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lunes, 23 de noviembre de 2020

#hemeroteca #memoria | Por qué solo Martes y Trece se atrevieron a hablar de la relación secreta entre Isabel Pantoja y Encarna Sánchez

Imagen: Mujer Hoy / Mila Ximénez, Isabel Pantoja y Encarna Sánchez

Por qué solo Martes y Trece se atrevieron a hablar de la relación secreta entre Isabel Pantoja y Encarna Sánchez.

Isabel Pantoja y Encarna Sánchez fueron la pareja más comentada de los años 80, aunque nadie en aquel momento pudiera decir que eran mucho más que amigas. Solo dos personas se atrevieron a gritar a los cuatro vientos la realidad de su relación: los humoristas Martes y Trece.
Elena de los Ríos | Mujer Hoy, 2020-11-23
https://www.mujerhoy.com/celebrities/202011/23/por-que-isabel-pantoja-relacion-secreta-encarna-sanchez-20201118155605.html 

El caso Pantoja está en un punto de imprevisibilidad prácticamente total: ahora mismo es capaz de dirigirse hacia una larguísima pelea en tribunales o de apagarse mediáticamente sin más explicaciones que un nuevo pacto de silencio familiar. Una cosa sí está clara: las relaciones de IsabelPantoja con los hombres (Francisco Rivera 'Paquirri' y Julián Muñoz 'Cachuli') le han ocasionado quebraderos de cabeza económicos impensables en sus relaciones con las mujeres. Muñoz la llevó nada menos que a la cárcel, mientras que la memoria de Paquirri y sus herederos la está despedazando en televisión. Sin embargo, ni Encarna Sánchez ni María del Monte le han dado problemas que no fuera su propia decisión de ocultar su privacidad. Nadie se atrevió en los años 80 y 90 a hablar de las relaciones de la cantante con sus amigas. Solo dos humoristas: Martes y Trece.

Antes de que Millán Salcedo y Josema Yuste grabaran el sketch en el que parodiaban un viaje de vacaciones de Isabel Pantoja y Encarna Sánchez a Palma de Mallorca, los humoristas ya se habían metido en la piel de ambas divas con éxito. De hecho, en 1986 protagonizaron el que fue, probablemente, su sketch más famoso: las míticas empanadillas. Millán se caracterizó como 'Encarna de noche', trasunto de la rubia periodista que, ante el increíble éxito de la imitación, la celebró muchísimo. Con la Pantoja tenían una vieja amistad, pues hasta habían compartido gira. Tanto es así, que doña Ana, la madre de la cantante, les regaló un vestido suyo para que la imitación que hacían de madre e hija fuera de lo más realista. Estuvieron, por descontado, en la boda de Isabel y Paquirri.

Este factor es importante: Martes y Trece ya habían parodiado a ambas divas por separado, por lo que tampoco suponía una locura imitarlas juntas. Pero, además, Millán Salcedo y Josema Yuste eran prácticamente intocables: su enorme éxito al frente de los especiales de Nochevieja blindaba creativamente todos y cada uno de sus esperpentos. Durante una larga década fueron los humoristas estrella de la televisión, los únicos profesionales capaces de llegar a audiencias hoy imposibles del 75%, en los inicios, además. de la competencia de las televisiones privadas. Además, tuvieron siempre un cuidado exquisito para no traspasar límites que pudieran incomodar al espectador familiar. En su sketch, el hilo conductor de su especial Nochevieja de 1992, Pantoja y Sánchez se iban juntas de vacaciones, sin escenas fuera de tono ni referencias explícitas.

El humor de Martes y Trece siempre ha sido más absurdo que polémico. Solo a ellos se les puede ocurrir vestir a un botones de hotel (interpretado por un aniñado Dani Martín) con un mono color carne con botones cosidos. Sin embargo, a buen entendedor, palabras sobran. En su parodia, Isabel Pantoja aparece absolutamente infantilizada y dotada con muy pocas luces mientras que Encarna se presenta como la voz de la inteligencia y la razón. Josema Yuste interpreta a una Pantoja hiperfemenina y con voz extremadamente aguda, mientras que Millán Salcedo recurre a una voz tan masculina, que el botones contesta a Encarna 'sí señor'. Esa masculinización enfureció a la estrella de la radio. Las palabras prohibidas no se pronunciaban de ninguna manera en aquella época al respecto de Pantoja y Encarna, pero de alguna manera se rompió un tabú.

Encarna Sánchez trató por todos los medios de que el especial no se grabara o no se emitiera: amenazó con destruirles si seguían adelante y llegó a pedir auxilio a sus contactos en el gobierno. Telefoneaba todos los días al hotel donde se realizaba la grabación hecha un basilisco. En sus memorias, Millán Salcedo recuerda que una vez cogió su llamada y Encarna “juró al más puro estilo camionero y me lió la de San Quintín. Ordenaba que se suspendiera todo”. Isabel Pantoja también habló con Millán: le pidió llorando que no lo emitiesen y le anunció que aquello supondría el fin de una amistad que duraba años. Tras la emisión, Encarna entró en cólera y pidió la cabeza de Martes y Trece. Desde su programa de radio pidió a sus oyentes que se olvidaran de ellos y no se cansó en insultarles en meses.

sábado, 28 de septiembre de 2019

#hemeroteca #lesbiansimo #testimonios | Encarna Sánchez: se gastó en sus novias los millones que ganó en la radio

Imagen: El Mundo / Encarna Sánchez

Encarna Sánchez: se gastó en sus novias los millones que ganó en la radio.

Se dice que legó un patrimonio de 10 millones de euros a su heredera. Ganó más en publicidad y lo gastó casi todo en sus amoríos.
Emilia Landaluce | El Mundo, 2019-09-28
https://www.elmundo.es/loc/famosos/2019/09/28/5d8cc5f4fc6c8398258b45b0.html

"Me encantaría hacer una película de Encarna. Se la merece pero yo no la haré". Es una pena que Almodóvar no se atreva a contar la vida de la locutora almeriense. Un talento indiscutible, su carácter atormentado, la estética ochentera, esos amoríos que ella se empeñaba en ocultar pero de los que toda España hablaba... Y, por supuesto, su muerte prácticamente frente al micrófono de ‘Directamente Encarna’, el programa que empezó a emitirse en COPE el 1 de octubre de 1984 (hace 35 años) y que siguieron millones de personas hasta el 5 de abril de 1996, el día que murió de cáncer. "De amor", como suele decir Federico Jiménez Losantos, que la conoció bien. Tenía 59 años pero aún muy enferma, su voz seguía siendo hipnótica. "Pronto volveréis a sonreír. Pronto vendréis a mi encuentro. Pronto podré decir con toda la valentía del mundo: ¡Temblad, pedazo de sinvergüenzas!". Esas fueron sus últimas palabras en el aire.

De Encarna se ha escrito mucho. Sus supuestos amoríos con Isabel Pantoja y con otras amantes, la misteriosa heredera, la caja fuerte llena de billetes bien prensaditos que tenía en su casa. Pero sobre todo si era o no "una perra, una hija de puta desalmada". Carlos Herrera, compañero en COPE, suele destacar que "fue una mujer asombrosamente" intuitiva. "Arrolladora. Capaz de lo mejor y lo peor. Me causa desprecio todos los que se abalanzan sobre su cadáver. Ella debe de estar en su tumba pegando bocados bajo la lápida. Menuda era".

Porque pocos recuerdan que, en realidad, Encarna (sigue bastando su nombre) era un monstruo. También en el mejor de los sentidos. "Nunca he visto a nadie así ante el micrófono. Y luego, cómo hacía publicidad. Los anunciantes que acudían a ella sabían que iban a vender", recuerda su técnica de sonido. Así se hizo muy rica. Por ejemplo. "Diecur, que es un número 1 y reúne todo lo que exige Sanidad, le permite adelgazar entre 4 o 6 kilos al mes sin dejar de comer. Pueden comer cocido, patatas fritas, la pringá, macarrones...". ¿La solución? "¡Diecur!" En 1995, Sanidad anunció la retirada de "productos milagro" tras una denuncia de la OCU por publicidad engañosa y riesgo para la salud. Su entonces portavoz aludió directamente a Dietinter, empresa propiedad de Encarna Sánchez, que comercializaba las píldoras adelgazantes. No era lo único que anunciaba. Durante meses, vendió La ruta del millón del Banco Zaragozano. "Los hombres serios. En Gabardina. Los Albertos...", metía en sus cuñas. Y mientras, el clin clin de la caja.

Encarna, pese a que hizo mucho dinero, no murió tan "inmensamente rica" como glosaron los medios de la época. Al menos oficialmente. En su testamento legó a Clara Súñer un piso, una casa en La Moraleja y otra en Marbella. En total: un patrimonio de unos 10 millones de euros. "En COPE ganaba lo que ganaba. No piensen que mucho pero lo que sí hacía era coger bastante bastante dinero negro en publicidad, de los anunciantes", explica un compañero. Por otro lado, la locutora también gastaba mucho. Sobre todo cuando se enamoraba. En joyas, abrigos, ropas. Cuentan que alquiló por 200 millones de pesetas (1,2 millones de euros) un teatro a Isabel Pantoja. No era una novedad. Algo similar, dicen los que la trataron, le pasó con todo el dinero que supuestamente ganó durante sus años en México.

Pero no solo fue generosa en su vida privada. Graciano Palomo recuerda que ganaba más por sus tres intervenciones a la semana en Directamente Encarna que como subdirector de periódico. Jaime Peñafiel podía decir lo mismo. "Aunque en principio le tuve que ocultar a mi mujer que salía en el programa porque lo encontraba muy populista". Carmen Jara, integrante junto a Paca Rico, Marujita Díaz, Carmen Yepes y María Dolores Pradera de ‘La mesa de camilla’ (una sección del programa) lo niega. "Nos escuchaba todo tipo de gente. Políticos, intelectuales, empresarios...". Aquella fue una idea de la propia Jara, muy amiga de Encarna. "Llorábamos de risa. Con Maruja... Cuando echaron a María Dolores Pradera por decir ¡Viva la República! de broma". Un diálogo entre Encarna y Marujita.

-Maruja, qué esmeraldas llevas.
-Qué va hija, es un caramelo de menta que me ha dado un morito.

Y todo esto poniéndose tibias de Sheridan's, un licor de café y chocolate que patrocinaba la sección. [Y yo -diez años entonces- no paré de insistirle a mi madre hasta que compró una botella]. Era el carisma de Encarna. "Yo soy Mari Carmen Yepes, andaluza y catalana / catalana por mis padres/ catalana por mi raza / y quiero a la Moreneta / igual que a la de Triana", cantaban. Ni Libres e Iguales.

Precisamente Jara es una de las personas que hablan mejor de Encarna. Lo lógico considerando que fueron amigas durante mucho tiempo y que su sobrino era el ahijado de la periodista. "Pese a que estuvo con quien estuvo y tenía a dos muchachas en casa, era una solitaria. Muchas veces se venía a casa de mi cuñado a cenar para estar con nosotros". ¿Mala? "Al contrario. Era muy buena gente. Extremadamente generosa. Sobre con quien estuviera en aquel momento. Un día pasando por el jardín de una me dijo: mira hasta las palmeras las he pagado yo".

Pese a esos comentarios velados, siempre trató de ocultar que se enamoraba (y muchísimo) de mujeres. Lo intentó hasta con la propia Jara cuando llegó a Madrid. "No te confundas Encarna", le tuvo que decir. Entonces, la cantante acababa de llegar a Madrid y era una de esas españolas que ya no se fabrican. Jara contaba que Encarna siempre llevaba el bolso lleno de dinero. "Y se lo daba a las monjitas, a cualquier señora que le contara que no podía pagar la hipoteca. ¡Menuda se lio el día que le robaron el bolso!".

Jara relata cuando la acompañó al médico y le diagnosticaron cáncer. "Le dijeron que se quedaría calva. Ella me dijo: 'Carmen, cómprame de esos lazos que se ponen los niños cuando nacen'. Y se los pusimos cuando se le cayó el pelo. Todavía guardo las fotos".

Pero pocos recuerdan esa Encarna amable. "Un día, durante mi sección, cuando empezó a despotricar de Concha García Campoy, me quedé callado. A partir de ahí, Concha, con la que siempre me había llevado bien, me evitaba", recuerda Graciano Palomo. Peñafiel vivió un episodio similar pero con Teddy Bautista a propósito de un canon que la SGAE pretendía poner a los transistores. "Solo dije que si todo eso que decía era verdad, que era como el impuesto revolucionario. Bautista nos demandó pero Encarna se murió antes de que se dictara sentencia. Al final, me perdonó los 50 millones de pesetas (300.000 euros) de compensación".

Los ataques vitriólicos de Encarna eran bien conocidos y para algunos estaban muy ligados a su situación sentimental. Tenía enemigos, pero al mismo tiempo sabía tratar con el poder. Aún así era una voz independiente en esa España en la que todos eran felipistas. Por eso "no tuvieron piedad" cuando revolvió cielo y tierra en TVE para que quitaran el ‘sketch’ de Martes y Trece sobre las vacaciones de Millán (Encarna) y Josema Yuste (Pantoja) en Palma. Rabió. "Lo pasó fatal. Se volvió loca. Lo de las empanadillas le hizo gracia pero no quería que nadie supiera de su vida personal". Eran las contradicciones de una mujer lesbiana pero de derechas y creyente en la España de Felipe González.

La mayoría de los que la conocieron coinciden en que la publicación de las fotos "de la patadita" de María del Monte a Isabel Pantoja aceleró la enfermedad de la locutora. Se dejó morir. Jara cuenta que después de verlas se encerró en su cuarto todo le día. Peñafiel explica que las vio en directo durante su sección y él tuvo que hablar 20 minutos sin parar porque ella se dedicó a golpear el cristal del control y a darse contra la pared. A partir de ahí, si iban a un restaurante con fotos y había alguna de María del Monte, Marujita se la guardaba en el bolso.

El resto ya lo saben. Una agonía triste, abandono y una heredera inesperada. Hoy aún le dedican muchas horas de TV y hasta se prepara un documental. Muchos aún creemos escucharle decir: "¡Temblad pedazo de sinvergüenzas!". Y mordiendo la lápida.

sábado, 1 de septiembre de 2018

#hemeroteca #testimonios | Encarna Sánchez, toda la verdad : sin censura

Encarna Sánchez, toda la verdad : sin censura / Julián Fernández Cruz.

[S.l.] : Fleming, 2018 [09-01].
325 p.

/ ES / Libros / ENS / BIO / Encarna Sánchez / Mujeres – Historia / Testimonios
📘 Ed. impresa: ISBN 9781720007838 / 13,00 €

[.es] “Julián, tu investiga y verás que sorpresa te vas a llevar”. Este libro sobre Encarna Sánchez responde a una investigación de Julián Fernández Cruz quien se sumerge en la vida de la más famosa de las locutoras de la radio española, amada y odiada a la vez. El lector puede encontrar un hilo que guía el análisis y a la vez los documentos que abren preguntas y dejan espacios para conocer a la persona que está detrás de la figura pública. Es un testimonio explosivo sobre una época y los que le rodean, que el autor Julián Fernández Cruz hilvana con gran precisión.

viernes, 6 de julio de 2018

#hemeroteca #lesbianismo #testimonios | Censura, amoríos y peleas: la polémica sin final del mito de Encarna Sánchez

Imagen: ABC / Encarna Sánchez y Mila Ximénez

Censura, amoríos y peleas: la polémica sin final del mito de Encarna Sánchez.

La polémica locutora ha pasado a la historia envuelta en un aura de misterio entre sus luces y sombras.
Manuel Campillo | ABC, 2018-07-06
https://www.abc.es/play/television/noticias/abci-censura-amorios-y-peleas-polemica-sin-final-mito-encarna-sanchez-201807060657_noticia.html 

Cuando hablamos de Encarna Sánchez parece que se abre más de una herida en la piel de algunos. La mítica locutora se ganó la fama a pulso de polémica. Una trayectoria profesional de grandísimo éxito en la radio fue lo que la llevó a estar en el centro del huracán de la profesión y sus contundentes palabras las sirvieron para que más de uno se echara a temblar. Una historia que todavía guarda muchos secretos sin resolver y de los que puede que jamás conozcamos la verdad que encierran. Así fue Encarna Sánchez.

Uno de los secretos que se tienen todavía de ella era conocer exactamente su fecha de nacimiento. Ahora mismo, si un cáncer no hubiera acabado con ella, estaría rondando los 80 años. Una de las referencias más exactas que se tiene de dicha fecha consta de una entrevista radiofónica, en la que la propia Encarna Sánchez afirmaba que ella nació «cuando moría la Guerra Civil», es decir, en torno a 1940. Sin embargo, otras fuentes aseguran que Sánchez nació sobre 1935, pero que siempre ocultaba su verdadera edad por pura coquetería.

Un comienzo totalmente casual
Sus comienzos en la radio llegaron de una manera casual e inesperada. En Almería, se encontraba saliendo con un chico, vinculado a Radio Almería. Un día, cuando ella se dirigía a visitar a su entonces pareja, le hicieron una prueba, la cual superó con gran éxito. Tras esto, su fichaje en Radio Juventud, en Madrid, fue cuestión de tan solo un año.

Encanta decidió afincarse en Madrid y su vida la llevó hasta las instalaciones de Radio España, una emisora en la que permaneció siete años. Posteriormente, recaló en Radio Popular San Sebastián y en La Voz de Madrid. Y fue de nuevo, en 1967, cuando regresó a Radio España, con un programa llamado «CS y buen viaje», en el que competía en audiencia con el exitoso programa de Joaquín Prat en Cadena SER. Tres años es lo que Encarna Sánchez permaneció en la emisora, justo antes de tener que partir de España.

En todos estos años, la censura todavía imperaba en la radio y ella se vio envuelta en más de una ocasión de controles de la misma. Oficialmente, tan solo la escaleta y los guiones se sometían al escrutinio de los censores, pero la espontaneidad de Encarna la llevó a tener más de un susto. De hecho, para evitar más problemas, decidía emitir con un par de segundos de retraso las llamadas telefónicas que se emitían en antena, para que el técnico de sonido tuviera tiempo para poder cortar la misma si fuera necesario.

Encarna Sánchez se encontró viviendo un grandísimo momento. En 1968, había recibido el Premio Ondas por su trabajo como locutora en Radio España y parecía que su carrera no iba a hacer más que continuar creciendo. Sin embargo, la locutora parecía querer más, y tanto por necesidad como por suerte, descubrió que su futuro más inmediato se encontraba fuera de España. En 1970, aceptó un contrato laboral para marcharse a México. Desde entonces, hizo un gran periplo por América, que le lleva a hacer varios programas de televisión e, incluso, una obra de teatro. Allí, es dónde se enamora y se casa con un empresario de Los Ángeles, del cual se divorcia a los pocos años. Tras todo esto, de nuevo, decidió que era buen momento para regresar a España en 1977, tras la muerte de Francisco Franco y cuando España estaba iniciando el proceso de Transición.

Sus grandes éxitos
Fue en 1978 cuando, de nuevo, se puso al otro lado del transistor, a través de las ondas de Radio Miramar de Barcelona. Esta vez fue ella misma la que creó un programa que duró muchísimos años, siendo, sin duda, el más recordado de toda la trayectoria profesional de Encarna Sánchez: «Encarna de noche». El programa fue todo un éxito, tanto que, de nuevo, recibió un nuevo Premio Ondas en 1981 y otro en 1983. Unos galardones que no se encontraban desangelados en las vitrinas de Encarna Sánchez ya que le acompañaban una Antena de Plata y la Cruz al Mérito Civil.

El programa funcionó con un grandísimo éxito de oyentes hasta el año 1983. Fue entonces cuando llega a COPE, durando un año más en emisión el «Encarna de noche». Sanchéz decidió dar el salto hasta las tardes radiofónicas, iniciándose las emisiones de «Directamente, Encarna». Desde ese momento, sumaron un total de doce años ininterrumpidos en las antenas de COPE. Esto lo transformó en un auténtico referente para las nuevas generaciones y arrastró un séquito de seguidores que pocos locutores han conseguido cosechar en su carrera.

Sin embargo, en 1996 la vida tenía otros planes para Encarna Sánchez. El 5 de abril, Encarna Sánchez falleció a última hora en su domicilio en Madrid. Llevaba años luchando contra un cáncer de garganta para el que se había tratado tanto en España como en Suiza. La enfermedad no le dio un respiro. Dos meses antes de acabar con ella, la obligó a abandonar su programa, suponiendo el principio del final de la carrera de la locutora.

La ira de Encarna Sánchez
Más de 30 años de profesión fueron, para Encarna Sánchez, suficientes para hacer de su figura un auténtico mito. La polémica acompañó hasta su muerte a la locutora, de la cual se habló que, incluso, su última voluntad no habría sido cumplida. Y es que, detrás de la figura de Encarna Sánchez muchas fueron sus luces, pero aún más pronunciadas fueron sus sombras.

Una de las características más palpables de la locutora era su enorme espontaneidad. Encarna Sánchez tuvo enormes problemas con la censura, pero, además, estuvo siempre envuelta en la polémica por las palabras que dedicaba contra sus enemigos. Todo aquél que se atreviera a hablar de ella estaba condenado a ser víctima de su feroz látigo. Concha García Campoy fue una de las personas que más duramente la atacó. Ambas rivalizaban en la misma franja horaria por la audiencia y parece ser que las palabras que la Campoy le dedicaba en las entrevistas a Encarna no le gustaban en exceso.

Tanto fue así que le llegó a decir a su audiencia, en directo, que lo único que había hecho contra Concha García Campoy había sido «quitarte la audiencia. Te he convertido en una tercerona». Por si fuera poco, Sánchez aseguraba que «la gente como tú se tiene que ir y te tienen que echar». Además, la tildó de «muy mala persona».

Pero la furia de Encarna Sánchez también fue dirigida hacia otros objetivos. De Isabel Preysler dijo que tenía «menos sesos que un mosquito» y que su «objetivo es ganarse a cualquiera». De José Coronado dijo que era «muy mal actor», de Ortega Cano que le causó «vergüenza ajena» tras el mítico momento de él cantando y acusó a Mercedes Milá de «hacerse la tonta». Estos son tan solo algunos de los ejemplos de las lindezas que la propia Encarna dedicaba a otros compañeros de profesión.

Aunque el mayor enfado que sufrió lo tuvo contra el duo cómico «Martes y trece». Millán Salcedo y Josema Yuste preparaban el especial de Nochevieja de 1992 para TVE, y el programa giraría en torno a un viaje vacacional que harían Encarna Sánchez junto a Isabel Pantoja. El episodio, antes de ser emitido, fue duramente criticado por la locutora, que aseguró que haría lo posible para que acabaran en prisión los humoristas. Por suerte, el programa fue totalmente blanco.

Las «amistades peligrosas» de Encarna Sánchez
Otro de los puntos más polémicos que envolvió la vida de Encarna Sánchez fue el de sus presuntos amores prohibidos. Durante muchísimos años, se especuló sobre las amistades femeninas que envolvían la vida de la locutora. Dos de ellas estuvieron muy presentes durante gran parte de su vida, y al fallecer la caja de los truenos empezó a sonar. Una de las relaciones que más se miraban con lupa fue la que tuvo con la actual colaboradora de «Sálvame» Mila Ximénez. A pesar de todo lo que se pudo comentar, fue la propia Mila la que, hace un par de años, aseguró que entre Encarna y ella no hubo nunca nada más que una amistad.

La amistad que más dio para rumores fue la que había entre la tonadillera Isabel Pantoja y ella. Los rumores no cesaban nunca, y se dejaban ver de cuando en cuando envueltos en una gran felicidad. Oficialmente, de ellas solo se conoce que hubo una gran amistad. Si Encarna sentía algo más por la tonadillera, se lo llevó a la tumba; y si existió verdaderamente una relación íntima, solo podría pronunciarse Isabel Pantoja.

Pero la leyenda de Encarna Sánchez es de tal magnitud que, incluso, hasta tras su muerte se siguió hablando de todo lo que rodeó al triste suceso. El motivo de la misma estuvo siempre claro, pero lo que sucedió después no demasiado. Encarna fue incinerada en el Cementerio de La Almudena en Madrid, pero, según se supo al tiempo, esto podría haber sido contra su voluntad ya que quería ser enterrada.

Polémica hasta la herencia
Además, uno de los temas misteriosos que aún colean de su vida es la repartición de la herencia de la locutora. Esta fue a parar, en su totalidad, al bolsillo de Clara Suñer, una amiga de Sánchez con la que se le relacionó en los años 60 y era considerada como una amiga. Esto se realizó así porque la locutora dejó registrado un único testamento en el que Suñer era la única heredera. Sin embargo, con los años, se afirmó que habría sido el hijo de Soledad Jara la persona que debería de haber acumulado las propiedades y capital de la locutora, todo ello por una carta manuscrita que habría dejado Sánchez antes de morir, pero de la cual nunca se supo nada.

Por si el tema de la herencia fuera poco escandaloso todavía, Clara Suñer aseguró que, en total, debía de haber heredado las propiedades de La Moraleja, el piso en O'Donell y un chalet en Marbella a nombre de la locutora, junto a unos 600 millones de pesetas depositados en cuentas en Suiza. Sin embargo, cuando Suñer fue a cobrar dicho dinero, este había desaparecido y nunca más se llegó a saber del mismo. Un nuevo misterio, sin resolver.