Mostrando entradas con la etiqueta Mestizaje. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mestizaje. Mostrar todas las entradas

lunes, 20 de enero de 2020

#hemeroteca #poblacionracializada | Varios activistas nos cuentan qué opinan del término "racializado"

Imagen: El País / Lucía Mbomio
Varios activistas nos cuentan qué opinan del término "racializado".
Hablamos con personas de colectivos antirracistas sobre esta palabra y lo que representa para los colectivos no blancos.
Marta Villena | Verne, El País, 2020-01-20
https://verne.elpais.com/verne/2020/01/19/articulo/1579427716_072030.html

A menudo, se confunde el término "racializado" como un sinónimo de "negro", "chino" o "gitano". Pero no lo es. “En realidad, aúna a todos los colectivos no blancos y que se utiliza no solo para denunciar el racismo sistémico que sufrimos, sino como reivindicación de que existimos”, explica a Verne en conversación telefónica Paula Guerra. De 42 años y original de Chile, es la presidenta de la asociación SOS Racismo Madrid, a la que no le ofende que le llamen por su fenotipo.

La palabra se ha colado continuamente en la información de actualidad en los últimos días. “Hemos reorganizado el equipo de este Ministerio para que haya una presencia visible de mujeres pertenecientes a colectivos racializados. Eso significa que no asumiré la Dirección General”. Así anunciaba en Twitter Alba González Sanz (Unidas Podemos) su renuncia a liderar el área de Igualdad de Trato y Diversidad Étnico-racial –dependiente del Ministerio de Igualdad– el pasado miércoles.

Fuentes ministeriales confirmaban después que la sustituta de González sería su compañera de formación Rita Bosaho. Una decisión aplaudida por colectivos antirracistas que ya preparaban un comunicado donde expresaban su descontento ante la decisión de que este departamento no fuese encabezado por una persona racializada. Bosaho, activista antirracista, fue la primera diputada negra en el Congreso de los Diputados en 2016.

Sin embargo, su nombramiento, lejos de zanjar el tema, se ha convertido en objeto de debate en redes sociales y medios de comunicación en torno al término “racializado”, que utilizan las personas de colectivos discriminados por raza o etnia para autodesignarse.

"Es una manera desde la que describir la categoría racial. Es una categoría más como pueden ser el género o la sexualidad. Estrictamente una persona racializada es alguien que recibe un trato favorable o discriminatorio en base a la categoría racial que la sociedad le atribuye", explica el periodista Moha Gerehou en un artículo sobre el tema para eldiario.es.

Hablamos con varias activistas antirracistas sobre este término y lo que representa para los colectivos no blancos.

Paula Guerra: "La raza conlleva estereotipos"
“Yo soy mestiza, tengo sangre indígena y no indígena, aunque sea blanca de piel, también soy una persona racializada porque mi condición de sudamericana conlleva unos estereotipos que derivan en una discriminación racial o étnica”, comenta Paula Guerra, de SOS Racismo.

Anna Fux: "Sirve para dar nombre a otra lucha social"
Para la activista antirracista Anna Fux (25 años), “el concepto racializado puede ser un poco complicado, como todos los conceptos que creamos ante la necesidad de darnos nombres en las luchas sociales”.

“Es importante hablar del proceso de racialización porque hay personas de las que sí se destaca su raza, pero claro, son todas aquellas que no son blancas”, dice Fux, de padre alemán y madre filipina. “Más que con mestiza, que es una palabra un poco controvertida, me siento más identificada con la palabra racializada”.

“Que exista este debate ahora mismo es sintomático de que en España todavía no se ha iniciado una conversación a escala nacional de lo que es el racismo”, concluye.

Antumi Toasijé: "Un gesto de solidaridad"
Como explica a Verne Antumi Toasijé (50 años) –director del Centro de Estudios Panafricanos y doctor en Historia, Cultura y Pensamiento–, “todas las personas, incluidas las blancas, están racializadas, por eso no creo que sea apropiado utilizar este término para referirnos únicamente a personas no blancas, aunque entiendo que se utiliza como solidaridad entre los que son discriminados por motivos raciales”.

Según el historiador español de origen colombiano, este término comenzó a popularizarse a partir de los años setenta asociado a fenómenos sociales, cuando se empezó a escuchar frases como “la racialización de la pobreza o racialización de la analfabetización” para problemáticas que se asociaban a determinados grupos de personas que no eran blancos. “Así, vemos como el verdadero problema surge de las connotaciones negativas y positivas que se establecen a las razas, pero que no siempre ha sido así”, explica Toasijé.

La palabra raza se empezó a utilizar originalmente en la Edad Media para designar, sin ninguna connotación, las líneas ascendentes de grupos de personas –lo que hoy conocemos como etnias–. “La raza irlandesa, británica, germánica, etíope, sudanesa… grupos de personas con rasgos físicos similares y relacionados, por supuesto, geográficamente”, pone de ejemplo Toasijé.

“Con el tiempo, se fueron reagrupando estas etnias en lo que hoy conocemos como razas, atribuyéndoles una serie de características, más bien estereotipos, como que los blancos eran más inteligentes o las personas negras estaban mejor dotadas anatómicamente, por ejemplo”, añade.

Lucía Mbomio: "Fruto de una lectura desigual entre personas"
Para la periodista y activista antirracista Lucía Mbomio (38 años), “estos estereotipos raciales han generado una lectura desigual entre individuos”. “A las personas blancas se las considera dentro del paradigma de normalidad, mientras que los que no somos blancos sí que estamos atravesados por un componente racial diferenciador".

"Por eso se habla de colectivos o personas racializadas, aunque haya gente de colectivos no blancos a los que no les gusta este término porque consideran que no se está especificando las diferencias y necesidades de cada uno de ellos”, explica Mbomio, a quién no le molesta que le digan negra. “Negra, sí, o mestiza, porque lo soy, pero a mi edad que no me digan negrita para suavizarlo”, añade.

“Lo que de verdad me apena de toda esta polémica es que se haya perdido tanto el tiempo hablando de terminología y que haya tan poco respeto en la autodesignación de las personas”, dice.

María José Jiménez: "No debería haber debate en torno a un nombre"
“Que nos llamemos mujeres racializadas o mujeres gitanas viene a ser un poco lo mismo porque al final los payos nos llaman así para dejarnos claro que somos de otra raza”, dice María José Jiménez (43 años), presidenta de la Asociación Gitanas Feministas por la Diversidad.

“El término racializadas surge también desde la necesidad de combatir el feminismo hegemónico blanco, europeo, centro payo que ha estado menospreciando aquellos feminismos que hablan de la interseccionalidad y el peso que tiene la pertenencia étnica o la raza”, explica Jiménez y añade que “es vital que se hable de racialización, pero el debate no se debería crear en torno a un nominalismo”.

Aurora Ali: "Con una palabra, la lucha cobra más fuerza"
Aurora Ali (40 años), activista hispano-egipcia de la Asociación Musulmana por los Derechos Humanos –con sede en Madrid–, está de acuerdo con Jiménez. Cree que “esta polémica surgida en las redes sociales en torno a la terminología es intencionada y promovida por los mismos que crean ese discurso de odio hacia las personas no blancas y que han visto que, bajo esta palabra, las diferentes luchas de personas atravesadas por violencias racistas cobran más fuerza”.

En el caso de Ali, esas violencias vienen determinadas por cuestiones religiosas pero que también extranjerizan a los individuos. “Yo soy blanca de piel, pero si llevo hiyab, inmediatamente se me asignan una serie de características que, por supuesto, van a provocar mi discriminación social”, lamenta la activista.

viernes, 6 de diciembre de 2019

#hemeroteca #queer #trans | ¿Quién teme a lo queer? – Tu cuerpo no es sagrado

Imagen: 20 Minutos / “Las Cosas del Cuerpo 09” por TechNopal
¿Quién teme a lo queer? – Tu cuerpo no es sagrado.
Víctor Mora / 1 de cada 10, 20 Minutos, 2019-12-06
https://blogs.20minutos.es/1-de-cada-10/2019/12/06/9051/

Confundir a los verdugos con sus víctimas es una enfermedad moral, un remilgo estético, o una siniestra señal de complicidad.—Primo Levi

¿De verdad crees que tu cuerpo no puede caer en un espacio otro, distinto, fuera del privilegio? ¿De verdad crees que tu cuerpo no puede ver de pronto que todo se desmorona y tiene que comenzar de nuevo? ¿De verdad no crees que pueda verse desahuciado, en la calle, en el exilio, negociando como pueda en el ostracismo un precio, en un margen precario, en un estadio ilegal y proscrito, o muerto en el mar/cementerio de la vergüenza? ¿De verdad crees que tu cuerpo es sagrado?

Tu cuerpo no es sagrado. Tu cuerpo es un sintagma contingente a merced del relato, como todos los cuerpos históricos, como todos los sintagmas de carne social. Tu cuerpo es tan vulnerable como todos los que somos parte y todo de la política.

Y la vulnerabilidad no es, como lo invulnerable, dado por naturaleza; al contrario son condiciones que necesitan producirse artificialmente; convengamos, social, cultural y políticamente. El espacio de la precariedad, de las “minorías”, de los márgenes y las periferias, son espacios epistémicos creados, convencionales. Son expresiones del poder que después, evidentemente, estructuran la materia y trascienden lo simbólico. Y no es que el lenguaje ‘se vuelva carne’, es que la señala y manipula. La moldea y condiciona su existencia. La producción de relatos marca los cuerpos, que son siempre el nuestro, y los coloca en un lado, en un punto concreto para la interpretación social. La interpretación/traducción del cuerpo atravesado por relatos nunca es, pues, arbitraria, siempre estará mediada por la inercia de la convención, por sus tensiones y tránsitos. Por sus cambios de dirección.

Habitamos la frontera, habitamos el espacio frondoso que nos deja el relato y nos deslizamos a veces hacia lugares desconocidos de lectura. Nuestro cuerpo es/puede ser leído como usurpador, como enemigo, como parásito, como el mal. Como el polizón ilegal que ocupa una parte del mapa que no le pertenece, que es avistado por la vigilancia policial de la supremacía y que es perseguido, arrestado, condenado, desaparecido o muerto, en pro siempre de la seguridad (nacional, religiosa, política). Seguridad que no es otra que la propia salvaguarda del relato y la defensa de su dirección. Y si hoy habitas la parte o el todo de ese privilegio, ¿de verdad no crees que puede cambiar?

Tu cuerpo no es sagrado. Es un contenedor de significados y causas, que devienen consecuencias y cambios posibles de trayectoria. Y aunque lo creas, ¿no comprendes que tu habitar privilegiado se construye en base a la opresión de otros cuerpos, que tu geografía ‘primermundista’ es una herencia colonial con implicaciones presentes?

Asistimos de un tiempo a esta parte al auge de la expresión extrema de ‘la guerra de los lobos’ de Hobbes, del ‘todos contra todos’ que se supone que somos los cuerpos humanos en libertad. Asistimos al avive del odio/miedo como estrategia política para la destrucción de la convivencia, que es el totalitarismo. El fascismo emerge envalentonado, como adalid del orden frente al caos, como cruzada reguladora frente al desvarío de la libertad. Argumentos inexistentes y falsos debates que crecen en momentos de crisis, ya lo sabes, ya lo sé.

El fascismo habla de ‘pureza’ contra el mestizaje y lo híbrido. Habla de ‘orden y jerarquía’ contra la pluralidad y el derecho equivalente. Construye un patrón válido y homogéneo, y crea enemigos disidentes, nos llama peligrosos, destructores, terroristas; y se disfraza de víctima amenazada por lo que nosotras consideramos nuestra vida, nuestra lucha, nuestra libertad. Pero, ¿cuál es esta guerra de/contra/entre/por los cuerpos?

Estas semanas hemos asistido también a ataques frontales contra lo ‘queer’ y las personas ‘trans’ desde medios e instituciones (¡ay!) de izquierdas, que no voy a referir aquí. Textos que nos nombran, como hace el fascismo, como el sujeto enemigo que los convierte en víctimas de una supuesta (y utópica fantástica) dictadura ‘queer’. No cito sus textos (¿para qué?) sino que interpelo a sus autoras, Falcón, Fraga, Prats… ¿de verdad creéis que somos la amenaza? ¿De verdad creéis que vuestro cuerpo sagrado está amenazado por nuestras vidas precarias? No. Prefiero referir a otros textos, a autoras que hablan del lenguaje y su manipulación interesada para crear enemigos donde hay experiencias vulnerables y potenciales alianzas por objetivos comunes. Prefiero hablar de Trujillo y su recuperación del movimiento ‘queer’ que nace “en las calles como un activismo radical, autónomo, anticapitalista, antirracista, orientando su acción a las micropolíticas maricas, bolleras y trans en los barrios y los centros sociales, y a trabajar junto a otros sujetos y luchas subalternas (okupas, por ejemplo, o movimientos vecinales)”; o la entrevista a la activista Silvia Agüero Fernández, que explica que “no hay parte buena y parte mala, hay imaginario payo y realidad gitana”; o la imprescindible Irantzu Varela que habló en uno de sus vídeos esta semana sobre la acusación de violencia feminista: “Ni una sola persona ha sido linchada, ejecutada, apaleada, torturada, secuestrada o desaparecida, jamás, en nombre del feminismo (...) y hay quienes consideran que estamos buscando crear un supremacismo que sustituya una opresión por otra.” Es decir, discursos como este texto, que ponen la atención en la manipulación del lenguaje y sus consecuencias políticas. ¿Cuál es, en realidad, la guerra de los cuerpos?

Es que la guerra no es tal guerra, o no es, al menos, una batalla de fuerzas equivalentes. Porque en las cruzadas del privilegio sólo hay ofensivas contra cuerpos inermes, que no disponen de la institución ni el ejército para defenderse. Y por más que muchas nos acusen de hegemónicas a las vidas ‘queer’ y ‘trans’, bien sabemos, hasta vergüenza me da escribirlo, que no es así. Y también sabemos, o deberíamos saber a estas alturas, que la libertad no es efectivamente ‘tal libertad’ hasta que todas seamos libres, porque somos comunidad y dependemos unas de otras, porque somos conjunto social y político, porque somos red. Que el proyecto revolucionario es para todas o no es, y que mi cuerpo no es libre hasta que todos lo sean. Y que tu cuerpo, ese que crees sagrado, es tan contingente como el mío y como el de la puta trans de la calle de abajo, como el del que corre con la manta porque le persigue la policía, y como el del crío exiliado encerrado en un centro de extranjería.

Mi libertad no acaba donde empieza la del otro, ese es el falso argumento de la jerarquía totalitaria. Mi libertad ‘empieza’ donde ‘empieza’ la de los demás. Responde, alíate y lucha por objetivos comunes. Combate a tu enemigo real.

viernes, 1 de noviembre de 2019

#hemeroteca #queer #musica | Dorian Wood, artista: «Intento que el espíritu de Chavela entre por mi cuerpo para transmitir su legado»

Imagen: El Comercio / Dorian Wood
Dorian Wood, artista: «Intento que el espíritu de Chavela entre por mi cuerpo para transmitir su legado».
El estadounidense de origen costarricense homenajea a la artista este domingo en el Victoria Eugenia.
Juan G. Andrés | El Diario Vasco, 2019-11-01
https://www.diariovasco.com/culturas/dorian-wood-artista-20191101003030-ntvo.html

«'Ambes' somos queer. 'Ambes' somos de sangre costarricense. 'Ambes' nacimos el 17 de abril». Así se refiere a Chavela Vargas el artista Dorian Wood, que emplea un lenguaje acorde a su condición de persona no binaria -su identidad de género no es completamente masculina ni femenina-. El Club del Victoria Eugenia acoge este domingo su función 'Xavela Lux Aeterna', en la que la poderosa y singular voz del estadounidense recreará clásicos como 'La llorona', 'Macorina' o 'Piensa en mí' con una formación que incluye un cuarteto de cuerda.

- Se cumplen 100 años del nacimiento de Chavela. ¿Por qué es un espejo en el que usted se mira?
- Siempre me ha fascinado y me he reflejado en la pasión ardiente que Chavela exhibía en el escenario: cantaba sobre cosas de mucho dolor pero también acerca de una pasión indiscutible que nace de un amor a este mundo y a los demás.

- ¿Cómo ha concebido la función?
- Es un homenaje a la inspiración que me ha proporcionado y también un diálogo con su legado. Es una excusa para celebrar la música de esa grandísima cantante y explorar los porqués de su vida: por qué se fue de Costa Rica para no volver y prefirió quedarse en México, por qué vivió siempre como quiso, por qué fue orgullosamente lesbiana durante toda su vida en momentos en los que estaba prohibido serlo...

- Dentro de lo que cabe, vivió con naturalidad su homosexualidad...
- Sí, es flipante pero parece que a los artistas públicos se les 'perdona' porque transmiten una pasión y un ardor que llegan a las personas universalmente, pero no debería ser así. El problema es de la sociedad normativa que ha oprimido y oprime a nuestra comunidad. Hemos estado aquí desde siempre y no vamos a marcharnos. Respecto a Chavela, ella llevó la vida que quiso, siempre tuvo esa fuerza, esa individualidad tan poderosa. Necesitamos más de eso para combatir este mundo que, muchas veces, es una basura.

- Habla de individualidad en tiempos muy dados al individualismo. ¿No sería más efectiva la fuerza de la colectividad?
- Para mí la colectividad se convierte en fanatismo cuando no se respeta al individuo. He estado en situaciones comunitarias en las que ese respeto se produce y entonces, efectivamente, es muy bonito.

- En lo musical, ¿qué es 'Xavela Lux Aeterna'?
- Quería homenajear a Chavela y al mismo tiempo reflejar mi estilo propio. Los arreglos son de Alberto Moreno, artista español con quien me unen muchos años de amistad . Hay pasajes románticos y oscuros, pero siempre tratados desde el corazón. La música de Chavela era básicamente voz y guitarra, un formato minimalista, y de manera respetuosa, hemos transformado ese espíritu en una experiencia diferente. Ofrecemos una noche inolvidable que el público se llevará en su corazón para poder avanzar con esperanza al día siguiente. Nos pegaremos una buena llorera colectiva: es una experiencia intensa pero bonita.

- Durante la función, usted imita a Chavela en su gestualidad y se viste de mujer...
- Por un lado, es importante aclarar que yo no me visto de mujer. Yo me pongo vestido porque visto de un modo muy apegado a mi individualidad. Soy persona de género no binario, puedo presentar rasgos femeninos o masculinos porque voy más allá de encajar entre los dos opuestos o una mezcla de los dos. Sólo trato de sentirme 'cómode' y vestir como me gusta. Por otro, rendir tributo a Chavela no es imitarla, yo soy la misma persona pero intento que su espíritu entre por mi cuerpo para transmitir su legado casi de una manera metafísica, si se puede decir así. La idea es celebrar su memoria y reflejar que la vida debe vivirse como quiere cada cual, y a la mierda con quienes no les gusta eso.

- ¿Cómo afecta a la creación su condición de persona no binaria?
- Es la persona que soy, no sé explicarlo... Para mí, ser no 'binarie' es como tener nariz o boca. Uso como herramientas creativas todo lo que me ha dado dios, en quien sigo creyendo fuertemente, no de manera católica normativa, sino como una energía muy fuerte que nos cuida y a la que llamo dios. Mis creaciones no son de un determinado modo porque mi género es no binario, sino porque he vivido determinadas experiencias y por ser yo quien soy: una persona latina, inmigrante, no binaria, gorda, estadounidense, de cultura costarricense, nicaragüense, irlandesa... Como dicen mis amigos de Valencia, en esta vida todos somos arroz con cosas. (Risas)

- Dice que para quienes han sido apartados de la sociedad -y usted se incluye entre ellos-, Chavela es «una presencia divina».
- Pero divino para mí es bastante diferente a lo que es para el católico. Es una energía que sentimos colectivamente, un gozo o un dolor, una sensación que nos une. El poder que tuvo Chavela, que pudo sacar esa emoción, es un acto divino. 'Todes' somos capaces de una belleza increíble y cuando eso se aprecia y eso se respeta, ocurren grandes cosas y se puede prevenir la oscuridad que nos está azotando en estos días.

- ¿El arte le ayudó a superar la adversidad?
- Sí, es supervivencia. 'Todes' tenemos una manera de sobrevivir: carpinteros, políticos, artistas... Pero yo con mi creatividad no pretendo destruir un árbol para hacer muebles ni oprimir a la gente con mis ambiciones. Bueno, tampoco quiero juzgar a los carpinteros, a quienes aprecio mucho... A los políticos, no tanto. (Risas) En fin, cada cual tiene sus pasiones y trata de sobrevivir a su manera.

- ¿Cuáles son sus otros referentes?
- Chavela, Nina Simone y Scott Walker son la santísima trinidad de mi creatividad. Y entre la gente más cercana tengo que citar a mi abuelo Calasanz Álvarez, que fue un gran pianista de Costa Rica, y a mi madre Vilma Álvarez, artista visual además de gran inspiración e influencia a la hora de ser una buena persona, alguien que ama a los demás y que quiere cuidar a los demás.

- ¿Y su condición geográfica cómo le afecta? Es usted nacido en EE UU pero de padres costarricenses...
- Me siento muy 'afortunade' por no tener una perspectiva única ni estar 'aferrade' a una cultura específica. Siento que tengo varias culturas dentro de mí y ninguna sobresale como representativa de quien soy. A veces me siento muy 'solitarie', sobre todo cuando veo en algunas ciudades a miles de personas con adoración a su patria o a su cultura. Como decía Chavela, no me siento ni de aquí ni de allá, es un camino solitario, pero lo hago lo mejor que puedo. Intento centrarme en la perspectiva que se me ha otorgado en la vida: poder navegar por varias culturas y varias partes del mundo, y en todas encontrar paz y felicidad.

- Los patriotismos de distinto signo han colisionado estos días en Cataluña. ¿Cómo ha seguido los disturbios de hace unos días?
- Bueno, los disturbios son herramientas represivas para coartar la libertad de las personas. Es un fascismo que al fin y al cabo nunca se ha ido de España. No cambiará nada mientras no se reconozca a Franco como el dictador que fue y se denuncie abiertamente su destructivo régimen. El Estado usa prácticas que aún son franquistas.. La policía está dando palizas a seres humanos, a reporteros... La gran amenaza aquí es -y siempre lo ha sido- el pensamiento libre. Nunca será correcto, en ninguna circunstancia social ni política, oprimir el pensamiento libre. Seguir dando importancia a un rey, a la oligarquía a la iglesia católica y al Opus Dei hacen imposible que la sociedad sea libre y avance.

- Antes de venir a Donostia ha estado usted en Zaragoza, donde ha realizado una residencia artística.
- He estrenado en el centro Etopía 'Canto de todes', una experiencia inmersiva y audiovisual. Es una pieza musical de cuatro horas que incorpora cientos de fragmentos de mi voz. Me interesa como herramienta para infectar ciertos espacios, un concepto que me fascina a nivel performativo. Habitualmente, los espacios culturales son fundados y usados por personas blancas heteronormativas y no por gente de la comunidad no binaria, latina o inmigrante. Por un lado, es un método de desafío y, por otro, una expresión de cariño a los miembros de mi comunidad. También es un modo de atraer a gente que no conoce a personas como yo.

miércoles, 30 de octubre de 2019

#hemeroteca #fiestas #identidades | Cómo una fiesta agrícola se convirtió en el fenómeno global de Halloween

Imagen: El País
Cómo una fiesta agrícola se convirtió en el fenómeno global de Halloween.
En 'La muerte sale de fiesta', el escritor David J. Skal explica el origen y la evolución de una celebración pagana que hoy es una poderosa arma de colonización cultural.
Eduardo Bravo | El País, 2019-10-30
https://elpais.com/cultura/2019/10/29/actualidad/1572367919_513160.html

En todos los grupos humanos existen mitos que conforman su identidad y ayudan a su cohesión. Por ejemplo, ese que rige la sociedad estadounidense y que habla del “sueño americano”. “A los estadounidenses nos educan con la idea de que, por el mero hecho de serlo, tenemos derecho a convertirnos en lo que queramos. La promesa de transformación personal es parte importante de nuestra mitología cultural. Por eso, muchos estadounidenses, entre los que me incluyo, mencionan Halloween como su fiesta favorita. Ese día intentamos demostrar que el mito es cierto, disfrazándonos de monstruos como Drácula, una de cuyas características es cambiar de forma, como si también persiguiera el sueño americano”, explica David J. Skal por correo electrónico.

Nacido en Ohio en 1952, Skal es “experto en la cultura del horror”, título obtenido gracias a sus conocimientos sobre el terror clásico de Hollywood, la vida y obra de Bram Stoker o sus ensayos sobre cultura popular, como ‘Monster show’ y ‘Halloween. La muerte sale de fiesta’. Este último, recién publicado en España por EsPop, explica el origen, evolución e influencia de esa fiesta, cuyo origen se remonta a ritos paganos vinculados al ciclo agrícola.

“Las tradiciones relacionadas con las estaciones y las cosechas existen en todas las sociedades. En el caso de la cultura occidental, la iglesia cristiana primitiva trasladó de fecha muchas de sus celebraciones más importantes para hacerlas coincidir con antiguas fiestas paganas. Hoy las llamamos Halloween y Navidad, pero todo fue parte de ese esfuerzo por convertir a los paganos al cristianismo”.

Además de su vínculo con la naturaleza o la religión, Halloween tiene un marcado carácter subversivo. Durante una noche, los papeles se trastocan, el monstruo —el diferente— abandona su escondite y los niños atemorizan a los adultos con su “truco o trato”. “Halloween tiene muchas similitudes con antiguas celebraciones europeas como la ‘Fiesta de los locos’ en la que, por un día, los plebeyos se vestían como reyes y el orden social se invertía. A principios del siglo XX, en Estados Unidos era común que los niños blancos se pintaran de negro y viceversa. Aunque hoy en día los disfraces raciales son tabú, a la gente le gusta aprovechar cualquier oportunidad para desinhibirse y Halloween permite convertir esas ganas de romper las convenciones sociales en un ritual controlado”.

Entre otros muchos temas, ‘La muerte sale de fiesta’ analiza cómo la corrección política ha influido en Halloween, fiesta en la que casi todo estaba permitido. El autor relata casos de universidades que aconsejan a sus estudiantes no disfrazarse de personas con discapacidad o de otras culturas, medida que expulsa de la fiesta turbantes, mutilaciones, sombreros mexicanos, parches de pirata o ropas de mendigo.

No obstante, el mayor peligro al que estuvo expuesto Halloween en esa cruzada por la corrección se produjo en 2001. Semanas después de los atentados del 11-S, muchos estadounidenses pidieron suspender las festividades, por considerar que las bromas sobre muertos eran una afrenta a las víctimas. Otra parte de la población, sin embargo, alegó que el terrorismo no iba a condicionar sus vidas ni la corrección política su libertad de expresión y, no solo se pusieron turbantes y chilabas, sino que completaron el disfraz con máscaras de Bin Laden, que arrasó en ventas ese año.

Imperialismo cultural
Surgida en Europa, la festividad que dio origen a Halloween viajó al continente americano con los peregrinos. En los últimos años, ha emprendido un nuevo periplo que la ha llevado de vuelta al viejo continente y a casi todos los países occidentalizados, algunos de los cuales ven con preocupación cómo sus tradiciones sobre los muertos son desplazadas por esta festividad importada.

Un recelo que, como detalla Skal, olvida que todas las tradiciones se mezclan y evolucionan, incluida Halloween. De hecho, elementos que se consideran inherentes a esta fiesta son relativamente recientes. Así sucede con la iconografía que presenta a las brujas como ancianas grotescas, tocadas con sombreros puntiagudos y vestidas de negro. Lejos de proceder de la Edad Media o del Barroco, ese imaginario tiene su origen en la Bruja del Oeste interpretada por Margaret Hamilton en la versión de ‘El mago de Oz’ de 1939. Hasta entonces, las brujas de Halloween eran jóvenes pizpiretas y ‘flappers’ ataviadas con vestidos de colores.

“Hay personas que se quejan de la invasión de Halloween o de la ‘apropiación’ de la cultura mexicana por los anglosajones. Pero yo vivo en el sur de California, donde hay mucha población hispana, y la mayoría de la gente parece disfrutar de que las decoraciones y ritos del Día de los Muertos se mezclen con las de Halloween. Eso sí, luego cada comunidad se relaciona con los muertos de diferente manera. Los estadounidenses, a través de creaciones como Drácula y Casper, mientras que la cultura latina honra a los difuntos con más seriedad”.

viernes, 24 de mayo de 2019

#hemeroteca #memoriasentimental | Las Grecas: de cuando nació el rock gitano

Imagen: El Salto / Las Grecas
Las Grecas: de cuando nació el rock gitano.
En aquel meridiano de los años 70, Las Grecas abanderaron con su éxito de ventas los repetidos chispazos de modernidad prendidos desde la comunidad gitana.
Marcos Gendre | El Salto, 2019-05-24
https://www.elsaltodiario.com/musica/las-grecas-de-cuando-nacio-el-rock-gitano

En estos tiempos en los que el término “renovación” dentro del flamenco es adoptado con tenebrosa facilidad, e intereses, hacia proclamados nuevos mesías como Rosalía o El Niño de Elche, siempre resulta recomendable echar la vista atrás hacia el germen de una revolución que tuvo como punto culminante la gestación de ese ‘gypsy rock’ que, desde su mismo título, proclamaba la ópera prima de Las Grecas.

Fue en 1974 cuando las hermanas Carmela Muñoz Barrull y Edelina ‘Tina’ Muñoz Barrull plasmaron en los surcos de este álbum legendario la tremenda influencia que supuso para ellas sus años de infancia en Argentina. Del afrofuturismo de Jimi Hendrix a la saudade carioca de Caetano Veloso, Carmela y Tina fueron moldeando un corpus sonoro mental, que se tradujo en ríos de influencias sonoras maridándose como si fueran novios de toda la vida.

Para cuando se volvieron a España, su alunizaje fue como el de un par de astronautas que retornan con coordenadas desconocidas sobre nuevas dimensiones. En tiempos donde los discos de Pink Floyd, Jimi Hendrix y compañía podían tardar años en llegar a la península Ibérica, toda información de primera mano suponía una ventaja muy grande con el resto. Tanto Carmela como Tina eran poseedoras de un imaginario altamente contemporáneo del rock anglosajón y la música latinoamericana, que rápidamente adaptaron en ‘Gypsy Rock’ (1974).

Nada más entrar en esta decena de filigranas flamencas, reluce también la conexión gitana a través de la cultura andalusí. La misma que Lole Montoya pregonaba a través de cantes ocasionales con deje árabe, y que el dúo adoptó para “Bella Kali”, donde integran esta liturgia dentro de un radiante rock psicodélico, acompasado por una base rítmica digna de grandes del funk como The Meters. Hasta aquel entonces, únicamente ciertos híbridos de Smash podían ser considerados como prolegómenos de la puerta abierta por Las Grecas en dicho corte.

Tampoco es ninguna casualidad que los propios Smash sean unos de los versionados para la ocasión. En este caso, por medio de “El Garrotín”, piedra filosofal de lo que se reconoce como embrión del flamenco fusión, y que ellas vampirizan con su receta cromática de melodías azucaradas.

A lo largo de las diez paradas de ‘Gypsy Rock’, Carmela y Tina se adelantaron varios años a revolucionarios de la tradición flamenca como Pata Negra, El Lebrijano, Ketama y Camarón de la Isla. A este respecto, Cathy Claret comenta que ha llegado a escuchar a amigos de Camarón afirmar que él decía que “la Tina era un genio. Tenía la afinación perfecta, y eso muy poca gente lo tiene. Lo tenía Camarón, La Susi y ella. Es algo con lo que naces, con la oreja perfecta, la afinación perfecta”.

De Los Chorbos a Remedios Amaya, las primeras pruebas del eco de Las Grecas fueron derivando en el asentamiento del “sonido caño roto”. Los descampados hervían de conflictos generacionales entre los mayores y los jóvenes gitanos que, en su día a día, mezclaban cantes de Mairena y compañía con discos de Janis Joplin, la Motown o Bob Marley.

Lo que directamente se podía enfocar como soul gitano surgió de una explosión de sonidos urbanos, cuajados con condimentos mozárabes, deje afroamericano y el respeto por la tradición de sus orígenes. Muchos años antes de ser acuñado el término “fusión”, Las Grecas habían erguido una Torre de Babel flamenca, donde distintas lenguas musicales se habían cruzado en una voz única, sin laboratorios ni experimentos nacidos del oportunismo. Lo que fluía era algo tan natural como la materialización de un subconsciente musical florido, que tuvo inspirada continuación en ‘Mucho Más’ (1975), su segunda demostración de genio.

A pesar de haber perdido el efecto sorpresa de su primer trabajo, la inercia de la frescura reluce en nuevos hitos de su cuaderno de bitácora como “Negros son tus ojos” y “Yo no quiero pensar”.

Si con ‘Gypsy Rock’ se convirtieron en adelantadas a su tiempo, con ‘Mucho Más’ certificaron su condición de espejo para todo el que quisiera traducir inquietud en fusión flamenca. Así fue con la raza más barrial de la rumba flamenca. Voceros de la fusión arrabalera como Los Chunguitos, Manzanita y El Luis jamás habrían encontrado su estilo de no haber tenido los dos primeros discos de Las Grecas como las Tablas de Moisés.

En aquel meridiano de los años 70, Las Grecas abanderaron con su éxito de ventas los repetidos chispazos de modernidad prendidos desde la comunidad gitana. Tanto ellas como Camarón, Lole y Manuel, Veneno y todos los mencionados anteriormente conformaron una generación que, en aquellos tiempos, se reivindicó como la más exportable y revolucionaria de la música española.

Tal como el músico y periodista Yago García recordaba en “¿Nos creemos a Rosalía?”, su brillante artículo, compartido con José Manuel Sala, para la web Canino: “Tras visitar la España de principios de los años 80, el dj John Peel volvió a Londres con dos descubrimientos de muchos quilates debajo del brazo. ¿Se trataría de los singles de Pegamoides y Paraíso? ¿De los primeros elepés de Radio Futura y de Zombies? Error: eran sendos álbumes de Los Chichos y Los Chunguitos, que acabaron sonando en su programa de la BBC”.

Hechos tan reveladores enfatizan la incredulidad ante el estereotipo de “cinta de gasolinera” con el que Las Grecas, y todos sus alumnos aventajados, siguen siendo contemplados por una industria musical que, curiosamente, se muestra más racista ahora que hace cuatro décadas, cuando el interés por sacar los talentos gitanos del barrio era casi constante.

Hoy en día, nos estamos perdiendo a toda una generación de artistas enclaustrados en las fronteras invisibles de ciudades como Barcelona, Sevilla o Madrid, donde ya se ha perdido la curiosidad de espeleólogos como Mario Pacheco, siempre ojo avizor ante lo que caldeaba los ritmos de las casas y locales gitanos. Y donde Las Grecas siguen formando parte del credo cultural de las nuevas generaciones. Así como lo explica Cathy Claret: “Para muchos gitanos, son todavía modelos a seguir. De hecho, mi hija, que es adolescente, y su amiga se llaman Tina y Carmela entre ellas. A veces, dicen: ‘Hoy vamos vestidas de Grecas’. Son referentes, no solo en la música, sino en su manera de vestir. Eran muy modernas, todavía se les sigue copiando”.

Más allá del círculo gitano, resulta altamente revelador que los filtros que conectan con el legado de Las Grecas provengan de grupos experimentales como Pony Bravo; pero, sobre todo, del hip hop quinqui: de El Coleta a Jarfaiter, que en 2015 se sacó de la manga “Navajeros”; rap aflamencado, donde el universo de Eloy de La Iglesia se mezcla en un plano ideal con ese estribillo rumbero, con genuflexión directa hacia Las Grecas.

Tantos años después, Carmela y Tina siguen siendo las legítimas poseedoras de un cifrado mágico, desgraciadamente contemplado como una casualidad en la historia del pop español. Contra semejante sinsentido, Cathy Claret sentencia con no poca razón: “Las Grecas tendrían que ser reconocidas también institucionalmente. No es normal que mujeres gitanas, fuertes, adelantadas y tan pioneras no estén en primera fila de la historia de la música española”.

martes, 16 de abril de 2019

#hemeroteca #libros #identidades | Juan Villoro: "No éramos mexicanos puros antes de la llegada de los españoles ni lo volvimos a ser con la independencia"

Imagen: El Diario / Juan Villoro
Juan Villoro: "No éramos mexicanos puros antes de la llegada de los españoles ni lo volvimos a ser con la independencia".
El autor mexicano publica ‘El vértigo horizontal’, un conjunto de crónicas sobre el DF, una capital desmesurada que ha pasado de cuatro millones de habitantes a cerca de 20 en medio siglo. "El metro de Ciudad de México representa un sistema de segregación racial", señala Villoro de un país donde abajo sólo transita gente de piel morena mientras los blancos ostentan arriba el poder. "Me parece demagogia que López Obrador exija disculpas a España por abusos ocurridos hace 500 años. El presidente hace un uso interesado del elemento indígena", afirma el escritor.
Miguel Ángel Villena | El Diario, 2019-04-16
https://www.eldiario.es/cultura/libros/villoro-entrevista_0_888911832.html

Pocos autores latinoamericanos conocen tan bien las dos orillas del Atlántico como el mexicano Juan Villoro. De hecho, puede presumir de mestizaje este prolífico escritor y periodista, hijo de un filósofo catalán y una psicóloga yucateca, residente durante años en Barcelona y en Berlín, profesor en varias temporadas en Estados Unidos y, sobre todo, lúcido cronista de un México tan contradictorio como fascinante.

Juan Villoro (Ciudad de México, 1956) publica ahora ‘El vértigo horizontal’ (Anagrama), un extenso recopilatorio de lugares, personajes, ceremonias y sobresaltos sobre una capital desmesurada, cuyas estadísticas sitúan su población en una horquilla entre 17 y 21 millones de habitantes, sin determinar a ciencia cierta. Fruto de décadas de observación y escritura sobre la ciudad en la que nació y donde vive (no sabe si "por voluntad de quedarse o por fatalidad"), el último libro de Villoro traza un magistral friso de un país ahora en el centro de una polémica con España y siempre en conflicto con Estados Unidos.

Sin pretenderlo su autor, ‘El vértigo horizontal’ aparece cuando todavía no se han acallado los mutuos reproches entre México y España tras la reciente exigencia de disculpas del presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, (AMLO), al rey por los desmanes y barbaridades cometidas durante la conquista y la colonia.

Tras subrayar, una y otra vez, su reivindicación del mestizaje, Juan Villoro define así la postura de AMLO: "En México se está haciendo un uso interesado del elemento indígena porque se utiliza retóricamente el pasado para justificar el presente. A mí puede parecerme correcto que nuestro presidente pida perdón por vulneraciones de los derechos humanos cometidos por gobiernos mexicanos recientes. Pero exigir disculpas por sucesos que ocurrieron hace 500 años, me parece un uso demagógico. Además, no conviene olvidar que los aztecas también fueron opresores de otras naciones y pueblos prehispánicos".

Villoro viene a decir, en una entrevista con eldiario_es, sin negar por supuesto los abusos de los conquistadores, que las autoridades mexicanas de hoy deberían predicar con el ejemplo y destaca el caso del llamado tren maya ("de maya sólo tiene el nombre") que, en su opinión, destruye comunidades indígenas actuales en la península del Yucatán mientras se pide respeto para sus antepasados de hace 500 años.

Formado en el periodismo, una profesión que sigue ejerciendo en medios mexicanos como Reforma y en algunos españoles, y autor de una extensísima y variada obra literaria que incluye novelas, crónicas, teatro, ensayos y libros de viajes, este intelectual alto y espigado, de voz pausada y grave, se ha convertido en uno de los escritores latinoamericanos más sobresalientes de su generación. Con su ciudad y su país como protagonistas fundamentales de toda su literatura, Juan Villoro ha estudiado a fondo la convulsa historia de México y ese bagaje le lleva a no incurrir en tópicos maniqueos. "No éramos mexicanos puros", explica, "antes de la llegada de los españoles ni lo volvimos a ser con la independencia. Entre otras muchas paradojas el movimiento por la independencia fue impulsado por muchos españoles de México y la conquista en buena medida fue acometida por comunidades indígenas que estaban sojuzgadas por los aztecas".

Ciudad de México, ciudad nómada
Muy crítico siempre con las clases dominantes mexicanas, el autor de novelas como ‘Arrecife’ o de ensayos sobre fútbol como ‘Dios es redondo’ se interroga en su último libro sobre la actualidad y escribe párrafos así: "Doscientos años después de la Colonia es más barato comprar en España un paquete turístico a la Riviera Maya que hacerlo en México y una llamada telefónica de Madrid a la Ciudad de México cuesta lo mismo que el IVA de una llamada en sentido inverso. ¿Qué ha pasado?" Para contestar a esa y otras preguntas ha escrito ‘El vértigo horizontal’.

A lo largo de la charla, Villoro recuerda que publicó una crónica sobre el metro de Ciudad de México en marzo de 1994, durante el levantamiento zapatista, para trazar un paralelismo entre los pueblos originarios y la sociedad mexicana contemporánea donde en el suburbano solamente viaja gente de piel morena. Entretanto, los blancos siempre transitan por la superficie y los políticos o los banqueros disfrutan de una situación privilegiada. "El metro", relata Villoro, "como tantas otras metáforas en Ciudad de México, representa un sistema de segregación racial".

No obstante, el escritor nunca ha abandonado su ciudad natal, a pesar de largas estancias en otros países, y define este amor como "neurótico". En cualquier caso, se trata de una urbe con muchos estímulos, muy creativa y rebosante de historias singulares que sirven de constante inspiración para Juan Villoro. Pero no oculta el carácter agobiante de una metrópoli que contaba con cuatro millones de habitantes cuando Carlos Fuentes escribió 'La región más transparente', en 1958, y que en la actualidad alcanza una horquilla, imposible de precisar, de entre 17 y 21 millones de personas. "Sin duda", manifiesta el autor de ‘El vértigo horizontal’, un libro que incluye medio centenar de fotografías, "es un paisaje en constante movimiento, una ciudad que tiene una condición nómada".

A la hora de matizar el título de estas crónicas urbanas, su autor comenta que tendemos a definir el vértigo como algo vertical, pero que inmensidades como La Pampa o la Antártida (o Ciudad de México) avalan que el fenómeno también pueda desplegarse en horizontal. Construida en su evolución como una capital de casas bajas debido al riesgo de terremotos y a la orografía de un terreno que se asienta sobre un antiguo lago, Ciudad de México deriva ahora hacia el modelo vertical de Manhattan.

Así pues, de todos estos prodigiosos cambios, en un estilo entre el periodismo y la literatura, con una suave ironía y un enfoque ácido y tierno al mismo tiempo, da cuenta un Juan Villoro que reconoce que cambia mucho de géneros literarios porque siente curiosidad por muchas cosas. "Podría decir", señala, "que soy muy disperso y, si persevero en esa dispersión, puedo llegar a la versatilidad. Pero, en definitiva, me horroriza el infierno de la repetición. Por ello me gustan los retos diferentes y, si cambio de género literario, tengo la sensación de que no voy a caer en la rutina".

Escritor de un español brillante, variado y lleno de influencias tanto de la calle como de la tradición literaria a ambos lados del Atlántico, Villoro se muestra optimista sobre el futuro de nuestra lengua común que cuenta en México con el mayor número de hispanohablantes: 125 millones de personas. "La lengua en México", concluye, "mantiene su pujanza y su poderío, es un español rico y fuerte, a pesar de que compartimos con Estados Unidos una larguísima frontera, la más cruzada entre un país rico y uno del llamado tercer mundo".

miércoles, 10 de abril de 2019

#libros #identidades | El vértigo horizontal

El vértigo horizontal / Juan Villoro.
Barcelona : Anagrama, 2019 [04-10].
416 p.
ISBN 9788433971241 / 20,90 €

/ ES / ENS
/ Ciudad de México / Crónicas / Identidades / Mestizaje / México

Convencido de que quizá la Ciudad de México no sea la región más aconsejable para vivir, pero también de que es tan intrincada y apasionante que resulta imposible abandonarla, Juan Villoro propone este libro, escrito desde la devoción del urbanita recalcitrante y maravillado, que se despliega como un rompecabezas infinito: los atajos viales, el cine de luchadores, los héroes nacionales, el comercio tepiteño, la burocracia gubernamental, el enigma de las vulcanizadoras, las incontables multitudes, la ingesta de chile, los templos ancestrales. El autor también narra ciertos pasajes autobiográficos, como el último paseo con su abuela o el recuerdo de la colonia de casas abandonadas donde creció.

Con mirada atenta y pulso firme, Villoro se desdobla en periodista, transeúnte, comprador de plumas, adulto nostálgico, padre responsable, brigadista de emergencia, y nos ofrece un testimonio de las múltiples aventuras que la urbe depara a todos y cada uno de sus habitantes.

Ya sea desde la propia experiencia o a través de la investigación de las realidades ajenas, Juan Villoro compone un gran fresco del caos entrañable y eterno que conforma la capital del país. El espacio en el que ya nada cabe pero nada sobra nunca: Chilangópolis.

jueves, 29 de noviembre de 2018

#hemeroteca #patrimonio #valores | El reggae, el popular estilo jamaicano, es declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO

Imagen: El Diario
El reggae, el popular estilo jamaicano, es declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.
El estilo musical jamaicano ha sido protagonista en la Convención de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) porque conserva funciones sociales básicas de la música y es un medio de expresión cultural del conjunto de la población jamaicana. Estos ritmos sonoros nacieron como una mezcla musical propia de Jamaica y de otras zonas latinoamericanas y caribeñas.
EFE | El Diario, 2018-11-29
https://www.eldiario.es/cultura/jamaicano-patrimonio-Inmaterial-Humanidad-UNESCO_0_840965996.html

El reggae de Jamaica, ahora popular gracias al buen hacer de músicos legendarios como el inolvidable Bob Marley, fue declarado hoy Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco.

"Su aportación a la reflexión internacional sobre cuestiones como la injusticia, la resistencia, el amor y la condición humana pone de relieve la fuerza intelectual, sociopolítica, espiritual y sensual de este elemento del patrimonio cultural", explicó la organización en un comunicado.

La Convención de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) anunció la decisión en su reunión de Port Luis (República de Mauricio). En la reunión de esta semana se está examinando varias candidaturas para su Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

La Unesco destacó la figura del reggae "conserva intactas toda una serie de funciones sociales básicas de la música -vehículo de opiniones sociales, práctica catártica y loa religiosa- y sigue siendo un medio de expresión cultural del conjunto de la población jamaicana".

La organización de la ONU recordó el nacimiento de ese género musical. La corriente afloró por una "amalgama de antiguos ritmos musicales jamaicanos y de otros de orígenes muy diversos: caribeños, latinoamericanos y norteamericanos".

En todos los niveles del sistema educativo del país, agregó, "está presente la enseñanza de esta música, desde los jardines de infancia hasta las universidades".

Y TAMBIÉN…
El ‘reggae’, Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.
Se suma así a otras músicas como el tango, el flamenco, el fado, la rumba cubana, el merengue, los mariachis y la ópera china.
Agencias | El País, 2018-11-29
https://elpais.com/cultura/2018/11/29/actualidad/1543478478_288360.html
>
DOCUMENTACIÓN
Idolatrar a Bob Marley es olvidarse de que era un homófobo y un misógino.
Edu Sotos | Código Nuevo, 2017-08-01

https://www.codigonuevo.com/entretenimiento/idolatrar-bob-marley-olvidarse-homofobo-misogino
El reggae: ¿Música homófoba o víctima del lobby gay?
Europa Press, 2016-11-10

https://www.europapress.es/cultura/musica-00129/noticia-reggae-musica-homofoba-victima-lobby-gay-20091023193112.html
El 'dancehall' y la tradición homófoba de la cultura 'reggae'.
Cuando pensamos en la música reggae en términos simples y superficiales probablemente lo primero que se nos viene a la cabeza es un relajado Bob Marley.
Marta Jiménez Serrano | El Confidencial, 2013-08-16
https://blogs.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/empecemos-por-los-principios/2013-08-16/el-dancehall-y-la-tradicion-homofoba-de-la-cultura-reggae_17386/
Al reggae no le van ni las mujeres ni los gais.
La escasa presencia femenina y la de un artista con letras homófobas genera controversia.
Rocío Ponce | Público, 2011-08-21
https://www.publico.es/actualidad/al-reggae-no-le-ni.html
Revuelta contra la homofobia de la música jamaicana.
Polémica en Barcelona ante la anunciada actuación de Beenie Man hoy.
Luis Hidalgo / Catalina Serra | El País, 2007-05-10
https://elpais.com/diario/2007/05/10/cultura/1178748002_850215.html
Barcelona recibe a un astro del reggae acusado de homófobo.
Beenie Man habla, en canciones que ya no interpreta, de "ejecutar" a los gais. El artista promete ahora en una carta "no incitar al odio" y "promover el respeto".
Nando Cruz / Gemma Tramullas | El Periódico, 2007-05-04
https://www.elperiodico.com/es/barcelona/20070504/barcelona-recibe-a-un-astro-del-reggae-acusado-de-homofobo-5448055

jueves, 8 de noviembre de 2018

#hemeroteca #comic #federicogarcialorca | El cómic de Lorca: vida, muerte y homosexualidad, sin tapujos

Imagen: El País / Crimen de Federico, ilustración de Quique Palomo
El cómic de Lorca: vida, muerte y homosexualidad, sin tapujos.
Ian Gibson y Quique Palomo llevan a viñetas la vida del poeta sin dejar de lado sus aspectos más ocultos ni su asesinato.
Jesús Ruiz Mantilla | El País, 2018-11-08
https://elpais.com/cultura/2018/11/06/actualidad/1541487872_621882.html

La pistola de una mano anónima apunta a su cabeza, cara a la muerte. El resplandor como tímido fondo de un cauto amanecer no borra la negrura de la noche. Olivos, pedruscos y la sombra del poeta rodean la fosa en los alrededores de Alfacar (Granada). Por la contraportada desfilan el resto de víctimas que acompañaron a Federico García Lorca en la hora final. A paso lento, le sigue Dióscoro Galindo, el maestro republicano y cojo de Pulianas. Al fondo, un guardia de asalto sujeta en lo alto del vehículo a uno de los banderilleros anarquistas —Francisco Galadí o Joaquín Arcollas— que cayeron también en aquella jornada de odio, sangre y hiel…

Es el dibujo elegido en la portada de ‘Vida y muerte de Federico García Lorca’ (Ediciones B), el cómic que Ian Gibson y el dibujante Quique Palomo han creado conjuntamente. Muestra a Lorca sin tabúes ni tapujos. Su infancia en la Vega de Granada y su juventud en Madrid como inquilino de la Residencia de Estudiantes. Familia y amores clandestinos; triunfos globales —España y América— y los fracasos de sus intimidades. La proteína de su obra y el desperdicio que supuso su caída a manos de un escuadrón asesino. Una inmolación, con señales de escarmiento, a manos, dice Gibson, “de la que el poeta había llamado poco antes la peor burguesía de España: la granadina”.

No es fácil dibujar a un mito. Todo el mundo guarda en la memoria cualquier gesto, una fotografía, el sintagma de una sonrisa. “Existe una iconografía lorquiana”, comenta Palomo. “Dentro de esas circunstancias hay cosas que resultan fáciles y otras no tanto. La primera es que lo puedes caricaturizar. Existe en él una relación entre las cejas y la frente muy característica. Algo pasa con su barbilla, también”.

Pero debe dar juego para 600 imágenes. “Con variaciones sobre esos elementos, se puede intentar”, asegura el dibujante. Y entre diversos escenarios que te conducen por una vida intensa. “Trazándole y estudiándole te das cuenta de que fue alguien que aprovechó su vida y sus circunstancias para ir a por todas”. Y eso que en ciertos aspectos no lo tuvo fácil. “Ser homosexual en las primeras décadas del siglo XX conllevaba demasiadas restricciones. Pero, por otra parte, eso produce en él unas revelaciones y cuestionamientos que enriquecen su obra”.

Su identidad sexual fue uno de los motores principales a exprimir en su afán creativo. “Todo un eje para el trabajo”, comenta Quique Palomo. Su crimen, también: “Aquella situación de caos y represión debía ser reflejada en nuestro cómic”. También el escarnio, enjaulado en una gélida coreografía de sombras, al mismo nivel que la alegría de vivir.

Como la que nos transmite desde su infancia, donde alternaba los juegos callejeros con su afición a representar misas. Su fascinación por los cómicos de la legua, los títeres y la música popular junto a un apego a la mística de la tierra y los arados, contagiada por su padre. O su juventud en Madrid, con sus inseparables Dalí y Buñuel. Anduvo enamorado del primero, con quien compartió escarceos y verdadera pasión, pero mosqueado a menudo con el otro, debido a ese empeño que tenía el aragonés en pasearle por burdeles para ahuyentar —o confirmar— sus sospechas de que fuera homosexual.

Junto a ellos también desfilan por las páginas otros grandes cómplices del autor: Manuel de Falla, Andrés Segovia, Margarita Xirgu, sus poetas más o menos coetáneos… También amantes cruciales, caso de Emilio Aladrén. O los lugares donde se transformó y triunfó: Nueva York, Cuba, Buenos Aires. Un completo recorrido por la luz de su imán antes de que lo despeñaran en el martirio.

La complicidad entre Palomo y Gibson no ha fallado desde el primer momento: “Empatizamos enseguida”, afirma el hispanista experto en la figura del poeta. “Quique ya admiraba a Lorca, de modo que nada de empezar desde cero. Le pasé una sinopsis de su vida y obra y leyó mi biografía. En nuestras primeras sesiones decidimos poner mucho énfasis sobre la larga infancia del futuro autor en la Vega de Granada, raíz de su mundo. Y sobre la extraordinaria vitalidad creativa que le permitió elaborar en solo veinte años (1916-1936) un muy variado corpus literario hoy admirado y estudiado universalmente”.

Aparte de los temas ya mencionados, Gibson hace hincapié en otros: “Su obsesión por la injusticia social, visible desde sus escritos iniciales y su público y notorio antifascismo. La identificación con la Granada mestiza perdida desde 1492 y sobre la que Lorca creía que le había empujado a sentirse cerca de los perseguidos. Su compromiso con el programa cultural de la República y una incomparable combinación de dones, entre ellos, el de la música. La extraordinaria mezcla de lo popular y lo más contemporáneo característica en su producción…”, apunta el autor. Con ese deseo perpetuo de acercarse continuamente a lectores de todos los ámbitos y su afición al dibujo, a Lorca, sin duda, le hubiera encantado este guiño a la cultura popular en forma de cómic.

sábado, 25 de agosto de 2018

#hemeroteca #prehistoria | El sexo entre especies y los secretos de Denny, la primera híbrida

Imagen: El País / Una mujer observa una reproducción de un neandertal
El sexo entre especies y los secretos de Denny, la primera híbrida.
Sapiens, neandertales y denisovanos copulaban entre ellos y es probable que tuviesen hijos con características peculiares.
Daniel Mediavilla | El País, 2018-08-25
https://elpais.com/elpais/2018/08/24/ciencia/1535120316_186140.html

Los humanos tenemos una sensibilidad especial para distinguirnos de los otros. El neurólogo argentino Facundo Manes cuenta cómo comprobó esta tendencia en un experimento con chilenos mapuches y no mapuches. “Les colocamos electrodos y les mostramos fotos de ambos grupos sociales. En cuestión de milisegundos el cerebro se da cuenta de si la foto pertenece a su etnia o no y si pertenece lo asocia con algo positivo y si no con algo negativo”, explica.

Las pequeñas diferencias entre los individuos de nuestra especie han servido para negar la humanidad a grupos casi idénticos en multitud de ocasiones y no cuesta imaginar el recelo mutuo que debieron sentir las poblaciones humanas de hace más de 30.000 años, cuando los sapiens aún tenían que compartir la Tierra. “Los denisovanos y los neandertales eran bastante distintos genéticamente. Como comparación, un denisovano y un neandertal eran más distintos entre ellos que dos personas cualquiera que vivan hoy, sin importar de dónde sean”, explica Viviane Slon.

La secuenciación del genoma de especies extintas ha mostrado que algunos de sus miembros superaron ese recelo inicial, copularon y tuvieron descendencia. En la actualidad, todas las poblaciones humanas, salvo los subsaharianos, tienen al menos un 2% de ADN neandertal, y los estudiosos del material genético antiguo han observado que, pese al escaso número de individuos del Pleistoceno cuyo genoma se ha secuenciado, los vestigios de cruces entre diferentes especies aparece en los análisis con una frecuencia inesperada.

Hace tres años, un equipo del Instituto de Antropología Evolutiva de Leipzig (Alemania) liderado por Svante Pääbo, el padre de la revolución del ADN antiguo, secuenció el genoma de un humano moderno encontrado en Rumanía. Solo había que remontarse cuatro generaciones para encontrar un ancestro neandertal en el árbol genealógico de aquel hombre. El hallazgo parecía improbable, pero esta semana se anunció un descubrimiento que hasta ahora se habría considerado imposible. Slon, Pääbo y varios miembros más del dream team de la paleogenómica de Leipzig habían encontrado al primer caso de descendiente directa entre dos grupos humanos distintos. Denny, como han llamado a la joven de 13 años encontrada en la cueva siberiana de Denisova, tenía una madre neandertal y un padre denisovano.

“Estos estudios nos dicen que la mezcla entre estos grupos sería frecuente cuando se encontraban, aunque no se encontrarían mucho, porque eran pequeños y estaban separados por grandes distancias”, afirma Sergi Castellano, un investigador del University College de Londres que cuando trabajaba en Leipzig demostró que neandertales y humanos procrearon durante decenas de miles de años. Más difícil de saber a partir de los análisis genéticos es la naturaleza de aquellos encuentros, si se trataría de un sexo más o menos consensuado, si después Denny fue criada también por su padre o si la tribu la aceptó como una más.

La adolescente de Denisova fue un pequeño milagro. Las especies de sus padres se habían comenzado a separar hace 390.000 años y desde entonces su compatibilidad reproductiva no había dejado de descender. Este fenómeno se ha observado en los cruces entre neandertales y sapiens. “Existen algunos estudios genéticos que apuntan a que la hibridación habría afectado negativamente a la fertilidad neandertal. Las madres sapiens que engendraban fetos masculinos habrían desarrollado un tipo de histocompatiblidad hacia el cromosoma Y del neandertal que, en muchos casos acabarían con abortos naturales”, añade María Martinón-Torres, directora del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) en Burgos.

Una vez nacida, también es posible que su carácter mestizo le complicase la vida. “Existen estudios, como los de Rebecca Ackerman, sobre híbridos de primera y segunda generación de monos babuinos, que demuestran que en los híbridos se producen un número muy alto de anomalías poco frecuentes en las poblaciones originales, y que son sin duda reflejo de alteraciones del desarrollo”, indica Martinón-Torres. “En estos híbridos existe un número significativamente mayor de patologías dentales bilaterales y asimetrías craneales, por ejemplo. Además, los híbridos suelen ser mucho mayores o mucho más pequeños que las especies parentales, lo que es evidencia de una modificación de los procesos de desarrollo normales”, continúa. “Podemos decir que aunque la pieza encaja, el encaje no es biológicamente perfecto”, concluye.

La directora del CENIEH apunta además a otro misterio en torno a aquellos humanos con padres de especies distintas. “Sabemos poco sobre cómo reconocer a un híbrido en el registro fósil. Tenemos siempre la idea de que tiene que tener un poco de su padre y de su madre o una morfología intermedia entre ambos. Sin embargo, estos estudios sobre híbridos de babuinos de Ackerman apuntan a que muchas veces no se parecen ni a su padre ni a su madre, sino que se producen novedades morfológicas”. La propia Martinón-Torres, en un artículo publicado en Current Anthropology que aborda la cuestión de los denisovanos como híbridos, propuso que en la búsqueda de más individuos de esta especie se traten de identificar anomalías, como cambios de tamaño significativos, asimetrías o patologías dentales. En este sentido, recuerda que, si se compara con los de los neandertales, “los dientes hallados en Denisova son gigantes”.

Es muy probable que Denny fuese una niña especial para su grupo, pero de ella solo se conserva un pequeño fragmento de hueso y su genoma no nos dice si era mayor o menor que un neandertal o un denisovano normal o si tenía un cráneo asimétrico. Para completar estos huecos del rompecabezas, los cazadores de denisovanos llevan años peinando amplias regiones de Asia en busca de nuevos yacimientos en los que comenzar a reconstruir a esta especie que solo conocemos por su ADN. Cuando se encuentren, la experiencia dice que también se hallarán los rastros del sexo entre especies y se podrá saber más sobre cómo se relacionaban entre ellas e incluso tratar de reconstruir cómo fue el final del resto de especies humanas con las que ya no podemos copular.

Y TAMBIÉN…
Hallada la primera hija fruto del sexo entre dos especies humanas distintas.

La secuencia genética de una adolescente que vivió hace 50.000 años en Siberia muestra que nació de una neandertal y un denisovano.
Daniel Mediavilla | El País, 2018-08-22
https://elpais.com/elpais/2018/08/22/ciencia/1534955666_091393.html
El legado de los neandertales: trombos, adicciones y depresión.
Un estudio con 28.000 personas muestra las penalidades que nos llegan de la promiscuidad de nuestros ancestros.
Javier Sampedro | El País, 2016-02-11
https://elpais.com/elpais/2016/02/11/ciencia/1455201016_320140.html
Svante Pääbo · Director de Genética Evolutiva del Instituto Max-Planck. “Somos una mezcla de retales de todos nuestros antepasados”.
El investigador sueco, director del equipo que completó el genoma del neandertal, asegura que el año próximo anunciará resultados "interesantes" de sus trabajos en Atapuerca
Luca Tancredi Barone | El País, 2014-11-24
https://elpais.com/elpais/2014/11/18/ciencia/1416305106_266934.html

miércoles, 22 de agosto de 2018

#hemeroteca #identidades #cultura | ¿Aduaneros de la tradición cultural?

Imagen: El País / Fotograma del videoclip 'Pienso en tu mirá' de Rosalía
¿Aduaneros de la tradición cultural?
¿Cuándo el uso de un referente cultural pasa de ser un homenaje o el eslabón más reciente de una tradición y se convierte en un flagrante robo?
Héctor Fouce | ctxt, 2018-08-22
http://ctxt.es/es/20180822/Firmas/21285/Hector-Fouce-Rosalia-identidad-cultural-arte-musica-regionalismo-tradicion.htm

Podría haber sido Rosalía o cualquier otra. La controversia en torno al apropiacionismo estaba agazapada esperando a estallar, igual que lo ha hecho antes en los países anglófonos. Simplemente se necesitaba buscar una manera de ajustar las categorías identitarias usadas en otras culturas (latino, negro, pakistaní, indígena) y alguien halló, de forma brillante, que los gitanos son sin duda nuestra minoría cultural más reprimida, la trinchera desde la que construir un discurso identitario basado en la pureza y la clausura.

Más allá del caso Rosalía, estamos ante un debate profundo que conecta la cultura popular con las cuestiones de gestión de la esfera pública, de ese espacio común que una sociedad construye y desde donde se genera el sentido común.

La cultura es un bien público; tanto que hasta algunos bienes culturales han sido aupados, tras un ímprobo trabajo de instituciones y agentes culturales, a la categoría de patrimonio inmaterial de la humanidad. Pero esta afirmación puede ser banal si no se especifica qué quiere decir ser de todos. En el caso del flamenco, ¿estamos todos autorizados a aprender los palos e incorporarlos a nuestra creación musical? ¿Tiene más derecho un gitano de Cádiz que uno de Lugo? ¿Más derecho uno de Jaén que uno de Leganés? ¿Y más uno de Burgos que un japonés? ¿Cuándo el uso de un referente cultural pasa de ser un homenaje o el eslabón más reciente de una tradición y se convierte en un flagrante robo?

La tradición es una invención, como explicó Hobsbawm, y la pureza cultural una excepción a la regla, como explicó Margareth Kartomi en el caso de las culturas musicales. Toda cultura es el resultado de un proceso de cambio generado a través del contacto con otras culturas. Evidentemente, esos cambios no son accidentales, sino que vienen moldeados por las diferentes posiciones de poder de cada cultura y de los grupos sociales que las vehiculan. Pero eso parece más una cuestión de análisis cultural que de práctica creativa. En un contexto de aldea global digital como el que vivimos, ¿cómo mantener las fronteras de los fenómenos culturales? ¿Quién se va a erigir en el aduanero que regula quién puede y quién no usar este palo, este género, este instrumento o esta imagen? ¿De dónde van a salir las regulaciones, apelando a que legitimidad?

Cuando un gitano de Jerez decide fusionar su música con los sonidos urbanos de Nueva York y le sale un rap aflamanecado, o mezclar lo suyo con el reguetón, ¿está también en pleno proceso de apropiacionismo? ¿Es apropiación cuando los flamencos incorporan el cajón llegado desde Perú? ¿O en este caso usamos un término más elegante como “fusión” y deberíamos reverenciar el genio creativo de Paco de Lucía por percibir la apertura sonora que este instrumento daba a su flamenco, un arte mestizo por naturaleza?

Esos debates ya han eclosionado en otros países y no parecen haber mejorado la salud cultural en ninguno. La escritora Lionel Shriver reivindicó el derecho de los creadores a escribir desde el punto de vista de otros diferentes y abrió un interesante debate. Para Shriver, la ficción consiste precisamente en imaginar desde posiciones que no son necesariamente las de la autora, y por eso es especialmente necesaria, porque nos permite ponernos en la piel de otro. Pero si solos los negros pueden escribir desde ese punto de vista, o las mujeres, o los indígenas, ¿en que difiere eso de la censura? Este es mi territorio, estas son mis reglas, sólo yo puedo penetrar en él, sólo yo puedo darle forma expresiva.

Es cierto que las clases ‘educadas’ (masculinas, blancas y occidentales) han recorrido el globo en el último siglo incorporando a sus creaciones elementos de culturas que previamente habían demonizado y dominado. Los blancos de EE.UU. se enamoraron del blues y lo pervirtieron en rock and roll. Fue Elvis Presley quien se hizo rico y famoso con ‘Hound Dog’ y no su intérprete original Big Mama Thorton. Más recientemente, es Moby quien alcanza la fama después de ‘samplear’ viejos discos de olvidados ‘bluesmen’ que han resultado no ser ni tan viejos ni tan olvidados. Sin duda estaba en mejor condición que muchos otros para producir esos discos, del mismo modo que se acusa a Rosalía de estar mejor situada para crear ese sonido aflamencado desde su posición de clase media en la cosmopolita Barcelona que lo estaría un gitano de Jerez. ¿Qué debería hacer Rosalía cuando una idea ronde en su cabeza? ¿Olvidarse de ella a la espera de que, antes o después, las condiciones cambien y el gitano de Jerez pueda lanzar su disco en condiciones que igualen a las suyas?

Una extensa línea de trabajo del análisis cultural ha venido denunciando como las políticas de propiedad intelectual cada vez generan más dificultades para usar otros textos culturales para la creación y la educación. El dominio público parecía la salvaguarda de la cultura, el lugar donde nutrirse de cara a seguir generando cultura. Sabemos que cada creación se basa en las precedentes en distinto grado. Y resulta ahora que no solo tenemos que andar con cuidado frente a los guardianes del ‘copyright’, sino que en el dominio público aparecen unos guardianes de la tradición que nos dicen esto no se toca porque no es tuyo. ¿Dónde está la diferencia con la censura que prohíbe tocar ciertos temas por motivos religiosos o políticos?

La idea de que ciertas identidades tiene la llave de un patrimonio cultural determinado suena imposible en un mundo global y en una cultura digital. Asumir que las relaciones entre culturas son relaciones de poder en las que unos grupos tienen más capacidades que otros es una cosa. Pretender que este argumento implique un cierre de fronteras y una política de aduanas con los fenómenos culturales es otra. Rosalía se ha convertido, supongo que a su pesar, en la primera línea de una batalla que liga lo cultural con lo político: se trata de definir quiénes somos nosotros y qué tenemos en común, de decidir si somos un reino de taifas fragmentado en pequeñas identidades que reclaman la soberanía sobre diminutos terrenos culturales, o si somos capaces de imaginarnos como un nosotros diverso, cosmopolita, un sujeto democrático que, como el que cantó Walt Whitman, es amplio y contiene multitudes. En la cultura, y en la política, la decisión es sobre si cada uno quiere simplemente administrar su casa de puertas adentro o si entre todos generamos calles, avenidas, barrios, espacios en los que transitar libremente, asumiendo nuestras desigualdades, asumiendo cuando toque nuestra posición privilegiada, y convirtiéndolos no en fuente de vergüenza sino en espacio de experiencia para evitar repetir viejos errores y crear un común igualitario, abierto y diverso.

Y TAMBIÉN…
Por qué el nuevo vídeo de Rosalía es un manual contra los celos.

'Cuando pienso en tu mirá' es un retrato, a veces obvio a veces implícito, del control machista.
Isabel Valdés | El País, 2018-07-24
https://elpais.com/elpais/2018/07/24/mujeres/1532409466_150025.html