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miércoles, 6 de febrero de 2019

#hemeroteca #lgtbifobia | Los guerreros LGTB del sureste asiático

Imagen: El País / Mamá Yuli
Los guerreros LGTB del sureste asiático.
Indonesia, Malasia y Singapur son los países más homotransfóbicos de la región.
Paloma Almoguera | El País, 2019-02-06
https://elpais.com/sociedad/2018/12/17/actualidad/1545058943_033144.html

‘Mamá Yuli’, como la conocen sus allegados, es el hada madrina de las waria (personas transgénero en bahasa, un idioma indonesio). Madridista hasta la médula y católica devota, su vida está volcada en ayudar a su comunidad: hospeda a media docena en un salón de belleza a las afueras de la capital, Yakarta, y regenta un centro en el que acoge a casi un millar de las más ancianas, desahuciadas por sus familias. Espera ser también la primera waria en doctorarse en Derecho Constitucional de Indonesia. Logros monumentales en un país que las margina social y profesionalmente: “Hasta pagar un saco de arroz supone un problema”, lamenta.

Yulianus Rettoblaut –su nombre completo- se queja de que el Gobierno de Joko Widodo no presta la atención suficiente a la discriminación y violencia de la que son víctimas. El ostracismo que padecen en el país de mayoría musulmana, abocándolas muchas veces a la prostitución para conseguir un sustento, llegó a un punto crítico a comienzos de año. Entonces, el Parlamento empezó a debatir una reforma del Código Penal que en principio incluía la criminalización del sexo entre personas del mismo sexo. Yuli y centenares de colegas y activistas a favor de los derechos del colectivo LGBT se echaron a las calles durante semanas, y de momento el proceso está paralizado. “Los esfuerzos de la sociedad civil dieron algunos frutos. La ley continúa en el cajón”, apunta King Oey, activista de la organización Arus Pelangi.

Indonesia, Malasia, Brunéi y Singapur conforman el bloque más intolerante hacia las personas del colectivo LGBT de la ASEAN (la Asociación de Naciones del Sureste Asiático, integrada por dichos países más Filipinas, Tailandia, Myanmar, Vietnam, Laos y Camboya). En el caso de Indonesia y Malasia, también de mayoría musulmana, la creciente influencia de grupos islamistas radicales en la política nacional ha sido determinante. Aunque en Indonesia solo la ultraconservadora provincia de Aceh (al norte de la isla de Sumatra) está regida por la ‘sharia’ (ley islámica) y penaliza abiertamente la homosexualidad, el temor a que la criminalización se extienda oficialmente al resto del país aumenta. Más aún ahora, a meses de los comicios de abril.

“Los islamistas aprovechan para impulsar sus agendas antes de las elecciones, cuando saben que los partidos les seguirán el juego en las peticiones que cuentan con apoyo popular, como la marginación de los LGBT. Joko Widodo no puede permitirse que (los islamistas) le tilden de blando”, analiza Oey. La islamización social y política mantiene a las minorías con el aliento contenido. El acoso es incesante: Oey afirma que solo un día, el 30 de septiembre pasado, más de una veintena de homosexuales fueron detenidos en una redada policial en una casa, disfrazada de operación antinarcóticos.

La vecina Malasia no vive un momento mejor. “La situación lleva un tiempo empeorando, pero lo alarmante ahora es la velocidad a la que lo está haciendo”, denuncia desde Kuala Lumpur Thilaga Sulathireh, fundadora de la ONG Justice For Sisters (“Justicia para las Hermanas”). Uno de los mayores exponentes de dicho retroceso ocurrió a comienzos de septiembre en el conservador Estado de Terengganu, al norte del país, donde por primera vez dos mujeres fueron azotadas en público por intentar mantener relaciones sexuales.

Malasia es, junto al sultanato de Brunéi –regido por la ‘sharia’– el país del sureste asiático con el paquete legislativo anti LGBT más censurador y abultado, fruto de su sistema judicial doble: mientras los tribunales islámicos dirimen las cuestiones familiares y religiosas de la población musulmana (más del 60%), las salas civiles tienen potestad sobre todos los ciudadanos. Así, además de leyes islámicas que criminalizan las relaciones entre personas del mismo sexo y el travestismo, sigue en vigor la sección 377 en su Código Penal, introducida durante la etapa colonial británica y que castiga el sexo homosexual con hasta 20 años de cárcel, latigazos o multas.

Pero hay también algunos rayos de esperanza. Precisamente la reciente derogación del citado artículo 377 en India ha abierto el debate en algunas excolonias británicas asiáticas que aún lo mantienen en vigor, como Malasia, Singapur y Myanmar. En Malasia, el primer ministro, Mahathir Mohamad, condenó los latigazos de Terengganu, pero subrayó que el país no puede aceptar el matrimonio igualitario. Las esperanzas de cambio están sobre todo depositadas en su designado sucesor, Anwar Ibrahim, condenado por sodomía dos veces, la primera a finales de los noventa a instancias de su entonces enemigo y ahora aliado, Mahathir.

El revulsivo indio también ha tenido eco en Singapur. Un grupo de activistas capitanea la campaña Ready to Repeal (“Listo para Derogarse”) para urgir al Gobierno que anule el 377. Algunas figuras públicas y periódicos oficiales como ‘The Straits Times’, muy controlado por el régimen de la isla como el resto de la prensa local, han dado muestras de apoyo a la revocación. “Es posible que ocurra en el corto o medio plazo, pero es difícil adivinar qué tiene en mente el Gobierno”, señala Leow Yangfa, director de la ONG Oogachaga. Preguntado al respecto el pasado año en una entrevista a la BBC, el primer ministro, Lee Hsien Loong, aseguró de forma inusualmente directa que el país no estaba aún listo para dar ese paso.

Mientras la política sigue su curso, activistas como Mamá Yuli tienen necesidades más perentorias que atender. La abogada, hija de maestros de la remota región de Papúa y precursora de todo tipo de ideas para integrar y dar visibilidad a su colectivo –entre otras un concurso de belleza–, manda un mensaje fulminante: “Mi problema de hoy es sencillo. No tengo ni comida ni medicinas que dar a mis viejas ‘warias’”.

Los países más abiertos del sureste asiático
Aunque no hay ningún país de la ASEAN que reconozca el matrimonio entre personas del mismo sexo, algunos han dado pasos significativos en la ampliación de derechos del colectivo. En 2015, Vietnam eliminó la cláusula de su ley de familia que prohibía a dos personas del mismo sexo casarse, si bien el estado aún no reconoce legalmente estos enlaces. En Filipinas, estas ceremonias no están criminalizadas, pero tampoco se les da el mismo reconocimiento legal que a las heterosexuales. Tanto este país como Tailandia, otro de los más abiertos, han incluido apéndices que prohíben la discriminación al LGBT en ciertas leyes. Camboya, donde la homosexualidad no es ilegal, incorporó en 2017 la inclusión del colectivo al debate político el año pasado. Y aunque Myanmar mantiene el artículo 377 y tiene leyes contra el travestismo en vigor, el pasado febrero dio un salto hacia delante al celebrar el primer festival LGBT con permiso del Gobierno en Rangún.

viernes, 7 de septiembre de 2018

#hemeroteca #homosexualidad #lgtbi | India despenaliza la homosexualidad

Imagen: El País / Celebración en Bangalore por la despenalización de la homosexualidad en India
India despenaliza la homosexualidad.
La Corte Suprema acaba con una prohibición fijada en una ley victoriana que databa del siglo XIX
Ángel L. Martínez Cantera | El País, 2018-09-07
https://elpais.com/internacional/2018/09/06/actualidad/1536217018_424450.html

Cinco magistrados de la sala del Tribunal Supremo de India han decidido por unanimidad la despenalización de la homosexualidad entre personas adultas en el país asiático. La histórica sentencia pronunciada hoy establece que “las relaciones sexuales entre adultos homosexuales en privado no constituye una ofensa” y que cualquier norma que persiga estas prácticas es “discriminatoria y una violación de los principios constitucionales”. De esta forma, la decisión judicial pone fin a una deliberación que comenzó a principios de julio, aunque con orígenes en una batalla por el reconocimiento de los derechos de los homosexuales que ha durado más de una década. El colectivo LGTBI de India consigue así actualizar el marco legal de la democracia más grande del mundo, donde seguía vigente una anacrónica ley colonial de hace más de 150 años.

“Las relaciones privadas y consensuadas entre adultos del mismo sexo no constituyen una violación del artículo 377 del Código Penal”, comenzó diciendo el presidente del Tribunal Supremo de India, Dipak Misra, tras la deliberación con el resto de magistrados. La sentencia supone la abolición de los efectos en contra de la comunidad homosexual que tenía la ley victoriana de 1861, aun vigente en India, y en la que se establecía que el “acceso carnal contra natura con un hombre, mujer o animal, será penado con prisión de por vida, o con prisión por término o que podrá extenderse a 10 años y una multa”.

A las puertas del tribunal, una multitud de miembros del colectivo LGTBI y sus defensores aguardaban desde primeras horas de la mañana de este jueves para escuchar la decisión final de la Corte Suprema. Desde que comenzase su debate hace dos meses, la sentencia se intuía en favor de los homosexuales de India que, según el último censo, suman cerca de dos millones; aunque se estima que muchos otros nunca han declarado su orientación sexual a las autoridades sanitarias, precisamente por la criminalización que esta ley tenía sobre las decenas de millones de miembros de la comunidad LGTBI en India.

“No solo se trataba de despenalizar [la homosexualidad] sino de reconocer nuestros derechos fundamentales”, declaró Akhilesh Godi, uno de los demandantes, quien ya había subrayado la actitud positiva de los magistrados desde que comenzase el proceso.

Desde julio, los cinco magistrados del Supremo habían hecho referencia a la incompatibilidad entre el artículo 377 del Código Penal y el derecho a la privacidad, en relación con la sentencia que la misma corte falló el año pasado, en favor de preservar la orientación sexual como elemento principal del derecho constitucional a la privacidad de los ciudadanos. Esta resolución fue la que dio pie al colectivo LGTBI a retomar una batalla legal iniciada en 2001.

A comienzos de siglo, la Fundación Naz, una organización dedicada a la prevención de VIH en grupos desfavorecidos, impugnó la constitucionalidad de la ley debido al peligro al que arrastraba a un colectivo expuesto a enfermedades de transmisión sexual por su marginación social. En 2009, el Tribunal Superior de Nueva Delhi declaraba su nulidad por violar los derechos fundamentales.

Pero el dictamen fue revocado en 2013 a raíz de la petición de varios grupos religiosos e individuos que consideraban que la decisión ponía en peligro la institución del matrimonio, por lo que una sala de dos magistrados de Corte Suprema sentenció que la ley necesitaba ser sometida a consenso parlamentario y no a la decisión de un tribunal menor.

En esta ocasión y a diferencia de la decisión de 2013, el Gobierno de India se ha mantenido al margen mientras que los magistrados indicaron su intención de reservarse el derecho a declarar la nulidad de la ley, independientemente de la abolición de la misma por parte del Ejecutivo. Así, los defensores del artículo 377 quedaron reducidos a varios grupos cristianos que han insistido hasta el último momento en que no existen pruebas científicas que sostengan que una persona puede nacer con diferentes orientaciones sexuales y que la anulación de la ley supondría la propagación de enfermedades como el sida.

La declaración formal del Tribunal Supremo se refiere específicamente a las relaciones “consensuadas entre adultos” sin anular por completo la ley, que protege ante los casos de delitos sexuales contra hombres. A falta de una norma específica que contemple esta situación, las previsiones actuales relativas a la violación en el código penal indio solo se refieren a los casos de agresiones sexuales a mujeres, salvo la reciente Ley de Prevención de los Crímenes Sexuales a Menores que especifica el delito sexual de cualquier niño.

Por ello, el Supremo ha subrayado la noción del consenso en su sentencia, reteniendo así la parte del artículo 377 referida a la vaga noción de “acceso carnal contra natura” para mantener la persecución de las actividades sexuales contra la voluntad de hombres, particularmente, contra los miembros de las comunidades transgénero e intersexual.

Según datos de la Asociación Internacional de Gays y Lesbianas (ILGA), cerca de 1.500 personas fueron detenidas en India en virtud del artículo 377 en 2015.

sábado, 4 de agosto de 2018

#hemeroteca #transexualidad | El tortuoso camino hacia la inclusión de transexuales en India

Imagen: El Páis / La diseñadora Sharmila Nair con modelos transexuales
El tortuoso camino hacia la inclusión de transexuales en India.
El Código Penal aún estipula que cualquiera que tenga relaciones sexuales "antinaturales" debe ser castigado con, incluso, cadena perpetua.
Ángel L. Martínez Cantera | El País, 208-08-04
https://elpais.com/internacional/2018/08/02/actualidad/1533209455_064553.html

“La abolición del artículo 377 es el primer paso para acabar con el acoso, pero el camino a la integración está aún por recorrerse”, explica Zara Sheikha sobre la ley que persigue a las minorías sexuales en India y que se debate estos días en el Tribunal Supremo. Nacida Nishant hace 28 años, Zara superó el trauma personal, el abandono familiar, el ostracismo social y el castigo institucional para convertirse en la primera transexual india en conseguir trabajo como jefa del departamento de recursos humanos en una multinacional con sede en Trivandrum, capital del primer Estado del país con una legislación específica para la comunidad LGTBI. Pero sucesos como la detención arbitraria de cuatro transexuales en esa región a principios de año cuestionan la efectividad de una ley que está por cumplirse.

En 2015, Kerala se convirtió en el único Estado del país asiático en aprobar una política transgénero. La norma admitía el derecho a la autodeterminación del género de cada individuo además de establecer medidas para la integración socioeconómica de las minorías sexuales, reconociendo su condición marginal. El Estado sureño, famoso por el éxito de políticas progresistas como la alfabetización universal o la eliminación de la defecación al aire libre, se situaba también a la vanguardia de la defensa de lesbianas, gais, bisexuales, transexuales e intersexuales indios. A nivel nacional, los 4,8 millones de miembros de la comunidad LGTBI identificados en el último censo carecen de protección frente al artículo 377 del Código Penal, que estipula que “cualquiera que tenga relaciones sexuales antinaturales debe ser castigado” con, incluso, cadena perpetua.

Pese a la revolución del marco legal en defensa de las minorías sexuales de Kerala, la norma no se cumple. “Todos los departamentos, especialmente el de salud, deberían aplicarla con urgencia. Solo recientemente se ha impuesto la reserva de un porcentaje de plazas en ciertas universidades”, explica Jijo Kuriakose, gay y fundador de Qeerala. Esta asociación LGTBI y la Red Legal de Derechos Humanos (HRLN, por sus siglas en inglés) recopilaron una lista con las mayores lagunas en la política transgénero.

El estudio critica la falta de médicos en hospitales públicos con conocimiento para asesorar en el cambio de sexo, la ausencia de una traducción de la ley al malayalam —la lengua regional que hablan las clases trabajadoras— o la falta de un sistema de reservas en los sectores de educación y empleo, esenciales para la integración social. La abogada y directora de HRLN, Preetha K. K., resume: “Las autoridades ni siquiera expiden el certificado de género”. Sin este documento, cualquier reconocimiento de nueva identidad es una odisea para los solicitantes.

Es la pesadilla de todos los transexuales. Sufrimos una vejación institucional continua”, se queja Vihaan Peethambar, de 31 años. Después de pasar por el quirófano repetidas veces para el cambio de sexo en el extranjero, decidió registrar su género en su Kerala natal, hace un año. Entonces empezó su calvario. Aunque la norma transgénero solo requiere la disposición del individuo al cambio, es necesario legalizar la nueva identidad a través de la Gaceta Oficial del Estado, donde, contrario a lo que estipula la ley, exigen pruebas que avalen el trámite.

“Rechazaron mis informes médicos anteriores. Así que tuve que someter mi cuerpo a escrutinio en hospitales públicos donde la ignorancia era insultante. Una ginecóloga incluso me dijo: '¿Pero qué problema tienes si naces mujer y tienes todos los órganos bien?' ¡Y ella es la experta!”, clama Vihaan, quien tuvo que pasar, además, por un comité médico sin conocimiento de la nueva ley. “Ni psicólogos, ni ginecólogos, ni trabajadores sociales... Es como pedir a un granjero construir un cohete”, resume. Pero su tormento ha sentado precedente. Este julio, el Tribunal Superior de Kerala exigió agilidad y efectividad en el registro del género como respuesta al caso presentado por la abogada Preetha K. K. en nombre de Vihaan.

Desde su aprobación, la política transgénero ha inspirado algunos cambios en Kerala, aunque con resultados dispares. En la primavera del año pasado, se dio a conocer la contratación de una veintena de transexuales como trabajadoras del metro de la ciudad de Cochin, centro económico del Estado. La decisión resultó ser más polémica que acertada cuando se demostró el impago ante la falta de contratos por escrito y, sobre todo, tras el abandono de varias empleadas a causa de abusos por parte de sus compañeros de trabajo. “Se anunció como una medida para visibilizar a nuestra comunidad. Pero todas estaban empleadas como limpiadoras, ninguna como vendedoras de billetes”, explica Maya Ann Joseph, transexual desempleada de Cochin.

Un año antes, la propia Maya y su compañera Gowri se convirtieron en las primeras modelos transexuales de vestimenta femenina en India. “Supe de los problemas transgénero tras la aprobación de la ley y quise celebrar su feminidad a través de mis sari (vestido tradicional del subcontinente)”, cuenta la diseñadora Sharmila Nair. Su campaña, ideada para sensibilizar más que para hacer negocio, multiplicó sus ventas pese a las premoniciones nada halagüeñas. “Me sorprendió que ninguna maquilladora transgénero quisiera colaborar y que ningún sari se vendiese en Kerala. Aquí la gente no está preparada para una ley tan progresista. Se necesita educación para que funcione”, analiza Sharmila. Con ese objetivo, abrió el primer canal de YouTube de Kerala centrado en la comunidad LGTBI, en febrero de este año. Desgraciadamente, una de las primeras emisiones del canal estuvo dedicada al asesinato de una transexual hace un año en una estación de tren de Cochin, la ciudad más grande y abierta del Estado de Kerala.

Una ley de 1861
En julio comenzó el debate sobre la constitucionalidad del Artículo 377 del Código Penal, una ley británica de 1861 combatida en los tribunales desde hace una década. En 2009, el Tribunal Superior de Nueva Delhi declaraba su nulidad por violar los derechos fundamentales. Pero el dictamen fue revocado por la Corte Suprema en 2013 al considerar necesario que la ley fuese sometida a consenso parlamentario y no a la decisión de un tribunal menor. El año pasado, sin embargo, la misma corte falló en favor de la necesidad de preservar la orientación sexual como elemento principal del derecho a la privacidad.

Paralelamente, el Supremo declaró el derecho a la autodeterminación del género en 2016. El histórico veredicto, conocido como NALSA, instó al Gobierno central y a los estatales a reconocer el tercer género, además de establecer medidas para la asistencia médica pública y gratuita del colectivo y para su inclusión social. El borrador de esta ley también se debate en el Parlamento. Su aprobación y la esperada anulación de la norma colonial vislumbran un horizonte sin discriminación legal para el colectivo LGTBI en India. “Esperamos el veredicto final sobre el artículo 377 para antes de octubre de este año”, dice, esperanzado, Jijo Kuriakose.

sábado, 3 de febrero de 2018

#hemeroteca #lgtbi | Comunidad LGTB india pide en las calles la legalización de la homosexualidad

Imagen: Unión Radio
Comunidad LGTB india pide en las calles la legalización de la homosexualidad.
EFE | Unión Radio, 2018-02-03
http://unionradio.net/comunidad-lgtb-india-pide-las-calles-la-legalizacion-la-homosexualidad/

Cientos de miembros y simpatizantes del colectivo LGTB (Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales) en la India salieron hoy a las calles de la ciudad india de Bombay para reclamar que el Tribunal Supremo tumbe el artículo 377 del Código Penal indio, que criminaliza las relaciones homosexuales.

Los participantes del desfile del orgullo gay en Bombay fueron convocados bajo el lema “377 Quit India” (“377 Fuera de la India”), en referencia a la campaña por la independencia india de los británicos que lideró el mahatma Gandhi.

“Reclamamos la igualdad de derechos, pero igualdad de derechos en relación a la legalización (de la homosexualidad), lo que significa que el artículo 377 debe ser eliminado”, afirmó a Efe Vivek Anand, uno de los organizadores del desfile.

Anand, que dirige también la ONG en defensa del colectivo LGTB The Humsafar Trust, remarcó que “hasta que los actos homosexuales sean despenalizados” no será posible solicitar más derechos, como los de igualdad, matrimonio o adopción.

Para el activista, salir a las calles este año “y hacerse visibles” era fundamental después de que el mes pasado el Tribunal Supremo de la India acordara revisar una sentencia de 2013 que declaraba las relaciones homosexuales ilegales y afirmara que la gente no puede vivir “con miedo” a causa de una decisión personal.

El activista señaló además la importancia de la sentencia del Supremo de agosto del año pasado, en la que el órgano judicial declaró la privacidad un “derecho fundamental” de los ciudadanos y la orientación sexual como un “atributo esencial” de la privacidad.

“Esperamos que la decisión sea la despenalización de la homosexualidad”, sentenció Anand poco antes de que empezara un desfile que llevó a la metrópolis india una fiesta en la que predominaron las banderas del arco iris y pancartas reivindicativas.

El Tribunal Supremo ratificó en 2013 la validez del artículo 377 del Código Penal, una ley que data de la época victoriana y que había sido tumbada en 2009 por la Corte Superior de Nueva Delhi por anticonstitucional.

viernes, 12 de enero de 2018

#hemeroteca #homosexualidad #lgtbi | Un príncipe indio abre su palacio a la comunidad LGTB

Imagen: El País / Manvendra Singh Gohil
Un príncipe indio abre su palacio a la comunidad LGTB.
Manvendra Singh Gohil, que hizo pública su homosexualidad en 2006, lleva una década defendiendo los derechos del colectivo.
Xavier Fontdeglòria | El País, 2018-01-12
https://elpais.com/elpais/2018/01/12/gente/1515772844_899765.html

El príncipe Mavendra Singh Gohil es un hombre que rompe tabús. En un país donde las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo son ilegales, es el primero y único miembro de la realeza india que ha reconocido públicamente que es gay. En su particular batalla para defender los derechos del colectivo LGTB en India desde hace más de una década, el heredero del antiguo reino de Rajpipla, ha decidido a abrir parte de su palacio a los miembros de esta comunidad que se sientan rechazados por la sociedad.

Gohil está renovando y ampliando su residencia, de unas 6 hectáreas de superficie, para ofrecer habitaciones, una pequeña clínica y un centro educativo para aprender inglés u otras habilidades para ayudar a la comunidad a encontrar trabajo. El complejo estará gestionado por Lakshya Trust, una organización que defensa los derechos del colectivo LGTB él mismo fundó justo después de hacer pública su homosexualidad y ser repudiado por su familia.

"La gente aún se enfrenta a mucha presión por parte de sus familias cuando salen del armario. Son forzados a casarse, o expulsados de sus hogares. A menudo no tienen dónde ir ni tienen medios para apoyarse a ellos mismos [...] No voy a tener hijos, así que pensé: ¿Por qué no usar este espacio para un buen propósito?", explicó Gohil a la agencia Reuters.

El príncipe, de 52 años, ha sufrido en sus propias carnes la situación que describe. Heredero del trono del antiguo reino de Rajpipla, ahora integrado en el estado indio de Gujarat, escondió sus preferencias sexuales ante su familia durante su juventud y decidió casarse con la princesa Chandrika Kumari de Jhabua. Un año después se divorciaron. Cargado de un inmenso sentido de culpa, trató de buscar "una cura" a su homosexualidad que nunca fue efectiva y le sumió en una profunda depresión.

En 2006, y a raíz de una filtración periodística, el príncipe decidió conceder una entrevista y declarar en público su homosexualidad. Sus padres, que sabían de las preferencias de su hijo pero rechazaron durante años que las hiciera públicas, repudiaron a su único vástago por haber "humillado a la familia". Su homosexualidad acaparó los titulares en todo el país y desde entonces se ha convertido en uno de los activistas más prominentes en la defensa del colectivo en India.

Gohil es una de las voces más críticas contra el artículo 377 del código penal indio, que criminaliza las prácticas homosexuales. Se trata de una disposición promulgada durante la época de dominio colonial británica que, a pesar de haber sido declarada inconstitucional, la Justicia no ha tumbado al alegar que debe ser el Parlamento quien lo haga. El pasado lunes, sin embargo, el Tribunal Supremo aseguró que revisará el artículo en cuestión. "Levantar este precepto alentará a más personas a salir del armario y a vivir sus vidas libremente, pero puede también significar que habrá más personas que necesitarán apoyo", defendió el heredero.