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domingo, 18 de junio de 2023

#hemeroteca #lgtbi #lgtbifobia | Gabriel J. Martín: "España no es homófoba, es uno de los mejores países para las personas LGTB"

El Español / Gabriel J. Martín //

Gabriel J. Martín: "España no es homófoba, es uno de los mejores países para las personas LGTB"
Juan Rodríguez de Rivera | El Español, 2023-06-18

https://www.elespanol.com/ciencia/salud/20230618/gabriel-martin-espana-no-homofoba-personas-lgtb/771923233_0.html

El Día Internacional del Orgullo LGTB, que se celebra en apenas dos semanas, recuerda unos disturbios que tuvieron lugar en 1969 en la ciudad de Nueva York. Por aquel entonces, las redadas contra los bares de ambiente LGTB estaban a la orden del día en Estados Unidos y, precisamente, una que se produjo en el Stonewall prendió la mecha de lo que acabó siendo una protesta contra la policía que duró seis días. Esta fecha se ha marcado como el inicio de la lucha por los derechos de este colectivo, que todavía en la actualidad sigue en marcha.

El impacto de Stonewall llegó pocos años después a las asociaciones médicas. Por increíble que pueda parecernos ahora, desde el año 1952 la Asociación Estadounidense de Psiquiatría (APA, por sus siglas en inglés) consideraba la homosexualidad como una "alteración sociopática de la personalidad" y en 1968 pasó a definirla como una "desviación sexual". Tal y como explican en El Orden Mundial, el movimiento LGTB inspirado desde Stonewall consiguió hacerse oír en la convención anual de la APA en los siguientes años y, por fin, el 15 de diciembre de 1973 este organismo retiró la homosexualidad de su ‘Manual diagnóstico y estadístico de trastornos mentales’.

"A partir de ahí, se empieza a decir que las personas homosexuales no pueden cambiar su orientación sexual y es imposible cambiar la identidad de género de una persona. Por tanto, lo único que se puede hacer por estos pacientes es que se afirmen en esto que sienten", explica Gabriel J. Martín, psicólogo especializado en terapia afirmativa gay. Este abordaje nace entonces cuyo objetivo es "prevenir, analizar y aliviar el impacto del prejuicio y la opresión externa e interna lgtbfóbica", según describe el Colegio Oficial de la Psicología de Madrid (COP).

El problema del entorno
Martín cuenta que comenzó en esta especialidad hace 15 años y que, por aquel entonces, no era muy popular. Ahora, sin embargo, las cosas han cambiado: "Cada año se forman muchos profesionales nuevos. Hacemos formaciones en instituciones como el COP y todos los años salen entre 15 y 20 nuevos psicólogos que aprenden a realizar esta terapia para todo el colectivo LGTB", afirma. Aunque explica que cada persona que llega a consulta es un mundo, el trabajo en consulta consiste en toda una reestructuración con el fin de recordar a los pacientes que son valiosos.

"A las personas LGTB no les pasa nada; es su entorno el que hace que piensen que les pasa algo", reivindica Martín. "La lgtbfobia tiene un impacto tremendo en las personas y esta terapia trata de darles herramientas para sanar el estigma y para que puedan superar las agresiones. También se pueden tratar cuestiones más frecuentes en otros colectivos, como la vida en pareja". ¿Considera este psicólogo especializado que nuestro país es homófobo? "No, España no es homófoba y, de hecho, es uno de los mejores países para esta comunidad".

De hecho, Martín explica que uno de los principales objetivos de la terapia afirmativa gay es la aceptación de la condición LGTB y que, "afortunadamente, a no ser que vengas de un entorno como el de los Legionarios de Cristo, la gente en España se acepta". Según explica el experto, el problema reside en que las personas que sí son homófobas hacen mucho daño: "La reivindicación del Orgullo LGTB es necesaria, pero no sólo desde el punto de vista de la psicología, sino desde todos los puntos de vista: se sigue agrediendo verbalmente a estas personas".
Salud mental LGTB

Martín denuncia que a día de hoy se siguen reduciendo la lucha de este colectivo a la de los hombres gays y cisgénero —es decir, que se identifican con el género asignado al nacer—. "Las lesbianas se enfrentan a mucho machismo, todavía no se han prohibido las cirugías genitales infantiles en las personas intersexuales y el colectivo trans es uno de los más castigados a día de hoy. Se están observando muchos bulos contra la comunidad trans que son un calco de los mensajes de transfobia de la extrema derecha de Estados Unidos y Reino Unido", comenta el experto.

Con respecto a este último colectivo, el año pasado se publicó un artículo canadiense que concluyó que "el riesgo de las ideaciones suicidas es cinco veces mayor en adolescentes que no se sienten identificados con su sexo biológico que en los cisheterosexuales, y que el intento de suicidio es hasta 7,6 veces mayor", como se recoge en este artículo de El Español. "Las mujeres trans son quienes se encuentran situaciones más adversas actualmente: tienen problemas enormes para encontrar trabajo, el entorno te rechaza, pues ¿cómo no va a haber cifras altas de suicidio?", advierte Martín.

En este sentido, Gabriel J. Martín defiende que la Ley Trans ha sido "una buena ley" y que ha recibido críticas muy duras de gente que no la ha entendido: "Hay mensajes de partidos políticos que están legitimando las creencias de personas lgtbfóbicas. Estados Unidos es, ahora mismo, una sociedad fallida y espero que no copiemos sus errores; muchas de las problemáticas contra el colectivo LGTB son un calco de las de este país, que han ido penetrando". La ley Don’t Say Gay, que prohíbe los temas LGTB en las aulas, o la prohibición de ciertos espectáculos de drag queens son algunos de los textos más polémicos en el país americano contra el colectivo. 

Crear una comunidad
"Cuando creces sin referentes, pensando que no hay nadie como tú, que eres una anomalía, sientes soledad. Pero no existe nada en ti equivocado. Tú piensa en una criatura en esta situación: no es feliz, tiene miedo", explica Martín quien, además, recuerda que las personas LGTB lo son desde que nacen. En este sentido, este psicólogo ha conseguido reunir una comunidad alrededor de sus redes sociales —en YouTube cuenta con más de 83.400 suscriptores y en Instagram, con casi 50.000— y ha escrito varios libros sobre psicología y también sexualidad para personas LGTB.

Precisamente, Martín ha estado recientemente firmando ejemplares de sus libros en la Feria del Libro de Madrid: "Es una experiencia muy bonita, el contacto con el público es maravilloso y me paran para decirme que siga trabajando en ello". En sus vídeos de YouTube hay espacio para la salud física y mental de las personas LGTB, pero también para hablar sobre los códigos de esta comunidad que dice "es muy diversa: están los que salen de fiesta y también a los que les gustan los juegos de mesa o pasear por la montaña".

Por último, Martín pide un deseo para el Orgullo que llega en unos días con la vista puesta en las próximas elecciones del 23 de julio: "Que la salud mental de las personas LGTB no dependa del color político que llegue al Gobierno".

jueves, 14 de octubre de 2021

#hemeroteca #lgtbifobia #ideologiadeodio | Los libros LGTBI de la discordia: "Bienaventurados los bienfollados porque traerán la paz a este mundo"

El Mundo / Bruno Bimbi con su libro 'El fin del armario' //

Los libros LGTBI de la discordia: "Bienaventurados los bienfollados porque traerán la paz a este mundo".

Así son los dos libros más polémicos de los 32 de temática LGTBI «secuestrados» por la Justicia y disponibles aún en los institutos públicos de Castellón. 'El fin del armario', de Bruno Bimbi, y 'Gay Sex', Gabriel J. Martín, son los más 'señalados' por la fundación Abogados Cristianos, que pidió la retirada de estos libros de los centros de Secundaria.
Marina Ronda | El Mundo, 2021-10-14
https://www.elmundo.es/comunidad-valenciana/castellon/2021/10/24/61743a22fdddffde578b45b4.html 

«¿A que no conoces a nadie bien follado y con mala leche? Las personas que disfrutan de su sexualidad tienen un carácter diferente».

Con estas palabras inicia el psicólogo y escritor gaditano Gabriel J. Martín su libro 'Gay Sex: manual sobre sexualidad y autoestima erótica para hombres homosexuales'. La obra, escrita en un lenguaje explícito y contundente, gráfico y coloquial («Te he escrito este libro para mandar los prejuicios a la mierda y convertirnos, todos, en unos felices maricones bienfollados») es uno de los 32 libros sobre temática LGTBI «secuestrados» por la justicia y que tantas ampollas está levantando entre el sector más conservador de la sociedad.

Sin cuestionar el contenido en sí (los libros están disponibles en cualquier librería e incluso en las bibliotecas públicas), la cuestión que tienen que resolver los tribunales es si resulta conveniente que formen parte de las bibliotecas de los institutos públicos de Castellón, al alcance de cualquier alumno a partir de 12 años.

Religión y sexo, sexo homosexual. La polémica está servida.

Para la fundación Abogados Cristianos, estos libros vulneran «varios derechos fundamentales» como la «libertad ideológica y de culto». El contenido, dicen, «hace una estereotipación negativa del hecho religioso, incitando al odio contra la religión y sus fieles». Y, por si no fuese suficiente, ven en la donación por parte del Ayuntamiento de Castellón un delito de «provocación sexual e incitación a la práctica sexual a menores de 16 años».

La polémica está servida. Pero, ¿qué dicen estos libros?

Para averiguarlo, este periódico ha accedido al contenido de dos de los más destacados por Abogados Cristianos. Son citas de sus páginas las que la fundación ha utilizado en su denuncia ante el Juzgado de lo Contenicioso-Administrativo número 1 de Castellón.

Se trata de la guía de sexo homosexual de Gabriel J. Martín anteriormente mencionada, uno de los libros de la colección del autor, que incluye otros títulos como 'Quiérete mucho, maricón', 'Gaynteligencia emocional' o 'El ciclo del amor marica'.

El segundo es 'El fin del armario: lesbianas, gays, bisexuales y trans en el siglo XXI', del escritor, periodista y activista argentino Bruno Bimbi.

Del primero, ya hemos comentado que utiliza un lenguaje directo, en primera persona y apelando continuamente al lector («maricón»).

Distribuido en varias secciones, la obra aborda desde conceptos como sexualidad y la «naturaleza sexuada del ser humano», los prejuicios sobre el sexo («Que la lectura de este libro sirva para animarte a abogar por una sexualidad libre de los discursos de los meapilas») y la autoestima erótica.

La respuesta corporal y fisiológica ante el sexo («Conoce el cuerpo con el que follas») es uno de los capítulos elegidos por Abogados Cristianos para justificar la petición judicial para que se retiren los libros de las estanterías de los centros de Secundaria, poniendo el foco en las páginas que hacen referencia al chemsex.

¿Qué es el chemsex? El autor nos introduce un poco en el asunto antes de resolver la incógnita:«Es un problema dentro de la comunidad gay. Pero tanto el chemsex como las prácticas menos estándares tienen una presencia bastante más marginal de lo que los medios sensacionalistas quieren hacernos creer».

En pocas palabras, el chemsex es «follar habiendo consumido drogas». Pero cuidado, no es tan simple:«No es solo sexo gay con drogas, sino sexo gay con determinadas drogas en entornos donde la gente se relaciona sobre todo mediante aplicaciones online». Por lo tanto, y de he aquí una de las frases que Abogados Cristianos ha difundido para respaldar su postura:«Si estás follando con tres gintónics encima, una raya de coca y compartís un porro, eso no es el chemsex, eso es una fiesta de toda la vida en la que acabáis echando un polvo».

¿Queda claro?

Y todo esta información antes de llegar al capítulo «Follando que es gerundio», con pelos y señales.

Como un manual de Ikea del sexo, J. Martín no deja en el aire ni un solo detalle y explica cómo actuar, paso a paso, para ser un «bienfollado» deteniéndose con todo lujo de detalles en cada paso del acto sexual, incluso usa un lenguaje propio de literatura pornográfica: «Con todo el morbo del que seas capaz, dile que estás a punto de entrar dentro de él y, cuando te diga que lo está deseando, introduce tu capullo y quédate quieto».

La polémica está servida.

Esta forma de comunicación queda lejos del lenguaje que Bruno Bimbi, autor de 'El fin del armario', utiliza en su obra. Un libro periodístico, que registra las propias experiencias del escritor y de otras personas homosexuales que ha conocido alrededor del mundo. Pero también documenta la historia del colectivo LGTBI («El camino de la vergüenza al orgullo»), hace un repaso por mucha de la todavía vigente legislación homofóbica de países africanos, de Oriente Medio, Asia e incluso Europa;relata algunos de los peores crímenes homófobos que se han cometido en los últimos años, resaltando las estadísticas de los asesinatos de personas homosexuales que se perpetúan casi a diario en países como Brasil.

Siempre haciendo alusión a una extensa bibliografía y con un lenguaje formal que solo se abandona para dejar escapar el dolor del colectivo en forma, muchas veces, de ironía mordaz.

'El fin del armario' también alerta del peligro del ascenso de la ultraderecha en países como Brasil, y también España, para el colectivo LGTBI.

Ninguno de los epígrafes de estas partes del libro han sido mencionadas por Abogados Cristianos. Pero la obra contiene una parte más: «En nombre de Dios».

Todas las frases resaltadas por la fundación católica en su denuncia, que afirma que los libros «recurren al constante escarnio de las religiones. No solo a la católica, también al Islam, el judaísmo y la religión evangélica», son precisamente títulos de capítulos de esta parte del libro de Bimbi: «Al obispo se la comen», «Taxi boys en el Vaticano» y «Alá no es grande y Jesús no nos ama».

Para entender las frases, hay que entender el contexto.

La primera de ellas la encontramos en un relato de encuentros personales -e inesperados- que tuvo de joven el escritor con el clero de Argentina en «boliches de putos», lo que en España conocemos como «bares de ambiente». La frase es una cita textual en un diálogo, puesta en boca de un miembro de la Iglesia argentina, también homosexual según el relato, y que explica a un Bimbi sorprendido de ver a un cura en un local gay que las relaciones homosexuales entre miembros de la Iglesia son de lo más frecuente.

La homosexualidad entre el clero también se aborda en «Taxi Boys en el Vaticano», páginas que el argentino dedica a recordar el escándalo conocido como Vatileaks, el informe que destapó en 2012 el diario italiano La Repubblica sobre corrupción y homosexualidad en el propio Vaticano.

"Alá no es grande"
El tema se cierra con la opinión y reivindicación del activista, que en tono contundente e irónico denuncia la «hipocresía» de una institución en la que se practica la homosexualidad «en secreto» pero se «criminaliza» y «discrimina» al homosexual en público. No obstante, insiste, también hay personas tolerantes entre sus filas.

En «Alá no es grande y Jesús no nos ama», se reproducen algunos de los discursos más intolerantes con la homosexualidad que han llegado a pronunciar algunos religiosos, como el cardenal chileno Jorge Medina: «Un mes después de la muerte de Daniel [Daniel Zamudio, un joven chileno asesinado a golpes por ser homosexual en marzo de 2012], el 27 de abril, se publicó una entrevista donde el cardenal Medina decía que los homosexuales son como un niño que nace sin brazos. Y agregó que la homosexualidad es una desgracia y que hay que asistir a esos niños que nacen como sin brazos para que su limitación no les impida llevar adelante sus vidas».

«El señor Medina, además de ser un bruto, un ignorante y una mala persona, tiene la lengua manchada de sangre. Porque son discursos como el suyo, repetidos hasta el cansancio por sus colegas de la Iglesia Católica Apostólica Romana los que llenaron de mierda las cabezas de los asesinos de Daniel y de tantas otras víctimas de la violencia homofóbica», escribe Bimbi.

Siguiendo con el tema religioso, el periodista argentino añade:«Los buenos cristianos deberían sacarlos a patadas del Vaticano y colgar de las ventanas de la basílica de San Pedro una enorme bandera que diga: Amarás al prójimo como a ti mismo. Amén».

La polémica está servida. Mientras tanto, cualquier vecino o vecina, madre o padre, alumno o alumna, puede acceder a estos libros a través de cualquier librería y en la biblioteca pública de Castellón. Y, de momento, permanecen en las estanterías de los IES públicos.

¿Quiénes son Abogados Cristianos?
Es una fundación civil de ámbito nacional entre cuyos fines se encuentra «la defensa jurídica de la libertad religiosa, de la vida, la familia y de todos los ciudadanos que ven lesionados sus derechos y libertades por razón de su fe», según indica su web.

Tiene más de 2.000 socios en todo el país y un millón de suscriptores. Se nutre de las cuotas que aportan los socios y de las donaciones puntuales de particulares. La entidad asegura que ni recibe financiación de ningún partido político ni de las instituciones públicas y mantiene abiertos más de un centenar de procesos judiciales en toda España. «Desde Abogados Cristianos tenemos más de 100 casos abiertos en defensa de los derechos fundamentales y acudimos a los tribunales para frenar ataques a la vida o a la libertad religiosa».

En la provincia de Castellón han llevado tres causas judiciales por la destrucción de la cruz de la plaza de la Paz en la Vall d'Uixó; el traslado de la cruz de Betxí al cementerio; y la intención de retirar la Cruz del parque Ribalta de Castellón. Para obtener la información de esta provincia, la entidad tiene relación con la Plataforma en Defensa de la Cruz del Ribalta, cuyo presidente, Javier Torres, es voluntario de la fundación.

viernes, 22 de mayo de 2020

#hemeroteca #lgtbi #poblacionracializada #psicologia | "Es muy duro crecer en un ambiente de discriminación": así es la psicología especializada en LGTBI y en raza

Imagen: El País / Jeannette Tineo
"Es muy duro crecer en un ambiente de discriminación": así es la psicología especializada en LGTBI y en raza.
Hablamos con psicólogos y con pacientes para conocer sus experiencias.
Marta Villena | Verne, El País, 2020-05-22
https://verne.elpais.com/verne/2020/05/14/articulo/1589438991_464630.html

Como otras personas que padecen ansiedad o depresión, Adela G. (24 años) decidió buscar ayuda psicológica. Durante dos años, visitó a varios especialistas que, como cuenta la propia Adela, no parecieron ayudarla. "Uno incluso me diagnosticó en cinco minutos trastorno límite de la personalidad (TLP)", un complejo desorden mental que tiene que ver con comportamientos inestables y cambios frecuentes de estados de ánimo.

Ninguno supo ver que las emociones que experimentaba Adela eran fruto de una compleja lucha personal por definir su identidad de género y su orientación sexual. Finalmente, y por recomendación de una amiga, la joven madrileña acabó visitando a una psicóloga especializada en tratar a personas LGTBI. "Ella me acompañó en el proceso de esa búsqueda identitaria y me tranquilizó bastante cuando me dijo que no tenía TLP", cuenta Adela .

Massiel Valdez (30 años) también busca su lugar en el mundo y lo hace de la mano de otra psicóloga que trabaja bajo una perspectiva de raza y a la que accedió también por recomendación. "Es muy duro crecer en un ambiente de discriminación, ser siempre la diferente te hace sentirte muy sola", dice Massiel recordando su infancia en España –donde llegó con siete años desde República Dominicana–. "En mi colegio era la única niña racializada y sufría ‘bullying’ constante, delante incluso de adultos que no hacían nada al respecto".

No fue hasta la adolescencia cuando Massiel identificó esa discriminación como racismo. "En una sociedad donde la inmigración de personas no blancas no está normalizada, esa sensación de ser diferente persiste, recordándote continuamente que no eres de aquí, aunque lleves casi toda tu vida en este país". Ella considera que la sociedad no está realizando los esfuerzos necesarios para integrar a personas de otras razas y etnias, por lo que la joven lleva un tiempo debatiéndose entre quedarse en España, junto a su madre, o volver a República Dominicana.

El racismo y la LGTBifobia siguen presentes en la sociedad, tal y como denuncian asociaciones como SOS Racismo o el Observatorio Madrileño contra LGTBIfobia en informes elaborados anualmente. Una discriminación que influye en muchos casos en la salud mental de las personas racializadas y LGTBI. Ante esta situación, algunos profesionales de la psicología están ampliando su formación para incorporar una perspectiva racial y de diversidad sexual y de género.

Si bien cualquier profesional puede formarse adecuadamente, los psicólogos consultados para este reportaje pertenecen al colectivo para el que prestan ayuda psicológica. Sus vivencias personales les hicieron comprender la necesidad de ofrecer una terapia especializada. "Pertenecer al colectivo te permite tener más empatía con estas realidades", afirma Cristina Pineda (38 años), psicóloga LGTBI en la clínica CEPSIM. Sin embargo, esa pertenencia no garantiza un correcto tratamiento de los pacientes. "Hay que formarse, adquirir herramientas, aprender conceptos básicos como que la orientación sexual no se elige o que la identidad de género se construye", añade Cristina.

¿Qué se trata en estas terapias?
La psicóloga antirracista Marian Nvumba (40 años y residente en Bilbao) nos habla de que hay muchos motivos que pueden llevar a que las personas racializadas sientan autorrechazo o, en otras palabras, un racismo interiorizado. "Están la falta de referentes, el enaltecimiento de lo blanco por encima de todo lo demás, la discrimación continua por tu raza o tu origen, la estereotipación de las personas migrantes o refugiadas...", afirma Marian.

También es común encontrar este miedo u odio hacia la transexualidad u homosexualidad propia en las consultas LGTBI. Jordi Gómez (47 años) lo experimentó en primera persona al descubrir, tras muchos años casado con una mujer, y con dos hijos fruto de ese matrimonio, que era gay. "Entré en una depresión por ello, y era incapaz de aceptar mi homosexualidad o de verme relacionándome con otros hombres", cuenta el propio Jordi desde Sabadell.

Como explica a ‘Verne’ el psicólogo Gabriel J. Martín, especializado en psicología afirmativa (como se conoce de manera oficial a la terapia con pacientes LGTBI) para hombres homosexuales que ejerce en Barcelona, "la homofobia interiorizada se ve reflejada de varias formas: el no estar a gusto con uno mismo, la relación con los demás, la falta de confianza... la autoestima de esas personas está muy tocada cuando llegan a consulta".

Tras varias sesiones con su psicóloga LGTBI, Jordi consiguió aceptar su homosexualidad; tocaba entonces comunicárselo a su círculo más cercano. "Trabajé mucho ese aspecto con mi psicóloga. Recuerdo que mi madre se lo tomó fatal. Después de varios años sigue sin aceptarlo, pero quienes de verdad me sorprendieron fueron mis hijos de nueve y siete años. Se lo tomaron con una gran naturalidad, me dieron toda una lección de tolerancia", cuenta emocionado Jordi, que hoy vive con su pareja y lleva una vida "totalmente normalizada, gracias a esa terapia".

Las consultas sobre relaciones de pareja también son muy comunes en las terapias especializadas en LGTBI. Estela García (28 años) lleva asistiendo a una desde septiembre, cuando se mudó a Madrid desde Barcelona. Acude para aprender algunas cosas sobre cómo manejar su relación. "Con mi psicóloga trabajamos la identificación de conductas esterotipadas sobre las relaciones, generalmente basadas en el sistema heterosexual. Mi intención es corregirlas y así poder vivir una relación con mi novia lejos de esos estereotipos", cuenta. "Pero también tratamos otros temas más generales como mi adaptación a la ciudad, o cómo me está afectando el no encontrar trabajo".

Como explica la psicóloga Ana Adán, de la clínica 'Tú y yo Psicólogos LGTB', las relaciones psicoafectivas de las parejas homosexuales son diferentes de las parejas heterosexuales. "Las parejas homo se desarollan en ausencia de modelos, conviven en contextos homofóbicos, están sometidas a una visión externa llena de estereotipos y dentro de ellas se da lo que llamamos disparidad homofóbica, que somete a las parejas homo a más dificultades, estrés y conflictos que a las hetero", aclara Adán.

Incluso a la hora de abordar las relaciones de pareja homosexuales, Adán encuentra dinámicas distintas entre gais y lesbianas. "Las mujeres aún recibimos una educación en la que se da mucha importancia a estar en una relación, lo que hace que las participantes en una relación lésbica puedan vivirla con más dependencia, intensidad, sobreprotección, conocimiento excesivo de la otra y sobrecomunicación", afirma Adán.

Otra de las cuestiones que sale a menudo en las terapias es la de la violencia intragénero, que Adán califica como "la gran invisibilizada". Se trata de un tema delicado dentro del activismo LGTBI, ya que la violencia entre personas del mismo género se ha utilizado a menudo "para deslegitimar y desdibujar la lucha" contra la violencia machista. Pero tanto psicólogas especializadas, como la propia Ana Adán o Paula Alcaide, o personas que la han sufrido, coinciden en la necesidad de no ocultarla.

¿Cómo se especializa un psicólogo en terapia LGTBI o antirracista?
"La historia de una persona está determinada por cómo es leída racialmente y hay que tener esto en cuenta para abordar cualquier tema. Si no, en lugar de ayudarla terapéuticamente, se puede infligir mucho dolor", explica la psicóloga dominicana Jeannette Tineo (46 años) a ‘Verne’ en conversación telefónica desde Madrid. Sin embargo, no existen muchas opciones profesionales para especializarse en la atención a personas racializadas, como tampoco abundan para cuestiones LGTBI.

La psicología LGTBI o psicología afirmativa no cuenta con una formación oficial y universitaria en España, aunque en los últimos años es cada vez más frecuente encontrar cursos especializados en psicología afirmativa en diversidad sexual y de género ofertados por asociaciones o instituciones como el Colegio de Psicólogos de Madrid. "La formación avanza al ritmo que avanza la sociedad, aquí todavía queda mucho por hacer en cuanto al reconocimiento y normalización de la diversidad sexual y de género", apunta Cristina Pineda.

Esta formación suele basarse en las directrices establecidas por la IPsyNet (‘International Psychology Network for Lesbian, Gay, Bisexual, Transgender, and Intersex Issues’), una red creada por la American Psychological Association (APA, la asociación estadounidense de psicología) de la que Gabriel J. Martín es representante en España. La institución americana fue la primera en impulsar la psicología afirmativa en la década de los setenta del siglo pasado, recomendando a los profesionales de la salud que dejasen de tratar la homosexualidad como una enfermedad, aunque la Organización Mundial de la Salud no la retiraría de su lista de enfermedades mentales hasta casi dos décadas después, en 1990. La transexualidad se mantuvo en esa lista hasta 2018.

La necesidad de abordar el impacto que el racismo ejerce en la salud mental de las personas racializadas también fue planteada en el siglo pasado por teóricos como el psicólogo y filósofo francés antillano Frantz Fanon, conocido también por su divulgación a favor de la liberación nacional de los pueblos coloniales. Su discurso influyó profundamente en las generaciones posteriores de pensadores y activistas antirracistas.

Sin embargo, como argumenta la psicóloga Tineo, "el hecho de que ni siquiera exista un debate social sobre el racismo en España hace que la vía a este tipo de formación se vea como algo prácticamente inimaginable". Para la psicóloga dominicana Yania Concepción (31 años), la psicología académica se basa en estudios y conocimientos únicamente de las personas blancas e ignora otras realidades como las de personas racializadas. Introducir esta especialización en la formación universitaria "conllevaría destapar lo racista que es la propia academia, como lo es la sociedad en general", añade Concepción.

"De momento, especializarse en una psicología antirracista pasa por ser activista y autoformarse: leer a Fanon, Grada Kilomba y tantos otros autores que ofrecen una mirada diferente a la europeísta blanca", recomienda Nvumba. "Y para aquellos profesionales que no sean racializados pero quieran ejercer bajo esta perspectiva, les recomendaría que al principio buscaran la supervisión de un psicólogo que sí lo sea", concluye.

jueves, 21 de mayo de 2020

#libros #gais #sexualidad | Gay Sex : manual sobre sexualidad y autoestima erótica para hombres homosexuales

Gay Sex : manual sobre sexualidad y autoestima erótica para hombres homosexuales / Gabriel J. Martín.

Barcelona : Roca Editorial, 2020 [05-21].
320 p.

/ ES / ENS / Libros / Autoayuda / Gais / Homoerotismo / Homosexualidad / Masculinidad / Salud sexual / Sexo
📘 Ed. impresa: ISBN 9788417805845 / 18,90 €

[.es] Claves para dejar atrás la masculinidad tóxica y para mejorar nuestra autoestima erótica. Consejos, ejercicios prácticos, referencias científicas y reflexiones, ‘Gay Sex’ pretende ser para la sexualidad una obra de referencia y la puerta a una vida sexual mejor. Buscando la mejor relación posible con la sexualidad, ‘Gay Sex’ recorre diferentes bloques temáticos. Comenzando por entender los prejuicios que históricamente condujeron a una mala relación con el sexo. Comprenderemos que la sexualidad es una dimensión básica de cualquier ser humano y daremos pasos para liberarnos de todo aquello que nos obstaculiza el disfrute sexual profundo. A medida que el libro avanza, profundizamos en el conocimiento de nuestros cuerpos y mentes: hormonas, zonas erógenas, genitales y morbos para comprender los mecanismos sobre los que se asienta nuestra respuesta sexual.

domingo, 4 de agosto de 2019

#hemeroteca #gais #machismo | En la homosexualidad también se replica el machismo

Imagen: Newsweek
En la homosexualidad también se replica el machismo.
Alex Toledo | Newsweek México, 2019-08-04
https://newsweekespanol.com/2019/08/machismo-arcoiris-discriminacion-homosexualidad/

Muchos hombres gais sienten la necesidad de comportarse de la manera viril que exige la sociedad machista para no ser discriminados.

Todos hemos crecido inmersos en la cultura patriarcal de exagerada y exaltada masculinidad que, sin importar orientaciones sexuales, afecta a hombres y mujeres por igual. De tal manera que, como yo, muchos hombres fuimos educados y criados dentro de la ideología machista que prohíbe la vulnerabilidad y la sensibilidad. Así hemos vivido desde siempre y lo reproducimos, sin darnos cuenta, con las personas que nos rodean, al grado de normalizarlo tanto que pasa inadvertido.

El machismo es ese comportamiento psicocultural que pone lo masculino como superior a lo femenino, que fomenta un culto exacerbado a la virilidad y hombría —producto de una cultura falocéntrica— y, por lo mismo, le exige al hombre un cierto nivel de masculinidad (muchas veces tóxico), pues pone a la virilidad como la única forma de ser hombre y, por lo tanto, le da la creencia de que puede usar su poder para someter a todo lo que no entre en esa masculinidad.

En el caso de la homosexualidad también hay comportamientos que replican el machismo con base en la idea de la “masculinidad deseable” que hay que alcanzar para poder ser tomado en cuenta dentro de una comunidad donde, aparentemente, ser gay no es suficientemente bueno.

“Muchos homosexuales de manera inconsciente sienten que su homosexualidad los hace menos hombres, y en una cultura que alaba lo masculino y desprecia lo femenino, hacen esfuerzos enormes por pertenecer a ese mundo viril y heteronormado que es el mismo que los rechaza, para reafirmar que, a pesar de ser gais, siguen siendo muy hombres”.

Según Gabriel J. Martín, experto en atención psicológica a personas gais y autor de 'Quiérete mucho, maricón' y 'Cómo sobrevivir al ambiente', en las relaciones entre hombres homosexuales no nos damos cuenta de conductas evidentemente machistas como las que se dan en relaciones heterosexuales, pero sí que encontramos algo denominado “plumofobia”, que consiste justamente en despreciar comportamientos femeninos, como respuesta a esta necesidad que muchos homosexuales tienen de desprenderse de todo lo relacionado con ello y tratar de heteronormarse, o sea, pertenecer y encajar con las reglas heteropatriarcales para no ser discriminados.

Una de las formas más comunes de machismo entre hombres homosexuales es esa en la que muchas veces, para referirse a la promiscuidad o libertinaje, se usan calificativos en femenino como “puta”, “zorra”, “pasiva”, “loca”, “puerca”, etcétera. Este tipo de actitudes transpola al ámbito gay la privación y contención que el patriarcado ha ejercido desde siempre sobre la sexualidad femenina, convirtiéndola en algo “malo”, “pecaminoso” e inclusive “sucio”.

Según datos del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred), el machismo entre la comunidad gay es tan normalizado que, al hablar de diversidad sexual, los hombres homosexuales son los únicos representantes del colectivo LGBT+, pero se olvida muchas veces a las mujeres lesbianas y totalmente se invisibiliza a las mujeres trans.

Aquí la pregunta, como expone la antropóloga y feminista Marta Lamas, es: ¿qué significa ser masculino? ¿Para qué o para quién queremos ser masculinos? Tal vez ya va siendo hora de que comencemos a deconstruir esa masculinidad tóxica y empecemos a asumirla desde otra perspectiva, una más sana. Entendamos que para ser hombre hay muchas formas, matices y facetas, todas igual de válidas. Solo cuando logremos comprender lo anterior podremos comenzar a dejar de ser dañinos para nosotros mismos y para los demás.

viernes, 14 de junio de 2019

#hemeroteca #homofobia | Resetear tu sexualidad

Imagen: El País
Resetear tu sexualidad.
Técnicas para evitar ser marica y terapias que reconstruyen.
Celio Blanco · Mordicos y tacones | El País, 2019-06-14
https://elpais.com/elpais/2019/06/13/mordiscos_y_tacones/1560425316_762181.html

La entrada de la ultraderecha en Ayuntamientos y Parlamentos augura un retroceso en las políticas educativas sexuales y un aumento de presión hacia el colectivo LGTBI. Las urnas expanden el odio hacia la diversidad sexual.

Utah es un Estado de EE UU en el que, hasta esta primavera, ser infiel se tipificaba como delito con penas de hasta seis meses de prisión y multas de 1.000 dólares (890 euros). Que esa ley no se aplicara, suaviza la cosa. Pero que la ley se mantuviera, nos sitúa bien en el tipo de educación que se promulga por esos lares. Imaginen criarse en un entorno en el que constantemente repriman que sientan lo que sienten. Que traten de quitarle el mariconeo con el mejor repertorio de charlas, campamentos y encuentros que suelen denominar "reconstructivos". Consejos y guías que, dicen, irán domando las taras que pudieran tener para reconstruir sus sentimientos y su forma de amar. La religión, por supuesto, está más que presente en estas vidas. Es el pilar existencial en el que se construye la familia y en el que se tejen las amistades. Así fue la infancia y juventud de Christopher Dean, traductor y escritor, criado en una familia mormona.

Ahora imagínense más cerca. Que vivan en un barrio humilde junto al instituto, pero a la distancia suficiente como para que tu padre haya visto a tus compañeros acompañarte hasta la puerta de tu casa al grito de "Manolito, maricón". En cuanto abre la puerta, lo primero que te caen son un par de hostias. Y te las da en el portal. Para que lo vean los que están en la terraza del bar de enfrente de tu casa. Tu padre actúa contigo como actuaría con un delincuente. En aquel barrio humilde de una ciudad obrera, a finales de los ochenta, no podían andarse con gilipolleces. Librarse de un hijo toxicómano ya era un triunfo, como para aguantar mariconadas.

Tanto Christopher como Manuel tuvieron que reconstruirse completamente después de años de maltrato por ser homosexuales. Vejaciones recibidas de personas cercanas y por el entorno. Ese es el trabajo de Gabriel J. Martín, especialista en psicología afirmativa gay. Autor de 'Quiérete mucho, maricón', quien utiliza la asertividad como base de su trabajo. "Una persona atacada por ser homosexual u obligada a que deje de serlo interioriza que es una persona tarada y que tiene un problema. Admite que es una elección o incluso una maldición demoníaca, que la religión también hace mucho. Esto afecta directamente a la autoestima. Si sientes que vales una mierda, difícilmente podrás hacerte valer ante los demás." A Gabriel le indigna que se llame terapia a lo que hicieron en el Obispado de Alcalá o a lo que propugna la ultraderecha. "Son técnicas aversivas que no funcionan. Como mucho, lo que consiguen es reprimir la sexualidad: sienten vergüenza de sus sentimientos, temen cualquier tema relacionado con contactos sexuales con personas de su mismo sexo. Lo que para cualquiera sería inocente, para estas personas puede ser un conflicto que incluso le impida masturbarse pensando en lo que desea. Llegan destruidos". Gabriel reconstruye por completo su sexualidad, obligándoles a cuestionar todos los prejuicios que han interiorizado a través de la reconstrucción cognitiva. "Vamos a romper esa idea, vamos a resquebrajarla y deconstruirla para sustituirla por unos principios que sean constructivos y les hagan entender que lo suyo no se elige, que no es una enfermedad y que no deben pagar por ello. Estas personas están profundamente deprimidas, tienen problemas de ansiedad, casi neuróticos, con estrés post traumático. Desarrollan la sintomatología típica de alguien que ha sido torturado".

Manuel salió del armario en su casa el Día del Orgullo de 2005, el primero con el matrimonio gay. Solo veía a su madre de vez en cuando, quien había asumido lo que le había tocado. De su hermano y de su padre no sabe absolutamente nada. De su hermana, sí. Está orgullosa de su hermano mediano, el que llegaba a casa con el pelo lleno de migas de los mendrugos de pan que le lanzaban a la salida de las clases y ahora regenta su propia peluquería. Hace un año que Christopher Dean salió del armario. Ha tardado veintiséis en no sentirse raro, mal, tarado. Está guapísimo. Dedica parte de su tiempo libre a contar por toda España lo que supuso para él pasar por las técnicas de comida de coco para mitigar su homosexualidad, la última en Jaén. Cuenta que con sus padres utilizó una artimaña que incluyó el visionado de 'Identidad borrada' de Joel Edgerton."Mis padres no propusieron el tema de las terapias, pero en cuanto quise hacerlas tampoco se opusieron. Les pareció que era lo correcto. Después de ver la película entendieron lo que me habían hecho".

Por supuesto, los Dean creían hacer lo mejor para su hijo. De eso se valen los que no quieren que se prohíban las técnicas aversivas para dejar el mariconeo. Si no de qué iban a haber entrado en nuestros Parlamentos.

martes, 2 de abril de 2019

#hemeroteca #homofobia | Gabriel J. Martín, psicólogo: "Las técnicas homófobas del obispado de Alcalá hacen que las víctimas desarrollen aversión hacia sí mismas

Imagen: El Diario / Gabriel J. Martín
Gabriel J. Martín, psicólogo: "Las técnicas homófobas del obispado de Alcalá hacen que las víctimas desarrollen aversión hacia sí mismas".
Este experto en psicología afirmativa LGTBI asegura que las terapias que prometen cambiar la orientación sexual tienen profundas consecuencias en las personas que las sufren. "Vienen con una enorme depresión, con una relación pésima con su sexualidad y la autoestima totalmente destruida porque les han estado diciendo durante años que son enfermos", asegura sobre sus pacientes procedentes de estas sesiones. El autor de 'Quiérete mucho, maricón' apunta a la escasez de "validez" que tienen los testimonios de llamados "exgais" y apunta a que el sufrimiento que muestran algunas personas LGTBI se debe a la homofobia que han vivido.
Marta Borraz | El Diario, 2019-04-02
https://www.eldiario.es/sociedad/tecnicas-reversion-homosexualidad-victimas-desarrollen_0_884362593.html

Ha visto pasar por su consulta a varias personas que han sufrido las llamadas "terapias de conversión" de la homosexualidad similares a las que oferta el obispado de Alcalá de Henares, según ha revelado una investigación de eldiario_es. El psicólogo Gabriel J. Martín, autor de libros como ‘Quiérete mucho, maricón’ o ‘El ciclo de amor marica’, es uno de los mayores especialistas en la llamada psicología afirmativa LGTBI, una corriente que precisamente busca acompañar a las personas LGTBI para que vivan libremente y sin tapujos su orientación sexual.

Martín, representante del Consejo General de la Psicología de España ante la Red Internacional de Expertos en piscología afirmativa LGTBI, lamenta que este tipo de técnicas no sean perseguidas lo suficiente y reniega de llamarlas "terapias", a pesar de que están así definidas en la Ley LGTBI de la Comunidad de Madrid que las prohíbe, porque "una terapia favorece el bienestar de la persona" y, al contrario, "esto tiene un impacto muy profundo" sobre las víctimas. "Son destructivas", asegura en conversación con eldiario_es.

P. ¿Cómo afectan estas terapias a las personas que acuden?

R. En primer lugar, llamarlas terapias es un error. Una terapia favorece el bienestar de una persona y eso no favorece el bienestar de nadie. Al contrario, tienen un impacto profundo sobre la autoestima de la persona porque le están diciendo que su forma de amar y/o de relacionarse sexualmente es inválida, incorrecta y enferma. ¿Cómo va una persona a valorarse a sí misma con este tipo de mensajes? Si en todo momento me están diciendo que lo que soy yo es enfermizo, la valoración de mí mismo no va a ser buena.

Además, afecta a cómo viven su sexualidad. Las personas que reciben este tipo de técnicas homófobas tienen su sexualidad profundamente deteriorada. Lo único que consiguen es que las víctimas repriman su sexualidad, la forma en que se relacionan con los demás y castran su personalidad. Son destructivas. Causan un perjuicio tremendo a las personas que las sufren y hacen que desarrollen una aversión hacia sí mismas y su propia sexo afectividad. Todo esto es fácilmente comprobable con la evidencia científica disponible, ampliamente recopilada por la Asociación Estadounidense de Psicología.

P. ¿Qué hay detrás de estas técnicas?

R. Hay integrismo religioso, una profunda homofobia y una absoluta falta de conocimiento de las vivencias sexuales. Hay que decir que no se rigen por los conocimientos científicos. Consideran la homosexualidad una enfermedad, lo cual ya califica su discurso, porque tenemos clarísimo desde hace décadas que no lo es. Estos grupos tienen una visión de la homosexualidad como si fuera algo adquirido, producto de determinadas circunstancias traumáticas. Sin embargo, es algo innato y no se aprende. ¿Crees que un gay en Chechenia no querría dejar de ser homosexual para que no lo matasen?

Nada de lo que dice esta gente tiene validez. Y es que utilizan una pseudoexplicación científica y palabrería para tratar de justificar algo que no tiene fundamento: que la homosexualidad es producto de un trauma y se puede cambiar.

P. ¿Ha recibido alguna vez en su consulta a personas que han pasado por estas técnicas?


R. Sí. Vienen con una enorme depresión, con una relación pésima con su sexualidad y la autoestima totalmente destruida porque les han estado diciendo durante años que son enfermos. Siempre son personas a las que sus propios entornos familiares les han inducido a ello. Son familias profundamente conservadoras, religiosas y homófobas. Ellos han tenido que pasar por años de sufrimiento, de dudas y de pensar que son enfermos hasta llegar hasta aquí.

P. El obispado de Alcalá ha asegurado que "no renuncia a acoger y acompañar a las personas que libremente lo soliciten".


R. Es algo absolutamente falso. Como te decía, las personas que acuden a estas técnicas van presionadas por su entorno homófobo y porque desde pequeños han estado recibiendo el lavado de cerebro de que la homosexualdiad es una enfermedad y que se cura. Si no fuera por eso, no iría nadie. Estos mensajes de la voluntariedad son muy perversos. Por otro lado, no son técnicas de acompañamiento ni acogimiento. Al contrario, están empujando y obligando a las víctimas a tratar de aparentar algo que no son.

P. En eldiario_es hemos recibido cartas de personas que supuestamente pasaron por estas sesiones, lo que en determinados foros ultracatólicos se llama "exgay". Entre otras cosas, hacen afirmaciones como que pudieron "comprender la verdad de las causas" de su "atracción" o "iniciar libremente un camino de sanación y maduración".


R. Este tipo de testimonios no tienen ningún tipo de validez. Son respuestas que tienen preparadas cuando salen este tipo de artículos. Ni siquiera sé si podríamos considerar que son responsables de lo que están diciendo porque están abducidos por dogmas fundamentalistas. La orientación sexual no se puede cambiar.

Muchos de los chicos que yo he tratado y que han pasado por estos procesos nos contaban cómo les presionaban diciéndoles que dijeran que 'habían sido curados'. Ahora son conscientes de que estaban atrapados en una mentira que han ido lanzando al mundo.

P. Aunque aparentemente son técnicas dirigidas a hombres y a mujeres, están muy dirigidas a ellos. ¿Por qué?

R. Yo creo que ocurre porque la Iglesia es machista y le presta muchísima más atención al testimonio de los hombres. Sé de mujeres que han pasado por ahí, pero la mayoría son hombres. Las mujeres no tienen presencia en la Iglesia ni siquiera para eso.

P. Son terapias prohibidas por la ley LGTBI de la Comunidad de Madrid y por otras muchas legislaciones a nivel autonómico. ¿Cree que se persiguen lo suficiente?


R. No, para nada se persiguen lo suficiente. De todas formas es que esta gente funciona en entornos profundamente religiosos y sectores muy conservadores de la Iglesia. Son entornos muy ocultos. Y muchas víctimas se sienten tan avergonzadas que ni siquiera se atreven a denunciar. Tienen mucho miedo de la familia, además. Se sienten fracasados y piensan que no han sabido reconducir su orientación sexual.

P. Usted es uno de los mayores expertos de psicología afirmativa LGTBI. ¿Qué significa?


R. Cuando la evidencia científica demostró que nadie tiene que curarse de la homosexualidad y que no es una enfermedad, la comunidad científica se puso de acuerdo en que lo que debíamos hacer era afirmarlo, acompañar a la persona para que lo viva con libertad y naturalidad y revertir las secuelas de la homofobia que ha sufrido. Es decir, justo todo lo contrario de lo que dicen las técnicas reversivas como las del obispado.

Consiste, primero, en ayudar a corregir los falsos conceptos de la homosexualidad con los que nos instruyen desde que nacemos, tienes que ayudar a estas personas que acuden a reconstruir sus relaciones, a superar las secuelas emocionales y tener una mejor relación con su sexualidad, profundamente dañada. Cada uno es un mundo, pero en general es así. Este tipo de situaciones son consecuencia del rechazo, del maltrato y de la homofobia que han vivido.

viernes, 29 de marzo de 2019

#hemeroteca #lgtbi | Gabriel J. Martín: «Hay gais que tienen interiorizada la homofobia»

Imagen: El Correo / Gabriel J. Martín
Gabriel J. Martín - Psicólogo especialista en intersexualidad: «Hay gais que tienen interiorizada la homofobia»
El autor de 'Quiérete mucho, maricón', un manual de autoayuda para homosexuales, habla de su intersexualidad sin tapujos y ayuda a muchos hombres a salir «bien» del armario.
Itsaso Álvarez | El Correo, 2019-03-29
https://www.elcorreo.com/bizkaia/gays-interiorizada-homofobia-20190329151941-nt.html

Gabriel J. Martín (San Fernando, 1971) nació con apariencia femenina y testículos en las ingles. Le hicieron una exploración muy superficial y le llamaron Patricia. Su caso pasó desapercibido hasta la pubertad, cuando empezó a salirle bigote, nuez y pelo en las piernas. La regla no le bajaba ni desarrollaba pecho. A los 18 fue al endocrino con un volante de su médico de cabecera. Tras un periodo de pruebas médicas, vieron que tenía cromosomas XY. «Le consideraron niña falsamente y queda demostrado. Ordeno que se rectifique la partida de nacimiento. Tú eres Gabriel», sentenció un juez años después. Su peripecia de vida no acabó aquí. «La siguiente etapa comenzó cuando empecé a darme cuenta de que, además de ser hermafrodita, un término que ya no se usa, me gustaban los chicos». Gabriel forma parte del 1% de los españoles que es intersexual, la letra más desconocida de la sigla LGTBI. Salió del armario con 38 años. Es psicólogo y autor de varios libros de autoayuda para homosexuales, el más conocido, 'Quiérete mucho, maricón'. Este viernes imparte una charla en Bilbao invitado por el colectivo Ortzadar. «Ser gay tiene que ver con de quién te enamoras, no con quien te acuestas», advierte.

–Se presenta en Twitter como maricón. ¿Duele más la intención que la palabra?
–Los gais utilizamos maricón como marca lingüística de complicidad. Le hemos quitado la connotación negativa, la hemos resignificado. Pero si alguien se dirige a mí mirándome fijamente con ojos enrojecidos y me dice ma-ri-cón, ya sé que quiere insultarme.

–¿Está superado el debate de si uno nace o se hace?
–En la comunidad científica sí. Pero está el debate público va por otro lado. Cada uno dice lo quiere.

-¿Es más fácil salir del armario para una chica que para un chico?
-No, porque desafortunadamente vivimos en una sociedad machista que, además, sobre las chicas lesbianas carga un segundo componente discriminatorio. La mujer homosexual, además de por homosexual, por el hecho de ser mujer, tiene que cargar otra serie de dificultades. Y esto en el campo de la sexualidad se manifiesta todavía para sorpresa de muchos. Está incluso peor visto en una familia tener una hija lesbiana que no se vaya a casar, que no sea madre, que no se desarrolle como lo que típicamente se ha entendido que es ser mujer... Y para muchas mujeres, en el espacio público salir del armario tiene peores consecuencias que para los hombres.

-¿Un gay en su casa puede encontrar más homofobia que en la calle?
-Sí, sin duda. Algunas familias no perdonan la vergüenza que supone para ellas.

-Intersexuales, osos, daddies, twinks, amantes del leather, polisexuales... Detrás del arcoíris se esconden muchas banderas. ¡Es todo un laberinto!
- Parecen ganas de destacar, pero cada uno tiene unas necesidades afectivas específicas. Está muy bien, porque hasta ahora teníamos una visión muy monolítica de todo esto. Además, la naturaleza es variación.

-¿Se da por hecho que el hombre es XY y la mujer XX?
-Damos por hecho porque es lo que nos enseñan en el colegio. Sí que es verdad que recibo muchas solicitudes de estudiantes que tienen que presentar trabajos de investigación y quieren documentarse más.

-¿Cuándo y por qué decidió tratar sólo a gais?
-Lo hago desde hace más de una década. Empecé como psicólogo en la Coordinadora de Gais y Lesbianas de Cataluña. Pero las chicas todas preferían hablar con una mujer, lógico. Con lo cual me especialicé en hombres.

-¿Qué 'mochila' arrastran los homosexuales?
- Un heterosexual no tiene mierdo a ser como él ni lo discriminan ni lo insultan por ser como es. No sufre burlas ni insultos en la etapa escolar por serlo, ni tendrá secuelas, por tanto. El gay forma parte de un grupo que ha sido estigmatizado y ese estigma tiene un efecto pernicioso sobre su salud psicológica y emocional.

-¿Cuál es la preocupación que más escucha en su consulta?
-Depende. Cuando me llaman de países como Bolivia, Perú y Ecuador, la gran preocupación es no ser rechazado por sus familias ni por su entorno laboral. Tienen pánico a que lleguen a enterarse de su condición sexual. También depende de la edad. Se supone que cuanto más mayor eres, más superadas tienes ciertas cosas, pero lo cierto es que cuanto más mayor eres más homofobia has vivido y por tanto más secuelas te ha dejado. Los jóvenes, en cambio, tienen más preocupaciones de pareja.

-Utiliza mucho el término 'homofobia interiorizada'. ¿Cómo se detecta, incluso en uno mismo?
-La homofobia es la aversión hacia los homosexuales. Es lo que tiene una persona integrista religiosa. Cuando decimos interiorizada, es que está presente en una persona homosexual. Eso se entiende fácil porque ahora hablamos de los micromachismos y de cómo algunas mujeres pueden tener conductas machistas sin darse cuenta simplemente porque han crecido en un entorno cultural machista y han incorporado por imitación esos componentes. Eso mismo con la homofobia. Una persona homosexual que ha crecido en un entorno homofóbico le genera muchísimos conflictos. Por ejemplo, si tienes el prejuicio interiorizado de que el resto de los homosexuales son unos promiscuos, difícilmente te vas a fiar de un posible candidato a novio. Y si tienes la creencia interiorizada de que te van a rechazar o, peor, te van a agredir por el hecho de ser gay, eso te va a generar muchas dificultades para establecer vínculos con la gente que te rodea.

-¿Entiende que muchos lo oculten en su trabajo?
-Cada vez lo entiendo menos, sinceramente. No hay que llegar el primer día y decir tu nombre y apellidos y orientación sexual. Eso no. Pero con naturalidad, se puede hablar, si es pertinente, de tu vida cotidiana o del fin de semana con su pareja... Abogo por conseguir el estado de naturalidad a la hora de relacionarnos.

-¿Siguen siendo los gais foco del 'bullying'?
-En los institutos y colegios, sí. Lo tienen muy difícil. Hablando una vez con el presidente de la Asociación de Madres y Padres de alumnos gays, me decía que los que peor lo tienen son los discapacitados y todo el que sea diferente. Los niños tienen comportamientos inmaduros.

-¿Nuestros hijos lo van a tener más fácil?
-En temas de orientación sexual, sin duda. Eso no significa que debamos dormirnos. Está ayudando visibilizar la diversidad. Un niño que crece contemplando a su alrededor que hay otros niños con dos padres o dos madres, o con un niño que tiene sólo padre o madre porque así lo decidieron, lo verá como algo normal.

-¿Y la inquietud de los padres por el temor de que a su hijo, gay, le machaquen?
-Es incomprensible, lo hablo muchas veces en consulta. Toda madre sufre si a su hijo le hacen daño. Y toda madre quisiera que su hijo fuera el más hetero, el más alto, el más guapo, el más listo porque le irá mejor en la vida. Ahora, a partir de aquí, debe pensar aquí estamos y tiramos para adelante con lo que sea.

-Defiende con pasión el Orgullo gay. ¿Qué piensa de los homosexuales que lo menosprecian?
-A esos les digo, ve a un Orgullo. Cuando te pases dos horas y media viendo pasar pancartas reivindicativas y, pasado este tiempo, ves una carroza, te darás cuenta de que el Orgullo es reivindicación y activistas reivindicando derechos.

-Y no reniega de 'la pluma'. ¿Por qué?
-El problema de la pluma es que es un comportamiento femenino y rechazar la pluma es tener un comportamiento machista cien por cien. A una persona que tiene pluma hay que respetarla como es. Sólo faltaba que una persona no pudiera expresarse, hablar y moverse con naturalidad. Ya está bien de que a la gente la machaquen por cosas como esta. Y si hay que defender la pluma, lo hago.

viernes, 6 de julio de 2018

#hemeroteca #gais | ‘Quiérete mucho, maricón’, autoayuda para gais

Imagen: El País / Gabriel J. Martín
‘Quiérete mucho, maricón’, autoayuda para gais.
El psicólogo y escritor Gabriel J. Martín ha vendido más de 10.000 ejemplares y tiene otros dos libros para aliviar "la mochila que arrastran" los homosexuales.
Emilio de Benito | El País, 2018-07-06
https://elpais.com/cultura/2018/06/14/actualidad/1528992009_209578.html

Su primer libro, 'Quiérete mucho, maricón (Roca Libros, 527 páginas), ha vendido en dos años más de 10.000 ejemplares. Los siguientes, ‘El ciclo del amor marica’ (misma editorial, 308 páginas) y ‘Sobrevivir al ambiente’ (153 páginas), llevan el mismo camino. El psicólogo Gabriel J. Martín (San Fernando, Cádiz, 46 años) se ha convertido en dos años en el superventas gay. Dada la frescura de los títulos, dan ganas de preguntarle: "¿Tan locos estamos las ‘locas’?". Pero el ‘Libro de estilo’ del periódico no lo permite, y hay que reformular.

Pregunta. ¿Tan mal están los gais que necesitan 1.000 páginas de autoayuda?
Respuesta. Pues depende de cómo lo mires. Dicho en general, no, la gente tiene bastante buena salud mental, pero la mayoría se ha enfrentado a la discriminación siendo menores, todos arrastramos una mochila desde pequeños. La homofobia deja huellas y traumas y hay mucha homofobia interiorizada.

P. ¿Puede explicar qué es eso?
R. La homofobia interiorizada consiste en que alguien que es homosexual ha ido incorporando elementos homófobos de la cultura que le rodea. Es un prejuicio que juega en contra de él mismo. Se interiorizan esos valores.

P. En sus libros adopta un tono que podría parecer frívolo.
R. ¿Frívolo? El sentido del humor es una herramienta clave de la inteligencia emocional. Distancia en su intento de ser objetivo. Y entiendo que hace el libro mucho más accesible que un tocho académico. Son muchas páginas para que no se dé algún respiro.

P. Los tres libros que ha publicado hasta ahora marcan un recorrido: uno mismo, la pareja, el entorno. ¿Cuál es el siguiente paso?
R. Queda mucho. El próximo libro será sobre el sexo o la sexualidad, da lo mismo, y quedan la familia, la inteligencia emocional... ‘Quiérete mucho, maricón’, trata de la homofobia interiorizada, el estigma, las relaciones y el VIH, la aceptación propia, la salida del armario. En ‘El círculo del amor marica’ trato de la forma en que nos conocemos, en cómo empezamos a relacionarnos.

P. Ahí defiende un modelo de relación propio de los gais.
R. Se nos educa para tener una relación monógama como la heterosexual, pero es fantástico que rompamos el modelo. Los gais entendemos el sexo de forma distinta. Establecemos pactos, parejas permeables desde el respeto más profundo, desde la comunicación intensa. Entendemos el sexo de una manera no restrictiva, y eso está tan bien que muchos heteros van en la misma dirección. Ahí están los cruceros para solteros, los clubes de intercambio de parejas.

P. Hay un replanteamiento del sexo convencional.
R. Estamos dándole la vuelta a muchas creencias, quitándonos siglos de prejuicios. En el mundo antiguo el sexo se vivía de forma diferente, lúdica. Con la represión del cristianismo, eso se perdió. Pero estamos recuperando la capacidad de disfrutar con otras personas. No todo el sexo tiene que ser el heterovaginal para tener hijos. Nuestro cuerpo entero es una zona erógena. No hay prácticas no convencionales si producen placer.

P. En ‘Sobrevivir al ambiente’ defiende con pasión el Orgullo LGTB.
R. Hay mucha falta de memoria en nuestra propia comunidad. Durante el Orgullo habría que crear una semana cultural para no tener que estar cada año repitiendo lo mismo. El Orgullo es importantísimo porque celebramos el cambio histórico de no sentirnos avergonzados. Celebramos la libertad de todo ser humano, aunque no presente una forma de amar y relacionarse convencional. Todos somos muy diversos y hay que respetarlo.

P. Pero hay muchos gais que dicen que la manifestación no les representa.
R. Si reivindicáramos desde la homogeneidad sí que no nos representaría. Suelo decir lo mismo que le digo a un joven cuando va a decirles a sus padres que es gay, lesbiana o transexual: no les pidas que te comprendan, pídeles que te respeten. Muchas veces tenemos una mirada muy restrictiva. A quien no se siente representado, les digo que vayan y vean la manifestación entera: las pancartas, las familias, los niños, las ‘trans’, los ‘leather’, y luego, las carrozas. No te tienes que identificar con todo. Aprende a respetar.

martes, 17 de abril de 2018

#hemeroteca #psicologia #ligoteo | Tinder (y Grindr) te están destrozando la vida

Imagen: GQ
Tinder (y Grindr) te están destrozando la vida.
Te explicamos por qué las apps de citas te causan tristeza y ansiedad cuanto más te conectas a ellas (y cómo aprender a usarlas bien). Los expertos Elena Requena y Gabriel J. Martín abordan cómo las apps de ligue afectan a nuestra salud mental. La clave está en nosotros mismos. ¿Es el colectivo gay más susceptible de padecer hábitos tóxicos en estas redes? Su experiencia emocional es mucho más traumática.
Victor M. González | GQ, 2018-04-17
http://www.revistagq.com/noticias/tecnologia/articulos/apps-sexo-grindr-tinder-depresion-salud-mental/28792

"No soy capaz de tener citas en persona". "Cuando quedo con alguien, el sexo siempre va primero". "Mi autoestima ya se basa solo en mis habilidades sexuales". "No me siento cómodo relacionándome con gente de otra manera". Quizá pensarás que son testimonios algo alarmantes, pero forman parte de una realidad cotidiana que puede que tú también conozcas: las apps de ligue. ¿Te ves reconocido en ellos? Son fragmentos de entrevistas con las que el psicólogo Jack Turban acompañó un reportaje, publicado en el portal estadounidense 'Vox' la semana pasada, cuyo objetivo es ilustrar a golpe de retazos de vida cómo estas redes sociales afectan a nuestra salud mental. Hay un factor adicional: la investigación se refiere solo a aplicaciones dirigidas al colectivo gay. Las afirmaciones con las que comenzamos el artículo pueden parecer elegidas para apoyar una tesis pesimista (de hecho, hace no tantos años hablábamos de lo mismo sobre los chats de internet), pero es un debate que ya está sobre la mesa y que merece la pena abordar también para el público heterosexual. ¿Pueden estas plataformas provocar adicción o depresión? ¿Fomentan ideales de belleza exclusivos e irreales? ¿Es la comunidad gay más susceptible de caer en hábitos tóxicos? Que hablen los expertos.

"No sé si llamarlo adicción, pero desde luego generan una enorme dependencia. Además están muy bien pensadas para ello", opina Elena Requena, médico de familia, sexóloga y asesora de parejas: "Igual que en las máquinas de los casinos, el que usa las apps de ligue siempre está esperando que en la próxima jugada le toque el premio gordo". Con esta analogía rescata una tesis que manejan los psicólogos sobre cómo nos seduce la tecnología (empleada además para explicar la ludopatía), que mencionaban también en el reportaje de 'Vox': el programa de reforzamiento variable sostiene que cuantas más veces hagas algo, más posibilidades hay de que logres lo que te propones, y en esa dinámica no es sencillo saber cuándo parar. Por eso te enganchan Twitter, Instagram, Facebook... y también Tinder, claro. "Generan una expectativa que, como una bola de nieve, cada vez es más difícil de cumplir, y seguimos enganchados esperando el milagro", continúa: "Eso nos produce sentimientos negativos, sobre todo de una gran frustración, desamparo y soledad, que se traducen en tristeza y nerviosismo difíciles de controlar, y que parece que solo van a desaparecer volviendo a entrar en ellas. Al final lo que predomina es el miedo a no llegar a una meta que se supone que tenemos que alcanzar a toda costa".

El perfecto selfie en el espejo del baño, la silueta a contraluz frente a la puesta de sol en una playa preciosa, una foto colectiva en el restaurante de moda... ¿Existe en estas plataformas un ideal de belleza y de estilo de vida que nos hace sentir mal si no podemos alcanzarlo? Así lo cree Requena: "Sucede con las redes sociales en general, no solo con las aplicaciones de ligue. Vendemos una imagen irreal de nosotros mismos porque queremos encajar, ser lo que se supone que el otro está buscando". Para averiguar si eso se potencia en un colectivo más minoritario como es el homosexual, recurrimos a Gabriel J. Martín, experto en psicología afirmativa gay y autor de los libros 'Quiérete mucho, maricón' y 'Sobrevivir al ambiente'. "En estas apps tener un cuerpo masculino, musculado y joven proporciona una ventaja competitiva sobre los otros y facilita que ligues. Si alguien se siente inseguro es probable que interprete cada rechazo como una prueba más de que existen razones para sentirse acomplejado". Pero también lo pone en cuestión: "Esos cánones son muy arbitrarios y debemos aprender a relativizarlos. Que mi físico no llame la atención en estas apps no significa que yo no sea atractivo, sino que mi público está en otro lado o que no soy fotogénico, y eso tampoco es un drama".

Es aquí donde entra en juego el punto que mayor conversación merece: según un reportaje de 'Highline' publicado en 2017 y que generó gran controversia en la comunidad, las personas homosexuales son más propensas a padecer patologías del corazón, depresión, ansiedad y a intentar suicidarse, y por tanto, víctimas fáciles de estas apps. Nuestros expertos están de acuerdo. "Mantener un estado de alerta constante, una sensación de miedo y nerviosismo desde edades tempranas, precipita la aparición de estas enfermedades. Incluso en chicos y chicas en los que el ambiente familiar es facilitador, estos sentimientos brotan debido a la presión ambiental", asegura Requena. Gabriel J. Martín también tiene claras las razones: "La violencia que hemos sufrido. Haber sido agredidos sistemáticamente, haber recibido insultos desde pequeños y haber crecido en una cultura que nos ha enseñado que nosotros y nuestras relaciones son menos valiosas, o aún peor, enfermizas o desviadas. Todo esto es extremadamente violento sobre todo durante la infancia y la adolescencia. Deja marcas a cualquiera". Requena añade: "Por eso es tan importante seguir trabajando en un ambiente más amable, acogedor e inclusivo. Todos somos distintos y eso es lo que nos convierte en maravillosos, ¿no crees?".

No obstante, ni Elena ni Gabriel nos aconsejan dejar de utilizar las apps de ligue. "Creo que la premisa es '¿qué quiero conseguir? ¿Es algo que deseo realmente o es autoimpuesto?'. Si nos surgen pensamientos de frustración, de malestar o de soledad, de degradación de nuestro autoconcepto, o nos encontramos haciendo un uso compulsivo, quizá tenemos que comentarlo con nuestro círculo de confianza y buscar ayuda". propone Requeña. Martín es más positivo: "En absoluto recomiendo dejar de usarlas, pueden ser realmente útiles. Es muy positivo para quienes viven en zonas donde es muy difícil hacerse visible a causa de la homofobia, o donde hay poca concentración de gais. Piensa en otros países. Y tampoco olvidemos que facilitan el sexo lúdico e incluso conocer a posibles candidatos a novio, aunque no sea lo más frecuente. Pero antes es bueno saber que uno se encuentra en un entorno artificial donde las relaciones son distintas, donde los demás pueden ser desagradables y aprender a no tomarlo como algo personal. Y fijarse un tiempo en ellas para no perder horas buscando no se sabe qué. Si no has ligado en media hora, no ligarás en cuatro". Y remata: "Sobre todo hay que emplearlas una vez hayamos aprendido que ligar no es lo más importante que hay en nuestras vidas".
 
Y TAMBIÉN…
Putochinomaricón: "La comunidad LGTBIQA es extremadamente racista y no lo ve, como cuando ponen en Grindr 'no busco chinos".
Hablamos con el cantante, arquitecto, violinista e influencer Chenta Tsai, conocido como Putochinomaricón, sobre su papel en la reivindicaciones contra el racismo y la homofobia. "Cuando dices algo reivindicativo la gente se ofende y se lo toma mal, pero si le pones una melodía pegadiza lo aceptan más", enfatiza el artista. Putochinomaricón critica que "a la mujer asiática que sale en El Hormiguero Pablo Motos la trata como si fuera una basura".
Moha Gerehou | El Diario, 2018-04-16
https://www.eldiario.es/desalambre/Putochinomaricon-Dentro-comunidad-LGTBI-racistas_0_760474763.html

sábado, 31 de marzo de 2018

#hemeroteca #homosexualidad | Gabriel J. Martín: “Salir del armario es una cuestión de salud psicológica, de poder sentir el vínculo con los demás”

Sebas Martín y Gabriel J. Martín
“Salir del armario es una cuestión de salud psicológica, de poder sentir el vínculo con los demás”.
Entrevista a Gabriel J. Martín autor de 'Sobrevivir al ambiente'.
Nuria Coronado | Diario16, 2018-03-31
http://diario16.com/salir-del-armario-una-cuestion-salud-psicologica-poder-sentir-vinculo-los-demas/

Para el psicólogo y escritor Gabriel J. Martin no hay mejor manera para liberarse de la homofobia interiorizada que a golpe de lectura. Por eso le ha cogido gusto y tras publicar ‘El ciclo del amor marica’ y ‘Quiérete mucho, maricón’ vuelve a la carga por tercer año consecutivo con 'Sobrevivir al ambiente' un libro que a modo de brújula usa el humor y la ironía para mostrar el ambiente gay. “En él explico, de la mano de las divertidas ilustraciones de Sebas Martin, que los prejuicios sobre el ambiente convierten en arriesgado un viaje que, en realidad, puede resultar sumamente gratificante”, explica a Diario 16.

Y es que si su último título anima a algo es a ponerse las pilas y salir del armario. “La homofobia interiorizada está, precisamente, detrás de esos prejuicios que nos arruinarán ese viaje tan gratificante. Además, el armario te impide sentir la compañía. ¿Cuál es la diferencia entre un amigo íntimo y un simple conocido? Que, con el amigo íntimo, compartes intimidades. Si tú no compartes tu intimidad con nadie, siempre sentirás que te encuentras rodeado de simples conocidos ¿y cómo se siente alguien a quien solo rodean simples conocidos? Profundamente solo. Por eso es tan importante desprenderse del armario. Es una cuestión de salud psicológica, de poder sentir el vínculo con los demás.

P. ¿Cuáles consideras que son los kilómetros más difíciles de recorrer: el de dar el primer paso y reconocerse públicamente o el de esperar la respuesta de los otros?

R. El primer paso, el de aceptar la propia homosexualidad, es el de la inteligencia emocional: sé que mis sentimientos sexuales y románticos están dirigidos a otros hombres, eso me convierte en gay. Para la mayoría de personas es más fácil esto que esperar la respuesta de los otros. El miedo a la falta de aprobación, especialmente por parte de la familia, es un pavor que generalmente cuesta muchísimo soportar.

P. ¿El colectivo aún es un gran desconocido por la sociedad en general y por los propios homosexuales?

R. Sí… ¡sí! Sin duda: sí. Los prejuicios y estereotipos pesan demasiado. Los entiendo, todos tenemos estereotipos sobre otros grupos sociales, es imposible conocer en profundidad a todos los grupos que conforman una sociedad diversa. Pero eso no puede impedir que nos acerquemos a los demás con ánimo de aprender de ellos y mucho menos justificar explicaciones distorsionadas por el estereotipo. Pongo el ejemplo de la salud sexual y de algo que he oído de forma literal como es la afirmación de que “los gais lo que quieren es follar sin preocuparse de nada”.

Cualquier sexólogo te diría que es humano que alguien quiera concentrarse en el disfrute de su sexualidad y, sin embargo, se nos sigue acusando de “despreocupados” si demandamos alternativas de prevención que sean más compatibles con el disfrute. Y sí: también muchos homosexuales siguen atrapados en esa visión simplificadora y estereotipada cuando deberíamos ser los primeros en entender que tenemos derecho a una sexualidad relajada.

P. ¿Pesan demasiado los prejuicios de lo que es ser gay? ¿Los prejuicios se curan viajando?

R. En algunos casos los prejuicios pesan demasiado y acarrean consecuencias graves. A la mayoría de la gente que he conocido, sí que se les ha curado viajando y acercándose a una realidad que desconocían hasta entonces pero otros son (siguiendo la analogía) tan pueblerinos, que ni con viajes se curan. En fin: hay gente que está en este mundo para que en el mundo haya de todo.

P. En ese mapa reírse es el mejor antídoto. ¿Todos están preparados para reírse?

R. Obviamente no todo el mundo. El humor es una estrategia de inteligencia emocional pero se la considera poco seria (cuando es de las más eficaces). Los estados emocionales intensos de ansiedad (o vergüenza) nos distorsionan el pensamiento, impiden que podamos valorar las cosas objetivamente. Si pretendemos recobrar la objetividad, necesitamos generar una emoción antagónica, como la alegría, que apacigüe esa ansiedad (o vergüenza). Por eso el sentido del humor devuelve las cosas a su verdadera dimensión. Si todos supiéramos reírnos de la vida, seríamos mucho más objetivos. Por eso comenzamos el libro con una cita de Groucho: “No te tomes la vida demasiado en serio, no vas a salir vivo de ella”. Eso sí, obviamente me refiero a situaciones cotidiana, ante un drama humano no cabe sentido del humor sino tiempo para procesar el duelo. Pero pasear por el mundo gay no es ningún drama desde luego. Así que riamos.

P. ¿Cuántos lectores te han pedido que devuelvas el dinero por estar descontentos con tu libro?

R. (Risas) ¡Spoiler! Al comienzo del libro advierto “Si eres un marica resentido o carente de sentido del humor, no sigas leyendo. Mejor pide en tu librería que te devuelva el dinero porque no serás capaz de captar ni la ironía ni el sarcasmo con el que lo hemos escrito (e ilustrado) y te enfadarás mucho con esta lectura. Evítate el mal rato”. Lo hago porque estamos en un momento en que la gente busca excusas para enfadarse casi por todo. De momento no se me ha quejado nadie sino todo lo contrario: la mayoría me ha dicho que encuentra “Sobrevivir al ambiente” lleno de verdades. La mayoría de la gente es maravillosa!

P. Criticas determinado asociacionismo militante y político ¿La política heteropatriarcal se preocupa y ocupa de vosotros como os merecéis u os tiene olvidados?

R. En realidad no es mi crítica, recojo lo que me cuentan los hombres gais que empiezan a moverse por el mundo asociativo. Pero es cierto que observo preocupado como algunos tacticismos políticos pueden llegar a bloquear iniciativas parlamentarias que serían buenas para todos los LGTB. Me inquieta que seamos fichas en ese tablero cuando los derechos humanos deberían estar por encima de cualquier juego entre partidos. Y sí, algunas políticas son heterocéntricas, como las antes mencionadas sobre la salud sexual, porque pretenden ofrecernos a nosotros medidas que están hechas “a la medida de ellos” y que, por tal razón, a nosotros se nos quedan cortas. También es heterocentrismo pensar que todos los colectivos funcionamos con los parámetros de la mayoría heterosexual y no querer aceptar nuestros propios baremos sobre el sexo, la pareja, etc.

P. ¿Qué me dices de las redes sociales y de los maricones con vocación de porteras?

R. Las redes son un reto para todos, están modificando nuestros patrones comunicativos sin que la mayoría sepamos, explícitamente, qué es lo que hace que un mensaje funcione y otro no. Por eso nos sentimos tan perdidos cuando no conseguimos nuestro objetivo al usarlas. Sabemos que algo va mal pero no el qué. Y eso nos tiene desconcertados. A muchos gais les supone un malestar profundo que, cada vez más, la única forma de comunicarse con otros gais sea a través de estas redes que apenas saben manejar.

Aquí tenemos un problema pero también en el hecho de que las redes estén pobladas de personajes que trolean, mienten y enredan y que son capaces de amargarle la experiencia en redes a los demás. En el libro también explico que el ambiente es tan reducido que todos acabamos sabiéndonos la vida de todos y que no todo el mundo sabe llevarlo bien, especialmente cuando hemos sufrido las intromisiones en nuestra vida privada desde que éramos pequeños. No nos queda otra que acostumbrarnos a que todo Maricalandia sepa de nuestra vida ¡y tomárnoslo con humor!

P. Como tú dices ser “maricón no te hace ni bueno ni listo”. ¡Lo mismo que ser hetero, bi, trans... ¿no?

R. Una frase que suelo emplear y que ya explicaba allá en “Quiérete mucho, maricón”. Se refiere a que el hecho de ser gay no presupone nada sobre la inteligencia ni la bondad de nadie así que no deberíamos sorprendernos por encontrar malvados o gilipollas (o ambas cosas a la vez) cuando nos relacionemos con otros hombres homosexuales, ¿por qué pensar que solo porque el otro sea gay va a ser buena persona o inteligente? En el ambiente te vas a encontrar de todo ¡no te enfades porque “de todo” incluya gente que no te gusta!

P. ¿Cuál es la posverdad del mundo gay?

R. ¿Sólo una?, ¡encuentro tantas! Pero por resumir te diré que encuentro dos grandes posverdades: la que han creado los que nos miran con prejuicio y la que hemos creado nosotros mismos. Los que nos miran con prejuicio insisten en la promiscuidad. Ni somos más promiscuos que los heterosexuales jóvenes ni todo lo que nos sucede se explica por la promiscuidad. La soledad no se explica por la promiscuidad, la vulnerabilidad a las infecciones de transmisión sexual no se explica por la promiscuidad, la volatilidad de las relaciones afectivas no se explica por la promiscuidad pero los homófobos lo pretenden así. Y luego está la posverdad del sentimiento comunitario. No existe ese sentimiento. Y no sé de quién es la responsabilidad: si de los homófobos, si de la homofobia interiorizada, si de la desmovilización colectiva, o si es responsabilidad del siglo XXI y su foco en el individualismo. Pero que nadie venga al ambiente buscando comunidad. Encontrará amigos, muy buenos por cierto, pero no comunidad. Aunque de puertas para afuera hayamos sido capaces de hacer parecer que lo somos. Es la queja de muchos: falta sentimiento comunitario.

P. ¡Mójate y dime un gay de renombre al que admiras y otro al que detestes!

R. Federico García Lorca al que me une el origen granadino y que a mi bisabuelo lo fusilaron en el mismo barranco que a él. Por Lorca siento una admiración sin final. Si no lo hubiesen asesinado, él hubiera sido el primer hombre de nuestra historia en hacer pública ¡y reivindicar! su homosexualidad... eso hubiera tenido un efecto revolucionario (Ian Gibson, ‘Caballo azul de mi locura’). Un personaje como él hubiera sido capaz de provocar un Stonewall en España treinta años antes de Stonewall. ¿Alguien a quien detesto? A algún cardenal que no acepta su propia homosexualidad y se dedica a lanzar soflamas contra el resto de homosexuales. Sí, exacto, ése cardenal en el que estás pensando.

P. ¿Qué es mejor ser gay en el PP o en Podemos?

R. ¿Sabes que esta es la pregunta más difícil de todas porque la respuesta está llena de matices? Intentaré ser sucinto: puesto que un gay puede nacer en cualquier clase social, vas a encontrar gais de todas las ideologías políticas porque los hay con todo tipo de intereses y condicionantes socioeconómicos. Cuando yo mismo he preguntado sobre ser gay y votar derecha, he obtenido respuestas bien elaboradas en muchos casos: “que un partido aprobase la ley del matrimonio no lo convierte mágicamente en el partido más eficiente de la historia para siempre jamás”, “a veces es más necesario priorizar el funcionamiento económico”, “los ultraconservadores no nos representan a todos los votantes de centro-derecha”... como ves son varias las formas de explicar el voto de un gay por un partido que se opuso al matrimonio homosexual en el parlamento. Pero si me preguntas sobre ser político y gay imagino que debe ser complicado asumir las contradicciones de pertenecer a un partido que lo mismo va al Orgullo que vota en contra de una ley LGTB. Te hago un matiz, si tu pregunta fuese “¿qué es más fácil...?” te contestaría que, hoy por hoy, los techos de cristal para los homosexuales son más frecuentes en partidos de derechas con influencia de la Iglesia pero que no son inexistentes en el resto de partidos.

P. ¿Hay que dejar entonces de politizar la homosexualidad?

R. Pues ya que estamos con el tema político y andamos de confesiones, te confieso que a mí personalmente me haría muy feliz que dejásemos atrás la politización. Tanto la de negarse por sistema a profundizar en las leyes LGTB como la de utilizar lo LGTB para mostrar que el oponente es conservador. Muchas personas LGTB sufren cuando se ven utilizadas para rascar votos. La próxima generación agradecerá muchísimo que les dejemos este tema resuelto y que la diversidad sexual deje de ser uno de esos asuntos por los que pelean los partidos políticos. La LGTB es una cuestión de Derechos Humanos y estos derechos deberían darse por sentado en cualquier programa electoral. Y punto.