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martes, 17 de septiembre de 2019

#hemeroteca #homofobia | La vida de los refugiados por ser homosexuales: "Me decían, los maricones no tenéis derecho a vivir"

Imagen: El Mundo
La vida de los refugiados por ser homosexuales: "Me decían, los maricones no tenéis derecho a vivir".
La Cruz Roja asesora a extranjeros que han pedido asilo por su orientación sexual. Dejan atrás historias de acoso y violencia que deben demostrar en la Oficina de Asilo.
Carmen Morales Puisegur | El Mundo, 2019-09-17
https://www.elmundo.es/baleares/2019/09/17/5d809d8dfdddff05688b4675.html

«Te daré el pan como a un perro, que es lo que eres. La comida para ti es haram. Así aprenderás», le gritó su hermano mayor antes de encerrarlo en uno de los cuartos de baños de la casa familiar de Fez. Furioso, era incapaz de aceptar lo que acababa de escuchar. Que a su hermano le gustaban los hombres. «Los maricones no tienen derecho a vivir», zanjó.

En ese momento, Said (nombre ficticio) cuenta que se arrepintió de «haber querido ser valiente». Pasó tres días sin comer, hasta que su madre le abrió la puerta del baño y le pidió que se marchase para no regresar. «Tu hermano está borracho en la terraza. Vete porque sé que puede matarte», le dijo. Empezaba la huida de un joven de 23 años.

Said es uno de los 26 solicitantes de asilo en Baleares por motivos de orientación sexual. El resto proceden de países como Venezuela, Cuba, Camerún, Mauritania, El Salvador o Ucrania. Ruth Vázquez, abogada del Programa de Migraciones y Refugiados de Cruz Roja Baleares es una de los integrantes del equipo jurídico que les acompaña en este proceso. En el transcurso de 2019, en Baleares, unas 400 personas han solicitado protección internacional por motivos de persecución religiosa, disidencia política, pertenencia a grupo social determinado, orientación sexual, género o nacionalidad.

Said vive desde hace año y medio en Mallorca. Ahora mismo espera conocer la decisión de la Oficina de Asilo y Refugio sobre su solicitud. Simultanea dos trabajos, comparte piso con amigos y tiene pareja. «Nunca tengo miedo de la vida», contesta a día de hoy en un bar de Palma. Todo parece rodarle a este joven de 26 años pero ¿echa de menos Marruecos, su país? «Si no me aceptan como soy, yo no voy a aceptarlos a ellos», contesta sin titubear.

En Marruecos, las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo se castigan con penas que oscilan entre los 6 meses y los 3 años de prisión en función del artículo 489 de su Código Penal. En 2017, el Ministro de Derechos Humanos Mustapha Ramid afirmó sobre este colectivo que «vivimos en Marruecos, si seguimos hablando de los homosexuales les daremos valor y son basura». Sí, lector, vuelva unas palabras atrás y lea de nuevo: el titular de la cartera de Derechos Humanos del país calificó de «basura» a seres humanos.

La abogada Ruth Vázquez asegura que la situación es igual de grave en lugares como Ucrania. El departamento jurídico de Cruz Roja trata el caso de un solicitante de asilo procedente de este país, acosado desde la infancia. Una niñez marcada por las vejaciones -le llegaron a echar del colegio porque le gustaban los niños- culminó con una violación grupal a manos del ejército prorruso. A día de hoy, explica Vázquez, ha conseguido llevar una vida normal con su pareja en la isla. Tramita la solicitud y ambos esperan la resolución.

La letrada Vázquez asegura que de 10 solicitudes, prosperan una media de tres. El trámite para la petición de protección internacional puede iniciarse tanto en el país de origen como en el de destino, aunque suele darse en este último. Este será el primer paso de un proceso que se dilatará en el tiempo, en el que el solicitante deberá elaborar un «relato de vida» que contenga su historia. Existen diversas interpretaciones según el país. En España, la Oficina de Asilo será más receptiva a dar el visto bueno a la petición si la homosexualidad se considera un delito en el país de origen y además se aplican las condenas. Además, el solicitante debe encontrarse en situación de persecución. También habrá que aportar un informe del país que contenga el trato a este colectivo.

Said capeó bien el tema en la infancia, que recuerda como «tranquila y feliz». Era el niño pequeño de 8 hermanos, mimado por 4 hermanas y su madre. Se empezó a sentir diferente a sus amigos a los 12 años. «Pasé el instituto intentando controlar lo que me ocurría, hasta que encontré una salida en Internet», recuerda. Así, empezó una relación a distancia con otro joven en Rabat.

Todo estalló tras una clase de Educación Física, cuando rondaba los 18 años. «Dejamos los móviles a un compañero para que nos lo guardase. Él, a cambio, los miró y descubrió mis fotos con mi entonces pareja. Se las envió a su propio teléfono y se las mostró a todo el Instituto», relata.

Ahí arrancó la pesadilla. Al día siguiente, sus compañeros empezaron a llamarle «maricón», lo perseguían y le lanzaban piedras. Incluso llegaron a amenazarle con dos cuchillos para robarle el móvil. Dejó de ir a clases y huyó a Rabat con su pareja. Pero tras dos semanas, regresó a casa. Empezaron las palizas de su hermano mayor, que no entendía porqué Said había cambiado su comportamiento. Tras un periodo de reclusión, Said confesó a su familia su homosexualidad. Su padre no lo entendió pero, a diferencia de su hermano, no le tocó ni un pelo.

Said no olvida los cuatro meses que pasó en el centro de internamiento de Melilla. «Dormía en una habitación con 45 personas. La comida, ni a un perro se la darías», recuerda. El que había sido el niño pequeño mimado de una familia de clase trabajadora pero sin apuros económicos, no paró hasta colarse en un camión rumbo a España. Se escondió en los plásticos del techo a las 3 de la madrugada y no se movió hasta que el vehículo le dejó en Motril a las 6 de la tarde. De ahí, pasó por varias ciudades, tirando de contactos, hasta que llegó a Mallorca.

Said espera la respuesta de la Oficina de Asilo. No piensa en lo que puede ocurrir. Trabaja y habla español casi perfectamente sin haber pisado una clase. Da gracias infinitas a su abogada y a la Cruz Roja. Y, tras buscar la mirada cómplice de su amiga del alma española, sentada a a su lado, ni lo duda. «Nunca tengo miedo a la vida», recuerda.

lunes, 10 de junio de 2019

#hemeroteca #lgtbifobia #testimonios | Resistencia o asilo, la lucha LGTB en Marruecos

Imagen: El Salto / Aaron y Mohammed
Resistencia o asilo, la lucha LGTB en Marruecos.
La comunidad gay, lesbiana y trans marroquí enfrenta vulneraciones de derechos y violencias múltiples procedentes de la ley, la familia, la policía o los medios de comunicación. Algunas resisten desde la clandestinidad y otros solo ven el asilo como salida.
Víctor Yustres / Victòria Oliveres / Sònia Calvó Carrió | El Salto, 2019-06-10
https://www.elsaltodiario.com/lgtbiq/resistencia-asilo-lucha-lgtb-marruecos

En Rabat, dos equipos de fútbol femenino se preparan para el partido. Celia calienta con sus compañeras en mitad del campo. Lleva el pelo muy tenso, recogido en un moño, y tiene actitud seria y concentrada porque sabe que ese partido es decisivo. Tiene 23 años y es del sur de Marruecos, de un minúsculo pueblo amazigh. Antes de empezar, se acerca a la banda del campo donde está Lilia, de 31 años. Ella es profesora, de Tetuán, pero vive en Rabat desde hace años. Lilia quiere darle un beso para animarla, pero se contiene y termina dándole un abrazo largo, de los que van más allá de la piel. Quiere irse de Marruecos con ella e irse a vivir a Ámsterdam, pero aún no se lo ha dicho.

Celia y Lilia son pareja desde hace un año, pero lo mantienen en secreto por miedo. Por esta misma razón, ellas y la mayoría de testigos del reportaje utilizan nombres ficticios. Marruecos es uno de los 70 países en el mundo que criminaliza la homosexualidad: el artículo 489 del Código Penal marroquí, herencia de la jurisdicción colonial francesa, castiga las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo con penas de entre seis meses y tres años de prisión, y multas de hasta 1.200 dirhams (más de 100 euros). También las personas trans sufren violencias y exclusión social.

La persecución de la comunidad LGBTI en Marruecos se enmarca en un contexto político de represión y vulneración sistemática de los derechos humanos. “A pesar de que hay elecciones y diferentes partidos, Marruecos es un régimen autocrático, una dictadura con una concentración de poderes en la monarquía y unas pocas élites”, afirma Laura Feliu, profesora de Relaciones Internacionales de la Universidad Autónoma de Barcelona y experta en el mundo árabe. La criminalización del colectivo LGBTI, según Feliu, forma parte de un engranaje de control social del régimen para castigar conductas que se consideran contrarias al sistema. “Para mostrar su poder, el régimen marroquí necesita ejercer control: control patriarcal, de la juventud, de la familia, de la sociedad... Es importante esta represión para el mantenimiento del statu quo”, añade la investigadora.

El peso de la familia
“Mis padres descubrieron que era homosexual porque vieron una entrevista en vídeo que publicó un diario en las redes cuando colaboré en una campaña por los derechos LGBTI”, explica Youb, un joven de 22 años residente en Rabat pero originario de Agadir, la capital de la región de Souss-Massa, en el suroeste del país. “Aunque hablé a cara cubierta, se podía reconocer mi voz y mi ropa. Durante meses sufrí malos tratos psicológicos por parte de mi familia: me trataban como un despojo y no me querían ayudar económicamente, aunque dependía de ellos para sobrevivir”, explica.

A Mohammed, un joven de 24 años procedente del norte de Marruecos, su hermana le encontró en el móvil conversaciones y vídeos con otros chicos y le dijo que no dejaría más a sus hijos con un “zamel” (mariquita) como él. Estuvo vigilando durante meses y le ofreció dinero para que se fuera a la cama con una chica. “Por suerte no se lo dijo a mi madre, porque no lo habría soportado; me habría echado de casa”, afirma. Le escucha con atención su pareja, Aaron, un joven de 22 años originario de Meknès, una ciudad imperial ubicada a 130 kilómetros de Rabat. Él sí que explica más abiertamente a sus amigos que es homosexual, pero tampoco se lo quiere decir a sus padres.

La familia tiene un peso importante en Marruecos y, según afirman los testigos entrevistados, puede convertirse en correa de transmisión de la LGBTI-fobia. “La presión para adecuarse a la norma y la vigilancia del Estado hacen que las familias tengan que demostrar que están en concordancia con los valores asignados por la sociedad por miedo a ser señaladas”, afirma Laura Feliu.

El papel de la policía y los 'mass media'
La noche del 31 de diciembre de 2018, Chafiq, de 33 años, fue detenido por la policía cuando había sufrido un leve accidente de tráfico mientras viajaba en coche. Cuando los agentes vieron que iba vestido y maquillado de mujer, le forzaron a salir violentamente del vehículo y le humillaron ante una multitud. Además, hicieron fotos de su documento de identidad y al día siguiente corría toda su información por las redes sociales.

Este es un ejemplo reciente de la violencia policial ejercida contra personas de sexualidades e identidades de género no normativas en Marruecos. “La policía marroquí humilla y pega a la gente”, afirma la Lilia, que conoce varios casos de violencia física e incluso sexual por parte de policías y confiesa haber sufrido durante meses un seguimiento policial por haber asistido a actos por los derechos LGBTI.

Los medios de comunicación también hablan de hechos relacionados con personas homosexuales o trans de una manera sensacionalista. “Solemos ver titulares como ‘La tragedia de ...’ o ‘Enganchan un homosexual a ...’. Siempre con connotaciones negativas”, afirma Mohammed. “Se trata como un escándalo y se avergüenza a la víctima; en pocas ocasiones se amplía el foco para hablar de derechos”, añade.

En algunos medios se da voz también a supuestas personas expertas que hablan utilizando prejuicios y falsas visiones científicas. “Vi un debate en la televisión nacional en el que una psicoanalista hablaba sobre el hecho trans como si fuera una enfermedad y se dirigía a una mujer trans como si fuera un chico, diciéndole que estaba enferma y que la gente como ella no merecía vivir”, recuerda Lilia. “Esto puede hacer que la sociedad se ponga en contra de las personas LGBTI si oyen argumentos de una supuesta experta; es muy peligroso”, alerta.

Estigma y exclusión social
El estigma se acentúa sobre los hombres gais con más pluma, ya que son más visibles. “La sociedad marroquí, como la mayoría de sociedades, es muy patriarcal. Por eso, cuando los hombres no demuestran su virilidad y son considerados afeminados, la violencia y la exclusión social que sufren es aún más fuerte y la viven en la familia, en la escuela y el espacio público”, afirma la socióloga marroquí Safae El Hadri.

En el caso de las personas trans, la situación es más dura, sobre todo si no se ajustan a los patrones binarios de hombre-mujer. “Tengo amigas trans que toman pastillas de testosterona o anticonceptivos para hormonarse, ya que no tienen apoyo médico”, explica Lilia. “Tampoco reciben ninguna ayuda psicológica o familiar, y tienen dificultades para encontrar trabajo, por lo que muchas acaban dedicándose a la prostitución para sobrevivir. Me gustaría tener su coraje y su fortaleza”, añade.

Doble vida y espacios de seguridad
Lina tiene 45 años, es del norte de Marruecos y es lesbiana. Tiene una vida profesional exitosa como dirigente de una empresa de construcción y un estatus social elevado, pero sus relaciones personales las mantiene en el ámbito privado. “En este país, las personas homosexuales tenemos una doble vida: una pública y otra puertas adentro. Nos escondemos en casa para poder expresarnos libremente”, explica. “Mis amigas y yo, como mujeres, si queremos organizar una fiesta o tener un momento de ocio, no salimos a los bares ni a la calle, porque se nos juzgaría. Hemos tenido la necesidad de crear espacios de seguridad”, detalla.

Esta actitud diferenciada en el espacio público y el privado también marca la relación de Mohammed y Aaron. “Fuera de casa nunca nos cogemos de la mano ni nos mostramos afecto —afirma Aaron—, de hecho, si noto que alguien nos mira sospechosamente empiezo a decir ‘colega’ o ‘tío’ para aclarar que tenemos una relación sólo de amigos”.

Ante la hostilidad en el espacio público, la comunidad LGBTI busca espacios de seguridad para relacionarse. Además de las casas, también algunos bares, cafeterías, calles o hammams (baños públicos) se convierten, de manera discreta, en lugares de encuentro, relación y cortejo. También las aplicaciones de citas y las redes sociales se han convertido en una vía para conocer gente, aunque “hay que tener cuidado, porque hay personas que se hacen pasar por otros para robar fotos o vídeos y luego chantajear”, dice Mohammed.

Resistir en la clandestinidad
Ante la represión, hay quien resiste y se organiza para denunciar la homofobia y la transfobia. A partir del Movimiento 20 de febrero (impulsor de la Primavera Árabe marroquí de 2011), han aflorado diversos colectivos (no legales) y asociaciones (legalizadas por el Estado) que defienden los derechos humanos y las libertades. Aswat y Akaliyat son los principales colectivos que denuncian las agresiones contra la comunidad LGBTI en el país, ofrecen apoyo legal, psicológico o médico y hacen campañas de sensibilización, mayoritariamente de forma clandestina para evitar represalias. “Hacemos campañas a través de las redes sociales, seguimos los casos de agresiones o detenciones y nos ponemos en contacto con la red de abogados, médicos o psicólogos que nos pueden ayudar”, explica Oussama Borouja, presidente de Akaliyat.

También existen asociaciones legalizadas como MALI, un movimiento universal, laico y feminista que defiende especialmente los derechos de las mujeres y de la comunidad LGBTI. “Hay que movilizarse y tejer alianzas con el colectivo LGBTI, solo así avanzaremos también con el resto de derechos”, afirma Sara Aouni, miembro de MALI. “Por eso, nosotros también salimos el 17 de mayo, Día Mundial contra la Homofobia y la Transfobia, a manifestarnos ante el Ministerio de Justicia y del Ministerio de Sanidad para pedir al Estado que abole el artículo 489 y deje de considerar la homosexualidad como una enfermedad”, añade.

Activistas LGBTI y por los derechos humanos se enfrentan a menudo a seguimientos policiales y acoso por parte del poder. “La policía secreta se presentó en casa de mi familia cuando quisimos legalizar Akaliyat”, explica Borouja. “Hay que asumirlo y seguir. Si no, nunca hablaremos de nuestros derechos”.

El asilo como salida
Ante la imposibilidad de vivir libremente su vida, algunas personas LGBTI se plantean marchar de Marruecos y pedir protección internacional en otros “No es fácil dejar tu país, la familia, los amigos... No nos sentimos ciudadanos respetados aquí, pero el asilo lo dejamos como última alternativa. Mientras tanto, hay que cambiar mentalidades”, afirman Mohammed y Aaron. Lina comparte esta visión: “Si todos los que sufrimos injusticias nos vamos, ¿qué cambio habrá? Si no resistimos y concienciamos la población desde dentro, no mejoraremos nuestros derechos”. Oussama también recuerda que irse del país no es fácil, ya que la solicitud solo se puede hacer en la frontera o en el país de acogida. “O accedes a Ceuta y Melilla y pides la protección internacional allí o necesitas un visado por el país en cuestión, ingresos, una cuenta bancaria... Hay muchos que necesitan visado y no tienen los medios”, apunta el activista.

Por Celia y Lilia, la situación es insostenible. “Si ahora me dieras la posibilidad de marcharme con mi pareja, la aceptaría al instante, sin llevarme nada”, explica Celia. “Aquí no me siento segura ni puedo vivir la vida que quiero. Solo respiro, miro y me callo. Actualmente me siento así”.

*Este reportaje se ha realizado en el marco de las becas DevReporter, con la contribución financiera de la Unió Europea. El contenido de este documento es responsabilidad exclusiva de la Directa, medio que ha publicado el reportaje original en catalán.

martes, 30 de abril de 2019

#hemeroteca #lgtbifobia | Cárcel y persecución para homosexuales a menos de 20 kilómetros de España

Imagen: El País / Violet y Samira, nombres ficticios, pareja de lesbianas refugiadas en Melilla
Cárcel y persecución para homosexuales a menos de 20 kilómetros de España.
El Código Penal marroquí castiga las relaciones entre personas del mismo sexo con hasta tres años de prisión. Melilla es uno de los principales destinos de paso entre las personas LGBTI que huyen a pie.
José Ignacio Martínez Rodríguez | El País, 2019-04-30
https://elpais.com/elpais/2019/04/22/planeta_futuro/1555935260_673996.html

Youssef (nombre ficticio) apura su mojito antes de dar una respuesta. “¿Qué si alguna vez diré a mi familia que soy gay? No, nunca. Soy hijo único. Preferiría decir a mis padres que he matado a alguien a que soy homosexual. Lo primero lo verían como un error, algo que podría subsanar con un tiempo en la cárcel. Lo segundo no me lo perdonarían jamás”, afirma tajante. De 25 años, figura delgada y vistoso flequillo tupido, Youssef nació y vive en Marrakech, una de las ciudades más grandes y cosmopolitas de Marruecos.

Pero a este joven le gustan los hombres en un mundo en el que ser gay no está permitido. “Creo que la única forma de no tener problemas es usar Tinder, Grindr o Growlr. Los utilizo para conocer gente nueva. Soy homosexual. Y no es un error. Nadie va a cambiar eso. Es simplemente que soy así, aunque tenga que vivir sin mostrarlo en público. Porque aquí existe una hipocresía grande. A los extranjeros homosexuales se les permite venir en pareja, pasear por la calle... Pero a nosotros, que somos de aquí, no. Nos meten en la cárcel”, asegura.

Youssef, como tantos otros, teme las consecuencias que pueden derivar del artículo 489 del Código Penal marroquí, que castiga las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo. Las penas van desde los seis meses hasta los tres años de prisión y una multa de hasta 1.000 dirhams (unos 100 euros). El juez tiene la facultad discrecional de fijar e individualizar la pena, para lo cual tendrá en cuenta, de un lado, "la gravedad de la infracción" y, de otro, las "circunstancias personales del individuo". No existe una lista explícita de circunstancias atenuantes, sino que corresponde al magistrado su apreciación y motivación. Según el Informe de Procuraduría de 2018, en 2017 fueron perseguidas por su condición de homosexual 197 personas en Marruecos. En el momento de la presentación del informe, en junio del pasado año, todavía había 137 casos abiertos por este mismo delito.

Youssef dice que nunca nadie le ha visto con otro hombre. “Creo que será más difícil cuando llegue una edad en la que se supone que me tengo que casar. Entonces tendré un problema porque voy a tener dos opciones: la primera, por la que opta mucha gente, será fingir que soy heterosexual y vivir una vida ‘fake’ para que nadie me cuestione. La segunda, será ir a otro país y vivir allí como yo quiera, lejos de donde he crecido. Y realmente no me apetece”.

Esta reflexión se repite en personas de otros barrios de Marrakech, por todo el país e incluso hay marroquíes que arrastran esos problemas cuando salen de la frontera. “En Marruecos y en el Magreb se viola la libertad en materia de identidad de género y orientación sexual, que son Derechos Humanos, tanto a nivel ciudadano y social como desde el Estado”, denuncia José María Núñez, presidente de la Fundación Triángulo, una ONG que trabaja en varios países de la región con la financiación de la Agencia Extremeña de Cooperación (Aexcid).

“La homosexualidad en Marruecos es tabú; hay mucha homofobia”, afirma la activista Betty Lachgar. “Hay dos maneras paralelas de combatirla: luchar contra la ley, por un lado, y contra la opinión pública, por el otro”, dice convencida. Lachgar vive en una vivienda de tres plantas en un popular barrio de Rabat, la capital marroquí, y en las paredes se ven banderas y carteles de diversas proclamas sociales. Es cofundadora del Movimiento Alternativo para las Libertades Individuales (MALI) y una de las activistas marroquíes de más recorrido internacional. Ella también, como Youssef, habla de hipocresía. “También pasa con los colectivos que nos dedicamos al activismo LGTBI. Las autoridades saben que intentamos cambiar las cosas, que estamos en contra de la ley y todo lo que hacemos, pero no nos permiten legalizarlos”, explica.

Chafiq, que como Youssef vive en Marrakech, no ha tenido tanta suerte. Su historia se hizo viral el pasado diciembre, cuando volvía de celebrar el fin de año con algunos amigos. Entonces, al volante de su coche, tuvo un pequeño accidente con una motocicleta. “Seguí conduciendo, pero unos metros más adelante decidí dar la vuelta para ver qué había pasado”, recuerda. Fue la peor decisión de su vida. Chafiq iba vestido de mujer, con un traje morado ceñido, unos tacones altos y una vistosa peluca morena. “Cuando llegué ya estaba allí la policía. Fueron ellos los que me sacaron del vehículo para ridiculizarme, me humillaron, me esposaron, me llevaron a la comisaría y después difundieron mis datos por Internet y también a diferentes periodistas”.

Chafiq, que se define como una mujer encerrada en el cuerpo de un hombre, reconoce que se viste con ropa femenina desde hace mucho tiempo, pero hasta el pasado 31 de diciembre había llevado una vida admirada por familiares y amigos. Sirvió durante algo más de una década en las fuerzas armadas marroquíes y, cuando finalizó su servicio, encontró un buen empleo en una clínica dental que le permitía llevar una vida cómoda. El accidente con la moto lo cambió todo. “Después de la difusión de los vídeos ya nada fue como antes. Mis vecinos me reconocieron, me insultaban por la calle... Mi madre entró en shock. Fue algo catastrófico”, resume. Pese a que el Gobierno marroquí expedientó a los agentes que lo humillaron, el daño, afirma Chafiq, ya estaba hecho.

Una necesaria huida
Como Chafiq, hay personas que optan por pedir asilo en países europeos desde Marruecos, aunque los procesos burocráticos suelen eternizarse y no siempre desembocan en un resultado positivo. Pero hay otras que, asfixiadas por la persecución, por el estigma o por el rechazo, deciden huir a pie. Desde 2009, cuando se reconoció la persecución LGTBI como justificación para solicitar asilo en España, los demandantes por esta cuestión suben cada año de manera significativa. Aunque el Ministerio del Interior no desglosa las peticiones de asilo según el motivo, la agencia de Naciones Unidas para los refugiados, Acnur, sostiene que entre las nacionalidades con más demandas está la marroquí.

A Said nadie puede darle lecciones de dignidad. Vive desde hace cuatro meses en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Melilla, junto a otras 700 personas, frente a un campo de golf y a la valla que separa España de Marruecos. “Yo estoy aquí por todos los problemas que he tenido con mi familia en mi país por ser gay”, afirma.

De 20 años, nació en una pequeña población al sur de Nador, una ciudad a unos 10 kilómetros de la frontera de Melilla. “Ya he solicitado formalmente una petición de asilo, pero todavía no han resuelto nada”, dice con resignación. Después recuerda cómo era su vida en Marruecos. “No tenía empleo fijo, pero me ganaba la vida con diferentes trabajos. Me iba bien. Un día, mi hermano me vio con mi novio en casa y todo se torció. Me dio una paliza terrible. También se lo dijo a mi padre. Fueron a por mi novio, que ahora mismo está en la cárcel, y yo tuve que irme de allí. Ellos ya no me aceptan. Mi madre sí, pero ellos dos no”. Y, mientras habla, enseña las fotos de las heridas que le produjeron aquellos golpes, de las que ya solo quedan un par de cicatrices, paradójicas herencias familiares.

Por la facilidad para comprar un pasaporte falso, para atravesar la frontera infiltrado entre las 30.000 personas que pasan diariamente de Marruecos a Melilla, esta ciudad autónoma se ha convertido en refugio de la gente que huye de horrores como los que cuenta Said. Primero, en la propia frontera o ya en suelo español, piden asilo en territorio. Luego manifiestan que necesitan protección internacional. Después han de responder un cuestionario y realizar una entrevista en la que deben estar presentes un abogado y un traductor. Por último, para una primera acogida, las autoridades los mandan al CETI, donde deben esperar una respuesta. “Pero a nosotros, los marroquíes, tardan mucho en contestarnos. Los sirios o palestinos se van enseguida. A nosotros nos dejan aquí varios meses. No entiendo por qué”, protesta Said.

“Los solicitantes de asilo por cuestiones de identidad sexual denuncian que, en Marruecos, han sido testigos desde palizas hasta asesinatos por honor”, confirma Rafael Robles, presidente de la Asociación Melillense de Lesbianas y Gais (Amlega). Este colectivo, que trabaja con migrantes con proyectos como el Observatorio Melillense contra el odio LGTBI, cifra en 50 las personas que en esta ciudad piden cada año asilo por cuestiones de identidad de género. “Ya en Melilla, los chavales nos trasladan las trabas que se encuentran en el ambiente familiar, como la imposibilidad total de visibilizar su homosexualidad. Algunos de estos solicitantes de asilo, además, provienen de Nador, por lo que su pesadilla continúa incluso cuando han atravesado la frontera ya que tienen que seguir viendo a sus familias casi a diario”, afirma.

Violet y Samira (nombres ficticios) son dos de esas personas que pasaron por la frontera con pasaportes falsos. Ahora, en Melilla, ni se sueltan las manos ni dejan de sonreír. Van a casarse dentro de muy poco. Pero a su boda no asistirán invitados, ni apenas amigos, ni habrá un gran festejo ni un copioso banquete. Violet y Samira tuvieron que huir de Casablanca por ser lesbianas. “La policía nos pilló juntas y se lo dijeron a nuestras familias. Entonces los insultos comenzaron a ser constantes. Me decían: tú eres lesbiana, una puta. No nos gustas”, recuerda Violet. Pese a que hasta 2016 no se juzgó a las primeras mujeres por lesbianas y con sentencia absolutoria incluida, para Violet y Samira la huida se convirtió en su única opción de vida. La presión social, explican, pudo en su caso mucho más que las leyes.

Una realidad penada y perseguida en 70 países
Mohamed (nombre ficticio) es un activista marroquí que está a punto de registrar otra asociación de respeto a las libertades sexuales. “Aquí nadie lucha por obtener derechos como el matrimonio o la adopción, sino por sobrevivir, por conseguir ser libres y no ser criminalizados”, dice tajante. Pese a lo retrógrado del fondo de la afirmación, no parece serlo tanto si se compara con otros países. El nuevo informe Homofobia de Estado 2019, de la Asociación Internacional de Gays, Lesbianas, Bisexuales, Transexuales e Intersexuales (ILGA por sus siglas en inglés) pinta un panorama todavía algo desalentador en el mundo. Hasta 11 naciones castigan las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo con la pena de muerte y, en otras 26, la condena máxima por estos actos puede ir desde los 10 años de prisión hasta cadena perpetua. El mismo organismo califica, además, como “sumamente peligroso” la expresión de la diversidad sexual en los países del Magreb y alertó el pasado año de la presión creciente sufrida por las minorías sexuales debido "al incremento de la influencia y el control del movimiento islámico".

domingo, 13 de enero de 2019

#hemeroteca #lgtbifobia | Un travesti marroquí busca refugio en Europa tras ser descubierto y humillado por la policía

Imagen: Público / Chafiq Lafrid
Un travesti marroquí busca refugio en Europa tras ser descubierto y humillado por la policía.
Cuando regresaba de una fiesta de fin de año, Chafiq Lafrid, de 33 años, tuvo un leve accidente de tráfico en el centro de Marrakech pero no quiso parar en el lugar del suceso, lo que provocó la intervención de la policía para echarle el alto.
Mohamed Siali · EFE | Público, 2019-01-13
https://www.publico.es/sociedad/travesti-marroqui-busca-refugio-europa-descubierto-humillado-policia.html

Un hombre marroquí travestido, maltratado recientemente por agentes de policía en Marrakech, que desveló su identidad ante toda la sociedad, quiere ahora pedir asilo en un país europeo a fin de "vivir como quiere" sin verse obligado a cambiar de "manera de ser".

El suceso se remonta a la noche del 31 de diciembre. Cuando regresaba de una fiesta de fin de año, Chafiq Lafrid, de 33 años, tuvo un leve accidente de tráfico en el centro de Marrakech pero no quiso parar en el lugar del suceso, lo que provocó la intervención de la policía para echarle el alto.

"Paré el coche, pero no quise abrir la ventanilla porque iba vestido de mujer y tenía miedo de la gente que se había concentrado en el lugar, así que el policía rompió el cristal de la ventanilla del coche y me sacó a empujones", cuenta por teléfono a Efe desde Marrakech.

Agregó que en lugar de protegerle de la "muchedumbre", los agentes le hicieron fotos que difundieron junto a imágenes de sus propios documentos personales, que comenzaron a circular por las redes sociales.

Chafiq, originario de la ciudad de Juribga, en el centro del país, vive en Marrakech desde hace siete años y trabaja como administrativo en una clínica privada. "Este incidente me ha afectado muchísimo. He decidido irme de todas maneras a un país europeo que respete mi opción sexual. Soy así de siempre y no puedo cambiar de forma de ser", precisó el hombre que sirvió también en las Fuerzas Armadas Reales durante once años.

Chafiq declaró sufrir daños psicológicos y físicos a raíz del incidente por lo que ha obtenido una baja de médica de un mes. "Ni a un criminal se le trata así. Mi familia no sabía de mi orientación sexual y ahora está conmocionada", subrayó.

Las fotos y vídeos de Chafiq, con un vestido de noche azul mientras era empujado por agentes de seguridad y recibía insultos de los transeúntes, han circulado de forma masiva por las redes sociales y las aplicaciones de comunicación.

Sanciones disciplinarias contra los cuatro agentes
La Fiscalía acusó al hombre únicamente por intento de fuga en accidente de tráfico, mientras que la Dirección General de Seguridad Nacional (DGSN) ha dictado sanciones disciplinarias contra cuatro oficiales que intervinieron en el suceso por atropello a su intimidad.

Según un comunicado de la DGSN, los cuatro agentes, dos de ellos de alto rango, han sido castigados con medidas que llegan hasta la suspensión temporal de sus funciones por "no tomar las medidas necesarias para proteger los datos personales" de una persona bajo custodia policial.

La dirigente del Movimiento Alternativo de Libertades Individuales (MALI), Betty Lachgar, explicó a Efe que su organización está orientando a Chafiq para que consiga salir de Marruecos, y ha comenzado por ayudarle a obtener un pasaporte, además de ayudarle a "gestionar sus contactos con la prensa".

"Millones de personas han visto el vídeo. Ni siquiera se puede cambiar de barrio porque es propietario de la casa en la que vive y no tiene otra adonde ir", precisó Lachgar, que añadió que Chafiq no es un militante, sino que hasta el incidente desconocía que hubiera en Marruecos un movimiento de defensa de los LGTB.

La homosexualidad está criminalizada en Marruecos por el artículo 489 del Código Penal que castiga con una pena de entre seis meses y tres años a "quien cometa un acto impúdico contra natura con un individuo de su mismo sexo", y también recibe una gran reprobación de la sociedad y de sectores políticos conservadores.

El travestismo, sin embargo, no está contemplado en ningún artículo legal.

Los tribunales marroquíes emiten condenas contra quienes atacan a los homosexuales para enviar el mensaje de que la Justicia es la única parte con competencia si se produce algún tipo de perturbación social.

En agosto de 2015, por ejemplo, el Tribunal de Primera Instancia de la ciudad de Fez, en el centro del país, condenó por "violencia y daño intencionado" a cuatro meses de cárcel a dos jóvenes que trataron de linchar a un hombre travestido en medio de una multitud.

El por entonces ministro de Justicia el islamista Mustafa Ramid defendió que los agresores fueran procesados pero al tiempo exhortó a los homosexuales a que dejasen de "provocar a la sociedad".

En agosto de 2017, Ramid, en su actual cartera de Derechos Humanos, calificó de "basura" a los homosexuales en una conversación con periodistas que al parecer no sabía que estaba siendo grabada.

sábado, 12 de enero de 2019

#hemeroteca #lgtbifobia | La humillación de ser travesti en Marruecos y que la policía lo difunda

Imagen: El País / Detención de Chafiq Lafrid
La humillación de ser travesti en Marruecos y que la policía lo difunda.
Un hombre que circulaba vestido de mujer al sufrir un accidente busca refugio en Europa después de que varios agentes revelaran su identidad.
Francisco Peregil | El País, 2019-01-12
https://elpais.com/internacional/2019/01/11/actualidad/1547235283_088310.html

Chafiq es un marroquí de 33 años que desde hace dos semanas solo se atreve a desplazarse a escondidas por las calles de Marrakech, la ciudad donde trabaja. Vive como un apestado desde que sufrió un accidente a las 2:30 en Nochevieja, cuando venía de una fiesta. Lucía un vestido azul de mujer, con la espalda descubierta. La policía lo sacó del coche, un grupo de hombres se reunió alrededor de él para insultarle. A Chafiq se le ve esposado, con las manos a la espalda, descalzo, mientras varios medios digitales filmaban la escena y varios transeúntes lo insultaban. Los vídeos circulan por las redes sociales. “Los ha visto todo el mundo”, se lamenta Chafiq en conversación telefónica desde Marrakech. “Pero lo peor de todo es que varios agentes tomaron fotos de mi documento de identidad y lo difundieron en las redes”.

Chafiq venía de celebrar la llegada del nuevo año en un hotel de Marrakech. Desde que era pequeño le gustaba disfrazarse de mujer y esa noche también lo hizo. Ni sus padres ni su hermano sabían nada hasta ahora de su inclinación sexual, comenta. Tampoco los compañeros de la clínica donde trabaja como administrativo. Como tanta gente en Marruecos, donde la homosexualidad se castiga con penas de hasta tres años de prisión, Chafiq llevaba una doble vida. Consiguió mantenerla en secreto también durante los 11 años en que sirvió en las Fuerzas Armadas. Hasta esta Nochevieja.

“Fue un simple accidente de circulación con un motorista”, relata Chafiq. “En principio, yo continué circulando con el coche, pero había un embotellamiento y decidí regresar al lugar del accidente. Me sorprendí porque vi a mucha gente que rodeaba mi coche. Tenía miedo de salir. Yo quería, ante todo, proteger mi vida”.

Chafiq no abrió la puerta y la policía rompió la ventana delantera y lo sacó por ella. “Todo el mundo filmaba y me insultaban. Era humillante. Después me llevaron a una comisaría y allí fue la catástrofe. Fotografiaron mi carné de identidad y lo difundieron en diferentes redes, como si yo fuera un criminal. Después me dejaron partir. Y al día siguiente, por la mañana, recibí mensajes de mis colegas de trabajo que habían visto el vídeo y mi carné de identidad”.

La dirección general de la policía marroquí, en un hecho sin precedentes, ha anunciado sanciones para cuatro agentes de la prefectura de policía de Marrakech involucrados en la difusión de los datos. Pero el daño ya está hecho. “Lo peor de todo es el daño que se le ha hecho a mi familia. Estoy sufriendo mucho por ellos, quiero dejarlos al margen de todo esto que me está pasando. Cuando vio el vídeo mi madre perdió el conocimiento. Todo el mundo sabe ya donde vivo y me reconoce por la calle. Tengo miedo y me gustaría que algún país de Europa me acoja. Mi sueño es vivir en un país donde se respeten los derechos humanos. La activista Betty Lachgar me está ayudando a conseguirlo”.

Betty Lachgar, portavoz del Movimiento Alternativo por las Libertades Individuales (Mali) explica: “En Marruecos una persona que sea travesti o trans, depende como él se considere, homosexual o no... debe esconderse siempre. Pero lo peor que te puede suceder es la humillación que sufren muchas personas LGTB (Lesbianas, Gais, Trans, Bisexuales) cuando se revela en las redes su identidad. En un país como Marruecos es horrible. Es un país conservador y homófobo, de sociedad patriarcal. Chafiq no había pensado jamás en dejar Marruecos. Vivía relativamente bien, pero ahora toda su vida está arruinada: con su familia, en el trabajo, en las relaciones sociales…”

Lachgar señala que el artículo 489 del Código Penal marroquí que castiga “los actos licenciosos y contra natura con personas del mismo sexo” con penas de seis meses a tres años y multas de entre 20 y 100 euros, se aplica también a personas que las autoridades consideran "homosexuales en razón de su vestimenta”.

Chafiq nunca ha salido fuera de Marruecos. Pero ahora no sueña con otra cosa que emprender su vida en Europa.

Tres años de cárcel para los homosexuales
Los colectivos de derechos humanos en Marruecos no se cansan de pedir la derogación del artículo 489 del Código Penal que castiga con penas de hasta tres años las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo. Pero a veces las autoridades no se conforman con la dureza de la ley y filtran a los medios los datos personales de los detenidos.

En junio de 2015, por ejemplo, fueron detenidos por “exhibición impúdica” dos homosexuales que se besaron en la Torre Hassan, monumento en cuya explanada descansan los restos de Hassan II y Mohamed V, padre y abuelo, respectivamente, del actual monarca, Mohamed VI. El escarnio contra los dos detenidos consistió en revelar sus identidades y la dirección de sus domicilios, donde residían con sus padres. Decenas de personas acudieron ante sus casas para proferir gritos en contra de ellos.

Al año siguiente, en marzo de 2016, cinco hombres entraron en la casa de un homosexual que yacía en la cama con su pareja en la ciudad de Beni Melal, un municipio de 163.000 habitantes, a cuatro horas en coche desde Rabat. Después de golpearles los sacaron desnudos a la calle. Dos semanas después difundían las imágenes de la humillación pública por Internet. En un primer juicio, una de las víctimas fue sentenciada a cuatro meses de cárcel mientras a los agresores se les confiaba la libertad condicional. En una segunda vista, los jueces determinaron que las víctimas fueran condenadas con 3 y 4 meses de prisión condicional, con lo cual no irán a la cárcel, mientras que adjudicaron medio año de cárcel para dos de los agresores. Tras la sentencia decenas de vecinos se manifestaron en Beni Melal en defensa de los detenidos homófobos.

lunes, 31 de julio de 2017

#hemeroteca #homofobia | Ser gay en Marruecos (carta abierta a Empar Moliner)

Imagen: Google Imágenes / Empar Moliner
Ser gay en Marruecos (carta abierta a Empar Moliner).
M. Rivera De la Cruz | El Español, 2017-07-31
http://www.elespanol.com/opinion/columnas/20170730/235356468_13.html

Señora Moliner, leí asqueada y estupefacta el artículo en el que aseguraba que ser catalán en España es como ser gay en Marruecos. Intento entender qué le empujó a escribir semejante barbaridad, y como creo que la maldad es hija de la ignorancia, voy a contarle una historia: sucedió en la ciudad marroquí de Beni Melal, en la primavera pasada.

Cinco hombres entraron en una casa en la que se encontraban Abdelaziz y Abadalá, una pareja homosexual, y les propinaron una paliza. Luego, desnudos ambos, los arrastraron hasta la calle, donde una turba siguió golpeándoles. El caso acabó en los tribunales. En un primer juicio, los agresores fueron condenados a penas menores que no implicaban ingreso en prisión. Las víctimas, sin embargo, pasaron cuatro meses en la cárcel y tuvieron que pagar una multa. Habían cometido un delito. Eran gais, y el artículo 489 del código penal de Marruecos dice que la homosexualidad se castiga con la cárcel. Hay en el país muchas historias parecidas a la de Abdelaziz y Abdalá, como la que me contaron hace años de un adolescente al que sorprendieron besándose con un compañero de instituto: los chicos de su clase les pegaron a los dos. Luego, uno de los chiquillos se encontró la segunda parte del infierno cuando su padre lo dejó medio muerto de una paliza: se había convertido en una vergüenza para su familia. Por eso lo echaron de casa y acabó en la calle.

Ya ve, doña Empar, a costa de qué hace usted los chistes. ¿Cree que sucesos como los que acabo de contar mueven a la broma, a la gracieta, al chascarrillo? ¿De verdad necesita echar mano de la ofensa al colectivo homosexual para asegurarse las lentejas frotando la espalda del separatismo? Mire, doña Empar, hace tiempo que nos hemos acostumbrado a sus numeritos. Por mi parte, he llegado a observarlos con la piedad que dedico a las personas que se ven obligadas a convertirse en bufones de una idea para ganarse la vida. Lleva usted tanto tiempo viviendo de la causa que cada vez es más complicado sorprender en la nueva performance. Ya ha hecho de todo, desde insultar a troche y moche hasta quemar la Constitución, y es duro subir la apuesta: también los monos amaestrados tienen dificultad en aprender trucos nuevos para contentar al amo. Pero le pido, le suplico, que el próximo show para conservar sus prebendas no implique la burla a hombres y mujeres que arriesgan la vida por amar libremente. Deje en paz a personas cuyos sufrimiento no podemos imaginar ni usted ni yo. La frivolidad tiene un límite.

Siga usted bien.

miércoles, 14 de junio de 2017

#hemeroteca #lgtbifobia | España, asilo sexual de gais marroquíes: “Cuando escucho Marruecos pienso en suicidarme”

Imagen: El Español / Tony
España, asilo sexual de gais marroquíes: “Cuando escucho Marruecos pienso en suicidarme”.
Aumentan las solicitudes de refugio debido a la persecución y acoso que sufre el colectivo LGTBI en Marruecos. El último caso de violencia se dio hace una semana, cuando dos jóvenes fueron detenidos por mantener relaciones después de que la madre de uno los denunciara.
Sonia Moreno | El Español, 2017-06-14
http://www.elespanol.com/reportajes/grandes-historias/20170613/223478225_0.html

"Me gusta vestirme de mujer, pero en Nador no podía. Son muy cerrados y me iban a matar. Me cubría la ropa con una chilaba para que no me conocieran", recuerda Tony, como se hace llamar Tarek en España.

Tarek tiene poco más de 20 años y es de Nador (Marruecos), pero vive desde hace más de un año en un piso de acogida en Málaga. Huyó de Marruecos por una larga lista de motivos: "No podía vestirme como quería, me echaban de las cafeterías y restaurantes, no me daban trabajo, no podía ir a estudiar a ningún centro, me echaban del autobús, se burlaban de mí, me insultaban en la calle, la familia no me aceptaba... me han pasado muchas cosas muy malas. Si las cuento todas no voy a terminar". Cuando acudía a la comisaría a denunciarlo, "la policía se burlaba más de mí que la gente de la calle".

Su abuelo lo echó de casa. Sus vecinos insultaban a su padre y a sus hermanos. La mayoría del colectivo LGBTI marroquí oculta su condición sexual a la familia. En el caso de Tony solo lo sabe su madre. "Me trata como femenino, pero no me acepta todavía como gay". Habla con su hijo "a escondidas" porque tiene miedo. "Si el abuelo se entera, la puede echar también de la casa".

Ha sobrevivido en la calle, durmiendo debajo de un puente en su ciudad, en el norte de Marruecos. Le han robado y violado, no solo "yonquis de la calle"; en una ocasión un marroquí le engañó para llevarle a su casa. "Se hizo pasar por francés para que le indicara una dirección y me subí a su coche. Después me llevó a su domicilio y me retuvo hasta que conseguí escaparme", recuerda Tony.

Marroquíes LGBTI se juntan en España

Tony se gusta como mujer, se siente bien; por eso quiere mostrar su transformación e invita a El Español a acompañarle a visitar a un grupo de amigos homosexuales marroquíes en Sevilla, también refugiados en España por su condición sexual.

Casi una docena de jóvenes, incluida una lesbiana, se reúnen en la casa de uno de ellos para tomar té verde, bailar música árabe en el salón y reírse como cualquier chico de su edad.

A media tarde comenzó el cambio. Fuera pantalón de chándal, tenis y demás indumentaria masculina y deportiva. A Tony le lleva tiempo maquillarse, perfilarse los labios en rojo pasión y ponerse la peluca que le convierte en una morena de cabello largo y ondulado. Se enfunda un vestido negro y blanco bien ajustado al cuerpo, unas medias de cristal negras y unos zapatos con mucho tacón. Preparado para salir.

El grupo de amigos se desplaza en autobús. Está lleno de pasajeros, pero apenas nadie se sorprende de ver a un grupo de chicos homosexuales, dos de ellos vestidos de mujer. Muy diferente a su país. "Aquí, en España, no te insultan, no te mira nadie. Consideran la sexualidad como algo personal, privado. Hay alguna persona que a veces habla con otros y dice algo, pero si te hacen cualquier cosa, la policía te puede ayudar o la gente te defiende. No como en Marruecos".

Abuso extremo y violencia física

Los jóvenes coinciden y relatan ante la cámara que han sufrido situaciones de abuso extremo, incluida violencia física ejercida por familiares, rechazo reiterado y generalizado por parte de la sociedad y agresiones físicas en la calle.

Mientras vivió en Nador y durante mucho tiempo, Tony se preguntaba "¿por qué yo soy así? ¿Por qué yo soy así?", hasta que recibió tratamiento psicológico en España, primero en Melilla y después en Málaga. Desde los 7 años, cuando veía a los chicos sentía algo. "Siempre he sido así, ¿qué voy a hacer ahora, cambiar porque me lo dice un artículo?", se pregunta reflexionando sobre la ley de su país que penaliza las relaciones entre personas del mismo sexo.

Prisión para los homosexuales
Se refiere al artículo 489 del Código Penal de Marruecos, que castiga a "cualquiera que cometa un acto impúdico o contra natura con un individuo de su sexo" con penas de cárcel de seis meses a tres años y una multa de 20 a 100 euros, "a menos que el hecho constituya una acción más grave".

El último arresto se produjo la pasada semana, en pleno Ramadán, el mes sagrado en el islam. La Gendarmería Real detuvo el 5 de junio a dos jóvenes de 16 y 19 años en la localidad de Arekman, provincia de Nador, tras la denuncia de la madre de uno de ellos, que los sorprendió manteniendo relaciones sexuales en una casa abandonada cerca de la playa durante el ayuno. Según denunció la asociación marroquí Akaliyat, defensora de la comunidad gay, se enfrentan a los 3 años de cárcel penados por mantener relaciones teniendo el mismo sexo y al incumplimiento del ayuno en Ramadán sancionado con hasta seis meses de cárcel.

El Código Penal de 1962 se reformó globalmente en 2015, aunque el artículo que criminaliza la homosexualidad permanece a pesar de las críticas que recibe desde distintas organizaciones de defensa de los derechos humanos nacionales e internacionales y de los medios de comunicación occidentales.

Desde la independencia de Marruecos en 1956, más de 5.000 homosexuales han pasado por los tribunales por delitos relacionados con este artículo y actualmente hay ciudadanos cumpliendo condenas por su condición sexual. La organización LGBTI marroquí Aswat, de carácter clandestino, documenta que en tres meses se llegaron a producir hasta cuatro arrestos de ciudadanos que habían mantenido relaciones sexuales con personas de su mismo sexo.

Todos los colectivos LGBTI piden la derogación de este artículo. A éstos se unen personas conocidas en el mundo del arte, el periodismo y la cultura. Por ejemplo, el primer artista marroquí que reconoció públicamente su homosexualidad, el escritor y realizador Abdellah Taïa. En una entrevista con El Español explica que "no podemos pedir a un marroquí que cambié su mentalidad. Pienso que la mentalidad cambiará si el Gobierno marroquí se responsabiliza y protege a los homosexuales, cambiando la ley que los criminaliza". Salió de Marruecos joven y se "refugió" en el cine y la escritura, se construyó él "solo". "No tenía amigos homosexuales cuando era pequeño en los años 80. Transformé ese deseo de emanciparme y existir libremente como homosexual, y me cobijé en mi carrera", recuerda el intelectual.

Sin embargo, ahora los homosexuales se comienzan a agrupar en los colectivos LGBTI no legalizados por el Gobierno y se unen a los asociaciones pro derechos humanos delante de los tribunales cuando se juzga a marroquíes por su condición sexual.

El guardián del orden moral

Mustafa Ramid, a cargo del recién creado ministerio de Derechos Humanos, ha cerrado la puerta a todas las llamadas en favor de las libertades y los derechos individuales de los homosexuales. No recibe a las asociaciones que defienden las libertades personales y anunció en el diario ‘Akhbatal Yaoum’ que "Marruecos está decidido a rechazar todas las prácticas que atentan contra el orden moral, como la libertad sexual, las relaciones sexuales fuera del matrimonio y la homosexualidad".

Para el político, conocido como el guardián del orden moral, los vídeos donde se ven linchamientos a homosexuales, como los dos casos muy difundidos que ocurrieron en Fez y Beni Mellal, "atestiguan que la sociedad marroquí es muy conservadora y no tolera estas prácticas".

Para el escritor Taïa, está claro que "la homofobia existe en Marruecos". "Se continúa maltratando a los homosexuales, violándolos, linchándolos. Son actos horribles, que hace falta condenar. Y hay que pedir al Gobierno marroquí proteger a estos homosexuales aquí", reclama a las autoridades.

Sin embargo, según Ramid, el rey Mohamed VI no puede aceptar la homosexualidad como comendador de los creyentes, porque el monarca encarna la máxima figura religiosa del país. Esto dificulta una apertura tanto en el ámbito legal como social, porque avala la creencia de la mayoría de los marroquíes, que siguen considerando que la homosexualidad está prohibida por la religión.

Y esto precisamente molesta a muchos marroquíes homosexuales que se consideran igualmente musulmanes. Taïa pide que dejen de "utilizar la religión para criminalizar" y mantiene que él, además de ser homosexual, "representa los valores marroquíes", es musulmán, viste chilaba, come cuscús y bebe té, como cualquier otro ciudadano del país.

"Cuando escucho Marruecos pienso en suicidarme"
Al preguntarle a Tony si volvería a su país, no duda en contestar rápida y firmemente: "¿Y yo qué voy a hacer en Marruecos? No quiero volver a esa vida. Cuando escucho Marruecos, pienso en suicidarme". Ese día en que se le pasó por la cabeza terminar con su vida, tomó una mejor decisión; entró a Melilla y pidió la protección internacional.

Desde noviembre de 2013, cuando se aprobaron normas para la acogida de los solicitantes de protección internacional en Europa, los homosexuales perseguidos en sus países pueden solicitar asilo en Europa, siempre y cuando quede bien constatado que el demandante corre un verdadero peligro, y que se pruebe que el país del que proviene el solicitante realmente aplique las penas que contempla contra los homosexuales. Tres marroquíes, un argelino y dos malienses residentes en Marruecos solicitaron amparo al tribunal de Melilla solo dos meses después de la aprobación del reglamento europeo.

Además en estos últimos años el número de solicitudes de asilo han ido en ascenso. En 2016, Madrid atendió más de 150 peticiones de asilo sexual procedentes de Marruecos. A la organización Colega Madrid han llegado incluso funcionarios marroquíes con trabajo estable pero que "no soportan la presión social que les supone ser homosexuales". Según el presidente de esta organización, Samir Bargachi, "hay un efecto llamada desde que en los últimos tres años España concediese protección a muchas más personas homosexuales.

A los marroquíes se suman los migrantes homosexuales en tránsito que llegan al país magrebí con el sueño de pasar a Europa y se quedan atrapados en Marruecos, un país sin garantía de protección. Es el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) quien les reinstala a terceros países para garantizar su seguridad. En 2016 fue el principal motivo, y casi la mitad de los reinstalados en Canadá y Estados Unidos, países que tienen acuerdo de acogida de migrantes con Marruecos, fueron personas LGBTI.

El trato a los homosexuales en los CETI
Los Centros de Estancia Temporal para Inmigrantes (CETI) de Ceuta y Melilla son la primera parada de los marroquíes LGBTI una vez salen del país camino de Europa. Los demandantes de asilo sexual suelen ser de las regiones del norte de Marruecos y tienen acceso a las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, donde piden la protección y amparo al Estado español.

El centro de Melilla acogía a finales de 2016 más de 60 homosexuales, entre ellos también mujeres lesbianas, por ser objeto de persecución y acoso en su país debido a su orientación sexual o identidad de género, explica Amnistía Internacional a El Español. En Ceuta, según el confirmó el personal del centro a Human Right Watch (HRW), residen entre 70 y 80 solicitantes de asilo, de los que al menos diez son LGBTI.

La mayor parte son marroquíes que esperan se regularicen sus papeles para entrar en la Península y liberarse así del rechazo familiar y social. Pueden tardar desde tres meses hasta casi un año, depende de la demanda de asilo.

De los 73 marroquíes solicitantes de asilo en el primer trimestre de 2016 en Melilla, la mayoría lo hizo por su condición sexual. No tienen el sueño de El Dorado, solo quieren vivir fuera de su país. La mayoría ha sufrido abusos y violaciones, y pretende huir de Marruecos.

El CETI "es una cárcel donde nos agreden"
Hamid, de 27, años es de Nador y antes de llegar a Sevilla, pasó por el CETI de Melilla. No guarda buen recuerdo del centro. "Es una cárcel donde la mayoría de los internos nos insultan, nos llaman "maricones, incluso nos agreden", denuncia a El Español. Cree que los marroquíes, sirios, argelinos y los subsaharianos musulmanes son "poco tolerantes". El rechazo lo achaca a la religión y por eso se ha convertido al cristianismo, que piensa que es "más tolerante" y acepta la libertad sexual de las personas.

Personal del CETI de Melilla confirmó a El Español que otros residentes se burlan de ellos y los acosan, dentro del centro y en las calles. Incluso no aceptan compartir una habitación con ellos. Por eso normalmente se concentran todos los LGTBI en las mismas estancias.

Para Judith Sunderland, directora asociada para Europa y Asia Central de HRW, este colectivo tendría que disponer de alojamiento en habitaciones individuales, traslados a centros más pequeños, capacitación específica para el personal y facilitación del acceso a organizaciones LGBT y redes de apoyo".

Amnistía Internacional ha solicitado "el traslado inmediato a la península" de personas en situación de especial vulnerabilidad, como las personas LGBTI. Sin embargo, "están atrapados en Ceuta y Melilla por causa de una política que está diseñada para disuadir las solicitudes de asilo", denuncia HRW en su último informe del mes de abril.

Los homosexuales que solicitan asilo no aparecen en la directiva como personas consideradas vulnerables. Sin embargo, HRW coincide con la Agencia de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea y la Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Untersex (ILGA-Europa) que muchas personas LGBT que buscan asilo reúnen los requisitos debido al tipo de persecución que viven en sus países de origen.

La Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) denunció en un informe sobre la persecución que sufren las personas LGTB en diversas partes del mundo que a muchas personas LGTBI las autoridades españolas les están denegando su solicitud de asilo bajo el argumento de que la persona podría evitar la persecución y seguir viviendo en su país sin hacer pública su condición sexual, llevando una vida con discreción, manteniendo oculta su preferencia sexual o su identidad de género.

Precisamente a esto es a lo que se niegan Tony y sus amigos, y también el escritor Abdellah Taïa, que quieren vivir su sexualidad con libertad y sin tener que ocultarse para no ser agredidos.

sábado, 25 de febrero de 2017

#hemeroteca #homofobia | Marruecos condena a seis meses de prisión a dos gays tras difundirse un vídeo suyo

Imagen: Público / Protesta en Rabat en 2015
Marruecos condena a seis meses de prisión a dos gays tras difundirse un vídeo suyo.
El artículo 489 del Código Penal marroquí castiga con penas de hasta tres años de cárcel a quien cometa "actos contra natura con individuos del mismo sexo".
EFE | Público, 2017-02-25
http://www.publico.es/internacional/marruecos-condena-seis-meses-prision.html

Dos hombres fueron condenados este viernes por un tribunal marroquí en Tánger, en el norte del país, a sendas penas de seis meses de cárcel por mantener relaciones homosexuales, que son delito según el Código Penal marroquí.

Según desvela hoy el medio local Tanjanews, los dos hombres -uno de ellos agente inmobiliario y el otro un estudiante universitario- fueron arrestados después de que circulara por la red Whatsapp un vídeo de poco más de un minuto que los mostraba manteniendo relaciones sexuales.

Además de la pena de prisión firme, deberán pagar cada uno una multa de 1.000 dirhams (90 euros), según el veredicto del Tribunal de Primera Instancia de Tánger. El portal web señala que el vídeo en el que aparecen los dos jóvenes "había sacudido a la opinión pública de la ciudad".

El artículo 489 del Código Penal marroquí castiga con penas de hasta tres años de cárcel a quien cometa "actos contra natura con individuos del mismo sexo". Las organizaciones pro derechos humanos reclaman la abrogación de la ley.

viernes, 27 de enero de 2017

#hemeroteca #activismo | Marruecos deniega legalizar su primera asociación LGTB

Imagen: Akaliyat
Marruecos deniega legalizar su primera asociación LGTB.
La asociación dice que su línea consiste en defender a "las personas oprimidas por su orientación sexual o religiosa".
EFE | El Mundo, 2017-01-27
http://www.elmundo.es/sociedad/2017/01/27/588b9324e2704e03288b4575.html

Las autoridades marroquíes han denegado la legalización a la primera asociación de homosexuales en Marruecos que la había solicitado, el colectivo Akaliyat (minorías), según informó esta en un comunicado.

Akaliyat explicó que el wali (gobernador) de Rabat-Salé rechazó recibir el expediente de parte del presidente de la asociación, Tarik Naji, y otro miembro, lo que equivale a la ilegalización aunque no se exprese de forma explícita.

El wali explicó a los activistas que su solicitud no respetaba varios dispositivos legales, y dijo que la asociación no informó a las autoridades de la asamblea general constitutiva que habían celebrado el pasado 24 de diciembre.

"Nos aferramos a nuestro derecho de constituirnos como asociación (...); seguiremos luchando por las libertades y por dar protección a las minorías", subrayó Akaliyat, que denunció los "repetidos acosos" que dicen sufrir por parte de las autoridades.

Akaliyat celebró su asamblea constitutiva en medio de un gran secretismo en un acto en el que no estaban presentes tampoco los medios de comunicación y eligió un órgano directivo formado por 24 miembros, antes de solicitar su legalización.

La asociación dijo que su línea consiste en defender a "las personas oprimidas por su orientación sexual o religiosa, rechazar la violencia y el extremismo y propagar los valores de tolerancia y convivencia en la sociedad".

Es la primera asociación de minoría sexual o religiosa en Marruecos que da este paso de pedir permiso para legalizarse, ya que el resto de asociaciones similares operan en la clandestinidad a pesar de la incipiente visibilidad que están adquiriendo en los últimos años.

El artículo 489 del Código Penal marroquí castiga la homosexualidad con penas de entre seis meses y tres años de cárcel, además de que se enfrenta a una gran reprobación social.

La propia ley que regula la creación de asociaciones estipula en su artículo 3 que "es nula cualquier asociación fundada en una causa o en un objetivo ilícito, contraria a las leyes o a la moral pública y que tenga como objetivo atentar contra la religión islámica, la integridad territorial o al régimen monárquico (...)".

viernes, 9 de diciembre de 2016

#hemeroteca #activismo | Absueltas las dos menores que se besaron en Marrakech

Imagen: El País / Concentrcaión por Orlando en Rabat, Junio 2016
Absueltas las dos menores que se besaron en Marrakech.
Las adolescentes fueron denunciadas a la policía por una persona de su entorno.
Francisco Peregil | El País, 2016-12-09
http://internacional.elpais.com/internacional/2016/12/09/actualidad/1481287422_941189.html

Un tribunal de Marrakech ha absuelto este viernes a las dos menores de 16 y 17 años que fueron detenidas el 27 de octubre y encarceladas durante seis días por besarse. El caso provocó en su día una gran polémica y las jóvenes fueron puestas en libertad provisional el 3 de noviembre, cuatro días antes de que se celebrase la cumbre climática COP22, que atrajo a cientos de periodistas internacionales a Marrakech. La sentencia fue leída el viernes por la mañana sin la presencia de las dos menores. El juez dictaminó que no había cargos contra ellas y debían permanecer con sus padres.

En Marruecos, como en el resto del Magreb, está castigada con cárcel la homosexualidad. El artículo 489 del código penal marroquí sanciona “los actos licenciosos y contra natura con personas del mismo sexo” con penas de seis meses a tres años y multas de entre 20 y 100 euros.

Youssef Chehbi, uno de los abogados contratados en principio por la asociación Unión Feminista Libre (UFL) para defender a las jóvenes ha indicado a este diario. “El caso lo llevaba ahora un compañero de Marrakech. Pero si no llega a ser por el ruido que hicimos al principio estas chicas podrían estar en la cárcel todavía”.

Las dos adolescentes fueron denunciadas por el allegado de una de ellas que las sorprendió besándose en su casa. Tras su puesta en libertad provisional, Chehbi declaró a este diario: [El allegado] “que las sorprendió dándose un simple beso y las condujo ante la policía, como si fueran judías durante la II Guerra Mundial, es imbécil. Y el policía que tramitó la denuncia es otro imbécil. Antes que nada tendrían que haber pensado en la reputación de las chicas. Al menos, la próxima vez que suceda un caso semejante espero que el policía convenza al delator de que esas chicas no han hecho mal a nadie y no tiene ningún sentido denunciarlas”.

La gran mayoría de las formaciones políticas de Marruecos, desde el islamista Partido Justicia y Desarrollo (PJD), vencedor de las últimas elecciones, hasta los de izquierda, no se pronunciaron sobre la detención de las menores ni reclamaron la abolición del artículo 489 del código penal.

El responsable en Marrakech de la Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH), Omar Arbib, añadió a este diario: “Esta sentencia ha sido posible gracias a la presión de la prensa internacional y de la sociedad civil. Pero ahora tenemos que analizar detenidamente el veredicto. Porque, aunque no haya ningún cargo contra las dos menores, en la sentencia no se habla del artículo 489 del código penal, por el que fueron encarceladas. Debería haberse mencionado ese artículo. En cualquier caso, se ha subsanado el error que cometió el procurador encargado del caso al enviarlas a la cárcel. Al ser menores tendría que haberlas dejado con sus padres”.

Nidal Azhary, presidenta de Unión Feminista Libre, la organización que aireó el caso, también insistió ayer en la importancia que ha tenido la presión civil y de la prensa extranjera en la consecución de este final feliz para una historia tan triste.

sábado, 26 de noviembre de 2016

#hemeroteca #derechos | El juicio a dos menores por lesbianas desata una protesta gay en Marruecos

Imagen: La Voz de Galicia
El juicio a dos menores por lesbianas desata una protesta gay en Marruecos.
El abogado de las jóvenes desveló que el juez aplazó el veredicto hasta el próximo 9 de diciembre.
La Voz de Galicia, 2016-11-26
http://www.lavozdegalicia.es/noticia/sociedad/2016/11/26/juicio-dos-menores-lesbianas-desata-protesta-gay-marruecos/0003_201611G26P28995.htm

La comparecencia ayer de dos chicas menores de edad, juzgadas por homosexualidad, ante un tribunal de Marrakech movilizó por primera vez en Marruecos a los grupos del activismo gay para apoyar a las encausadas.

Rodeado de los manifestantes que se concentraron frente al tribunal que examina el caso, el abogado de las jóvenes, Mulay Rachid al Ghorfi, desveló que el juez aplazó el veredicto hasta el próximo 9 de diciembre. «No hay ninguna prueba de una relación homosexual entre ellas. Las dos chicas negaron las alegaciones de la policía y todos los indicios nos permiten suponer que la corte declarará su inocencia», precisó. La audiencia se celebró a puerta cerrada y solo se permitió la entrada a familiares. «Estamos en el 2016 y todavía se castiga a la gente por lo que hace en su cama y en sus espacios de intimidad», denunció un responsable de la Asociación Marroquí de Derechos Humanos.

jueves, 24 de noviembre de 2016

#hemeroteca #homofobia | Liberado un español en Marrakech tras ser acusado de homosexualidad

Imagen: El País / Concentración en Rabat por Pulse, Junio 2016
Liberado un español en Marrakech tras ser acusado de homosexualidad.
El hombre fue delatado por los empleados de un hotel cuando se encontraba con su pareja.
Francisco Peregil | El País, 2016-11-24
http://politica.elpais.com/politica/2016/11/24/actualidad/1480017623_369922.html

Un homosexual español de 70 años fue puesto en libertad este jueves tras ser detenido el lunes en Marrakech junto a un marroquí de 23 años, cuando se encontraban en un hotel próximo a la plaza de Yamaa al Fna, según avanzó la Agencia EFE. El responsable en Marrakech de la Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH), Omar Arbi, confirmó a este diario que ambos habían alquilado una habitación y fueron delatados a la policía por empleados del hostal.

En artículo 489 del Código Penal marroquí sanciona “los actos licenciosos y contra natura con personas del mismo sexo” con penas de seis meses a tres años y multas de entre 20 y 100 euros. Ese mismo artículo es el que se baraja también para el caso de las dos adolescentes, de 16 y 17 años, que fueron detenidas a principios de este mes, también en Marrakech, por besarse. Ambas pasaron varios días en prisión, salieron en libertad condicional y deberán presentarse ante un tribunal precisamente este mismo viernes.

En el último año se han producido varias detenciones de homosexuales. En marzo, dos hombres que yacían en la misma cama en el municipio de Beni Melal, en el centro de Marruecos, fueron agredidos por varios vecinos que entraron en la casa. Y un mes antes, dos hombres fueron condenados a seis meses de prisión por besarse en la explanada de la Tour Hassan, uno de los monumentos más emblemáticos del país.

Tras la detención de las dos adolescentes, la escritora francomarroquí Leila Slimani, quién ha ganado recientemente el Premio Goncourt, declaró: “La legislación de Marruecos es completamente medieval, desconectada de la realidad. Hay normas que prohíben las relaciones sexuales fuera del matrimonio, que prohíben la homosexualidad, castigan el adulterio”. “No hay que ser hipócritas”, añadió Slimani, “todo el mundo sabe que hay marroquíes que llevan una vida fuera del matrimonio y que existen homosexuales. Y mantenemos esa dicotomía porque eso le conviene al sistema. Yo creo que ya es hora de que los ciudadanos se rebelen contra esto, que no tiene ninguna relación con la religión (…) Es una cuestión de derechos del hombre, de derechos sexuales, de la dignidad y, en particular, de la dignidad del cuerpo de la mujer”.

Y TAMBIÉN…
En libertad el español detenido en Marrakech por practicar la homosexualidad.

La detención se produjo el lunes y han informado del caso este jueves activistas pro derechos humanos. El artículo 489 del Código Penal marroquí castiga entre seis meses y tres años de cárcel los "actos contra natura con individuos del mismo sexo".
EFE | 20 Minutos, 2016-11-24
http://www.20minutos.es/noticia/2897152/0/homosexual-espanol-detenido-marruecos-marrakech-pareja/