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sábado, 16 de marzo de 2024

#hemeroteca #memoria | Una placa azul y 250 pesetas: el perverso homenaje a los jóvenes que iban al "matadero" de la guerra de África

Placa en el cementerio del pueblo soriano de Almajano //

Una placa azul y 250 pesetas: el perverso homenaje a los jóvenes que iban al "matadero" de la guerra de África

El historiador Josemi Lorenzo recopila en Soria una veintena de letreros mortuorios a soldados procedentes de familias con pocos recursos y que fallecieron “heroicamente” o “gloriosamente” en Marruecos hace un siglo en el que fue el primer proyecto memorialístico de ámbito provincial en el país
José María Sadia | El Diario, 2024-03-16
https://www.eldiario.es/sociedad/placa-azul-250-pesetas-perverso-homenaje-jovenes-iban-matadero-guerra-africa_1_10997796.html

En el año 2007, en paralelo a un proyecto cultural desarrollado en Soria, el investigador Josemi Lorenzo comenzó a localizar, en lugares nobles de algunas iglesias, arrumbadas en algún lugar del templo o recolocadas en las tumbas de algunos cementerios de la provincia, una serie de viejas placas de color azul. En todas ellas, figuraba un texto similar: el nombre de un soldado fallecido, su función en el ejército español, una fecha (la de la muerte) y un texto así: “Muerto gloriosamente por la patria en la campaña de África”. Un pequeño homenaje que, de ser aislado, puntual, no revestiría mayor interés. Al cabo de los años, la búsqueda ha conseguido recopilar 21 de estos carteles mortuorios, aunque en la prensa local de la época —que publicaba las noticias del impopular conflicto bélico con Marruecos con la información que llegaba a cuentagotas— hace referencia acerca de un centenar. Algunas podrían estar en manos de familiares; otras han caído directamente en el olvido, desaparecidas para siempre.

Pero ¿por qué en Soria y no en otros lugares? ¿Qué elemento diferenciaba a esta provincia, despoblada y maltratada durante siglos? La respuesta tiene fecha: el 23 de agosto de 1921 llegó incluso a la prensa madrileña la noticia de la creación de la Junta Patriótica Provincial de Soria. Fue este organismo —y no el Estado— el que en la olvidada Soria de Machado, Bécquer y Gaya Nuño decidió impulsar una serie de placas que acompañaran los escasos cuerpos repatriados que regresaban del “matadero” —con este sustantivo se refiere el historiador Josemi Lorenzo a la citada campaña de África— del valle del Rif marroquí.

Aquel verano de 1921 se produciría la mayor derrota de un ejército colonial europeo: la retirada del Ejército español del campamento de Annual hacia posiciones más favorables le costaría la vida a cerca de 8.000 soldados españoles (hay cifras que señalan a más de 11.500), a manos de los guerrilleros del valle marroquí comandados por Abd-el-Krim. En agosto, cuando se crea el órgano soriano, la prensa española ya habla del “Desastre de Annual”.

¿Cuál fue el papel del Estado en esta tragedia? Bajo el reinado de Alfonso XIII, el Gobierno se limitó a entregar a las familias una cantidad económica por el “arrojo” del soldado muerto, una cuantía estándar de unas 250 pesetas. Según ha recabado Josemi Lorenzo, en aquel periodo no hubo una política de memoria de las guerras de África ante la impopularidad de las consecuencias del conflicto con Marruecos. Y eso es lo que hace relevante esta iniciativa. “Las placas sorianas fueron, por lo tanto, una excepción”, asegura Lorenzo.

En un lugar destacado de la iglesia
Los carteles mortuorios comenzaron a fabricarse en enero de 1922 —por encargo a una casa de Madrid, donde previsiblemente todas se produjeron a través de una misma plancha metálica— y las primeras se colocaron hacia julio. En paralelo, en los distintos pueblos sorianos se celebraron misas en sufragio por los malogrados soldados, haciendo coincidir la ceremonia con el aniversario del deceso. Las placas se colocaban en lugares nobles, visibles, del templo, en sus muros o en el arco triunfal. Aquel humilde gesto se convertiría prácticamente en algo único. “Hasta donde conozco, se trata del primer proyecto memorialístico de ámbito provincial que se hace en España; el resto fueron acciones de tipo aislado”, detalla el investigador, que ha alimentado esta búsqueda los últimos tres lustros. “No es el homenaje a un soldado conocido como en otros casos, sino a unos jóvenes que fueron a morir (y a matar) en penosas condiciones, tan lejos de sus casas”, reza en uno de los apartados de la investigación.

Quizá, junto a la creación de la Junta Patriótica, sí que haya otra razón para la creación de las placas, un pequeño homenaje a una tierra doble (o triplemente) golpeada a lo largo de la historia. Soria siempre fue un territorio eminentemente rural, donde trabajaban multitud de jóvenes, con escasos recursos económicos; distintos, en todo caso, a los habitantes de las urbes. El caso es que —y en esto incide el estudio— en proporción con las ciudades, fueron muchos más los quintos sorianos quienes emprendieron aquel fatídico viaje sin retorno.

Explica Lorenzo que, en la época y aunque oficialmente no se reconocía tal posibilidad, “la gente intentaba redimirse del combate pagando en especie; si en el sorteo te tocaba una bola con un número bajo, ya sabías que tendrías que acudir a luchar a África”. También existía la posibilidad de encontrar a otra persona que quisiera desempeñar el mortal papel.

Todos tenían en mente la imagen del joven apesadumbrado que se trasladaba a Marruecos a dar la batalla en unas condiciones extremas de falta de recursos, que meses más tarde regresaría en una caja (en el mejor de los casos, pues no todos lo hacían). “Lo que la guerra suponía para las familias sorianas era dejar que, al hijo, en plenas facultades, lo mandaran a Marruecos para volver muerto o lisiado: eso era la Guerra de África”, añade Josemi Lorenzo.

El miedo y la despoblación
Así que, sabiendo que los jóvenes rurales, con escasos recursos económicos eran presa fácil del reclutamiento africano, muchos recurrieron al exilio. Un elemento más de éxodo y despoblación para una provincia cuyos moradores habían comenzado a hacer las maletas siglos atrás. Entretanto, quienes no podían escurrir el bulto y debían “ir a morir” a Marruecos tenían a su favor los pomposos mensajes de los poderes del momento. “Los inflamados discursos sobre la patria procedían, curiosamente, de los sacerdotes en las iglesias y de los mandamases del ejército, es decir, aquellos que nunca acudirían al frente y en el caso de los militares, harían lo posible, pagando, para que sus hijos tampoco lo hicieran”, relata el historiador.

De aquellas más que posiblemente inútiles muertes de bisoños soldados, sin preparación bélica ninguna, agua ni víveres, ha sobrevivido hasta nuestros días esta colección de placas que ahora entran en un estudio sistemático, al que se incorporarán, seguro, nuevos hallazgos. Cuenta Josemi Lorenzo que algunas continúan, intactas, en los lugares de templos sorianos (sobre todo, en el norte y en el este de la provincia), otras se encontraban prácticamente tiradas en alguna estancia o almacén y han sido recuperadas, y, finalmente, algunas recolocadas en las tumbas de los desafortunados militares, por mediación de sus familias. Sin embargo, y por desgracia, la mayoría han debido de acabar en un limbo, desaparecidas, como también lo han hecho los últimos herederos de aquellas identidades tristemente inmortalizadas sobre latón.

Las placas obligan al recuerdo de “una España empobrecida; para los patrioteros herida en su orgullo desde la pérdida de las últimas colonias en 1898, con una larguísima Guerra de África, en pie desde 1859, animalizando al adversario, al moro, mientras quienes nunca se iban a exponer enviaban ánimos a los soldados”, reflexiona Josemi Lorenzo. Pero, quizá, para vislumbrar hasta qué punto aquella España se traicionaba a sí misma, habría que recurrir a una triste anécdota que habla de forma patética de un Estado. Cuando el líder de los rebeldes rifeños, Abd-el-Krim, pidió un rescate de cuatro millones de pesetas por la liberación de los últimos 326 prisioneros con vida, tras el Desastre de Annual en 1921, al monarca Alfonso XIII no se le ocurrió otra cosa que lanzar una sentencia —según se le atribuye— que quedaría para los anales... de la vergüenza: “¡Pues sí que está cara la carne de gallina!”.

Y TAMBIÉN...
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El Rif, la Tierra del Olvido: 100 años de la Guerra y la República del Rif

España mantiene una deuda histórica con el Rif que debe ser saldada. Debe reconocer su responsabilidad e iniciar un proceso de reparación a las victimas/descendientes, de justicia y verdad, de la memoria histórica con el pueblo rifeño.
Rafael Lara y Sandra Reyes (Área Solidaridad Internacional de APDHA) | El Diario, 2021-07-20
https://www.eldiario.es/andalucia/el-blog-de-apdha/rif-tierra-olvido-100-anos-guerra-republica-rif_132_8152258.html

lunes, 6 de noviembre de 2023

#hemeroteca #gais #testimonios | Abdelá Taia, novelista marroquí: "Los verdaderos influencers en Marruecos son los jóvenes gays"

El Diario / Abdelá Taia //

Abdelá Taia, novelista marroquí: "Los verdaderos influencers en Marruecos son los jóvenes gays"

“El cambio no se dará en las esferas de poder porque las leyes continúan silenciando al colectivo, pero esto ya es un cambio político”, dice el escritor mientras reflexiona sobre la vida de su madre, su orientación sexual y el colectivo LGTBIQ+ en Marruecos
Soraya Aybar Laafou | El Diario, 2023-11-06
https://www.eldiario.es/internacional/abdela-taia-novelista-marroqui-verdaderos-influencers-marruecos-son-jovenes-gays_128_10661411.html 

Abdelá Taia transmite tranquilidad. El novelista de 50 años aprieta con fuerza su nueva obra literaria, ‘Vivir a tu luz’, durante su entrevista con elDiario.es. Un abrazo físico y personal. Con una mirada sincera sobre la vida de su madre y una vista crítica a los daños del colonialismo francés durante los años 50 en Marruecos, esta vez Taia no es el escritor de sus propias historias, sino los ojos de su madre, M’Barka Aliali. Taia, afincado en París, nunca se ha alejado de la realidad de su país natal y hoy se alza como uno de los escritores más reconocidos del norte de África.

Publicada en Francia en 2022, la última y novena novela del marroquí, traducida al castellano por la Editorial Cabaret Voltaire, es una epopeya sobre los tres eventos que marcaron la vida de su madre y que, en cierta forma, también moldearon al propio escritor. Como protagonista de la novela, M’Barka Aliali, representada en la obra por Malika, no solo dignifica el papel de la mujer rural y marroquí desde la pobreza y la desigualdad de género, sino también por su valía personal. Como luchadora, malhumorada y guerrera, tal y como su propio hijo describe.

P. ¿Qué cuenta Malika sobre tu madre, M’Barka Aliali?
Malika es mi madre. Aunque un libro sigue una estructura, tampoco me impide modificar elementos autobiográficos para que la historia de mi madre cobre sentido. Aunque le llamen novela, para mí es todo real. No puedo escribir sobre algo que esté alejado de mis experiencias, de mis vivencias personales. ¿De qué serviría entonces ser escritor? ‘Vivir a tu luz’ es mucho más que un libro sobre la historia de mi madre. Es una historia escrita por ella misma. La enciclopedia de su vida permanece dentro de mí.

P. ¿Hablaste alguna vez con tu madre sobre esa vida que narras en ‘Vivir a tu luz’?
Escribiendo este libro me di cuenta de todo el tiempo que he perdido con mi madre. Tengo tantas preguntas pendientes que hasta me siento avergonzado. He perdido el tiempo, que es muy preciado, con personas que no lo merecían y me olvidé de ella. Su historia debe de ser contada: de repente, perdió todo. A su primer amor, su primer marido, su primera hija. Todo quedó en manos de los franceses. Pero ella era mucho más que una víctima del colonialismo. Era una mujer valiente y con mucha rabia. Le salía sangre por los ojos y echaba humo por las orejas.

P. ¿Es ‘Vivir a tu luz’ entonces una deuda pendiente con tu madre?
No sólo era una deuda pendiente con mi madre, sino también conmigo mismo como escritor. Es lo mínimo que podía hacer por la persona que me ha dado la vida. Si yo he salido directamente de su cuerpo, mi escritura también es de ella. Aun así, también hay un sentimiento de vergüenza y de arrepentimiento por no haberle dado la atención que merecía cuando estaba viva. En Marruecos tendemos a acordarnos de nuestros familiares y amigos más cercanos cuando ya no están. Cuando han muerto. Este enfado conmigo mismo también me ayudó a darme cuenta de que ella era una mujer revolucionaria, que nunca pidió ayuda y que, aun así, era capaz de atender mis necesidades y las de todos mis hermanos.

Mi madre nunca ha necesitado el visto bueno de su hijo intelectual o de las élites marroquíes y francesas. Tenía la capacidad para valorarse. Como una mujer en Marruecos, aprendió a tantear y seducir a las personas para conseguir estar a su misma altura. En este libro no quiero realzar la grandeza de mi madre ni darle créditos a su legitimidad sociológica o intelectual. A mi madre no le importaba nada de eso. Es ella hablando de ella misma. Sin rodeos.

P. ¿Y qué hay de las mujeres marroquíes hoy? ¿Podemos decir que se ha desarrollado un cambio alrededor de sus derechos y se han visibilizado sus retos?
Las mujeres marroquíes no han cambiado, ellas son las mismas de siempre. Es la ley y la política alrededor de ellas lo que las mantiene inferiores. En el día a día, la mujer marroquí no se siente inferior, aunque realmente lo sean a ojos de los demás. Es más, va más allá del pulso de la política, son los propios hombres heterosexuales los que continúan sentenciando lo que deben o no deben hacer las mujeres no solo en Marruecos, sino también aquí, en España, o en el país vecino, Francia. Se habla de París como la ciudad de las luces, de la vida, pero es toda una fachada ya que, en el fondo del cajón, son las estructuras patriarcales las que continúan discriminando a la mujer.

Muchos creen que como autor gay, que escribe en francés y publica en Francia, voy a escribir novelas que expliquen a la mujer marroquí. La realidad es que no voy a alimentar sus agendas políticas. Nunca lo haría. Muchas personalidades occidentales continúan ejerciendo políticas inspiradas en la colonización y creen que su deber es venir a los países africanos para liberarnos. Recolonizarnos.

P. A través de la publicación de la carta titulada ‘La homosexualidad explicada a mi madre’ te convertiste en el primer autor marroquí en declararse abiertamente homosexual. ¿Qué queda de aquel Abdelá? ¿Has conseguido cambiar esa imagen sobre tu sexualidad y el colectivo LGTBIQ+ en Marruecos?
No he cambiado. Continúo escribiendo y explicando mis dificultades como homosexual en un país como Marruecos. Quiero seguir con ese activismo. Mi faceta profesional y como defensor de los derechos humanos sigue siendo la misma. En lo personal, es otra historia. Mucha de la gente que me rodea, colegas y autores, todavía no entiende a las personas gays. Tenemos relaciones superficiales. Ellos nos invaden con historias, vidas y problemas de heterosexuales mientras que siguen dándole la espalda a la comunidad LGTBIQ+. Nos utilizan para celebrar aniversarios, contar historias en medios de comunicación o celebrar matrimonios homosexuales, pero en realidad, seguimos olvidados.

P. Hablas de tu historia, de lo personal, pero ¿y en lo político?
Hoy, cuando navegas por Instagram o Youtube te encuentras con cientos de vídeos de jóvenes ‘queer’ marroquíes que enseñan su ropa nueva, que se maquillan y que hablan abiertamente de su sexualidad. Esto para mí es un cambio político. Están tomando un riesgo tremendo y no tienen miedo, a pesar de que saben cuáles pueden ser las consecuencias. El cambio no se dará en las esferas de poder porque las leyes continúan silenciando al colectivo y generando discursos de odio y homofobia. El cambio está en estas jóvenes generaciones. Ellos son los verdaderos ‘influencers’ de Marruecos.

P. Dices que los hombres heterosexuales han sepultado el empoderamiento de las mujeres, que el colectivo LGTBI+ está silenciado por las élites políticas. ¿Y qué hay de las comunidades bereberes del Atlas marroquí después del terremoto del pasado 8 de septiembre?
Yo mismo me había olvidado de ellos y lloré de la rabia. Como marroquí, no me he interesado lo suficiente por la tragedia que están viviendo estas comunidades. Es un abandono total. Siento que debo de expresar mi vergüenza e insisto en que el poder político de Marruecos es el único que podrá cambiar la forma en la que la sociedad de mi país ve a los bereberes del Atlas. Solo nos acordamos de ellos cuando llega una tragedia, cuando realmente le debemos todo a esas montañas. Y no es una metáfora. Nuestros orígenes como marroquíes nacen ahí.

martes, 27 de julio de 2021

#hemeroteca #homosexualidad #literatura | Abdelá Taia: “Cuando veo los sueños destruidos de mis hermanas olvido que soy gay”

Imagen: El País / Abdelá Taia en la sede de Cabaret Voltaire //

Abdelá Taia: “Cuando veo los sueños destruidos de mis hermanas olvido que soy gay”.

El autor marroquí, afincado en París, cree que la situación de los jóvenes sin oportunidades en su país es una bomba que estallará antes o después.
Berna González Harbour | El País, 2021-07-27
https://elpais.com/babelia/2021-07-27/abdela-taia-cuando-veo-los-suenos-destruidos-de-mis-hermanas-olvido-que-soy-gay.html

Hay libros que parecen escritos para entender el mundo, para entender lo que nos está pasando. Y los de Abdelá Taia aúnan dos de los grandes asuntos que este curso han saltado a las primeras páginas de los periódicos: el racismo que sufren los inmigrantes llegados del otro lado del Estrecho y la homofobia que aún irradia la sociedad occidental a pesar de los derechos sellados en papel. Munir, el protagonista de su último libro, 'La vida lenta' (Cabaret Voltaire), es un magrebí de París sometido a las dificultades, la discriminación y el desdén de los autóctonos cada vez más desatados en esta Francia con una extrema derecha campante. Pero además es gay, vulnerable por tanto a la doble ración de maltrato de un entorno LGTBIfóbico como el que en España ha quedado al descubierto con el asesinato del joven Samuel Luiz.

Hasta ahí, las condiciones compartidas por Abdelá Taia y su personaje Munir. Pero hay, sin embargo, otra protagonista que sufre exclusión en 'La vida lenta' y es una francesa blanca que tiene la desgracia de ser pobre y de ser vieja. Olvidada por Francia. Cada uno de estos dos seres, vecinos de un mismo inmueble, son almas perdidas en un mundo que no acepta a los perdedores. “Ella sufre aún más exclusión que él, porque, al menos, Munir es joven, inteligente y se puede desenvolver, puede ligar, puede relacionarse. Pero ella es vieja”, cuenta el autor, maestro en la pintura de la exclusión.

Taia, nacido en Salé en 1973, residente en París desde 1998, es un novelista de pulso narrativo tan firme como delicado y una persona muy afable, comprometida, deseosa de compartir ideas y lecturas, que desembarcó en julio en Madrid, donde se celebró esta conversación. Miles de chavales han cruzado a Ceuta desde Marruecos rumbo a una incertidumbre, a una vida callejera en muchos casos, sin alimentos, ni protección, ni perspectivas, y sin embargo no quieren volver, porque huyen de una necesidad aún más espectacular y es la falta de esperanzas. Le duele a Taia esa juventud, como le duele Marruecos.

“Hay un abandono real de la juventud marroquí y ese es un gran problema para el futuro. Más de la mitad de la población son jóvenes. Y cuando no se piensa en ellos, cuando no se les da un lugar, una posibilidad de empleo, de educación, es una bomba que va a explotar en Marruecos antes o después”, reflexiona. Taia quiere reventar la imagen que ha encontrado en Occidente de que los árabes son seres sumisos, que acatan la voluntad del poder sin rechistar. Recuerda al líder independentista Ben Barka, asesinado presuntamente por los servicios secretos en París [durante el reinado de Hassan II], que pretendía precisamente construir un Marruecos con educación para todos y reparto de riqueza. Y recuerda montón de movilizaciones que ha habido cada década, la última con la primavera árabe, que sigue dando coletazos en Argelia, Sudán o Irak. “El pueblo árabe regularmente se levanta, pero esta lucha no se queda en la memoria de los occidentales. Predomina la visión colonial de los árabes como si fueran una masa que necesita un dictador”, asegura Taia, apenado de que se haya olvidado una figura como la de Ben Barka. “Querían que tuviéramos libertad, pera encajada en su imperialismo”.

Más aún. Considera que esta huida del Marruecos sin oportunidades rumbo al salto a la valla, a las heridas, a la fuerza incontrolable del mar y en ocasiones a la muerte es una suerte de rebelión que alberga una bomba espectacular. “Nadie puede llegar a nada sin estructuras ni ayuda social porque las clases se protegen, los ricos se protegen a sí mismos, las clases medias también y todos miran a los pobres y les catalogan: los salvajes. Yo vengo de ese entorno salvaje. Y aunque hagan gestos de desesperanza como lanzarse a la mar, veo en ese gesto algo muy fuerte, muy político, un desafío a la sociedad y al poder marroquí, a las estructuras sociales y políticas que impiden a los pobres crecer”.

Taia lo sufre en carne propia al ver a los hijos de sus hermanas abandonar las escuelas, antes aun de llegar al instituto, para engrosar esa multitud de jóvenes sin esperanzas, ni perspectivas. “Es trágico, me revuelve, es peligroso, y entonces olvido que soy gay. Porque si eres gay no puedes pensar solo en los problemas de los gais. Si estos sufren también debes pensar en otros problemas. No puedo quedarme en mi capillita gay sin relación con mis hermanas, que no ven futuro, que no han podido realizar sus sueños, sumisas a sus maridos y a sus hijos”. Porque aunque su narrativa aborde su realidad como gay, por razones obvias de autobiografía, insiste, está abordando la exclusión en general, también la de los heterosexuales que huyen y tampoco son bienvenidos en Occidente.

El escritor creció con un pie en la calle, sufrió violaciones sin sentir jamás la protección de su madre, que bastante tenía con luchar para abrirse paso y dar de comer a sus 10 hijos. También sus hermanas le rechazaron y hasta dos años después de la muerte de su madre (en 2011) “no comprendieron lo que significa ser homosexual, que no es más que una parte de lo que soy”. “Hoy han vuelto a mí y eso me ha conmovido. Mi madre no podía comprender lo que significaba la identidad gay porque en los sesenta, los setenta, los ochenta no había contexto. Yo perdono a mi madre. No puedo llamarla homófoba. Me ha alimentado, no ha echado a nadie a la calle. Valoro su combate y su sacrificio, es una heroína de tragedia griega”.

“Mi madre, una heroína”
Heroína porque al perder a su primer marido, combatiente marroquí en el Ejército francés en Indochina, su familia política la echó de casa y se quedó con su indemnización. Ella encontró un nuevo marido, con el que tuvo esos 10 hijos, pero la energía se le fue en mudarse del campo a la ciudad de Salé, lograr una casa, sostenerla, alimentar bocas, pagar estudios y convencer al tendero de que les diera siempre más crédito. “Era una mujer analfabeta, capaz de hacer todo eso. Era una guerrera, una heroína, una combatiente y no dejaré a nadie decir que era una mujer árabe sumisa”.

Tal vez por eso a él no le costó tanto llegar a París y afrontar los rechazos, uno tras otro, que iba a encontrar para lograr integrarse, publicar y abrirse paso. “No me sentí pequeño respecto a París, no tenía miedo a los intelectuales, a los editores, a la sociedad. También mi madre se abrió paso con toda la sociedad y las leyes de Marruecos en contra”.

Y ese salto, el de perder el miedo ante el racismo creciente y el auge de la ultraderecha, es el que hoy están dando los franceses de origen árabe que quieren su lugar en una sociedad que les rechaza, aunque hayan contribuido a construirla. “Los que llegaron antes se sometieron, aceptaron convertirse en pequeños respecto a otros franceses, a quedarse en silencio y con los trabajos menores. Pero hoy no tenemos miedo a la sociedad francesa. Hay un reajuste en la nueva generación que busca un lugar en Francia con menos miedo, ha comprendido que merecen un lugar en ese gran país que es Francia. También los inmigrantes han contribuido a la grandeza de esa economía, de la sociología, a la cultura, así que por qué excluirles del resto”.

Leer a Abdelá Taia (‘La vida lenta’, pero también ‘Infieles’, ‘Mi Marruecos’ y ‘El que es digno de ser amado’, todos en Cabaret Voltaire) es aprender bastante más sobre nuestro mundo.

lunes, 10 de mayo de 2021

#hemeroteca #mujeres #feminismo | De Huelva a Marruecos: las feministas marroquíes alzan la voz

El País / Cuatro temporeras de la fresa defendidas por Women's Link

De Huelva a Marruecos: las feministas marroquíes alzan la voz.

Las mujeres originarias del país magrebí están en pie de guerra para lograr una igualdad efectiva dentro y fuera de sus fronteras. Este es un repaso a su situación y sus luchas, desde las laborales, como la de las temporeras de la fresa en Huelva, hasta las sexuales, reproductivas o políticas.
Carmen Blanco Grigelmo | Planeta Futuro, El País, 2021-05-10
https://elpais.com/planeta-futuro/2021-05-10/de-huelva-a-marruecos-las-feministas-marroquies-alzan-la-voz.html 

“Fuimos seis mil mujeres a Mohammedia. Hacíamos cola, nos empujábamos. Era todo un espectáculo, impresionante. Si te daban la hoja verde es que lo habías conseguido. Nos reímos mucho. Y si lo piensas, luchamos por trabajar en la miseria. Y era la miseria la que hacía que nos fuéramos”. Así expresa Saida —nombre ficticio— su experiencia como jornalera del ‘oro rojo’ en uno de los testimonios recogidos por la investigadora Chadia Arab en su obra ‘Señoras de la Fresa’.

La miseria de la que habla Saida es lo que buscan los que emplean a estas jornaleras que acuden cada año a trabajar en los campos onubenses. El perfil es claro: divorciada o viuda y con hijos a cargo, rural y pobre. “Buscan mujeres vulnerables para poder explotarlas fácilmente. Se aprovechan de la enorme necesidad que tienen”, argumenta Ana Pinto, portavoz del grupo 'Jornaleras de Huelva en Lucha', que tienen en marcha varias iniciativas de mejora de las condiciones laborales en el campo. El sesgo de este proceso de selección tiene como objetivo garantizar el retorno de las trabajadoras tras la temporada: “Se busca que sean los sostenes de sus familias para que no se queden en España”, añade Pinto.

Como señala Arab en su investigación, estas migraciones circulares se inscriben dentro del programa Aenas, financiado por la UE. El objetivo del mismo es reducir las migraciones irregulares, pero también mejorar la situación económica de España y el país de origen. En cambio, tal y como apuntan los testimonios, investigaciones y colectivos que hacen trabajo directo, todos ganan menos las propias trabajadoras. “La explotación y los abusos son intrínsecos al trabajo aquí. Además, con la covid ha aumentado el miedo y las medidas de seguridad han sido insuficientes”, subraya Pinto.

En los campos de Huelva trabajan mujeres de distintas procedencias: Marruecos, Polonia, Rumanía y otros países de África. Sin embargo, las marroquíes están sometidas a unas condiciones de aislamiento específico: “Una de nuestras principales reivindicaciones es que se abran las cancelas de los tajos para que podamos entrar y comprobar que se respetan sus derechos o poner las denuncias correspondientes”, cuenta la portavoz. Además, a mediados de abril de este año, las temporeras se manifestaban en Casablanca porque, a pesar de tener contrato en origen y haber pagado su visado no pudieron trabajar en la fresa, siendo un ingreso esencial para cubrir sus necesidades más básicas.

Sobrevivir a la violencia sexual
En los últimos años, han hecho visibles varios casos de violencia sexual que han sufrido en el contexto laboral y que ha tenido graves consecuencias sobre sus vidas. En febrero se produjo uno de los juicios por la vulneración de derechos de cuatro temporeras marroquíes contra la empresa Agrícola El Bosque. De la defensa se ha encargado la organización Women’s Link desde 2018. Aintzane Márquez, una de las abogadas del caso, lamenta la decisión de la jueza al inadmitir la demanda laboral, un hecho que conoció la primera semana de marzo. “No se analizó con una perspectiva de género el contexto que permitió y propició las vulneraciones de derechos que sufrieron nuestras representadas”, denuncia Márquez. Especialmente le preocupa que a las denunciantes no se les haya vuelto a contratar los años siguientes y creen que no es casual: “Es un mensaje muy grave a otras: si denuncias, te quedas sin trabajo”, sentencia. Con otros procedimientos abiertos por acoso y abuso sexual y una petición de investigación ante la ONU, esta organización se mantiene optimista. “Creemos que tarde o temprano la justicia se impondrá y se producirá el cambio estructural que las organizaciones venimos demandando desde hace años”, concluye.

El impulso de la Primavera Árabe
Estas migraciones circulares también están íntimamente relacionadas con la situación de las mujeres en este país norteafricano. Rajae El Khamsi, socióloga e investigadora en el Instituto de Estudios Hispano-Lusos de la Universidad Mohammed V de Rabat, es experta en el movimiento feminista en Marruecos. El movimiento ha conseguido grandes logros en las últimas décadas, según detalla esta experta, aunque todavía queda camino para alcanzar la igualdad. “Se han puesto en marcha muchísimas políticas institucionales para fomentar el desarrollo local, apoyando el cooperativismo y el asociacionismo para mejorar la situación de las mujeres, pero queda mucho por hacer”, asegura.

El punto de inflexión en Marruecos tuvo lugar en 2011, después de las movilizaciones de la ‘Primavera Democrática’, como se suele conocer en el país magrebí. Fue un año marcado, como dice El Khamsi, por la promulgación de la nueva Constitución de 2011, que introdujo la paridad y la creación de instituciones encargadas de garantizarla.

El movimiento de mujeres en Marruecos, según El Khamsi, ha registrado muchos avances en las dos últimas décadas en materia de estatuto personal, participación política de las mujeres, etc. y aún sigue planteando varias reivindicaciones en relación con la lucha contra la violencia machista. En 2018 se aprobó la ley de violencia contra las mujeres: un logro que no ha sido fácil. La socióloga cuenta que ha costado seis años de negociación entre las instituciones públicas y las asociaciones de mujeres, pero la ley está lejos de recoger las demandas de las feministas. Como aclara la experta, la preocupación por el problema data de mucho antes de que saltara al debate público: “Las organizaciones de mujeres ya trabajaban antes con las víctimas haciendo acompañamiento y creando centros de acogida”, afirma.

Esta ley esperada desde hace años, como explica la investigadora, fue calificada como insuficiente por organizaciones como la Red de Primavera de la Dignidad o Human Rights Watch entre otras. Por eso, tras su aprobación multitud de organizaciones pidieron que retiraran el proyecto y exigieron una ley que aborde el problema de manera integral. “Las feministas consideran que siempre será insuficiente mientras no se base en una aproximación global de la violencia contra las mujeres en el espacio público y el privado, y en una definición completa de todas las formas de violencia conforme a los estándares internacionales”, expone El Khamsi.

Derechos sexuales y reproductivos
El derecho al aborto ha saltado a la escena internacional con las grandes movilizaciones que han recorrido parte de América Latina con el ejemplo victorioso de Argentina, pero también países de Europa como Polonia. En Marruecos también ha sido una de las prioridades del movimiento, aunque por ahora no se ha logrado la legalización en los términos que proponen las asociaciones. Este debate tuvo gran importancia en 2015, donde organizaciones como la Asociación Marroquí de Lucha contra los Abortos Clandestinos (AMLAC) denunciaron que en Marruecos se producen entre 600 y 800 abortos clandestinos diarios que ponen en riesgo la salud y la vida de las mujeres. Desde Primavera de la Dignidad están proponiendo mejoras en la ley del aborto actual, que solo contempla el supuesto en el que la vida de la mujer esté en riesgo. La detención de Hajar Raissouni, una periodista arrestada por interrumpir su embarazo en 2019, activó al movimiento para exigir modificar esta ley. A pesar de haber un proyecto sobre la mesa desde 2016, todavía no ha sido votado ni aprobado, por lo que no tiene ninguna vigencia.

Las feministas del norte de Marruecos también se unieron al clamor internacional de 'El violador eres tú', con su versión, Mi cuerpo mi libertad, en la que pedían mayor protección de los derechos sexuales. Asimismo, otras organizaciones como 'Fuera de la ley' han lanzado la campaña #STOP490. Su fin es lograr la derogación del artículo 490 del Código Penal que penaliza las relaciones extramatrimoniales, llegando incluso a sentenciar penas iguales o superiores a las que se imponen a violadores, tal y como expresan en sus redes sociales.

El último repunte
Para El Khamsi, el movimiento feminista atraviesa una oportunidad única en el país: “Es un buen escenario porque la Constitución del 2011 las ampara”, celebra. Además, este momento clave, ha tenido un nuevo repunte en las últimas semanas. La coalición de organizaciones 'Paridad Ahora' presentó a principios de febrero el resultado de una recogida de firmas de la campaña en la que piden paridad plena en el ámbito político e institucional, que dista mucho del panorama actual. La iniciativa surge meses antes de las elecciones que se celebrarán en septiembre de 2021. “Espero que el próximo gobierno las escuche y tenga a más mujeres en sus filas”, desea El Khamsi.

A pesar de la pandemia, el movimiento feminista sigue avanzando hacia la sociedad a la que aspira. Aunque las victorias tardan en llegar, ellas se han mostrado imparables y han comprobado que su lucha tiene resultados logrando cambios históricos que mejoran la vida de millones de mujeres.

viernes, 2 de abril de 2021

#hemeroteca #gais #poblacionrefugiada | El lamento de un inmigrante gay en Bosnia: "No creo más en Dios, no me responde"

Imagen: El Periódico / Pareja homosexual en Sarajevo

El lamento de un inmigrante gay en Bosnia: "No creo más en Dios, no me responde".

“En mi país te meten a la cárcel si descubren que eres homosexual. Por eso estoy aquí, no puedo volver”, cuenta Tayri. Homosexuales y transexuales que huyen de la represión en sus países topan con el rechazo también en Bosnia.
Irene Savio | El Periódico, 2021-04-02
https://www.elperiodico.com/es/internacional/20210402/lamento-inmigrante-gay-bosnia-creo-11627419 

La cita se convierte rápido en una especie de triatlón en el que hay que esquivar potenciales peligros. La policía, que a menudo no es amigable. Una cafetería, donde los migrantes no son bienvenidos. Acabamos entonces en un descampado en la periferia de Sarajevo, con vistas sobre una mezquita, donde finalmente Tayri (nombre cambiado para proteger su identidad) le da la mano a su novio. “En realidad soy cristiano, pero no me importa ya, no creo más en Dios, no me responde, quizá esté ocupado”, se apresura a aclarar resignado este gay marroquí de etnia beréber nacido en 1996 en la ciudad de Errachidía, en el centro del país.

“En mi país te meten a la cárcel si descubren que eres homosexual. Por eso estoy aquí, no puedo volver”, dice finalmente. “En una ocasión, logré llegar hasta unos pocos kilómetros de la ciudad italiana de Trieste pero me deportaron, a pesar de que pedí asilo”, continúa. “Y me da vergüenza todo esto. Era un estudiante, me gustan las matemáticas, y no sé cómo sobrevivir aquí, Bosnia es un país pobre, no hay trabajo”, continúa, al explicar que sus únicas entradas provienen de lo que saca de vender pañuelos en los semáforos y de la ayuda que recibe de algunos voluntarios.

Mirza Halilcevic, activista bosnio LGBTI, conoce su caso. Cuenta que, como Tayri, ha encontrado a decenas de hombres procedentes de África y Oriente Próximo donde la homosexualidad es un delito —lo es aún en unos 70 países, según la ONU— que, desde que Bosnia entró en el mapa de las rutas balcánicas hacia la Unión Europea (UE), han llegado a este país. Un grupo prácticamente invisible, como dice Halilcevic. “Es un colectivo de migrantes que sufre una doble, o múltiple discriminación”, asegura, al añadir que además aunque en Bosnia hubo algunas aperturas sobre el tema, los derechos de los LGBTI son aún un tabú que afecta aquí a todas las personas de este colectivo.

Carencias de alojamientos

Amra Kadric, abogada de la oenegé bosnia Vaša Prava, que asesora a migrantes sobre cuestiones legales, también explica que esta es la victoria pírrica de muchos. De personas que huyeron de países como Marruecos, Afganistán, Pakistán y, ahora incluso Turquía, cuyo viaje —con las puertas entrecerradas de la UE— se estancó en Bosnia, donde el sistema tiene dificultades para identificar a grupos vulnerables, así como hay carencias de alojamientos seguros en las estructuras para migrantes. “Muchos se ocultan. Temen ponerse en mayor peligro”, resume Kadric.

De ahí que incluso el puñado que ha entrado en el sistema y pidió asilo en Bosnia —abandonando así de momento la idea de continuar su viaje hacia la UE—, no haya tenido un gran éxito pues los tiempos de respuesta de las autoridades a estas solicitudes son eternos. Además, en el mientras, la espera es a menudo en estructuras en los que estos migrantes comparten espacios con otros de los mismos países de los que huyeron.

Una incertidumbre que llega tras un viaje arriesgado en el que algunos también denunciaron ser víctimas de abuso sexual, según denuncias obtenidas por el Consejo Danés de Refugiados. “Eso es precisamente lo que muchos más temen”, enfatiza Halilcevic.

Tarea nada fácil
El problema es que, en Bosnia, “el sistema está bastante sobrecargado, por eso hay grandes tiempos de espera para soluciones de largo plazo y la integración en el país”, coincide también Morgan Courtney, oficial de protección de ACNUR, quien ha estado intentado buscar soluciones para aquellos -los menos- que deciden quedarse en Bosnia. Una tarea nada fácil, como reflejaba el caso de un solicitante de asilo iraní que sí fue alojado en una habitación privada para dormir, pero que aún así dijo temer por su vida en los momentos de vida en común con el resto de los residentes de Blažuj, su centro de acogida.

“El campo es un sitio muy peligroso para mí. Algunos me han dicho que me matarán”, afirmó el hombre, al asegurar que en realidad le da igual el país en el que finalmente será recibido. “Solo quiero estar a salvo”, explicó, tras contar que huyó de Irán tras que su esposa denunciara su homosexualidad a las autoridades, y que sufrió abusos sexuales en Grecia. Otros como Tayri, cansados de esperar otra opción, aseguran que pronto intentarán de nuevo probar suerte en la frontera.

sábado, 27 de marzo de 2021

#hemeroteca #lgtbi #poblacionmigrante | Ser marroquí y homosexual y no poder pedir asilo en Canarias por miedo

Imagen: El Diario / Vicente y Ashim

Ser marroquí y homosexual y no poder pedir asilo en Canarias por miedo.

Ashim llegó a Gran Canaria en diciembre desde Dajla, pero no pudo solicitar la protección internacional hasta marzo. Su primera asistencia letrada fue en grupo y tuvo lugar en el CATE de Barranco Seco durante las primeras 72 horas desde su llegada: “No puedo decir que soy marroquí y gay delante de tanta gente”.
Natalia G. Vargas | El Diario, 2021-03-27
https://www.eldiario.es/canariasahora/migraciones/marroqui-homosexual-no-pedir-asilo-canarias-miedo_1_7350540.html

A Ashim* (nombre ficticio) le tiemblan las piernas cuando explica que ha solicitado protección internacional por ser homosexual. En Marruecos, confesar su orientación sexual supone una condena de prisión de tres años o, lo que considera peor, ser agredido y señalado eternamente por la población. Para mostrarlo, enseña con indignación en su móvil un vídeo en el que decenas de personas pegan una paliza en la ciudad de Fez a dos hombres que paseaban en un coche. También estaba nervioso la noche en la que le avisaron de que su patera partiría de Dajla en cuestión de horas.

Eran las tres de la madrugada y estaba despierto, en una casa en la que llevaba encerrado un mes con 25 personas más, esperando la llamada. “Había que esperar a que no hubiera policías’’, cuenta. Tenía miedo. Sabía que atravesar el mar en una embarcación precaria era peligroso. Aún recuerda el llanto de una de las dos mujeres que viajaban con él. Estaba embarazada y temía que su bebé naciera en mitad del océano. Durante la travesía les pilló la lluvia. El agua caía sobre el mar y su temor a la muerte era cada vez mayor. “No volvería a hacerlo, nunca”.

Después de tres días sentado en la misma posición y orinando en una botella, vio a lo lejos el muelle de Arguineguín, al sur de Gran Canaria, por el que ha pasado la mayoría de migrantes que han alcanzado Canarias en el último año. Después, en una guagua, fue trasladado al CATE (Centro de Atención Temporal de Extranjeros) de Barranco Seco, un campamento policial compuesto por carpas situado en la capital grancanaria y cuyas condiciones han sido criticadas por el defensor del pueblo al no ser “adecuadas”. De su paso por el CATE recuerda el frío, la lluvia, y la falta de comida y agua suficientes.

También, su primer contacto con un abogado. En una breve reunión en grupo, un letrado les explicó las circunstancias en las que podrían acceder a la protección internacional, entre ellas sufrir persecución en el país de origen por orientación sexual. Ashim no se atrevió entonces a levantar la mano: “¿Cómo voy a decir que soy gay delante de tanta gente?”, pregunta. Ashim tenía miedo a las consecuencias, ya que en el CATE compartía carpa con más marroquíes, con los que también convivió en un hotel del sur de Gran Canaria después de las 72 horas bajo custodia policial marcadas por la ley.

En enero, cuando el CATE llevaba ya dos meses en funcionamiento, fuentes jurídicas que atienden a las personas retenidas en este espacio explicaron a esta redacción que la asistencia letrada se hacía entonces por grupos de unas siete personas y con una duración aproximada de 20 minutos. En algunos casos, recurrían a los propios migrantes que manejaban algunas palabras en español para que trasladaran la información al resto. Los abogados reconocieron entonces que hacer un seguimiento y dar atención continuada a quienes cumplían con el perfil para solicitar asilo era “complicado”, porque después de tres días eran reubicados en otros espacios.

Ante estas trabas en la asistencia letrada, Vicente, un vecino grancanario, fue la persona que le ayudó a solicitar la protección internacional. Se conocieron en una aplicación de citas cuando Ashim permanecía alojado en un complejo turístico. “Nos fuimos conociendo y un día me dijo que se lo iban a llevar a un campamento de Tenerife porque el hotel cerraba’’, dice Vicente. Por ello, le ofreció quedarse en su casa. “Si no nos hubiéramos conocido, probablemente él estaría ahora en Las Raíces”.

El 8 de marzo, ambos se desplazaron a una comisaría de la Policía en Las Palmas de Gran Canaria a las 9.00 de la mañana. ‘’Nos dijeron que cuanto antes fuéramos, mejor nos atenderían porque no habría tanta gente’’, señala Vicente. Ashim se entrevistó allí con una mujer que le transmitió la confianza necesaria para contarle con detalle toda su historia. “Imagina que soy como una hermana para ti”, fueron sus palabras mágicas.

Un activista admirador de Nietzsche

Ashim nació en el sureste de Marruecos y su familia, dedicada a la agricultura, es bereber, por lo que en su país ha sufrido también racismo por parte de las comunidades árabes. Nadie en su pueblo sabía que él era homosexual. El estigma de la pobreza o el analfabetismo ha recaído sobre las comunidades imazighen: “Hay muchas diferencias entre las dos etnias. La principal es la lengua y la mayor igualdad de hombres y mujeres entre la población bereber”. Él reconoce que a veces ha sufrido insultos en Marruecos por hablar su idioma: “Los árabes creen que su idioma es el dominante porque dicen que es el del Corán’’.

Sus ganas de combatir la discriminación le condujeron a formar parte de movimientos activistas y a estudiar Filosofía en Marrakech a los 19 años. El filósofo favorito de Ashim, creyente y practicante, es Nietzsche. “Es el más loco”, bromea, mientras explica que el contenido que recibió en las clases es similar al que se imparte en cualquier universidad de Europa. Durante su época universitaria mantuvo una relación con otro hombre a escondidas. Solo lo sabían dos de sus amigos, que también pertenecían al colectivo LGTB.

Pese a que ha solicitado protección por su orientación sexual, la razón que expone ante su familia es su activismo. Antes de atravesar la ruta canaria, sus padres le habían concertado un matrimonio con una mujer. Cuando decidió marcharse, solo se lo dijo a uno de sus dos hermanos mayores. Pagó unos 15 euros para ir de Marrakech a Cabo Bojador. De ahí, con otros cien euros llegó a Dajla, punto de partida de la patera. Por el hueco en el barco, pagó 2.500 euros. Viajar a Europa por vías legales es “imposible”. “Es muy caro. Intenté tres veces conseguir el visado, pero me lo denegaron. Debía demostrar que tenía mucho dinero para poder estar aquí”.

Discriminación laboral
Ahora, en una pequeña vivienda del sur de Gran Canaria, Ashim pasa los días pensando en el futuro. Ya ha presentado la solicitud de protección internacional, pero ahora necesita trabajar e integrarse, y pese a que se conforma con cualquier empleo, desearía poder convalidar sus estudios de Filosofía e impartir clases.

Las personas migrantes y refugiadas LGTB tienen más posibilidades de experimentar situaciones de discriminación en el acceso a un empleo. Esta es una de las conclusiones del estudio ‘Lucha contra la discriminación en el ámbito laboral por razones de orientación sexual e identidad de género’ de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR). Todas las personas entrevistadas en el estudio afirman que su orientación sexual o identidad de género son una desventaja para conseguir trabajo. Las mayores trabas aparecen para las mujeres transexuales.

Vicky Barambones, una de las autoras del informe, ha subrayado en declaraciones recogidas por Efe que es “fundamental” visibilizar este tipo de discriminación porque es “muy difícil de probar”. Además, la directora general de CEAR, Estrella Galán, ha señalado que la consecución de derechos que España ha logrado para el colectivo “no se refleja en su acceso al mercado de trabajo’’.

DOCUMENTOS
Lucha contra la discriminación en el ámbito laboral por razones de orientación sexual e identidad de género / Área de Inclusión de CEAR
Ed. digital: DL M-31375-2020 / Open Access CEAR

https://www.cear.es/wp-content/uploads/2021/03/Informe-LGBTIQ_WEB_final.pdf

lunes, 28 de diciembre de 2020

#hemeroteca #homofobia | El joven LGTBI apuñalado en Madrid: "Huir de este tipo de agresiones es lo que me trajo a España"


El joven LGTBI apuñalado en Madrid: "Huir de este tipo de agresiones es lo que me trajo a España".

Un joven marroquí de 19 años recibió una puñalada el pasado día 22 tras ser llamado "maricón". Es solicitante de asilo después de estar encarcelado por su orientación.
Marina Estévez Torreblanca | El Diario, 2020-12-28
https://www.eldiario.es/sociedad/joven-agredido-condicion-sexual-vallecas-siento-mal-justo-tipo-agresiones-son-trajeron-espana_128_6627616.html

Alí (este no es su verdadero nombre) tiene 19 años y es solicitante de asilo LGTBI en España. En la actualidad reside en el centro de acogida del Ayuntamiento de Madrid "Las Caracolas", en el barrio de Vallecas. El pasado 22 de diciembre, este joven marroquí se encontraba en un parque de ese distrito, cerca del centro de salud al que había acudido al médico, cuando un hombre se le acercó, le preguntó si era "maricón" y le agredió, incluyendo una puñalada en el brazo por la que tuvo que recibir cinco puntos de sutura.

Acompañado por la asociación Kifkif, que entre otras tareas acoge y atiende a migrantes y demandantes de asilo por motivos de orientación sexual, Alí interpuso una denuncia ante la Policía. En esta organización, además de encontrar apoyo legal y administrativo, el joven ha conocido a otros compañeros en una situación parecida a la suya, dentro del grupo "Ahbab" (familia, en árabe), en el que unas treinta personas gais, lesbianas, bisexuales y transexuales de Oriente Próximo y África del Norte socializan e intercambian experiencias y estrategias para salir adelante.

Con la ayuda uno de los miembros de esta asociación, que hace de traductor, Alí, que no quiere ser reconocido, responde a las preguntas de elDiario.es y relata los episodios de discriminación que le empujaron a huir de su país. En España, las entidades del sector recogieron en 2017 un total de 623 incidentes de odio contra personas en base a su orientación sexual o identidad de género, según el informe de la FELGTB La cara oculta de la violencia hacia el colectivo LGTBI.

¿Qué te ocurrió exactamente? ¿Cómo fue la agresión?
Ocurrió sin más, yo estaba sentado en un banco cerca del centro de salud y esta persona que yo no conocía se acercó sin ningún tipo de contacto previo. Me preguntó si yo era maricón de forma despectiva y ahí empezó todo. Creo que esta persona tiene un problema.

¿Cómo te sientes después del ataque?
Me siento realmente mal y en ‘shock’, porque huir de este tipo de agresiones es lo que me trajo a España para solicitar asilo. Que estas cosas me ocurran en España es algo traumático porque me hace revivir las situaciones que vivía en Marruecos y sentir en un contexto inseguro.

¿Por qué huiste de tu país?
En Marruecos estuve encarcelado en aplicación de la ley que penaliza a las personas homosexuales seis meses. Viví muchos episodios de discriminación social, familiar, y demás. Yo vine literalmente huyendo para tener una vida segura en un sitio donde ser gay no sea problemático. Lo que ha pasado me preocupa y me recuerda a esos episodios.

¿Cómo era tu vida en Marruecos?
Mi padre falleció cuando yo era muy pequeño, y mi madre, mi hermano y yo nos fuimos a vivir con mi abuelo. Era un contexto muy conservador y religioso. Yo desde pequeño tengo mucha pluma, se me nota que soy gay. Eso me dio muchos problemas, me encerraban en una habitación, no me dejaban salir en días. Mi madre me intentaba proteger pero en una sociedad tan machista poco podía hacer, la pobre. El incidente que más me traumatizó fue cuando un familiar muy próximo quiso tener relaciones sexuales conmigo de forma no consentida.

¿Desde cuándo vives en España y en qué situación legal te encuentras?

Llegué en mayo de 2019 a España y soy solicitante de protección internacional de asilo por motivos de orientación sexual.

¿Te resultó difícil entrar en el país?
Hice varios intentos de llegar. El primero, que no resultó, fue entrar por Melilla. Al final vine en una patera. Tuve que pagar 3.000 euros. Estuvimos tres días en la patera, fue un viaje muy complicado. Cuando llegué a Algeciras me metieron en un centro donde sufrí también discriminación por parte de mis compañeros. Me fui de ese centro y solicité asilo.

¿Qué esperas encontrar en España?
Lo que sueño es que se resuelvan mis papeles, encontrar un trabajo, que nadie me discrimine y volver a ver a mi madre, no la veo desde enero de 2019.

¿En qué te gustaría trabajar?

Solo tengo estudios de Secundaria en Marruecos, porque sufría ‘bullying’ en la escuela y en el instituto. Lo que más me gustaría, y me encanta hacerlo, es trabajar de peluquero.

viernes, 8 de mayo de 2020

#hemeroteca #saludpublica #homofobia | Homosexuales marroquíes, acosados en pleno confinamiento

Imagen: La Vanguardia / Un dron controla el confinamiento en Rabat
Homosexuales marroquíes, acosados en pleno confinamiento.
Una ‘influencer’ difunde fotos de usuarios de aplicaciones de citas.
Marc Ferrà | La Vanguardia, 2020-05-08
https://www.lavanguardia.com/internacional/20200508/481016802717/homosexualidad-marruecos-acoso-confinamiento-campana-instagram.html

El colectivo LGTBI marroquí está en alerta tras la difusión en redes sociales de fotos de usuarios de aplicaciones de citas utilizadas habitualmente por homosexuales. Se trata de una campaña que “pone en riesgo” a las personas cuya identidad ha sido revelada, según denuncian varias entidades de defensa de los derechos humanos.

“Hay mucho miedo. He recibido cientos de mensajes de jóvenes pidiendo ayuda porque han quedado expuestos. Algunos de ellos estaban siendo chantajeados, otros fueron expulsados de sus casas y muchos de ellos comenzaron a vivir con miedo a que sus fotos fueran difundidas”, explica el joven escritor marroquí Hisham Tahir.

Esta campaña, iniciada por una popular ‘influencer’ marroquí a través de Instagram a mediados de abril, preocupa mucho a todo el colectivo LGTBI dentro y fuera del país porque deja a muchos homosexuales en una situación mucho más complicada. La mayoría viven su sexualidad en secreto por temor a sufrir discriminación o tener problemas con la justicia.

Víctimas en situación vulnerable
La persona que animó a iniciar la difusión de estas fotografías es una mujer transexual, Naoufal Mussa, más conocida en las redes sociales como Sofía Talouni, y que actualmente vive en Turquía. En su Instagram cuenta con más de medio millón de seguidores en Marruecos y otros países del Magreb. En un vídeo en directo pidió a sus seguidores abrirse perfiles falsos en las aplicaciones para ligar que habitualmente utilizan los homosexuales para “desenmascararlos”, según defendía. Pocos días después, casi un centenar de fotos de marroquíes que utilizan estas aplicaciones están circulando por internet.

Según relatan varias personas entrevistadas y entidades, la difusión de las identidades de homosexuales coincide con el confinamiento obligatorio y, por tanto, muchas de las víctimas se encuentran en una situación mucho más vulnerable. No pueden salir de casa, tienen que convivir con su familia y con muy pocas posibilidad de pedir ayuda o intentar salir de su ciudad o del país.

“Revelar las identidades de personas del colectivo LGTBI supone exponerlas a amenazas, acoso y persecuciones continuas por parte de la sociedad y autoridades marroquíes, especialmente en un momento en el que estas personas conviven con sus familias durante el confinamiento”, relatan diferentes colectivos en defensa de los derechos humanos y LGTBI, como el español Kifkif.

Varias organizaciones de Marruecos también han pedido la suspensión de la cuenta de Instagram de Moussa y su expulsión de esta red social por incitar al odio. En un comunicado conjunto explican que sus acciones “han sido realmente peligrosas y perjudiciales para toda la comunidad LGTBI”, además denuncian que en las últimas semanas se han incrementado los delitos y el odio contra las personas homosexuales en Marruecos.

Muchos marroquíes también han usado internet para expresar su solidaridad y apoyo a todas las víctimas. Activistas y usuarios a favor de los derechos de gais y lesbianas han hecho piña para combatir estos ataques. Ejemplo de ello es el Colectivo 490, muy implicado en la lucha por los derechos individuales en el país, el cual ha emitido varios vídeos en directo por Instagram, con centenares de espectadores, para hablar de esta cuestión con expertos y referentes.

Remok, un joven marroquí de Rabat, explica por videollamada que la comunidad LGTBI se está enfrentando a un “ataque masivo de odio y discriminación no sólo por parte de las personas presentes en las redes sociales, sino también en gran parte de sus hogares. Se sabe que muchos son homosexuales y sus familias no lo aceptan”. También explica que algunos han sido expulsados de sus casas. La homosexualidad es un tema tan tabú como delicado en Marruecos. El hecho de ser gay o lesbiana no está castigado por la ley pero sí lo están las relaciones sexuales entre dos personas del mismo sexo, el Código Penal las califica como “actos contra natura”, y están penadas con condenas de hasta tres años de prisión.

“Esta campaña de odio y ataques homófobos siempre ha existido y existirá durante mucho tiempo. Se trata de cómo se educa. Y desafortunadamente nunca nos han enseñado nada sobre sexualidad en la escuela”, dice Remok. Hisham Tahir también afirma que nunca ha presenciado “algo tan grande, tan rápido y proveniente de una persona de la comunidad LGTBI”, en referencia a la ‘influencer’ marroquí que inició esta campaña.

domingo, 15 de marzo de 2020

#hemeroteca #saludpublica #poblacionmigrante | Algeciras, la ciudad que incumple la cuarentena por los 200 marroquíes llegados desde Italia y atrapados allí

Imagen: El Mundo / Grupo de marroquíes atrapados en Algeciras
Algeciras, la ciudad que incumple la cuarentena por los 200 marroquíes llegados desde Italia y atrapados allí.
Casi dos centenares de marroquíes llegaron ayer de Italia y unos sesenta siguen deambulando hoy por las calles de la ciudad sin asistencia y sin poder pasar a Marruecos por tener las fronteras cerradas.
Laura Garófano | El Mundo, 2020-03-15
https://www.elmundo.es/andalucia/2020/03/15/5e6e580121efa0c83d8b46c7.html

Desde ayer, prácticamente todas las calles de las ciudades españolas están desiertas cumpliendo incluso con anticipación el decreto de estado de alarma anunciado por el Gobierno para frenar la transmisión del coronavirus. Todas, excepto una: Algeciras, que a su pesar tuvo ayer a dos centenares de ciudadanos marroquíes llegados ayer, por la mañana y por la tarde, a bordo de tres autobuses. Hoy quedan unos sesenta, pero han llegado otros cinco autobuses de los doce que, según el alcalde de Algeciras, José Ignacio Landaluce, estaban previsto que llegaran hoy para que sus ocupantes crucen a Marruecos. "A dos no los localizan, y a otros cinco la Guardia Civil les ha instado a que den la vuelta".

La mayoría ha viajado desde Italia, su lugar de residencia y principal foco de la pandemia a nivel europeo. No pueden cruzar a Marruecos por la vía marítima que ofrece Algeciras, porque desde el jueves el Gobierno Marroquí cerró todas las fronteras con España a causa del Covid-19, una decisión que según la agencia de noticias marroquí MAP se efectuó "en concertación" con el Gobierno español, y que supuso la apertura de los pasos hasta las 6 de la madrugada del viernes para que salieran turistas españoles y marroquíes.

Fuentes de Subdelegación de Gobierno han declarado a El Mundo que en la mañana de hoy "estamos trabajando con Madrid, a través del Ministerio de Asuntos Exteriores, para intentar aportar soluciones", esto es, que Marruecos abra su frontera para que los migrantes regresen al país del que tienen la nacionalidad.

Desde ayer, el alcalde de la ciudad, José Ignacio Landaluce (PP) clama en el desierto pidiendo actuaciones. A los de ayer no los aceptaron en la Mezquita de la ciudad. Dotada de camas y duchas, según el edil. Lleva más de 24 horas hablando con el consulado de Marruecos en España y Subdelegación de Gobierno. "Desde primera hora de la mañana, cuando llegaron los dos primeros autobuses", indica a El Mundo, "he hablado varias veces con el cónsul de Marruecos en Algeciras, con el subdelegado de Gobierno, con la Policía Nacional...". A todos "les he pedido que actúen, que se entienda el problema y se les atienda. Estas personas, que vienen viajando desde Italia, y aunque tienen el derecho a la libre circulación, estamos ante una situación en la que ha de prevalecer la absoluta prevención y la salud pública", y por tanto "no pueden quedarse deambulando por las calles". Ahora, con la llegada de más autobuses, "yo esto no debo permitirlo y exijo que el Gobierno actúe".

Landaluce sugirió ayer al subdelegado de Gobierno que se les desplace al Centro de Atención Temporal de Extranjeros (CATE) de San Roque, para que "se les chequee médicamente y se les atienda". No le han hecho caso, por lo que los migrantes -quienes llegaron a asaltar ayer el Consulado de Marruecos a la desesperada- se encuentran actualmente deambulando por Algeciras sin recibir ningún tipo de asistencia. "Aquí se les debe atender y aportar soluciones. Bien de vuelta a Italia, al CATE o a Marruecos". En las calles, de ningún modo, indica el edil algecireño

"Lo primero es la salud de la ciudadanía, y por ello se hace imprescindible que estas personas reciban la asistencia humanitaria y sanitaria necesaria". En Algeciras "estamos siguiendo las recomendaciones higiénico-sanitarias dictadas por las autoridades, por lo que sería una absoluta insensatez que esta situación se mantuviese durante más horas, días o semanas", indica el edil algecireño. "Estas personas vienen viajando desde Italia, y aunque tienen el derecho a la libre circulación, estamos ante una situación en la que ha de prevalecer la absoluta prevención y la salud pública", y por tanto "no pueden quedarse deambulando por las calles".

Tensiones
Han pasado las horas y tras esta solicitud, el alcalde de San Roque, Juan Carlos Ruiz Boix (PSOE) ha acusado hoy al alcalde algecireño de "no respetar al Ayuntamiento de San Roque" al sugerir el CATE como alojamiento. A su juicio, "se ha querido atribuir la gestión de un edificio, como el CATE, que es competencia de otra administración, en este caso el Ministerio del Interior, para tratar de resolver un problema de forma insolidaria, queriendo trasladarlo a otro municipio cercano sobre el que no tiene ninguna competencia". Ruiz Boix ha señalado además que "en ningún caso" este grupo de ciudadanos marroquíes será trasladado al CATE, ya que "este centro está destinado a acoger a inmigrantes irregulares, circunstancia ésta que no se da con estos ciudadanos marroquíes, que tienen autorización laboral para trabajar en Europa e incluso en algunos casos también nacionalidad italiana". El edil sanroqueño ha afirmado también que "una gran parte de esos aproximadamente 200 ciudadanos marroquíes ha regresado a sus lugares de origen en Italia, mientras que los que aún permanecen en la comarca están alojados en establecimientos hoteleros de la zona, con las medidas de restricción de movimientos que impone el Estado de Alarma para toda la ciudadanía. El alcalde de San Roque estima que en Algeciras solo permanecen "unos sesenta" que esperan en Algeciras que Marruecos decida abrir la frontera.

Todos estos datos han sido confirmados por Subdelegación de Gobierno en el Campo de Gibraltar, indicando que estos migrantes "no son inmigrantes irregulares sino ciudadanos europeos", que el gobierno está colaborando con Marruecos y que "actualmente sólo hay 2 autobuses en Algeciras. En la tarde noche de ayer, la Guardia Civil de Tráfico ha interceptado a los demás y se han dado media vuelta a su lugar de origen, de Italia y también de Francia". En la actualidad "quedan unos sesenta en la puerta del Consulado de Marruecos". Por último, han advertido que "es necesario evitar alarmismos y con responsabilidad buscar soluciones".

A media tarde los cinco autobuses que han llegado hoy han vuelto a salir, llenos, rumbo a Italia, mientras que el Consulado de Marruecos en Algeciras está buscándoles alojamiento a los que han decidido quedarse, indican desde Subdelegación.

domingo, 8 de diciembre de 2019

#hemeroteca #identidades | Francés vs. árabe: Marruecos libra la batalla definitiva por su identidad

Imagen: El Confidencial
Francés vs. árabe: Marruecos libra la batalla definitiva por su identidad.
El francés, la lengua colonial, se impone al árabe y al amazigh en la educación de ciencias y aviva el debate sobre la pérdida de identidad nacional marroquí.
Rebeca Hortigüela | El Confidencial, 2019-12-08
https://www.elconfidencial.com/mundo/2019-12-08/frances-arabe-libran-batalla-escuelas-marruecos_2353039/

Marruecos dejó de ser protectorado francés hace más de 60 años. Y sin embargo, el francés sigue siendo el idioma dominante. No solo las universidades imparten sus clases en la lengua de la antigua metrópoli, sino que es requisito obligatorio para acceder a la mayoría de los empleos, incluso no cualificados. El debate sobre si educar en francés o en las otras dos lenguas oficiales -el árabe y el amazigh de los bereberes norteafricanos- lleva tiempo cocinándose a fuego lento. Pero la polémica ha terminado de estallar con la promulgación de una ley de educación que obliga a los colegios e institutos a impartir este curso las asignaturas de ciencias, matemáticas y tecnología en francés.

Sus detractores la califican como "una ley absurda" inventada por y para beneficiar al 'lobby' francés y todavía muy presente en las instituciones. De hecho, la mayoría de los marroquíes se comunican en una variante local del árabe clásico y apenas un 35% tiene algún nivel de francés. Mientras, los pocos expertos que se posicionan a favor creen que esta nueva legislación puede reducir el galopante paro juvenil y facilitar que más jóvenes completen con éxito sus carreras universitarias, impartidas en francés y en las que nueve de cada diez alumnos abandonan antes de obtener el título en las disciplinas científicas (más del doble que en el resto de carreras).

Pese a la arabización del país y la construcción de identidad nacional tras su independencia, la realidad es todavía tozuda: el francés es el idioma de los negocios, del propio gobierno y de las élites. Para acceder al 70% de los puestos de trabajo se exige el perfecto dominio de esta lengua, vista por muchos como una "lengua colonial".

¿Encontrar profesores? ¡Imposible!
De momento, su implantación de la ley en las aulas marroquíes de primaria y secundaria está siendo difícil. No hay libros de texto de las asignaturas científicas traducidos al francés y está costando encontrar profesores de ciencias capacitados para impartir sus clases en el idioma de Victor Hugo.

"Tenemos problemas para encontrar profesores de francés y reemplazar a los que se están jubilando. ¡Cómo vamos a encontrar profesores de matemáticas o de ciencias naturales puedan dar las clases en francés! Es prácticamente imposible", expresa Mostafa Ouzir, responsable del departamento de estudios hispánicos en la Universidad Mohamed V de Rabat y coordinador de la formación de profesores de primaria.

"Antes de aprobar, de forma unilateral, una ley como esta, que afecta en primer lugar a profesores, padres y alumnos, podían haber tenido en cuenta nuestra opinión. La asociación de padres y madres de alumnos está en completo desacuerdo y rechazó esta ley en el momento de la consulta", se indigna Khadiya, madre de una alumna de secundaria y miembro del colectivo.

Entre los críticos con esta ley está también el exprimer ministro Abdelilah Benkirane, del partido islamista Justicia y Desarrollo (JDP) que además de las críticas a la "frenchificación" de la educación y la sociedad añade el duro golpe para el árabe clásico, que en Marruecos solo se encuentra en los libros del colegio, los medios de comunicación y el Corán. "El árabe es un tema de principios. Es una desgracia que el partido con una referencia islámica (el JDP) renuncie al idioma árabe en la educación y la reemplace con el lenguaje del colonialismo".

Para Ouzir, la implantación del francés en las escuelas, un idioma que costó mucho sacar precisamente de la educación durante la arabización de Marruecos tras a la recién inaugurada independencia, se produce por intereses económicos y políticos. "Por un lado, se quiere seguir alimentando la hegemonía francesa y sus privilegios. Por otro, esta ley es una forma de posponer el debate de cómo educar a nuestros chavales en las dos lenguas oficiales reconocidas en la Constitución de 2011: el árabe y el amazigh", continúa explicando el doctor y profesor a El Confidencial.

El amazigh se incorporó a la Constitución como lengua oficial en 2011, después del 20F, la primavera árabe marroquí. Pero lo cierto es que en la práctica en muy pocos colegios se imparte, a pesar de que una gran parte de la población marroquí –entre un 40% y un 60%– ha sido criada en esta lengua y un 27% de los marroquíes solo se expresan en ella. Hablamos de regiones tan extensas como el Atlas, el Rif y el sur de Marruecos.

Según la línea de los que se manifiestan en contra de la enseñanza en francés en los colegios públicos, Marruecos debería hacer un cambio total del sistema educativo y esta ley es solo una forma de distraer la atención y no reparar en que el sistema de educación marroquí, derivado del sistema francés, no se ajusta a la nueva era.

"Los medios son obsoletos, los alumnos ni siquiera disponen de ordenadores y otros aparatos tecnológicos e informáticos en las aulas, los métodos son anticuados, las cifras de absentismo escolar son alarmantes. ¿Se está trabajando en una ley de educación que pretendan arreglar todo eso? Pues claro que no. Todo lo contrario", sigue narrando Mostafa.

Según su testimonio, las consecuencias de esta decisión serán un mayor abandono escolar por parte de todos aquellos alumnos que hayan recibido una educación en amazigh o en árabe y que en las asignaturas científicas no entiendan absolutamente nada y "una falsificación importante de los resultados, ya que, según los expertos, ni la mitad de las escuelas del reino van a poner en práctica esta ley y los auditores no tendrán otro remedio que falsificar las estadísticas".

¿Por qué no en inglés?
Fouad Lakchour es ingeniero industrial. Él se posiciona a favor de esta medida. Estudió la educación primaria y secundaria en árabe, pero en cuando llegó a la Universidad tuvo que cursar su carrera en francés. "No sé si esta ley es la mejor forma de hacerlo, pero estudiar las asignaturas científicas en árabe en el colegio y en la universidad hacerlo en francés no tiene ningún sentido porque los alumnos que vienen de un entorno francófono tienen mucha más facilidades durante el periodo universitario", explica haciendo referencia a que esta ley es una buena medida para eliminar las barreras sociales.

Sin embargo, Mostafa Ouzir no está de acuerdo porque es consciente de que está ley es precisamente lo contrario: una forma de conservar la hegemonía política y económica del 'lobby' francófono. "¿Por qué no se estudia en inglés, un idioma mucho más universal?", se pregunta. "Ahora todos los jóvenes de Marruecos quieren hablar inglés. Se esfuerzan por hablar inglés. De hecho no les interesa en absoluto el francés. En Marruecos solo habla francés un minoría muy pequeña, pero esa minoría controla todo el poder económico, y los que tenemos más de 65 años que fuimos educados durante el protectorado", se indigna.

Esa fue la pregunta que se hicieron en la vecina Argelia, también excolonia francesa. Allí, las escuelas dan clases en árabe mientras las universidades lo hacen en francés. Pero en el deseo de alejarse de la influencia de la exmetrópoli, así como la preponderancia del inglés a nivel global, a principios de este año el Gobierno pidió a las 77 universidades y centros de enseñanza superior del país que empezaran a elegir el inglés sobre el francés. "El idioma francés no nos lleva a ninguna parte", declaró el ministro de Educación Superior e Investigaciones Científicas Tayeb Bouzid. Una decisión similar tomó Ruanda, excolonia francesa en África Central, con algunos problemas en su aplicación.

"Se habla mucho de que esta medida es muy positiva para evitar la barrera social en cuanto al acceso a los puestos de trabajo en Marruecos, pero todos sabemos como se accede a los puestos de trabajo en este país. Por mucho que se impartan las asignaturas de ciencias en francés, el idioma de la élite, un chaval de la medina o de un pueblo del atlas o del Rif no va a tener las mismas oportunidades para acceder a los 'buenos puestos de trabajo'. Esos, en la mayoría de las ocasiones están reservados para los que vienen de la educación privada y, normalmente, vienen de una familia francófona. Es independiente del idioma que se utilice en su educación”, sentencia Ouzir.

Pérdida de identidad nacional
Por otro lado, los expertos marroquíes muestran su preocupación por la pérdida del los idiomas oficiales en la cultura, las artes y la ciencia. "El Estado ha ejercido durante décadas políticas lingüísticas dañinas con todas las lenguas nacionales: árabe, dialecto marroquí y amazigh (bereber)", reconoció el ministro de cultura en 2017 con motivo de la Semana del idioma árabe. Ahora los intelectuales temen que todas esas "políticas lingüísticas dañinas" estén pasando factura a Marruecos y todo este contribuya a perder la identidad de un país que trabajó mucho por recuperarla después del periodo colonial.

"El marroquí está abierto a los idiomas desde siempre. No tienen que venir los políticos ni las leyes a decirnos que tenemos que aprender idiomas. Solo hay que darse un paseo por la plaza de Jamma El Fna o por la medina de Fez para apreciarlo. Sabemos que necesitamos aprender idiomas y los aprendemos", sostiene Mostafa.

Y añade: "Lo que necesitamos es un buen sistema de educación en las escuelas públicas para que las familias de bajos recursos, la mayoría de familias del país, que no pueden permitirse una educación privada para sus hijos tengan las mismas oportunidades que los demás. Y eso no se consigue dando las clases de ciencias en francés. Eso se consigue cambiando el sistema educativo desde cero. Y formando a buenos profesores en francés, en inglés y en español, un idioma que habla más gente en Marruecos que el francés, para que les den clases de idiomas desde el principio, para que enseñen las gramáticas a la perfección no solo la terminología científica".

lunes, 2 de diciembre de 2019

#hemeroteca #politica | Marruecos pone fin al contrabando con Ceuta y asfixia la ciudad

Imagen: El Confidencial / Porteadora en Melilla
Marruecos pone fin al contrabando con Ceuta y asfixia la ciudad.
Desde la ciudad, se exportaban anualmente mercancías por valor de 700 millones. Este comercio era uno de sus principales motores económicos.
Ignacio Cembrero | El Confidencial, 2019-12-02
https://www.elconfidencial.com/espana/2019-12-02/marruecos-ceuta-contrabando-asfixia-ciudad_2359167/

Después de Melilla, Ceuta. Las autoridades de Marruecos han suspendido el contrabando a través de la frontera ceutí desde hace casi dos meses y varios indicios apuntan a que esa decisión es definitiva. Hace 17 meses, Rabat ya cerró, sin consultar a España, la aduana comercial en la frontera de Melilla, cuya apertura fue pactada en el tratado hispano-marroquí de Fez de 1866.

“Son muchos los síntomas de que Marruecos ha dado por concluido el fenómeno del porteo [contrabando tolerado]”, afirma Abdelmalik Mohamed, presidente de la Asociación Residentes en Ceuta. Sus palabras resumen una opinión generalizada en la ciudad autónoma, asfixiada económicamente por Rabat, que nunca quiso abrir una aduana comercial para que pudiera exportar legalmente a Marruecos.

“Ceuta se muere”, escribía este domingo, en la portada de 'El Faro de Ceuta', Carmen Echarri, su directora. “Lo hace poco a poco”, añadía. “Se va desfigurando. Se arrastra a base de puñaladas que abren heridas que nadie tapona. La suspensión del porteo (…) ha supuesto la puntilla a una situación gravísima. Se está ante un asunto de mayor envergadura que afecta a todos y que muestra ya sus primeras consecuencias en forma de despidos (...). Es una asfixia brutal”, concluía.

El contrabando o “comercio atípico”, como lo llaman los ceutíes, movía, sin embargo, un volumen mucho mayor de mercancías que las exportaciones legales de Melilla a Marruecos (47 millones de euros en 2017). Cuando era consejero de Hacienda de Ceuta, Guillermo Martínez Arcas (PP) calculó que las exportaciones de su ciudad a Marruecos ascendían a unos 700 millones de euros anuales, el equivalente de las ventas españolas de vino y aceite a EEUU.

El director general de Aduanas marroquí, Nabyl Lakhdar, daba, el miércoles pasado, una estimación muy parecida en el diario digital 'Medias 24': entre 565 y 754 millones. En total, según Lakhdar, la Hacienda marroquí deja de percibir anualmente entre 360 y 540 millones de euros en aranceles a causa del contrabando con las dos ciudades españolas. Aunque reconocen el perjuicio causado, expertos españoles consideran esta horquilla muy exagerada.

“Hay dos opciones: seguir conviviendo con este fenómeno con todo el daño que genera a nuestra economía, como así lo hemos hecho durante años, y destruir empleo en casa, o afirmar que el contrabando es una infracción, y pararlo”, añadía Lakhdar. El 'comercio atípico' es una competencia desleal para los que fabrican en Marruecos o importan legalmente mercancías a través de los puertos de Casablanca y Tánger. Un estudio encargado a una consultora por la agencia pública para el desarrollo de la región de Tánger-Tetuán-Alhucemas (ARTTA) aportará pronto datos sobre el perjuicio que el contrabando causa a la economía marroquí.

El 'comercio atípico' era hasta ahora uno de los principales motores económicos de Ceuta, y lo sigue siendo de Melilla. Aunque solo genera unos centenares de puestos de trabajo —los 7.500 porteadores que acarrean los bultos son todos marroquíes—, el impuesto de importación (IPSI) de esas mercancías es una importante fuente de ingresos para la ciudad. Debía de proporcionar este año el 24,43% (71,6 millones) del presupuesto municipal. La recaudación se quedará por debajo, pero el Estado compensará la diferencia.

Rabat venía ya recortando desde hace meses los productos que podían entrar en Marruecos y prolongando los cierres de Tarajal II, la frontera por la que transita el contrabando con Ceuta, con motivo de las fiestas religiosas de ambos países o de las vacaciones veraniegas. También incrementó con nuevos aduaneros —medio centenar, según la prensa ceutí— sus efectivos en la frontera.

En primavera, la aduana marroquí prohibió la entrada de ropa, y el 7 de octubre hizo otro tanto con las almendras, al tiempo que anunció a la Delegación del Gobierno en Ceuta que los productos perecederos, sobre todo el atún y los lácteos, también iban a ser vetados. Manifestó, además, su intención de hacer un censo de porteadores para que solo aquellos en riesgo de pobreza pudieran seguir trabajando.

Los empresarios del polígono ceutí cercano a la frontera, en cuyas naves se almacenan las mercancías destinadas al contrabando, pidieron a la Delegación del Gobierno que solicitara a sus interlocutores marroquíes una moratoria para que pudieran dar salida a su 'stock'. Estos rechazaron la petición. Los patronos del polígono replicaron entonces cortando todo el contrabando. Estaban convencidos de que la protesta masiva de los porteadores obligaría a la aduana marroquí a abrir la mano, según fuentes conocedoras de los contactos que mantuvieron con la Delegación del Gobierno.

Unos 3.000 porteadores se han concentrado, según la estimación de la prensa ceutí, un par de veces del lado marroquí de la frontera bloqueándola por completo durante un par de horas. Eso es todo. “La tibieza de la movilización está incitando a Rabat a prolongar el cierre hasta que sea definitivo”, señala una fuente al tanto de las intenciones marroquíes. “Solo si se produjera una revuelta, la decisión de la aduana sería reversible”, vaticina.

El cierre definitivo goza de apoyos en la incipiente sociedad civil marroquí. Mohamed Benaissa, que preside desde Tetuán el Observatorio del Norte para los Derechos Humanos, lo ha pedido en más de una ocasión alegando el carácter “inhumano” del trabajo de los porteadores. En lo que va de año, han fallecido dos porteadoras del lado marroquí de la frontera y varias decenas han resultado levemente heridas.

En Castillejos (que los marroquíes llaman Fnideq), la aglomeración urbana marroquí de 78.000 habitantes pegada a Ceuta, la supresión del porteo se vive como una crisis. “Si se acaba con el contrabando, nadie saldrá ileso aquí”, comenta al teléfono un joven residente en España que ha regresado recientemente a la ciudad. “Es que no solo los porteadores, sino también los restauradores, los tenderos, los taxistas, etcétera son los que están siendo golpeados” por su suspensión, añade. “Y no solo en Castillejos sino también en Tetuán [380.000 habitantes], donde se vive en parte de ese negocio”, concluye. De Castillejos y sus alrededores salen además a diario unos 5.000 marroquíes, casi la mitad empleadas de hogar, a trabajar en Ceuta, la mayoría en negro.

Para Marruecos, acabar con el contrabando es una tarea ingente, y no solo porque la mayoría de los porteadores se irán al paro sin cobrar ningún subsidio. Para atenuar el impacto, Rabat estudia poner en marcha un plan de apoyo a las mujeres porteadoras, según Lakhdar. Gracias a este comercial ilegal, pero tolerado, cientos de aduaneros y policías redondean sus ingresos cobrando comisiones de los empresarios por hacer la vista gorda o dedicándose ellos mismo a trapichear a través de terceros, como señala un informe del Parlamento marroquí publicado el 9 de julio. Hace ya más de una década, el semanario 'Al Ayam' de Casablanca calculó que se embolsaban al año unos 90 millones de euros en 'propinas'.

Gran parte de este comercio se hace además en efectivo y en dírhams, lo que permite a Marruecos ahorrar divisas. Ceuta y Melilla son los dos únicos lugares del mundo donde se cotiza la moneda marroquí. El contrabando es, por último, uno de los cauces del blanqueo del dinero de la droga (resina de cannabis) que mueve a ambos lados del Estrecho de Gibraltar unos 10.750 millones de euros al año, según Naciones Unidas. Marruecos es el mayor exportador del mundo de ese estupefaciente.

En Melilla, el “comercio atípico por ahora no está interrumpido, aunque existe temor y un profundo malestar entre los empresarios que se dedican a él”, comenta Julio Liarte, que hasta hace 10 días era consejero de Hacienda de la ciudad. Allí, la delegación del Gobierno sí hizo, hace más de una década, una estimación de cuánto dinero movía y llegó a la conclusión de que ascendía a unos 450 millones de euros anuales, un cálculo que también coincide con el marroquí.

Para Melilla, el cierre unilateral por Rabat de la aduana comercial fue, el 1 de agosto de 2018, un enorme revés por el que el Gobierno español nunca formuló la menor queja, mientras que el ministro Josep Borrell hizo a los melillenses promesas incumplidas. Ahora se añade la amenaza de que, si la supresión del contrabando no causa demasiados problemas en Ceuta, las autoridades marroquíes harán otro tanto en la frontera melillense ahogando aún más a la ciudad autónoma.

Reconvertir a los porteadores, entre 3.000 y 5.000, que cruzan a diario la frontera de Melilla, según la estimación del Ministerio del Interior español, sería para Rabat todavía más difícil de hacer en los aledaños de Ceuta. La región de Tetuán y Tánger, que circunda Ceuta, es la que más se ha desarrollado en Marruecos durante los 20 años de reinado de Mohamed VI, por lo que las posibilidades de encontrar allí un trabajo de subsistencia son algo mayores que en Nador y Beni Enzar, las ciudades colindantes con Melilla.

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Rebeca Hortigüela | El Confidencial, 2019-07-20
https://www.elconfidencial.com/mundo/europa/2019-07-20/la-muertes-invisibles-del-comercio-en-la-frontera-de-espana-con-marruecos_2120735/