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sábado, 14 de octubre de 2023

#hemeroteca #lgtbi #asistencia | Samir Bargachi: denuncian que el dinero para refugiados LGTBI está en sus bolsillos

Samir Bargachi //

Samir Bargachi: denuncian que el dinero para refugiados LGTBI está en sus bolsillos

Fundador de Kifkif, la primera ONG para migrantes LGTBI de España, ha sido acusado por un presunto desfalco de 200.000 euros. LOC habla con la actual dirección de la entidad, que lo ha demandado.
[Abiertamente gay y nacido en Marruecos, fundó la primera asociación para migrantes LGTBI de España. Ha tenido reuniones con Pedro Sánchez o Irene Montero. Tal y como ha podido saber LOC, ha sido denunciado por un presunto desfalco de más de 200.000 euros a su ONG.]
Marta Corbal | El Mundo, 2023-10-14 *** [MyNews]
https://www.elmundo.es/loc/famosos/2023/10/14/65290664fc6c832c158b45a4.html

El próximo 26 de octubre la asociación KifKif podría bajar para siempre la persiana arcoíris de su local sito en la calle Encomienda de Madrid, el número 23. La que fue la primera y mayor organización para personas LGTBI migrantes en España tiene entornadas las puertas por las que han entrado cientos de solicitantes de asilo, refugiados y víctimas de discriminación. El motivo: la ONG afronta un ERE y un proceso judicial contra su fundador, el activista Samir Bargachi (Marruecos, 1987). Sobre él pesa una denuncia por "apropiación indebida, falsedad documental y estafa" a su propia sociedad.

KifKif, que en lengua bereber significa ‘entre iguales’, ha sido un referente en la lucha por la visibilidad del colectivo en países y culturas hostiles; Bargachi, el santo y seña de una organización apoyada por personalidades como la política Carla Antonelli, la ministra de Igualdad Irene Montero o el actual presidente en funciones, Pedro Sánchez. Hijo de inmigrantes marroquíes y abiertamente homosexual, su infancia transcurrió en Vallirana (Barcelona), dentro del seno de una familia musulmana. Motivo por el cual decidió velar por los derechos LGTBI en el mundo árabe.

20 años después de erigirse como un adalid de su causa, Samir Bargachi ha sido cesado como presidente de KifKif el pasado 27 de septiembre. En la carta de despido disciplinario a la que ha tenido acceso en exclusiva LOC, la dirección de la asociación le acusa de un "desfalco total de 208.580 euros desde abril de 2021" a las cuentas de la ONG. Unos presuntos hechos que ya han sido puestos en manos judiciales a través de una querella presentada por el ex tesorero de la sociedad, Jesús Ortega, un miembro de la junta directiva y un empleado de la entidad.

"El presidente de KifKif ha dispuesto de dinero de la asociación para fines personales, haciéndose transferencias a su cuenta, haciendo uso de efectivo, de depósitos, de reintegros en cajeros, de disposición de la banca online", describe a LOC el abogado de la acusación, José Alfredo Domínguez Tuset, del bufete Global Law. "Por este motivo la asociación se ha quedado sin fondos y no puede hacer frente a sus gastos ordinarios. Se encuentra en impago de alquiler, luz, teléfono, salarios de los trabajadores, etcétera".

Atendiendo a lo suscrito por la denuncia penal, consultada por este suplemento, Bargachi nombró en 2018 a Jesús Ortega como tesorero y a otro empleado como secretario de KifKif. Sin embargo, ninguno de los dos habría vuelto a ratificar su cargo en la legislatura siguiente, tal y como obligan los estatutos de la sociedad a través de una reunión anual, por lo que también le achacan "un delito de falsedad documental por haber falsificado la firma en un documento como es un acta de junta".

Por otra parte, apuntan a que durante todo este tiempo, solo era el presidente el que tenía acceso a las cuentas bancarias. Mediante un contrato laboral, el activista se había designado a sí mismo como coordinador de proyectos, impidiendo supuestamente que los demás directivos conociesen las contraseñas bancarias ni la situación económica de la sociedad.

Según la documentación aportada, cuentas destinadas a proyectos solidarios, muchos de ellos subvencionados, han sido vaciadas poco a poco, casi siempre con el concepto ‘Transferencia a Samir Bargachi Belkacem’.

Como colofón, indican que este presunto expolio habría impedido el desarrollo del proyecto solidario UDC Salamanca, subvencionado por el Ayuntamiento de Madrid para la integración y empleabilidad de personas en situación vulnerable en el distrito madrileño de Salamanca. "El equipo técnico detectó que con la economía visible no se podía cubrir la ejecución de los proyectos subvencionados, previstos durante el 2023", explica uno de los trabajadores.

Ahora mismo, tres cauces podrían arrastrar a Bargachi: uno penal, uno mercantil y otro laboral por el presunto impago de nóminas a sus trabajadores desde septiembre de 2023.

Otra de las razones que se señalan para el cese de Bargachi son sus supuestas ausencias continuadas. "No ha asistido a ninguna reunión interna desde el 1 de marzo de 2023. No ha estado operativo ni localizable. Ha habido semanas en las que solo contestaba un día”, reza la misiva.

Este diario ha intentado ponerse en contacto con Samir Bargachi, quien nos ha remitido a mandarle un email que continúa sin respuesta.

¿Trayectoria tachable?
En 2010 Bargachi fundó la revista ‘Mithly’, la primera publicación LGTBI para el mundo árabe, enfrentando amenazas de grupos islamistas a lo largo de los años. En 2019 KifKif abrió el único piso que ha habido en España para acoger a demandantes de asilo y refugiados del colectivo.

Estas acciones que lo avalaban como activista 3 en 1 (contra la discriminación por orientación sexual, origen y religión), le han llevado a ser un nombre reputado dentro del colectivo arcoíris, pero también en el ámbito político. Ha tratado de tú a tú a ministros, embajadores, partidos políticos y al propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

Pero en las redes sociales de KifKif ya no se publican fotos de cursos, talleres o reuniones. En su lugar reinan las imágenes de archivo donde se solicitan donaciones de dinero y material informático para refugiados y personas en situación de marginación social. El ex tesorero, actual presidente en funciones de KifKif, ha emitido un comunicado en el que indica que el dinero pedido no iría a parar a la ONG y que “se trata de una estafa” por parte de una persona que “nada tiene que ver con la asociación”. El escrito advierte: “No hagan ningún tipo de donativo ni paguen por ninguna cita en KifKif”. Supuestamente, es Bargachi el único con acceso a las redes sociales y al email actualmente.

“Le están escribiendo correos personas desesperadas que quieren que les ayuden con su situación. Se solicita una membresía de 100 euros al año prometiendo una ayuda que no va a llegarles”, cuenta uno de los 13 empleados que aún tiene la ONG, entre abogados, trabajadores sociales, educadores, administrativos, contables o integradores. Lo más probable es que todos ellos se tengan que despedir pronto de sus iguales.

lunes, 1 de agosto de 2022

#hemeroteca #lgtbifobia | Kifkif acoge a activistas LGTBI que han huido de Rusia ante la situación de riesgo extremo para el colectivo

Sede de Kif-Kif en Madrid //
Kifkif acoge a activistas LGTBI que han huido de Rusia ante la situación de riesgo extremo para el colectivo.
Europa Press | Diario Siglo XXI, 2022-08-01

https://www.diariosigloxxi.com/texto-ep/mostrar/20220801165722/kifkif-acoge-activistas-lgtbi-huido-rusia-ante-situacion-riesgo-extremo-colectivo

Kifkif, organización que trabaja por los derechos de las personas LGTBI migrantes y refugiadas, ha acogido a través del protocolo de protección humanitaria puesto en marcha por el Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación a activistas LGTBI procedentes de Rusia que han tenido que huir del país debido a la situación de riesgo extremo para el colectivo.

Desde la entidad denuncian que el régimen ruso ha ilegalizado recientemente a la mayor ONG LGTBI del país y está "haciéndole la vida muy difícil" a la comunidad.

Estos activistas se encuentran en España y, según ha indicado la entidad, trabajan con ellos para que su estancia y acogida sea lo más satisfactoria posible.

En este sentido, Kifkif ha agradecido al Gobierno "su valiosa colaboración" en esta iniciativa y ha destacado que el país es uno de los principales estados europeos que ha facilitado vías de entrada seguras y de emergencia a los activistas LGTBI.

sábado, 9 de julio de 2022

#hemeroteca #lgtbi #testimonios | Alí, Fani y Óscar: las desconocidas reivindicaciones del Orgullo LGTBI+

La Razón / Óscar y Fani, de Crismhom //

Alí, Fani y Óscar: las desconocidas reivindicaciones del Orgullo LGTBI+.

Un refugiado y dos cristianos del colectivo relatan sus historias
Elena Mgariños | La Razón, 2022-07-09
https://www.larazon.es/madrid/20220709/ks4bfu7jtbhizhpwq7wdn7bpnq.html

¿Cuál es el primer signo de civilización? Este es un tema que se ha debatido hasta la saciedad. Sin embargo, la conclusión tal vez más extendida es la propuesta por la antropóloga Margaret Mead y es tan –aparentemente– sencilla como el hallazgo de un fémur fracturado y sanado. En una época en la que los humanos eran presa fácil para los depredadores, alguien se encargó de trasladar a lugar seguro, curar y alimentar al herido hasta lograr su recuperación. Las personas nos necesitamos unas a otras. Y, por esta regla de tres, tal vez la primera muestra de pérdida de humanidad sea privar a otro del refugio, de la seguridad que proporciona una red de apoyo. Más aún, si este abandono se produce por motivos tan arbitrarios como la condición sexual. Tejer nuevas redes de seguridad se hace fundamental en estos casos, y es lo que han logrado organizaciones como Crismhom (Cristianos de Madrid Homosexuales) o Kifkif. La primera, la única asociación LGTBI+ que tiene su sede en el barrio de Chueca, es refugio para aquellos que buscan vivir su fe de forma integrada con su identidad sexual, sin prejuicios, «viviendo el mensaje de Jesús, que es puro amor». Kifkif, por su parte, se dedica a prestar asistencia a aquellos que han tenido que salir de su país tras ser perseguidos por su sexualidad, y que buscan en España asilo político.

Crismhom es una comunidad ecuménica. Es decir, si bien es de mayoría católica –ya que es la confesión más extendida en España–, también mantienen sus puertas abiertas a protestantes, evangélicos, mormones, e, incluso, personas que tienen fe pero no se adscriben a ninguna confesión. Cada jueves hacen una oración en la que todos se reúnen. «Mucha de la gente que nos conoce es porque pasa por la calle», dicen desde la organización, convencidos de que no son ellos, sino Dios, quienes deciden donde estar. «El local es la donación de una mujer que, en lugar de poner un bar y sacarle rendimiento económico, pensó que nuestra labor de escucha y acompañamiento podía hacer mucho bien», señalan. «Hay personas que llegan muy heridas». Del mismo modo llegan a Kifkif después de haber pasado por distintos países en busca de una vida sin persecución. «Dejan atrás a sus familias, a sus amigos, y no solo de esos 70 países en los que la homosexualidad está penada», apunta la organización. Son otros muchos, de hecho, en los que el abandono al colectivo lo ejerce la propia sociedad.

La Razón / Alí //

Alí, de Venezuela a Madrid en busca de «una vida normal»
Cuando Alí P., de 31 años, por fin logró su cita para tramitar el estatuto de refugiado en nuestro país, se encontró con un muro de hormigón. «El funcionario me dijo que nada de lo que llevaba servía», dice a La Razón. «Ni siquiera quería poner que soy homosexual, cuando una de las causas de asilo es la persecución por pertenecer al colectivo LGTBI+», añade. Llegó a Madrid hace apenas dos meses, y en Kifkif ha encontrado todo el asesoramiento necesario para argumentar que, efectivamente, tiene derecho a solicitar asilo en España. Madrid se ha convertido en su hogar en este tiempo. Ese hogar en el que busca, simplemente, «tener una vida normal».

Natural de Caracas, Venezuela, Alí es consciente de que su país no suele aparecer en el imaginario colectivo como uno de los más peligrosos para ser LGTBI+, ya que no está criminalizado, pero lo cierto es que tampoco está protegido. «No vengo de un continente fácil para ser gay, por mucho que digan que la situación ha cambiado», asegura. «Mírame, en América Latina llamo muchísimo la atención, y eso te lleva a vivir episodios de violencia y discriminación ante los que la policía no hace nada tampoco porque no les interesa atender una denuncia por agresión homofóbica», explica. «Venezuela es un país que tiene muchísimos problemas que trata de solucionar, así que lo que nos ocurra a nosotros no es una prioridad, como tampoco lo es educar contra la homofobia», añade Alí. Sin embargo, en España, y en Madrid concretamente, siente «que hay más garantías», que es «más seguro estar y vivir». Pero no deja de ser complicado. «Yo nací en Venezuela, allí me crié, allí tengo a mi familia, a mis amigos y mi trabajo como entrenador personal», dice. «Aquí estoy solo, ¿quién puede pensar que he abandonado todo eso por capricho?», añade. Si lo ha hecho es por un motivo vital: la seguridad, para poder tener «una vida más estable y que te reconozcan con respeto y dignidad».

Situaciones como la de Alí la comparten también las personas transexuales. «Yo diría que, sobre todo las chicas trans, en mi país lo tienen mucho peor, porque cuando las agreden no tienen ningún tipo de garantías, así que les puede pasar cualquier cosa y para las autoridades nunca va a ser importante», asegura Alí. La asociación, de hecho, ha estado haciendo los últimos meses mucha incidencia en lo referente a la ley Trans. «Muchas personas llegan aquí perseguidas por su identidad de género, algo que en sus países no se reconoce, por lo que es imposible que presenten ningún tipo de informe que acredite su identidad», subraya la organización.

Esto se suma, además, a un proceso para recibir el estatus de refugiado que no es nada sencillo. «Solamente para que te den la cita pueden tardar meses, y después tienes que pasar una entrevista personal que puede demorarse otro tanto tiempo», explica Alí. Sin embargo, en todo este proceso las personas tienen que trabajar para subsistir, algo que se tercia complicado sin residencia ni permiso de trabajo. «Ya me ha pasado que he trabajado y no me han pagado, pero, por ahora, es lo que hay», lamenta Alí.

Fani y Óscar: vivir la fe desde la diversidad
Oscar es homosexual, católico y uno de los socios fundadores de Crismhom, entidad que nació hace 16 años. Nació en Alicante, en el seno de una familia cristiana. En su ciudad natal ya había tenido contacto con otros grupos formados por cristianos LGTBI+, por lo que, al llegar a Madrid, echaba de menos un lugar al que la gente pudiera acercarse para reencontrarse con la fe desde su realidad personal, que fuera un espacio seguro para ser ellos mismos. Fani llegó un poco después. Tuvo un primer contacto tras una charla que dio la asociación en la Universidad Autónoma de Madrid, pero no fue hasta un año después, tras un encuentro de diversidad sexual interreligiosa en el que participó que acabó por vincularse al grupo. Ella es bisexual, también de familia católica y practicante. «Llevaba muchos años de búsqueda», explica, «de un espacio donde se viviera la fe desde la diversidad, y aquí lo he encontrado».

Pero Fani ha encontrado mucho más en Crismhom. Allí conoció a su marido, quien llegó a la comunidad acompañando a su mejor amigo, que es homosexual. «Compartir con tu pareja el ideal de reivindicar los derechos de las personas es un regalo», dice. Cuatro años después de conocerse se casaron, y hoy tienen dos hijos. A Martín, su hijo mayor, de cinco años, «el arcoíris le encanta, y ya tiene su bandera pequeñita para participar con nosotros en la manifestación del Orgullo».

«En Crismhom mostramos que el amor de Dios no tiene excepciones. Jesús habló de amor y solidaridad, de acompañar y aceptar a las personas», señala Óscar, apoyándose, además, en que «hay muchísimos estudios bíblicos muy serios que demuestran que la Biblia no condena la realidad LGTBI+, sino que esto procede de interpretaciones posteriores». Sin embargo, desde Crismhom no buscan entrar en debates desde la violencia, sino desde el amor. «Creemos que hablar desde la pedagogía y la tranquilidad, en lugar desde la rabia, da resultados mucho mejores», señala, aunque sin olvidar «la firmeza de estar convencidos de quiénes somos y del amor de Dios».

Fani, por su parte, considera que en los últimos años ha habido una evolución clara tanto en la aceptación del colectivo a sus miembros con fe, como de la Iglesia a la comunidad LGTBI+. «Aún queda mucho por hacer, pero la mirada ha cambiado, y creo que los cristianos LGTBI+ hemos contribuido a abrir esta visión», apunta, «hasta el punto de que incluso algunos sacerdotes van dando el paso, y se acercan a nosotros para saber cómo proceder con esta realidad en sus parroquias». «La gente necesita referentes», añade Óscar. «Muchas personas ni siquiera saben que existe este grupo, y cuando llegan lo hacen con heridas muy grandes por el rechazo dentro de su propia familia o por instituciones religiosas». Por eso en Crismhom han puesto en marcha la iniciativa «El amigo que escucha», que se dedica a acoger y escuchar a aquellas personas LGTBI que lo necesiten. También hay un grupo de familias, las cuales «tienen sus parroquias, y esto ayuda no solo a que vean que Dios ama a sus hijos, sino que lo visibilizan y dan ese testimonio con sus propias vidas».

lunes, 27 de junio de 2022

#hemeroteca #lgtbi #poblacionmigrante | Vivir sin papeles el día del Orgullo: “Por muy LGTBI que seamos, somos migrantes y eso nos atraviesa”

El Diario / Orgullo Crítico 2019 en Madrid //

Vivir sin papeles el día del Orgullo: “Por muy LGTBI que seamos, somos migrantes y eso nos atraviesa”.

La manifestación alternativa del Orgullo Crítico que sale este martes a las calles bajo el lema “Sin papeles no hay Orgullo” quiere poner el foco en la doble discriminación que sufren quienes están en situación irregular y forman parte del colectivo.
Marta Borraz / Cristina Armunia Berges | El Diario, 2022-06-27
https://www.eldiario.es/sociedad/vivir-papeles-dia-orgullo-lgtbi-seamos-migrantes-atraviesa_1_9122291.html

No son solo personas LGTBI, son migrantes que viven en España afrontando el miedo y la exclusión que supone estar en un lugar que puede expulsarles en cualquier momento. Las personas de orientaciones sexuales e identidades diversas que no tienen papeles afrontan una doble discriminación que ha llevado al Orgullo Crítico a poner el foco en ellas este año. A pesar de la celebración de la cumbre de la OTAN en Madrid, la manifestación no ha renunciado al 28 de junio, el día en que hace medio siglo los disturbios de Stonewall inauguraron el movimiento de liberación LGTBI, aunque sí tendrá que salir del centro de la capital por primera vez. Y lo hará bajo el lema “Sin papeles no hay Orgullo”.

Esto es lo que experimenta en su piel Maykol Noya cada día desde que llegó a España desde hace tres años. La discriminación, cuenta, puede ser más o menos sutil. Puede ir desde un “panchito” en boca de otros hombres en una discoteca, por ejemplo, o hasta el punto de tener serios problemas por su condición de migrante para obtener la medicación necesaria para su tratamiento de VIH.

“Llegué de Colombia huyendo por un tema de serofobia (discriminación hacia las personas que viven con VIH) y LGTBIfobia. En mi país, la enfermedad está muy estigmatizada y es muy difícil acceder al tratamiento”, asegura Noya, que llegó a España con la ayuda de la asociación de personas migrantes y refugiadas Kifkif y ahora forma parte de ella haciendo labores de acompañamiento y portavocía. “Al llegar me encontré con una barrera doble para poder acceder a los servicios sanitarios, no podía como turista, pero tampoco era un ilegal, tenía que esperar o ir por urgencias”, recuerda, y comenta animado que espera que algunas cosas cambien en su país de origen tras la victoria de Petro.

Maykol asegura que el lema de la manifestación de mañana, el de “Sin papeles no hay orgullo”, es como su “propia vida”. “Me representa completamente. Madrid dice que te ama como eres, sin importar a quien ames. Pues debería plasmarlo en un papel con tinta porque yo no puedo amar libre. ¿Cómo me caso si no tengo papeles?”.

Violencias que se suman

Esta protesta alternativa lleva 16 años saliendo a las calles para recuperar el espíritu reivindicativo frente a lo que consideran la “mercantilización” del Orgullo LGTBI, que se manifestará en Madrid el próximo 9 de julio. No es la primera vez que centra sus demandas en las personas migrantes o racializadas, ya hace diez años se movilizó bajo el lema “Con fronteras no hay Orgullo”, pero este año ha querido aliarse con la campaña Regularización Ya, que recoge firmas para impulsar una iniciativa legislativa popular para regularizar a los extranjeros que vivan en España desde antes del 1 de noviembre de 2021.

“Una persona migrante sin papeles se enfrenta a todas las violencias que sufre una persona LGTBI y las que sufre una persona en situación irregular. Se suman”, describe Tatiana Romero, que forma parte de la plataforma Orgullo Crítico. No tener papeles suele colocar a las personas migrantes en una situación de vulnerabilidad en casi todos los ámbitos: desde el acceso a la vivienda o al médico a la posibilidad de encontrar trabajo o, directamente, caminar por la calle. Espacios que a veces son, ya de por sí, hostiles para quienes son LGTBI. “Una persona del colectivo puede sentirse insegura por el miedo a un delito de odio, por ejemplo, pero si no tiene papeles también temerá las redadas racistas”, ejemplifica la activista mexicana.

Es más, denunciar cualquier agresión, ahora que las que tienen que ver con la orientación sexual o identidad de género están al alza, es casi una carrera de obstáculos para quienes están, además, en una situación irregular: “No vas a ir... Al final te da mucho pavor porque piensas que puedes meterte en un problema. En cierta manera, acudir a comisaría como una persona blanca y con DNI español hace que más o menos te sientas respaldada, pero si no tienes papeles, las instituciones no están de tu parte”, cuenta Romero, que describe una situación de “estrés emocional y fragilidad” constante ante el temor a un expediente de expulsión o a la deportación. “Vives con el miedo en el cuerpo”, añade.

“Por muy LGTBI que seamos, somos migrantes y eso nos atraviesa”, señala el director de la organización KifKif, Samir Bargachi, que pone el foco en cómo la doble discriminación “suele hacernos invisibles a ojos de la Administración”. Un ejemplo es lo que ha ocurrido con la llamada 'ley trans', que excluyó en un primer momento a los migrantes con papeles y refugiados del cambio de sexo legal. La norma, aprobada en segunda vuelta por el Consejo de Ministros este lunes, en la víspera del Orgullo, lo ha revertido en esta segunda versión y sí se lo permitirá con los documentos expedidos en España y siempre que no puedan hacerlo en sus países, algo que KifKif ha celebrado como “un paso histórico” para los migrantes trans.

El director de KifKif pone el foco en la necesidad de que “cada vez se hable más” de la diversidad que conforma al movimiento LGTBI. “Parece que se ha ido gestando una comunidad LGTBI moderna, pero las desgraciadas están en los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE) o no pueden ir al médico”, ilustra. “En las pateras que llegan hay personas LGTBI y en los aviones que deportan personas, también. No podemos darles la espalda como comunidad”, añade Bargachi.

“Refugiados de primera y de segunda”
C.R. está a punto de conseguir sus papeles cinco años después de llegar a España. Este periplo ha sido largo y complejo, relata al otro lado del teléfono. Decidió dejar Chile por una persona con la que llegó a casarse, pero rompieron antes de completar todos los trámites necesarios para obtener la ciudadanía. Después llegó la pandemia, y con ella una mayor lentitud en los procesos burocráticos, así como mayores dificultades para encontrar cualquier tipo de trabajo.

“Llegamos y nos casamos, pero no resultó y ella me dejó sin papeles. No alcancé a hacer los trámites de extranjería. Primero te casas y luego hay que hacer todo el trámite”, narra amargamente. Prefiere no decir su nombre porque ha vuelto a casarse y, si todo va bien, pronto tendrá entre sus manos el ansiado documento.

En la manifestación del Orgullo Crítico de este martes, C.R. quiere protestar por el hecho de que exista “una superioridad de derechos” para unas personas y no para otras, y no considera justo que España haya podido agilizar los trámites para los refugiados ucranianos y no para el resto de migrantes.

“Les están dando papeles a los refugiados de Ucrania sin dar mucha más vuelta al asunto y la gente del sur global [en referencia a América Latina y a África] no está teniendo las mismas oportunidades. Esta es una situación que siempre se repite porque este es un sistema racista”, protesta. “El color de tu piel importa y también tu situación socioeconómica”. Con 32 años, C.R. lleva un tiempo intentando poner en marcha un negocio autogestionado de venta de comida.

“Hay refugiados de primera y de segunda”, confirma el portavoz de Kifkif. “¿Por qué un africano tiene que esperar diez años, un latino por lo menos tres y un ucraniano llega y tiene toda la vida solucionada?”, se pregunta.

miércoles, 4 de mayo de 2022

#hemeroteca #homofobia #crimenesdeodio | La Policía limita los crímenes del asesino en serie de Bilbao al País Vasco

Vozpópuli / Policías en la calle //

La Policía limita los crímenes del asesino en serie de Bilbao al País Vasco.

La Ertzainza busca a este hombre que es sospechoso de asesinar a cuatro víctimas aunque se investiga su relación con otros cuatro casos.
Borja Méndez | Vozpópuli, 2022-05-04
https://www.vozpopuli.com/actualidad/policia-asesino-serie-bilbao.html 

Se hacía llamar 'Carlos' en las aplicaciones gais para mantener relaciones de 'Wapo' y 'Grindr'. Bajo ese pseudónimo se esconde un hombre que está siendo investigado por haber perpetrado cuatro asesinatos en Bilbao y sospechan sus participación en otras cuatro muertes. Está siendo buscado por toda España pero la Policía Nacional y la Guardia Civil no tienen constancia de que haya cometido más crímenes en otros puntos de la península, según afirman a Vozpópuli fuentes de la investigación.

Fue el hermano de una de las víctimas, un hombre de 43 años, el que dio la voz de alarma el pasado 18 de octubre. Días después de morir, por una supuesta muerte súbita, su familiar comprobó que le habían saqueado sus cuentas bancarias. La autopsia reveló que la víctima murió por una sobredosis de éxtasis líquido.

Las piezas de los investigadores de la Ertzainza encajaron al comprobar que había otros tres casos similares en Bilbao, entre septiembre y octubre de 2021, según adelantó El Correo. Todas las mueres con el mismo mecanismo y las víctimas fueron robadas.

"Socorro, me quieren matar"
Una práctica que recuerda al asesinato del Hotel Palace en Madrid donde un empresario murió por sobredosis y la Policía Nacional detuvo a dos hombres acusados de su homicidio. Ingirió la misma droga que tiempo después fue utilizada por este asesino en serie.

Sin embargo, el punto de inflexión de 'Carlos' fue a mediados de diciembre cuando cometió un error. En esa fecha quedó con un hombre con el que ya había mantenido relaciones en el pasado. Ambos estaban en una casa en el Casco Viejo de Bilbao cuando, según la denuncia de la víctima, intentó estrangularle. "Socorro, me quieren matar", llegó a gritar tras lo cual el presunto asesino salió corriendo.

Su marcha apresurada del domicilio hizo que se dejara una mochila que fue analizada por los agentes ya que en su interior había una botella que contenía restos de éxtasis líquido. Un juzgado de Bilbao decretó una orden de búsqueda y captura contra este hombre que permanece en paradero desconocido.

Con el avance de las pesquisas la Ertzainza está investigando su posible implicación en al menos cuatro hombres más. También está analizando los dispositivos electrónicos de las víctimas para intentar dar con su paradero, aunque se presume complicado.

Sin rastro
La investigación de todos estos crímenes está siendo desarrollada por los agentes del Servicio de Investigación Criminal Territorial de Bizkaia (SICTB), en colaboración con la Unidad Central del Cuerpo.

La Policía Nacional y la Guardia Civil han revisado su base de datos pero no tienen constancia de homicidios de este tipo por lo que circunscriben su radio de actuación en Bilbao. Eso no quiere decir que este individuo haya actuado en otros lugares con otras modalidades delictivas.

Las fuentes consultadas por Vozpópuli apuntan a que este hombre se habría marchado del País Vasco y podría haber modificado su aspecto para evitar se capturado por las fuerzas de seguridad. Con la orden del juzgado están reforzando su vigilancia para dar con su paradero. Mientras colectivos LGTBI como Kif Kif recuerdan a las víctima y avisan "pueden aparecer más víctimas".

domingo, 4 de julio de 2021

#hemeroteca #lgtbi #poblacionrefugiada | La nueva y esperanzadora vida de tres refugiados LGTBIQ+ en España

Imagen: El País / Kate y Angela //

La nueva y esperanzadora vida de tres refugiados LGTBIQ+ en España.

La persecución a este colectivo ha traspasado las puertas de Europa. Lo que ocurre en Rusia o Bielorrusia ha comenzado a tomar forma en Hungría o Polonia. En una tercera parte de los Estados de la ONU se pena la homosexualidad, en otros 43 la protección es inexistente y en seis se aplica la pena de muerte. Las solicitudes de asilo crecen. Una rusa, un salvadoreño y una venezolana que huyeron y ahora viven en Barcelona, Madrid y Jaén lo atestiguan.
Mariano Ahijado | Vidas Nuevas, El País, 2021-07-04
https://elpais.com/sociedad/vidas-nuevas/2021-07-04/la-nueva-y-esperanzadora-vida-de-tres-refugiados-lgtbiq-en-espana.html 

No huyen por ser lesbianas –o gais, o por expresar cualquier otra orientación sexual o identidad de género-, sino porque en sus países de origen existen leyes, políticas y comportamientos fóbicos en contra de las personas LGTBIQ+. La tercera parte de los Estados miembros de la ONU criminaliza los actos sexuales consensuales entre personas adultas del mismo sexo, según el último informe sobre Homofobia de Estado de la Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersex (ILGA). La tercera parte son 69.

En esa huida, estas personas se apoyan en organizaciones internacionales como Acnur, la agencia de la ONU para los refugiados, o en otras entidades de ámbito local o nacional como Kif Kif, que les brindan el asesoramiento más arduo (el legal) y el apoyo más cálido (asistencia psicosocial y una red en la que sentirse acompañados: la nueva familia). De su mano inician los trámites para solicitar protección internacional. Y si la resolución es favorable, obtienen el estatus de refugiado. Luego vendrá la nacionalidad porque lo que no viene es la vuelta a sus países, lugares donde no hay una guerra temporal, sino un ataque que no tiene fin.

Ataque porque en muchos países, sin estar perseguidos, las personas LGTBIQ+ no están protegidas —en 43 no tiene protección, según la ILGA—, y eso las convierte de facto en amenazadas. Como en Rusia, de donde procede Kate (no se aporta el nombre completo por seguridad), un Estado calificado por la ILGA como que ni criminaliza ni protege. Kate nació en Moscú, tiene 33 años y es lesbiana. Abandonó la capital rusa hace cuatro años y se instaló en Sitges (Barcelona), donde trabaja en la realización de contenido audiovisual. “En el colegio nos contaban que la homosexualidad era una enfermedad mental”, recuerda. Rusia aprobó en junio de 2013 una ley que prohibía hablar sobre homosexualidad, un asidero legal para que los homófobos redoblaran su homofobia. “Se formaron grupos en redes sociales para incitar a la gente a que cazara gais y lesbianas”, asegura. “La única opción que me quedaba era abandonar Rusia”, cuenta por escrito esta mujer en un correo electrónico para asegurarse de que se expresa adecuadamente en español.

Por teléfono relata su historia Luis, de 29 años, nacido en El Salvador, un Estado centroamericano de 6,5 millones de habitantes que según la ILGA ofrece protección limitada/dispar. Una protección insuficiente para librarle de amenazas por ser gay o de un atraco a su domicilio en Santa Tecla, una ciudad residencial a las afueras de San Salvador (la capital), lo que se conoce como la Paracentral. El hostigamiento durante un año en forma de daños en su coche –rayones, pinchazos en las ruedas–, mensajes al móvil y notas por debajo de la puerta se tradujo en ataques de ansiedad y en una depresión. El asalto a su casa era una maniobra más de acoso, pues no se llevaron nada de valor. “La policía solo lo tomó como un intento de robo. No levantaron huellas y omitieron en la denuncia las causas que lo motivaron: mi orientación sexual”, recuerda. “Iban a investigar el suceso, pero nunca más se supo nada”.

—¿Quiénes podían ser?

—Podían ser los vecinos, el vigilante de seguridad de la residencial… Podía ser cualquiera en realidad. Hasta la fecha no sabemos nada.

En otra ocasión un coche le persiguió en la autovía con intención de sacarle de la calzada. El banco para el que trabajaba en San Salvador le cambió de sucursal tres veces para prevenir el acoso. Pero seguía vigilado. “Al final decido irme de manera drástica. No sabía ni a dónde ni cuándo. Fue muy abrupto”, afirma. “Me senté con mi mejor amigo y con mi prima, de las únicas familiares que me apoyan, y me puse a buscar ciudades ‘gay-friendly’”, añade. En esa lista aparecía Madrid, donde aterrizó en junio de 2019 para comprobar si lo que había leído se parecía a la realidad. No se ha vuelto a ir y desde octubre de 2020 trabaja como administrativo en Kif Kif, una entidad que brinda apoyo desde hace 18 años a la comunidad LGTBIQ+ de extranjeros que buscan refugio en España. Como tampoco se ha marchado Kate de Sitges, donde vive con Ángela, su novia, también rusa. Ambas protagonizaron una campaña de sensibilización del Ayuntamiento de Barcelona. Aparecen en marquesinas y en los pasillos del metro juntas.

El trabajo de las organizaciones

Desde que los desplazados por su orientación sexual como Luis y Kate aterrizan en España hasta que se asientan, encuentran trabajo y en última instancia consiguen –si la consiguen– la protección del Estado, pasa tiempo y pasan muchas dificultades. Aquí es donde el trabajo de las organizaciones internacionales y las entidades locales resulta vital. Juan Carlos Arnaiz, coordinador de Protección Legal en la oficina de Acnur en España, señala otras cuestiones en las que brindan apoyo más allá del procedimiento de solicitud de asilo. “Muchas personas arrastran experiencias traumáticas, llegan con el rechazo interiorizado, con vergüenza y miedo”, afirma. Se encuentran muchas barreras culturales o educacionales. “Algunos solicitantes a veces temen expresar su orientación sexual o su identidad de género. Debemos crear espacios seguros para que se expresen libremente y formar redes”. Esos espacios seguros deberían ser los lugares donde se hospedan en el primer estadio tras su llegada o las comisarías donde realizan las entrevistas y explican la situación que les ha traído a España.

Luis formalizó la solicitud a las dos semanas de llegar a España, justo cuando se celebraba el Pride, como él dice, en el verano de 2019. Un año más tarde se resolvió como favorable, lo que implica que el Estado le brinda protección internacional. Gracias a la ayuda de una abogada de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) y de una trabajadora social de Kif Kif, Luis redactó un escrito de ocho páginas donde demostraba cómo había influido su orientación sexual en el colegio, en el trabajo… en su vida. Desde la incomprensión de su madre (“por la educación recibida, por los modelos que tuvo, no comprende la homosexualidad”, afirma) hasta la persecución que sufrió antes de viajar a España.

César Delgado, director de proyectos de Kif Kif, asegura que el proceso de revivir situaciones del pasado ante las autoridades remueve por dentro a los solicitantes. “Nos damos cuenta de que psicológicamente no están preparados para describir la vida que han dejado atrás y recordar el peligro al que estuvieron expuestos”, afirma este trabajador social, que reconoce que algunas de las 2.000 atenciones que realizan al año se llevan a cabo desde esos países de los que piensan huir. “Tratan de informarse antes de venir. Quieren saber si van a gozar de protección”, afirma.

Un país protector

“España tiene buenas prácticas. A muchos solicitantes LGTBIQ+ se les brinda protección”, afirma Arnaiz. “Sin embargo hay retos y cuestiones que mejorar”, añade este asesor legal. Estas cuestiones se observan en todo el proceso, desde el acceso hasta la integración. “El sistema está lidiando con un aumento importante de solicitudes de protección internacional en los últimos años y está saturado”, explica Arnaiz, que también se refiere a retos que van orientados a la calidad del procedimiento: “Que se eviten prejuicios y estereotipos en las entrevistas y en la valoración de los casos, que mejore la formación de los agentes de policía que realizan las primeras entrevistas, que los espacios sean seguros y exista confidencialidad y se fomente la confianza”, describe. “Que en el ámbito de la acogida no se les derive a lugares donde no tienen redes o no existen organizaciones LGTBIQ+”, añade. “Resulta fundamental que se escuche a los solicitantes de asilo, que se cuente con ellos a la hora de establecer protocolos y diseñar nuevas respuestas”, afirma.

Donde sin duda se les escucha y se les abriga y comprende es en las organizaciones como Acnur y en las entidades que representan y defienden al colectivo LGTBIQ+. Los refugiados están muy agradecidos, y cómo no lo van a estar si los amigos que hacen a través de estas asociaciones se convierten en su familia de facto. “Mis amigos han supuesto una reconstrucción de mi tejido social”, afirma Luis, licenciado en Administración de Empresas.

Kate, que alterna los vídeos publicitarios con un documental sobre un escultor de Sitges, destaca la asociación barcelonesa Acathi, donde hizo amistades, realizó un curso de español y encontró apoyo. Esta mujer amplió sus conocimientos audiovisuales con un curso de edición de vídeo en Barcelona. “Hasta que no llegué aquí no me sentí una persona normal. Estoy feliz por dedicarme en España a lo que amo”, afirma. “Pero al mismo tiempo siento miedo al pensar en las cosas que me pasaron en Rusia. Lamento la ignorancia de la policía y del Gobierno, que no hacen más que incentivar la homofobia”, añade para, ya a salvo, no olvidarse de lo que le pasó ni de lo que le está pasando a otras personas como ella.

A Luis también le costaría mucho volver a su país. “Si me nacionalizo, podría. Pero no me sentiría cómodo ni seguro. No quiero volver al armario ni aunque sea solo por 15 días”, describe. “No me merece la pena, quiero pasar página”, añade. Hace poco su prima, el nexo familiar más fuerte que posee, se mudó al País Vasco. Se encuentra más feliz desde que ella está aquí. La sangre llama.

Protegida por ley, pero bloqueada emocionalmente
Thayner tiene 28 años y salió de Venezuela en 2017 perseguida por ser lesbiana. Protegida legalmente en España, ya aquí arrastraba un bloqueo emocional que le impedía comportarse de manera libre y natural. Le costaba besar y tocar, ser cariñosa. Ocultaba sus sentimientos en los primeros meses en un país de acogida que no la criminalizaba como sí sucedía en Valencia (Estado de Carabobo, Venezuela). “Seguía comportándome como antes. Inconscientemente, si salía con una chica, todavía me refería a ella como mi amiga”, afirma esta psicóloga, que trabaja como encargada en un establecimiento de comida rápida en Torredelcampo (Jaén). “En Venezuela no es que me ocultara, es que pensaba que ocultarse era lo normal”, asegura.

El cambio de personalidad lo logró (“Antes no era ni la cuarta parte de lo que soy ahora”, afirma, reforzada y orgullosa) gracias a una trabajadora social, que aumentó su confianza, que la condujo a una segunda salida del armario. Más tarde formó junto a ella Valores Multicolor, un grupo de ayuda a otros refugiados LGTBIQ+ que se ha convertido ya en una asociación en la que trabajan 30 voluntarios de Ucrania, Camerún, Marruecos, Colombia... Tras el proceso de liberalización en Madrid, se desplazó en 2018 a Málaga, donde conoció a su pareja, convertida desde este enero en su mujer. Viven en el pueblo junto con su madre, “a quien pude traerme a España hace tres años”. Thayner sigue formando parte de Valores Multicolor, donde ejerce de secretaria y lleva las redes sociales.

Un aumento de las peticiones de protección
Juan Carlos Arnaiz, coordinador de Protección Legal de Acnur, afirma que no se conoce el número de solicitudes de asilo por orientación sexual o identidad de género que se resuelven como favorables. “Por nuestro día a día como organización, por la presencia en el terreno, por los contactos e intercambios de información que tenemos con las autoridades y otras organizaciones, sabemos que ha habido un aumento importante de las solicitudes de la comunidad LGTBIQ+ en los últimos años”. España se encuentra en un proceso de cambio en el sistema de asilo, con un nuevo equipo de instrucción en la Oficina de Asilo y Refugio. “Las autoridades han empezado a trabajar para poder dar cifras por cada categoría. Sin duda la situación mejorará cuando se establezca el nuevo sistema informático”, afirma. “Es muy positivo que exista una clara voluntad de mejorar el tratamiento y la valoración de estos casos”, concluye.

lunes, 28 de diciembre de 2020

#hemeroteca #homofobia | El joven LGTBI apuñalado en Madrid: "Huir de este tipo de agresiones es lo que me trajo a España"


El joven LGTBI apuñalado en Madrid: "Huir de este tipo de agresiones es lo que me trajo a España".

Un joven marroquí de 19 años recibió una puñalada el pasado día 22 tras ser llamado "maricón". Es solicitante de asilo después de estar encarcelado por su orientación.
Marina Estévez Torreblanca | El Diario, 2020-12-28
https://www.eldiario.es/sociedad/joven-agredido-condicion-sexual-vallecas-siento-mal-justo-tipo-agresiones-son-trajeron-espana_128_6627616.html

Alí (este no es su verdadero nombre) tiene 19 años y es solicitante de asilo LGTBI en España. En la actualidad reside en el centro de acogida del Ayuntamiento de Madrid "Las Caracolas", en el barrio de Vallecas. El pasado 22 de diciembre, este joven marroquí se encontraba en un parque de ese distrito, cerca del centro de salud al que había acudido al médico, cuando un hombre se le acercó, le preguntó si era "maricón" y le agredió, incluyendo una puñalada en el brazo por la que tuvo que recibir cinco puntos de sutura.

Acompañado por la asociación Kifkif, que entre otras tareas acoge y atiende a migrantes y demandantes de asilo por motivos de orientación sexual, Alí interpuso una denuncia ante la Policía. En esta organización, además de encontrar apoyo legal y administrativo, el joven ha conocido a otros compañeros en una situación parecida a la suya, dentro del grupo "Ahbab" (familia, en árabe), en el que unas treinta personas gais, lesbianas, bisexuales y transexuales de Oriente Próximo y África del Norte socializan e intercambian experiencias y estrategias para salir adelante.

Con la ayuda uno de los miembros de esta asociación, que hace de traductor, Alí, que no quiere ser reconocido, responde a las preguntas de elDiario.es y relata los episodios de discriminación que le empujaron a huir de su país. En España, las entidades del sector recogieron en 2017 un total de 623 incidentes de odio contra personas en base a su orientación sexual o identidad de género, según el informe de la FELGTB La cara oculta de la violencia hacia el colectivo LGTBI.

¿Qué te ocurrió exactamente? ¿Cómo fue la agresión?
Ocurrió sin más, yo estaba sentado en un banco cerca del centro de salud y esta persona que yo no conocía se acercó sin ningún tipo de contacto previo. Me preguntó si yo era maricón de forma despectiva y ahí empezó todo. Creo que esta persona tiene un problema.

¿Cómo te sientes después del ataque?
Me siento realmente mal y en ‘shock’, porque huir de este tipo de agresiones es lo que me trajo a España para solicitar asilo. Que estas cosas me ocurran en España es algo traumático porque me hace revivir las situaciones que vivía en Marruecos y sentir en un contexto inseguro.

¿Por qué huiste de tu país?
En Marruecos estuve encarcelado en aplicación de la ley que penaliza a las personas homosexuales seis meses. Viví muchos episodios de discriminación social, familiar, y demás. Yo vine literalmente huyendo para tener una vida segura en un sitio donde ser gay no sea problemático. Lo que ha pasado me preocupa y me recuerda a esos episodios.

¿Cómo era tu vida en Marruecos?
Mi padre falleció cuando yo era muy pequeño, y mi madre, mi hermano y yo nos fuimos a vivir con mi abuelo. Era un contexto muy conservador y religioso. Yo desde pequeño tengo mucha pluma, se me nota que soy gay. Eso me dio muchos problemas, me encerraban en una habitación, no me dejaban salir en días. Mi madre me intentaba proteger pero en una sociedad tan machista poco podía hacer, la pobre. El incidente que más me traumatizó fue cuando un familiar muy próximo quiso tener relaciones sexuales conmigo de forma no consentida.

¿Desde cuándo vives en España y en qué situación legal te encuentras?

Llegué en mayo de 2019 a España y soy solicitante de protección internacional de asilo por motivos de orientación sexual.

¿Te resultó difícil entrar en el país?
Hice varios intentos de llegar. El primero, que no resultó, fue entrar por Melilla. Al final vine en una patera. Tuve que pagar 3.000 euros. Estuvimos tres días en la patera, fue un viaje muy complicado. Cuando llegué a Algeciras me metieron en un centro donde sufrí también discriminación por parte de mis compañeros. Me fui de ese centro y solicité asilo.

¿Qué esperas encontrar en España?
Lo que sueño es que se resuelvan mis papeles, encontrar un trabajo, que nadie me discrimine y volver a ver a mi madre, no la veo desde enero de 2019.

¿En qué te gustaría trabajar?

Solo tengo estudios de Secundaria en Marruecos, porque sufría ‘bullying’ en la escuela y en el instituto. Lo que más me gustaría, y me encanta hacerlo, es trabajar de peluquero.

domingo, 29 de noviembre de 2020

#hemeroteca #lgtbi #poblacionrefugiada | Abre el primer centro de acogida estatal para refugiados LGTBI: "Es un espacio entre iguales"

Imagen: El Diario / Orgullo LGTBI en Colombia

Abre el primer centro de acogida estatal para refugiados LGTBI: "Es un espacio entre iguales".

El centro de acogida Pedro Zerolo abre sus puertas con sus 20 plazas ya asignadas para evitar que los solicitantes de asilo LGTBI sean víctimas de acoso y discriminación.
David Noriega | El Diario, 2020-11-29
https://www.eldiario.es/desalambre/abre-primer-centro-acogida-estatal-refugiados-lgbti_1_6448711.html 

Abrió sus puertas hace dos semanas y media y en él viven ya doce personas que se han visto obligadas a huir de sus países de origen por su orientación sexual o identidad de género. Han llegado de Nicaragua, Venezuela, Colombia, Guinea y República Centroafricana. En los próximos días, se les unirán compañeros de otros países como Siria e Irán, hasta completar las 20 plazas ya asignadas del centro de acogida Pedro Zerolo, el primer lugar de acogida de un sistema público estatal exclusivo para solicitantes de asilo y beneficiarios de protección internacional del colectivo LGTBI.

El Convenio de Ginebra y el Estatuto de los Refugiados reconocen el derecho de las personas a solicitar asilo si sufren violencia en sus países de origen por su orientación sexual o su identidad de género pero la realidad es que durante el proceso para recibir esa protección vuelven a encontrarse de frente con la homofobia o la transfobia.

"Una de las quejas tradicionales del activismo LGTBI era la situación de violencia, revictimización y falta de apoyo especializado que vivían los solicitantes de asilo", explica Samir Bargachi, el presidente de la Asociación de Migrantes y Refugiados LGTBI Kifkif, que es la responsable del centro.

La violencia en Honduras
Cuando Vicky Gómez llegó a España en noviembre de 2016, en su currículum destacaban casi dos décadas de activismo en defensa de los Derechos Humanos de la población LGTBIQ+ en Honduras. Una vida dedicada al activismo que se había traducido en violencia sexual, física y psicológica. "Tuve que irme tras ser amenazada de muerte", asegura.

Su primer contacto con un centro de acogida de la red estatal, según explica, "no fue una experiencia muy grata". Uno de los principales problemas son las situaciones de discriminación que se dan en los propios centros, entre personas de diferentes países y que solicitan asilo por diferentes motivos.

"Estás con todo tipo de personas, lo que provoca un nivel de discriminación y transfobia importante", lamenta Gómez. "Son situaciones que nos consta que existen y que las organizaciones hacen esfuerzos por evitar, pero que el propio colapso del sistema impide que sean suficientes", dice Bargachi. "Este centro no solamente ofrece una solución habitacional, sino que es un espacio entre iguales", explica.

El presidente de Kifkif va más allá: "Esto tendrá también un impacto en la resolución de los propios expedientes".

Para conceder o no protección internacional a un solicitante deben elaborarse una serie de informes sociales, jurídicos y psicológicos que respalden su relato. Vicky, por ejemplo, conocía los protocolos internacionales y el proceso de solicitud al que debería enfrentarse al llegar aquí por su trabajo como activista de derechos humanos. "Al declarar, expliqué las agresiones por parte de la policía, las amenazas de muerte y traía denuncias físicas que sabía que me pedirían, pero la gente no siempre sabe cómo hacerlo... y existe la idea de que asumes esta apariencia por papeles", dice.

Evitar la revictimización

Ella no tuvo problemas en ese sentido. "Lo que es obvio no se pregunta. No me tocó evidenciar que soy una mujer trans, pero si hay un nivel de discriminación para las personas no binarias", indica. Otro escollo: ¿cómo demuestran una mujer lesbiana o un hombre gay que lo son? ¿cómo demuestran, por ejemplo, que han sufrido violencia?. "Hemos tenido resoluciones en las que se deniega el asilo a personas de Marruecos aconsejándoles que si tienen pluma, la disimulen", apunta Bargachi.

"Quizás no todo el mundo está preparado para el trabajo específico con personas LGTBI", indica la coordinadora del centro de acogida Pedro Zerolo, Melisa de la Torre.

Allí trabajan actualmente una asistente social, una psicóloga, dos integradoras sociales y una abogada, además de una cocinera, una persona encargada de la limpieza y otra que realiza tareas de conserjería y seguridad en horario nocturno y un profesor de español. "Nosotros intentamos evitar en todo lo posible esa revictimización. Antes de llegar a los centros o a los espacios estas personas ya han pasado por multitud de entrevistas en las que tienen que relatar sus vivencias, que son situaciones muy complicadas y de mucho sufrimiento. Tenemos que hablar de todo, pero intentamos abordarlo desde el conocimiento de que pertenecen al colectivo LGTBI, viendo cuál es la mejor forma de acercarnos en cada caso, con un plan especializado para que cada persona se sienta cómoda expresándolo", dice.

"Una de las primeras fases del programa, donde nosotros estamos, es de integración en el área, porque los beneficiarios pueden proceder de distintas partes de España", explica De la Torre: adaptarse al lugar, a la nueva casa, un antiguo hostal con varias habitaciones y zonas comunes de las que ya cuelgan banderas arcoíris y trans -azul, rosa y blanco-, y a convivir con personas de diferentes culturas, acceder a los servicios básicos y diseñar un itinerario de futuro en un momento en el que aún no tienen autorización para trabajar.

Este centro de acogida, gestionado por Kifkif y Red Acoge, forma parte del sistema público estatal y tiene capacidad para 20 personas exclusivamente LGTBI. "Tras nuestra incorporación al programa estatal de acogida de personas solicitantes y beneficiarias de protección internacional, en octubre del 2016, el programa de Acogida Integral se ha ido incrementando las viviendas de acogida destinadas a garantizar, más allá de la cobertura de necesidades básicas, la creación de un itinerario dirigido a su integración social y laboral", indica la directora de Red Acoge, Lucía Maquieira.

Hasta ahora, existían lugares especializados en víctimas de trata, violencia de género o menores, pero este es el primero del mundo, dentro de una red de acogida pública, destinado a solicitantes de protección internacional LGTBI. Las opciones que había dependían de ONGs. La propia Kifkif, por ejemplo, contaba con un piso de emergencia para migrantes que tuvo que cerrar en febrero después de que la Comunidad de Madrid le retirara las ayudas que recibía.

Aunque este nuevo centro, financiado por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones es una antigua reivindicación de las organizaciones LGTBI, Bargachi reconoce que sus 20 plazas son "claramente insuficientes". El ministerio no desglosa las solicitudes de protección por motivo de petición, por lo que es imposible conocer cuántas personas piden asilo tras haber sufrido violencia por su orientación sexual o de género. Las asociaciones calculan que se trata de una cuarta parte de las solicitudes, pero las únicas referencias reales que manejan son las de las personas a las que atienden. En Kifkif son más de 3.000 en lo que va de año, de las que han solicitado asilo cerca de un 70%.

En la actualidad hay 70 países donde se persigue legalmente la homosexualidad. En 26, los actos sexuales entre personas del mismo sexo se castigan con entre 10 años de cárcel y cadena perpetua; en 30, con hasta ocho años de cárcel. En 12 países el castigo es la pena de muerte. Solo 56 cuentan con una protección legal amplia, según el mapa elaborado por la Asociación Internacional de Gays y Lesbianas ILGA, pero los ciudadanos de estos países tampoco están exentos de sufrir violencia. "Cuando una persona solicita protección, lo hace en base a su vivencia", señala el presidente de Kifkif. Uno de los casos más claros es el de Colombia. "Sobre el papel, reconoce el matrimonio igualitario y derechos muy avanzados, pero hay asesinatos, violencia e impunidad", explica. "La situación jurídica no siempre se traduce en bienestar o tranquilidad en lo cotidiano".

viernes, 8 de mayo de 2020

#hemeroteca #saludpublica #homofobia | Homosexuales marroquíes, acosados en pleno confinamiento

Imagen: La Vanguardia / Un dron controla el confinamiento en Rabat
Homosexuales marroquíes, acosados en pleno confinamiento.
Una ‘influencer’ difunde fotos de usuarios de aplicaciones de citas.
Marc Ferrà | La Vanguardia, 2020-05-08
https://www.lavanguardia.com/internacional/20200508/481016802717/homosexualidad-marruecos-acoso-confinamiento-campana-instagram.html

El colectivo LGTBI marroquí está en alerta tras la difusión en redes sociales de fotos de usuarios de aplicaciones de citas utilizadas habitualmente por homosexuales. Se trata de una campaña que “pone en riesgo” a las personas cuya identidad ha sido revelada, según denuncian varias entidades de defensa de los derechos humanos.

“Hay mucho miedo. He recibido cientos de mensajes de jóvenes pidiendo ayuda porque han quedado expuestos. Algunos de ellos estaban siendo chantajeados, otros fueron expulsados de sus casas y muchos de ellos comenzaron a vivir con miedo a que sus fotos fueran difundidas”, explica el joven escritor marroquí Hisham Tahir.

Esta campaña, iniciada por una popular ‘influencer’ marroquí a través de Instagram a mediados de abril, preocupa mucho a todo el colectivo LGTBI dentro y fuera del país porque deja a muchos homosexuales en una situación mucho más complicada. La mayoría viven su sexualidad en secreto por temor a sufrir discriminación o tener problemas con la justicia.

Víctimas en situación vulnerable
La persona que animó a iniciar la difusión de estas fotografías es una mujer transexual, Naoufal Mussa, más conocida en las redes sociales como Sofía Talouni, y que actualmente vive en Turquía. En su Instagram cuenta con más de medio millón de seguidores en Marruecos y otros países del Magreb. En un vídeo en directo pidió a sus seguidores abrirse perfiles falsos en las aplicaciones para ligar que habitualmente utilizan los homosexuales para “desenmascararlos”, según defendía. Pocos días después, casi un centenar de fotos de marroquíes que utilizan estas aplicaciones están circulando por internet.

Según relatan varias personas entrevistadas y entidades, la difusión de las identidades de homosexuales coincide con el confinamiento obligatorio y, por tanto, muchas de las víctimas se encuentran en una situación mucho más vulnerable. No pueden salir de casa, tienen que convivir con su familia y con muy pocas posibilidad de pedir ayuda o intentar salir de su ciudad o del país.

“Revelar las identidades de personas del colectivo LGTBI supone exponerlas a amenazas, acoso y persecuciones continuas por parte de la sociedad y autoridades marroquíes, especialmente en un momento en el que estas personas conviven con sus familias durante el confinamiento”, relatan diferentes colectivos en defensa de los derechos humanos y LGTBI, como el español Kifkif.

Varias organizaciones de Marruecos también han pedido la suspensión de la cuenta de Instagram de Moussa y su expulsión de esta red social por incitar al odio. En un comunicado conjunto explican que sus acciones “han sido realmente peligrosas y perjudiciales para toda la comunidad LGTBI”, además denuncian que en las últimas semanas se han incrementado los delitos y el odio contra las personas homosexuales en Marruecos.

Muchos marroquíes también han usado internet para expresar su solidaridad y apoyo a todas las víctimas. Activistas y usuarios a favor de los derechos de gais y lesbianas han hecho piña para combatir estos ataques. Ejemplo de ello es el Colectivo 490, muy implicado en la lucha por los derechos individuales en el país, el cual ha emitido varios vídeos en directo por Instagram, con centenares de espectadores, para hablar de esta cuestión con expertos y referentes.

Remok, un joven marroquí de Rabat, explica por videollamada que la comunidad LGTBI se está enfrentando a un “ataque masivo de odio y discriminación no sólo por parte de las personas presentes en las redes sociales, sino también en gran parte de sus hogares. Se sabe que muchos son homosexuales y sus familias no lo aceptan”. También explica que algunos han sido expulsados de sus casas. La homosexualidad es un tema tan tabú como delicado en Marruecos. El hecho de ser gay o lesbiana no está castigado por la ley pero sí lo están las relaciones sexuales entre dos personas del mismo sexo, el Código Penal las califica como “actos contra natura”, y están penadas con condenas de hasta tres años de prisión.

“Esta campaña de odio y ataques homófobos siempre ha existido y existirá durante mucho tiempo. Se trata de cómo se educa. Y desafortunadamente nunca nos han enseñado nada sobre sexualidad en la escuela”, dice Remok. Hisham Tahir también afirma que nunca ha presenciado “algo tan grande, tan rápido y proveniente de una persona de la comunidad LGTBI”, en referencia a la ‘influencer’ marroquí que inició esta campaña.

lunes, 6 de abril de 2020

#hemeroteca #saludpublica #poblacionmigrante | Por una regularización extraordinaria ante crisis COVID-19

Imagen: Google Imágenes / Kif-Kif
Por una regularización extraordinaria ante crisis COVID-19.
Kif-Kif, 2020-04-06
https://kifkif.info/por-una-regularizacion-extraordinaria-ante-crisis-covid-19/

Las personas migrantes y refugiadas son víctimas potenciales ante el coronavirus y parte integral de cualquier respuesta efectiva a la crisis de salud pública, social y económica. Únicamente con un enfoque inclusivo podremos superar esta crisis global de magnitud y proporciones sin precedentes.

Desde el Gobierno de España se están impulsando algunas medidas dirigidas a la regularización extraordinaria de determinados profesionales extranjeros extracomunitarios, principalmente trabajadores agrícolas y personal sanitario, con el objetivo de cubrir puestos de trabajo que el mercado nacional no puede cubrir en este momento de crisis sanitaria.

Estas regulaciones son muy limitadas, ya que simplemente suponen otorgar permisos de residencia y trabajo por un tiempo y unos fines restringidos a un grupo de población. Esto supone una mera instrumentalización de las personas como mano de obra en un momento puntual y genera discriminación al favorecer sólo el acceso de determinados perfiles profesionales.

La situación de emergencia que vivimos requiere de soluciones extraordinarias que vayan más allá del modelo de ciudadanía existente hasta ahora. Todavía es pronto para saber cuál será el impacto económico y social, pero las medidas de contención adoptadas para frenar la propagación del coronavirus están teniendo un impacto muy desigual y devastador en miles de personas y familias, muchas de ellas migrantes en situación administrativa irregular. En todo caso, el impacto socioeconómico de la crisis sanitaria ha puesto de manifiesto la fragilidad de nuestro sistema sin llegar a atender las necesidades particulares de las personas que viven en las situaciones más duras, de mayor riesgo y vulnerabilidad.

Nos enfrentamos a una situación muy compleja. El impacto del cierre de actividades económicas afecta de forma particularmente negativa a las personas trabajadoras con bajos salarios, las que se encuentran en el sector informal, las que cuentan con trabajos precarios o temporales y no tienen acceso a las prestaciones por desempleo, por enfermedad o caída de ingresos.

Ante la falta de protección anterior de los derechos laborales, muchas familias se han quedado sin trabajo y sin ningún ingreso. La situación económica y social que aparecerá después de la crisis sanitaria va a provocar que miles de personas queden en situación administrativa irregular al no poder acceder a puestos de trabajo y no cumplir los requisitos para el arraigo laboral o familiar. En este sentido, se prevé un aumento de personas en situación administrativa de irregularidad sobrevenida que no podrán renovar sus permisos de residencia y trabajo y que no tendrán acceso a las prestaciones sociales.

Así, para hacer frente al impacto, la respuesta sociopolítica requiere de soluciones que aborden el problema desde un enfoque basado en derechos humanos, de forma que se reconozcan a las personas migrantes como sujetos plenos de derechos, con independencia de su condición migratoria. Hoy más que nunca se necesita un esfuerzo colectivo y desde múltiples perspectivas. Comprendiendo el problema público, es necesario que el Estado garantice a estas personas, el acceso a las medidas inmediatas de alivio económico y a las medidas de protección social de cara a atenuar los efectos más agudos de la crisis.

A corto plazo, ante una situación sin precedentes, es necesario adecuar las autorizaciones a la realidad laboral y social actual, y favorecer la obtención de permisos de residencia y trabajo, ya que, tras la crisis sanitaria y el fin del estado de alarma, miles de personas pueden quedar sin documentación y sin posibilidad de trasladarse a otros países. Dicho esto, desde Red Acoge -federación de la que Kifkif formamos parte-, exhortamos al Gobierno a que trabaje en una política de inmigración firme y bien planificada a medio y largo plazo, pero ante la crisis del COVID-19, proponemos desarrollar medidas concretas para garantizar derechos a toda la ciudadanía independientemente de la situación administrativa:
  • Garantizar, de manera excepcional, y debido a circunstancias de naturaleza económica, social y laboral, que las personas accedan a autorizaciones de residencia y trabajo.
  • Prorrogar de forma automática la vigencia de las autorizaciones de residencia y trabajo que caduquen durante los meses de estado de alarma y sus tres meses posteriores, al menos hasta enero del año 2021.
  • Garantizar el empadronamiento y el acceso a la tarjeta sanitaria, incluyendo a familiares de comunitarios, para que su acceso no quede limitado a urgencias.
  • Flexibilizar los requisitos para la concesión del permiso de residencia y trabajo, en especial el relativo a contar con un contrato de trabajo de al menos un año. En el contexto socioeconómico actual este requisito será muy complicado de cumplir.
  • Ajustar los periodos de cotización exigidos en la ley para la renovación de dichas autorizaciones, adaptándolos a la situación del mercado laboral.
  • Facilitar procesos abreviados y ágiles para favorecer que estas personas puedan acceder al permiso de trabajo y residencia a la mayor brevedad para todas aquellas personas que tenían citas ya previstas y para aquellas que contaban con contrato antes del estado de alarma y que lo han perdido como consecuencia de la crisis sanitaria.
Para enfrentar efectivamente este desafío sin precedentes, desde Red Acoge, valoramos que es necesario implementar con urgencia medidas políticas excepcionales que aseguren el acceso a derechos a toda la ciudadanía. Los derechos humanos deben estar en el centro de las medidas adoptadas por el Gobierno como respuesta ante la pandemia por COVID-19 para, por un lado, frenar el contagio del virus y la crisis sanitaria y, por otro lado, mitigar el impacto económico y social de la crisis sanitaria. En tiempos de crisis es fundamental mantener nuestros valores y situar los derechos de las personas en el centro de las políticas migratorias.

martes, 18 de febrero de 2020

#hemeroteca #lgtbi #poblacionrefugiada | Transexual colombiana en espera de asilo

Imagen: El País / Jeisy Escorcia
Transexual colombiana en espera de asilo.
Jeisy estaba en la calle cuando fue acogida en el único piso que hay para refugiados LGTBI y que una ONG trata de mantener abierto por ‘crowdfunding’.
Luis de Vega | El País, 2020-02-18
https://elpais.com/ccaa/2020/02/17/madrid/1581967963_002959.html


“Compórtate como un hombre, maricona”. A Jeisy Escorcia le gritaba esta y otras lindezas su jefe. La presionaban también desde el departamento de recursos humanos de su empresa. La obligaban a vestir como un hombre, a peinarse como un hombre y a que actuara como un hombre. “Me exigían este comportamiento pero mi feminidad está a flor de piel, tengo mi forma de ser, mi amaneramiento o como lo quieran llamar”, señala ella. Daba igual su currículum de licenciada en Ingeniería de Minas.

Jeisy Escorcia es una solicitante de asilo transexual de 28 años. Dejó atrás hace tres meses el “tercer mundo” de Barranquilla (Colombia) y aterrizó en "el primer mundo" de Madrid. Del Caribe al frío. Durante unas semanas ha estado acogida en el único piso para solicitantes de protección internacional LGTBI en situación vulnerable que existía en España y que la ONG Kif Kif ha tenido que cerrar tras no lograr renovar las ayudas oficiales de la Comunidad de Madrid.

Jeisy ha sido realojada en un piso que gestiona la ONG Accem y su demanda de asilo está ya en marcha. Se muestra sin embargo sorprendida de que en este primer mundo también exista la transfobia que le llevó a escapar de su país donde con frecuencia sentía que los transexuales son “esas locas que se creen mujer”.

Y existe la transfobia, según cuenta, incluso en el propio ámbito de la comunidad LGTBI de Madrid. Acudió con unos amigos a Zarpa, un local para hombres gais de Chueca, y no le permitieron la entrada por más que uno de sus acompañantes dijo que “Jeisy había nacido como hombre aunque ahora sea mujer”. “No defienden esa bandera de colores que tenían ahí”, se queja la colombiana refiriéndose a la enseña del arcoíris. “Estas pequeñas limitaciones son también violaciones de los derechos de inclusión”.

Jeisy, víctima de violación, dejó atrás en Colombia años de discriminación laboral, violencia verbal y física y rechazo familiar. El seguro sanitario privado que tenía contratado no le sirvió de nada. En su país, comenta, existen comunidades de apoyo a la comunidad LGTBI pero se centran esencialmente en la “G”, en referencia a los gais, pero no en la “T” de los transexuales.

Por más que se repetía “tengo mis capacidades, no hago daño a nadie y puedo salir adelante”, finalmente tuvo que irse por “la falta de cultura y educación”. Primero intentó refugiarse en otros países de Latinoamérica pero finalmente tomó la decisión de viajar a España por la “defensa” de los derechos de su comunidad que se ejerce en nuestro país. Esto, entiende la ONG Kif Kif, hace que cada vez sean más las demandas de asilo en España de personas de este colectivo.

Jeisy pasó algunas noches de invierno en las calles de Madrid antes de ser acogida en el piso de Kif Kif ahora cerrado. Esta ONG lanzó este lunes la campaña de ‘crowdfunding’ “S.O.S. Migrantes LGTBI” para conseguir a través de la plataforma goteo.org fondos con los que mantener abierto un recurso residencial que consideran “único y pionero” en Madrid y en el mundo que, además “está avalada por ACNUR (Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados) como acción de buenas prácticas”.

El piso dispone de cuatro plazas y entre 2018 y 2019 ha acogido a 34 personas en situación de calle, lo que supone un total de “casi 3.000" pernoctaciones, señala la ONG en una nota. El objetivo de la campaña de financiación, en la que esperan participen personalidades de la comunidad LGTBI, es obtener 41.200 euros con los que mantener abierto el piso a lo largo de 2020. Durante el año pasado este estuvo abierto gracias a las subvenciones que la Comunidad de Madrid destina a proyectos con ayudas que provienen del 0,7 por ciento del IRPF.

La Consejería de Políticas Sociales, Familia, Igualdad y Natalidad ha otorgado a Kif Kif para 2020 ayudas por valor de 133.000 euros para seis de los 17 proyectos que presentó esta asociación. Se trata de programas de intermediación escolar con LGTBI, promoción de salud y prevención de enfermedades, LGTBI sin drogas, atención psicosocial a personas con VHS/SIDA, sensibilización de jóvenes frente a los migrantes y personas LGTBI y otro sobre mediación e intervención intercultural. El destinado a mantener abierto el piso en el que dan acogida a los demandantes de asilo LGTBI y otro con dos plazas específicas para transexuales se han quedado finalmente fuera de esas ayudas.

Más allá de las subvenciones que salen del 0,7 por ciento del IRPF, Kif Kif tiene además aprobadas otras ayudas de la Consejería por valor de 80.000 euros para dos proyectos relacionados con demandantes de asilo y población desplazada.

Esta asociación defiende la existencia de infraestructuras específicas como el piso que se encuentra hora en ‘stand by’ porque “incluso dentro del sistema de acogida”, estas personas han de convivir con las personas de las que están huyendo y sigue sufriendo “agresiones, insultos y violaciones”, explica Samir Bargachi, presidente de Kif Kif.

Esta organización atendió en 2019 a 3.228 personas de las que aproximadamente 800 se encontraban en situación activa o inminente de calle. Es necesario “atenderles en un ambiente de seguridad y libertad” y de manera “inmediata”, argumenta Javier Navarro, director de Kif Kif, durante la presentación de la campaña este lunes en la sede del Consejo de la Juventud de Madrid. Insisten en que 390 solicitantes de asilo duermen en las calles de Madrid cada noche. Y de ellos medio centenar son LGTBI, afirma Navarro. Que tengan que ejercer “la mendicidad o la prostitución, es una vulneración de sus derechos”.

Las personas LGTBI “somos delincuentes en 70 países y en 11 estamos amenazados por la pena de muerte”, advierte Samir Bargachi. “Muchos acuden a España a buscar libertad y dignidad”. Una de ellas es Jeisy.

domingo, 16 de febrero de 2020

#hemeroteca #lgtbi #acogida | S.O.S. por el único piso para demandantes de asilo LGTBI

Imagen: El País / Samir Bangachi
S.O.S. por el único piso para demandantes de asilo LGTBI.
La ONG Kif Kif lanza una campaña para recaudar fondos y que Madrid siga contando con plazas para migrantes por motivos de género.
Luis de Vega | El País, 2020-02-16
https://elpais.com/ccaa/2020/02/14/madrid/1581694996_938301.html

Madrid se ha quedado en las últimas semanas sin infraestructura específica para atender a demandantes de protección internacional LGTBI, denuncia la ONG Kif Kif. Los usuarios del único piso disponible hasta ahora han tenido que ser realojados. Esta organización, que atiende a migrantes por motivo de género o identidad sexual, llevó a cabo en 2019 más de 3.200 atenciones en Madrid.

La ONG abrió en 2019 un piso de cuatro plazas por el que pasó una veintena de personas a lo largo del año. En 2020 ese piso se ha quedado fuera de las ayudas que la Comunidad de Madrid destina a programas para atender fines de interés social. “Si este piso se cierra hay 25 personas que sufren vejaciones de todo tipo que se quedan en la calle”, afirma Javier Navarro director de Kif Kif (de igual a igual en árabe).

Para tratar de mantener el piso en funcionamiento, Kif Kif ha diseñado la campaña pública de financiación “SOS Migrantes LGTBI” que se presentará el lunes en la capital. En la convocatoria de ese acto, la ONG afirma que es la mayor organización de Europa dedicada a este sector de la población.

A ese piso abierto en 2019 se iba a sumar, como novedad en 2020, otro con dos plazas para personas transexuales, que finalmente también se ha quedado fuera de las subvenciones. Cada uno de estos dos proyectos, uno por piso, iba a recibir 60.145,67 euros de ayuda. Así, afirman, se lo había transmitido la Consejería de Políticas Sociales, Familia, Igualdad y Natalidad y aparecía reflejado en la resolución provisional de las subvenciones, que salen del 0,7 por ciento del IRPF.

“Nos encontramos con la sorpresa de que les habían bajado la puntuación lo justo para dejarlos fuera. No sabemos los motivos”, se queja Navarro. De estar valorados con 100,5 puntos han pasado a 98,5. “Nos gustaría saber si hay algún plan (por parte de la Comunidad) para que estos dos pisos no se caigan” de las ayudas.

El piso abierto en 2019 se encuentra estos días en “stand by”, es decir, la ONG sigue pagando el alquiler y los gastos pero se mantiene la lista de espera sin que nadie lo habite. Las personas que iban a ser acogidas en él han sido realojados gracias a la red de recursos sociales de la que forma parte Kif Kif como el Samur Social. Por él han pasado personas procedentes de Jamaica, Honduras, Colombia, Líbano, Guinea Ecuatorial, Venezuela y El Salvador. Diez eran hombres y siete eran mujeres, cinco de ellas transexuales.

“Madrid es el mayor campo de refugiados LGTBI del mundo”, asegura Samir Bargachi, presidente de Kif Kif. Esta organización denuncia también en un comunicado que el nuevo centro de acogida para inmigrantes del Ayuntamiento en el Ensanche de Vallecas, cuyas instalaciones entraron en funcionamiento el pasado sábado, “discrimina a las personas LGTBI al acoger únicamente a unidades familiares”. “España –añade el texto- es el mayor receptor de refugiados que huyen por discriminación basada en su orientación sexual y/o su identidad de género de todo el mundo”.

De los 12 proyectos presentados a la Comunidad por Kif Kif han pasado el corte dos, que serán subvencionados con un total de 28.637,19 euros. Uno para la sensibilización de jóvenes frente a los migrantes y personas LGTBI (8.149,71 euros) y otro sobre mediación e intervención intercultural (20.496,48).

Esencialmente son dos los perfiles de usuarios del piso cerrado. Por un lado los que se encuentran en situación de calle y, por otro, aquellos a los que se les han terminado las ayudas oficiales y no logran sobrevivir de manera independiente. Dos de las plazas disponibles son para emergencias, que se ocupan por periodos de una o dos semanas, y las otras dos para estancias de cuatro a seis meses.

Kif Kif llevó a cabo a lo largo de 2019 un total de 3.228 atenciones (1.614 a nivel social, 753 sobre salud sexual y VIH, 600 a nivel psicológico y 261 a nivel jurídico). De ellos 1.988 eran hombres, 100 hombres transexuales, 633 mujeres cis, 163 mujeres transexuales y 344 personas no binarias.

Por otro lado, La ONG ha decidido en la Asamblea General celebrada el 8 de febrero que amplía su ámbito a todo el territorio nacional.