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sábado, 6 de agosto de 2022

#hemeroteca #homofobia #nazismo | Aseguran que los nazis usaron el antisemitismo y la homofobia para justificar su plan de exterminio

Télam / Claudio Román y Joel Kaplán //

Aseguran que los nazis usaron el antisemitismo y la homofobia para justificar su plan de exterminio.

Los investigadores Claudio Román y Joel Kaplán, especializados en memoria del Holocausto, advirtieron en diálogo con Télam que hay aún hoy hay que seguir trabajando "para construir una cultura del respeto y convivencia en la diversidad".
Guillermo Lipis | Télam, 2022-08-06
https://www.telam.com.ar/notas/202208/600874-aseguran-que-los-nazis-usaron-el-antisemitismo-y-la-homofobia-para-justificar-su-plan-de-exterminio.html 

Los investigadores Claudio Román y Joel Kaplán ejemplificaron los avances en Argentina contra los discursos de odio con "la aplicación de la Ley de Educación Sexual Integral" (ESI), advirtieron que hay que seguir trabajando "para construir una cultura del respeto y convivencia en la diversidad" y que el triángulo rosa impuesto por los nazis para identificar a los gays es usado "por grupos del colectivo LGBTIQ+ para resignificar su lucha".

Román y Kaplán son docentes especializados en memoria del Holocausto. Trabajan una curiosa aproximación al nazismo y el holocausto desde la perspectiva de género, con eje en la población LGBTIQ+. "Investigamos la situación de este colectivo antes, durante y después del Holocausto como un modo de aproximarnos al tema de un modo transversal, en su complejidad e integralidad", explica Román a Télam.

¿A qué se le llama triángulo rosa?
 
Joel Kaplán: Conocemos como "los triángulo rosa" a los hombres homosexuales perseguidos por el nazismo en virtud del agravamiento del Párrafo 175 del Código Penal Alemán y de las normativas del régimen que permitieron su deportación a los campos. Hubo otras marcaciones en los campos, pero el triángulo rosa era una de las categorías más degradadas.

En esa época, el término "homosexual" hacía referencia a gays y hombres bisexuales cisgénero como personas que hoy se identificarían como travestis, mujeres transexuales y otras identidades trans. El artículo 175 del Código Penal Alemán estuvo vigente, según el Museo Yad Vashem de Israel, entre el 15 de mayo de 1871 y el 11 de junio de 1994. ¡Sí, 1994!

Su contenido penaba las relaciones homosexuales entre personas de sexo masculino. Entre 1935 y 1969 abarcó, incluso, los "actos contra natura con animales". En 1935, el nazismo endureció el contenido de este artículo 175, al aumentar la pena máxima de seis meses a cinco años de prisión y ampliaron las actividades relacionadas con actos condenables bajo la ley. El nuevo párrafo 175a, pensado para "casos con agravante", prescribía penas de uno a diez años de trabajos forzados.

¿Cómo se implementó esta política represiva durante el nazismo? 
 
Claudio Román: De modo gradual y no uniforme. Se basó en normativas generales (de otros grupos de deportados o vulnerados) y en instrumentos específicos. Si bien el colectivo LGBTIQ+ no fue el centro de las persecuciones del nazismo, como sí lo fueron las personas de origen judío, se persiguió a los hombres homosexuales porque no cumplían el ideal de "reproducción de la raza aria" y, según Heinrich Himmler (arquitecto de la llamada "Solución Final al problema judío") "envilecen a la nación alemana".

En el caso de las lesbianas, ser consideradas como "cuerpos gestantes" evitó una persecución sistemática, más allá de sus orientaciones sexuales. En muchos casos también fueron enviadas a los campos donde las marcaban con un triángulo negro que las integraba como personas asociales (como los vagabundos, prostitutas, etc.)

¿Hay una estimación de personas afectadas por esta política nazi?
 
CR: No hay estimaciones exactas. La vergüenza post Holocausto por los vejámenes sufridos en esa época y la continuidad de leyes en contra de este colectivo generó que los sobrevivientes no hablaran. En algunos casos contaron que fueron catalogados con el "triángulo rojo" (opositores políticos) en vez de la persecución por el supuesto "delito" de homosexualidad. El historiador Yehuda Bauer estimó que 50.000 homosexuales fueron arrestados, 35.000 fueron liberados, 15.000 fueron enviados a campos de concentración y unos 5.000 fueron asesinados.

Dentro del triángulo rosa, ¿también discriminaron por religiones?
 
JK: La persecución fue llevada a cabo con mayor intensidad luego de la Operación Kolibri (la noche de los cuchillos largos, 1934), y la ejecución de Ernst Röhm y sus secuaces, lo que equivalió al desmantelamiento de la SA y el fortalecimiento de las SS. A partir de allí, la gradualidad se aceleró y los ataques ya no sólo fueron a cabarets y clubes, que conformaban la escena gay lésbica de Alemania en general.

Como ejemplo podemos mencionar la destrucción de lo erigido por el sexólogo, socialista, judío y gay Magnus Hirschfeld, a través del Instituto de Sexología de Berlín, donde practicaron las primeras operaciones de conversión genital, se educaba sobre sexualidad y llegó a disponer de una biblioteca con más de 20.000 volúmenes que fueron incendiados. También existió el cruce entre la persecución a los "triángulos rosa" y las personas judías. Reunir ambas condiciones implicaba una condición de las más duras en los campos de concentración y exterminio.

En su libro "Days of the Masquarade", Claudia Shoppman, cuenta que varias lesbianas fueron deportadas al campo de Ravensbrück, y que muchas fueron convencidas (a cambio de una falsa promesa de liberación) de participar como prostitutas en los burdeles que instalaron los nazis en algunos campos para "curar" la homosexualidad masculina.

¿Qué tipo de vestigios o formas consideran heredadas en la actualidad del tratamiento que los nazis hicieran de las personas homosexuales?

CR: Como el antisemitismo, la homofobia o LGBTIQ+fobia (sic) u odio, también persiste. No con la sistematicidad de un régimen autoritario, pero sí con un nivel expansivo fortalecido por las redes sociales. Los nazis no inventaron la homofobia, como no lo hicieron con el antisemitismo, pero los utilizaron como mecanismos de justificación y concreción de un plan terrorista.

A pesar de ello, estamos plantados en un mundo, sobre todo el Occidental y en especial algunos países (donde Argentina destaca), con normativas que ampliaron derechos. Pero estas normativas no son la cura sino el antídoto contra las acciones y políticas de odio. Es como la vacunación contra el coronavirus, que no reporta la cura pero sí la prevención. En nuestro país, un fuerte antídoto es la aplicación de la Ley de ESI, que abarca todo el sistema educativo, pero hay que seguir trabajando con la sociedad para construir una cultura de respeto y convivencia en la diversidad.

¿Cómo se manifiestan esas acciones discriminatorias hoy en el mundo occidental, y en Argentina en particular?
 
JK: Se siguen sosteniendo chistes sexistas y se siguen fortaleciendo estereotipos que no facilitan el respeto a las diversidades. Por otro lado, la cultura cis heteropatriarcal surge una y otra vez, se reflexiona sobre el binarismo en el mejor de los casos, pero no se avanza hacia las demás identidades. También hay ataques homofóbicos (en especial al colectivo trans) casi a diario y son numerosos los crímenes de odio. En nuestro país hay un panorama mejor que en décadas anteriores, pero hay que seguir trabajando para lograr una sociedad que sea realmente plural y diversa.

viernes, 21 de febrero de 2020

#hemeroteca #homosexualidad #memoria | La Alemania anterior a Hitler

Imagen: Google Imágenes / Fotograma de 'Mädchen in Uniform', 1931
La Alemania anterior a Hitler.
Leopold Estapé | El Obrero, 2020-01-21
https://www.elobrero.es/cultura/43027-la-alemania-anterior-a-hitler.html

Hacia 1870 Karl-Maria Kertbeny empieza a utilizar el término homosexual como un estado innato y permanente de las personas, por tanto, no adquirido ni modificable. Paralelamente, el párrafo 143 del Código Penal Prusiano, pasó a ser el 175 del Codigo Penal de la Alemania unificada.

La palabra homosexual fue apropiada por la psicología moderna que dejó de considerar al homosexual como un perverso vicioso, a un enfermo que necesitaba cura. El Código Penal motivó la aparición de un rico activismo en favor de los derechos de homosexuales y transexuales.

I 'Der Eigene'

'Der Eigene' está considerada la primera publicación exclusivamente gay de la historia. Nació en respuesta al párrafo 175: ‘La fornicación/lujuria contra natura realizada entre hombres o de personas con animales se castigará con pena de cárcel; también se podrán retirar los derechos civiles’. Estaba destinada exclusivamente al público homosexual masculino. Tomó como modelo la Grecia clásica, y su objetivo era dar visibilidad a la homosexualidad y denunciar el célebre artículo del Código Penal. Desgraciadamente, las lesbianas quedaron marginadas de este proyecto pionero.

El contenido de la revista se completaba con artículos políticos, generalmente de ideología anarquista, también con temas literarios, y entre los colaboradores podemos encontrar a escritores del renombre de Thomas Mann. La revista se ilustraba con dibujos o fotografías de desnudos masculinos, evocando el mundo de la Grecia Clásica. La revista empezó siendo trimestral para pasar a ser mensual. A pesar de puntuales problemas con la censura judicial, pudo publicarse hasta 1933, cuando fue clausurada tras varios registros y confiscaciones en la casa de Adolf Brand, su fundador.

II Adolf Brand, pionero en la lucha por los derechos homosexuales

Adolf Brand (1874-1945) fue el editor de la primera revista destinada a un público homosexual: 'Der Eigene'. De pensamiento libertario fue un pionero en el activismo a favor de los derechos de los homosexuales masculinos.

En 1903 fundó la ‘Gemeinschaft der Eigenen’ (GdE; Comunidad de los propios). Desde ella se defendió el amor viril y la pederastia según el modelo griego. Organizó campamentos nudistas, con una organización parecida a los scouts y que fue base del movimiento Wandervogel, formado por jóvenes de los suburbios.


Brand se enfrentó a los seguidores de Magnus Hirschfeld por su visión médico-científicas de la homosexualidad. Consideraba que los sexólogos con su investigación "se habían llevado toda la belleza del erotismo". Atacaban duramente el concepto "tercer sexo" pon ser considerado un estado sexual intermedio. A pesar de estas diferencias en los años 20 se aliaron con el ‘Wissenschaftlich-humanitäres Komitee’ (Comité científico-humanitario) para acabar con el tristemente célebre párrafo 175 del Código Penal alemán.



Ni su conducta, considerada impropia, ni sus publicaciones, ni su participación en el escándalo Harden-Eulenburg, ni su defensa del homoerotismo gustó a la conservadora sociedad alemana. Ello le motivó varios procesos y cárcel en varias ocasiones. Una bomba aliada acabó con su vida en 1945.

III ‘Diferente a los demás’, primer film “gay” de la historia

En 1918, Alemania abolía la censura, ello permitió el rodaje y estreno de este film mudo de casi una hora de duración. 'Anders als die Andern' ('Diferente a los demás') fue un proyecto cinematográfico dirigido por Richard Oswald en el que colaboró de forma activa Magnus Hirschfeld. El film se estrenó sin ningún problema, pero el revuelo creado tuvo como consecuencia el regreso de la censura y su prohibición pública. El film solo pudo ser consultado por profesionales.

El nazismo destruyó casi todas las copias dándose por desaparecida; por suerte una copia llegó a Ucrania y se salvó, lo que permitió su posterior reconstrucción.

El film nos cuenta la historia de dos hombres que poco a poco van haciendo visible su relación. Al principio, los padres intentan su curación, pero el propio Magnus Hirschfeld, que aparece como actor, les dice: "No debéis condenar a vuestro hijo porque sea homosexual, él no debe ser culpado se su orientación. No está mal, ni debería ser un crimen. De hecho, no es ni siquiera una enfermedad, simplemente una forma diferente, y una que es habitual en la naturaleza".

Un chantaje hará difícil poder lograr la felicidad plena, los miedos saldrán a flote y ello permitirá a sus autores realizar un alegato contra la discriminación de los homosexuales.

El film por primera vez nos muestra el ambiente de locales gais de la época. En él nos podemos encontrar un alegato contra las curas de la homosexualidad, por parte del mismo Magnus Hirschfeld. En otra secuencia del film le dice a uno de los protagonistas: "El amor por alguien de tu mismo sexo no es menos puro que el amor por el sexo opuesto. Esta orientación se puede encontrar en todas las capas de la sociedad y entre personas respetables. Aquellos que dicen lo contrario provienen de la ignorancia y los prejuicios".

El final del film anima a cambiar los prejuicios que les han llevado a la infelicidad, para hacer justicia a todos aquellos que vinieron antes de ellos y a los que vendrán después, una justicia a través de la convicción mediante el conocimiento.

IV Un activista: Karl Giese

El que fue durante muchos años pareja de Magnus Hirschfeld, desarrolló una importante labor junto a él hasta la llegada del nazismo. Se conocieron en 1918. Durante una conferencia, Magnus sufrió una paliza por parte de los nacionalistas alemanes y Karl, enfermero, le curó. Tenía 20 años, Magnus 50. Un año mas tarde colaboraba en el film 'Anders als die Andern' ('Diferente a los demás').

Más tarde se hacía cargo de de la dirección del archivo del Institut für Sexualwissenschaft en Berlín (Instituto para la Ciencia Sexual), fue una institución privada para el estudio y la investigación sexológica en Alemania que funcionó entre 1919 y 1933. A su trabajo de archivero del Instituto hay que añadir una importante actividad como conferenciante, articulista y organizador de exposiciones.


En 1932 Magnus Hirschfeld, judio, tuvo que huir a Francia. Allí conoció a un joven estudiante de medicina de 23 años, Li Shiu Tong. Cuando Karl apareció, lejos de romperse la relación se inició lo que llamaron un "menage a trois". Tras un escándalo sexual fue expulsado de Francia y solo pudo regresar a la muerte de Magnus en 1934.

En el testamento, Hirschfeld nombó a Li Shiu Tong y Karl Giese como sus herederos, pero con la condición de dedicar todos sus bienes en el avance de los estudios de la sexología. A pesar de vivir en la pobreza pudo conseguir salvar parte del patrimonio del Instituto, arrasado por las hordas hitlerianas. Pero sirvió de poco.

Karl Giese se suicidó en 1938 tras la invasión alemana de Checoslovaquia. Su abogado Karl Fein fue asesinado por los nazis en 1942, después su legado y la herencia de Magnus Hirschfeld desaparecieron.

Este “comprometido, serio, inteligente veterano en la lucha por la libertad sexual [poseía] una inocencia poco común” veía en él al campesino bruto con el corazón de una muchacha, que se había enamorado hacía mucho de Hirschfeld, su figura paterna. No por nada lo llamaba su papá. (1)

V ‘Mädchen in Uniform’, 1931

Se trata del primer film lésbico de la historia. Fue dirigido por Leontine Sagán en 1931 y estaba basado en una obra de teatro titulada "Nerestán Ritter".

El argumento se centra en un internado para hijas de militares; allí se produce el romance entre una alumna y su profesora. La escena del beso de buenas noches entre ambas, a pesar de su sencillez, causó gran revuelo entre el público. La película costó 55.000 marcos; el éxito le hizo recaudar más de 6 millones; unos beneficios que se quedó la productora que apenas pagó los sueldos a las actrices y equipo técnico.




Al principio, el film complacía al régimen nazi, pero en 1937 fue prohibida y su directora tuvo que exiliarse. La censura la afectó hasta 1970, tras exhibirse en televisión se transformó en una película de culto entre las lesbianas.




'Mädchen in Uniform' fue un film que en España tuvo un exito inusitado, Hertha Thiele que era 'Manuela von Meinhardis' en la pelicula vino a España con la autora del libro Christa Winsloe que era escultora y aparecieron junto a Alvaro Retana y Pepito Zamora en la prensa. La novela tuvo muchas ediciones y hasta apareció por capítulos en distintos periódicos.

(1) Christopher Isherwood fue amigo personal de Magnus y Karl durante su estancia en Berlín que narra en su obra "Adiós Berlín", novela que inspiró el musical ‘Cabaret’.

miércoles, 12 de febrero de 2020

#hemeroteca #homofobia #memoria | Berlín, el paraíso LGTBI antes de la llegada de Hitler al poder

Imagen: El Español / Eldorado, Berlín
Berlín, el paraíso LGTBI antes de la llegada de Hitler al poder.
Durante la década de los veinte, existían numerosos bares de ambiente e incluso revistas con contenido homosexual.
Julen Berrueta | El Español, 2020-02-12
https://www.elespanol.com/cultura/historia/20200212/berlin-paraiso-lgtbi-llegada-hitler-poder/465703974_0.html

El pasado enero, el partido de extrema derecha Vox vetaba en el Ayuntamiento de Valencia una declaración institucional en el que se conmemoraba el 75 aniversario de la liberación del campo de exterminio de Auschwitz. En el texto se condenaba, además del antisemitismo, la LGTBIfobia, algo que Vox ha negado que existiera. Lo cierto es que, tal y como confirma la página web del campo de concentración, "en su búsqueda de la «perfección de la raza aria», a la Alemania nazi no le tembló el pulso a la hora de perseguir y castigar la homosexualidad durante el Tercer Reich".

El triangulo rosa era el símbolo que escogieron los nazis para señalar a los homosexuales en los campos de concentración. Aunque no existan datos concretos debido a los archivos destruidos por las SS, de las 400.000 personas registradas oficialmente en Auschwitz, 75 recibieron triángulos rosas. "Sin embargo, se cuentan por miles los hombres y mujeres homosexuales que fueron asesinados durante el Tercer Reich", añade el portal oficial del campo de concentración.

El odio de Hitler y los nazis hacia el colectivo homosexual —un odio compartido por la mayoría de los gobiernos y sociedades de la época— se remonta a la libertad sexual que gozaba el país alemán en la década de los veinte. El primer paso por los derechos del colectivo LGTBI lo dio el abogado alemán Karl Heinrich Ulrichs, quien proponía reformar la ley para acabar con la persecución humana a aquellos que tenían una "inclinación sexual" diferente a la habitual.

Pese a que el Imperio alemán no aceptara las peticiones de Ulrichs, tras la Primera Guerra Mundial Alemania, y en concreto Berlín, se convirtió en la capital de los gais. La ley condenaba los actos sexuales entre hombres, pero no prohibía los clubes y bares donde los homosexuales se relacionaban.

De esta manera, el escritor italiano Alessio Puleo da visibilidad a las olvidadas historias de amor de aquellas parejas que reivindicaban el amor libre y que muchos terminarían siendo ejecutados en los campos de concentración alemanes. Lo hace mediante su novela ‘Noche y niebla’ (Group Edition World) en la que describe los problemas reales a los que debían enfrentarse los homosexuales en su vida diaria bajo la dictadura del führer.

"Alemania era uno de los mejores países para los homosexuales. Berlín ofrecía mil oportunidades para encontrar el alma gemela en libertad y sin vergüenza", relata Puleo. Asimismo, se hace una analogía con el pasado, donde se contrastan la época actual —con el personaje de Ben, quien quiere conocer el pasado— y su abuelo homosexual —quien sufrió el nazismo en sus propias carnes—:

"La homosexualidad no es un fenómeno moderno, más bien todo lo contrario, es tan viejo como el mundo, solo que ahora se habla más, hace más bulla, porque los homosexuales han decidido salir del armario y hacer valer sus derechos; como el derecho al matrimonio, por ejemplo (...) Había, por lo menos, unas treinta revistas gay donde cabía la posibilidad de publicar anuncios personales; había sastres que confeccionaban vestuario a medida para los transexuales; y el amor entre personas del mismo sexo no era una enfermedad ni una perversión, más bien una característica natural".

Hitler y la homosexualidad
"Soy judío, soy homosexual, y es 1933. No puedo evitar preguntarme qué me deparará el futuro", se preguntaba el abuelo de Ben entonces. Como todos los demás gais que habían gozado de cierta libertad y paz hasta el momento en los diferentes bares de ambiente conocidos como Eldorado. "¡Aquí es correcto", solía leerse en un cartel de la entrada.

Pero en 1933 Hitler llegó al poder con el 44% de los votos y nada más conseguir el apoyo de otros partidos minoritarios comenzó a gobernar por decreto y a eliminar todo tipo de libertades civiles. El parágrafo 175, que siempre había existido, se endureció bajo el nazismo. "La fornicación contra natura, realizada entre personas del sexo masculino o de personas con animales, está castigada con una pena de cárcel, además de la suspensión temporal de los derechos civiles", afirmaba.

La persecución al colectivo LGTBI fue diferente según las orientaciones. Los nazis pensaban que los homosexuales eran hombres "débiles y afeminados sin capacidad para luchar por la nación y que, además, no ayudarían a aumentar la tasa de natalidad alemana". Por otra parte, las lesbianas no fueron tan oprimidas debido a que el Tercer Reich no las consideraba una amenaza directa a sus políticas.

Así, el 6 de mayo de 1933, estudiantes dirigidos por las SA entraron por la fuerza en el Instituto para la Ciencia Sexual en Berlín. Cuatro días después, más de sus 12.000 libros y 35.000 imágenes "irremplazables", junto a miles de otras calificadas como "degeneradas" por el régimen de Hitler, ardieron en una gran hoguera en el centro de Berlín. Aquella noche sería el principio del fin para numerosos colectivos que se alejaran del ciudadano alemán tradicional.

lunes, 18 de noviembre de 2019

#hemeroteca #homosexualidad #cine | Cien años de la película de amor gay a la que los nazis prendieron fuego

Imagen: Vanity Fair / Fotograma de 'Diferente a los demás'
Cien años de la película de amor gay a la que los nazis prendieron fuego.
En 1919, 'Distinto a los demás' hizo historia como la primera película que llevó a las pantallas de cine una historia de amor homosexual.
Diego Parrado | Vanity Fair, 2019-11-18
https://www.revistavanityfair.es/cultura/articulos/distinto-a-los-demas-pelicula-gay-historia-nazis/41784

Cuando los nazis quemaron la película, pocos alemanes recordaban ya al héroe de ‘Anders als die Andern’ (en alemán, ‘Distinto a los demás’), un violinista llamado Paul Korner que se enamora de uno de sus alumnos y se suicida con un veneno después de que un chantajista le denuncie por homosexual. En 1919, recién fundada la República de Weimar, la película había arrasado en los cines en los que se proyectaron las más de cuarenta copias que llegaron a existir de la misma, un número muy alto para la época que demuestra el éxito que tuvo en la taquilla.

Sin embargo, al cabo de un año de su estreno ‘Anders als die Andern’ fue prohibida, al entender el censor alemán que su intención era criticar el Artículo 175, la norma del código penal que desde 1872 hasta 1994 condenó con penas de cárcel las relaciones homosexuales en Alemania. En efecto, ese era el deseo tanto del director de la película, el austriaco Richard Oswald, como de Magnus Hirschfeld, un sexólogo alemán famoso por su activismo en defensa de los derechos de los homosexuales que colaboró con él escribiendo el guión e interpretándose a sí mismo en la película.

No era la primera vez que dos hombres se amaban en la tela de una pantalla de cine. En 1916, tres años antes del estreno de ‘Anderls als die Andern’, los espectadores suecos ya habían visto la que está considerada la primera película gay de la historia del cine, Vingarne, si bien aquí la relación homosexual entre el escultor protagonista y su joven modelo quedaba disimulada por el triángulo amoroso que luego mantienen con una mujer. Lo mismo ocurría en una película anterior de Richard Oswald, una adaptación de ‘El retrato de Dorian Gray’ fiel a la ambigüedad de la novela de Oscar Wilde.

Por el contrario, en ‘Distinto a los demás’ la homosexualidad del protagonista constituía el tema central del argumento. Así quedaba claro desde la primera escena, cuando tras leer en los periódicos sobre una serie de suicidios inexplicables, el violinista protagonista se imagina a Tchaikovsky, Luis II de Baviera, Oscar Wilde y otra serie de personajes históricos que sufrieron por su orientación sexual.

Pero no solo hasta ahí llegaba la valentía de ‘Anders als die Andern’. En una escena posterior, los padres de Korner visitan a Magnus Hirschfeld para entender qué le pasa a su hijo. Es entonces cuando el doctor pronuncia un alegato para denunciar que lo criminal no es la homosexualidad, sino la homofobia; un mensaje que no volvería a repetir una película hasta pasados muchos años.

Estas fueron las palabras de Magnus Hirschfeld que provocaron los abucheos, silbidos e insultos de los espectadores en algunas de las proyecciones, triste banda sonora de esta película muda:

“No debe pensar mal de su hijo porque sea homosexual. No es a él a quien hay que culpar de su orientación [...] Su hijo no sufre por su condición sexual, sino por el equivocado juicio que se hace de la misma. Sufre por la condena legal y social de sus sentimientos [...] La persecución de los homosexuales pertenece al mismo triste capítulo de la historia de la humanidad que la persecución de los herejes o de las brujas [...] Es una violación de los derechos fundamentales del individuo”.

La exposición que el Museo Schwules de Berlín dedica estos días a ‘Distinto a los demás’ con motivo del centenario de su estreno explica que los espectadores mas conservadores no fueron los únicos a los que molestó la película, sino que incluso hubo asociaciones en defensa de los derechos de los homosexuales que la denunciaron. Por ejemplo, las revistas de la editorial gay de Friedrich Radszuweit, que se quejaron de que los personajes de la película, bastante distintos de los fibrados modelos que posaban en sus páginas, y escenas como una que transcurría en un club de drag queens de Berlín perpetuaban la imagen afeminada de los homosexuales. Finalmente, en 1920 unos y otros enemigos de la película consiguieron que la República de Weimar restableciera la censura que un año antes había prohibido en su Constitución para retirar ‘Anders als die Andern’ de los cines.

Naturalmente, la suerte de ‘Anders als die Andern’ fue muchos peor en el Tercer Reich. Tras la llegada de Hitler al poder, los nazis quemaron todas las copias y negativos existentes de la película, excepto una que Hirschfeld había conservado y que décadas después serviría para restaurar la versión que hoy puede verse en la exposición del Schwules. Escenas como la de la aparición de Oscar Wilde o las que protagoniza la actriz que interpreta a la hermana del estudiante, Anita Berber, una de las mujeres más famosas de la Alemania de entreguerra, se perdieron sin embargo para siempre en la hoguera nazi.

La exposición del Museo Schwules también recuerda cómo muchos de los participantes en Distinto a los demás eran judíos y tuvieron que exiliarse a Hollywood, donde paradójicamente dos de las estrellas de la película triunfarían interpretando a personajes nazis: Conrad Veidt, el actor que da vida al atormentado violinista, es el mayor Strasser de ‘Casablanca’, y Reinhold Schünzel, que interpretó al chantajista, unos de los conspiradores nazis que aparecen en ‘Encadenados’, de Hitchcock.

La pieza más emocionantes de la exposición, sin embargo, tal vez sea un libro de Magnus Hirschfeld en el que publicó las cartas que algunos espectadores le enviaron después de ver ‘Distinto a los demás’. Muchas son de padres diciéndole que, gracias a la película, ahora entienden mejor a sus hijos.

viernes, 8 de noviembre de 2019

#hemeroteca #homosexualidad #cine | La película gay que los nazis intentaron borrar del mapa

Imagen: La Razón / Fotograma de 'Diferente a los demás', 1919
La película gay que los nazis intentaron borrar del mapa.
Gonzalo Núñez | La Razón, 2019-11-08
https://www.larazon.es/cultura/la-pelicula-gay-que-los-nazis-intentaron-borrar-del-mapa-JF25573280

Ni el cine durante el nazismo era pura y mera propaganda (vean el documental «Hitler’s Hollywood», estrenado el 25 de octubre) ni su contenido debía ser por fuerza reaccionario. Cuando en Estados Unidos los guionistas, debido al Código Hays, buscaban ingeniosas maneras de hablar de lo único que en el fondo nos importa, el sexo (pienso en las «murallas de Jericó» de Clark Gable y Claudette Colbert en «Sucedió una noche»), en los cines alemanes Hedy Lamarr aparecía tal cual vino al mundo, ahogando bajo el agua del lago un evidente orgasmo en «Éxtasis». Pero la liberalidad de los nazis, para quienes cierto grado de promiscuidad encajaba con su misión de repoblar el mundo de <acriaturitas arias que pudieran defender y ampliar su «lebensraun», tenía sus límites. La homosexualidad era uno de ellos, por más que se reclamaran sucesores de Atenas o la cámara de Leni Riefenstahl, genial propagandista, glorificara a los nuevos apolos de la patria. De la misma manera que se cebaron con el «arte degenerado» o los libros socialmente nocivos que acabaron en piras públicas, el cine, cierto cine, fue tan perseguido como promocionado era con la otra mano. «Diferente a los demás» es un ejemplo paradigmático de esa persecución. Las vicisitudes de esta cinta, que cumple ahora un siglo exacto desde su estreno, son realmente curiosas. Para empezar, puede ser considerada la primera película que trata la homosexualidad desde una perspectiva no condenatoria. Narra los amores entre un violinista y su maestro. Una relación que los convierte forzosamente en «diferentes a los demás» y que levanta sospechas en la familia del joven alumno, que declina toda oferta matrimonial con mujeres de su entorno. En un momento dado, requerido por los padres del joven homosexual, aparece en escena el doctor Magnus Hirschfeld, célebre sexólogo de la Alemania de la República de Weimar, para dejar constancia de que la orientación de su hijo «no está mal, ni debería ser un crimen. De hecho, no es ni siquiera una enfermedad, simplemente una forma diferente, y una que es habitual en la naturaleza». Así de, cómo decirlo, moderno. Pero hablamos de 1919. En aquella época, el artículo 175 del Código Criminal alemán (y este apartado estuvo formalmente vigente hasta los años 90) condenaba a penas de prisión o hasta pérdida de los derechos civiles a quienes «cometieran actos inaturales entre personas del mismo sexo o –¡atención!– entre humanos con animales». «Diferente a los demás» se benefició de la supresión de la censura el año anterior en la República de Weimar para lanzar un mensaje tan potente como efectivo (fue todo un éxito de taquilla) en torno a un tema tabú. Pero, curiosamente, el escándalo generado por la cinta precipitó, junto a otros factores, el regreso de la censura al año siguiente. Las cosas no pintarían mejor para los defensores de la homosexualidad como práctica «no innatural» ni, por supuesto, para los propios homosexuales, en los años venideros. El nacionalsocialismo estrechó el cerco legal: los gais debían permanecer en «confinamiento penitenciario», según la norma revisada de 1935, el año en que Hedy Lamarr se bañó desnuda en «Éxtasis». Para entonces, todas las copias de «Diferente a los demás» habían sido destruidas por el nuevo régimen. Todas excepto, según se supo después, una que recaló quién sabe por qué en Ucrania, para regresar posteriormente a los archivos del museo de Múnich, donde fue redescubierta en los años 70, cuando la homosexualidad aún no era una cosa bien vista en Europa. Cien años después, la primera cinta abiertamente gay de la historia ha sobrevivido al Reich llamado a durar mil años.

miércoles, 22 de marzo de 2017

#hemeroteca #homofobia | Alemania indemnizará a homosexuales condenados por serlo hasta 1994

Imagen: El País / El joven Heinz Schmitz
Alemania indemnizará a homosexuales condenados por serlo hasta 1994.
El Gobierno abonará 3.000 euros por condena y 1.500 por cada año de cárcel sufrida solo por tener sexo con otro hombre.
Luis Doncel | El País, 2017-03-22
http://internacional.elpais.com/internacional/2017/03/22/actualidad/1490191718_045566.html

El miércoles fue un día muy especial para Heinz Schmitz. 55 años después de sufrir el trauma de ir a un correccional para menores por cometer “actos deshonestos” con otro hombre, el Gobierno alemán aprobó la ley con la que pretende rehabilitar e indemnizar a los homosexuales condenados por el infausto artículo 175 del Código Penal que castigaba el sexo entre hombres, que hasta 1994 no fue totalmente suprimido.

“Estoy muy nervioso. Llevo todo el día siguiendo las noticias. Pero también muy contento de que tras tanto tiempo se nos reconozca lo que hemos pasado. Me da pena por los que sufrieron y hoy ya no están entre nosotros. Los que quedamos somos ya muy mayores”, asegura Schmitz a El País en una conversación telefónica desde su casa en Friburgo, al suroeste de Alemania.

El Gobierno alemán dio el visto bueno al proyecto del ministro de Justicia, el socialdemócrata Heiko Maas, para indemnizar y anular las condenas impuestas desde el fin de la II Guerra Mundial. La ley fue especialmente salvaje hasta 1969, año en el que se empezó a castigar el sexo entre hombres solo si uno de ellos era menor de 21 años.

El texto legal de los años cincuenta y sesenta era el mismo que aplicaban los nazis después de endurecer un artículo en vigor desde el nacimiento del Imperio Alemán en 1871. El Bundestag —la Cámara Baja del Parlamento— ya anuló en 2002 las condenas a los homosexuales impuestas durante la dictadura nacionalsocialista, pero había dejado intactas las que se produjeron ya en la República Federal.

El Gobierno calcula que el artículo 175 que castigaba el sexo entre hombres —no entre mujeres: era una posibilidad que ni se contemplaba— dio lugar a unos 64.000 procesos penales. Todas las condenas dictadas entonces serán anuladas, pero las indemnizaciones —3.000 euros por condena; y 1.500 suplementarios por cada año en prisión— beneficiarán solo a los supervivientes. Se calcula que quedan vivos 5.000 afectados, para los que se ha destinado un presupuesto de 30 millones de euros.

El ministro Maas explicó su iniciativa por la necesidad de reivindicar a aquellos que “fueron perseguidos, castigados y desterrados solo por su amor a los hombres”. “El artículo 175 bloqueó caminos profesionales, destrozó carreras y aniquiló biografías. Es necesario hacer justicia con las escasas víctimas que siguen vivas”, añadió el titular de Justicia. Tras recibir el visto bueno del Gobierno, la norma deberá ser aprobada por el Parlamento para entrar en vigor. Distintos líderes parlamentarios han mostrado su voluntad de que esto ocurra durante la presente legislatura, que acaba en otoño.

Documentación de casos
Además de las indemnizaciones, la ley establece una subvención de 500.000 euros anuales para la fundación Magnus Hirschfeld para sufragar su proyecto de documentación de las vidas robadas de aquellos hombres condenados por sus tendencias. El nombre de esta fundación procede del investigador sexual que a finales del siglo XIX y principios del XX fue un pionero defensor de los derechos gais.

“La historia del artículo 175 nos demuestra que también se cometen injusticias en un Estado de derecho. La fortaleza de este se muestra también en su capacidad de corregir errores”, añadió el ministro Maas.

A Schmitz le alegra la idea de recibir próximamente unos 3.000 euros que le resolverán más de un apuro. Muchos de los condenados por su sexualidad se ven ahora en una situación económica difícil, como consecuencia de unos procesos que muy habitualmente les costaba el puesto de trabajo. Pero el dinero no es su principal motivo de alegría. “Lo importante es la señal que esta ley envía. Es un reconocimiento de nuestras vidas”, dice. 

Los detalles de una ley injusta
  • El Gobierno calcula que entre 1949 y 1994 hubo cerca de 64.000 procesos penales en aplicación del artículo 175, que condenaba el sexo entre hombres. Los cerca de 50.000 hombres condenados serán ahora rehabilitados.
  • Para compensar a los cerca de 5.000 afectados vivos, el Gobierno dispone de 30 millones de euros. Recibirán 3.000 euros por condena y 1.500 euros por año de cárcel.
  • La RFA mantuvo hasta 1969 la versión del Código Penal endurecida por los nazis. El artículo que castigaba el sexo entre hombres no fue completamente eliminado hasta 1994.

Y TAMBIÉN…
Alemania indemnizará a homosexuales condenados por su orientación sexual hasta 1994.

El Gobierno ha aprobado un proyecto de ley para indemnizar y anular todas las condenas impuestas por actos homosexuales desde la Segunda Guerra Mundial. Según los datos del Ministerio de Justicia, entre 1949 y 1994, hubo alrededor de 64.000 procesos penales por actos homosexuales en Alemania. El Gobierno estima que hay vivas alrededor de 5.000 personas afectadas y el proyecto cuenta con un presupuesto de 30 millones de euros para compensarlas.
EFE | El Diario, 2017-03-22
http://www.eldiario.es/politica/Gobierno-acuerda-rehabilitar-condenados-homosexualidad_0_625037979.html

viernes, 4 de noviembre de 2016

#hemeroteca #nazismo #lesbianismo | Las mujeres lesbianas en el campo de concentración nazi de Ravensbrück

Imagen: Hay una lesbiana en mi sopa / Prisioneras en Ravensbrück
Las mujeres lesbianas en el campo de concentración nazi de Ravensbrück.
Pepi | Hay una lesbiana en mi sopa, 2016-11-04
http://hayunalesbianaenmisopa.com/2016/11/04/las-mujeres-lesbianas-campo-concentracion-nazi-ravensbruck/

El Párrafo 175 del código criminal alemán, que el régimen nazi revisó en 1935 para endurecer las ilegalidades del comportamiento entre hombres, no menciona en ninguno de sus apartados el lesbianismo, porque, como apunta el Holocausto Memorial Museum de Washington, “el lesbianismo era visto para los oficiales nazis como algo ajeno a la naturaleza de la mujer aria”. Aunque esto no quiere decir que las mujeres lesbianas no llegasen a campos de concentración, la mayoría de las veces arrestadas bajo las denominaciones de “asociales” o prostitutas.

Así que es difícil contabilizar las mujeres lesbianas que fueron víctimas del régimen nazi: según los datos de este museo, del total de víctimas o encarcelados en los campos de concentración, que estiman fueron entre 12 y 15 millones de personas –como si sumásemos las actuales poblaciones de Andalucía y la Comunidad de Madrid–, los homosexuales fueron “cientos, posiblemente miles” del cómputo total. Los hombres, en su mayoría, porque para las mujeres tendríamos que ver las cifras de “asociales”, que fueron al menos 70.000, personas no productivas y socialmente inapropiadas, una amplia categorización en la que también entraban, por ejemplo, personas alcohólicas o con enfermedades mentales.

Muchas de las mujeres lesbianas encarceladas como asociales, locas o prostitutas, acabaron en el campo de concentración de Ravensbrück, a 90 kilómetros de Berlín, un campo destinado a mujeres jóvenes y niñas. La periodista británica Sarah Helm ha hecho un exhaustivo repaso por la historia de este campo de concentración femenino en su libro Ravensbrück: Life and Death in Hitler’s Concentration Camp for Women, un campo por el que pasaron 130.000 mujeres de veinte países europeos, entre ellas, estas mujeres lesbianas:

Henny Schermann (1912, Frankfurt, Alemania)

Hija de padres judíos, Henny Schermann trabajaba a los 24 años como empleada de un negocio y vivía en Frankfurt con su familia. A comienzos de 1940 fue arrestada en esa ciudad alemana y deportada al campo de concentración Ravensbrück. En el dorso de su fotografía de prisionera rezaba: “Vendedora soltera de Frankfurt del Meno. Lesbiana licenciosa que solo visitaba esos bares [de lesbianas, que fueron cerrados por el régimen]. Evitaba el nombre de ‘Sara’ [una ordenanza nazi decretó después de 1938 que en todos los documentos oficiales se le agregara ‘Sara’ al nombre de todas las mujeres judías para poder identificarlas]. Judía apátrida”.

Tras su ingreso en Ravensbrück, en 1942 fue seleccionada por uno de los doctores “de la muerte” nazis, Friedrich Mennecke, y ese mismo año Henny fue asesinada en la cámara de gas del centro de exterminio de Bernburg a los 30 años.

Elli Smula (1914, Berlín, Alemania)

Elli Smula fue revisora de billetes de tranvías, y fue precisamente la empresa Berlin Public Transport (BGV) la que la acusó a la Gestapo por tener relaciones sexuales en fiestas con compañeras de trabajo sin presentarse al trabajo al día siguiente. La Gestapo detuvo a Elli el 12 de septiembre de 1940 y el 30 de noviembre fue enviada a Ravensbrück, y en la documentación oficial se explica que fue detenida como “prisionera política” junto a la palabra lesbiana.

En una nota de la Gestapo del mes en el que fue detenida, se lee: “El BGV ha denunciado que, en la estación de Treptow, están empleadas algunas revisoras de tranvía que tienen relaciones de carácter lésbico con las compañeras de trabajo. Así, se ha afirmado que llevan a su vivienda a las compañeras de trabajo, las emborrachan y luego tienen relaciones sexuales de tipo homosexual con ellas. Al día siguiente las mujeres no estaban en condiciones de realizar su servicio. Por esta razón, el servicio de tranvía en la estación de Treptow se vio en peligro grave”.

Se sabe muy poco del tiempo que Elli pasó en el campo de concentración femenino, pero después de la guerra su madre escribió que la joven “murió de repente” en Ravensbrück el 8 de julio de 1943, a los 29 años. En noviembre de 2015 el artista alemán Gunter Deming le dedicó un Stolperstein –cubos de cemento conmemorativos para las víctimas del Holocausto– en el número 1 de Singerstraße, en el centro de Berlín.

Mary Pünjer (1904, Hamburgo, Alemania)

Hija de comerciantes judíos de Hamburgo, Mary nació con el apellido Kümmermann pero adquirió el de su marido, Fritz Pünjer, cuando se casaron en 1929. Mary trabajaba en la tienda familiar de ropa para mujeres en el distrito Wandsbek de Hamburgo, aunque sus padres tuvieron que renunciar a su negocio por el régimen nazi. Su familia consiguió escapar de Hamburgo, pero ella fue arrestada el 24 de julio de 1940, probablemente en una redada de un bar de lesbianas.

Pasó al menos tres meses en custodia policial en el campo de Fuhlsbüttel, y finalmente el 12 de octubre de 1940 fue enviada a Ravensbrück, según la documentación oficial, “por sus diferencias políticas y porque era lesbiana”. En 1941 los nazis decidieron asesinar a prisioneros de campos “seriamente enfermos” que fueran incapaces de trabajar, lo que denominaban “lastres”.

Mary, al igual que el resto de mujeres de Ravensbrück que entraban en esa categoría, fue enviada al campo de Bernburg, cerca de Dessau, que se había convertido en un “hospital” para asesinar a gente enferma y practicarle la eutanasia a personas minusválidas. Mary fue asesinada en la cámara de gas del “Hogar de convalecientes y enfermos” de Bernburg, probablemente en el mes de mayo de 1942. Al igual que Elli Smula, Mary fue conmemorada con un Stolperstein en el distrito de Wandsbek de Hamburgo.

Rosa Jochmann (1901, Viena, Austria)

Cuando Rosa Jochmann tenía 14 años su madre murió, y su padre lo haría también en 1920, cuando la joven tenía 19 años. Ese mismo año Rosa se convirtió en la representante sindical de una fábrica que hacía cubiertas de cristal para lámparas de gas. Se unió al movimiento sindical y al Partido Laborista Socialdemócrata (SDLP), y a comienzos de la década de los años 30, como uno de los miembros más importantes del partido, su ideología política le puso en el punto de mira del régimen nazi. En 1938, cuando la Alemania nazi anexionó Austria, Rosa rechazó huir de su país natal; fue detenida varias veces, hasta que en marzo de 1940 la enviaron a Ravensbrück.

En el campo continuó su vocación de servicio público y se convirtió en mediadora entre los prisioneros y las autoridades del campo. Recibió un trato duro en Ravensbrück, pero sobrevivió a la guerra, y cuando las tropas soviéticas liberaron el campo en 1945 se quedó para cuidar a los heridos. Fue nombrada ciudadana honorífica de Viena y cuando murió en 1994 por un ataque al corazón, se le concedió una tumba de honor en la ciudad. Su orientación sexual fue un secreto hasta 2005, cuando fue identificada como lesbiana en una exposición sobre su vida y sobre la persecución de las personas homosexuales.

Marie Glawitsch (1920, Graz, Austria)

En septiembre de 1939, a los 19 años, Marie Glawitsch fue condenada a seis meses de prisión por violar el párrafo 129 del código penal austriaco, el referido a los castigos por comportamientos homosexuales, denominados en el código como “fornicación con alguien del mismo sexo”.

Cuando la joven tenía 22 años, el 31 de octubre de 1942, fue enviada a Ravensbrück por haber hecho “carrera criminal”. Marie sobrevivió al campo de concentración, y murió a los 46 años en 1966.

Inge Scheuer (1924)

Inge Scheuer fue reclutada en 1943 en el servicio militar como “Asistente Marítimo”, pero fue suspendida de su puesto por mantener una relación con una compañera. En marzo de 1944 fue enviada el hospital psiquiátrico de Brandenburg-Görden por la oficina de salud de Angermünden. Por su “tendencia al mismo sexo” fue enviada más tarde a Ravensbrück, pero salió a las seis semanas y Inge sobrevivió a la Segunda Guerra Mundial.

jueves, 12 de mayo de 2016

#hemeroteca #homofobia | Alemania indemnizará a miles de hombres condenados por ser gays hasta los años 90

Imagen: El Diario / Memorial a homosexuales víctimas del nazismo, Berlin
Alemania indemnizará a miles de hombres condenados por ser gays hasta los años 90.
El ministro alemán de Justicia anuncia que se anularán las sentencias de decenas de miles de hombres que fueron condenados por ser homosexuales al amparo de una ley del siglo XIX. "Las sentencias son injustas y provocan un daño enorme a la dignidad humana de cada hombre condenado", valora el ministro.
Kate Connolly · The Guardian / Traducción de Jaime Sevilla Lorenzo | El Diario, 2016-05-12
http://www.eldiario.es/theguardian/Alemania-indemnizara-miles-hombres-condenados_0_515149282.html

Alemania anulará las condenas de decenas de miles de hombres gays que fueron criminalizados bajo una ley del siglo XIX. Más de 50.000 hombres fueron condenados y sentenciados a veces a largas penas de prisión entre 1946 y 1969 bajo el infame artículo 175 del Código Penal, que consideraba la homosexualidad como un crimen.

Aunque la homosexualidad se despenalizó en 1969, la ley no fue derogada hasta 1994, y nunca se retiraron las sentencias. Pero el ministro de Justicia ha anunciado que se anularán las condenas y que los hombres que fueron penalizados tendrán derecho a una indemnización a través de un fondo centralizado.

"La carga de la culpa recae en el Estado, porque dificultó mucho la vida de mucha gente", ha declarado el ministro, Heiko Maas. "El artículo 175 fue inconstitucional desde el primer momento. Las antiguas sentencias son injustas y provocan un daño enorme a la dignidad humana de cada hombre condenado".

Maas ha indicado que, aunque el Estado nunca podrá resarcir por completo por sus "delitos, sí queremos rehabilitar a las víctimas". Ha añadido que su ministerio desarrollará un marco legal para permitir una anulación general de las condenas, para garantizar que ninguna persona tenga que luchar individualmente por su caso, y que se establecerá el fondo de compensaciones.

La Asociación de Gays y Lesbianas de Alemania ha instado al Gobierno a llevar a cabo la reforma antes de que acabe esta legislatura. "El tiempo es oro para que se pueda restaurar la dignidad de las víctimas de la persecución a la homosexualidad", ha manifestado. La decisión del Gobierno se basa en el informe de un experto legal de Múnich, Martin Burgi, que recomendó la "rehabilitación colectiva" de los afectados por esa ley.

El artículo 175 se aprobó en 1872, pero los nazis lo endurecieron en 1935: establecieron que la homosexualidad se pueda castigar con hasta 10 años de trabajos forzados. Alemania occidental heredó la ley inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial, lo que produjo frecuentes grandes redadas, numerosos arrestos y miles de procesos judiciales. Muchas víctimas del artículo 175 se suicidaron.

Incluso después de la despenalización de la homosexualidad en 1969, otros 3.500 hombres fueron condenados por ese delito en Alemania occidental. En la Alemania oriental, comunista, la ley fue derogada en 1968. Se calcula que, en los 122 años que duró la legislación, se persiguió con ella a 140.000 hombres. En 2002, el Parlamento alemán aprobó un anexo a la ley que anulaba todas las condenas de la época nazi. Pero eso ignoraba a las miles de personas que fueron condenadas después de la guerra.

La directora de la Autoridad Contra la Discriminación del gobierno alemán, Christine Lüders, señala que la ley destruyó las vidas de miles de ciudadanos y causó estragos en parejas y familias. "Las víctimas han tenido que lidiar con el hecho de que nunca se han anulado sus condenas. Estas injusticias no pueden continuar", manifiesta. Los expertos explican que en los casos en los que las víctimas hayan muerto, se debería dedicar las indemnizaciones a financiar programas educativos y actividades que fomenten la tolerancia.

En una entrevista en la televisión alemana, un hombre de más de 70 años, que fue condenado por homosexualidad con 17 años a principios de los 60, habló de su esperanza de ser resarcido por lo que pasó. El hombre, que declinó dar su nombre, contó cómo la Policía lo detuvo y lo llevó a la comisaría local. "Me hicieron pasar por toda la identificación por huellas dactilares, me hicieron una foto policial... El procedimiento penal empezaba de inmediato, sin que pudieras defenderte", explicó.

En 1962 lo condenaron a dos años de libertad condicional y tres fines de semana en régimen de aislamiento en un correccional. "De pronto, era lo que ellos llamaban un ‘175er’", relató. "Me pusieron apodos como 'pervertido', ’warm brother' o ' rear gunner' (términos despectivos para referirse a los hombres gays), sin que ni siquiera supiera lo que significan esas palabras".

miércoles, 11 de mayo de 2016

#hemeroteca #homofobia | Alemania reparará e indemnizará a miles de hombres condenados por ser gais

Imagen: El País / Manifestación en Berlín, 1973
Alemania reparará e indemnizará a miles de hombres condenados por ser gais.
Las relaciones entre hombres estuvieron castigadas por el Código Penal alemán hasta 1994.
Enrique Müller | El País, 2016-05-11
http://internacional.elpais.com/internacional/2016/05/11/actualidad/1462987057_723361.html

El Gobierno alemán indemnizará y eliminará los antecedentes de miles de hombres condenados hasta 1994 por ser homosexuales, una práctica que el Código Penal alemán castigaba con hasta seis años de prisión. Unas 50.000 personas fueron condenadas entre 1949 y 1969 por una ley de 1871, que fue endurecida durante el III Reich, según el Ministerio de Justicia alemán. La norma se aplicó severamente hasta 1969, cuando Alemania despenalizó la homosexualidad. Sin embargo, otras 3.500 personas más fueron sentenciadas hasta 1994, cuando la ley fue finalmente derogada.

El ministro de Justicia alemán, el socialdemócrata Heiko Maas, ha anunciado este miércoles la puesta en marcha de un mecanismo legal para tratar de reparar a los miles de condenados y poner fin así a un capítulo vergonzoso de la historia de la posguerra. Después de estudiar un informe elaborado por la Agencia Federal Antidiscriminación, que llegó a la conclusión que no había ningún obstáculo legal para rehabilitar e indemnizar a las victimas del artículo 175 del Código Penal, el ministro Maas señaló que propondrá una ley destinada a revocar las condenas y crear lo que llamó “un derecho a la compensación”.

“Nunca podremos eliminar por completo las atrocidades cometidas por el Estado, pero queremos rehabilitar a las víctimas”, dijo el ministro en un comunicado. "Los hombres homosexuales que fueron sentenciados ya no deben tener que vivir con la sombra de la condenada”, añadió.

En el año 2000, el Parlamento Federal aprobó una resolución donde lamentaba que el ominoso artículo 175 se hubiera mantenido vigente tras la guerra. Dos años después, anuló las condenas de los hombres homosexuales dictadas durante régimen nazi, pero no las condenas que se llevaron a cabo en la posguerra

“El artículo 175 fue una vergonzosa excepción en la historia del derecho alemán”, dijo la directora de la Agencia Federal Antidiscriminación, Christine Lüders, en la presentación del informe en Berlín. “La legislación no puede seguir contemplando esta injusticia y el colectivo homosexual aún sigue soportando que las sentencias y juicios emitidos en su contra no hayan sido revocados”.

El famoso artículo fue endurecido en la época del nacionalsocialismo, que decidió combatir la homosexualidad, a la que consideraba una enfermedad. Varios miles de homosexuales fueron enviados a los campos de concentración. Además, se estima que unas 10.000 personas que lucían en sus harapos un triángulo rosa que los identificaba como parias en los campos murieron a causa de los malos tratos.

Los nazis, ansiosos por lo que consideraban purificar la raza aria, sometieron a los prisioneros homosexuales a experimentos médicos, como inyecciones de hormonas, lobotomías y castraciones.

La iniciativa legal anunciada por el ministro de Justicia, fue aplaudida por la Federación de Gais y Lesbianas en Alemania, que pidió que la ley fuera aprobada en esta legislatura: “El tiempo apremia y sólo podemos apelar a todas las corrientes políticas que han luchado en el pasado con este problema, que no lo utilicen ahora en una guerra política de trincheras”.