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miércoles, 21 de enero de 2026

#hemeroteca #nobinarie | ¿Las listas electorales deben diferenciar a los candidatos no binarios?

Bloque no binarie en el Orgullo Crítico de Madrid, 28 de junio de 2023 //

El debate | ¿Las listas electorales deben diferenciar a los candidatos no binarios?

Al menos tres elecciones este año pondrán a prueba la instrucción de la Junta Electoral Central que obliga a que los candidatos en las listas se definan solo como hombre o mujer
Elena Valenciano, Alberto López Ortega | El País, 2026-01-21
https://elpais.com/opinion/2026-01-21/el-debate-las-listas-electorales-deben-diferenciar-a-los-candidatos-no-binarios.html 
Mientras no se reconozca un tercer sexo en el Registro Civil, cualquier candidato en una lista electoral deberá declararse como hombre o mujer, según declaró recientemente la Junta Electoral Central. Para Elena Valenciano, presidenta de la Fundación Mujeres, introducir categorías subjetivas quiebra la estrategia para la igualdad de sexos. El profesor Alberto López Ortega defiende que la igualdad se preserva incorporando a quienes siguen fuera.
La Junta Electoral Central (JEC) se pronunció recientemente sobre la posibilidad de que personas que se definen como “no binarias” puedan figurar con dicha identidad en las listas electorales y determinó que la normativa sólo reconoce las categorías “hombre” y “mujer”.

Existe un consenso universal sobre las barreras que dificultan la participación de las mujeres en el poder político. El fenómeno es mundial y se explica por una tradición que ha situado a las mujeres dentro del espacio privado y ha tratado de excluirlas del público. De la batalla para entrar a la Universidad a la lucha por el voto femenino, las mujeres han ido venciendo los obstáculos construidos por el poder patriarcal. Los derechos de las mujeres están retrocediendo en muchos países, y que las mujeres son hoy minoría en parlamentos, gobiernos y jefaturas de Estado: a nivel mundial, las mujeres ocupan menos de tres de cada 10 escaños; menos de uno de cada cuatro ministros son mujeres; solo 19 países tienen a una mujer como jefa del Estado y 22 al frente del Gobierno.

La preocupación por una democracia incompleta y por el déficit de representación femenina nos llevó en 1992 a Atenas para la cumbre Mujeres en el Poder, convocada por la Comisión Europea. La Declaración de Atenas constata la desigualdad política de las mujeres en Europa y reivindica la paridad como principio democrático básico: “Una participación equilibrada de mujeres y hombres en la toma de decisiones puede generar ideas, valores y comportamientos diferentes que contribuyan a una sociedad más justa y equitativa”. La ‘Declaración’ reclama reformas estructurales que garanticen la igualdad efectiva en los procesos decisorios públicos.

Este es el camino que han seguido los países democráticos y avanzados como España. La Ley Orgánica 2/2024, de representación paritaria y presencia equilibrada de mujeres y hombres, impone que las listas electorales estén integradas por personas de uno y otro sexo, ordenadas de forma alternativa, para asegurar la paridad entre mujeres y hombres. La JEC interpreta en su instrucción 3/2025 que la norma es muy clara al exigir alternancia y equilibrio entre sexos y por eso establece que en las candidaturas figure sólo la clasificación “hombre” o “mujer” según el DNI, “sin que quepa sustituirla por ninguna otra mención relativa a la orientación sexual, identidad sexual o expresión de género”. No existe una regulación específica que reconozca un tercer sexo en el Registro Civil.

El debate sobre la inclusión de personas no binarias en las listas no es una cuestión de sensibilidades individuales, sino un conflicto político y jurídico que afecta al núcleo de la paridad como principio democrático fundamental. La paridad y la acción positiva no buscan equilibrar identidades subjetivas, sino garantizar que las mujeres puedan alcanzarlo a través de una representación equilibrada de ambos sexos (ninguno más del 60% ni menos del 40%).

Si introdujéramos una categoría no binaria en las candidaturas, se rompería la lógica de una norma que busca corregir la desigualdad política de las mujeres. ¿Esa tercera categoría se contaría aparte? Entonces desaparecería el principio de equilibrio entre mujeres y hombres. Y si la autoidentificación es libre, entonces el criterio deja de ser verificable. Ya no podríamos constatar la paridad en las listas y la ley quedaría desactivada ‘de facto’.

Este conflicto se extendería a muchos otros espacios donde las políticas de igualdad intentan corregir desequilibrios entre los dos sexos. El impacto alcanzaría a acciones positivas como las cuotas en órganos de decisión, consejos de administración, etcétera. Si mujeres y hombres dejan de ser los sujetos de derechos ¿cómo medimos las brechas de la desigualdad? Introducir categorías subjetivas quiebra todo el andamiaje y la coherencia de la estrategia para la igualdad entre mujeres y hombres.

Mantener la claridad en las categorías “mujer” y “hombre” no debe verse como un acto de exclusión de nadie sino como una garantía para mantener los mecanismos que protegen el derecho de las mujeres a participar en el poder político, del que han estado excluidas durante siglos.

Elena Valenciano es presidenta de la Fundación Mujeres. Fue vicesecretaria general del PSOE entre 2012 y 2014. 

En un reciente ensayo, el sociólogo de Princeton Kristopher Velasco defiende que los derechos LGTBIQ+ se han convertido en un componente estructural de las democracias contemporáneas, porque funcionan como uno de los indicadores más nítidos de sus avances y retrocesos. Los ejemplos son incontables: democracias en regresión como Hungría que prohíben el Orgullo, o las restricciones en EE UU al acceso de las personas trans a documentos oficiales, lo que las borra en la práctica del Registro Civil. En ese patrón encaja la instrucción de la Junta Electoral Central (JEC) que obliga a las personas no binarias a inscribirse como hombres o mujeres para figurar en listas electorales. Hablamos de unas 400.000 personas en España que, de repente, se ven en la disyuntiva de mentir sobre su identidad o renunciar a ser candidatos.

Quienes defienden la decisión apelan a la igualdad: proteger la paridad. España ha pasado de un 6% de mujeres en el Congreso en 1979 a superar el 40%. Es un avance histórico, fruto de décadas de presión feminista y reformas institucionales. Pero de ahí a afirmar que reconocer a las personas no binarias pone en riesgo esos logros hay un salto injustificado.

Llevo años investigando cómo la ultraderecha instrumentaliza causas legítimas para erosionar otras. He documentado cómo se invoca el feminismo para atacar a inmigrantes o personas trans, o cómo se utilizan los derechos LGTBIQ+ para justificar políticas xenófobas. El patrón es siempre presentar la igualdad como un juego de suma cero en el que el avance de un grupo implica el retroceso de otro. Esa trampa retórica convierte los derechos en un bien escaso y siembra desconfianza entre ciudadanos que solo quieren vivir en libertad. Y, sobre todo, adopta el lenguaje de la igualdad mientras trabaja contra ella. Aquí sucede exactamente eso. Se dice proteger la paridad, pero se defiende una interpretación rígida de las categorías de género que deja fuera a quienes no encajan en ellas. No es avanzar en igualdad; es preservar un ‘statu quo’ excluyente.

La contradicción entre los derechos de las mujeres y los de las personas no binarias es falsa. Existen soluciones viables: crear una cuota específica restada del porcentaje masculino; permitir la inclusión sin alterar el cómputo siempre que se respete el mínimo de mujeres; fijar un mínimo de mujeres y un máximo de hombres dejando margen para otras identidades, o registrar su identidad en una categoría distinta. Alemania, Países Bajos, Canadá o Argentina ya han reconocido identidades no binarias sin que sus sistemas de paridad se tambaleen. Encontraron soluciones porque entendieron que enfrentar a mujeres y personas ‘queer’ es un falso dilema.

El fondo del asunto es el derecho a la representación, que no funciona con lógica de suma cero. La inclusión amplía el perímetro democrático. Cuando una persona no binaria ve a alguien como ‘elle’ en un Parlamento, recibe un mensaje poderoso: existes, importas, este sistema también es tuyo. La representación descriptiva aumenta la participación política, la confianza institucional y la salud mental de quienes han crecido sintiéndose invisibles. No es un capricho identitario; es un mecanismo de legitimación del sistema.

Las razones para la inclusión son muchas. Están las jurídicas: el Comité de Derechos Humanos de la ONU ya ha expresado su preocupación por la situación en España. Están las de coherencia: no podemos presumir de país abierto mientras pedimos a cientos de miles de ciudadanos que falseen su identidad para participar en política. Y están las feministas: el feminismo lleva décadas defendiendo que la biología no es destino y combatiendo los moldes que encorsetan. Las personas no binarias no amenazan al feminismo: lo encarnan.

Desde fuera, muchos ven a España como ejemplo de país inclusivo. Fuimos pioneros en matrimonio igualitario, en autonomía reproductiva y en leyes de identidad de género. Cada conquista tuvo sus profetas del apocalipsis. Y, cada vez, ampliar derechos no le restó nada a nadie. Reconocer a las personas no binarias es coherente con esa trayectoria y, en un contexto de retrocesos de la democracia, recuerda que la igualdad no se preserva excluyendo, sino incorporando a quienes siguen fuera.

Alberto López Ortega es profesor adjunto de la Universidad Libre de Ámsterdam.

lunes, 21 de octubre de 2024

#hemeroteca #nobinarie | ¿Tercera casilla o eliminación del sexo registral? El debate está servido en el movimiento trans y no binario

Bandera 'genderqueer' en el Orgullo de Valencia 2019 //

¿Tercera casilla o eliminación del sexo registral? El debate está servido en el movimiento trans y no binario

Añadir una opción más a las de “hombre” y “mujer” para después avanzar hacia la eliminación del sexo registral es la postura mayoritaria. Voces críticas con esta opción abogan por reivindicar directamente la descertificación: “La tercera casilla es pan para hoy y hambre para mañana porque perpetúa el sistema de género”.
Deva Mar Escobedo | El Salto, 2014-10-21
https://www.elsaltodiario.com/lgtbiq/tercera-casilla-eliminacion-del-sexo-registral-debate-servido-movimiento-trans-no-binario

“Votos emitidos: 345. Sí: 188. No: 150. Abstenciones: 7. En consecuencia, queda aprobado el dictamen”. El palco del Congreso de los Diputados, desde donde han seguido la votación personas representantes de las asociaciones que han participado en la redacción de la norma, estalla en júbilo. Con estas palabras, la entonces presidenta de la cámara, Meritxell Batet, daba por aprobada la ley trans. Sin embargo, una de las personas invitadas a la votación tiene una sensación agridulce: Darko Decimavilla, de No Binaries España, reconoce que la normativa trae avances, pero deja de lado una de las reivindicaciones principales de las personas no binarias: la tercera casilla de género no binario en el DNI.

Esa tercera opción supondría la igualdad de condiciones entre hombres, mujeres y personas no binarias, además de ser “cuestión de justicia social”, explica Decimavilla. La asociación de la que forma parte ha sido la única específica de personas no binarias en la mesa de negociación de la norma con el Ministerio de Igualdad y sus postulados se han considerado representativos de la demográfica que representan. No obstante, las voces de otras personas no binarias se han alzado críticas con la reivindicación de la tercera casilla y piden en su lugar la descertificación del sexo registral.
La postura de la asociación mayoritaria de personas no binarias en España es la tercera casilla por “suponer la igualdad con hombres y mujeres” y ser “de justicia social”
El debate no es entre una opción u otra —quienes defienden la tercera categorización lo hacen como primer paso hacia la eliminación del sexo registral—, sino sobre si la reclamación política debería ser pedir esa tercera casilla o pasar directamente al objetivo final de la descertificación. “Reclamar una tercera casilla es pan para hoy y hambre para mañana porque perpetúa el sistema de género. Esencializa lo enebé como una tercera identidad cuando queremos plantear una crítica a las identidades en sí mismas”, explica Clara Galé, integrante de la plataforma Orgullo Crítico de Madrid. Esta organización lleva varios años pidiendo en cada manifiesto del día del Orgullo la descertificación del sexo registral.

El posible punto medio entre tercera casilla y eliminación del sexo registral se llevó al Congreso de la mano de Unidos Podemos en 2018 y varios grupos en 2022. En ambas propuestas legislativas se pedían “medidas que permitan omitir, a petición de la persona interesada, la mención relativa al sexo en sus documentos oficiales”, aunque este seguiría constando en todos los sistemas de la administración. Todas las fuentes consultadas para este reportaje se oponen a la idea. “Si voy a la administración, meten mi número de DNI en el ordenador y ya les aparece el sexo por mucho que no lo ponga en la tarjeta, ¿qué más me da a mí qué ponga o no?”, resume Decimavilla.

Reconocimiento, avances y retrocesos

El Estudio sobre las necesidades y demandas de las personas no binarias en España, publicado en 2022 por el Ministerio de Igualdad, es de las pocas fuentes estadísticas sobre esta demográfica. En él, un 63% de personas encuestadas afirman que utilizarían la tercera casilla si existiera.

Para Darko Decimavilla, la tercera opción de sexo es una forma de que la sociedad reconozca la existencia de las personas no binarias. “Lo que no se nombra no existe”, aduce esta persona integrante de No Binaries España. A partir del reconocimiento, argumenta, se pueden tomar pasos legislativos para proteger a las personas no binarias. “La ley no contempla que exista una persona enebé, solo habla de hombres y mujeres. En el momento en que alguien consiga una tercera casilla, eso sienta precedente y tendrán que incluirnos en las leyes”, especula.
Por el momento, el “sexo no especificado” o género no binario está limitado a las personas con pasaportes extranjeros mientras que los intentos de incluir el no binarismo de género en otras entidades ha acabado en fracaso
Alana Speck, une no binarie de origen alemán, consiguió que el Registro de Extranjería le considere como de “sexo no especificado” tras una lucha que llegó al Tribunal Superior de Justicia de Andalucía. Esta persona ‘genderqueer’ estima que ahora serán unas 25 personas que, como elle, tienen una X en su sexo registral en lo que respecta a la administración de extranjería. Sin embargo, esto no ha abierto la brecha que esperaba en otros organismos. “Tengo diferentes géneros en diferentes administraciones”, cuenta Speck, para quien su lucha demuestra lo “absurdo” y “ridículo” que es el sistema de sexo registral.

Por el momento, parece que el “sexo no especificado” o género no binario está limitado a las personas con pasaportes extranjeros. Intentos de incluir el no binarismo de género en otras entidades han acabado en fracaso. En algunas ocasiones, ha sido el propio organismo quien se ha negado a reconocer el género no binario de la persona: el Registro Civil descartó inscribir a Decimavilla de esta forma en sus listados. En otros casos, un ente regulador ha deshecho lo que hizo una administración: la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) vetó en marzo de este año que el Gobierno de Canarias utilizara la casilla no binaria en sus documentos públicos.

Exposición en una sociedad enebéfoba

La argumentación que hizo el regulador de la privacidad para tumbar los formularios canarios era torticera y equiparaba el género con las creencias religiosas para aducir que no se debería dar más opción que hombre o mujer. Sin embargo, una de las explicaciones de la AEPD sí merece tenerse en cuenta porque reproduce la preocupación de muchas personas no binarias: que marcar una tercera casilla les exponga públicamente cuando prefieran pasar desapercibides.

Entre les encuestades para el estudio del Ministerio de Igualdad abunda la preocupación sobre algunos aspectos de la tercera casilla. Muches dicen que necesitarían más información sobre las consecuencias del cambio antes de dar el paso, y une de cada cinco confiesa que teme que constar como un “tercer género” le expondría a más discriminación. “Yo usaría el marcador de ‘tercer género’ (o, como mejor nombre, ‘no binarie’) si hubiese garantías (laborales, sociales...) de que es una opción segura respecto a mi integridad física y mental”, afirma una de las personas que participó en los grupos de discusión del estudio.
Para Darko Decimavilla, “la tercera casilla es más factible a corto plazo. La descertificación es una utopía y necesitaría abrir debates más amplios”
Decimavilla dice entender la preocupación “totalmente válida” de las personas que se expresan en esta línea, pero recalca que es el Estado el que debe encargarse de velar por la seguridad de les enebés. ¿Esta preocupación no desaparecería si elimináramos el sexo registral por completo? “Sí, pero la descertificación es una utopía y necesitaría abrir debates amplios, por ejemplo, sobre la ley de violencia de género. La tercera casilla es más factible a corto plazo”, responde Decimavilla. Esa es la postura de la asociación, aunque elle recalca que “una cosa es lo que defendemos por estrategia a nivel colectivo, y otra lo que pensamos como individuos”. “Cuando se eliminen las violencias por género y ya no sean necesarias las leyes que protegen a las mujeres, podremos eliminar el sexo registral”, analiza Decimavilla.

La descertificación y sus retos
Aunque minoritaria, la descertificación del sexo registral sería la opción preferida de un número considerable de personas no binarias. En el estudio encargado por Igualdad, un 17% de encuestades proponían esta medida. “Creo que más que añadir un tercer género en los documentos identificativos y administrativos, lo que debería hacer es eliminar el género por completo”, decía una de las personas participantes en el estudio.

Y es que reivindicar una tercera casilla es, para personas como Alana Speck, “abrir brechas, pero no la solución”. Esta persona afirma que incluir el género no binario en los registros en vez de eliminar el sexo pondría a las personas no binarias en el último escalón de una jerarquía. “En la Seguridad Social, la casilla uno es para hombre y, la dos, para mujer. Simplemente nos añadirían abajo del todo”, opina le ‘genderqueer’. Aunque ha luchado por su derecho a constar como no binarie en las administraciones, cree que “no vamos a cambiar el sistema de género con la tercera casilla” y que la eliminación de estas taxonomías permitiría fluir en el género.

Clara Galé, el integrante del Orgullo Crítico madrileño, también es rotundo: “Lo interesante tanto de la autodeterminación como de la abolición del sexo registral es quitarle poder al Estado para dárselo a la ciudadanía”. Y lanza una pregunta: “Si se pudieron eliminar casillas en la documentación como la referente al estado civil, ¿por qué no íbamos a poder suprimir el sexo?”.

En Reino Unido, país que carece de DNI y donde la identificación se hace de viva voz o mostrando un carné de conducir o similares, un estudio publicado en 2022 indagaba sobre las percepciones de las personas no binarias respecto al sexo registral. En sus resultados, muestran que un 57% de les encuestades estaban a favor de abolir el sexo legal, aunque creían que este horizonte es “un sueño imposible”.
Las posiciones a favor de la descertificación aseguran que es la medida necesaria en el camino para abolir el género y que no tendría por qué afectar a la legislación en materia de violencia de género o a las estadísticas
Cuando se habla de las dificultades de eliminar el sexo registral, muchas personas aducen preocupación en lo referente a las leyes de discriminación positiva hacia las mujeres o la recogida de estadísticas para elaborar políticas públicas. Speck cree que estas preocupaciones no tienen por qué tener fundamento: “Se puede luchar contra la discriminación sin que la identidad figure en el Registro Civil”. “Se prohíbe la discriminación por motivos de racialización, estado seropositivo o creencias religiosas sin que consten en ningún registro”, ejemplifica.

En lo que respecta a las estadísticas que recogen el género, este no binarie cree que con la autoidentificación puede bastar. Preguntade por qué pasaría si la gente mintiera para boicotear la propuesta —en la misma línea que influencers de la manosfera como Roma Gallardo afirmaban haberse cambiado el sexo a mujer para criticar la autodeterminación de género—, Speck responde que la verificación de los datos recabados “es un problema que tienen todas las encuestas”. Y recuerda que, según Foucault, las estadísticas y la mirada del Estado no solo reflejan la realidad, sino que también la construyen.

Más allá de visiones de un futuro sin género, las categorizaciones de hombre y mujer ya son un problema en el presente para personas trans y/o intersex que acuden, por ejemplo, al sistema de salud. Ya en 2020, el activista trans Rubén Castro denunciaba que su médica de cabecera no podía derivarle a ginecología porque el sistema no contemplaba poder citar a un hombre en ese servicio. Speck relata que su centro de salud no le invita a realizarse pruebas para el cáncer de mama o de próstata a pesar de estar en el rango de edad para ambos. Para esta persona, el motivo es que su cuerpo “no está previsto”. “Sería mucho más útil que el sistema incluya las características concretas del cuerpo de cada persona”, dice le ‘genderqueer’.

miércoles, 28 de junio de 2023

#hemeroteca #identidadnobinaria | "Con barba sigo siendo la misma que si llevo falda o maquillaje, soy una persona no binaria"

El Periódico / Ama, mujer trans no binaria //

"Con barba sigo siendo la misma que si llevo falda o maquillaje, soy una persona no binaria"

Patricia Martín | El Periódico, 2023-06-28

https://www.elperiodico.com/es/sociedad/20230628/mujer-barba-no-binario-lgtbi-orgullo-89200086

Ama tiene 41 años, vive en Getafe (Madrid) y en el confinamiento se dio cuenta de que era una chica trans no binaria. Es decir, su expresión de género fluctúa entre lo masculino y lo femenino, lo cual hace que la incomprensión social hacia su identidad sea aún mayor que la que sufren otros miembros del colectivo LGTBI. Los agravios en las redes sociales o en la calle, cuando decide vestir con ropa tradicionalmente asociada a lo femenino, pese a tener (y gustarle) su barba, están a la orden del día.

Ama nació con órganos sexuales masculinos, sus padres le llamaron Jose y creció socializado como cualquier otro chico de su edad, pero algo no le "cuadraba". "Sé que no soy un chico desde pequeña pero me ha costado más entender que tampoco soy una chica trans binaria". "Si en uno de los extremos de una línea imaginaria se encuentra lo masculino, en el otro lo femenino y entre medias el resto de identidades, sean cuantas sean, mi identidad de género se ubica en algún punto intermedio del espectro femenino. Y mi expresión de género fluctúa entre ambos conceptos, estéticamente hablando", explica.

Descubrió su identidad no binaria durante el confinamiento, cuando tenía 38 años y tuvo más tiempo para reflexionar sobre sí misma, buscar información en internet y ver series, documentales y leer libros sobre la deconstrucción del género y las disidencias no binarias. "Hasta ese momento me consideraba una persona asocial porque no encajaba en lo masculino, ni en los roles asociados a lo masculino, pero se dieron una serie de circunstancias que me permitieron deconstruir la masculinidad, reconocerme en lo femenino y de repente todo encajó; empecé a disfrutar por fin de la vida", relata.

La orientación sexual
Ama aclara que la identidad de género no tiene nada que ver con la orientación sexual. En este caso, no fluctúa, sino que le atraen las chicas desde siempre, "al igual que a una mujer cis -con el mismo género y sexo asignado al nacer- pueden atraerle otras mujeres". De hecho, tiene pareja, una chica cis bisexual "que disfruta" como ella "de este tipo de disidencias y rehuye de las masculinidades clásicas".

Ama se ha cambiado de nombre y sexo en el DNI, aunque echa de menos que la ley trans, que permite la modificación legal sin hormonarse o tener un aval médico, hubiera reconocido la identidad no binaria, es decir, no declararse ni hombre ni mujer, como sucede en algunos países. "Estoy muy contenta haber dejado de ser considerado legalmente un hombre, aunque me hubiera gustado que se contemplara una tercera opción para las personas no binarias", señala.

No obstante, no siempre su expresión de género es femenina, fluctúa de lo masculino a lo femenino "por cuestiones estéticas y emocionales, como cualquier persona que elige un tipo de ropa u otra". Aunque es consciente de que cuando se viste con complementos que tradicionalmente se asocian a las mujeres es cuando suele ser objeto de "miradas, acoso o incluso agresiones" porque su físico no encaja en lo que la sociedad espera y no piensa pasar por el "doloroso" procedimiento láser que haría que su barba no se notara. De hecho, le gusta tener barba.

Incomprensión y discriminación
“Con barba sigo siendo la misma persona que si llevo falda o maquillaje, todos estos detalles estéticos son cuestiones asociadas al rol de género y nuestra identidad no depende de ellas. Las personas trans no tenemos por qué sentir la necesidad de modificar nuestro cuerpo ni operarnos u hormonarnos para cumplir con los cánones estéticos que la sociedad espera de nosotras, basados en los conceptos clásicos de lo masculino y lo femenino. Algunas personas sí sienten esa necesidad y es totalmente válido, pero otras no tenemos por qué sentir esa necesidad y disfrutamos de nuestro cuerpos sin más”, subraya.

Sin embargo, su decisión le acarrea incomprensión y discriminación. Explica, por ejemplo, que una amiga a la que quería como si fuera de su familia, dejó de hablarle cuando empezó a expresar públicamente su no binarismo. Y que no la contrataron para un puesto de trabajo en la hostelería, pese a tener mucha experiencia. Ya habían acordado los términos contractuales pero "no comprendieron" que en última instancia les comunicase que quería vestir con el uniforme femenino. "Me dijeron que toleraban absolutamente todo, pero que sería mejor dejar estas cosas para hacerlas en mi casa. Al día siguiente me dijeron que otra persona había sido seleccionada por criterios profesionales", relata.

jueves, 2 de agosto de 2018

#hemeroteca #enebefobia | Carta abierta para ti, cuñado binario

Imagen: El Diario / Visibilidad no binaria en el Orgullo 2016 de Londres
Carta abierta para ti, cuñado binario.
Soy la persona a la que pegaste en la puerta de una discoteca mientras negabas su identidad en un nuevo ataque tránsfobo, simplemente porque tú me veías como un hombre y yo te dije que no lo soy. Soy trans no binarie. No, eso no significa que no tenga género, tampoco que vaya a destruirse la sociedad occidental porque mi género sea uno del que no oíste hablar en el colegio.
Pable González | El Diario, 2018-08-02
https://www.eldiario.es/tribunaabierta/Carta-abierta-cunado-binario_6_798680141.html

Querido cuñado, sé que te encanta oírte, pero cállate un momento y permíteme presentarme. Me llamo Pable y, además de otras muchas cosas, porque quiénes somos no se limita simplemente a esto, soy una persona trans no binaria. Pero como esto va de visibilizar, me centraré en eso, porque si te digo que tengo 23 años o que estudio dos carreras, eso lo entiendes, y por algún extraño motivo esas cosas no te parecen artificios creados por la sociedad, pero mi género sí. Por hacerlo algo más interesante, te diré que soy la persona a la que pegaste en la puerta de una discoteca mientras negabas su identidad en un nuevo ataque tránsfobo, simplemente porque tú me veías como un hombre y yo te dije que no lo soy, como publicaba este diario hace unos días.

Repito, soy trans no binarie. No, eso no significa que no tenga género, tampoco que vaya a destruirse la sociedad occidental porque mi género sea uno del que no oíste hablar en el colegio o que yo sea algo extraño que va a traumatizar a tus hijes si nos cruzamos por la calle. Tampoco me refiero al modo cómo me visto, o a con quién me acuesto o no. Significa simplemente que mi género es distinto a los dos géneros binarios, mujer y hombre. No es lo que siento, mi género no es una emoción, yo me siento alegre, triste o frustrade (de que no respetes mi identidad), pero no binarie soy. Ni siquiera me gusta la expresión “con lo que me identifico”, es lo que soy, así de fácil, al igual que un hombre cis es un hombre. No te pido que entiendas esto si tus neuronas educadas en el binarismo de género explotan en un infructuoso intento de procesarlo, sólo te pido que lo respetes.

Ah sí, y lo de trans, eso significa que el género que me asignaron al nacer en base a lo que vieron entre mis piernas es distinto a mi género, porque mi género lo digo yo, no lo dicen una ecografía, le ginecóloge de turno o tú, mi querido cuñado, por mucho que tengas interiorizado que necesitamos lo más mínimo tu opinión de mierda. Por este motivo yo utilizo la palabra trans para definirme, otres compañeres no binaries no, yo no hablo por todes, al igual que tú no hablas por todos los cisheteros cada vez que abres la boca.

Te estarás, querido cuñado, preguntando el porqué de que te escriba esta carta, si no me conoces de nada, e incluso estarás reprochando el tono con que la escribo en lugar de tratar de entender de dónde viene este tono y lo que habré pasado para que éste sea el tono que me sale. Pues te lo explico muy facilito, porque estoy hasta mis genitales (que, por cierto, no está bien preguntarnos a las personas trans cuáles tenemos, al igual que no preguntas a tus compañeros de gimnasio por sus penes) de que no dejes de ocupar mis espacios y de agredirme, y ya está bien.

Estoy harte de que me mires descaradamente por la calle y comentes con tu compañía porque no soportas ver mi barba bajo mis ojos maquillados, incluso cuando es con buena intención, estoy harte de que me pares por la calle a decirme lo bien que ando en tacones, ya sé que lo hago bien, y al igual que no paras a personas que lees como mujeres a felicitarlas por ello (aunque lo haces para darles tu opinión sobre su cuerpo y su indumentaria, porque así eres tú, querido cuñado), tampoco lo hagas conmigo. Harte de que no respetes la manera en la que quiero que te dirijas a mí, que no va a ir Pérez-Reverte a tu casa a pegarte por hablar con la -e. Harte de que además de negar mi identidad me agredas, me discrimines en clase o en el trabajo, me acoses, me insultes por redes o a gritos la calle. Harte de que me pegues, de que me hagas una llave de asfixia para cortarme la respiración cuando no hago nada más que decirte que soy una persona trans al intentar entrar a tu discoteca. No hay un día que pase siendo yo misme sin sufrir algún tipo de estas invasiones o agresiones, y ya me he cansado.

En resumen, te escribo para que empieces a oír hablar de mí y de otres muches como yo, porque no te queda otra que irte acostumbrando a respetarnos. Ya tiramos ladrillos en Stonewall y no vamos a tener problema en volver a hacerlo si no nos dejas otra, porque no vamos a escondernos más, no vamos a dejar de vivir siendo quienes somos porque incomode tus privilegios. Porque existimos, y nos une la sororidad. Cuidado la próxima vez que toques a une de nosotres, porque nos tocas a todes, y no nos quedamos de brazos cruzados. Estamos aquí y no vamos a irnos, acostúmbrate y respétanos, querido cuñado, acostúmbrate.

jueves, 26 de julio de 2018

#hemeroteca #enebefobia | Una persona trans no binaria denuncia que un portero de discoteca le agredió por no identificarse como hombre ni mujer

Imagen: El Diario / Plaza Juan Pujol en Malasaña, Madrid
Una persona trans no binaria denuncia que un portero de discoteca le agredió por no identificarse como hombre ni mujer.
El controlador de acceso le había negado la entrada tras informarle de que el precio era diferente para hombres y para mujeres. Tras pedir la víctima una hoja de reclamaciones, el portero le agarró del cuello realizándole una llave y le provocó unos instantes de asfixia y el inicio de una crisis de ansiedad, según explica Arcópoli. La víctima ha interpuesto una denuncia ante la Unidad de Gestión de la Diversidad de la Policía Municipal de Madrid.
Europa Press | El Diario, 2018-07-26
https://www.eldiario.es/madrid/portero-discoteca-agrede-transexual-identificarse_0_796870590.html

Una persona trans no binaria de 23 años ha presentado en la Policía Municipal de Madrid una denuncia por presunta agresión y discriminación. Relata que un portero de discoteca le agarró por el cuello y le hizo una llave para tirarle al suelo tras no identificarse como hombre ni como mujer.

Según informa Arcópoli en un comunicado, el controlador de acceso agarró del cuello a la víctima realizándole una llave, le levantó del suelo y le apartó de la entrada del local, provocándole unos instantes de asfixia y el inicio de una crisis de ansiedad.

Ante estos hechos, ocurridos el pasado 14 de julio en una sala de fiestas de Malasaña, P.G. interpuso la denuncia en la Unidad de Gestión de la Diversidad de la Policía Municipal de Madrid, con el acompañamiento del Observatorio Madrileño contra la LGTBfobia.

Según explica Arcópoli, antes de la agresión el controlador de accesos informó a la víctima y a sus amigos del precio de las entradas, que era diferente para hombres y para mujeres. La víctima le informó de que no se identificaba con ninguno de los dos sexos, sino como una persona no binaria.

El controlador de accesos le negó entonces la entrada, explica la asociación LGTBI. Tanto la víctima como algunos de sus acompañantes solicitaron una hoja de reclamaciones, mientras el controlador continuaba refiriéndose en masculino a la víctima pese a sus solicitudes para que dejara de hacerlo. No llegaron a proporcionarles las hojas de reclamaciones, señala.

Relata que llamaron a la Policía por "miedo" a que la agresión fuera a más, realizando esta un parte de intervención. De acuerdo con su relato, la víctima ha mantenido varios días síntomas de ansiedad, estrés e insomnio y tiene miedo de salir a la calle con una expresión de género que no sea netamente masculina.

Este incidente de odio se convierte en el número 179 de los registrados desde el Observatorio en lo que va de año. Los hechos "ponen de manifiesto la discriminación y violencia que sufren las personas que no se ajustan a los estereotipos de género socialmente establecidos", lamenta Arcópoli.

Para el coordinador de la asociación, Yago Blando, "el incumplimiento del principio de igualdad de trato en los locales de ocio nocturno no debe ser permitido por más tiempo, dado que a la discriminación estructural a la que somete a las mujeres se une la discriminación a las personas trans, binarias o no binarias, que ven limitados sus derechos y negada su identidad en base a criterios sexistas y LGTBfobos".