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viernes, 5 de febrero de 2016

#hemeroteca #educacion | Johanna Alanen: «En nuestras escuelas ni se acepta ni se tolera una situación de acoso»

Imagen: El Diario Vasco / Johanna Alanen
Johanna Alanen · Coordinadora internacional del programa finlandés contra el bullying: «En nuestras escuelas ni se acepta ni se tolera una situación de acoso».
«KiVa no borra el acoso escolar, proporciona las herramientas para saber qué hacer en cada caso», asegura.
Nerea Azurmendi | El Diario Vasco, 2016-02-05
http://www.diariovasco.com/sociedad/201602/05/acoso-escolar-201602050647.html

En poco más de cinco años, el ya célebre programa anti-bullying finlandés, desarrollado por la Universidad de Turku, ha reducido drásticamente los casos de acoso escolar que se producían en un sistema educativo admirado también por ese logro. KiVa, que no deja de ser puro sentido común, «no es milagroso, pero funciona».

- El programa comenzó a implantarse en 2009 y en seis años ha llegado al 90% de los centros de primaria y secundaria de Finlandia. Eso es rapidez. ¿Tan mala era la situación de partida?
- En realidad, cuando el programa empezó a desarrollarse en 2006 Finlandia estaba por debajo de la media en casos de bullying, pero el Ministerio de Educación y Cultura observó que lo que se estaba haciendo no daba resultados. Los casos de acoso no solo no se reducían sino que empezaban a repuntar, y decidió que había que empezar a actuar de otra manera.

- Con excelentes resultados.
- Los informes anuales que se realizan desde 2009 muestran que el número de agresores se ha reducido a la mitad, y el de víctimas en un tercio. Desde que se lanzó KiVa, todos los datos muestran que en Finlandia los casos de acoso escolar no paran de descender. No hay nada de milagroso en KiVa, pero está claro que funciona.

- Algunas estrategias contra el bullying se centran mucho en la víctima y en el agresor. ¿Es esa la perspeciva de KiVa?
- No, miramos al conjunto de la escuela, y las familias también están implicadas. Todos los miembros de la comunidad escolar tienen un papel en las situaciones de acoso, no es algo que afecte solo a la víctima y al agresor; hay testigos, colaboradores, defensores, encubridores... El objetivo principal es poner fin a las situaciones de acoso y, en ese sentido, ayudamos a las víctimas y confrontamos a los acosadores con sus actos, pero más allá de esas intervenciones dotamos a la comunidad escolar de herramientas para identificar las situaciones de acoso y saber cómo gestionarlas. KiVa es, básicamente, una caja de herramientas que ponemos a disposición de las escuelas. No borra el acoso escolar, pero proporciona líneas y procedimientos claros para saber en cada momento qué hacer, así como quién debe hacerlo, y cómo. En las escuelas que se han sumado al programa hay un 'equipo KiVa' integrado por personal del centro especialmente preparado para gestionar esas situaciones, pero es el conjunto del centro el que debe implicarse en el programa, utilizar las herramientas que se le proporcionan y conseguir que funcionen.

- El compromiso del centro, por lo tanto, es vital para que KiVa cumpla sus objetivos.
-Absolutamente, y hay una figura clave, que es la del director, en la medida en que es quien apoya a los profesores, distribuye su uso del tiempo... Está demostrado que cuanto más tiempo y atención se le dedica al programa, mejor funciona.

- ¿En qué se pone el acento, en la prevención o en la corrección?
- Ambas son importantes. Cuando se produce un caso, los equipos especialmente entrenados para intervenir hablan mucho tanto con las víctimas como con los agresores. El diálogo es importante, y se basa en la idea que en esa escuela ni se aceptan ni se toleran ese tipo de comportamientos, bajo ningún concepto.

- ¿Esa 'tolerancia cero' es la clave del éxito de KiVA?
- Hay muchas investigaciones acerca de las razones por las que está funcionando bien. Se han realizado numerosas tesis doctorales al respecto, y una de ellas, que analizó lo que sucedía en un centro en el que, tras empezar a aplicarse KiVa, se habían reducido las agresiones, destacaba tres cuestiones. La primera era el cambio en la manera en la que los propios acosadores percibían su comportamiento, lo que conllevaba cambios en su actitud. En segundo lugar, cambiaba la percepción que tenían los alumnos del modo en el que los profesores reaccionaban al bullying, con una actitud crecientemente negativa. En tercer lugar, también cambiaba la percepción de los propios alumnos. Si alguien que consideras tu igual ve el bullying de manera negativa, en cierta medida deja de compensar convertirte en agresor. Se trata de aumentar la sensación de empatía entre los estudiantes, y de conseguir que los alumnos, con los que se realiza un trabajo continuado, entiendan que todos ellos son responsables de lo que pasa en su escuela. En ese sentido, tenemos tres unidades que se trabajan con los alumnos en tres momentos distintos, adaptados a distintas edades.

- Si la prevención no funciona, ¿la corrección incluye el castigo?
- No damos instrucciones sobre qué conductas deben ser objeto de sanción o castigo. Si el acoso o la agresión llegan al grado de delito, se pone en manos de la autoridad correspondiente, pero por lo demás es cada escuela la que decide cómo actuar, incluso a la hora de poner castigos.

- ¿Se puede entender KiVa al margen del los esfuerzos que, con tan buenos resultados, realiza Finlandia en materia educativa?
- Son dos cuestiones diferentes. Hay muchas razones por las cuales el sistema educativo funciona bien en Finlandia. No es algo que ocurra a causa de KiVa, pero se ha comprobado que si se reducen todas las formas de acoso físico o psicológico, incluido el ciberbullying, aumenta el grado de motivación académica y la sensación de bienestar de los estudiantes. KiVa no solo reduce los casos de agresión y victimización; como efecto colateral, también reduce los niveles de ansiedad y depresión.

- Los profesores también notarán la mejora...
- Al saber que están mejor equipados para manejar los casos de bullyng se sienten más seguros y confiados, y eso hace que también los niños confíen más en sus maestros.

- Cada vez son más los países que están 'importando' KiVa. ¿Encaja en todos los sistemas educativos, o hay que 'finlandizarlos'?
- El fenómeno del bullying es global, y sus mecanismos básicos son los mismos en todas partes. Por lo tanto, KiVa encaja en cualquier sistema educativo aunque, por supuesto, hay que localizarlo, adaptarlo, porque ni los métodos de enseñanza ni la cultura de los centros son los mismos en todas partes. Por esa razón, no facilitamos KiVa directamente, no lo 'exportamos' tal cual, sino de manera que sus materiales y procedimientos se puedan adaptar fácilmente a distintos países y sistemas, siempre en colaboración con socios y agentes locales.

- ¿Es caro?
- En Finlandia fue el Ministerio de Educación y Cultura el que tomó la decisión de extenderlo a todos los centros, asumiendo su financiación. En los países a los que ahora lo estamos 'exportando', el programa muchas veces corre a cargo de las escuelas. Nuestro objetivo es hacerlo accesible para que llegue al mayor número de escuelas posible, pero esa es una de las cuestiones que hay que trabajar con los socios locales.

lunes, 1 de febrero de 2016

#hemeroteca #educacion | Así funciona un colegio antiacoso

Imagen: El País
Así funciona un colegio antiacoso.
La escuela finlandesa de Fuengirola aplica el programa Kiva que incluye sesiones contra el 'bullying', vigilantes y especialistas.
Pilar Álvarez | El País, 2016-02-01
http://politica.elpais.com/politica/2016/01/29/actualidad/1454084062_497805.html

Amanda y Aino se mueren de risa. Van vestidas de princesas con un tutú y flores y sujetan con otros cuatro compañeros de su clase de seis años un laberinto de madera con agujeros por el que, entre todos, deben conseguir que pase una bola sin caer al suelo. Lo intentan varias veces. Y lo consiguen. Ya sentadas en el sofá de la clase, mientras sus compañeras hacen planetas con globos y papel, les da otro ataque. "¡Jajajajaja!". Imparables. "¿Qué es Kiva? Kiva es divertido…", responden a una pregunta que no entienden. Ninguna de estas dos niñas rubias tiene ni idea de lo que es acoso escolar (ni falta que hace) ni de lo que significa en realidad Kiva Koulu (en finlandés Escuela Divertida), el programa antibullying que Finlandia practica en el 90% de sus escuelas, incluida la suya. Estamos en el colegio finlandés de España, situado en Fuengirola (Málaga), con 300 estudiantes y 25 años de trayectoria. Sin saberlo, entre carcajadas, estas dos alumnas están empezando a trabajar una de las grandes claves del asunto: se gana en equipo.

En 2009, el Gobierno finlandés implantó un modelo en el que habían trabajado previamente investigadores de la Universidad de Turku, el programa Kiva Koulu. Y lo llevaron a los centros. Las primeras investigaciones apuntan a descensos sensibles de casos de acoso. El modelo está ya en marcha en otros países (Italia, Holanda, Estados Unidos, Reino Unido…) y fue presentado en España en mayo por el Instituto Iberoamericano de Finlandia, sin que hasta la fecha se haya apuntado ningún centro público español. El Ministerio de Educación español acaba de sacar el borrador de un plan de convivencia que anunció ya en abril y con escasa concreción de momento. Lo ha anunciado acuciado por el caso de un niño, Diego, que se quitó la vida sin que nadie detectara que algo iba mal y dejó a sus padres escrita una carta en la que decía: "Ya no aguanto ir al colegio y no hay otra manera de no ir". El caso se ha reabierto. Otra chica de Madrid, Arancha de 16 años, se suicidó en mayo después de que los padres lo hubieran denunciado en comisaría. Algo está fallando.

Profesores alerta
"Lo más importante es que el profesor esté realmente alerta, notar si tus chicos están fuera del grupo y no tiene amigos, aprender a conocerles y facilitar grupos seguros, en los que todos se sientan a salvo". Ann-Charlotte Ahl Quist es una de las cuatro profesoras especialistas en Kiva del colegio de Fuengirola, que implantó el sistema hace cuatro años. Sobre la mesa de la sala de profesores, despliega el material: Libros vídeos, revistas,… El programa incluye 10 sesiones al año en cada curso. Pero además de las clases específicas, hay guardianes como esta docente a la que le llegan todos los casos. El grupo de cuatro especialistas debe diseñar las estrategias.

Primera planta. Aula de los alumnos de siete años. El miércoles pasado tocaba una clase sobre emociones dentro del plan antiacoso. El profesor saca un dibujo con un niño abrazado a sí mismo, con el flequillo de punta y los ojos muy abiertos. "¡Pelko!", gritan los niños. ("¡Miedo!"). Durante 45 minutos verán otras imágenes (inseguridad, tristeza, felicidad…) y saldrán a la pizarra a interpretar ellos mismos los sentimientos con gestos y aspavientos.

Aprenden que no está bien que uno esté triste, que no se habla cuando otro habla, que no hay que reírse de los demás. Distintos expertos españoles recomiendan que la prevención y detención del acoso escolar se trabaje desde los primeros ciclos, en los años de primaria.

Seis recreos al día
Suena la sirena de pitidos cortos que anuncia uno de los seis recreos del colegio de Fuengirola, donde solo estudian alumnos con nacionalidad finlandesa, aunque muchos hablan español. Al estar en la Costa del Sol, hay menores que pasan apenas un par de meses en el centro, muchos chicos nuevos. Para ellos también es Kiva, para integrarlos en el grupo. Los niños bajan en tropel por las escaleras de este antiguo restaurante de tres plantas situado al este de Fuengirola, en el barrio de Los Pacos en el que casi todos los vecinos son finlandeses que comenzaron a llegar en los años 60 atraídos por el sol y la posibilidad de practicar deportes en invierno.

En mitad del patio brilla el chaleco reflectante de Conchi Flores, profesora de infantil y español, que regresó a Málaga después de 17 años en Finlandia. Durante los próximos 10 minutos es una autoridad antiacoso perfectamente identificable. Otros dos compañeros como ella vigilan las otras dos plantas. "Aquí no pasan ni una", explica coloquial entre el barullo de los pequeños, que se persiguen de un extremo a otro del patio junto a la mesa de pin-pong. "Se ataja rápidamente el problema que haya por insignificante que parezca. Nosotros en España damos menos importancia a que un chico le diga a otro: 'Tonto, que eres tonto', pero aquí cualquier palabra se lleva al profesor".

Todos importan en el grupo
"¡Jono, jono, jono!" ("¡fila, fila, fila!"). La profesora de Matemáticas, Minttu Alonen, imparte también hoy una clase de Kiva con los mayores. Los 23 alumnos de sexto grado (12 años) desfilan hacia la pista de baloncesto, situada al otro lado de la calle. En este colegio la fila es sagrada: para moverse, para esperar al recreo, para lavarse las manos en los lavabos que hay en un pasillo delante del comedor que sirve a diario comida elaborada allí. Los organiza en grupos de seis, mezclados entre sí. "Es importante que hagan cosas divertidas en las que puedan trabajar en grupo. En el grupo todo el mundo sabe que es importante, aprendes a valorar al otro", explicará la docente luego. "En mis clases no tolero que nadie se ría de otro por ser diferente o por hacer algo mal", añade con gesto enfadado.

Información a los padres
"Se burlaban de mí porque mi padre es profesor. Pero hablé con él, contactaron con sus padres. Y paró. Ahora todo está bien". Rasmus, de 12 años, confiesa en mitad de la pista de baloncesto que fue acosado. "Significa molestar a otro, molestarle todos los días y producirle miedo", describe mientras sus compañeros siguen con los juegos al fondo.

El proceso normal es el siguiente: cualquier cosa que se detecte es comunicada al equipo de cuatro profesores Kiva. Si se considera grave, se avisa a los padres, y si es "muy serio" esa llamada es inmediata, explica la directora del colegio, Maarit Paaso. "No esperamos al día siguiente, ni a la semana siguiente, lo que es importante hay que resolverlo en seguida, no podemos cerrar los ojos, hay que estar alerta todo el tiempo", señala en su despacho. El papel de los padres también es importante. Hay una guía para ellos, se les convoca a tutorías, se les informa desde una aplicación informática. El acoso sucede en el grupo (el acosador y sus acólitos) y se combate en grupo, formado esta vez por todo el sistema, desde el Gobierno al niño recién llegado a la escuela. "No podemos bajar la guardia", asegura la directora.

jueves, 28 de enero de 2016

#hemeroteca #educacion | Observadores pasivos: los otros culpables del acoso escolar

Imagen: Público
Observadores pasivos: los otros culpables del acoso escolar.
Profesores y psicólogos recomiendan luchar contra el maltrato en los centros educativos cambiando las normas que rigen el grupo y poniendo el foco en los testigos para que no miren hacia otro lado y defiendan a la víctima.
Anna Flotats | Público, 2016-01-28
http://www.publico.es/sociedad/testigos-del-acoso-escolar-son.html

Diego, un niño de 11 años, se suicidó hace tres meses en Madrid porque, según escribió en una carta dirigida a su familia, no aguantaba "ir al colegio". Igual que Alan, un joven transexual de 17 años que el pasado diciembre se quitó la vida en Barcelona por "la presión y la incomprensión" que sentía en el colegio. Ante esos casos, que han devuelto el acoso escolar a la palestra, solemos preguntarnos: ¿Cómo no se dieron cuenta los profesores de lo que estaban sufriendo estos menores? ¿Ningún compañero presenció el maltrato? ¿Por qué no dijo nada? El bullying es un fenómeno complejo que puede estar provocado por muchas causas. Por eso, el camino para acabar con este tipo de agresiones —que sufren entre el 5% y el 10% de los jóvenes, según varios estudios— no debe centrarse, dicen los expertos, en la víctima sino en la colectividad, es decir, en los testigos que, de forma inconsciente, pueden llegar a respaldarlo.

El maltrato se da porque el contexto lo permite. "Permitir los insultos u otros comportamientos agresivos predispone al acoso y ahí está la raíz del problema", explica a Público la psicóloga clínica especializada en niños y adolescentes Sofía Czalbowski.

Un ejemplo: en una clase, un niño se equivoca al responder una pregunta y un grupo de alumnos se ríe de él. El profesor tiene dos opciones: hacer callar sin más o aprovechar la interrupción para decir que reírse de un compañero porque se ha equivocado es una falta de respeto que no se debe tolerar. "Si se deja pasar ese primer acoso, el maltrato puede repetirse en el patio", afirma el presidente de la Asociación Española para la Prevención del Acoso Escolar, Enrique Pérez-Carrillo de la Cueva.

Sin embargo, a veces no es fácil detectar si un comportamiento puede desencadenar en un caso de bullying, por eso es tan importante frenar prácticas que puedan ser malinterpretadas. "Si dos niños que están jugando en el patio se pegan el uno al otro riéndose puede que ambos lo entiendan como un juego, pero también puede suceder que no sea así y que uno de los dos esté sufriendo. Como hay dudas, es mejor intervenir y detener ese juego", argumenta la directora del colegio Cor de Maria-Sabastida de Barcelona, Montserrat Millán.

Pérez-Carrillo apunta que, lamentablemente, esa no es la actitud mayoritaria: "A veces, los profesores no intervienen por falta de ganas, porque no le dan importancia, porque victimizan al acosador o porque, simplemente, no saben hacerlo". Millán lamenta que no haya una formación específica para profesores en este sentido —"cuando llega al centro un niño que ha sido víctima de acoso escolar en otro colegio no hay un traspaso de información, sólo cabe estar alerta"— pero, como profesora, reconoce que el día a día "te lleva a no ser ciego". "Hay que ser muy poco persona para no detectar determinadas cosas y, si en el centro hay un clima colaborativo, es fácil que se establezcan dinámicas en las que un alumno que sufre pueda acercarse a un adulto con confianza".

Precisamente con el objetivo de detectar el acoso, y apremiado por los últimos suicidios de menores, el Gobierno ha anunciado un plan de choque contra el maltrato escolar. El ministro de Educación, Íñigo Méndez Vigo, prometió formación de profesores y padres, un manual, una guía y un teléfono para las víctimas. "Una iniciativa para contrarrestar la alarma social", según Pérez-Carrillo, y "un plan de marketing", según Millán.

Lo que los expertos recomiendan es una formación integral basada en la prevención entre iguales para que no existan observadores pasivos. "Por un lado, la víctima no suele confesar el maltrato por miedo a quedar como un chivato, porque cree que pasará o porque se siente culpable; y por otro, los compañeros no se involucran porque minimizan la gravedad del maltrato o porque temen que la violencia se gire contra ellos", explica Czalbowski. Por eso es imprescindible trabajar qué significa la violencia desde el grupo e incorporar ese tema a situaciones personales. "No hay que limitarse a dar información y soltar discursos que, normalmente, les entran por un oído y les salen por el otro. Hay que dar cauces a los alumnos para que se expresen, pero no sólo cuando los medios hablan de ello, sino como una asignatura transversal", sigue Czalbowski, que recomienda que el grupo acuerde normas y elija qué comportamientos considera intolerables.

Programa KiVa: el método de éxito en Finlandia
En eso se basa, precisamente, el método que emplean el 90% de centros de educación pública en Finlandia y que ha eliminado el 79% de casos de acoso escolar desde 2007, según el profesorado que lo imparte. El programa KiVa, acrónimo de Kiusaamista Vastaan (contra el acoso escolar) intenta cambiar las normas que rigen el grupo, es decir, influir en los testigos para que defiendan a la víctima. Si ellos no participan en el maltrato, la actitud del acosador cambia. Partiendo de esta filosofía, los estudiantes finlandeses reciben 20 clases a los 7, 10 y 13 años para identificar las distintas formas de acoso y mejorar la convivencia. Durante el recreo, se eligen varios ‘alumnos vigilantes’, que son responsables de la seguridad del grupo, y en cada colegio hay un equipo de tres adultos que se pone a trabajar cuando detecta un caso de acoso escolar.

El maltrato a través de las redes sociales es una de esas nuevas formas. Aun así, advierten los expertos, no debe tratarse como un fenómeno desligado del acoso escolar. "El móvil amplía la duración del maltrato", apunta Pérez-Carrillo, "pero el ‘ciberacoso’ no es más que una caja de resonancia de lo que ocurre durante el día en el colegio", es decir, la persecución al diferente. Por ese motivo, la diputada de Compromís en las Cortes Valencianas Marián Campello —que ha confesado que sufrió este tipo de maltrato entre los 12 y los 14 años— reivindica que la escuela "enseñe a vivir y a disfrutar la diversidad", en definitiva, explica a Público, "a amar la diferencia".

lunes, 1 de junio de 2015

#hemeroteca #educacion | El método finlandés para acabar con el acoso escolar que está revolucionando Europa

Imagen: El Diario Vasco
El método finlandés para acabar con el acoso escolar que está revolucionando Europa
El programa KiVa no solo detiene a los acosadores sino que también aumenta el bienestar y la motivación por estudiar
El Diario Vasco, 2015-06-01
http://www.diariovasco.com/sociedad/educacion/201506/01/metodo-finlandes-para-acabar-20150601090540.html

Finlandia es desde hace años el referente educativo para toda europa y además, ahora se está convirtiendo también en el espejo en el que se mira el continente para poner freno al acoso escolar. KiVa, acrónimo de Kiusaamista Vastaan (contra el acoso escolar), es un programa cuidado hasta el detalle con el que el país nórdico está logrando frenar el acoso y ciberbullying en sus aulas. Implantado ya en el 90% de los colegios de educación básica su éxito ha resultado tan arrollador que contar, o no, con este proyecto ya es un requisito que muchos profesores y alumnos tienen en cuenta a la hora de elegir y valorar un centro educativo donde trabajar o estudiar.

Tras una década de no lograr acabar con los casos de acoso escolar y de ciberbullying entre los estudiantes, llegó un momento en que el entonces ministro de Educación, Antti Kalliomäki, se planteó seriamente atajar el problema y habló con un grupo de investigadores de la Universidad de Turku, que llevaba 25 años estudiando las relaciones entre los niños. Un año después, en 2007, arrancó el programa KiVa, financiado por el propio Gobierno, y diseñado por este equipo.

«El proyecto se fue poniendo en marcha aleatoriamente en los colegios finlandeses», cuenta Christina Salmivalli, profesora de Psicología en Turku y una de las creadoras de KiVa. La universidad realizó, unos años después, un estudio para evaluar cómo se iba desarrollando el programa. Los resultados fueron espectaculares. «Fue el mayor estudio realizado en Finlandia. Participaron 234 centros de todo el país y 30.000 estudiantes de entre 7 y 15 años. KiVa había logrado reducir todos los tipos de acoso en los colegios. Los casos de acoso escolar desaparecieron en el 79% de las escuelas y se redujeron en el 18%», explica la profesora.

Bajada del 40% en el primer año
Sólo con un año de implantación los investigadores comprobaron que en algunos cursos el número de niños acosados bajó incluso un 40%. Pero además se llevaron una grata sorpresa al constatar que «KiVa también aumenta el bienestar escolar y la motivación por estudiar, al mismo tiempo que disminuye la angustia y la depresión», dice Salmivalli.

A diferencia de otros modelos que se centran exclusivamente en la víctima y el acosador, «KiVa intenta cambiar las normas que rigen el grupo —indica la profesora—. Dentro del grupo están los otros, esas personas que no acosan, que observan, que son testigos y que se ríen. A través de esa comunicación no verbal transmiten el mensaje de que lo que pasa es divertido o está bien, aunque tengan una opinión diferente. No hay que cambiar la actitud de la víctima, para que sea más extrovertida o menos tímida, sino influir en los testigos. Si se consigue que no participen en el acoso, eso hace cambiar la actitud del acosador. El objetivo es concienciar de lo importante de las acciones del grupo y empatizar, defender y apoyar a la víctima».

El programa
Y así se sigue en el programa. Los estudiantes reciben una veintena de clases a los 7, 10 y 13 años para reconocer las distintas formas de acoso y mejorar la convivencia. Hay diez lecciones y trabajos que se realizan durante todo el curso académico sobre el respeto a los demás, la empatía... Cuentan con material de apoyo: manuales para el profesor, videojuegos, un entono virtual, reuniones y charlas con los padres... «Detectamos que muchos niños víctimas no contaban su caso. Así que añadimos un buzón virtual. De esta forma, pueden denunciar si son víctimas o testigos y nadie lo sabe», cuenta Christina Salmivalli. Para hacerse una idea, KiVa establece que los vigilantes del recreo usen chalecos reflectantes para aumentar su visibilidad y para recordar a los alumnos que su tarea es ser responsables de la seguridad de todos.

En cada colegio hay un equipo KiVa, formado por tres adultos que se ponen a trabajar en cuanto tienen conocimiento de un caso de acoso escolar o ciberbullying en el centro. «Primero actúan como filtro, para reconocer si es un acoso sistemático o algo puntual. Después se reúnen con la víctima para dale apoyo, ayudarla y tranquilizarla. También hablan con los acosadores para que sean conscientes de sus acciones y las cambien», indica.

La profesora Salmivalli está dando a conocer el programa en otros países y buscando socios-colaboradores para extenderlo. El proyecto ya ha merecido reconomientos internacionales y se ha exportado a Reino Unido, Francia, Bélgica, Italia, Suecia, Estados Unidos... ofreciendo también resultados muy esperanzadores. Se ha comprobado que el acoso escolar ha disminuido entre un 30 y 50% en esos países durante el primer año de implantar KiVa. En España, algunos colegios y organizaciones ya se han interesado por esta iniciativa. «Nosotros no podemos atender individualmente a las escuelas de todo el mundo que nos escriben. Necesitamos —concluye la profesora— que en cada país exista una organización encargada de extender el proyecto, con socios locales que aporten una inversión para la traducción del programa, para pagar la licencia del desarrollo de KiVa y el sueldo de una coordinadora internacional».