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jueves, 2 de diciembre de 2021

#hemeroteca #demisexualidad | La demisexualidad, una orientación sexual emergente

Jim Parsons como Sheldon Cooper /
La demisexualidad, una orientación sexual emergente.
Para las personas demisexuales sólo las emociones generan deseo.
Iratxe Landivar | Noticias de Navarra, 2021-12-02
https://www.noticiasdenavarra.com/actualidad/sociedad/2021/12/03/demisexualidad-orientacion-sexual-emergente/1207040.html 

A pesar de que la comunidad LGBITQ+ está cada vez más visibilizada en nuestra sociedad, cada vez son más las personas que creen que la bandera arcoíris diseñada en 1978 por el activista Gilbert Baker no es lo suficientemente inclusiva.

Aunque esta comunidad engloba diferentes identidades y orientaciones sexuales (Lesbianas, Gays, Bisexuales, Intersexuales, Travestis, Transgénero y Transexuales y Queers) agrupar una realidad tan compleja como la sexualidad humana resulta complicado, puesto que existen otras identidades que no se ven incluidas en la comunidad, tal y como declaró Alejandra Gavidia, modelo asexual representante de El Salvador en Miss Universo: "Los asexuales somos invisibles, somos los fantasmas de la comunidad LGBTIQ +".

Otra orientación sexual menos conocida todavía es la demisexualidad. Solo una de cada diez personas en España ha escuchado hablar de ella y conoce su significado. Este término, conceptualizado recientemente y que todavía no ha sido recogido en el diccionario de la Real Academia Española (RAE), fue acuñado por la Asexual Visibility and Education Network o AVEN, es decir, la Red de Visibilización y Educación Asexual. Esta red diseñó también la bandera que representa y visibiliza este tipo de orientación sexual.

Aunque el modelo de relación de las personas demisexuales varía mucho de una persona a otra, lo fundamental es que haya conocimiento mutuo, intimidad y cercanía. Para las personas demisexuales sólo las emociones generan deseo, sin embargo, formar un vínculo afectivo no garantiza que la atracción sexual ocurra, es solo un requisito previo para que esto suceda.

Además de su reciente conceptualización, la falta de visibilidad también ha propiciado su desconocimiento hasta el momento. Otra orientación sexual desconocida es la sepiosexualidad, quienes sienten atracción por los valores y cualidades morales de otras personas como la inteligencia. LELO, marca especialista en el diseño de productos eróticos, realizó una encuesta donde siete de cada diez personas en España no había escuchado nunca este término. La asexualidad, personas que no experimentan atracción sexual de ningún tipo, tampoco era reconocida hasta hace muy poco tiempo. Por el contrario, la pansexualidad engloba a las personas que se sienten atraídas por otras, independientemente del sexo o de la identidad de género de estas.

Estos hechos demuestran la falta de educación sexual existente en la población, puesto que estas orientaciones son tan válidas como cualquier otra, aunque no tan populares como la heterosexualidad (atracción por el género opuesto), la homosexualidad (atracción por el mismo género) o la bisexualidad (atracción por ambos géneros).

Eso comienza a cambiar gracias a referentes como Michaela Kennedy-Cuomo, hija del entonces gobernador de Nueva York Andy Cuomo, que se declaró públicamente demisexual. Otro momento en el que la comunidad demisexual comenzó a verse reflejada fue cuando Sheldon Cooper, personaje de la serie 'The Big Bang Theory', mostró deseo sexual al tener una relación con Amy Farrah en la tercera temporada, a pesar de que se presentaba como asexual, aparentemente.

Anthony Bogaert, un psicólogo canadiense de la Universidad de Brock, concluyó en 2004 que si bien el 1% de la población británica se identificaba como asexual, en realidad la mayoría era demisexual sin saberlo, especialmente las personas más jóvenes. Este desconocimiento por desinformación puede derivar en sentimientos negativos como soledad, aislamiento e inadecuación.

Saber que hay personas que lo viven de manera similar ayuda a formar un sentido de comunidad, y a sentir apoyo y empoderamiento, lo que conlleva una libertad de la orientación sexual total y por lo tanto una mejoría de la calidad de vida.

domingo, 5 de agosto de 2018

#hemeroteca #asexualidad | No me interesa el sexo, ¿y qué?

Imagen: El País / Visibilidad asexual en el Orgullo 2017 de Londres
No me interesa el sexo, ¿y qué?
Los asexuales no se sienten atraídos físicamente por otras personas. Lo defienden como una elección más, y piden respeto.
Luisgé Martín | EPS, El País, 2018-08-05
https://elpais.com/elpais/2018/08/01/eps/1533131110_417201.html

En el libro 'Mi último suspiro', Luis Buñuel confesaba: "Desde los 14 años hasta estos últimos tiempos, el deseo sexual no me ha abandonado jamás. Un deseo poderoso, cotidiano, más exigente incluso que el hambre, más difícil a menudo de satisfacer". Y explicaba que, con la vejez, "apreciaba como una liberación la desaparición del deseo sexual y de todos los demás deseos".

Con mayor o menor magnitud, la cárcel del deseo de la que habla Buñuel condiciona la vida de la mayoría de los seres humanos, sobre todo en estos tiempos de hipersexualización social. Hay un grupo de personas, sin embargo, que se definen a sí mismas como asexuales. Cada una lo es a su manera, pero comparten un rasgo determinante: no sienten una atracción sexual convencional hacia otras personas.

En 2001, el estadounidense David Jay, que entonces tenía diecinueve años, fundó la red AVEN (Asexual Visibility and Education Network) con el propósito de reunir en ella a las personas asexuales y reivindicar su visibilidad. El triángulo AVEN muestra visualmente el espectro de la asexualidad: la línea superior representa la escala sexual de Kinsey, desde la homosexualidad pura hasta la heterosexualidad pura. En la verticalidad del triángulo, que va pasando del blanco al negro atravesando toda la escala de grises, se muestra la intensidad, la frecuencia y las características del deseo sexual. Cuanto más abajo, menos pulsión erótica existe. El vértice inferior del triángulo lo ocupan los asexuales puros.

Andrea vive en Madrid y tiene diecinueve años. Es gris-bisexual, lo que quiere decir que puede llegar a sentir excitación en momentos muy concretos y bajo determinadas circunstancias, pero que el sexo no es para ella el sustento de una relación ni algo interesante en sí mismo. Su primera pareja fue un chico demisexual. Los demisexuales sólo sienten atracción hacia aquellas personas con las que tienen una conexión emocional muy fuerte, no pueden separar el sexo del amor romántico. El segundo novio de Andrea era un chico de sexualidad convencional (un alosexual, en su terminología), y después de una primera etapa de normalidad la relación fracasó: “No me sentía cómoda teniendo el sexo tan presente. Era como ver comer a alguien cincuenta hamburguesas seguidas cuando tú con una te sacias”.

La búsqueda de un entorno social propicio y benévolo en el que poder comportarse con naturalidad y tener relaciones de todo tipo es la mayor dificultad de los asexuales. Avigail’e tiene 25 años y nació hombre en Colombia, aunque ha renunciado a su identidad masculina y se considera de género neutro. "En la secundaria casi todos mis compañeros de clase pensaban en el sexo todo el tiempo, se la pasaban viendo pelis porno y masturbándose incluso en plena clase. Miraban con morbo a las chicas, y si notaban en ti cierta indiferencia a todo eso, te tachaban de homosexual y te bulleaban". Para él los años de la adolescencia fueron muy duros, hasta que descubrió que había en el mundo gente con su misma orientación: “El año pasado decidí cortar todo lazo romántico con alosexuales y hasta me juré a mí mismo que nunca volvería a estar en una relación así de desequilibrada”.

Los asexuales no quieren que se les confunda con los célibes o con los que dejan de practicar sexo por razones morales; no quieren que se les atribuyan problemas hormonales o falta de libido; y no quieren que se sospeche que tienen miedo u odio al sexo. Piden simplemente que su comportamiento sea considerado una orientación sexual más. Ni Andrea ni Avigail’e creen que su vida sea menos plena o satisfactoria por no tener ese instinto erótico casi depredador que tienen la mayoría de personas en la juventud. "Si existe el sexo sin amor, ¿por qué no puede existir el amor sin sexo?", se pregunta Avigail’e, que ha conocido a través de Internet a una mujer paraguaya con la que planea compartir el futuro.

"Nada es blanco o negro", dice Andrea, que tiene ahora una relación con una persona trans y asexual. "Para algunos de nosotros, una simple caricia o un abrazo pueden ser considerados como trato erótico. Para otros, un beso. Y para otros, la genitalidad y el coito. No hay por qué hacer clasificaciones tajantes. Sólo reclamamos que se respete a cada uno en su singularidad y que no se crea que somos bichos raros".

sábado, 17 de marzo de 2018

#hemeroteca #asexualidad | Soy activista asexual mexicana y ayudo a otras personas con esta orientación

Imagen: El País / Bitty Navarro
Soy activista asexual mexicana y ayudo a otras personas con esta orientación.
Me interesa que la gente esté mejor informada, romper los tabúes y que menos asexuales sufran abusos correctivos y opresión médica.
Bitty Navarro | Verne, El País, 2018-03-17
https://verne.elpais.com/verne/2018/03/16/mexico/1521160950_066364.html

“No eres tú, soy yo”.

Esa frase, que suena a cliché, funciona de manera muy literal en nuestro caso: el de las personas asexuales. No es raro que la gente -tanto los hetero como los gais y las lesbianas- se tomen personal el hecho de que no los consideres sexualmente atractivos. Es difícil hacer entender a los alosexuales (los no asexuales) que la falta de atracción sexual hacia ellos no es un rechazo por motivos personales, y que no se trata solo de ellos, sino de cualquier humano.

Cuando la gente me pregunta qué significa ser asexual respondo con la definición estándar y sin controversias: una orientación sexual que se caracteriza por la falta de atracción sexual hacia otros. Además, hago la distinción entre atracción sexual y sensual, ya que la segunda está relacionada con elementos sensoriales, como pueden ser las caricias, los masajes o la atracción por la percepción sensible de la música. En mi caso, tampoco siento atracción romántica, pero sí atracción amistosa, intelectual, sensorial y espiritual.

Me di cuenta de que era asexual cuando era adolescente, como a los 11 o 12 años. Mis amigas decían ‘es que estoy enamorada del más guapo de la clase’. ‘¿Y a ti quién te gusta?’. Aprendí rápido a esquivar, porque les costaba comprender que mi ‘crush’ de la época era Nelson Mandela y que no era sexual: estaba muy interesada en su historia y en cómo terminó con el apartheid en Sudáfrica. Desde entonces me di cuenta de que, en lo sexual, yo no era igual a los demás.

En la preparatoria empezó el bullying más fuerte y el acoso: era la única que no había besado a nadie y tampoco mostraba interés en las dinámicas sexuales que empiezan en la preparatoria. Lo más suave que me decían mis compañeros, mujeres y hombres, era ‘lesbiana’. A veces, dentro de la misma escuela, se ponían de acuerdo para sujetarme y que alguno de ellos me intentara besar. Cuando dices que no sientes atracción sexual, lo que provocas es que la sociedad te quiera corregir, y eso puede llevar a situaciones terribles de abuso.

A eso se suma el problema de que la asexualidad se aborde como si fuera una condición médica. Esta confusión ha provocado que muchos asexuales caigan en ser medicados y diagnosticados por la psiquiatría por algo que sencillamente no se puede modificar.

El internet fue, de cierta forma, mi refugio y salvación. Así me encontré con AVEN (Red de Educación y Visibilización Asexual, por sus siglas en inglés), que en esa época tenía foros únicamente angloparlantes. Yo tenía el privilegio de tener acceso a internet y era bilingüe de nacimiento, pues pasé parte de mi infancia y adolescencia en Estados Unidos.

Cuando llegué a la universidad estaba muy confundida, y a raíz del abuso social ya no me identificaba como asexual. Me hice novia de un amigo gay que estaba en el proceso de salir del clóset y por un tiempo nos hicimos una especie de pantalla mutua. Cuando él salió, yo seguía muy confundida, no había información suficiente y, ante todo, sentía que era mi culpa y que yo era la que estaba mal. Fui a muchas terapias, y tuve que escuchar a muchos doctores decirme que no era posible que no sintiera atracción sexual.

A mis 26 y 27 años [hoy tengo 32] decidí que no podía seguir aceptando dinámicas que me hacían daño profundo para no provocar el enojo de una pareja o la burla de amigos. A los médicos y sus ideas absurdamente centradas en Freud ya los había mandado a la fregada. De ahí me puse a explorar y encontré que los estudios de la asexualidad en el mundo angloparlante habían avanzado mucho.

Mi salida del clóset fuerte sucedió en el programa nocturno ‘Miembros Al Aire’, con Arath de la Torre, Leonardo de Lozanne y El Burro Van Rankin. Es la aparición como asexual más grande que he tenido. [La emisión es parte de Unicable, uno de los canales por suscripción que pertenecen a la cadena Televisa].

Hablar de ello fue puramente liberador, sobre todo cuando lo hice 100% público [también en mi cuenta de Twitter]. Significó pintarle el dedo a un sistema que durante 10 años me había metido en un bucle de abuso sexual socialmente permitido porque, ‘¿cómo va a ser alguien asexual?’ ‘¿Cómo que no sientes atracción?’ Y la peor de todas: ‘Yo te voy a hacer sentirla, ya verás’. Esto a los asexuales nos llega de nuestro mismo sexo y del opuesto. Muchas lesbianas han intentado convencerme de que el sexo entre mujeres es mejor que el sexo con penetración. Para mí da igual: sencillamente no me interesa la gente sexualmente. La presión llega a ser muy molesta y con los años te confunde.

Al asumirme como asexual, le puse un alto a todo eso que me había provocado confusión y me había hecho sentir que el problema era yo. Ahora sé que el problema yace en la ignorancia, en la falta de apertura al hecho de que los asexuales existimos.

En México hay nula literatura sobre asexualidad: no se ha investigado de forma confiable. Esa fue una de las razones que me llevaron a fundar la asociación Asexualidad Mx. La otra razón es que no quiero que nadie más tenga que pasar por las situaciones de abuso que tuve que pasar yo. Tenemos una página en Facebook, un Twitter y un grupo de privado de apoyo: como si fuera un grupo de ‘doble A’, pero para asexuales y en línea. Como soy la única que sostiene económicamente a la asociación, nos hemos tardado en crecer, pero ya tenemos más de 7.000 seguidores en Facebook.

Todavía no hay muchos activistas asexuales abiertos públicamente, porque la mayoría rehúyen al grado de mofa, abuso y tabú que esto implica. En México, se pueden contar con los dedos de las dos manos. Tampoco hay suficientes profesionales de la salud actualizados ni hay redes de apoyo fuera de las que hemos ido creando algunos, sobre todo en línea. Por el mismo hecho de que los asexuales no suelen salir públicamente, es un reto crear redes de asexuales que se quieran juntar en persona.

Los obstáculos y prejuicios a los que te enfrentas como asexual no sólo vienen del machismo o de la homofobia. De hecho, el asexual se enfrenta a la normatividad hipersexuada de la sociedad occidental y eso incluye el ostracismo por parte de algunas comunidades LGBT+. El sexo es símbolo de poder, de estatus, y es un elemento que te ayuda a socializar. A los asexuales se nos oprime por no formar parte del sistema hipersexualizado.

Yo no tuve problemas con mi familia por ser asexual, al contrario: aceptan perfecto que así soy y les da gusto que yo haya decidido aceptarme y dedicarme al activismo. Pero sí hay asexuales que tienen problemas fuertes. Ahora mismo, en AsexualidadMx, estamos apoyando a una chica que está sufriendo porque es hija única y sus papás la están presionando mucho porque quieren tener nietos. Los hombres asexuales también sufren estigmas muy pesados, que van desde ser considerados “poco hombres” y ser marginados en su grupo de amigos, hasta ser blanco de sospechas por pedofilia.

Hace poco publicamos el primer texto de una serie de colaboraciones para el colectivo: El sospechoso varón asexual, escrito por Oliver Terrones. También damos asesorías personales dentro de lo posible, pero siempre con el cuidado de aclarar que somos activistas, no terapeutas, porque muchas veces los niveles de culpa y de daño psicológico son tan altos, que tenemos que redireccionar a quienes llegan a pedir ayuda. Cuando detectamos que alguien necesita ver a un terapeuta o a un sexólogo, les recomendamos personas familiarizadas con el tema. A veces hacemos dinámicas de integración online y cuando me ofrecen el espacio, doy conferencias y talleres presenciales.

Los ataques de ‘trolls’ son comunes, y muchas veces llegan de miembros de la comunidad LGBT+: ‘Ni que fueran plantas’, ‘Solo se quieren sentir especiales’, ‘Son gais y lesbianas de clóset’. También nos dicen que somos mochos o frígidas o que estamos enfermos. Pero el peor ataque es la invalidación total, y ese viene de la gente que niega que la asexualidad existe o que es una orientación válida.

Con las parejas tampoco es fácil encontrar comprensión. En mi caso, durante mucho tiempo tuve que aguantarme y participar en actos sexuales aunque no lo deseaba. Ahora me he vuelto una maestra del NO, y veo muy difÍcil que quiera volver a tener una pareja en el sentido tradicional. Sé que no volvería a vivir con alguien y que no me casaría. El ser asexual me ha llevado a entender muy bien mis límites: saber lo que me sirve a mí y lo que me hace daño, y me ha llevado a buscar construir relaciones más sanas.

Yo no soy propensa a la atracción afectiva en pareja tanto como otras personas, pero sí hay asexuales que se casan y tienen hijos. En general, podemos decidir participar en actos sexuales por una amplia variedad de motivos: con fines reproductivos, por un acuerdo con la pareja, por mera curiosidad, por presión social, por el hartazgo ante la insistencia o, lo peor, rendirnos a pelear contra la falta de respeto al NO. Lo último cae en un área gris, pues es abuso sexual que no llega al grado de violación.

Como activista de la asexualidad, me interesa que la gente esté mejor informada, romper los tabúes, que menos asexuales sufran opresión sistémica -sobre todo abuso sexual correctivo y abuso médico- y que el público en general entienda que la asexualidad no es algo que salió de la nada. Probablemente lleva existiendo siglos, pero no se había notado porque la normatividad eran el abstencionismo y el puritanismo sexual. A raíz de la liberación sexual, surgió una sociedad diametralmente opuesta, donde el sexo parece ser una obligación. Fue entonces cuando empezamos a notar que los asexuales existimos.

Cuando se invisibiliza tu identidad, es muy posible que tengas conflictos psicológicos y depresión, porque no tienes una forma sana de nombrar lo que eres. La única forma que tienes para comprenderte de hacerlo es a partir de lo que escuchas de la gente: ‘soy raro’ o ‘soy un freak’. Por eso, lo más importante en esta etapa de AsexualidadMx es visibilizar esta orientación lo más posible e informar de forma responsable y profunda, sin estereotipos.

Texto redactado por Eugenia Coppel a partir de entrevistas con Bitty Navarro.

domingo, 19 de marzo de 2017

#hemeroteca #asexualidad | Laura y Alex duermen juntos, pero nada más: son asexuales

Imagen: El Español / Laura y Alex, pareja de asexuales
Laura y Alex duermen juntos, pero nada más: son asexuales.
Son pareja desde hace un año, viven juntos, pero no recuerdan la última vez que tuvieron sexo. Forman parte del 1% de la población que no siente atracción sexual.
Ana Delgado | El Español, 2017-03-19
http://www.elespanol.com/reportajes/grandes-historias/20170317/201480434_0.html 

Son novios, viven juntos, pero no recuerdan la última vez que tuvieron sexo. Forman parte del 1% de la población que carece de deseo sexual.

Laura y Alex viven juntos desde hace nueve meses. Desde que se conocieron hace un año no se han separado. Tienen 23 años y sus amigos dicen que cuando están juntos son muy cursis. Se miran como si no existiera nadie más que el otro. Caminan de la mano por la calle. Están siempre juntos, pero no recuerdan la última vez que tuvieron sexo. Y eso no es un problema. Son asexuales.

El 1% de la población carece de deseo sexual, según recabó en un amplio estudio el sexólogo Anthony F. Bogart. Laura y Alex forman parte de ese porcentaje, aunque hasta hace muy poco tiempo no lo sabían. Son asexuales, un vocablo desconocido para la gran parte de la población, según cuentan. “La gente asume que es algo que te inventas para llamar la atención o te dicen que es normal que no sientas atracción sexual por todo el mundo, no entienden que no es atracción por nadie”, sentencia Laura. “El comentario más habitual -interrumpe Alex- es que somos feos o que lo que nos hace falta es un buen polvo”.

Pero Laura y Alex pueden echar todos los polvos que quieran, aunque no lo hagan. La asexualidad, explica la psicóloga Martina González, no es una ni una patología, ni una disfunción. “Nosotros podemos follar, pero no queremos”, afirma la pareja. La asexualidad se define como la ausencia de atracción sexual, pero “no es una elección”, sentencia González, “es una orientación, como tantas otras que hay en el espectro sexual”.

“Antes me sentía forzada”

Antes de conocer a Alex, Laura tuvo otros novios con los que sí mantenía relaciones sexuales: “No me sentía a disgusto, pero sí me sentía forzada, era mi pareja y tenía que complacerla”.

Cuando Laura hablaba con sus amigas se daba cuenta de que algo fallaba. “No entendía cómo le daban tanta importancia a las relaciones sexuales en una relación. Me decían que el sexo suponía más del 60% y para mí era simplemente un añadido; no era ni de lejos algo primordial”. Pero un día, por casualidad, la palabra asexual apareció en la pantalla de su televisión y le llamó la atención. Fue a “preguntarle a Google” y comenzó a leer definiciones. “Cuando te encuentras con esa información comienzas a pararte a pensar en cosas que antes habían pasado desapercibidas, yo jamás me había preguntado qué era la atracción sexual y llegué a la conclusión de que en mi vida había sentido eso por nadie”.

Ahora se siente liberada. “Cuando supe qué era la asexualidad entendí que no me pasaba nada, que soy así y punto. Y que no tengo que dar explicaciones a nadie ni fingir que soy una persona que no soy”.

“Tenía que ser el macho dominante”

Alex afirma que su caso fue “más dramático”. “Tuve una relación con una chica y para ella el sexo era muy importante y para mí no, esto me frustraba mucho y buscaba por todos los medios lo que me estaba pasando. Quería respuestas”.

Pero la frustración no solo le pasaba factura a él, también a la que entonces era su novia: “Como yo no quería sexo nunca o casi nunca, ella se sentía obligada a tomar el papel activo, pero no le hacía gracia porque no estaba acostumbrada. Aún se mantiene el estereotipo de que el hombre es el macho dominante que tiene que estar dispuesto a tener sexo salvaje 24 horas al día, siete días a la semana y que es la mujer la que se tiene que dejar o, si no, decir que le duele la cabeza”, afirma.

¿Por qué? “Porque la educación sexual es inexistente. En pleno siglo XXI sigue siendo un tema tabú y el patriarcado nos ha marcado y nos marca mucho. Nos enseñan como máximo cómo se pone un condón, no se habla de orientaciones, de identidades de género y por ese desconocimiento vienen los problemas”.

¿Qué problemas? “Hay quien va al psiquiatra y le dan medicación o cree que es por algún trauma -explica Laura-. Esa situación genera mucha angustia porque el sexo está presente en la sociedad a todas horas y uno no entiende por qué”.

La asexualidad no aparece en la RAE

El día que Alex supo que su falta de apetencia sexual tenía un nombre se fue a su ordenador y tecleó ‘asexualidad’ -un vocablo que no recoge la RAE-. El primer resultado fue AVENes, la red para la Educación y la visibilidad de la Asexualidad, a partir de Asexuality Visibility and Education Network, una plataforma que funciona a nivel mundial y que proporciona información. Pero sobre todo es un foro que “hace que te sientas parte de algo y que no eres raro”.

Hay perfiles de todo tipo. “Sobre todo mucha gente joven, pero también gente mayor, hay un grupo considerable de personas de más de 40 años. Hay quien lleva casado 20 años y ha tenido hijos, su situación es más complicada. ¿Cómo se lo dices a tu pareja? Yo te puedo decir que con mis parejas anteriores no me sentía a gusto, pero no es lo mismo”, explica Laura.

“Aunque es más probable que descubras que eres asexual con 20 años que con 40 -dice Alex-, los jóvenes estamos continuamente en internet y en las redes sociales, investigas porque tienes las herramientas para hacerlo. Sin embargo, la gente mayor casi no tiene perfiles en las redes sociales, probablemente sólo se entere por la tele o los periódicos, tienen menos probabilidades. Aunque cada vez que sale un artículo sobre nosotros siempre hay una oleada de personas que van al foro y se registran”. Hoy la red no sólo se limita al foro, hoy cuentan con todo tipo de vías: grupos de Facebook, Whatsapp, Telegram… y quedadas.

La vida sexual de un asexual

El año pasado ambos fueron, por separado, a la quedada anual que AVENes celebra en Madrid. “Allí comenzó todo”, dice Alex mirando a Laura mientras sonríe. Él llegó a España desde Rusia con su familia hace diez años y se dedica a la seguridad informática. Ella nació y creció en Valdemoro y es estudiante. En julio Alex tenía que cambiar de piso, Laura quería dejar de vivir a las afueras y “excusas aparte, nos apetecía vivir juntos”.

¿Hace cuánto que no tenéis relaciones sexuales?

“Yo no me acuerdo la última vez que lo hicimos…”, dice Laura.

“Creo que las hemos tenido pero hace mucho tiempo... quizá vuelva a ocurrir”, afirma Alex.

“Tenemos un vago recuerdo, es cada muchísimo tiempo, en un año se puede contar con los dedos de una mano -sentencia Laura-. Pero eso no significa que no seamos cariñosos, nosotros nos abrazamos muchísimo porque nos encanta a los dos. Es algo que está alejado de la orientación sexual”.

¿Os besáis?

“Besos no nos damos tantos, nos podemos dar uno pero no es lo habitual… Pueden ser besos con labios o en la mejilla, pero ni con lengua ni con nada, no somos muy apasionados”.

Laura y Alex comparten casa y cama y para ellos el sexo ha dejado de ser un tema tabú: “Yo lo que más agradezco, en comparación a mis otras relaciones donde se daba por hecho que había que tener relaciones sexuales, es que para nosotros existe la pregunta de ¿te apetece?”, dice Laura. “No querer tener sexo ha dejado de ser un drama, antes conllevaba las típicas discusiones de es que ya no te gusto, no te atraigo o me estás poniendo los cuernos. Preguntas a las que uno no sabía qué contestar”, dice Alex.

Ninguno siente atracción sexual, lo que no significa que no respondan a estímulos físicos, explica Alex: “Porque la fisiología no tiene nada que ver con la cabeza. De la misma manera una persona homosexual puede querer tener sexo todos los días, una vez a la semana o una vez al año con su ser más querido, no deja de ser homo por eso. Un asexual se puede masturbar todos los días y no pasa nada”.

¿Vosotros os masturbáis?

“Regularmente no, de vez en cuando sí”, dice Laura.

“Sí -dice Alex-. Pero en mi caso y creo en que el de otros asexuales la masturbación se puede considerar más que un acto sexual un medio para conseguir un fin como, por ejemplo, relajarse, dormirse más rápido o desestresarse. No es solamente como algo placentero e inherentemente sexual, sino como tomar un baño caliente con burbujas”.

¿Una persona asexual se excita con la pornografía?

“Mucha gente asexual tiene fantasías sexuales y cuando se masturba imagina cosas, los estímulos están ahí. Cada uno ve o imagina lo que quiere, porque cada cual tiene sus fetiches, pero no tiene nada que ver con la orientación. Una persona puede ser hetero y que le ponga ver a dos personas del mismo sexo haciéndolo, eso no lo hace menos heterosexual”, explica Alex.

“Hay miles de maneras de vivir el amor -interrumpe Laura-. Cuando la gente me pregunta cómo puede un asexual tener relaciones y seguir siéndolo les pregunto: ¿No os habéis acostado nunca por nadie que no sintierais atracción sexual? Y se calla, porque hacer el amor o acariciarte con alguien no sólo es por pura atracción, los sentimientos cuentan y también puedes acostarte con alguien que no te gusta sólo por echar un polvo, ¿cuántas veces comemos sin hambre?”.

Invisibles

Vida sexual y asexualidad no es una contradicción, según la psicóloga Martina González. “El espectro asexual es muy amplio, hay personas que al no sentir esa atracción hacia otras personas no tienen relaciones sexuales, y hay personas que sí. Lo que ocurre es que la motivación será distinta, y esto es especialmente interesante, porque es probable que se fijen en otras cosas, como en el aspecto lúdico y divertido de las relaciones sexuales o la comunicación”.

Las personas asexuales forman un colectivo heterogéneo y aunque tienen en común muchos valores, cada individuo tiene unas características específicas. La nomenclatura de esta orientación sexual va desde el antisexual -quien cree que el sexo es malo y que se debe evitar-, hasta el panromántico -atracción romántica sin limitación de sexo o género-.

Desde AVENes explican que hay tantas maneras de vivir la asexualidad como personas, pero que la mayoría de personas que sienten esta orientación han sido así siempre. “De igual manera que las personas raramente o inesperadamente pasan de ser heterosexuales a homosexuales, las personas asexuales raramente o inesperadamente se convertirán en alosexuales -heterosexuales- o viceversa. Una pequeña minoría pensará en sí misma como asexual durante un breve período de tiempo mientras exploran y cuestionan su propia sexualidad”.

En este sentido explica la socióloga Mª Teresa López que “la mayoría de nosotros ha conocido alguna vez a alguien que no se ajustaba a lo esperado, en el sentido de que, por ejemplo, nunca se le ha conocido pareja, o que no ha solido hablar o mostrar interés por el sexo”. Sin embargo, los asexuales se consideran un colectivo invisible. En España el anuncio de una conocida marca de colchones que tenía como protagonistas a varias personas asexuales los puso en el punto de mira. “No se trata sólo de ser visibles un día, sino de educar en el respeto -cuenta Laura-, de hecho cada vez que se publica una artículo en algún medio de comunicación los comentarios son horribles, la gente tiene muy mala leche. No hay que educar en no meterse con un gay o una lesbiana, sino en la amplitud de miras”.

Además de pertenecer a AVENes, Laura y Alex forman parte de Asexual Community España (ACE), una asociación que varios amigos formaron en 2006 y que se dedica a hacer activismo. “Nosotros no tenemos ningún problema legal como otros colectivos, pero hay mucha gente que lo pasa mal por puro desconocimiento y no hay necesidad de que pasen por esas situaciones”, dice Laura. “Pero aunque no tengamos problemas legales, el Estado tiene la responsabilidad de fomentar la educación sexual y sobre todo educar en la variedad sexual. La asexualidad dejó de estar categorizada como trastorno en 2013 -como antes estaba considera la homosexualidad- y como país tenemos la responsabilidad de que todos los psicólogos y psiquiatras están debidamente informados”. Laura sentencia que es inaceptable que cuando una persona busque información se le fuerce a tener relaciones.

Laura y Alex dicen no estar enamorados porque hoy se le llama amor a cualquier cosa. “Es difícil de explicar”; dicen mientras ríen. “Entre nosotros hay muchísima sensualidad, a mí Laura me parece guapa, muy guapa y también es mi mejor amiga, en quien más confío”. “Él es la persona en la que más confío y en quien pienso primero para cualquier cosa. Además, hemos tenido la suerte de encontrarnos y comprendernos. ¿Qué le importa a la gente lo que hagamos o dejemos de hacer en la cama?”.

domingo, 11 de diciembre de 2016

#hemeroteca #demisexualidad | Demisexuales: cuando solo las emociones generan deseo

Imagen: El País
Demisexuales: cuando solo las emociones generan deseo.
Los foros de internet y las redes sociales sirven de apoyo para esta comunidad.
Héctor Llanos Martínez | Verne, El País, 2016-12-11
http://verne.elpais.com/verne/2016/12/01/articulo/1480592839_847894.html

Solo sienten atracción sexual hacia personas con las cuales tienen un fuerte vínculo emocional; no son asexuales, pero rara vez muestran interés por el sexo en comparación con la media de la gente. Son los llamados demisexuales. Su orientación apenas encuentra reflejo en las instituciones especializadas ni respuestas en las consultas médicas. A falta de más información oficial, internet se ha convertido en el refugio en el que compartir experiencias con sus semejantes.

Los demisexuales difícilmente han tenido una relación sexual de una noche surgida en una discoteca. No encuentran a alguien atractivo desde el punto de vista sexual hasta que no lo hacen antes en el plano sentimental. Así lo explica Demisexuality Resource Center, web que recopila los conceptos básicos de esta orientación casi desconocida para muchos y de la que apenas se habla en España.

"Desde que inicié mi vida sexual, sabía que algo era diferente. Constantemente pensaba que quizá estaba pasando por un bajo nivel hormonal y mi propósito permanente era poder decirle al ginecólogo: cúreme, no siento deseo sexual como todas mis amigas, así que debo estar mal", explica a Verne Elena, cineasta y emprendedora treintañera que no encontraba un término para definir lo que le ocurría.

Sin embargo, cuenta, "sí que había experimentado la atracción sexual ‘explosiva’ con tres parejas anteriormente. Entonces, ¿qué estaba pasando?". Elena descubrió el término demisexual a través de uno de los vídeos de YouTube de la activista LGBT y economista colombiana Ophelia Pastrana. Encontró primero preguntas y luego muchas respuestas. Se identificó con las explicaciones que se daban en él, que nunca le habían ofrecido antes.

"La gente llega hasta mis vídeos porque hay muy poco material educacional. Todo lo que se considera ahora ‘fenómeno nuevo’, siempre han estado ahí. Pero antes existía una cantidad inmensa de presión por hacer callar a la gente que tiene formas de pensar diferentes. Gracias a internet es mucho más difícil silenciar a las minorías", nos comenta Pastrana.

Tras ver a Ophelia, Elena investigó en la red no tanto para buscar un diagnóstico médico sino como para encontrar otros testimonios similares al suyo. Muchos demisexuales los hacen en foros como los de la web Asexual Visibility and Education Network (AVEN) y en grupos privados en Facebook a los que se puede acceder solicitando una invitación a su moderador.

Demisexuales, con casi 1.500 miembros, es uno de ellos dedicado a usuarios hispanohablantes y en Reddit existen varias comunidades en inglés para debatir sobre esta orientación sexual. En la comunidad YouTube, canales en inglés como GirlfriendsTV trazan una línea entre asexualidad y demisexualidad.

"Nunca sé el tiempo que voy a necesitar [hasta saber que alguien me atrae sexualmente]. También es frustrante para mí. No me siento preparada para algo más que para un abrazo de buenas noches hasta que de pronto sí que lo estoy. A veces pasan semanas, a veces meses y a veces nunca llego ahí", cuenta en primera persona en The Washington Post una de sus redactoras, Meryl Williams.

Una vez que encuentran a la pareja adecuada, la frecuencia a la hora de tener relaciones sexuales con ella puede llegar a ser tan habitual como la de cualquier otra pareja, explica a Verne un portavoz de Asexual Community España (ACES), considerada la primera asociación española centrada en estas orientaciones sexuales.

"Vi hacer una referencia en Twitter sobre el término demisexual. No estaba familiarizada con ello (...) Supe de inmediato que esa descripción me definía perfectamente", comenta la periodista estadounidense. El famoso informe Kinsey sobre el comportamiento sexual "ya hablaba de ello en los años 40, pero no le daba un nombre. El término ha surgido por tanto entre la comunidad virtual en vez de en la científica. Hay médicos que siguen tratándolo como un trastorno", confirma ACES. Fue AVEN, que nació en 2001, la asociación online que lo impulsó de forma definitiva, primero en Estados Unidos, donde el concepto es más popular que en otros países, y luego entre la comunidad hispanohablante.

"A nuestra consulta llegan muchos pacientes que nos comentan que su médico no les entiende", confirma a Verne Carmen Sánchez Martín, codirectora del Instituto de Sexología de Barcelona. "Hay un boom de etiquetas sexuales porque, en determinadas situaciones, las personas necesitan categorizarse. No suelen existir publicaciones psicológicas o médicas que utilicen el término; son ellos los que se autodefinen", dice la sexóloga, quien ve positivo que se empleen "nuevos conceptos para describir aquellas opciones sexuales en las que no se hace daño a nadie".

¿Por qué es necesaria una etiqueta que distinga a unos y a otros? "Permite formar una sensación de comunidad y un sentido más fuerte de sí mismos. A través de ella descubren que existen otros semejantes y que hay una comunidad para apoyarlos. En esta comunidad, los demisexuales pueden hablar con otros que comparten sus mismas experiencias, compartir consejos sobre cómo navegar un mundo sumamente sexual y encontrar apoyo emocional", explica Arf Gray, el impulsor del Demisexuality Resource Center, en su guía básica. "El problema no es el de tener una etiqueta, sino el de que se discriminen esas etiquetas", defiende la activista Ophelia Pastrana.

Toda esta información en internet supone un alivio para los demisexuales, pero no soluciona el conflicto que viven al intentar mantener una relación con aquellas personas que sienten deseo sexual de forma habitual, a los que se denomina alosexuales. "Todavía hoy, estando en paz y habiendo encontrado nombre para mi condición y a mucha gente como yo, tengo miedo de salir con ellos. Simplemente soy esa pieza del rompecabezas que no encaja", comenta Elena.

Tres preguntas básicas sobre demisexuales

¿Es más común en hombres o en mujeres?
"En nuestras encuestas aparecen ahora mismo más mujeres, lo que no significa nada. Por varias razones, los hombres están menos dispuestos a identificarse como demisexuales", asegura a Verne el activista Arf Gray.

¿Un demisexual nace siéndolo?
"Puede nacer siéndolo o convertirse en uno. Su sexualidad puede variar a lo largo de su vida o que un suceso traumático lo provoque. Todas las opciones son válidas y aceptables", comenta Gray.

Carmen Sánchez Martín, del Instituto de Sexología de Barcelona, también considera que esta condición sexual "puede ser variable a lo largo de la vida de una persona y acercarse más a la asexualidad o a la alosexualidad en distintos momentos".

¿Qué hacer si descubres que tu pareja o la persona con quien estás comenzando una relación es demisexual?
"Que hagan preguntas y mantengan la mente abierta. Cada demisexual es diferente. Algunos aman el sexo a pesar de todo y otros no tanto. Hay que descubrir qué le gusta a esa persona y cómo se siente más cómoda", recomienda Arf Gray.