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miércoles, 16 de agosto de 2017

#hemeroteca #memoria | Andalucía y la memoria homosexual

Imagen: El Plural / Manifestación en Barcelona, 26 Junio 1977
Andalucía y la memoria homosexual.
‘Sería un error que el 40 aniversario de las manifestaciones en defensa de las personas homosexuales se convirtiera en una competición’.
Pablo Morterero | El Plural, 2017-08-16
http://www.elplural.com/andalucia/2017/08/16/andalucia-y-la-memoria-homosexual

1977 y, especialmente, 1978, adquiere en el imaginario LGTBI español una perspectiva épica, ya que en dichos años se celebraron las primeras manifestaciones en defensa de las personas homosexuales, que culminó con la aprobación el 26 de diciembre de 1978 del Real Decreto Ley que eliminó la homosexualidad de la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social.

Este año 2017 y, especialmente, en 2018 celebramos el 40 aniversario de estas efemérides, y es una ocasión propicia para que el movimiento LGTBI español haga balance de los avances que las personas homosexuales, bisexuales y transexuales hemos alcanzado, de los debates que durante aquellos años se produjeron en torno a la liberación homosexual y también de reconocimiento de aquellos y aquellas valientes que desafiaron una durísima realidad política, legal, social y familiar para tomar y dar voz a aquellos que desde el principio de los tiempos habían sido mirados con sospecha o directamente torturados, humillados y asesinados.

Lucha individual
Por desgracia fue una lucha más individual que colectiva, por mucho que en aquellos años aparecieran las primeras organizaciones LGTBI. Iniciativas tan frágiles como la propia vida de las personas que las encabezaban, amenazadas por una ley infame, la de Peligrosidad y Rehabilitación Social, que vivían en una sociedad en la que más del 80% de sus ciudadanos consideraba que la homosexualidad debería ser eliminada, y cuya integridad física y social estaba siempre al filo de la navaja, en riesgo permanente de ser expulsados de sus trabajos, reprobados por sus familias, encarcelados o exiliados.

Por eso sería un error que esta efeméride se convierta en una competición entre los supervivientes de aquella lucha por ser considerados los primeros o los más importantes. Todos y todas las que lucharon en aquellos años por los derechos y la dignidad de las personas LGTBI deben tener nuestro reconocimiento y nuestra admiración.

La decepción
En Andalucía, la fragilidad propia de aquel movimiento, que desembocó en su agotamiento a partir de los ochenta debido la decepción de muchos por la falta de un mayor respaldo por las fuerzas de izquierda, la emigración e incluso por culpa de la terrible pandemia del SIDA a finales de la década, hace que hoy, cuarenta años después, apenas se conserven materiales de aquella épica.

Hay que apelar a la siempre voluble memoria de los protagonistas, muchos de ellos de edad avanzada, a lo poco publicado en la época por una prensa casi siempre hostil y a algunos estudios universitarios y monografías lastradas por estos mismos males.

Reconstruir la memoria
Ahora la obligación del movimiento LGTBI andaluz, y de las administraciones públicas como el Instituto Andaluz de la Memoria Democrática, es reconstruir esa memoria, ponerle cara, recuperar argumentos, rescatar experiencias vitales, no como un ejercicio hedonista o melancólico, sino como instrumento para conocer aquella historia que nos llevó a conseguir que España sea uno de los países del mundo donde mayor aceptación social existe hacia la diversidad sexual.

En Andalucía, como en el resto de España, la muerte del dictador abrió una ventana de esperanza que lamentablemente fue frustrada por unos partidos de izquierda no estuvieron a la altura de sus esperanzas. Ni siquiera la apuesta del Partido Comunista por la derogación de la Ley de Peligrosidad puede ocultar que en aquellos mismos años la formación hegemónica de la izquierda durante décadas expulsaba a militantes por su orientación sexual.

Una organización pionera
Esos dos míticos años estuvieron marcados por algunos hechos que tenemos la obligación de recordar y compartir con las nuevas generaciones. La fundación en Málaga de la primera organización gay de Andalucía, la Unión Democrática de Homosexuales (ABC, 14/01/1977) encabezada por cuatro muchachos (un estudiante de teología, un alumno de una academia de peluquería, un auxiliar administrativo y un comerciante) a principios de 1977, dio lugar a la que creo fue la primera acción reivindicativa callejera de Andalucía: el reparto de pasquines en la zona universitaria del Egido el 13 de enero de ese año.

Aquel 1977 continuó con la presentación de 6.000 firmas dirigidas al ministro de justicia de la época pidiendo la derogación de la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social, con la participación entre otros del Movimiento de Liberación Homosexual de Granada y de la Unión Democrática de Homosexuales de Málaga, como se difundió en la rueda de prensa ofrecida el 21 de mayo en la sede del Club de Amigos de la Unesco (El País, 22/05/1977).

Y como hecho más importante de aquel año, la primera manifestación del Orgullo Gay en Barcelona, el 26 de mayo de 1977.

Málaga cede el testigo a Sevilla
Si 1977 fue el año de Málaga, en 1978 el testigo pasaría a Sevilla, donde durante su invierno tuvieron lugar dos hechos relevantes. Por un lado, la primera de las mesas redondas organizadas por el Aula de Cultura de la Facultad de Derecho de la Universidad de Sevilla, celebrada el 1 de marzo, estuvo dedicada “a los sectores marginados de la sociedad”, en la que participaron “un homosexual, un preso y una feminista” (ABC, 22/02/1978). Por primera vez, la homosexualidad entraba en la Universidad de Sevilla como objeto de debate, aunque fuese a costa de su señalamiento como “marginación social”.

Por otro lado, en febrero de 1978 se veía en la Audiencia Provincial de Sevilla la que era la primera demanda en España para el cambio de la inscripción registral de sexo de una mujer transexual, conocida civilmente como Eduardo H.A. (la prensa de la época no facilitó su nombre real) que habiendo obtenido una sentencia favorable por parte del juez Cámara Carrillo, a pesar de la oposición del fiscal, vio recurrida la sentencia (ABC, 22/02/1978).

Un encuentro decisivo
Y fue gracias a la celebración en esta ciudad, el 7 de junio de 1978, del tercer encuentro de la coordinadora estatal de organizaciones homosexuales cuando Sevilla alcanzó el protagonismo de la lucha a nivel estatal.

Con el objetivo de conseguir que la nueva Constitución se recogiera la no discriminación de las personas por razón de su orientación sexual, junto a la habitual exigencia de derogación de la ley de Peligrosidad, y la libertad de expresión y el respeto al derecho de toda persona a vestirse y adornarse como quiera y a la libre disposición de su propio cuerpo, acudieron la Coordinadora de Colecttius d´Alliberament Gai, el Euskal Herriko Gay Askapen Mugimendua, el Frente de Liberación Homosexual de Castilla, el Frente de Liberación Homosexual Galego, el Frente Revolucionario de Liberación Sexual de Murcia, el Front D´Alliberament Gai de Catalunya y el Movimiento Homosexual de Acción Revolucionaria de Andalucía.

Somos hombres
Si en la presentación de la Asociación Democrática de Homosexuales de Málaga, los cuatro gais querían dejar claro que “a la gran mayoría […] no nos interesa cambiar de sexo; nos aceptamos así como somos. Nos consideramos hombres” (Blanco y Negro, 26/01/1977), el titular del artículo del ABC del que daba cuenta del encuentro en Sevilla de la Coordinadora de Frentes de Liberación Homosexual del Estado Español era “Los travestis piden que la Constitución reconozca sus derechos” (ABC 08/06/1978).

El 25 de junio de aquel mismo año, Sevilla y otras capitales se unieron a la celebración del Día Internacional de la Liberación Homosexual, que había iniciado Barcelona el año anterior, con un mitin en la sede de CCOO en la calle Calatrava, seguida de una manifestación que partiendo de la citada sede del Sindicato, atravesó la ciudad hasta el Prado de San Sebastián para concentrarse frente al Palacio de Justicia, con las reivindicaciones aprobadas en el encuentro estatal celebrado días antes en Sevilla.

Una bandera en la Giralda
Impactante tuvo que ser contemplar colgada desde lo alto de la Giralda la bandera del arcoíris que algunos activistas consiguieron desplegar ese día.

Finalmente, 1978 finalizó con la eliminación de la homosexualidad, entre otros estados de peligrosos, por parte del Consejo de Ministros reunido el 26 de diciembre, aun cuando se tuvo que esperar hasta el 31 de enero de 1979 para que entrara en vigor.

La desilusión hacia las fuerzas de izquierda, los propios debates del movimiento, y tal vez la sensación de que con la eliminación de la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social se acaba con el problema fundamental de las personas homosexuales, llevó a un brusco descenso de la acción reivindicativa, al punto de no poder celebrarse la manifestación del Orgullo de 1979, siendo sustituida por un acto al que asistieron la quinta parte de participantes respecto al acto del año anterior. Acto en el que por problemas económicos no pudo celebrarse el concierto previsto.

Escasa concurrencia
Un diario de la ciudad lo justificaba de la siguiente manera: “Al parecer, la falta de apoyo por parte de los partidos de izquierda, que en la anterior y primera celebración se adhirieron en masa, fue la principal causa de esta escasa concurrencia” (ABC, 26/06/1979).

A pesar de que la mayoría de Frentes de Liberación Homosexual españoles se disolvieron a partir de 1981, siguiendo el ejemplo del FLH de Castilla, en Sevilla el FLHA siguió activo hasta mediados de los años 80, con actividades como las Semanas del Cine Homosexual, celebradas de 1982 a 1984, o sus acciones de lucha contra la pandemia del VIH, hasta 1986.

Después, habría que esperar casi diez años para que el movimiento LGTBI sevillano recuperara su pulso con asociaciones como SOMOS o COLEGA.

Pablo Morterero es presidente de la Asociación Adriano Antínoo

jueves, 3 de agosto de 2017

#hemeroteca #transexualidad | El futuro ya está aquí

Imagen: El País / Manifestación en Barcelona, 1977-06-26 / Fotografía de Colita
El futuro ya está aquí.
"Gracias a ellas y a las extraviadas que vivieron y pelearon peligrosamente en las décadas posteriores, hoy muchas criaturas transexuales no temen al futuro, incluso en nuestros pueblos. Esto nos hace mejores como país.”
Itziar Ziga · Escritora y feminista | Naiz, 2017-08-03

A las puertas de una de esas cárceles en las que mantienen desterrados a los nuestros, me hablaron este sábado de ella. Aquel crío que fue adoptado por una familia en su baserri, llevaba una diva irrenunciable dentro. Ikerne recuerda las minifaldas abisales de su amiga cuando empezaban a salir de fiesta por Andoain. Ninguna mujer defiende las señas de la feminidad más hasta el límite, incluso de su propia vida, que una transexual. Conjuran toda la misoginia de este mundo cada vez que respiran. A mediados de los ochenta se dirigió hacia Barcelona. Las grandes ciudades y sus barrios bajos acogían a estas quimeras sexuales que se asfixiaban en nuestros pueblos y villas. Allí les esperaban sus hermanas venidas de todas partes, el mercado negro de estrógenos para feminizarse a lo loco, los antros donde brillar como reinas de la noche, la prostitución, la heroína, el SIDA. La única posibilidad de ser ellas mismas que no hubieran cambiado por vivir a medio gas, aunque les precipitó a casi todas hacia una muerte prematura. Esta fue también la historia de Petri.

Treinta años después, en la misma zona, una andereño detecta la zozobra y el dolor de una criatura de tres años y decide actuar. Facilita que se redefina ante la clase y, ese nombre de chico que ya tenía elegido, brota liberando su pánico a no poder existir. Su entorno trabaja colectivamente para eliminar las resistencias, ya no hay marcha atrás. Como en todas las luchas, todo arranca cuando las primeras no pueden más y dan un paso al frente. El valor se contagia colectivamente. Aquellas travestis y mariconas que salieron a las Ramblas con el puño en alto hace cuarenta años habían sido detenidas y vejadas mil veces, ya no tenían nada que perder. Y mucho por ganar. Gracias a ellas y a las extraviadas que vivieron y pelearon peligrosamente en las décadas posteriores, hoy muchas criaturas transexuales no temen al futuro, incluso en nuestros pueblos. Esto nos hace mejores como país. Y Barcelona sigue ahí, irradiándonos posibilidad. Ardo en deseos de la Diada 2017.

martes, 1 de agosto de 2017

#hemeroteca #politica | Santi Vila ve "aspectos muy parecidos" entre catalanes y gais

Imagen: El Periódico
Santi Vila ve "aspectos muy parecidos" entre catalanes y gais.
El 'conseller' de Empresa destaca la "voluntad" de ambos colectivos de ser como son y quiénes son y su compromiso con "la generación de riqueza". Puigdemont recuerda la primera manifestación homosexual en Catalunya, en la que "mucha gente se la jugó haciendo frente a la legalidad del momento".
ACN / Europa Press | El Periódico, 2017-08-01
http://www.elperiodico.com/es/politica/20170801/santi-vila-aprecia-aspectos-parecidos-catalanes-gais-6203087

"Los catalanes y los gais tenemos algunos aspectos muy parecidos". Con esta afirmación, el 'conseller' de Empresa i Coneixement, Santi Vila, se ha dirigido este martes por la tarde a los organizadores del festival internacional de gais y lesbianas Circuit Festival, que se iniciará este sábado en Barcelona. En una recepción en el Palau de la Generalitat junto al 'president', Carles Puigdemont, el 'conseller' se ha referido, como características comunes entre catalanes y homosexuales, a "la voluntad" de ser como son y de ser quienes son, el compromiso con "la generación de riqueza" y una "idiosincrasia muy abierta".

En el acto con motivo del décimo aniversario del evento que atraerá a Catalunya a miles de personas del 5 al 20 de agosto, Puigdemont ha agradecido a los promotores que contribuyan a explicar la forma de ser de los catalanes: "Haciendo que sea un éxito nos ayudáis también a explicar qué tipo de gente somos los catalanes y qué tipo de país queremos hacer: convivencial, diverso, rabiosamente conectado en el mundo e insubornablemente conectado con sus tiempos".

El presidente de la Generalitat, además, ha comparado la evolución de la comunidad gay con los procesos políticos catalanes de los últimos 10 años: "Catalunya creía en un Estatut, y ahora ha cambiado para decidir libremente su futuro". Los homosexuales, ha recordado, también han conquistado muchos derechos esta década.

El Frente de Liberación Gay
El discurso de Puigdemont no se ha quedado ahí y, en su alabanza de la lucha de los homosexuales, ha aludido sin mencionarlo al proceso soberanista al recordar que, hace 40 años, el Frente de Liberación Gay de Catalunya celebró su primera manifestación, "en la que hubo mucha gente que se la jugó haciendo frente a la legalidad de aquel momento". El jefe del Govern ha celebrado que ellos no hicieran caso entonces al ordenamiento jurídico para poder defender sus derechos.

Por su parte, el director del Circuit Festival, Manuel Soria, ha agradecido a la Generalitat su apoyo durante los 10 años de celebración del evento, y ha pedido que el aniversario ponga en su sitio "la diversidad afectiva y la celebración del verano en libertad".

#hemeroteca #festivales #politica | Puigdemont equipara al independentismo con la lucha gay

Imagen: El País / Celebración de los 10 años del Circuit
Puigdemont equipara al independentismo con la lucha gay.
La Generalitat ofrece una recepción institucional para celebrar los diez años del festival de ocio gay Circuit.
El País, 2017-08-01
https://elpais.com/ccaa/2017/08/01/catalunya/1501619110_638617.html

El presidente Carles Puigdemont aprovechó ayer la celebración institucional de los diez años del festival de ocio gay Circuit en el Palau de la Generalitat para equiparar el momento político que vive Cataluña con la lucha del movimiento de lesbianas, gais, transexuales, bisexuales e intersexuales (LGBTI) por sus derechos.

Puigdemont recordó en su intervención ante los promotores del festival, el Grupo Matinée, y varios activistas que hace 40 años el Frente de Liberación Gay de Cataluña celebró su primera manifestación “en la que hubo mucha gente que se la jugó haciendo frente a la legalidad de aquel momento”. “Cataluña creía en un Estatuto y ahora ha cambiado para decidir libremente su futuro”, agregó.

En la misma línea se expresó Vila. El consejero aseguró "los catalanes y los gais tenemos muchos aspectos muy parecidos", como por ejemplo el compromiso con la generación de riqueza, la voluntad de ser como somos y una idiosincrasia muy abierta.

El Circuit comienza el próximo sábado y su programa de fiestas y actividades cultura se extenderá hasta el domingo 20 de agosto. Puigdemont pidió que el evento sea ejemplo de la "insobornable voluntad de apertura al mundo" de los catalanes.

miércoles, 12 de julio de 2017

#hemeroteca #orgullo #putafobia | Orgullo Puta y LGBT

Imagen: Aprosex / Manifestación del Orgullo en Barcelona
Orgullo Puta y LGBT.
Sabrina Sánchez | Aprosex, 2017-07-12

http://www.aprosex.org/orgullo-puta-y-lgbt/

Este texto pretendía transmitir nuestras sensaciones y sentimientos después de la marcha del Orgullo que conmemoraba los 40 años de la primera manifestación por los derechos LGBT formando el bloque que denominamos “Lxs Inapropiadxs” que consistía en trabajadorxs sexuales, aliadas migrantes, sudakas, negras y gitanas y que fue fantástico para nosotras que esas aliadas marcharan junto con nosotras, esperando que para los próximos años nos vayamos sumando cada vez más ya que nuestras interseccionalidades, son eso, las más inapropiadas para este sistema.

En lugar de eso, será una réplica que además no quería hacer porque siempre ha sido un medio cuyos contenidos me han gustado en general, pero somos humanxs y metemos la pata, cosa que creo ha pasado aquí o es una manera de buscar más clicks con un tema que siempre tiene polémica y tiene dividido al feminismo, como buena puta que soy, no descarto nada.

El artículo en cuestión se llama ‘Putofobia ¿sabes lo que es?’ se refiere a mi persona desde el principio y me presenta como mujer, bien por supuesto que eso no lo voy a rebatir porque así es como me identifico, aunque decir que soy una mujer trans, hubiera sido una información más completa.

En primer lugar no se acaba de entender la lógica de que “Las putas también somos LGTBIQ” ¿todas? Suponemos que habrá prostitutas lesbianas y trans, es más, desgraciadamente ésa ha sido durante muchísimos años una de las pocas formas de poder ganarse la vida de miles de mujeres transexuales en todo el mundo y no precisamente por vocación.

Evidentemente no todas somos LGBTIQ, y sí, hay prostitutas lesbianas y trans, como hay prostitutos gais, gente no binaria y personas queer y es muchas veces por estas condiciones que las alternativas que te ofrece el sistema se reducen y si, durante muchísimos años y actualmente, es una manera de que las trans nos ganemos la vida, te lo digo que justo antes de escribir este texto he tenido un servicio y ya tengo para pagar la luz, que me ha venido carísima, por cierto, hay mucha gente en otros trabajos que tampoco están ahí por vocación, sino para llevar comida a la mesa. Afortunadxs aquellos que estudiaron periodismo y al menos ahí medio escribes/transmites cosillas varias.

Las estadísticas muestran unas escalofriantes cifras de maltrato, muerte y prostitución forzada. Según informes de la Asociación Trans Cuirgénero Estatal, de las 1731 personas transexuales víctimas mortales de la transfobia entre 2008 y 2014, el 65% con oficio conocido eran trabajadoras sexuales y 617 no llegaron a cumplir los 30 años.

Así es, vengo del segundo país del mundo donde más se asesinan a mujeres trans, que es México (que no es precisamente uno de “esos países musulmanes”) pero la violencia es ejercida contra nosotras por salirnos del sistema binario de género, nos asesinan por el hecho de ser trans, no por ser prostitutas, evidentemente el estigma trans y el estigma puta le da vía libre a cualquier energúmeno (en México y en otros países, los primeros son los policías) de atacarnos prácticamente de manera impune, como pasó con las compañeras Alessa y Paola en Ciudad de México en septiembre del año pasado o con Lorena en Canarias. Con la estadística del 65% sólo me reafirmas lo que he escrito líneas más arriba.

No es como para ponerse a aplaudir ni de repente caer en la demagogia de que todo lo que rodea la prostitución es guay.

En ningún momento mencioné que todo lo que rodea a la prostitución es guay y tampoco lo pienso. Llevo once años ejerciendo este oficio en pisos, particular, plazas en España y por Europa. Asisto a encuentros a nivel europeo con otras compañeras trabajadoras sexuales y estamos en contacto constante con las compañeras latinoamericanas y sabemos que hay millones de experiencias, negativas, positivas y a veces mezcladas. Esa afirmación simplemente es ofensiva.

Pero es que eso no es así y no es así porque en la inmensa mayoría de casos la prostitución es ejercida por las mujeres más pobres y sin derechos del planeta

¿Hola? aquí la que escribe es trans, migrante y bollera… muchos privis no es que vea demasiados por aquí. Aunque tal vez lo creas, aunque no sé por qué.

y no es sino una forma de violencia ejercida por el hombre contra la mujer ya que si “el consentimiento tiene que ser comprado ya no es consentimiento”.

Este es uno de los mantras que el movimiento neoabolicionista tiene y, claro, conmueve al público en general porque todo el mundo esté en contra de la violencia contra las mujeres, eso si, a las empleadas les paga menos que a los empleados, por ejemplo… pero eso no es un tipo de violencia, ¡qué va!. Que por cierto, debido a esa violencia económica es que muchas hemos tomado la decisión, con toda la libertad de agencia que el feminismo siempre ha impulsado, por el famoso “mi cuerpo es mío” y si es mío para abortar, también es mío para usarlo para sobrevivir en el marco de este sistema heterocapitalista. En este marco el consentimiento en cualquier tipo de trabajo, es muy relativo, pero cuando se habla así es porque se hace desde el privilegio.

Les encanta fomentar la imagen de las pelis o series donde (según ustedes) el 99,99% están obligadas y esa imagen es siempre de estar encerradas en zulos encadenadas. Que existen, claro, como en otros trabajos donde se echa mano de las personas tratadas como la agricultura, servicio doméstico, pesca, etc. Y las trabajadoras sexuales somos las primeras que podemos detectar quién está en situación de trata y se la experiencia neozelandesa ha demostrado que somos las primeras aliadas de las autoridades si de verdad hubiera voluntad.

Puede ser que un trabajo no te guste, yo por ejemplo no podría meterme a las alcantarillas para hacer mantenimiento, pero menos mal que hay gente que sí y no por eso voy a descalificar a quien lo hace y a preguntarle ¿Te gusta tu trabajo? ¿Cómo te sientes con él? ¿Cómo es que siendo tan inteligente llegaste aquí?

La reivindicación era muy fácil: Somos un colectivo que no tenemos un solo derecho laboral y cargamos con muchísimo estigma y es por eso que nuestra intención en el orgullo era recordarle al colectivo que somos una parte bastante numerosa de él y porque los derechos del colectivo no se acaban con el matrimonio igualitario, sino que aún falta mucho por hacer como reconocer el trabajo que da de comer a mucha gente LGBTIQ todos los días.


Putofobia ¿sabes lo que es?
Por putofobia se entiende el rechazo a la prostitución y el desprecio a las personas que deciden ejercerla. Pero ¿una cosa implica forzosamente la otra?
Editorial | GaylesTv, 2017-07-06
https://gayles.tv/editorial/putofobia-lgtbi-feminismo/

La pasada semana se celebró en Barcelona la manifestación del Orgullo que conmemoraba los 40 años de la primera manifestación por los derechos LGTBI en España. Gayles.tv estuvo grabando un reportaje, “Barcelona se manifiesta 40 años después”, que nos ofrece la imagen poliédrica de una lucha que, obviamente, tiene muchas caras. Y al hilo de las declaraciones de una de las participantes en el vídeo surge la idea de este texto.

La mujer a la que nos referimos es Sabrina Sánchez, de la Asociación de Profesionales del Sexo y desfiló junto a otras compañeras tras una pancarta en la que podía leerse “Las putas también somos LGTBIQ. Basta de racismo y putofobia”. En su declaración que podéis escuchar en el minuto 3:20 del vídeo, Sabrina reivindica: “Somos parte de la comunidad LGTB y no queremos que por ser trabajadoras sexuales se nos deje de lado. Existe una tendencia a invisibilizarnos porque damos una imagen que no gusta a cierta parte del colectivo, porque esa imagen no es buena para el resto de la sociedad” Y continua, “la intención siempre ha sido cambiar la sociedad, no encajar en ella a la fuerza”. Bravo por la lucidez de Sabrina, pero muchas voces dirían que con ciertos matices.

En primer lugar no se acaba de entender la lógica de que “Las putas también somos LGTBIQ”, ¿todas? Suponemos que habrá prostitutas lesbianas y trans, es más, desgraciadamente ésa ha sido durante muchísimos años una de las pocas formas de poder ganarse la vida de miles de mujeres transexuales en todo el mundo y no precisamente por vocación. Las estadísticas muestran unas escalofriantes cifras de maltrato, muerte y prostitución forzada. Según informes de la Asociación Trans Cuirgénero Estatal, de las 1731 personas transexuales víctimas mortales de la transfobia entre 2008 y 2014, el 65% con oficio conocido eran trabajadoras sexuales y 617 no llegaron a cumplir los 30 años. No es como para ponerse a aplaudir ni de repente caer en la demagogia de que todo lo que rodea la prostitución es guay.

Sabrina tiene razón al defender el derecho a ser tenidas en cuenta y a querer transformar la sociedad de raíz y no a ser “toleradas” y se sobreentiende en su discurso que reivindica la prostitución como una decisión libremente tomada por la persona.

Pero es que eso no es así y no es así porque en la inmensa mayoría de casos la prostitución es ejercida por las mujeres más pobres y sin derechos del planeta y no es sino una forma de violencia ejercida por el hombre contra la mujer ya que si “el consentimiento tiene que ser comprado ya no es consentimiento”. Y citamos un texto magnífico de Julie Bindel sobre la postura de ciertas feministas neoliberales que parecen sentirse más ofendidas por el planteamiento de abolir la industria de la prostitución que por la explotación que los proxenetas ejercen sobre las mujeres. Son los hombres quienes pagan por el cuerpo de la mujer, quienes deciden si eres o no puta, o puto. Ni que sea por respeto a las supervivientes de la prostitución que llevan cicatrices en el alma y a veces en el cuerpo de la violencia, el abuso y el trato degradante a que fueron sometidas, no podemos, no debemos reivindicar una práctica que trata a la mujer como una mercancía y la deshumaniza.

Habría más, mucho más que argumentar en un sentido y en el otro: sobre la necesidad de la prostitución para evitar males mayores, sobre el derecho de cada cual a hacer lo que más le convenga con su cuerpo y cómo no, sobre las diferentes posturas que desde la izquierda y los movimientos LGTBI se adopta hacía la prostitución, pero todo no cabe aquí.

Únicamente hay algo que merece la pena dejar claro: se puede estar contra la prostitución como estructura opresiva y que eso no implique rechazo a las prostitutas, al contrario. Por ello felicidades de nuevo a Sabrina por sus palabras y por su participación. Entre tod@s seguro que sí construiremos una sociedad realmente nueva y mejor.

miércoles, 28 de junio de 2017

#hemeroteca #orgullo #memoria | 1977-2017: 40 años de Orgullo

Imagen: ctxt / Ilustración de La Boca del Logo
1977-2017: 40 años de Orgullo.
Fruto de la permanente y eficaz movilización del movimiento LGTB llegaron las leyes de la dignidad: el Matrimonio Igualitario, la Ley de Identidad de Género, las Leyes autonómicas de Igualdad LGTBI o integrales Trans.
Jesús Generelo | ctxt · Contexto y Acción, 2017-06-28
http://ctxt.es/es/20170628/Politica/13505/ctxt-orgullo-LGBTI-generelo-worldpride-sida.htm

El 26 de junio de 1977, siguiendo la estela del levantamiento de Stonewall, un grupo de transexuales, travestis, gais, lesbianas y otras personas legalmente consideradas peligrosas sociales se manifestó por las Ramblas barcelonesas reclamando respeto e igualdad. La policía las reprimió duramente, pero la revuelta del Orgullo ya había echado raíces en España para siempre.

Ya anteriormente algunos valientes como Armand de Fluvià habían fundado la primera organización gay (MELH, 1970) y habían editado y repartido la primera revista activista (AGHOIS, 1972). Todo, por supuesto, desde la más estricta clandestinidad.

A partir de aquí, el movimiento LGTB fue multiplicándose. Durante años, como pequeñas células que realizaban acciones de protesta, ofrecían espacios de apoyo mutuo, publicaban folletos, se visibilizaban como podían. Durante los años 80, cuando empezaban a constituirse en diferentes ciudades grupos de frágiles estructuras organizativas, la pandemia del sida arrasó como un huracán. No solo fue una tormenta perfecta de enfermedad y muerte, sino que vino acompañada de una terrible oleada de homofobia social y mediática.

Si el incipiente movimiento reclamaba la dignidad, el respeto, el derecho a vivir en igualdad y con la cabeza alta, ahora debía luchar, sencillamente, por la supervivencia en el pleno sentido de la palabra. Con todo en contra, las asociaciones hicieron de la resiliencia su aliada y sacaron fuerzas de flaqueza para denunciar las timoratas políticas antisida, la homofobia que las acompañaba y los déficits de una incipiente democracia plenamente hetero-cis-sexista que, en demasiados casos, provocaban tragedias humanas.

A pesar de todas las dificultades, el colectivo LGTB, diverso y plural, aprendió a estructurarse, a coordinarse y a utilizar sinergias. En 1992 se fundó la FELGTB, y con ella nació una unidad de acción que obligó a partidos, a instituciones, a abrir las puertas a un movimiento que representaba a una buena parte de la ciudadanía anteriormente ignorada. Este movimiento se aproximó a sindicatos, a asociaciones de derechos ciudadanos, se introdujo en el sistema educativo, apeló a los medios de comunicación…

Fruto de la permanente y eficaz movilización del movimiento LGTB llegaron las leyes de la dignidad: el Matrimonio Igualitario, la Ley de Identidad de Género, las Leyes autonómicas de Igualdad LGTBI o integrales Trans. A esto hay que añadir la redacción, finalmente, de una Ley estatal de Igualdad LGTBI que, cuando culmine su trámite parlamentario, garantizará una igualdad social que todavía está lejos de llegar.

Otra de las numerosas consecuencias positivas que esta unidad de acción facilitó fue una mayor visibilización de las identidades más marginadas. La trans, desde luego, siempre a la cabeza de todas las luchas, pero también la lésbica y la bisexual. La sociedad empezó a asimilar, igualmente, una obviedad: que también existen familias y menores LGTB.

Paralelamente, la mayor herramienta de lucha y visibilidad de que dispone el movimiento LGTB, el Orgullo, fue creciendo exponencialmente y se convirtió en el muro de contención de los años de plomo de la homofobia institucional.

Ahora, 40 años después de esa explosión de libertad, Madrid y España se convierten en el centro de atención de todo el planeta por un nuevo y, esta vez, multitudinario grito: 'Por los derechos LGTB en todo el Mundo'. El altavoz del Orgullo ha multiplicado su potencia. El círculo 1977-2017 se cierra con este WorldPride en el que millones de ciudadanos libres vamos a exigir respeto, libertad y dignidad para otros muchos más que ni siquiera pueden alzar su voz.

Jesús Generelo. Presidente de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (FELGTB).

#hemeroteca #orgullo | Sin memoria no hay orgullo

Imagen: ctxt / Fotografía de Isabel Muñoz
Sin memoria no hay orgullo.
La manifestación estatal del Orgullo LGTB: ni desfile, ni cabalgata, ni festival, ni fiesta.
Begonya Enguix Grau | ctxt · Contexto y Acción, 2017-06-28
http://ctxt.es/es/20170628/Politica/13507/ctxt-LGBTI-worldpride-orgullo-Chueca-enguix.htm

Una muchedumbre inunda Madrid. Hay miles de cuerpos en la calle, de todos los géneros y orientaciones, de todas las edades, orígenes y condiciones. Es la "mani" del Orgullo, el Orgullo "Gay" (sic) o el Orgullo a secas. No hace falta decir más. Todo Madrid la disfruta y la padece. La ciudad ha hecho algo suya la manifestación y la manifestación ha hecho suya la ciudad ocupando el espacio público. Es una de las manifestaciones más numerosas del país y la manifestación LGTB más grande de Europa. Muchas personas marchan en protesta contra la discriminación y en defensa de la igualdad. Muchas van para divertirse. Algunas van a cara descubierta, otras van disfrazadas o con máscara. Hay cuerpos y maquillajes espectaculares y no espectaculares, hay vestidos de lentejuelas, hay vaqueros y camisetas; hay grupos de amigos y familias; hay activistas y estudiantes, jóvenes y no tan jóvenes, gente de Madrid y de fuera, gente a pie y gente en carroza, música y consignas. Es la manifestación estatal del Orgullo LGTB, organizada por COGAM -colectivo LGTB+ de Madrid- y la FELGTB -Federación Estatal LGTB-. Y pasa en Madrid de un modo distinto a como pasa en otros lados (sin vallas, sin retransmisión por televisión, sin cobrar entrada, sin organización profesionalizada) y empieza a ser tan importante que algunos la consideran ya una tradición, el momento en el que empieza para ellos el año, el momento para reencontrarse.

En los años 60 del siglo pasado y en el contexto de las distintas revoluciones que tuvieron lugar, las personas que hoy llamamos LGTB+ (entonces agrupadas en la etiqueta "gay"), cansadas de la discriminación, la exclusión, el estigma social y las redadas en sus lugares de encuentro, empezaron a plantar cara dándose una serie de revueltas (en San Francisco, en Washington y otros lugares de los EE.UU.) entre las que destaca la de la noche del 28 de junio de 1969 (y siguientes) en el Stonewall Inn de Nueva York. Las revueltas de Stonewall se dieron en el contexto sociocultural propicio y devinieron rápidamente conmemorables dando origen a las manifestaciones por la liberación sexual que se iniciaron en EE.UU. en 1970 y pronto se expandieron a otros lugares.

Han pasado cuarenta años desde la celebración de las primeras manifestaciones españolas por la liberación homosexual. En estos cuarenta años, la manifestación de Madrid ha pasado de siete mil asistentes (1978) a cerca de un millón. Se ha pasado de utilizar estrategias para rellenar el espacio -como desplegar enormes banderas del arcoíris- a no caber. Se ha pasado de recolectar dinero en Chueca para poder celebrar el Orgullo, comercio a comercio, a contar con una infraestructura en la que participan instituciones públicas y empresas (AEGAL). Del Orgullo de barrio se ha pasado al WorldPride. De mostrar pancartas que dicen "nosotros no tenemos miedo, nosotros somos" (Barcelona, 1977) se ha pasado no solo a ser sino a exigir y defender los derechos "reales" de todos y todas y particularmente de quienes no tienen voz. Se ha pasado de ir a la manifestación con gafas de sol o máscaras y esconderse tras la pancarta, a subir a una carroza y bailar en tanga. Hemos pasado de pretender la liberación sexual a celebrar el Orgullo. Hemos pasado de ser un país recién salido de una dictadura, atrasado, caduco, pacato y machista a ser un país democrático, moderno y modelo en lo que respecta a derechos LGTB+ (y aún machista) aunque según el informe de la ‘International Lesbian and Gay Association’ (ILGA) de 2017, España va bajando posiciones en el ranking de países donde las personas LGTB+ gozan de mayores libertades y derechos.

Sin duda existe una conexión entre el lugar donde estuvimos y el lugar en el que estamos, aunque este sea un lugar frágil, expuesto, inestable, aún injusto y discriminatorio. Llegamos aquí porque antes hubo quienes se manifestaron por las libertades y los derechos LGTB (y también de todos). Aunque se dejaron cosas por el camino, la manifestación fue, y aún es, un elemento importante para la modernización y transformación de Madrid y del país.

Las primeras manifestaciones públicas como acción colectiva de protesta se asocian a las movilizaciones obreras del siglo XIX. La manifestación es la estrategia expresiva más importante de los movimientos sociales. La manifestación estatal es el acto central de las celebraciones del Orgullo y es considerada como el acto central del activismo LGTB+. Es un argumento de imágenes pero sobre todo es un acto de visibilidad, un acto político de visibilidad. La visibilidad, la diversidad y la demanda de igualdad son los ejes fundamentales que han dado y dan sentido a esta manifestación. Gracias a una estrategia basada en la "unidad en la diversidad", reúne a cientos de miles de personas. Según los colectivos convocantes esta enorme movilización les otorga legitimidad y poder de interlocución social. Con sus lemas y manifiestos pone en la agenda social y política cuestiones que de otro modo quedarían invisibilizadas. En todos los recorridos que ha tenido ha ocupado zonas céntricas de Madrid, resignificando el espacio y transformando por unas horas las relaciones sociales y de poder. La manifestación estatal es un ritual de inversión, un instrumento de ruptura simbólica que desborda la frontera entre lo público y lo privado y enfrenta el armario y la vergüenza con la visibilidad y el orgullo.

En 1996 participó en la manifestación la primera carroza comercial patrocinada y a inicios de los años 2000 la manifestación de Madrid devino manifestación estatal sumando colectivos del resto del país a la convocatoria. Su crecimiento desde entonces ha sido imparable merced a la adopción de un modelo que Pedro Zerolo definió como "una manifestación de diversidad reivindicativa, una manifiesta, una manifestación festiva, una manifestación con reivindicación, que la ha habido siempre y la sigue habiendo, sin renunciar a un elemento fundamental de reivindicación que fue la fiesta porque nuestra reivindicación empieza en una fiesta, empieza en un bar" (entrevista a Pedro Zerolo 13/10/2011). Una manifestación así seguramente no existiría de no haber contado con una estructura de locales de "ambiente" como la existente en el barrio de Chueca en los años 80 y 90. Chueca, como espacio físico de soporte para las sociabilidades LGTB+, favoreció las relaciones personales y sociales que facilitaron la manifestación.

En la manifestación estatal existen dos secciones, una que se proclama reivindicativa y otra más lúdico-festiva en donde participan carrozas de partidos políticos, ONG, asociaciones LGTB y empresas más o menos relacionadas con el mundo LGTB. Su doble estructura y su organización por parte de colectivos activistas distingue Madrid de las manifestaciones de otros lugares -como Nueva York o San Francisco- donde la organización del Orgullo está profesionalizada y en manos de entidades creadas para tal fin. Hay otro rasgo que singulariza Madrid: la participación ciudadana. La ausencia de vallas de separación entre participantes y público -que podrían convertir la manifestación en un espectáculo al que se asiste pasivamente- promueve la indiferenciación entre dentro/fuera, la disolución de fronteras, el intercambio constante, la recepción del mensaje. Dificulta el movimiento, pero favorece la mezcla.

La manifestación estatal es un fenómeno denso, poliédrico, espectacularizado y contradictorio. Nos habla sobre la configuración contemporánea de la política, las identidades, las lógicas neoliberales, los activismos y los movimientos sociales. Nos habla de los límites borrosos y móviles entre ellos, de sus contornos desdibujados y sus intersecciones. En ella late el pulso de la sociedad española actual. Es interesante, año tras año, observar quién está y quién no está. En 2014 y 2015 hubo una mayor participación de partidos políticos (empezaba la campaña). Año a año aumenta la participación de jóvenes y mujeres.

Junto con las otras actividades que se organizan en torno al Orgullo, la manifestación se inscribe en un proceso de transformación de las ciudades en espacios de consumo, ocio y entretenimiento que genera enormes oportunidades de negocio por su rentabilidad turística (fundamentalmente). Está atravesada por las tensiones entre el activismo y el mercado y por las tensiones entre el negocio, la protesta y la fiesta. En su territorio se encuentran instituciones, empresas, partidos y activistas y participantes defensores del modelo de la manifiesta y activistas y participantes críticos con la mercantilización del evento y defensores de un modelo de reivindicación "puro", "auténtico" y sin carrozas. Es el campo de batalla sobre el que se articulan alianzas y estrategias y se trazan fronteras y límites entre los diversos actores sociales que tienen que ver con ella (activistas, empresas, instituciones públicas, partidos y sindicatos, ONG, etc.). Es espacio para el disfrute, pero es mucho más que eso; es espacio para la protesta y debe seguir siéndolo, pues ese es el sentido último de una manifestación.

La manifestación estatal es anarquía y orden, estructura y ‘communitas’.

Muchas personas pensaron que tras la consecución del matrimonio igualitario ya estaba todo hecho y consideraron que el activismo LGTB+ quedaba despolitizado, desexualizado y falto de objetivos. La manifestación estatal del Orgullo LGTB y su éxito de convocatoria año tras año parece apuntar en otra dirección. Los lemas de las manifestaciones de 2015 y 2016 ("Por los derechos reales ¡ya!") y el lema de la manifestación del WorldPride 2017 ("Por los derechos LGTBI en todo el mundo") recuerdan que queda mucho por hacer. Son una llamada de atención y una llamada a la acción.

Begonya Enguix Grau es profesora de Antropología Social en la Universitat Oberta de Catalunya (UOC).

martes, 27 de junio de 2017

#hemeroteca #lesbiansimo #memoria | Ser lesbiana en 1977

Imagen: El Periódico / Colocación de la bandera arcoíris en el Ayuntamiento de Barcelona
Ser lesbiana en 1977.
Dos de las protagonistas de la primera manifestación homosexual en la ciudad reivindican el papel del feminismo en su lucha. Coinciden en el mucho trabajo que queda por hacer, pese a las victorias legislativas logradas tras batallar durante cuatro décadas.
Helena López | El Periódico, 2017-06-27
http://www.elperiodico.com/es/noticias/barcelona/ser-lesbiana-en-barcelona-en-1977-dia-orgullo-gay-6131824

Una de las grandes fotos, en blanco y negro, muestra un elegante, apasionado y, quién sabe, quizá algo teatralizado beso entre dos hombres, de pie, en el centro de una cafetería. Se tomó en 1977 y hoy sirve, sobre todo, de 'photocall' para las decenas de turistas que, cada hora, la usan de fondo para sus 'selfis', muchos sin reparar en el significado de la imagen. Otros sí, por supuesto, e incluso imitan su gesto. Ese era uno de los riesgos de colocar la muestra en tan céntrico lugar de la turistificada Barcelona, la plaza Reial, pero era donde debía a estar. A un paso de la Rambla, lugar en el que se vivió el episodio que recuerda la instalación 'Molt amor per fer', obra de Ricard Martínez. La exposición, que conmemora el 40º aniversario, el pasado lunes, de la primera manifestación LGTBI en la ciudad, es el primero de una serie de actos organizados por el Ayuntamiento de Barcelona junto a entidades y colectivos de la ciudad durante todo el año, que incluye una web de testimonios de la mítica manifestación.

Dos de las personas que participaron en la marcha y que además de en la citada web han brindado también su testimonio en un documental sobre las cuatro décadas de lucha del colectivo, que se presentará también en el marco del aniversario, son Maria Giralt y Empar Pineda. Ambas coinciden en que aquella manifestación significó un punto de inflexión: no estaban solas y había llegado el momento de salir a la calle. Coinciden también en la necesidad, aún hoy, de reivindicar el papel de las lesbianas, como mujeres, siempre a la sombra de los hombres, también de los gais, y el papel, a su vez, del feminismo, en esa lucha. "Pese a que, sobre el papel, la igualdad hoy es real, no hay que bajar la guardia. Por un lado porque las leyes pueden cambiar, y hay que defenderlas, y por el otro, porque, por mucho que digan las leyes, seguimos viviendo en una sociedad machista y patriarcal", resume Giralt.

Diagnóstico compartido
Pineda comparte el diagnóstico e insiste en la necesidad de trabajar desde los colegios. "Pese a que somos muchos los que llevamos décadas luchando y hemos sumado muchas victorias, los niños y niñas gais, lesbianas y trans siguen sufriendo acoso escolar en las escuelas", insisten.

Para trabajar en esa línea, el ayuntamiento ha anunciado este martes la creación de un Centro Municipal de Recursos LGTBI, el primero de España, que gestionarán entidades del colectivo. Se trata de un espacio de 1.200 metros cuadrados destinados a servicios especializados de atención directa al colectivo, que prevén inaugurar el próximo verano.

#hemeroteca #lesbianismo | Maria Giralt: "Subíamos la Rambla gritando: 'Detrás de las ventanas hay lesbianas'"

Ímagen: El Periódico / Maria Giralt
"Subíamos la Rambla gritando: 'Detrás de las ventanas hay lesbianas'".
Maria Giralt fue una de las cuatro mil personas que participaron en la primera manifestación LGTBI en Barcelona en junio de 1977. Tenía 18 años y fue una de las impulsoras de la primera coordinadora de lesbianas de la ciudad, reivindicando un feminismo radical.
Helena López | El Periódico, 2017-06-27
http://www.elperiodico.com/es/noticias/barcelona/subiamos-rambla-gritando-detras-las-ventanas-hay-lesbianas-6131050

En el paraninfo de la facultad de Psicología de la Universitat de Barcelona, una pancarta enorme -Maria la recuerda así, muy grande- anunciaba la presentación del Front d’Alliberament Gai de Catalunya (FAGC). Ella tenía 18 años y se había matriculado en Psicología para ver si le daban "alguna pauta". Se paseó arriba y abajo por delante de aquel cartel varias veces. No quería pararse justo enfrente para que no pareciera que le interesaba. Pero le interesaba, por supuesto que le interesaba. Y pasó por delante todas las veces que necesitó hasta tener claros el lugar y la hora de la presentación, que era en aquel lugar y a aquella hora, así que entró. "Si no hubiera sido por esa casualidad, seguramente no estaría aquí, ahora", recuerda, 40 años después, Maria Giralt, directora general de Gayles TV.

Ese aquí y ahora es la plaza Reial, este lunes, día en que se cumplían cuatro décadas de aquel 26 de junio de 1977 en el que más de 4.000 personas recorrieron con orgullo -no es ningún chascarrillo, es el sentir con el que lo hicieron- la Rambla, en la primera manifestación LGTBI de la ciudad, una manifestación convocada todavía al margen de la ley, pese a celebrarse casi dos años después de la muerte del dictador.

Al terminar la presentación, Maria se acercó a la mesa y preguntó a los ponentes, hombres, si tenían algún grupo de mujeres. Le respondieron que lo sentían, pero que no, aunque le abrieron una ventana. Le dieron una hoja mecanografiada en papel carbón con 30 nombres y 30 números de teléfono. Eran mujeres que, de una forma u otra, habían contactado con ellos. Maria se marchó a casa sujetando fuerte aquel papel entre las manos y empezó a llamar. ¿Qué podía perder? De las 30, logró que 10 le hicieran caso. Quedaron frente al Cine Catalunya -donde ahora está la FNAC- un sábado. Entraron en el bar Núria -que, como casi todo, entonces no era como ahora-, y allí y así nació el primer colectivo de lesbianas dentro de una organización gay.

Explosión de libertad
Aquella cita en el Núria, también en la Rambla, días antes de la manifestación, en la que por supuesto también participaron, supuso para Maria, y obviamente no solo para Maria, un punto de inflexión. "Ya no estaba sola. Éramos muchas. Aquello fue una explosión de libertad. Subíamos la Rambla gritando 'detrás de las ventanas, hay lesbianas'; 'detrás de los balcones, hay maricones'", rememora Giralt, quien odia la expresión "normalizar" desde que a los 17 la novia que, sin ponerle nombre, tuvo desde los 14, la dejó porque "quería ser normal".

Lo importante de aquella protesta -que la ciudad recuerda estos días en la exposición fotográfica 'Molt amor per fer'- es que la gente perdió el miedo. "El miedo lleva a la inacción y en aquel momento la gente decidió actuar. Ver, en la calle, a más de 4.000 personas gritando contra la ley de peligrosidad social y por el derecho al propio cuerpo nos sorprendió a muchos. Nos sirvió para decir, queremos esto. Queremos ir por la calle y ser como somos. Vivir con libertad", explica la mujer. Además, poco después, el gobierno sacó la homosexualidad de la ley de peligrosidad social. "Algo tendría que ver en ello que fuéramos tantos en la calle", añade esta pionera del activismo por los derechos de las mujeres.

Con el tiempo, poco, esta coordinadora -gran parte de ella- nacida en el Núria abandonó el FAGC y se acercó al feminismo radical. "Nos encontramos dentro del FAGC con una misoginia latente y patente por parte de algunos de sus miembros con la que se hacía difícil convivir. Ellos eran 100 y nosotras, 10. Éramos la minoría de la minoría. Nos peleábamos por cosas como el diseño los carteles de las fiestas que organizábamos, que no nos representaban. Pedíamos que dejaran de ser tan falócratas. Para ellos todo eran falos y nosotras entendíamos el falo como la representación del poder", ejemplifica Giralt, quien reivindica el papel histórico del feminismo en la lucha por la liberación sexual.

#hemeroteca #lesbianismo | Empar Pineda: "Para Franco las lesbianas no existíamos"

Imagen: El Periódico / Empar Pineda
"Para Franco las lesbianas no existíamos".
Empar Pineda fue una de las asistentes a la primera manifestación LGTBI en Barcelona, hace cuatro décadas. "La protesta marcó un punto de inflexión, las lesbianas necesitábamos referentes, saber que no estábamos solas".
Helena López | El Periódico, 2017-06-27
http://www.elperiodico.com/es/noticias/barcelona/para-franco-las-lesbianas-existiamos-6131320

Empar Pineda, (re)conocida militante feminista e izquierdista, referente en las luchas antifranquistas y por las libertades desde bien joven, tardó mucho en salir del armario. Recuerda que una vez, en Madrid, ya con treintaytantos, tras una charla a la que fue invitada para hablar como feminista sobre el encaje entre el lesbianismo y el feminismo, se le acercaron dos mujeres. "Oye, a ti qué te pasa, con ese plumón que tienes de lesbiana, y hablando del tema cómo si no tuvieras nada que ver...", explica que le dijeron. "Y me quedé pensando: ¡Cuánta razón tenéis", prosigue. Hace 40 años -la conversación con Pineda se produce con motivo del aniversario de la primera manifestación LGTBI que la ciudad celebra con multitud de actos- ser lesbiana ni siquiera se planteaba como una posibilidad remota.

"Para las autoridades franquistas las lesbianas simplemente no existíamos. No concebían que pudiera haber sexo entre dos mujeres sin ningún hombre de por medio. Y esa negación, para las lesbianas, tuvo consecuencias muy negativas. Porque no había referentes. No sabíamos cómo organizar nuestros sentimientos, nuestra forma de vivir nuestra sexualidad. Esto puede parecer una tontería, pero es muy importante", reflexiona la veterana activista, quien agradece enormemente a aquellas dos mujeres aquel comentario sincero. "Al cabo de un tiempo, -continúa- me las volví a encontrar y, con ellas, y con otras, creamos la coordinadora de gais y lesbianas de Madrid".

"Déjate de tonterías, tú eres una lesbiana de tomo y lomo", recuerda también que le dijo otra compañera al reflexionar ella sobre sus relaciones de amistad íntima con las mujeres. "Cuando una compañera me dijo eso, sentí un gran alivio. Ponerle nombre a eso que sentía me produjo una satisfacción", relata.

La primavera de las mujeres
Nacida en Hernani en 1944, Pineda llegó a Barcelona con la muerte de Franco. Venía de haber empezado la carrera en Madrid, de cuya universidad la expulsaron por su activismo político. De allí pasó a Salamanca, y a Oviedo, donde pudo acabar Filología Románica. El primer gran momento que recuerda en Barcelona fue la celebración, en mayo de 1976, de las Jornadas Catalanas de las Mujeres. "Aquello fue un éxito tremendo. Piensa que en aquel momento estaba penalizado no solo el aborto, sino también el adulterio. Había muchísimo trabajo por hacer y teníamos ganas de hacerlo".

De allí nació la coordinadora feminista de Catalunya, y uno de los acuerdos de la coordinadora fue dar apoyo a la FAGC en la organización de la manifestación de 1977 contra la ley de peligrosidad social, explica la activista, quien recuerda a muchísimas mujeres, no solo lesbianas, tras la pancarta de la coordinadora feminista.

La asignatura pendiente
Pese a que, obviamente, la situación en estos 40 años ha mejorado para las lesbianas, a ojos de Pineda, la visibilización del colectivo sigue siendo una de las grandes asignaturas pendientes. "A las mujeres aún nos falta visibilidad. Las lesbianas tenemos que lograr situarnos. Ellos son muy visibles. Nosotras, aún no. Ya es fácil ver a hombres gais en cualquier ámbito, pero mujeres lesbianas cuesta más. Eso para el imaginario colectivo es un desastre", añade, optimista pese a todo por los en aquel momento impensables avances legislativos, "sobre todo en Catalunya". "Aunque, como dice una amiga, una cosa es la ley y otra cosa es la vida, andar cada día por la calle", concluye. Por ello siguen, con orgullo, trabajando.

lunes, 26 de junio de 2017

#hemeroteca #memoria | Cuarenta años de Orgullo: lo que ha cambiado y lo que no desde 1977

Imagen: La Vanguardia / Maria Giralt
Cuarenta años de Orgullo: lo que ha cambiado y lo que no desde 1977.
Hablamos con Maria Giralt, activista y asistente del primer Orgullo Gay de España.
Pere Solà Gimferrer | La Vanguardia, 2017-06-26
http://www.lavanguardia.com/vivo/lgtb/20170626/423704466682/cuarenta-anos-primera-manifestacion-orgullo-gay-espana-1977-entrevista-maria-giralt.html

Era un 26 de junio como hoy cuando Maria salió de casa de sus padres en Gràcia y se fue paseando hasta la Rambla de Canaletes de Barcelona donde la esperaban sus amigas y otras 4.000 personas. Hablamos del Orgullo de 1977 y esas personas eran las que estaban dispuestas a manifestarse por los derechos de la comunidad de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales en unos tiempos donde todavía era ilegal amar y ser libremente.

La manifestación había sido convocada por el Front d’Alliberament Gai de Catalunya con el objetivo de convertir el fin del franquismo y el inicio de la transición como una oportunidad para descriminalizar el colectivo LGTB, que todavía podían ser detenidos y encarcelados con la ley de peligrosidad social aprobada por el régimen franquista en 1970 y que era la continuación homófoba de la ley de vagos y maleantes de 1933.

“Detrás de las ventanas, también hay lesbianas. Detrás de los balcones, hay maricones”, recuerda Maria Giralt, activista y directora de la televisión online Gayles TV, que gritaban durante esa primera manifestación LGTB en España que hoy celebra su 40 aniversario. De ese día destaca sobre todo que era un acto de carácter transversal, que brillaba por la solidaridad de los distintos movimientos sociales que intentaban hacerse escuchar en esos tiempos de cambio.

“Había gente de los sindicatos, de partidos políticos recientemente legalizados como el PSUC, del movimiento anarquista, del feminista y personas que se iban uniendo en la calle”, explica Giralt en la terraza de un bar del Eixample Dret donde nos encontramos con ella. El Front d’Alliberament había apoyado concentraciones de otros movimientos y, cuando era el turno de defender homosexuales, bisexuales y transexuales, estos respondieron.

En un momento como el actual donde el concepto de la interseccionalidad se está poniendo otra vez sobre la mesa, la necesidad de las minorías de unirse y luchar conjuntamente por sus derechos, esa manifestación puede servir de ejemplo de esta solidaridad. Esto explica que, por ejemplo, se cantase “Llibertat, Autonomía i Estatut d’Autonomia” o cánticos relacionados con el derecho al propio cuerpo, adoptados del feminismo.

En casa de Maria ni tan siquiera sabían que era lesbiana. Ella tampoco lo tenía demasiado claro hasta ese mismo mes de junio. Desde los 14 había salido con una chica de su clase llamada Rosa, de la que estaba enamorada, pero no tenía el acceso a la información de hoy en día y ni sabía lo que significaba ser lesbiana: “Sólo tenías acceso a las enciclopedias antiguas que todas las familias tenían en casa. Fue una liberación entrar en el activismo. Pasé de la soledad absoluta a sentirme acompañada”.

Había sabido de la manifestación, de hecho, porque el FAGC había hecho una presentación en la facultad de psicología de la Universitat de Barcelona cuando ella cursaba primero de carrera. Pasó por allí delante unas cuantas veces como quien no quiere la cosa (”no quería que nadie supiera que era lesbiana”) y, cuando vio que la sala estaba llena, al final del acto preguntó si había también mujeres en la organización.

“Me dieron un papel mecanografiado con papel carbón, una copia, con nombres de mujeres y teléfonos. Me fui a casa y empecé a llamarlas. Algunas me enviaron al carajo y otras casi tuve que pintarles el piso para que me hicieran caso. Pero al final quedamos diez en el Bar Núria cerca de la plaza Catalunya y creamos el primer colectivo de lesbianas dentro de una organización LGTB, y al cabo de unos días ya estábamos en la manifestación”.

Esa manifestación incluso salió en los medios de comunicación. En La Vanguardia, por ejemplo, se informó sobre el número de asistentes y los disturbios acontecidos al final del acto, cuando hubo una carga policial, cinco heridos y un detenido, Oriol Martí, militante de OCE. Pero lo importante es que en enero de 1979 desaparecían varios artículos de la ley de peligrosidad social, incluyendo aquel que contemplaba como criminales “los actos de homosexualidad”. Durante el franquismo hasta 5.000 personas habían sido encarceladas por su orientación sexual o su transexualidad.

En aquel primer Día del Orgullo ni podía imaginarse cómo cambiarían los derechos de los homosexuales, bisexuales y transexuales en esos cuarenta años. En 1986 dejaría de ser un delito contra el honor en el ejército español, en 1998 Catalunya aprobaría la primera Ley de Parejas que contemplaba las homosexuales (les seguirían Madrid, Illes Balears, Asturias y Andalucía).

En 2001 el parlamento legisló que debían borrarse las fichas policiales de aquellas personas detenidas por ser homosexuales. El 3 de julio de 2005 el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero aprobó el matrimonio de personas del mismo sexo con el apoyo de todos los partidos excepto el Partido Popular y Unió Democràtica de Catalunya. Y en octubre de 2014 se aprobó en el Parlament de Catalunya una ley contra la homofobia, la bifobia y la transfobia.

“Hemos avanzado muy rápido en cuanto a leyes en el Estado Español pero la sociedad no ha evolucionado de la misma manera”, resume Giralt. Se refiere al bullying que todavía sufren los adolescentes en el instituto y en la sociedad por el hecho de ser homosexuales, bisexuales o transexuales, que todavía uno puede recibir una paliza por la calle por cogerse de la mano o besarse con una persona del mismo sexo, el 85% de paro entre los miembros del colectivo transexual o la cantidad de personas que están dentro del armario en sus respectivos empleos.

“Más del 50% de las personas LGTBI no han salido del armario en el trabajo, hay personas que incluso pierden sus 15 de vacaciones para no tener que decir que se han casado con alguien del mismo sexo”, lamenta la activista, que participa en el Informe Aequalis. Este proyecto analiza las prácticas de diversidad LGTB de las empresas para ver si de forma deliberada contribuyen en la igualdad, tanto dentro de la propia empresa como en sus políticas de comunicación externas.

“Tenemos que vigilar para no retroceder”, advierte Giralt a todos los que piensen que todo esté hecho. Escenas como las protagonizadas por el obispo de Solsona que relacionó la homosexualidad con la ausencia de una figura paterna en la cultura occidental o el profesor del instituto Samuel Gili y Gaya de Lleida que dijo a sus alumnos que tener relaciones con una persona del mismo sexo es “antinatural, es como un cojo o un tuerto, inexplicable” son escenas que no se pueden repetir.

domingo, 25 de junio de 2017

#hemeroteca #memoria | 1977: El día en que la homosexualidad salió de la clandestinidad para tomar la calle

Imagen: El Diario / Manifestación por la Liberación Gay en Barcelona, 26 Junio 1977
1977: El día en que la homosexualidad salió de la clandestinidad para tomar la calle.
Hablamos 40 años después con quienes organizaron la primera manifestación del movimiento gay en España. La marcha por las Ramblas de Barcelona reunió multitud de militantes políticos, no sólo gais y lesbianas, y sufrió la represión de los ‘grises’. La homosexualidad formó parte de la Ley de Peligrosidad y Reforma Social hasta el año 1978.
João França | El Diario, 2017-06-25
http://www.eldiario.es/catalunya/barcelona/homosexualidad-salio-clandestinidad-calles-Barcelona_0_657585022.html

A los pocos días de las primeras elecciones democráticas tras la muerte de Franco, una organización clandestina convocó una manifestación en las Ramblas de Barcelona que sería también histórica. Era el Front d'Alliberament Gai de Catalunya (FAGC), que por primera vez en España tomaba la calle para reivindicar los derechos de gais y lesbianas. "Teníamos que conseguir libertad en el momento en que el resto de la población alcanzara libertad", recuerda Eliseu Picó, uno de los fundadores del FAGC. Por eso después de la llamada a las urnas del 15 de junio de 1977, organizaron su primera manifestación el domingo 26.

El movimiento, por supuesto, no nace en ese momento. Desde 1970 se había ido articulando una respuesta a la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social que aprobarían ese año las Cortes franquistas. Era una evolución de la Ley de Vagos y Maleantes, que provenía de la República pero a la que en 1954 se incorporó la homosexualidad. En ese contexto se organiza lo que más tarde vendría a ser el Movimiento Español de Liberación Homosexual (MELH), y sus impulsores envían primero cartas anónimas a los obispos presentes en las Cortes y más tarde, con el apoyo de la revista francesa ‘Arcadie’, hacen llegar a todos los miembros de la cámara información sobre homosexualidad y ley.

"Fue el primer éxito que nos dio coraje para seguir, porque hubo un debate en las Cortes y la ley ya no perseguía a los homosexuales por el simple hecho de serlo, sino a quienes cometieran actos, en plural, de homosexualidad", explica Armand de Fluvià, uno de los impulsores de ese movimiento. A partir de ahí el MELH siguió su trabajo, y en 1972 empezó a publicar una revista, ‘Aghois’, que se enviaba por correo desde Francia a los "valientes suscriptores" y pretendía romper con la soledad de los homosexuales.

Si bien las fuerzas del orden no perseguían activamente a los homosexuales de la misma manera que a los militantes políticos, sí había detenciones, y cárceles destinadas a este fin en Badajoz y Huelva. "Básicamente a partir de denuncias de familia y de vecindario", explica Jordi Petit, fundador de la Coordinadora Gai-Lesbiana de Catalunya y más tarde secretario general de la International Lesbian and Gay Association (ILGA). "Ese período significó problemas de autorechazo y autohomofobia, de no aceptarse, y más en una cultura nacionalcatólica donde la iglesia imponía una determinada moral", apunta. Él mismo aceptó la recomendación de ponerse el silicio para "educar la voluntad".

La represión durante el franquismo, sin embargo, no afectaba de igual manera a hombres y mujeres. "Como siempre, las mujeres tenemos una sexualidad que no es reconocida, que se considera subsidiaria de la masculina, y por tanto en el caso de las lesbianas quedaba todo más escondido, sin nombre, también en cuanto a la persecución, y aún hoy cuesta conseguir la visibilidad lesbiana", apunta Mercè Otero, militante feminista y miembro de Ca la Dona.

La necesidad de salir a la calle
En este contexto, el cerco alrededor del MELH se fue estrechando. En 1973 Armand de Fluvià recibió una llamada de alguien que decía que quería recibir la revista Aghois. Reconoció la voz de Vicente Juan Creix, de la Brigada de Investigación Social de la policía, y supo que ya habían descubierto de dónde salía la publicación. "Les dije a los chicos que nos habían pillado y que teníamos que disolver los grupos, y sólo mantuvimos el que editaba la revista, que duró hasta el año 75, poco antes de morir Franco", explica.

Con la muerte del dictador el movimiento hizo un cambio importante. "Si bien el MELH era un movimiento reformista, con muchos de los que éramos y muchos más que reunimos, fundamos el Front d'Alliberament Gai de Catalunya (Frente de Liberación Gay de Catalunya), que era un movimiento revolucionario, con un manifiesto todavía muy vigente que fue la base para todas las otras organizaciones que se formaron después en toda España", explica Fluvià. El cambio de nombre representaba la adopción de una perspectiva antipatriarcal y anticapitalista, y una estrategia frentista, que acabaría llevando el movimiento a salir a la calle.

Eugeni Rodríguez, que fue portavoz del FAGC desde 1985 y hoy preside el Observatori Contra l'Homofòbia, explica el carácter de esta nueva organización: "El emblema del FAGC es muy claro, tenemos el triángulo equilátero invertido, que era el símbolo que se ponía a los homosexuales en los campos de exterminio nazis, para recordar de dónde venimos; tenemos las cuatro barras, porque nos reivindicamos de una tierra oprimida, que es Catalunya; y el puño alzado, porque es una lucha que se hace desde una perspectiva obrera".

El FAGC empezó a salir a la calle para acompañar las otras luchas sociales del momento. La primera vez fue en la manifestación por la amnistía convocada por la Assemblea de Catalunya en 1976. "Salimos con miedo, con una pancarta tapándonos hasta los ojos, y en cambio nos encontramos aplausos en todas partes, ningún insulto ni nada, todos nos aceptaban, y eso nos alentó", recuerda Armand de Fluvià. A partir de aquí el FAGC empezó a hacer acto de presencia en el Día de la Mujer, el Primero de Mayo, en la Diada de Catalunya y mítines por la mayoría de edad a los 18 años o por el derecho al divorcio. Hasta que con las redes de apoyo tejidas con todo tipo de movimientos se vieron con fuerzas para convocar su propia manifestación.

Una manifestación unitaria
En la primera marcha por los derechos LGTBI que tenía lugar en el Estado, lo que pedía el FAGC, en ese momento todavía una organización ilegal, era la derogación de la Ley de Peligrosidad y Reforma Social, y a pesar de la represión la respuesta fue muy amplia. "La convocaba el FAGC pero nos añadimos enseguida movimiento feminista, movimiento vecinal, sindicatos y partidos, y allá no había sólo militantes políticos y gais y lesbis, también matrimonios y parejas heterosexuales, porque se había contagiado mucho esta lucha antirrepresiva, y la gente respondía", explica Empar Pineda, militante feminista lesbiana y en ese momento dirigente del Movimiento Comunista. "Fue una manifestación muy unitaria y te sentías muy acompañada, y vale la pena recordarla aunque se haga una cada año", añade Mercè Otero.

La marcha subió las Ramblas de Barcelona casi enteras. "No nos lo pensábamos y llegamos casi hasta el final, en la Fuente de Canaletas", recuerda Eliseu Picó. Fue entonces cuando la policía dispersó la manifestación con golpes y balas de goma. "La presencia de los grises hacia la mitad de las Ramblas hizo que la gente se empezara a dispersar, y quien hizo de escudo y nos protegió fueron transexuales y travestis, a quienes no habíamos dejado ocupar la cabecera de la manifestación porque nos preocupaba la imagen", lamenta Pineda. "Las feministas decían que aquello era una caricatura de la mujer objeto y los gais decían que esto nos sacaba la seriedad, sólo después hemos visto que aquello fue un error", remacha Jordi Petit.

Una vez el movimiento tomó la calle ya no paró, y este 1 de julio se celebrará la 40ª manifestación por la liberación LGTBI en la ciudad de Barcelona, que resiste con un fuerte carácter político a la sombra del Pride. Al año siguiente el FAGC sufrió su primera escisión, con la formación de la Coordinadora de Col·lectius per l'Alliberament Gai (CCAG), de carácter más libertario, y las pocas lesbianas que militaban abandonaron la organización para integrarse en el movimiento feminista. Por otra parte, la manifestación de 1978 tuvo réplicas también en Madrid, Bilbao y Sevilla y a finales de ese año se consigue la retirada de la homosexualidad de la Ley de Peligrosidad y Reforma Social.

En 1979 el FAGC convocará la manifestación reivindicando la legalización de las organizaciones gais, que finalmente se conquista en 1980. Desde entonces el movimiento ha tenido altos y bajos con multiplicidad de organizaciones y reivindicaciones, pero todos los que lucharon entonces coinciden en reivindicar la importancia de ese momento histórico y que hoy todavía queda mucho por hacer para combatir la LGTBIfobia.

#hemeroteca #orgullo | Bilbao: El orgullo LGBT surca la ría en ambiente festivo

Imagen: Deia / 'Ur Parade' de Bilbao Pride
El orgullo LGBT surca la ría en ambiente festivo.
La programación de Bilbao Pride atrae a miles de personas a favor de la inclusión del colectivo.
Ane Araluzea | Deia, 2017-06-25
http://www.deia.com/2017/06/25/bizkaia/bilbao/el-orgullo-lgbt-surca-la-ria-en-ambiente-festivo

Buscaban una estampa simbólica capaz de dar la vuelta al mundo. Y lo consiguieron. Una quincena de embarcaciones decoradas con la bandera del arcoíris surcó la ría en un “desfile único” en el globo para reivindicar los derechos de las personas LGBT. Tras zarpar de Portugalete los barcos arribaron al muelle Pío Baroja, no sin antes ofrecer la fotografía de rigor frente al Museo Guggenheim, donde decenas de concurrentes captaron la deseada instantánea. El segundo año de la Ur Parade consolidó una comitiva acuática que quién sabe si con los años aspirará a atraer más público que la esperada gabarra.

Con una programación que cada año va “creciendo y mejorando”, la Bilbao Pride comenzó la jornada de ayer pasada por agua. “Como somos de Bilbao nos lo tomamos con buen humor”, aseguraba por la tarde Fabio González, coordinador de la cita. Durante el primer acto del día unieron ambos lados del puente de la Ribera con la bandera del arcoíris. “Hemos mandado un mensaje a favor de tender lazos y puentes entre la sociedad y la comunidad de personas LGBT”, expuso el coordinador, quien indicó que también se recordó la primera manifestación por los derechos del colectivo a nivel estatal, que fue en Barcelona hace cuarenta años.

Dentro de la programación, González afirmó que Bilbao Pride tiene “una parte sensibilizadora” y otra que es “más cultura, lúdica y deportiva”. “No ha faltado de nada”, añadió Fabio González, quien citó actos como Family Pride o las charlas sobre transexualidad e infancia. En cuanto a la parte más ociosa, reveló que el concierto de Kate Ryan que tuvo lugar el viernes congregó en torno a 2.000 personas en el escenario instalado en El Arenal, “y eso que llovía”. “Hoy esperamos que sea más multitudinario, con las actuaciones de La Prohibida o Las Bistecs”, expuso en referencia a las actuaciones que dieron por finalizada la jornada de ayer que, como el resto de actos, estuvieron abiertos a toda la ciudadanía.

Según afirmó el coordinador, “podemos mejorar en los próximos años, pero Bilbao se ha consolidado como un referente en el circuito LGBT dentro del Arcoíris Atlántico con alianzas que tenemos con ciudades como Burdeos o Biarritz”. A pesar de ello, instó a seguir trabajando en base a un doble mensaje: “Hemos avanzado mucho y queremos festejarlo, pero también hay que seguir reivindicando un mundo donde no haya homofobia y se pueda vivir con libertad”. En ese sentido, recordó la importancia de visibilizar otras realidades en las que “la población LGBT vive situaciones de extrema vulnerabilidad”, tesitura que se ejemplifica con los refugiados. Por ello, CEAR Euskadi también participó en la jornada de ayer.

jueves, 22 de junio de 2017

#hemeroteca #memoria #orgullo #28J | Los Orígenes del Orgullo y las primeras marchas en España

Imagen: Nueva Revolución
Los Orígenes del Orgullo y las primeras marchas en España.
Roberto Santos | Nueva Revolución, 2017-06-22
http://nuevarevolucion.es/los-origenes-del-orgullo-las-primeras-marchas-espana/

Es la madrugada del 28 de junio de 1969, estamos en Nueva York, en uno de los pocos bares de ambiente de la ciudad de los rascacielos, el Stonewall Inn, en el barrio neoyorquino de Greenwich Village. Cuando esa noche comienza a sonar la canción Over the Rainbow, interpretada por Judy Garland, la policía irrumpe en el local en una supuesta operación de control del consumo de alcohol, que realmente tenía detrás un claro trasfondo homófobo, como demuestran las imágenes de la época donde podemos ver el claro clima de intolerancia y violencia hacia las personas LGTBI.

Era la 1:20 de la madrugada, irrumpieron en el local cuatro policías vestidos de civiles junto a dos oficiales vestidos con sus uniformes reglamentarios, el detective Charles Smythe y el subinspector Seymour Pine, entraron por la puerta principal y anunciaron su presencia a gritos. Antes de ellos los cuatro agentes vestidos de civiles habían entrado a hacer un reconocimiento, mientras el Escuadrón de Moral Pública esperaba fuera del local su señal para irrumpir en el mismo.

Ya dentro, apagaron la música y encendieron las luces principales, además usaron el teléfono de pago del bar para pedir refuerzos del sexto distrito.

Esa noche en el Stonewall había alrededor de doscientos clientes. Para muchos de ellos era su primera redada policial y estaban completamente desconcertados y asustados, lo que llevo a algunos a intentar huir sin éxito, porque la policía había bloqueado todas las salidas. El desconcierto iba en aumento, como bien relató Michael Fader, uno de los clientes que se encontraban dentro en ese momento: ”las cosas pasaron tan rápido que te quedabas sin saber nada. De repente había policías por todas partes y nos dijeron que formáramos fila y tuviéramos lista nuestra identificación para que nos llevaran afuera”.

Pero la redada no ocurrió como se esperaba. Los procedimientos habituales consistían en poner en fila a los clientes, identificarles y que policías mujeres se llevaran a los clientes vestidos de mujer al baño para comprobar su sexo y arrestar a cualquier hombre que estuviera vestido de mujer sin serlo. Pero esa noche, no fue así, los que iban vestidos de mujer se negaron a ir con las oficiales y los demás comenzaron a negarse a mostrar su identificación.

Ante esto, los agentes decidieron detenerlos a todos y separar a las transexuales y travestis en un cuarto en la parte de atrás del bar. Maria Ritter, transexual, recuerda: “mi mayor miedo era ser arrestada. Mi segundo mayor miedo era que mi fotografía estuviera en un periódico o reportaje de televisión, ¡con el vestido de mi madre!”.

Los ánimos se caldearon aún más cuando varios agentes empezaron a manosear a algunas lesbianas con la excusa de cachearlas, abusando claramente de su poder y sexualmente de ellas.

A los que no se arrestó, se les echo del bar, esperando que se fueran del lugar rápidamente, aprovechando su suerte, como por otro lado, ocurría habitualmente. Pero nuevamente, no ocurrió lo habitual. Los liberados se quedaron frente al bar y no tardo en formarse una muchedumbre de personas observando el acontecimiento, convirtiéndose en incomodos testigos.

A pesar de los intentos de la policía por echar a la muchedumbre y a algunos de los clientes que permanecían fuera del local, incluso usando la violencia, los liberados comenzaron a hacerles el saludo militar de forma exagerada y varias poses, que provocaron los aplausos y las risas de los cada vez más espectadores que allí se congregaban.

El inspector Pine, recordó que cuando llego el primer coche, la muchedumbre, formada mayoritariamente por homosexuales, había aumentado superando al menos diez veces el número de personas inicialmente arrestadas y todos ellos, quedaron en silencio ante la llegada de ese primer vehículo que serviría para hacer efectivas las detenciones.

Los primeros en ser detenidos fueron los miembros de la mafia, dueños del local, que fueron vitoreados al subir al vehículo policial. Tras ellos, subieron a los empleados del Stonewall y de pronto alguien entre la multitud gritó, “¡Poder Gay!”, a la vez que otra persona comenzó a cantar 'We shall overcome', lo que provocó la reacción del resto, que comenzó con una mezcla de humor y una hostilidad en aumento y cada vez más intensa.

Un agente empujó a una transexual y esta le respondió con un bolsazo en la cabeza, a la vez que la gente allí congregada comenzó a abuchear a los policías y a arrojarles monedas y después botellas de cerveza, en respuesta al rumor de que los clientes que permanecían dentro del local estaban siendo agredidos por los policías. La tensión iba en aumento y todo acabó estallando cuando una mujer esposada fue escoltada desde la puerta del bar al vehículo policial. La mujer se zafó varias veces y luchó contra cuatro policías, insultándoles y gritándoles durante al menos diez minutos. Descrita por los agentes como la “típica marimacho neoyorquina”, fue golpeada en la cabeza con una porra, tras quejarse de que sus esposas estaban demasiado apretadas, según contó un testigo. La mujer se volvió hacia la multitud y les animó a luchar a la vez que les preguntó: “¿Por qué no hacen algo?”. Fue en ese momento, cuando un agente la levantó y la subió al vehículo, cuando la gente que se encontraba allí concentrada se convirtió en una turba y se armó el caos.

Esa noche, las personas que se encontraban en el Stonewall Inn, decidieron plantar cara y poner resistencia, lo que desembocó en una auténtica batalla campal en el barrio que se saldaría al cabo de tres días con una muerte y varios heridos.

Lo sucedido en el Stonewall Inn, fue el origen de lo que hoy conocemos como “Día del Orgullo Gay”, que fue instaurado como tal en 1985 por una conferencia internacional de asociaciones homosexuales. Sin embargo, las primeras marchas comienzan en Estados Unidos en 1970 con motivo de lo sucedido en el Stonewall Inn un año antes.

¿Cuándo comenzaron las marchas en España?

El 26 de junio de 1977, 4.000 homosexuales se manifestaron por las Ramblas de Barcelona, según contó la prensa en aquel momento, en concreto La Vanguardia, a la derecha de la hoja, casi escondida entre publicidad y sin foto, había media columna titulada: “4.000 homosexuales se manifestaron por las Ramblas”.

La noticia fue tratada como algo sin importancia, pero realmente no lo fue, porque se convirtió en el germen del Orgullo Gay en nuestro país, con la celebración de marchas como la que el sábado 1 de julio recorrerá las calles de Madrid, donde miles de personas celebrarán todo lo que se ha conseguido en materia LGTB (Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales) en estos años y reivindicarán todo lo que aún falta.

En aquella época, la homosexualidad todavía estaba penada legalmente en España, razón por la que los manifestantes pedían amnistía para todos los gays y las lesbianas que aún permanecían en las cárceles. Además, pedían la derogación de la Ley de Peligrosidad Social, que el franquismo usó para la represión de la homosexualidad y que no fue modificada hasta 1979. Tanto así, que los lemas de aquel primer Orgullo Gay, fueron: ”¡Amnistía, ya!” y “¡No somos peligrosos!”.

Pese a la escasa repercusión en prensa, podríamos decir que prendió la mecha, ya que al año siguiente, 1978, en Madrid, 7.000 personas se concentraron, así como en otras ciudades como Sevilla, Barcelona y Bilbao, también se celebraron manifestaciones.
Esta fue sin duda la llegada de las celebraciones del Orgullo Gay a nuestro país, pero no fue un camino de rosas precisamente.

Tras las primeras manifestaciones de principios de los 70, los 80 fueron años de mucha más calma, las marchas en está época fueron mucho más minoritarias. Por poner un ejemplo, en el año 1982, solamente 300 personas se manifestaron en Madrid.

¿A qué se debió este bajón de asistencia? Básicamente a que “los frentes de liberación gay” identificaban la “liberación gay con una revolución más o menos socialista o marxista-leninista y usaban un lenguaje politizado que la mayoría no entendía, además la pequeña apertura que hubo, hizo que muchos se relajaran en la lucha de derechos, pese a que aún quedaba mucho por conquistar.

Es a partir de 1995 cuando todo comienza a cambiar de nuevo, cuando se aprobó el Código Penal, que definió la protección de la orientación sexual como un derecho. Este cambio en el Código Penal, hace que en 1996 ya salieron a la calle en Madrid más de 3.000 personas y que este año se utilizase la primera carroza en la manifestación.

Pero el punto de inflexión fue 1998: Aparece la revista Zero, que en portada presentó fuera del armario a un militar, a un sacerdote, artistas… También llega Boris Izaguirre a Crónicas Marcianas, Dana International gana Eurovisión con televoto y es el año en que el efecto de los antirretrovirales se nota tras el duro azote del Sida en los 80 y principios de los 90.

En 2005 se aprueba el matrimonio igualitario y el Orgullo Gay se convierte en España, sobre todo en Madrid, en la gran fiesta que es hoy. Comienza a verse además de como una manifestación como la celebración de ser diferente, como una lucha por la igualdad y los derechos de una comunidad que durante muchos años tuvo que vivir reprimida y escondida, una auténtica afirmación de nuestra auténtica forma de ser, de las diferentes formas de amar y sobre todo del derecho a amar, a vivir fuera del armario, de romper prejuicios y de visibilizar una realidad que siempre ha estado ahí, aunque en las sombras. El Orgullo se convierte en un auténtico grito de libertad e igualdad y pierde todos sus complejos para convertirse en una fiesta de todos, sea cual sea la orientación sexual de cada uno.

Pero además de una fiesta, incluso un gran negocio para muchos, porque no podemos obviar los números que se mueven en estos días del Orgullo en Madrid, también es una manifestación con sus reivindicaciones, porque aún tenemos muchas, porque aún no hemos conseguido la igualdad real y todavía estamos muy lejos de hacerlo.

Falta mucho por hacer, por ejemplo invertir más en educación sexual y en concienciación frente al VIH, poca gente se hace las pruebas y son muchos los que practican sexo sin protección, lo que nos ha llevado a un aumento de casos de VIH en nuestro país.

También el bullying en las aulas es un auténtico problema y son muchos los adolescentes que han acabado quitándose la vida por no poder soportarlo y está es una realidad que tampoco podemos obviar.

Así como no podemos obviar tampoco el aumento de agresiones homófobas en Madrid o la realidad de la comunidad LGTBI en muchos países del mundo, donde ser lesbiana o transexual todavía te puede costar la vida.

Falta mucho por recorrer y muchas manifestaciones del Orgullo por celebrar, para seguir reivindicando, dando visibilidad y dando normalidad a una realidad que siempre ha estado ahí. Y también muchos Orgullos para seguir hablando del activismo, de todas esas asociaciones que diariamente trabajan para seguir luchando por la igualdad y ayudar a todos aquellos que lo necesitan, además de para denunciar la homofobia y los atropellos de derechos que diariamente sufrimos la comunidad LGTBI.

Este año, Madrid celebra el World Pride convirtiéndose en un referente mundial, probablemente la manifestación del Orgullo más grande del mundo y además de una gran fiesta, también tendrá sus reivindicaciones. Por todo ello, el día 1 de julio no puedes faltar a la marcha del Orgullo en Madrid y desde este viernes ya puedes disfrutar de la celebración del World Pride, que este año será un poco más largo y sin duda pasará a la historia de las celebraciones del Orgullo en España, una celebración abierta a todos, sea cual sea su sexualidad, porque la lucha por la libertad y la igualdad en el fondo es una lucha de todos y cada uno de nosotros.