identidad intermedia".

Un camino no exento de obstáculos
Para Marina, que se identificó como tal a los 21 años, ocurre porque la bisexualidad "se visibiliza más". A ella le costó entender que podían atraerle chicos y chicas y que "lo que yo sentía por algunas de ellas, era más que amistad o atracción", pero sí observa que "es algo de lo que se habla cada vez más, tanto a pie de calle como con amistades, en la familia, en series...". Aún así, todavía cree que "hay mucho que recorrer" y pone como ejemplo las ocasiones en las que se ha encontrado con personas "que no han entendido" su bisexualidad.

Con todo, los jóvenes y adolescentes viven sus propios procesos de maneras muy diferentes y no exentos de obstáculos. Convive con esta apertura a la diversidad una sociedad todavía discriminatoria, miedo y estigma. Por eso sus historias están también cargadas de dificultades. Para Nacho, que vive en Colmenar Viejo, salir del armario como gay fue algo "muy difícil" por el temor al "qué dirán" y a encontrarse con un "ambiente poco propicio". "Me ha costado aceptarme tal y como soy. Quizás sea culpa de la sociedad en que vivimos", esgrime. De acuerdo con una encuesta reciente de la Agencia Europea de Derechos Fundamentales, el salto generacional es claro, pero aún las personas LGTBI reportan cotas elevadas de discriminación y el acoso LGTBIfóbico en las aulas es una realidad, confirma Gómez.

Antía relata algo similar. Define el centro educativo en el que estudiaba en Vigo, donde nació, como "una cárcel y una tortura diaria", aunque sí encontró apoyo en sus amistades, su hermana y su madre. Todo cambió cuando se matriculó en otro instituto para estudiar el Bachillerato de Artes Gráficas, en el IES Politécnico de Vigo, que fue "un renacer" gracias al apoyo que le brindó el grupo LGTBI que hay en el centro, impulsado por la docente Ana Ojea, y que crece cada año. "Cuando empecé la universidad hace dos años ya no tuve miedo de mostrarme como soy, y tanto mi clase como la facultad son abiertas y tolerantes", explica la joven gallega.