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martes, 24 de marzo de 2026

#hemeroteca #violenciaintragenero | El colectivo LGTBI de Vigo lanza una investigación pionera sobre violencia entre parejas formadas por mujeres

Una manifestación del orgullo crítico en Vigo //

El colectivo LGTBI de Vigo lanza una investigación pionera sobre violencia entre parejas formadas por mujeres 

Una subvención europea permite a Nós Mesmas lanzar uno de sus proyectos más ambiciosos de su historia. También incluye atención jurídica y psicológica gratuita a personas homosexuales y trans.
Carlos Ponce | Faro de Vigo, 2026-03-24
https://www.farodevigo.es/gran-vigo/2026/03/24/colectivo-lgtbi-vigo-lanza-investigacion-128350237.html 

El colectivo LGTBI Nós Mesmas, a través de 'EL*C Eurocentralasian Lesbian Community', ha conseguido una subvención de 30.000 euros de la Unión Europea que le permite lanzar el que sin duda es uno de los proyectos más ambiciosos de toda su historia. Después de llamar sin éxito a distintas puertas de administraciones en Galicia, la financiación llega de Europa y promete ser un antes y un después para las personas homosexuales y trans de Vigo.

La actuación principal consistirá en una investigación de violencia intragénero, es decir, aquella que, en sus diferentes formas, se produce en el seno de las relaciones afectivas y sexuales entre personas del mismo género. Constituye un ejercicio de poder cuya finalidad es dominar y controlar a la víctima, ya sea con maltrato físico y psicológico, especialmente para las mujeres lesbianas.

«En Galicia no existen investigaciones sobre este tema así que para nosotras es muy importante, porque también hay violencia entre parejas por ejemplo de lesbianas y nadie habla de ello», asegura la presidenta de Nós Mesmas y educadora social, Elisabet Pérez. La idea es recabar datos y presentarlos públicamente en los próximos meses para poner cifras a este escenario que apenas tiene espacio en el debate público. La violencia entre parejas del mismo género es una realidad silenciada que atraviesa a muchas personas del colectivo, pero que pocas veces se visibiliza o se atiende adecuadamente. Las investigaciones concretamente se centran en parejas formadas por dos mujeres.

Pero el proyecto de Nós Mesmas va mucho más allá. Y es que esa subvención europea también permite a la asociación ofrecer servicios gratuitos al colectivo LGTBI. Entre ellos, la asesoría jurídica para defender sus derechos frente a cualquier tipo de violencia y el acompañamiento psicológico especializado para víctimas en un espacio «libre de prejuicios cis-heteronormativos». Nós Mesmas también se encuentra ya preparando la segunda edición del festival cultural que busca visibilizar la realidad de las mujeres lesbianas en la sociedad, al entender que está silenciada en prácticamente todos los ámbitos sociales.

La asociación entiende que recibir estos fondos europeos es, por un lado, un reconocimiento a la vulnerabilidad específica que afronta el colectivo y, por otro, una denuncia silenciosa a la falta de servicios especializados en esta materia en Galicia. «No se trata solo de gestionar recursos, sino también de asegurar que ninguna persona no binaria o mujer LBT tenga que explicar su identidad antes de ser atendida por una violencia sufrida», apuntan.

Educar en las aulas contra la LGTBIfobia
Lo cierto es que Nós Mesmas no ha dejado de luchar, desde su creación, por defender los derechos de todo el colectivo LGTBI tanto de Vigo como del conjunto de Galicia. Otro de los proyectos más importantes y que han impulsado durante una década son las jornadas de tratamiento de la diversidad afectiva, sexual y de género en las aulas. Están dirigidas a profesores, psicólogos o educadores sociales de Vigo y su área y siempre de forma gratuita. El objetivo es formar a profesionales que están en contacto con niños y jóvenes sobre realidad no binaria, las consecuencias de la lgtbifobia social y cómo detectar estos casos y la puesta en disposición de todo tipo de recursos para ello.

La propuesta formativa a los docentes de Nós Mesmas se lleva a cabo desde escuelas infantiles, con niños de tres años, hasta centros de Formación Profesional y está abierta a todo el profesorado interesado, teniendo preferencia aquellos pertenecientes a la educación pública o concertada de Galicia. Y es que entienden que lo importante es educar desde edades tempranas en diversidad de género y afectivo-sexual, para evitar precisamente la homofobia o la transfobia.

viernes, 28 de noviembre de 2025

#hemeroteca #lgtbi #memoria | Vigo, o la disidencia sexual en la Transición que no sale en los libros

Primera manifestación por la Libertad Sexual en Galicia, Vigo, 1981 //

Vigo, o la disidencia sexual en la Transición que no sale en los libros

La lucha por los derechos de homosexuales y trans encontró en los 70 un refugio en la ciudad gallega y un sustento en locales de la playa de Samil, bajo las anchas alas de Karina Fálagan, amiga de políticos y comisarios
Silvia R. Pontevedra | El País, 2025-11-28
https://elpais.com/espana/galicia/2025-11-28/vigo-o-la-disidencia-sexual-en-la-transicion-que-no-sale-en-los-libros.html

El 25 de junio de 1981, mientras las pancartas fabricadas con sábanas avanzaban por la Rúa do Príncipe en Vigo, el abogado laboralista Xabier Mañón subió a su despacho, junto a esa Porta do Sol donde ahora, cada año por estas fechas, pega un nuevo estirón un cono de luz que se anuncia como “el árbol de Navidad más alto de Europa”. Desde allí, en plena Transición democrática de una ciudad todavía sin leds virales, Mañón pudo inmortalizar con su cámara un acontecimiento mucho más luminoso: la cantidad de gente que secundaba la que fue primera manifestación del Orgullo Gay de Galicia y también a los muchos curiosos que se agolpaban en los márgenes. Todo transcurría pacíficamente, como si la ciudad asimilara con naturalidad la expresión pública de algo tanto tiempo a la sombra, perseguido y castigado como escándalo público, un delito que no se derogó hasta el 88.

Aquella marcha cívica “supuso una brecha irreparable en el muro de silencio con el que la dictadura escondía la existencia de la diversidad”, valora uno de los paneles que conforman la exposición La disidencia sexual en Galicia. Huellas para un tiempo nuevo, impulsada por el Consello da Cultura Galega en el edificio Redeiras de la Universidade de Vigo hasta el 5 de diciembre. En esa jornada histórica “se difundió el mensaje de que existían personas que vivían fuera de la norma sexual y de género, y de que la verdadera democracia no iba a llegar hasta que lo hiciese para ellas”. Tras desfilar por el centro urbano, la comitiva se citó para pasar la tarde en el parque de Castrelos. Allí, entre la euforia colectiva, algunos gais y lesbianas aprovecharon para salir del armario, incluso a ojos de familiares a los que habían invitado sin advertirles de nada.

Era un paso adelante, sin retorno en un asunto que, no obstante, continúa “pendiente” e “interesa a la sociedad en su conjunto”, recalca la muestra coordinada por Carme Adán y comisariada por la historiadora y activista del movimiento LGBTIQ+ Daniela Ferrández. Esta investigadora lleva años poniendo el foco en los movimientos de liberación sexual que, precisamente, no entran en el foco. Historias humanas lejos de las grandes capitales, que son las que aparecen en los libros. La exposición versa sobre el final del Franquismo y la Transición, recoge publicaciones, testimonios, fotos, documentación varia, y casos muy antiguos de personas que decidieron vivir conforme a lo que sentían a pesar de la represión dominante.

Manolo Santiso, registrado como mujer al nacer, fue detenido en 1939 en Carral (A Coruña) e ingresado en un reformatorio femenino por vestir, trabajar, fumar y hacer cosas “de hombres”, tales como ir a la taberna. Nada que ver con la relación libre que casi nueve siglos antes habían elegido vivir en Rairiz de Veiga (Ourense) Pedro Díaz y Munio Vandílaz. El suyo se considera el primer matrimonio homosexual documentado en la Península Ibérica. El 16 de abril de 1061, Vandílaz y Díaz asumían su compromiso “todos los días y todas las noches, para siempre“, y lo formalizaban en un escrito legal ”para conocimiento de los demás". “En lo relativo a la casa”, recogía el documento, “somos iguales en trabajo, en acoger visitas, en cuidarla, decorarla y gobernarla, así como plantar, edificar y trabajar en la huerta”. 

En la manifestación del 81, celebrada en Galicia cuatro años después de la primera en Barcelona, participaron los colectivos gais de Vigo, Santiago y A Coruña, aunados por la coordinadora gallega; asociaciones de vecinos; el Movemento Comunista de Galicia; la Asamblea Nacional-Popular Galega; y hasta el Comité Anti-Otan de la ciudad, los únicos cuya pancarta no reivindicaba la libertad sexual: “Yanquis fuera, ni OTAN ni bases”. Y aquel acontecimiento social protagonizado por los que habían vivido escondidos durante la dictadura encontró su eco en la prensa, pese a que no hacía más que un par de años, en 1979, que un compañero, el reportero Federico Puigdevall, había sido inhabilitado por seis años, condenado a un mes de prisión y al pago de 20.000 pesetas, por retratar desde el 77 la vida de las transexuales que trabajaban en locales de la playa de Samil. Los jueces de la Transición (en la Audiencia Provincial y el Supremo) vieron en su información gráfica un claro caso de “escándalo público” que dañaba la “moral colectiva”, y lo apartaron del oficio de periodista.

Sin embargo, tanto en sus reportajes en ‘El Pueblo Gallego’ y ‘Galicia Deportiva’ como en los que firmaba un joven Fernando Franco —hoy toda una institución ciudadana que a finales de los 70 escribía para la revista viguesa ‘El Pope’— se entrevistaba a artistas trans. Y se relataban con un lenguaje nada encorsetado los graves escollos sociales y las penurias vitales que padecían Paola, Milena, Raquel, Violeta, Gamba y Dalia Flores, con función en la sala de fiestas Riomar, encadenadas al mundo del espectáculo porque no encontraban otra forma de sustento.

Se habían conocido en Le Carrousel de París antes de la muerte de Franco, donde habían accedido a hormonas y en algunos casos a cirugías. Pero al fin habían podido volver a España, y llevaban un año por Vigo, aprovechando el creciente interés de los empresarios y el morbo del público por estos números musicales entre marabúes y lentejuelas. En las entrevistas, recordadas por Ferrández en su trabajo ‘Voces desde el gueto: vidas trans, oportunidades de supervivencia y esperanzas de cambio en el Vigo de la Transición’ (Cuadernos de Historia Contemporánea, Ediciones Complutense) se sinceraban con los reporteros: ellas preferían ser “modistas”, “oficinistas” o “dependientas”, pero ¿quién contrataría a una transexual?. Seguían sin tener un DNI acorde a su físico y todavía daba coletazos la franquista Ley sobre peligrosidad y rehabilitación social, que en 1971 había reemplazado a la Ley de vagos y maleantes. En las entrevistas, ellas se mostraban esperanzadas de que, desaparecido el dictador, todo esto se resolvería enseguida.

Estos cronistas del Vigo nocturno también narraron la primera fiesta gay que se celebró públicamente en Vigo, la primera del noroeste peninsular, que tuvo lugar en 1978 al amparo de una rotunda mujer con sombrero de ala ancha: Karina Fálagan. La empresaria de la noche, una especie de animal mitológico que se autoproclamó “Alcaldesa del Atlántico”, acababa de pasar por aquellas fechas de regentar el club Lady Hamilton, donde conoció los secretos de infinidad de políticos que lo frecuentaban, a lograr la concesión de un terreno municipal para montar el Jonathan Livingston Seagull, un restaurante y local de ‘striptease’, variedades y alterne en el arenal más famoso. Samil se sitúa a unos seis kilómetros de la fachada marítima del centro urbano, donde existía otro polo gay y encuentros entre los setos de los jardines de Montero Ríos (citados desde 1975 por guías internacionales como Spartacus International Gay Guide y All Lavender International Gay Guide).

En su trabajo, Ferrández considera a Karina Fálagan “una de las figuras centrales” en la configuración de ese territorio acotado de Samil en el que se respiraba cierta “benevolencia comprensiva” por parte de la policía de Vigo, donde no solía haber arrestos. Allí, según los testimonios que recoge la historiadora, esa mujer que presumía de ser amiga de Fraga y fue militante del PP protegía a la “gente del mundo gay”, probablemente gracias a esas relaciones que aseguraba tener con políticos y comisarios. La primera fiesta gay, celebrada en el Jonathan, fue para Ferrández, como la inauguración de su nuevo “jardín” de lo “prohibido”. La presentadora era la transexual Dalia Flores, y actuaron La Maruja, Paco España, el travesti Francis —asesinado un año después por la policía en Euskadi— y Manolito (o Manoli) Soler, natural de Vigo. “A algunos políticos, en medio de sus copas y sus cachondeos, les demostré que no era una inepta”, contaba Fálagan al desaparecido rotativo vigués ‘El Pueblo Gallego’: “Personas que están ahora en Madrid, a nivel alto, han sido clientes míos, incluyendo algún ministro actual”.

lunes, 28 de abril de 2025

#hemeroteca #crimenesdeodio #justicia | La vista de apelación del asesinato de Samuel Luiz se celebra sin luz y a viva voz

El principal acusado Diego Moaña y su abogado Luis Salgado, durante el juicio, 2024-10-16 //

La vista de apelación del asesinato de Samuel Luiz se celebra sin luz y a viva voz

La defensa del asesino intenta rebatir la homofobia: “Decir que lo merecía por maricón es deleznable, pero no fue la causa”
Sonia Vizoso | El País, 2025-04-28
https://elpais.com/espana/2025-04-28/la-vista-de-apelacion-del-asesinato-de-samuel-luiz-se-celebra-sin-luz-y-a-viva-voz.html 

El masivo corte de suministro eléctrico saltó en plena intervención del fiscal jefe de Galicia. Fernando Suanzes defendía los fundamentos jurídicos de la sentencia por el crimen de Samuel Luiz frente a los cuatro condenados a penas de entre 24 y 10 años de cárcel, cuando se cortó la megafonía y la retransmisión por vídeo a la sala de prensa. En medio de la confusión y sin conocer la magnitud del suceso, el tribunal decidió continuar. Los periodistas fueron llevados a la sala de vistas, se cerró la puerta y, mientras el caos reinaba en el exterior, las partes siguieron exponiendo sus argumentos a viva voz. Sin apenas cobertura, los chispazos de información iban entrando en los móviles de los periodistas y los susurros corrían entre el público. Magistrados, abogados y acusados siguieron adelante, ajenos al gran apagón hasta que, pasadas las dos de la tarde, se cerró la vista con dos de los condenados proclamando su inocencia y empezaron a ser conscientes de lo ocurrido.

Los cuatro condenados por el crimen de Samuel Luiz en 2021 han vuelto a comparecer ante la justicia para escuchar a sus abogados defender los recursos presentados contra la sentencia que en enero pasado les impuso entre 24 y 10 años entre rejas. El letrado de Diego Montaña, el acusado que inició la paliza y sobre el que pesa la máxima pena por asesinato con agravante de homofobia, ha negado alevosía y que el odio a los gays motivase su ataque a Luiz. El joven murió sobre una acera del paseo marítimo de A Coruña tras ser golpeado por una jauría humana a la salida de un local de copas y ante decenas de testigos. Montaña fue el primero que se lanzó a por él al grito de “a ver si te voy a matar, maricón” y después, se jactó ante su pandilla, de que “se lo merecía por maricón”. Esas palabras “son deleznables socialmente y prueban su animadversión al colectivo homosexual”, ha admitido su abogado, “pero [esa animadversión] no es la causa de la agresión”.

El letrado de Montaña, Luis Manuel Salgado, ha insistido en intentar desmontar la agravante de discriminación por orientación sexual que convierte en histórica esta sentencia, según las asociaciones de defensa de las personas LGTBI. Salgado aduce que todos los testigos encuadran la motivación del ataque mortal que inició su defendido al malentendido por una videollamada, ya que el condenado creyó que Luiz lo estaba grabando cuando en realidad estaba hablando con una amiga. “Fue agresivo previamente a percibir la condición sexual de Samuel”, sostiene. Considera que la frase “se lo merecía por maricón” que pronunció su cliente unas horas después del crimen ante sus amigos fue “una justificación” pero “no una motivación”.

La Fiscalía sí cree que los desprecios verbales que lanzó Montaña durante y después de la agresión mortal, a los que suma “era un puto maricón”, “determinan claramente cuál era el motivo” del ataque. También la acusación popular, que en boca de su abogado ha esgrimido que a Montaña no le molestó que lo estuviera grabando, sino “que lo hiciera alguien que era maricón”: “De la cantidad de insultos posibles, solo utilizó ese”.

La vista de apelación se ha celebrado este lunes en la sede en A Coruña del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia. Tanto el abogado de Montaña como la defensa de Alejandro Freire, alias Yumba, condenado a 20 años también por asesinato, coinciden en no considerar probada la alevosía porque, a su juicio, ni la paliza fue “sorpresiva” —“se profieren expresiones amenazantes y hubo acercamiento físico”—, ni se eliminaron las posibilidades de defensa de Luiz. Mientras el abogado de Montaña argumenta que la víctima pudo levantarse e “intentó huir” tras el primer golpe, el de Yumba, David Freire, incide en que fue agredido en plena vía pública y ante multitud de testigos. “Que no haya sido efectiva la ayuda de los senegaleses no quiere decir que no existiera”, afirma Salgado.

Freire pide la absolución de su cliente porque solo admite como probado el mataleón que le hizo al principio —“es un agarre que apenas dura unos segundos”— y asegura que ninguno de los presentes declaró haberle visto golpear después a Luiz y que esto tampoco se aprecia en las grabaciones de las cámaras callejeras.

El tercer condenado por asesinato es Kaio Amaral, a quien se le impuso una pena de 20 años y medio de cárcel porque, a los 17 años por el primer delito, se le sumó el robo con violencia del teléfono móvil de la víctima. Su abogado, José Ramón Sierra, ha pedido la absolución por el primero de los cargos y la rebaja del segundo a apropiación indebida. Niega que se pueda considerar probado que le dio una patada a Luiz. Asegura que el propio jurado admite que no puede verla en las grabaciones “con rotundidad”, porque una farola impide apreciar dónde impacta su pierna. La Fiscalía sí considera bien fundamentada la existencia de la patada de Amaral. Suanzes explica que el jurado dictamina que el movimiento que se ve en las grabaciones “tuvo que impactar necesariamente en Samuel porque era el punto donde se encontraba”.

Manuel Ferreiro, abogado de Alejandro Míguez, el único sentenciado como cómplice del asesinato, sostiene que ha sido condenado solo por estar allí, ya que no se acreditado que le diera a Luiz ningún golpe: “Uno responde de lo que hace uno, no los demás. Se necesita la presencia en el lugar y también la acción”. También pide su absolución.

El fiscal jefe de Galicia, Fernando Suanzes, al igual que la acusación particular, ha solicitado la desestimación de los recursos y la confirmación íntegra de la sentencia. Ha alabado la “intervención ejemplar” del jurado, al que se hicieron más de 100 preguntas, y ha defendido que emitió un veredicto “razonado y fundamentado”. Por su parte, el fallo suscrito por Elena Fernanda Pastor Novo es un “dechado de solidez jurídica”, asegura.

domingo, 23 de marzo de 2025

#hemeroteca #lesbofobia | Dolores Vázquez, la otra víctima del caso Wanninkhof a la que juzgó un país entero

Dolores Vázquez siempre proclamó su inocencia //

Dolores Vázquez, la otra víctima del caso Wanninkhof a la que juzgó un país entero

Betanzos homenajea este domingo a una vecina que pasó un año y medio en prisión injustamente tras un proceso judicial viciado. Los prejuicios alimentaron un error que ha marcado la historia de este país
Laura G. del Valle | La Voz de Galicia, 2025-03-23
https://www.lavozdegalicia.es/noticia/coruna/2025/03/18/dolores-vazquez-victima-wanninkhof-juzgo-pais-entero/00031742284380039508447.htm 

Los años noventa convirtieron la crónica negra en un entretenimiento televisivo en el que parecía estar permitido absolutamente todo: desde el terrorismo emocional hasta el machismo más evidente, calando unos prejuicios que conocieron el paroxismo justo antes de comenzar el nuevo milenio. El asesinato de las niñas de Alcácer fue el caso más espeluznante y el gran ejemplo de esta forma de entender los crímenes. Hubo más, y uno tocó a Galicia de cerca.

Dolores Vázquez no lo sabía, pero el 9 de octubre de 1999 su vida cambiaría para siempre. Ese día la joven de Mijas (Málaga) Rocío Wanninkhof desaparecería justo después de salir de casa de su novio, dispuesta a pasárselo bien en la feria de Fuengirola. Tenía 19 años, y al no volver a su domicilio a dormir saltaron las alarmas. Ni su pareja, ni sus amigas con las que había quedado, ni su familia habían tenido noticias de ella desde hacía varias horas, por lo que Alicia Hornos, madre de la chica, empezó una búsqueda por los alrededores de su domicilio. El peor de los presagios llegó pronto, cuando encontró una zapatilla ensangrentada que pertenecía a su hija.

La cuenta atrás comenzaba para encontrar a Rocío. Vecinos y familiares iniciaron unas batidas en las que no faltaba Alicia, siempre portando un bocadillo por si encontraba a su hija desnutrida. También era habitual en las rutas Dolores Vázquez, una betanceira afincada en la localidad malagueña que durante años había sido pareja de la madre de Rocío.

El cuerpo de la joven apareció un mes después a varios kilómetros de la vivienda familiar, y con el caso protagonizando aperturas de informativos, tertulias televisivas y periódicos, lo importante ahora era saber quién había cometido el crimen. La resolución era fundamental para el descanso de la familia, para los investigadores y también para unos españoles que demandaban respuestas. El círculo más cerrado de Rocío abrió la veda pronto, apuntando, por cómo se habían producido los hechos, a que el agresor tenía que ser alguien del entorno. La pregunta del momento estaba clara en todas las casas: ¿quién era el asesino enmascarado y qué le había llevado a cometer el crimen?

El contexto es tan importante para entender lo ocurrido como las pruebas, o la falta de ellas, aportadas durante la instrucción. Tras hacerse oficial la muerte de Rocío, hasta la Costa del Sol se trasladó el equipo del capitán Jesús Rafael García Fustel. Era el experto entre los expertos. Venía de resolver el caso de la farmacéutica de Olot y el doble crimen de Villarrobledo, y estaba dispuesto a aplicar la máxima con la que llega hasta el final en todas sus operaciones: «Presión, presión, presión».

Dolores Vázquez estuvo en el punto de mira de la Unidad Central Operativa (UCO) y de los programas de televisión casi desde el momento en el que se conoció la relación sentimental que había mantenido con la madre de Rocío. El morbo estaba servido no solo por tratarse de una mujer lesbiana a la que veladamente había comenzado a señalar Alicia —se refería al rencor y la venganza como los móviles que habrían podido motivar el asesinato—, sino porque tanto conocidos de la de Betanzos como los medios de comunicación construyeron un relato que, a ojos del público, convertía en verosímil su intención de acabar con Rocío, con quien Dolores había tenido su más y sus menos en el pasado a cuenta de la estricta educación que habría intentado imponerle. Y que acabó desgastando la relación con su madre.

Se mezclaban churras con merinas sin ningún tipo de sonrojo. Mientras los investigadores le pinchaban el teléfono e infiltraban a una agente en su círculo para que le realizase un perfil psicológico, se permitían conjeturas imposibles que no hacían más que alimentar el estereotipo de la homosexual malvada y perniciosa. Su actitud fría no ayudó a la hora de desterrar prejuicios en un momento en el que las mujeres jamás tenían novias o incluso parejas, sino amigas íntimas. El oscurantismo era tal que llegaron a permitirse comentarios, pruebas a ojos de buena parte de la sociedad, que establecían una correlación entre sus formas distantes y su orientación sexual. «Los homosexuales son más sentimentales, y pueden esconder sus emociones y sacarlos de la peor manera», llegó a escucharse en un juicio absolutamente contaminado.

A Dolores Vázquez nadie la respetó. Ni fuera de prisión ni dentro. Dos días antes de su detención, y diez meses después de la muerte de Rocío, esta gerente de hotel estaba prácticamente sentenciada. Los medios de comunicación publicaron su imagen saliendo de un supermercado antes incluso de que se hubiese enfrentado a un jurado popular, siendo esta práctica del todo excepcional, por no decir inadecuada. Daba igual que los indicios más sólidos que existían para justificar su arresto fuesen la mentira sobre qué había hecho la noche del asesinato de la joven —según su testimonio pasó toda la noche en casa, y la propietaria de un bar reveló que había estado en su local comprando tabaco— y la declaración de una empleada de hogar extranjera sin demasiado dominio del castellano que aseguró que había acuchillado una imagen de Rocío.

El juicio contra Dolores Vázquez fue uno de los más mediáticos que se recuerdan. Tanto que, como posteriormente reconocieron dos de los miembros que formaron parte del tribunal del jurado, «el veredicto ya lo traíamos claro de casa». Condenada como asesina, el discurso de odio generalizado fue tal que traspasó las barreras de la prisión. En Alhaurín de la Torre, cárcel también célebre por ser el centro penitenciario donde pasaron años encerrados Isabel Pantoja y Julián Muñoz, Dolores fue sometida a todo tipo de agresiones verbales y físicas por parte de sus compañeras.

Preparada para pasar quince años en prisión por un crimen que no había cometido, tuvo que morir una joven para que el caso Wanninkhof diera un vuelco de 180 grados. Era el año 2003 y esta mujer llevaba meses en libertad a la espera de la celebración de un nuevo juicio, debido a que el recurso presentado por su defensa ante el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía sirvió para que este órgano anulase la sentencia por «falta de motivación en el veredicto». Nunca volvería a pisar una celda. El asesinato de Sonia Carabantes en Coín (también en Málaga y a 18 kilómetros de Mijas) propició la aparición de un nuevo sospechoso: Tony Alexander King.

En la escena del crimen de Rocío había aparecido la colilla de un cigarrillo que no coincidía con el ADN de Dolores, pero que era el mismo al encontrado bajo las uñas de Carabantes. La historia tomaba un nuevo rumbo que alejaba el foco de Dolores Vázquez, aunque no del todo. ¿Tenían relación este depredador sexual y la otrora pareja de la madre de Rocío? La opinión pública no estaba dispuesta a despojarse de su relato inicial, y los investigadores tampoco. Nunca se demostró que estas personas se conocieran y, de hecho, Tony King reconoció ser el autor de sendas muertes tras su detención. En la vista oral por el caso Carabantes intentó implicar a Dolores Vázquez, pero sus argumentos no estuvieron fundamentados para la Justicia. El británico fue condenado a 36 años de cárcel.

Con estos asesinatos resueltos, Dolores Vázquez reclamó cuatro millones de euros por responsabilidad patrimonial del Estado, una petición que fue desestimada en primera instancia por el Ministerio de Justicia. A día de hoy, más de 25 años después, continúa sin haber sido indemnizada. Podría haber arañado miles de euros en platós de televisión, adueñándose así del circo creado a su alrededor. Prefirió huir. Se refugió en el Reino Unido, donde había pasado parte de su vida, para volver más adelante a su Betanzos natal. Este domingo 23 de marzo este Concello le entregará el XVII premio Úrsula Meléndez de Texeda.

«El Ayuntamiento quiere rendirle un pequeño homenaje y resaltarla, en parte, porque nunca será suficiente por todo lo que sufrió esta mujer y por el trato que recibió por parte de la sociedad en aquel momento, que hizo que tuviera que padecer una situación y un trato injusto que, con el paso de los años, creemos que debe servir para hacer reflexionar a mucha gente», señaló hace unos días la alcaldesa, María Barral.

#hemeroteca #homenajes | Dolores Vázquez, homenajeada en Betanzos: «Ese perdón oficial del Gobierno tendría que llegar, por no decir otras cosas»

El Ayuntamiento de Betanzos homenajea a Dolores Vázquez //

Dolores Vázquez, homenajeada en Betanzos: «Ese perdón oficial del Gobierno tendría que llegar, por no decir otras cosas»

Culpada injustamente por el caso Wanninkhof, recibió el premio Úrsula Meléndez de Texeda. «Es un día tan feliz como no recuerdo en muchos años»
David García | la Voz de Galicia, 2025-03-23
https://www.lavozdegalicia.es/noticia/coruna/betanzos/2025/03/23/dolores-vazquez-homenajeada-betanzos-perdon-oficial-tendria-llegar-decir-/00031742729462369124856.htm 

El Ayuntamiento de Betanzos entregó este domingo el XVII premio Úrsula Meléndez de Texeda a la betanceira Dolores Vázquez Mosquera, vecina que cumplió condena injustamente por el caso Wanninkhof, que se remonta a 1999. Pronunció un discurso improvisado en un acto en el que «se ha plantado una pequeña plantita para otras zonas de España que quieran reconocer el error, siempre estaré abierta, no guardo rencor». Una vez concluido, explicó que se sintió «un poco incómoda porque nunca quiso hacer nada», aunque agradeció el apoyo durante todos estos años y aseguró que no guarda rencor. «Tengo los mismos amigos y han estado ahí para apoyarme», dijo antes de reconocer que «ese perdón oficial del Gobierno tendría que llegar, por no decir otras cosas más». Además, añadió que cuando regresó de Reino Unido, donde residió varios años, percibió que en Mijas (Málaga), localidad en la que sucedieron los hechos, todavía no se había olvidado todo lo ocurrido.

Emocionada ante un auditorio lleno, de hecho se tuvo que cambiar el lugar escogido por la notable afluencia de asistentes, Vázquez señaló que «esta sala está llena de amor y voy a ser un poco egoísta y voy a quedármelo todo», comenzó su alocución, en la que agradeció la presencia de vecinos y destacó que, en los siete años que lleva de vuelta en Betanzos, «nunca me sentí sola». «Al principio quería ir sola a tomar café para ver la reacción de la gente y cada día me sentaba en un bar distinto. Quería sentirme libre y de verdad os digo que no ha pasado un día en que no recuerde que alguien se acercaba y me preguntaba cómo estaba o si me quería sentar con ellos», relató Vázquez, que hizo gala de humor durante su intervención. «Eso me hizo más betanceira y desde entonces he salido muy poco de aquí porque me siento muy querida», añadió.

Dolores Vázquez aseguró que esta jornada «es un día tan feliz como no recuerdo en muchos años» y señaló que, desde que la alcaldesa de Betanzos, María Barral, el comunicó que le otorgarían este reconocimiento, no estuvo «nerviosa», sino que «deseaba que llegase este momento». Sorprendida por la cantidad de gente reunida, destacó que «me queréis como soy y os lo agradezco». En esa línea reconoció que el premio Úrsula Meléndez de Texeda «ha llegado en un buen momento de mi vida, no me lo esperaba. El sentirse mal o no querer, el no ser coherente con uno mismo solo consigue amargarse por dentro y eso jamás se conseguirá, siempre iré hacia adelante y lo que me den, bien recibido está, pero no me darán nada».

La alcaldesa de Betanzos, María Barral, explicó que «hoxe é un deses días marcados en vermello no Concello de Betanzos» y que el acto respondía a algo «que deberíamos ter feito antes». Calificó lo sufrido por Vázquez como «unha das maiores inxustizas da nosa historia recente» y reconoció que Betanzos «a túa cidade, débeche moito máis que palabras, débete xustiza, dignidade e a calor que che foi arrebatada cando máis a necesitabas».

«Fuches vícitima dunha sociedade que sinalou e dun sistema que condeoute sen probas, sen razóns e sen humanidade», dijo Barral, que añadió: «En nome de todos os betanceiros quero romper ese silencio e dicir que o sentimos, que perdón por ser víctima dunha sociedade terriblmente inxusta e por uns poderes do Estado que non estiveron ó teu carón. E polas miradas inxustas, cada dúbida, cada condea, cada xesto de abandono. Tamén estamos aquí para dicirte que te queremos e admiramos».

Barral, emocionada durante la intervención, aseguró que «nada pode devolver o tempo perdido, pero Betanzos lévate no seu corazón e a túa historia nunca será esquecida. A xustiza non son só tribunais, tamén é memoria e reparación, e hoxe queremos facer un mínimo porque nunca será suficiente». «Grazas pola túa valentía, exemplo e alegría inquebrantable», concluyó.

jueves, 6 de febrero de 2025

#hemeroteca #queer #publicaciones | Monstruos en la academia: esta es la nueva ola de estudios ‘queer’ en Galicia

Pikara / Galicia, semilla de nación agrocuir //

Monstruos en la academia: esta es la nueva ola de estudios ‘queer’ en Galicia

Un monográfico de ‘Galicia 21’ hace realidad los primeros estudios académicos que ponen en el centro la disidencia y el pensamiento ‘queer’, abriendo un debate que sacude la universidad y el activismo.
Gonza M. Fontán | El Salto, 2025-02-06
https://www.elsaltodiario.com/galicia/monstruos-academia-es-nueva-ola-estudios-queer-galicia

Un punto de encuentro para toda la investigación ‘queer’ que se está haciendo en Galicia: esto es la última edición de la revista académica 'Galicia 21'. Ánxela Lema (Universidad da Coruña) y Danny Barreto (Colgate University) editan un monográfico en el que confluyen algunas de las voces investigadoras en temas ‘queer’ más influyentes y prolíficas de la actualidad. Tras la invitación de la publicación a editar un número, vieron una oportunidad para juntar, visibilizar e internacionalizar los estudios ‘queer’ en Galicia y sobre Galicia.

Este número de ‘Galicia21’ constituye una de las primeras y más contundentes aportaciones académicas a unos estudios ‘queer’ gallegos. El trabajo de les auteres recogides en el monográfico está esparcido por diferentes universidades, monográficos y congresos. Los encuentros entre elles suelen depender de la voluntad por estar al día de las investigaciones y avances de les compañeres y la faceta más activista de les auteres. Esta revista cumple de manera más formal este propósito de encontrar un lugar de encuentro.

La definición de un campo de estudios ‘queer’ es un tema que genera infinidad de conversaciones dentro y fuera de la academia. Aquí, añadimos además el apellido “gallegos”. Es bien cierto que a la hora de investigar o documentarse la mayor parte de publicaciones refieren al ámbito estatal o a una comparativa entre ambas.

Danny Barreto, en conversación sobre la relación entre ambos conceptos, reflexiona: “Galicia —como la palabra ‘queer’— es un término con lindes borrosas”. Los paralelismos entre ambas se encuentran en la resistencia a las hegemonías culturales, lingüísticas y sexuales, pero también existen tensiones. Barreto apunta a una visión heteropatriarcal de la galleguidad y una pretensión y connotación cosmopolita de lo ‘queer’ como los principales obstáculos hasta hoy para hablar de una Galicia ‘queer’. El volumen de ‘Galicia21’ pretende “centrar la Galicia ‘queer’ para entender y celebrar el dinamismo, las complejidades y las especificidades de ella”.

Es importante para poder hablar del territorio, la cultura y la lengua que nos son propias, hablar específicamente desde y sobre ese contexto. La necesidad de unos estudios ‘queer’ gallegos viene de la necesidad de hablar sin tener que “traducirnos, sin tener que contextualizarnos con miles de notas a pie de página para un público ajeno a la realidad”. La Galicia ‘queer’ puede y debe contarse por sí misma, sin necesidad de situarse en relación al Estado español ni a la ‘cisheteronorma’.

Lema y Barreto incluyen perspectivas novedosas. Vienen a demostrar que hay estudios queer’ más allá de lo literario y lo cultural. Está en marcha la construcción —o la puesta en papel— de un pensamiento crítico y teórico queer desde otros ámbitos de estudio. Voces como Daniela Ferrández en la historia o Daniel Amarelo en la lingüística son algunos de los ejemplos más potentes. Una de las tesis más claras sobre la que se asientan todas estas investigaciones es la huida del esencialismo normativo. El empleo del término ‘queer’ pretende referir esa amplitud y referir así a todas las disidencias. Los estudios ‘queer’ gallegos traen consigo un cambio de paradigma y epistemología. En palabras de Ánxela Lema: “’Queer’ es lo que hace tambalear todos los sistemas. Todos los sistemas normativos: el capacitista, el gordófobo, el monógamo...”. No hay intención de legitimarse.

Lema señala como uno de los principales problemas de estos estudios la dificultad y necesidad de tejer puentes entre disciplinas. Especialmente, “cuando ciertos sectores tienen tasas altísimas de precariedad y no pueden pensar en escribir un artículo” o “ni siquiera le llega el 'call for papers'”. Por eso decidieron incluir las artes escénicas en el monográfico mediante un cuestionario a referentes cuir del sector en Galicia, como puede ser Nuria Vil, recién nominade a los mestre Mateo por su obra audiovisual Delincuente. Fue una manera de optimizar el espacio y dejar sobre el papel una lista de referentes.

La precariedad y la brecha de clase que excava con el ámbito académico es tema de eterno debate, desde la academia y el activismo. En conversación con Lema, salen los nombres de teóricas militantes como Valeria Flores, que habla de “maneras torcidas o excéntricas de hacer teoría” con las que comulga. También Vir Cano preguntó si “es posible hacer una militancia académica” y se contestó con otra pregunta: “¿Cómo no hacer frente a la heteronormatividad, a la misoginia y a las ansias de ‘asepsia teórica’ en un espacio en el que se negocian algunos de los claro-oscuros por los que transitan nuestros modos de vida, de amar, de desear?”.

La academia no es un lugar neutral ni aséptico, pero es un espacio donde se produce conocimiento y establecen teorías que tendrán repercusión directa sobre nuestras vidas. No debe abandonarse el espacio, pero ¿cómo disminuir la brecha entre la clase a la que perteneces y el aula desde la que la investigas? Ánxela Lema sitúa la clave en la honestidad y en el equilibrio; no abandonar los espacios de militancia y no tratar a las personas queer como un objeto de estudio. El trabajo académico es una vía para cuestionar el sistema e intentar no reproducir sistemas de desigualdad. Para Danny Barreto, academia y activismo son “las dos alas de un mismo pájaro”.

El elitismo académico entra a veces por ranuras como la del lenguaje. Sin caer en el paternalismo, es común que tesis y ensayos empleen un lenguaje que no está al alcance de todes. Ánxela Lema cree que el lenguaje debe servir para hacer estas aportaciones más accesibles. No cree en la creación de dos esferas distanciadas por la capacidad de entendimiento: “El mérito está en tener un discurso complejo y saber transmitirlo de la manera más sencilla”. Ambes editores hacen hincapié en la necesidad de visibilizar este trabajo y bajar la ciencia a la tierra para poder acercarla a la mayor gente posible.

En la actualidad, Lema y Barreto mencionan varias urgencias. Coinciden en un punto importante: hacen falta grupos de investigación específicos y financiación para que estos grupos puedan desarrollar su actividad. Les investigadores ‘queer’ sobreviven trabajando en otras cuestiones porque los estudios ‘queer’ no se conciben como una disciplina en sí misma. El contexto sociopolítico dificulta la solución de este problema y presenta muchos otros.

Barreto menciona el avance de la ultraderecha, del ‘terfismo’ y del extractivismo como una amenaza directa sobre las vidas ‘queer’ que hace difícil pensar en un futuro. Esto hace estos estudios más necesarios que nunca “para resistir a estas múltiples formas de opresión”. No obstante, “no hay grupos de estudios financiados por el Ministerio dedicados única y exclusivamente a los estudios ‘queer’ en la Galicia”, como apunta Lema Paris, y esto afecta también a los niveles de cansancio, tiempo y energías que restan para dedicarse a ellos.

Es innegable que los estudios ‘queer’ gallegos son una realidad más tangible en el ámbito académico tras esta entrega. Se están dando avances a pesar de todas las dificultades y hay suficiente gente, mucha de ella recogida en este volumen de Galicia 21, empujando para tirarlos para adelante. La lucha por un cambio de paradigma continúa. Existirá un futuro gallego ‘queer’; seguiremos caminando.

jueves, 16 de enero de 2025

#libros #lgtbi #memoria | Vidas e historias LGBT da Idade Media

Vidas e historias LGBT da Idade Media / Carlos Callón.
Vigo : Edicións Xerais, 2025 [01-16].
Serie: Xerais Universitaria
304 p.

/ GL / Libros / ENS / Edad Media / Galicia / LGTBI / Memoria histórica

📘 Ed. impresa: ISBN 9788411106085 / 19.50 €
📝 Cita APA-7: Callón, Carlos (2025). Vidas e historias LGBT da Idade Media. Xerais.

A evolución da diversidade LGBT ao longo da Idade Media, centrándose sobre todo en documentación galega e portuguesa.

Neste libro analízase a evolución da diversidade LGBT ao longo da Idade Media, centrándose sobre todo en documentación galega e portuguesa, que ofrece información crucial nunha dimensión europea. Abórdanse nas súas páxinas diferentes relatos e retratos que quebran o que podiamos pensar sobre esa etapa: o matrimonio máis antigo entre homes de que conservamos documento na Península (entre Pedro Díaz e Munio Vandílaz, en 1061); o «amor» entre Sancha Pérez e Maria Leve na Compostela do século XIII; a existencia dun santoral LGBT arraigado na Galiza medieval (con figuras como Paio e Adaúlfo, e tamén co «santo atrevimento» trans de Esmerado ou Uxío); varios casos de modificacións de manuscritos para que non se vise neles textos gays ou lésbicos (por exemplo, unha cantiga de amiga entre dúas mulleres); o momento en que o cristianismo empurra un novo pecado sexual, inexistente nos seus mil primeiros anos de historia; o uso da homofobia como arma política por parte de Afonso o Sabio contra o casal que formaban o adiantado maior do reino de Galiza e o adiantado maior do reino de León... Estas, e moitas máis, son vidas e historias que aínda hoxe nos apelan, que aínda hoxe nos explican.

😏 Carlos Callón
(Ribeira, 1978). Profesor no instituto San Clemente de Santiago de Compostela, doutor en Estudos Lingüísticos e Literarios do Galego e do Portugués e presidente de honra da Mesa pola Normalización Lingüística. Recibiu, entre outros, os premios Vicente Risco de Ensaio e o da Crítica de Investigación. No ámbito lingüístico destacan os seus títulos «Como falar e escribir en galego con corrección e fluidez» (Xerais, 2012) e «O libro negro da lingua galega» (Xerais, 2022). O seu último poemario é «A abertura da boca» (2021). Na investigación LGBT, diplomouse cun traballo sobre o heterosexismo no campo literario (2003) e doutorouse cun estudo sobre as homosexualidades no trobadorismo (2017). Publicou a primeira antoloxía literaria LGBT galega, «Da sátira ao orgullo» (2003) e os ensaios «Amigos e sodomitas» (2012) e «Vidas e historias LGBT na Idade Media» (Xerais, 2025). Tamén en 2025 publicou «Maxicamente vella, eternamente nova. A literatura tradicional galega» (Xerais, 2025). Promoveu roteiros, cursos e o documentario «Maridos e sodomitas. Os casamentos de home no reino da Galiza medieval» (2024). É membro da Comisión sobre Identidades e Disidencias Sexuais do Consello da Cultura Galega.

domingo, 12 de enero de 2025

#hemeroteca #trans #testimonios | El armario de Trini: A Coruña recuerda a la activista trans que encabezó el primer Orgullo tras salir de la cárcel franquista

Imagen aportada por Nazario / Alejandro Molina y Trini Falcés //

El armario de Trini: A Coruña recuerda a la activista trans que encabezó el primer Orgullo tras salir de la cárcel franquista

Una exposición muestra en su ciudad natal imágenes y objetos de una de los iconos del movimiento LGTBIQ+ que, junto a sus compañeras prostitutas, se puso al frente de la primera manifestación homosexual del Estado cuando la policía apareció a disolverla
Luís Pardo | El Diario, 2025-01-12
https://www.eldiario.es/galicia/armario-trini-coruna-recuerda-activista-trans-encabezo-primer-orgullo-salir-carcel-franquista_1_11951059.html 

Trini Falcés (A Coruña, 1942-2022) fue, sobre todo “una gran luchadora, una superviviente”. Desde que nació, como bebé robado, hasta su muerte. Una peripecia vital que la obligó a moverse, “expulsada”, de Galicia a Andalucía, de Aragón a Barcelona y hasta al exilio en París. Por el medio, pasó cinco años en las cárceles para homosexuales del franquismo, aquellas que distinguían entre activos y pasivos. En junio de 1977 estuvo a la cabeza de la primera manifestación del colectivo del Estado, en Barcelona. Cuando aparecieron los grises, fueron las transexuales y las prostitutas quienes se pusieron al frente de la marcha. Ella era las dos cosas. No tenían miedo porque, decían, “ya estamos muertas”... pero también porque los policías eran viejos conocidos. Tras tantas mudanzas forzosas, la vida de La Trini cabía en un armario, como el que ahora muestra la exposición que le rinde homenaje en su ciudad natal, esa a la que volvió a pasar sus últimos años y donde, por fin, se sintió tratada como siempre quiso: como una persona.

Más allá de la manifestación que la convirtió en un símbolo —y de la que queda testimonio gráfico— y de otros hitos similares, no es fácil reconstruir la vida de Falcés. Ese fue el desafío al que se enfrentó Sergio Marey, comisaria de la exposición ‘Relembrando a Trini (Recordando a Trini)’, impulsada por la Deputación coruñesa, y autora también de su biografía, ‘É mellor loitar que morrer de fame’ (‘Es mejor luchar que morir de hambre’). “No es una biografía típica, no está narrada cronológicamente”. Pero no por una cuestión de estilo: “Trini estaba ya muy mayor y mezclaba conceptos e ideas”. Por eso, en las partes del libro que se basan solo en su memoria “no hay una continuidad, no sabemos cuándo empieza una cosa y acaba otra; está todo muy difuso”. Tal y como corresponde a un mito.

Las dudas comienzan antes incluso del nacimiento de Trini. Ella cuenta que su madre biológica era natural de Ferrol y que trabajaba en el mercado coruñés de San Agustín, de donde el hombre que acabaría siendo su padre —no se sabe si tras una violación— se la llevó a servir a su casa. De su relato no queda claro si ése es el motivo por el que la roban o si fue porque su madre biológica y la adoptiva parieron a la vez, el bebé de la segunda nació muerto y esta se quedó con ella. El papel de su padre adoptivo, agente de la policía secreta franquista, habría facilitado las cosas. Aun así, para evitar enfrentarse a la progenitora, consigue un cambio de destino y se mudan a Andalucía. Aquí comienza el peregrinaje de Trini.

Zaragoza sería el siguiente destino. Cuando “de forma natural” se le empiezan a notar los pechos —“era una persona intersex”, recuerda Marey—, la familia decide poner tierra de por medio y asentarse en la casa materna, en Fuentes de Jiloca. Pero llega el momento de hacer la mili y, “para que no se hable de sus tendencias” la envían a Barcelona. Allí pasará tres décadas, una estancia interrumpida por un exilio en París, del que casi nada se sabe, y por sus estancias en prisión.

El franquismo creó dos campos de concentración diferenciados para los homosexuales: el de Badajoz —para los pasivos— y el de Huelva, destinado a los activos. “Una cosa delirante, como si fueran dos sexos”, señala Marey, quien recuerda que, para el régimen, “los activos tenían más capacidad de volver a la normalidad, porque no se estaban feminizando como los pasivos”. Trini pasaría por ambos, sufriendo las raciones de comida podrida, las palizas o los trabajos forzosos que estaban a la orden del día. Pasó cinco años entrando y saliendo, hasta que la Ley de Peligrosidad Social —la evolución de la Ley de Vagos y Maleantes— fue derogada y la orientación sexual dejó de ser un delito.

Trini en la primera manifestación gay de Barcelona, 1977-06-26 //

“Nosotras ya estábamos muertas”
La manifestación del 24 de junio de 1977, la primera movilización de homosexuales en el Estado, pilla a Trini ya “muy metida” en los movimientos sociales y políticos de Barcelona. Era amiga del dibujante Nazario y del pintor Ocaña, dos de los grandes activistas del movimiento, y se relacionaba con el Front d'Alliberament Gai de Catalunya (FAGC), que fue quien convocó aquella marcha.

La marea humana transitaba por las Ramblas, rumbo a Canaletas, cuando aparecieron los grises, con porras y pelotas de goma. Los asistentes comienzan a desperdigarse y es entonces cuando —como muestran las fotos— “las mujeres trans y las prostitutas se pusieron a la cabeza de la marcha porque, como decían, 'nosotras ya estábamos muertas'”.

El relato de Marey —nacida 20 años después de aquel hito fundacional— coincide con el recuerdo que Empar Pineda, militante feminista lesbiana y, en aquel momento, dirigente del Movimiento Comunista, dejaba a elDiario.es en el cuarenta aniversario de aquella histórica protesta. “La presencia de los grises hacia la mitad de las Ramblas hizo que la gente se empezara a dispersar, y quien hizo de escudo y nos protegió fueron transexuales y travestis, a quienes no habíamos dejado ocupar la cabecera de la manifestación porque nos preocupaba la imagen”.

Fito Ferreiro, miembro de la Asociación Palestra y una de las personas que acompañó más de cerca a Trini en sus últimos años en A Coruña, añade con cierto humor un matiz que conoció hace poco. “El movimiento homosexual estaba con la burguesía barcelonesa y, al final, se unieron las trans, algo que no les gustó mucho, porque no querían mezclarse”. Sin embargo, fue precisamente la presencia de este grupo la que hizo que los grises no se empleasen a fondo. “Al final, entre la policía y el mundo de la noche, todos se conocían”. Su relación se basaba en las detenciones, pero también en “favores” que se hacían mutuamente. “Los agentes las reconocieron y se quedaron allí”.

“La estáis tratando como una señora”
Como corresponde, Ferreiro conoció a una Trini recién llegada en una manifestación del Orgullo en A Coruña, una década antes de su muerte. Tras Barcelona y París, ella había intentado volver a la casa familiar de Fuentes de Jiloca, pero estaba casi en ruinas, así que decidió retornar a su lugar de nacimiento. De entrada, él no tiene ni idea de quién es su nueva amiga. Lo descubre cuando, con el trato, comienza a soltarse. “Ella tenía muchas ganas de contar”.

Ferreiro recuerda una conversación con Carla Antonelli —la primera diputada trans y actual senadora—, a la que mostró su extrañeza porque Trini “los quisiese tanto”. “Es porque la estáis tratando como una señora”, le contestó ella. “Son mujeres que eran el despojo de la sociedad: transexuales, que no tenían su espacio, dedicadas a la noche, tanto al espectáculo como a la prostitución. Trini tuvo una vida muy complicada. Los que estuvimos a su alrededor la tratábamos como una persona y ella lo valoró mucho”.

En Barcelona, Trini trabajó durante años como limpiadora en un hotel propiedad de la familia Pujol, hasta que el uso de productos químicos le provoca una enfermedad crónica. Cuando va a coger la baja descubre que, en todo ese tiempo, los Pujol no habían cotizado por ella. Como el salario no le llegaba, había empezado a prostituirse de forma ocasional, pero desde ese momento es cuando pasa a hacerlo “a tiempo completo”. Al mismo tiempo, hacía performances en clubs nocturnos. Marey cuenta que tenía varios números: en uno, bailaba envuelta en un mantón de manila; en otro, con una estelada. De ninguno de ellos se conservan fotografías. Nazario le contó a Ferreiro que en la última época, con los sesenta años ya muy cumplidos, Trini era la encargada de llevar bocadillos a las chicas que hacían la calle y de mantener encendido el fuego en los bidones que usaban para entrar en calor. “Así se ganaba el dinero”.

Poco después de llegar a Coruña, Trini empieza a tener problemas de cadera. Un grupo de personas, encabezadas por Ferreiro y la escritora Eva Mejuto, la ayudan en su día a día y le hacen compañía. Ahí comprueban sus dotes para la supervivencia. “Sabía todos los trucos y se buscaba la vida como fuese”. En 2009, había recibido una indemnización como represaliada por la Ley de Vagos y Maleantes. Según la Asociación Ex-Presos Sociales, que fue quien impulsó esa compensación económica, a Trini la Ley de Memoria Histórica sólo le proporcionó un reconocimiento simbólico. Vivía de una pensión no contributiva, algo que, según la Fundación 26 de diciembre, le pasa a casi tres de cada cuatro personas LGTBIQ+ mayores de 65.

“Iba al banco de alimentos a por comida, a la parroquia a por mantas, a servicios sociales para que le llevasen la comida, le pagasen las gafas, la Moto”. La Moto era como Trini llamaba a su silla de ruedas. Como vivía muy cerca del Paseo Marítimo, cuando hacía buen tiempo la usaba para llegar a la zona de la playa en la que estaban los socorristas. “Así la ayudaban a bajar a la arena para tomar el sol”.

“Lo que guardamos”
Un mes antes de su muerte, Ferreiro llevó a Trini al Orgullo de Ribadumia, en Pontevedra. “Fue muy bonito, la gente le daba mucho cariño”. Él recuerda especialmente cómo conectó con una adolescente trans, de 16 años, a la que le regaló los pendientes que llevaba puestos. “Ella era así, regalaba todo lo que tenía. Ibas a su casa y volvías con collares, sortijas... todo baratijas. Cuando murió, me tocó ir a recoger sus cosas a la residencia. Al verlas en casa, me pregunté qué iba a hacer con todo eso. Fue ahí, hablando con Sergio, cuando surgió contar la historia de Trini a partir de su armario”.

“El armario representa lo que guardamos, lo que acumulamos”, relata Marey. “Al final, lo que Trini conservaba es lo que había en él: ropa, una caja con documentos y fotografías... pero poco más. Tuvo que mudarse tantas veces que no tenía grandes pertenencias”. El armario de la exposición no es el de Trini, sino uno de segunda mano comprado para la ocasión. El visitante podrá rodearlo y ver diferentes partes de su vida: la foto en la manifestación de Barcelona, una entrevista “cuando era prostituta, reivindicando que no las expulsasen del Camp Nou durante las olimpiadas de Barcelona”, la única imagen que se conserva de sus espectáculos artísticos, otras donadas por Nazario... También el abrigo que llevaba cuando hacía la calle o el traje que se puso en su homenaje. La comisaria añade al listado una carta que considera “muy especial” en la que Trini narraba su vida “para pedir al Justicia de Aragón que se la dignificase como persona y se le diese una ayuda para poder vivir en su pueblo”. No tuvo efecto, pero a Marey le parece que demostraba “mucho valor” al demandar algo así.

La exposición, que permanecerá una semana en la Biblioteca Municipal de A Coruña antes de desplazarse a otros municipios de la provincia, no solo busca homenajear a Trini, sino a todas las personas que lucharon por los derechos del colectivo “no hace tanto tiempo”. “Mostrar cómo vivíamos las personas LGTBI y sobre todo las trans hace 50 años, porque si no recordamos nuestro pasado va a ser muy difícil que construyamos bien nuestro futuro bien”, relata Ferreiro. “Hoy estamos aquí gracias a la lucha de esas personas, que convocaron la primera manifestación en Barcelona, que se enfrentaron a la policía, que estuvieron en la cárcel... Gracias a ellas hoy tenemos los derechos que tenemos y debemos acordarnos de todo el sufrimiento que costó”.

viernes, 1 de noviembre de 2024

#hemeroteca #homofobia | Niegan el asilo en Lugo a un menor homosexual que alegó "discriminación" en su país, Colombia

Asistentes a una marcha del Orgullo LGTBI //

Niegan el asilo en Lugo a un menor homosexual que alegó "discriminación" en su país, Colombia

Los jueces explican que el chico no presentó nunca una denuncia y que no hay ninguna prueba de que fuese maltratado por su condición sexual
Paula Vilariño | El Progreso de Lugo, 2024-11-01
https://www.elprogreso.es/articulo/lugo/niegan-asilo-lugo-menor-homosexual-que-alego-maltrato-pais-colombia/202411011039411800058.html

La Justicia le denegó el asilo en Lugo a un menor homosexual que alegó que en su país, Colombia, lo maltrataban por su condición sexual. La sentencia explica que el 20 de noviembre de 2018, el padre del chico presentó una solicitud de protección internacional en la Brigada Provincial de Extranjería y Fronteras de Lugo.

El hombre argumentó que su hijo había sufrido en su país, Colombia, "discriminación y malos tratos por su condición de homosexual" y que él mismo había sido víctima de violencia por parte de grupos organizados de delincuentes.

El hombre alegaba "un temor racional a ser devuelto a su país de origen". El Ministerio de Interior desestimo su solicitud y el padre del joven recurrió a los tribunales, pero la Sala de lo Contencioso de la Audiencia Nacional confirmó la denegación.

El chico no pertenece a ninguna organización de defensa LGTBI
El tribunal explica que, "al margen de la ausencia de cualquier prueba que pudiera justificar la veracidad de los hechos —ya que el solicitante reconoce no haber presentado nunca una denuncia—, no es posible apreciar la existencia de una persecución y menos que hubiera sido motivada por la condición sexual de su hijo.

Es también destacable que no justifique su pertenencia a ninguna organización de defensa de los derechos LGTBI", concluye.

lunes, 21 de octubre de 2024

#hemeroteca #homofobia #crimenesdeodio #justica | La foto de los (presuntos) asesinos de Samuel

Público / Imagen del juicio por el asesinato de Samuel Luiz //

La foto de los (presuntos) asesinos de Samuel

Paco Tomás | Público, 2024-10-21

https://blogs.publico.es/otrasmiradas/87802/la-foto-de-los-presuntos-asesinos-de-samuel/

Una de las últimas polémicas en redes sociales ha tenido lugar tras la difusión de las fotografías de cuatro de las cinco personas que están siendo juzgadas por el asesinato de Samuel Luiz el 3 de julio de 2021 en A Coruña. La publicación -un viral "ahora tú" difundido a través de las historias de Instagram- anulaba la ocultación del rostro de los acusados, algo que suelen hacer todos los medios de comunicación, y mostraba abiertamente las caras de Kaio Amaral, Alejandro Freire, Catherine Silva y Diego Montaña durante el juicio. No muestra la de Alejandro Mínguez. Cosas de la plantilla, que no da para cinco fotos.

La publicación se viralizó y provocó una reacción en la que se cuestionaba esta decisión y se consideraba un error difundir la imagen de aquellos que aún no habían sido condenados. Con conceptos del tipo "nosotros no somos como ellos", se intentaba alertar de la sed de venganza que se manifiesta a través de esa publicación, que surge en una instrumentalización del dolor. Publicar las fotos, en el banquillo de los acusados, de Kaio, Alejandro, Catherine y Diego solo alimenta -según las personas en desacuerdo con la difusión de las fotografías- el instinto punitivista que busca el castigo incluso antes de la sentencia, sin concederle a los acusados la posibilidad de reinsertarse en la sociedad como ciudadanos ejemplares, y generando más odio y violencia en nombre de la justicia.

Ese choque de opiniones me llevó a reflexionar sobre lo que se buscaba publicando en la imagen y sobre los argumentos de quienes se oponían a esa conducta. Y desde la reprobación de la difusión de los rostros de los acusados hay unos razonamientos con los que no estoy de acuerdo.

El primero responde al cada vez más cuestionable principio de inocencia garantizado por la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Toda persona es inocente hasta que se demuestre lo contrario. Sabemos que, aunque eso sea un principio jurídico clave en un Estado de Derecho, eso no es así. Basta estar imputado en una investigación para que medios y opinión pública te declaren culpable. Basta entrar en X -antiguo Twitter- para ver cómo todos los días se juzga y se condena socialmente a una persona por un tuit, por un titular, por un chiste. Esas personas podrían ser jurado popular algún día de estos y ya vienen de casa con el veredicto del prejuicio aprendido.

Tapar el rostro de un acusado, desde el primer instante de la detención, responde a dos razones concretas: la presunción de inocencia y que no afecte al desarrollo del caso si, por ejemplo, la víctima tuviera que reconocer al agresor y pudiera verse condicionada por las imágenes difundidas. En el caso de Samuel es evidente que la víctima no puede reconocer al agresor. Y respecto a la presunción de inocencia, claro que hay que esperar a la sentencia, obviamente, pero todos sabemos, incluida la defensa de los acusados, que aquí no estamos enjuiciando la culpabilidad o la inocencia. En la grabación de las cámaras de seguridad se ve la agresión y a sus responsables. Eso permitió su detención. Aquí estamos asistiendo a un juego de tácticas de la defensa para evitar que los cinco acusados cumplan entre los 22 y 27 años de prisión que pide la fiscalía. Maneras de atenuar la condena, no de demostrar su inocencia. Usar el consumo de drogas y alcohol como atenuante o huir del agravante de homofobia. De ahí que ya estemos viendo como Catherine o Kaio acusan directamente a Diego Montaña y a Alejandro Freire. Colaboración con la justicia para obtener un trato de favor. Hemos visto mucho cine judicial como para detectar las estrategias. De ahí que la publicación de las fotos no altere el principio de inocencia.

Las imágenes que se han difundido están extraídas de un juicio abierto. No se ha rebuscado en sus redes sociales para sacar esa foto familiar ni ese retrato perjudicado y malintencionado de una noche de fiesta. Son fotos al alcance de cualquiera. Eso no altera el proceso judicial como sí lo haría la publicación de las fotos del jurado.

Sentir rabia ante un crimen homófobo es nuestro derecho. Nadie puede ni debe arrebatarnos ese dolor. Y manifestarlo abiertamente no es venganza. Venganza es creerte Chuck Norris y tomarte la justicia por tu mano. Cometer un crimen para saldar otro. No publicar cuatro fotos en una historia. Y tampoco compro el argumento de que esa historia -que recuerden que es visible solo durante 24 horas- celebre el castigo desde un desbocado instinto punitivista. La justicia es punitivista. De lo contrario, ningún delincuente estaría en la cárcel y todos estarían haciendo cursillos de buena ciudadanía. Y no teman por el derecho a la reinserción. Está al alcance de todos los ciudadanos españoles. Incluso de los etarras, por mucho que les joda a algunos.

Decimos mucho que feminismo y lucha LGTBI+ van de la mano. Y es cierto. Entonces, ¿por qué cuando se publicaron las fotos, sin pixelado, de los violadores de la Manada nadie señaló que eso estaba mal? ¿Por qué todos conocemos el rostro de Ricardo González, el voto particular que exculpaba a los acusados y que solo vio "jolgorio" donde había una violación? Siento que nadie se atrevería a decir, con razón, que las movilizaciones del "yo sí te creo" que se indignaron ante la condena de nueve años por abuso sexual eran movilizaciones punitivistas que buscaban más castigo en lugar de entender la justicia como un espacio de reinserción. ¿Por qué cuando se habla de homofobia, de transfobia, hay tanto matiz? Incluso dentro de las propias comunidades LGTBI+, especialmente gais, hay corrientes de pensamiento que parecen destilar una superioridad moral -con seguridad yo también la he ejercido en otras ocasiones- que nos encumbra como seres de luz, personas que trasladamos el debate emocional de la calle a la sobriedad académica, si es que eso es posible. Como si las personas y entidades LGTBI+ no llevásemos años haciendo un trabajo pedagógico sobre el peligro estructural que supone el heteropatriarcado. No paramos de explicar que la homofobia también reside en el empleo de la palabra "maricón", independientemente de que quien lo reciba sea o no homosexual o bisexual. La agresión ataca a lo que se percibe de nosotros. Por eso hay violencia homófoba en el colegio, a edades muy tempranas. No porque tengamos deseo sexual -con seis años yo no lo tenía- sino porque el niño agresor, con su adoctrinada manera de ver el mundo, interpreta que no eres un hombre como él. Y eso debe ser castigado.

Todos aplaudimos a Gisèle Pelicot cuando decidió hacer público el juicio a su marido y a los 50 hombres que la violaron. Celebramos la dignidad de la frase "que la vergüenza cambie de bando". Precisamente al rostro visible de los agresores es a lo que se refería Gisèle Pelicot. ¿Por qué cuando nosotros mostramos los rostros de nuestros agresores estamos cometiendo un error? ¿Por qué nuestro miedo no puede cambiar de bando?

Por supuesto que publicar el rostro de los homófobos no acaba con la homofobia. Ni publicar el rostro del violador acaba con los violadores. Ni el del narco acaba con el tráfico de drogas ni el del político corrupto acaba con la corrupción. No somos tan ingenuos. Podríamos pensar, llegados a este supuesto, que o todos los rostros de los delincuentes deben permanecer en el anonimato o ninguno. Opino que la exposición pública ayuda a que la sociedad entienda que violar, agredir, asesinar, humillar, no sale gratis. Y eso no es incompatible con seguir trabajando en combatir la homofobia desde la educación. Pero sí ayuda a que el miedo y la vergüenza cambien de bando.

#hemeroteca #homofobia #crimenesdeodio #justicia | Sobre el juicio por el asesinato de Samuel Luiz: "Los crímenes por homofobia deben recibir condenas adecuadas"

Protesta por el asesinato de Samuel Luiz //

Sobre el juicio por el asesinato de Samuel Luiz: "Los crímenes por homofobia deben recibir condenas adecuadas"

Cuando se celebra el mediático juicio por el asesinato homófobo de Samuel Luiz, Ramón Martínez reflexiona sobre la importancia del mismo para luchar contra la LGTBIfobia.
Ramón Martínez | Shangay, 2024-10-21
https://shangay.com/2024/10/21/samuel-luiz-asesinato-juicio-homofobia-opinion/

Aunque pasó de puntillas por nuestro país, la Ilustración dejó algunas ideas que aún hoy resuenan en nuestra tradición filosófica. Una de ellas es aquel principio del derecho penal que prescribe «odia el delito, compadece al delincuente», pero –ustedes me perdonen– no tengo ni intención ni fuerzas para compadecerme de la suerte que corran personas como las que estos días están siendo juzgadas como responsables de la muerte de Samuel Luiz.

El asesinato de Samuel Luiz en 2021 provocó una ola de indignación: salimos en masa a las plazas a exigir #JusticiaParaSamuel, y aún hoy conservamos esa rabia, que, si bien nunca ha desaparecido, vuelve ahora a sentirse a flor de piel, cuando comienza uno de los juicios más importantes para el movimiento LGTBIQ+ del Estado español en toda su historia.

La cólera nos embarga ahora que los testimonios de testigos y posibles asesinos nos recuerdan cómo se produjo el asesinato de Samuel; pero creo que es necesario detenernos tan solo un momento para reflexionar en torno a qué podemos hacer con toda esa rabia, para preguntarnos de qué manera gestionar nuestra indignación de forma que resulte verdaderamente productiva.
«Si de verdad queremos justicia para Samuel y tantas otras víctimas de homofobia, no bastará con campañas en redes»
La pasada semana, cuando algunos medios de comunicación empezaron a difundir información en torno al juicio, se inundaron las redes sociales con las imágenes de los presuntos asesinos de Samuel. La publicación, compartida una y otra vez, denunciaba que, mientras el rostro de la víctima había aparecido hasta la saciedad en todas partes, las caras de sus asesinos apenas habían sido expuestas al público.

Aunque, irónicamente, las fotografías que acompañaban aquel mensaje se habían obtenido gracias a los medios que cubrían el juicio, la campaña recordaba a otras muchas denuncias sociales similares: también habíamos difundido los rostros de los violadores de “la manada” y, en Francia, una de las claves del juicio a los violadores de Gisèle Pelicot está siendo, precisamente, que todo el mundo pueda observar la aparente normalidad de quienes cometen delitos tan atroces.

Con todo, yo me encontré con serias dudas sobre la oportunidad de difundir esas imágenes. Comprendí que era una herramienta para exorcizar la rabia que nos atraviesa al recordar el brutal asesinato de Samuel, pero me inquietaba tanto que el clamor popular de la condena se adelantase a la sentencia e ignorase la presunción de inocencia –más que cuestionable a estas alturas–; como que ese pequeño exorcismo acabara siendo el único vehículo que empleara tanta gente indignada para mostrar su enfado, cuando no me cabe duda de que si de verdad queremos justicia para Samuel y para tantas otras víctimas de la homofobia, no bastará con campañas en redes sociales.
«Detrás de un asesino se esconde todo un entramado social» 
 Además, me preocupó también de aquella galería de fotografías acabara consiguiendo demonizar a los seguros culpables del asesinato del joven coruñés hasta el punto de que hiciéramos caer sobre ellos todo el peso de la homofobia y olvidásemos el verdadero alcance de esta, que va mucho más allá de un pequeño grupo de asesinos de una noche de verano. Ante la urgencia a la que nos obligan medios y redes sociales, creo hoy, con más calma, que nos equivocamos tanto quienes compartían las imágenes de los presuntos culpables de la muerte de Samuel como quienes no lo hicimos. Nos equivocamos, pero tampoco podíamos hacer mucho más en aquel momento para expresar nuestra rabia.

Hace ya varias décadas, Hannah Arendt publicó una serie de polémicos artículos en torno al juicio contra Eichmann, el oficial nazi responsable de supervisar la deportación de la población judía, de la que gran parte acabó siendo asesinada en Auschwitz. Durante el proceso Arendt comprendió algo importante: la banalidad del mal. El delincuente no es el único culpable de sus crímenes, sino que detrás de un asesino se esconde todo un entramado social que a través de distintas órdenes, normas y costumbres puede conducir a cualquier persona a un momento en que la decisión de cometer o no un crimen terrible acaba pareciendo intrascendente.

No quiere esto decir que no exista una culpa clara en quien empuña la pistola, golpea a alguien hasta la muerte o aprieta el botón que conduce a una persona hacia su exterminio, sino que es preciso también condenar a todo ese ambiente que facilita las armas, educa en los golpes, dispone las deportaciones y a quiénes deben destinarse. Por eso no basta con compartir las fotografías de los presuntos responsables del asesinato de Samuel, porque Samuel no es en absoluto la única víctima de la homofobia, la bifobia y la transfobia en nuestro país; porque, aunque logremos contemplar esos rostros culpables, ahí no puede acabarse nuestra rabia.
«Necesitamos canalizar nuestra rabia de la forma más inteligente, para allanar el camino de la fiscalía y las acusaciones»
Acaba de empezar uno de los juicios más importantes para el movimiento LGTBIQ+ del Estado español en toda su historia: su resultado puede marcar un antes y un después en la concienciación social del alcance de la intolerancia homófoba y, sobre todo, de sus consecuencias. Necesitamos proceder con toda cautela para que en este momento crucial el resultado del proceso refuerce nuestro mensaje reivindicativo. Necesitamos canalizar nuestra rabia y nuestra frustración de la forma más inteligente posible para allanar el camino de la fiscalía y las acusaciones –tanto las particulares como la acusación popular, en manos de la asociación LGTBI Alas, de A Coruña–, que, por lo que sabemos a través de algunos medios, están haciendo un trabajo impecable.

No dejan de insistir en preguntar a cada testigo si escuchó cómo el presunto asesino gritaba a su víctima «te voy a matar, maricón de mierda» poco antes de perseguirlo junto a otras personas y golpearlo brutalmente hasta acabar con su vida. Esa es la clave de este juicio: que se reconozca la motivación homófoba del crimen y se aplique adecuadamente el agravante del artículo 22 del Código Penal.

Así, puede que estos días sea preciso que contengamos la rabia y la respiración lo suficiente para que quienes están ahora en la primera línea puedan hacer bien su trabajo. Después, en caso de que la condena no sea la que exigimos, será el momento de desbocar la furia y el grito y, tal como sucedió en su momento con la sentencia de “la manada”, nos citaremos ese mismo día en el Ministerio de Justicia y el todas las Delegaciones del Gobierno del país para dejar bien claro nuestro mensaje: que los crímenes por homofobia deben recibir condenas adecuadas y que, en todo caso, este juicio es solo uno entre muchos.

Queremos #JusticiaParaSamuel y, también, que esta sentencia sirva de punto de apoyo para otras muchas, porque el asesinato de Samuel es un caso concreto y la homofobia ha sido, es y por desgracia seguirá siendo un problema común en España hasta que los tribunales se comprometan a aplicar adecuadamente las leyes que protegen los derechos humanos de las personas LGTBI.

viernes, 23 de agosto de 2024

#hemeroteca #inmemoriam | O rapaz de mirada linda que tamén comía insectos e niños de formiga

Marcos López López //

O rapaz de mirada linda que tamén comía insectos e niños de formiga

En Pontevedra e Sarria chórase a morte repentina e aos 48 anos de Marcos López López, xestor cultural, nacionalista e sobre todo un home que non deixou dúbida da súa xenerosidade
María Hermida | La Voz de Galicia, 2024-08-23
https://www.lavozdegalicia.es/noticia/pontevedra/pontevedra/2024/08/23/rapaz-mirada-linda-tamen-comia-insectos-nidos-formiga/00031724410417498407208.htm

Se a vida, como cantaba Víctor Jara, pode ser eterna en cinco minutos, a morte ás veces non necesita nin sequera ese anaco de tempo para tornarse igualmente perpetua. Chega de súpeto. Sen previo aviso. Sen acuse de recibo. Ocorreu así co finamento de Marcos López López, natural das terras lucenses de Sarria, pero afincado e namorado de Pontevedra, que faleceu esta semana de xeito inesperado aos 48 anos de idade. E a nova do seu pasamento meteuse nos ósos de todos os que o coñecían como se fora a reuma roendo nun día de néboa. Marcos era moitas cousas, dende xestor cultural e a mente creativa que estivo dalgúns detrás deses proxectos municipais que axudaron a converter Pontevedra nun faro de luz, a un defensor dos dereitos das persoas LGBT+. Pero, sobre todo, era un home bo e xeneroso. Así o din estes días os que o coñecían e querían, empezando polo alcalde de Pontevedra, Miguel Anxo Fernández Lores, ou pola líder do BNG galego, Ana Pontón, amiga de sempre de Marcos. E tamén fala así del un grupo de persoas que viviu con el unha aventura impresionante: a misión comercial organizada polo Concello de Pontevedra para que empresarios da cidade do Lérez estableceran vínculos con México.

Precisamente, como se dunha casualidade tremenda se tratase, hai agora xusto sete anos, nesta mesma semana de agosto de 2017, unha comitiva de Pontevedra partía cara terras mexicanas en misión comercial. Ía o alcalde, a concelleira Anabel Gulías, empresarios de distintos ámbitos, xornalistas e ía tamén Marcos López. El coñecía ben México. Así que era un dos cicerone da expedición. Sen embargo, custaba velo así. Porque Marcos non era de atraer focos. Era formiga traballadora e non cigarra, aínda que sempre estivese ben alegre, cantarín e riseiro. Marcos pasou pola vida como unha desas persoas que está sempre, que dá ideas e que aporta talento sen buscar o aplauso, con discreta elegancia e ollar lindo, lindísimo. «Actor de reparto de Óscar», é a metáfora coa que falaba del o xornalista pontevedrés Carlos Pereiro nestas horas de dor e tristura. Marcos, que tiña unha empresa que colaboraba co Concello pontevedrés, aportou moreas de ideas para que en Pontevedra se falase de urbanismo con conciencia (como o programa Urbtopías) ou era unha das tantas persoas que están na maquinaria para que os premios cinematográficos Feroz miren cara a cidade do Lérez.

Volvendo a México, a aquela viaxe comercial do 2017, aparece un Marcos cheo de vida, un obreiro da ilusión e os proxectos ben feitos. Fixo de todo naquela viaxe para que os empresarios e os xornalistas o tiveran fácil para facer o seu traballo nas terras mexicanas; para que aquel periplo non quedara nos papeis e se traducira en relacións comerciais e institucionais entre xente de aquí e acolá. Fixo que os da cidade do Lérez coñeceran ao economista mexicano Seth, unha desas persoas que abre portas en todos lados e que incluso traballara man a mano co expresidente mexicano Vicente Fox. E tamén participou de momentos inesquecibles, como cando todos os pontevedreses se sentaron á mesa nunha gruta para probar os manxares típicos aparentamente máis difíciles para a nosa cultura, como os gusanos, os niños de formiga e os chapulines, que son os insectos comestibles máis famosos de México. Aí estaba Marcos, con todos, entre todos, vivindo que é xerundio: «É unha das persoas máis inspiradoras e talentosas que coñecín», di a concelleira Anabel Gulías, que compartiu aquela experiencia en México e miles de horas de reunións con el.

Marcos quería que Pontevedra, a cidade á que un día chegou por traballo, da man da editorial Kalandraka, para acabar quedando para sempre no barrio da Moureira, tivese un oco no mundo e pelexou para conseguilo. Tamén quería un mundo máis xusto e tolerante. Máis diverso. E tamén loitou por el. Foi un dos artífices do Orgullo de Pontevedra. Agora é Pontevedra a que fica orgullosa del. Boa viaxe, Marcos.