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domingo, 18 de marzo de 2018

#hemeroteca #transexualidad | Natalia y Lucía ya son Lucas y Mateo

Imagen: Público / Los hermanos Ocón Zayas
Natalia y Lucía ya son Lucas y Mateo.
Dos gemelos malagueños transexuales cuentan en su canal de Youtube el cambio de Natalia y Lucía a Lucas y Mateo. Con 29 años de edad esperan normalizar con su testimonio los estigmas que existen en este proceso de cambio de sexo para la sociedad y su propio colectivo.
María Serrano | Público, 2018-03-18
http://www.publico.es/sociedad/twin-brothers-natalia-lucia-son-lucas-mateo.html

“Mañana nos cortamos el pelo. Hoy es 4 de abril de 2013. Y de alguna manera queríamos despedirnos y hacer este vídeo para que en el futuro la gente que no nos conocía sepa que en un momento de nuestra vida fuimos así”. Un mensaje definitivo. Y de despedida. Natalia y Lucía Ocón eran dos gotas de agua, al igual que hoy lo son el tándem de Lucas y Mateo, un caso inédito donde dos hermanos gemelos transexuales han pasado juntos un cambio de sexo cuyo proceso ha culminado, a través de un canal de youtube, los Twin Brothers. A pesar de que hace escasas semanas que los gemelos activaron el canal, las visitas ya rondan las treinta visualizaciones.

Lucas narra a ‘Público’ desde el salón de su casa en Torre del Mar (Málaga) lo abrumado que ambos se encuentran ante la movilización que ha despertado su historia y las continuas muestras de cariño. “Nunca creímos que la gente se iba a volcar con nuestro vídeo ‘La Transexualidad no se elige’. No paramos de recibir llamadas y estamos entusiasmados”, aclara el joven de 29 años a este medio.

Ambos comparten una vida en común. Son gemelos y fueron hermanas hace tan solo seis años. “Éramos Natalia y Lucía y decidimos grabar un vídeo para recordarle a nuestras futuras parejas, a nuestros futuros amigos y a nosotros cómo éramos y lo orgullosas que estábamos de tomar esta decisión”, añade Mateo.

El proceso fue lento. Casi seis años de tratamiento hormonal y un cambio físico que les devolvió finalmente al cuerpo que siempre habían deseado. Completar esa meta ha sido complejo. Desde sus 24 años los hermanos Ocón no cejaron en ningún momento en llegar hasta el final, aunque los psicólogos se lo iban a poner difícil y el quirófano iba a ser una de las pruebas más duras. “Yo había nacido en otro cuerpo. Lo descubrí muy pequeño y no hemos dudado en ningún momento en que nos sentíamos otra persona” afirman ambos hermanos.

Ya en el colegio con cuatro o cinco años, los Ocón sentían esa identidad masculina, a pesar de que su melena era rubia y rizada y tenían que ir obligatoriamente por órdenes de la profesora al baño de las niñas. “Era raro plantearse estas preguntas tan pequeñas pero a pesar de que nos dijeron los psicólogos que era imposible, nosotros nos sentíamos con esa edad que no estábamos a gusto”.

2013, el año definitivo del cambio
En una larga conversación telefónica con Público, los Ocón cuentan cuál fue el día que llegaron a plantearse que había que iniciar el cambio definitivo. “Fue mi hermano Luchas el que me lo dijo. No estamos bien y vamos a pedir ayuda”. El primer paso fue acercarse hasta el médico de cabecera y contar la situación que Lucía y Natalia estaban viviendo. “La médico fue muy comprensiva y en pocos días pudimos tener la primera reunión”. Lucía y Natalia fueron derivadas a la Unidad de Tratamiento de Identidad de Género del Hospital Civil de Málaga. “Teníamos la suerte de tener este espacio para nosotros pero pronto vimos como en aquel año 2013 nuestro cambio se eternizaría si lo dejábamos ir por las listas de espera de la Seguridad Social”, afirman ambos.

Largas listas de espera para someterse a una sola cirugía
Lucas y Mateo se dirigían cada cuatro meses a una consulta psicológica para obtener el informe definitivo que les permitiera iniciar el tratamiento hormonal y la primera operación de reconstrucción de pecho. “Era todo muy lento. Nos citaban, hablaban con nosotros por separado y esperábamos a una nueva sesión largos meses”. Los numerosos tests con preguntas muy incómodas obligaron a tomar nuevas decisiones en el proceso.

Los Ocón se sientes afortunados no solo por el éxito obtenido sino por la absoluta comprensión que tuvieron desde el primer momento de sus padres y amigos. “Les dijimos que en la Unidad tardaríamos mucho en conseguir ese informe que en 2013 era aún obligatorio para iniciar el cambio de género”, aclara Mateo.

Una psicóloga privada les permitió acelerar la cuenta atrás y hacer sesiones semanales con ambos. “En menos de dos meses teníamos el informe favorable”.

Lo que no sabían estos gemelos es que partir de 2014 la ley andaluza de transexualidad no determinaría ese informe psicológico como vinculante para iniciar este proceso. “Lo hubiéramos sabido y empezamos todo un poco más tarde. Con lo que pasamos y sufrimos allí”, aclaran a día de hoy los gemelos. El segundo paso fue la operación de pecho. “Estuvimos trabajando durante meses para ahorrar lo que costaba una mastectomía o extirpación de senos”. Es doloroso hablar de aquel momento pero revelan que tuvieron que pasar varias veces por el quirófano para obtener buenos resultados. “Nos gastamos el dinero porque imagínate si llegamos a esperar. Aún no nos han llamado para esta operación después de cinco años”.

A la misma vez que iniciaron la cirugía, los Twin Brothers relatan abiertamente en su canal cómo volvieron casi a una nueva adolescencia cuando llegaron a la inyección de hormonas. “Cada dos semanas el endocrino nos inyectaba las hormonas necesarias a cada uno y había veces que sufríamos importantes altibajos pero es muy gratificante cuando ves que empieza a nacerte la barba, cuando te ensancha la espalda y el cuerpo poco a poco se va completando”. 

El proceso de Lucas y Mateo está casi finalizado. “Estamos apuntados en la lista de espera para hacernos la histerectomía o vaciado de útero, una operación que nos han recomendado todos los médicos” Los gemelos se encuentran en la lista de espera de la Unidad de Trastorno de Identidad de Género con la esperanza de no eternizar esta cirugía pendiente.

¿Por qué soy una niña?
¿Existe una edad en la que te das cuenta de que eres una niña o un niño transexual? Es la pregunta del segundo vídeo del canal de estos gemelos. “La identidad de género que tienes naces con ella. La única diferencia es que no nos identificamos con el cuerpo pero la identidad está siempre ahí”. Así lo cuentan ambos desde el sofá de su casa malagueña. Y siempre con una sonrisa.

El objetivo de este canal para los hermanos Ocón es “normalizar este proceso, dar a entender que no fuimos un caso aislado, que somos muchos los que nos enfrentamos a asimilar lo que significa ser una persona transexual. La única diferencia es que nosotros por ser hermanos y gemelos lo hemos vivido acompañados y eso nos ha ayudado mucho. Queremos ahora apoyar a los jóvenes con nuestra experiencia”.

Ahora queda otro reto, empezar una vida como Lucas y Mateo, ya definitiva. “Mi hermano Lucas está en el paro y yo estoy trabajando en un supermercado”. Otra de sus expectativas es lograr una estabilidad laboral y sobre todo montar una familia. “Haremos todo lo posible por lograr nuestros objetivos aunque haya veces que no dependa de nosotros mismos”.

Lucas y Mateo siguen en el mismo barrio y con su misma gente. “A algunos les ha podido chocar nuestro cambio físico pero nos ven más felices que nunca y ante eso solo recibimos todo su apoyo”.

martes, 13 de marzo de 2018

#hemeroteca #transexualidad #testimonios | La conquista de los gemelos transexuales Lucas y Mateo

Imagen: El País / Lucas y Mateo Ocón Zayas
La conquista de los gemelos transexuales Lucas y Mateo.
Los hermanos Ocón Zayas, de 29 años, cuentan su historia de cambio de sexo para visibilizar y contribuir a la normalización del colectivo.
Esperanza Codina | El País, 2018-03-13
https://politica.elpais.com/politica/2018/03/13/actualidad/1520943664_887115.html

Hay muchos días emotivos en la vida de Lucas y Mateo Ocón Zayas, hermanos de 29 años de Torre del Mar, en Málaga, pero está marcado en rojo el 11 de noviembre de 2015, cuando cada uno tuvo en sus manos el DNI con su nombre y apellidos. “Legalmente, ya soy un hombre”, pensó Mateo, que hasta ese momento constaba como Natalia. A Lucas se le pasó por la cabeza exactamente lo mismo al abandonar para siempre su denominación como Lucía. Son gemelos transexuales y han decidido hacer pública su historia para visibilizar al colectivo y contribuir a la normalización de la transexualidad.

Nacieron niñas, pero en sus primeros recuerdos ya se sentían varones. “Con cinco años le dije a mi madre: soy un niño”, cuenta Mateo. Son dos gotas de agua, difícil de distinguir para quienes no los conozcan y con un tono de voz muy parecido. Gemelos y con un vínculo tan estrecho que entre ellos sobraban las palabras, no tenían que contarse que ambos habían nacido con un sexo con el que no se identificaban. Lo afirman los dos. “Nunca lo verbalizamos, sabíamos que éramos iguales, lo dábamos por hecho”, continúa Mateo, un minuto mayor que su hermano. Son hijos únicos y residen con sus padres. Sí se hacían algunas confidencias. Por ejemplo, que cuando crecieran serían “físicamente” niños, que tendrían barba como su padre.

Los gemelos transexuales comenzaron su tratamiento hormonal en julio de 2013 y ahora han divulgado su cambio de sexo a través del canal de Youtube Twin Brothers. En la primera imagen se presentan como Natalia y Lucía. Se grabaron a principios de abril de ese mismo año, un día antes de cortarse la larga melena. Eran usuarios desde hacía pocos meses de la Unidad de Trastornos de Identidad de Género del Hospital Civil de Málaga y les recomendaron que fueran adquiriendo cierta apariencia masculina.

Porque hasta ese momento, su aspecto era muy femenino, buscado adrede. “No queríamos ser una chica masculina, yo me sentía disfrazado. No todo el mundo lo asume así, pero nosotros sí”, explica Mateo. Vistieron con tacones y se maquillaron hasta los 24 años. Cuando comenzaron el tratamiento, encontraron algunas trabas de la psicóloga porque pensó que, al ser gemelos, uno podía influir sobre el otro en su identidad de género. A Lucas “un cirujano llegó a decirle que el resultado de la operación de pecho no iba a ser muy estético, pero que para lo que tenía…”, han contado los gemelos transexuales al diario ‘Málaga hoy’.

Continuaron el proceso en una clínica privada, donde se sometieron a una cirugía de pecho en agosto de 2015. En la unidad de la sanidad pública ahora están en lista de espera para someterse a una histerectomía. Lo que más le preocupó siempre a Lucas fue la intervención en los senos. Cuando empezó a crecerle el pecho, de adolescente, recuerda estar en la playa con amigos, mirarlos cuando estaban sin la camiseta y sentir envidia “sana”. “¿Por qué yo no puedo tener eso?”, pensaba.

Los gemelos son diplomados en Relaciones Laborales. Empezaron los estudios universitarios en Sevilla y los terminaron en Málaga. Lucas está ahora desempleado, buscando hueco en el mercado laboral, y Mateo trabaja desde hace tres años en una cadena de supermercados, en la que también estuvo empleado un tiempo su hermano. “Nunca me he sentido discriminado. Sé que ocurre, pero a mí no me ha pasado”, afirma Mateo.

“Si es que la gente nos conoce de toda la vida…”, continúa sobre el apoyo de sus padres, amigos y el entorno en el que se mueven en Torre del Mar. “Con siete años, nos veían jugando con un balón de fútbol. Se sorprendieron más cuando nos poníamos los tacones y el pintalabios que ahora”, añade Mateo. Se ríen los dos. Su círculo de amistades es amplio y ahora mismo ninguno tiene novia. Con sus padres hablaron sobre su cambio de sexo cuando iniciaron el tratamiento. “No es que nos hicieran una fiesta, era chocante, pero están contentos porque nos ven felices […] Mi madre me reconoce que siempre lo ha sabido”, concluye Mateo.

En el vídeo cuentan el paso hasta convertirse físicamente en Lucas y Mateo y lo hacen para que la sociedad sea “más libre y justa”, para que el respeto prime entre dos personas que no comparten una misma opinión. Pretenden ayudar, especialmente, a los jóvenes transexuales que no saben qué hacer, porque a ellos les pasó. “Hay que educar a la gente, enseñarla”, concluye Lucas.

domingo, 11 de marzo de 2018

#hemeroteca #transexualidad #testimonios | Los hermanos Ocón. De gemelas a gemelos

Imagen: Málaga Hoy / Los hermanos Ocón
Los hermanos Ocón. De gemelas a gemelos.
Lucas y Mateo relatan cómo ha sido la conquista de su género, en un caso del que no se conocen precedentes en España.
Celina Clavijo | Málaga Hoy, 2018-03-11
http://www.malagahoy.es/malaga/HERMANOS-OCONde-gemelas-gemelos_0_1225977958.html

"Lucía, cuando sea mayor, encontraré una pócima para convertirme en niño". Lo último que Natalia, que apenas levantaba tres palmos del suelo, pensó en aquel instante es que 20 años después retomaría con su hermana la misma conversación, esta vez en una sala de hospital en la que ambas estrenarían su verdadera identidad. "Era ésta la pócima", le susurraba mientras rememoraban su infancia, esa en la que lloraban por no querer vestir de rosa y hacían desaparecer los lazos, esa en la que fingían llamarse Felipe y Juan, aprovechando que la naturaleza todavía les permitía hacerse pasar por niños, o la misma en que contenían las ganas de ir al baño por vergüenza de coincidir con compañeras del sexo contrario al que ya sentían.

Lucía y Natalia Ocón ahora son Lucas y Mateo, dos gemelos de 29 años y vecinos de Torre del Mar que protagonizan un caso único de cambio de género en España, el primero, al menos, que hasta la fecha se ha hecho público. "Soy un hombre y, quizá, por una cuestión hormonal, no desarrollé un cuerpo masculino, pero aquí dentro hay un chico. Desde pequeño pensaba: soy un niño en el cuerpo de una niña", asegura Mateo, que a muy temprana edad confesó a su padre que "cuando volviera a nacer" sería un varón. Siempre intuyeron que envejecerían como hombres.

Durante cinco años, los hermanos Ocón han mantenido en la intimidad el proceso de transformación, que ya han empezado a divulgar a través de un canal en Youtube -Twin Brothers- para dotar de más visibilidad a un colectivo que aún se enfrenta al rechazo social. Quieren demostrar que, tras la etiqueta de la transexualidad, existe una amplia realidad que va más allá de una mera cuestión de cromosomas o genitales. "No sé exactamente cuándo supe que quería convertirme en hombre. Simplemente, lo soy. Recuerdo que con 3 años ya lo sabía. Me pintaba los labios con una barra de mi madre y pensaba: voy a hacerlo para que se rían, porque esto es de niñas. Con 5, le dije: 'Mamá, soy un niño", narra Mateo.

Los gemelos nunca verbalizaron entre ellos lo que pasaba por sus cabezas. Daban por sentado que ambos habían nacido con un sexo que no se correspondía con el que sienten. Se acostumbraron, cuentan, a vivir "con otro cuerpo", hasta que comenzó a crecer "lo que no debía". "Eso era lo peor", expresan al unísono. "Dormía bocabajo para que no me creciera el pecho. Me ponía vendas, utilizaba camisetas anchas. Intentaba ocultarlo", resalta Lucas. Fuera casualidad o no, los dos dejaron de menstruar cuando todavía eran adolescentes. "El ginecólogo se preguntaba cómo podía ser que tuviéramos un nivel de testosterona tan excesivamente alto para lo corpulentos que éramos y el poco vello que teníamos", añade Mateo.

Su médica de cabecera les abrió el camino hacia la Unidad de Trastorno de Identidad de Género (UTIG) del Hospital Civil. "Acudimos a ella y le contamos que nos sentíamos chicos. Le preguntamos si necesitábamos ayuda psicológica o algún tratamiento. Nos dijo que parecía un caso de transexualidad", recuerdan. Así daba comienzo un laborioso proceso en el que soportaron numerosas trabas por el hecho, recalcan, de ser gemelos. "Creían que estábamos influyendo el uno en el otro. A mi hermano un cirujano llegó a decirle que el resultado de la operación de pecho no iba a ser muy estético, pero que para lo que tenía... Salió llorando. Y a mí me advirtió que me quedaría una gran cicatriz", relata Mateo. En la Unidad de Tratamiento tuvieron que "demostrar" quiénes eran y rellenar "absurdos test" con preguntas muy íntimas. "Cuando conté a unas chicas en prácticas que con 3 años yo ya sabía lo que era, me dijeron que era imposible", denuncia. Un año después decidieron continuar el proceso por la sanidad privada. Fue, agrega, la mejor determinación, pese al desembolso económico que les supuso la operación de pecho: en torno a 4.200 euros en el caso de uno de los dos hermanos, que tuvo que pasar hasta cuatro veces por quirófano, y unos 3.000 en el del otro, que lo hizo en dos ocasiones. "El precio de la cirugía varía en función de la técnica aplicada. Al tener menos pecho, la reconstrucción es distinta", explican. Cuatro años más tarde, el mismo tiempo que llevan ya hormonándose, ambos siguen formando parte de la lista de espera de la Seguridad Social para someterse a una intervención que ya no necesitan.

En España, hay más de 47.000 personas transexuales y unas 8.000 en Andalucía. En torno a 5.000 son menores de edad, según los datos aportados por Mar Cambrollé, la presidenta de la Asociación de Transexuales de Andalucía (ATA), que aboga por que las familias "apoyen el proceso de sus hijos y nunca se interpongan en el libre desarrollo de su personalidad". "Los padres no pueden luchar contra algo que forma parte de la diversidad humana. Nacemos transexuales y morimos transexuales. El niño no se confunde, muchas veces los que deben aclararse son los progenitores", subraya la portavoz.

Lucas y Mateo nunca se han sentido rechazados por su familia y menos por sus amigos, aunque reconocen que sentarse frente a sus padres fue el momento más complicado. Temían, dicen, hacerles daño y, sobre todo, que su madre se considerara culpable por no haber adoptado medidas cuando eran niños. "Ella, sin querer, lo hizo bien. Nos dejaba vestir como queríamos. Nos decía que no era normal lo que llorábamos por no querer un vestido, que lo asociábamos a las niñas. Aliviaba en nosotros esa sensación", expresa Lucas, convencido de que si un menor con 5 años verbaliza "que es un niño o una niña", la familia debe "escucharle" y actuar en consecuencia. En este sentido, la presidenta de ATA incide en la importancia de distinguir la orientación de la identidad sexual. "Cuando un niño está sufriendo y de forma persistente manifiesta una expresión de género distinta a la que tuvo al nacer hay un caso evidente de transexualidad", asevera.

Los hermanos Ocón advierten que el proceso hormonal, ese que les ha obligado a atravesar por una nueva adolescencia -con acné y notorios cambios de humor-, implica avances que "no se aprecian de un día para otro". "Es muy lento y los demás lo notan más que uno mismo", reconoce Mateo. Ellos tienen la suerte de remar en la misma dirección. "La base de nuestra entereza es que estamos juntos en esto. Si nos hubiera ocurrido solo a uno de los dos, la historia habría cambiado. Posiblemente, yo no hubiera dado el paso", confiesa Lucas. Una vez que se empieza, añade Mateo, no hay marcha atrás. "Tenemos que seguir hormonándonos pero, si lo dejáramos, hay cambios que no desaparecerían, como la voz, que se pondría más aguda, y el vello, que nos tardó meses en crecer", recuerda.

El otro escollo al que estos gemelos se tuvieron que enfrentar fue el cambio de nombre en el DNI. Una gestión para la que tuvieron que esperar dos años desde que iniciaron el tratamiento hormonal. "Ya tenía barba. La Guardia Civil nos paró una vez en un control de alcoholemia. En mi documentación yo aparecía como Lucía y, sin embargo, tenía rasgos masculinos. Llevábamos un informe médico, pero tuvimos que dar muchas explicaciones", se lamenta Lucas. El día en el que comprobaron que en su carné -y también en su libro de familia- figuraba su nueva identidad fue uno de los más emotivos de todo el proceso. "Legalmente, soy un hombre desde el 11 de noviembre de 2015", matiza orgulloso Mateo. Tampoco olvidarán su 24 cumpleaños, ese en que se deshicieron de todos los tacones y, con estos, de su pasado. Poco después llegaron las primeras compras de ropa masculina y el corte de su frondosa melena rubia, lo que, sin embargo, a Lucas le supuso el cierre de algunas puertas del mundo laboral. "Trabajaba como azafata y no volvieron a llamarme. Hasta entonces nos vestíamos femeninas y nos maquillábamos porque nos trataban bien", sostiene.

Diplomados en Relaciones Laborales por la Universidad de Málaga, los hermanos Ocón siguen luchando por hacerse un hueco en el mercado y se niegan a pensar que su experiencia pueda impedirles continuar creciendo. En ningún ámbito. Aspiran a formar una familia, aunque son conscientes de sus limitaciones. "Somos heterosexuales. Me preocupa plantearme una relación. Pienso que tenemos la obligación de contarle nuestro caso a la persona", destaca Mateo. "Pero no como carta de presentación", precisa Lucas, que asegura haberse acostumbrado a estar solo. A renglón seguido, Mateo lanza un guiño a aquellos que han nacido con "el cuerpo que quieren". "Debe de ser la leche. Nos dicen que tenemos que ser felices porque esto es lo que hemos elegido, pero no ha sido una elección. Soy un hombre, aunque no biológico", manifiesta. Su hermano le tranquiliza: "Somos diferentes pero eso no nos discrimina. Tenemos nuestras ventajas: sabemos muchas cosas de las chicas. Hemos vivido la sociedad desde dos puntos de vista y eso es aprendizaje". La transexualidad, remacha, "no es un drama" ni "una historia triste". Tampoco "está de moda", sino que ahora existe "más visibilidad", aunque aún no la suficiente. Cree que convendría impartir charlas en los colegios y adaptar los baños para evitar el rechazo que ellos en su día sintieron y que les ha marcado. "Entro en crisis cuando sueño que me levanto y miro en el espejo a Lucía", sentencia Lucas.

"Los transexuales debemos aparecer en los libros de texto. La diversidad suma"
Mar Cambrollé, que en Andalucía representa al colectivo transexual, está satisfecha por los avances que, asegura, ha habido en los últimos años, pero reconoce que todavía queda "mucho por hacer". Entre las medidas que considera necesario impulsar destaca la inclusión en los libros escolares. "Los transexuales deben estar presentes cuando se explica el cuerpo humano. Solo se relaciona sexo masculino con pene y femenino, con vulva. Esa no es la diversidad, es una falta de respeto a ésta. La diversidad suma y nunca resta", subraya Cambrollé. La OMS ya dejó de considerar la transexualidad un trastorno, pero pasó a denominarla "incongruencia de género". Con los cambios de los últimos años, afirman Lucas y Mateo, ahora "libremente se puede iniciar el tratamiento".