Mostrando entradas con la etiqueta Ezkioga. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ezkioga. Mostrar todas las entradas

martes, 23 de mayo de 2017

#hemeroteca #memoria | De ver a la Virgen, a Santa Águeda

Imagen: El Diario Vasco / Manuel Irurita, obispo de Barcelona aiste a la 'visión' de Ramona Olazabal
De ver a la Virgen, a Santa Águeda.
Una exposición de la gasteiztarra Fundación Sancho el Sabio pone el foco en las 'apariciones' de la Virgen de 1931. Varios 'visionarios' de Ezkioga fueron silenciados con su ingreso en el psiquiátrico.
Kepa Oliden | El Diario Vasco, 2017-04-23
http://www.diariovasco.com/alto-deba/arrasate/201705/23/virgen-santa-agueda-20170523000813-v.html

Las supuestas apariciones marianas de Ezkioga, en 1931, enardecieron el fervor católico en el contexto de la recién proclamada II República. Su ideario laico y aconfesional inflamaba los ánimos en los círculos católicos más conservadores y la Virgen se les apareció a Andrés y Antonia Bereziartua en aquel momento providencial.

Era la noche del 29 al 30 de junio de 1931 y los dos hermanos de 8 y 11 años bajaban del caserío con las marmitas de leche. Desde entonces y hasta el 26 de diciembre, en que la Iglesia prohibió la veneración de este 'santuario', Ezkioga se convertiría en lo más parecido a un 'Lourdes' vasco. Se cree que aquella eclosión de misticismo popular religioso atrajo a un millón de peregrinos anhelantes de presenciar algún hecho milagroso.

Tanta exaltación religiosa era alimentada por un fenómeno de sugestión colectiva. El número de visionarios que aseguraban haber visto a la Virgen se multiplicó e incluso hubo uno -un ataundarra llamado Patxi- que se declaró portador de un mensaje divino que debía comunicar a los diputados católicos vascos José Antonio Agirre, Jesús María Leizaola y el posteriormente asesinado en Mondragón Marcelino Oreja. Logró reunirse con ellos en noviembre de 1931 pero al parecer no le tomaron en serio.

Este Patxi sería uno de los 'visionarios' que terminarían encerrados en el psiquiátrico de Santa Águeda. Las autoridades civiles republicanas y eclesiásticas encabezadas por el obispo de Vitoria Mateo Múgica, desautorizaron el fenómeno de Ezkioga como un fraude, tal y como lo había sentenciado el papa Pío XI.

El paraje del monte Anduaga escenario de las 'apariciones' y donde se improvisó el 'santuario' mariano de Ezkioga fue cercado y desalojado por las fuerzas de seguridad. Hubo incluso cargas policiales y detenciones por 'resistencia a la autoridad'.

Persecución
Los supuestos visionarios fueron objeto de persecución y acabaron siendo acallados con una orden de ingreso en instituciones mentales. El grueso de ellos precisamente en el sanatorio arrasatearra de Santa Águeda. Y así fue cómo se ahogó y se silenció este gigantesco brote de misticismo religioso cuya memoria recupera una exposición instalada en la capital alavesa.

La Fundación Sancho el Sabio trata en esta muestra fotográfica y documental dos temáticas esquivas: la mística y la política.

'Visiones. Mística y política en el País Vasco' se expone hasta el 3 de junio en dos escenarios de la capital alavesa: la sala Araba de la Fundación Vital (La Paz, 5 - 1ª planta de Dendaraba) acoge el grueso del apartado fotográfico y el desarrollo principal de los contenidos. Se puede visitar de lunes a sábados de 18.00 a 20.30, y domingos y festivos de 12.00 a 14.00 y de 18.00 a 20.30 horas.

Por su parte, en la sede de la Fundación Sancho el Sabio (Portal de Betoño, 23) se expone una amplia selección documental y bibliográfica debidamente contextualizada con paneles informativos e imágenes.

Esta exposición bibliográfica tiene como objetivo abordar de forma más detenida el impacto que tuvieron los libros en la construcción y desarrollo de los fenómenos místicos.

Fondo bibliográfico
Los libros y publicaciones de todo tipo cumplirán un papel determinante, bien sea en la consolidación y justificación de lo acontecido o en la denigración o prohibición de su desarrollo. La Fundación Sancho el Sabio cuenta en este sentido con un fondo bibliográfico de gran riqueza a través del cual se pueden rastrear los pormenores de los sucesos más célebres de nuestro entorno. Se puede visitar de lunes a jueves de 9.00 a 13.30 y de 15.00 a 18.00 horas, y los viernes de 8.00 a 15.00 horas.

La exposición 'Visiones. Mística y política en el País Vasco' que promueve la Fundación Sancho el Sabio es comisariada por Ander Gondra y Gorka López de Munain, responsables del Centro de Estudios de la Imagen Sans Soleil, una entidad vitoriana dedicada a la investigación sobre cuestiones relacionadas con la cultura visual.

La exposición supone un completo y original recorrido a una temática esquiva y polémica, poniendo el foco en un episodio muy poco conocido, las supuestas apariciones de la Virgen en Ezkioga.

El pastor 'visionario' del pueblo alavés de Bachicabo

No alcanzó la fama ni la repercusión del fenómeno de Ezkioga, pero también Araba tuvo su aparición mariana durante la II República. Ocurrió en el verano de 1931 cuando al joven pastor de 14 años José Luis Barrio, natural de Bachicabo (municipio de Valdegovía), se le 'apareció' la Virgen sobre una roca cerca del manantial de Petrás, tal que en Lourdes. Pronto se sumaron otros videntes que también veían a la Madre de Dios y se disparó el fervor. Pero no todos compartían ese sentimiento, y surgieron enfrentamientos entre los creyentes y los jóvenes anticlericales de la comarca. Hubo incluso pedradas y palos. Y el vidente Barrio, al cabo de muchos años, negó sus visiones.

viernes, 14 de abril de 2017

#hemeroteca #historia | Aquel verano de 1931… la aparición de una Virgen que 'vaticinó' la guerra civil

Imagen: Público / 'Visionarios' en Ezkioga
Aquel verano de 1931… la aparición de una Virgen que 'vaticinó' la guerra civil.
'Público' saca a la luz este 14 de abril, día de la proclamación de la Segunda República y a su vez viernes santo, un conjunto de revelaciones marianas, que ocurrieron en el verano de 1931 y que en su momento conmocionaron a la opinión pública. Las revelaciones de la virgen en el municipio vasco de Ezquioga anunciaban una cruenta guerra civil cinco años más tarde.
María Serrano | Público, 2017-04-14
http://www.publico.es/sociedad/verano-1931-aparicion-virgen-vaticinaba.html

¿Una aparición mariana en la recién instaurada Segunda República? El fervor anticlerical que corría durante el verano de 1931 no impidió a dos niños pastores Antonia y Andrés, con apenas diez años en la localidad guipuzcoana de Ezquioga estar en boca de todos los vecinos de su propia localidad. Los medios se hicieron eco de una supuesta aparición de una virgen que intentaría borrarse del imaginario popular por parte de las nuevas autoridades de la Segunda República. Nadie quiso recordar aquellos acontecimientos. Ni las procesiones, ni a la incrédulos visionarios que aquel verano se transformaban y perdían la mirada ante la aparición atónita de una imagen luminosa que todos decían que portaba un extraño mensaje.

En ese mismo verano un suceso similar ocurrió supuestamente en la localidad alavesa de Espejo. José Luis Barrio cuidaba a los nueve años como pastor a un rebaño de cabras. Según su testimonio, el joven al coger una pequeña flor, observó que una figura lo miraba desde los más alto. El niño relacionó aquella rara imagen con una virgen que le hablaba a lo lejos. Aquel fenómeno provocó la alucinación de muchos vecinos que realizaban procesiones hasta la zona por el culto de aquella imagen.

En Torralba de Aragón (Huesca) siguieron las inciertas apariciones. Cuatro niñas aseguraron haber visto a una mujer extraña en una iglesia que desapareció de repente. En Mendogorría, un pueblo de Navarra, en el verano de 1931, trece niños comentaron en todo el pueblo la visión de una mujer de un aspecto parecido a una virgen en una iglesia cercana.

Después de 86 años, y sin apenas documentación que pueda demostrar alguna certeza, las visiones de aquel verano de 1931 han quedado archivadas en la memoria oculta de la Segunda República Española.

“Una guerra civil entre católicos y no católicos”
El suceso que aquel verano conmocionó a toda la opinión pública y que trascendió fuera de las fronteras fue, sin duda, el de la aparición en Ezquioga y una virgen sangrienta. La leyenda de los que vieron la imagen revelaba a los visionarios una cruenta guerra civil entre españoles y hermanos.

Entre los mensajes de los visionarios que lo medios recogían sin parar se repetía una clara revelación que resultó increíblemente cierta: “Dentro de cinco años justos se iniciaría una guerra, y que un Ángel Salvador sería el destructor de la República”, con una clara referencia a Francisco Franco.

La “aparición” se hizo enormemente popular en pocas semanas a través de los medios de comunicación. Escritores y periodistas que acudían a ver aquellos extraños sucesos inmortalizaban con instantáneas el hipotético trance de los fieles con la mirada perdida y los ojos vueltos. Y no son pocos los nonagenarios que a día de hoy en el municipio de Ezquioga, hoy conocido como Ezquioga-Itsaso (desde 1965), afirman una parte de “realidad” de aquellos hechos. Sin embargo a pesar de las últimas y escasas investigaciones realizadas nadie se atreve hablar de aquel suceso, ocurrido el 30 de junio de 1931 que con tanta dureza taparon las autoridades civiles de la Segunda República.

La historia de los jóvenes pastores
Pero ¿cómo se desencadenó aquella historia? Dos hermanos pastores, Andrés y Antonia Bereciartua, de ocho y once años, subían cada noche a por leche en un caserío situado en la ladera del monte Anduaga. En la noche del 30 de junio de 1931, los dos niños bajaban por la montaña cuando, tal y como ellos narrarían a los vecinos, vieron delante de sus cabezas un resplandor y la imagen de aquella figura negra.

La temida “revelación” no solo fue creída por los jóvenes. Al correr el testimonio, muchos habitantes del pueblo comenzaron a decir que les había llegado la revelación de una guerra, incluso un concejal de Ezquioga. Fue tal el fenómeno masivo que cientos de personas comenzaron a peregrinar sin descanso hasta el monte Anduaga. Todos los días la prensa contaba las novedades de aquella extraña historia que se desarrollaba en aquel pequeño municipio que tenía en vilo a toda España.

Los cortes en las manos y las falsas alucinaciones que realizaban muchos de aquellos fieles frente a la extraña imagen mariana fue el detonante para que las autoridades republicanas acabarán con el caso en Ezquioga. El descampado fue cercado y se prohibió el acceso. Las detenciones llevaron a muchos de aquellos jóvenes y mayores hasta el sanatorio de Mondragón para que la opinión pública olvidara aquel extraño fenómeno.

Fue tal el ocultamiento de la historia que el miedo de los vecinos dura a día de hoy. Nunca más se volvió a hablar de aquellas apariciones.

Baroja y Marañón hablaron de lo ocurrido en Ezquioga
Lo ocurrido en Ezquioga no dejó indiferente a muchos intelectuales de la época como fue el caso de Pío Baroja que recogería parte de la historia de su trilogía “La selva oscura”, publicado en 1932 donde uno de los libro se titularía “Los visionarios”, donde analiza los sucesos de Ezquioga, con fuentes y testigos para destacar la veracidad que las revelaciones podían tener en algunos casos.

Gregorio Marañón, médico ilustre, defendió la supuesta autenticidad a los visionarios, y revelaría a los medios de la época la falta de “competencias” para sacar conclusiones sobre una relevación tan masiva a una pequeña población.