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sábado, 16 de noviembre de 2024

#hemeroteca #lgtbi #sextorsion #cine | “Ver a un soldado israelí con la bandera LGTBI sobre las ruinas de Gaza es ofensivo para cualquier gay del mundo”

“Ver a un soldado israelí con la bandera LGTBI sobre las ruinas de Gaza es ofensivo para cualquier gay del mundo”
La cineasta palestina, Dima Hamdan, describe en un cortometraje el supuesto chantaje del ejército israelí contra homosexuales de Cisjordania para que colaboren con la ocupación. Su dilema es la traición o la vergüenza pública
Beatriz Lecumberri | El País, 2024-11-16
https://elpais.com/planeta-futuro/2024-11-16/ver-a-un-soldado-israeli-con-la-bandera-lgtbi-sobre-las-ruinas-de-gaza-es-ofensivo-para-cualquier-gay-del-mundo.html

Dima Hamdan //
Todo ocurre en una noche. Shadi, un joven palestino, vuelve aterrorizado a su casa en Cisjordania y confiesa sus padres que el ejército israelí quiere obligarle a suministrar informaciones sobre amigos y vecinos. “¿Qué tienen en tu contra?”, pregunta, espantado, su padre. El teléfono suena. Una voz anuncia a la familia que Shadi es gay y que hay un video sexual de él que todo el pueblo recibirá si no colaboran.

La ocupación israelí cobra formas insospechadas en la existencia cotidiana de los habitantes de Cisjordania. La cineasta y experiodista palestina Dima Hamdan (Kuwait, 1975) describe una de ellas en el cortometraje ‘Blood like water’ (Sangre como agua). “Quise mostrar el dilema de las familias. La causa palestina es importante, pero los hijos también ¿Seríamos capaces de exponernos al escarnio público para proteger la causa y no convertirnos en traidores? La opción es muy difícil y siempre hay que sacrificar algo”, explica en una entrevista con este diario en Casa Árabe en Madrid, donde ha proyectado su película esta semana.

El cortometraje de Hamdan, actualmente directora de la The Marie Colvin Journalists’ Network, ha recibido distinciones en festivales en Oslo, Barcelona o Brooklyn, y sobre todo el Premio Iris, prestigioso galardón para películas centradas en cuestiones LGTBI, celebrado anualmente en Gales, en el Reino Unido. En estos eventos, la cineasta palestina asegura haber sentido que Israel “está saboteando su propia imagen” de paraíso homosexual, debido a la falta de respeto de los derechos humanos de los palestinos, especialmente en Gaza.

Pregunta. En Cisjordania, la homosexualidad no se considera un delito, pero en su película queda claro que en Palestina es mejor tener un hijo narcotraficante o miliciano que gay.
Respuesta. La sociedad palestina es muy variada, pero hay un pacto de silencio, un tabú. El mensaje es que puedes ser gay, pero no abiertamente. Y lo que hacen los israelíes no es decir a tus padres que eres homosexual, sino decírselo a todo el pueblo y mostrarlo de manera flagrante y humillante, difundiendo un video sexual grabado sin tu consentimiento. Y una cosa es que tu vecino sepa que eres gay y otra cosa es que te vea siéndolo.

P. ¿Hubo algún hecho concreto que la motivó a contar esta historia?
R. Soy palestina, sé que Israel chantajea a la gente para que colabore con ellos. Recuerdo una conversación, hace ya años, con un amigo en Ramala, en la que me contó que una de las tácticas recientes usadas por el ejército israelí era coaccionar a hombres homosexuales y que les resultaba bastante fácil, sobre todo en hogares palestinos muy conservadores. La historia está basada en informaciones reales, pero es una ficción.

P. La perspectiva de su película es el sufrimiento de los padres, de la familia. ¿Por qué?
R. Quise mostrar el dilema de las familias. La causa palestina es importante, pero los hijos también. ¿Qué decidiríamos si nos viéramos en esas circunstancias? ¿Seríamos capaces de exponernos al escarnio público para proteger la causa palestina y no convertirnos en traidores? La opción es muy difícil y siempre hay que sacrificar algo. Cuando estábamos rodando se hizo público, por ejemplo, el caso de un chico que sufrió este chantaje, pero si no salen a la luz más casos, me temo que en gran parte es porque la estrategia israelí funciona y la gente colabora.

P. En su película están omnipresentes estas dos ideas: el sacrificio y la lealtad.
R. La gente piensa que luchar contra la ocupación israelí es sacrificar la vida, pero no es solo eso. Hay otros sacrificios y otras formas de lucha. Por ejemplo, unos padres que ponen de lado momentáneamente su reputación y su honor y dicen al mundo: ‘Miren, estas son nuestras opciones: o colaboramos con el ejército israelí, lo que nos convierte en traidores y podría provocar la muerte de otras personas por las informaciones que nosotros les suministraremos, o asumimos que nuestro hijo es homosexual y nuestra imagen se ve enturbiada’.

P. ¿Es posible hablar así de claro en Palestina hoy?
R. Creo que sería un alivio para mucha gente si estas cuestiones dejaran de ser tabú. Porque estamos haciendo un regalo a la ocupación. Si Israel logra hacer tanto daño es porque tiene inteligencia humana, es decir, colaboradores, dentro de Palestina. Podemos privarles de una parte, si los homosexuales palestinos no tienen miedo a asumir que lo son y dejan de temer la presión social.

P. En los últimos meses, han salido a la luz al menos dos fotografías de soldados israelíes mostrando la bandera LGTBI sobre las ruinas de Gaza. ¿Qué sentimientos despiertan en usted estas imágenes?

R. Es irónico. Israel parecía la capital gay del mundo, pero está destrozando su reputación al publicar esas fotografías. Están saboteando su propia imagen. Ver a un soldado israelí mostrando la bandera LGTB sobre las ruinas de Gaza es ofensivo para cualquier gay del mundo. Mi película ha sido muy bien recibida en todos los festivales, especialmente en los LGTBI, donde siento que la comunidad está cambiando su forma de ver a Israel. No por el chantaje a los homosexuales palestinos, sino por su falta de respeto a los derechos humanos.

P. ¿Se ha proyectado ‘Blood like water’ en Palestina?
R. Yo hice este cortometraje para la sociedad palestina, para la gente que se ve directamente afectada por lo que se describe. Es una película financiada además por fondos palestinos. Iba a proyectarse en 2023 en un festival en Ramala, pero estalló la guerra y todo se suspendió. En septiembre de este año se pudo ver en Ramala, Belén y Hebrón, pero desgraciadamente, los cines están vacíos porque nadie tiene ánimo en la situación actual. No tuve apenas comentarios tras las proyecciones, pero hay que seguir adelante. No podemos anular todo y quedarnos quietos.

P. ¿Le decepciona?
R. Israel no solo está cometiendo un genocidio en Gaza, quiere paralizarnos a todos y privarnos de esperanza. Esta guerra ha matado algo en todos. Yo, por ejemplo, no soy la misma, no me reconozco, pero sigo adelante porque tengo que hacerlo, porque no me pueden romper en pedazos. En unos meses, cuando termine de presentar la película en festivales, la voy a poner en internet, con acceso libre, para que todo el mundo en Palestina pueda verla.

P. Es una película de ficción, pero usted investigó e hizo entrevistas durante meses antes de filmar.

R. Sí, me ayudó que he trabajado como periodista en Palestina y tenía contactos. Hice muchas entrevistas preguntando a la gente: ¿qué harías si te ocurriera esto? Me encontré con muchos silencios. Los israelíes saben lo que hacen y se dirigen a familias tradicionales, en las que los padres no están preparados para asumir públicamente que sus hijos son homosexuales. No tanto desde un punto de vista religioso, sino más bien cultural o social.

P. Su película está rodada en Belén, en Cisjordania, donde las relaciones entre personas del mismo sexo no son delito. En Gaza, no ha sido derogado aún el Código penal británico, que castiga las relaciones entre hombres con penas de cárcel. ¿Hizo también entrevistas en la Franja?
R. Rodamos en Cisjordania, pero para mí, más allá de la geografía, lo importante es mostrar el dilema de una familia y que, finalmente, en Palestina todo el mundo lucha contra sí mismo. El desafío era contar en 15 minutos una historia con la que todos los palestinos puedan identificarse, estén donde estén. En Gaza, también hay chantaje, pero sin duda con otros matices y formas. Hamás es más conservador que las autoridades de Ramala, pero tampoco ha lanzado una caza de brujas contra los homosexuales. Creo que tienen cosas mucho más importantes en su agenda.

P. ¿Tuvo algún problema para rodar en Belén?

R. Tuve la suerte de tener un equipo maravilloso. Cuando encontramos la casa en la que transcurre gran parte de la película, expliqué a su dueño el argumento de la película y no hubo problemas. El hombre había estado preso en una cárcel israelí en los ochenta y me contó que en la época, Israel drogaba a palestinas cuando iban, por ejemplo, a un salón de belleza. Las mujeres despertaban horas después desnudas, en un lugar desconocido. El teléfono sonaba y una voz les decía que tenían un vídeo muy comprometedor de ellas y tenían que colaborar con Israel.

P. Y ¿las mujeres lesbianas también sufren el mismo chantaje que los hombres?

R. No sé si ocurre, no conocí ningún caso, pero creo que los hombres palestinos, por cómo está construida nuestra sociedad y la imagen del hombre en ella, son mucho más vulnerables. Y los israelíes lo saben.

martes, 18 de junio de 2024

#hemeroteka #lgtbi #harrotasuna | Palestinako banderak harrotasunaren egunean?

Palestinako bandera 2024ko Francisaldia ekitaldietan //

Palestinako banderak harrotasunaren egunean?

Joseba Azkarraga Etxagibel | Berria, 2024-06-18

https://www.berria.eus/iritzia/artikuluak/palestinako-banderak-harrotasunaren-egunean_2126588_102.html

Obamari esker, 2010az geroztik AEBetako armadan sar daitezke homosexual gisa aurkezten direnak. Lekua lortu dute hiltzeko inoizko makinaririk ikaragarrienean. Ospatzekoa?

2012an Israelgo armadak argazki historikoa argitaratu zuen. Eskutik helduta bi soldadu gizonezko, azpian zera idatzita: «Harrotasunaren Hilabetea da, ba al zenekien armadak berdin tratatzen dituela soldadu guztiak?». Sodoma eta Gomorraren tesia besarkatzetik urruti, Israelgo eskuineko gobernuak hunkigarritzat jo zuen argazkiak eragindako erreakzio beroa (gobernukide zen Netanyahu). Izan ere, jendarte erabat militarizatuan soldaduak behar, eta Israelgo armadak 1993tik aurrera onartzen ditu homosexualak, armada bihurtzeraino ‘gay-friendly’ espaziorik seguruena. Ospatzekoa?

Irudikatu Bilboko Autonomia kalea 15.000 manifestarirekin gainezka. Irudikatu orain guztiak direla ume sarraskituak. Sei hilabetetan egin du sionismoak basakeria erakustaldia. Ez dira horrenbeste haur hiltzen munduko gerra guztietan lau urtetan.

Marine Le Pen-ek aspaldi normalizatu gintuen, eta 2019an dagoeneko bera omen zen boto asmoan aukerarik gustukoena Frantziako LGTBI+ komunitatean. Eta sexu-disidente andana ibiliko da Chicagoko burtsan jakien espekulazioari emanda, munduko ahulenen sabelak husten, kapital metaketaren bermatzaile. Zenbat ote dira munduko oligarkia korporatiboan gainbalioaren izenean, etekinaren zerbitzari bizia hankapean. Ospatzeko zerbait?

Gurera etorrita, esan digute ospatzekoa dela: hiru milioi euro utziko ei ditu Bilbao Bizkaia Harro jaialdiak, Bilboko Udaleko Turismo Sailak diseinatua. Ez da oso originala Harrotasuna nahastea gay turista dirudunak seduzitzeko plan merkantilistekin, despolitizazioarekin, gay kulturaren kooptazio kapitalistarekin.

Ospakizunak ospakizun, eskutik joan dira ‘gay normaltasuna’ eta ‘statu quo’-aren funtsezko nerbioen indartzea: nekropolitika, kolonialismoa, hazkundea, klasismoa, kontsumismoa, ezberdintasunak, ekozidioa, edota gorputz normatiboak. Bistan da harrotasunaren eguna ipurdia bistan monopolizatu ohi duen subjektu koloretsua nekez dela gizarte instituiente berri baterako ezer. Gehiago da instituitu-hegemonikoa indartzearen aldeko subjektu asimilatua. Erotika kapitalistak inbaditutako zonbi neoliberalaren antza du.

Ipurdia bistan, nahi izanez gero, baina bestela ulertu du emantzipazioa EHGAMek. Labur esanda: askapena ez da etorriko gay, lesbiana edo dena delako gisa plisti-plasta murgiltzetik kontsumoaren festa ultra-kapitalistan, ez eta palestinarren kontra misilak jaurtitzeko eskubidetik. Militatu nuen 90eko hamarraldi hartan, armadari intsumisioarekin erantzun genion, eta natural genituen zero pobrezia, Chiapas, euskara, langile sexualen eskubideak, autodeterminazioa, SOS arrazakeria, edota anti-globalizazioa.

Beraz, asko sinplifikatuz, LGTBI+ mugimenduan baditugu gutxienez askapena ulertzeko bi eredu. Batek ardatz bertikala du oinarri: «gora gay eta gaytarrak». Hau da, identitatea eta integrazioa. Helburua da gutxiengo baten bizitza normalizatzea, eskubideetan homologatzea: zuek bezalakoak gara eta baldintza berberak merezi ditugu. Finean, sexu eta genero disidentziak integra ditzagun daukagun gizartean.

Bestetik, emantzipazioaren ulerkera horizontala duzu. Zilborretik atera eta alboetara (horizontalki) begiratzeak erakutsiko dizu opresioen pluraltasuna. Kontua ez da soilik zeure kontrako dominazio espezifikoa, baizik eta dominazioa. Zure opresioa zubi da bestelakoekin konektatu (prekarioa, migrantea, emakumea, euskalduna…) eta aliantza afektiboak mamitzeko. Burbuila auto-erreferentzialaren lekuan, irekidura enpatiko-politikoa. Zilbor-politikaren ordez, osotasunaren politika bat.

Ardatz horizontaletik, kontua ez da gutxiengo bat integratzea daukagun jendarte (gaixo bezain suntsitzaile) honetan, baizik eta hankaz goratzea daukaguna. Batetik, esanez zis-heterosexualtasuna ere senda daitekeela, hau da, auzia da gizarte osoaren sexu emantzipazioa (ez gutxiengo batena). Bestetik, emendatuz osotasuna: kooptazio saiakeren aurrean, kapitalismoaren analisi kritikoa eta desira post-kapitalista. Finean, horizontalak dio sexu-disidentzia erabil daitekeela politika subertsiboa kontrabandoz sar dadin jendearen gorputzetan.

Gutako askok horizontala izan dugu inspirazio eta aspirazio. Amestu dugu subalternoen artikulazio antagonistarekin (gerora intersekzionalitatea deitu zaio). Amai ez dezagun gay jator gisa Starbucks-en ilaran, mugikorrari so, Amazonetik hurrengo zer erosiko. Sexu-disidentea eskubidez hornitzeak ekar ez dezan kriminal kopurua haztea: hamabost mila ume…

Adoptatu genuen eta gurasotasuna hain bizigarri zaidala, nola gutxietsi homologazio juridiko-soziala. Ez da hori. Kontua da mundua askoz arriskutsuagoa dela ardatz horizontal ahularekin, ugaritzen baitira kriminalak, merkatuak irentsitako bizitza neoliberalak, ultraeskuina bera. Gertatu da: osotasunaren politika makal, biderkatu da esplotazioa (giza lanarena zein naturarena), basakeria eta ziurtasun gabezia.

Maiatzean gazteek omenaldia prestatu ziguten EHGAMeko beteranooi. Bihotzez eskertzekoa. Ez zen beharrezkoa, ordea, egin baikenuen gure ustez egin behar zena. Hori bai, askapenaren ulerkera horizontalak, horrexek behar du aintzatespena eta jarraitutasun historikoa. Interes handia baitago egin dadin bere autopsia, hildako ametsa bailitzan. Funtsezkoa izango da, ordea, belaunaldi berrientzako erreminta-kutxa antifaxistan.

Esan dezadan honela: aurten, harrotasunaren egunean Palestinako banderak behar ditugu zientoka, zergatik ez hamabost mila. Gerraren eta genozidioaren aurka. Sexu-disidente kriminalen kontra.

(EHGAMeko Santi Vicente ‘Madelon’ eta Mikel Martin ‘Mikela’ ekintzaile horizontalak gogoan)

miércoles, 1 de mayo de 2024

#hemeroteca #maricas | Christo Casas, escritor: “Las maricas hemos pasado de pecadoras a enfermas y de ahí a clientas”

Christo Casas, autor de 'Maricas malas', en el barrio de Gràcia en Barcelona //

Christo Casas, escritor: “Las maricas hemos pasado de pecadoras a enfermas y de ahí a clientas”

Con ‘Maricas malas’, el antropólogo y periodista aboga por una disidencia LGTBI frente a la despolitización del “¿si ya podéis casaros, qué más queréis?”
Noelia Ramírez | El País, 2024-05-01
https://elpais.com/cultura/2024-05-01/christo-casas-escritor-las-maricas-hemos-pasado-de-pecadoras-a-enfermas-y-de-ahi-a-clientas.html

Lo que más valora Christo Casas (Cuenca, 1991) en la recepción de su ensayo ‘Maricas malas: construir un futuro colectivo desde la disidencia’ (Paidós, 2023) son las reflexiones de quienes se acercan a sus presentaciones y charlas. “Vienen muchas mujeres a decirme que se han amariconado gracias al libro, que les ha hecho reflexionar sobre su placer, su derecho a la vivienda o el sentido de sus propios trabajos”, cuenta este antropólogo y periodista en un bar del barrio barcelonés de Gràcia que mezcla ‘expats’ y vecinas. Tras su novela 'El power ranger rosa' (Niños Gratis, 2020), ‘Maricas malas’ va por su segunda edición ofreciendo respuestas frente a ese “¿y si ya os podéis casar, que más queréis?” que tanto se repite al colectivo LGTBI desde hace casi 20 años. “Tenemos que recuperar un espíritu transversal en el activismo. Entender que toda política LGTBI, toda política feminista, toda política antirracista y anticapacitista es una política para la clase trabajadora”, pronostica.

Pregunta. Dice en su libro: “marica buena solo hay una y es imposible de alcanzar. Maricas malas hay tantas como maricones existen”. ¿Por qué rechaza a la marica buena?
Respuesta. Porque la marica buena no molesta. Es una que en sus formas de producir y de trabajar encaja completamente en este sistema capitalista, el que hasta hace unas décadas nos había expulsado por ser improductivas, fiesteras, promiscuas, vagas. Pero, sobre todo, porque no nos reproducíamos y formábamos una familia que generara la siguiente generación de trabajadores y trabajadoras. Las maricas malas son las que no permiten al capitalismo perpetuarse. Las buenas son las que rompen el techo de cristal, pero no tienen en cuenta qué maricas se quedarán abajo barriendo sus cristales.

P. Hace hincapié en que la identidad gay es “una imagen de marca” y la homosexual “está ligada a la enfermedad”.

R. Todo lo que nos identifica como gais hoy en día se enmarca en una cultura mercantilizada por el dinero rosa. Hasta finales del siglo XIX se llamaba sodomía al acto en el que los hombres practicaban sexo con otros hombres. Se entendía como una práctica, no como una identidad y no tenía por qué atravesar todos los aspectos de la vida de los hombres que mantienen sexo con otros hombres. En cambio, en el siglo XIX se acuña el término homosexual y lo que se hace es convertir a la sodomía en una enfermedad. Ahí pasó a ser una enfermedad crónica, algo que no se cura, una identidad. Fue así durante buena parte del siglo XX hasta su final, cuando se nos mercantilizó. Las maricas hemos pasado de pecadoras a enfermas y de ahí a clientas. Ese cliente es gay y como dijo Shangay Lily parafraseando a Simone de Beauvoir: “el gay no nace, el gay se compra”.

P. ¿Por eso reivindica el término marica?
R. Sí. Propongo un término que no se define ni por sus pecados ni por sus enfermedades ni por aquello que consume. La marica es una figura contestataria y revolucionaria que te recuerda que las personas no tenemos que consumir para ser respetadas.

P. ¿Eso es amariconar el mundo?
R. En el activismo LGTBQI+ hay dos tensiones muy enfrentadas: está quien aboga por asimilarse y dejar de parecer marica y quienes se atrincheran para serlo, pero en un lugar muy recluido y muy pequeño. Ese microcosmos puede volverse asfixiante. Hay que romper con esa dicotomía.

P. ¿Cómo?
R. No hay que asimilarse porque no hay que corregir ni existe nada malo en nosotros. Pero si nos quedamos en la trinchera porque es más cómoda y segura, al final perpetuamos un rincón donde no molestamos.

P. ¿Tiene una tercera vía?
R. Te la ilustro con un ejemplo: en una convención literaria lo normal es que haya doce mesas redondas de hombres hablando de su literatura universal y una mesa de los niños pequeños donde se sienta a la marica, a la mujer, a la persona racializada y a la discapacitada a hablar de nuestras cosas de trinchera y minoría. Amariconar el mundo es reclamar nuestro derecho a sentarnos en las doce mesas redondas de hombres a decir que la experiencia marica también es una experiencia universal.

P. Dice que si las mujeres siempre tienen a un hombre mirándolas dentro de su cabeza, las maricas siempre tienen a un hombre hetero observándolas.
R. La mirada hetero es la que mira a las personas LGTBQI+ como seres de luz. Parece que no podemos equivocarnos ni hacer las cosas mal. Arrastramos una exigencia de ser íntegras, de tener un discurso sin fisuras. Debemos ser impolutas y referentes, pero las maricas debemos tener derecho a la maldad.

P. Y a vivir su sexualidad sin represión. En el texto recuerda que los vídeos de hombres practicando sexo en espacios públicos en los años noventa causaban terror, mientras que a las pilladas a heteros se les añadía risas enlatadas cómicas en programas como ‘Vídeos de primera’. Asegura que sigue pasando en la información sobre el ‘cruising’.

R. Se sigue criminalizando del mismo modo. Existe una hipervigilancia a las disidencias muy potente en redes como TikTok. Sin ir más lejos, este verano en un festival de Madrid pillaron a dos chicos follando en un baño de un festival. Se subió a las redes y había centenares de comentarios de personas LGTBIQ+ condenando su conducta. Decían que menuda mala imagen se estaba dando del colectivo. Esa misma semana se viralizó un vídeo en el que a una mujer y un hombre les pillaban haciéndolo en un avión. Cuando ella salió del WC, se tapaba la cara, pero cuando lo hizo él, todo el mundo aplaudió. En Twitter la mayoría de comentarios decían: “Vaya héroe”.

P. En su libro alerta del avance del homonacionalismo en los discursos de extrema derecha.
R. Aunque a Vox le cuesta hacer bandera por su pátina franquista, en España sí está presente en el discurso de Sílvia Orriols y su partido, Aliança Catalana. Es algo que estamos viendo en Francia con Marine Le Pen o en Alemania con Alice Weidel. Discursos que nos dicen que sus partidos son los que van a salvar a las familias LGTBIQ+ de los malvados musulmanes o turcos que vienen desde países incivilizados a quitarnos derechos. Nos encaminamos a una Europa que será una fortaleza excluyente y peligrosa para nuestras hermanas y hermanos LGTBQI+ migrantes.

P. Este homonacionalismo también se desprende en la promoción del “Love is love” que hace Israel con sus soldados en redes sociales.
R. Es una aberración. En el genocidio que está cometiendo Israel en Palestina se instrumentaliza a soldados que son supuestamente gais. Posan con esas banderas en un lugar que acaban de bombardear y en el que el 60% de las víctimas eran niños y niñas. Más allá de ser un eslogan terrible de por sí porque los derechos van mucho más allá del amor, ese ‘love is love’ es una contradicción insalvable para definir una masacre. Sin embargo, en TikTok funciona de maravilla porque esos dos soldados que se besan con una bandera arcoíris son una estampa simbólica muy bonita frente a esos malvados terroristas musulmanes. Esa imagen, lo que no enseña, es que ese afecto se da sobre un montón de niños muertos.

domingo, 7 de enero de 2024

#hemeroteca #homonacionalismo | El arcoíris no dejaba ver las bombas: así se ha desmoronado el 'paraíso gay' construido por Israel

InfoLibre / Un soldado israelí con el arcoíris en Palestina //

El arcoíris no dejaba ver las bombas: así se ha desmoronado el 'paraíso gay' construido por Israel

Las exitosas políticas homonacionalistas que el Estado de Israel lleva promoviendo durante años, con el Festival de Eurovision de 2019 como paradigma, saltan por los aires con la guerra de Gaza. "Israel ha conseguido convencer de que es el gran defensor de los derechos humanos y LGBTI en Oriente Medio, cuando en realidad el único objetivo es desviar la atención de sus políticas más sangrientas", explica la escritora y activista Brigitte Vasallo.
Ana Fuente Díaz | infoLibre, 2024-01-07
https://www.infolibre.es/politica/palestina-bombas-son-color-arcoiris_1_1680209.html

En 2019, el Festival de Eurovisión se trasladaba a la ciudad de Tel Aviv tras la victoria de la representante israelí, Netta, en su anterior edición. Las voces críticas no tardaron en hacerse oír, pidiendo incluso el boicot al evento, pero poco podía hacerse, la maquinaria propagandística del Gobierno israelí ya estaba en marcha.

Desde el comienzo de la emisión, se sucedieron imágenes de paisajes idílicos, bailes, risas, niños y adultos de todas las etnias con sonrisas de oreja a oreja y, sobre todo, mucha presencia del colectivo LGBTI. Este continuo bombardeo de positividad y defensa a ultranza del amor al prójimo tenía una intención clara: demostrar a los espectadores que Israel es el hogar de la más absoluta diversidad.

El caso de Eurovisión es solo uno de los muchos ejemplos en los que utilizar la defensa de los derechos de las personas del colectivo LGTBI es muy rentable como campaña de marketing. Esta práctica –también conocida como ‘pinkwashing’– se enmarca dentro de una serie de políticas homonacionalistas que el Estado de Israel lleva promoviendo durante años como una forma más de tapar el colonialismo muchas veces criminal –Sudáfrica acaba de pedir a la Corte Internacional de Justicia que actúe contra Israel por genocidio–que impone sobre Palestina.

Según explica a infoLibre Izat El Amoor, sociólogo experto en cuestiones LGBTQ en Palestina, “el homonacionalismo es el uso de la tolerancia hacia las personas LGBTQ –o la falta de ella– como herramienta para evaluar y producir legitimidad y capacidad de soberanía nacional para un estado o un pueblo determinado”.

Israel “ha desplegado en su máximo esplendor” este tipo de técnicas, asegura Brigitte Vasallo, escritora y activista contra la islamofobia y el homonacionalismo. Esta estrategia busca mejorar la imagen del Estado hebreo y posicionarse internacionalmente como un “paraíso gay”. Utilizar el término “gay” en este caso, en lugar de otros más amplios como ‘queer’ o directamente LGTBI, no es ningún accidente. Tal y como explica Vasallo, este es el público objetivo al que Israel busca llegar: “Hombres homosexuales con vidas capitalistas y alto poder adquisitivo”.

A través de estas campañas, el país utiliza cuestiones como la orientación sexual u otras como la participación de las mujeres en el ejército –que vende como un logro feminista–, como herramientas para justificar sus políticas de colonización y agresión militar en Oriente Medio. “Estas son las estrategias que propician la violencia”, continúa Vasallo, y han logrado trascender las fronteras israelíes y convencer a gran parte del público internacional de que Israel es efectivamente el gran defensor de los derechos humanos y LGBTI en Oriente Medio, cuando en realidad el único objetivo es desviar la atención de sus políticas más sangrientas. Sin embargo, como señala el politólogo Alberto López, "en el conflicto entre Israel y Hamás nada tienen que ver los derechos LGBTQ".

La base del problema es, ni más ni menos, la islamofobia de las sociedades occidentales, que habrían encontrado en Israel a su gran aliado en Oriente Medio. Para El Amoor, “estas representaciones surgen en apoyo a la típica imagen de que los palestinos están asociados con el terrorismo, retratándolos como no aptos para la libertad y la autodeterminación”. La defensa de los derechos de las personas LGTBI no es, en este contexto, más que una moneda de cambio.

Pero estas prácticas no se ciñen únicamente al conflicto palestino-israelí, sino que son una realidad extendida en las sociedades occidentales. En su artículo ‘Instrumentalmente inclusivo: la psicología política del homonacionalismo’, coescrito junto a Stuart J. Turnbull-Dugarte, López señala cómo el homonacionalismo se utiliza también en países como España o Reino Unido para crear una línea divisoria con los inmigrantes, especialmente los musulmanes, presentándolos como antiLGTBI.

Se busca distanciar a la población de grupos no deseados, fomentando la polarización y la adhesión a ciertos valores nacionalistas y capitalistas. Este apoyo es “poco sólido y puede cambiar”, asegura López, ya que no se fundamenta en opiniones reales de los individuos, sino en un apoyo selectivo que sirve como mero mecanismo de defensa. “La población tiene mucho más claro quién son los grupos que le gustan y los que odian, que sus propios valores y cuáles son sus verdaderas posiciones", afirma el experto.

Aunque estas mismas técnicas han intentado reproducirse utilizando otras luchas sociales como puede ser el feminismo, “nada funciona tan bien como el homonacionalismo”, asegura. Aunque la explicación a este fenómeno no tenga una única respuesta, López cree que podría basarse en una cuestión de presencia: “Mientras que a las mujeres se les acepta su existencia, aunque es muchas ocasiones de manera muy limitada, la población LGTBQ carece totalmente de existencia.”

Independientemente de la realidad a la que se enfrentan las personas LGTBI en Palestina por motivo de su género u orientación sexual, la deshumanización consecuencia de la violencia sistemática a la que se enfrenta el país hace que “no tenga ningún sentido analizar ninguna de las estructuras humanas”, afirma Vasallo. Además, El Amoor recuerda que, “mientras los palestinos vivan bajo ocupación y bajo un sistema militarizado de opresión, no tendrán una verdadera oportunidad de abrirse y comprometerse con los derechos ‘queer’” y añade que “los palestinos homosexuales ni siquiera piden ser salvados, no por el colonialismo militarizado que busca borrar a sus familias y a sus comunidades”.

Este fenómeno no solo afecta negativamente a las poblaciones musulmanas, sino que también tiene graves consecuencias para el colectivo LGBTI. De acuerdo con Daniel Valero, activista por los derechos del colectivo, este tipo de tácticas les despolitizan, creando una imagen unificada y asumible para la mayoría de la sociedad de lo que supone ser LGTBI. “Nos hace olvidar la lucha y las problemáticas que tenemos todavía delante a través de un chantaje en el que se te perdona que seas una persona disidente, pero solo si te unes a los valores nacionalistas, capitalistas e incluso a las acciones bélicas”, afirma. El homonacionalismo pone al colectivo “en una perspectiva en la cual van de la mano con el odio”.

Además, López advierte que caer en estas prácticas "hace que se baje la guardia en cuanto a la defensa de las personas LGBTQ", ya que "el homonacionalismo edifica un apoyo al colectivo siempre condicionado a cuestiones antiinmigratorias".

domingo, 3 de diciembre de 2023

#hemeroteca #queer #trans | Judith Butler: “No creo que Israel sea una democracia”

La Vanguardia / Judith Butler el viernes en el patio del CCCB //

Judith Butler: “No creo que Israel sea una democracia”

La filósofa estadounidense lamenta desde el CCCB el conflicto entre feministas y trans en España y ataca con dureza la política israelí
Justo Barranco | La Vanguardia, 2023-12-03
https://www.lavanguardia.com/cultura/20231203/9423147/judith-butler-genero-israel-capitalismo-feminismo-trans.html 

Que la filosofía no es un mero ejercicio mental sino que puede cambiar vidas lo demuestra Judith Butler (Cleveland, 1956). La filósofa de Berkeley revolucionó las ideas sobre el género hace tres décadas con ‘El género en disputa’ (Paidós/Angle). Un libro en el que señalaba que el género es algo construido, performativo, abriendo el camino a un mundo más fluido y menos binario. Butler, cuyos últimos libros han sido ‘Sin miedo’ (Taurus) y ‘¿Qué mundo es este?’ (Arcadia), sobre la pandemia, ha participado en un seminario sobre Hannah Arendt en el CCCB y habló con ‘La Vanguardia’ de género, capitalismo e Israel, cuya política, pese a ser judía, ataca.

Para situarnos, ¿qué es la performatividad de género?

Es cómo encarnamos las normas sociales y cómo cambiamos esas normas dependiendo de cómo las encarnemos. Todos nacemos en mundos, tradiciones, familias o instituciones que nos cuentan o nos comunican de manera indirecta qué se espera de nuestro género y los chavales, las chavalas y todo tipo de personas luchan con esto. ¿Lo estoy haciendo bien? ¿Mal? ¿Qué se espera de mí? Y tenemos el poder de hacer del género algo más complejo y menos punitivo para que las personas que viven en cualquier parte a lo largo del espectro de género o fuera de él puedan vivir y respirar más fácilmente en el mundo.

¿Cómo ve que parte del feminismo cuestione las leyes trans, el libre cambio de género, y sientan que se borra a las mujeres?

Muchas feministas son aliadas de las personas trans y creen que debemos estar en alianza. En Brasil, Argentina o Sudáfrica trabajan juntas porque han estado sujetas a los mismos tipos de violencia. Lamentablemente, en España y Reino Unido hay un conflicto interno. Muy triste. Necesitamos alianzas fuertes en este momento que se elige a Milei o Wilders. Algunas feministas temen que el feminismo sea borrado porque imaginan que las mujeres trans son en realidad hombres y roban la categoría de mujeres o borran su especificidad biológica.

Pero las mujeres son una categoría amplia que incluye a las que están contentas con su primera asignación sexual, a las que llamaron niñas y les gustaba ser niñas. Y aquellas a quienes no les gustó esa asignación o no viven de acuerdo con ella. Y hay personas trans que realmente necesitan la categoría de mujeres o de hombres para que les brinden el reconocimiento adecuado a cómo existen en el mundo. Eso no quita nada a nadie, ¿verdad? Tenemos diferentes tipos de mujeres desde siempre. De joven eso nos entusiasmaba. Luchamos por esa multiplicidad y de repente, ¿le ponemos fin? Oh, no puedes ser mujer. Tienes que vivir como un hombre, aunque no describa quién eres y te cause profundo daño psíquico. No hacemos eso como feministas.

¿Cree que su trabajo ha cambiado la vida de la gente?

Recibo cartas muy bonitas. Gente que me agradece por ayudarles a cambiar sus vidas. Pero también hay quienes dicen: “Oh, han sido adoctrinados por la ideología de Butler o la ideología de género”. No es adoctrinamiento abrir la posibilidad de vivir en el propio cuerpo de una manera más cómoda o de perseguir el amor sin vergüenza y sin lastimar a nadie. Cambiar la idea interiorizada de lo que se supone que debo ser y lo que se supone que debo desear.

Dice que el odio se eleva hoy a categoría política. ¿Qué sucede?

Muchas personas viven con un profundo temor de que sus vidas corran peligro. Guerras. Cambio climático. Hipercapitalismo. El abandono de los trabajadores, de los servicios sociales. La gente se encuentra desprotegida. Es fácil encontrar un chivo expiatorio. Los demagogos de derecha llegan y dicen: “Oh, hemos decidido lo que está destruyendo tu vida: el género”. Apelan a ese miedo a la destrucción, le dan un nombre, incitan y surge un odio a las personas trans, que se encuentran entre las comunidades más vulnerables del mundo. La derecha autoritaria nos pide intensificar el odio a los vulnerables. Y cualquiera que esté en la izquierda debería rechazarlo.

En su libro sobre la pandemia se pregunta qué sería una vida vivible. ¿Cómo es para usted?

Una en la que se elimine el miedo a la pobreza. Donde uno sienta que pertenece a una comunidad y tenga un gobierno que proporciona servicios sociales básicos para que nadie se empobrezca o esté sin vivienda o atención médica. Y donde todos puedan trabajar sin explotación. Tenemos que luchar por eso. Ya sea un ingreso nacional garantizado, una medicina socializada o mayor gasto en vivienda pública. Si pudiéramos desmantelar los extraordinarios presupuestos militares que dominan este mundo... Joe Biden pone a disposición de Israel miles de millones. ¿Qué se podría hacer con ellos en educación y salud? ¿Por qué darlo a un Estado que muestra su voluntad de destruir a un gran número de civiles, incluidos varios miles de niños?

¿Qué opina sobre la respuesta de Israel al ataque de Hamas?

Me opongo absolutamente a las atrocidades de Hamás. Y al bombardeo masivo y al asesinato de civiles en Gaza. Y me preocupa que las noticias enmarquen la situación como algo que sucedió el 7 de octubre. Algo ha estado sucediendo desde 1948. El bombardeo de Gaza y la matanza de palestinos, incluidas las masacres llevadas a cabo durante la fundación de Israel, tienen una larga historia. Para los palestinos, el bombardeo contra Gaza es la continuación de un bombardeo durante mucho tiempo y diferentes formas. En 1948 había 800.000 palestinos desposeídos. Luego creció a unos seis millones de refugiados, obligados a abandonar sus hogares y tierras. Incluso alguna de la gente que vive en Gaza solía vivir donde estaban los kibutz.

No creo que seamos capaces de encontrar ninguna solución a menos que comprendamos toda la historia y cuáles eran las opciones en la década de 1940. Hubo mucho debate sobre qué forma debería adoptar el Estado judío, si debería ser un Estado solo para judíos, un Estado judío con población palestina minoritaria o un Estado binacional de judíos y palestinos por igual.

No tomamos ese camino. Martin Buber o Hannah Arendt lo apoyaban. Y muchos judíos. Arendt dijo que si se obliga a los palestinos a vivir en un Estado que se define como representante del pueblo judío, siempre serán una minoría y expulsados de sus tierras y hogares. Así que hubo una serie de desposesiones masivas en 1948, otra en 1967 y en los últimos años hemos visto casas palestinas arrebatadas a sus dueños y entregadas a familias judías en Jerusalén Este.

Y luego está el sistema penitenciario. Cada familia palestina ha tenido alguien entrando y saliendo de la cárcel sin saber los cargos, sin poder ser juzgados, torturados física o psíquicamente. Y el resto del mundo hemos aceptado esta situación porque decimos que Israel es una democracia. No creo que Israel sea una democracia. Una democracia que depende de la expulsión constante de personas y de su subordinación radical o su muerte ha perdido los fundamentos legitimadores de su identidad como Estado democrático.

viernes, 10 de noviembre de 2023

#hemeroteka #politika | Putodefendatzea aberria eta eskuinaren hipokrisia

Palestinarem aldeko elkarretaratze bat Bulebarrean //

Putodefendatzea aberria eta eskuinaren hipokrisia

Xalba Ramirez | Irutxuloko Hitza, 2023-11-10

https://irutxulo.hitza.eus/2023/11/10/putodefendatzea-aberria-eta-eskuinaren-hipokrisia/

Badakit ez dela guztiz serioa, baina barregurari ezin eutsi tarteka, ikusi ditudanean Madrilen poliziak eskuineko manifestarien kontra kargatzen. Eta hauek, sinistu ezinik, nola den posible! Barregarri dira eskuindarrak, bai, asmatzen dituztelako argumentu bitxiak, ‘putodefendatzeagatik’ Espainia.

Gero barregura joan egiten zait, konturatzen naizelako beraiek direla gutaz barre egiten dutenak egun bat bai, eta beste bat ere bai.

Eta Madrilera joan gabe, zer gure eskuineko agintarien inguruan? Ukrainako bandera jarri zuten udaletxean, eta krokodilo malkoak han-hemenka, Palestinaz hitz erdirik egiten ez duten bitartean. Ezaguna nuen Elbira Zipitriak Israelen banderarekin zeukan argazkia, ELAren ekitaldi batean, 1960ko hamarkadaren bueltan. Orain, EAJkoak ikusten Israelen makurkeriei belarriekin txalo egiten, eta XXI. mendeko genozidiorik ankerrenaren aurrean mutu, sinestezina egiten zait.

Indarkeriaren inguruko eta etikaren inguruko eztabaidak ez zaizkit axola, eskuindarren ahotan badira. Dirua delako batzuen aberri bakarra.

miércoles, 8 de noviembre de 2023

#hemeroteca #lgtbi #pinkwashing | Comunidad LGTBI vasca se solidariza con el pueblo palestino

Eneko Calle en la presentación del manifiesto de las 100 //

Comunidad LGTBI vasca se solidariza con el pueblo palestino

"No hay orgullo para nosotres si lo utilizan para edulcorar un genocidio. ¡No en nuestro nombre!", ha advertido el colectivo LGTBI vasco mediante la firma de un manifiesto conjunto en denuncia de Israel.
Laura Fontalba | Ecuador Etxea, 2023-11-08
https://www.ecuadoretxea.org/comunidad-lgtbi-vasca-se-solidariza-con-el-pueblo-palestino/ 

Esta mañana, personas pertenecientes al colectivo LGTBI vasco han denunciado el genocidio que el estado sionista de Israel está cometiendo contra el pueblo palestino mientras occidente se mantiene cómplice de todo ello.

Para ello, un centenar de personas pertenecientes al colectivo, procedentes de diversos espacios de activismo, han firmado un manifiesto en el que justifican su presencia en los espacios de denuncia contra este genocidio.

Tal y como han explicado, cada vez que participan en espacios de denuncia contra Israel, reciben comentarios alegando que el pueblo palestino es LGTBIfóbico e Israel, en cambio, LGTBIfriendly. Alegatos con los que están completamente en desacuerdo, pues, por un lado, consideran que estos enmascaran el racismo y la islamofobia de occidente; y, por otro lado, consideran que dichas afirmaciones representan un enorme desconocimiento de la lucha y el tejido LGTBI palestino. «Esto tiene un nombre, se llama ‘pinkwashing’ y es violencia colonial», han asegurado.

Asimismo, han remarcado que todo ello no es más que una «estrategia de propaganda» del estado sionista que se muestra como un país «civilizado y abierto» para «maquillar» sus crímenes, que vulneran de forma directa el Derecho Internacional. «No hay orgullo para nosotres si lo utilizan para edulcorar un genocidio. ¡No en nuestro nombre!», han advertido.

Finalmente, han querido dejar claro que «la solidaridad con los pueblos oprimidos y la denuncia de la barbarie no está nunca condicionada al grado de aceptación hacia cada orientación e identidad». Por ello, hacen un llamamiento a participar en el boicot a Israel, articularse con el movimiento BDS de Euskal Herria, desenmascarar el ‘pinkwashing’, y ser parte activa y visible en la solidaridad con el pueblo palestino.

#hemeroteca #lgtbi #pinkwashing | Cien personas de la comunidad LGTBI de Euskal Herria denuncian el ‘pinkwashing’ de Israel

Lectura del manifiesto transbibollomarika //
Cien personas de la comunidad LGTBI de Euskal Herria denuncian el ‘pinkwashing’ de Israel

“Usan nuestra lucha, nuestra dignidad y nuestra historia para maquillar una aniquilación étnica que llevan años cometiendo. Esto tiene un nombre: se llama pinkwashing y es violencia colonial”, indican en su manifiesto.
Gessamí Forner | El Salto, 2023-11-08
https://www.elsaltodiario.com/genocidio/cien-personas-comunidad-lgtbi-euskal-herria-denuncian-pinkwashing-israel

“Israel se ha construido a sí mismo a través de una ficción en la que se define como un país civilizado, abierto y donde las personas LGTBI podemos pasear agarradas de la mano haciendo turismo por Tel Aviv. Por contra, al pueblo palestino lo ha caracterizado como bárbaro, antigay y merecedor, por ello, de todo tipo de castigo. Es una ficción”, advierten cien personas de la comunidad transbibollomarika de Euskal Herria que han presentado esta mañana en el espacio feminista la Sinsorga de Bilbao un manifiesto en solidaridad con el pueblo palestino, de denuncia el genocidio que está cometiendo Israel y para advertir sobre el pinkwashing que realiza el Gobierno sionista dentro de su larga tradición de propaganda de guerra.

Cien personas que representan los herrialdes, activismos, diversidades y la academia han firmado juntas un texto en el que indican que esa ficción está lejos de la realidad. “Usan nuestra lucha, nuestra dignidad y nuestra historia para maquillar una aniquilación étnica que llevan años cometiendo. Esto tiene un nombre: se llama pinkwashing y es violencia colonial”, añaden.

Recuerdan que calificar al pueblo palestino de LGTBIfóbico frente a una comunidad israelí LGTBIfriendly es, “en primer lugar”, una forma de enmascarar el racismo y la islamofobia de occidente”, porque “el género, la orientación y la identidad sexual son constructos coloniales y ficciones creadas para sostener sistemas heteronormativos”.

Por ello envía su solidaridad con el pueblo palestino y también animan a unirse al boicot a Israel que en 2005 solicitó este pueblo —“nuestras compañeras LGTBI en Palestina se sumaron al movimiento BDS”—. “Ni consumo de productos genocidas ni turismo en tierras colonas”, agregan.

Este texto, concluyen, surge de conversaciones recurrentes que mantienen, en las que “en cualquier conversación en la que se esté justificando la aniquilación étnica de Netanyahu acostumbramos a recibir comentarios tipo ‘en Israel las personas como tú viven en libertad’ o ‘los palestinos no aceptan a las personas LGTBI’”. Ante esta estrategia del estado sionista, que tan hondo ha calado alrededor del mundo, los firmantes del manifiesto exigen que se le ponga nombre —pinkwashing—, para evitar caer en la trampa de la “maquinaria de propaganda política para ocultar la realidad, una realidad en la que es absolutamente obvio que están cometiendo crímenes de lesa humanidad”.

La lectura del manifiesto en euskera y castellano la han realizado Eneko Calle e Iren Ibiarte, y han animado a la ciudadanía a participar en las manifestaciones convocadas en solidaridad del pueblo palestino cada fin de semana alrededor de Euskal Herria.

Y TAMBIÉN...
Colectivos de apoyo a Palestina piden el boicot a Carrefour, HP y Puma por apoyar crímenes de guerra

Mientras el Ayuntamiento de Madrid otorga la medalla de honor a Israel, el movimiento de boicot crece y se centra en las grandes multinacionales que hacen posible la ocupación y la guerra israelí contra Palestina.
Martín Cúneo | El Salto, 2023-11-02
https://www.elsaltodiario.com/ocupacion-israeli/colectivos-apoyo-palestina-piden-boicot-carrefour-hp-puma-apoyar-crimenes-guerra

#hemeroteka #lgtbi #pinkwashing | Palestinaren aldeko elkartasuna eskatu dute LGTBI mugimenduko hainbat aktibistak

LGTBI aktibistek agerraldia egin dute gaur Bilbon //

Palestinaren aldeko elkartasuna eskatu dute LGTBI mugimenduko hainbat aktibistak

Ehun lagunek sinatutako manifestu bat aurkeztu dute, eta leporatu diote Israeli LGTBI harrotasuna «estrategia sionista» gisara baliatzea. Israeli «boikota» egiteko deia ere egin diote kolektiboari.
Olatz Silva Rodrigo | Berria, 2023-11-08
https://www.berria.eus/albisteak/234921/palestinaren-aldeko-elkartasuna-eskatu-dute-lgtbi-mugimenduko-hainbat-aktibistak.htm

Ugariak izan dira azken asteotan Palestinari elkartasuna adierazteko Euskal Herrian antolatu dituzten protestak eta adierazpenak. Gaur, LGTBI zenbait aktibistak agerraldi bat egin dute, eta ehun lagunek sinatu duten manifestua aurkeztu dute. Bertan, mezu bat helarazi diote «LGTBI ‘transmarikabibollo’ komunitate» osoari: «Egin boikot Israeli, antolatu estatu horren aurka Euskal Herrian dagoen mugimenduarekin, kendu mozorroa ‘pinkwashing’-ari, eta joan Palestinako herriari elkartasuna adierazteko mobilizazioetara». Ezinbestekotzat jo dute «jarrera aktiboa» izatea, baita «konfrontazio jarrera» ere: «Ez kontsumitu estatu genozidaren produkturik, eta ez egin turismorik kolonoen lurretan».

Sinatzaileek salatu dutenez, Israelek LGTBI harrotasuna «estrategia sionista» gisara baliatu du. Eta erantsi dute Israel egiten ari den genozidioa salatzen duten bakoitzean eta Palestinari babesa erakusten diotenean, iruzkin berak entzun behar dituztela: besteak beste, «zuek bezalako jendea aske bizi da Israelen», «palestinarrek ez dute LGTBI jendea onartzen» eta antzekoak. Ohartarazi dute hori «fikzio hutsa» dela: «Israelek herrialde zibilizatu eta irekia balitz bezala agertu nahi du, eta herri palestinarra barbarotzat eta LGTBI jendearen aurkakotzat aurkeztu nahi du».

Kontakizun hori Israelek palestinarren aurka egiten dituen «krimen kolonialak mozorrotzeko» diseinatutako estrategia da, LGTBI kideen iritziz. «Gure borroka, duintasuna eta historia erabiliz, makillatzen dute aspalditik egiten ari diren suntsitze etnikoa». Estrategia horrek izena ere badu: «’Pinkwashing’ du izena, eta biolentzia koloniala da». Hortaz, euren jarrera argi utzi dute: «Guretzat ez dago harrotasunik, baldin eta genozidioa makillatzeko erabiltzen badute; ez gure izenean!»

Aktibistek salatu dute «Mendebaldeko arrazakeria eta islamofobia» ezkutatzeko modu bat dela Palestinako herria «LGTBIfobikotzat» jotzea, eta Israelgoa, berriz, «’LGTBIfriendly’-tzat». Are, adierazi dute kontakizun hori babestea ezjakintasunaren adierazle dela: «Palestinako LGTBI sareari eta borrokari buruz ezer gutxi jakitea da». Agerraldia erabili dute Palestinako «ahizpa ‘transmarikabibollo’ palestinarrei» babesa eta «maitasun guztia» adierazteko: «Ez zaituztegu bakarrik utziko, inoiz ez».

Mendebaldea «konplize»
«Mendebaldeko» jarrera ere kritikatu dute aktibistek: «Israelgo indar politikoek Gazako herritarrak erabat desagerrarazteko mehatxua egiten duten bitartean, Mendebaldeko potentzia gehienek epelkeriaz jokatzen dute». Besteak beste, «israeldar buruzagi genozidekin» agertzen dira argazkietan, edo «tarteko bideak proposatzen dituzte». Horregatik, «Mendebaldea konplizea» dela nabarmendu dute.

#hemeroteca #lgtbi #pinkwashing | «¡No en nuestro nombre!», la denuncia de la comunidad LGTBI vasca en apoyo a Palestina

Naiz / Presemtación del manifiesto en La Sinsorga, Bilbo //

«¡No en nuestro nombre!», la denuncia de la comunidad LGTBI vasca en apoyo a Palestina

Cien personas de la comunidad LGTBI de Euskal Herria se han adherido al manifiesto ‘Ez gure izenean. Transbibollomarikak Palestinarekin’ para denunciar el «pinkwashing» de Israel, con el que pretenden «maquillar» los crímenes contra la población palestina.
Marcel Pena | Naiz, 2023-11-08
https://www.naiz.eus/es/info/noticia/20231108/no-en-nuestro-nombre-la-denuncia-de-la-comunidad-lgtbi-vasca-en-apoyo-a-palestina 

La comunidad LGTBI de Euskal Herria ha lanzado un comunicado para denunciar el «pinkwashing», o «estrategia de propaganda», de Israel con el que pretenden «maquillar» sus acciones contra la población palestina. En él, cien personas de la comunidad LGTBI de los siete herrialdes vascos han expresado su rechazo a esta estrategia, a la vez que han mostrado su apoyo al pueblo palestino.

En una rueda de prensa celebrada este miércoles en el espacio La Sinsorga de Bilbo, Eneko Calle e Iren Ibisate han sido los encargados de presentar el manifiesto ‘Ez gure izenean. Transbibollomarikak Palestinarekin’. Según han expresado, «cada vez que bolleras, marikas, bi, no binaries y trans denunciamos el genocidio israelí, acudimos a manifestaciones a mostrar nuestro apoyo a Palestina o intervenimos en cualquier conversación en la que se esté justificando la aniquilación étnica de Netanyahu, acostumbramos a recibir comentarios del tipo: ‘En Israel las personas como tú viven en libertad’ o ‘Los palestinos no aceptan a las personas LGTBI’».

Además de recordar el «genocidio contra el pueblo palestino» y la «complicidad» de Occidente en este asunto, los firmantes han criticado el uso que hace Israel de la causa LGTBI. Una «estrategia de propaganda», afirman, «patrocinada por el estado sionista y diseñada para maquillar los crímenes coloniales que Israel comete contra las personas palestinas, sean LGTBI o no». «No hay orgullo para nosotres si lo utilizan para edulcorar un genocidio. ¡No en nuestro nombre!», han destacado.

Así, mientras Israel «se ha construido asimismo a través de una ficción en la que se define como un país civilizado, abierto y en donde las personas LGTBI podemos pasear de la mano», creen que se ha insistido en caracterizar al pueblo de Palestina como «bárbaro, antigay y merecedor, por ello, de todo tipo de castigo».

Por ello, han apuntado al «pinkwashing» israelí como «violencia colonial», y han rechazado que se use su lucha para maquillar «una aniquilación étnica que llevan años cometiendo». «Decir que el pueblo palestino es LGTBIfóbico frente a una comunidad israelí LGTBIfriendly es una forma de enmascarar el racismo y la islamofobia de occidente. El género, la orientación y la identidad sexual son constructos coloniales y ficciones creadas para sostener sistemas heteronormativos», han manifestado.

Sobre el tejido LGTBI de Palestina, han afirmado que catalogar a su población como LGTBIfóbica representa «un enorme desconocimiento», y han pedido para ellos la garantía de acceso a ayuda humanitaria, así como su derecho a la acogida y asilo.

Por todo ello, los firmantes se han querido sumar a la campaña de Boicot, Desinversiones y Sanciones a Israel (BDS), una estrategia que «ahora es más necesaria que nunca», y han hecho un llamamiento para acudir a las manifestaciones propalestinas convocadas estos días en Euskal Herria con banderas LGTBI.