Mostrando entradas con la etiqueta Segunda Guerra Mundial. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Segunda Guerra Mundial. Mostrar todas las entradas

martes, 20 de agosto de 2019

#hemeroteca #historia #musica #prostitucion | La economía sexual del Caribe

Imagen. El País / The Andrews Sisters
La economía sexual del Caribe.
Cuando EE UU montó bases militares en las Antillas británicas, algunos creyeron que aquel acuerdo permitía el saqueo de la música local, incluyendo el calipso.
Diego A. Manrique | El País, 2019-08-20
https://elpais.com/cultura/2019/08/20/actualidad/1566325846_218842.html

Fue un trueque de lo más insólito. En septiembre de 1940, el Reino Unido, arrinconado por la máquina bélica nazi, necesitaba barcos para proteger sus líneas de aprovisionamiento. El presidente de Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt, propuso intercambiar 50 destructores por el derecho a instalar bases navales y aéreas en lo que los ingleses llamaban las Indias Occidentales.

Según el Almirantazgo, un mal negocio: muchos barcos eran antiguos y no estaban capacitados para navegar por un Atlántico embravecido. Por el contrario, EE UU logró conjurar una amenaza real: en el Caribe había territorios pertenecientes a Holanda y Francia, países devorados por el Tercer Reich. A la sombra de la presencia militar estadounidense, las autoridades coloniales, desde Surinam a Guadalupe, evitaron prestar facilidades a los alemanes.

En Trinidad, la “invasión yanqui” causó conmoción. Primero, ocuparon Chaguaramas, una de las mejores playas. Segundo, expropiaron a los habitantes de la zona. Tercero, eran muchos (unos 20.000) y tenían de todo lo que los nativos —sometidos a racionamiento— podían desear. Como cuenta V. S. Naipaul en una de sus novelas, los niños pronto se aprendieron trucos para que los uniformados les regalaran chocolatinas y chicles. Más seriamente, los soldados alteraron la economía sexual de la isla.

Para decirlo finamente, los soldados tenían dinero y sentían soledad. Un cantante de calipso hizo lo que imponía su oficio: comentar con humor un motivo de tensión social. Rupert Grant, alías ‘Lord Invader’, triunfó con ‘Rum and Coca-Cola’, afinada metáfora de la atracción entre las indígenas y los visitantes. Y hubiera sido otro calipso más, a la espera del ‘boom’ de 1956-7 de no aparecer en la isla el humorista Morey Amsterdam, de gira por las bases antillanas de EE UU.

Morey sabía reconocer un éxito potencial: se aprendió ‘Rum and Coca-Cola’ y, de vuelta en Nueva York, pactó con la cantante Jeri Sullavan y su arreglista, Paul Baron; los tres juntos firmaron y registraron la canción. Las excusas para su latrocinio, como luego explicarían a un juez, consistían en que (1) el calipso era un género folclórico, es decir, sin autores reconocidos y, más aún, (2) originalmente se trataba de una canción inmoral, por lo tanto indigna de ‘copyright’. Efectivamente, Morey había cambiado versos comprometidos, (“los yanquis las tratan bien/ y las pagan mejor”), aunque el estribillo, que se conservó, explicita que allí se hablaba de prostitución: “madre e hija trabajando por el dólar yanqui”. Que conste que no todo fueron risitas: otro calipso posterior, ‘Brown Skin Girl’, retrataba el drama de las isleñas embarazadas, abandonadas por sus novios yanquis.

Las Andrews Sisters, el máximo grupo vocal femenino del momento, grabaron ‘Rum and Coca-Cola’ sin fijarse en lo que allí se contaba. Según ellas, solo se enteraron cuando muchas emisoras vetaron su radiación: por la temática y, caramba, por promocionar gratuitamente un refresco burbujeante. Nada como una prohibición para excitar el deseo del personal: ‘Rum and Coca-Cola’ se convertiría el mayor éxito de 1945. La guerra ya había sido ganada y no importaba que se revelara que algunos reclutas se lo pasaron de fábula, “toda la noche haciendo/ el amor tropical”.

¿Otro expolio colonial más? Los calipsonianos eran músicos viajados, acostumbrados a actuar en EE UU, y no lo dejaron pasar. Lord Invader y su editor demandaron a Amsterdam y sus compinches. Y en 1947, ganaron el juicio. Solo que los trinitarios, fieles al “más vale pájaro en mano”, prefirieron vender sus derechos a los plagiarios. Gran error: ‘Rum and Coca-Cola’ se convertiría en una máquina de hacer dinero; es el más internacional de los calipsos, cantado incluso por Julio Iglesias.

Resulta que había un tercero en discordia: Lionel Belasco, músico de formación clásica, tal vez nacido en Venezuela, había registrado a su nombre, en los años treinta, la música de ‘Rum and Coca-Cola’. Belasco reconocía que partía de una canción tradicional martiniquesa, ‘L'année passée’, pero pudo establecer su aportación: su arreglo había sido base de diferentes calipsos. Belasco también ganó su caso y consiguió un porcentaje.

Así que podemos interpretar ‘Rum and Coca-Cola’ como otro caso de rapiña colonial, o ver allí el crisol antillano en acción: semilla martiniquesa, compositor venezolano, letrista trinitario y los estadounidenses, ‘comme d’habitude’, comercializando el hallazgo.

Locura pre ‘rock‘n’roll’
Las contagiosas melodías del calipso se difundieron por el mundo desde los años treinta. Pero lograron un extraordinario pico de popularidad en 1956 y 1957. Su principal protagonista, Harry Belafonte, llegó a vender más elepés que su compañero en RCA Records, Elvis Presley. Se apuntaron desde la poeta Maya Angelou al actor Robert Mitchum, pasando por Nat King Cole o el jazzman Sonny Rollins. Hubo moda calipso, locales consagrados al calipso, películas rebosantes de calipsos. Sin embargo, aquella “calypso craze” terminó bruscamente. Según algunos sesudos expertos, aquello descarriló cuando los adolescentes se negaron a bailar calipso: preferían el trepidante rock‘n’roll.

lunes, 7 de enero de 2019

#hemeroteca #travestismo | Los travestis del III Reich

Imagen: El Diario / Espectáculo de cabaret de soldados nazis
Los travestis del III Reich.
El artista alemán Martin Dammann abre a eldiario_es su archivo en Berlín, donde acumula unas 300 fotografías de soldados del ejército de Hitler travistiéndose al servicio de la moral de los soldados del nacionalsocialismo en plena Segunda Guerra Mundial.
Aldo Mas | El Diario, 2019-01-07
https://www.eldiario.es/cultura/travestis-Hitler_0_848316113.html

El sargento Lance y el caporal Otto se quitaron el uniforme aquel día de junio de 1940 en el frente. Se vistieron ligeros de ropa. En Neuville, población francesa en la que se encontraba su unidad, debieron encontrar las faldas, el sujetador y resto de atuendos que emplearon para disfrazarse de mujeres africanas. En una explanada del pueblo, los dos militares del III Reich se travistieron e hicieron un espectáculo de danza del vientre para sus compañeros de filas. La escena protagonizada por estos dos hombres de la unidad de comunicaciones fue fotografiada. Quedó inmortalizada como "danza del vientre" en un álbum privado.

Travestis en el III Reich. Esa fue la sorpresa con la que se topó el artista alemán Martin Dammann como empleado del Archivo de Conflictos Modernos de Londres. Dammann trabaja para esa institución desde hace dos décadas. "Trabajo en paralelo para ese archivo, que cuenta con la mayor colección de fotografías privadas de guerra que existe", explica Dammann a eldiario_es. Su labor consiste en viajar por el mundo, mayormente por Europa y Estados Unidos, para hacer acopio de fotografías antiguas. En sus búsquedas de imágenes privadas de los grandes conflictos que desolaron el viejo continente, Dammann ha encontrado cientos de imágenes de travestismo en las filas de los soldados del III Reich.

Un centenar de esas imágenes han sido recientemente publicadas en el libro 'Soldier Studies: Cross-dressing in der Wehrmacht' (Ed. Hatje Cantz, 2018) o "Estudios de soldados: transformismo en el ejército alemán". En su casa, Dammann cuenta con algo más de trescientas de estas imágenes. "Estas fotos estaban distribuidas en muchos álbumes. En los álbumes familiares alemanes resulta recurrente encontrar este tipo de fotos. No es que haya muchas, pero cada 20 ó 30 álbumes privados de fotografías aparecen una o dos fotos de este tipo", dice Dammann.

El III Reich persiguió la homosexualidad. Se estima que entre 5.000 y 15.000 homosexuales fueron sentenciados y encarcelados en campos de concentración por el nazismo. Sin embargo, en el frente, eran más difusas las líneas que definían lo que se entendía en la Alemania nazi como un comportamiento impropio respecto a la moral del implacable régimen totalitario que fue el III Reich.

"El III Reich fue muy homófobo. Pero en el ámbito militar no fue tan así. Entre los militares, por supuesto, había una gran influencia de la ideología del III Reich, pero la lógica militar no era explícitamente homófoba, porque era más importante para los militares contar con un número importante de soldados en buena forma y con la moral alta. Y ahí juegan estas representaciones femeninas un papel", plantea Dammann.

Tal vez por eso eran recurrentes los eventos en los que los soldados de Adolf Hitler se vestían de mujer, ya fuera en el frente o en las celebraciones de las compañías militares. De hecho, a Dammann siempre le ha sido más fácil encontrar este tipo de fotos con soldados alemanes que con militares de otros países. "Si los álbumes privados que miro son de estadounidenses, hay que mirar algunos más para dar con este tipo de fotos. Más frecuentemente se encuentran estas imágenes en los álbumes de los alemanes", sostiene este pintor y trabajador del Archivo de Conflictos Modernos de Londres de 53 años.

Dammann habla en el salón de su gran apartamento berlinés, situado a proximidad del Monumento de Guerra Soviético de Treptower Park, en el que un enorme soldado de la Unión Soviética posa sobre una esvástica destrozada. No lejos de esa esvástica rota ha surgido gracias al archivo de Dammann una imagen del ejército del III Reich que nadie se esperaba.

El primer sorprendido fue el propio Dammann. "Hubo varias sorpresas en este proyecto. La primera fue encontrar este tipo de imágenes, pero luego llegó otra, y fue darme cuenta de que no había un par de casos aislados, sino que los casos eran recurrentes, que era una práctica normal que los soldados se disfrazasen de mujer", planeta Dammann.

Por otro lado figura el sorprendente descubrimiento de que, entre soldados, había lugar para saltarse la cultura de la masculinidad imperante en el III Reich. "También me di cuenta de lo significante del hecho en sí, pues estaba ante un fenómeno que contradice completamente la idea del soldado, especialmente la del III Reich, cuya cultura de la masculinidad imperante no debía permitir, a priori, sacar una cara sensible de los soldados. Pero estas imágenes muestran que la había", abunda este descubridor de los soldados travestis del nazismo.

'Drag queens' del III Reich en el frente
Las imágenes que ha sacado a la luz Dammann son propias de situaciones de fiesta, en las que hay algo que celebrar, ya sea una jornada de descanso en el frente o un día señalado del calendario. En suma, se identifican con jornadas en las que a los soldados se les dejaba organizar representaciones teatrales, espectáculos que también dejaban escenas propias de cabaré con ‘drag queens’. "Estas imágenes cuentan con una gran modernidad. Pueden parecer de los años 50 ó 60", conviene en afirmar Dammann.

Muchas de las fotos hacen pensar en escenas festivas ajenas a la guerra, en las que se celebra en un ambiente abierto. Aunque nunca son explícitas a la hora de mostrar homosexualidad, algunas de las imágenes sí tienen mucho que ver como el homoerotismo. En esta línea, destacan algunos de los clichés rescatados por Dammann de los militares del sexto regimiento de artillería que celebraron en 1940 el Domingo de Resurrección con lo que hoy serían tres ‘drag queens’, en Emmelbaum, muy cerca de la frontera alemana con Luxemburgo.

"Los soldados dan muestras en las imágenes de olvidar la guerra. Seguramente se dieron cuenta de que aquello era divertido y un espectáculo que les gustaba. Además, los jefes militares hicieron muy poco por prohibirlo", sostiene Dammann. "Lo importante aquí era que los militares tuvieran moral. Era una cuestión de pragmatismo en el frente. El pragmatismo de guerra hacía que la homofobia fuera menos importante que la camaradería", agrega.

Fotografía privada, una herramienta histórica poco habitual
Según Dammann, hasta ahora, este tipo de imágenes habían quedado olvidadas por el papel marginal que suele jugar la fotografía privada en el trabajo de los historiadores. El descubridor de estos travestis del III Reich ve potencial en este tipo de imágenes, sobre todo cuando revelan aspectos históricos que habían sido ignorados. Sin embargo, las características de la fuente de información que emplea Dammann – fotografías de álbumes privados – limitan sensiblemente a la hora de estudiar la historia a través de estas imágenes.

"Las fotos vienen de álbumes de familia, en ellas hay muy poca información, porque todo el mundo que se supone iba a ver ese álbum ya conocía a los fotografiados. Por eso casi nunca aparecen nombres en las imágenes", reconoce Dammann. En el mejor de los casos, se puede saber el nombre de la unidad a la que pertenecían los soldados y el año en el que se tomó la foto. "Hay muy pocas historias personales y de familia en estas imágenes", asiente el artista afincado en Berlín.

Las imágenes seguramente no sirvan para contar quiénes eran soldados del nazismo como el sargento Lance y el caporal Otto, los disfrazados de mujeres africanas que hacían el baile del vientre en Neuville en 1940. Pero sí sirven para señalar que los hombres del III Reich también se travestían en el frente.

lunes, 29 de octubre de 2018

#books #crossdressing | Soldier Studies : Cross-Dressing in der Wehrmacht

Soldier Studies : Cross-Dressing in der Wehrmacht / ed. Martin Dammann ; text(s) by Martin Dammann, Harald Welzer.
Berlin : Hatje Cantz, 2018 [10-29].
128 p. : il.
ISBN 9783775744836

/ DE / EN / ENS
/ Cross-dressing / Drag queen / Ejércitos / Fotografía / Historia – Siglo XX / Nazismo / Segunda Guerra Mundial / Transformismo / Travestismo

The artist and collector Martin Dammann has studied war photography, the impact of images, and how history is written. During his research, he came across many amateur photographs of soldiers in the German army who dressed as women—scenes that directly contradicted Nazi ideology. Dammann’s discoveries are now being presented for discussion in his critical book, which features pictures that provide surprising insights into the longings and everyday lives of German soldiers in World War II: from playful scenes of young recruits clowning around, to improvised disguises among close friends at the front, to carefully prepared performances in Allied POW camps. Essays by Martin Dammann and the renowned sociologist and author Harald Welzer examine the multiple facets of the pictures.

viernes, 19 de octubre de 2018

#hemeroteca #memoria | Noruega: Perdón por el pecado de amar al enemigo nazi

El Mundo / Mujeres noruegas junto a soldados nazis, 1940 //

Noruega: Perdón por el pecado de amar al enemigo nazi.

El Gobierno de Oslo pide disculpas a decenas de miles de noruegas que tras la guerra sufrieron un calvario por mantener sexo con soldados alemanes durante la ocupación.
Fátima Ruiz | El Mundo, 2018-10-19
https://www.elmundo.es/internacional/2018/10/19/5bc8b79a22601d28798b4578.html

Cometieron el pecado de la lujuria. O el de la vanidad. Incluso el del amor. Y fueron castigadas por ello el resto de sus vidas. Se convirtieron en traidoras por abrir su cuerpo al enemigo como si hubiera sido un arsenal con el que dinamitar su país en plena guerra. Por anteponer la vida, que pedía paso lejos de las trincheras, a la militancia en un bando.

Acaban de recibir un perdón tardío, la mayoría bajo una tierra en la que fueron sepultadas hace ya mucho tiempo.

Entre 30.000 y 50.000 mujeres fueron condenadas sin juicio por haber mirado a los soldados nazis que ocuparon Noruega en abril de 1940 más allá del uniforme. Por haberse desnudado junto a ellos cumpliendo así el sueño del 'genetista en jefe' del Tercer Reich, Heinrich Himmler, capitán de las SS que quería reforestar Europa a base de brotes arios, mezcla perfecta de germano y vikingo. El cóctel de ADN ideal para Himmler, que consideraba diosas a las noruegas y animaba a sus hombres a mantener sexo con ellas como primera piedra sobre la que edificar el imperio de Hitler.

Lo quiso hacer metódicamente, como buen oficial nazi, sembrando en territorio ocupado hasta nueve clínicas del programa Lebensborn (fuente de vida en alemán), que pretendía alfombrar la llegada al mundo del futuro superhombre. Que sería rubio y tendría los ojos azules, como su padre y como su madre.

Lo malo es que su padre se perdió en la estampida de las tropas nazis, diezmadas por la temporal alianza entre el capitalismo y el comunismo para derrocar el «Reich de los Mil Años». Y su noruega madre acabó exiliada en su propia tierra (o fuera de ella) por alta traición, relegada a un asilo para enfermos mentales, tachada de «rata» a la que condenar al paro y al ostracismo social, detenida ilegalmente y finalmente esquilmada de la ciudadanía y la gloria de que la guerra la hubieran ganado los buenos.

Sed de venganza
El Gobierno de Oslo, que durante décadas fue reacio a confrontar un pasado que empaña la serena imagen de los fiordos y el petrolífero Estado del bienestar, pidió el miércoles perdón de manera oficial a estas mujeres que dejaron de ser noruegas para convertirse en despreciables «chicas alemanas».

La 'Liberación' del país fue su encarcelamiento. El pueblo estaba sediento de venganza y humillaciones, y las novias de la guerra fueron el chivo expiatorio perfecto sobre el que descargar el golpe.

«Para muchas se trataba sólo de un amor adolescente, para algunas, del amor de su vida con un soldado enemigo. O de un flirteo inocente que las acabó marcando el resto de sus vidas», recitó la primera ministra, Erna Solberg, en una disculpa formal emitida con motivo del 70º aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. «Muchas jóvenes y muchas mujeres noruegas que tuvieron relaciones con los soldados alemanes o fueron sospechosas de haberlas mantenido recibieron un trato indigno», advirtió. «En el nombre del Gobierno noruego quiero ofrecerles mis disculpas».

Sobre las novias noruegas de aquellos soldados cayó una maldición extensible a la semilla del diablo en la que se convirtieron sus hijos a ojos de unos vecinos con ganas de revancha.

La casa de los horrores
Llegados al mundo en la hora de los vencedores, esos entre 10.000 y 12.000 niños padecieron un largo historial de vejaciones, al ser encerrados en casas de ciudadanos ejemplares o asilos como el de Trysil, situado al sur del país y cuyo infierno describe el periódico 'The Guardian'.

En esa casa de los horrores a la que la mayoría iba a dar casi en pañales permanecían atados a las camas entre las cuatro de la tarde y las ocho de la mañana, inmóviles por orden de sus guardas, que no les permitían ir al baño y les obligaban a dormir muchos días sobre sus propias heces, según cuenta el diario británico. Hasta que por la mañana cesaba el toque de queda con un cubo de agua helada derramado sobre su cuerpo. Si vomitaban, se les obligaba a comer el propio desecho.

«Sufrieron abusos durante toda la vida. Les tachaban de bastardos alemanes, bastardos de Hitler, basura humana, retrasados mentales y quintacolumnistas. Aquello era puro racismo», contaba al diario británico Tor Brandacher, hijo de soldado austriaco destacado en Noruega, hace 15 años, cuando aquellos «hijos del diablo» reclamaron una compensación económica al Estado noruego por el infierno que habían padecido en la infancia y que desembocó en una vida empedrada de soledad, alcoholismo, depresión y desempleo. Una indemnización que la Corte Europea de Justicia acabó rechazando en el año 2007 porque de aquellas crueldades hacía ya demasiado tiempo.

Disculpa tardía
Sí obtuvieron esos «niños de la vergüenza» una disculpa del Gobierno noruego similar a la que ahora reciben sus madres, que cargaron con una culpa de la que se eximió a los hombres.

Ninguno entre la treintena de varones que se casaron con mujeres alemanas durante la Segunda Guerra Mundial fue expulsado del país o vio revocada su ciudadanía, según cuenta la historiadora Guri Hjeltnes, directora del Centro de Estudios para el Holocausto y las Minorías.

«No podemos decir que las mujeres que mantuvieron relaciones con militares alemanes estaban contribuyendo a la causa enemiga», dice Hjeltnes. Su crimen fue romper las reglas no escritas y los estándares morales de entonces». Algunas fueron incluso más castigadas que los propios ocupantes nazis, pese a que no habían violado ninguna ley.

Reidar Gabler, hijo de una de estas mujeres desterradas a Alemania del Este por enamorarse de un enemigo cuando tenía 22 años, contaba al diario 'Aftenposten' que la disculpa llega tarde, pero «es importante para la Historia»: «Las personas afectadas no están ya con nosotros, pero esto también toca a sus familias».

La 'absolución' histórica tampoco abre la puerta a futuras compensaciones económicas.

Las noruegas no fueron las únicas mujeres castigadas por amar al enemigo. En Francia cundieron las venganzas -mujeres rapadas, encerradas, ejecutadas-, pero como declara el historiador Kare Olsen a Afp, «se trató más bien de represalias extrajudiciales protagonizadas por la calle y no ordenadas por un Gobierno».


Y TAMBIÉN...
Segunda Guerra Mundial: El cruel castigo de Noruega hacia las «chicas alemanas» que se acostaron con nazis.

Erna Solberg, la primera ministra del país escandinavo, ha pedido perdón a las mujeres que sufrieron represalias tras la Segunda Guerra Mundial por mantener relaciones con los invasores
Manuel P. Villatoro | ABC, 2010-10-23
https://www.abc.es/historia/abci-segunda-guerra-mundial-cruel-castigo-noruega-hacia-chicas-alemanas-acostaron-nazis-201810220116_noticia.html

sábado, 7 de abril de 2018

#hemeroteca #libros #mujeres #historia | Conchita Montenego: La actriz española que influyó en la Segunda Guerra Mundial

Imagen: El Pasís / Conchita Montenegro
La actriz española que influyó en la Segunda Guerra Mundial.
El escritor Javier Moro publica 'Mi pecado', libro que relata la vida de Conchita Montenegro, la intérprete que conquistó Hollywood.
Berta Tena | El País, 2018-04-07
https://elpais.com/cultura/2018/04/06/actualidad/1523024856_606983.html

En una sala de pesadas alfombras verdes, de paredes cubiertas de madera antigua que seguro podrían relatar todo tipo de historias jugosas del pasado, de estanterías acristaladas repletas de carísimas botellas de ginebra y whisky, el autor Javier Moro se abre paso. El entorno parece evocar a la época dorada de Hollywood, justo el momento en el que está ambientada su última novela, 'Mi pecado', que recrea la vida de Conchita Montenegro (San Sebastián, 1911 - Madrid, 2007), la actriz española que conquistó la meca del cine, pero que quiso caer en el olvido. "Tenemos que recuperar la historia, recordar los mitos, porque muestran unos valores que todos compartimos y eso refuerza el vínculo social", explica Moro y recuerda que la actriz desempeñó un papel fundamental en el estatus de España durante la Segunda Guerra Mundial.

Cuando hace 12 años el autor se topó con la historia de María de la Concepción Andrés Picado, como realmente se llamaba, quedó prendado de aquella truculenta vida que parecía sacada de la ficción. Su amigo José Rey-Ximena había estado entrevistando a la intérprete para escribir ‘El vuelo de Ibis’, novela que trata sobre la repentina muerte de Leslie Howard, el eterno Ashley Wilkes de 'Lo que el viento se llevó' y el amante de Conchita durante muchos años. "Aunque no quiso dejar a su mujer, siempre se comportó como un caballero conmigo", confesaba ella poco antes de morir.

Montenegro comenzó en el cine siendo aún una adolescente. Con tan solo 16 años apareció completamente desnuda, bailando en un tablao y reflejada en una botella en la película 'La mujer y el pelele', de Jacques de Baroncelli. Aquello llamó la atención de Hollywood y la joven cruzó el charco en 1930. Era el momento de transición del cine mudo al sonoro y, como aún no existía el doblaje, las grandes productoras contrataban a actores de toda Europa para que interpretaran el mismo filme pero en su idioma. "Así mantenían la cuota de mercado que habían conseguido con las películas mudas", explica el autor.

En poco tiempo, Los Ángeles se convirtió en una torre de babel, en un epicentro de multiculturas y los españoles tenían un lugar privilegiado entre los pesos pesados de la meca del cine. "Garantizábamos un cierto nivel de alboroto y diversión, por eso nos invitaban", recordó el actor español Julio Peña en una ocasión. Desde España habían acudido Luis Buñuel, que se dedicó a "hacer el vago", según sus propias palabras, Enrique Jardiel Poncela o Edgar Neville, quien, junto a Charles Chaplin, enseñó inglés a Conchita.

En el ambiente de Hollywood, la actriz española era conocida por ser "la chica que abofeteó a Clark Gable", una distinción que se ganó en la primera audición en la que mostró su carácter indomable frente a un Clark Gable, que "quiso aprovecharse y besarla con lengua", algo que siempre se respetaba en el gremio. Al verlo, Buster Keaton la quiso contratar como protagonista femenina de su filme ‘De frente marchen’.

Un año después de aterrizar en tierras californianas, Conchita coincidió con Leslie Howard en 'Prohibido', título en el que ella hacía de una bailarina polinesia y él, de un americano que se enamoraban perdidamente. "Se creyeron sus papeles y comenzaron un apasionado romance", comenta Moro. Ella tenía 19 años, él más de cuarenta. Estaba casado, con hijos y no pensaba cambiar su vida por ella. Sin embargo, fue una de sus amantes más importantes. "Abordar esta relación fue un reto para mi porque me di cuenta de que en los libros siempre se contaba la historia de un affaire de estás características desde el punto de vista del hombre maduro, pero nunca desde la jovencita", apunta.

Howard, aparte de representar el típico galán inglés en las pantallas, tenía una faceta poco conocida: era un destacado activo en el Gobierno de Winston Churchill y un espía al servicio de la corona inglesa, sobre todo, durante la Segunda Guerra Mundial. Simultáneamente, Montenegro, cansada de esperarle, había dejado la vida de los focos y el glamur para convertirse en embajadora de asuntos exteriores de la España franquista junto a su prometido Ricardo Giménez-Arnau, mano derecha del dictador español.

Era 1943, había habido un cambio de fuerzas en el frente y los Aliados comenzaban a registrar importantes victorias. España se mantenía en un estatus de no beligerancia, pero para Churchill, que veía cercano el fin de la guerra, no era suficiente. Quería conseguir que Franco se declarará neutral y los servicios de inteligencia británicos se enteraron de que el Jefe de Estado, firme amante del cine, había visto la película 'Lo que el viento se llevó' y le había conmocionado tanto que acabó llorando. Con Howard tenían a la persona idónea para acercarse al falangista, solo faltaba que el actor pudiera reunirse con él sin levantar sospechas. De esto se encargó la actriz, que gracias a su buena posición, consiguió concertar una cita sobre la marcha.

Dos meses después de esta reunión, Franco declaraba España un país neutral en la guerra, aunque se desconoce cuánta influencia tuvo el actor sobre esta decisión. No obstante, y como si de un final de película se tratase, a los pocos días de producirse el encuentro, Howard se subió a un avión para volver a Reino Unido y seis bombarderos alemanes lo derribaron. Los restos cayeron a la altura de Cedeira, localidad de Galicia, donde a día de hoy hay un monumento dedicado al artista. "Conchita siempre se sintió culpable de su muerte y solía decir que si ella no hubiera entrado en su vida, Leslie seguiría vivo", afirma el autor.

Tras este hecho y al ocupar un cargo relevante en la vida política española, con 37 películas en su haber, 18 de ellas en Hollywood, Montenegro "quiso cerrar esa etapa totalmente y caer en el olvido". Según cuenta Moro, poco antes de fallecer, la actriz pidió a Emilio, su portero, que le acompañara a la caldera. Frente al fuego, fue quemando todas las fotos y recuerdos que le unían a esa vida de diva del celuloide. "El portero cuenta cómo vio desaparecer entre las llamas imágenes de la actriz con Clark Gable, Gary Cooper, Johnny Weissmuller... Ella quiso borrar el pasado, ese pasado por el que su gran amor había muerto".

jueves, 5 de abril de 2018

#libros #mujeres #historia | Mi pecado

Mi pecado / Javier Moro.
Barcelona : Espasa, 2018 [04-05].
384 p.
Colección: Espasa narrativa.
ISBN 9788467051711 / 19,90 €

/ ES / NOV
/ Amores / Conchita Montenegro / Historia – Siglo XX / Hollywood / Interpretación / Literatura / Mujeres – Historia / Segunda Guerra Mundial / Testimonios

Javier Moro recrea en ‘Mi pecado’ una historia que sucedió realmente. Su protagonista es la actriz española Conchita Montenegro quien, en 1930 con apenas 19 años, desembarcó en Hollywood. Gracias a su belleza, inteligencia, personalidad y tesón, la joven promesa se hizo un hueco entre las principales estrellas del momento. Su extraordinaria mirada cautivó a Leslie Howard, uno de los actores más célebres de la época, un hombre casado que le doblaba la edad. Los amantes vivieron su idilio entre fiestas de ensueño y estrenos triunfales, paseos a caballo y vuelos en avioneta por la costa de California, entre la pasión y el engaño. Trece años más tarde, su historia de amor tuvo un desenlace inesperado cuando los dos se reencontraron en Madrid y, sin saberlo, influyeron en el curso de la Segunda Guerra Mundial.

viernes, 18 de agosto de 2017

#hemeroteca #historia | Guam se escuda tras la fe que heredó de España

Imagen: El País / Fuerte Nuestra Señora de la Soledad, Umatac, Guam
Guam se escuda tras la fe que heredó de España.
El catolicismo que trajeron los jesuitas es el principal legado de los más de tres siglos de dominio español sobre esta isla ahora estadounidense.
Xavier Fontdeglòria | El País, 2017-08-18
https://elpais.com/internacional/2017/08/17/actualidad/1502955869_779478.html

La capilla de la catedral de Agaña, en Guam, se ha quedado pequeña en los últimos días. Las amenazas vertidas por Corea del Norte sobre la isla han llevado a más gente de lo habitual a las misas, con lo que algunas se celebran en una sala adyacente con más capacidad. Las oficia el padre Michael Jucután, que insta a sus feligreses a encomendarse a Santa Marian Kamalen, la virgen patrona de la isla. Su nombre procede de la adaptación en chamorro, el idioma indígena, de las palabras españolas María y camarín, el lugar donde según la leyenda colocaron su estatua tras encontrarla en el fondo del mar.

Un 85% de los habitantes de Guam, un territorio estadounidense situado en el Pacífico en el que viven unas 160.000 personas, son católicos. La religión es el legado más visible de los 333 años de colonización española sobre la isla. Todos los pueblos, por pequeños que sean, tienen su iglesia y su patrón o patrona al que honran con procesiones cada año. Los chamorros siguen realizando la novena por los fieles difuntos, nueve días de oraciones tras la muerte de un familiar.

Fernando de Magallanes llegó a Guam en 1521 en su camino hacia Manila con el objetivo de mapear la zona y sus intercambios con el pueblo indígena fueron mínimos. No fue hasta 1662 cuando el misionero jesuita Diego Luis de San Vitores logró el visto bueno de la reina Mariana de Austria para establecerse en la isla con una veintena de personas más con el objetivo de evangelizarla. Desde este momento, España mantuvo su presencia en Guam de forma ininterrumpida hasta 1898.

La población indígena vivía entonces dispersa, eran pescadores y medio nómadas. Los misioneros quisieron catequizarlos y para ello crearon los pueblos, principalmente en dos lugares: Agaña (la capital actual, donde se instaló el gobernador español) y Umatac (en el sur). Los jesuitas, primero, y los agustinos, después, levantaron iglesias y escuelas. "Obviamente hubo algunos episodios de tensión y revueltas entre los locales y los españoles -el mismo San Vitores fue asesinado por un padre de familia por haber bautizado a su hija sin su consentimiento-, pero en general no fue una colonización invasiva. Los oficiales del Gobierno eran locales, educados por los colonos, y la gente vivía tranquila", explica Omaira Brunal-Perry, historiadora e investigadora del Centro de Investigación del Área de Micronesia de la Universidad de Guam.

En su momento más álgido, la colonia en Guam alcanzó unas 7.000 personas, de las cuales entre 300 y 400 eran de origen español. El mestizaje entre estos y los chamorros dejó una huella importante en el lenguaje local. Todo lo que no existía en la isla y que traían los barcos (materiales, animales, medicamentos, ropas, instrumentos,...) fue adaptado de la lengua de Cervantes. Los chamorros hoy en día dicen cuchillo, maleta, mesa y casi todos saben los números en castellano. Se calcula que aproximadamente un 60% del léxico del chamorro procede de este idioma. Los apellidos españoles son ubicuos.

Guam se convirtió también en parada obligatoria de la ruta del Galeón de Manila en su viaje desde Acapulco hasta la capital filipina. En la bahía de Umatac, donde fondeaba el barco, siguen presentes los vestigios de fuertes militares que protegían a los barcos españoles, aunque la ruta perdió relevancia tras la independencia de México en 1815. Nunca, en los más de dos siglos de ocupación española, fue necesario disparar los cañones.

La herencia española en Guam sufrió un severo revés cuando los estadounidenses tomaron el control de la isla a partir de 1898. El legado arquitectónico en Agaña, donde se concentraba la población, quedó reducido a escombros tras los intensos bombardeos durante la Segunda Guerra Mundial. En la plaza de España, el centro neurálgico de la ciudad, permanecen algunas estructuras de lo que fue el palacio del gobernador. Un plan aprobado por la administración actual, más sensible a recuperar el patrimonio histórico, pretende reconstruir el edificio en su forma original.

La americanización durante el siglo XX mermó también el uso del idioma local, que actualmente lo habla solamente el 15% de la población. Hasta los años 40 del siglo pasado se prohibió hablar cualquier lengua que no fuera el inglés y hasta los 70 no se empezó a promover la revitalización del chamorro. La continuidad de la lengua española fue truncada, cuenta Brunal-Perry, por una epidemia de gripe en 1918 que se llevó por delante a la mayoría de las personas mayores en la isla. Las nuevas generaciones fueron solamente educadas en inglés.

"Los americanos llegan en el 1898 y se encuentran con un mestizaje que no entienden. Entonces la historiografía americana empieza a interpretar a su manera lo que ha pasado durante los 300 años anteriores, de un modo que les permita también justificar su presencia después de la Segunda Guerra Mundial, porque el mundo vivía un proceso de descolonización y les interesaba mantener esta colonia", explica David Atienza, antropólogo y profesor de la Universidad de Guam. En los libros de texto actuales, dice, más de 300 años de historia de dominio español no llega ni a un 10% del temario. Los casi 120 de Estados Unidos, sin embargo, ocupan el 80%.

Una toma sin violencia
La toma de Guam por parte de Estados Unidos en 1898 no ofreció resistencia alguna por parte del contingente español allí presente. En plena guerra hispano-estadounidense, los barcos americanos llegaron a Guam y dispararon los cañones. Nadie sabía en Agaña que había un conflicto armado en curso, porque el correo tardaba tres meses en llegar a Guam y la guerra había empezado apenas 60 días antes.

El Gobernador español se tomó los disparos como un saludo de cortesía al que sin embargo no pudo responder porque en los almacenes ya no quedaba pólvora. Cuando los americanos desembarcaron y les informaron sobre la situación, los pocos efectivos allí presentes se rindieron pacíficamente debido a la inferioridad numérica y la imposibilidad de que llegara ayuda a tiempo.

Y TAMBIÉN…
Guam, la isla que da reclutas y caídos a Estados Unidos.

La presencia militar en este pequeño territorio estadounidense del Pacífico ha condicionado la vida de los habitantes de la isla prácticamente desde su colonización.
Xavier Fontdeglòria | El País, 2017-08-17
https://elpais.com/internacional/2017/08/16/actualidad/1502893142_393914.html

martes, 11 de julio de 2017

#hemeroteca #esclavitudsexual | Salen a la luz imágenes inéditas de las esclavas sexuales de la Segunda Guerra Mundial

Imagen: El País
Salen a la luz imágenes inéditas de las esclavas sexuales de la Segunda Guerra Mundial.
Un grupo de investigadores cree que un vídeo de 18 segundos prueba por primera vez los abusos del Ejército japonés durante la ocupación de la península de Corea.
EFE | El País, 2017-07-11
https://internacional.elpais.com/internacional/2017/07/10/actualidad/1499722200_683762.html

Investigadores surcoreanos han hallado imágenes de varias mujeres que se cree fueron explotadas sexualmente por el Ejército japonés durante la Segunda Guerra Mundial, en el que puede ser el primer vídeo que documenta la existencia de las llamadas "esclavas sexuales". La película, muda, en blanco y negro y de apenas 18 segundos de duración, muestra a siete mujeres de etnia coreana frente a varios soldados estadounidenses y chinos que luchaban contra la ocupación japonesa.

En las imágenes se ve a una de las mujeres hablando con un soldado chino mientras el resto mira a cámara o al suelo con gesto asustado. Se cree que fueron tomadas en septiembre de 1944 frente a una llamada "estación de confort". Ese eufemismo se utilizaba para denominar los prostíbulos usados por las tropas imperiales niponas. Fueron captadas en la localidad de Sonshan, en la provincia austral china de Yunnan.

La grabación ha sido localizada por investigadores del Centro de Derechos Humanos de la Universidad Nacional de Seúl en los Archivos Nacionales de Estados Unidos. Los investigadores apuntan que las imágenes son similares a las que tomó el sargento estadounidense Edwards C. Fay, autor de unas fotos de esclavas sexuales que vieron la luz en 2000 y que parecen coincidir con lo capturado en la película. Las fotos, tomadas junto al burdel de Songshan, mostraban a varias mujeres, entre ellas Park Young-shim, que antes de fallecer en 2006 se reconoció en las imágenes, donde aparece embarazada.

Los investigadores presumen que los nombres de las mujeres que aparecen en la película seguramente están en las listas oficiales de mujeres que el Ejército japonés obligó a prostituirse. Se estima que unas 200.000 mujeres, principalmente en China y la península de Corea, fueron forzadas a prestar servicios sexuales a soldados japoneses a partir de los años treinta y, especialmente, en el tramo final de la Segunda Guerra Mundial, concluida en 1945. Hoy solo quedan vivas 38 mujeres dentro de la lista oficial que maneja el Gobierno surcoreano.

Japón, donde buena parte de la clase política aún cuestiona la existencia de las llamadas "mujeres de confort", acordó a finales de 2015 con el anterior Gobierno surcoreano aportar 1.000 millones de yenes (unos 7,6 millones de euros) para un fondo de compensación para las víctimas. Sin embargo, la asociación que agrupa a las supervivientes denunció que no se la tuvo en cuenta en las negociaciones mientras que el presidente Moon Jae-in, que llegó al poder en mayo, ha indicado que revisará el acuerdo.

lunes, 4 de enero de 2016

#hemeroteca #esclavitud | Japón y sus disculpas por las esclavas sexuales coreanas

Imagen: Diagonal / Kim Hak Sun
Japón y sus disculpas por las esclavas sexuales coreanas.
Tras años de silencio y negación, Japón admite su responsabilidad en la utilización forzada de miles de mujeres asiáticas en burdeles al servicio de sus soldados.
Héctor Tomé Mosquera | Diagonal, 2016-01-04
https://www.diagonalperiodico.net/global/28885-japon-y-sus-disculpas-por-esclavas-sexuales-coreanas.html

El pasado lunes 28 de diciembre se reunían en Seul los ministros de Exteriores japonés y surcoreano para cerrar, parece que definitivamente, uno de los muchos puntos de fricción en las relaciones entre los dos Estados: el esclavismo sexual durante el imperialismo nipón.

Las conocidas popularmente como mujeres de confort, eufemismo empleado para referirse a la trata de muchachas entre los militares japoneses en la II Guerra Mundial, han sido una clásica polémica entre Japón y sus vecinos asiáticos, especialmente durante las últimas décadas, a partir de que muchas supervivientes comenzaran a organizarse y sacar a la luz sus historias. El Gobierno japonés ofrece una suma de mil millones de yenes (unos siete millones y medio de euros) a un fondo de compensación gestionado por el Gobierno de Corea.

Se estima que fueron 200.000 las mujeres empleadas en burdeles al servicio de los soldados japoneses, pero jamás conoceremos el alcance total, pues a lo largo de los años estos hechos se han venido instrumentalizado y manipulando, borrando datos y falseando documentos con el objetivo de emplear la tragedia ajena como arma arrojadiza en el debate político.

Sin ir más lejos, la primera vez que Japón aceptó pagar una compensación económica a sus vecinos surcoreanos (con Corea del Norte jamás se ha tratado el tema, como podemos imaginar) fue con el Tratado de Relaciones Básicas en 1965, mediante el cual los dos países reestablecían relaciones tras las recientes guerras. El dictador coreano de por aquel entonces (y padre de la actual primera ministra) Park Chung-Hee recibió 800 millones de dólares en préstamos de bajo interés que debían ser repartidos entre las afectadas, pero la mayor parte del dinero se empleó para impulsar el crecimiento económico e industrial. Primer intento, auspiciado, por supuesto, por el tutor de ambas naciones, los EE UU.

No fue hasta la publicación de la investigación de la periodista Kakou Senda en los 70 y el film realizado al respecto por la productora Toei que el tema salió a debate entre la población japonesa. Y ya desde el minuto uno las voces críticas se alzaron rabiosas entre los nacionalistas y la mayor parte de los políticos, que en su mayoría denostaban lo que Kakou mostraba en sus escritos.

Tuvo que llegar la década de los 90, cuando las propias víctimas empezaron a relatar públicamente su experiencia en los prostíbulos militares, para que los crímenes de las mujeres de confort alcanzaran al gran público. Ya eran ancianas por aquel entonces pero el valor de la pionera Kim Hak-Sun (que murió en 1997 cuando su caso estaba siendo llevado a tribunales) impulsó a muchas otras a reunirse, a modo de las Madres de la Plaza de Mayo y, desde el 8 de enero del 92, llevar a cabo protestas semanales frente a la embajada japonesa, llegando a eregir una estatua en memoria a las esclavizadas, la cual, aún hasta pasado lunes, los políticos japoneses vienen pidiendo su retirada.

Los gobernantes nipones, espoleados por el escarnio público, iniciaron una serie de medidas por aquella época para acallar el descontento, como la Declaración de Kono, redactada por el primer presidente socialista de su historia, Tomiichi Murayama, o la creación de la Fundación de las Mujeres Asiáticas, destinada a compensar económicamente a aquellas que fueron forzadas a prostituirse. Sin embargo, la no oficialidad de la primera y el hecho de que la segunda se financiara con donaciones privadas no contentaron ni al Gobierno coreano ni a las afectadas.

Es más, el negacionismo se acrecentó a medida que el debate ganaba espacio en los medios. La propia Declaración de Kono fue objeto de discusión en el seno del actual Gobierno, dirigido por el conservador Shinzo Abe, quien es bien conocido por su punto de vista revisionista, al formar parte de la organización Nippon Kaigi que niega que las mujeres de confort fueran reclutadas por la fuerza. No sólo eso, sino que además, Abe está detrás de una acusación de censura al canal público NHK cuando éste intentó emitir un programa sobre el tema.

Dentro de su partido –el PLD– que ha estado gobernando más de 50 años tras la posguerra, hay más voces que defienden que las mujeres de confort fueron prostitutas por elección y no raptadas, incluso que su papel era necesario para que los soldados japoneses pudieran “descansar” y “mantenerse a raya”. En 2007, la Fundación de Mujeres Asiáticas cerraba sus puertas habiendo ofrecido una suma irrisoria a una pequeña parte de las afectadas, al mismo tiempo que una comisión gubernamental de la que Abe era cabecilla determinaba que no había indicios de que el rapto de muchachas para la prostitución fuera un hecho sistemático ni impulsado desde el gobierno del Imperio Japonés.

¿Qué ha cambiado de repente para que el país del sol naciente se retracte y ofrezca una compensación oficial tras tantos años ignorando los hechos y despreciando a sus víctimas? ¿Por qué el canciller Fumiko Kishida no ha dudado en multiplicar la cifra inicial de sólo 100 millones ante las demandas de Seul? ¿Y por qué las beneficiarias del perdón institucional serán sólo las 46 supervivientes coreanas y nadie habla de qué sucederá con las procedentes de Taiwan, Filipinas o la propia China, cuya última mujer de confort conocida, Zhang Xiantu, murió el mes pasado sin que sus denuncias hubieran llegado nunca a ningún lado?

La respuesta debemos buscarla en la estrategia geopolítica y el complicado juego de poderes que se ha establecido en los últimos años en el tablero del Pacífico asiático. Las tensiones de Japón con sus rivales China y Corea del Norte no han hecho más que aumentar en los últimos años y concretamente este 2015 ha sido punto culminante, con la reinterpretación a la Constitución que el gabinete de Shinzo Abe ha realizado, permitiendo a Japón rearmarse y abriendo la posibilidad de actuar militarmente fuera de sus fronteras por primera vez desde la II Guerra Mundial.

En este contexto, la necesidad de reforzar las alianzas del bloque pro-EE UU en la zona, que incluye a Corea del Sur y Japón, era imprescindible. Obviamente, el ministro de Exteriores, John Kerry, ha sido el primero en felicitar al ejecutivo nipón por su movimiento, seguido por el líder coreano de la ONU, Ban Ki-Moon. Las disputas territoriales entre Japón y Rusia por las islas Kuriles y Sajalín, y con China por las Senkakku (donde los japoneses tienen pensado desplegar un nuevo dispositivo militar aprovechando las incrementadas partidas del Ministerio de Defensa) son un baremo de las relaciones internacionales entre estos gigantes económicos en una zona de conflicto frío, pero interminable.

Washington, consciente de la importancia simbólica y política, siempre ha contado con la alianza económica y estratégica de sus antiguas colonias asiáticas, donde mantiene numerosas bases militares. Es curioso que Obama, el cual durante años ha venido presionando a Japón para que zanjara el tema de las esclavas sexuales, no se haya dignado aún (ni él, ni ningún otro presidente) a pasar por el memorial de la paz de Hiroshima, ni siquiera en el 70 aniversario del fin de la II Guerra Mundial. Ni por supuesto, se ha planteado pedir perdón por los crímenes de guerra cometidos en suelo asiático por su ejército, ni por las bombas atómicas, ni por las miles de violaciones registradas en Okinawa por parte de sus soldados.

De hecho, lo que sí está haciendo EEUU es promover la creación una nueva base en las islas sureñas del archipiélago japonés, en Futenma, donde el gobernador provincial se ha negado a dar apoyo y los lugareños llevan más de 500 días de sentadas y protestas por la presencia militar yanki. Lo cual nos lleva a otra cuestión: ¿cuándo comenzarán a pedir perdón por sus crímenes las potencias capitalistas occidentales?

lunes, 28 de diciembre de 2015

#hemeroteca #esclavitud | Seúl y Tokio sellan un acuerdo para cerrar la herida abierta de las esclavas sexuales

Imagen: El Mundo / Seúl
Seúl y Tokio sellan un acuerdo para cerrar la herida abierta de las esclavas sexuales.
Tokio aportará 1.000 millones de yenes a un fondo de compensación a víctimas. Ambos países mantenían una disputa histórica respecto al asunto.
Javier Espinosa | El Mundo, 2015-12-28
http://www.elmundo.es/internacional/2015/12/28/56801a36268e3ed02d8b461c.html

Japón y Corea del Sur han dado el primer paso para zanjar una brecha de decenas de años entre los dos países. Seúl y Tokio han sellado este lunes un acuerdo sobre el conflicto en torno a las miles de coreanas obligadas por el ejército nipón a prostituirse antes y durante la II Guerra Mundial y que era el mayor escollo en los lazos bilaterales.

El canciller nipón, Fumio Kishida, anunció que Tokio se compromete a aportar 1.000 millones de yenes (unos 7,6 millones de euros) para un fondo de compensación a las víctimas, según ha informado la agencia surcoreana Yonhap.

Además, Kishida ha expresado en una rueda de prensa conjunta con su homólogo surcoreano, Yun Byung-se, las "profundas disculpas" del Gobierno de Japón por el daño causado a las mujeres coreanas reclutadas forzosamente por el Ejército nipón hace más de 70 años.

Medios como el diario Mainichi o la agencia Nikkei avanzaron en las horas previas al encuentro que Tokio ofrecería más de 100 millones de yenes (760.000 euros) para compensar a las 46 féminas que todavía sobreviven de las decenas de miles que fueron utilizadas por sus tropas para satisfacer sus deseos sexuales.

Sin embargo, fuentes diplomáticas citadas por Kyodo indicaron que Seúl exigía 1.000 millones de yenes (7,56 millones de euros), la cifra que finalmente se ha alcanzado.

Conflicto histórico
Hasta ahora, Japón había mantenido que todos los reclamos sobre posibles indemnizaciones en estos casos se zanjaron con el tratado de restablecimiento de relaciones diplomáticas bilaterales de 1965, la petición de perdón que realizó oficialmente en 1993 y el llamado Fondo para Mujeres de Asia, que indemnizó a varios cientos de víctimas de Corea del Sur, Taiwán, Filipinas, Indonesia y Holanda.

Durante los años de la guerra en los que los uniformados de Japón controlaron un vasto territorio en Asia, cientos de miles de asiáticas y europeas fueron forzadas a ejercer la prostitución con los soldados nipones en cientos de burdeles instalados en los países que ocupaban. Las apodaban de forma eufemística mujeres de confort.

Las víctimas surcoreanas fueron precisamente quienes recuperaron la memoria histórica de esta controversia en los 90 después de que permaneciera oculta durante décadas.

La propuesta nipona se produce después del primer encuentro que protagonizaron ambos mandatarios el 2 de noviembre, tras el que Park expresó su deseo de que este asunto quedara resuelto antes de fin de año.

Algunos diarios japoneses han señalado que, a cambio del pacto, el primer ministro ha requerido a Seúl que traslade el monumento dedicado a las mujeres de confort instalado en 2011 frente a la embajada nipona en esa capital, que se ha convertido en uno de los referentes más simbólicos de toda la polémica.

"La estatua de la chica es ahora una propiedad común y no podemos hacer nada al respecto. Por eso no se puede derribar ni trasladar", replicó Mee Hyang, representante del grupo que colocó la creación artística.

El abogado de una decena de ancianas surcoreanas que sufrieron los abusos de los soldados nipones afirmó este domingo que sus clientas han presentado una demanda ante un tribunal local para exigir cada una 85.000 dólares de compensaciones, sin esperar a que los dos países lleguen a un posible pacto.

Y es que la cuestión de las esclavas sexuales despierta pasiones en Corea del Sur. El mejor ejemplo ha sido el aluvión de críticas y descalificaciones que recibió la profesora Park Yu-ha tras publicar un libro en 2013 donde documentaba la existencia de estos burdeles pero defendía que la mayoría fueron establecidos por colaboradores surcoreanos y ciudadanos japoneses privados, un tecnicismo que podría matizar la responsabilidad legal del Estado nipón.

Algo similar ocurre en Japón, donde Abe siempre ha mantenido una posición ambivalente respecto a las esclavas sexuales, acercando su postura a los sectores más nacionalistas y conservadores que niegan que esas féminas fueran forzadas a mantener relaciones sexuales.

El jefe del Ejecutivo se adhirió en 2007 a esa tesis al afirmar que "el hecho es que no hay evidencia que pruebe que se ejerció la coerción", aunque en ocasiones ulteriores se ha sumado a las peticiones de perdón realizadas por sus antecesores.

Este sábado, el diario conservador 'Sankei' le exigió en un editorial que no haga concesión alguna a Corea del Sur y se mantenga aferrado a la tesis de que ese diferendo es cosa del pasado.

Segundas lecturas
La incidencia para Asia de una posible resolución de las divergencias entre Seúl y Tokio en torno a las esclavas sexuales va mucho más allá del significativo hecho de poner fin a un lúgubre capítulo de la Historia.

Supondría asimismo reforzar el eje Seúl-Tokio-Washington frente a desafíos como la amenaza nuclear que presenta Corea del Norte o los avances de China en el Mar del Sur de la China.

"Éste es un asunto indispensable para que ambos países cooperen de forma más estrecha en temas de seguridad y economía. La alianza Japón-EEUU y la de Corea del Sur-EEUU se complementan entre sí", escribió recientemente el matutino japonés 'Mainichi' en su editorial.

El hipotético final al diferendo bilateral amenaza con agudizar la creciente pugna entre China y Japón, ya que las mujeres chinas -junto a las surcoreanas- fueron mayoría entre las damnificadas por el citado comportamiento de los soldados nipones.

Sin embargo, ninguna de ellas ha recibido indemnizaciones por parte de Tokio y el asunto constituye un elemento arrojadizo recurrente entre ambos países.

Pekín ha dedicado un notable esfuerzo en los últimos meses a documentar esta problemática, al tiempo que las relaciones con Tokio se deterioraban.

Japón aprobó esta última semana el mayor presupuesto de defensa de su historia reciente casi coincidiendo con el anuncio de que desplegará miles de soldados y un sofisticado entramado de misiles antinavíos y antiaéreos en sus islas sureñas del Mar del Este de China en un claro signo hacia Pekín.

Tokio mantiene allí una larga disputa con China en torno a la soberanía de un grupo de islotes, que reclaman ambos países.

DOCUMENTACIÓN
La II Guerra Mundial no fue una catástrofe natural.
El acuerdo con Corea del Sur es un avance pero Japón está lejos del reconocimiento pleno de su responsabilidad en el conflicto.
Guillermo Altares | El País, 2015-12-28
http://internacional.elpais.com/internacional/2015/12/28/actualidad/1451325438_053864.html
Japón pide perdón a Corea del Sur por las esclavas sexuales.
Miles de coreanas fueron obligadas a prostituirse antes y durante la II Guerra Mundial.
Xavier Fontdeglòria | El País, 2015-12-28
http://internacional.elpais.com/internacional/2015/12/28/actualidad/1451291986_427860.html

domingo, 9 de agosto de 2015

#hemeroteca #fotografia | El beso más famoso de internet cumple 70 años

Imagen: El País
El beso más famoso de internet cumple 70 años
El momento fue inmortalizado por Alfred Eisenstaedt y Victor Jorgensen desde dos ángulos diferentes. Esta es su historia.
Ramón Peco | Verne, El País, 2015-08-09
http://verne.elpais.com/verne/2015/08/09/articulo/1439114746_294449.html

A comienzos de agosto de 1945 dos bombas atómicas estadounidenses habían sido lanzadas sobre Japón. Ante semejante demostración de fuerza bruta el país que bombardeó por sorpresa Pearl Harbour tres años antes no tuvo más remedio que rendirse. Estados Unidos había ganado la guerra.

El presidente Truman lo anunció a las 7 de la tarde del 14 de agosto en un discurso, pero desde hacía horas el centro de Nueva York estaba repleto de gente con unas enormes ganas de celebrar el fin del conflicto. Desde entonces a esta fecha se la conoce como V-J Day (Victory over Japan Day).

Durante la tarde de ese día dos fotógrafos captaron a un marinero y una enfermera besándose apasionadamente en la intersección de la séptima avenida con Brodway. La foto de Alfred Eisenstaedt, la más famosa, fue publicada en la revista Time, mientras que la de Victor Jorgensen, menos conocida, apareció en el New York Times.

Una copia positivada a partir del negativo original y firmada por Eisenstaedt se vendió en 2013 por 24.000 euros. Actualmente es distribuida por la agencia de fotografía Getty. Por su parte, la foto de Victor Jorgensen puede ser publicada libremente, ya que el negativo pertenece al Gobierno de Estados Unidos. Pues Jorgensen era fotógrafo de la Marina. La imagen puede descargarse en esta web.

Quién les iba a decir aquel 14 de agosto de hace 70 años a los autores de estas fotos y a sus protagonistas que terminarían protagonizando un auténtico fenómeno viral en internet. Basta con buscar “famous kiss” ("beso más famoso") en Google para comprender hasta dónde llega la atracción que ejerce la escena.

Una de las cosas que alimenta la fascinación por la imagen de Eisenstaedt son los misterios que la rodean. De hecho, ha sido objeto de sesudas investigaciones para saber si la escena había sido forzada por el fotógrafo o no, para descubrir la identidad de los protagonistas e incluso para conocer el momento exacto en el que fue realizada.

Este último dato acaba de salir a la luz. Un profesor de física de la Universidad de Texas después de cuatro años estudiando la luz de la escena y el entorno arquitectónico afirma que el famoso beso se produjo a las 17:51 horas. Faltaba algo más de una hora para que Truman hiciera oficial el anuncio de la rendición japonesa.

La identidad de la enfermera se conoce desde hace tiempo. Se trataba de Edith Shain, que falleció en 2010 y tenía 27 años cuando se produjo la escena. Shain se puso en contacto con Eisenstaedt en los años 70 para revelarle su identidad. Según relató el fotógrafo la escena sucedió mientras seguía a un marino que intentaba besar a todas las mujeres que se encontraba. "Le dejé besarme porque había estado en la guerra, luchando por nuestro país, y me sentí muy feliz de hacerlo”, explicaba Shain en su día.

Más dudas hay sobre la identidad del marino. Lo más probable es que se trate de George Mendonça, pues se realizó un estudio científico sobre sus cicatrices y tatuajes que parece corroborar su identidad. Si la hipótesis es cierta la historia del beso cobra un cariz extraño. Pues, según el relato de Mendonça, se encontraba viendo una película con su futura esposa en el Radio City Music Hall. Entonces se supo que se iba a producir la rendición, la gente salió a la calle, él comenzó a correr y al ver a Shain se lanzó hacia ella para besarla.

Aunque el comportamiento de ambos pueda parecer bastante peculiar, lo cierto es que si vemos el reportaje de la revista Life en el que aparece la famoso foto podemos observar otras en las que se ve a militares besando a chicas. También este vídeo de las celebraciones en Nueva York del V-J Day, en el que se aprecia a un marinero besando a varias desconocidas, demuestra que la escena era más normal de lo que hoy puede parecer.

Con el tiempo otros protagonistas secundarios de la foto han salido a la luz. Uno de ellos es Gloria Delaney, una enfermera de 19 años que aparece tras la pareja en la foto de Victor Jorgensen. En el New York Times narró hace unos años cómo vivió aquel histórico momento.

Una de las cosas que provocó que la foto de Eisenstaedt se convirtiese en un icono frente a la de Victor Jorgensen es la composición. La postura de la enfermera Shain, con una pierna ligeramente elevada en el aire, hace que la imagen tenga un aire más sensual que la de Jorgensen. Además, al estar los protagonistas justo en el centro de la composición la escena tiene mucha más fuerza, pues la ciudad pasa a ser un decorado perfecto.

La imagen también tiene un alto valor propagandístico. Pues un beso entre un marinero y una enfermera simboliza el triunfo del trabajo en común que tanto se había fomentado en los Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial. Aunque hoy una imagen así probablemente sería tachada de sexista. Entre otras cosas por la postura de la protagonista femenina frente al marino. De hecho, cuando una escultura de la famosa escena se exhibió en Francia un colectivo feminista pidió que fuese retirada.

A pesar de ello nadie puede negar que la foto de Eisenstaedt es uno de los grandes iconos de la fotografía del siglo XX. Por eso se reproduce una y otra vez y es fuente de inspiración de toda clase de cosas. Muchos emulan la famosa foto sea 14 de agosto o no. Incluso Katy Perry lo hizo en uno de sus conciertos.

miércoles, 6 de mayo de 2015

#hemeroteca #mujeres #historia | Ellas vencieron al fascismo

Imagen: Brecha
Ellas vencieron al fascismo
Manuel González Ayestarán | Brecha, 2015-05-06
http://brecha.com.uy/ellas-vencieron-al-fascismo/

Fueron entre 800 mil y un millón las mujeres enlistadas en el Ejército Rojo durante la Segunda Guerra Mundial. Casi el 10 por ciento de las tropas movilizadas por la Unión Soviética. Este fue el único frente de aquella guerra en el que las mujeres combatieron junto a los hombres. Vale la pena recordarlas en el 70 aniversario del Día de la Victoria.

El acusado mal de Alzheimer que padece la memoria histórica occidental respecto de la Segunda Guerra Mundial –inducido en parte por el poderío internacional de la industria de Hollywood en la configuración de imaginarios colectivos– provoca entre otras cosas que ser mujer y soviética sea sinónimo de inexistencia. Debido a esto, cuando pensamos en el papel de la mujer en la Segunda Guerra Mundial nos vienen a la mente imágenes de su rol asistencial de enfermera en el frente, o bien de obrera y madre en la retaguardia. Y a pesar de que en nuestra memoria no existen artilleras, francotiradoras, partisanas y pilotas, su labor en el campo de batalla fue clave para la derrota del fascismo, siendo además pioneras en las acciones e hitos que llevaron a cabo.

SURCANDO LOS CIELOS. Inicialmente fueron subestimadas por el resto de los pilotos porque, además de ser mujeres, apenas superaban los 20 años de edad. Sin embargo su trabajo desde el aire es el aspecto que más reconocimiento aglutina a nivel institucional.

La iniciativa corrió a cargo de la ya entonces mítica pilota rusa Marina Raskova, nombrada heroína de la Unión Soviética en 1938 por haber batido el récord mundial de vuelo sin escalas. Ella fue la responsable de la integración femenina a divisiones de combate en la fuerza aérea soviética, presionando a las autoridades militares para formar secciones formadas íntegramente por mujeres.

Así fueron fundados el 586º Regimiento de Cazas, el 587º Regimiento de Bombardeo, y el 588º Regimiento de Bombardeo Nocturno, los cuales se estipula que realizaron entre 25 mil y 30 mil misiones de combate. En el 586º combatió Lydia Litvak, una joven que a sus 21 años logró su duodécima victoria en solitario sobre cazas enemigos, siendo, junto a su camarada Katya Budanova, las dos únicas mujeres en la historia mundial consideradas “ases de combate”. (1) Una flor blanca que dibujó en el costado de su caza dio lugar a su célebre apodo: “La rosa blanca de Stalingrado”.

Pero sería el 588º Regimiento de Bombardeo Nocturno el que pasaría a la historia debido a la temeridad y efectividad de sus acciones. Sus integrantes, a bordo de los precarios Polikarpov PO-2, serían conocidas entre los nazis como “Las brujas de la noche”, ya que lanzaban sus ataques sobre campamentos, depósitos de abastecimiento y bases de apoyo en la retaguardia alemana siempre desde la oscuridad nocturna del cielo. Su estrategia era especialmente arriesgada ya que, debido a la lentitud de sus máquinas y para aligerar su peso, prescindían de ametralladora, paracaídas y radio, portando únicamente las seis bombas que les permitía su biplano. Estas pioneras volaban a muy baja altura sobre los campamentos alemanes, poniendo su motor en ralentí en pro de un mayor sigilo hasta soltar su carga sobre el objetivo, tras lo cual aceleraban haciendo un ruido peculiar con sus motores que llegó a enloquecer a los soldados nazis, ya que cuando éstos los escuchaban sabían que tenían una lluvia de proyectiles cayendo sobre ellos.
 
Este regimiento había logrado una especial eficiencia, cumplía cerca de 18 misiones por noche, alterando a los miembros de la Wehrmarcht hasta el punto de que comenzaron a ofrecer la honrosa Cruz de Hierro a aquellos que lograsen abatir a algún PO-2 de estas combatientes, que algunos llegaron a considerar no-humanas. El comandante alemán Johannes Steinhoff declaró: “No podíamos creer que los aviadores soviéticos que nos habían ocasionado los mayores problemas fueran en realidad mujeres. Esas mujeres no le temían a nada. Venían noche tras noche en biplanos muy lentos, y durante algunos períodos no nos dejaban dormir en absoluto”. En 1943 el 588º Regimiento fue galardonado con la denominación 46º Regimiento de Guardias, entrando así en las unidades de elite del Ejército Rojo.

En ningún otro lugar las mujeres desempeñaron un rol similar, y mucho menos obtuvieron alguna condecoración militar. Su actividad en los aires siempre se limitó al vuelo de carga, para liberar a pilotos masculinos para el combate. En Estados Unidos las féminas tendrían que esperar hasta 1993 para que las autoridades las considerasen capaces de combatir en los cielos.

EN LA MIRA. Por excelencia el rol de francotiradora es el que más trascendió en el imaginario bélico ruso, debido, además de sus hazañas, a la especial compatibilidad del carisma y fotogenia de estas soldados con los cánones estéticos masculinos.

Entre 1.500 y 2 mil profesionales fueron formadas en la Escuela Central de Entrenamiento de Mujeres Francotiradoras, de las cuales se estipula que sólo sobrevivió una cuarta parte, ya que pocas se dejaban hacer prisioneras y reservaban siempre una última bala para sí mismas, en caso de caer en manos del enemigo.

Tenían más facilidad que los hombres para infiltrarse tras las líneas enemigas, haciéndose pasar por pastoras o campesinas, ya que éstas quintuplicaban en número a los habitantes masculinos en las zonas ocupadas por la Wehrmacht, y era más difícil su control. Se calcula que causaron alrededor de 12 mil bajas entre las tropas nazis. Su actividad se destinaba preferentemente a la eliminación de oficiales, servidores de ametralladoras y morteros, así como a los observadores que dirigían el fuego de la artillería.

La más destacada fue sin duda Lyudmila Pavlichenko que en junio de 1942, cuando fue retirada del frente tras ser herida por un mortero, acumulaba 309 muertes, incluyendo a 36 francotiradores enemigos, superando las 225 del archiconocido Vasily Zaytsev. Pavlichenko fue nombrada heroína de la Unión Soviética y acabó siendo recibida con honores por el presidente estadounidense Franklin Delano Roosevelt, siendo la primera ciudadana soviética en visitar oficialmente Estados Unidos.

AL PIE DEL CAÑÓN. La labor de las mujeres soviéticas en la infantería no fue en absoluto desdeñable. Se desempeñaron como partisanas, tanquistas y soldados, teniendo bajo su mando a unidades enteras. En Leningrado, por ejemplo, cuyos habitantes resistieron desde 1941 a 1944 el más bárbaro y atroz sitio, se estipula que el 75 por ciento de la población era de género femenino, ya que los hombres habían sido trasladados a servir en otras zonas del país, por lo que muchas de ellas se vieron obligadas a integrar y organizar la defensa de la ciudad.

Por otro lado, en la batalla de Stalingrado trascendió la heroica resistencia del 1077º Regimiento de Artillería Antiaérea ante el imprevisto ataque realizado sobre una fábrica de tanques por la 16ª División Panzer alemana. El factor sorpresa de la ofensiva nazi hizo que este regimiento formado íntegramente por chicas muy jóvenes tuviese que afrontar, solo y sin el armamento adecuado, a toda una división de carros blindados de la Wehrmatch. Dos días aguantó su resistencia. Varios testimonios de los alemanes dan cuenta de su asombro al descubrir, tras esta batalla, que sólo había cuerpos de mujeres al pie de los cañones que les habían destruido nada menos que 83 blindados.

El hecho de que niñas que ni habían terminado la secundaria se hicieran cargo de piezas de artillería en el infierno de Stalingrado sólo puede pasar cuando un pueblo entero se resiste con uñas y dientes a su propio genocidio. Sin embargo, en 2004 el 57 por ciento de la población francesa identificó a Estados Unidos como la nación que más contribuyó a la derrota del nazismo. Sólo un 20 por ciento señaló a la Urss. (2) Algo paradójico cuando el 75 por ciento de las fuerzas militares alemanas fueron destruidas en el frente soviético, y muchos capitalistas estadounidenses, como Rockefeller o Henry Ford, no hicieron sino financiar directamente a los nazis en aras de desarticular la organización del movimiento obrero en Europa.

Ante este atentado cultural, y en el 70 aniversario del Día de la Victoria, conviene recordar al pueblo soviético en su totalidad como al verdadero protagonista de la historia, y en este caso a aquellas heroínas que debido a su género son aun más proclives a ser sepultadas por la historiografía oficial masculina.

1. Categoría militar internacional reservada a aquellos aviadores que durante su carrera derribaron a más de cinco aviones enemigos.
2. Según datos del Instituto Francés de Opinión Pública (Infop).