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viernes, 4 de julio de 2025

#hemeroteca #lgtbi | Paco Tomás: "Si algún partido empieza a repetir tu discurso, es que te está capitalizando"

Paco Tomás en Madrid, el 2 de julio de 2025 //

Entrevista a Paco Tomás, periodista y escritor: "Si algún partido empieza a repetir tu discurso, es que te está capitalizando"
Público conversa con el presentador del "programa LGTBIQ+ más longevo de España", Wisteria Lane (RNE), en vísperas de que se cumplan 1.000 episodios.
María Martínez Collado | Público, 2025-07-04

Paco Tomás se presenta prácticamente solo. Es un referente intergeneracional, especialmente entre las comunidades LGTBIQ+. El escritor y está a punto de grabar el episodio número 1.000 de , el "programa más longevo" del país. Llega a la entrevista como casi todas en estas semanas de Orgullo, con calor y cierto sabor agridulce. Es una sensación generalizada esa que nos hace percibir que solo durante las vísperas del día internacional por los derechos LGTBIQ+ se habla de los problemas, necesidades y logros de estas comunidades. Y, ciertamente, eso ya dice mucho del punto en el que nos encontramos como sociedad, pero también como medios de comunicación. Lo menciona justo antes de empezar con las preguntas.

Paco Tomás no se corta a la hora de opinar y en esta conversación nos ofrece algunas de sus impresiones sobre el panorama sociopolítico que nos ha tocado vivir, la escalada bélica a nivel mundial, las decepciones para con respecto a algunos supuestos referentes LGTBIQ+, y la necesidad de cuidarnos y acuerparnos desde los márgenes frente al ascenso de los discursos de odio.

P. ¿Cómo fue tu aproximación al activismo por los derechos LGTBIQ+ desde tus primeros pasos como guionista, columnista y comunicador hasta tu labor actual al frente de Wisteria Lane? ¿Qué papel ha jugado la visibilidad en tu recorrido, y cómo has visto evolucionar la relación entre medios y comunidad LGTBIQ+ en estos años?

A mí me interesaba el periodismo y fue lo que estudié. Nunca me planteé que mi orientación sexual fuera determinante en mi carrera. Llegó un momento en que yo estaba haciendo La transversal, un programa los domingos por la noche en Radio Nacional de España. Entonces me propusieron hacerme cargo del programa LGTBIQ+ que había en RNE en ese momento. Lo había empezado Leopoldo Alas, creo, en la primera legislatura de José Luis Rodríguez Zapatero. Luego lo hizo Luis Antonio de Villena. Y en ese momento me dijeron que si quería hacerlo yo.

Creo que también su idea era quitarme La transversal y pensaron: "Vamos a darle algo a este chiquillo porque le vamos a quitar el programa". Así que me dieron este otro programa, que salió adelante. Empecé a hacer Wisteria Lane y, realmente, ahí es donde empiezo a tomar conciencia de muchas cosas que hasta ese momento para mí eran muy difusas. Empiezo a tomar conciencia de mi orientación, de la lucha, de lo importante que es estar unidas en esta pelea, de las reivindicaciones de cada una de las comunidades.

Aunque yo no me considero activista —dentro de los grupos activistas dicen que sí soy parte de ese entramado—, para mí una activista es alguien que se sube a un barco rumbo a Gaza, que golpea la mesa de un ministerio para ser escuchada, como la gente de ACT UP con sus bolsas de sangre frente a las farmacéuticas. Eso es activismo. Yo soy un comunicador que está ahí en medio. Eso fue lo que me llevó, no solo dentro del espacio de Wisteria, sino también fuera, a empezar a reivindicar lo que iba aprendiendo en el programa. Porque todo lo que yo sé, me lo han aportado les invitades que han pasado por Wisteria Lane. De todo ese magma he aprendido.

Últimamente siento —y lo he comentado mucho— que eso, de alguna manera, ha perjudicado mi carrera periodística. Siento que solo puedo hablar de lo LGTBIQ+. Que a mi alrededor se ha creado una especie de "Paco habla de este tema", cuando he estudiado una carrera y puedo hablar de política, de Gaza, de la ley de autónomos… Pero solo se cuenta conmigo para hablar de lo LGTBIQ+. Siento que las personas LGTBIQ+ que no se visibilizan, que no hacen bandera de su orientación o identidad, tienen más posibilidades laborales. Aunque sean abiertamente LGTBIQ+, si no lo mencionan, parece que tienen más opciones que quienes sí lo hacemos. Y de eso me estoy dando cuenta ahora.

P. ¿Cuál ha sido la entrevista que más ilusión te ha hecho, de la que más has aprendido o que recuerdas con más cariño?

Es que son muchas entrevistas con las que he aprendido. He aprendido muchísimo del activismo: de escuchar a Boti García Rodrigo, a Beatriz Gimeno, a Miguel Ángel Fernández… Toda esa gente que estuvo en el activismo que nos ha llevado a celebrar ahora los 20 años de matrimonio igualitario. He aprendido mucho de escuchar a las disidencias: al Orgullo Vallekano, al Orgullo Crítico, a la gente de Proyecto Chueco. Y también a ensayistas, escritores, cantantes… No es una persona concreta. Y eso es bonito, porque demuestra la importancia de la comunidad, de cómo tejemos una red que entre todes nos salva.

P. Habiendo participado en proyectos como Wisteria Lane o habiendo seguido otros de cerca como es de la Berkana, has podido ser testigo de la importancia que tienen estos espacios como generadores de genealogías queer, comunidad, conocimiento o incluso archivo... 

Total. Y, además, creo que los medios tienden a equivocarse en cómo plantean los temas LGTBIQ+. Hace poco hubo una pregunta parlamentaria al presidente de RTVE sobre Wisteria Lane, que es un programa de dos medias horas semanales. Preguntaban si no sería importante darle más presencia o mejor horario. Y desde la presidencia contestaron que no tenían claro si era buena idea hacer programas específicos para la población LGTBIQ+, porque era mejor tratarlo de forma transversal.

La transversalidad, que es una idea utópica muy interesante, no es real. La mayoría de temas que tratamos en Wisteria, los libros que están en Berkana, no aparecen en los programas de mañana, de tarde o de fin de semana. Tampoco en los mainstream. Llevar a Pablo Alborán o a Vanesa Martín no es hacer contenido LGTBIQ+. Son personas visibles, sí, pero hacer contenido LGTBIQ+ es hablar de ensayos sobre identidad de género, sobre familias queer, sobre maternidades queer. Eso no está en los programas generalistas.

Ahí empiezo a ver la trampa de la transversalidad. Esa idea de "no crear guetos". Para nosotras esos espacios no son guetos, son espacios seguros. Y eso hay que potenciarlo. Ahora que vamos a cumplir 1.000 programas de Wisteria Lane, la gente nos dice: "Gracias por darnos la oportunidad de contar nuestros proyectos en un espacio que normalmente no tenemos". Si eso sigue pasando después de 16 años, significa que la transversalidad no es real. Se habla del asesinato de Samuel Luiz, pero no de ensayos sobre la violencia hacia las comunidades LGTBIQ+.

P. Una idea, la de transversalidad, que además no es nada nueva. Volviendo un poco atrás... Pienso en cómo nos vendieron los años 80. ¿Realmente crees que se rompieron tantas barreras como a veces se recuerda? ¿O pasa como con la trasversalidad y hay más mito que realidad?

Casi todo es mito. Los 80 están brutalmente sobrevalorados. Muy bien sobrevalorados, porque funcionó la estrategia: la Movida Madrileña, valenciana, gallega… Todo eso sirvió para no contar lo que pasaba realmente. Lo real era que el PSOE abría las puertas al neoliberalismo con políticas parecidas a las de Thatcher o Reagan. Y el activismo LGTBIQ+ vivía un adormecimiento total. Líderes como Jordi Petit lo han reconocido: hubo un parón, una sensación de conformismo, hasta que llegó la pandemia del VIH/sida.

Al principio, ese activismo del VIH fue rechazado dentro de los colectivos, especialmente gays, porque creían que coartaba la libertad sexual. Ir a un local gay con condones era como ir de monja. Y los colectivos pensaban que eso era cosa del Ministerio de Sanidad, no suya. Ahí jugaron un papel fundamental activistas de Radical Gai o LSD. Además, muchas lesbianas que se habían ido del movimiento por el machismo del hombre homosexual regresan para apoyar a sus hermanos maricas y a sus hermanas trans. Eso fue muy potente.

Pero pasó mientras estábamos muriendo. Generaciones desaparecieron. Y hoy se habla del VIH como algo de los 90, pero en los 80 ya moría muchísima gente. Los 80 no fueron un parque temático de color y fantasía, fueron durísimos. Para mí, como adolescente marica en un barrio, fueron durísimos.

P. Precisamente una compañera a la que he pedido consejo de cara a esta entrevista me sugería que te preguntara cuál fue tu relación con colectivos como Radical Gai o las LSD en los años 90. ¿Qué opinas de los colectivos actuales que beben de aquellos referentes, como el Movimiento Marika Madrid (MMM), Bloque Bollero, Trans En Lucha o ARROASEX?

Las disidencias hacen un trabajo fundamental. Desde el margen están ampliando el centro, y son necesarias. Es cierto que no tenemos por qué estar de acuerdo con todo lo que cada colectivo defiende —somos muy diversas—, pero necesitamos esas voces críticas. Si no las hay, estamos jodidas. Porque nos aburguesamos, nos adormecemos, y pensamos que el Orgullo son 27 carrozas con marcas haciendo pinkwashing. Eso es peligroso.

Lo que pasó en Budapest tiene que hacernos ver que el enemigo es el mismo para todes: para el MADO, para el Orgullo Crítico, el Orgullo Vallekano, el del pueblecito más pequeño, los colectivos rusos, ucranianos, estadounidenses… Es el mismo. Y cada vez más fuerte. Cuando entendamos eso, nuestro Orgullo no necesitará carrozas ni a Sonia y Selena cantando (que está fenomenal porque es una manera de de divertirnos). Pero nos vamos a dar cuenta de que no es determinante. De que eso es una celebración y que cuando nos juntemos todas a reivindicarnos y a protegernos, no vamos a necesitarlo. Las disidencias hacen ese trabajo, y hay que tenerlas presentes, incluso para criticarlas.

La última convocatoria del Orgullo Crítico recibió críticas, por ejemplo, por plantear abolir la psicología. Y me parece que es muy interesante que, además, dentro del Orgullo Crítico escuchen esas críticas. La psicología ha hecho mucho daño, sobre todo a las personas trans, sí. Pero también nos ha salvado la vida. Hay psicólogas ahora con un enfoque completamente distinto, que nos han dado herramientas.

O, por ejemplo, que haya bloques no mixtos… yo creo que necesitamos ser más mixtas que nunca. No que los maricas vayan en un sitio, las lesbianas en otro, las personas trans en otro… No. Necesitamos ir juntas. Pero bienvenida sea siempre la crítica y la disidencia. Porque nos hace crecer.

P. Es muy pertinente ese tema que mencionas de los bloques no mixtos, viendo la gran brecha que se está abriendo en la orientación ideológica de mujeres y hombres. Hace unas semanas salió el Informe de Juventud en España 2024, donde había un dato muy revelador: el 63 % de las mujeres jóvenes decían estar comprometidas con esos derechos, mientras que entre los hombres jóvenes apenas se alcanzaba el 40 %. Esto se repite con muchos otros posicionamientos, como el reconocimiento de la violencia machista o el feminismo. ¿Qué está ocurriendo?

Si lo piensas, mientras el enemigo es el que aparece en esos datos que comentas y vemos que chicos entre 18 y 24 años llegan a decir cosas como que prefieren un régimen duro a una democracia... Si ese es el caldo de cultivo al que nos enfrentamos, no sé si estamos en un momento para pelearnos entre nosotras, discutiendo quién representa a quién, o diciendo que si eres gay y blanco ya eres el enemigo.

Creo que todo el activismo que se ha hecho, y toda la permeabilidad que hemos tenido respecto a lo aprendido del feminismo, ha transformado también a las comunidades LGTBIQ+. Es cierto que el colectivo gay ha tenido actitudes misóginas y machistas, pero creo que hay una nueva generación que ha dado un giro muy importante, igual que ha ocurrido en otras comunidades. Tenemos que darnos cuenta de que juntas somos invencibles y que fragmentadas estamos jodidas. El mensaje del Partido Popular el 28 de junio fue muy claro. Su lema era: "Orgullo y punto", con el punto del PP. Quitaron lo de LGTBIQ+, borraron directamente las identidades. Y luego decían: "Ante quienes pretenden colectivizar, viva la libertad". 

No nos quieren colectivizadas, no nos quieren juntas. Nos quieren separadas porque separadas somos más frágiles. Por eso creo que este es el momento de reivindicar nuestras diferencias, sí, pero también nuestra unidad. Porque no somos una única comunidad LGTBIQ+, somos muchas comunidades. Y dentro de cada letra hay otra inmensa pluralidad. Claro que hay diferencias de enfoque, pero ante el enemigo tenemos que ser una piña. Si no, pasan estas cosas: una cantidad de gente joven que no se siente interpelada.

Eso ha pasado porque muchos medios de comunicación han dado alas a ese discurso. Pensaban que no era tan peligroso, que el lobo no era tan fiero, y ahora ahí lo tienes: con altavoz, con consignas, con poder simbólico. En el fondo, muchos de esos discursos se basan en proteger el privilegio. La norma es el privilegio. Si opinas así es porque sientes que no te interpelan, y no te interpelan porque estás en un lugar privilegiado. Muchas reacciones responden a eso. Entonces sientes que el feminismo pone en peligro tu lugar, y en lugar de cuestionarte tu privilegio, decides atacar al movimiento feminista. Porque es más cómodo. Sentarte a deconstruirte es un trabajo duro, requiere compromiso.Hay quien prefiere decir: "Mira, esto me da pereza, mejor voy contra el feminismo, el movimiento LGTBI, el racializado…". Es más fácil atacar que cuestionarse. Porque a lo mejor pensabas que tu privilegio era poder entrarle a una tía en un bar porque llevaba escote, como si eso fuera una invitación a tocarle las tetas. Y no, no lo es. Hay que cuestionarse eso.

P. Y, ¿no crees que hay algo más? ¿No crees que hay un asunto relacionado con la identidad? Pienso en los hombres, en cómo se ha cuestionado su masculinidad blanca, occidental, etc. Pero también en algunas mujeres que atacan los discursos trans. Su malestar va más allá del privilegio... Alguien les está diciendo que hay muchas maneras de ser, que no hay una prescripción, un manual... ¿Qué te parece?

Totalmente. Se dan la mano. Esos hombres que sienten que su masculinidad hegemónica está en peligro, que dicen que ahora lo que se lleva es el "hombre blandengue" —como decía el Fary—, se dan la mano con el feminismo transexcluyente que decide qué es ser una mujer. Esos machirulos dictan lo que es un hombre, y las feministas transexcluyentes deciden qué es una mujer. Y lo hacen para excluir a otras personas. Eso me parece peligrosísimo. No hay diferencia entre lo que hizo el Partido Popular saliendo a la calle con los obispos —que creo que solo han salido una vez en la historia— para quitar derechos a otras personas, y una manifestación transexcluyente que hace exactamente lo mismo: ejercer una discriminación.

Manifestarse para quitar derechos a otros seres humanos tiene consecuencias históricas, y estoy convencido de que esas consecuencias llegarán. Como decías, todo esto tiene que ver con desde dónde han vivido esas personas su privilegio. En el caso de los hombres está clarísimo. Pero en el caso de esas mujeres transexcluyentes que lideran ese discurso, yo no he visto a ninguna que venga de los márgenes. Ni una. Son mujeres privilegiadas. Esto pasa también en el feminismo de siempre. Las sufragistas eran mujeres muy privilegiadas, que salían a pedir el voto mientras otra mujer —negra, pobre, esclava, migrante— cuidaba de sus hijos y limpiaba su casa. Entonces, ¿realmente estaban reivindicando también los derechos de esa otra mujer? ¿O solo los suyos?

P. ¿Qué posición crees que deberían tener las disidencias sexuales ante la escalada bélica de la que estamos siendo testigos? Bajo este contexto internacional es imposible no plantearse esta pregunta... 

Las comunidades LGTBIQ+ sabemos lo que es la violencia porque la hemos sufrido en nuestras propias carnes. Sabemos lo que es que te esperen en la puerta del colegio para pegarte, que te tiren una botella a la cara. Por eso, de forma natural, somos pacifistas y antibelicistas, y debemos tener una postura clara. Si empezamos a decir cosas como "Israel tiene derecho a defenderse", estamos traicionando nuestra historia. Estamos dándole la mano al enemigo. A esa cultura heteropatriarcal que usa la violencia como herramienta de poder. La misma cultura que te pegaba en el colegio y ahora bombardea Gaza.

En Palestina hay maricas, lesbianas, personas trans. Y sí, también están en peligro allí, como aquí, como en EEUU, como en Helsinki. Pero eso no justifica que un Estado extermine a una población. Yo estuve en Israel, me invitaron al Orgullo de Tel Aviv. Vi el cartón desde el minuto uno. Tel Aviv es un parque temático diseñado para parecerse a Occidente. Pero sales de allí, vas a Jerusalén, a Belén… y como marica, lesbiana o persona trans te apedrean. Tel Aviv acoge a quienes escapan de otras ciudades israelíes. Y lo que hace el Estado de Israel con las personas LGTBIQ+ palestinas es cruel: las usan para espiar a su propio pueblo, y si no colaboran, las denuncian ante sus familias. por respeto a nuestra historia, a nuestro relato, no tenemos otra opción que posicionarnos claramente en contra de eso. 

P. Y en el plano nacional, ¿crees que una figura que ha sido premiada por ser un supuesto referente LGTBIQ+, como Fernando Grande-Marlaska, ha cumplido con las expectativas que se depositaron sobre él cuando fue nombrado ministro del Interior?

Claramente no. Aunque él pensará: "No tengo por qué cumplir con vuestras expectativas". Y tiene razón, en parte. Porque las comunidades LGTBIQ+ somos muy diversas. Dentro de ellas, también hay quienes anteponen su privilegio a la memoria histórica colectiva. Pero siento que con Marlaska ha habido una oportunidad perdida. No sé si volveremos a tener un ministro del Interior abiertamente gay. Era una ocasión para entrar en temas que siguen pendientes desde la democracia.

Por ejemplo: ¿quién hay en los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado? ¿Qué ideología hay? ¿Qué actitud tienen hacia las comunidades gays, trans y demás? Porque si para perseguir la droga consideran que deben acosar a la comunidad gay, eso es discriminación. El líder de la oposición fue en un barco con un narcotraficante. No he visto redadas en la sede del Partido Popular. Consideran que la comunidad gay y drogas va a la par, y entonces hay un hostigamiento, una persecución y una criminalización de la comunidad gay que es absolutamente discriminatoria y que responde a un prejuicio. Esto no sucede en otros lugares y zonas de ocio donde también hay drogas. En la calle Ponzano seguro que las hay. No sé si hacen redadas, pero que las hay, seguro. 

P. Además, cuando se ha tratado de visibilizar esto ante el propio Ministerio, la respuesta ha sido: "Denuncia los presuntos abusos de la Policía ante la Policía"...

Es como decirle a una mujer maltratada que le diga a su maltratador que lo va a denunciar. Eso es inconcebible, y un ministro del Interior no puede permitirlo. Necesitamos mecanismos seguros para denunciar sin poner en riesgo nuestra integridad. Porque entrar a una comisaría a denunciar a un policía… no quiero ni imaginarlo. Es cierto que hay colectivos dentro de las fuerzas de seguridad que trabajan por el cambio, pero son minoría. Y cada vez les cuesta más que sus compañeros acudan a formaciones. Van 4, 10, 20 personas… pero los cuerpos son miles. Y la mayoría no está en ese lugar tan necesario para la convivencia democrática.

domingo, 13 de abril de 2025

#hemeroteka #lgtbi #memoria | 'Kuir'

#Kuiratxibobizia, Julen Zabala Orereta eta Oarsoaldeko LGTBI+ memoria kolektiboan kokatzen //

'Kuir'

Arantza Gutierrez Paz | Berria, 2025-04-13

https://www.berria.eus/komunikazioa/analisia-komunikazioa/kuir_2140265_102.html

Ez dakit algoritmoaren kontua den edo, besterik gabe, kasualitatea, baina zoriak ekarri zidan Errenteriako Zintzilik irratiko ‘#Kuirartxiboa’ saioa, utzi ala ez utzi nabilen sare sozial batean. 18. atala zen bat-batean agertu zitzaidana, non bertako Ereintza dantza taldeko Ziortzak eta Maddik euskal dantzaren eta generoaren inguruko hausnarketa interesgarria egiten duten, baita historian izan den rol aldaketaz ere, zentzu batean emakumeen parte hartzearen hazkundearekin eta gizonezkoenen jaitsierarekin batera gertatu dena. Leku segurutzat jotzen dute taldea, non bakoitza modu askean bere izaeraren arabera onartzen den, eta elkarren zaintza bultzatzen duten.

Apirilean argituriko azkena entzun eta gero, 2023ko abendutik, hau da, sortu zenetik gaur egun arte eskainitako ataletan murgildu nintzen, egileek dioten moduan «Orereta eta Oarsoaldeko LGTBI+ memoria kolektiboan barrena bidaiatzeko» gonbita onartuz eta haiekin ‘okertzeko’ prest. Elkarrizketa edo solasaldiaren bidez, hainbat gai jorratzen dituzte irratsaioz irratsaio (herri borrokak, euskara, feminismoa, kultura, trans mugimendua) betiere kuir begirada batetik, eta tokian tokiko protagonistekin, iragana eta orainaldia aztertuz.

Ez nau harritu LGTBI+ begirada duen saio hori Zintzilik-en entzuteak, oso lotuta egon baitira beti disidentziak eta irrati libreak, beti eskaini baitiete bozgorailu bat, ‘mainstream’ diren medioetan nekez aurkitzen dena. Ustekabean harrapatu nau, berriz, saioaren sorreraren atzean ikerketa beka bat dagoela jakiteak. Izan ere, gidoian eta mikrofonoetan dauden Uxue Diez Guiral, Maite Azabal Gallego, Ane Fernandez Trigo eta Aitor Narbarte Alvarez ikertzaileek Oarsoaldeko LGTBI+ kolektiboaren memoria aztertzeko egitasmo zabal baten barruan sortu zuten irratsaioa, ikerketaren barruan jasotako informazioa herritarrei ezagutzera emateko gogoz. Egitasmoa osatzen dute webguneak, sare sozialetako soslaiak eta herritarren testigantzak jasotzeko mapa interaktiboak.

Ez da ohikoa ikerketa batek irratsaio baten itxura hartzea, baina argi dago dibulgazio tresna egokia izan daitekeela formatu akademiko estuegietatik haratago. UEU, EHU edota NUPek podcasta zabalpen zientifikorako euskarri moduan erabili badute ere, oraingo honetan hurbileko irratia aukeratu izanak agerian uzten du herritik sorturiko jakintza herriari ‘itzultzeko’ asmoa, memoria kolektiboaren gordailu izan dadin. Eta esango nuke hori ere nahiko ‘kuir’-a dela.

viernes, 29 de abril de 2022

#hemeroteca #lgtbi #poblacionmigrante | Ser migrante y LGTBI+

El Correo / Un programa de radio sobre migrantes LGTBI en Ermua //

Ser migrante y LGTBI+.

Un programa de radio, las trabas que encuentran estas personas en su país de origen y en el de asilo.
Ainhoa Lasuen | El Correo, 2022-04-29
https://www.elcorreo.com/gipuzkoa/migrante-lgtbi-20220429204746-nt.html 

La Semana contra el Racismo y la Xenofobia de Ermua contó ayer con un espacio especial, en una sesión radiofónica dedicada al tema de la situación de las personas LGTBI+ que migran. Organizado por el Departamento de Inmigración del Ayuntamiento de Ermua, la emisora de la cadena Ser, Radio Eibar, dedicó hora y media a la reflexión sobre la situación de estos colectivos de personas que migran y buscan refugio lejos de sus países, donde son perseguidas y discriminadas por razón de su identidad o condición sexual. Se contó con la intervención de representantes de asociaciones como las ONG ACCEM o Aldarte, que trabajan con estas personas; con representantes de Zaporeak y del consistorio ermuarra.

Desde las asociaciones visibilizaron los problemas añadidos contra los que deben luchar las personas que se encuentran en esta situación «porque nadie elige huir, ni salir de su casa y todas las causas son importantes. Por eso, debemos ver que detrás de esto está que, en muchos sitios del mundo es muy difícil vivir seguro», adelantaba la componente de ACCEM, Miren Lizeaga.

En el caso de las personas LGTBI los problemas se acentúan «porque deben pasar por el reconocimiento propio como víctimas y existe una lgtbifobia interiorizada» que, por diferentes factores, les impide, a veces, aceptarse y solicitar el asilo por ser perseguidas por su identidad o condición sexual.

Gaizka Villar, de Aldarte, destacó que «existe un rechazo a este colectivo por la desinformación o ideas falsas que hemos aprendido, que se manifiesta tanto en la lgtbifobia institucional, la de la sociedad o la interiorizada», que provoca que «al hablar de refugio y asilo las personas lgtbi sean las olvidadas».

Lizeaga y Villar reconocieron la diferencia marcada, en la actualidad, por las instituciones en el asilo o refugio por la guerra de Ucrania o la de otros países. Abogan por «la protección temporal que se ha ofrecido a quien huye de Ucrania, ya que sería una vía para el resto de personas y evidencia que las cosas se pueden hacer de forma diferente», apuntó la componente de ACCEM.

Villar, por su parte, también apostó por esta herramienta para las personas solicitantes de asilo «ya que se ha visto que si hay recursos y hay voluntad política se puede hacer más de lo que se estaba haciendo».

Testimonio de un afectado
En este programa, también ofreció su testimonio, una persona migrante del colectivo LGTBI, Cristo Zapa, que lleva 8 meses en Euskadi y que quiso hacer visible la situación en su país, Colombia, atestiguando que «en Medellín asesinaron a seis chavales de 25 a 28 años. Los han acribillado y torturado». En su testimonio quiso recalcar que «somos personas, somos iguales. En mi país estamos escondidos porque se abren muchos derechos, pero no se cumplen». Además, explicó gráficamente el problema que representa la burocracia «porque cuando llegas aquí, además de sentir la ansiedad y la tristeza, sentimos que nos dan con la puerta en la cara, cuando tratamos de conseguir el empadronamiento y no conseguimos ni cita en el sistema», expuso.

Por otra parte, Maite Gorrotxategi y Efren Flores, de Zaporeak, recordaron la iniciativa, que se desarrolla estos días en seis municipios de Debabarrena, entre ellos Ermua, de recogida de alimentos, para dar de comer a las personas que se encuentran en campos de refugiados de Grecia. Aprovecharon su espacio para criticar y visibilizar la situación que viven estas personas que, tras seis años, continúan en estos «campos de concentración», como los denomina Flores.

El alcalde, Juan Carlos Abascal, defendió que «la democracia se articula desde el respeto al diferente, porque escuchando al que piensa de forma distinta la sociedad se enriquece».

La concejala de Inmigración, Harri Araiztegi, hizo alusión a las jornadas locales contra el racismo y la xenofobia, que se celebran en Ermua desde 2011, y mencionó que el Ayuntamiento ha puesto a disposición del Gobierno vasco varias viviendas para acoger a personas refugiadas ucranianas.

miércoles, 20 de abril de 2022

#hemeroteca #homofobia | "¿A usted qué más le da con quién se acueste alguien?": aplausos por las palabras de Miguel Rellán sobre la homofobia

Público / Miguel Rellán //

"¿A usted qué más le da con quién se acueste alguien?": aplausos por las palabras de Miguel Rellán sobre la homofobia.

Tremending | Público, 2022-04-20

https://www.publico.es/tremending/2022/04/20/a-usted-que-mas-le-da-con-quien-se-acueste-alguien-aplausos-por-las-palabras-de-miguel-rellan-sobre-la-homofobia/ 

Hace más de 20 años, el actor Miguel Rellán protagonizó una escena contra la intolerancia de la homofobia que aún hoy se recuerda. Hacía el papel de Felix Torán, el 'profesor Bacterio' de la mítica serie ‘Compañeros’, y en un capítulo dejaba esta reflexión a sus alumnos: "Ser homosexual, y casi da vergüenza volver a tener que decir esto, no es una tara, ni una enfermedad, ni incapacita a nadie para ser un buen profesional".

Este martes, el actor detrás del papel recordaba en el programa La Ventana de la Cadena Ser su carrera, y volvía a dejar otra reflexión sobre el mismo asunto, esta vez sólo representándose a sí mismo.

"Yo creo que me voy a morir sin entender por qué esa animadversión a la homosexualidad […] ¿A usted qué más le da con quién se acueste alguien?", aseguraba.

Rellán, que también representó el año pasado al abuelo de la serie ‘Maricón Perdido’ de Bob Pop, vuelve a dejar una sensata lección que, tristemente, sigue siendo muy necesaria.

sábado, 28 de septiembre de 2019

#hemeroteca #lesbiansimo #testimonios | Encarna Sánchez: se gastó en sus novias los millones que ganó en la radio

Imagen: El Mundo / Encarna Sánchez

Encarna Sánchez: se gastó en sus novias los millones que ganó en la radio.

Se dice que legó un patrimonio de 10 millones de euros a su heredera. Ganó más en publicidad y lo gastó casi todo en sus amoríos.
Emilia Landaluce | El Mundo, 2019-09-28
https://www.elmundo.es/loc/famosos/2019/09/28/5d8cc5f4fc6c8398258b45b0.html

"Me encantaría hacer una película de Encarna. Se la merece pero yo no la haré". Es una pena que Almodóvar no se atreva a contar la vida de la locutora almeriense. Un talento indiscutible, su carácter atormentado, la estética ochentera, esos amoríos que ella se empeñaba en ocultar pero de los que toda España hablaba... Y, por supuesto, su muerte prácticamente frente al micrófono de ‘Directamente Encarna’, el programa que empezó a emitirse en COPE el 1 de octubre de 1984 (hace 35 años) y que siguieron millones de personas hasta el 5 de abril de 1996, el día que murió de cáncer. "De amor", como suele decir Federico Jiménez Losantos, que la conoció bien. Tenía 59 años pero aún muy enferma, su voz seguía siendo hipnótica. "Pronto volveréis a sonreír. Pronto vendréis a mi encuentro. Pronto podré decir con toda la valentía del mundo: ¡Temblad, pedazo de sinvergüenzas!". Esas fueron sus últimas palabras en el aire.

De Encarna se ha escrito mucho. Sus supuestos amoríos con Isabel Pantoja y con otras amantes, la misteriosa heredera, la caja fuerte llena de billetes bien prensaditos que tenía en su casa. Pero sobre todo si era o no "una perra, una hija de puta desalmada". Carlos Herrera, compañero en COPE, suele destacar que "fue una mujer asombrosamente" intuitiva. "Arrolladora. Capaz de lo mejor y lo peor. Me causa desprecio todos los que se abalanzan sobre su cadáver. Ella debe de estar en su tumba pegando bocados bajo la lápida. Menuda era".

Porque pocos recuerdan que, en realidad, Encarna (sigue bastando su nombre) era un monstruo. También en el mejor de los sentidos. "Nunca he visto a nadie así ante el micrófono. Y luego, cómo hacía publicidad. Los anunciantes que acudían a ella sabían que iban a vender", recuerda su técnica de sonido. Así se hizo muy rica. Por ejemplo. "Diecur, que es un número 1 y reúne todo lo que exige Sanidad, le permite adelgazar entre 4 o 6 kilos al mes sin dejar de comer. Pueden comer cocido, patatas fritas, la pringá, macarrones...". ¿La solución? "¡Diecur!" En 1995, Sanidad anunció la retirada de "productos milagro" tras una denuncia de la OCU por publicidad engañosa y riesgo para la salud. Su entonces portavoz aludió directamente a Dietinter, empresa propiedad de Encarna Sánchez, que comercializaba las píldoras adelgazantes. No era lo único que anunciaba. Durante meses, vendió La ruta del millón del Banco Zaragozano. "Los hombres serios. En Gabardina. Los Albertos...", metía en sus cuñas. Y mientras, el clin clin de la caja.

Encarna, pese a que hizo mucho dinero, no murió tan "inmensamente rica" como glosaron los medios de la época. Al menos oficialmente. En su testamento legó a Clara Súñer un piso, una casa en La Moraleja y otra en Marbella. En total: un patrimonio de unos 10 millones de euros. "En COPE ganaba lo que ganaba. No piensen que mucho pero lo que sí hacía era coger bastante bastante dinero negro en publicidad, de los anunciantes", explica un compañero. Por otro lado, la locutora también gastaba mucho. Sobre todo cuando se enamoraba. En joyas, abrigos, ropas. Cuentan que alquiló por 200 millones de pesetas (1,2 millones de euros) un teatro a Isabel Pantoja. No era una novedad. Algo similar, dicen los que la trataron, le pasó con todo el dinero que supuestamente ganó durante sus años en México.

Pero no solo fue generosa en su vida privada. Graciano Palomo recuerda que ganaba más por sus tres intervenciones a la semana en Directamente Encarna que como subdirector de periódico. Jaime Peñafiel podía decir lo mismo. "Aunque en principio le tuve que ocultar a mi mujer que salía en el programa porque lo encontraba muy populista". Carmen Jara, integrante junto a Paca Rico, Marujita Díaz, Carmen Yepes y María Dolores Pradera de ‘La mesa de camilla’ (una sección del programa) lo niega. "Nos escuchaba todo tipo de gente. Políticos, intelectuales, empresarios...". Aquella fue una idea de la propia Jara, muy amiga de Encarna. "Llorábamos de risa. Con Maruja... Cuando echaron a María Dolores Pradera por decir ¡Viva la República! de broma". Un diálogo entre Encarna y Marujita.

-Maruja, qué esmeraldas llevas.
-Qué va hija, es un caramelo de menta que me ha dado un morito.

Y todo esto poniéndose tibias de Sheridan's, un licor de café y chocolate que patrocinaba la sección. [Y yo -diez años entonces- no paré de insistirle a mi madre hasta que compró una botella]. Era el carisma de Encarna. "Yo soy Mari Carmen Yepes, andaluza y catalana / catalana por mis padres/ catalana por mi raza / y quiero a la Moreneta / igual que a la de Triana", cantaban. Ni Libres e Iguales.

Precisamente Jara es una de las personas que hablan mejor de Encarna. Lo lógico considerando que fueron amigas durante mucho tiempo y que su sobrino era el ahijado de la periodista. "Pese a que estuvo con quien estuvo y tenía a dos muchachas en casa, era una solitaria. Muchas veces se venía a casa de mi cuñado a cenar para estar con nosotros". ¿Mala? "Al contrario. Era muy buena gente. Extremadamente generosa. Sobre con quien estuviera en aquel momento. Un día pasando por el jardín de una me dijo: mira hasta las palmeras las he pagado yo".

Pese a esos comentarios velados, siempre trató de ocultar que se enamoraba (y muchísimo) de mujeres. Lo intentó hasta con la propia Jara cuando llegó a Madrid. "No te confundas Encarna", le tuvo que decir. Entonces, la cantante acababa de llegar a Madrid y era una de esas españolas que ya no se fabrican. Jara contaba que Encarna siempre llevaba el bolso lleno de dinero. "Y se lo daba a las monjitas, a cualquier señora que le contara que no podía pagar la hipoteca. ¡Menuda se lio el día que le robaron el bolso!".

Jara relata cuando la acompañó al médico y le diagnosticaron cáncer. "Le dijeron que se quedaría calva. Ella me dijo: 'Carmen, cómprame de esos lazos que se ponen los niños cuando nacen'. Y se los pusimos cuando se le cayó el pelo. Todavía guardo las fotos".

Pero pocos recuerdan esa Encarna amable. "Un día, durante mi sección, cuando empezó a despotricar de Concha García Campoy, me quedé callado. A partir de ahí, Concha, con la que siempre me había llevado bien, me evitaba", recuerda Graciano Palomo. Peñafiel vivió un episodio similar pero con Teddy Bautista a propósito de un canon que la SGAE pretendía poner a los transistores. "Solo dije que si todo eso que decía era verdad, que era como el impuesto revolucionario. Bautista nos demandó pero Encarna se murió antes de que se dictara sentencia. Al final, me perdonó los 50 millones de pesetas (300.000 euros) de compensación".

Los ataques vitriólicos de Encarna eran bien conocidos y para algunos estaban muy ligados a su situación sentimental. Tenía enemigos, pero al mismo tiempo sabía tratar con el poder. Aún así era una voz independiente en esa España en la que todos eran felipistas. Por eso "no tuvieron piedad" cuando revolvió cielo y tierra en TVE para que quitaran el ‘sketch’ de Martes y Trece sobre las vacaciones de Millán (Encarna) y Josema Yuste (Pantoja) en Palma. Rabió. "Lo pasó fatal. Se volvió loca. Lo de las empanadillas le hizo gracia pero no quería que nadie supiera de su vida personal". Eran las contradicciones de una mujer lesbiana pero de derechas y creyente en la España de Felipe González.

La mayoría de los que la conocieron coinciden en que la publicación de las fotos "de la patadita" de María del Monte a Isabel Pantoja aceleró la enfermedad de la locutora. Se dejó morir. Jara cuenta que después de verlas se encerró en su cuarto todo le día. Peñafiel explica que las vio en directo durante su sección y él tuvo que hablar 20 minutos sin parar porque ella se dedicó a golpear el cristal del control y a darse contra la pared. A partir de ahí, si iban a un restaurante con fotos y había alguna de María del Monte, Marujita se la guardaba en el bolso.

El resto ya lo saben. Una agonía triste, abandono y una heredera inesperada. Hoy aún le dedican muchas horas de TV y hasta se prepara un documental. Muchos aún creemos escucharle decir: "¡Temblad pedazo de sinvergüenzas!". Y mordiendo la lápida.

martes, 12 de febrero de 2019

#hemeroteca #lgtbi #poblacionindigena | Nación Marica: radio indígena, LGTBI y transgresora

Imagen: El Diario / Roberto Condori y Edgar Soliz en la perfor con aguayos
Nación Marica: radio indígena, LGTBI y transgresora.
En el Día de la Radio, hablamos con uno de los directores de 'Nación Marica', un espacio que se ha convertido en una herramienta para el activismo LGTBI en Bolivia. "Queríamos contar nuestra realidad en primera persona, porque cuando los medios hablaban de nosotros, era desde el sensacionalismo y la criminalización", explica Roberto Condori. Reivindican lo "marica" frente a lo "gay", que asocian con personas blancas y denuncian la doble discriminación contra indígenas y homosexuales.
Icíar Gutiérrez | El Diario, 2019-02-12
https://www.eldiario.es/desalambre/Nacion-Marica-discriminacion-LGTBI-Bolivia_0_867213410.html

Tres, dos, uno... en el aire. "Estás escuchando ‘Nación Marica’, por la 97.0 FM. Tengo que saludar a todos los gays, los mamasitos, las lesbianas, marimachas, tracas, travestis, transexuales...". Edgar Soliz, locutor indígena y homosexual, arranca cada jueves con estas palabras el programa de radio ‘Nación Marica’, un espacio que se ha convertido en el altavoz del activismo LGTBI más transgresor en Bolivia.

Para su compañero Roberto Condori, ponerse ante los micrófonos para denunciar la discriminación contra la población LGTBI fue su forma de salir del armario. "Hasta que empezamos el programa, nadie sabía que era marica. Cuando lo lanzamos fue muy mediático. Nos hicieron entrevistas, salimos en fotos... así salí del clóset [armario]", recuerda entre risas en una conversación con eldiario_es.

Era 2010. Cansados de que hablaran por ellos, acababan de poner en marcha el programa ‘Soy marica, ¿y qué?’. "Queríamos tomar la palabra en primera persona y contar nuestra realidad para que los medios tradicionales no hablaran por nosotros. Porque cuando lo hacían, era desde una perspectiva sensacionalista y criminalizadora", sostiene Condori desde La Paz. Eligieron la radio porque, según explica, les permite producir un programa con pocos recursos y amplificar su mensaje, ya que sigue teniendo "mucha presencia" en la sociedad boliviana.

"Abordamos temas que los medios no tocaban, tampoco la institucionalidad LGTB. En ese momento, por ejemplo, solo trabajaban en la prevención del VIH. Nosotros queríamos hablar de otros temas que también nos influyen, como el acoso escolar por homofobia, del que no se hablaba, o de que te nieguen alquilar una habitación por ser maricón", prosigue. También, explica, se han dedicado a derribar estereotipos o cuestionar la discriminación a las personas homosexuales dentro de instituciones como la Iglesia o el Ejército. "Por ejemplo, entrevistamos a un cura marica, con toda la discreción posible. El programa se tituló 'Habemus marica: confesiones de un cura maricón", relata.

Tres años después, comenzaron ‘Nación Marica’, que desde entonces emiten cada semana en directo desde la ciudad de El Alto, cercana a la capital, y se puede escuchar en todo el departamento de La Paz. Ahora, explica, cuentan con un estilo "más periodístico" que en su anterior programa, basado sobre todo en testimonios.

Soliz y Condori traen cada jueves entrevistas, música, reportajes y una pequeña sección llamada 'El closetario', con cartas que reciben desde las redes sociales en las que sus oyentes relatan cómo contaron a su entorno que eran homosexuales. "Para una persona joven es tan importante y tan difícil, que no nos podemos olvidar". El programa, de una hora de duración, comienza con un editorial, 'La loca opinión'. "Opinamos sobre temas fuera del 'gueto homosexual'. Como maricas también podemos hablar de economía, de política... no solo del VIH, la discriminación o la homofobia", subraya Condori.

"Queremos quitar la carga negativa a la palabra marica"
Así, en todo momento, el activista rechaza sentirse representado por el término 'gay', que asocia a la población homosexual blanca y adinerada. "Nos planteamos como maricas. Habitamos el insulto para quitarle esa carga peyorativa e instalar el debate frente a lo gay como estereotipo, además de quitárselo a los homófobos para insultarlos", asegura.

Por esta razón, además de salir al aire con su programa, integra junto Soliz el colectivo 'Maricas Bolivia' frente al activismo LGBT más tradicional. "Muchos compañeros están en lo ‘gay friendly’, en los desfiles, en la bandera del arco iris... que a nosotros no nos representa. Somos amigos, pero no somos parte del mismo movimiento", matiza.

Condori, indígena aimara, insiste en que no solo se enfrentan en su día a día a la homofobia, también se chocan con el racismo. "Más que maricas somos indígenas porque nuestra estética se lee así". El comunicador, de 33 años, nació en el seno de una familia humilde en una zona a las afueras de La Paz a la que llegaron sus abuelos desde una comunidad rural para trabajar como jornaleros. Aunque estudió comunicación social, actualmente está en paro y trabaja de lo que va saliendo para poder seguir adelante con el programa.

"Nosotros hemos vivido siempre en la ciudad, lo que no significa que sea un paraíso. Reconocernos como indígenas ha sido un proceso muy largo. Pasa un tiempo y ya no solo eres marica sino indígena, pobre, desempleado, no perteneces a un sector privilegiado. No te discriminan solo por marica. El racismo es muy fuerte, especialmente con gente que viene del área rural, la que es morena, a pesar de que somos mayoría", recalca. Según el censo de 2001, un 62% de la población de autoidentificaba como indígena en Bolivia, uno de los países con mayor proporción y diversidad de pueblos originarios de América Latina. El porcentaje cayó al 41% en el censo elaborado en 2012.

En Grindr hay racismo contra homosexuales indígenas
"Un ejemplo cotidiano de racismo contra los homosexuales indígenas nos lo encontramos en la app para ligar Grindr", indica Condori. "Ves perfiles y todos son blancos. Muchos se han blanqueado su foto real porque quieren entrar en ese espacio. En la descripción, hay quien escribe: 'No gente de El Alto -que es mayoritariamente indígena- porque no se baña' o 'No gente morena, solo gente blanca'. Son expresiones racistas. A una marica, siendo indígena y marica, no le dejan entrar, solo blanqueándose. Los parámetros del cuerpo deseado son occidentales: delgado, alto, mejor si eres rubio y mucho mejor si tienes plata".

El programa de radio ha sido también su herramienta para denunciar esta doble discriminación. "Hemos hecho programas sobre mujeres lesbianas y trans que se reconocen como indígenas. También hay que cuestionar la homofobia dentro las comunidades. Hemos entrevistado a varias autoridades indígenas sobre qué harían si identificaran a un maricón y muchas nos dijeron que los echarían, porque se ve como parte del capitalismo que llega de las ciudades. Hay una negación sistemática de las comunidades hacia lo marica y lo lésbico, es como si no existiéramos dentro", asevera el periodista.

"Muchos compañeros plantean que la homofobia la trajo la colonización, pero tampoco sabemos cómo era antes. Tenemos que conocerla, describirla y debatirla sin la presencia de personas blancas. Es decir, entre indígenas homosexuales y heterosexuales. Todos hemos vivido los mismos mecanismos racistas, creo que ese sería un punto de partida", opina.

En siete años de andadura, han conquistado a muchos oyentes y han recibido varios premios nacionales por su programa. Hace unos meses, fueron distinguidos con el premio Periodista Sin Riesgo que otorga la ONG Alianza por la Solidaridad a la defensa del derecho a decidir libremente en las interrupciones del embarazo por su reportaje Abortan todas ¿abortan las lesbianas?, en el que abordaban el debate sobre la despenalización desde "una mirada lésbica".

Su activismo también les ha puesto en el punto de mira de los sectores más homófobos de la sociedad, a pesar de que la ley boliviana prohíbe de forma explícita este tipo de discriminación. Un día, Soliz y Condori decidieron echarse a la calle para comprobar las reacciones de la gente cuando paseaban de la mano o se besaban en algunos de los lugares más concurridos de La Paz. Lo hicieron ataviados con coloridos aguayos, tela típica de la población indígena, usada sobre todo por mujeres. Entonces llegaron las amenazas y los insultos, los mismos a los que tratan de darles la vuelta.

"Nuestra foto actualmente circula en lugares donde no quisiéramos estar, nos utilizan para todo. Nos han dicho maricones, que nos van matar. También nos han llegado amenazas de muerte a nuestras cuentas personales. Nos decían que sabían donde hacemos el programa de radio o que cuando saliéramos nos iban a apuñalar. La homofobia está en estado latente y está buscando el momento para activarse con un candidato que diga que tenemos demasiados derechos, como pasa en Brasil. La gente no te golpea ni te increpa de frente, pero sí en las redes sociales", sostiene.

Tras un mes de descanso, ‘Nación Marica’ acaba de estrenar una nueva temporada desde los estudios de Radio Líder, a los que llegaron a través de una ONG tras llamar a la puerta de varios medios de comunicación que les denegaron el espacio. De momento, saben que continuarán hasta junio en las ondas. "La radio es pública y puede que haya cambios políticos, no sabemos si vamos a seguir. De lo que sí estamos seguros es de que vamos a continuar haciendo el programa e invadiendo estos espacios", sentencia Condori.

jueves, 6 de diciembre de 2018

#hemeroteca #activismo #maricas | Roberto Condori: “Soy indígena aymara y estoy amenazado de muerte por mi activismo marica”

Imagen: El Asombrario / Roberto Condori
“Soy indígena aymara y estoy amenazado de muerte por mi activismo marica”.
Rosa M. Tristán | El Asombrario, 2018-12-06
https://elasombrario.com/soy-indigena-aymara-y-estoy-amenazado-de-muerte-por-mi-activismo-marica/

“Soy comunicador social desempleado, activista marica discreto, pero no varonil. Soy indígena, del Movimiento Maricas Bolivia y codirector del programa de radio ‘Nación Marica’ en mi país”. Así se presenta Roberto Condori, el periodista homosexual y aymara que junto con su compañero Edgar Solís acaba de recibir el premio ‘Periodista Sin Riesgo’, que le ha permitido viajar a España por primera vez. En Bolivia, por su activismo social y cultural, ambos han tenido amenazas de muerte, pero siguen adelante.

El premio surgió hace tres años por iniciativa de la ONG Alianza por la Solidaridad, dentro de la campaña Sin Riesgo, en marcha en este país latinoamericano para la defensa del derecho a decidir libremente en las interrupciones del embarazo. Este año fue para los dos periodistas, autores de un reportaje emitido en Radio Líder de La Paz en el que se abordó el tema del aborto y las lesbianas. “Queríamos visibilizar esa realidad, porque la gente piensa que las lesbianas no abortan y no es así. Estamos felices de que se haya reconocido nuestro trabajo; gracias al premio, hemos podido venir a España y conocer otras realidades”, afirma Condori, recién aterrizado en Madrid, donde sigue hasta este próximo domingo.

Inevitablemente, llama la atención su reivindicación de la palabra marica, un término utilizado casi siempre con connotaciones negativas, homofóbicas o burlescas. “Es verdad, y por ello me reivindico como gay y marica; se trata de apropiarnos de esa palabra, dejarla sin fuerza y sin sentido para quienes no nos aceptan; en definitiva, redignificar el insulto y que al escucharla deje de doler. El nombre nos ha traído muchos problemas, incluso en los colectivos gais, que no nos entienden, pero seguimos empeñados en defenderlo”.

Y es que ser gay genera complicaciones en la vida cotidiana de decenas de miles de personas en Bolivia, más aun si son jóvenes indígenas. “La idea del programa, que al principio se llamó ‘Soy marica ¿y qué?’, surgió a raíz de una convocatoria para dar voz a los marginados de la emisora feminista Radio Deseo. Un grupo de amigos, cansados de la homofobia, pensamos que sería positivo hablar en primera persona de nuestras experiencias. Elegimos además ser nación porque vivimos en un Estado que no ha contado con nosotros nunca y así tenemos voz propia en las ondas”, responde.

Aquello fue su ‘salida del armario’. A sus 25 años, las primeras noticias publicadas en medios sobre el recién estrenado ‘Nación Marica’ abrieron los ojos sobre su identidad sexual en el seno de su familia, un hogar de escasos recursos y muy tradicional. “Pensé que me echarían. Hablamos de una sociedad en la que los homosexuales sólo están en la crónica rosa o en colectivos que fomentan la imagen de gais ricos, guapos, musculosos, rubios, no la de un indígena poco agraciado y moreno que vive en la periferia. Tampoco tenía sus requisitos para ser gay, pero entonces, ¿qué era?”, comenta Roberto Condori, para quien Marica también fue su respuesta a ese estereotipo en el que no cuadraba.

Los retos a los que se enfrenta en Bolivia pasan por derribar muchos muros que aún son demasiado altos: “Para la religión, la homosexualidad es pecado, y para los indígenas es algo de la modernidad que no existe en sus comunidades, una enfermedad adquirida en las ciudades, aunque olvidan que se han encontrado vestigios de cerámica inca en los que hay escenas que reflejan que existía antes de la colonización”. Un esfuerzo en el que parten de sus experiencias personales: “Queremos denunciar casos de discriminación y poder hablar de nuestros problemas con el empleo, del acoso escolar, del rechazo familiar, etcétera. De ahí surge ‘Nación Marica’ en un momento en el que el activismo gay sigue muy influido por una cooperación internacional que en los años 90 se centró en la prevención del VIH y en eventos de transformismo, pero que invisibilizó los temas cotidianos”.

Para el reportaje premiado este año, optaron por un binomio que es doblemente discriminador: aborto y lesbianas: “La gente se cree que las lesbianas no están en esa lucha, porque les gustan las mujeres, pero no es así, y queríamos sacar a la luz sus reflexiones. Lo emitimos en agosto pasado y lo postulamos a un premio que al final hemos conseguido. No es un reportaje de los maricas hablamos de aborto, sino que solo somos su canal. Eso es lo que nos han premiado”, explica el periodista.

Hoy, tras la radio, está también Movimiento Maricas de Bolivia, que ha protagonizado algunas actividades artísticas y ha publicado dos libros: ‘Diccionario Marica’ y ‘Gay discreto busca heterocurioso’. “Ahora somos un movimiento cultural y social. Un día hicimos una performance en la que Edgar y yo salimos a besarnos a la calle con un agüayo (paño) indígena. Fue una revolución. Las fotos se hicieron virales y brotó lo peor de la homofobia. Decían que nos besábamos usurpando la identidad indígena. Pero no nos rendimos”.

El premio ‘Periodista Sin Riesgo’, una de las categorías dentro del X Concurso de Reportajes Periodísticos en derechos sexuales y derechos reproductivos, que lidera Católicas por el Derecho a Decidir, tanto a Roberto Condori como a Edgar Solís les anima a seguir adelante. Dice que se sienten menos solos.

lunes, 3 de diciembre de 2018

#hemeroteca #activismo #maricas | “Lo gay ha entrado en la población homosexual como una identidad estereotipada y occidentalizada”

Imagen: esracismo / Roberto Condori
“Lo gay ha entrado en la población homosexual como una identidad estereotipada y occidentalizada”.
Youssef Ouled | esracismo, 2018-12-03
http://esracismo.com/2018/12/03/lo-gay-ha-entrado-en-la-poblacion-homosexual-como-una-identidad-estereotipada-y-occidentalizada/

Los bolivianos Edgar Solís y Roberto Condori fueron galardonados con el premio Periodista Sin Riesgo por su reportaje radiofónico “¿Abortan todas? ¿Abortan las lesbianas?”, uno de sus muchos contenidos que emiten en el programa de radio Nación Marica, un “espacio autogestionado que busca la coherencia política” producido por el Movimiento Maricas Bolivia y emitido por Radio Líder en La Paz, Bolivia.

El premio se enmarca en la Campaña Sin Riesgo otorgado por Alianza por la Solidaridad junto con Católicas por el Derecho a Decidir. El reportaje que se centró en la situación del aborto en Bolivia desde una mirada lésbica fue premiado por ser “especialmente interesante en el marco de los derechos sexuales y reproductivos: garantizar los derechos de las personas LGTBIQ+, pero sobre todo para entender la realidad de la penalización del aborto en Bolivia”, según señalaron las organizaciones. Hablamos con Roberto Condori, quien acudió desde Bolivia para explicar su proyecto radiofónico y la realidad del movimiento marica en Bolivia.

P. Desde 1973 el aborto en Bolivia es ilegal salvo si pone en peligro la vida de la embarazada, por incesto o en caso de violación ¿Cuál es la realidad de la penalización del aborto en Bolivia?

R. Estoy aquí producto de un premio entregado por Alianza por la Solidaridad que tiene una campaña que se llama Sin Riesgo. Esta campaña apuesta por la despenalización del aborto en Bolivia. Tiene varias actividades enfocadas en activismo, artivismo, música y actividades centradas en periodismo y comunicación. Entorno a esa campaña lanzan Periodismo Sin Riesgo. Ahí entramos nosotros como Nación Marica, un programa de radio que hacemos desde hace 7 años. Les enviamos el reportaje “¿Abortan todas?¿Abortan las lesbianas?” y ganamos. La idea del reportaje era visibilizar que las compañeras lesbianas abortan y las compañeras lesbianas están en la primera línea de la lucha por la despenalización social y legal del aborto en Bolivia.

El aborto es la tercera causa de muerte en Bolivia, cada año se dan unos 80.000 abortos clandestinos ya que solo es legal por tres causas. Y como está penalizado acuden a clínicas que no ofrecen garantías y donde sufren violencia y malas prácticas médicas. Precisamente estos datos estadísticos sobre las muertes anuales son de mujeres que trataron de abortar en clínicas clandestinas y acaban en urgencias por complicaciones y desangrados. Es un problema de salud pública.

En Bolivia son tres causas por las que una mujer puede abortar de forma legal, que el embarazo suponga un riesgo para la vida de la madre, por incesto y por violación. Sin embargo, estas causas si bien son legales, tampoco son empleadas por las mujeres afectadas para abortar legalmente porque muchas mujeres prefieren la clandestinidad por el estigma social. Por ejemplo, en temas de violación a menores, muchas familias no van a centros públicos porque hay una investigación por medio y un estigma social por lo que prefieren las clínicas clandestinas.

Hay compañeras que quieren abortar por motivo de violación. Presentan su denuncia de violación a los centros hospitalarios públicos pero en ellos la mayoría de los médicos se abstienen a realizar al aborto escudándose a la objeción de conciencia, pasando ellas de un médico a otro e incluso de hospital en hospital. Para evitar esa revictimización del sistema de salud, muchas mujeres prefieren el anonimato. Las leyes no están funcionando.

Ahora, el tema del aborto lésbico en el que nos hemos centrado en el reportaje, hemos identificado que las compañeras lesbianas abortan por un lado por violaciones correctivas, un tema del que no se habla, el único caso público se recogió en el 2013. Las compañeras lesbianas son consciente de que esto puede suceder en un momento de su vida, sobre todo a aquellas con una estética más masculina, en un contexto de heteronormatividad, por lo que viene a ser un insulto a la hombría de los demás, por la sospecha de que pueda ser lesbiana. Por otro lado, lo que las lleva a abortar es la heterosexualidad obligatoria, compañeras obligadas a casarse que en algún momento de su vida han tenido que abortar. Y como lesbianas, abortan. Por último, las compañeras lesbianas realizan un acompañamiento a las mujeres que quieren abortan, en Argentina hay un movimiento llamado las socorristas, lesbianas que ayudan a otras compañeras, lesbianas o no, a abortar. Esa práctica de sororidad pasa también en Bolivia. En eso se basó el reportaje.

P. ¿Cuál es el perfil de las mujeres más expuestas a un aborto clandestino?

R. Hay un grafiti muy bueno allá en La Paz que es de un grupo feminista que dice: “las mujeres ricas abortan, las pobres mueren”, eso lo resume. Casi el 100% de las mujeres que mueren en el aborto clandestino son pobres, son mujeres del área rural, de las periferias de las ciudades. Tiene que ver mucho con la clase social. Las más afectadas son mujeres pobres y jóvenes.

P. ¿Cuáles son las dificultades de reconocerse homosexual en Bolivia?

R. Vivimos en una sociedad hipócrita. Implica que estés en una constante discriminación, pero no de frente, hoy ese odio hacia las diversidades de sexuales y de género está sobre todo en redes sociales. Sin embargo, recuerdo que hace unos meses hubo una marcha en La Paz, donde se manifestaban en contra de una normativa municipal que promovía los derechos de las personas con diversidad sexual y de género, esa gente salió creyendo que esta normativa iba a llevar a que en los colegios se enseñara homosexualidad o que los homosexuales iban a impartir formaciones sobre su sexualidad, cosa que no era cierta. Era una marcha de puro odio, la primera que recuerdo con esa violencia. Aunque no fueron muchas personas, pero el hecho de que se organizan y convoquen a gente llamó la atención. Con Nación Marica acudimos a preguntarles si entonces eran heterosexuales y nos decían que no. No sabían sobre su heterosexualidad, poniendo de manifiesto la ignorancia de estos movimientos que no han pensado su sexualidad. Además, tampoco conocían la ley. A pesar de que tenemos una ley que en alguna medida protege, socialmente está penalizado y eso hace que no sea suficiente.

P. Señaláis lo gay como una suerte de neocolonialismo ¿Por qué es necesario realizar un cuestionamiento de lo gay?

R. Como maricas, creemos que lo gay ha llegado como un estereotipo, ha entrado en la población homosexual como una identidad estereotipada, blanqueada, occidentalizada, para la que tienes que cumplir ciertos preceptos para asimilarte. Las instituciones y colectivos LGBTI también se manejan bajo estos parámetros. Por eso lo cuestionamos. Es decir, como marica, ¿dónde entras tú pobre e indígena? Cuando era adolescente pensaba que para ser gay tenía que ser simpático y blanco, cosas muy personales que se transforman a través de la imposición política de una identidad, generando quiebres en tu autoestima. Como antítesis de eso nos planteamos como maricas.

P. “Maricas”, habláis de tomar políticamente esta nominación ¿Por qué es importante declararse maricas? ¿Qué significa ser marica y cómo se resignifica este concepto?

R. Nuestro programa nació primero como “Soy marica y ¿qué?” hace siete años. Este inicio se dio en Radio Deseo, una radio feminista de La Paz, fue transcurriendo en el tiempo hasta convertirse en el Movimiento Maricas Bolivia que tiene el programa de Nación Marica. Desde ese inicio hemos dicho que autoafirmarse como marica tiene dos impactos en la sociedad, por un lado, en el “gueto homosexual” y por otro, en el resto de la sociedad heterosexual. En el gueto homosexual tiene que ver con cuestionar lo gay, por lo que estamos peleados con los colectivos LGBTI para quienes este concepto sigue siendo un insulto, pero para un público heterosexual ha servido para resignificar el insulto quitándole esa carga peyorativa para que cuando te llamen maricón puedas responder, y qué. hemos asimilado políticamente ese insulto. Creemos en la resignificación del insulto.

P. ¿Gueto homosexual?

R. La población homosexual se mueve dentro de unos espacios que son básicamente las discotecas y por otro lado espacios de formación sobre ETS... fuera de esos espacios no tenemos nada y este es el gueto donde se mueven estas instituciones y colectivos que hacen sus campañas sin salir de ahí. Nosotros creemos que hay que salir e incomodar fuera de esos espacios. Para ciertos homosexuales, lesbianas y trans estos guetos pueden servir como información y sensibilización, pero se encasillan si no salen de ahí. Sin embargo, el gueto sirve a su vez para generar su trinchera de lucha, han sido necesarios y fueron necesarios, pero hay que salir y no convertirlos en un estilo de vida.

Imagen: Google Imágenes / Roberto Condori y Edgar Solís, beso marica y aguayos
P. ¿Es más fácil reconocerse homosexual que indígena?

R. Es difícil afirmarse como homosexual, si le metes lo indígena se complica más, es una suma de opresiones. Es complicado, porque el mundo indígena te niega la homosexualidad por nombrarlo como algo del capitalismo occidental. Pero luego vas a la ciudad (La Paz), que se cree moderna y, sin embargo, cuando llega un indígena es discriminado por el hecho de serlo. Un indígena discriminado en su poblado por marica es discriminado por indígena en la ciudad, y luego por pobre y por su homosexualidad. En el gueto homosexual será discriminado por indígena.

Subimos a internet una imagen cargando unos aguayos, se nos fue de las mano el control, porque acabó moviéndose en espacios homófobos. Los aguayos son a su vez unas mochilas empleadas por las mujeres indígenas. Aquí la violencia que se cargó contra nosotros no iba contra nuestra homosexualidad sino contra lo indígena de estas imágenes. Nos venían a decir que nos dejaban ser homosexuales pero que no podíamos introducir lo indígena, decían además que lo indígena solo puede ser hetero.

P. ¿Cómo ha afectado la colonización en la instauración del binarismo y la heteronormatividad en los pueblos indígenas?

R. Ese es el debate, de hecho, hemos tenido programas dedicados a los indigenismos homosexuales, otros de trans-indigenismos que reflexionan en torno a eso. Si existíamos o no antes de la colonia, sobre cuál era nuestra relación en la colectividad y sobre si la homofobia llegó con el colonialismo. Hay investigaciones que develan que ya existíamos antes, nos nombrábamos, pero no sabemos cual fue el lugar dentro de la comunidad. Con el tema de las mujeres trans es de otra forma, de alguna forma al asumir la estética femenina entran en las comunidades por estar dentro del binarismo, eso es algo que está pasando actualmente. En las comunidades indígenas, compañeras trans están siendo aceptadas y entran en las dinámicas de sus respectivas comunidades porque cumplen un rol femenino.

Volviendo a tu pregunta, con la colonización también entro la religión (el cristianismo), modificando estas relaciones. En la actualidad hay varias iglesias evangélicas que están penetrando las comunidades indígenas generando un discurso de rechazo a la homosexualidad e imponiendo una narrativa de la heteronormatividad.

P. ¿Cómo definirías Nación Marica?

R. Surge del título de un libro de Juan Pablo Sutherland. Nos decían, al principio, que era una concepción heternormada y masculina, que cómo nos podíamos definir de esta forma, pero creemos que nación se puede resignificar desde la creación de una propia. Nos han negado fuera de la nación, así que creamos la nuestra propia y allí incluimos todas las disidencias sexuales y de género.

El programa nace por la necesidad de tomar la palabra en persona con el primer programa en 2011. El primer programa fue sobre un cura marica, “Habemus marica” lo llamamos. Las Iglesia de La Paz se escandalizó. Teníamos el testimonio de un cura que era marica, manteniéndolo en el anonimato. Era la necesidad de rebatir a los medios tradicionales que toman la diversidad de género y sexual desde una perspectiva sensacionalista y criminalizadora. Cansados de eso, hicimos algo. Un programa de radio para que maricones hablen de su realidad, pero para un público no solamente marica. También queríamos romper, con lo que antes hablamos, esa institucionalización de lo LGTBI tomado siempre desde el espectáculo, la relación con las ETS... descuidando los temas político-sociales cotidianos. Esos temas desatendidos son los que marcan y han marcado nuestra agenda. Y decidimos tomar la palabra, porque hablar de tu realidad te permite explicarla desde un saber que solo se tiene estando en ella, lo vives, lo sientes y entiendes a tu homólogo, contar las historias desde allí le da a tu periodismo cierta humanidad. Ahora, estamos en una etapa de más periodismo, dando espacio a otras personas y enmarcándonos en investigaciones y proyectos comunicativos. Ese enfoque es el que nos lleva a hacer “¿Abortan todas? ¿Abortan las lesbianas?”.

lunes, 12 de noviembre de 2018

#hemeroteca #mujeres #franquismo | Los tremendos consejos de Elena Francis a mujeres maltratadas o violadas

Imagen: La Vanguardia / María Garriga (d), mujer que dió voz a Elena Francis
Los tremendos consejos de Elena Francis a mujeres maltratadas o violadas.
Un libro habla sobre qué se esconde detrás de este famoso personaje de ficción del franquismo que tenía por objetivo, además de publicitar, reeducar a la mujer tras la República.
Lara Gómez Ruiz | La Vanguardia, 2018-11-12
https://www.lavanguardia.com/cultura/20181112/452813089211/tremendos-consejos-elena-francis-mujeres-maltratadas-violadas.html

Nadie podía imaginar que en una masía abandonada de Cornellà (Barcelona) aparecerían más de un millón de cartas. Era 2005 y la correspondencia estaba repleta de polvo. Se notaba que hacía años que nadie se había preocupado de leer esas misivas. Lo curioso es que todas ellas se dirigían a una misma persona: Elena Francis.

El Consultorio de Elena Francis fue un programa de radio emitido en España entre los años 1947 y 1984. Iba dirigido principalmente al público femenino y se estructuraba en torno a la correspondencia que dirigían las radioyentes a una supuesta experta, Dª Elena Francis, que contestaba a las dudas, consultas y confidencias planteadas. Una estratagema del Instituto de Belleza Francis para publicitar sus productos que resultó ser todo un éxito.

El Archivo Comarcal del Baix Llobregat asumió la custodia de 100.000 cartas y quemó el resto. De estas, 4.325 han sido analizadas por Rosario Fontova y Armand Balsebre, así como las respuestas enviadas por un equipo de contestadores. Una investigación que ha salido a la luz en forma de libro (‘Las cartas de Elena Francis, una educación sentimental bajo el franquismo’, editorial Cátedra) y que tiene por objetivo retratar tanto al personaje como a sus atormentadas seguidoras.

Mujeres que no sólo enviaban consultas de belleza, como en un inicio se estipuló, sino que también confesaban ser víctimas de violencia de género o de violación. “La palabra violación no aparece explícitamente, pero las víctimas, no siempre conscientes de que lo son, la describen con eufemismos”, explica Fontova a ‘La Vanguardia’ (“Hizo lo que quiso de mí”; “Me hago la dormida y mi hermano hace lo que quiere…”).

Este tipo de cartas eran marcadas con un asterisco para señalar que su contenido era delicado. Tenían una censura doble: política y religiosa. De hecho, la radio tenía un sacerdote en nómina para ese cometido y, pese a que no se leyeran por radio, sí que eran en su mayoría contestadas. No obstante, las respuestas son más que cuestionables y escalofriantes. Por ejemplo, una madre cuenta que un vecino ha dejado embarazada a su hija de 15 años. El mejor consejo que se le ocurre a Francis es que dé al bebé en adopción.

Cuando la infidelidad era del marido, la receta de Francis era la siguiente: “Es mucho mejor que se haga la ciega, sorda y muda. Procure hacer lo más grato posible su hogar, no ponga mala cara cuando él llegue”. Mucho más terrorífico resulta el consejo que le da a una mujer maltratada: “Sea valiente, no descuide un solo instante su arreglo personal. Y cuando él llegue a casa, esté dispuesta a complacerlo en cuanto le pida”. “No les decía que abandonara el hogar, sino que las animaba a aguantar. Por si fuera poco, les achacaba parte de culpabilidad, pues les decía que ella también había pecado. Actualmente puede parecer una locura, pero el franquismo estipulaba una serie de estrictas normas de conducta que hacían pensar que determinadas cosas eran normales”, explica Balsebre.

“Son cartas mayormente infelices. A ello se le añadían sus respuestas, que remarcan una idea que viene a decir que a este mundo se ha venido a sufrir. Al leerlas, puedes pensar: ‘estas mujeres eran un poco tontas’, pero no eran así porque sí, sino porque las querían tontas. La estructura de Falange, la Iglesia, y el franquismo quiso que estuvieran en la cocina. Y estas cartas reflejan cómo la dictadura les arrebató cualquier posibilidad de autonomía”, añade Fontova.

Muchas de las misivas eran firmadas con pseudónimos: “Corazón triste”, “Una que ha sido descubierta”, “Desgraciada sin remedio”, “Una casada amargada”... Aunque, de poco servía, pues en el remitente constaban las direcciones de sus casas. Poco les importaba o probablemente no se dieran cuenta de ello. “Lo que querían era recibir una carta de Francis. Eso les aportaba autoestima, era incluso terapéutico. Las mujeres se daban cuenta de que sus problemas eran los de muchas y eso, probablemente, fuera el secreto del consultorio”, asegura Armand Balsebre.

Pero, pese a que después se supo que había un equipo detrás, ¿quién era la responsable máxima de tales contestaciones? Pues, como se ha mencionado, Elena Francis era un personaje de ficción. Muchos creyeron que era un hombre, pues después de su emisión, Juan Soto Viñolo confesó ser el último guionista del programa. “Para nosotros, en cambio, fue Angela Castells (la primera guionista) quien sentó las bases narrativas para los contestadores de cartas”, cuentan los autores. Castells pertenecía nada menos que a la sección femenina de Falange y al Patronato de Protección de la mujer, que, lejos de proteger a la mujer, hacía, entre otras cosas, informes con los datos recogidos por un organismo llamado Liga Española contra la Pública Inmoralidad.

sábado, 20 de octubre de 2018

#hemeroteca #mujeres #franquismo | “Hágase la ciega, sorda y muda. Es lo mejor”

Imagen: El País / Una pareja de novios celebra el 18 de julio de 1950
“Hágase la ciega, sorda y muda. Es lo mejor.”
Un libro analiza las cartas del consultorio de Elena Francis, la policía moral del franquismo para reeducar a mujeres tras la República.
Natalia Junquera | El País, 2018-10-20
https://elpais.com/cultura/2018/10/18/actualidad/1539855489_006243.html

Sobre una montaña de polvo, humedad y bichos, repartidas por todas las estancias de una masía abandonada en Cornellà (Barcelona), aparecieron, en 2005, más de un millón de cartas con una única destinataria: Elena Francis. El Archivo Comarcal del Baix Llobregat asumió la custodia de 100.000 y quemó el resto. Rosario Fontova y Armand Balsebre han analizado 4.325 escritas entre 1950 y 1972, así como las respuestas enviadas por un equipo de contestadores (se guardaba copia) y los guiones del consultorio radiofónico. El resultado es un libro (‘Las cartas de Elena Francis, una educación sentimental bajo el franquismo’, editorial Cátedra), que retrata al personaje de ficción —“una policía moral”— y a sus atormentadas seguidoras —mujeres de carne y hueso a las que la dictadura alejó de las cotas de libertad alcanzadas en la República—.

La audiencia compartía en el consultorio sus problemas y su frustración. Una madre con cuatro hijos confiesa la infidelidad de su marido. Elena Francis le da el siguiente consejo: “Es mucho mejor que se haga la ciega, sorda y muda. Procure hacer lo más grato posible su hogar, no ponga mala cara cuando él llegue”. La receta es parecida para otra mujer que se presenta como “esposa desgraciada” y habla de las palizas que le da su marido en presencia de su hija de diez años: “Sea valiente, no descuide un solo instante su arreglo personal. Y cuando él llegue a casa, esté dispuesta a complacerlo en cuanto le pida”.

“Pertenecemos a una generación que nació después de la creación del consultorio (la primera emisión fue en noviembre de 1950) y antes de sumergirnos en las cartas nos parecía algo ridículo, tontorrón, pero Elena Francis fue el personaje más importante de la radio española durante el franquismo”, explica Fontova. “Al leerlas, puedes pensar: ‘estas mujeres eran un poco tontas’, pero no eran tontas porque sí. Eran tontas porque las querían tontas. La estructura de Falange, la Iglesia, y el franquismo quiso que estuvieran en la cocina. Y estas cartas reflejan cómo la dictadura les arrebató cualquier posibilidad de autonomía”. Elena Francis, añade Balsebre, “fue un instrumento legitimador del franquismo. Y así como las 'Cartas a la Pirenaica' [su anterior libro, donde analizan la correspondencia enviada a la radio clandestina por los vencidos en la Guerra Civil], son la memoria del antifranquismo, las cartas a Elena Francis son la memoria del franquismo, de esa amnesia mental a la que se sometió a las mujeres”. Las dos Españas en dos epistolarios coetáneos, pero radicalmente diferentes.

Los empleados del Instituto Francis tenían obligación de guardar el secreto sobre el personaje al que decenas de miles de mujeres escribieron durante 33 años convencidas de que no solo era real, sino un pozo de sabiduría. Con los años, explica Balsebre, “la mayoría de la gente creyó que Elena Francis era, en realidad, un hombre por su último guionista, Juan Soto Viñolo, que escribió un libro sobre el programa. Pero para nosotros la creadora del personaje fue su primera guionista, Angela Castells, que sentó las bases narrativas para los contestadores de cartas”. Castells pertenecía a la sección femenina de Falange y al Patronato de Protección de la mujer, que, entre otras cosas, hacía informes con los datos recogidos por un organismo llamado Liga Española contra la Pública Inmoralidad.

No todas las cartas se radiaban, pero casi todas se contestaban, porque el Instituto Francis entendió que esa era la forma de fidelizar a la audiencia y vender los productos de belleza que se anunciaban en el programa. En algunos sobres, el equipo de contestadores anotó un asterisco. Era la señal que indicaba que el contenido de la misiva era delicado: amenazas de suicidio o incluso violaciones, y rara vez llegaban a la antena, porque había una censura doble: política y religiosa (la radio tenía un sacerdote en nómina para ese cometido). La palabra “violación” no aparece en ninguna carta, pero las víctimas, que no son conscientes de que lo son, la describen con eufemismos (“Hizo lo que quiso de mí”; “Me hago la dormida y mi hermano hace lo que quiere...”). Una madre cuenta que un vecino ha dejado embarazada a su hija de 15 años. Elena Francis le sugiere que dé al bebé en adopción. El Código penal franquista de 1944 castigaba el estupro de una “doncella” mayor de 12 años y menor de 23 o mayor de 16 y menor de 23 si no era “doncella”.

La mayoría de mujeres que escribían al consultorio trabajaban en el servicio doméstico o de modistas —empleos que permitían oír la radio mientras se trabajaba—. Muchas habían emigrado del campo a la ciudad. Y eran muy ingenuas. Una de ellas admite en su carta que ha “deformado” su letra para que nadie la reconozca. Eran habituales los pseudónimos: “Admiradora de morfeo”; “Campesina”; “Cuatro preocupadas y una enamorada”; “Desgraciada sin remedio”; “Doña manchas”; “Fierecilla”; “Corazón Triste”; “La Fea”; “Una casada amargada”; “Una golondrina del Pacífico”; “Una que ha sido descubierta”…

Tras la muerte de Franco, el consultorio trató de adaptarse a los nuevos tiempos —en 1978 se legalizó la píldora anticonceptiva; en 1981, llegó la ley del divorcio—, pero era luchar contra su propia naturaleza. “Ninguna corriente liberalizadora justifica el libertinaje que, como se habrá escuchado en este consultorio, muchas veces solo produce madres solteras, hijos ilegítimos e intentos de suicidio”, sonó en la antena en 1977. El consultorio cerró sus puertas en 1984.

Y TAMBIÉN…
La Pirenaica, el altavoz de los vencidos.

Un libro analiza las 15.500 cartas enviadas a la radio clandestina durante la dictadura. Huérfanos, viudas y presos dejaron allí constancia por primera vez del genocidio franquista.
Natalia Junquera | El País, 2014-04-06
https://elpais.com/politica/2014/04/06/actualidad/1396816895_145138.html 
Con un pequeño gemido, basta.
En el sexo, el trabajo y la familia, la Sección Femenina de la Falange trató de cercenar la libertad de la mujer. Una exposición revive el adoctrinamiento.
Tereixa Constenla | El País, 2009-05-10
https://elpais.com/diario/2009/05/10/cultura/1241906403_850215.html
El adoctrinamiento ideológico de la Sección Femenina.
El País, 2009-05-09

https://elpais.com/cultura/2009/05/09/album/1241820002_910215.html