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martes, 24 de enero de 2023

#libros #lgtbi #literatura | Sobre la influencia de David Bowie en el destino de las jóvenes

Sobre la influencia de David Bowie en el destino de las jóvenes / Jean-Michel Guenassia ; traducción de Juan Carlos Durán Romero.

[De l’influence de David Bowie sur la destinée des jeunes filles. 2017]
Barcelona: Irradiador, 2023 [01-24]
242 p.

/ ES / FR* / Libros / Literatura / NOV / Ambigüedad sexual / Androginia / David Bowie / Juventud / LGTBI

📘 Ed. impresa: ISBN 9788419535009 / 21,85 €
📝 Cita APA-7: Guenassia, Jean-Michel (2023). Sobre la influencia de David Bowie en el destino de las jóvenes. Irradiador.


[.es] “Soy lesbiano, una clase de hombre borrosa, innombrada, sin comentar, poco recordada. Y nada recomendable. Para definirme, el propio calificativo tiene algo de leivmotiv: ambiguo. Algunas dicen equívoco.” Paul es joven. Paul es andrógino. A Paul lo quieren hombres y mujeres. Alex, su mejor amigo es gay. Lena, su madre es lesbiana, ¿su padre? desconocido, y Paul ¿quién es? A ritmo de una divertida banda sonora iremos descubriendo en la novela la personalidad de Paul. ¿Y David Bowie? Pues tendrás que leer la novela para encontrarlo, si es que está.

martes, 21 de junio de 2022

#hemeroteca #queer #musica | David Bowie: Ziggy Stardust, el disco que inventó el amor moderno

Página12 / David Bowie en la gira de 'Ziggy Stardust' //

David Bowie: Ziggy Stardust, el disco que inventó el amor moderno.

Cumple 50 años el álbum con el que Bowie, como Rimbaud, “fue otro”. Producido por un ingeniero de sonido de Los Beatles, visibilizó la cultura queer en una Inglaterra conservadora.
Nicolás Pichersky | Página12, 2022-06-21
https://www.pagina12.com.ar/430173-david-bowie-ziggy-stardust-el-disco-que-invento-el-amor-mode 

Nada es casual. 'Ziggy Stardust & the spiders from Mars' de David Bowie y piedra angular del rock comienza con “Five years” (5 años). La letra de la canción, narra una distopía: sólo falta un lustro para el fin de la tierra y la humanidad.

Un comienzo oscuro para uno de los discos más esperanzadores, luminosos y vanguardistas de la historia. Un álbum de los 70, como un cuerpo: desnudo y maquillado a la vez (no hay oxímoron). ‘Glam’, fantasía sexual y ciencia ficción se juntaron para derretir con su pistola de rayos laser roquera los nudos de la heteronormatividad en Inglaterra. Ese disco hoy cumple 50 años.

5 años de Rimbaud y de Bowie
Apenas 5 años transcurrieron entre que Arthur Rimbaud, poeta francés, escribió las subversivas 'Cartas del vidente' en 1871 y abandonó para siempre la escritura. En ese texto liminar de la poesía moderna escribió “yo soy otro”. Y también diagnosticó que la escritura debía “alcanzar lo desconocido por el desarreglo de todos los sentidos", la meta de toda creación. En apenas un lustro de fulgor creativo y despedida, Rimbaud vivió un romance con Paul Verlaine, cruzó los Alpes a pie, se enlistó como mercenario del ejército, desertó en la Isla de Java y escribió 'Una temporada en el infierno' e 'Iluminaciones'. Tenía 23 años.

También apenas 5 años transcurrieron entre el álbum debut de Bowie (una gema del brit-folk: ‘David Bowie’, de 1967) y su implosión como estrella mundial en el rock. En ese periodo compuso “Space oddity”, su primer clásico (que el astronauta canadiense grabó en la Estación Espacial Internacional, en 2013), sacó un álbum en que se lo veía andrógino y con un vestido pre-rafaelita, ‘The man who sold the world’ (que signaría muchos años al Kurt Cobain que usaba vestidos en sus shows) y aún, otro álbum extraordinario, ‘Hunky Dory’ que incluye canciones como "Changes", "Oh! You Pretty Things" y "Life on Mars?". En 1972 publicó 'Ziggy Stardust' y declaraba a la prensa inglesa: “Soy gay y siempre lo he sido”. Tenía 25 años.

Ser otro: David Bowie y lxs queers del planeta tierra
Acaso la idea ‘rimbaudiana’ de ser otro para ser más uno mismo siempre estuviera en el ADN de David Bowie. "I could make a transformation as a rock & roll star” canta Bowie en “Star”. 'Trans 'n roll', y de eso se trata el disco, como una autobiografía musicalizada en tiempo real. Pero Bowie se contaba como otro. Un alien hermoso, bisexual y alienígena: 'Ziggy Stardust'.

Y la identificación fue total: los músicos del álbum y el espectáculo teatralizado eran los “Spiders from Mars”. Bowie ya no era ni siquiera David Jones (de nacimiento), era Ziggy (inspirado en su admirado Iggy Pop, con quien tejería una amistad y colaboración fundamental en el rock junto también a Lou Reed).

El disco fue producido por el mismo Bowie y por Ken Scott, que entre otros había sido ingeniero de sonido de los Beatles, Pink Floyd y la Mahavishnu Orchestra. Scott encontró el equilibrio perfecto para las composiciones de Bowie.

Entre su voz —“nunca trabajé con un músico que cantara con ese nivel de perfección, casi todas las canciones fueron primeras tomas”, narra en el documental de la BBC 'David Bowie and the Story of Ziggy Stardust' narrada por Jarvis Cocker— y la guitarra angular y sexuada de Mick Ronson. Éste era un dotadísimo músico que podía unir la dulzura glam de Bowie con la fiereza hard-rock de Led Zeppelin o Black Sabbath.

Ziggy Stardust: para escuchar a máximo volumen y con el cuerpo
El resultado no fue un disco glam. Fue otra cosa. Para Bowie, según confiesa en el libro ‘Bowie por Bowie’, el glam (“padre” del revoltoso punk inglés) debía ser más que, como diría Soda Stereo, cuero, piel y metal; carmín y charol. Para el hombre de la pupila dilatada, el espíritu del glam era “la suma de la obra ‘Cabaret’ con la película ‘Metropolis’”.

Así, Bowie/Ziggy crearon un disco conceptual en que la estrella mesiánica, rockera y sexualmente desprejuiciada terminaba, según las letras del disco, despedazada por los músicos y por el público. Una alegoría que también tomaría Pink Floyd, con ‘The Wall’, pero 7 años después. La estrella que venía de un cuerpo celestial desconocido, invitaba a escuchar el disco desarreglando los sentidos y la sexualidad normada. Es que Ziggy Stardust debe escucharse “a máximo volumen” como reza la contratapa del disco original ("To be played at maximum volume"). O sea, con el cuerpo.

Desde el comienzo, con la percusión y el piano in crescendo de la percusión de “5 Years”, Ziggy palpita. Está vivo, acaba de nacer. Como ese bebé del tamaño de un planeta que observa a la tierra en ‘2001: odisea en el espacio’. Es una batería que marca el ritmo como un latido. Un mundo como una internet pretérita: “teléfonos, óperas, melodías favoritas / niños, juguetes, planchas eléctricas y televisores / mi cerebro duele como un almacén de cosas / y ya sin espacio de sobra / tuve que meter tantas cosas”. Es a las claras, el mundo de un autor único.

Y continúa: “Y toda la gente gorda, flaca / toda la gente alta, petisa / Y toda los ‘nadies’ / Y todos los alguien” canta Bowie. Para terminar, lírico, confesional y humano, demasiado humano: “Nunca pensé que necesitaría tanta gente’’, con ese toque de swing (“so many people”) como si percibiéramos, sin verla (el desarreglo de los sentidos de Rimbaud) la sonrisa amarga de nuestro Pierrot espacial.

Luego, con “Soul love”, el cuerpo de quien lo escuche no podrá evitar moverse al son del ritmo ídem y del solo de Ronson doblado por el saxo de Bowie. “Moonage daydream” es un puro glam-rock a piano (otra vez el genio de Ronson) donde la ambigüedad llega con la primera estrofa. El cuerpo se desdobla: “Soy un lagarto, soy mamá y papá que vienen a buscarte”. Bowie se mete en el cuerpo de otro en “It Ain’t Easy” porque es la única canción que no es de su autoría en todo el disco.

El lado B comienza ya no como Ziggy, sino como "Lady Stardust", una balada brillante para que el cuerpo felino de Bowie descanse. Y nos canta, autorreferencial: “La gente miraba el maquillaje en su cara / se reía de su largo pelo negro, de su gracia animal” y emergen chicos de ‘blue jeans’ y ‘femme fatales’ para ver a esta criatura bella que es Lady Stardust.

Y nada ya podrá detener el cuerpo con las imparables “Star”, “Hang on to yourself” y la canción que da título al disco. Hay pocos comienzos como esta canción en la historia de la música. El gemido de “Je T'aime,... Moi Non Plus” de Serge Gainsbourg, el terrorífico “Right! now ha, ha”, preámbulo de “Aanarchy in the Uk” de los Sex Pistols. Bowie gime, guita e implora al mismo tiempo: “Oh!… oh yeaaaaaa!” y es lo más furioso del disco y allí la mejor frase de rock que Freud jamás escribió: “Hacer el amor con su ego”. Todo finaliza con una metáfora de mitología de crecimiento, madurez y transición: “cuando los niños mataron al hombre, tuve que disolver la banda”

Ziggy: esa estrella era mi lujo
Haciendo historia, Ziggy / Bowie, la estrella rockera, luminosa y ambigua, fue el catalizador de la reprimida sexualidad británica. Bowie como un ‘Zeitgeist’ Stardust de una Inglaterra de buenas costumbres, victoriana y (aún) de posguerra. El disco se lanzó en 1972 y, nuevamente, apenas habían pasado cinco años desde que en 1967 en Gran Bretaña la homosexualidad había dejado de ser prohibida por la ley y despenalizada mediante la ley de delitos sexuales (‘Sexual affences act’). Léase: se podía ser gay, trans, queer, pero sólo en privado. ‘What a surprise!’

Y Bowie (¿o Ziggy?) mostró en público, en el mismo país que prohibió durante años la película ‘La naranja mecánica’, a un personaje o persona que era gay (“siempre lo fui” había dicho) que era hombre y que era mujer. O poco menos que un extraterrestre. Durante la promoción del disco Bowie se presentó en el programa que ningún adolescente se perdía, ‘Top of the Pops’, e interpretó “Starman”. Basta ver a Bowie, vampiro diurno coloreado de todos los colores primarios, coquetear con Mick Ronson. Lo mira, le pasa la mano por el hombro, se sonríen. ¿Pueden dos hombres heterosexuales hacer eso? ¿Hacen eso los amigos?

'Podemos ser héroes' cantaría Bowie unos años más tarde, pero en ese momento de la TV inglesa fue un semidiós (un semi-alien) con un mensaje para un millón de chicos y chicas. Bowie sonríe, señala y (nos) mira a cámara. Para peor (¡para mejor!) en un recital en el que Bowie se agachó para tocar la guitarra de Ronson con su boca, una fotografía lo captó en el justo ángulo en el que parece que el cantante le hiciera una felación al guitarrista. Es una de las imágenes más perfecta del rock. Lo que se dice un guitar héroe.

El legado y el lenguaje de Ziggy Stardust
Cada generación, cada país, cada cultura (que es un mundo) descubre y se descubre en y con canciones. Patti Smith narra en sus memorias que nunca escuchó a nadie decir una frase tan real como Bob Dylan al comienzo de su canción “Positively 4th street”: “Hay que tener cara para decir que sos mi amigo / cuando yo estaba hundido te quedaste ahí, sonriendo”.

Muchos argentinos supieron gracias a una canción sutilmente transgresora y de aroma a secreto como “Algo contigo”, que un amigo podía ser, justamente, mucho más que un amigo. Inglaterra (y luego el mundo) halló en ese avatar llamado Ziggy, alter-ego de Bowie, que toda máscara podía quitarse incluso usando maquillaje. No hacía falta pintarse un rayo en la frente o teñirse el pelo de furioso naranja mermelada.

Bowie, antes de ser el protagonista de ‘Laberinto’, condujo (sin ser ‘Hamelin’ ni bajar línea), a través del caos y la confusión de la vida cotidiana. Viajó de la contracultura de sus comienzos hacia la subversión estética y sexual. Más que "camaelónico", fue queer antes de queer. Fue muchas cosas y todas difíciles de clasificar. Y lo que no es simple de ordenar, causa un terror. Como una cosa de otro mundo.

Hoy el 20% de los millenials se autoperciben queer. Es una lucha simbólica y política. Y adolescentes de Buenos Aires, Londres o Tucumán lucen igual a Ziggy Stardust: uñas de negro y el pelo naranja mermelada. O lila, o verde manzana con zapatillas y bolsos con logos de ‘Hello Kitty’.

Bowie pudo ser otro. Para ser más sí mismo. Y con Ziggy inventó, además de una música contra las prohibiciones de turno, una gramática nueva. Que terminó convirtiéndose en materia. Se hizo alienígena para conquistar, con amor moderno, el terreno de lo simbólico en las relaciones en este mismo planeta tierra. Para toda la gente, alta o baja, en la calle o en las aulas. Una acción (política) a todo color.

Hay que celebrar entonces los 50 de ‘Ziggy Stardust’. En todo el mundo, sí; pero aún más aquí. Porque aunque su apellido se pronuncie y se exprese correctamente como “ba-güi”, termina al fin con la vocal “-e”. La mejor manera de expresar a toda la gente.

martes, 24 de agosto de 2021

#hemeroteca #bisexualidad | Cómo fue la relación amorosa entre David Bowie y Mick Jagger: celos, sexo y una canción legendaria

Clarín / David Bowie y Mick Jagger //

Cómo fue la relación amorosa entre David Bowie y Mick Jagger: celos, sexo y una canción legendaria.

Hay quienes aseguran que ambos cantantes vivieron un intenso romance en la década del 70.
Juan Lagares | Clarín, 2020-09-20 / Actualización: 2021-08-24
https://www.clarin.com/internacional/relacion-amorosa-david-bowie-mick-jagger-celos-sexo-cancion-legendaria_0_SEYaEW1Zs.html

La relación entre David Bowie y Mick Jagger fue muy especial y estrecha. Ambos artistas sentían admiración mutua. Pero no se trataba únicamente de una buena amistad, sino que fueron más allá y compartieron todo: la música, drogas, mujeres y el sexo.

¿Y cuál es el problema? A esta altura del partido, sonrojarse o escandalizarse por una relación homosexual parece una estupidez. Pero no se trata de apuntar con el dedo o poner en el banquillo a dos músicos que son leyenda por su obra y no por lo que hayan hecho en la intimidad de una habitación. Pero, vamos: que es curioso no quedan dudas. ¿No hubiese sido genial que declararan su amor o que se mostraran como pareja? ¿Qué alcance hubiera tenido?

El personaje central de esta historia es Angela, la ex esposa de Bowie, que tras divorciarse del cantante con quien había estado casada durante una década reveló que un día encontró a su ex marido con el frontman de The Rolling Stones durmiendo juntos, desnudos, en su cama.

Dos potencias se saludan
Bowie y Jagger se conocieron en 1973 en la época en que el Duque Blanco triunfaba con su personaje de Ziggy, en pleno auge del glam rock que corría los límites de lo establecido y sobre todo de la sexualidad.

Jagger invitó a Bowie y su pareja Angela a un concierto y luego al hotel a beber varias botellas de champagne. En esa época, Jagger "era todavía tímido sobre sus preferencias sexuales, pero Bowie no ocultaba que él y su esposa eran bisexuales y compartían novios", según la biografía "Mick: The Wild Life and Mad Genius of Jagger", escrita por Christopher Andersen, biógrafo de otras figuras como Madonna y Michael Jackson.

A partir de ese momento, Jagger y Bowie se volvieron inseparables. Se los veía juntos en el Sports Arena de San Diego, California, para la pelea entre Muhammad Ali y Ken Norton; también en la discoteca Tramp, de Londres; o en un recital de Diana Ross. También en restaurantes, bares y en el lobby de un hotel de lujo. Y según el libro de Anderson, fue Bowie el que introdujo a Jagger en el cine gay.

Según la biografía no autorizada titulada "Bowie: The Biography", de Wendy Leigh, Mick Jagger era uno de los invitados frecuentes a las fiestas sexuales que Bowie y su esposa organizaban en su mansión.

"Angie y David organizaban las orgías más increíbles en Oakley Street. Jagger solía asistir y participaba activamente. John (Bindon, actor y guardaespaldas) me dijo que David estuvo observando como Mick tenía sexo con Angie", ventiló la ex modelo Vivki Hodge, según declaraciones que recoge el diario El Mundo, de España.

Cuando Angie los pescó in fraganti

Angela Barnett conoció a Bowie en 1969, cuando tenía 19 años y trabajaba como modelo, actriz y cantante en Estados Unidos. Se casaron en 1970, en Inglaterra, y al año siguiente tuvieron a Duncan Zowie Haywood Jones.

Bowie compuso "The Prettiest Star", "Cracked actor", "Golden Years" inspirado en su flamante esposa. Recorrieron el mundo, salieron de gira por Estados Unidos, Japón y Europa. Pero después de más de una década de pareja y ocho años de matrimonio, David y Angela se divorciaron. Fue en febrero de 1980 cuando llegaron a un acuerdo legal en el que el cantante tuvo que compensar con 300.000 libras esterlinas a su ex.

Diez años después, en 1990, cuando prescribió el "bozal legal" que ella tenía tras firmar el divorcio, Angela se paseó por varios programas de Estados Unidos en los que ventiló algunos de los secretos más oscuros de su ex marido.

En el programa de Joan Rivers y junto a Howard Stern, estrella de la radio em Nueva York, Angela admitió que Bowie era "bisexual" y soltó la bomba: "Lo encontró en la cama con hombres varias veces. Pero la mejor fue cuando lo encontré en la cama con Mick Jagger".

La frase enseguida causó revuelo. Y rápidamente llegó a oídos de Jagger que calificó a la declaración de Angela como una "tonterías". Por su parte, el abogado de Bowie redactó una carta con un mensaje concreto: "Cualquier insinuación de que hubiera una aventura homosexual entre Mick Jagger y David Bowie es pura invención".

Además, Paul Trynka, autor de la biografía "David Bowie. Starman", también dio su punto de vista: "Resulta ridículo para todo aquel que los haya visto juntos. Ambos eran cautelosos e incluso veinte años después, seguirán siendo demasiado conscientes de su posición con respecto al otro. La idea de que uno de ellos se abriese completamente al otro era inconcebible, menos aún ser 'el pasivo'".

A la semana siguiente, Angela volvió a la televisión a aclarar su versión, o en realidad, a dar más detalles. Fue en el programa de Geraldo Rivera donde explicó: "No pillé a ninguno en el acto, lo único que encontré fueron dos personas durmiendo en mi cama, resultó que estaban desnudos y resultó que eran Mick Jagger y David Bowie, pero no es para tanto. Eso no significa que fuera algún tipo de aventura". Y agregó que tal vez se habían "desmayado" por estar "muy borrachos". Y el conductor ironizó: "Justo estaban desnudos en la cama". Y Angela sonrió.

En 1993, Angela publicó su autobiografía "Backstage passes: Life on the wild side with David Bowie", en la que volvió a dar su versión. "Hay dos formas de ver el incidente. Una de ellas, como una situación normal en Londres: unos amigos íntimos vuelven a casa borrachos o colocados después de una noche de fiesta, consiguen quitarse la ropa, se echan en la cama y se quedan inconscientes. Por la mañana llega la esposa con una bebida para despertarles, empieza la resaca y la vida vuelve a la normalidad. Por otra parte, creo que la suposición es correcta, o por decirlo de otra manera, cuando entré en aquella habitación y encontré a Mick y David juntos, estaba completamente segura de que habían estado montándoselo. En realidad era tan obvio que nunca llegué a considerar la posibilidad de que no hubieran estado montándoselo".

Dos años más tarde, Bowie declaró: "Hace unos 15 o 16 años acabé cansado de esquivar preguntas sobre lo que hacía con mi pene a principios de los 70. Mi sugerencia a la gente con intereses lascivos es que echen un vistazo a las 30 o 40 biografías que existen sobre mí y que elijan el rumor que quieran". Un caballero.

¿Y la canción 'Angie'?
Lo primero que se especuló tras las declaraciones de Angela era que la legendaria canción de The Rolling Stones estaba inspirada en la esposa de Bowie. E incluso se dijo que Jagger y Bowie la habían escrito en la cama. Nada de eso.

Keith Richards es el principal artífice de la canción. El guitarrista contó en sus memorias cómo se le ocurrió el tema mientras estaba tratando su adicción a las drogas: “Yo estaba en la clínica y Anita (Pallenberg), un poco más abajo, en la misma calle, trayendo al mundo a nuestra hija Angela. Una vez que pasó el trauma habitual de los primeros días, agarré una guitarra que tenía y escribí ‘Angie’ sentado en la cama en una tarde, porque por fin podía mover los dedos otra vez y ponerlos donde se suponía que iban, y ya no sentía que me tenía que cagar en la cama o subirme por las paredes ni estaba frenético. Así que empecé a cantar ‘Angie, Angie’. No era sobre nadie en particular, no era más que un nombre, podía haber sido ‘ooooh, Diana’, de hecho no sabía que Angela se iba a llamar Angela cuando compuse ‘Angie’. Entonces no se sabía el sexo del bebé hasta que nacía; lo que es más, Anita le puso Dandelion… Solo le cayó Ángela de segundo porque nació en un hospital católico donde insistieron en que se añadiera también un nombre ‘como es debido’. En cuanto creció un poco, la propia Angela dijo: ‘No me volváis a llamar Dandy en la vida’”.

lunes, 19 de julio de 2021

#hemeroteca #androginia #glam | Transmúsica: así se adelantaron Lou Reed y David Bowie a una tendencia de la que todo el mundo habla

Imagne: La Razón / David Bowie //
Transmúsica: así se adelantaron Lou Reed y David Bowie a una tendencia de la que todo el mundo habla.

Los dos artistas se adelantaron con sus canciones y con la actitud adquirida en los escenarios y que los convirtió en pioneros del movimiento “trans”.
Sabino Méndez | La Razón, 2021-07-19
https://www.larazon.es/cultura/20210720/4ucxx44ub5cqne34ooryr4xzmi.html 

Durante su primera gira por el medio oeste de la América profunda, unos todavía jóvenes Rolling Stones protagonizaron una curiosa anécdota. Al día siguiente de una actuación en un pequeño estadio de provincias estaban bañándose en la piscina de su motel cuando ésta fue invadida por agentes de la policía local. ¿Había llegado acaso hasta sus oídos la escandalosa fama de consumidores de estupefacientes que arrastraba la banda? ¿Venían a protegerlos de un posible secuestro o ataque de fans? Ni lo uno ni lo otro. Sencillamente, habían recibido una llamada de un lugareño denunciando que un montón de chicas estaban bañándose sin sujetador en la piscina.

Contrariamente, no había ninguna mujer en los alrededores. Las supuestas chicas eran los Stones, que habían provocado un espejismo en el escandalizado testigo local porque nunca había visto en aquel pueblo a hombres con el pelo largo. Cierto es que, en el Romanticismo y el siglo XIX, el hirsutismo había sido moneda común entre los varones, pero hacía ya muchas décadas que los hombres no llevaban el cabello largo. Desde principios de los años sesenta, una buena manera de discutir los esquemas culturales del momento, aceptados por todo el mundo, fue practicar esos pequeños gestos: dejarte crecer el pelo más de lo que era normal entonces, escoger adrede vestimentas connotadas como lumpen y practicar los comportamientos que el rígido canon social consideraba incorrectos.

La irrupción del andrógino
Ese crecimiento de la longitud capilar provocó enseguida varios divertidos resultados involuntarios: en primer lugar, la dificultad entre muchas personas para distinguir fácilmente chicos de chicas a primera vista; en segundo, la constatación de que, en virtud de sus particularidades fisiológicas individuales, había muchachos a quienes estéticamente les sentaba muy bien los rasgos supuestamente femeninos y viceversa. La figura del andrógino empezó a ponerse entonces de moda y, durante unos años, los muchachos con una imagen de más éxito eran lánguidos y delgados –escasamente musculados– y las estrellas populares femeninas eran mujeres agresivas que reivindicaban el poderío de su apetito sexual con bailes agresivos y músicas vociferantes. Es el Glam-Rock del año 1973.

Cuando hoy se habla de la valentía de la cruzada transgénero para encontrar su lugar en el mundo, uno no puede evitar pensar que, efectivamente, se necesita un acopio de decisión para ir contra los lugares comunes y las ideas aceptadas de tu propio tiempo. Pero si eso ya se hace difícil hoy en día, imagínense lo que podía ser hace cincuenta años, cuando ni los gobiernos ni las leyes te apoyaban como lo hacen ahora para emprender ese viaje o travesía.

Eso fue lo que sucedió exactamente en el rock de 1973. Como al rock ya se le suponía de entrada la obligación de ser extravagante, fue el refugio perfecto para que un montón de artistas inquietos (unos más rudimentarios, otros menos) ensayaran sus experimentos de transgénero. ¿Puede haber algo más «trans» que el álbum «Transformer» de Lou Reed aparecido por aquellas fechas? La jugada habilísima de los «glam-rockers» fue que en álbumes como ese aparecieron canciones inolvidables, de gran calidad compositiva, que superaron varias generaciones y trasladaron su mensaje más allá. El productor del disco citado se llamaba David Bowie y también posaba con vestimentas andróginas nunca vistas, consiguiendo que no se supiera muy bien si era chico o chica.

Durante los siguientes años, nombres como los de Marc Bolan, Gary Glitter, Suzy Quatro, The Runaways, Joan Jett, Lita Ford y la sueca Ann-Margret usaron, para dar a conocer su rock, el impacto visual que provocaba en las convenciones de entonces la ambigüedad de su presentación andrógina. Fueron tan impactantes en su momento que incluso durante décadas posteriores aparecieron grupos como los también suecos Hanoi Rocks que mantenían viva la llama de ese estilo. Podría decirse que los glam-rock de ayer fueron los transgénero de hoy. Y como el fenómeno de la apropiación cultural es común hoy en día, aquellos que sobrevivieron entre los rockeros glamourosos se alegran del cambio de costumbres, pero miran con desconfianza a los políticos que se apuntan ahora masivamente al carro. No pueden olvidar que les prometieron legalizar la marihuana y, cuando llegaron al poder, solo legalizaron la mentira.

sábado, 25 de agosto de 2018

#hemeroteca #inmemoriam | Fallece el coreógrafo Lindsay Kemp, maestro del Ziggy Stardust de David Bowie

Imagen: El Diario / Lindsay Kemp
Fallece el coreógrafo Lindsay Kemp, maestro del Ziggy Stardust de David Bowie.
Mimo, actor, bailarín, pintor y escenógrafo ha muerto a los 80 años en la ciudad italiana de Livorno. Los primeros espectáculos fueron considerados por el público y la crítica demasiado vanguardistas para la época y no tuvieron mucha aceptación.
EFE | El Diario, 2018-08-25
https://www.eldiario.es/cultura/Fallece-coreografo-Lindsay-Kemp-Italia_0_807369406.html

El coreógrafo, mimo, actor, bailarín, pintor y escenógrafo británico Lindsay Kemp ha fallecido a los 80 años en la ciudad italiana de Livorno (norte), informó hoy la cadena pública italiana Rai.

Nacido en Escocia el 3 de mayo de 1938, será siempre recordado por dirigir el espectáculo de ‘Ziggy Stardust’ para el cantante David Bowie, a quien enseñó a 'exteriorizar' toda su expresividad corporal.

Estudió pintura y diseño en la Escuela de Arte de Bradford, danza con el ballet Rambert y con Sigurd Leeder, y cursó estudios de mimo con Marcel Marceau.

Dio sus primeros pasos en el mundo del espectáculo en teatros marginales de Londres y pronto fundó su propia compañía, la 'Lindsay Kemp Company', en 1965, con la que realizó la primera gira internacional en 1973.

Los primeros espectáculos fueron considerados por el público y la crítica demasiado vanguardistas para la época y no tuvieron mucha aceptación, pero luego llegaron grandes éxitos con 'Flowers' (1968), espectáculo inspirado en la obra de Jean Genet 'Our Lady of the Flowers', que llevó a España en su primer viaje en 1977.

Le siguieron, 'Salome' (1976), 'Mr. Punch's Pantomime' (1975) y 'A Midsummer Night's Dream' (1979), obra con la que alcanzó la fama en Italia en 1980.

Ese mismo año, estrenó en Roma el espectáculo 'Duende', dedicado a García Lorca y en noviembre de 1983 regresó a los escenarios británicos para presentar en Londres 'Nijinsky', mientras que en 1986 puso en escena 'The Big Parade'.

Dos años después, presentó en Italia 'Alice', una versión de las obras de Lewis Carrol 'Alicia en el País de las Maravillas' y 'Alicia a través del espejo'.

Kemp en España
En España, esta obra estuvo protagonizada por Nuria Moreno (hija de Nuria Espert) y fue llevada por los escenarios de Sevilla, Barcelona y Madrid entre los años 1988 y 1989.

Trabajador incansable y creador constante, estrenó en Roma en 1990 'Onnagata', espectáculo al que siguieron otros como 'Cinderella' (1993), 'Variété' (1996), 'Rêves de Lumière' (1997), 'Dreamdances' (1998), 'Elizabeth's Last Dance' (2005) y 'Kemp Dances' (2015).

Como actor, Kemp participó en películas como 'Valentino', 'The Wickerman', 'Sebastiane', 'Jubilee' y 'The Loves of Lady Purple', mientras que como coreógrafo creó el ballet 'The Parades Gone By' para Ballet Rambert, que fue un éxito.

En junio de 1991 recibió en Roma el premio 'Roma-Letteratura '91', que compartió con Rafael Alberti, el actor Arnaldo Foa y el cantautor Umberto Bindi.

#hemeroteca #inmemoriam | Muere el coreógrafo y mimo británico Lindsay Kemp

Imagen: El País / Lindsay Kemp
Muere el coreógrafo y mimo británico Lindsay Kemp.
Su obra y trayectoria están ligadas a sus largas etapas en España e Italia.
Roger Salas | El País, 2018-08-25
https://elpais.com/cultura/2018/08/25/actualidad/1535192433_245456.html

El bailarín, actor, coreógrafo y director escénico británico Lindsay Kemp murió en la noche del pasado día 24 en su casa de Livorno a los 80 años. El mítico artista había nacido en South Shields (un sitio tan honorable como anónimo y que está en la historia porque por allí cerca pasaban las tropas del emperador Adriano en el siglo II) el 3 de mayo de 1938 y siempre le gustaba presumir de su procedencia de una antigua saga de cómicos que se remontaba a los esplendores del teatro isabelino y donde había desde copistas de dramaturgo a saltimbanquis.

Lindsay no necesitaba adornar su biografía para entrar con laureles en el terreno de lo fantástico: su padre, un rudo marino, se perdió en las agitadas aguas del Mar del Norte; su madre, con aquel díscolo niño a cuestas (que ya de pequeño era la diversión del pueblo bailando travestido, maquillado de blanco y en las puntas de sus piececillos sobre las mesas de las tabernas en las riberas del río Tyne) tras su paso por Wokingham (donde Lindsay fue internado en una rígida escuela para hijos de marinos mercantes y de la que fue expulsado) recaló en Bradford (Yorkshire). Entremedias, otra expulsión de la Academia Naval, donde el inspirado vástago fue descubierto representando “Salomé” con un traje de siete velos que se había hecho con papel higiénico; el documento de expulsión dice claramente que la razón punible es “el dispendio de papel de baño propiedad del Imperio Británico”. Por fin en Bradford estudió arte en el College oficial de la ciudad, donde coincidió con el pintor David Hockney, también nacido en Bradford y solamente un año mayor que Lindsay.

Antes, cuando Lindsay cumplió 10 años, su madre lo llevó al cine como regalo de cumpleaños a ver Las zapatillas rojas, de Michael Powell y Emeric Pressburger. El niño siempre quiso hacer el papel del zapatero que encarnaba el bailarín ruso Leonidas Massine. La madre de Lindsay siempre se lamentó y arrepintió de haber llevado a su hijo a ver aquella película: así se sembró la semilla del ballet en su alma y su instinto.

Su primera maestra de danza fue la bailarina austríaca Hilde Holger (Viena, 1905 – Camden, 2001), pionera de modernidad ligada al expresionismo, que una vez huyó del nazismo en Viena por sus orígenes judíos y tras su paso por India recaló en Londres. Kemp siempre reconoció la importancia de esta primera maestra y su influencia, la manera de aportarle el significado del uso de las manos y la ritualidad escénica. Después, estudió los secretos de la pantomima y el control del mimo con Marcel Marceau, el otro pilar estético de su formación. Uno de sus primeros grandes roles fue el de la Reina Gertrudis en la producción de ‘Hamlet’ realizada por la BBC en 1963 con ocasión de los 400 años del nacimiento de William Shakespeare, y que se filmó íntegramente en el castillo de Elsinore. Las fotografías de la caracterización de Lindsay como la Reina Gertrudis son hoy como cartas de adivinación de su futuro dentro y fuera de las bambalinas: “No debemos huir de nuestros componentes trágicos, sino sublimarlos hasta hacerlos parte del arte”.

Entre 1966 y 1968 Lindsay Kemp arma su propia compañía con un grupo de amigos donde había fundamentalmente bailarines, pero también algún actor, acróbatas y hasta un mago amateur. Eran entre 9 y 11 miembros, que así se presentan en el festival de Edimburgo de 1968 causando un notorio revuelo y siendo ya mencionados por la crítica, con una plástica que se imbricaba de lleno en el espíritu de mayo del 68, y en reflejo del Living Theater de Julian Beck y Judith Malina y la singularidad mágica de la compañía The Bread and Puppet Theater de Peter Schumann, ambas compañías estadounidenses que ya habían comenzado a darse a conocer en Europa, principalmente en París y Londres.

Tras algunos primeros años de experimento y trotamundos, en 1974 Kemp estrena ‘Flowers’, basado libremente en ‘Nuestra Señora de las Flores’ de Jean Genet. El revulsivo plástico junto a la profunda y muy seria reivindicación ideológica, le dieron a esta obra enseguida un sitio puntero en el terreno de las vanguardias vivas, y así recorrió el mundo, con polémica y sentando las bases y decálogo de su autor, director y protagonista. ‘Flowers’ fue producido solamente con 500 libras esterlinas, fruto de la herencia de una tía materna. La obra fue de inmediato acusada de obscenidad y durante décadas generó escándalos, cierres de teatros, manifestaciones en contra y artículos virulentos, a la vez que admiración y una legión de imitadores.

Su catálogo recoge, entre otras, obras como ‘Duende’ (1980, con Celestino Coronado y hecha como homenaje a Federico García Lorca), ‘Nijinski. Sueño de un loco’ (1983); ‘Onnagata; Salomé’; ‘Sueño de una noche de verano’; ‘Kemp dances’ (2016) y ‘The big parade’. Creó para el ballet ‘Rambert Parades’ ‘Gone By’ (1975) y ‘Cruel Garden’ (1977, otra vez dedicada a García Lorca), ambas con música original del compositor chileno Carlos Miranda, y apareció, entre otros filmes, en el ‘Sebastiane’ (1976) de Derek Jarman.

Su amor por Bowie
Kemp trabajó con David Bowie a quien amó cuando se llamaba David Jones; juntos pergeñaron una primera obra: ‘Pierrot in Turquoise’, y David, que fue su discípulo coréutico lo reconocía como una fuente de inspiración; Bowie tocó a la puerta de Kemp para despedirse cuando iba a hacerse monje budista, pero Lindsay se lo quitó de la cabeza. Luego aparece en un legendario vídeo de Bowie que es parte de la historia estética de nuestro tiempo: ‘John, I'm Only Dancing’, dirigido por Mick Rock; también fue el director artístico de las presentaciones de Ziggy Stardust en el Rainbow Theatre de Londres en 1972. Voluntarioso, deslenguado, reivindicador de la libertad individual y la diversidad, vivió largas temporadas en España, como sus cinco años en la Plaza Real de Barcelona, donde quiso hacer muchas cosas que no cuajaron, antes de radicarse en Italia (donde al principio gozó del apoyo y protección de Romolo Valli), primero en Roma y finalmente en Livorno, donde fue acogido en un teatro social de Como con un proyecto de laboratorio de performance. Siempre es recordado el estreno de ‘Duende’ en 1980 y ‘Flowers’ en 1982 en el Teatro Parioli de la Ciudad Eterna, un comienzo de admiración que no cesó nunca y que le llevó a cultivar a Vittoria Ottolenghi, la decana de los críticos de danza de Italia y con quien hizo varios programas de televisión. En 2005 y 2006 tuvo apariciones en el programa de Televisión Española ‘La mandrágora’.

En 1986 Lindsay Kemp, declaraba a El País: "Soy un casanova del baile moderno. No tengo límites y mi trabajo consiste en romper fronteras entre los sexos, las razas y las clases sociales. Soy como un gran pájaro y trabajo y hago el amor donde se caen mis plumas, nunca elijo de antemano los sitios. Mi vida no es decadente, sólo que me interesa llevar la decadencia al escenario y al mismo tiempo sacarla de la escena".

Lindsay Kemp recibió muchos premios, pero del que estaba más orgulloso era de el de Doctor Honoris Causa por la Academia de Bellas Artes de Brera de Milán; para él, era haber puesto una pica en Flandes, ser reconocido por una institución de tal solera y prestigio. Su pensamiento era muy claro: "Yo me considero feliz porque puedo desarrollar este trabajo, pues en él hablo de las obsesiones que tengo cada día, de mi estado actual y de mis emociones. Me considero una persona liberada, pero sufro por el sufrimiento que veo a mi alrededor".

lunes, 14 de agosto de 2017

#hemeroteca #musica #glam | El ‘Glam rock’, la andrógina revolución adolescente que revitalizó la industria

Imagen: El País / David Bowie
El ‘Glam rock’, la andrógina revolución adolescente que revitalizó la industria.
Un movimiento tan importante en su momento como minusvalorado después que Simon Reynolds reivindica en su libro ‘Como un golpe de rayo'.
Iñigo López Palacios | Icon, El País, 2017-08-14
https://elpais.com/elpais/2017/07/31/icon/1501519143_797629.html

Tiene 53 años y, después de vivir 25 en América, acaba de conseguir la nacionalidad estadounidense, pero Simon Reynolds mantiene intacto el acento británico. Desde los ochenta, su nombre fue escalando puestos entre los críticos de rock más respetados hasta que en 2011 se consagró con ‘Retromanía’, un magistral ensayo sobre la obsesión del pop con su pasado que se ha convertido en obra de referencia. Cinco años después llegaría ‘Shock & awe’, una monumental historia de 700 páginas del ‘glam rock’ que acaba de ser publicada en castellano por Caja Negra con el título ‘Como un golpe de rayo’. “He sido fan del ‘glam’ desde niño y aunque había escrito sobre Roxy Music o Bowie nunca lo había hecho de T Rex, Sweet o Mott The Hoople. Me interesaba porque era un reto. La mayoría de las cosas sobre las que he investigado, el post punk o la música rave, salieron del ‘underground’. El glam es pop comercial y ambicionaba el éxito. En los primeros setenta no había nadie más grande que Marc Bolan o Slade”, explica.

El ‘glam’ que describe Reynolds es una música que devuelve la energía juvenil al rock después de que el desplome del jipismo hubiera convertido la escena en algo muy masculino y plomizo. Aquellos tipos andróginos, con mechas, subidos en zapatos de plataforma, recubiertos de boas de plumas y lentejuelas, sirvieron de puente entre los sesenta y el punk y revitalizaron el negocio. En 1970, cuenta, bastaban 100.000 copias para estar entre los cinco discos más vendidos de Reino Unido. En 1971 hacía falta pasar del medio millón. “Fue una revolución adolescente, muchos fans tenían entre 12 y 15 años y les fascinaba la ambigüedad de sus ídolos”.

Marcaba el camino David Bowie, cuya trayectoria vertebra el libro. Su largo camino a la cima, su contradictoria relación con la fama, su contribución a convertir en estrellas a Iggy Pop o Lou Reed, en sí mismos artistas ‘glam’, le convierten en la figura clave. “Su muerte me pilló terminando el libro. Yo había pedido una entrevista, pero me contestaron que llevaba 12 años sin dar ninguna. En realidad no me interesaba hablar con él ahora, ni la visión actual, ya convertido en un tesoro nacional. Me interesaba cuando era un chico de suburbio de clase media buscando su identidad. Entrevisté a algunos artistas como Alice Cooper, pero tienden a repetir las mismas historias y olvidar otras. Algunos, como Sparks, niegan su vinculación con el ‘glam’. En las entrevistas de aquel momento había mejor material. Historias nunca contadas o una frescura que falta en la actualidad”. Son momentos espléndidos. Como ese en el que un joven Bowie llama a Mick Jagger “Mamá gallina” y se explaya a gusto. “No es un gallo de pelea. En todo caso una ‘madame’ de burdel”.

lunes, 29 de mayo de 2017

#hemeroteca #exposiciones | La vida de David Bowie, expuesta a través de trescientos objetos

Imagen: Noticias de Gipuzkoa / 'David Bowie is' en el Museo del Diseño de Barcelona
La vida de David Bowie, expuesta a través de trescientos objetos.
El Museo del Diseño de Barcelona recopila manuscritos de canciones, trajes o artículos de moda.
EFE | Noticias de Gipuzkoa, 2017-05-29
http://www.noticiasdegipuzkoa.com/2017/05/29/ocio-y-cultura/la-vida-de-david-bowie-expuesta-a-traves-de-trescientos-objetos

Más de 300 objetos, entre manuscritos de canciones, trajes originales, artículos de moda, fotografías, películas, vídeos musicales, escenografías, instrumentos y portadas de álbumes, conforman la exposición ‘David Bowie is’, que trazan la vida del cantante británico en el Museo del Diseño de Barcelona. Esta exposición, que se abrió el jueves y se podrá ver hasta el 25 de septiembre, es una producción del Victoria & Albert Museum (V&A) de Londres, donde se inauguró en 2013, y ya ha sido vista por un millón y medio de visitantes en nueve ciudades del mundo. Esta retrospectiva supone “una experiencia audiovisual completa gracias al uso de la tecnología multimedia utilizada”, subrayó uno de los comisarios del V&A, Geoffrey Marsh, en la presentación en Barcelona, única ciudad del Estado que acogerá la muestra. El enfoque principal reside en la diversidad de la obra de Bowie y en la estrecha interacción de diversas disciplinas y modos de expresión. Su música e individualismo radical no solo fueron influenciados por diversos movimientos artísticos, de la moda, el diseño y la cultura contemporánea, sino que Bowie dejó también su impronta en ellos.

La también comisaria de la muestra Victoria Broackes, que pudo acceder junto con su compañero a los 75.000 objetos que atesora el archivo de Bowie en Nueva York, justificó la elección de este músico para una exposición porque “no sólo era una estrella famosa, sino también un artista, un pionero de nuevos estilos de música y diseño, de vanguardia, y su muerte en 2016 envió un onda de choque, pero su importancia e influencia continua a través de su legado cultural y musical”. De hecho, el título, ‘David Bowie is’ deja, según Broackes, abierto lo que ha representado el músico: “Lo dejamos deliberadamente abierto, porque Bowie es muchas cosas”.

En la exposición se pueden contemplar más de sesenta atuendos usados en los conciertos, incluyendo los monos de ‘Ziggy Stardust’ (1972), diseñados por Freddie Buretti; las extravagantes creaciones de Kansai Yamamoto para la gira ‘Aladdin Sane’ (1973); y el abrigo con la bandera británica diseñado por Bowie y Alexander McQueen para la portada del álbum ‘Earthling’ (1997). También se exhiben fotografías de Brian Duffy, Terry O’Neill y Masayoshi Sukita; ilustraciones para portadas de discos hechas por Guy Peellaert y Edward Bell; pruebas de diseño de Barnbrook para su álbum ‘The Next Day’ (2013); o fragmentos de películas como ‘El hombre que cayó a la Tierra’ (1976) o ‘Saturday Night Live’ (1979). Marsh destacó que esta exposición es muy importante para los jóvenes y han querido crear “la sensación de asistir a un concierto de Bowie”. Esta inmersión es posible a través de vídeos musicales como ‘Boys Keep Swinging’ (1979) y ‘Let’s Dance’ (1983) y actuaciones musicales en directo, así como con los diseños de escenografía creados para la gira de ‘Diamond Dogs’ (1974).

La exposición está atravesada por numerosos objetos personales del artista hasta ahora nunca expuestos: ‘storyboards’, repertorios de conciertos y letras de canciones manuscritas, así como algunos de los propios bocetos, partituras y textos de Bowie, que revelan la evolución de sus ideas creativas.

miércoles, 26 de abril de 2017

#hemeroteca #archivos #exposiciones | Bowie según Carlos Luxor: “No soy un fan al uso, soy un admirador de toda su obra”

Carlos Luxor
Bowie según Carlos Luxor: “No soy un fan al uso, soy un admirador de toda su obra”.
Camino Sayago | Tamtam Press, 2017-04-26

https://tamtampress.es/2017/04/26/bowie-segun-carlos-luxor-no-soy-un-fan-al-uso-soy-un-admirador-de-toda-su-obra/

Carlos Luxor, alter ego de Carlos Antonio Suárez, ha cumplido un sueño. Poder ver catalogados cientos de vinilos, libros, películas y objetos que ha ido atesorando a lo largo de los años sobre el “Duque Blanco”, el artista británico David Bowie. Ahora abre la caja de Pandora en el CLA para mostrar gran parte de su colección, 788 piezas, algunas realizadas recientemente con motivo de esta exposición. La muestra se inaugura este 28 de abril junto a otras dos: “la Resistencia Sonora”, de la fotógrafa Mary Wilson, y “Clásicos Ilustrados”, de la PiLA.

“No soy un fan al uso, soy un admirador de toda la obra de David Bowie” asiente con solemnidad Carlos Luxor ante la inmensa colección que acoge el Centro Leonés de Arte (CLA) y que da forma a la exposición “David Bowie. Carlos Luxor Colección” que abre sus puertas al público este viernes 28 de abril. El archivo que atesora el artista y músico leonés sobre el creador británico se compone de centenares de discos, regalos de amigos y objetos que acuñan alguna referencia a la obra de Bowie, o a los personajes que hicieron gravitar al artista en el universo de las estrellas, como su inolvidable Ziggi Stardust.

Son casi ochocientas piezas. Repartidas entre dos salas, en vitrinas repletas de objetos curiosos y raros, junto a otras que han concebido sus propios amigos artistas para acompañar este viaje caleidoscópico por las mil caras de David Bowie. Con un rayo en el rostro, o los ojos vendados, su aliento se nota en cada detalle de la colección. “Como puedes ver hay objetos muy variados y de merchandising. Desde máscaras a bolsas de viaje, relojes, muñecos, puzzles, camisetas, posters, libros, revistas y periódicos, cuadros y fotografías… un poco de todo. Porque todo lo relacionado con Bowie me interesa y quiero tenerlo en mi colección”.

Ha pujado por una bandeja de su colección privada de arte, pero nunca por algo relacionado con su privacidad. “Hace cinco años me ofrecieron un pelo suyo por 400 euros. No me interesa ese aspecto de él, insiste. Y reconoce qué lo primero que le atrajo del intérprete fue su forma de componer y su voz. “En un primer momento empecé a comprar sus discos. Y luego a interesarme por todo lo demás: sus diseños de vestuario, los fotógrafos que trabajaban con él, su gusto por determinados pintores y escritores”.

La admiración que siente por el artista se ha convertido con los años en una experiencia ritual que le ha llevado a compartir su pasión en las redes sociales, donde cuelga información y sobre todo el material fotográfico que va recopilando.

Toda una vida. Porque su atracción por David Bowie viene de lejos. Se remonta a los once años cuando escuchó por primera vez un single que le robó a su hermana, ‘I dig everithig’. Fue el desencadenante de la colección. “Para mí fue todo un descubrimiento escuchar esta canción. El primer Lp, ‘Hunky Dory’, lo compré a los 15 años en ‘Xidas’, una tienda discos de León, que en aquella época era casi el único sitio donde podías comprar discos. Y casi a continuación me hice con ‘The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars’, un álbum que no me canso de escuchar. Después de este arranque fui comprando cosas sueltas y comencé a coleccionar en serio hace dos décadas”.

Lo que no ha podido hacer a lo largo de estos veinte años es acudir a los conciertos del músico. Solo ha tenido la oportunidad de escucharlo en directo en el primer concierto que ofreció en España en 1987, en el estadio Vicente Calderón de Madrid. Y por supuesto, guarda su entrada con mucho celo.

La colección
Entre los más de 500 elepés y singles que integran la exposición, se encuentra la edición española de “Space Odity”, una de las piezas más valiosas y buscadas de la colección junto al libro del fotógrafo Mick Rook “The Rise of David Bowie 1972-1973”. Está firmado por ambos artistas y es el número 1775 de 1972 ejemplares.

Pero más allá de la extensa discografía, y de sus versiones en Cd, casette, mini disc y cartridge, Carlos Luxor suma una treintena de películas, vídeos musicales y libros que hacen referencia a Bowie. Algunos raros, como es el caso de la cinta “Soldier” (1969), en la que sale dos segundos y ni tan siquiera su nombre aparece en los créditos.

Entre los objetos curiosos destacan algunos como un bote de Coca Cola que reproduce el disco Outside, de 1995; un surtido de tatuajes temporales para las uñas; e incluso papel de azúcar para hacer cookcakes. La guinda del pastel la acuña un billete de 10 libras que sólo se puede utilizar en el barrio londinense de Brixton, eso sí, en más de 500 establecimientos.

Pero la colección Carlos Luxor, no para de aumentar y de renovarse. Las últimas piezas que ha adquirido son dos moldes de escayola con el rostro de Bowie: “Los compre en el Victoria and Albert Museum de Londres hace unos años. Es una edición limitada de 300 piezas numeradas. Tengo el número 109 y 113”. También ha conseguido sellos de la Royal Mail que acaban de salir hace un mes. Entre ellos un sello homenaje a Nagisa Oshima, director de la película “Feliz Navidad Mister Lawrence”.

En septiembre, se inaugurará una estatua conmemorativa en Aylesbury, un pueblecito a 80 kilómetros de Londres, donde David Bowie estrenó las canciones de Hunky Dory y Ziggy Stardust. Luxor participó en la campaña de crowfounding promovida por Kickstarter que ha permitido recaudar los fondos necesarios para realizarla. La estatua, diseñada por el escultor Andrew Sinclair, se ubicará en el Market Square, lugar al que hace referencia Bowie al comienzo de “Five Years“.

Otras piezas
La exposición cuenta con un complemento adicional que contextualiza el verdadero objetivo de Carlos Luxor: “Necesitaba catalogar las piezas que he reunido, y esta exposición me ha permitido hacerlo casi en su totalidad. Pero no se trataba solo de mostrarlas en un escaparate, quería que las acompañaran otras piezas. Obras de varios amigos, artistas, que también sienten atracción por el trabajo de David Bowie y las han realizado con motivo de esta muestra”.

Alberto Díaz Nogal, José Antonio Morán, Fran De Gonari, Juan Antonio Cuenca y Manolo Campoamor añaden a este viaje su visión más plástica. Beatriz Suárez y Amparo Pascual aportan su mirada en el diseño y el vestuario respectivamente, con la creación de un textil para un maniquí y una venda de ojos que reproduce la que llevaba el propio Bowie en el músical “Lazarus Cast”, uno de sus últimos trabajos, a la par con el álbum “Blackstar”.

Sobre Carlos Luxor
Carlos Luxor ha formado parte de diferentes grupos leoneses surgidos en la década de los 80, como “Berlín Interior” y “Los Positivos”, con el que continúa después de treinta años. También ha sido miembro de “Metálicos”, junto a Luis Miguélez y Juan Tormento. Además ha colaborado con otras bandas nacionales como Alaska y Fangoria y actuado con Pedro Almodóvar, Fabio McNamara y Bernardo Bonezzi.

Hasta los años 90 su trabajo se centró en la música, pero a raíz de su amistad con el desaparecido Tino Casal y el pintor Antonio Villatoro, comenzó a combinarlo con la pintura. Su primera exposición en 1994 fue en el Palacio de Gaviria de Madrid.

En la actualidad sigue explorando su faceta pictórica a la vez que despliega una activa militancia musical. Además de seguir tocando con Los Positivos, donde alimenta su alma más rockera, Carlos Luxor es miembro de otras formaciones de la escena leonesa, más relacionadas con propuestas experimentales y ruidistas, como “Superfluos” junto a Javier Iriso y también con este último y Jose Noise, de “Queer Toys”.

sábado, 1 de abril de 2017

#libros #musica #glam | Como un golpe de rayo : el glam y su legado, de los setenta al siglo XXI

Como un golpe de rayo : el glam y su legado, de los setenta al siglo XXI / Simon Reynolds ; traducción de Hugo Salas.
Buenos Aires : Caja Negra, 2017 [04-01].
704 p.
Colección: Synesthesia.
ISBN 9789871622542 / 31 €

/ ES / ENS
/ Androginia / Artificio / Cultura popular / David Bowie / Glam / Historia – Siglo XX / Historia – Siglo XX/ Música / Sexualidad / Sociología

Al igual que en su influyente libro sobre postpunk, en ‘Como un golpe de rayo’ Simon Reynolds hace algo más que recorrer de manera exhaustiva la historia de un género. Al abordar el glam en tanto celebración del artificio y culto a la imagen, revela de qué manera supuso una ruptura con los valores propios de rock hippie de fines de los años sesenta –la autenticidad y el compromiso político– y un primer ensayo del tipo de sensibilidad que más tarde llegaría a ser conocida como posmoderna. Estrellas como David Bowie (cuya trayectoria funciona como columna vertebral del libro), Lou Reed, Alice Cooper, Roxy Music, New York Dolls y T. Rex dejaron en evidencia con su despliegue teatral, su maquillaje andrógino y su vestuario alienígena, que el pop antes que un reflejo de la realidad es una vía de escape a través de la fantasía y el fanatismo. 

‘Como un golpe de rayo’ trata acerca del poder de la ficción y de cómo la ingeniería de la excitación, la planificación de la controversia y la manipulación se volvieron parte esencial de la maquinaria del espectáculo. Al mismo tiempo, recupera estas experiencias del pasado en tanto laboratorios de experimentación estilística y sexual, trazando un linaje que hunde sus raíces en el arte del siglo XIX, el camp y el warholismo, y que se proyecta en la obra de figuras como Prince, Madonna, Marilyn Manson, Lady Gaga y Beyoncé.

domingo, 8 de enero de 2017

#hemeroteca #testimonios | Un año sin David Bowie

Imagen: El Mundo / David Bowie
Un año sin David Bowie.
En el aniversario de la muerte de la estrella, Movistar + emite este martes el documental de la BBC 'David Bowie: The last five years', que arroja luz sobre la oscuridad y el secretismo de sus últimos días.
Darío Prieto | El Mundo, 2017-01-08
http://www.elmundo.es/cultura/2017/01/08/58717ce9ca474156138b4604.html

"Buenas tardes. Aquí hay un señor que quiere verla... ¿cómo me dijo que se llamaba? Sí: David". Un día la pianista y directora Maria Schneider recibió la visita de uno de los iconos del siglo XX, la persona que revolucionó la música y el concepto de estrella, el extraterrestre que cayó a la Tierra... Pero el portero de su edificio no vio a David Bowie, sino a un tipo corriente que esperaba en el hall. Al final de su vida, el hombre que utilizó la fama y su imagen pública como recursos artísticos sólo quería pasar desapercibido y vivir recluido. Deshacer lo hecho. En una época en la que resulta imposible guardar un secreto, consiguió rodear sus últimas obras de un halo de misterio que aún hoy las hace extrañas y fascinantes. Este martes se cumple un año de la muerte de Bowie, pero parece como si hubiesen pasado 10... o tan sólo un par de días. Así es el legado de confusión e incógnitas que nos deja. Ahora un documental pone el foco sobre esos oscuros últimos días del genio que este domingo habría cumplido 70 años: ‘David Bowie: The last five years’, estrenado el sábado en el Reino Unido y que Movistar + emite en España el martes, coincidiendo con el aniversario.

Dirigida por Francis Whately, que ya había realizado en 2013 otro proyecto sobre su carrera (‘David Bowie: Five years’), la película no pretende aclarar los detalles de su muerte. Al contrario, según el propio director, quiere "ayudar a comprender en conjunto la carrera de Bowie, alguien que al final de su vida y de su historia quiso terminar su obra, como quien completa un cuadro, con algunos de sus mejores trabajos. Igual que hizo Rembrandt". Y lo consiguió, explica Whateley a El Mundo, cerrando un círculo: "Si analizas los cinco primeros años de su carrera, con todos los cambios que experimentó y con los logros increíbles que alcanzó en tan poco tiempo, te das cuenta de que los temas son exactamente los mismos que aparecen en el lustro final: la mortalidad, la alienación, la cultura de la celebridad...".

En un nuevo juego de sorpresas, en esos cinco últimos años que abarca el documental el autor de ‘Heroes’ volvió a desafiar todas las expectativas que se tenían de él. Primero rompió el retiro que se impuso tras sufrir un accidente cardiovascular durante una gira en 2004 para publicar de improviso, sin dar explicaciones ni conceder entrevistas, ‘The next day’ (2013), el primer disco en el que el músico que siempre había mirado al futuro parecía echar la vista atrás con nostalgia. Luego llegó el musical de Broadway ‘Lazarus’ (2015), donde recuperaba el personaje al que dio vida en ‘El hombre que vino de las estrellas’ (1976) y avanzaba el personaje bíblico que articularía su disco final, ‘Blackstar’, entre explosiones de jazz de vanguardia. Y como inesperado colofón, su propia muerte, acaecida un par de días después de su 69º cumpleaños y de la publicación de dicho álbum, que se entendió como una gran obra de despedida orquestada que se podía descifrar a través de los mensajes del disco. Pero igual que sus letras no siguen una narrativa lineal y se abren a múltiples interpretaciones, Whately sostiene que con Bowie las cosas nunca están claras del todo. "En su arte, cada individuo puede leer lo que quiera", explica el cineasta. "Cualquiera puede conectarse de alguna forma con algo de sus letras. Como dice en una de sus últimas canciones, ‘I can't give everything away’, nunca quiso revelarse totalmente". Por eso quedan esas imágenes sueltas que componen el mosaico Bowie: el hombre increíblemente inteligente que en la conclusión de su vida leía un libro al día, pero también el aficionado a las películas de animación infantil y el experto en jugadoras anglosajonas de fútbol femenino.

Tanto si la estrella era consciente de su muerte durante la grabación de ‘Blackstar’ como si le pilló desprevenido, el documental es una fuente de información única sobre el mito y la persona. Colaboradores como los músicos Carlos Alomar, Mike Garson o la citada Maria Schneider, la cineasta Floria Sigismondi, el director de escena Ivo Van Hove, el diseñador gráfico Jonathan Barnbrook o el productor que le acompañó durante la mayor parte de su carrera, Tony Visconti, van conectando el desenlace de su historia con el resto de su trayectoria entre abundante material inédito en forma de fotografías, filmaciones y archivos sonoros. "Mi objetivo era que se hablase de música. No estaba interesado en la parte emocional, por eso no quise entrevistar a su familia", apunta Whately. "La enfermedad era sólo relevante en cuanto servía para ayudar a comprender el proceso de creación. Había momentos en los que, por ejemplo, explicaba que, debido al tratamiento, tal vez no podría estar siempre presente durante la producción del musical. En general, a su círculo más cercano de familiares y colaboradores les decía siempre lo mismo: 'Estoy enfermo; volvamos al trabajo'". En un momento de la película, Johan Renck, director de su último videoclip, ‘Lazarus’, señala que la idea del mismo (en el que Bowie aparece en una cama con los ojos vendados) fue anterior a la noticia de su final: "Fue tiempo después que descubrí que la semana de octubre en que rodamos fue cuando él supo que el cáncer que sufría era terminal". En otra escena se le ve durante la premiére en Broadway de ‘Lazarus’, el 7 de diciembre de 2015, apenas un mes antes de su muerte. Entre bambalinas le dijo al director, Ivo Van Hove: "Hay que hacer una secuela".

Nunca se rindió, coinciden todos los que estuvieron junto a él durante la enfermedad. Y prueba de ello es la última grabación con Visconti, la del tema ‘Lazarus’, donde canta: "Mirad aquí arriba, estoy en el cielo. / Tengo cicatrices que no se pueden ver. / Tengo un drama que no pueden quitarme. / Todo el mundo me conoce ahora". El productor recuerda cómo sacaba sus últimas fuerzas durante el registro de la pista de su voz. Y el resultado va más allá del análisis biográfico: "Lo que tenemos aquí es un hombre en lo más alto de su arte".

Bowie está presente en el documental de forma ausente, a través de extractos de entrevistas del pasado y frases sueltas. Una de ellas aparece al final: "Hay vidas en las que miras atrás con arrepentimiento y dices: 'Hay tantas cosas que no hice'. No quiero estar en esa situación de ninguna manera". Para Whateley, la música fue el medio artístico que escogió para encauzar una forma de expresión mucho más amplia. "Él era un enigma, pero también alguien valiente a la hora de explorar y con capacidad para compatibilizarlo con números uno en las listas de ventas", apunta. "Y resulta interesante que, en una época en la que se celebra la juventud, alguien tan extraordinariamente bello pudo confrontarse a las expectativas del público y, en vídeos como el de ‘Where are we now’ o ‘Lazarus’, decirle: 'Miradme. Ya no soy hermoso'". Por eso le molesta que el análisis de su envoltorio estético se quede en lo superficial. "Se dice de forma errónea que era un camaleón. Pero lo que éste hace es adaptarse al entorno circundante. Bowie hizo siempre lo contrario y, cuando cambió, fue para enfrentarse a la sociedad". De ahí la broma final del documental, cuando recuperan una vieja entrevista en la que le preguntan sobre cuál le gustaría que fuese su legado: "Me encantaría que la gente creyese que llevé unos peinados realmente guapos".

lunes, 7 de marzo de 2016

#hemeroteca #vestimenta #generoneutro | ¿Por qué hay polémica con la colección 'Ungendered' de Zara?

¿Por qué hay polémica con la colección 'Ungendered' de Zara?
El buque insignia de Inditex ha lanzado una nueva colección que no ha dejado indiferente a nadie. Pero, ¿por qué tanto revuelo por unas prendas 'unisex'?
Ana Calvo | Mujer Hoy, 2016-03-07
http://www.mujerhoy.com/moda/tendencias/201603/07/polemica-coleccion-ungendered-zara-20160307124926.html

Zara acaba de lanzar 'Ungendered', una nueva línea de ropa compuesta por ocho prendas básicas y, por cierto, bastante anodinas: un par de camisetas blancas de algodón (con manga corta o con tirantes), unos jeans, una sudadera gris con capucha, dos suéter de manga larfa (uno azul marino y otro gris oscuro), unas bermudas de felpa y unos joggings. Y la polémica ha saltado en las redes (e incluso en medios internacionales como Buzzfeed) según se ha puesto a la venta.

Desde un punto de vista de moda, como decíamos, la colección 'Ungendered' es una oda a lo anodino, el 'normcore' elevado a la enésima potencia, el 'sporty' (sin chic) más básico. El 'unisex' de toda la vida con un nuevo nombre, en definitiva.

Está claro que Zara no da puntada sin hilo y desde luego no va por mal camino: Suzy Menkes ya puso nombre a este estilo hace un par de meses, cuando se refirió a la 'Generation Gender Neutral' (generación género neutro) después de ver a un par de jóvenes de espaldas y no distinguir si eran chico o chica por su forma de vestir. "Es difícil definir su género por el lenguaje corporal, por su peinado o por su actitud [...] Y no puedes distinguir el sexo de los 'millennials' por su manera de vestir".

Pero toda esta 'ambigüedad fashionista' no es nueva, ni mucho menos. Antes de que Zara abriera el debate en nuestro país (y del nombre de la editora de moda) David Bowie marcó un antes y un después en los '70 con sus estilismos 'transgender', y Jean Paul Gaultier en los '80 puso la falda en el armario masculino. Por eso, quizá el 'quid' de esta polémica con la línea 'Ungendered' de Zara venga más por el simplismo que por la hipocresía de los que algunos acusan a la firma española en las redes.

Si suponemos que la intención de Zara era dar un paso más en la igualdad de sexos a través de la moda, quizá debería haber huido de los 'lugares comunes' en el armario, haber ido más allá de las prendas neutras (sosas), sin color y con silueta 'oversize'. Quizá, si su intención era esa, deberían haberse inspirado más en la herencia de Bowie y Gaultier y no dar por sentado que una colección andrógina y 'sin género' es hacer que las chicas vistan como chicos.

Pero por algún sitio se empieza, y en ocasiones es cierto que la intención (o el mensaje, o el debate, o la puerta que se abre) es lo que cuenta.

martes, 9 de febrero de 2016

#hemeroteca #marcalmond | Marc Almond: “Tenía que venir a España”

Marc Almond: “Tenía que venir a España”.
Artista único e icono gay indiscutible, visita Madrid y Barcelona para presentar en directo ‘The Velvet Trail’, su reciente gran disco pop. Atención, porque afirma que quizá esta sea la última vez que actúe en España.
Agustín Gómez Cascales | Shangay, 2016-02-09
http://shangay.com/marc-almond-%E2%80%9Cten%C3%ADa-que-venir-a-espa%C3%B1a%E2%80%9D

Su voz y su sensibilidad son únicas. Marc Almond es un artista de raza, apasionado y todo un veterano que todavía es capaz de sorprendernos. Cuando le creíamos perdido para el pop, el año pasado publicó ‘The Velvet Trail’, producido por Chris Braide –que ha trabajado con Beyoncé, Christina Aguilera o Britney Spears–. Braide, fan confeso de Almond, ha sabido sacar lo mejor de él, y gracias a este disco, el británico visita nuestro país para ofrecer dos conciertos esta semana, en Madrid y Barcelona.

A punto de celebrar su 60 cumpleaños –será en 2017–, Almond vive una etapa de gran actividad. Y por teléfono se le nota muy expansivo –lo primero que hace es disculparse por el mucho ruido que hacen sus loros, a los que se escucha todo el rato de fondo–.

Si cuando publicó ‘Varieté’ en 2010 preocupó a sus fans al confesar que la inspiración parecía haberle abandonado, ahora, con perspectiva, vemos que fue una falsa alarma. Marc Almond está más vivo y activo que nunca.

Shangay: Ha llovido desde tu última visita a España. ¿Cómo calificarías estos últimos años de tu carrera?
Marc Almond: Han sido años muy creativos. En este último, sin ir más lejos, tras publicar ‘The Velvet Trail’ me embarqué en un proyecto cercano a la ópera titulado ‘Against Nature’, que financiamos vía ‘crowdfunding’ y que verá la luz en primavera.

También hice una gira cantando temas de David Bowie junto a Toni Visconti, y he estado cantando en solitario. Han salido muchos proyectos excitantes en estos últimos tiempos, y ya tengo varios a la vista.

¿Qué pasó para que en 2010 confesaras que quizá no compondrías más?
No me veía grabando más álbumes de material original. ‘Varieté’ fue un disco agotador, que compuse y produje casi completamente en solitario, y me hizo reflexionar mucho, porque realmente sentí que mi inspiración estaba muy resentida.

Durante toda mi carrera me ha gustado combinar temas propios con mis interpretaciones de material de otros artistas, siempre he tenido alma de trovador. Pensé que los discos que me quedaran por grabar en mi vida deberían tender cada vez más a esa combinación.

Aquí está ‘The Velvet Trail’ para desmentirte...
La responsabilidad es de Chris Braide. Me mandó un montón de maquetas y me dijo que le encantaría componer canciones conmigo. Él, que suele trabajar en Los Ángeles con grandes estrellas como Beyoncé o Rihanna. Primero pensé que lo que quería era que compusiera con él para otros artistas, y le dije que yo eso no lo hago. Cuando me dijo que quería que compusiéramos juntos para mí me emocioné mucho.

En los últimos años he estado más centrado en proyectos digamos artísticos, como ‘Feasting with Panthers’ [2011] y ‘Ten Plagues’ [2013]. Esta era una oportunidad perfecta para retomar el pop más chispeante, me apetecía.

¿Contento con la experiencia?
Muchísimo. Para mí ha sido algo nuevo hacer un disco así, con Chris en Los Ángeles y yo en Londres. Cuando me envió el álbum terminado me sorprendió muy gratamente. Ha sido una experiencia muy refrescante. Lo disfruté tanto que ya estamos grabando juntos uno nuevo.

¿Te enorgullece comprobar el impacto que has tenido en productores como Chris Braide?
Sí, claro. Y me hizo gracia enterarme recientemente de que sí nos habíamos conocido antes, aunque yo pensaba que no. Cuando nos reunimos Soft Cell en 2001 para grabar ‘Cruelty Without Beauty’, Dave [Ball] trajo consigo a un ayudante con el que apenas coincidí una vez en un pasillo. Resultó que era Chris. Me encanta porque es de la escuela de nombres como Trevor Horn, capaces de embarcarse en grandes producciones.

¿Te has vuelto a enamorar del pop gracias a este disco?
Nunca he dejado de estarlo. Lo que ocurre es que según he ido cumpliendo años me he dejado llevar por mi vena más reflexiva y esotérica. Y me he centrado en óperas, operetas y proyectos más cercanos al cabaret.

Mi voz está cambiando, y pensé que estaba perdiendo mi voz pop. En el corazón de todo lo que hago tienen que estar presentes el rock y el pop. Por eso he admirado siempre tanto a David Bowie, daba igual el tipo de proyecto en que se embarcara, intrínsecamente siempre sonaba a Bowie, y siempre estaban presentes el pop y el rock. Yo intento hacer lo mismo porque me nace así.

¿Fue un shock la muerte de Bowie?
Fue un disgusto tremendo. Lloré muchísimo al enterarme. Ha sido una figura tan importante en mi vida desde que era adolescente que, en cierto modo, despedir a Bowie era decir adiós también a una parte de ti. Durante más de cuarenta años ha estado presente en mi vida, incluso cuando no era muy fan de su música, en los 80. Y hablamos de alguien que ha firmado discos seminales como ‘The Man Who Sold The World’ y ‘Scary Monsters’.

Escribí un tuit, llorando, en el que compartía mi desolación, ¡y en dos minutos aparecía ese tuit en las noticias de Sky News y BBC! Fue algo muy raro. Han sido varios los artistas que perdimos en enero, y me afectó tanto que caí en una ligera depresión de la que empiezo a salir ahora. Estamos viviendo unos tiempos oscuros.

¿Por eso te has embarcado en un proyecto como ‘Against Nature’?
Es un proyecto muy oscuro, sí. Está basado en una novela muy decadente de JK Huysmans, que a su vez inspiró a Oscar Wilde ‘El retrato de Dorian Gray’. He colaborado con el músico griego Othon y el poeta británico Jeremy Reed. El primero compuso la música y el segundo el libreto, y yo escribí algunas letras y adapté las de Jeremy. Ha quedado fantástico, y esperamos poder estrenarlo en teatro. Ya cuento con Lindsay Kemp, con el que mantengo un contacto estrecho, que interpretará al hada verde de la ausencia.

¿Es un proyecto tan gay como suena?
Es más decadente que gay. Cuenta la historia de un hombre absolutamente desencantado con la realidad que le rodea que se crea un universo paralelo, algo ridículo, con su imaginación y que rechaza la vida que le ha tocado vivir. En realidad, lo que cuenta es muy parecido a lo que vivimos ahora, todos encerrados en casa, en una burbuja, viviendo unas experiencias alternativas a las reales a través de Internet y abandonados al consumismo. Por eso me atraía tanto el proyecto.

¿Qué tal llevas la etiqueta de ‘icono gay’?
No me gusta que me limiten, porque quiero que mi música llegue a un público lo más amplio posible. El año que viene cumplo 60, así que no me importa que me llamen icono, es más, lo acepto encantado [risas]. Pero no me gusta que a un artista se le defina como gay o hetero.

Por otra parte, es evidente que siempre he cultivado una estética gay y que en mi música siempre ha habido un componente homoerótico, porque es reflejo de lo que soy. Y todos los años procuro participar en al menos un Orgullo gay [le recuerdo que actuó en el de Madrid en 2005]. Siempre me he sentido un ‘outsider’, en la escuela, en la universidad, en la música... Me gusta ir por libre, y que me definan como artista gay me resulta demasiado convencional.

¿Mantienes el contacto con alguno de los artistas pop que también triunfaban masivamente en los 80 como tú?
Con Holly Johnson sobre todo. Es curioso, porque en aquella época todo eran puyas y rivalidad, y ahora que ha pasado el tiempo, con la edad, los años y las canas, todos son de lo más simpáticos y humildes. Yo soy el único que me mantengo en mis trece [risas].

Holly y yo quedamos de vez en cuando a desfasar con una taza de té en la mano... Los dos somos de la misma zona de Inglaterra, y estuvimos en el mismo concierto de David Bowie en 1973, tenemos mucho en común. No reniego de los 80, porque lo quiera o no, se me define como ‘el músico gay de los 80 Marc Almond’ [risas], pero tampoco me gusta recrearme en el pasado.

¿Preparado para rendirte a la nostalgia cuando cumplas 60 el año que viene?
Bueno, todavía no sé cómo lo voy a celebrar. Probablemente dé un gran concierto, un show retrospectivo, supongo que en Londres y con una gran orquesta. Eso me gustaría. Cada vez voy a salir menos de gira.

¿Venir a España es pues una excepción?
He querido hacerlo porque hacía muchísimo que no actuaba aquí. En estos conciertos, además de canciones de ‘The Velvet Trail’, canto muchos hits. Es una especie de ‘best of’, a base de pop, rock y electrónica, enriquecido con los nuevos temas. Esta gira está funcionando muy bien y pensé que, dado mi amor por el país, merecía la pena traer este show. Porque puede que estos sean mis últimos conciertos en España.

Cada vez más voy a apostar por conciertos únicos y especiales. Como el que daré este verano en el Royal Festival Hall de Londres con 50 estudiantes de música y un coro, con un repertorio de ‘torch songs’ clásicas y grandes baladas. En esta gira hay muchas ciudades que no voy a visitar, pero Madrid y Barcelona tenía claro que sí.

Y TAMBIÉN…
Marc Almond, el hombre que no quiso reinar en la música pop.

La gira de 'The velvet trail' llevará en unos días al artista a Madrid y Barcelona.
Rafa Cervera | El País, 2016-02-08
http://cultura.elpais.com/cultura/2016/02/08/actualidad/1454937760_682603.html

viernes, 15 de enero de 2016

#hemeroteca #davidbowie | David Bowie: polvo de estrellas

David Bowie: polvo de estrellas.
La prensa lo recuerda como el “gran mito del glam rock”, pero su frenética capacidad de reinvención aportó una fascinante expedición sonora y un mensaje: que la diferencia es hermosa e infinitamente más seductora que la uniformidad y el gregarismo.
Carlos Bouza | Pikara Magazine, 2016-01-15
http://www.pikaramagazine.com/2016/01/david-bowie-polvo-de-estrellas/

“Tienes a tu madre confundida / No sabe si eres un chico o una chica / Oh, cariño, tu pelo está perfecto, salgamos esta noche (…) Nos gusta bailar y tenemos un aspecto divino” (‘Rebel Rebel’, 1974)

En las horas posteriores al fallecimiento de David Bowie, sus fans apenas acertamos a expresar nuestra incredulidad manoseando clichés: si es cierto que Bowie era un extraterrestre, también suponíamos que la muerte era algo que no iba con él. Al fin y al cabo, según intuimos, ese es un trámite que afecta únicamente a quienes habitamos la Tierra. Una vez que se ha caído el velo, ahora lo vemos todo más claro: el gran mensaje que David Robert Jones (Londres, 1947 – Nueva York, 2016) dejó en su paso por el mundo es que podemos llegar a ser todo aquello que deseamos. Que la diferencia es hermosa, e infinitamente más seductora que la uniformidad y el gregarismo.

En sus más de cincuenta años de carrera, Bowie trabajó incansablemente alrededor de la gran promesa que el rock’n’roll promovía desde sus orígenes: la idea de que una existencia refractaria a los convencionalismos era posible. O al menos, la idea de que una canción pop, o la contemplación de la portada de un disco, podía expulsar a los chicos y chicas de sus existencias convencionales, aunque fuese durante unos pocos minutos. Él, por supuesto, lo hizo de una forma única, con una visión artística intransferible. Animado por una reinvención frenética y constante, nunca perdió ni un átomo de su personalidad por el camino.

Buena parte de todo lo que amamos de Bowie estaba ya cifrado en el tema ‘Space Oddity’ (1969), una angustiosa fantasía galáctica encajada en un álbum todavía renqueante. Por entonces, Bowie era un veinteañero de las afueras de Londres cuyas primeras composiciones, a medio camino entre la tradición del music hall y la crónica suburbial, no habían logrado despuntar. Procedente del entorno mod, flirteó con el movimiento hippie y poco después se sacó de la manga aquel single: una canción que describía los apuros de un astronauta a la deriva, pero donde estaba planteando en realidad los temas esenciales que recorrerían parte de su obra futura: alienación, confusión, soledad y dudas.

Los optimistas años sesenta se marchitaban sin remedio, y el artista estaba tomando ya la temperatura anímica de la generación siguiente. A partir de entonces su radar pareció volverse infalible, lo que le permitía ir casi siempre varios pasos por delante de sus contemporáneos.

En los últimos días, los informativos tienden a reducir el reinado de Bowie a “gran mito del glam rock”, aunque en este caso el músico de Brixton llegó cuando la puerta estaba ya entornada. La escena fundacional del movimiento que supuso la liberación final del sexo en el seno de la música pop tiene como protagonista a Marc Bolan, otro joven londinense que, a comienzos de 1971, se convirtió en la primera estrella del género al irrumpir con una imagen rompedora: boas de plumas, blusas de raso y una lluvia de purpurina en la cara. Con su banda, T.Rex, Bolan también definió la música: riffs de rock’n’roll primitivo, boogie, pop burbujeante e hipidos de éxtasis. Sin embargo, la mayor parte de los otros grupos no resultaban tan excitantes: muchos eran simples machos de extrarradio descubriendo el maquillaje, jugando a la ambigüedad sexual, pero elementales en lo artístico. Casi todos menos David Bowie, que en pocos meses pasó de competir con Bolan en terreno glam a convertirse en un insaciable devorador cultural, sintetizado todas sus influencias con gran maestría y manteniéndose en vanguardia durante un buen puñado de años.

Era más rápido que su propia sombra. La portada de su disco ‘The Man Who Sold The World’ (1970) le retrata convertido en una modelo prerrafaelita. Un año más tarde, en la de ‘Hunky Dory’, luce como una radiante versión masculina de Marlene Dietrich. Pero nada hacía presagiar su encarnación más célebre: en 1972, cientos de miles de adolescentes asistieron a su mutación pública en Ziggy Stardust, un rockero alienígena de piel irisada y cabellos de fuego que aterrizaba en nuestro planeta para difundir un mensaje de libertad y pansexualidad. Bowie contó su historia en un álbum fundamental de nuestro tiempo, ‘The Rise And Fall Of Ziggy Stardust And The Spiders From Mars” (1972), e incidió en la veta de la ambigüedad total en su fantástica continuación, ‘Aladdin Sane’ (1973), donde fijó para siempre la imagen icónica del rostro atravesado por un rayo tricolor. Las categorías se habían hecho añicos: de repente los prefijos hetero, homo, bi o trans ya no significaban nada. Con su puesta en escena, sus letras, las portadas de sus discos, Bowie estaba tendiendo una mano a aquellos fans que se resistían a explorar su propia identidad, a ampliar sus confines.

Su combustible era el cortocircuito, el esquinazo sistemático. Consciente de la hipocresía y el conservadurismo que imperaban en el negocio, podía activar la maquinaria promocional de ‘Hunky Dory’ declarándose homosexual, a sabiendas de que era un secreto a voces su instalación en una vida familiar aparentemente convencional, mujer e hijo incluidos. Cuando el público se había acostumbrado a su entidad marciana, él ya estaba en otro lugar: convertido en lo que parecía un personaje de ‘El Gran Gatsby’, en la época de su álbum ‘Young Americans’ (1975); o en un vampiro transparente, como en los años berlineses, estimulados por la cocaína, de su disco ‘Low’ (1976). Cada transformación venía acompañada de una fascinante expedición sonora: pop barroco, hard rock, funk y soul blancos, electrónica gélida, pop bailable para el gran público, aleaciones de rock y drum’n’bass. O rock denso interpretado por músicos de jazz: es el caso de ‘Blackstar’ (2016), el muy calculado testamento que publicó el pasado ocho de febrero, tres días antes de convertirse en polvo de estrellas.

Habían pasado pocos minutos desde que la noticia se hizo pública, y las redes sociales hervían con mensajes de personas mostrándole algún tipo de gratitud. En mi muro de Facebook leí ese día una declaración de amor que resaltaba entre todas las demás. La escribía mi amiga Hailey desde Oakland:

“Ídolo. Icono. Héroe. Ni siquiera estas palabras son suficientes para describir el increíble efecto que Bowie produjo en mí y en innumerables personas. Para muchos de nosotros, descubrir la existencia de esta leyenda nos dio el valor necesario para ser nosotros mismos, con todas nuestras rarezas y nuestra belleza. En el instituto, David Bowie me salvó la vida; en la universidad escribí trabajos sobre él; me disfracé de él en Halloween cuando tenía treinta años y, mientras tanto, continuó siendo una fuente constante de inspiración creativa con su música, su poesía, su estilismo capilar o incluso a través del esmoquin de satén blanco que llevé en mi graduación. Mientras lloramos su muerte, no debemos olvidarnos de seguir adelante con las lecciones que nos enseñó: que puedes ondear tu bandera por todo lo alto y que el mundo y que el mundo te amará por ello; que te puedes reinventar una y otra vez y continuar cambiando las vidas de los demás; y que la belleza que puedes aportar a este mundo no tiene límite. Descansa en paz, hombre que vino de las estrellas”.