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viernes, 25 de marzo de 2022

#hemeroteca #lesbofobia #violencia | Raquel Disenfeld, la psicóloga que acompañó a Higui antes y durante el juicio

Página12 / Raquel Disenfeld e Higui //

Raquel Disenfeld, la psicóloga que acompañó a Higui antes y durante el juicio.

Raquel Disenfeld, referente feminista y anarquista histórica, atendió a Higui de Jesús y estuvo a su lado durante el juicio. Aquí, habla de la red activista y afectiva que la sostuvo durante estos casi seis años, tras el intento de violación del que fue blanco, y durante un proceso judicial cargado de violencia.
Paula Jiménez España | Soy, Página12, 2022-03-25
https://www.pagina12.com.ar/409882-raquel-disenfeld-la-psicologa-que-acompano-a-higui-antes-y-d 

Raquel Disenfeld es, a esta altura, no solo una profesional con más de cincuenta años de experiencia en salud mental, es también –o quizás ante todo- una feminista y defensora de las causas justas que a lo largo de tres décadas ha pasado por diferentes experiencias grupales y comunitarias y participado de cada una de las marchas en apoyo al colectivo.

A la vida de Higui de Jesús llegó para mirarla con sus bondadosos ojos y prestarle generosa ayuda desde el momento en que le tocó transitar lo que ya todxs sabemos: “A Higui llegué por una compañera, La Galle –dice Raquel-. Me preguntó si la podía atender estando todavía detenida. Ahí empecé a asistir a las actividades que se organizaban para pedir por su libertad, y en junio hubo una movida en la que conocí a su madre y a su hermana. A las pocas semanas le dieron la posibilidad de esperar el juicio en libertad y ahí nos comunicamos. Me acuerdo que una de las primeras cosas que me compartió es que ella estaba construyendo su casa, que había puesto una ventana, o arreglado esto o aquello. Es muy autodidacta”.

¿Y cómo fue el proceso de acompañamiento?
Raquel Disenfeld: El encuadre es de libertad siempre, de participación. Siempre acordábamos los momentos de encuentro mutuamente. Al comienzo estaba la imposibilidad de poder dormir. Le aparecían de noche cuando se acostaba, entre sombras, las imágenes de abuso de sus padrastros (el primer abuso fue a los siete años). Y los insultos, los gritos, la amenaza de muerte, el miedo, el dolor en el cuerpo. Y también esto de que ella nunca había pensado en que iba morir a ver morir nadie ni que iba a dejar a un hijo sin padre, algo que dijo en la primera sesión. Los grupos de acompañamiento realmente fueron los primeros que tuvo en su vida y a veces arreglaba con las chicas de esos grupos para ir a la casa o que fueran a visitarla para poder dormir, porque a la noche irrumpían las imágenes traumáticas. Gracias a esos grupos se siente querida y valorada Higui. Cuando las conoció pudo compartir y socializar, recuperar su autoestima.

Podemos decir que Higui tuvo la fortuna de dar con una profesional que leyera su situación desde una respuesta a la violencia recibida, y no con alguien –que lxs hay- que hiciera la lectura inversa, ubicándola en el centro de la responsabilidad subjetiva...
R. D.: Cuando hay un hecho de defensa de la vida por incumplimiento de los derechos humanos, por incumplimiento del derecho a la libertad, por tener que luchar contra alguien para sobrevivir, o si una persona está sufriendo violencia psicológica, económica, violencias diversas que vienen desde el afuera, no se puede trabajar fuera del contexto desde ningún marco teórico. A mí siempre me viene una metáfora que extraje de una película que se llamaba 'Adiós, Tío Tom', en la que un científico se preguntaba qué enfermedad sufrían lxs negrxs que se escapaban del esclavismo para irse cerca de los ríos. Es decir, interpretaba patológicamente el impulso a la libertad.

¿Y qué lugar tiene lo psicopatológico dentro de tu práctica clínica?
R. D.: Yo no utilizo un contexto psicopatológico, porque muchas veces en los contextos psicopatológicos radica la discriminación hacia las víctimas y las sobrevivientes.

Es una gran deconstrucción salirse de esta referencia para abordar los tratamientos. Sobre todo habiéndote recibido hace algunas décadas...
R. D.: Yo me recibí en 1971, hace más de cincuenta años. Ya en esa época había una definición de la psicología que decía que era el estudio de la conducta en un contexto determinado. Leí uno de los informes referidos a Higui en el que se decía que ella podía estar padeciendo algo paranoico y que eso hacía que proyectara en la sociedad su propia agresividad. Esto, que no corresponde con Higui, es un enfoque de una psicóloga de Tribunales. Hay violencia en su historia, pero por efecto de haber sufrido situaciones de violencia múltiple. No se puede ver la respuesta de una persona sin pensar en el origen contextual de los síntomas; manifestaciones que veo como consecuencias de las violencias. Es necesario poner en perspectiva el género, la cultura del odio, la homofobia, para comprender estas situaciones y cómo el trato a las lesbianas es diferente que el que se le da a los varones.

Se podría decir que en la historia de Higui eso es absolutamente palpable, ¿verdad?
R. D.: Higui sufrió discriminación como mujer, como lesbiana, como negra, como pobre, sufrió violencia económica, psicológica y sexual. Siempre se ha psicopatologizado a las mujeres. Se la ha acusado de fantasiosa y de resentida. Cuando fue el alegato de la fiscal dijo que Higui tenía interiorizada la imagen de defenderse como un hombre. A mí me interesa aclarar que la pulsión de defenderse no es de hombre o mujer sino de cualquier ser humano luchando por su supervivencia. Otra de las cuestiones que destaco es que Higui se hizo a sí misma. De ella digo que es una lesbiana visceral porque no se apoyó en ningún grupo que la referenciara sobre cómo construirse. Se fue construyendo a sí misma. Y también quiero hablar de la cuestión de su solidaridad: muchas veces ella hacía para cumplir con la demanda económica de la familia, para darles de comer.

¿A qué edad empezó a trabajar?
R. D.: A los ocho años, en casas, cuidando chicos. También hacía trabajos de jardinería, o porque la veían chongo le ofrecían cosas como limpiar pozos ciegos y además la estafaban. Ella bancaba todo esto por la parte económica de la familia, que era estructuralmente tremenda. Y en la escuela, por mostrarse cómo era sufría todo tipo de discriminaciones.

¿El feminismo y la perspectiva de género estuvieron desde el comienzo de tu práctica terapéutica?
R. D.: Al feminismo llegué mucho más tarde. Yo ya había tenido acercamiento a la antipsiquiatría. Y además viví los años en que la Facultad varias veces estuvo cerrada, viví la Noche de los bastones largos en la calle Independencia, porque además de la de Ciencias Exactas, también entró la infantería en la Facultad de Psicología. Era una Facultad con mucha diversidad, con una perspectiva social, veíamos el materialismo dialéctico. El feminismo llegó para mí con Eva Izquierdo, anarquista, a mediados de los 90. Ella venía de una comunidad del sur y en la biblioteca José Ingenieros empezamos con una agrupación, Mujeres libres, inspiradas en la agrupación Mujeres libres de España. A esa agrupación la integraron entre otras, dos madres de Plaza de Mayo y ahí conocí también a Lohana Berkins. En la actualidad, continúo en Mujeres libres, soy abolicionista del sistema prostituyente, ecofeminista y sigo luchando contra todas las formas de opresión. La lucha contra la opresión es la lucha contra el patriarcado. Defenderse es salud. El feminismo me permitió ver las relaciones que existen entre el terrorismo de Estado y el terrorismo sexual y cómo en los encuentros de lecturas, en las luchas, en las marchas, en las asambleas, en las jornadas, nos retroalimentamos y liberamos juntxs.

jueves, 17 de marzo de 2022

#hemeroteca #lesbofobia #justicia | Absolvieron a Higui de Jesús, atacada por lesbiana, acusada por defenderse

Google Imágenes // Higui agradece: 'Las quiero abrazar a todas' //

Absolvieron a Higui de Jesús, atacada por lesbiana, acusada por defenderse.

El activismo festeja en las calles de San Martín. La fiscalía había pedido 10 años de prisión.
María Eugenia Ludueña | Agencia Presentes, 2022-03-17
https://agenciapresentes.org/2022/03/17/higui-de-jesus-declaro-en-la-tercera-audiencia-del-juicio-en-su-contra-queria-declarar-me-siento-mejor/ 

Los jueces Gustavo Varvello, German Saint Martin y Julián Descalzo del Tribunal Oral en lo Criminal Número 7 de San Martín absolvieron a Higui de Jesús del cargo de «homicidio simple». Higui es lesbiana, tiene 47 años. El 16 de octubre de 2016 había ido a visitar a su hermana Mariana en Lomas de Mariló (San Miguel) y sufrió un ataque en un pasillo del barrio por parte de un grupo de hombres que la hostigaban por su expresión de género y su orientación sexual. En el ataque se defendió e hirió de muerte de a uno de ellos. Sin acceso a la justicia, estuvo presa durante ocho meses y luego con prisión domiciliaria, hasta hoy.

Hoy se realizó la tercera audiencia y no se esperaba que se diera a conocer el veredicto. El activismo que viene apoyándola desde hace cinco años, cuando empezó a construir la campaña por la absolución de Higui, estuvo en la puerta del tribunal durante estos tres días. Al cierre de esta actualización festejaban en las calles con cantos y bombos frente al Tribunal que en todo el proceso no accedió a que los medios entraran a la sala.

La abogada de Higui, Chiqui Conder -de la Gremial de Abogados y activista de ddhh- habló con Presentes al terminar el juicio. «Esta es una victoria nuestra, no del sistema judicial. Nos tienen que creer cuando denunciamos un abuso. Acá no se investigó nada de lo que le hicieron a Higui. Lo único que se ve en los fiscales es criminalizar a Higui por ser mujer, negra, pobre y lesbiana. Lo primero que hace el Estado con Higui, que ha sufrido múltiples violencias, es encerrarla y meterla presa. Eso habla de un Estado ausente», dijo a Presentes la abogada de Higui, Chiqui Conder.

Higui llega a los tribunales de San Martín en medio de aplausos y más cantos. Lleva en una mano la pelota de fútbol (con mensajes de las pibas de la Villa 31), cual amuleto, y con la otra una remera con la foto de sus perritos, que cada tanto llena de besos. Sube en el ascensor hasta el décimo piso, donde le toca sentarse en el banquillo de lxs acusadxs.

Se la acusa de homicidio simple por haber defendido en octubre de 2016 de un ataque sexual perpetrado por un grupo de varones. Quisieron violarla para “corregir” su lesbianismo. Higui se defendió con un cuchillo de jardinería que tenía encima: llevaba mucho tiempo sufriendo agresiones por su orientación sexual y su expresión de género.

La sala C, donde transcurren las audiencias, es diminuta. Hay lugar para cuatro personas de cada parte. La falta de espacio aumenta la tensión. Higui está acompañada de su psicóloga y de sus abogadas, Chiqui Conder y Claudia Spatocco. Está además la otra parte, que nadie sabe bien cómo llamar, la que va por Cristian «Pino» Espósito, el fallecido, 28 años, uno de los agresores que atacó a Higui y a quien ella al defenderse hirió de muerte.

Lo volvió a relatar hoy con detalles ante el tribunal que la juzga. Es el Tribunal Oral en lo Criminal Número 7, y lo integran Gustavo Varvello, Germán Saint Martin y Julián Descalzo.

Por la familia del fallecido entró a la sala la madre, que se apoya en muletas y lleva una remera con la cara de Espósito y una leyenda: ‘En el cielo nos vemos hijo’. Las otras mujeres que la acompañan usan remeras de ‘Justicia por Pino’. Y han pegado en el edificio algunos carteles que lo defienden. En las paredes del tribunal conviven los pedidos de absolución para Higui con las fotos y los pedidos de Justicia para decenas de pibes y pibas, todes muy jóvenes, todes pobres, todes de los suburbios.

En la audiencia de hoy estuvieron además la fiscala, Liliana Tricarico, fundadora y presidenta de la Asociación de Fiscales de la provincia de Buenos Aires. También la veedora Indiana Guereño por parte del ministerio de la provincia de Bs As y Romina Chiesa, directora de protección del Ministerio de Mujeres Géneros y Diversidad. También Viviana Figueroa, militante de la organización lésbica Las Safinas que llegó desde Rosario junto a otras compañeras. Higui estuvo toda la audiencia muy cerca de su psicóloga, Raquel Disenfeld. Fue un día difícil.

Piden cambiar de sala

El periodismo no pudo en los tres días entrar a la sala. Por un lado por falta de espacio pero también por una resolución emitida por el tribunal que dijo que no se podían publicar los dichos de los testigos. Alegaron proteger el proceso como si los años que pasaron no hubieran existido. Hay numerosos pedidos de organizaciones de comunicación y de ddhh que solicitaron al tribunal dos cosas: llevar el proceso a una sala más grande para que pueda ser cubierto por los medios, que también son pocos. Y otro para que los alegatos sean televisados. Esto tampoco ocurrió, ya que al terminar la audiencia se comunicó que los alegatos serían esta tarde a partir de las 17hs.

Qué dijeron quienes atendieron a Higui
Hoy declararon tres personas que atendieron a Higui. Sus dichos fueron contundentes. La primera, una policía que llegó al lugar de los hechos aquella noche. Esa policía contó que cuando acudió, a partir de un llamado al 911, encontró a Higui muy herida y golpeada, con la ropa rasgada y sucia, con aliento a alcohol. Estaba muy asustada y se había hecho pis. La policía dijo que no la podía cambiar de tan golpeada que la encontró, y que creyó que podía tener fracturas. Relató que en el lugar estaba también un flete llevando al hospital a Espósito.

En la audiencia de hoy se extrajeron de una bolsa algunas prendas recolectadas como supuesta prueba. Entre ellas, la ropa de Higui de aquella noche, que fue exhibida ante las partes y los jueces, como el pantalón de jogging azul que vestía.

La segunda testigo fue la primera psicóloga que la atendió cuando quedó detenida. Todos los dichos de la psicóloga apuntaron a un punto: «Higui no está mintiendo, lo que está diciendo Higui es cierto», repitió. Y habló desde las pericias psicológicas realizadas en aquel momento. Cuando la testiga llegó a este punto del relato Higui tuvo una crisis de angustia y pidió retirarse de la sala. Salió a tomar aire y fuerzas y volvió a entrar poco después.

La tercera testiga fue una psiquiatra que la atendió. Su testimonio fue muy breve.

Tras un cuarto intermedio, Higui pidió declarar y hacerlo sin público. En la sala solo quedaron su psicóloga, sus abogadas, los jueces, la fiscal y personal del tribunal. La madre de Espósito se quejó. “Ella tiene derechos”, le respondió un policía que custodiaba la entrada a la sala.

La declaración fue larga. Muy parecida a lo que dijo en su declaración indagatoria, donde repasó aquella noche violenta. Pero hoy lo contó con muchos detalles, de manera vívida, ilustrando ante el tribunal con su propio cuerpo cómo fue cada tramo del ataque y de su defensa. «Casi me quiebro pero me acordé de mis perritos», dijo Higui a Presentes.

Luego fue el turno del Enrique Stola. Citado como testigo conceptual, Stola había sido perito de parte y hoy declaró por videollamada desde España. Se centró en explicar qué es el estrés postraumático.

A eso de las tres de la tarde Higui salió del tribunal. “Quería declarar, tenía muchas ganas de hacerlo. Me siento mejor”, dijo a Presentes. Se la veía más aliviada. Sus abogadas acababan de recibir la noticia de que en dos horas, a las 5 de la tarde, serían los alegatos.

Higui absuelta

Higui fue recibida con aplausos y cantos en la calle. Durante todo el día, el sonido de ese acompañamiento crucial del activismo de la diversidad sexual y ddhh organizado -los cantos, la música, algún bombo, los gritos- llegaba lejano pero persistente hasta la sala del décimo piso. Parecía que era lo único que podía filtrarse hasta el piso 10. Higui lo escuchaba y eso alcanzaba. Esos sonidos eran de los pocos hilos conectores entre lo que parecen dos mundos diferentes. La justicia blindada sobre sí misma, patriarcal, donde hay que ponerse de pie cuando entran los jueces y acatar. La Justicia que decide que un juicio con esta relevancia no puede transmitirse ni cubrirse periodísticamente. Una justicia sin perspectiva de género, que hasta hoy no investiga el ataque a una lesbiana como un delito de odio.

Y esa justicia es también la que decidió absolverla. Antes de que el veredicto se conociera y cuando empezó a oscurecer, más y más personas se fueron acercando al tribunal. Primero para acompañar los alegatos. La defensa pidió, lógicamente, la absolución. La fiscalía, la detención inmediata de Higui y diez años de cárcel, en un alegato sin perspectiva de género. Ahí empezó a correr el rumor de que hoy se podía conocer el veredicto. Hubo tambores y música en la radio abierta, una asamblea y cada vez más personas sumándose.

Los escenarios no estaban claros y el aire estaba pesado. En la sala C, antes de que el tribunal diera el veredicto, Higui dijo que lamentaba y sentía mucho lo que había pasado.

Cerca de las ocho llegó la noticia a la calle, donde seguía llegando gente. Gran parte del activismo estaba ahí desde antes de las 9 de la mañana. ¡Absolución! se gritó saltando, cantando, abrazando. Por fin Higui salió del tribunal y corrió sonriente a la calle, a pleno festejo de la victoria, tras una lucha que llevó más de cinco años. La absolución a Higui pasó de consigna a realidad.

«Las quiero abrazar a todas», dijo. «Gracias guachas por no bajar los brazos». Caminó rápido hacia el micrófono que la esperaba en un lugar seguro que se había armado en una carpa. Agregó: Gracias a mis abogadas. Ahí adentro de la sala me decían «Higuis» y ellas le llamaron la atención al tribunal. Me enseñaron a respetar mi nombre».

Fueron más de cinco años de lucha contra un sistema judicial patriarcal, heterocisexista, desigual en su trato, por momentos absurdo. Un proceso complejo y difícil, lleno de vueltas y de sobresaltos, de demoras e injusticias. Y en cada uno de estos momentos en los que el apoyo y la organización de activistas de la diversidad sexual fue crucial, Higui se construyó también a ella misma como una activista. La que pidió: «Justicia para todos: para los chicos trans, para las travas encerradas en las cárceles, para los pibes pobres del gatillo fácil. Que aparezcan los nietos! Y que digan dónde está Tehuel».

Y TAMBIÉN…
Absuelta ‘Higui’, la argentina que mató al hombre que intentó violarla por ser lesbiana.

Eva Analía De Jesús había sido acusada de homicidio simple, pero su defensa alegó que actuó en legítima defensa. Decenas de personas celebran el veredicto frente al tribunal.
Mar Centenera | El País, 2022-03-18
https://elpais.com/sociedad/2022-03-18/absuelta-higui-la-argentina-que-mato-al-hombre-que-intento-violarla-por-ser-lesbiana.html
>
Absolvieron a Higui en el juicio por matar a un hombre cuando se defendía de violación grupal.

El veredicto lo dio a conocer el Tribunal Oral en lo Criminal 7 de San Martín. Higui llegó a juicio acusada de "homicidio simple" por defenderse de una violación grupal correctiva el 16 de octubre de 2016.
María Alicia Alvado | Télam, 2022-03-17
https://www.telam.com.ar/notas/202203/586725-juicio-higui-alegatos.html

miércoles, 16 de marzo de 2022

#hemeroteca #lesbofobia #justicia | «Para Higui la libertad»: comenzó el juicio mientras la movilización social reclama su absolución

Lavaca / Higi se dirige a las que la acompañan //

«Para Higui la libertad»: comenzó el juicio mientras la movilización social reclama su absolución.

Lavaca, 2022-03-16

https://lavaca.org/notas/para-higui-la-libertad-comenzo-el-juicio-y-el-acompanamiento-que-exige-su-absolucion/ 

Eva Analía de Jesús —conocida como Higui— fue atacada por ser lesbiana y estuvo siete meses presa en el penal de Magdalena por defenderse de un intento de violación en octubre de 2016. La Sala I de la Cámara de Apelaciones de San Martín le otorgó la excarcelación en junio de 2017 gracias a la presión que ejercieron diferentes colectivas y autoconvocades. Este martes comenzó el juicio y ahora el reclamo es por la absolución. Las audiencias seguirán el miércoles y jueves y se prevé que terminen el martes 22. Higui agradeció el acompañamiento: «Si hubiese sido yo la muerta, no hubiese pasado lo que está pasando». Crónica de la primera jornada.

“¿Vos estás por lo de Higui?”, pregunta Débora mientras sostiene su bicicleta en la estación Lacroze del tren Urquiza. Minutos más tarde se juntan varias personas. Algunas se apuran a subir al próximo tren, otras esperan a amigues para viajar hasta la estación Lourdes a unas veinte cuadras del Tribunal Oral en lo Criminal N° 7 de San Martín, Provincia de Buenos Aires, donde este martes comenzó el juicio a Eva Analía de Jesús —conocida como Higui— que continuará durante esta semana (miércoles y jueves) y que se prevé que finalice el próximo martes 22.

En los días anteriores a que inicie el juicio se armaron grupos de whatsapp para organizar el acompañamiento. Desde Lacroze y Retiro salieron varios grupos y desde antes de las ocho de la mañana ya había personas en la puerta del TOC sobre la avenida Ricardo Balbín al 1700. Al rato se produjo el corte de calle.

“Vinimos a pedir la absolución de Higui, por el derecho a defendernos y poder visibilizarnos sin que nadie nos moleste”, dice Mar, una de las presentes. “Para que la justicia funcione y lo único que hizo fue defenderse de un ataque y la criminalizan por un montón de cosas que no hacen a la causa”, suma Lu. Caminan por la avenida, llevan banderas como capas, carteles que aseguran: “Para Higui la libertad. Organizadas te vamos a sacar”, “Yo también me defendería como Higui”.

El inicio
Es la primera jornada de un juicio pospuesto a comienzos del 2020 por un hecho ocurrido hace más de cinco años. Los testigos previstos para las tres audiencias serán 35. A las 9.15 llega Higui, y fue recibida con cantos y abrazos: “Fuerza Higui”, “Estamos cerca tuyo”, “Van a llegar más amigues”. Con camisa cuadriculada, anteojos negros, mochila y sosteniendo una pelota de fútbol, Higui saluda a quienes la rodean, va reconociendo rostros y se acerca a dar besos, y cuenta que la pelota “está firmada por las pibas de la 31”. También dice que está nerviosa, pero que se siente acompañada. Se acerca Paux y le entrega una remera, Higui la mira y se emociona, luego la abraza. “Estoy en la campaña desde el 2018 —cuenta Paux—, le quise hacer un regalo porque Higui me contó que se había muerto la Machona, que era su perrita, le pedí una foto para hacerle la remera para que la acompañe durante el juicio y me pasó esa donde están todas sus mascotas”. En la foto hay tres perros y dos gatos.

El horario estipulado para el inicio del juicio era a las 9.30 hs. Cerca de las once llegó la fiscal Liliana Tricarico (presidenta de la Asociación de Fiscales de la provincia de Buenos Aires) y más tarde ingresaron a la Sala C de los Tribunales de San Martin los jueces Germán Adolfo Saint Martin, Julián Descalzo y Gustavo Alfredo Varvello. “Estoy acá para pelear por la absolución de Higui, la conocí por la militancia lesbiana y luchando conseguimos que la dejen en libertad, el juicio iba a ser en 2020 y acá estamos peleando por su absolución”, afirma Lila. Higui fue atacada por ser lesbiana, en un intento de violación correctiva, el 16 de octubre de 2016 en San Miguel, se defendió, el agresor murió mientras ella era golpeada. La policía la encontró “inconsciente y golpeada” y el Juzgado de Garantías N°6 de San Martín la procesó por “homicidio simple”. Estuvo siete meses presa en el penal de Magdalena hasta que la Sala I de la Cámara de Apelaciones de San Martín le otorgó la excarcelación en junio de 2017.

“Ole ole, ole ola. Una lesbiana se defendió, se llama Higui, queremos la absolución”, se escucha, se exige.

Abrazo social
“Estamos acá porque somos todas feministas populares y formamos parte de la Coordinadora de Fútbol Feminista que hace tiempo acompaña la causa de Higui”, dice Paula, de Boca. “Pedimos la reforma judicial feminista urgente porque necesitamos una justicia que nos proteja y no que nos siga vulnerando los derechos que tenemos, como Higui, una lesbiana que se defendió, un macho se murió y estamos pidiendo la absolución porque la autodefensa no es un delito. Evaluemos cuándo lo es, evidentemente cuando se trata de las pibas, no lo es. Estamos acompañando con nuestros colores, que son los de Higui”. Cuentan que invitaron a Higui a ver jugar a Boca y la vieron feliz: “El fútbol es su cable a tierra para conectarse con el disfrute”. Durante la espera se organizaron varios partidos de fútbol, en otro sector se colgó también un aro para jugar al basket y por otro lado, un par de chiques boxeaban.

Alma Fernández, militante travesti irrumpe en la avenida con su estela de alegría. “Hoy estamos acá desde la asamblea 28J, desde ATE INTI, desde la Comisión Basta de Travesticidios y Transfemicidios. Estamos acompañando, como venimos haciendo desde hace años a Higui y pedimos su absolución. Esta consigna es un hito contra todas las violencias, todos esos silencios que queremos que dejen de pasar. Volvemos a habitar las calles después de la pandemia. Pedir la absolución de Higui es seguir marcando la agenda emocional de este país. ¡Furia Travesti!”.

En la radio abierta avisan que a un costado están activos los stenciles, mientras bajo un gazebo, un grupo prepara una delicia que más tarde será compartida por todes: guiso de lentejas y de arroz. En otro costado, se realiza un taller de autodefensa. La actriz, guionista y comediante Ana Carolina le dice a lavaca: “A ver si terminamos con este sistema de castigo, de que unas vidas valgan más que otras y sobre todo, específicamente en este caso, para que salga la absolución para Higui. No puede ser este doble discurso de que hay vidas que pueden defenderse y hay vidas que no. ¿Cómo es, quién decide, en base a qué parámetros? Por eso estamos acá”.

Rocío, de Sudor Marika, agrega: “Estamos pidiendo la absolución de Higui y haciendo presión social, estar acá en la puerta con nuestras presencias. Estamos atentas, atentos y atentes a lo que pasa ahí adentro porque a veces la impunidad también se refuerza cuando no hay miradas que estén ahí atentas y cuerpos presentes, entonces es y será importante estar estos días del juicio”.

Leo Grosso, María Rachid, Vilma Ripoll y Mónica Macha son algunes de les polítiques que participaron. Suenan los temas de la banda Kumbia Queers, que estará también el próximo martes 22. También los de Lía Crucet porque son los favoritos de Higui.

Por la radio abierta pasaron dando sus testimonios:
  • Mayra la hija de Nancy Montiel, detenida sin pruebas en septiembre de 2020 cuando apareciera el cuerpo de uno de los abusadores de su hijo, a quienes había denunciado. “Le quieren dar perpetua”, dice Mayra.
  • Pao, de Resistencia Trans, colectivo que nació por la falta de hormonas y la falta de salud transicional, dice: “Muches de nosotres fuimos tortas también, cuando tocan a una nos tocan a todes”.
  • Lourdes Hidalgo, sobreviviente del incendio en el taller de la calle Luis Viale, en Caballito: “La lucha se consigue en las calles”.
  • Carla, de Ni una migrante menos, explicó los derechos vulnerados de les migrantes.

“Si hubiese sido yo”
A las 14.20 hs se produce un cuarto intermedio. Higui se dirige hacia el micrófono y canta junto a les que le rodean: “¿Dónde está Tehuel?”. Luego sigue: “Gracias a todes por el apoyo, ahí adentro no sé cómo estoy aguantando. Son todos buenos ahora, pero como digo siempre, si hubiese sido yo la muerta, no hubiese pasado lo que está pasando, eso no más quiero decir. Gracias por estar acá. Les quiero”. Higui posa con la bandera de la diversidad y varies se acercaron a sacarse fotos con ella. “Parece mi cumpleaños de 15”, ríe Higui.

Raquel Disenfeld es la psicóloga de Higui, estuvo presente para acompañarla y mañana miércoles entrará al TOC como testigo. La conoció a la semana de haber sido excarcelada de la prisión de Magdalena: “Una compañera me preguntó si podía atender a Higui. Aprendió a conocerse, a valorarse. Antes se sentía culpable, pedía perdón. Es una lesbiana visceral, que se hizo a sí misma, no leyó nada de lesbianismo, en un momento se empezó a vestir como quiso, le gustó como jugaba el arquero colombiano y se puso Higui. Fue un acto de libertad. Tiene una ternura extraordinaria, sufrió desde su nacimiento todo tipo de violencia, pero se pudo conectar con el fútbol, con la naturaleza, ama a los animales. El amor a la naturaleza es supervivencia. En la cárcel la hostigaron por ser lesbiana, cuando fue a Magdalena dijo: puedo jugar al fútbol y eso la mantuvo viva. Y las pibas también”.

La describe como muy responsable con sus hermanitas, empezó a trabajar a los ocho años limpiando casas, paseando perros, cuidando bebés, sabe cocinar muy bien. Construyó su propia casa, agregó habitaciones a la casa de su madre, es autodidacta. En la pandemia invitaba a les chiques del barrio a comer fideos, sueña con poner un merendero. “Somos más que las violencias que hemos sufrido”, reflexiona Raquel.

Higui vuelve a entrar a la sala y permanece allí durante más de dos horas. Al salir, es recibida nuevamente con cantos, aplausos, sonrisas. “Higui corazón, aquí tenés les mostris para tu absolución”. La mayoría de quienes llegaron temprano, se quedaron hasta el final para acompañarla. “Cantemos fuerte así nos escucha adentro y sabe que estamos”, repitieron durante la tarde.

A las 18.20 hs la energía sigue intacta.

La segunda jornada comenzará este miércoles a las 9:30.

viernes, 4 de marzo de 2022

#hemeroteca #lesbofobia #justicia | Comienza el juicio contra Higui de Jesús

Página12 / Higui //

Comienza el juicio contra Higui de Jesús.

La joven imputada por defenderse de una violación.
Adriana Carrasco | Página12, 2022-03-04
https://www.pagina12.com.ar/404843-comienza-el-juicio-contra-higui-de-jesus 

En 2016 Higui (Eva Analía De Jesús) fue acusada de homicidio por defenderse de una violación. Se acerca el juicio en el que tendrá que declarar ante las instituciones que han ejercido violencia sistemática contra ella. Su historia expone la doble vara de una sociedad que se conmueve ante la noticia de un presunto abuso sexual grupal, ocurrido en pleno día en Palermo, pero que, cuando la víctima es de otro estrato social y se defiende, la conduce directamente al banquillo de los acusados. A pocos días del 7M, el día de la visibilidad lésbica, el movimiento LGBT y los feminismos populares reclaman su absolución.

El 15 de marzo, Higui (Eva Analía De Jesús, nacida en Haedo el 7 de junio de 1974) estará en el banquillo de los acusados en el Tribunal Oral en lo Criminal Número 7 de San Martín, adonde la llevarán imputada por “homicidio simple” por defenderse de un grupo de hombres que intentó violarla para “sacarle lo lesbiana”.

Amplios sectores del movimiento lgtb+ y de disidencia sexual y diversidad, feminismos populares e interseccionales, transfeminismos y agrupaciones de futbolistas se organizan para acompañar este juicio, que será histórico, de manera presencial y a través de las redes sociales bajo la consigna “Absolución para Higui”.

¿Qué es una violación correctiva? “Te voy a hacer sentir mujer”
El Día de la Madre de 2016 (16 de octubre), Higui fue a visitar a su hermana Mariana en Lomas de Mariló (Bella Vista). Reunidas alrededor de la mesa familiar pasaron la tarde comiendo y tomando cerveza. Higui se despide y, para salir a la calle, debe atravesar un pasillo entre dos viviendas. Allí se cruza sola con un grupo de hombres. Se sorprende de ver a uno de ellos, porque sabía que tiempo atrás lo habían echado del barrio.

No alcanzó a salir de la sorpresa cuando la atacaron en conjunto. Al menos uno de ellos la empujó y se le tiró encima, le bajó el pantalón y le rompió el bóxer, mientras entre todos la molían a golpes y patadas. Higui ya no podía ver bien, porque se tapaba la cara para protegerse de los golpes. Por eso no puede precisar cuántos hombres le desgarraron el bóxer y cuántos siguieron atacándola.

En medio de la golpiza, uno de los hombres le anunció “te voy a hacer sentir mujer, forra lesbiana”. Es lo que se llama “violación correctiva”. Se sostiene que todas las violaciones lo son. Pero es para debatir. Porque a una mujer cisgénero* heterosexual, el violador intenta corregirle su manera de ser mujer, pero no intenta “sacarle la heterosexualidad”.

¿Por qué se suele decir que toda violación es correctiva?

Las violaciones son maneras diferentes de corregir, disciplinar, instalar por el terror un sistema de sometimiento y reproducir un sistema de jerarquía sexual, que se infligen de distinta manera según el género, la edad y otras condiciones. Tampoco se puede considerar de la misma manera los abusos sexuales en la infancia.

La violación correctiva es parte de la cadena de disciplinamientos para que la lesbiana “se arrepienta, se cure” y se vuelva heterosexual a la fuerza. La manera de evitar este correctivo extremo es simular no ser lesbiana, enclosetarse, inventarse un noviazgo con un varón, escapar de la familia, la escuela, el barrio, mudarse a sitios donde las lesbianas no sean molestadas. Otra forma correctiva, antes de llegar a la escalada de violencia física, es presentarle novios a la lesbiana adolescente, a ver si “se cura”.

La figura de legitíma defensa en el caso de Higui
Higui no hubiera podido salir con vida del ataque de estos hombres de no llevar en el corpiño su herramienta de trabajo, un cuchillo de jardinería. El típico cuchillo pequeño que usan las mujeres para cortar los yuyos de la vereda en todos los barrios del país.

En una defensa legítima y proporcionada, Higui le tiró un puntazo a uno de los agresores para sacárselo de encima. Una lesbiana de 1,50 de estatura se defendió contra un grupo de hombres que la empujaron al suelo para poder destruirla a su antojo. Higui quedó desmayada en el lugar hasta que la despertó la linterna de la policía. “¿Quién te va a querer violar a vos, negra gorda?”, se burlaban los de uniforme. De un momento a otro estaba aturdida de dolor y despojada de toda dignidad en un calabozo de Bella Vista. Acusada de homicidio. Aunque ni siquiera se lo habían informado.

No sabía que el agresor estaba muerto. Higui estuvo varios días en un calabozo sin saber de qué se la acusaba, conmocionada por los golpes y sin atención médica, sin tener idea de qué funcionarios la entrevistaron. A los únicos que distinguía por su oficio era a los policías. A quien le preguntara, le contaba lo que le había pasado. La investigación se llevó a cabo sin perspectiva de género. En el Departamento Judicial de San Martín los casos de violencia de género se llevan junto con los demás delitos. Todo va a la misma bolsa. ¿Están en condiciones de juzgar a una lesbiana que se defendió de una violación correctiva?

La construcción de la lesbiana, negra, pobre, violenta
Es probable que los agresores hayan dado a Higui por muerta antes de abandonarla, pero en el juicio no lo van a decir. Y no solo eso. Van a quedar impunes por el ataque, porque la policía y el Poder Judicial desde el comienzo decidieron no creerle a Higui y construyeron a partir de sus prejuicios que una lesbiana pobre, negra, de un barrio conurbano, con las manos curtidas de trabajar la tierra, y que se toma unas cervezas para celebrar el Día de la Madre, es una violenta y una asesina.

Porque tomarse unas pintas de cerveza roja artesanal para celebrar Saint Patrick un pub de Palermo Rúcula es cool. En cambio, beber unas cervezas de cualquiera de las tres marcas de almacén sobre mantel de hule para celebrar el Día de la Madre en Mariló, es de borracha.

Trascendieron las fotografías que le tomó su hermana Azucena a Higui en un calabozo, muchos días después del ataque. En las imágenes se puede ver cómo la desfiguraron a golpes. La dejaron casi irreconocible.

La historia de Higui y la revictimización al infinito
A más de cinco años del ataque y habiendo conocido la vida en la cárcel, Higui fue tantas veces revictimizada que ya casi no consigue hablar sobre lo que le hicieron estos hombres. Ni su cabeza ni el resto de su cuerpo resisten un minuto más de revictimización. Y tendrá que declarar ante miembros de instituciones que han ejercido violencia institucional hacia ella y se mostraron prejuiciosas desde el minuto uno y desde antes también, independientemente de las ideas que cada funcionario tenga a título individual.

La fuerza policial y el sistema de Justicia argentinos tienen oídos para los hombres cisgénero heterosexuales, a veces también para los hombres de clase popular, pero no para una lesbiana negra y pobre que no hace “lo que debería hacer”: agachar la cabeza y cerrar la boca. Y terminar en una cárcel de mujeres, donde la mayoría de las presas están por narcomenudeo o por mulas. Y donde también hay presas por defenderse de hombres violadores y asesinos a corto o largo plazo.

Cómo se le va a ocurrir a una lesbiana jardinera del conurbano sacar su herramienta de trabajo para defenderse cuando se le vienen 3 o 4 hombres encima para violarla y matarla a golpes. Como nos decían antes, “relájate y goza”. (Y si eso ya no debe decirse, y la sociedad argentina lo considera repudiable, es porque nos rebelamos, ya no nos callamos, ya no agachamos la cabeza. ¿Alguien recuerda la historia de F., la maestra que llevaba a su hijo a taekwondo y terminó violada y asesinada por dos empleados de maestranza del club GEBA en 2001? A F. la Justicia “le cree” porque la violaron y asesinaron, no pudo defenderse y murió. Y porque era heterosexual, de clase media y madre de familia. Caso cerrado y agresores condenados en 2003. Y porque “le creyó”, la Justicia condenó al club a indemnizar a esa familia).

Si Higui no se apodara así (por el arquero colombiano René Higuita, que se caracterizó por la atajada escorpión, la que mejor le sale a Higui) y tuviera otro nombre y un apodo de clase alta, fuera rubia y con cabello lacio, de 1,70 de estatura, héterocis, con título universitario preferentemente de universidad privada costosa y residencia en Belgrano o Recoleta, habría oídos para ella y los presos serían otros.

Un freno a la violencia institucional
Higui sabe que va a tener que hablar ante un pelotón de fusilamiento, lo que va a ocurrir en la sala de audiencia si el tribunal no ampara su derecho legal a no ser revictimizada nuevamente. Su abogada defensora Gabriela Conder pedirá que Higui declare acompañada por su psicóloga, Raquel Disenfeld. No se puede solicitar que declare en cámara Gesell por la edad, porque es una persona mayor. ¿Por qué el sistema de Justicia argentino, si pretende ser justo, no admite que una persona tan vulnerada y revictimizada declare en cámara Gesell? Otra posibilidad es que desalojen la sala en ese momento y queden solamente el juez y dos o tres personas más, e Higui pueda declarar acompañada por su psicóloga. En el juicio también participará como perito de parte el médico psiquiatra Enrique Stola.

Del lado de la acusación estará la fiscal Liliana Tricarico, fundadora y presidenta de la Asociación de Fiscales de la provincia de Buenos Aires.

Se espera que se presenten 30 testigos a declarar en contra de Higui. Desde luego, no hay testigos presenciales del ataque que sufrió, porque estaba sola. Y en el barrio vivían hostigándola. Un grupo de hombres ya le había quemado la casa. Otro le mató al perro.

En Mariló hay lesbianas como en todas partes, pero no a todas se les nota tanto como a Higui. Antes les decíamos “bomberos” a las que se les notaba. Ahora las llaman “chongas”. Pero el closet es el mismo. Higui nunca estuvo en el closet, ni sabe qué es eso porque su mundo es otro. Su mundo es el fútbol, sus gatos, ganarse el sustento haciendo changas, estar atenta al calendario de castraciones de zoonosis para llevar a los perros del barrio.

“La verdad que no me siento ni nena ni nene, pero tampoco soy un pibito trans. Poné lesbiana. Yo me pongo que soy así, lesbiana. Recién me estoy descubriendo, me dejo ser. Por ahí un día me levanto re chonga, por ahí un día me levanto media tía”. Esto es lo que Higui siente sobre su identidad de género.

La violación como moneda corriente en su vida
Cuando hablamos de revictimización queremos señalar en concreto que a Higui se le contractura todo el cuerpo y regresa al estado de terror de cuando era niña y la violaban cada uno de los padrastros que tuvo, y se escapaba al potrero para jugar al fútbol. Así se crió.

En la entrevista que realizamos para Soy en enero de 2020 Higui recordaba que sus padrastros “eran re violines. Cada vez que mi mamá iba a tener familia, yo sabía que iban a aprovechar para violarme. Mi padre ya se había ido. Trabajaba en una metalúrgica, usaba zapatos con punta de acero y le pegaba patadas a mi mamá. Mi escapatoria era la cancha de fútbol. Me hice pis en la cama hasta los 13 años. La primera vez que me violó uno de los maridos de mi mamá, también la agarró a mi hermana la Tati”.

En la adolescencia logró sobreponerse, se fue de la casa y aprendió a ganarse la vida fabricando un carrito y juntando cosas rotas en la calle para arreglar y vender. Eso fue cuando tenía 15 años, durante la crisis económica y social de 1989. Hizo todo tipo de changas, hasta destapar cámaras sépticas por 100 pesos. Porque como era lesbiana pobre y de aspecto masculino, nadie la aceptó jamás para un empleo formal. Su vía de escape de esa realidad fue siempre el fútbol y logró ser una de las mejores del Oeste.

El fútbol como vía de escape
“Siempre jugué en clubes de barrio. Primero en La Esperanza, de William Morris. En mi camino jugué con ‘la Negra’ Amalia Flores, en cancha de 11 en el club La Amistad de Mariló”, recuerda Higui.

Amalia Flores (61) fue la primera jugadora argentina transferida al fútbol europeo. A los 30 años era crack en Yupanqui y le hicieron contrato para jugar en el Caivano de Nápoles.

“Fui la mejor arquera, la valla menos vencida desde los 12 años en La Esperanza hasta a los 31, en La Amistad. Pasé por los clubes El Galpón, La Quinta, Belgrano, Moreno, El Gallito. Con mi hermana Mariana jugábamos para Barrufaldi y salimos segundas. Esa vez jugamos contra el equipo de Rocío Oliva, mi hermana le hizo comer el tejido. En las prácticas siempre nos ganaban ellas, pero por los puntos les ganábamos nosotras”, cuenta Higui.

“Gané un montonazo de trofeos jugando al fútbol, que en esa época no venían con muñequitos de mujeres, eran todos de varón. Tenía mi casita de madera llena de trofeos, hasta que los malos me la prendieron fuego y se quemaron todos”.

Al día de la fecha no se sabe si el tribunal aceptará que las audiencias sean presenciadas por todos y transmitidas por streaming. Las organizaciones de lesbianas, lgtb+, feministas, transfeministas y de derechos humanos y medios de comunicación solicitan esa posibilidad porque se trata de un juicio histórico.

*”Cisgénero” quiere decir que se autopercibe con el sexo que le asignaron al nacer. Las personas “transgénero” son las que se autoperciben con un sexo diferente al que les fue asignado. Las mujeres y los varones pueden ser cis o trans.

viernes, 23 de junio de 2017

#hemeroteca #homosexualidad #liberacionsexual | Deseo, represión, revolución: Jean Nicolas y “la cuestión homosexual”

Imagen: La Izquierda
Deseo, represión, revolución: Jean Nicolas y “la cuestión homosexual”.
En los años ´70, Jean Nicolas, militante trotskista y activista del Frente Homosexual de Acción Revolucionaria francés, publica “La cuestión homosexual”: un brillante análisis de la historia de la opresión a los homosexuales y la lucha por su liberación, y un manifiesto estratégico para luchar por el socialismo y las nuevas relaciones humanas.
Ana Rivera | La Izquierda, 2017-06-23
http://www.laizquierdadiario.com/Deseo-represion-revolucion-Jean-Nicolas-y-la-cuestion-homosexual

Corren los años ´70. En plena época de ascenso revolucionario a nivel mundial, desde el Mayo Francés a la segunda ola del movimiento feminista, desde la resistencia de Vietnam y el movimiento anti-guerra en Estados Unidos, el Cordobazo y la revolución chilena sofocados sangrientamente por las dictaduras latinoamericanas, hasta la Primavera de Praga contra la invasión de los tanques soviéticos, desde el movimiento de liberación de los negros hasta la revuelta gay en Stonewall, y bajo el influjo de las revoluciones en Cuba y en China, la clase obrera y la juventud viven un proceso de radicalización política y hacen tambalear al orden social burgués -sostenido con el pacto con la URSS a la salida de la Segunda Guerra Mundial-.

La explotación capitalista, la dominación colonial, el racismo y el sexismo, las relaciones cotidianas, la familia: todo está sujeto a la lucha y la transformación. En este contexto, en el país donde los estudiantes lanzaron su grito de guerra: “la imaginación al poder”, ve la luz el artículo “La cuestión homosexual”. Escrito por un militante de la Liga Comunista Revolucionaria francesa cuyo seudónimo es Jean Nicolas, y publicado en la revista teórica de la LCR, Critique Communiste, en su edición de Diciembre 1976-Enero de 1977, el mismo busca nuevos lazos entre la izquierda marxista y el movimiento de liberación sexual que está en efervescencia y del cual forma parte con su militancia en el Frente Homosexual de Acción Revolucionaria y posteriormente en el Grupo de Liberación Homosexual.

A banderas desplegadas, traza las líneas de acción: “para los militantes revolucionarios esto supone una doble tarea: por una parte, convencer al movimiento obrero de la importancia y significación de la lucha por la liberación de la homosexualidad, y por la otra, convencer al movimiento homosexual de la necesidad de combinar su lucha por la liberación sexual con la lucha de la clase obrera en pro del socialismo”. El texto se publica como libro y es ampliamente discutido entre los activistas gais y también en los círculos marxistas y de trabajadores.

La sexualidad, entre la normalización y el deseo
Para Jean Nicolas, lo más precioso de las elaboraciones marxistas sobre la sexualidad es que plantean que ésta se inscribe en el ámbito de las relaciones sociales, y por lo tanto, también está determinada históricamente, de acuerdo a las relaciones de producción dominantes en una época determinada. La opresión a los homosexuales es una de las partes de un “proceso de normalización sexual” construido históricamente, y del cual la burguesía se apropia, profundizándolo, con el objetivo de consolidar el matrimonio heterosexual, monogámico, basado en la propiedad privada, la opresión de la mujer y los niños y la represión de la “homosexualidad latente” en todos los individuos, a fin de reproducir estas relaciones sociales que se ajustan al modo de producción capitalista y crear individuos aptos para insertarse en él.

Estas relaciones penetran profundamente en nuestra psiquis, tiñen toda nuestra vida cotidiana, nuestras emociones, nuestra conciencia: son parte de un proceso de sometimiento indispensable para sostener el dominio burgués. La norma sexual es inculcada por la familia, la escuela, la iglesia. El discurso social sobre la sexualidad es normativo, pero no puede dominar al deseo completamente: las prácticas sexuales y las aspiraciones de la vida sexual y social no se corresponden nunca completamente con la norma, sino que existe un desfase permanente: siempre hay una rebelión del deseo contra lo instituido. Según la época, las necesidades económicas, demográficas, históricas, políticas, se sancionará de una u otra forma la “desviación” de la norma sexual. La burguesía logra, por primera vez, no sólo instaurar un discurso normativo sobre la sexualidad, sino comercializarla y obtener beneficios de la represión sexual.

Homosexualidad y represión
Mientras que la antropología da cuenta de que en las sociedades comunitarias primitivas la homosexualidad estaba fuertemente integrada al cuerpo social, la opresión de la homosexualidad es parte de todas las sociedades basadas en la propiedad privada, como también la opresión sobre las mujeres. El desarrollo del monoteísmo, el surgimiento del Estado y de la familia también son parte de este proceso histórico. La herencia de padres a hijos (varones) es la motivación no tan sagrada del tabú de la homosexualidad y la represión de la sexualidad femenina. Las sociedades de la Antigüedad que permitían o valoraban la homosexualidad masculina van transformándose en sociedades basadas en la familia patriarcal y agudizando las restricciones contra la libertad sexual; luego, la tradición cristiana recogerá el tabú contra la homosexualidad y Dios y la Iglesia se convertirán en los guardianes del discurso social sobre la sexualidad.

La penalización de la homosexualidad surge en el Bajo Imperio Romano, cuando el cristianismo se convierte en religión de estado y Constantino sanciona la “sodomía” con la pena de muerte. Durante la Edad Media esta represión se desarrolló y el mito de la relación homosexual como un acto contranatural es creado por Santo Tomás; mito que hoy todavía persiste aún después de ser destrozado por Freud. El sodomita era hereje, y el hereje, sodomita: estas acusaciones de perversiones sexuales eran un arma contra quienes osaran desafiar el poder religioso, y también una herramienta para minar el poder de los señores feudales y quedarse con sus tierras. Y si no, ¡pregúntenle a Cersei Lannister de Game of Thrones!

Pero la burguesía en el poder y en el Estado desacraliza el mundo, la sociedad, la familia. “Desgarró implacablemente los abigarrados lazos feudales que unían al hombre con sus superiores naturales y no dejó en pie más vínculo que el del interés escueto, el del dinero contante y sonante, que no tiene entrañas”, dijo Marx. El centro de la vida humana es el hombre mismo... siempre que pueda pagárselo. ¿Cómo mantener entonces ese orden? ¿Cómo reemplazar el miedo a Dios por el miedo a salirse del rebaño moderno en el capitalismo? Estableciendo categorías de “excluidos”, “asociales”, “desviados”, “enfermos”, reforzando el poder estatal y creando instituciones que se encargarán de ellos, como la cárcel y los hospitales psiquiátricos. Estos desviados son justamente quienes no se integran en el cuerpo social, quienes están por fuera de la producción (y la reproducción) del sistema capitalista. Por primera vez existe una “identidad homosexual”: ya no se sancionan los “actos” homosexuales, sino a los individuos inadaptados, a los que se criminaliza o patologiza. Son los desviados, los enfermos. A la vez, oprime en todos el deseo homosexual, haciendo una separación arbitraria entre las categorías heterosexual/homosexual. Por el contrario el psicoanálisis demostró que no es más natural uno que el otro, y que sólo bajo los efectos de la sociedad la sexualidad se desarrolla en un sentido o en el otro. Es por esto que Jean Nicolas considera esto como el “mito” de la identidad homosexual, afirmando que bajo una sociedad que no oprima sistemáticamente el deseo homosexual el corte arbitrario entre homosexualidad y heterosexualidad cambiaría para dar paso a una auténtica liberación sexual. Por esta razón, critica a las teorías de la homosexualidad como un “tercer sexo” surgidas a fines del siglo XIX, que buscaban darle fundamentos teóricos a las primeras luchas del movimiento homosexual, o las que estaban ligadas al surgimiento del FHAR que postulaban que la homosexualidad en sí misma representa una subversión contra el orden social existente. Esta identificación, el apropiarse de la etiqueta, de la cruz que viene con la estigmatización como “marica”, esto que hoy llamaríamos una “resignificación”, es la respuesta a la represión sistemática y a la desvalorización, cuando la norma no es internalizada llevando a intentos de “corregirse”, a la locura, el suicidio. En ese caso, la burguesía recluye a quienes se identifican como “homosexuales” a su propio ghetto.

El “ghetto” homosexual: si no puedes derrotarlos, lucra con ellos
Las múltiples formas de encierro de los homosexuales no están sólo en las cárceles o los hospitales psiquiátricos, sino también en circuitos comercializados o no comercializados donde encontrar la posibilidad de ejercer el deseo de forma más o menos clandestina. Nicolas distingue entre un ghetto no comercializado que tiene lugar en los espacios públicos, los parques, los baños, donde se frecuentan los homosexuales para encuentros clandestinos, y un ghetto comercializado en las fiestas, clubs, bares, boliches “para homosexuales” donde pueden acceder quienes tengan la capacidad económica para hacerlo. Señala que la burguesía tiene un interés especial en reprimir sistemáticamente los espacios “no comercializados” para canalizar el deseo homosexual a un circuito comercial, del cual obtener ganancias, a la vez que banaliza la identidad gay y la normativiza. Este análisis es cada vez más actual, en tiempos donde el “mercado rosa” se extiende a fronteras inimaginables, con todo tipo de productos, eventos, espacios y lo que se pueda imaginar para el consumo gay. Claro está, sólo para quienes puedan acceder a este circuito. Ciudades enteras hacen gala de ser “gay-friendly”, aunque allí mismo los gais, lesbianas y trans sufran la discriminación laboral, la violencia policial y la falta de derechos. Pensemos, sin ir más lejos, en la “tolerante” Buenos Aires donde “Higui” fue atacada por lesbiana y presa por defenderse, por torta y pobre, y la movilización en la calle logró su libertad.

“Cabe prever que, si continúa la actual tendencia hacia una relativa «banalización» de la homosexualidad, el poder trate de eliminar el ghetto no comercializado, de sanear los lugares públicos, favoreciendo al mismo tiempo la ampliación del ghetto comercializado sobre el que puede, además, ejercer más fácilmente su control”, dice Nicolas, y parece estar hablando del presente. Por ello plantea la necesidad de que el marxismo revolucionario luche codo a codo contra la represión dirigida al ghetto, y acompañe la lucha de quienes se rebelan contra la brutalidad policial, como en el estallido de Stonewall. Pero el ghetto y su represión sistemática persistirán mientras las raíces de la opresión a los homosexuales se mantengan en pie: en la misma Francia en la que escribía Jean Nicolas se libraba una fuerte lucha para tirar abajo la legislación anti-homosexual establecida por De Gaulle y agravada por la enmienda Mirguet, que llamaban a terminar con esta “plaga social” y castigaban las “relaciones contra-natura” entre individuos del mismo sexo. El movimiento revolucionario debía apoyar incondicionalmente al colectivo gay frente a estas luchas.

Esto suponía también una fuerte pelea contra el Partido Comunista y las corrientes stalinistas que reavivaban los prejuicios homofóbicos en la clase trabajadora, rechazando a la homosexualidad como una “tara”, herencia de la “decadencia burguesa”. La represión a los homosexuales en la URSS fue la política de Stalin, que liquidó las enormes conquistas que había significado la revolución para ellos y para las mujeres, luego de que los bolcheviques transformaran a Rusia en el primer país que legalizaba el aborto y despenalizaran la homosexualidad.

Generaciones de lucha por nuestros derechos
“Las tres generaciones del movimiento homosexual” se titula el capítulo, quizás, más interesante y conmovedor del libro de Jean Nicolas. Marca el surgimiento del movimiento, que continúa hasta hoy, en Alemania y Gran Bretaña hacia finales del siglo XIX, cuando Karl Ulrisch, que pasó a la historia como el “primer abogado” de la causa gay, encabezó la lucha contra la legislación anti-homosexual prusiana, que se extendió a toda Alemania con el famoso Párrafo 175, que establecía la cárcel por el delito de sodomía.

El párrafo 175 estuvo vigente bajo sus diferentes formas hasta 1994 y cientos de miles de personas fueron condenadas a la cárcel por su homosexualidad. Aunque la batalla de Ulrisch no tuvo éxito dio nacimiento a la primera generación que lucharía por nuestros derechos. Ulrisch desarrolló una teoría biologicista de la homosexualidad sobre la cual se apoyó Hirschfeld para su teoría del “tercer sexo”, refutada en el libro por Nicolas y que fue muy cuestionada por el movimiento. Esta primera generación del movimiento homosexual a pesar de ser impulsada por sectores de la burguesía y de la intelectualidad, fue apoyada por las organizaciones marxistas, y el partido socialdemócrata alemán apoyó públicamente la lucha contra la legislación homosexual.

Desde Ferdinand Lasalle hasta August Bebel y Eduard Berstein (quien defendió públicamente al escritor Oscar Wilde, que fue detenido en prisión por su homosexualidad), junto a personalidades de la literatura y la ciencia como Thomas Mann, Herman Hesse o Albert Einstein.

Esta generación y el movimiento homosexual fueron brutalmente aniquilados con el advenimiento del fascismo, y durante la Segunda Guerra Mundial decenas de miles de personas fueron recluidas en los campos de concentración nazis por ser homosexuales, marcadas con el “triángulo rosa” como símbolo de su condición. Esta realidad no fue conocida sino décadas más tarde ya que en un principio se invisibilizó el horror al que fueron sometidas las víctimas homosexuales del Holocausto. El stalinismo se encargó de borrar las huellas de la solidaridad del marxismo revolucionario con la causa homosexual y persiguió brutalmente a los homosexuales en la URSS. La segunda generación del movimiento homosexual surgirá después de la Segunda Guerra mundial entre los años ´50 y los ´60, dirigido a lograr reformas legales y del cual serán exponentes el Comité Científico Humanitario estadounidense y el grupo Arcadia en Francia.

Finalmente, Nicolas marca el surgimiento de una tercera generación del movimiento homosexual, mucho más radicalizada y que criticaba la integración de la homosexualidad a la sociedad burguesa, un movimiento que tomaría las calles y del cual la rebelión de Stonewall fue la chispa que se extendió como pólvora. Esta generación apuntará al capitalismo como raíz de la opresión y a la unidad con las mujeres, los negros y los sectores oprimidos. La vinculación con el movimiento obrero resultó más compleja, especialmente por la ideología reaccionaria de los Partidos Comunistas y las organizaciones reformistas en el movimiento obrero que reproducían los prejuicios homofóbicos en el movimiento obrero y alejaban a los homosexuales que se acercaban a sus filas. Es en el desarrollo de este movimiento que Jean Nicolas escribe este libro, aspirando a contribuir a los lazos entre homosexuales, trabajadores y organizaciones revolucionarias. No había sido derrotado aún el enorme ascenso revolucionario iniciado con el Mayo Francés, ni habían surgido todavía el movimiento gay de los años ´80 que se nucleó alrededor del activismo contra el SIDA, ni la teoría queer que sigue siendo fuente de agrupamientos y organizaciones.

La verdadera liberación sexual
Para Jean Nicolas la represión ideológica sobre la homosexualidad tiene su base material en el capitalismo: se niega a reducir la lucha contra la opresión a la lucha contra la norma, ya que el poder de la burguesía radica en el poder del capital sobre el trabajo y de él se derivan y refuerzan todos los tipos de opresión. Así como sería estéril pelear contra la explotación capitalista sin pelear contra la opresión y luchar por una verdadera liberación en las relaciones humanas en otro tipo de sociedad, sería inútil dirigir todos los esfuerzos a la lucha por la liberación sexual sin atacar la fuente del dominio burgués, la apropiación de los medios de producción y el control de la riqueza social. El capitalismo nos condena a la miseria sexual, es dueño de nuestros cuerpos en penosas jornadas laborales, nos quita el deseo o lo regimenta. Sin liberar los cuerpos de la esclavitud asalariada, la auténtica liberación sexual será imposible de concretar. Ya en estos años concluye en la necesidad de reducir el tiempo de trabajo, que es una posibilidad al alcance de la mano por el desarrollo de la técnica, y de esta forma abrirle paso al verdadero goce sexual para todos:

“Una de las condiciones previas para una auténtica liberación sexual pasa por el derrocamiento de las relaciones de producción capitalistas y por una masiva reducción del tiempo de trabajo. En efecto, hay que subrayar que uno de los fundamentos más poderosos de la miseria sexual en el régimen capitalista proviene del sometimiento del cuerpo de los trabajadores a un trabajo prolongado y penoso. La posibilidad hoy día concretada gracias al desarrollo del automatismo, de reducir masivamente el tiempo de trabajo y de eliminar aquellas tareas más pesadas, abre paso a una auténtica liberación sexual para socavar, al propio tiempo, las bases de la ideología burguesa, la cual valora el trabajo a la vez que trata de reprimir la actividad sexual (...). Así es como el cuerpo, liberado de un trabajo largo y penoso y del peso de una maternidad no deseada, podrá entregarse verdaderamente al placer”.

En épocas donde el mercado rosa alcanza grados obscenos, y el llamado “pinkwashing” o barniz rosa convierte a los derechos de las personas LGTB en legitimación de gobiernos neoliberales o aún de la extrema derecha –como en Alemania, donde la nueva referente de la ultraderecha es la lesbiana Alice Weider, abiertamente xenófoba y antisemita-, y en la que la represión a los gais, lesbianas y transexuales pobres se recrudece al calor de la crisis capitalista internacional, la lucha por la auténtica liberación sexual y por la unidad del movimiento LGTB y la clase trabajadora contra los capitalistas que nos condenan a la explotación y la opresión cobra más fuerza que nunca.

jueves, 25 de mayo de 2017

#hemeroteca #homofobia | "Podrán pegarme todo lo que quieran, pero no voy a dejar de ser gay"

Imagen: Izquierda Diario / Enzo Silva
"Podrán pegarme todo lo que quieran, pero no voy a dejar de ser gay".
Un joven fue golpeado por el solo hecho de ser gay en Berazategui. Situación cotidiana en barrios donde ni las leyes ni el negocio "gay friendly" garantizan la igualdad ante la vida.
Luis Lego | La izquierda Diario, 2017-05-25
http://www.laizquierdadiario.com/Podran-pegarme-todo-lo-quieran-pero-no-voy-a-dejar-de-ser-gay

Enzo Silva, joven de 17 años, fue atacado por otros tres jóvenes cuando volvía del colegio en Berazategui, zona sur del Gran Buenos Aires, por el solo hecho de ser gay. Antes de atacarlo, los agresores gritaron: "Es puto, vamos a fajarlo".

Como muchos de quienes viven esta realidad a diario, en barrios donde la falsa igualdad del negocio "gay friendly" ni siquiera existe y donde las leyes tampoco garantizan igualdad ante la vida, este joven intento seguir caminando y evitar la situación. Pero eso no fue suficiente y los tres jóvenes se abalanzaron sobre él.

En medio de la golpiza, mientras Enzo intentaba defenderse, uno de ellos le dijo: "De acá no salis, te vamos a matar". Justo después de eso, un conductor se bajó de su auto y ahuyentó a los agresores. Esta vez, la cultura homofóbica no pudo seguir descargando golpes sobre un cuerpo que no responde a la heteronorma del sistema.

Lejos estuvieron de amedrentarlo. En declaraciones para ‘El Diario de Varela’, Enzo aseguró: "Son tristes. Y desalentadores, que te hacen tener miedo. Tanto odio es al pedo. Podrán pegarme todo lo que quieran, pero no voy a dejar de ser gay". Enzo fue valiente y tuvo "suerte", pero no siempre es así. En muchos casos estás agresiones tienen consecuencias fatales, y en varias de ellas la Policía es cómplice o quien directamente las lleva adelante.

Vivir nuestra identidad y deseo sin sufrir consecuencias
La lucha contra el machismo y la homolesbotransfobia se pudo ver en las masivas movilizaciones por #NiUnaMenos, en la exigencia de justicia por Lohana Berkins y Diana Sacayan, y por la #LibertadParaHigui, que está presa por defenderse del ataque de diez hombres que intentaron violarla.

La Iglesia, con Bergoglio a la cabeza comparando a las personas trans con bombas nucleares y afirmando que "no deben dudar en abolir leyes contrarias a los principios de la Iglesia", es responsable de cada agresión o discriminación social, laboral o de cualquier índole. También lo son los gobiernos que mantienen y promueven esta cultura y se niegan a implementar leyes y todas las medidas necesarias para enfrentar esta situación.

Lejos de poner confianza en la falsa igualdad que pueden ofrecer los recovecos "gay friendly" del "mercado rosa", o en la mera sanción de leyes que evidentemente no garantizan la igualdad ante la vida, luchar por un cambio social radical que libere a todos los oprimidos de este sistema debe ser la perspectiva con la que luchemos por cada demanda de las mujeres, la juventud y la disidencia sexual.


Golpean por gay a un joven en Berazategui.
Un nuevo hecho de homofobia ocurrió en la tarde de ayer en Berazategui cuando un joven de 17 años volvía de la escuela y fue atacado por tres hombres.
El Diario de Varela, 2017-05-23
https://eldiariodevarela.com/golpean-por-gay-a-un-joven-en-berazategui/

El hecho sucedió a las 18.30 horas, en el barrio San Francisco. Enzo Silva volvía de estudiar en la Escuela Media 14 e ingresando al barrio tres jóvenes lo sorprendieron en una esquina, lo pararon y comenzaron a golpearlo.

En principio Enzo creyó que iban a robarle, agarró su celular y la poca plata que tenía con la intención de darles la plata y tirar el celular adentro de una de las casas de la cuadra, para luego rescatarlo. Sin embargo la agresión respondía a otras motivaciones.

Cuando Enzo cruzó la calle vio que tres jóvenes decían algo sobre él agachó la cabeza y siguió caminando. Los jóvenes cruzaron y vio venirse una situación cotidiana de “inseguridad”. Una vez cerca comentaron “si, si es Enzo Silva” y otro agregó “éste es puto, vamos a fajarlo”.

Allí comenzó una feroz golpiza, que dejó marcas en uno de sus ojos, en la cara y moretones en todo el cuerpo.

En diálogo con eldiariodevarela_com, Enzo Silva aseguró que se trata de un claro acto de homofobia y agregó “dijeron mi nombre, asumo que son personas que me tienen por redes sociales”.

Con respecto a sus agresores, fue contundente: “Opino, que son tristes. Y desalentadores, que te hacen tener miedo. Pero que tanto odio es al pedo. Podrán pegarme todo lo quieran, pero no voy a dejar de ser gay.”

“Muchos autos pasaron y vieron la situación, hasta que finalmente un conductor me salvo y defendió, bajándose del auto con un palo y ahuyentando a mis agresores mientras me pateaban todo el cuerpo” – sentenció.

El hecho se da en un contexto donde la violencia contra las distintas identidades de género y sexuales disidentes son una constante. En la misma semana que un hombre golpeó violentamente a Claudia Vazquez Haro, una activista trans de La Plata y a 7 meses de cumplirse la detención de Higui, una chica homosexual que se defendió de un acto de lesbofobia en un intento de violación correctiva.

sábado, 8 de abril de 2017

#hemeroteca #violenciasexual | Quién es Higui y por qué piden su libertad

IMagen: Mendoza Post / 'Justicia x Higui'
Quién es Higui y por qué piden su libertad.
Eva Analía Dejesús sufrió agresiones y un intento de violación por ser mujer, pobre y lesbiana. Mató a un hombre en legítima defensa y permanece presa desde el 16 de octubre.
Ana Paula Negri | Mendoza Post, 2017-04-08
http://www.mendozapost.com/nota/60106-quien-es-higui-y-por-que-piden-su-libertad/

Eva Analía Dejesús, a quien todos conocemos como Higui, aumentó su presencia en las redes sociales a través de un filtro que agrega a la foto de perfil la inscripción “Libertad para Higui”.

Muchos se preguntaron quién era Higui, qué había hecho y por qué tu “amiga” feminista pedía su libertad en Facebook.

Bueno, Higui está presa por ser mujer, pobre y lesbiana pero también por no haber tenido una buena defensa desde el principio. Ella fue atacada por diez hombres cuando se dirigía hacia su casa y al defenderse mató a uno de ellos con un arma blanca de dos puñaladas.

Higui vive en Bella Vista, en San Miguel, Ciudad de Buenos Aires, tiene 42 años y está presa desde el 16 de octubre del año pasado por haber defendido su integridad física en el Destacamento Femenino de San Martín por homicidio simple.

"Te voy a hacer sentir mujer, forra, lesbiana", le dijeron cuando intentaban violarla mientras le proporcionaban golpes de puño que le dejaron marcas visibles en el rostro y la espalda. Sin embargo ningún médico la atendió y su familia recién pudo verla días después de que sufriera la agresión.

Según dijeron los testigos del caso, muchos de ellos los mismos que atacaron a Higui, aseguran que ella mató a su agresor de la nada y que el hombre se levantó luego de recibir las dos puñaladas y la golpeó. “Es como una película de terror, cómo un muerto se va a levantar y golpearla”, reflexiona la letrada.

La legisladora por la Ciudad de Buenos Aires, María Rachid, ha estado detrás del caso de Higui bregando porque ella tenga la mejor defensa. Ella asegura en diálogo con el Post que este caso tiene que ver con la criminalización de la pobreza. "Ella defendió su integridad física, su vida y está siendo enjuiciada y privada de su libertad. Pasa esto porque es lesbiana, porque es mujer y porque es pobre”.

Su abogada, Raquel Hermida, le explicó a este medio que el conocer a su clienta y ponerse al día con el caso tuvo que asumir una defensa con todos los plazos vencidos, una investigación con la carátula de “homicidio simple” pesando sobre ella y ninguna investigación sobre los agresores.

Seguirá presa
Hermida también aseguró que Higui seguirá presa por lo menos un mes más. Esto se debe a que recién ayer pudieron terminar con las pericias psicológicas que pidió la defensa, luego las psicólogas deben realizar un informe que será entrega en aproximadamente diez días y recién después se puede presentar un incidente extraordinario para que se tenga en cuenta que la acusada actuó en legítima defensa.

Las pericias psicológicas son obligatorias cuando se trata de abuso sexual ya que este tipo de agresiones dejan cicatrices imborrables en la mente de la víctima. Cicatrices que no pueden ser fingidas ni ocultadas.

El hecho de no tener hijos pequeños ni padecer alguna enfermedad que no le permita permanecer presa puede hacer que Higui permanezca presa por lo menos dos años: “Queremos sentar jurisprudencia con este caso. Vamos a hacer alusión al estado de indefensión que sufrió en los primeros momentos de su encarcelación para que Higui espere su juicio en libertad”, se expresó Hermida.

Legítima defensa del cuerpo
Hermida, también fue la abogada de Beatriz López, quien sufrió repetidos abusos por parte de su pareja Gastón Márquez. El hombre era policía y sometía a López con el arma y hasta llegaba a violarla con ella.

En 2014 le quitaron las esposas y en 2016 ratificaron la absolución por legítima defensa, lo que, según sostiene Hermida, sería un cambio en el artículo 34 del Código Penal. Hasta el momento, según dicta este artículo, la legítima defensa solo puede alegarse cuando una persona agrede a otra intentando defender su propiedad privada, pero no su cuerpo.

El caso de Beatriz López sentó jurisprudencia pero el objetivo de la Red Contención, un grupo de profesionales abocadas a la Violencia de Género, es que la legítima defensa pueda ser fuera de las paredes de la casa bajo el concepto de que el cuerpo es inviolable.

Cómo está Higui
La abogada de Higui confesó al Post que Higui no está bien psicológicamente: “El otro día la mamá de HIgui me dijo que apurara la liberación de su hija porque ella no está bien de ánimo y yo le dije que había que agradecer a Dios que no estaba bien. Eso denota que es una persona normal que se siente mal porque mató a un hombre, que si estuviera contenta sería una homicida serial”.

Además dijo: “Ella no es una psicópata ni una psicótica. La está pasando muy mal, tiene pesadillas y sueña con el hecho. Lo que hiciste, por más de que sea justo, te persigue”.

Mendocinas también piden su libertad
En Mendoza se realizará una Varieté para pedir por la libertad de Higui este domingo de 18 a 23 en Federico Morano 850 de Ciudad. Habrá música, juegos, recreación y comidas para compartir.