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miércoles, 28 de febrero de 2018

#hemeroteca #libros #masculinidad | Tres libros sobre nuevas masculinidades

Imagen: El Diario / Brad Pitt en 'El club de la lucha'
Tres libros sobre nuevas masculinidades.
En la construcción de una sociedad más feminista muchos escritores, sociólogos y artistas se replantean la idea de masculinidad. Coinciden en nuestras librerías tres lanzamientos que abordan el tema desde perspectivas distintas: la investigación sociológica, el humor desacomplejado y el panfleto iniciático.
Francesc Miró | El Diario, 2018-02-28
https://www.eldiario.es/cultura/tres_libros/libros-nuevas-masculinidades_6_742685766.html

Años después del éxito de ‘El club de la lucha’, novela cuya adaptación dirigida por David Fincher elevó irremediablemente a la categoría de culto, Chuck Palahniuk reflexionaba sobre qué era lo que había hecho que su novela se vendiese tanto siendo una sátira a la masculinidad tóxica. Así, en el prólogo de una de sus pocas obra de no ficción, 'Error Humano', decía que tal vez todo se debía a que en ella proponía una nueva forma de conectar entre hombres, aunque fuera a hostias. "No vemos muchos modelos nuevos para la interacción social masculina. Está el deporte. Y construir graneros. Y ya está", escribía tan cínico como siempre.

En la última década, las reflexiones sobre lo que se ha venido a llamar nuevas masculinidades se han multiplicado en una necesaria traducción de sensibilidades de la calle a la letra escrita. Primero, en estudios de carácter sociológico en contextos especializados, después en textos universitarios y, con el tiempo, en libros de los que podemos ver en las estanterías de cualquier librería. La reconfiguración de la idea de lo que significa ser hombre en la sociedad actual avanza progresivamente y se alimenta de lecturas.

Entender la forma en que vivimos mujeres y hombres nuestra condición, implica también empatizar y conocernos unos a otros desde todas las perspectivas posibles, para construir una sociedad más igualitaria y solidaria. Esto, que suena vago, se concreta en obras literarias que entienden el sexo como una construcción cultural que, en nuestro caso, ha venido cortada con el patrón propio de una sociedad heteropatriarcal. "No se nace mujer, se llega a serlo", decía Simone de Beauvoir allá por 1949. De la misma forma no se nace hombre, somos lo que somos como resultado de un proceso de socialización obviado durante demasiado tiempo.

Son muchos los ensayos que investigan la masculinidad como una construcción cultural no limitada por el hecho biológico de nacer con según qué genitales. Estos tres libros, recientemente publicados en nuestro país, plantean la idea de una masculinidad que debe mirarse al espejo hoy si quiere construir una sociedad más feminista mañana. Otra forma de conectar con nosotros mismos en tanto que hombres que, por una vez, no va de pegarse hostias.

‘Nuevos hombres buenos’ (Ediciones Península)

"Nos haría mucho bien, tanto a cada uno de nosotros como al conjunto de la humanidad, dejar a un lado las resistencias a la igualdad, el mito del macho alfa, fuerte, sin miedo; y dejarnos guiar, abrazar y acompañar por mujeres libres", dice Ritxar Bacete en uno de los últimos capítulos de 'Nuevos hombres buenos', un ensayo completísimo apellidado 'La masculinidad en la era del feminismo'.

Lo cierto es que, aunque parezca ya una expresión manida, lo de completo no es un eufemismo en lo que se refiere a este libro del antropólogo y trabajador social de Vitoria-Gasteiz. Ritxar Bacete reflexiona, a lo largo de casi 400 páginas, sobre multitud de conceptos relativos a la masculinidad en el siglo XXI: desde la relación del hombre con las nuevas tecnologías al concepto transformador de paternidad, pasando por la violencia machista, el reparto de responsabilidades y roles, el cuidado de los demás y el poder asociado al hombre cisheterosexual.

Para ello, dota a su texto de una solidez de discurso que parte antes del dato que de la opinión, armando cada una de las ideas planteadas con centenares de referencias que recogen voces importantes del feminismo contemporáneo como Judith Butler, Rebecca Solnit o Caitlin Moran entre muchas otras.

'Nuevos hombres buenos' es una voz optimista y esperanzadora sobre cómo los hombres podemos aportar al feminismo desde la humildad. Pero sobre todo es una revisión crítica y moderna de la masculinidad, espejo que pone en duda muchos de los mitos inamovibles del 'macho ibérico' para proponer un juego de espejos en el que reconocemos muchas de nuestras actitudes y entornos. Un espejo en el que mirarse individualmente para construir colectivamente.

‘La caída del hombre’ (Malpaso)

Grayson Perry a veces se llama Claire. No es escritor sino artista, el único ceramista en ganar el Premio Turner en toda la historia de uno de los más prestigioso galardones de arte británico. Nació en Chelmsford en 1960 y ha dedicado gran parte de su arte a la reflexión sobre la identidad. Conoció al príncipe Carlos vestido de mujer, pues travestirse es parte de su quehacer cotidiano. No huye de aportar una lectura política del arte, haciendo sátira abierta sobre la política británica, y violentando con sus obras al espectador acomodado para hacerle reflexionar sobre la violencia machista, el racismo, el clasismo y la hipocresía.

Con 'La caída del hombre', Perry aborda la identidad de género desde la exploración de la suya propia, compleja y contradictoria. Pone empeño en desmontar tropos de una sociedad dominada por hombres que se identifican con su género y a los que atrae el género contrario, con una agilidad de prosa que convierte su lectura en pasatiempo absolutamente genial, acompañado por unas ilustraciones mordaces y agudas.

Se trata, en definitiva, de un acercamiento al concepto de nuevas masculinidades desde el humor y la brutal sinceridad. Greyson Perry propone un viaje a nuestro interior dividido en cuatro etapas: el análisis del poder, del teatro de la vida, de la violencia y de la emoción. Así, el artista analiza cómo la visión androcéntrica de la política domina el mundo, cómo los hombres interpretan y representan papeles distintos en según qué ambientes, cómo recurren la fuerza física y a la misoginia para justificar y mantener su posición, y cómo todo eso repercute en el estado de ánimo.

"El estudio de la masculinidad puede considerarse un lujo, un pasatiempo para sociedades prósperas, instruidas y pacíficas, pero yo diría lo contrario", escribe Grayson Perry en su libro, "cuanto más pobre, más subdesarrollada y más inculta es una sociedad, más necesario es que la masculinidad se adapte al mundo moderno, porque probablemente está frenando el avance de esa sociedad. En todo el mundo hay hombres que cometen crímenes, declaran guerras, reprimen a mujeres y desbaratan economías, todo debido a su anticuada versión de la masculinidad. Es preciso deslizar una uña filosófica bajo la firmemente adherida etiqueta de la masculinidad".

‘El hombre que no deberíamos ser’ (Planeta)

"Los hombres estamos en una jaula de masculinidad competitiva, violenta y dominadora y, si te sales de ahí, eres penalizado socialmente", decía Octavio Salazar en una entrevista realizada en este mismo diario. Es doctor en Derecho y profesor en la Universidad de Córdoba y lleva años reflexionando e investigando el modelo hegemónico de hombre. Así lo hizo en 'Masculinidades y ciudadanía' publicado por la editorial jurídica Dykinson y 'La igualdad en rodaje, masculinidades, género y cine' publicado por Tirant.
'El hombre que no deberíamos' ser ofrece diez claves para entender la masculinidad de una forma más igualitaria, partiendo de ejemplos prácticos y proponiendo ideas de forma directa y sencilla. Así, analiza ideas asociadas al hombre como el poder, la dominación o la invulnerabilidad y su impacto en la sociedad que nos rodea.

Es un libro que nace desde la urgencia. Su brevedad y formato de edición pretenden que funcione como un panfleto. Por eso su lectura sabe a poco, pues no llega a las 100 páginas y, precisamente, ahí reside parte de su fuerza: es una forma estupenda de iniciarse en la lectura sobre la identidad de género y la igualdad.

"Difícilmente llegaremos a ser hombres 'nuevos' si no aprendemos y asumimos todo lo que el feminismo, que es una teoría emancipadora del ser humano y una vindicación radicalmente democráctica, ha ido generando en cuanto a pensamiento alternativo durante siglos", escribe Octavio. "Los hombres no deberíamos seguir legitimando y prorrogando el orden patriarcal y el machismo como ideología que los sustenta; deberíamos convertirnos en hombres feministas".

martes, 28 de noviembre de 2017

#hemeroteca #masculinidad | Ritxar Bacete: «La igualdad no es mala para los hombres, es una oportunidad para liberarnos»

Imagen: El Diario Vasco / Ritxar Bacete
Ritxar Bacete, antropólogo y autor de 'Nuevos hombres buenos': «La igualdad no es mala para los hombres, es una oportunidad para liberarnos».
Ignacio Villameriel | El Diario Vasco, 2017-11-28
http://www.diariovasco.com/gipuzkoa/ritxar-bacete-antropologo-20171128001634-ntvo.html

Ritxar Bacete (Vitoria, 1973) se considera un hombre «apasionado» por la belleza que hay en las personas y en las cosas. Es antropólogo «por vocación» y trabajador social «por convicción». También es especialista en género, masculinidades, feminismo, políticas de igualdad, paternidad positiva y economía del desarrollo. En los últimos años ha puesto en marcha proyectos para promover la implicación de los hombres en la igualdad, como el programa de hombres para la igualdad Gizonduz del Instituto Vasco de la Mujer. Bacete presenta hoy su libro 'Nuevos hombres buenos' en el Aula de Cultura DV, a las 19.30 en el Aquarium, con entrada libre hasta completar el aforo.

- ¿Cómo se promueve la implicación de los hombres en la igualdad?
- Teniendo claro que es algo necesario. Hasta ahora el hombre ha sido la medida de todas las cosas, pero con la transformación que ha habido en los últimos 40 años se ha puesto en tela de juicio la propia masculinidad. Y es que para llegar a una plena humanidad los hombres necesitamos la igualdad. Y para ello debemos cuestionarnos el modelo de identidad en el que hemos sido construidos. La igualdad no es un problema para los hombres sino una oportunidad para liberarnos.

- ¿Cómo se empieza ese cambio?
- Poniendo encima de la mesa el bien necesario. Y para eso tiene que haber políticas de igualdad dirigidas a los hombres, para implicarles desde niños en todo este proceso de la lucha por la igualdad.

- ¿El feminismo ha transformado el rol de lo masculino?
- Se ha producido un cambio del rol de las mujeres. Hasta hace 50 años ellas estaban en casa mientras que hoy están en las universidades o trabajando.

- A pesar de ello, ¿la sociedad sigue siendo machista?
- Vivimos en una sociedad que lo es. Podemos mirar al deporte, por ejemplo. Si preguntamos los nombres de las jugadoras de un equipo de fútbol femenino raramente la gente los sabrá. Hay una gran brecha todavía. Pero la buena noticia es que en España se ha producido un cambio importantísimo gracias a la llegada de la democracia. Igualdad, equidad y democracia van de alguna manera de la mano. Y en España hemos tenido un proceso impresionante de transformación, y somos de los países del mundo que más han avanzado en ese ámbito. Aunque, paradójicamente, ahora estamos dando pasos atrás. Pero es normal porque si no hay una transformación decidida de los hombres esto es muy difícil.

- En su libro habla de que hay que crear una nueva masculinidad. ¿A qué se refiere?
- Los estereotipos sobre qué es ser hombre siguen ligados al modelo antiguo, pero también están surgiendo otros modelos disidentes, en los que hay muchos hombres que ya no tienen esos comportamientos del macho clásico. Por tanto tenemos en una balanza el rol tóxico y sexista (que nos roba las posibilidades de humanidad) y en el otro lado están los hombres buenos que renuncian a la violencia y a la dominación. A ellos me refiero con la nueva masculinidad.

- ¿Asegura que 'nos va la vida en ello'?
-Sí, los hombres vivimos 7 años de media menos que las mujeres y eso tiene que ver con el mandato de la masculinidad. En España hay dos millones de viudas respecto a 200.000 viudos. Eso se debe en parte a haber vivido como hombres, por haber bebido más, por haber trabajado de una forma tóxica y peligrosa, etc. Porque la masculinidad hegemónica y tóxica tiene consecuencias. El 93% de quienes cometen delitos en Euskadi son hombres, por ejemplo, así que alguna relación habrá entre masculinidad y delito... Y eso tiene unos costes en la sociedad que las mujeres no generan.

- ¿Vivir en igualdad conlleva perder privilegios para los hombres?
- Sí, hay estudios contrastados que afirman que los hombres más igualitarios ganan menos que los que no lo son.

- ¿Y cree que los hombres están dispuestos a perder sus privilegios?
- Una de las cosas que defiendo en el libro es que biológicamente estamos diseñados para el bien. Ya estamos en la era del feminismo porque tenemos la conciencia de que la igualdad es buena para todos. Solemos decir que la hija de un hombre que plancha será ingeniera porque ha tenido el modelo de referencia de un hombre en el que puede apoyarse para triunfar. Ese cambio de los hombres es un elemento de empoderamiento de las mujeres. La paternidad es un modelo brutal de cara a los modelos de referencia futuros.

-¿Para ser feminista es necesario ser mujer?
-No, de la misma manera que para ser ecologista no es necesario viajar siempre a pie. Otra cosa es que históricamente las mujeres hayan sido feministas porque eran ellas las que tenían la piedra en el zapato. No podían votar, no podían abrir una cuenta sin el consentimiento del marido... Pero eso no quita que siempre haya habido hombres que han estado a favor de la igualdad. El primer texto feminista que se escribe lo hizo un religioso, sin ir más lejos.

- ¿Qué le parece el feminismo radical?
- Existe, como existen otras cosas. Pero es como los comentarios fascistas del chat de policías municipales de Madrid. Que haya algunos policías que tengan esos comportamientos no quiere decir que la Policía de Madrid sea así. Y lo mismo ocurre con el feminismo. Puede haber uno amable, y otro que excluya a los hombres. Lo que predica el feminismo es liberarnos de los roles de hombre y mujer.

- ¿Qué le parece el caso de 'la manada'?
-Es el choque entre dos percepciones. Entre la España igualitaria y la España tóxica, que conviven a la vez. Lo que ha ocurrido ahí es claramente el choque entre esas dos concepciones. Unos chicos que han construido una idea de la sexualidad y del poder tremendamente tóxica (más allá de culpabilidades o no, que lo dirá un juez y yo no me meto). Pero lo problemático son los valores que subyacen en la sociedad y que hacen que algunos chicos crean que para obtener placer pueden pasar por encima de las mujeres. En este caso, además, hay un dato curioso, y es que el placer no se obtenía tanto por la mujer sino por mirarse entre ellos.

- ¿Cómo es eso?
- Convirtieron a la chica en un objeto sin importarles para nada su placer. Pero es que además, el placer lo obtienen de una relación entre hombres, lo cual no deja de ser una paradoja porque el macho clásico reniega de la homosexualidad. Y sin embargo, en este caso se aproximaron a prácticas sexuales con otros hombres. En cualquier caso, a mí no me interesa tanto la violencia como las relaciones de paz.

- Explíquese.
- Hace poco salió una encuesta que decía que el 27% de los jóvenes no veía la violencia de género como un problema y eso puede causar alarma. Pero me parece más importante que el 63% de ellos sí que están en contra de esa violencia. Debemos de huir de la mirada violontológica para centrarnos en la paz. Prefiero quedarme con aquello que ha hecho posible que nos transformemos y que cada vez haya más hombres que apoyen a sus hijas y que sean más justos con sus parejas, porque eso favorece el cambio social y el empoderamiento de las mujeres.

martes, 21 de noviembre de 2017

#libros #masculinidad | Nuevos hombres buenos : la masculinidad en la era del feminismo

Nuevos hombres buenos : la masculinidad en la era del feminismo / Ritxar Bacete.
Barcelona : Península, 2017 [11-21].
392 p.
ISBN 9788499426495

/ ES / ENS
/ Género / Hombres / Igualdad / Masculinidad / Rol según el sexo / Sociología

El feminismo ha revolucionado y redefinido, en el último siglo, el papel de las mujeres en la sociedad, en un proceso que ha supuesto, inevitablemente, cuestionar y transformar el rol de lo masculino. Y pese a que cada vez más hombres apoyan —al menos desde la teoría— ese proceso de acercamiento a la igualdad, una de sus consecuencias es que ha dejado a la mitad de la humanidad huérfana de un modelo de referencia: el viejo ya no sirve para la convivencia equitativa con las mujeres en una sociedad democrática y el nuevo está aún en construcción.

¿Qué significa ser hombre hoy en día? Sin duda, mucho más que tener un pene. Ser hombre, igual que ser mujer, es un modo aprendido de estar en el mundo, de vestir, de caminar, de sentir y de cuidar. La masculinidad trasciende así el hecho biológico y adquiere sentido dentro de una construcción cultural. Y, por suerte, las construcciones culturales pueden cambiarse.

Llega, pues, el momento de crear una nueva masculinidad. Y nada mejor para ello que partir de las reflexiones y propuestas de Ritxar Bacete, uno de los mayores especialistas en género y masculinidades de España, que en este libro apuesta por superar el machismo y reconvertir las masculinidades hegemónicas tóxicas y de dominación en modelos de diversidad, justicia, equidad, diálogo y paz.

jueves, 16 de noviembre de 2017

#hemeroteca #libros #masculinidad | Guía masculina en la era del feminismo: “Sacad al macho del cuerpo del hombre”

Imagen: El Español / Viggo Mortensen y Annalise Basso en 'Captain Fantastic' (2016)
Guía masculina en la era del feminismo: “Sacad al macho del cuerpo del hombre”.
El ensayo ‘Nuevos hombres buenos’ reflexiona sobre crear un nuevo modelo de masculinidad a partir de la revolución feminista y sostiene que el tradicional está obsoleto.
Lorena G. Maldonado | El Español, 2017-11-16
https://www.elespanol.com/cultura/libros/20171116/262474157_0.html

La revolución feminista tiene vocación universal y no puede conformarse sólo con sublevar a las mujeres: su onda expansiva debe empapar también a los hombres si de verdad quiere derribar las estructuras de poder establecidas por el patriarcado y replantear el mundo. Lo decía Kelley Temple, activista feminista del Reino Unido: “Los hombres que quieren ser feministas no necesitan que se les dé un espacio en el feminismo. Necesitan coger el espacio que tienen en la sociedad y hacerlo feminista”. Eso es lo que hace Ritxar Bacete, antropólogo y experto en género, en su ensayo ‘Nuevos hombres buenos’ (Península): hablar de la otra parte, de cómo tiene que reconstruir el hombre su masculinidad en la era del feminismo.

“Pese a que cada vez más hombres apoyan, al menos desde la teoría, ese proceso de acercamiento a la igualdad, una de sus consecuencias es que ha dejado a la mitad de la humanidad huérfana de un modelo de referencia: el viejo ya no sirve para la convivencia equitativa con las mujeres en una sociedad democrática, y el nuevo está aún en construcción”, escribe Bacete. ¿Qué significa ser hombre en 2017? Por supuesto, mucho más que tener pene -si no que se lo pregunten al colectivo transexual-. La masculinidad trasciende al hecho biológico, porque es también una construcción cultural. “Y, por suerte, las construcciones culturales pueden cambiarse”.

Fuera los machos
Arranquémonos la costra de la pena: el hombre ha muerto. Ha muerto tal y como lo conocíamos, porque no puede salir indemne de un movimiento ecuménico como es el feminismo. No hay ningún ser humano al que el feminismo no le apele. Dice Ritxar Bacete que “para lograr la igualdad es fundamental despatriarcalizar también los cuerpos de los hombres, liberarlos, sacar al macho limitante que vive en nosotros como si fuera nuestra esencia”, porque aunque ese macho ha hecho de su principal víctima a la mujer, también daña al hombre y lo restringe.

Le ha dicho que “los niños no lloran”. Le ha dicho que hablar de sus sentimientos es “de maricones” -ahí machismo mezclado con homofobia-. Ha logrado, como dice Virginie Despentes, que los hombres “amen hablar de mujeres porque eso les evita hablar de ellos”. Es ese macho el que hace que en España el 93% de los delitos los cometan los hombres, y que ese porcentaje se dispare cuando nos referimos a los delitos más graves y violentos. “Sin pretender victimizarnos, sabemos que los varones vivimos de media siete años menos que las mujeres, tenemos muchas más posibilidades que ellas de sufrir un acto de violencia protagonizado por otro hombre, de tener un accidente laboral o de tráfico. Somos legión entre las personas que logran suicidarse, abarrotamos las cárceles, los albergues para personas excluidas y los centros de desintoxicación”.

Nuevos modelos
Cuidado: no se trata de poner el foco en el hombre como damnificado, porque al fin y al cabo adolece de unos imperativos patriarcales que él mismo perpetúa -y que, ojo, también le conceden privilegios de los que hablaremos más adelante-, sino de luchar, primero, para que el hombre deje de ser un lobo para la mujer y, una vez resuelto eso, para que deje de ser también un lobo para sí mismo.

El feminismo necesita de nuevos modelos de masculinidad. Y para ello, como dice el autor, habría que empezar practicando la autocrítica al más puro estilo de las reuniones de Alcohólicos Anónimos: “Hola, me llamo Ritxar y también soy machista”. “No se trata de flagelarnos, pero sí de conectar desde la humildad con distintos grados tanto de contradicciones como de responsabilidades”.

Entre esas responsabilidades está el construir una nueva narrativa que abrace términos como “ternura”, “compartir”, “comprender”, “pedir perdón”, “dudar”, “rectificar”… y alejarse del macho todopoderoso incapaz de ceder, de mostrarse permeable y sensible, de imaginar “formas del éxito” que no estén relacionadas con la depredación laboral o personal, como, por ejemplo, la crianza de los hijos: ese reto. El hombre, afortunadamente, está dejando de ser la medida de todas las cosas. ¿Qué tal si es sustituido por el “ser humano”?

El método
Bacete propone una suerte de auto-test masculino para chequear sus propios privilegios -cuánto cuesta verlos a veces, se dan tan por asumidos...-. Propone preguntas como: “¿Crees que las mujeres de tu entorno (madres, parejas, hermanas, abuelas) te han cuidado más a ti que tú a ellas?; ¿Trabajas de forma confortable sin miedo a sufrir acoso sexual?; En caso de decidir ser padre, ¿crees que en tu trabajo continuarían confiando en tu capacidad profesional?; ¿Te has sentido alguna vez excluido en tu trabajo porque se refieran al conjunto de trabajadoras y trabajadores en femenino?; Si tienes hijos y una carrera, nadie pensará que eres egoísta por no quedarte en casa a cuidarlos; ¿Caminas por la calle sin miedo a sufrir acoso o agresión sexual?; En los puestos de responsabilidad en tu trabajo o en tu entorno, ¿tienes un montón de profesionales de referencia de tu mismo género?”, etc. Todas pueden contestarse con “sí” o “no”. Revisen.