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sábado, 16 de marzo de 2024

#hemeroteca #memoria | Una placa azul y 250 pesetas: el perverso homenaje a los jóvenes que iban al "matadero" de la guerra de África

Placa en el cementerio del pueblo soriano de Almajano //

Una placa azul y 250 pesetas: el perverso homenaje a los jóvenes que iban al "matadero" de la guerra de África

El historiador Josemi Lorenzo recopila en Soria una veintena de letreros mortuorios a soldados procedentes de familias con pocos recursos y que fallecieron “heroicamente” o “gloriosamente” en Marruecos hace un siglo en el que fue el primer proyecto memorialístico de ámbito provincial en el país
José María Sadia | El Diario, 2024-03-16
https://www.eldiario.es/sociedad/placa-azul-250-pesetas-perverso-homenaje-jovenes-iban-matadero-guerra-africa_1_10997796.html

En el año 2007, en paralelo a un proyecto cultural desarrollado en Soria, el investigador Josemi Lorenzo comenzó a localizar, en lugares nobles de algunas iglesias, arrumbadas en algún lugar del templo o recolocadas en las tumbas de algunos cementerios de la provincia, una serie de viejas placas de color azul. En todas ellas, figuraba un texto similar: el nombre de un soldado fallecido, su función en el ejército español, una fecha (la de la muerte) y un texto así: “Muerto gloriosamente por la patria en la campaña de África”. Un pequeño homenaje que, de ser aislado, puntual, no revestiría mayor interés. Al cabo de los años, la búsqueda ha conseguido recopilar 21 de estos carteles mortuorios, aunque en la prensa local de la época —que publicaba las noticias del impopular conflicto bélico con Marruecos con la información que llegaba a cuentagotas— hace referencia acerca de un centenar. Algunas podrían estar en manos de familiares; otras han caído directamente en el olvido, desaparecidas para siempre.

Pero ¿por qué en Soria y no en otros lugares? ¿Qué elemento diferenciaba a esta provincia, despoblada y maltratada durante siglos? La respuesta tiene fecha: el 23 de agosto de 1921 llegó incluso a la prensa madrileña la noticia de la creación de la Junta Patriótica Provincial de Soria. Fue este organismo —y no el Estado— el que en la olvidada Soria de Machado, Bécquer y Gaya Nuño decidió impulsar una serie de placas que acompañaran los escasos cuerpos repatriados que regresaban del “matadero” —con este sustantivo se refiere el historiador Josemi Lorenzo a la citada campaña de África— del valle del Rif marroquí.

Aquel verano de 1921 se produciría la mayor derrota de un ejército colonial europeo: la retirada del Ejército español del campamento de Annual hacia posiciones más favorables le costaría la vida a cerca de 8.000 soldados españoles (hay cifras que señalan a más de 11.500), a manos de los guerrilleros del valle marroquí comandados por Abd-el-Krim. En agosto, cuando se crea el órgano soriano, la prensa española ya habla del “Desastre de Annual”.

¿Cuál fue el papel del Estado en esta tragedia? Bajo el reinado de Alfonso XIII, el Gobierno se limitó a entregar a las familias una cantidad económica por el “arrojo” del soldado muerto, una cuantía estándar de unas 250 pesetas. Según ha recabado Josemi Lorenzo, en aquel periodo no hubo una política de memoria de las guerras de África ante la impopularidad de las consecuencias del conflicto con Marruecos. Y eso es lo que hace relevante esta iniciativa. “Las placas sorianas fueron, por lo tanto, una excepción”, asegura Lorenzo.

En un lugar destacado de la iglesia
Los carteles mortuorios comenzaron a fabricarse en enero de 1922 —por encargo a una casa de Madrid, donde previsiblemente todas se produjeron a través de una misma plancha metálica— y las primeras se colocaron hacia julio. En paralelo, en los distintos pueblos sorianos se celebraron misas en sufragio por los malogrados soldados, haciendo coincidir la ceremonia con el aniversario del deceso. Las placas se colocaban en lugares nobles, visibles, del templo, en sus muros o en el arco triunfal. Aquel humilde gesto se convertiría prácticamente en algo único. “Hasta donde conozco, se trata del primer proyecto memorialístico de ámbito provincial que se hace en España; el resto fueron acciones de tipo aislado”, detalla el investigador, que ha alimentado esta búsqueda los últimos tres lustros. “No es el homenaje a un soldado conocido como en otros casos, sino a unos jóvenes que fueron a morir (y a matar) en penosas condiciones, tan lejos de sus casas”, reza en uno de los apartados de la investigación.

Quizá, junto a la creación de la Junta Patriótica, sí que haya otra razón para la creación de las placas, un pequeño homenaje a una tierra doble (o triplemente) golpeada a lo largo de la historia. Soria siempre fue un territorio eminentemente rural, donde trabajaban multitud de jóvenes, con escasos recursos económicos; distintos, en todo caso, a los habitantes de las urbes. El caso es que —y en esto incide el estudio— en proporción con las ciudades, fueron muchos más los quintos sorianos quienes emprendieron aquel fatídico viaje sin retorno.

Explica Lorenzo que, en la época y aunque oficialmente no se reconocía tal posibilidad, “la gente intentaba redimirse del combate pagando en especie; si en el sorteo te tocaba una bola con un número bajo, ya sabías que tendrías que acudir a luchar a África”. También existía la posibilidad de encontrar a otra persona que quisiera desempeñar el mortal papel.

Todos tenían en mente la imagen del joven apesadumbrado que se trasladaba a Marruecos a dar la batalla en unas condiciones extremas de falta de recursos, que meses más tarde regresaría en una caja (en el mejor de los casos, pues no todos lo hacían). “Lo que la guerra suponía para las familias sorianas era dejar que, al hijo, en plenas facultades, lo mandaran a Marruecos para volver muerto o lisiado: eso era la Guerra de África”, añade Josemi Lorenzo.

El miedo y la despoblación
Así que, sabiendo que los jóvenes rurales, con escasos recursos económicos eran presa fácil del reclutamiento africano, muchos recurrieron al exilio. Un elemento más de éxodo y despoblación para una provincia cuyos moradores habían comenzado a hacer las maletas siglos atrás. Entretanto, quienes no podían escurrir el bulto y debían “ir a morir” a Marruecos tenían a su favor los pomposos mensajes de los poderes del momento. “Los inflamados discursos sobre la patria procedían, curiosamente, de los sacerdotes en las iglesias y de los mandamases del ejército, es decir, aquellos que nunca acudirían al frente y en el caso de los militares, harían lo posible, pagando, para que sus hijos tampoco lo hicieran”, relata el historiador.

De aquellas más que posiblemente inútiles muertes de bisoños soldados, sin preparación bélica ninguna, agua ni víveres, ha sobrevivido hasta nuestros días esta colección de placas que ahora entran en un estudio sistemático, al que se incorporarán, seguro, nuevos hallazgos. Cuenta Josemi Lorenzo que algunas continúan, intactas, en los lugares de templos sorianos (sobre todo, en el norte y en el este de la provincia), otras se encontraban prácticamente tiradas en alguna estancia o almacén y han sido recuperadas, y, finalmente, algunas recolocadas en las tumbas de los desafortunados militares, por mediación de sus familias. Sin embargo, y por desgracia, la mayoría han debido de acabar en un limbo, desaparecidas, como también lo han hecho los últimos herederos de aquellas identidades tristemente inmortalizadas sobre latón.

Las placas obligan al recuerdo de “una España empobrecida; para los patrioteros herida en su orgullo desde la pérdida de las últimas colonias en 1898, con una larguísima Guerra de África, en pie desde 1859, animalizando al adversario, al moro, mientras quienes nunca se iban a exponer enviaban ánimos a los soldados”, reflexiona Josemi Lorenzo. Pero, quizá, para vislumbrar hasta qué punto aquella España se traicionaba a sí misma, habría que recurrir a una triste anécdota que habla de forma patética de un Estado. Cuando el líder de los rebeldes rifeños, Abd-el-Krim, pidió un rescate de cuatro millones de pesetas por la liberación de los últimos 326 prisioneros con vida, tras el Desastre de Annual en 1921, al monarca Alfonso XIII no se le ocurrió otra cosa que lanzar una sentencia —según se le atribuye— que quedaría para los anales... de la vergüenza: “¡Pues sí que está cara la carne de gallina!”.

Y TAMBIÉN...
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El Rif, la Tierra del Olvido: 100 años de la Guerra y la República del Rif

España mantiene una deuda histórica con el Rif que debe ser saldada. Debe reconocer su responsabilidad e iniciar un proceso de reparación a las victimas/descendientes, de justicia y verdad, de la memoria histórica con el pueblo rifeño.
Rafael Lara y Sandra Reyes (Área Solidaridad Internacional de APDHA) | El Diario, 2021-07-20
https://www.eldiario.es/andalucia/el-blog-de-apdha/rif-tierra-olvido-100-anos-guerra-republica-rif_132_8152258.html

viernes, 30 de abril de 2021

#hemeroteca #memoria | La Diputación Foral de Gipuzkoa impulsa un estudio exhaustivo para identificar a los Niños y Niñas de la Guerra Civil

Imagen: Gipuzkoa Gaur / Josu Chueca, Ion Gambra y Julia Monge

La Diputación Foral de Gipuzkoa impulsa un estudio exhaustivo para identificar a los Niños y Niñas de la Guerra Civil.

Con el apoyo de la Diputación, la asociación Intxorta 1937 Kultur Elkartea desarrollará la investigación en todo el territorio.
Martín | Gipuzkoa Gaur, 2021-04-30
https://www.gipuzkoagaur.com/2021/04/30/la-diputacion-foral-de-gipuzkoa-impulsa-un-estudio-exhaustivo-para-identificar-a-los-ninos-y-ninas-de-la-guerra-civil/ 

La Asociación Cultural Intxorta 1937, con el apoyo de la Diputación Foral de Gipuzkoa, ha puesto en marcha un estudio para identificar y recuperar la memoria de los Niños y Niñas de la Guerra que conocieron el exilio mientras huían de las consecuencias de la Guerra Civil. A pesar de no haber participado directamente en la contienda, este trabajo indagará en los nombres, apellidos, fotografías y testimonios de aquellos niños y jóvenes que padecieron las dolorosas consecuencias sociales y afectivas de la guerra, con objetivo de completar “una pieza importante de la memoria histórica” del territorio.

Así lo anunciaron el director foral de Derechos Humanos y Cultura Democrática, Ion Gambra, y los miembros de la Asociación Cultural Intxorta 1937, Julia Monge y Josu Chueca, en una rueda de prensa ofrecida ayer por la mañana. La agrupación memorialista explicó que ya ha realizado un estudio sobre los Niños y Niñas de la Guerra en Debagoiena, junto con los respectivos homenajes en los municipios de la comarca, en colaboración con las instituciones locales; dicho trabajo, por lo tanto, se extenderá en los próximos dos años al conjunto del territorio. Se estima que alrededor de 5.000 niños y jóvenes de hasta 16 años nacidos en Gipuzkoa fueron enviados al exilio para protegerlos de los efectos de la Guerra Civil, principalmente a Francia, Bélgica y la Unión Soviética.

“Aunque no tomaron parte directamente en la guerra, tuvieron que sufrir sus graves consecuencias. Miedo, bombardeos, alejamiento de sus familiares y allegados y, finalmente, la necesidad de exiliarse dejando atrás a sus padres y madres. Muchos de ellos no volvieron más al País Vasco “, recordó Ion Gambra. Por ello, el director foral opina que los Niños de Guerra son “una pieza importante en la construcción de la memoria histórica de nuestro pueblo y de nuestro territorio”. “Sin duda merecen un reconocimiento, resulta fundamental que afloren, se dé a conocer esta realidad y se reconozca el sufrimiento que padecieron estas personas”, añadió.

“La memoria es un valor necesario para construir una cultura verdaderamente democrática, basada en el respeto mutuo y la convivencia pacífica, así como para que no caigamos en los errores del pasado”, señaló Gambra.

Apellidos, fotografías, testimonios
En este empeño, a través de un convenio de colaboración, la Diputación apoyará con una subvención a Intxorta 1937 Kultur Elkartea, para que la agrupación memorialista continúe con el trabajo iniciado en la comarca de Debagoiena. El objetivo será identificar a los Niños y Niñas de la Guerra nacidos en Gipuzkoa con sus nombres y apellidos y, en los casos en que sea posible, conseguir una fotografía y un breve historial de sus respectivas vidas. En la medida de lo posible, se intentará obtener fotografías de la época del exilio y, entre los aún sigan vivos, se realizarán entrevistas en profundidad.

Los y las miembros de Intxorta 1937 ya han ha estado trabajando en el centro de documentación de memoria histórica de Salamanca, en el Archivo General de la Administración de Alcalá de Henares y en los archivos de Barcelona, entre otros. También se analizarán otros archivos como los que se encuentran en París.

Colaboración municipal
Además, la ayuda de los ayuntamientos del territorio también será importante para identificar y contactar con los y las Niños de la Guerra. Asimismo, coincidiendo con la finalización de la investigación, la Diputación Foral de Gipuzkoa tiene previsto organizar un acto de reconocimiento y reivindicación de la memoria de los Niños y Niñas de la Guerra.

miércoles, 7 de abril de 2021

#hemeroteca #cine #memoria | De "rojo de mierda" a "espagnol de merde": el exilio francés de Josep Bartolí

Imagen: Público / Fotograma de 'Josep', de Aurel

De "rojo de mierda" a "espagnol de merde": el exilio francés de Josep Bartolí.

'Josep', la película de animación dirigida por el dibujante francés Aurel, indaga en la vida del exiliado republicano Josep Bartolí, también dibujante, que vivió de primera mano los abusos de las autoridades francesas tras la contienda.
Juan Losa | Público, 2021-04-07
https://www.publico.es/culturas/rojo-mierda-espagnol-merde-exilio-frances-josep-bartoli.html 

Sucede que la Historia, a veces, atraviesa de lleno una biografía. Son vidas marcadas por un tiempo convulso que, con suerte, encuentran su particular redención en el arte. La vida del dibujante comunista Josep Bartolí es una de tantas vidas sacudidas por su tiempo, pero su obra la hizo única. Un testimonio del horror a carboncillo, una muestra más de la iniquidad de la que es capaz el ser humano.

Exiliado español del franquismo que luchó contra el régimen desde Francia y cuyos pasos le llevaron a conocer a la mismísima Frida Kahlo, la vida de Josep Bartolí quedó plasmada en cientos de bosquejos. Su talento para el dibujo y su obsesión por retratar el drama de lo cotidiano, le convierten en testigo de excepción de un tiempo que ya no es, pero que tristemente aún reverbera en muchos discursos políticos.

Pero vayamos por partes. Febrero de 1939. La retirada. Más de 450.000 personas huyen de los embates franquistas por Catalunya y atraviesan los Pirineos a pie. Caminos inundados de hombres, mujeres y niños arrastrando ajuares bajo la lotería de una aviación y una marina al acecho. Anhelaban un refugio en el país vecino y se toparon con alambres de púas. Ni rastro de ‘liberté’, de ‘egalité’ o de ‘fraternité’, campos de concentración y mandobles. Aquellos exiliados venían de ser "rojos de mierda" y se convirtieron, una vez traspasada la frontera, en "espagnols de merde".

Ahora un largometraje de animación dirigido por el dibujante de prensa Aurélien Froment 'Aurel' (Ardèche, 1980) y con guion de Jean-Louis Milesi, recupera aquella afrenta histórica, lo hace a través de la figura de Josep Bartolí (Barcelona, 1910 - Nueva York, 1995) y de su relación con el personaje de Serge, gendarme con el que traba amistad y que viene a representar esa otra Francia que sí prestó ayuda a los que huían del fascismo, conscientes quizá de que pronto serían ellos los que tendrían que plantarle cara.

El periplo de Bartolí tiene tintes épicos. Tras pasar por numerosos campos de concentración −Lamanère, Argelès-sur-Mer, Saint-Cyprien, Rivesaltes y Barcarès...−, consigue escapar a París ayudado por un capitán de la armada francesa. Sin embargo, la ocupación alemana le hará huir de nuevo hasta que es detenido por la Gestapo en Vichy. Finalmente, cuando iba a ser deportado al campo de concentración de Dachau, en manos nazis, escapa de nuevo arrojándose del tren en el que iba y, después de pasar por Marsella, Túnez y Casablanca consigue poner rumbo a México en 1943.

El largometraje ‘Josep’ (disponible en Filmin) indaga, a través de los bosquejos que dejó Bartolí y que sabiamente ha reinterpretado Aurel, en el trato inhumano que recibieron los exiliados españoles por las autoridades francesas. Una supuesta 'acogida' que en realidad consistió en encierros masivos, humillación, hambre, sed y frío. Campos de concentración que nunca fueron de refugiados y que consistían en hacinar a aquellos "extranjeros indeseables" en barracones inmundos.

Un ‘tableau vivant’ hecho de miseria y desesperación que Bartolí supo captar a través de sus dibujos. En ellos, reflejó el desprecio y el recelo con el que fueron recibidos por las autoridades del país vecino, no así por parte de los ciudadanos de a pie que, a través de campañas solidarias, se volcaron en brindar a los refugiados los víveres necesarios.

Llegado a México, Bartolí entra en contacto con Diego Rivera y Frida Kahlo, con quien mantendrá un romance que se alargó en el tiempo. Seguirá pintando, lo hará sin descanso, el arte como escapatoria pero también como testimonio de la ignominia de la que somos capaces los seres humanos. En el DF publicará sus dibujos bajo el título ‘Campos de concentración (1939 - 194...)’, donde recopila algunos de sus dibujos en aquel infierno francés.

En el 46 emigrará a Nueva York donde comienza a trabajar dibujando decorados e ilustrando publicaciones de la época. Allí desarrolló buena parte de su carrera como pintor, una trayectoria ya inseparable de aquellos días a la intemperie, cuando el fascismo corría a sus anchas por toda Europa y había que tomarle las medidas, aunque apenas se dispusiera de un lápiz y una cuartilla.
 

Y TAMBIÉN...
‘Josep’, de Aurel, la obra maestra de animación de 2020.
Carlos Loureda | Fotogramas, 2020-10-27

https://www.fotogramas.es/noticias-cine/a34495029/josep-de-aurel-obra-maestra-animacion-efa-aurel-bartoli/

lunes, 11 de noviembre de 2019

#libros #lesbianismo #mujeres #historia | Preciadas cartas (1932-1979) : correspondencia entre Gabriela Mistral, Victoria Ocampo y Victoria Kent

Preciadas cartas (1932-1979) : correspondencia entre Gabriela Mistral, Victoria Ocampo y Victoria Kent / edición de Elizabeth Horan, Carmen de Urioste Azcorra y Cynthia Tompkins.
Sevilla : Renacimiento, 2019 [11-11].
668 p.
Colección: Biblioteca de la Memoria. Serie Menor ; 77.
ISBN 9788417950378 / 29,90 €

/ ES / Correspondencia
/ Exilio / Franquismo / Lesbianismo / Mujeres - Historia / Segunda República / Sexilio / Testimonios

La presente colección de cartas representa la amistad de tres mujeres excepcionales a lo largo de cinco décadas. Comienza poco después de los primeros encuentros de sus protagonistas en el Madrid de la Segunda República y termina en 1979 con la muerte de Ocampo. Las autoras del epistolario son Gabriela Mistral (1889-1957), Victoria Ocampo (1890-1979) y Victoria Kent (1882-1987). Proceden de tres distintos países, pero encarnan un mismo interés común en el desarrollo político y social de las sociedades que transitaron. La correspondencia supera las barreras del tiempo y del espacio debido a la distancia física sufrida como resultado de guerras, enfermedades, exilio y encarcelamiento. La relación de amistad transatlántica evidenciada a lo largo de las cartas abarca un amplio recorrido. Un libro imprescindible para establecer la historia LGBTQ y revelar cómo el género y las identidades sociales se entretejieron en las redes humanitarias durante la Guerra Civil española y el posterior franquismo.

Gabriela Mistral. Se consideró «mestiza de vasco». Maestra desde los 14 años en escuelas rurales de Chile. Colaboró en la reforma educacional de México. Poeta, periodista y diplomática, fue galardonada con el Premio Nobel de Literatura en 1945. Sus escritos incluyen todo el mundo hispanoparlante y sus seductivas cartas revelan la astucia política y la eficaz conciencia moral detrás de las maniobras para salvar vidas y proteger niños.

Victoria Ocampo. Gran mecenas argentina, es reconocida por la fundación de la revista y la editorial Sur y los textos autobiográficos publicados en Testimonios y Autobiografías. Su correspondencia permite entrever la relación con los intelectuales y el funcionamiento de Sur. Estas cartas constituyen un cambio de paradigma al iluminar su intimidad con Mistral y Kent y sus intervenciones políticas.

Victoria Kent. Fue una distinguida abogada y política durante la II República. Ocupó el cargo de Directora General de Prisiones y trabajó activamente en favor de los presos republicanos durante la Guerra Civil. En el exilio fue editora de Ibérica, revista para los republicanos exiliados. Su correspondencia con Mistral y Ocampo muestra su preocupación por los derechos humanos.

miércoles, 10 de julio de 2019

#hemeroteca #libros #literatura | Clara Campoamor, del amor y otras pasiones

Imagen: Hoyesarte / Clara Campoamor
Clara Campoamor, del amor y otras pasiones.
Hoyesarte, 2019-07-10

https://www.hoyesarte.com/literatura/poesia/clara-campoamor-del-amor-y-otras-pasiones_267361/

A Clara Campoamor (Madrid 1888-Lausana, 1972) se le conoce como una de las políticas pioneras de la democracia española, ensayista punzante y apasionada durante la Segunda República, de la que fue una de sus tres primeras representantes parlamentarias, además de tener un papel destacado en la consecución del voto femenino en las elecciones de 1933.

Fundación Banco Santander redescubre sus artículos ensayísticos sobre poesía escritos a principios de los años cuarenta durante su exilio. Un viaje poético y pedagógico que demuestra el conocimiento, la pasión, profundidad y compromiso educativo de una de las grandes pensadoras de nuestro siglo XX.

Beatriz Ledesma, una de las mayores especialistas en su figura, compila y prologa para la colección Cuadernos de Obra Fundamental 'Del amor y otras pasiones. Artículos literarios', un repaso a las querencias literarias de Campoamor en sus 17 años de exilio argentino.

La obra incluye 29 artículos de la revista ‘Chabela’, ensayos muy personales, diáfanos y rotundos en los que aborda a poetas del Siglo de Oro resonantes como Quevedo, Góngora o Garcilaso, del Renacimiento como Fray Luis de León o Cristóbal de Castillejo, o aún anteriores como Juan de Mena o el Marqués de Santillana, así como trovadores de un mundo de coplas, en el que también encontramos variados poetas del Romanticismo español como Espronceda, Zorilla, Bécquer, Federico Balart, Bartrina, etc. Sin olvidar a figuras muy admiradas por Campoamor como San Juan de la Cruz o Sor Juana Inés de la Cruz. También destaca la presencia del mexicano Amado Nervo o Manuel Machado, entre los poetas más recientes.

En opinión de Ledesma, Clara Campoamor habla en estos textos de los sentimientos que fueron la sustancia vital de muchos de los grandes poemas de nuestra lengua. Deseo, obsesión, traición, sufrimiento o abandono, y por supuesto, el amor en sus múltiples formas: platónico, pasional, conyugal, místico... En sus comentarios “nos está dando su presencia íntima, confidencial”, tanto por la elección temática como por los autores y anécdotas o poemas elegidos.

“Un corazón que siempre se mantuvo fiel a sí misma por encima de las convenciones de su tiempo y de los intereses partidistas”, así describe Ledesma a Campoamor.

jueves, 30 de mayo de 2019

#libros #arte #mujeres #memoria | Las artistas del exilio republicano español : el refugio latinoamericano

Las artistas del exilio republicano español : el refugio latinoamericano / Carmen Gaitán Salinas.
Madrid : Cátedra, 2019 [05-30].
360 p.
Colección: Arte Grandes temas
ISBN 9788437640198 / 25 €

/ ES / ENS
/ América Latina / Diáspora / Exilio / Guerra Civil / Memoria histórica / Mujeres – Historia / Mujeres en el arte / Testimonios

Con el estallido de la Guerra Civil española, Latinoamérica se convirtió en el principal refugio de los exiliados que huían del horror que asolaba el país. Entre ellos se hallaban las artistas republicanas españolas y sobre ellas versa este libro. En sus páginas encontramos creadoras como Maruja Mallo, Remedios Varo, Roser Bru o Marta Palau, junto a otras como Elvira Gascón, Manuela Ballester, Victorina Durán o Mary Martín. A través del estudio de las condiciones socioculturales en que las mujeres desarrollaron su actividad artística y las complejidades que estos procesos conllevaron para ellas, este trabajo propone nuevos relatos que enriquezcan los discursos sobre nuestra historia artística reciente y los estudios en torno a la diáspora republicana. Dentro de sus producciones, a menudo fuera de los parámetros impuestos por las bellas artes, se dan cita la ilustración de revistas y libros, el diseño de moda, la decoración y la docencia del arte, pero también el muralismo y la escenografía, la pintura y el grabado. Aunque compartieron la misma causa política, estas artistas tuvieron trayectorias muy diversas que conformaron diferentes maneras de ver el exilio, la familia, el arte y, en definitiva, la vida.

lunes, 27 de mayo de 2019

#hemeroteca #libros #arte #mujeres | Las artistas del exilio

Imagen: Hoyesarte
Las artistas del exilio.
Hoyesarte, 2019-05-27

https://www.hoyesarte.com/politica/las-artistas-del-exilio-republicano-espanol_265611/

Con el estallido de la Guerra Civil, Latinoamérica se convirtió en el principal refugio de los exiliados que huían del horror. Entre ellos se hallaban las artistas republicanas y sobre ellas versa ahora el libro de Carmen Gaitán Salinas ‘Las artistas del exilio republicano español’.

En sus páginas aparecen creadoras como Maruja Mallo, Remedios Varo, Roser Bru o Marta Palau, junto a otras como Elvira Gascón, Manuela Ballester, Victorina Durán o Mary Martín.

A través del estudio de las condiciones socioculturales en que las mujeres desarrollaron su actividad artística y las complejidades que estos procesos conllevaron para ellas, este trabajo propone nuevos relatos que enriquecen los discursos sobre nuestra historia artística reciente y los estudios en torno a aquella diáspora.

Dentro de sus producciones, a menudo fuera de los parámetros impuestos por las Bellas Artes, se dan cita la ilustración de revistas y libros, el diseño de moda, la decoración y la docencia del arte, pero también el muralismo y la escenografía, la pintura y el grabado.

Aunque compartieron la misma causa, estas artistas tuvieron trayectorias muy diversas que conformaron diferentes maneras de ver el exilio, la familia, el arte y, en definitiva, la vida.

Su autora, Carmen Gaitán Salinas, es doctora en Historia Contemporánea por la UCM, con Mención Doctor Europeo y Premio Extraordinario de Doctorado. Además se tituló en el Máster de Historia del Arte Contemporáneo y Cultura Visual (UCM, UAM y MNCARS) y en el Máster en Desarrollos Sociales de la Cultura Artística (UMA).

martes, 23 de abril de 2019

#hemeroteca #teatro #memoria | María Lejárraga, la autora de éxito que escribía las obras que firmaba su marido

IMagen: El Diario / Ensayo de 'Firmado Lejárraga'
María Lejárraga, la autora de éxito que escribía las obras que firmaba su marido.
El Centro Dramático Nacional estrena una pieza de Vanessa Montfort sobre una de las escritoras españolas más importantes y desconocidas del siglo XX. Eclipsada por la sombra de su marido, el director Gregorio Martínez Sierra, la prolífica autora de ‘Canción de cuna’ simboliza la discriminación de las mujeres en la cultura. "He querido aportar mi perspectiva de ella, no sólo como mujer sino también como dramaturga. He mirado a María Lejárraga de autora a autora", señala Montfort.
Miguel Ángel Villena | El Diario, 2019-04-23
https://www.eldiario.es/cultura/teatro/Maria-Lejarraga-autora-escribia-firmaba_0_891361099.html

La desconocida para el gran público María Lejárraga (La Rioja, 1874-Buenos Aires, 1974) fue sin duda la dramaturga española más prolífica de todos los tiempos y una de las mujeres más sobresalientes de la cultura española del siglo XX. Pero lamentablemente la gente no supo de su talla ni de su maestría hasta que se confirmó, en fechas bastante recientes, que la autora de ‘Canción de cuna’, del libreto de ‘El amor brujo’ o de docenas de obras teatrales y de libretos musicales había escrito en realidad esas piezas que firmó su marido, el director y productor teatral Gregorio Martínez Sierra.

Descubierto poco a poco el fraude literario, la inmensa figura de Lejárraga se ha ido abriendo paso en la historia cultural, pero restaba que la fascinante vida de la dramaturga subiera a escena. Por ello, el Centro Dramático Nacional (CDN) encargó a la escritora Vanessa Montfort (Barcelona, 1975) ‘Firmado Lejárraga’, una pieza que se ha estrenado este 23 de abril en el teatro Valle Inclán, de Madrid.

En un descanso de los ensayos de la obra, Montfort no vacila al afirmar, en charla con eldiario_es, que nunca se había encontrado con un personaje tan fascinante como la escritora y política feminista María Lejárraga. "Soy consciente", comenta la dramaturga y también novelista, "que el legado de ella permite que mi nombre aparezca hoy en un cartel del CDN. Por ello, el equipo que ha estrenado ‘Firmado Lejárraga’ ha querido que el apellido de esta autora aún sumergido, fuera visible desde el mismo título".

Nacida en una familia acomodada y liberal que le facilitó una educación de élite para una mujer de fines del XIX y principios del XX, Lejárraga comenzó a destacar desde muy joven. A partir de su matrimonio con el director, escritor y productor teatral Gregorio Martínez Sierra, la pareja se convierte en un tándem de éxito, en una marca cultural cuyas obras triunfan en los escenarios y renuevan el panorama teatral con las nuevas corrientes modernistas.

En el ambiente de las élites culturales del primer tercio del XX, el matrimonio entabla amistades y relaciones profesionales con la flor y nata del teatro, de la música y de la literatura de la época como los músicos Manuel de Falla y Joaquín Turina o los escritores Juan Ramón Jiménez o Federico García Lorca. Pero María siempre aparece públicamente a la sombra de su marido porque escribe en la intimidad de su domicilio las obras, libretos o cuentos que firma Martínez Sierra.

"Hoy en día", sostiene Montfort, "ya no cabe ninguna duda de que ella era la autora y él quien dirigía y producía las obras. Es cierto que resultó una fructífera colaboración, pero autor es quien escribe y nadie más. Está también descartado por los investigadores que escribieran a cuatro manos como hicieron en el teatro los hermanos Álvarez Quintero".

La dramaturga y narradora catalana, que acaba de publicar la novela ‘El sueño de la crisálida’ (Plaza&Janés), ha reunido una amplísima documentación, ha hablado con familiares de Lejárraga y ha entrevistado a historiadores, como Patricia W. O'Connor, expertos en la autora de ‘Canción de cuna’, una obra muy famosa que ha sido llevada al cine en varias ocasiones.

Además, Montfort se ha servido de la autobiografía de la dramaturga, ‘Gregorio y yo, medio siglo de colaboración’, que sorprendentemente no fue publicada en España hasta el año 2000 y donde se desvela la verdadera autoría. Para responder a la incógnita de si María Lejárraga fue autora, coautora o una colaboradora ocasional de su marido, el montaje del CDN sitúa en escena a cuatro investigadores que representan las distintas posturas de quienes la estudian y cuyos personajes se desdoblan también en Falla, Turina, Juan Ramón Jiménez o el propio Martínez Sierra. Todos ellos en contraste con el fantasma de la mismísima María Lejárraga en una fantasía metateatral que permite los saltos entre el presente y el pasado en un espacio escénico formado por un despacho-biblioteca repleto de libros, documentos, muebles y objetos personales del matrimonio.

Más allá de las asombrosas peripecias vitales de una escritora que llegó a centenaria, ‘Firmado Lejárraga’ supone un viaje por la situación de las mujeres en nuestro país. Fundadora de instituciones clave en el progreso de las mujeres como el Lyceum Club en los años veinte, María Lejárraga se implicó en la política y en el feminismo a partir de la instauración de la República, ya separada de su marido, hasta el punto de que se afilió al PSOE y fue elegida diputada por Granada en 1933.

El comienzo de la Guerra Civil la sorprendió en el extranjero y el Gobierno republicano la nombró para cargos diplomáticos en Suiza. A partir del final de la contienda, Lejárraga marchó camino del exilio en Francia, México, Estados Unidos y finalmente Argentina, donde falleció en 1974.

Durante la Guerra Civil y los años cuarenta, la escritora cesó en su actividad literaria que retomaría en los cincuenta con dos relatos autobiográficos, el citado ‘Gregorio y yo’ y ‘Una mujer por los caminos de España’, ya firmados con su nombre.

Entretanto, su marido había fallecido en Madrid en 1947 tras años de convivencia con la actriz Catalina Bárcena, con la que tuvo una hija. "Nunca antes", explica Vanessa Montfort, "he escrito una obra teatral en la que fuera tan importante construir el contexto del personaje".

Los tres exilios de Lejárraga
"Al feminismo actual podría parecerle contradictorio el discurso político y de igualdad de Lejárraga con la forma en que vivió. Ahora bien, hay que situarse en aquella época y ni he querido ocultar las contradicciones de la escritora ni tampoco demonizar al marido, que fue un excelente productor teatral, en juicios maniqueos. Como siempre ocurre hay más preguntas que respuestas", añade la dramaturga.

En cualquier caso, ‘Firmado Lejárraga’ supone la primera obra de ficción sobre aquella escritora en un montaje que ha sido dirigido por Miguel Ángel Lamata e interpretado por Cristina Gallego, Eduardo Noriega, Jorge Usón, Alfredo Noval y Gerald Fillmore, que permanecerá en cartel entre el 23 de abril y el 5 de mayo en Madrid con la posibilidad de una gira posterior.

A la hora de preguntarle a Vanessa Montfort por una palabra que defina la intensa y agitada vida de su personaje no duda en señalar la de exilio. "La autora", señala su contemporánea colega, "vivió tres exilios. El emocional en Niza, adonde se retira para huir de los rumores sobre la crisis de su matrimonio; el de la guerra que la obliga a recalar en varios países hasta que se asienta en Argentina y mientras sus libros y su firma son prohibidos en España; y, por último, el exilio de la memoria, ese limbo que tanto me interesaba y en el que ha permanecido injustamente hasta ahora. Pero creo que María Lejárraga ha vuelto por fin para quedarse".

miércoles, 1 de agosto de 2018

#hemeroteca #feminismo | Sükran Moral · Artista feminista turca: “La sociedad patriarcal detesta a las mujeres que se rebelan”

Imagen: ctxt / Sükran Moral
Sükran Moral · Artista feminista turca: “La sociedad patriarcal detesta a las mujeres que se rebelan”.
Lola Fernández | ctxt, 2018-08-01
https://ctxt.es/es/20180801/Politica/20732/Sukran-Moral-feminismo-Turquia-activismo-arte.htm

Sükran Moral (Temre, 1962) es probablemente la artista turca más controvertida y popular de su generación, el equivalente a una Yoko Ono o una Marina Abramovic del Este, con obra presente en el British Museum, el V&A o el Istanbul Art Museum. El museo mallorquín Els Baluard exhibe desde el 12 de julio algunas de sus obras más potentes, entre ellas ‘Hamán’ (1997), su incursión en el territorio vedado de los baños turcos masculinos, convertida hoy una de las piezas más influyentes del arte contemporáneo. Moral se enfrentó a la autoridad prácticamente desde siempre, pues su padre le negó la educación y tuvo que estudiar a escondidas. Su trabajo continúa esa rebeldía: hace jirones de las violentas estructuras de poder que relegan a las mujeres, los niños, los locos, los migrantes y a todos los etiquetados como “otros” a ciudadanos de segunda. De hecho, es la primera artista que ha posado como el Cristo crucificado en la historia del arte (en ‘The Artist’, 1994), la primera que ha entrado en un hamán y la primera que ha utilizado un prostíbulo como espacio para el arte (en ‘Bordello’, realizada en 1997, se ofreció a los clientes semidesnuda y con un cartel que ponía ‘En venta’).

P. Ha trabajado desde siempre sobre la relación entre mujeres, violencia y poder. ¿Por qué?
R. Son factores que siempre han estado entrelazados en las historias que me interesan. Sobre todo, aquellas en las que las mujeres son reprimidas por el patriarcado. Yo misma fui objeto de violencia, primero por parte mi familia y, más tarde, de la sociedad, por eso revelar la hipocresía de la violencia contra las mujeres ha formado siempre parte de mi trabajo. En 1994, la acción ‘Matrimonio con tres’ se preguntaba por qué la poligamia es una prerrogativa masculina. En 2009 mostré una vagina menstruando y fue un escándalo: nuestra tradición aún permite abofetear a las niñas cuando tienen su primera regla.

P. Una serie de televisión turca, ‘Fatmagül’ –que está alcanzando audiencias notables en un canal español– cuenta la historia de superación de una joven que sufre una violación grupal. En España, la violación, más aún la grupal, ha estado hasta hace poco fuera de la discusión pública y, más aún, de la representación en la ficción.
R. La verdad es que no he visto la serie: no veo la televisión desde hace 18 años. Pero creo que es una adaptación de una película de 1986 titulada ‘¿Cuál es el crimen de Fatmagül?’ Una película hermosa que en su momento fue muy polémica. Me sorprende que la cuestión de las violaciones no esté más presente en el debate público español, que no se discuta seria y abiertamente. No confío demasiado en que la televisión pueda iniciar ningún tipo de conversación útil en este sentido... De hecho, en 2016 el gobierno turco presentó una proposición de ley por la cual cualquier violador que hubiera abusado de menores podría ser perdonado si se casaba con su víctima. Fue horrible. Menos mal que las mujeres y las feministas nos opusimos vehementemente y no se aprobó.

P. ¿Cómo ha cambiado la situación de las mujeres turcas en estos últimos años del Gobierno de Erdogan?
R. Siempre he insistido en que la situación de las mujeres empeora sin cesar y lo he demostrado en mis trabajos, pero nadie me ha creído. El número de mujeres que son asesinadas aumenta cada año: hemos pasado de 237 muertas en 2013, a 409 el año pasado. Somos el segundo país de Europa con mayor número de niñas casadas. A lo largo del actual gobierno, la posición de las mujeres ha ido deteriorándose: empezaron exigiendo a las mujeres que se cubrieran la cabeza en el espacio público; luego comenzaron a entrometerse con lo que llevaban puesto, si se reían o cuántos niños tendrían que tener. En los mítines, gritan que las mujeres que trabajan no pueden ser buenas madres.

P. ¿Alguna vez se ha sentido amenazada o en peligro por denunciar esta situación? ¿No teme ser encarcelada?
R. A veces, los valores que están en juego son más importantes que la propia supervivencia. Uno de esos valores es la libertad o la imposibilidad de vivir según las propias convicciones. La sociedad patriarcal detesta a las mujeres que se rebelan y trata de eliminarlas de lo social, pero un artista no debería tener en cuenta esta circunstancia. Mi cárcel es no poder llevar adelante mis proyectos. Mi prisión es la censura.

P. ¿A qué obstáculos se enfrenta ahora mismo a la hora de financiar y exhibir sus obras?
R. Tengo dificultades constantes tanto para exhibir como para vender mi trabajo. La censura ha aumentado considerablemente. Por eso hice público mi manifiesto ‘Hit and Run’, que consistió en una serie de performances en varias plazas y lugares públicos inesperados. Por ejemplo, en 2014 salí al balcón de una habitación de hotel en la zona histórica de Diyarbakir vestida de Hitler y estuve vociferando desde allí durante 15 minutos. Dicen que fue la primera performance artística que se realizó en la ciudad.

P. En la edición de 2016 de la Feria de Arte Contemporáneo de Estambul realizó también la performance Hit and Run My Heart, en la que clava en una pared blanca nueve enormes corazones de animal como protesta contra la censura, la represión y el miedo. El momento era delicado, dada la represión gubernamental que se desató tras el intento de golpe de Estado de julio de 2016 y que aún continúa...
R. Sí, cuando realicé esa performance aún se escuchaban las bombas por todo el país. Los periodistas siempre me preguntáis si tengo o no tengo miedo... Es una emoción humana inevitable, pero mis convicciones y el compromiso con mi obra artística son más fuertes que el miedo y más fuerte que todo. Es como un embrujo.

P. En 2010 tuvo que huir a Italia...
R. Sí, tuve que refugiarme en Roma debido a las amenazas de muerte y linchamiento que recibí por “Amemus” [una acción celebrada en la sala del teatro Casa del Arte en Estambul en la que simulaba una relación lésbica. Paradójicamente, Turquía es uno de los países que lideran el consumo de pornografía en el mundo]. Aquellas amenazas completaron, de alguna manera, mi performance. Este sistema dominado por hombres no puede ser más vulgar: ignora los abusos sexuales contra los niños, pero atacan las obras artísticas. Hasta ahí llega la hipocresía de su ética. He vivido ilegalmente en Italia durante años...

P. ¿Qué siente cuando vuelve a Turquía y observa lo que está ocurriendo?
R. Me cuesta describir mis sentimientos... Siempre he vivido en un exilio, yendo de un lugar a otro a veces debido a mi trabajo y otras por necesidad. Y llevo conmigo mis decepciones.

P. El pasado marzo, a pesar de la constante amenaza de represión policial, pudimos contemplar a miles de mujeres y personas de la comunidad LGTBI manifestándose en Estambul. ¿Qué situación viven los y las activistas feministas?
R. Las personas LGTBI están viviendo momentos muy difíciles. Al Estado le encanta la fórmula de fabricar “otros”, dividir y conquistar al otro. Pero esto no puede durar mucho más. Etiquetar como terroristas a las personas que no les gustan no les hace más creíbles, al contrario. Las feministas y los defensores de los derechos de las mujeres han luchado desde siempre en mi país y continuarán luchando.

P. Estamos asistiendo en no pocos lugares del mundo a una estrecha alianza entre discursos religiosos y/o populistas y neoliberalismo. ¿Cómo podemos disolver el factor emocional, nacionalista, religioso, populista que tanto facilita el desmantelamiento de lo que es de todos?
R. No parece que haya demasiada gente en Occidente que esté pensando esta cuestión. Neoliberalismo y populismo están por todas partes. El ser humano es una criatura desesperada que trata elevarse sobre sí mismo a través de sueños ventajistas. Necesitamos educación e idealismo. Porque se confunde la sinceridad con el cinismo. Ver a tantos niños muriendo en televisión ha corrompido a la gente. Los dirigentes de mi país mezclan racismo, religión y política para gobernar. Si las personas estuvieran más familiarizadas con la filosofía, no rabiarían contra los refugiados sino contra los Estados que provocaron la guerra en los países de los que aquellos huyen. Pero la ignorancia es enorme. Luchar contra la autoridad en estas condiciones requiere muchas agallas.

P. Desde esa lucha, ¿en qué lugar queda Europa? ¿Hemos ayudado de la más mínima manera?
R. No creo en la palabra ayuda. Especialmente entre países. No creo que mujeres que llevan joyas ayuden a los niños de África. Si no hubiéramos estado comprando sus preciados recursos naturales, esos niños no estarían muriéndose de hambre. No hay ayuda posible, solo mentiras. La relación de explotación es beneficiosa.

P. ¿Qué obras suyas podremos ver en la exposición que prepara Es Baluard?
R. Cuatro, dos de ellas, ‘Hamam’ y ‘Bordello’, datan de 1997. Mi objetivo con ‘Bordello’ fue mostrar la Estambul subterránea, la ciudad que se encuentra en gran parte en manos de una cultura de la masculinidad dominante. Por ejemplo, los prostíbulos que se abrieron durante la época otomana y que se han convertido en un elemento más de la literatura y el cine turco. Lugares donde los mismos hombres que esperan de las mujeres que sean vírgenes, compran el tiempo de las que están esclavizadas. Fui la primera y sigo siendo la única artista que ha realizado una performance en un prostíbulo. Mi objetivo no solo pasaba por mostrar cómo los hombres compran a las mujeres, sino además transformar el prostíbulo en museo de arte contemporáneo y viceversa. Intercambiar sus papeles. Me gusta enfrentarme a los tabúes rajando su estómago con una cuchilla antes de conquistarlos.

[En junio de 2013, durante las protestas que impidieron al gobierno de Erdogan arrasar el parque de Gezi para construir un centro comercial, Moral decidió recurrir a un 'topos' clásico de la performance: cortarse con una cuchilla. Grabó una A de anarquía justamente en su ombligo, “el lugar donde se fabrican los prejuicios”].

Lola Fernández es investigadora doctoral en medios, mediaciones y feminismo de la Universidad de Oviedo.

jueves, 23 de noviembre de 2017

#hemeroteca #memoria | Carlos Arniches y Martín Domínguez, los arquitectos borrados por el franquismo

Imagen: El País / Hipódromo de la Zarzuela, Madrid
Los arquitectos borrados por el franquismo.
La Fundación ICO homenajea a Carlos Arniches y Martín Domínguez.
Abraham Rivera | El País, 2017-11-23
https://elpais.com/ccaa/2017/11/23/madrid/1511461473_253713.html

Son prácticamente desconocidos, invisibles, más allá de los círculos académicos más especializados. Y, sin embargo, han estado vinculados a algunas de las obras más importantes de España y Cuba. Carlos Arniches y Martín Domínguez formaron en la primera mitad del siglo XX una de las asociaciones de arquitectos más fructíferas y creativas de nuestro país, pero tras 1936 fueron represaliados por Franco. “La causa de su olvido fue la Guerra Civil y que no se posicionaron con el bando ganador. Ellos eran demócratas y no tenían una orientación política muy acusada. No empuñaron las armas, pero trabajaron para la República”, apunta Gonzalo Doval, responsable del Área de Arte de la Fundación ICO. El museo de esta institución (Zorrilla, 3) es el encargado de corregir ese olvido y recuperar su memoria en la exposición ‘Arniches y Domínguez. La arquitectura y la vida’.

Los dos arquitectos trabajaron juntos entre 1924 y 1936. Doce años en los que realizaron el Hipódromo de la Zarzuela, el Instituto-Escuela (actual Ramiro de Maeztu), el Parvulario de la Colina de los Chopos y el auditórium de la Residencia de Estudiantes (hoy destruido). Estaban íntimamente ligados a la actividad cultural, investigadora y científica de aquellos años, aunque sus proyectos conjuntos fueron más allá.

Sobre la autoría del Hipódromo, una construcción en la que colaboró el ingeniero Eduardo Torroja, Martín Domínguez Ruz, comisario de la muestra, junto a Pablo Rabasco, e hijo de uno de los arquitectos, apuntaba recientemente: “El régimen franquista quiso borrar el nombre de dos liberales, Arniches y Domínguez, de la autoría del Hipódromo. Y como no podían hacerlo porque era un conjunto que ganaron en un concurso, se les termino atribuyendo la autoría de las tribunas”. Hoy el museo del Hipódromo lleva el nombre de Eduardo Torroja.

La exposición, que puede visitarse hasta el 21 de enero, repasa la vida y obra de estos dos profesionales a través de 300 piezas recogidas en los diferentes lugares donde trabajaron. Martín Domínguez tuvo que huir a Cuba y asociarse con otros arquitectos de allí, al no serle reconocido su título. Eso no fue problema para que su firma esté en algunas de las edificaciones emblemáticas de la isla como el Edificio Radiocentro, el primero multinacional de La Habana, o el rascacielos FOCSA, uno de los principales logros de la historia de la arquitectura cubana.

“La vida de Martín Domínguez parece la vida de un aventurero, primero tiene que escapar de España al correr su vida peligro y cuando triunfa la revolución en Cuba tiene que volver a huir a Estados Unidos, donde se dedica a la docencia en la prestigiosa Universidad de Cornell”, puntualiza Doval. “Huye de una dictadura de derechas y de una dictadura de izquierdas. Es una cosa un poco increíble. Pese a los avatares de su vida, desarrollo en cada uno de los lugares donde residió una carrera excepcional”.

Arniches no tuvo mejor suerte. “El exilio es algo muy difícil de entender para alguien que no lo haya vivido, y hay muchos tipos. El de Arniches fue especialmente pernicioso, fue un exilio interior. Fue un exiliado dentro de su propia tierra; sin haberse ido”, comenta Domínguez Ruz para explicar su escasa producción tras la contienda. Ahora los dos pueden ver reconocido ese vacío mediante una muestra que pone en valor su brillante aportación a la historia de la arquitectura del siglo XX.

martes, 24 de octubre de 2017

#libros #memoria | Mirador de Velintonia : de un exilio a otros (1970-1982)

Mirador de Velintonia : de un exilio a otros (1970-1982) / Fernando Delgado.
Sevilla : Fundación José Manuel Lara, 2017 [10-24].
240 p.
ISBN 9788415673712 / 20 €

/ ES / ENS
/ Exilio / Exilio intelectual / Exilio interior / Franquismo / Homosexualidad / Memoria histórica / Vicente Aleixandre / Vida intelectual

Construido a partir de sus recuerdos como periodista, el nuevo libro de Fernando Delgado tiene mucho de memoria personal, aunque se centra sobre todo en los otros y en particular en los exiliados de fuera o de dentro –los habitantes del llamado exilio interior y su círculo de amigos– que fueron reintegrados a la vida colectiva a lo largo de la década de los setenta, entre el tardofranquismo y los inicios de la democracia. Con la mirada, dice el autor, de un “cronista de cercanía” que tuvo el privilegio de tratarlos o de conversar con ellos en aquellos años inaugurales, Delgado traza sus retratos y recuenta sus palabras, en un relato articulado en torno a la figura de Vicente Aleixandre que desde su ya mítica residencia de Velintonia tejió una vasta red de afinidades. Emociones, impresiones, gratitudes o desafectos pasan por estas páginas donde comparecen nombres fundamentales de la España peregrina como Francisco Ayala, Max Aub, Rosa Chacel, Rafael Alberti, Manuel Andújar, Juan Marichal, Tomás Segovia o Ramón Gaya, junto a otros como Gil-Albert, Pérez Minik, Cano, Bousoño, Aranguren, Gullón, Nieva o García Baena que reflejan, en sus evocaciones o anhelos de entonces, el nuevo aire de la época.

#hemeroteca #franquismo #memoria | Fernando Delgado escribe sobre el exilio "coordinado" por Vicente Aleixandre

Imagen: El Diario / Fernando Delgado
Fernando Delgado escribe sobre el exilio "coordinado" por Vicente Aleixandre.
EFE | El Diario, 2017-10-24
http://www.eldiario.es/cultura/Fernando-Delgado-coordinado-Vicente-Aleixandre_0_700630699.html

Fernando Delgado "recrea un tiempo irrepetible" en "Mirador de Velintonia", un libro sobre los valores del exilio con testimonios de quienes lo vivieron, articulados en torno a la figura y la casa de Vicente Aleixandre, aunque, ha recalcado en la presentación, esta "no es" una biografía del poeta.

"Mirador de Velintonia. De un exilio a otros (1970-1982)", editado por la Fundación José Manuel Lara, retrata a nombres fundamentales como Francisco Ayala, Max Aub, Rosa Chacel, Rafael Alberti o Juan Marichal, todos ellos reunidos en sus páginas en torno a la casa madrileña de Aleixandre, un lugar de "encuentro" intelectual.

"Yo quería hacer un libro sobre el exilio con gente del exilio, y eso está ahí. Ahora me parece que va a ser inevitable que parezca un libro sobre Vicente Aleixandre y me fastidiaría que alguien pensara que yo he intentado hacer la biografía que no se ha hecho porque no lo he intentado ni lo voy a intentar", ha recalcado el escritor.

Delgado (Santa Cruz de Tenerife, 1947) fue amigo íntimo del ganador del premio nobel de literatura en 1977, alguien que era "muy prudente" con su intimidad -"sobre todo, con su homosexualidad", apunta el escritor- y, por ello, él "jamás haría una biografía de Vicente Aleixandre.

Aunque Aleixandre (1898-1984) es el hilo conductor del relato y su domicilio en la madrileña calle Velintonia el refugio intelectual para los exiliados en el tardofranquismo, no es el protagonista de "Mirador de Velintonia", un lugar que para Delgado, cuando se trasladó a vivir a Madrid, se convirtió en una "obsesión" para él.

Construido a partir de recuerdos y notas de esos años, el nuevo libro de Delgado se centra sobre todo en los otros y en particular en los exilios de fuera y de dentro -los habitantes del llamado exilio interior y su círculo de amigos-, que fueron reintegrados a la vida colectivo durante la década de los 60.

Delgado, que tuvo el privilegio de codearse con aquellos intelectuales, traza sus retratos y recuenta sus palabras, en un relato que concluye con la última entrevista que el periodista le hizo a Aleixandre para el diario El País, el año 1982.

"La historia y la memoria histórica es una fuente fundamental de conocimiento", ha asegurado Delgado, quien también retrata en el libro a figuras como Gil-Albert, Pérez Minik, Cano, Bousoño, Aranguren, Gullón, Nieva o García Baena para reflejar, en sus evocaciones o anhelos de entonces, el nuevo aire de la época.