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sábado, 6 de noviembre de 2021

#hemeroteca #trans #testimonios | La mitad de mi familia es trans

La Vanguardia / Clara y María Antònia //

La mitad de mi familia es trans.

Dos cambios de género en una misma familia transformó la vida a todos sus miembros. Una historia de amor y resiliencia que salvó los prejuicios y visibilizó las nuevas formas de familia.
María José Elías Rein, Daniela Tudela Gutiérrez | La Vanguardia, 2021-11-06
https://www.lavanguardia.com/vida/20211106/7808642/mitad-familia-trans.html 

“Creía tener un padre, una madre y un hermano”. El padre y el hermano de Roger Canals, de 34 años, cambiaron de género. Ahora tiene dos madres, Clara y María Antònia, y una hermana llamada Berta. Una familia de Sabadell que lo es todo. Menos tradicional.

La historia de Clara Palau i Canals y Maria Antònia Vilanova, ambas de 63 años, comenzó hace más de cuatro décadas en la parroquia de su barrio. En ese entonces Clara se presentaba como un chico, pero no sería hasta hace cuatro años que le diría a su esposa que en realidad era una chica “que se había pasado la vida disfrazada de señor”.

Tuvieron “dos niños, pero una de ellas, Berta, ahora es una chica trans” dice Clara, que además de ser delineante industrial también es una mujer trans.

Antes de que Clara haga el tránsito, Maria Antònia sabía que a su pareja le gustaba usar prendas femeninas. Pero creía que se trataba de una fantasía, de algo pasajero. Habían pactado que Clara iría una vez por mes a Barcelona a la asociación Enfemme. Allí, encontraba un espacio de socialización donde practicaba crossdressing y tomaba sesiones de feminización. Durante años le sirvió de refugio.

¨Lo que Maria Antònia intuía es que yo era un chico con el vicio o costumbre de alguna vez vestirse de chica. Como si fueras al gimnasio. Vas, haces tus ejercicios y vuelves a la normalidad¨.

“Nunca pensé que era porque realmente se sentía una mujer”, dice Maria Antònia que ya había vivido un cambio de género dentro de su familia.

La primera en hacerlo fue la hija mayor, Berta. Quien en aquel momento tenía 25 años. Maria Antònia cuenta que su transición no le produjo un choque “muy fuerte” ya que, como madre, siempre supo que algo le sucedía a su hija. Cuando se enteraron que Berta se consideraba una mujer trans pensó que sería “algo positivo y que sería el camino'' para que su hija se sienta mejor.

En cambio, para Clara fue un punto de inflexión. “Fuimos a una psicóloga que me preguntó qué pensaba del cambio de género de Berta. No pude decir nada. De alguna manera yo nunca me sentí un hombre. Solo lo interpretaba. Ahí comprendí que era el momento de dar el paso”.

“A los trans no se nos espera, aparecemos”, agrega Clara, que con 59 años entendió que no era tarde para mostrarle al mundo como en realidad se sentía por dentro.

Sentirse con un género distinto al asignado al nacer no conoce de edades, de clases sociales ni de entornos familiares. A Clara Palau, le surgía desde lo más íntimo de su ser. Pero con lo que se podría llamar una vida resuelta (dos hijos ya mayores, un trabajo y una pareja estable) era una decisión difícil de encarar. “Tenía miedo de perder a mi pareja”, confiesa. Pero un recordatorio de libertad de su hija le avivaría la necesidad imperiosa por visibilizarse.

Para Maria Antònia fue una “época dura”. Casi de un momento a otro, debía hacer el duelo por el hombre con quien alguna vez se casó. “Mi compañero masculino se estaba volviendo una mujer”.

El matrimonio estaba en jaque. Aunque Clara quería continuar, porque la considera “una de las mejores personas de este mundo”, entendía el impacto que su decisión causaba en su pareja. “Fue complicado que Maria Antònia entienda que yo usaba un disfraz las 24 horas”.

Por ello, justo antes de que diera el paso, acordaron que Maria Antònia deje el hogar.

La Vanguardia / María Antònia, Roger, Clara y Berta //

Fue entonces que Roger les envió un mensaje de apoyo: “Quería que Maria Antònia entendiera que si se quería separar estaba bien, pero lo importante era la relación y cómo se sentía con esa persona. Que el género no importaba”. Estuvieron separadas medio año pero el afecto entre ellas reivindicó su matrimonio.

Incluso quince días después de que Maria Antònia se fuera de casa se reencontraron. Esta vez, para ayudar a Clara a renovar su armario. “Como pretty woman en medio de la tienda; probando y quitando prendas”, recuerda Clara. Su amor desde la adolescencia, su pareja de años y madre de sus hijos es ahora también su asesora de moda.

La persona que Maria Antònia amaba era la misma. “Fuera él, ella o quien sea”, dice. Además, cree que su pareja está “mucho más feliz, y eso se nota”. Por su parte, tanto ella como su hijo creen que Clara ha pasado de ser alguien reservada a una persona que comunica sus sentimientos y emociones.

Si bien resultaría casi evidente que entre Clara y Berta existía mucha complicidad, paradójicamente no era el caso. “Entre ellas dos saltaban chispas”, recuerda Maria Antònia. La hija mayor podía entender cómo se sentía Clara. Lo había vivido en carne propia. Pero como hija sintió la pérdida de una figura masculina, de su padre. De su referente.

“No diferenciaría tanto entre padre y madre. No has perdido nada. La persona es la misma solo que ha cambiado, como podría alguien cambiar de trabajo”, dice Roger. Para él la transición de Clara no ha sido más que positiva.

El hijo menor explica que en su adolescencia fue bastante rebelde y que recién a partir del cambio de género de Clara pudo ¨reconducir¨ para bien la vida que llevaba.

“Hemos ganado con el cambio”, asegura Maria Antònia. No solo en la esfera familiar, también ha significado una ganancia para el colectivo LGTBI. La relación de ambas se ha consolidado y ahora se encargan de ayudar a otras familias que pasan por su misma situación.

Junto a Clara crearon el grupo de TransFamílies en Sabadell. Un espacio donde comparten sus experiencias, despejan inquietudes y dan formación y acompañamiento al entorno de personas trans. Ahora este dúo, ejemplo de resiliencia, de manera altruista es fuente de inspiración y se ha convertido en un referente para todo el colectivo.

Lo que para muchas familias ha significado un punto de ruptura, para los Palau-Vilanova no ha resultado más que fortalecedor. “Ahora somos mucho más felices”.

Arrastradas hacia la prostitución
“La salida laboral más común en las mujeres trans, como yo, es la prostitución y no porque lo elijamos, sino porque no hay más alternativa”, revela Judith Juanhuix, de 50 años, que es doctora en física y realizó su cambio de género en 2017. “Soy la punta del iceberg”, dice ella, quien creyó que podría haber perdido su trabajo, la tenencia de sus hijos y “que se tendría que dedicar a la prostitución”.

Clara Palau también admite que de haber hecho su transición antes “a lo mejor sería una prostituta, porque en 1965 no existía más opción”. Sobre todo en el franquismo, los trabajos sexuales eran la única actividad en la cual las personas trans podían encontrar los medios económicos para sobrevivir, explica José Ignacio Pichardo, doctor en antropología social. Pero la connotación entre prostitución y transexualidad perdura hasta hoy.

Mujer, trans y prostituta. Triplemente vulneradas por el machismo, la transfobia y la “putofobia”, el rechazo a las prostitutas.

Tanto Clara como Judith lograron escapar de la prostitución. Ellas son referentes y representan una minoría que ha logrado ejercer su profesión a pesar de los estigmas.

domingo, 10 de marzo de 2019

#hemeroteca #travestis #activismo | Travestis se unen a la contramanifestación del 8M por un “día de la mujer diferente”

Imagen: Homo Velamine / 'En femenino sí y en masculino también'
Travestis se unen a la contramanifestación del 8M por un “día de la mujer diferente”.
Homo Velamine, 2019-03-10
https://www.homovelamine.com/travestis-se-unen-a-la-contramanifestacion-del-8m-por-un-dia-de-la-mujer-diferente/

Un grupo de travestis y cross-dressers ha participado hoy en la contramanifestación que Women of World ha convocado ante el “feminismo hater y rancio”. Atraídas por el espíritu transversal de la convocatoria, “En femenino sí y en masculino también”, las pluralidades de género se han sumado entusiastamente al acto coreando “8-M, nadie te teme”, “Es una invención, la discriminación” o “En el hogar, yo estoy fenomenal”.

“Tengo que confesar que en un principio me sorprendió” declara Pitiusa Pérez, una de las travestis entrevistadas, ”pero una vez que nos pusimos a leer con atención las principales consignas que dan forma al espíritu de esta marcha nos sentimos plenamente representadas en la forma en la que entienden en que ambos géneros conviven dentro todas de todas nosotras, y es un acto muy valiente que lo reconozcan abiertamente”.

Portando orgullosamente y en alto sus pancartas en las que leemos “Reconociendo nuestras diferencias”, “Siendo orgullosamente mujer” o “Encontrándonos como aliados”, el grupo ha sentido el mensaje como suyo. “Esto deja bien claro que Women of the World entiende lo esencial, que es que todas reconozcamos nuestro lado femenino o masculino sin tapujos y lo expresemos con valentía en un entorno de conciliación y aceptación”, ha declarado con entusiasmo Luisa Llánez en representación del grupo. Poco después han compartido un abrazo colectivo de apoyo con un gran grupo de manifestantes, entre los que se encontraban toreros, cazadores, miembros del Opus y curas castrenses que se acercaban a saludar. “Al final, todos somos persianas”, han declarado.

Finalmente, el aparato opresor del estado ha identificado a las cross-dressers y les ha expulsado de la manifestación, inhibiéndoles de su derecho a expresarse, a diferencia de la manifestación del 8M, en la que la policía no retuvo a nadie. Ello prueba el contubernio entre feminismo mainstream y el aparato estatal. ¡STOP REPRESIÓN!

lunes, 29 de octubre de 2018

#books #crossdressing | Soldier Studies : Cross-Dressing in der Wehrmacht

Soldier Studies : Cross-Dressing in der Wehrmacht / ed. Martin Dammann ; text(s) by Martin Dammann, Harald Welzer.
Berlin : Hatje Cantz, 2018 [10-29].
128 p. : il.
ISBN 9783775744836

/ DE / EN / ENS
/ Cross-dressing / Drag queen / Ejércitos / Fotografía / Historia – Siglo XX / Nazismo / Segunda Guerra Mundial / Transformismo / Travestismo

The artist and collector Martin Dammann has studied war photography, the impact of images, and how history is written. During his research, he came across many amateur photographs of soldiers in the German army who dressed as women—scenes that directly contradicted Nazi ideology. Dammann’s discoveries are now being presented for discussion in his critical book, which features pictures that provide surprising insights into the longings and everyday lives of German soldiers in World War II: from playful scenes of young recruits clowning around, to improvised disguises among close friends at the front, to carefully prepared performances in Allied POW camps. Essays by Martin Dammann and the renowned sociologist and author Harald Welzer examine the multiple facets of the pictures.

sábado, 20 de octubre de 2018

#hemeroteca #travestismo | Un documental saca del armario el travestismo

Imagen: El Periódico / Fotograma de 'EnFemme'
Un documental saca del armario el travestismo.
'EnFemme', de Alba Barbé, visibiliza a las personas 'cross-dressers', que quieren vestirse de mujer. "Hay hombres heterosexuales que se travisten y no se sienten enmarcados en la idea del colectivo LGTBI", explica la directora y antropóloga.
Imma Fernández | El Periódico, 2018-10-20
https://www.elperiodico.com/es/barcelona/20181020/documental-enfemme-cross-dressing-trasvestismo-7099184

“La cuestión del género se está reventando, se han roto los barrotes de la prisión de los roles y las identidades, y cada vez fluyen más y se trascienden las clasificaciones predeterminadas por la sociedad”. Las palabras de Judith Juanhuix, miembro de TransForma la salut y de la Associació Trans*Generem!, abrieron, el pasado miércoles, la presentación del documental ‘EnFemme’, dirigido por Alba Barbé i Serra, y basado en su tesis doctoral en antropología, que el programa ‘Sense ficció’ de TV-3 emitirá, en una versión reducida, el próximo 23 de octubre. El club Enfemme de Barcelona, “pionero en una manera de entender el género”, es un espacio de apoyo a personas ‘cross-dressers’, “que practican el travestismo”, define la antropóloga. Allí pueden expresar sin miedo su feminidad, una identidad que muchos mantienen secreta en sus entornos cercanos y familias, y otros acaban confesando asumiendo el riesgo de perderlas.

El filme abre las puertas de ese refugio de ‘cross-dressers’, donde personas a quienes les gusta vestirse de mujeres comparten angustias, deseos y, sobre todo, quiénes son. “Quería sacar a la luz nuevas visiones de la frontera del género. El ‘cross-dressing’ ya no encaja con la imagen heredada que tenemos de los travestidos, unida al mundo gay de los artistas o a la marginalidad de la prostitución latina”, explica la antropóloga. “No hay memoria colectiva sobre el hombre heterosexual ‘cross-dresser’. Es una expresión de la identidad provisional, temporal, que suele ser una práctica muy reservada, solitaria y oculta”.

Retrato de la diversidad humana
Barbé visibiliza esas vivencias en un estupendo y necesario retrato de la diversidad humana en el que aparecen “las fortalezas y la vulnerabilidad” de esas personas; los rechazos y los miedos a las rupturas familiares y a las patadas laborales si revelan su yo más honesto. “Cuando decides confesarlo, te juegas irte a la puta calle. Te planteas: ¿vale tanto lo que llevo dentro? Pues sí”, aporta un testimonio en el documental.

Sostiene Barbé que se están produciendo “unas microrrevoluciones contra el sistema binario de género (hombre-mujer) para crear unas nuevas estructuras sociales que nos permitan tener condiciones de vida para todos”. Cuando en los bancos atiendan personas ‘trans’ y ‘cross-dressers', se habrá avanzado mucho. “No hay ningún centro de secundaria en el que no haya alumnos que estén pasando una fase ‘trans”, informa Mireia Mata, directora general de Igualtat de la Generalitat. El documental servirá, agrega, para que "personas que se creían bichos raros sepan que hay otras personas como ellas, y para que la ciudadanía entienda que todos somos libres de ser quién queremos ser”.

Algunas personas que practican el travestismo prosiguen en línea recta su viaje identitario hacia una transformación física definitiva, el paso 'trans'. Pero otra parte no se sienten enmarcados en una idea de comunidad LGBTI, aunque esta puede recoger su clamor. “Se sienten cómodos en la fluidez, coexistiendo en la ambigüedad. Permanecen como hombres y se visten de mujeres”, aporta Barbé. Hay quien solo busca meterse en la piel femenina puntualmente. Cuelga los pantalones y se sube a unos tacones. Después, vuelve al traje masculino. Es el caso de Miguel. “Yo me siento un hombre y disfruto más de hombre, pero me gusta vestirme de mujer; amo lo femenino. Y hay mogollón de chicos como yo”.

Pero encerrarse en el armario no es fácil. “Es muy cansado estar siempre sufriendo por si los hijos, la mujer o la suegra entran en casa y te encuentran convertido en Ava Gardner. Al final lo conté”, indica otro testimonio. Luego, en la mayoría de los casos, llegan los reproches –“te has cargado la familia”- y las rupturas.

Tras la cámara de Barbé, asoman los conflictos de pareja cuando, tras lustros de convivencia, de repente el marido es “la tieta”. “¡No soportoba verlo con braguitas de puntilla! Con lo cómodos que son los calzoncillos; ahora me los pongo yo”, revela Carme, la mujer de un ‘cross-dresser’, ejemplo de quien, tras romper su silencio, ha conseguido tras un complejo proceso de entendimiento y construcción mutuos, seguir con su pareja e hijas. “Pero el 80% de los matrimonios petan”, informa Juanhuix.

Fue el caso de Sandra Fernández, una de las protagonistas ‘trans’ del filme. “Cuando le dije a mi mujer que yo seguía siendo la misma persona, me contestó: ‘Sí, cariño, pero ahora veo una mujer’. Y se largó”. Para Fernández, el ‘cross-dressing’ fue solo una etapa en su largo recorrido hacia la identidad. “Durante 40 años no fui feliz”. Ilustra, con recuerdos, su batalla interna. “Cuando iba a las tiendas a comprar ropa para mi mujer, quería probármela y sufría por no poder hacerlo”. También rememora las noches que huía a un apartado polígono para cumplir sus deseos. “Necesitaba oír el ruido de los tacones sobre el suelo”.

Mientras otras personas “van y vienen con las faldas y los pantalones”, Fernández tenía claro que debía “romper con algo que no era” y acercarse “lo más posible” a ser mujer. Le agobiaba no saber nunca lo que era. “Por fin me he encontrado. Sé quién soy”. E insiste, matizando: “Sé quién soy, aunque no sé qué soy”. Es Sandra.

#hemeroteca #travestismo | "No soportaba que mi marido fuera 'la tieta'"

Imagen: El Periódico / Francesc y Carme
"No soportaba que mi marido fuera 'la tieta'".
Francesc reveló hace 10 años a su mujer que era 'cross-dresser', le gustaba vestirse de mujer. Los dos cónyuges explican cómo han "procesado" la situación para seguir juntos.
Imma Fernández | El Periódico, 2018-10-20
https://www.elperiodico.com/es/barcelona/20181020/no-soportaba-que-mi-marido-fuera-la-tieta-7100328

"Salí del armario hace 10 años. Estaba convencido de que mi mujer, con quien llevaba 25 años, me entendería; es una persona abierta", confiesa Francesc, que da la cara junto a su familia en el documental ‘EnFemme’. Carme, su esposa, revive el día de la gran revelación: "Me dijo: ‘Tengo que decirte algo’ y pensé, como le había sucedido a otros conocidos, que se quería separar". No era el caso. Le dijo que era ‘cross-dresser’ y ella le replicó: "¿Y eso qué es?". Francesc lo explica: es un señor, un hombre, que en un momento determinado se viste de mujer. Suele ser heterosexual y puede estar casado y tener hijos. "No tiene nada que ver con la sexualidad".

Francesc rechaza las etiquetas. Le gustaría que se rompieran todas las barreras, las normas no escritas y que desapareciera esa dualidad hombre-mujer, "un montaje social" del patriarcado. "Yo me considero una persona, un ser humano. Y me visto como me apetece. ¿Por qué no me puedo poner un jersey rosa?". Las etiquetas, dice, crean diferencias. "Yo no tengo, me siento yo".

El adolescente que se pintaba las uñas
Durante décadas, desde el adolescente que furtivamente se pintaba las uñas y los labios, escondió su pulsión por la apariencia femenina. "Te sientes raro y lo ocultas porque la sociedad ‘prohíbe’ que un señor vaya con faldas". Se ponía a hurtadillas la ropa de su mujer, hasta que, con el medio siglo a cuestas, decidió contárselo.

“Lo primero que pensé fue en artistas como Pavlovsky”, recuerda ella. Nunca sospechó nada porque no era de los maridos que desaparecen de noche. “Le pregunté si llevaba una doble vida y si era gay o se iba a convertir en una mujer”. Pensó en Bibi Andersen, la referencia transexual de nuestra memoria colectiva. Pero la cuestión era más enrevesada. "Cuando me dijo que a él le gustaban las mujeres y me quería, pero que le apetecía vestirse con faldas, ya no entendí nada. ¿Había perdido la chaveta? Me descolocó y rompí a llorar”.

Su hija les pilló ‘in fraganti’ en aquella confesión. "Creí –cuenta la joven en el documental- que algo muy grave pasaba con mi padre, que quizá era pederasta, por eso al decirme que le gustaba vestirse de mujer, solté aliviada: ‘Bueno ¿y qué? No pasa nada". La madre celebra que las hijas sean de "otra generación". Ellas le pedían que no lo echara de casa, que se deprimiría, o algo peor. Había que ayudarle.

El armario y la maleta
Para Carme no fue fácil. Abrieron la caja de los truenos, la maleta en la que Francesc guardaba su ropa femenina. "No soportaba ver a mi marido como la ‘tieta’, que se pintara las uñas, que se pusiera una camiseta de tirantes… Me repulsaba que vistiera ropa interior ajustada, con puntillas… Todo era muy raro. No sabía con quién hablar y me derrumbé”.

Sopesó separarse, pero no consideró que la huida fuera la solución. La culpa la perseguiría. Se le cruzaron los peores pensamientos. "Que todo sería más fácil si él se moría". Lo escribió en un diario que ha tenido la valentía de hacer público en el documental. Allí, bolígrafo en mano, liberó todos sus demonios. "El armario se hizo muy grande. Sufrí una crisis de asma, cambios fisiológicos, estuve fatal". Luego empezó a abrir puertas. A meditar, investigar... A encontrarse a sí misma y a otros que pasaban por su mismo proceso. Conocieron el club EnFemme y soltaron lastre. "Después de cinco años guardando el secreto en familia, iniciamos la socialización. Fui con Francesc y empecé a respirar". Él también. "Ahora sale con faldas sin problemas", cuenta Carme, que afirma que el tema del ‘cross-dressing’ ya está “procesado” en la pareja. Ya no es motivo de conflicto. Ella es ahora, pongamos humor, su estilista. "Es que él no acertaba, iba muy clásico, de ahí lo de ‘tieta'". Le aconsejó que "realzara su gracia" y se pusiera cosas que le sentaran bien. Y que no llamara tanto la atención en según qué entornos. "A los mayores les cuesta más entenderlo".

Vivir libremente
Francesc sabe que le miran. "Al principio te sientes un bicho raro. Cuando cruzas la mirada sientes un miedo a qué pensarán. Hasta que llegas a un punto de orgullo personal. Yo soy yo". Asegura que él nunca “pasará”. Nunca será ‘trans’. “Mi cuerpo es como es. No tomaré medicamentos para pasar más desapercibido”.

Carme, maestra, habla también como docente: "Hay que acabar con todos los tabús y etiquetas, y educar a los niños y a las niñas en ser personas. Debemos formar al profesorado para que enseñen que todos pueden vivir libremente y expresarse como quieran".

martes, 17 de abril de 2018

#hemeroteca #mujeres #historia | Mujeres que se travistieron para luchar en la Guerra Civil inglesa

Imagen: La Vanguardia / Batalla de Naseby, crucial en la Guerra Civil inglesa
Mujeres que se travistieron para luchar en la Guerra Civil inglesa.
Algunas habían decidido pelear por la causa, fuera la parlamentaria o la del rey Carlos I, pero otras simplemente querían seguir al lado de sus maridos.
David Ruiz Marull | La Vanguardia, 2018-04-17
http://www.lavanguardia.com/cultura/20180417/442645954954/mujeres-travistieron-hombres-soldados-guerra-civil-inglesa.html

Mujeres que vestían como hombres para luchar en la Guerra Civil inglesa (1642-1651). Y no una, ni dos. Muchas y repartidas en ambos bandos, entre las tropas del rey Carlos I y las del Parlamento. Algunas parecen estar motivadas por el deseo de luchar por la causa junto con al resto de soldados, mientras que otras no querían separarse de sus maridos y vestían ropa de hombre para viajar de incógnito.

Así lo revela un estudio del profesor del profesor de historia moderna Mark Stoyle, de la Universidad de Southampton, publicado en la revista The Journal of the Historical Association. “Los historiadores a menudo afirman que era común que las mujeres se travistieran durante la guerra, pero de hecho sabemos muy poco sobre este tema. Ahora he desenterrado algunas pruebas contundentes que nos permiten explorar la práctica y lo que la gente pensaba sobre ella en ese momento“, señala el investigador.

Durante su análisis, Stoyle analizó cientos de manuscritos originales y trabajos impresos pero solo pudo revelar un puñado de casos fascinantes. Las tropas masculinas de Carlos I, por ejemplo, estuvieron acompañadas por un grupo de seguidoras femeninas formadas por esposas, parejas no casadas (ásperamente llamadas “putas”) y prostitutas, algunas de las cuales se disfrazaron de hombres para ser atractivas sexualmente.

“El caso más antiguo se menciona en una carta anónima escrita en el campamento de Carlos I en julio de 1642. Más tarde fue publicada en un folleto de noticias de los realistas. El texto describe a una mujer llamada Nan Ball que fue ‘atrapada vistiendo ropa de hombre, mientras esperaba a su amado teniente’ mientras el ejército del rey estaba cerca de York. Se lanzó una investigación de alto nivel, el teniente fue apartado del mando y se sugirió que la mujer fuera ‘avergonzada’ a través de latigazos o la picota (columna donde se exponía a los presos)”, explica el estudio.

Finalmente, Nan Ball no fue castigada físicamente y simplemente fue expulsada del campamento después de que una carta del joven hijo del rey, el futuro Carlos II, suplicara su indulto. Mark Stoyle señala que, en ese momento, la conducta del ejército realista “se regía por ’ordenanzas de guerra’ formales que establecían que las ‘mujeres sospechosas y comunes’ debían ser rechazadas y cualquier oficial de su compañía debía ser relevado de su puesto”.

Un año después, en 1643, se redactó un borrador de proclamación que establecía las normas de comportamiento requeridas para el ejército de Carlos I. Incluía un memorándum escrito a mano por el propio rey en el margen que decía “no dejes que ninguna mujer pretenda falsificar su sexualidad vistiendo ropas de hombres bajo amenaza del más severo castigo”.

La investigación señala que este aviso “sugiere que el rey creía que el travestismo femenino estaba bastante extendido en su ejército y mostraba su voluntad de adoptar una postura mucho más firme, particularmente en relación con las prostitutas. Curiosamente, cuando la proclamación finalmente se publicó no contenía ninguna referencia al travestismo“.

Otro ejemplo presentado en el estudio revela un encuentro entre el líder parlamentario Oliver Cromwell y la amante del monárquico capturado Lord Henry Percy, quien vestía ropas de hombre para ocultar su identidad. Cromwell pareció divertirse con este hecho, haciendo que la mujer cantara para poner a prueba sus sospechas de que el aspirante a hombre era una ‘damisela’.

“A pesar de la actitud de Cromwell, muchos miembros del bando parlamentario probablemente habrían considerado el descubrimiento como una prueba de la conducta inmoral y no militar de los realistas”, explica el profesor de la Universidad de Southampton.

El relato más detallado de travestismo femenino durante la Guerra Civil se encontró, sin embargo, en un panfleto de 1645 que detalla el caso de un joven soldado de infantería que pasó un año en la guarnición parlamentaria de Gloucester. Finalmente se descubrió que era una mujer cuando visitó a un sastre y le pidió que le hiciera una enagua (prenda de ropa interior femenina) y un chaleco para una supuesta hermana.

El sastre sospechó de que el joven soldado no era un hombre e informó a las autoridades militares, que descubrieron que esta “mujer-soldado” se había disfrazado originalmente para escapar de los realistas y que acabó sumándose a la lucha del bando parlamentario.

viernes, 20 de octubre de 2017

#libros #crossdressing | Cross-dressing : más allá de las clasificaciones

Cross-dressing : más allá de las clasificaciones / Alba Barbé i Sierra ; prólogo de Verena Stolcke.
Barcelona : Bellaterra, 2017 [10-20].
530 p.
ISBN 9788472908352 / 25 €
/ ES / ENS
/ Barcelona / Catalunya / Cross-dressing / EnFemme / Identidades / Sociología / Trans / Transformismo / Transexualidad / Transgénero / Travestismo


Este libro es una aproximación a la práctica cross-dresser a través de una etnografía realizada en el club EnFemme de Barcelona. Hoy día, el club se define como un grupo de apoyo para «personas transgéneros: cross-dressers, transvestidos y transsexuales». 

El cross-dressing se caracteriza por una contemplación y expresión del género no persistente en el tiempo y en el espacio. Se refiere a la presentación y representación social del propio cuerpo, y por lo tanto del género, dependiendo de las esferas sociales en que este se expresa; en particular, entre personas asignadas y leídas como hombres, y muchas de estas que se identifican como he­terosexuales. Revela la experiencia dinámica de las iden­tidades y la flexibilidad clasificatoria, así como las ambivalencias y la compleja situación que puede vivir o percibir la persona en relación a la identidad de género o a la expresión del género en las sociedades occidentales modernas. 

En esta investigación se ha querido comprender la forma que adopta el Secreto del cross-dressing, los impactos que generan el contacto y el vínculo con una comunidad, así como los procesos de diferenciación del cross-dressing en relación a otras personas y otros colectivos: transformistas, travestis, transexuales, etc. Al final del recorrido fue posible plantear la cuestión que orientó la investigación: qué se entiende por violencias tránsfobas y en particular, su producción e impacto en y a través del cross-dressing. 

Es un legado de los estudios que han problematizado las organizaciones categóricas basadas en sistemas binarios polarizados y han propuesto la necesaria desnaturalización de las identidades [de género] como alternativa histórica, en términos simbólicos, materiales y políticos.

viernes, 24 de marzo de 2017

#llibres #trans #fotografia | Construccions identitàries = Construcciones indentitarias : work in progress

Construccions identitàries = Construcciones indentitarias : work in progress / Mar C. Llop.

Barcelona : Bellaterra ; Pol·len Edicions, 2017 [03-24].
248 p. : il.
Ed. bilingüe catalán – español.

/ CAT / ES / Libros / Cross-dressing / Cuerpos / Fotografía / Testimonios / Trans / Transgénero / Transexualidad / Travestismo
📘 Ed. impresa: ISBN 9788472907973 / 35,00 €
Cita APA-7: Llop, Mar C. (2017). Construccions identitàries = Construcciones indentitarias : work in progress. Bellaterra & Pol·len Edicions.

[.cat] ‘Construccions identitàries. Work in progress’ recull l’experiència de molta gent que, com la mateixa autora, la fotògrafa Mar C. Llop, decideix emprendre el camí cap a la vivència trans*. El projecte captura els processos corporals que experimenta la gent transgènere, mostra persones i famílies implicades, i també el secret que moltes vegades acompanya el cross-dressing o transvestisme. Un projecte que, des de dins de la comunitat trans*, amb respecte i creativitat, recull instantànies de cossos, però també textos sobre els pensaments i els sentiments de més d’una setantena de persones. El llibre s’articula al voltant de quatre capítols: «Conceptes», «Persones», «Vincles» i «EnTrànsit». Camins per a tots els gustos, cap recepta única per a ningú, però, això sí, molts referents positius.

[.es] ‘Construccions identitàries. Work in progress’ recoge la experiencia de mucha gente que, como la propia autora, la fotógrafa Mar C. Llop, decide emprender el camino hacia la vivencia trans*. El proyecto captura los procesos corporales que experimentan las personas transgénero, muestra personas y familias implicadas, así como el secreto que muchas veces acompaña al cross-dressing o travestismo. Un proyecto que, desde dentro de la comunidad trans*, con respeto y creatividad, recoge instantáneas de cuerpos, y también escritos sobre el pensamiento y los sentimientos de más de setenta personas. El libro se articula en torno a cuatro capítulos: «Conceptos», «Personas», «Vínculos» y «EnTránsito». Caminos para todos los gustos, ninguna receta única para nadie, pero, eso sí, muchos referentes positivos.