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sábado, 18 de julio de 2015

#hemeroteca #gentrificacion | Hasta otra, mercado de Fuencarral

Imagen: El Mundo
Hasta otra, mercado de Fuencarral
Tras 17 años de andadura, este referente comercial cerrará definitivamente el próximo 25 de julio
Lorena Gamarra | El Mundo, 2015-07-18
http://www.elmundo.es/madrid/2015/07/18/55aac824ca47418d158b458c.html

«Liquidación por cierre». Son los carteles que más abundan estos días en el Mercado de Fuencarral, los últimos antes de su clausura, que llega ya el 25 de julio. Apenas una semana antes del adiós definitivo, sigue habiendo movimiento de gente en el número 45 de la calle Fuencarral.

Este mercado abrió sus puertas en 1998 con el lema «El centro comercial para los que odian los centros comerciales». En sus tres plantas se pueden encontrar artículos de todo tipo, desde máscaras de gas de la II Guerra Mundial hasta bodies para bebés de los grupos de rock más conocidos. Pero no sólo tiendas han ocupado el Mercado de Fuencarral, también lo han hecho establecimientos de tatuajes, cafeterías e incluso ha sido escenario de los mejores DJs de los años 90, convirtiéndose así en un referente comercial.

Hace tiempo que el mercado dejó de acoger exposiciones y conciertos, pero aún a día de hoy sus establecimientos son de lo más variopintos. Todos los grupos urbanos tienen su rincón aquí, ya busquen ropa skater, gótica, militar o moda de diseñadores independientes. Para muchos, ha sido como tener el Candem Town londinense en Madrid.

El diario francés Le Monde ya lo calificó como «El mejor ejemplo del cambio cultural en España», y lo cierto es que este mercado ha supuesto un antes y un después en la ciudad, y más concretamente en la calle Fuencarral, que ahora es una de las más caras de la capital. «Fue un factor que dinamizó mucho la zona, que estaba muy mal en esa época», comenta José María Rodríguez, más conocido en este espacio como Chema. Él es el propietario de una de las tiendas que vio nacer este mercado, Corner, donde vende ropa y complementos muy variados. Acepta con resignación el cierre, pero tiene claro que quiere seguir con su negocio y ya está buscando locales en el barrio de La Latina para empezar de cero.

Del medio centenar de tiendas que albergaba el mercado, apenas 30 continúan abiertas. Entre sus propietarios ahora abunda la incertidumbre, la mayoría no sabe dónde va a estar dentro de unos meses. Mercedes es la dueña de Plazita Serrano, un pequeño pero coqueto espacio que dirige con su marido y donde vende ropa y complementos hechos a mano, algunos por ella misma: «Estoy buscando tiendas como la mía donde vender mis productos». Ella también lleva muchos años trabajando en el mercado y, aunque lamenta su cierre, reconoce que no le ha pillado por sorpresa. Ya en 2008 comenzaron los amagos de venta, que se repitieron en 2010 y ahora se ha hecho definitivo: «Nadie puede decir que no se lo esperaba, era una muerte anunciada».

Traslados
Otros con más fortuna simplemente cambiarán de ubicación, como José Manuel, el encargado de Blood Brothers: «Nosotros nos trasladamos a los centros comerciales porque tenemos una tienda prácticamente en cada uno de ellos». Aunque tiene una salida asegurada, se muestra indignado por el cierre del mercado: «Me parece mal, para los clientes esto es un referente. En los centros comerciales siempre están la mismas marcas y la variedad es lo que interesa». Además, en el mercado ha encontrado en estos años algo más que trabajo: «Aquí somos como una familia».

Entre los clientes, la palabra que más se repite es «pena»: «Llevo viniendo 16 años, ahora no sé dónde voy a comprar la ropa», lamenta uno de los habituales. «Todos vienen con la nostalgia de pensar que esto fue tan novedoso y vanguardista», cuenta Mercedes, y añade con resignación: «Es el cierre de un ciclo». Para ella, este mes ha sido sobre todo de despedida.

Ahora, las preguntas más frecuentes son dónde van a ir sus tiendas de referencia y qué va a pasar con el mercado, pero éstas aún no tienen respuesta. «Todo apunta a que serán H&M o la japonesa Uniqlo», asegura uno de los dependientes, pero aún no hay nada confirmado. Por otro lado, la empresa Mercado Fuencarral S.A. ya tiene un nuevo proyecto en marcha, el Florida Park, situado en el Retiro, que inició su remodelación al inicio de este año.

El próximo 25 de julio el Mercado de Fuencarral terminará un ciclo de 17 años, y aunque no todos estén de acuerdo, sí coinciden en algo: Madrid pierde un espacio único.

DOCUMENTACIÓN
Yo estuve en el Mercado de Fuencarral hace 15 años
Hoy cierra sus puertas uno de los lugares básicos del Madrid de los 90. Repasamos todo lo que nos dio el Mercado de Fuencarral
Abraham Rivera | El País, 2015-07-25
http://elpais.com/elpais/2015/07/24/tentaciones/1437773543_250926.html?id_externo_rsoc=FB_CM
Adiós al mercado de Fuencarral: el fin de un Madrid que no volverá
Lo que una vez Le Monde consideró “el mejor ejemplo del cambio cultural en España” se cerrará en el verano del 2015. Repasamos lo que ha significado para la juventud española.
Borja Domínguez | S Moda, El País, 2014-11-13
http://smoda.elpais.com/articulos/adios-al-mercado-de-fuencarral-el-fin-de-un-madrid-que-no-volvera/5547

jueves, 13 de noviembre de 2014

#hemeroteca #sociologia | Adiós al mercado de Fuencarral: el fin de un Madrid que no volverá

Imagen: El País
Adiós al mercado de Fuencarral: el fin de un Madrid que no volverá
Lo que una vez Le Monde consideró “el mejor ejemplo del cambio cultural en España” se cerrará en el verano del 2015. Repasamos lo que ha significado para la juventud española.
Borja Domínguez | S Moda, El País, 2014-11-13
http://smoda.elpais.com/articulos/adios-al-mercado-de-fuencarral-el-fin-de-un-madrid-que-no-volvera/5547

Cuando uno pasea actualmente por la calle Fuencarral de Madrid, no puede decir dos o tres elementos que la diferencien de cualquier otra calle comercial del mundo: peatonal, abarrotada, con tiendas de grandes cadenas mezcladas con alguna algo más desconocida, cafés servidos en serie y turistas haciendo fotos cargados de compras. Lo normal en una capital europea, más o menos.

Sin embargo, un hito marca una separación entre la nueva zona peatonalizada y la zona de Fuencarral más clásica: el Mercado de Fuencarral se levanta en el número 45 como un mamotreto de acero personificando el pasado y el futuro de la zona comercial. Las vistas desde allí han cambiado. Donde había negocios familiares, de toda la vida, como ferreterías o mercerías, ahora hay tiendas de zapatillas americanas y locales de decoración low-cost escandinavos. Cuando en 1998 abrió el mercado bajo el lema “El centro comercial para los que odian los centros comerciales”, tocó el corazón de una incipiente juventud que llevaba algunos años poblando Malasaña, Chueca y alrededores en busca de precios bajos y vida alternativa. Lo que en principio fue el motor de la aparición de las tiendas de segunda mano, la llegada de la ropa importada, las tiendas de tatuajes y piercings y los DJs de día ha acabado siendo el símbolo de esa Malasaña que ya no existe. Su cierre definitivo, en verano de 2015, será la fecha en la que la gentrificación de esta zona madrileña pueda darse por completa.

El Mercado era, además, una de las primeras visitas obligadas de aquellos adolescentes que llegaban a Madrid a estudiar una carrera, que se arremolinaban alrededor como si del monolito de 2001: una odisea en el espacio se tratara. También atrajo al centro a los jóvenes de la periferia de la ciudad, que buscaban diferenciarse a través de la ropa, el peinado y los complementos en ambientes “normales”. Era lo más cercano a Candem Town que tenía Madrid por entonces, y de su nacimiento surgieron hermanos pequeños, sobre todo en las calles Fuencarral y Hortaleza, que aprovecharon el flujo de personas en busca de lo alternativo para vender ropa de segunda mano e importada de Estados Unidos, Berlín, Londres o Tokio, auténticas mecas inalcanzables para casi todos. Eran los tiempos de los piercings, las rastas, los tintes de colores y la ropa militar. También era paso frecuente para recoger las nuevas y modernas revistas gratuitas de tendencias (con aBarna a la cabeza), que tenían allí el lugar perfecto para captar a su audiencia.

Con el paso de los años, la sensación era de que el mundo avanzaba y el Mercado no. Mientras Chueca ampliaba radio de acción y se comía parte de Malasaña y la calle Fuencarral empezaba a establecerse como zona comercial para todos los públicos con las primeras cadenas de ropa low-cost, el edificio del número 45 seguía impertérrito, inamovible, con sus grafitti en la fachada y sus cada vez más escasos clientes anclados en algún lugar entre 1999 y 2003. Lo que una vez Le Monde consideró “el mejor ejemplo del cambio cultural en España”, y que incluso llegó a abrir una sucursal en Valencia (que duró apenas dos años abierto con ese nombre), se había convertido en un ejemplo más de proyecto que nace con éxito arrollador pero que no sabe adaptarse al día a día. Tras varios anuncios de cierre, la semana pasada conocíamos la noticia: el dueño del espacio, Ramón Matoses, había llegado a un acuerdo para vender el espacio.

Poco ha trascendido del futuro del edificio. Los rumores apuntan a H&M y a Uniqlo, pero no hay nada confirmado. La venta y posterior transformación en una tienda insignia de una gran marca, algo que se da por hecho por las formas y el amplio espacio del local, tiene sentido si uno vuelve a pasear por la calle Fuencarral hoy: las tiendas de segunda mano y los locales de tatuajes y piercings han dado paso a más cadenas de bajo coste, marcas globales y aspiracionales españolas y extranjeras y espacios multimarca que son paso de turistas y compradores. El paso lógico era la homogeneización total de la calle Fuencarral, donde ya no tienen espacio las propuestas pequeñas y diferentes, pues ya es una de las calles con el metro cuadrado más caro de España (entre 4.000 y 6.000 euros en 2012). Sí, un paso lógico, pero no necesariamente bueno: el Mercado de Fuencarral marca sin duda el final de una era de un Madrid que nunca volverá.