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martes, 17 de febrero de 2026

#hemeroteca #inmemoriam | Fallece Candela García, artista e histórica defensora de los derechos trans

Fallece Candela García, artista e histórica defensora de los derechos trans
La vedete fue una de las voces más aclamadas en la noche de Sevilla y defensora de los derechos LGTBIQA+ desde los años 60
Clemen Solana | Six, 2026-02-17 
https://www.revistasix.es/actualidad/fallece-candela-garcia-artista-e-historica-defensora-de-los-derechos-trans.html

Candela García //
Quiso ser como Lola Flores: «artista y mujer». Y lo consiguió desde su Sevilla natal que la llora hoy. La gran Candela García ha fallecido a los 85 años hace tan solo unas horas, según ha confirmado su amigo, el productor Pepe Camacho. La sevillana era una de las mayores activistas trans de España, quien estuvo marcada por la represión franquista y la cárcel. Su grito de libertad lo reflejó en la que fuera la última entrevista que concedió para SIX en junio de 2025. «Las personas como yo no hacemos daño a nadie, no entiendo que nos quieran esconder como a ratas», sostuvo.

Voces de Sevilla
Su amigo y voz de la radio en Sevilla, Pepe Camacho, ha sido el encargado de hacer pública la noticia en redes sociales y ha atendido a SIX. «Candela era puro sentimiento, el que pocas artistas tenían», dice el empresario, quien le tenía un «cariño especial». Junto a Candela, triunfó cada sábado el programa ‘Temperamento’. «La gente pedía que viniera Candela y se caían las llamadas», dice con cariño el popular rostro. El cariño era mutuo y Candela agradecía el respeto de Camacho. «A mí, Pepe me regaló un micrófono inalámbrico y casi de cristal», se jactaba la artista en referencia a las noches de trabajo en las salas del sevillano.

No le temía a la muerte y sólo pedía tres deseos: «salud vida y libertad». Apuró las tres desde que viviera el miedo de la posguerra española. Las calles del barrio Los Pajaritos vieron crecer al mito sevillano que deslumbró a la Barcelona canalla de finales de los años 60. Le bastó su identidad para pasar tres meses en la cárcel La Modelo donde la rapaban cada dos semanas «Pensaba en todo lo malo del mundo, lloraba como una loca y sola», relató. Para la sociedad de 1966 era «vaga y maleante».

50 años de trayectoria
El paso de García por Francia marcaría el devenir artístico que cerró hace seis años. Medio siglo le dedicó a su sueño: triunfar en las salas. «Si de alguien aprendí a mover la bata de cola fue de Candela y de todas las mujeres que hacían espectáculo y transformismo», relata Charo Reina para este medio. La folclórica, amiga de García, la recuerda como la «referente» que siempre fue. El cariño que Candela procesaba a la familia Reina y a su matriarca, doña Juana Reina, lo dejó patente en su última entrevista para SIX. «Candela es la única que tiene un vestido mío, el del día que me presentó mi tía Juana», declara la actriz sobre el traje turquesa con el que debutó en el Teatro Maravillas en 1988.

Las noches de ‘Carrusel 77’ fueron las mejores de Candela. Un balé coreano se fijó en la entonces Madame Fifí para recorrer España. Tuvo las «mejores» maestras en la sala Papillón y aprendió el descaro de la noche. Estas fueron el mayor pesar de su madre Amalia. «‘Hasta que tú no vienes, yo no duermo’, me decía», sostuvo en su última entrevista. En efecto, las recorrió varias veces tras los encarcelamientos de los ‘zeta’. Aguantó las torturas en la cárcel y los insultos de los agentes, un continuo de la época. «Era vergonzoso coger el autobús, me tiraban piedras hasta en la puerta de mi casa», relató la artista.

El cupletista Adrián Amaya recuerda a la artista como parte fundamental de la saga de mujeres trans que recuperó la copla. «A estas artistas se le debe todo porque defendían la canción tradicional y la acercaban a los jóvenes», relata emocionado el cantante. La relación con García resultó orgánica tras varias llamadas por teléfono y su visita a la feria de abril donde actuaba con La Esmeralda de Sevilla en las populares casetas de esta. «Aquel día no nos pudimos ver, me deja esa pena». El cancionero aguarda con cariño una de las cintas televisivas en las que García actuaba en los años 90. «Candela era de las de peina y volantes, qué pocas van quedando», dice en su homenaje.

Despedida
Según ha confirmado a este medio una fuente cercana al entorno familiar, el fallecimiento de Candela ha causado una profunda conmoción. La noticia ha llegado apenas unas horas después de su ingreso hospitalario este pasado lunes. El velatorio tendrá lugar mañana miércoles a las 10.30 horas en el Tanatorio SE 30 de Sevilla. Los familiares, amigos y seguidores podrán darle el último adiós a la artista, cuya pérdida ha generado una ola de pesar en Sevilla.

Lola Flores, María Jiménez, Juanita Reina, y Marifé de Triana no faltaron en sus espectáculos. En su día a día las seguía cantando con cariño. ‘Embrujá por tu querer’ fue el tema que jamás eliminó de su repertorio, pues era la canción favorita de su madre. Orgullosa de sus fotos en el Orgullo sevillano, mostraba el álbum con ganas de seguir. Las tuvo siempre para conseguir sus sueños, no las perdió en su incansable lucha por conseguir el DNI que le pertenecía y así siguió hasta hoy. Desde su sofá aleopardado le regaló la mejor tarde a quien escribe estas líneas. «Yo te canto ‘Mi vida privada’», escuchó su barrio.

domingo, 12 de junio de 2022

#hemeroteca #trans #testimonios | El último paseo de Carmen de Mairena

El País / Adrián Amaya con unos pendientes de Carmen y unas cassettes //

El último paseo de Carmen de Mairena.

La newsletter de El País en Barcelona recuerda con el cupletista que se convirtió en la mano derecha de la folclórica las calles por donde sobrevivió la artista.
Alfonso L. Congostrina | El País, 2022-06-12
https://elpais.com/espana/catalunya/2022-06-12/el-ultimo-paseo-de-carmen-de-mairena.html

Incapaz de recordar fechas, sé que cuando apareció por primera vez en televisión –debía ser a mediados de los años 90– con su peluca obscenamente roja y los labios saturados de silicona yo ya la había visto, por lo menos, media docena de veces. Aún no sabía su nombre pero era imposible no distinguirla entre la jauría canalla y las toneladas de lumpen que se concentraban en el antiguo bar Cosmos de la Rambla. Luego le llegó la fama. Se convirtió en la transexual más famosa de España (con permiso de la Veneno) y todos la conocimos con el nombre y apellido que ella misma eligió: Carmen de Mairena. La vi en una verbena de Sant Joan en una discoteca de Lleida. Cantaba sobre la barra: “Yo soy esa que pone la cosa tiesa. Soy elegante por detrás y por delante...”. Se bajó el vestido, enseñó sus pechos siliconados y se ganó centenares de carcajadas. Ella ni siquiera sonrió. No sé si disfrutaba con aquello. Salió otras veces en la tele, después desapareció.

El 22 de marzo de 2020, en plena pandemia, murió con 86 años. Al día siguiente de su muerte conocí, vía telefónica, a Adrián Amaya, un joven cupletista que hoy tiene 29 años y que se convirtió en su mano derecha los últimos años de su vida. “Como mínimo una vez a la semana la visitaba en la residencia. La maquillaba, le colocaba la peluca, merendábamos y nos íbamos a su barrio: al Chino”, recuerda Amaya (es su nombre artístico; en realidad se llama Adrià García Pau).

Llamada de teléfono de un día indeterminado de la semana pasada: “Adrián, soy Alfonso, periodista de El País. Estoy preparando la próxima newsletter de Barcelona (en este punto le dije que la enviamos a los suscriptores cada miércoles, etc., etc.). ¿Qué te parece si hacemos una sobre el último paseo que hiciste con Carmen?”.

Cuando hago estas propuestas por teléfono cierro los ojos instintivamente durante esos segundos incómodos de silencio en el que todo es posible.

“Claro que sí. ¿Cuándo quedamos?”

La cita fue el jueves frente a la fuente de Canaletes en el corazón de la Rambla. Le dije que trajera algo de Carmen para que se hiciera la foto que aparece aquí, pero también creí que era una manera de que la folclórica nos acompañara. Hubiese querido que trajese una peluca de la artista pero Adrián fue más cabal. Sacó de una caja -parecía que estaba desembalando la Gioconda- dos pendientes manchados de maquillaje. Era una reliquia conservada por un fan que supo conocer la Mairena que el resto no conocimos.

“Yo, como la mayoría, también descubrí a Carmen en ‘Crónicas Marcianas’, pero entonces era muy pequeño. Con 13 años empecé a cantar copla. Ella iba mucho a un programa de televisión que se llama ‘Toni Rovira i tú’. Les pedí a mis padres que me llevaran y allí la conocí. Me acerqué a ella y le dije que la admiraba como artista folclórica”, recuerda Adrián mientras bajamos la Rambla. Mairena se quedó perpleja. “¿Cómo que me conoces como cantante de copla si eres un crío?”, le espetó. Le hizo gracia, rebuscó entre el bolso y le entregó al adolescente una foto dedicada. “Mírala, me firmó. No se entiende nada. Y le plantó un beso con esos morros que tenía. Míralos aquí”, señala unos restos de carmín. También le entregó una tarjeta de visita. Y esa cartulina, que todavía conserva, con un número de teléfono se convirtió en el salvoconducto que uniría a la artista con el joven cupletista. “La llamaba muchas veces por teléfono pero era la época en la que Mairena iba a muchos programas y hacía muchos bolos. Era un poco inaccesible”, recuerda. Aquel adolescente urdió un plan b para llegar a su ídolo. “Cada quince días se montaban cenas en el restaurante Danzarama. Allí acudían fans y artistas y cenaban juntos. Me sentaba al lado de Carmen y cantábamos. Me quedaba embobado mirándola”.

Carmen de Mairena comenzó su carrera musical con el nombre artístico de Miguel de Mairena. Seguía los pasos de Antonio Amaya (apellido que ha incorporado Adrián a su apodo artístico) y cuyo referente sirvió para unir, todavía más, al joven cupletista con la folclórica transexual.

Adrián y yo seguimos andando y giramos por Nou de la Rambla. Entramos en el epicentro del imaginario de Mairena. “Mi afición por la copla me llevó a conocer a Antonio Gracia, Pierrot. En 2008, yo era un adolescente y Pierrot estaba escribiendo el libro ‘Memorias del Espectáculo, Antonio Maya' y quería entrevistar a Mairena. Me dijo que le acompañara a casa de Carmen. Fuimos al tercer piso del número seis de la calle Sant Ramon. La calle estaba llena de prostitutas y mala vida. Yo era un crío, tenía miedo, pero la casa me atrapó. Era un museo repleto de cuadros de artistas”, recuerda.

En la década de los 70 el cupletista Miguel de Mairena comienza, gracias a las clandestinas inyecciones de silicona, un viaje sin billete de vuelta y se convierte en Carmen de Mairena. Nada en su vida fue fácil y acabó ejerciendo la prostitución. Años más tarde le llegó la fama, nunca abandonó un barrio donde la desestructuración desbordaba las aceras. Carmen regentó en este piso de la calle Sant Ramon un ‘meublé’. Fue detenida en dos ocasiones acusada de trata de mujeres. Siempre acreditó que solo se dedicaba a alquilar habitaciones a prostitutas y clientes.

Adrián contempla la fachada del edificio como si Carmen fuese a asomarse a la ventana en cualquier momento. No queda ni rastro del piso de Mairena. “Cuando Carmen salía en televisión y hacía bolos ganaba mucho pero tal y como entraba, ese dinero salía. Tenía mucha gente interesada alrededor y ella llegó a normalizarlo. Si te acercabas a ella con otra intención que no fuese aprovecharse se extrañaba y desconfiaba”, lamenta. “Sí que hubo alguien que le fue muy leal: la Pasti. Era su secretaria, le ayudaba en el ‘meublé’, también era transformista. Murió en circunstancias extrañas y aquí empezó el declive de Carmen”, recuerda.

En 2010, “quizás fue en 2011″, echan a Carmen de su piso de la calle Sant Ramon. Vamos a la calle de l’Est donde gracias a los servicios sociales reubicaron a la artista en otro piso. “Los medios dejaron de llamarla y ya no podía hacer bolos. Nunca había cotizado y sobrevivía con 400 euros de pensión. Todo aquel que tenía alrededor desapareció cuando vio que no había dinero. En 2016 ya había sufrido un ictus y se había caído en el piso nuevo fracturándose el fémur. Las hermanas de Carmen también eran ancianas pero hicieron lo posible para que la cupletista pasara los últimos años de su vida dignamente. Ingresó en una residencia de la que salió para fallecer el 22 de marzo de 2020 en el Hospital de la Esperança.

Durante esos cuatro años de epílogo vital solo quedaron un puñado de amigos, entre ellos Adrián. “Carmen era hermética e introvertida, silenciosa y distante, observadora y pensativa. No era cariñosa, pero conseguí que se abriera conmigo. Me dijo que si volviera a nacer se volvería a inyectar aquellos morros y a operar porque gracias a ello fue feliz. Nunca cambió su nombre (Miguel Brau Gou) en el DNI. De alguna manera había interiorizado esa homofobia de la época. Me da pena porque creo que tenía muchas contradicciones y que de tanto que se lo habían dicho llegó a creerse que era un bicho raro”.

El Paral·lel queda a solo unos metros cuando acabamos este paseo de recuerdo a una artista que todos habíamos visto y que pocos conocían. Entre bolo y bolo, Adrián Amaya tiene claro que Mairena se merece un homenaje. Mientras, él redacta su biografía y quiere hacer un documental, “serio” sobre la artista. “Además, ¿quién era Sant Ramon? Esa calle debería llamarse Carmen de Mairena”, concluye.

“Gracias Adrián, esto saldrá publicado en la newsletter el próximo miércoles”. Vuelvo a por mi bicicleta y bajo pedaleando la Rambla. En mi cerebro retumba en bucle una canción: “Soy elegante por detrás y por delante. Qué voy a hacer soy Carmen de Mairena, mis carnes son morenas bajo el sol barcelonés”.

El antiguo Cosmos es hoy una pizzería.

lunes, 23 de marzo de 2020

#hemeroteca #trans #inmemoriam | Momentazos e icónicas frases de Carmen de Mairena: de friki de «Crónicas marcianas» a candidata política

Imagen: ABC / Carmen de Mairena
Momentazos e icónicas frases de Carmen de Mairena: de friki de «Crónicas marcianas» a candidata política.
Tras su polémico y célebre paso por el programa de Javier Sardá junto a Javier Cárdenas, la cupletista barcelonesa se paseó como entrevistada por formatos como «¿Dónde estás corazón?» y «Sálvame», donde contaba su vida.
Play TV | ABC, 2020-03-23
https://www.abc.es/play/television/noticias/abci-momentazos-iconicas-frases-carmen-mairena-friki-cronicas-marcianas-candidata-politica-202003231120_noticia.html

Fue ayer, domingo noche, cuando se comunicó la muerte de la cupletista española Carmen de Mairena (Barcelona, 1933) a los 87 años de edad; la noticia la dio el también cantante Adrián Amaya, que gestionaba el perfil de Instagram de la cantante y célebre colaboradora del programa de televisión «Crónicas marcianas» (Telecinco).

Murió en su ciudad natal y «por causas naturales», matizó Amaya. «Carmen ya es un mito e historia de España», escribió también. Y lo cierto es que, de alguna manera, sí lo es; tan solo hay que repasar los sentidos comentarios de usuarios de Instagram y las reacciones de internautas en Twitter.

Muchos de sus seguidores la conocerían probablemente por su paso por «Crónicas marcianas» (1997-2005), aquel «late night» presentado por Javier Sardá que, con Javier Cárdenas, dio espacio a personajes poco convencionales como El Pozí. El propio Cárdenas se pronunció anoche en Twitter tras conocer la noticia de su fallecimiento; también lo hizo la diputada en la Asamblea de Madrid Carla Antonelli, que reivindicó su activismo pionero LGTBI y sus «espectáculos de transformismo».

En «Crónicas marcianas», Carmen de Mairena se prestaba a reírse hasta de su sombra; en uno de los «sketches», Cárdenas bromeaba sobre su fealdad y su cara mientras ella interpretaba a una prostituta. «¡O sea, que la culpable soy yo! ¡Y una mierda!», decía ella entonces al colaborador y al regidor del programa.

Si hubo algo que la distinguía era su movimiento de lengua, su lenguaje soez y la ausencia de pelos en la lengua (¿Cuántas veces decía la palabra «maricón»?), que provocaba la risa y el sonrojo entre el público: «¡Chupa y mama, que se derrama! ¡Mira que poderío tengo en el coño metío!», «¡Yo soy como la Pantoja; polla que veo, polla que se me antoja!».

La propia María Patiño, en «¿Dónde estás corazón?», le preguntó años más tarde si se había sentido ridiculizada. «Cuando me han querido ridiculizar, yo les he ridiculizado a ellos», respondió entonces la transformista.

Durante los «sketches» que protagonizaban Cárdenas y de Mairena, también había espacio para la entrevista e incluso para el cante, como cuando ella se arrancó a cantar «Carmen de España», de Carmen Sevilla; sus primeras actuaciones como transformista fue imitando a Sara Montiel y a Marujita Díaz.

Sin nunca olvidar el tono de guasa, Cárdenas a veces se interesaba por aquellas actuaciones. También había espacio para un humor que parecía rozar lo denigrante («¿Tú nunca has trabajo en la construcción?»), pero que Mairena siempre salvaba con sus salidas de tono: «Mira, ¡como te dé una hostia!».

Tras su paso por «Crónicas marcianas», Carmen de Mairena se convirtió en una celebridad más del mundo del corazón. De hecho, acudió en repetidas ocasiones como invitada a formatos como «Espejo público» y «¿DEC?», en el que mostró su barrio («Aquí compro muchas pelucas») y su casa («¡Mi cara es pobre, eh!»).

A «Sálvame» acudió en 2013 en silla de ruedas tras romperse el fémur en su propia casa. Y en todas sus apariciones nunca se olvidaba de sus ingeniosas rimas: «Soy elegante... por detrás y por delante».

Carmen de Mairena siguió dando «momentazos», como aquel en 2010 cuando se presentó a las elecciones autonómicas de Cataluña de 2010. «Me encantaría ser alcaldesa de Barcelona; si lo fuera, ¡otro gallo cantaría! Y haría todo lo mejor para que estuviera todo bien», dijo en declaraciones a la agencia Efe.

En realidad, era la número dos del partido político Coordinadora Reusenca Independent por la suscripción de Barcelona. Formatos como «Sálvame» y «El Intermedio» (donde interpretó a Franco) no tardaron en contar con ella para que explicase su nueva incursión en el mundo de la política.

#hemeroteca #trans #inmemoriam | Carmen de Mairena se queda sin su último cuplé

Imagen: El País / Adrián Amaya y Carmen de Mairena
Carmen de Mairena se queda sin su último cuplé.
La pandemia impide celebrar el funeral de la mediática artista.
Alfonso L. Congostrina | El País, 2020-03-23
https://elpais.com/espana/catalunya/2020-03-23/carmen-de-mairena-se-queda-sin-su-ultimo-cuple.html

Carmen de Mairena no falleció como consecuencia del coronavirus. “Murió como consecuencia del deterioro de los años, un párkinson cada vez más incontrolable, dos ictus... eran 86 años. Se apagó”, así de contundente se mostraba este lunes Adrián Amaya, un joven cupletista de 28 años que se convirtió en la sombra de la artista durante sus últimos años de vida. La pandemia no acabó con Mairena pero el estado de alarma obligará a los familiares de Carmen a incinerarla y esperar que pase la tormenta para hacer el homenaje que el público y especialmente la farándula de Barcelona quieren rendir a la mediática artista.

“Me apena muchísimo no poder despedir a Carmen como se merece. Ayer estuve en el tanatorio de Sancho de Ávila. Me dijeron que no estaban permitidos los grandes funerales”, lamenta Adrián Amaya (nombre artístico de Adrià García Pau). El pasado sábado Mémora, la principal empresa funeraria de España, decidió restringir –todavía más– el acceso del público a sus tanatorios. Desde entonces, cada difunto solo puede ser velado por su “familia más cercana”, con un límite máximo de 30 minutos y se suprime la celebración de funerales. “No es justo despedirse de Carmen así. Su hermana y yo hemos decidido que la incineren y después, cuando se haya acabado toda esta pesadilla del coronavirus, celebrar el funeral que se merece”, destaca Amaya.

Los caminos de este joven cupletista y Carmen de Mairena se cruzaron cuando él era solo un adolescente. “Hace 15 años la vi, creo que en ‘Crónicas Marcianas’, y de alguna manera me enamoré de ella. Yo tenía 13 años y fui a un programa de ‘Toni Rovira y Tú’ donde la conocí. Me hice una foto a su lado. Le hizo gracia que un niño la siguiera artísticamente y me dio su tarjeta con su teléfono”, recuerda el joven cupletista. Entonces comenzó una amistad telefónica en una de las épocas en las que más trabajo tenía Mairena. “Eran un montón de bolos en televisiones, discotecas... Comencé a visitarla en su piso de la calle de Sant Ramón y cuando empezó a estar delicada de salud me encargaba yo de ir a buscarla en taxi y llevarla a los platos”, recuerda. Llegaron las enfermedades: “Le dio un ictus, se caía en casa. La trabajadora social pudo cambiarla del piso de la calle de Sant Ramon a otro en la calle del Est. Pero su estado de salud no era bueno”.

En 2016 la artista ingresó en una residencia de la calle de Aragó de Barcelona. “Se ha hablado mucho de que la familia no se preocupó de ella, eso es mentira. Carmen tiene una hermana mayor -también delicada de salud- y otra menor. La menor vive en un piso sin ascensor que no era idóneo para una persona que ya iba en silla de ruedas. Gracias a la trabajadora social, y a la familia, pudo pasar los últimos cuatro años de su vida en la residencia”, defiende Anaya. Cuando ingresó en el geriátrico, la cuenta corriente de Mairena tenía un saldo negativo. “Carmen tenía un gran corazón, ayudaba a todo el mundo y se dejaba engañar. Si veía a alguien pidiendo no le daba un euro, le daba mínimo cinco. Sus joyas desaparecieron”, lamenta.

La semana pasada la salud de Carmen cayó en picado y la ingresaron en el Hospital de la Esperanza de Barcelona. Murió el domingo a las 3.00 de la madrugada. “Ha sido una pena porque sus compañeros no han podido visitarla en los últimos días por las restricciones del coronavirus”, deplora su amigo. Amaya estuvo con ella en los últimos momentos: “Nunca perdió la cabeza y murió tranquila”.

“Yo estoy muy agradecido de haber podido conocer a un ser humano de sus características. Empecé siendo un admirador de Carmen de Mairena y he acabado siendo parte de su familia. El próximo cuplé que cante, algo que no sé cuándo sucederá porque me han anulado todos los bolos por el coronavirus, se lo dedicaré a Carmen”, asegura. Además, promete que cuando la pandemia pase celebrarán una “misa laica” donde se proyectarán muchas imágenes de una artista que actuó como Miguel de Mairena y como Carmen de Mairena en salas como la Bodega Apolo, el Ciro’s, Andalucía de Noche, Panam’s o Tabú. “Sé que artistas como Gilda Love o Rubén del Cangrejo no faltarán. Otros de sus compañeros como el Norteño o La Pastis, que fue su mano derecha, ya murieron”, lamenta Amaya.

“Carmen ha sido una mujer hasta el último día de su vida. Aún así, era muy de su época. Nunca quiso cambiar su nombre real, Miguel Brau, porque era así como le había bautizado su madre”, concluye. La familia ha decidido dividir las cenizas de la artista en dos mitades y “quizás una parte se entierre en un nicho que tiene la familia en el cementerio de Montjuïc”.