Mostrando entradas con la etiqueta Carlos Bousoño. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Carlos Bousoño. Mostrar todas las entradas

jueves, 1 de septiembre de 2016

#hemeroteca #homosexualidad | Vida íntima de Vicente Aleixandre

Imagen: El Mundo / Vicente Aleixandre
Vida íntima de Vicente Aleixandre.
La publicación de 'La memoria de un hombre está en sus besos', de Emilio Calderón, recupera los amores del Premio Nobel.
Luis Antonio de Villena | El Mundo, 2016-09-01
https://www.elmundo.es/cultura/2016/09/01/57c72c9246163f865e8b4581.html

La editorial barcelonesa Stella Maris otorgó su segundo premio de Biografías y Memorias, allá por febrero, a una biografía de Vicente Aleixandre realizada por un escritor no muy popular, Emilio Calderón, que nunca conoció a Aleixandre, lo que, con todo, es secundario. El libro se titula (un verso del poeta) ‘La memoria de un hombre está en sus besos. Vicente Aleixandre. Biografía’. En un país tan poco dado a las biografías veraces y que no tiendan a convertir al biografiado en una sacra estatua de mármol, toda biografía con visos de verdad (aunque tenga lagunas y zonas peor que ambiguas) es bienvenida y despierta curiosidad.

Existían dos breves biografías de Aleixandre publicadas en vida del autor y ambas hechas al gusto -muy puritano en público- de Vicente, por dos muy cercanos amigos, la de Leopoldo de Luis (1971) y la de Antonio Colinas (1978) [i.e. 1977]. Siendo buenas, son biografías sólo fiables en lo superficial, pues recogen lo que Aleixandre quería que se dijera de él, y su vida sexual y amorosa -muy importante en su vivir- prácticamente no sale. Alguna vez amigos muy cercanos a Vicente comentamos lo importante que será su correspondencia cuando se edite entera (está lejos) y una biografía que no atendiera a la en apariencia muy anodina vida del poeta y premio Nobel Vicente Aleixandre (1898-1984) sino a su vida interior e íntima que él procuraba celar fuera del estricto circuito gay y amistoso, las dos cosas...

Para la mayoría, la clave básica de Aleixandre está en saber si fue o no homosexual, como tanto se decía. Vicente fue bisexual hasta los 28 años, según narraba él mismo y homosexual después. Cuando su antigua amante alemana Eva venía a verle en la postguerra (ya no había nada sexual), Vicente aprovechaba esa visita como escudo. Pero te decía que ni Dámaso Alonso ni Pedro Sáinz Rodríguez mentían cuando aseguraban que, de jóvenes, habían ido de putas con Vicente. Era verdad. Tanto como sus amores masculinos posteriores (José Manuel, Andrés) que a los amigos nos detallaba. Más cauto era con los amores de postguerra, dentro del chalet de Velintonia, y cuyo nombre cimero y muy oculto en vida de Vicente (aunque el otro jamás calló en intimidad su pasión y admiración por el poeta) fue Carlos Bousoño, alto teórico y poeta algo preterido tras una larga vejez.

Uno de los ‘descubrimientos’ básicos del libro de Calderón es la carta de amor de Aleixandre -hay más o las hubo- a ‘Carlitines’. Un fragmento de esa carta: "Qué bonito estás Carlitines. Qué guapo y qué dulce para mi amor". Esto no es nuevo para ningún íntimo de Vicente, pero sí y mucho para el público en general. Aleixandre "epente" según la denominación lorquina de gay. No fue Bousoño el único en la postguerra, yo mismo sé otros nombres, pero Vicente era más reservado al hablar de lo cercano que de lo lejano.

Un grave error de Emilio Calderón es haber buscado la protección de los actuales herederos de Aleixandre (una sobrina nieta y el amigo que la apoya) cuando todos sabíamos lo mal que Vicente se llevaba con quien fue su segundo heredero -tras su hermana Conchita-, el primo ingeniero de caminos, padre de los actuales. En honor de aquel señor hemos de decir que aunque no apoyara en exceso a su primo, mantuvo en todo una discreta distancia. Cuando en 1988 y en un libro de la Universidad de Sevilla titulado ‘A una verdad’ yo hablé de la homosexualidad de Aleixandre, creo que por vez primera en público, a propósito de los recuerdos ‘cernudianos’ que el propio Aleixandre me había referido, el ABC de la época armó un cierto barullo llamándome "traidor a una amistad". El heredero y primo nada dijo. Pero claro, en el libro los amigos de los actuales herederos se buscan y eligen, mientras que se procura preterir a quienes defendimos que Conchita había regalado a Bousoño sus papeles personales siguiendo la voluntad del finado.

Bousoño y su ahora viuda, Ruth, son los poseedores legítimos de esos papeles según sentencia ratificada por el Tribunal Supremo, que no gusta al bando de los herederos. ¡Pobre Aleixandre al cabo, el más perjudicado sin duda!

La biografía vale porque sobreabunda en datos personales, familiares y literarios, aunque deja muchas lagunas (subsanables) sobre una intimidad revelada en lo básico, pero aún con notables sombras. Vicente fue un ser humano espléndido que llevó con dignidad una etapa muy difícil.

domingo, 13 de marzo de 2016

#hemeroteca #testimonios | Ruth Bousoño: «Es un libro oportunista y abyecto que airea un asunto privado»

Ruth Bousoño: «Es un libro oportunista y abyecto que airea un asunto privado».
La viuda del poeta asturiano carga contra la última biografía de Vicente Aleixandre, que revela la relación sentimental entre el Premio Nobel y el boalés.
A. Villacorta | El Comercio, 2016-03-13
http://www.elcomercio.es/culturas/libros/201603/13/ruth-bousono-libro-oportunista-20160313034645-v.html

La última biografía de Vicente Aleixandre, recién publicada por Stella Maris, es una bomba de relojería que ha convertido en 'vox populi' lo que «ya era conocido en los círculos intelectuales de Madrid», según el autor del libro, Emilio Calderón, que desvela entre sus páginas que el Premio Nobel de Literatura y Carlos Bousoño mantuvieron una relación sentimental apasionada durante años. Y por si eso fuera poco, Calderón ha incluido en su obra fragmentos de las sesenta cartas de amor que, según sus fuentes, Aleixandre habría remitido al poeta y crítico boalés. Algunas, datadas en torno a 1948, de alto voltaje.

Ha sido más que suficiente para desencadenar un enfado monumental de la viuda del asturiano, fallecido el pasado mes de octubre, que ayer cargó contra la biografía en un comunicado remitido a la Agencia Efe en el que asegura que «es, presuntamente, un libro oportunista y abyecto que airea un asunto privado».

Ruth Bousoño no niega que su marido fuese uno de los grandes amores de Aleixandre, sino que le echa en cara a Calderón que airee unas misivas que, según ella, «nunca han formado parte del Archivo Vicente Aleixandre», hoy en su poder y a la venta, además de ser «absolutamente irrelevante respecto a la calidad y a la esencia de la obra de dos grandes escritores españoles del siglo XX». Y afirma también que se siente «muy orgullosa de ser la viuda de un gran hombre de España que no cometió ningún pecado ni ningún delito».

A modo de respuesta, Emilio Calderón aseguró que respeta «profundamente» la opinión de todo el mundo, «ya que cada uno tenemos derecho a opinar lo que consideremos oportuno», mientras que en una entrevista concedida a El Comercio esta misma semana precisaba: «La viuda se enfadará, pero yo, cuando hago una biografía, tengo que contar la verdad. Y no solo eso: tengo que hacer una biografía completa. Así que era algo que no podía obviar».

El escritor malagueño defendió también que no se trata de una obra oportunista, ya que lleva «muchos años trabajando en ella», además de que el libro ya estaba finalizado antes de que Bousoño falleciese.

El autor lamentó, asimismo, que aunque la biografía -de más de quinientas páginas- tratra distintos aspectos de la vida de Vicente Aleixandre, solo se está dando importancia a sus relaciones. «Aleixandre tuvo una vida muy intensa y tuvo infinidad de amantes hombres y mujeres. El caso de Bousoño fue un amor entre otros muchos», precisó Emilio Calderón para quien, aunque la viuda de Bousoño diga que este hecho es algo irrelevante, «tendrán que ser los lectores los que lo valoren»

Durante años, el autor realizó «una investigación rigurosa en diferentes archivos», donde halló mucho material inédito. «He descubierto muchas cosas interesantes. Otra cosa es que a la viuda le parezca que revelar la relación que Bousoño tuvo con Aleixandre sea algo abyecto. Yo sólo me he guiado por una relación que ha tenido importancia en su obra», zanjó.

DOCUMENTACIÓN
La viuda de Carlos Bousoño tilda de "abyecta" la biografía de Vicente Aleixandre.

Manuel Calderón revela en su libro la relación amorosa entre los dos escritores.
El Periódico, 2016-03-12
http://www.elperiodico.com/es/noticias/ocio-y-cultura/viuda-bousono-biografia-aleixante-4971372
>
Y TAMBIÉN…
«Hemos visto nuestro nombre, imagen, honor y dignidad manchados públicamente».

«Tengo pensado un gran homenaje a Vicente Aleixandre cuando pasen las turbulencias del enredo judicial»
La Nueva España, 2011-08-02
http://www.lne.es/sociedad-cultura/2011/08/02/hemos-visto-nombre-imagen-honor-dignidad-manchados-publicamente/1110561.html

sábado, 12 de marzo de 2016

#hemeroteca #testimonios | Las pasiones sexuales que escondían Doris Lessing y Vicente Aleixandre


Imagen: El Mundo / Leonard Smith, amante y confidente de Doris Lessing
Las pasiones sexuales que escondían Doris Lessing y Vicente Aleixandre.
La correspondencia inédita de los dos Nobel ha salido a la luz
José Luis Romo | El Mundo, 2016-03-12
http://www.elmundo.es/loc/2016/03/12/56e302a946163f97278b468d.html

Junto a Isabel Preysler, Mario Vargas Llosa (79) ha hecho de su vida amorosa un espectáculo público con la colaboración de '¡Hola!' "Hay millones de seres humanos que quieren ese material que les haga soñar, que antes les ofrecía la novela y la poesía", ha dicho refiriéndose a sus posados en la revista esta semana. Otros Nobel de literatura se complacen rememorando en sus memorias lo que ellos interpretaban como hazañas sexuales. Un ejemplo es el novelista V. S. Naipaul (83), quien admitía su gusto por el sadomasoquismo y haber golpeado a una amante hasta que le dolió la mano. "Siempre volvía a por más", decía ufano en la biografía autorizada de Patrick French. Otras veces son los tribunales los que destapan los instintos básicos de los laureados literatos. Al poeta antillano Derek Walcott (86), autor de cabecera de Obama, una de sus alumnas de Harvard le demandó por acoso sexual. Él se ha negado a hablar del tema.

Las pasiones soterradas de los grandes de las letras muchas veces quedan ocultas en su correspondencia y manuscritos. Esta semana han salido a la luz unas explosivas cartas de la premio Nobel y Príncipe de Asturias Doris Lessing, fallecida hace tres años. En ellas, la autora de 'Canta la hierba' confiesa su carácter "polígamo y amoral" a un antiguo amante. "No estoy hecha para el matrimonio", advierte. Otro (re)descubrimiento sentimental-literario tendrá lugar la semana que viene cuando se publique una esclarecedora biografía de Vicente Aleixandre en la que, como gran novedad, se repasa su correspondencia amorosa con el también poeta Carlos Bousoño, fallecido el pasado mes de octubre. Ambas revelaciones están ya agitando a sus estudiosos y admiradores.

Vayamos por partes. A Lessing la notoriedad pública y los premios le llegaron en el invierno de su vida, cuando su apariencia de inocente abuelita de cabellos blancos y mirada acuosa podía llevar a engaño. Los periodistas que acudieron a su residencia londinense al hacerse público que la Academia Sueca le había entregado su galardón comprobaron lo falso de la entrañable imagen. "Ustedes, en lugar de hacer tantas preguntas deberían haber traído algo de champán", les espetó irónica la octogenaria.

Ahora, la Universidad de Sussex ha desclasificado 150 cartas que este mito feminista intercambió con Leonard Smith al que conoció en Rodesia (hoy Zimbabue) en 1944. Por entonces, él era un inexperto cadete de la RAF, de 19 años y ella, a sus 24 primaveras, ya llevaba sobre sus espaldas el peso de un matrimonio fallido con un aburrido funcionario colonial, dos hijos de esa relación y había vuelto a casarse con el líder comunista Gottfried Lessing, un judío alemán exiliado.

Tal y como dejó escrito el piloto Smithie, él "como el resto de hombres de la RAF caí inmediatamente enamorado de ella". Apuesto e inteligente, el militar sirvió de modelo para uno de los personajes de 'El cuaderno dorado', quizás la cumbre literaria de Lessing. Junto a otros jóvenes pilotos formaba parte de un grupo de amigos, "donde la sexualidad era muy abierta, las amistades eran intensas y bohemias y, a menudo, terminaban en romances". Al menos, eso afirma la profesora Pam Thurschwell a 'The Guardian' sobre la pandilla.

Las confidencias de la escritora con Smith son jugosas y aportan nuevas aristas sobre su carácter. Especialmente, la misiva en la que le anuncia que se ha quedado embarazada de su tercer hijo, al que llamaría Peter. "Contén tu respiración, cierra los ojos y pasa la página: Voy a tener un bebé. Espacio para que te recuperes", escribe.

"Quiero tener este hijo y después desmoronarme. No estoy hecha para el matrimonio", prosigue. "Soy egoísta, polígama, amoral, irresponsable, desequilibrada y en absoluto soy un buen miembro de la sociedad (y odio pensar lo que me harían en la Unión Soviética, pero afortunadamente no voy a hacer una lista en este momento)".

La carta continúa con una declaración de intenciones. "Quiero un trabajo, disfrutar de mi hijo, escribir, ser feliz y, por supuesto, formar parte del partido, y tener un amante sin todas esas cosas del matrimonio que me desquician. ¿Voy a cumplir todo esto? No lo sé".

Nosotros, sí. Doris Lessing logró sus deseos y vivió con la libertad que ansiaba. En 1949 dejó a su Gottfried. Se quedó con su apellido y se llevó a su hijo con ella al Reino Unido. A sus otros dos vástagos, los dejó con su padre. En Inglaterra militó en el Partido Comunista Británico durante los años 50 y nunca volvió a casarse. Pudo disfrutar de una agitada vida sexual que incluyó, entre sus amantes, a un amigo de su hijo al que había recogido con 15 años en su casa. En sus últimas voluntades, dejó escrito que sus diarios no podían hacerse públicos hasta la muerte de sus hijos (actualmente sólo la sobrevive Jean, de 72 años). De ahí, el interés suscitado por el material que la universidad de Sussex acaba de desclasificar.

Volviendo a España. Algunos de los versos de Vicente Aleixandre cobran nuevo significado. Por ejemplo, poemas como 'Los besos', que arranca así: "No te olvides, temprana, de los besos un día. / De los besos alados que a tu boca llegaron". Emilio Calderón publica esta semana la primera biografía del Nobel, titulada, precisamente, 'La memoria de un hombre está en sus besos', y en ella se habla por primera vez sin tapujos de la homosexualidad de este miembro de la generación del 27.

"Hasta ahora una guardia pretoriana a su alrededor había ocultado esto pensando que le hacían un favor", ha declarado el autor. De esta forma, el libro, galardonado con el II Premio Stella Maris, cuenta sin ambages su relación con amantes como su mecanógrafo Jesús Bocanegra, José Manuel García Briz y, especialmente, Andrés Acero. Pero, quizás, lo más novedoso sean los datos que arroja sobre la naturaleza de su relación con el poeta asturiano Carlos Bousoño, al que comenzó a frecuentar en 1948, aunque éste se casara con una alumna puertorriqueña.

Calderón ha logrado tener acceso al epistolario entre ambos, en el que queda claro el amor que el Nobel sintió por Bousuño. Un ejemplo es esta misiva fechada en marzo de 1948. "Otro día. Otro día hacia ti. Qué impaciente estoy. Esperándote te escribo. Qué bonito estás Carlitines. Qué guapo y dulce para mi amor. Has entrado en mi cuarto; es de noche, como cuando cenaste aquí y nos vinimos a esta habitación, y yo me acosté y tú sentado en el borde de la cama reclinaste tu cabeza de niño sobre mi pecho. ¿Te acuerdas? ¡Cómo nos mirábamos! Yo creo que fue el día más feliz de mi vida, aunque el día de nuestro desposorio fue aún más por ser el más sagrado. ¡Qué verdadera mística es el amor! ¿Te acuerdas de aquellas horas, en el cuarto, mirándonos, besándote, sonriéndonos, fundiéndonos?".

Amigos de Aleixandre como Jaime Gil de Biedma o la académica Carmen Conde fueron testigos del amor que el Nobel sintió por Bousoño. A él le dejó su archivo personal. De hecho, antes de que éste muriese, su mujer, Ruth, quiso venderlo por cinco millones de euros. La sobrina de Aleixandre lo reclamó pero los tribunales fallaron a favor de los Bousoño. Así que siguen a la venta. Poca gente sabe qué más pasiones y secretos pueden guardar esos papeles.

jueves, 10 de marzo de 2016

#hemeroteca #vicentealeixandre | Emilio Calderón: «Existen alrededor de 60 cartas de amor de Vicente Aleixandre a Carlos Bousoño»


Imagen: El Comercio / Emilio Calderón
«Existen alrededor de 60 cartas de amor de Vicente Aleixandre a Carlos Bousoño».
«La viuda del asturiano se enfadará, pero yo tengo que contar la verdad. Era algo que no podía obviar». Emilio Calderón Autor de la biografía 'Vicente Aleixandre. La memoria de un hombre está en sus besos'.
Azahara Villacorta | El Comercio, 2016-03-10
http://www.elcomercio.es/culturas/libros/201603/10/existen-alrededor-cartas-amor-20160310002944-v.html

Carlos Bousoño fue «el más grande amor» de Vicente Aleixandre. Ese apasionado idilio entre el Premio Nobel y el poeta y crítico boalés fallecido en octubre, es una de las afirmaciones que se esconden entre las 536 páginas de 'La memoria de un hombre está en sus besos', la primera biografía completa de Aleixandre, escrita por Emilio Calderón (Málaga, 1960) y que «incorpora correspondencia sobre su vida personal y amorosa, hallazgos sobre su bisexualidad o su ambigua relación con el franquismo». En su obra describe, además, su posición durante la guerra o su intento de exiliarse en febrero de 1938 finalmente frustrado por cuestiones burocráticas, su intimidad con varias generaciones de poetas, el ambiente en su casa de Velintonia y los sinsabores de su testamento.

Parece mentira que hayan tenido que pasar tantos años para que tengamos una biografía completa.
Pues sí. Lo llaman el Nobel olvidado. Era una cosa verdaderamente rara porque, después de que le concedieran el Nobel, vivió hasta el año 84. En consecuencia, todas las biografías que habían salido a rebufo de la concesión del premio eran incompletas, no completaban su ciclo vital. Esta, en cambio, aporta muchas cosas novedosas sobre su vida.

Por ejemplo, afirmaciones sobre sus intensas relaciones amorosas.
Sí. He puesto, negro sobre blanco, relaciones suyas que apenas se sabían, como la que mantuvo con Carlos Bousoño, que era conocida en los círculos literarios de Madrid. Otras cosa era que se ocultase, porque Aleixandre tenía una guardia pretoriana que protegía su intimidad.

Saca a la luz correspondencia hasta ahora inédita entre ellos.
Bousoño llegó a comentar a Francisco Brines que era poseedor de unas cartas de amor de Vicente Aleixandre. Existen alrededor de sesenta.

¿Dónde se encuentran?
En su archivo, en manos de Ruth Bousoño. Y ya depende de ella hacerlas públicas. Supongo que no querrá.

De hecho, según mis fuentes, está bastante enfadada con este asunto.
Pues la viuda se enfadará, pero yo, cuando hago una biografía, tengo que contar la verdad. Y no solo eso: tengo que hacer una biografía completa. Así que era algo que no podía obviar.

¿Hay cartas de Bousoño al Nobel?
No lo sé. De lo que a mí me han hablado es de la otra parte. Y lo hacen varias fuentes totalmente fiables. Además, son personas importantes dentro del mundo de las letras. Intelectuales españoles de mucho renombre, por lo que sé positivamente que no estoy diciendo nada extraño.

La biografía incluye, incluso, algunos fragmentos de esos textos.
También he tenido acceso a ellos gracias a fuentes que no voy a desvelar.

¿Qué más podremos descubrir en este libro?
Incluye, por ejemplo, el primer examen de Aleixandre, con diez años, su primer texto autógrafo. O el descubrimiento de que no se llama Vicente Pío, como se decía y como pone la Wikipedia, sino Vicente Pablo.

También habla de su posición en la guerra civil.
Así es. Él era republicano, pero no frentepopulista. Creía en la República porque pensaba que iba a traer aires de libertad. No solamente en cuanto a la igualdad social, sino también en la materia que a él le afectaba, que era su ambivalencia sexual. Es un republicano que, como viene de una familia burguesa, se convierte en sospechoso. La gente no sabe que Aleixandre fue detenido y llevado a una checa. Podía haber corrido la misma suerte que Lorca pero a manos de republicanos. Neruda y Altolaguirre interceden por él para que lo liberen, pero eso marca su futuro. A partir de ahí, pasa mucho miedo en la guerra porque está en el punto de mira.

Su relación con Bousoño surgió en pleno franquismo. ¿Cómo lo vivió?
El franquismo se aprovecha de Aleixandre. Primero lo oculta, durante los años más duros, pero luego es rehabilitado. Y no solo eso: ya para el año 50, es nombrado académico. Él, por el contrario, no colabora nunca de manera directa con el régimen. Aunque es cierto, por otra parte, que el poeta Ángel González le recrimina que no rechazase el nombramiento. Pero esa situación de Aleixandre sirve de aire nuevo para que, en torno a su figura, los poetas del 27 puedan tener un referente. Y también su casa de la calle Velintonia, donde él iba recibiendo a todos ellos.

Una casa por la que pasaron grandes como Lorca o Hernández y que, sin embargo, hoy está a la venta.
Por allí pasaron absolutamente todos, pero lo único que está protegido es el cedro que plantó en el año 40 como símbolo de renacimiento.

Asegura que puso el amor y la amistad por encima de la poesía.
Sí. Su lema era 'La vida por encima de todo'. Y, dentro de la vida, la amistad y el amor. Son sus dos ejes fundamentales. Por encima, incluso, de la poesía. Además, era el gran confraternizador de la Generación del 27. Luis Cernuda lo define como un confesor de almas. Lo sabía todo de todo el mundo porque todo el mundo se confesaba con él. Sabía escuchar, preguntaba y era una persona con un ego moderado, algo difícil de encontrar en el mundo literario.

Su legado terminó en litigio entre sus herederos y los Bousoño, que al final se quedaron con su archivo, también a la venta.
Lo único que me preocupa y me molesta es que el archivo, en manos de los Bousoño, no pueda ser consultado por los investigadores.

Padeció problemas de salud de joven que obligaron a extirparle un riñón y a llevar una vida sedendaria. ¿Cómo murió Aleixandre?
Una de las últimas frases que dice, precisamente a Carlos Bousoño, es: «La vida es un dolor». Era una persona muy lúcida y todo aquel que es lúcido no puede ser del todo feliz.

¿Era creyente?
No. Tuvo algún intento de reconvertirse cuando, siendo muy joven, en el año 22, la vedette Carmen de Granada le transmite una gonorrea. Él lo pasa muy mal y promete volver al seno de la Iglesia, pero, cuando se curó, se olvidó del asunto.


«Oye, Carlitines. Te querré hasta la muerte»
A.V. | El Comercio, 2016-03-10

http://www.elcomercio.es/culturas/libros/201603/10/carlitines-querre-hasta-muerte-20160310002755-v.html

Cuenta Emilio Calderón que, cierto día, Jaime Gil de Biedma adelantó su hora de visita a la casa de Aleixandre en Velintonia y que, «para su sorpresa, es Carlos Bousoño quien, en albornoz, le abre la puerta». Que la pasión era el motor de la vida del Nobel, para quien «Bousoño fue su amor de madurez», aunque, «mientras dura, mantiene otras relaciones, algunas de ellas con mujeres». Amigos y confidentes, ya hay correspondencia datada en 1945, pero las declaraciones de amor del sevillano para con Carlos, Carlitos, Carlitines Bousoño -como le llamaba- se suceden a partir de 1948, en la etapa más árida del franquismo, cuando Aleixandre tiene 47 años y el boalés está a punto de cumplir 25.

Es entonces cuando le escribe párrafos entregados: «Qué bonito estás, Carlitines. Qué guapo y dulce para mi amor». Misivas que «evidencian que no se trata de una relación efímera, sino profunda, canónica»: «Oye, Carlitines (qué precioso nombre, Carlitos, niño mío, mi amor, mi dicha, mi locura, mi único destino). Te querré hasta la muerte. Tú, español mío, chiquillo mío, no te irás nunca. ¿Verdad que nunca? ¿Verdad que no nos separaremos jamás?». Que demuestran que«eran almas gemelas»: «¿Te acuerdas de aquellas horas, en el cuarto mirándonos, besándote, sonriéndonos, fundiéndonos». O: «Te amo ¿Ves? Lo he dicho y no se ha hundido el firmamento. Soy feliz. Estoy como el nadador por el agua, por el cielo. Carlitos: vente conmigo y vámonos... 'a Sevilla por amor'. A donde sea. Ay, cómo me desencadeno cuando te amo (quiere decir a toda hora)». Un año más tarde, 1949, el asturiano se doctoraba con la tesis 'La poesía de Vicente Aleixandre'.

domingo, 6 de marzo de 2016

#hemeroteca #libros #vicentealeixandre | Las cartas de amor de Vicente Aleixandre a Carlos Bousoño

Imagen: Google Imágenes / Aleixandre (4) y Bousoño (7) en el Congreso de Poesía, Segovia, 1952
Las cartas de amor de Vicente Aleixandre a Carlos Bousoño.
El escritor Emilio Calderón ha logrado reconstruir la relación que mantuvo Vicente Aleixandre con Carlos Bousoño, una de las principales revelaciones de la biografía, la más completa sobre el Nobel, que se publica en la próxima semana.
Víctor Fernández | La Razón, 2016-03-06
http://www.larazon.es/cultura/musica/las-cartas-de-amor-de-vicente-aleixandre-a-carlos-bousono-DA12125798#.Ttt1uI2PcG6jxRs

Vicente Aleixandre necesitaba amar y ser amado. Por eso decía que «amo con frenesí, con inmenso deseo de sacrificio, de dedicación, de dar mi sangre y mi vida». El contenido de su corazón incluso se filtró en buena parte de su producción literaria, hasta el punto de que su yo poético se fundía con su propio yo.

Todo eso queda patente en la biografía que Emilio Calderón ha escrito sobre el Premio Nobel de Literatura y que obtuvo el II Premio Stella Maris de Biografías y Memorias. «Vicente Aleixandre. La memoria de un hombre está en sus besos», que llega la próxima semana a las librerías, documenta la vida y la obra del autor de «Espadas como labios», siendo especialmente significativos los nuevos datos sobre sus relaciones sentimentales, algunas de ellas fundamentales para entender su producción literaria. Calderón, en una laboriosa investigación, acaba con varios tabúes sobre el escritor, entre ellos, su relación con Carlos Bousoño.

El biógrafo ha podido acceder a la correspondencia hasta ahora inédita que Aleixandre mantuvo con Carlos Bousoño. En ella para nada oculta el tono de lo que evidentemente era algo más que una amistad. Bousoño, quien falleció el pasado 24 de octubre a los 92 años, fue una de las principales relaciones sentimentales de Aleixandre, que debió iniciarse probablemente a principios de 1948, aunque ambos se conocían de años atrás.

La vecina de velintonia
La relación siempre fue conocida por aquellos que formaban parte del círculo más íntimo, del poeta, como Carmen Conde, que vivía en el piso de arriba de la mítica residencia de la calle Velintonia, la hoy abandonada casa de Aleixandre. Ella misma anotó este hecho en sus diarios personales el 16 de marzo de 1949. En estas agendas tampoco faltan los reproches hacia Aleixandre o la desconfianza hacia Bousoño, Carlitos para la escritora. Véase, por ejemplo, lo que escribió la académica el 8 de julio de 1950: «Cena en Mariano, con Vicente y Conchita. La comida de fin de curso que todos los años da Amanda [Junquera]. El padre de Carlitos viene y quiere que su hijo vaya con él a Europa, en coche..., y Vicente se prepara a que le lleven a él, o a ellos dos hermanos, también. –Lo de siempre: habilidad, economía, ¡y el chico en la mano!». Conde llegó incluso a sopesar la idea de dedicarle un libro a Aleixandre, proyecto del que solamente parece ser que escribió un índice. El capítulo número 10 debía titularse «Se define un muchacho: Carlos Bousoño».

Gil de Biedma, testigo
Carmen Conde no fue la única testigo de aquella relación. Uno de los grandes admiradores literarios de Aleixandre, Jaime Gil de Biedma, adelantó un día su visita al domicilio de Velintonia. Para su sorpresa, fue el mismísimo Bousoño quien abrió en albornoz la puerta.

Las cartas recogidas por Calderón nos ilustran que Bousoño, además de amante, fue el receptor de las confidencias de Aleixandre. En este sentido, se sabe que existen misivas en las que el autor de «La destrucción o el amor» le hace partícipe de otras relaciones. Es el caso, por ejemplo, de la que redacta el 7 de julio de 1945, desde Vistalegre, donde le habla de Clara, la «niña rubia» que inspiró «Historia del corazón»: «Porque a ti puedo hablarte de Clara. He sufrido un engaño, y es que creí que aquí sufriría menos del mal de ausencia [...]. Sufro tanto que resulta que estoy un poco enfermo». Ese tono contrasta con el del epistolario que mantiene en la misma época con su buen amigo José Luis Cano, a quien le afirma, en referencia a Clara, que «pienso cómo amé a la rubia, preciosa, bellísima niña cuyo nombre no he puesto aquí. Y tengo sin embargo conciencia de que amo más a mi tremendo amor de hoy. Amo como no amé nunca».

Porque Aleixandre se volcaba cuando amaba. Eso es algo que no puede evitar reprimir cuando se pone en contacto con Bousoño. Así lo demuestra el 24 de marzo de 1948 cuando le dice «Carlitines: qué gusto, voy a escribirte como me de la gana. Libertad: diosa mía. Acabo de recibir tu carta hermosa: dulce, alegre, fresca. Una pura delicia. Ah malísimo: lo que me has dicho [y cantado con tus versos]. Qué chispeante eres, chiquillo. [Borro eso, que era un piropo]. Da gusto decir eso: “piropo”. Me da la gana de decirlo. A Carlitos le digo eso, y mucho más. Porque es guapísimo [¡mentira!] y porque le adoro, y porque es mío y me lo como a amor. A AMOR, qué gusto escribirlo con todas sus letras, y no llamarlo filosofía ni eufemístico circunloquio que le estrujan a uno el alma y le hacen a uno polvo. Pues sí: Te Amo ¿Ves? Lo he dicho y no se ha hundido el firmamento. Soy feliz. Estoy como el nadador por el agua, por el cielo. Carlitos: vente conmigo y vámonos... “a Sevilla por amor”. A donde sea». En la misma carta, el poeta apunta «ay, cómo me desencadeno cuando te amo [que quiere decir a toda hora]».

Volviendo a Bousoño, de la correspondencia, como apunta Calderón en su ensayo, se sabe que le comentó a su amigo Francisco Brines que estaba formada por unas sesenta cartas de amor, pero nunca habían visto la luz hasta ahora. El biógrafo ha tenido acceso a algunos de estos documentos, hoy guardados entre los numerosísimos papeles que Bousoño atesoraba relacionados con el Premio Nobel, entre ellos, su archivo personal, el mismo que trató de vender en octubre de 2007 junto con su esposa Ruth Crespo por unos cinco millones de euros a la Junta de Andalucía y la Diputación de Málaga. Sin embargo, la sobrina y heredera del poeta, Amaya Aleixandre, reclamó el legado de su tío, llevando a los Bousoño a los tribunales. Finalmente, el Supremo sentenció en enero de 2014 que los papeles eran propiedad de quien los había tenido siempre. No se conoce cuál será el destino definitivo de todo este fondo, probablemente uno de los más importantes de la literatura española en manos privadas.

Algunas de las cartas
7 de julio de 1945. «Querido Carlitos, sólo recibir tus cartas y escribirte es mi alegría. Porque a ti puedo hablarte de Clara. He sufrido un engaño, y es que creí que aquí sufriría menos del mal de ausencia [...]. Sufro tanto que resulta que estoy un poco enfermo. No digiero, duermo mal y me he desmejorado. En Madrid tenía a José Luis, al menos, con quien me desahogaba; aquí estoy absolutamente solo y no puedo sacar mi alma un poco a [la luz]. Como consecuencia no duermo, y al mismo tiempo no tengo ganas de comer, y tampoco digiero. Mi hermana está preocupada conmigo. Pero tú no te preocupes conmigo, porque creo que lo físico pasará, aunque lo moral no pueda pasar hasta octubre».

«Te haré la cuartilla de biografía, y esa otra que quieres sobre Pasión de la tierra; de la biografía ya he empezado esta tarde y te la mandaré en mi próxima carta, que será enseguida. ¡Qué lástima no poder decir algunas cosas! En broma, se me ocurriría escribir: “de otros datos de mi vida íntima no existe, por el momento, documentación accesible. Hemos pretendido alguna declaración directa del poeta; pero éste nos ha remitido a las memorias que está escribiendo y que anuncia para después de su muerte. Cuando hemos insistido en solicitar algún adelanto sobre su contenido, se ha sonreído ofreciéndonos mostrarnos depositarios o testamentarios de sus papeles”. ¿Qué dirá la gente?».

Marzo 1948
«Otro día. Otro día hacia ti. Qué impaciente estoy. Esperándote te escribo. Qué bonito estás Carlitines. Qué guapo y dulce para mi amor. Has entrado en mi cuarto; es de noche, como cuando cenaste aquí y nos vinimos a esta habitación, y yo me acosté y tú sentado en el borde de la cama reclinaste tu cabeza de niño sobre mi pecho. ¿Te acuerdas? ¡Cómo nos mirábamos! Yo creo que fue el día más feliz de mi vida, aunque el día de nuestro desposorio fue aún más por ser el más sagrado. ¡Qué verdadera mística es el amor! ¿Te acuerdas de aquellas horas, en el cuarto, mirándonos, besándote, sonriéndonos, fundiéndonos?

«El amante, el amado [qué graciosa palabra] es entonces eso: pedazo de cielo arrojado a los brazos de su amor para su con-fusión y su gloria. [¿Quién sabe lo que es gloria, divinidad [sí, divinidad], si no sabe lo que es estar enamorado y tener para él al ser entero que nos enloquece? Yo sé que mi capacidad de amor es inmensa y toda se desencadena para mi Carlitos. Para mi chiquillo. Chiquillo mío, te amo. Te amo: qué hermoso decirlo así, libre, feraz, reidor, latidor. Agresor también [...]».

«Oye, Carlitines [qué precioso nombre, Carlitos, niño mío, mi amor, mi dicha, mi locura, mi único destino]. Te querré hasta la muerte. Tú, español mío, chiquillo mío, no te irás nunca. ¿Verdad que nunca? ¿Verdad que no nos separaremos jamás?»

«El otro día estaba yo arriba con [nombre ilegible] y Carmen y Amanda. Aquél me preguntó “¿Tienes algo en preparación?”. Y yo contesté “Un libro de poemas amorosos”. Amanda y Carmen supieron. Tienen gran curiosidad... pero ni me piden que les lea nada. Cuando lean el poema con pausa, dirán: “Malísimo Carlitos” que “no le ama”. Pero yo las tranquilizaría diciéndoles: “Me ama... y le amo. Nos amamos. Nos amaremos [...]”.»

Poema inédito sin fecha dirigido a Bousoño


Bésame en la boca, me dijo el faraón
y yo le di mi cuerpo de varón
Ah, malo,
es un palo,
me dije después.
Qué talle más duro:
es un puro
ciprés.
Un detalle: el beso
era tan mojado
que había que pedir un paraguas.
“¿Me quieres?”, me dijo.
“Hombre, como a un hijo
no hay inconveniente”.
“Pero entonces, fijo,
quiéreme Vicente.
Pero no le quise. Sólo le di por...
fin amablemente
gracias por su amor.

domingo, 24 de enero de 2016

#hemeroteca #libros #vicentealeixandre | Vicente Aleixandre: La historia del corazón de poeta jamás contada

Imagen: La Razón / Manuel Altolaguirre, Vicente Aleixandre, José Luis cano y Carlos Bousoño
Vicente Aleixandre: La historia del corazón de poeta jamás contada.
El escritor Emilio Calderón ha indagado con detalle en la vida del premio Nobel.
Víctor Fernández | La Razón, 2016-01-24
http://www.larazon.es/cultura/vicente-aleixandre-la-historia-del-corazon-de-poeta-jamas-contada-EB11763214#.Ttt1vAqUm0PN5vg

A Vicente Aleixandre, tan amigo de Lorca, no le gustó cómo publicó en 1984 «Abc» los «Sonetos del amor oscuro» del poeta granadino. El periódico omitía cualquier referencia a su homosexualidad, pese a que era evidente que eran poemas amorosos dedicados por un hombre a otro. «Se ve que todavía ésa es palabra tabú en España, en ciertos medios, como si el confesarlo fuese un descrédito para el poeta. Todo eso viene de muy antiguo, de cuando la Inquisición quemaba vivos a los culpables del delito nefando. No es extraño que aún haya gentes para las que toda sospecha de ese supuesto pecado sea vista como peligro, aunque ya no haya Inquisición», le dijo a su confidente José Luis Cano. El ya anciano premio Nobel hablaba con conocimiento de causa porque su vida amorosa ha sido también un tema tabú... Hasta ahora.

Hace una semana, Emilio Calderón se alzó con el II Premio de Biografías y Memorias que organiza la editorial Stella Maris con un ensayo que verá la luz en marzo. Para ello incluso han contado con un jurado de peso formado por Ignacio Martínez de Pisón, José Carlos Somoza, Luis Racionero, Carles Geli y María Borràs. «La biografía de un hombre está en sus besos» es el primer intento de construir una aproximación biográfica rigurosa del autor de «Espadas como labios» o «Historia del corazón». Además de descubrir que todavía queda por publicar un importante conjunto de poemas, Calderón se ha adentrado en aspectos poco estudiados sobre Aleixandre, especialmente su bisexualidad, poniendo por primera vez nombre y apellido a algunas de esas relaciones.

Calderón, en declaraciones a este diario, explicó que Aleixandre sigue siendo hoy «un desconocido en el plano personal y literario. Es como si hubiera sido enviado a cierto limbo». En este sentido, aún quedaba documentación por analizar, y que ha permanecido inédita durante décadas, como la correspondencia mantenida con Gregorio Prieto, el pintor de la Generación del 27, y a quien el poeta convirtió en su confidente, hasta el punto de manifestarle en una carta que él era abiertamente bisexual.

Documento clave
Para poder bucear en un terreno complicado, existe un documento clave, hasta ahora inédito. Durante años, Carmen Conde, la mujer que se convirtió en la primera en ingresar en la Real Academia de la Lengua, vivió en la misma casa que Aleixandre, en la mítica calle Velintonia. Conde fue apuntando en algunas notas las confesiones del poeta, hoy guardadas en la institución que lleva su nombre en Cartagena. Una de ellas está fechada el 16 de marzo de 1949 y en ella escribe Conde: «V.A. Confidencias absolutas del proceso amoroso total: punto de partida y crisis a los 50 años». En el reverso, la autora apunta la lista prácticamente completa de los hombres y las mujeres que formaron parte de la biografía de alguien que necesitaba amar y ser amado.

La lista se inicia con los nombres de Carmen de Granada, a quien conoció cuando él tenía 24 años y a la que dejó por el futuro político Pedro Sáinz Rodríguez. A ella le siguió la alemana llamada simplemente Eva por Carmen Conde, aunque sabemos que su nombre completo era Eva Seifert «(alemana, 7 años mayor que él) (varios años) (1939 vino x última vez)», apunta la académica.

A ella le siguió José Manuel García Briz «(luminoso, resplandeciente. 3 años)». Emilio Calderón asegura que fue éste «su primer amante masculino, a quien había conocido en Aravaca. Fue una relación intensa». Una de las revelaciones más importantes del biógrafo sobre García Briz, quien posteriormente tendría una relación con la poetisa Ernestina de Champourcín, es que él no fue el autor de unos poemas que publicó en primavera de 1929 en la revista «Mediodía». Gracias a las cartas de Champourcín a Conde, Calderón ha podido determinar que en realidad fueron escritos por Aleixandre para lucimiento de su pareja. Curiosamente García Briz los editó dedicándolos al poeta. En 1930, José Manuel ya tenía novia y los dos amigos coincidieron en San Sebastián. Pese a su nueva situación sentimental, Briz le confesó que desearía volver a estar con él.

Sin embargo, por esos años ya había otro hombre ocupando el corazón de Aleixandre. Se llamaba Andrés Acero Acero. Según la ficha que de él se conserva en la Fundación Pablo Iglesias, había nacido en Barcelona en 1914, era miembro de la UGT y estuvo en la cárcel antes de la proclamación de la Segunda República. Tras la guerra se exilió en México, donde se suicidó. «Se lo presentó García Lorca, pero Vicente lo apartó de la influencia del granadino. Acero era un chico ingenuo y Vicente pensaba que Lorca podría presentarle a gente no conveniente», afirma Calderón. La lista redactada por Conde aporta un nuevo nombre tras Acero: Carlos Bousoño, escritor, académico y Premio Príncipe de Asturias, fallecido el pasado mes de octubre. Además del testimonio del documento citado, hay un epistolario amoroso que no ha visto todavía la luz, al menos en forma de libro porque sí se ha usado en un juicio como prueba. Fue durante el proceso que se inició en octubre de 2007 para determinar si Carlos Bousoño y su esposa Ruth Crespo eran los propietarios legales del archivo de Aleixande y que querían vender por cinco millones de euros a la Junta de Andalucía y a la Diputación Provincial de Málaga.

Secreto a voces
Las misivas fueron aportadas por los mismos Bousoño en el juicio. «Esta relación ha sido un secreto a voces y nadie se atrevía a decir nada sobre ella. Empieza a finales de los 40, aunque ellos se conocen desde 1942. Antes, entre 1945 y 1946 Aleixandre habría estado con una chica que sabemos que se llamaba Clara y fue la inspiradora de “Historia del corazón”. Bousoño la sustituye», según su biógrafo.

La nota de Carmen Conde nos añade otro nombre del que solamente se conoce el apellido: Sassot. De él dice Conde: «1949, febrero, le desbanca de Carlos». La información le viene proporcionada por el actor Pepe Vidal y el escritor ibicenco Francisco Mayans Jofre. Pero Aleixandre volvió de nuevo con Bousoño, a quien Calderón define como «un amor de madurez». Sobre esta relación, como aclara el biógrafo, quedan unas 60 cartas, hoy inéditas. «He leído muy pocas y la historia me ha sido también confirmada por Vicente Molina Foix». Habrá que esperar hasta marzo para conocer el resto de la historia.

miércoles, 20 de enero de 2016

#hemeroteca #poesia | Al rescate del poeta Bousoño

Imagen: El Mundo / Carlos Bousoño
Al rescate del poeta Bousoño.
Luis Antonio de Villena | El Mundo, 2016-01-20
http://www.elmundo.es/cultura/2016/01/20/569f3c00268e3ef9748b462e.html

Carlos Bousoño (1923-2015) falleció en octubre del año pasado con 92 años. Tristemente, su desaparición poética o crítica de la vida cultural española contaba al menos ocho años largos. Postrado al final o antes como perdido, aunque aire suave, inocentemente feliz, la última publicación de Bousoño fue su poesía completa en 1998. Demasiado tiempo sin editar o reeditar, demasiada ausencia. Debo decirlo porque muchos me lo comentaban: ¿qué es de Bousoño? ¿Murió? A veces en arte la preterición en vida es peor y más injusta que la muerte.

Carlos -hombre de veras divertido, ingenioso y razonador- tuvo en vida algunos célebres desdenes, como el de Gil de Biedma, pero muchos amigos como Brines, José Olivio Jiménez, Paco Nieva y desde luego Vicente Aleixandre. Yo no había leído nada o casi nada de Bousoño en 1971, cuando Aleixandre, a quien Carlos visitaba a diario, me animó a hacerlo. No sólo es un gran poeta, sino un gran teórico de la poesía -dijo Vicente-. Empezó con Dámaso Alonso, en la estilística, pero él ha ido mucho más lejos. Hay quien piensa que el Bousoño activo del final (sus libros teóricos sobre las épocas o el final poemario ‘El martillo en el yunque’, 1996) dan la imagen de un importante creador cansado.

Pero -como fuere- todo el mundo tiene derecho a ser juzgado por lo mejor, y ahí queda el poeta estupendo de ‘Oda en la ceniza’ (1967) o ‘Las monedas contra la losa’ (1973), para mí uno de sus libros líricos mejores. Y ahí sigue un libro tan señero como ‘Teoría de la expresión poética’ o sus dos libros posteriores sobre el irracionalismo en poesía. Se podrá estar o no de acuerdo, pero se trata de obras de muy notable calado y que dejaron seña en los estudios literarios, porque Bousoño nunca fue crítico de poesía (quizás era en exceso generoso para serlo) sino un teórico de verdad, un pensador del entramado poético.

Para mí Carlos -aunque lo traté más- será el hombre agudo de las noches de Oliver con Brines y Claudio Rodríguez, donde el deleite de una conversación lúcida se daba la mano con lo que la vida de noche pedía. Entonces me dedicó un ejemplar de ‘Monedas contra la losa’ y como yo le dejara mi estilográfica, escribió: «Al señor de Villena, único que usa todavía estilo y estilográfica». Yo tenía unos 23 años. Recuerdo también de Carlos su capacidad para darte la razón e incluso corregirse si los argumentos que usabas le convencían, algo que muy pocos logran hacer.

Por la extraña injusticia de silencio que ha caído sobre Carlos, me alegra la aparición de ‘Carlos Bousoño: estudio y antología poética’ de Santiago Fortuño Llorens -con un texto también de Ruth, la viuda de Bousoño- en el Real Instituto de Estudios Asturianos de Oviedo. La antología desde el juvenil ‘Subida al amor’ (1945) -su primer poemario- hasta ‘El martillo en el yunque’, el último, nos devuelve en nueve libros de poemas a un creador potente que supo cambiar, manteniendo fidelidad a su voz y a esa primavera de la muerte que subyace en tantos poemas suyos. Bousoño merece una recuperación en toda regla y este buen tomo es sólo un premonitor inicio. ‘Regálate. Contempla /la piedra, el cielo, el aire’.