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jueves, 25 de enero de 2024

#hemeroteca #homosexualidad | Un informático que lucha contra la homofobia con un libro a favor de la inclusión y el amor propio

La Voz de Galicia / Adrián Gómez //

Un informático que lucha contra la homofobia con un libro a favor de la inclusión y el amor propio

El rianxeiro acaba de publicar «Aqueles corpos nosos», su segundo libro
Laura Ríos | La Voz de Galicia, 2024-01-25
https://www.lavozdegalicia.es/noticia/barbanza/rianxo/2024/01/25/pluma-contra-homofobiagalicia-futuro-concurso/0003_202401B25C8993.htm 

Bien podría comprarse la inspiración con el agua que brota a borbotones de un manantial. Sin pedir permiso, traza su propio camino entre las rocas, y llega al mar de las neuronas deseosa de buscar un estímulo que le dé salida. El destino final depende del artista, que a veces no encuentra mejor manera de calmar el caudal del río que dándole forma en un cuaderno en blanco.

Como en un trance involuntario, el escritor Adrián Gómez (Rianxo, 1994) ha tenido la sensación de viajar a través de las palabras más de una vez. En este caso, la catarata creativa le ha llevado a publicar el libro ‘Aqueles corpos nosos’, la segunda parte de la novela juvenil ‘Cando sangren os lobos’ en la que el artista combina elementos de la cultura mitológica gallega y temáticas sociales: «Tiña esa espiña de seguir coa historia, así que propúxenme facelo aínda que fose só para min».

Este runrún personal se convirtió en su segunda obra de la mano de la editorial Xerais. En esta entrega, los hermanos Xandre y Fernán vuelven a reencontrarse con demonios pasados, reales y metafóricos. Todo se retuerce en la vida de este par cuando en la ciudad de Santiago se produce un crimen difícil de resolver y empiezan a trabajar codo con codo para dar con las respuestas pese a la mala relación entre ambos.

Los entuertos profesionales y personales se van desenredando mientras los protagonistas van descubriendo cada vez más cosas de si mismos. Una de ellas es el amor, que en el caso de Xandre abre un armario del que nunca se había atrevido a salir por culpa de los estigmas sociales: «Namórase dun rapaz de Santiago e inicia unha relación con el».

Esta parte de la historia es la que más suele despertar el interés de los jóvenes, dice el autor, que agradecen ver como los personajes de la ficción se salen de los estereotipos. Así queda reflejado en las charlas que el escritor da en los institutos, en las que los chavales aprovechan para preguntarle por qué decidió reflejar la homosexualidad en su obra. La respuesta suele ser siempre parecida: «Non intentei facer un libro moralizante, pero si que penso que é importante falar estes temas coa xuventude, que se poida ver reflectida».

Comentarios negativos
Escribir para adolescentes no está bien considerado por todo el mundo, y eso es algo de lo que es muy consciente el barbanzano, que prefiere no dar más importancia de la que merecen a los comentarios negativos. «Teñen a idea de que ten menos calidade ou de que non é un libro de verdade, e iso non é así», explica.

Poco le importan estas opiniones al rianxeiro, que aparte de escritor trabaja como informático desde casa. Esto le permite tener momentos de desconexión mental en los que dejar volar la imaginación, algo que le funciona muy bien a la hora de buscar inspiración. Un poco de música de fondo y un cuaderno para anotar las ideas que le puedan ir viniendo son suficientes para que Gómez diseñe escenas en su cabeza que después acabaplasmando en el libro: «Cando escoito unha canción vénme un momento determinado da trama e xa sei por onde podo continuar a historia».

Sobre el futuro, confiesa que no quiere presionarse, pero que le gustaría ganarse la vida como escritor: «Sempre me gustou expresarme a través das palabras e gustaríameprofesionalizarme». Sabe que es difícil abrirse un hueco en el mercado, por eso le sorprende ver su libro a la venta en los establecimientos a los que él solía ir a comprar literatura juvenil cuando era un chaval. Más le vale acostumbrarse, seguro que esta no será la última vez.

miércoles, 30 de junio de 2021

#hemeroteca #lgtbi #literatura | La literatura LGTBI para niños y adolescentes triunfa pese a la amenaza del 'pin parental'

'Género queer', de Maia Kobabe //

La literatura LGTBI para niños y adolescentes triunfa pese a la amenaza del 'pin parental'.

Los cuentos y novelas arcoíris llegan a las librerías como nunca antes, pero sus responsables no pierden de vista que están en la diana de la ultraderecha. Los educadores señalan un reto pendiente: que esos títulos lleguen a los colegios y las bibliotecas para garantizar el acceso a ellos de todos los niños.
Clara Morales | InfoLibre, 2021-06-30  

“Vox pregunta a Educación cuántos colegios se han adherido al programa de adoctrinamiento de diversidad sexual y LGTBI”. La noticia, extraída de la web del partido de ultraderecha, se podría traducir de la siguiente manera: Vox pregunta a Educación cuántos colegios se han adherido al programa Escuelas Seguras, que pretende crear una red de centros educativos contra el acoso por ser LGTBI. La iniciativa parte de la FELGTB, la federación de asociaciones en defensa del colectivo, e invita a que los colegios e institutos que así lo consideren firmen un compromiso que contiene preceptos como abordar el ‘bullying’ por ser homosexual, bisexual o trans, integrar a las familias diversas en los eventos del centro o incluir en la biblioteca del centro libros y materiales pedagógicos en los que el colectivo esté presente. Y así es como un cuento en el que un niño tiene dos mamás o una novela protagonizada por una chica trans se convierten en un “programa de adoctrinamiento”. Si la literatura LGTBI ha estado sometida a la censura durante buena parte de la historia, la literatura infantil y juvenil LGTBI es señalada hoy por parte del espectro político como un peligro.

Y sin embargo, brilla el sol. En la librería especializada Berkana, en Chueca (Madrid), la sección infantil no para de crecer. “Al principio había poquitos”, dice el librero Carlos Valdivia, “y se han multiplicado, como ha pasado con la literatura feminista”. Solamente hay que mirar a su estantería infantil y juvenil, dice, continuamente desbordada por las novedades. En las baldas esperan 'Titiritesa', de Xerardo Quintiá y Maurizio A. C. Quarello, sobre una princesa cuyos padres insisten en casar con un príncipe; '¡Vivan las uñas de colores!', de Luis Amavisca y Alicia Acota, donde Juan no entiende por qué los demás niños se ríen de su esmalte; o 'Monstruo Rosa', un personaje cansado de ser juzgado por ser diferente que decide emprender un viaje para encontrar un lugar donde nadie le mire raro. Berkana piensa lanzar pronto una guía de lectura, con recomendaciones para distintas edades, con el fin de orientar a las bibliotecas públicas, colegios e institutos que a menudo se dirigen a ellos para pedirles orientación. “Cada vez hay más colegios y bibliotecas que, en muchos casos porque en el equipo hay alguien del colectivo o gente muy concienciada, nos piden un listado”, apunta el librero. “Aunque deberían ser más, porque la educación pública y las bibliotecas públicas son la única manera de que muchos niños accedan a ciertos contenidos”.

Juan Naranjo, profesor de secundaria y autor de Mariquita, está también lejos del derrotismo. Cuando mira a la literatura juvenil (la que, por cercanía con sus alumnos, más controla) disponible en su adolescencia y la que hay en la actualidad, ve mundos absolutamente distintos. “No había representación LGTBI dirigida a los adolescentes y las adolescentes, directamente, entonces a poco que se hubiera avanzado habría sido un avance grande. Pero es que el avance ha sido realmente significativo”. Mucha gente, en la industria editorial, se ha dado cuenta de que “no todos los adolescentes son iguales” y que representar esa diversidad podía tener consecuencias positivas en las personas que, al fin, pudieran verse reflejadas en sus lecturas... pero también en la balanza comercial. En 2019, último año del que se tienen datos, la literatura infantil y juvenil recaudó en España más de 312 millones de euros, el 13% de la facturación total del sector y un 3% más que el año anterior. “Se ha visto la necesidad y además la oportunidad”, apunta, “y es algo que tenemos que seguir trabajando y pidiendo. Los éxitos editoriales respaldan que esto no es un capricho de cuatro tiquismiquis”. Entre los disponibles, él recomienda títulos como 'Rojo, blanco y sangre azul', de Casey McQuiston; el cómic 'Género queer', de Maia Kobabe, o 'El beso número 8', de Colleen AF Venable y la ilustradora Ellen T. Crenshaw.

Esta tendencia incluye auténticos fenómenos: desde su publicación en 2013, ‘Monstruo Rosa’ acumula 20 ediciones, más de 120.000 ejemplares y la traducción a 15 idiomas. “Y eso que es un libro para niños, que no manejan las cifras de la literatura para adultos”, dice Raquel Garrido, su editora en Apila. Incluso para los parámetros de la ficción ‘de adultos’, esas cifras constituyen un fenómeno indudable. Garrido cree que una de las claves del libro es, primero, su calidad (fue el primer álbum de Olga de Dios, hoy una ilustradora reputada), y, segundo, el gran número de personas que se pueden sentir identificadas con la historia. No es que su contenido sea ambiguo: el subtexto LGTBI está claro y hay una aparición estelar de un arcoíris muy elocuente. Pero es un libro, explica Raquel Garrido, que no está pensado ‘para algo’. “Hoy hay muchos libros que están diseñados con un objetivo concreto: para hablar a los niños del respeto al medio ambiente, para que los niños coman verduras... Son libros ‘para eso’, no para disfrutar de la lectura”. El de Olga de Dios, dice, no es así. Y tampoco lo es 'Raro', de Canizales, donde un personaje aparentemente gris se alarma ante lo extravagantes que son sus vecinos... para acabar descubriendo que él tampoco es tan normal. Todos los (numerosos) comentarios que les han llegado de colegios y bibliotecas son positivos.

Las consecuencias de estos avances no son menores. Naranjo imagina qué habría supuesto para él haber contado, de pequeño, con los libros a los que tienen acceso sus alumnos. “No es solo la sensación de soledad, de ¿seré yo el único del mundo que se sienta así?, sino la homofobia interiorizada, del qué puedo hacer yo para dejar de sentirme así y para que el mundo deje de percibirme de esta manera”. Ambas cosas, dice, son “producto del desconocimiento, de la falta de referentes”. Contra ellas, “la visibilidad: en las series, por las calles, pero también en las bibliotecas y en las clases”. Pero Consol Aguilar, formadora de maestros en la Universitat Jaume I, especializada en literatura infantil y juvenil, género e identidades diversas, recuerda que esto no va solo de la experiencia individual de los alumnos LGTBI, sino de los valores colectivos. “Los referentes que les demos a los niños sobre la sociedad que queremos construir son aquellos con los que van a crecer, con los que se van a formar y los que van a hacer que avancemos hacia tal o cuál tipo de sociedad”, defiende. Por eso ella insiste en este “no es un problema que tenga que ver con el colectivo LGTBI, sino con los derechos humanos”.

Por eso Aguilar se resiste a caer en el triunfalismo. Ve y celebra el avance experimentado en las últimas décadas, pero no cree que esté todo hecho. “El corpus de libros que hay es magnífico, tenemos libros para trabajar estos temas desde niñas y niños muy pequeñitos hasta los cursos de bachillerato. El problema”, apunta, “no es que no exista esta literatura, sino que el profesorado a menudo la desconoce y que, a mí me lo han comentado, a veces tienen miedo”. El desconocimiento hace que los maestros no aborden en el aula temas como la diversidad afectiva o el género. El miedo hace que los consideren asuntos peliagudos que pueden acarrearles problemas con algunos padres. El problema es que ese desconocimiento y ese miedo hacen que no se aplique correctamente la legislación: la ley estatal que regula la educación pública incluye entre sus principios “el respeto a la diversidad afectivo-sexual” y “la educación afectivo-sexual, adaptada al nivel madurativo”. “Se ha demostrado que en el contenido curricular de la formación de maestros y maestras todo esto está muy ausente”, lamenta Aguilar. “Si los propios maestros y maestras no tienen esa formación y no conocen esos libros, es complicado que luego lo introduzcan en sus bibliotecas de aula y en los planes de lectura de sus centros”. El miedo, apunta, es lo que alimenta el cacareado “pin parental”, particularmente el de los padres, temerosos de que sus niños aprendan ideas nocivas en el colegio. Para disiparlo, la pedagoga anima a los profesores a reunirse con los padres, a hablar con ellos, a atender sus dudas y sus inquietudes. Cualquier estrategia, excepto la de dar un paso atrás.

La editora de Apila cree que en España está tan consolidado “el respeto a la diversidad y al colectivo LGTBI” que es impensable imaginar un futuro en el que no existan libros como ‘Monstruo Rosa’. Pero sería peligroso, apuntan varios entrevistados, que el acceso a estos libros quedara a la discreción de los padres, ya sea por sus convicciones o por su poder adquisitivo. Inculcar el “respeto a la diversidad”, recuerda Juan Naranjo, no es una ‘opción’ de los profesores, sino un ‘deber’, de la misma forma que la ley educativa señala la necesidad de educar en la igualdad entre hombres y mujeres, en el ecologismo o en el “espíritu crítico”. El profesor señala que el “deber de las instituciones educativas”, en las que incluye desde el colegio hasta las casas de cultura, es el de “dar a conocer y fomentar la diversidad en todos sus aspectos”. Eso tan rimbombante se puede traducir en algo muy sencillo: “Simplemente mostrar que esos libros existen, que esos libros se tienen, ponerlos a disposición de los chicos y las chicas que puedan estar interesados, y que por una vez a lo mejor puedan leer una historia en la que el protagonista se parezca un poquito a ellos”. ¿Y si Vox u otro partido se interpone? Habla Carlos Valdivia, de Berkana: “No dejaremos que nadie nos amedrente, hay que plantar cara y ya nos encargaremos de hacer algo, docentes, asociaciones y familias”. 
 
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jueves, 4 de junio de 2020

#libros #comic #queer | Género Queer

Género Queer / Maia Kobabe.

Barcelona : Astronave, 2020 [06-04].
240 p. : todas il.

/ ES / Libros / Cómic / Género no binario / Identidades / Literatura juvenil / Queer / Testimonios
📘 Ed. impreso: ISBN 9788467940473 / 19.95 €

[.es] Una autobiografía útil y conmovedora sobre la identidad de género y todo lo que conlleva. Maia Kobabe narra en esta catártica autobiografía lo que significa ser no binario y asexual. El viaje hasta descubrir su verdadera identidad en el que se relata la confusión de los amores adolescentes, la lucha por salir del armario, los amigos que hizo escribiendo ‘fanfiction’ gay o el trauma que le supone ir al ginecólogo. ‘Género Queer’ es más que su historia, es una guía imprescindible sobre género para aliados, amigos y humanos de cualquier parte.

👤 Maia Kobabe se graduó en la especialidad de cómic en el California College of the Arts. Con ‘Género Queer’ ha Ganado un Alex Award, el Stonewall Book Award y ha sido nominada a otros premios. Maia es no binaria, ‘queer’ y utiliza el pronombre e.

viernes, 21 de febrero de 2020

#libros #homosexualidad #literatura | Hasta que deje de llover

Hasta que deje de llover / Javier Martínez.

[S.l.] : Autoedición, 2020 [02-21].
320 p.

/ ES / Libros / NOV / Literatura / Literatura juvenil / Aceptación / Amistad / Homosexualidad / Homosexualidad y literatura / Relaciones amorosas
📘 Ed. impresa: ISBN 9798613896066 / 12,50 €
Cita APA-7:Martínez, Javier (2020). Hasta que deje de llover. Autoedición.

[.es] Milo es tímido, introvertido y esconde sus heridas al mundo. Axel es espontáneo, atrevido y sólo tiene miedo de sí mismo. Su primer encuentro es tan ridículo como humillante, pero durante su primer verano juntos les unirá una intensa conexión que resistirá al tiempo y la distancia. Esta es una historia en la que chico conoce a chico, pero uno es incomprendido y el otro no es correspondido. Es un relato a través del tiempo, que recorre cuatro momentos clave en las vidas de Milo y Axel. Los años pasan, el corazón madura y los sentimientos cambian de forma. ¿Qué ocurre cuando cumples un sueño y no es como esperabas?¿Y si en realidad los sueños fueran una distracción que te aleja de lo que realmente necesitas?

DOCUMENTACIÓN
‘Hasta que deje de llover’, de Javier Martínez.
Goizeder Lamariano Martín | Cuéntate la vida, 2020-04-00

http://cuentatelavida.blogspot.com/2020/04/hasta-que-deje-de-llover-de-javier.html

martes, 5 de febrero de 2019

#libros #comic | El chico azul con pies de hierro

El chico azul con pies de hierro / Kaos [Juan Bermúdez].
Barcelona : Planeta [Destino Infantil & Juvenil], 2019 [02-05].
160 p. : il.
Colección: Crossbooks
ISBN 9788408204886 / 12,95 €

/ ES / Cómic
/ Federico García Lorca / Granada / LGTBI / Literatura juvenil / Novela gráfica

Vuelve Kaos, el ilustrador que triunfa en YouTube. “Me llamo Néstor y tengo mucha imaginación. Vivo en Granada, una ciudad llena de misterios y leyendas. Recorriendo sus calles me he visto envuelto en una aventura en la que he conocido a sus fantasmas y descubierto la magia que esconde. Una magia que me llevará de vuelta a casa.”

martes, 25 de septiembre de 2018

#libros #transexualidad | Mi nombre es Violeta

Mi nombre es Violeta / Santi Anaya.
Barcelona : Destino Infantil & Juvenil, 2018 [09-25].
224 p.
Colección: Crossbooks.
ISBN 9788408194019 / 13,95

/ ES / NOV
/ Aceptación / Adolescencia / Identidad de género / LGTBI / Literatura juvenil / Mujeres trans / Primer amor / Transexualidad / Testimonios

Violeta es la chica nueva del instituto. Sus nuevos compañeros no conocen nada de su pasado. Y eso ya le va bien. Porque significa que nadie sabe que hasta los cinco años fue Nacho y todo el mundo la trató como aquello que no era: un niño. Sin embargo, todo eso se vuelve un problema cuando Violeta conoce a Andrés. Por primera vez le gusta un chico y siente que tiene que explicarle la verdad. Pero cada vez que lo intenta es incapaz porque tiene miedo de que salga corriendo lejos de ella.

miércoles, 18 de julio de 2018

#hemeroteca #literatura #feminismo | Ángela Vallvey: “El cuento original de la Bella Durmiente es una historia de violación”

Imagen: ctxt / Ángela Vallvey
Ángela Vallvey · Escritora, autora de ‘Cuentos clásicos feministas’: “El cuento original de la Bella Durmiente es una historia de violación”
Nerea Balinot | ctxt, 2018-07-18
https://ctxt.es/es/20180718/Culturas/20089/Nerea-Balinot-Angela-Vallvey-feminismo-cuentos-revisiones.htm

A través de esta reescritura concienciada pero también divertida, la autora conecta las historias de nuestra infancia con los problemas reales (y aterradores) de las mujeres del siglo XXI.

Cenicienta sufre una huelga laboral de hadas madrinas y por poco no llega a tiempo al ‘reality show’ en el que conocerá a su príncipe. Y aunque el muchacho la busca para devolverle una zapatilla, su final feliz es rechazarlo y vivir sola. Así lo cuenta Ángela Vallvey (1964, Ciudad Real) –escritora y periodista. Ganadora del Premio Nadal en 2002 y finalista del Premio Planeta en 2008– en sus ‘Cuentos clásicos feministas’, una revisión de las tradicionales historias que han acompañado nuestra infancia durante varias generaciones.

Con este proyecto, Vallvey se embarca en el reto de adaptar los cuentos clásicos al siglo XXI, incluyendo videojuegos, ‘reality show’ y redes sociales. También violencia machista, trata de mujeres, abusos y discriminación laboral. Los cuentos infantiles en los que los lobos perseguían a las niñas por el bosque daban miedo. Los cuentos de Vallvey, donde las jóvenes sufren acoso sexual y las niñas destrozan su cuerpo por agradar a un hombre, aterran.

En su obra, dirigida a adolescentes y adultos, los lobos son mucho más feroces de lo que recordábamos. Vallvey ha conseguido mantener la esencia original de las historias populares: el mundo es un lugar peligroso para las niñas y nuestro final feliz es sobrevivir. Pero debemos aspirar a más.

Así lo reivindica en sus relatos donde, aunque las mujeres sufren violencia, son personajes que luchan por sobreponerse y salir victoriosas. Puede que lo consigan o no, pero no esperarán de brazos cruzados a un príncipe que las rescate. Esta vez, las protagonistas son ellas.

Y los culpables, los lobos. Ángela denuncia que las mujeres no han tenido una responsabilidad heroica en los cuentos clásicos, pero siempre han sido culpables. De comerse una manzana, de pincharse con un dedal, de hablar con desconocidos o de generar envidias. Las historias de Vallvey, en cambio, señalan a los verdaderos agresores. A los padres descuidados que desatienden a sus criaturas, a los desconocidos malévolos que engañan a las niñas y a los coros de patio de colegio que se ríen de quien es diferente. También, al propio sistema o a la inseguridad interiorizada de las más pequeñas. Su objetivo es claro: que ningún lobo vuelva a convencernos de que la culpa es de Caperucita por adentrarse sola en el bosque.

P. ¿Era necesaria una revisión feminista sobre los cuentos clásicos?
R. Los cuentos clásicos tienen prototipos universales, pero están desvirtuados. Quería crear una historia diferente, sugerente y desenfadada, que nos hiciera reflexionar y reír al mismo tiempo.

Los libros tienen el poder de transmitir ideas y esa es una siembra que siempre se recoge. Mediante el humor y la poesía se pueden contar historias que contribuyan a cambiar el mundo. El poder de la literatura es el poder de la seducción. Estás contando la misma idea (feminismo, igualdad, libertad) pero de una forma hermosa, y eso cala en el espíritu de la gente. La literatura es mucho más atractiva que la política.

P. Habrá quien diga que escribir un libro titulado ‘Cuentos feministas’ es bastante político. ¿Qué le respondería?
R. Que tienen razón. Y que eso no es malo. Se trata de fomentar la igualdad entre hombres y mujeres. Quiero ayudar en la creación de una mentalidad feminista que, al fin y al cabo, es positiva para nuestra sociedad.

P. Últimamente está aumentando la literatura infantil enfocada hacia las niñas que las presenta como guerreras o luchadoras. ¿Por qué no vemos cuentos que hablen de niños dulces o sensibles?
R. Siempre somos nosotras las que tenemos que adaptarnos. El mensaje de esa literatura es bueno y, en el futuro, habrá niñas que no crezcan con nuestros miedos de mujer. Pero a los niños también hay que enseñarles a hacer su parte. Esto es un trabajo de todos, no podemos poner siempre la responsabilidad del lado de las mujeres.

P. Su libro está enfocado a un público más adolescente que infantil. ¿Hay que tener cuidado a la hora de hablar sobre estos lobos (agresiones, violaciones, trata de seres humanos) con los niños y niñas?
R. Sí, aunque los lobos no tienen cuidado cuando persiguen la infancia. Mientras yo me planteo tratar con delicadeza ciertos temas, los niños están confrontando asuntos muy duros, como la pornografía, desde edades tempranas. El mundo les hace llegar mensajes verdaderamente brutales sin ningún filtro, así que quizás sí sea adecuado ir hablando de feminismo, de violencia machista, etc. en la infancia.

P. En los cuentos clásicos, el final feliz de las mujeres es sobrevivir. ¿No podemos aspirar a nada más?
R. Debemos aspirar a más. La igualdad formal ya está conseguida, pero cada vez que luchamos por la igualdad real el sistema contraataca y aumentan las agresiones. Quieren que el miedo siga controlando a las mujeres para expulsarnos del espacio público. Quieren alejarnos de los lugares donde se gestiona la vida y el poder. Pero ya estamos cansadas de escuchar esas historias de miedo. A las niñas hay que contarles la historia de su libertad.

P. Cada vez son más las niñas y adolescentes que, como refleja en sus cuentos, viven obsesionadas con los estándares de belleza o preocupadas por no gustar a los hombres. ¿Qué podemos hacer para evitarlo?
R. Las niñas de ahora sienten más presión de la que nunca haya sentido una mujer. La tiranía de la belleza, a pesar de todo, está más presente que nunca y las redes sociales han aumentado este fenómeno. Cada vez y, a edades más tempranas, encontramos niñas obsesionadas con la idea de ser guapas. La hipersexualización a la que las estamos sometiendo es tremenda y mata su infancia. La única manera de solucionarlo es con educación, dotando a las niñas de herramientas para que se defiendan de sus agresores. A las mujeres se nos educa para estar dispuestas a sacrificar nuestro cuerpo por amor. Es un disparate. No podemos enseñarles a las niñas que su único valor es el cuerpo. Tenemos que hablarles de su imaginación, de su inteligencia y de su personalidad.

P. La alianza entre abuela y nieta en ‘Caperucita Tall’ o la amistad entre las siete gigantas de Blancanieves son una excepción en los cuentos tradicionales. Las mujeres, brujas o madrastras, aparecen siempre como enemigas. ¿Es necesario escribir sobre la amistad entre mujeres?
R. Es imprescindible. Nos han enseñado a desconfiar entre nosotras, a tratarnos como competidoras. Las brujas y madrastas existen. Es innegable y en mis cuentos aparecen. Pero también hay que mostrar a las niñas historias de amistad, confianza y apoyo mutuo entre mujeres.

P. ¿Qué mensaje transmiten historias como las de la Bella Durmiente o Blancanieves, donde un desconocido las besa mientras duermen?
R. La historia original de la Bella Durmiente trata sobre una joven que está dormida, inconsciente y es abusada por un hombre que pasa por allí. La deja embarazada y, cuando despierta, tiene que casarse con el violador. Ese era su final feliz. Esto es algo espeluznante, y con el tiempo el cuento se transformó. La metáfora avisa perfectamente de que una mujer que duerme, que no está alerta, está expuesta a ser depredada. Lanza el mensaje de que tienes que tener los ojos bien abiertos para sobrevivir.

P. El capítulo ‘La princesa poligonera y el guisante emotivo’ es una historia de abuso y acoso sexual. Existen pocos relatos al respecto, menos aún aquellos en los que la víctima rehace su vida. ¿Es importante contar estas historias de superación?
R. Sí, por supuesto. Hasta ahora las víctimas se llevaban la parte de la vergüenza y del oprobio social. Es necesario que la mujer pierda esa vergüenza y se la adjudique al verdadero responsable, al agresor. No es justo que ella cargue con el abuso y, encima, con la culpa y la condena.

P. ¿Cree que estamos avanzando en el terreno de la igualdad?
R. Los cambios se operan cuando cambia la mentalidad y aumenta la presión social. En ese sentido, creo que sí. Movimientos como el #Metoo, la manifestación del 8M o la condena al caso de la Manada lo demuestran. Se está moviendo la opinión pública y eso es imprescindible para que veamos cambios políticos y sociales. Cuando cambia la mentalidad de las personas, el sistema tiene que adaptarse. Confio en que esta dirección de justicia e igualdad perdure.

P. Al final de su libro, presenta la imaginación como una llave mágica. ¿la estamos perdiendo?
R. En este mundo la muerte de la imaginación y, sobre todo, la de la imaginación de las mujeres es un peligro que existe. Hay que hacer todo lo posible para que ocurra lo contrario, para que las mujeres encuentren la llave de su imaginación y se aventuren en ese mundo inexplorado y lleno de maravillas.

Es necesario, también, que escriban. La historia siempre la han contado ellos y, aunque ha habido mujeres, el canon las ha ignorado. Ahora están cambiando las cosas y tenemos más recursos. Las mujeres escribimos con la misma libertad que los hombres y estamos empezando a contar nuestra propia historia.

P. Y eso enriquece la literatura.
R. Enriquece el mundo.

martes, 3 de abril de 2018

#libros #literatura #feminismo | Cuentos clásicos feministas

Cuentos clásicos feministas / Ángela Vallvey ; ilustraciones de Javier Pérez Prada.
Madrid : Arzalia, 2018 [04-03].
256 p.
Colección: Miscelánea.
ISBN 9788417241070 / 19,95 €

/ ES / Cuentos
/ Empoderamiento / Estereotipos / Feminismo / Literatura infantil / Literatura juvenil / Memoria sentimental

Los cuentos clásicos tienen la fuerza de los mitos, que han evolucionado según los tiempos y representan un enorme tesoro de sabiduría, un delicado trabajo de inteligencia colectiva. Ángela Vallvey ha querido reivindicar ese legado —repleto de humor, poesía y terror—, renovándolo hasta hacerlo más cercano y comprensible a los lectores contemporáneos, pero también siendo fiel a su significado más profundo. Si bien, aquí no encontraremos historias en las que el amor romántico y acaramelado trastorna a los personajes (sobre todo a los femeninos), sino que las protagonistas se convierten en heroínas que descubren el peligro del desamor, del abuso y el desengaño. El cuento popular que se presenta en estas páginas pretende servir a las niñas y niños, adolescentes, padres y educadores, como una forma divertida de acercarse a nuestra herencia cultural y descifrar sus mensajes más sensatos e imaginativos. Aunque también, ¿por qué no?, como un manual de fantasía 3.0 que ayude a nuestros hijos e hijas a enfrentarse a la complejidad de la vida.

viernes, 8 de diciembre de 2017

#hemeroteca #cuentos | Que viene el lobo... bueno!

Imagen: El País / Ilustración de Ana Penyas para 'Mexique'
Que viene el lobo... bueno!
Migraciones, machismo… Las nuevas lecturas para niños están llenas de valores actuales. Pero ¿y los clásicos? ¿Corremos el riesgo de edulcorarlos a base de corrección política?
Carmen Morán | El País, 2017-12-08
https://elpais.com/cultura/2017/12/07/babelia/1512655377_578617.html

Al calor de la lumbre, generaciones de niños y niñas han escuchado truculentos relatos de lobos feroces, muchachos desobedientes que robaban en los cementerios la carne que no pudieron comprar porque se lo gastaron en caramelos y la muerte venía después a reclamar lo suyo subiendo las escaleras… En todos los países y en todas las épocas se oía a esos niños muertitos de miedo pedir, al acabar el relato: “Cuéntamelo otra vez”. En la actualidad se han apagado esas lumbres en medio mundo y las familias, el profesorado y los autores han encontrado vías más dulces para transmitir las enseñanzas precisas a sus pupilos. Los libros infantiles y juveniles revelan un mundo amable lleno de valores nuevos. Bienvenidos sean esos textos, dicen los que entienden. Pero ¿es la hoguera el destino de aquellos cuentos viejos? No, coinciden, ni mucho menos.

Reina Duarte, editora de Edebé, con 25 años a su espalda siendo directora de libros infantiles y juveniles, opina que “la juventud está interesada por los temas de siempre: quieren reírse, hablar de chicos y chicas, lo clásico, y solo una parte demuestra interés por asuntos de más calado como la violencia de género, la desigualdad, las guerras, la pobreza, la injusticia, pero no hay mayor demanda de estos temas ahora, más bien cuesta introducirlos. Todos estamos necesitados de la evasión que facilita la literatura”.

La demanda de estos textos con mensaje, repletos de valores sociales de nuestro tiempo sí encuentra, sin embargo, una amplia oferta. Son libros de ediciones exquisitas, donde no sobra una palabra ni falta una idea correcta. Algunos prefieren decir, con retintín, políticamente correcta. “Estamos padeciendo indigestión de libros hechos para transmitir un mensaje químicamente puro y unívoco. Hay colecciones enteras de esos libros de tesis”, dispara Ana Díaz-Plaja, profesora de literatura infantil ya jubilada en la Universidad de Barcelona. Reconoce que “se está haciendo muy buena literatura urgida por los nuevos planteamientos sociológicos, que trata la homosexualidad, las migraciones, el machismo”, pero alerta del revisionismo sobre los textos antiguos: “Se están retirando libros porque se consideran racistas. Pues claro, es que se escribieron en épocas racistas. Se molestan porque Huckleberry Finn fumaba un cigarrillo, lógico, si hace casi dos siglos y también había esclavitud, pues claro”.

Opina Díaz-Plaja que estos cuentos despiertan en las mentes juveniles un espíritu crítico al leer, una mirada histórica necesaria que, de otro modo, no madurarán. En definitiva, una curiosidad por tiempos que no son los propios, costumbres y maneras que sirvieron en el pasado o a partir de las cuales se edificaron futuros mejores. Estrella López Aguilar es experta en lecturas infantiles y juveniles, docente en la Comunidad de Madrid desde 1990, y cuenta un detalle que a una generación entera de lectores le sonará: la cerveza de jengibre que bebían en ‘Los Cinco’, de la escritora inglesa Enid Blyton. ¿Qué era ese mejunje que hacía las delicias de aquella pandilla de investigadores? “Estuve años sin saberlo, hasta que viajé a Inglaterra y lo descubrí”, relata López Aguilar casi con brillo en los ojos. Ahora adoramos a san Google, pero entonces… Pues bien, esa cerveza de jengibre, sostiene esta experta, ha sido sustituida en las nuevas ediciones de ‘Los Cinco’ por un refresco cualquiera que todos conocen. “Eso les corta el acceso a nuevos conocimientos”, se queja. Cree que ese exceso de lo políticamente correcto no es más que “una moda que pasará. ¿Alguien cree que la vida de Frida Kahlo le interesa a los niños? Lo que sí interesa y eso no es moda es visibilizar a la mujer a través de los cuentos, de los libros de texto, y ahí la escuela debe estar atenta”, dice. En 2010, López Aguilar formó parte del equipo Leer_es del Ministerio de Educación y es fundadora del proyecto colaborativo Kuentalibros.

Hay dos elementos a tener muy en cuenta a la hora de determinar un cambio en las lecturas del alumnado actual y uno de ellos no es precisamente la escuela, donde los textos obligados o recomendados no han cambiado tanto, o los chicos los siguen tomando como deberes. Lo que sí está influyendo decisivamente son las familias, mucho más formadas que antes, y las nuevas tecnologías. A esto último le concede una importancia capital la argentina María del Carmen Martínez, profesora del Ministerio de Educación de la ciudad de Buenos Aires y coordinadora de Ferias del Libro Interdistritales. “El docente o los padres pueden mediar, pero la quiebra es la alfabetización digital, que excede las decisiones que se puedan tomar en la escuela o en casa; el alumnado ya elige lo que quiere por sí mismo, es completamente autónomo: qué escritor, qué lectura y cómo quiere leerlo. Lo digital está rompiendo cualquier tutela y creo que los editores están despistados”.

Quizá no tanto. Porque a los domicilios de los nuevos prescriptores de literatura infantil y juvenil no dejan de llegar cajas y cajas con las novedades de papel. Estos nuevos líderes de opinión son muy tenidos en cuenta por las editoriales. Se les llama ‘influencers’ y sus recomendaciones a través de varios formatos digitales hacen furor entre los adolescentes. Lo que antes eran colecciones, ‘Los Cinco’, ‘Los Hollister’, ‘Los siete secretos’, ahora se llaman sagas y el universo de las lecturas juveniles se ha llenado de muertos vivientes, juegos del hambre, y todo un mundo digital donde, por supuesto, tienen cabida los primeros amores. Estos influyentes recomendadores digitales se llaman ‘booktubers’. Andrea Izquierdo Fernández, con su alias Andreo Rowlin (Zaragoza, 1995), es uno de ellos y también escribe libros. “Escribo lo que me gusta leer. Lecturas dinámicas, ágiles, que acabes un capítulo y quieras otro”. Quién diera con esa fórmula. Ella cuenta lo que está pasando, con personajes de las edades de sus lectores, pero introduce temas muy actuales, esos valores que antes se citaban: la visibilidad de la mujer, la violencia machista, la enfermedad mental, ansiedad, depresión, la bulimia. “Hay que sacar todos estos temas del armario y tratarlos en la literatura”, recomienda. Ella ha publicado ‘Otoño en Londres’ (Nocturna), el inicio de una trilogía.

La libertad de esta joven escritora la sienten cercenada otros autores. O al menos notan esa tenaza cuando escriben. Contra ella se rebela con rabia Jordi Sierra i Fabra, uno de los más conocidos y exitosos autores de literatura juvenil. “He perdido un premio porque en mi libro estaba la palabra aborto, me han censurado por mencionar el término orgasmo en algunos colegios religiosos. Soy un autor libre y hago novelas, si me leen en los colegios es por accidente. Y no doy mensajes. Claro que hay valores, ¡yo los tengo!”, dice con vehemencia. “Es una vergüenza que se esté reescribiendo la historia”.

¿Hay tanto revisionismo como dicen? Begoña Regueiro, profesora de literatura infantil en la Universidad Complutense y directora del grupo interuniversitario ELLI (Educación Literaria y Literatura Infantil), contesta: “Sí, sí que lo hay, y somos muy conscientes de que eso está ocurriendo. Me parece terrible y peligroso porque está lleno de prejuicios y muy falto de los conocimientos necesarios, se revisa el pasado con poca profundidad. Los cuentos tradicionales aportaban muchísimo y hay sólidas corrientes que lo han estudiado desde la antropología y la psicología, pero ahora, cualquiera que pasa decide que tal o cual cuento es el relato de un maltratador o un abusador. Pues no”, se enoja.

La escritora Clarissa Pinkola Estés (Indiana, 1945), autora de un libro “muy feminista”, ‘Mujeres que corren con lobos’, y el psicoanalista Bruno Gettelheim, fallecido en 1990, son dos de las autoridades que cita Begoña Regueiro. “Ambos hacen un análisis de los cuentos tradicionales desde un punto de vista psicológico y ella, además, desde la perspectiva feminista… ‘Caperucita roja’ nos habla de la maduración sexual. El lobo, en la versión de Perrault, lo que hace es camelarse a la niña para acostarse con ella, de lo que se extrae la enseñanza de que hay que hacer caso a la madre y no entretenerse por el camino. Pero no podemos extirpar estos cuentos sin más, porque, desgraciadamente, los lobos existen y no todos son buenos”, sigue Regueiro. “¿Que el lobo es un violador? Por supuesto, pero es que los violadores existen y esas revisiones obvian todos estos significados. Se pueden dulcificar, pero no archiproteger a los menores porque eso les impide madurar, los infantiliza en exceso. El cuento, eso sí, debe acabar bien”, sostiene. “La bella durmiente duerme su adolescencia y se despierta en su madurez, los que se pierden por el bosque están haciendo viajes de iniciación. Sí, los cuentos tradicionales son más simbólicos y eso se les va quedando”. Sobre los textos actuales, Regueiro da la bienvenida a los libros con mensajes, con los nuevos valores; cree que son lecturas que deben combinarse. Y alerta sobre cierta poesía nueva de algunos cantautores, raperos y poetas jóvenes, en cuyas letras late o se explicita un machismo terrible.

Entre los nuevos valores se ha extendido también la costumbre editorial de acercar a los más jóvenes a realidades que nos rodean de la mañana a la noche: las guerras, el exilio, los migrantes, los refugiados, los holocaustos, etcétera. Sellos como Kalandraka esmeran la edición de sus libros, aunque estos encierren crudas enseñanzas. La historia de Erika es uno de ellos, sobre el Holocausto. O el titulado Migrar, un libro acordeón que más parece una joya en blanco y negro. 'Mexique' (Libros del Zorro Rojo) es un bello cuento de María José Ferrada ilustrado por Ana Penyas que relata el viaje en barco de cientos de niños del exilio español a México, los niños de Morelia. Lo hacen sin concesiones pero con belleza. Especializada en asuntos de guerra, dictadura y memoria histórica, la paleta de colores de Penyas para ‘Mexique’ apenas sale del negro y el blanco: “Creo que los niños están acostumbrados a ver imágenes tristes y quizá desde estos relatos puedan acercarse al dolor buscando otras sensibilidades”. Y Ferrada tampoco busca un lenguaje especial para tratar el texto: “No hay temas de niños ni de adultos porque compartimos un mismo mundo con sus alegrías y dolores. Lo que intento hacer ante un texto así es ponerme en la piel de los pequeños”.

Quizá la piel infantil es resistente, pero algunos editores encuentran que son los adultos los que, a veces, la tienen “muy fina”. “Está de moda coger los clásicos y reeditarlos dándoles una vuelta, por ejemplo con princesas que salvan a los príncipes, pero publicar los tradicionales sin más…”, dice el editor de Anaya Infantil, Pablo Cruz. “A las editoriales nos dan cada tunda en las redes sociales… Es un momento delicado”. Los editores también tienen miedo al lobo.

domingo, 5 de noviembre de 2017

#hemeroteca #lgtbifobia | Uno de cada tres estadounidenses no quiere a personajes gais en libros escolares

'Aquel verano'
Uno de cada tres estadounidenses no quiere a personajes gais en libros escolares.
Una encuesta muestra la compleja relación de EE UU con obras de temática sexual o violenta.
Paula Corroto | El País, 2017-11-05
https://elpais.com/cultura/2017/11/05/actualidad/1509895816_679991.html

El sexo en los libros pone nerviosos a los estadounidenses. Más aún si son relaciones homosexuales o si algún personaje es transexual y aparecen en textos escolares. Según una encuesta reciente de la plataforma especializada YouGov con una muestra de mil personas mayores de 18 años de EE UU, el 37% prohibiría libros con este tipo de contenidos en las escuelas primarias y un 14% los retiraría de las bibliotecas públicas. Hasta el 55% de los votantes del Partido Republicano los rechaza, mientras que en el caso de los demócratas, el porcentaje es el 26%.

Entre los títulos que más quejas reciben, tal y como recoge la Oficina para la Libertad Intelectual (OIF, en sus siglas en inglés), se pueden encontrar cómics como 'Aquel verano', de Jillian y Mariko Tamaki, por contener personajes gais, o ‘Soy Jazz’, de Jessica Herthel, por un protagonista transgénero. Ambos están publicados en España (por La Cúpula y Bellaterra, respectivamente) y se venden para un público infantil y juvenil.

La relación de los estadounidenses con los libros siempre ha sido complicada. Hace solo unas semanas, varias escuelas del estado de Misisipi prohibían 'Matar a un ruiseñor', célebre novela por la que Harper Lee ganó el Premio Pulitzer en 1961, por considerar que el término ‘nigger’ (negrata) era demasiado ofensivo para los niños. Esta encuesta especifica que el 52% de los entrevistados eliminaría libros con referencias racistas de las lecturas para los más jóvenes, pero no se detiene solo en las cuestiones de raza sino que va más allá.

Portadas sugerentes
Así, la incomodidad que produce el sexo en los libros no se limita a los personajes gais. Más de ocho de cada 10 ciudadanos (el 84%) prohibirían las portadas sugerentes —como la de 'Dos chicos besándose' (Nocturna Ediciones), de David Levithan— en las escuelas primarias, un 63% en los institutos y un 46% en las bibliotecas públicas. De nuevo, son los votantes republicanos los que más se oponen a este tipo de cubiertas: un 55% de ellos no las tendría en las bibliotecas públicas. Y, como en todos los puntos que toca la encuesta, son las mujeres y los mayores de 65 años los que, en términos generales, más de acuerdo están con las censuras.

Los datos también apuntan hacia otra de las cuestiones que más preocupan a los estadounidenses: los libros en los que hay magia. Como la serie protagonizada por Harry Potter, que entre los años 2000 y 2009 recibió numerosas críticas por parte de líderes cristianos que la tacharon de “satánica”, tal y como recoge la American Library Association, que cada año ofrece un ranking con los libros más censurados.

En la encuesta de YouGov, un 29% eliminaría este tipo de libros de las escuelas elementales y un 12% los quitaría de las bibliotecas. Es difícil entender cuál es el daño que hace la varita de Harry Potter cuando ha emocionado a millones de niños de todo el planeta. A saber si también influyen los rifirrafes que ha mantenido su autora, J.K. Rowling, con el presidente de EE UU, Donald Trump, a través de Twitter, ya que hasta el 41% de los votantes republicanos apuestan por eliminar este tipo de sagas de las lecturas para los más pequeños.

Lenguaje blasfemo
El uso del lenguaje considerado “blasfemo”, como utilizar el nombre de Dios en vano —así lo especifica la encuesta— también trae consigo un gran rechazo. El 42% retiraría libros con estos términos de los colegios primarios y un 21% de las bibliotecas. Sin embargo, los libros centrados en asuntos religiosos generan una percepción muy diferente: sólo un 16% los eliminaría de las lecturas del colegio infantil, y son los republicanos quienes más se opondrían a su prohibición.

Finalmente, con respecto a la violencia, un 61% censuraría libros con este tipo de escenas en las escuelas y un 14% en las bibliotecas. La oposición es más alta si se trata de las portadas, ya que un 48% las considera inapropiadas en institutos y un 36% en las bibliotecas.

A finales de año, la Oficina para la Libertad Intelectual publicará el listado con los libros que más quejas han recibido en 2017. Según las estadísticas, es probable que la resistencia censora con respecto a personajes homosexuales, transgénero y aquellos contenidos que supongan una blasfemia para muchos, ya sea por sus términos “racistas” o antirreligiosos, se mantenga. Son los Estados Unidos de Donald Trump.

Ni sexo ni política
En los últimos años, la lista de libros que más quejas han recibido por parte de los estadounidenses, elaborada por la Oficina para la Libertad Intelectual, incluye varios superventas para el público juvenil, debido a su contenido “sexual” y “político”.

Así, ‘Buscando a Alaska’, de John Green, es atacado por “escenas sexualmente explícitas”, ‘Eleanor y Park’, de Rainbow Rowell, por su “lenguaje ofensivo”, o ‘Persépolis’, por ser “políticamente ofensivo”.

viernes, 2 de junio de 2017

#hemeroteca #literatura #correccionpolitica | Pequeños pero no tontos

Imagen: El País / 'Manolito Gafotas', por Emilio Utberuaga
Pequeños pero no tontos.
La corrección política se antepone a la calidad literaria en las lecturas recomendadas en las aulas.
Sergio del Molino | El País, 2017-06-02
http://cultura.elpais.com/cultura/2017/06/02/babelia/1496404972_208595.html

"Me interesa leer tu libro y mis padres se toman todo mal. Creen que tus consejos no son buenos. Aclaro que a mí me encantan, pero (ellos) no creen que sean ficción, creen que todo es real. Ayúdame”. Este es el mensaje de socorro de un lector recibido en el blog de la escritora María Frisa, que mantiene una vía de comunicación constante con su público. Para la autora, es la enésima prueba que demuestra la brecha que existe entre púberes y adolescentes lectores y padres y profesores empeñados en que lean.

Frente al mantra que atribuye una bondad intrínseca a la lectura (a cualquier lectura), se abren fosos que discriminan libros buenos y malos, apropiados o inapropiados, fáciles o difíciles. Todo el mundo está de acuerdo en que hay que fomentar el gusto por la literatura en las aulas. Cómo hacerlo y con qué lecturas, es otra cuestión. ¿Hasta dónde deben intervenir los profesores? ¿Qué libros deben poner los padres fuera del alcance de sus hijos, como si fueran medicamentos o lejía? ¿Cuál es el papel de las editoriales, como primeros filtros en la selección de lecturas? ¿Y la responsabilidad de los autores de infantil y juvenil? ¿Qué hacer cuando un joven pide ayuda al autor de un libro que considera humorístico pero que su padre considera veneno? Son cuestiones tan espinosas como importantes, pues implican censura, formación del gusto y libertad de expresión y de acceso a los contenidos en una sociedad que presume de libre. En definitiva, el tablero donde se juega el futuro de la literatura, la incubadora de la que saldrán los lectores de mañana.

Los programas de lectura en los centros educativos son una parte importantísima de este embrollo. En ellos, las editoriales, los autores, los docentes y los padres cohabitan en una simbiosis que condiciona la forma, el tono y los contenidos de los libros que llegan al mercado. “La independencia editorial prevalece, pero es interesante y deseable escuchar a la comunidad lectora. Nuestros lectores nos ayudan y orientan con sus comentarios y opiniones”, explica Inés Pons, responsable de promoción escolar del grupo Planeta. Se refiere a lo que en argot editorial se llama línea de prescripción, es decir, colecciones literarias diseñadas para su lectura en los centros educativos, que se venden como complemento a los libros de texto a un precio menor que las destinadas a las librerías. Aunque están en retroceso, ya que los centros no compran tantos lotes de libros como antes de la crisis, muchos sellos las mantienen y hay autores que escriben fundamentalmente para ellas, lo que suele conllevar un programa intensivo de charlas a los alumnos.

Un comercial visita los institutos a comienzo de cada curso y ofrece un catálogo de novedades: este era el modelo dominante hasta hace poco, pero, como apunta Rosa Luengo, directora de Edelvives, una de las editoriales más veteranas en texto y libro infantil y juvenil, “cada vez es más habitual encontrarnos con profesorado que no acota la lectura sino que introduce aquello que los jóvenes leen sin que nadie se lo proponga dentro de la escuela, sino que son libros que circulan de otra manera”.

Este sistema ha generado en parte una literatura a la carta, escrita a la medida de las preocupaciones pedagógicas, éticas y estéticas de docentes y, a veces, padres, algo que muchos autores no ven necesariamente mal: “He sido profesora antes que escritora y sé dónde estoy. Pero tampoco veo motivo de escándalo en ello: las personas nos autocensuramos constantemente. A mí no me cuesta nada cambiar la palabra gilipollas por imbécil, si la frase va a ser menos ofensiva para un lector”, explica Ana Alcolea, premio Cervantes Chico y autora de una docena de éxitos que circulan por los institutos de todo el país, como ‘El medallón perdido’ o ‘El secreto del galeón’.

“Las primeras colecciones de literatura infantil y juvenil que aparecieron en nuestro país lo hicieron por la necesidad que los centros tenían de fomentar la lectura en un panorama no muy rico”, apunta Rosa Luengo. Apareció entonces la graduación por edades y se puso el foco en la extensión, el lenguaje y los temas. Colecciones como El barco de vapor, vinculadas a SM y a otras editoriales (de origen religioso, la mayoría) especializadas en texto, marcaron el camino, pero siempre se cruzaron libros transgresores que rompían estos moldes y que se empastaban mucho mejor en el gusto de niños y jóvenes. Libros que, contra todo pronóstico, se abrían paso en las escuelas. Un caso paradigmático es el de 'Manolito Gafotas', de Elvira Lindo. Como recuerda la autora: “Los maestros comenzaron a recomendarlo enseguida. El éxito se debe en gran parte a ellos, que vieron cómo los niños se divertían en la hora de lectura y quisieron aprovechar ese tirón”.

El éxito internacional de la serie permitió a Lindo comprobar las diferencias entre los países que tenían un modelo desarrollado de lecturas escolares y los que, como España, aún estaban montándolo: “Cuando salió Manolito, en los 90 —cuenta Elvira Lindo—, España era un país más relajado, y por tanto, con más sentido del humor. Los padres y los maestros entendían que eran, ante todo, novelas humorísticas. Tuve más problemas en otros países, porque lo políticamente correcto y las consideraciones pedagógicas ya marcaban la literatura infantil. Yo siempre ponía a España como ejemplo de tolerancia. En algunos países europeos se hicieron algunos ajustes, pero en Estados Unidos la censura fue atroz. Censuraron hasta dibujos de Urberuaga”.

Lindo, que sigue yendo a los institutos a hablar de su personaje, cree que las cosas han cambiado mucho desde entonces: “Los autores están condicionados por el que dirán y el temor a un linchamiento. Las editoriales no quieren líos. Los profesores, al prescribir libros, tampoco. No hay nada más desagradable que ser acusado de vulnerar la inocencia infantil. Y a lo mejor acaba siendo hasta bueno: lo ideal será que el niño acuda a la librería y escoja un libro pensando que tiene entre las manos algo subversivo”.

Un panorama más apocalíptico dibuja Roberto del Hoyo, autor de veinte títulos muy leídos en centros de enseñanza catalanes y fundador de la asociación Autores y Autoras en Peligro de Extinción, que trata de agrupar a los profesionales de infantil y juvenil de Cataluña: “Las editoriales intervienen mucho en los libros de lectura. En alguna ocasión me he sentido mal después de ver un libro mío publicado con frases y dichos que jamás habría escrito y que incluso me provocan rechazo”. Para Del Hoyo, la connivencia entre editores, docentes y políticos ha sido nefasta: “Los libros de lectura son un libro de texto más porque la falta de formación de maestros y profesores hace que las mismas editoriales preparen fichas didácticas llenas de ejercicios. Los niños y los jóvenes ya no leen por placer, para aprender de la vida, para crecer como personas, sino para hacer un trabajo o un examen”.

Para Ricard Ruiz Garzón, premio Edebé 2017 por ‘La inmortal’, “es un difícil equilibrio que no todo el mundo lleva con la elegancia que debería”. Este autor cree que se busca “dirigir las lecturas de los alumnos de forma que no se conviertan en librepensadores o librelectores responsables”. Sin embargo, no todo es rígido ni hay una conspiración moralista, ya que “cada poco tiempo un libro que rompe con las reglas previas se abre camino en los centros y vuelve a rediseñarlo todo, y es mejor intentar ser ese libro que los que lo evitan hoy y lo copian mañana”.

Porque los alumnos también influyen. María Frisa, por ejemplo, confiesa que elige los temas de sus siguientes libros casi mediante plebiscito: “Pregunto en las charlas de qué quieren que escriba”. La serie 75 consejos, protagonizada por la niña Sara y ambientada en el mundo escolar, causa furor y, aunque nunca estuvo pensada para su lectura en las aulas, la petición de los alumnos y de profesores conscientes de su éxito, ha hecho de ella una lectura habitual en los programas de fomento. El año pasado, Frisa se vio envuelta en una polémica cuando un grupo de tuiteros la acusaron de promover el ‘bullying’ en uno de los volúmenes de la serie y exigieron su retirada del mercado. Pero, ya antes de que esto sucediera, la autora tuvo algún tropiezo: “Una directora de un instituto de Granada suspendió un encuentro con sus alumnos porque leyó el libro y consideró que era inadecuado, pero es muy raro que esto suceda”.

El llamado caso Frisa planteó de forma virulenta muchos de los problemas acerca de qué deben leer los niños y por qué, y abrió un debate sobre los límites del humor y la autocensura. El 8 de junio se publicará '75 consejos para sobrevivir a las redes sociales', donde la autora, psicóloga de profesión, no solo da su versión de lo sucedido, sino que adapta conceptos de psicología cognitiva para que los lectores se enfrenten al acoso en Internet. “Me autocensuro, evidentemente”, dice Frisa. “Intento rebajar el contenido irónico, claro que me ha afectado mucho todo, ya no escribo igual”.

Hay otra cuestión menos moral, pero igual de importante: ¿deben las lecturas juveniles rebajar su ambición literaria? Niveles de lectura, simbolismo, ironía, complejidad lingüística o de trama, ¿deben sacrificarse en el altar de la legibilidad? En otras palabras: ¿la literatura juvenil debe servirse predigerida? Algunos profesores lo niegan y creen que, en general, se infravalora la capacidad intelectual y la curiosidad de los alumnos: “Cierto es que su competencia lectoescritora no es la que tenían los alumnos en los 80, el mundo ha cambiado, pero son mucho más que lo que los planes de estudio o los libros de texto dibujan. Son capaces de morirse de risa con ‘Manolito Gafotas’ o ‘El pequeño Nicolás’ o el teatro de Alonso de Santos o Mendoza, igual que nosotros. Hay una falla enorme entre lo que son hoy en día los adolescentes y lo que se espera de ellos”, dice Natalia Cueto, profesora de secundaria y bachillerato en el IES Jovellanos de Gijón y tutora lingüística en la UNED.

Esta docente, experta en motivación y animación a la lectura en adolescentes, que imparte cursos sobre la materia en centros de formación del profesorado, rechaza las visiones apocalípticas y pone el foco en el esfuerzo que deben hacer los maestros por “ponerse a la altura” de los alumnos: “El objetivo del placer por la lectura debería presidir la selección y las metodologías, y más tarde incrementar de manera gradual su competencia lectoescritora. No se puede olvidar que viven rápido, hacen ocho cosas a la vez, están acostumbrados a la hiperestimulación y los juegos los adiestran en todo aquello que se aleja de las habilidades necesarias para disfrutar de un buen libro”.

También las editoriales, según Cueto, deberían cambiar la visión que tienen de los adolescentes: “Son capaces de leer poesía, un texto impecable de Muñoz Molina, un discurso de Richard Ford, ‘En lo alto para siempre’ de Wallace, ‘Velocidad de los jardines’ de Tizón, ‘Deseo de ser punk’ de Belén Gopegui o Paracaidistas de Chus Fernández. Las editoriales de juvenil son más Disney que Pixar: hay otra realidad y debería haber un esfuerzo. Entienden el símbolo, la imagen y hasta la epanadiplosis pero ha de trabajarse desde su mundo y en dirección ascendente”.

En la misma sintonía se sitúa Elvira Lindo: “No consideran que la infantil y juvenil sean literatura, no se tiene respeto al género. Siempre hay algo de condescendencia, es como si los escritores de juvenil tuvieran que escribir siguiendo las necesidades educativas que requiere cada edad. Es una pena, porque nosotros leímos lo que nos dio la gana, libros excelentes, malos o regulares, pero uno de nuestros primeros actos de soberanía fue decidir el libro que íbamos a leer. Esta intromisión continua en la vida íntima del niño me parece que no le ayuda a hacerse un adulto”.

Y no solo es una convicción propia de autores. Inés Pons, de Planeta, coincide en apariencia: “En España, al contrario que en otros países europeos, aún muchos profesores creen que la literatura juvenil es de menor categoría que la de adulto. Por eso, programan títulos clásicos que muchas veces reciben el rechazo de los alumnos por estar lejos de sus vivencias y sus expectativas”. Y un último matiz: “Creo que hay buena o mala literatura. Sí veo necesario el corte entre infantil y el resto por una cuestión de competencia idiomática y entorno cognoscitivo, pero a partir de ahí esto es la hamburguesa o el solomillo”, concluye Cueto.

  • Lecturas no obligatorias
  • Manolito Gafotas. Elvira Lindo. Seix Barral.
  • El medallón perdido. Ana Aldecoa. Anaya.
  • La lea i el cargol. Roberto del Hoyo. Baula.
  • La inmortal. Ricard Ruiz Garzón. Edebé.
  • 75 consejos para sobrevivir a las redes sociales. María Frisa. Alfaguara.
  • Deseo de ser punk. Belén Gopegui. Anagrama / Punto de Lectura.
  • Paracaidistas. Chus Fernández. Trea.
  • Velocidad de los jardines. Eloy Tizón. Páginas de Espuma.
  • Debería caérsete la cara de vergüenza. Sergi Pàmies. Anagrama.

martes, 4 de abril de 2017

#hemeroteca #libros #lesbianismo | Andrea Tomé: «La sexualidad de la mujer sigue siendo un tema tabú»

Imagen: La Voz de Galicia / Andrea Tomé
Andrea Tomé: «La sexualidad de la mujer sigue siendo un tema tabú».
La tercera novela de la autora aborda el amor homosexual entre dos chicas de 18 y 19 años.
Beatriz Antón | La Voz de Galicia, 2017-04-04
http://www.lavozdegalicia.es/noticia/literatura/2017/04/04/sexualidad-mujer-sigue-siendo-tema-tabu/0003_201704F4C11995.htm

A la ferrolana Andrea Tomé no le gusta disfrazar la realidad. O, dicho de otra manera, reivindica el derecho a hablar con normalidad y sin tapujos sobre temas que otros consideran espinosos. En su primera novela, 'Corazón de mariposa' -que le valió el premio de literatura juvenil de La Caixa y va ya por su décima edición- se atrevió a desmontar algunos tópicos sobre la anorexia, enfermedad que ella misma padeció, mientras que en la segunda, 'Entre dos universos', invitaba al lector a reflexionar sobre la muerte a través de un personaje con cáncer terminal. Ahora esta joven autora de 22 años regresa a las librerías con 'Desayuno en Júpiter', una obra en la que aborda el amor homosexual desde la perspectiva de dos chicas que rozan la veintena.

-¿Ha querido con este libro normalizar la homosexualidad femenina?
-Creo que en la literatura juvenil es importante visibilizar todas las realidades y, aunque ahora ya se empieza a hablar de la homosexualidad con cierta naturalidad, siempre se hace desde el punto de vista de los hombres. La sexualidad de la mujer sigue siendo un tema tabú y eso puede ser algo muy dañino para la gente joven. Lo que es tabú se ve como algo raro, distorsionado y no como algo normal.

-¿De eso va el libro, del amor entre dos mujeres?
-Una de las protagonistas es lesbiana y la otra bisexual, pero la homosexualidad no es el tema central, ni tampoco creo que haya que darle tanta importancia. ¿Acaso se la daríamos si los dos protagonistas fuesen heterosexuales? En realidad es un libro que habla sobre el miedo y podría hacerlo igual si los protagonistas fuesen dos hombres o un hombre y una mujer.

-¿De qué tipo de miedo habla en la novela?
-De ese miedo que te puede paralizar, pero también del que te puede motivar para hacer ciertas cosas. Además, el libro también habla de cómo el pasado puede dejar cicatrices que luego influyen y marcan tu presente.

-Sus libros se suelen enmarcar en el género de «novela juvenil». ¿Es esta obra un libro para adolescentes o lo puede leer todo el mundo?
-Pienso que lo de «novela juvenil» es solo una etiqueta comercial, pero sí es cierto que este libro puede que conecte mejor con la gente joven, porque sus dos protagonistas son dos chicas de 18 y 19 años. Es normal que si eres joven te interese más un libro sobre gente de tu misma edad y con tus mismas inquietudes y preocupaciones -como los amigos, los estudios o el camino hacia madurez- que otro que trate, por ejemplo, sobre un ama de casa de cuarenta años y con hijos, porque eso es algo con lo que no te identificas.