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sábado, 6 de agosto de 2022

#hemeroteca #homofobia #nazismo | Aseguran que los nazis usaron el antisemitismo y la homofobia para justificar su plan de exterminio

Télam / Claudio Román y Joel Kaplán //

Aseguran que los nazis usaron el antisemitismo y la homofobia para justificar su plan de exterminio.

Los investigadores Claudio Román y Joel Kaplán, especializados en memoria del Holocausto, advirtieron en diálogo con Télam que hay aún hoy hay que seguir trabajando "para construir una cultura del respeto y convivencia en la diversidad".
Guillermo Lipis | Télam, 2022-08-06
https://www.telam.com.ar/notas/202208/600874-aseguran-que-los-nazis-usaron-el-antisemitismo-y-la-homofobia-para-justificar-su-plan-de-exterminio.html 

Los investigadores Claudio Román y Joel Kaplán ejemplificaron los avances en Argentina contra los discursos de odio con "la aplicación de la Ley de Educación Sexual Integral" (ESI), advirtieron que hay que seguir trabajando "para construir una cultura del respeto y convivencia en la diversidad" y que el triángulo rosa impuesto por los nazis para identificar a los gays es usado "por grupos del colectivo LGBTIQ+ para resignificar su lucha".

Román y Kaplán son docentes especializados en memoria del Holocausto. Trabajan una curiosa aproximación al nazismo y el holocausto desde la perspectiva de género, con eje en la población LGBTIQ+. "Investigamos la situación de este colectivo antes, durante y después del Holocausto como un modo de aproximarnos al tema de un modo transversal, en su complejidad e integralidad", explica Román a Télam.

¿A qué se le llama triángulo rosa?
 
Joel Kaplán: Conocemos como "los triángulo rosa" a los hombres homosexuales perseguidos por el nazismo en virtud del agravamiento del Párrafo 175 del Código Penal Alemán y de las normativas del régimen que permitieron su deportación a los campos. Hubo otras marcaciones en los campos, pero el triángulo rosa era una de las categorías más degradadas.

En esa época, el término "homosexual" hacía referencia a gays y hombres bisexuales cisgénero como personas que hoy se identificarían como travestis, mujeres transexuales y otras identidades trans. El artículo 175 del Código Penal Alemán estuvo vigente, según el Museo Yad Vashem de Israel, entre el 15 de mayo de 1871 y el 11 de junio de 1994. ¡Sí, 1994!

Su contenido penaba las relaciones homosexuales entre personas de sexo masculino. Entre 1935 y 1969 abarcó, incluso, los "actos contra natura con animales". En 1935, el nazismo endureció el contenido de este artículo 175, al aumentar la pena máxima de seis meses a cinco años de prisión y ampliaron las actividades relacionadas con actos condenables bajo la ley. El nuevo párrafo 175a, pensado para "casos con agravante", prescribía penas de uno a diez años de trabajos forzados.

¿Cómo se implementó esta política represiva durante el nazismo? 
 
Claudio Román: De modo gradual y no uniforme. Se basó en normativas generales (de otros grupos de deportados o vulnerados) y en instrumentos específicos. Si bien el colectivo LGBTIQ+ no fue el centro de las persecuciones del nazismo, como sí lo fueron las personas de origen judío, se persiguió a los hombres homosexuales porque no cumplían el ideal de "reproducción de la raza aria" y, según Heinrich Himmler (arquitecto de la llamada "Solución Final al problema judío") "envilecen a la nación alemana".

En el caso de las lesbianas, ser consideradas como "cuerpos gestantes" evitó una persecución sistemática, más allá de sus orientaciones sexuales. En muchos casos también fueron enviadas a los campos donde las marcaban con un triángulo negro que las integraba como personas asociales (como los vagabundos, prostitutas, etc.)

¿Hay una estimación de personas afectadas por esta política nazi?
 
CR: No hay estimaciones exactas. La vergüenza post Holocausto por los vejámenes sufridos en esa época y la continuidad de leyes en contra de este colectivo generó que los sobrevivientes no hablaran. En algunos casos contaron que fueron catalogados con el "triángulo rojo" (opositores políticos) en vez de la persecución por el supuesto "delito" de homosexualidad. El historiador Yehuda Bauer estimó que 50.000 homosexuales fueron arrestados, 35.000 fueron liberados, 15.000 fueron enviados a campos de concentración y unos 5.000 fueron asesinados.

Dentro del triángulo rosa, ¿también discriminaron por religiones?
 
JK: La persecución fue llevada a cabo con mayor intensidad luego de la Operación Kolibri (la noche de los cuchillos largos, 1934), y la ejecución de Ernst Röhm y sus secuaces, lo que equivalió al desmantelamiento de la SA y el fortalecimiento de las SS. A partir de allí, la gradualidad se aceleró y los ataques ya no sólo fueron a cabarets y clubes, que conformaban la escena gay lésbica de Alemania en general.

Como ejemplo podemos mencionar la destrucción de lo erigido por el sexólogo, socialista, judío y gay Magnus Hirschfeld, a través del Instituto de Sexología de Berlín, donde practicaron las primeras operaciones de conversión genital, se educaba sobre sexualidad y llegó a disponer de una biblioteca con más de 20.000 volúmenes que fueron incendiados. También existió el cruce entre la persecución a los "triángulos rosa" y las personas judías. Reunir ambas condiciones implicaba una condición de las más duras en los campos de concentración y exterminio.

En su libro "Days of the Masquarade", Claudia Shoppman, cuenta que varias lesbianas fueron deportadas al campo de Ravensbrück, y que muchas fueron convencidas (a cambio de una falsa promesa de liberación) de participar como prostitutas en los burdeles que instalaron los nazis en algunos campos para "curar" la homosexualidad masculina.

¿Qué tipo de vestigios o formas consideran heredadas en la actualidad del tratamiento que los nazis hicieran de las personas homosexuales?

CR: Como el antisemitismo, la homofobia o LGBTIQ+fobia (sic) u odio, también persiste. No con la sistematicidad de un régimen autoritario, pero sí con un nivel expansivo fortalecido por las redes sociales. Los nazis no inventaron la homofobia, como no lo hicieron con el antisemitismo, pero los utilizaron como mecanismos de justificación y concreción de un plan terrorista.

A pesar de ello, estamos plantados en un mundo, sobre todo el Occidental y en especial algunos países (donde Argentina destaca), con normativas que ampliaron derechos. Pero estas normativas no son la cura sino el antídoto contra las acciones y políticas de odio. Es como la vacunación contra el coronavirus, que no reporta la cura pero sí la prevención. En nuestro país, un fuerte antídoto es la aplicación de la Ley de ESI, que abarca todo el sistema educativo, pero hay que seguir trabajando con la sociedad para construir una cultura de respeto y convivencia en la diversidad.

¿Cómo se manifiestan esas acciones discriminatorias hoy en el mundo occidental, y en Argentina en particular?
 
JK: Se siguen sosteniendo chistes sexistas y se siguen fortaleciendo estereotipos que no facilitan el respeto a las diversidades. Por otro lado, la cultura cis heteropatriarcal surge una y otra vez, se reflexiona sobre el binarismo en el mejor de los casos, pero no se avanza hacia las demás identidades. También hay ataques homofóbicos (en especial al colectivo trans) casi a diario y son numerosos los crímenes de odio. En nuestro país hay un panorama mejor que en décadas anteriores, pero hay que seguir trabajando para lograr una sociedad que sea realmente plural y diversa.

lunes, 25 de enero de 2021

#libros #homofobia #nazismo | Y Leo Classen habló : primer testimonio de un triángulo rosa

Y Leo Classen habló : primer testimonio de un triángulo rosa / Carlos J. Valdivia Biedma, Leo Classen.
Barcelona [etc.] : Egales, 2021 [01-25].
124 p.
Serie: G.

/ ES / DE* / ENS / Libros / Holocausto / Homofobia / Nazismo / Persecuciones políticas / Testimonios / Triángulo rosa
📘 Ed. impresa: ISBN 9788418501180 / 14,95 €

[.es] Leo Classen publicó entre 1954 y 1955 una serie de artículos en la revista Humanitas sobre su paso por el campo de concentración de Sachsenhausen-Oranienburg. Estos textos han permanecido inéditos hasta el momento tanto en alemán como en español u otras lenguas. Supone el testimonio más antiguo conocido escrito por un superviviente homosexual de un campo de concentración nazi.

“El pan y la muerte fueron dos de los pilares de nuestra existencia allí. No teníamos nada más a lo que agarrarnos. Lo que había fuera, lo que una vez habíamos llamado vida, quedaba lejos, muy lejos, no como el olor de la sangre y la putrefacción, de la agonía y la maldad que nos rodeaban allí, donde nos arrastrábamos bajo la corona de espinas con huesos estridentes de una mañana gris a otra, y nunca más se hizo la luz...”

👤 Carlos J. Valdivia Biedma (Priego de Córdoba, 1993) se graduó en Traducción e Interpretación por la Universidad de Córdoba, y cursó un máster de Traducción Literaria por la Universidad Complutense de Madrid. A la vez que realizaba estos estudios, comenzaba a desarrollar una latente faceta artística, bajo el pseudónimo artístico Aplatie, término francés que hace referencia a los fondos lisos de la mayoría de sus obras, de estilo minimalista y neopop. Son temas recurrentes en sus retratos la cultura pop española y extranjera, la religión, lo queer y el lenguaje del cómic.

sábado, 23 de enero de 2021

#hemeroteca #homofobia #nazismo | Las macabras cartas inéditas de Leo Classen, el gay superviviente de un campo de exterminio nazi

Imagen: El Español / Campo de concentración de Buchenwald
 
Las macabras cartas inéditas de Leo Classen, el gay superviviente de un campo de exterminio nazi.
En 'Y Leo Classen habló', el investigador Carlos Valdivia reúne y publica por primera vez el testimonio de un médico católico y homosexual que resistió al nazismo.
Lorena G. Maldonado | El Español, 2021-01-23
https://www.elespanol.com/cultura/20210123/macabras-cartas-ineditas-leo-classen-superviviente-exterminio/553195363_0.html

“Hay experiencias que destrozan el cuerpo y el alma hasta tal punto que los sismógrafos de los sentimientos recitan sus datos y sin resistencia ni clemencia revelan a los hombres su horrible destino y los aplastan. La completa disolución y degradación de la personalidad era el objetivo de cada proyecto que aquí narraré”. Así empieza el primero de los devastadores textos inéditos de Leo Classen, superviviente homosexual de un campo de concentración nazi.

De él sabemos que nació en 1906 en una familia socialdemócrata, que fue médico y que ingresó en Sachsenhausen-Oranienburg (Brandenburgo) a los 35 años. Menciona que llevó consigo un diario desde 1939 hasta 1945, lo que lleva a pensar, a juzgar por las fechas, que antes de entrar en Sachsenhausen pasó por otro campo -de hecho, es seguro que estuvo un mes en Natzweiler-. Su voz, su palabra y su memoria, no exenta de carga poética y simbólica, son ahora rescatadas gracias a la investigación de Carlos Valdivia Biedma, que ha reunido su excepcional trabajo en ‘Y Leo Classen habló’ (Editorial Egales).

Se trata del testimonio más antiguo conocido de un triángulo rosa -así se les bautizó en medio de la barbarie-, extraído de una serie de artículos que Classen publicó más tarde, entre 1954 y 1955, en la revista de temática homoerótica Humanitas. Aquí se recogen siete piezas, que se unen a las palabras de Josef Kohout (1972), Pierre Seel (1994) y Rudolf Brazda (2010), los tres únicos homosexuales que, según sabemos hoy, sobrevivieron al exterminio nazi y compartieron su desgarro por escrito.

'La corona de espinas'
El primero de estos artículos se titula ‘La corona de espinas’ -prueba del catolicismo del autor- y arranca en 1942, cuando, “junto con otros 300 triángulos rosas, se le convoca y destina a la compañía disciplinaria encargada de trabajar en la fábrica de ladrillos”. La labor consistía en llenar vagones con arcilla y empujarlos por la ladera hasta la fábrica, desde las cinco de la mañana hasta las cinco de la tarde. Detalla el investigador que sólo era “una excusa para exterminarlos” -en dos meses, el grupo se había reducido a un tercio-, y así, además, los explotaban construyendo infraestructuras para la nueva Alemania de Hitler.

Los guardias se entretenían con el “dispara al que escapa”: un macabro juego que consistía en ordenarle a un preso que fuese a la valla y dispararle por el pretexto de que “intentaba huir”. “Por cada prisionero muerto en este juego, el ganador -que sólo lo era si le acertaba en la cabeza- recibía cinco marcos imperiales y tres días de permiso”. Los llamaban “delincuentes sexuales”, “errores biológicos de nuestro dios”, e insistían en que ellos debían ser los primeros en “ser sacrificados”.

“El pan y la muerte fueron dos de los pilares de nuestra existencia allí. No teníamos nada más a lo que agarrarnos”, escribe Leo Classen. “Lo que había fuera, lo que una vez habíamos llamado vida, quedaba lejos, muy lejos, no como el olor de la sangre y la putrefacción, de la agonía y la maldad que nos rodeaban allí, donde nos arrastrábamos bajo la corona de espinas con huesos estridentes de una mañana gris a otra”.

Torturados y violados
En su segundo y tercer artículo se refiere a la “doble marginación dentro del campo de los triángulos rosas”: los torturaban tanto los oficiales nazis como sus propios compañeros, que también abusaban de ellos. “Se les daba menos comida, se triplicaba su trabajo y se los sometía a múltiples experimentos médicos denominados ‘acciones rosas’”, como apunta Valdivia. Aquí un extracto:

“¿Qué hay de los prisioneros que además fueron destruidos con una sádica crueldad física y mental solo porque vivían y amaban de acuerdo con la ley natural de sus inclinaciones y que por lo demás no eran ni antisociales ni criminales ni opositores políticos? Me refiero a los que llevan el triángulo de la vergüenza, que no fueron tratados ni como personas ni como animales y que fueron declarados proscritos. ¡Los homoeróticos! No estaban para nada preparados para amar a su pueblo y a su patria, pero solo podían hacerlo como miembros libres y dignos de la comunidad de los vivos.

Y no se volvió a hablar ni de la libertad ni de la dignidad humana, especialmente entre aquellos que habían sido designados sacrificios de sangre para asegurar el restablecimiento de la moralidad y la decencia (como denominaron su programa de asesinatos). Se puede matar sin crear cadáveres, y algo así le pasó a la gente homoerótica, y a esto se lo llamó corrección legal de la inferioridad biológica. ¡Esclavitud! ¡Hambre! ¡Burla! ¡Castración! Estos fueron algunos de los hitos en el sufrimiento de estos desafortunados prisioneros en prisión preventiva”.

En el cuarto artículo, Classen relata el uso de prisioneros vivos para probar remedios contra las quemaduras de fósforo: total, los triángulos rosas eran considerados “infrahombres” por los nazis, que también infligieron sobre ellos otros experimentos que se considera “incapaz de relatar” pero que sentencia con un: “¡No volvamos a matar nunca jamás!”.

Ejecuciones y silencio
El quinto artículo, titulado ‘Ecce homo o las puertas del infierno’ -de nuevo sus referencias bíblicas-, detalla cómo les afeitaron las cabezas al llegar al campo de concentración, cómo les calzaron los uniformes de rayas y les sometieron a palizas y burlas, antes de marcarlos, como a reses, con el triángulo rosa y un punto negro en el uniforme. Aquí otro extracto:

“Nos afeitaron y nos ‘guisaron’. Como cerdos en el basurero…

—Vuestros días de felicidad deben acabar —se burlaron—, y después leed las letras de bronce que cuelgan, de manera invisible pero insistente para vosotros, sobre la puerta de hierro: ‘¡Aquí vuestra voluntad será quebrantada!’.

¡Y todo acabó! Todo lo que amábamos: la libertad, la seguridad, la humanidad. ¡Acabar con los días de felicidad¡, se llama aquí. ¡Se había abierto la segunda puerta al infierno! Nos recibieron con los nudillos”.


“El sexto artículo narra la ejecución de tres triángulos rosas ajusticiados en la horca por intentar escapar: Scharley, Hans y Herbert. Aprovecha el tema para referirse al silencio guardado por otros presos, entre los que se incluye, y que considera de alguna manera cómplices de tal crimen”, contextualiza Valdivia.

“¡Tres camaradas! ¡Tres jóvenes muchachos en flor! Jóvenes que no habían hecho nada más que, como todos los hombres presos, guardar en su corazón un deseo y anhelo hasta verlo cumplirse un día: ¡huir libres! Pero ya no había libertad por la que valiera la pena huir. La muerte, la violencia y el odio estaban por todas partes. Ni siquiera más allá de los altos muros quedaba ningún refugio. Alemania se había convertido en un desierto de cuya arena caliente salían las llamas de la perdición.

(…)

Antes de permitirles morir, los cubrieron de burlas y mofas, enterrados vivos en dolor y angustia. Les provocaron sed con comida salada y los azotaron en el potro, después les ataron un gran tambor al cuello que tenían que golpear y gritar: ‘¡Hurra! ¡Hemos vuelto! ¡Hurra! ¡Hurra! ¡Hurra!’. Convertidos en estatuas de sal, hicimos una pausa silenciosa y lanzamos nuestra compasión y nuestro tormento hacia el cielo glorioso (...) El silencio se cernió sobre nosotros y oscureció el sol naciente. Cum tacent, clamant (‘Cuando callan, gritan’)... ¡sólo en ese momento conseguí entenderlo! ¡Scharley, Hans, Herbert! ¡Tres compañeros! ¡Tres amigos! ¡Tres de los nuestros! Homosexuales...”.


Estas impresionantes traducciones adquieren aún más enjundia gracias a la introducción en la que el autor de ‘Y Leo Classen habló’, Valdivia, repasa la situación del colectivo LGTBI previa a la dictadura nazi y el paso de los hombres homosexuales por los campos de concentración alemanes. Lo más escalofriante es que a día de hoy apenas se han recopilado datos y cifras sobre el número de víctimas homosexuales que cayó en manos del nazismo.

viernes, 22 de enero de 2021

#hemeroteca #homofobia #nazismo | El testimonio más antiguo de un prisionero gay en un campo de concentración nazi: torturas, castraciones y experimentos

Imagen: El Diario
El testimonio más antiguo de un prisionero gay en un campo de concentración nazi: torturas, castraciones y experimentos.
Homosexuales en campos de concentración nazis. El editor y traductor Carlos Valdivia rescata de una biblioteca alemana los textos que el superviviente Leo Classen escribió en 1955 y que ahora publica Egales.
David Noriega | El Diario, 2021-01-22

https://www.eldiario.es/cultura/testimonio-antiguo-triangulo-rosa-homosexuales-exterminio-sometio-disciplina-campo-triplicada_1_6939777.html 

Leo Classen atravesó las puertas del infierno el 15 de febrero de 1942. Bajo los pies, la pisoteada y sucia nieve del invierno en Brandemburgo. En la verja que da paso al campo de concentración de Schasenhausen, una burla: "El trabajo os hará libres". En su uniforme rayado, un triángulo rosa invertido que le identificaba como homosexual y le colocaba en el estrato más bajo entre quienes parece que ya no pueden sufrir más.

"Ahí estábamos: pobres, enfermizos y cansados. El frío sol del invierno molestaba a los ojos, que empezaron a llorar con miedo, con rabia, con vergüenza, con tristeza", escribiría Classen unos años después en una revista de temática homosexual llamada 'Humanitas'. Los textos, publicados entre 1954 y 1955 y sin apenas difusión, suponen el testimonio más antiguo de un prisionero homosexual en un campo de concentración nazi, que ahora rescata el editor y traductor Carlos Valdivia en el libro 'Y Leo Classen habló' (Editorial Egales, a la venta desde el lunes 25 de enero).

Valdivia encontró el primer rastro sobre Classen casi por casualidad, a través de un enlace de Wikipedia que, reconoce, "no suele ser la fuente más fiable". Ese breve artículo de menos de 100 palabras en el que se mencionaban siete textos, su fecha de nacimiento, el 26 de junio de 1906 y su formación en medicina, le puso sobre la pista. "Comencé a tirar del hilo y me pareció raro que solo se mencionara en una nota a pie de página. Empecé a hablar con bibliotecas alemanas y a buscar esos documentos".

Finalmente, Valdivia dio con los textos originales que se encontraban olvidados en una biblioteca de Hamburgo. "Me di cuenta de que merecían la pena. No son solo unos textos de un valor histórico incalculable, porque son inéditos y lo que cuenta es muy duro, sino que nos ofrecen mucha información sobre cómo trataban a los presos homosexuales, con castigos diferentes", explica en conversación con elDiario.es.

"Se les sometió a la disciplina del campo triplicada"
Classen habla en sus artículos de las llamadas "acciones rosas": "Es decir, se agrupó a los homoeróticos en comandos de exterminio y se les sometió a la disciplina del campo triplicada, lo que significó a su vez menos comida, más trabajo y una supervisión aún más estricta". Estas acciones incluían, según este testimonio, la prohibición de entrar a la enfermería para los prisioneros homosexuales, experimentos médicos, torturas, castraciones y juegos macabros por parte de los guardias, como animarles a acercarse a la valla para dispararles bajo el pretexto de que intentaban huir. El ganador recibía cinco marcos y tres días de permiso.

Es complicado establecer una cifra aproximada de homosexuales que fueron recluidos o asesinados en campos de concentración durante el nazismo. Tras la liberación de los campos, la homosexualidad seguía estando estigmatizada y estas víctimas fueron, una vez más, las que obtuvieron peor reparación. En la exposición 'Auschwitz. No hace mucho. No muy lejos', una de las más importantes sobre el Holocausto celebrada en España en los últimos años, se hablaba de "varios miles".

"Varios miles" que demuestran la falta de precisión e investigación sobre este colectivo en y después del Holocausto. Una inexactitud sobre la que Valdivia trata de arrojar luz citando diversos estudios, publicados en los últimos años, en los que se habla de 50.000 condenados y entre 5.000 o 15.000 varones presos homosexuales asesinados en campos de concentración. "El porcentaje de mortandad de los homosexuales encarcelados por los nazis era, al parecer, relativamente más alto, en los campos y tras la liberación, que el de otros grupos perseguidos", publicó el escritor e investigador Richard Plant en su libro 'The Pink Triangle'.

Si bien es cierto que las relaciones sexuales entre hombres estaban castigadas en Alemania por el artículo 175, el país y, sobre todo, Berlín, había generado a finales del XIX y principios del XX una subcultura, intelectual y reivindicativa, para el colectivo. El investigador Robert Beachy, que publicó en 2015 'Gay Berlín', un análisis de aquella época, explicaba en esta entrevista a El País que "la ley penaba los actos sexuales entre hombres, pero no prohibía los clubes, bares u otros lugares de encuentro. La policía los vigilaba, pero estaba obligada a tolerarlos. Precisamente por este acoso, los activistas empezaron a organizar protestas y esta subcultura comenzó a hacerse más visible".

La llegada de Hitler al poder en enero de 1933 ya había supuesto un tajo por la raíz a las aspiraciones de los movimientos homosexuales de la época. Una de sus primeras medidas, en febrero, fue prohibir esas asociaciones. Dos meses después, los nazis arrasaron con el Instituto para el Estudio de la Sexualidad en Berlín. Se trataba de un fondo de más de 20.000 volúmenes y 35.000 fotografías, creado por el médico y sexólogo Magnus Hirschfeld, una de las figuras claves de esa subcultura berlinesa y responsable de algunos de los primeros estudios sobre la homosexualidad. "Fue una de las grandes pérdidas del movimiento", lamenta Valdivia.

Del trabajo de Hirschfeld (1868-1935) las autoridades nazis solo conservaron aquellos documentos que podían servirles para engrosar las llamadas "listas rosas", con los nombres de homosexuales que serían purgados en los campos de concentración. Para estas listas, la policía nazi utilizó también la información de las comisarías relativa al artículo 175. En 1936, el oficial Heinrich Himmler, que llegó a presumir de haber acabado con un millón de homosexuales, creó la Oficina Central del Reich para Combatir el Aborto y la Homosexualidad.

"Sin la protección de sus compañeros"

'Y Leo Classen habló' arroja luz sobre otro hecho que escapa a la homofobia institucional y que, aunque puede imaginarse, él verbaliza así: "Poco se sabe sobre el especial odio, la persecución y la tortura intramuros a los que condenaron los presos a sus propios compañeros de celda: ¡los homosexuales!". Describe así el aislamiento dentro del campo de concentración que padecían aquellos con el triángulo rosa, burlados por oficiales y prisioneros. "El grupo de condenados estuvo privado de la protección hombro a hombro de sus compañeros", lamenta.

El de Classen, que falleció en 1972, es el testimonio más antiguo que se publica de un triángulo rosa, pero no el único. Hasta la fecha han relatado sus memorias en los campos nazis otros tres hombres, con perspectivas diferentes pero puntos en común. En 1972, Josef Kohout publicó, con la ayuda del escritor Heinz Heger, 'Los hombres del triángulo rosa: memorias de un homosexual en los campos de concentración nazis'; en 1994, Pierre Seel escribió sus memorias -las únicas de un superviviente gay francés-, junto al periodista Jean Le Bitoux; y en 2010, Rudolf Brazda, el único superviviente homosexual con una placa en su honor, publicó 'Rudolf Brazda, itinerario de un triángulo rosa', con el escritor Jean-Luc Schwab.

"Fíjate, cuatro testimonios. Son los grandes olvidados de esta recuperación de la memoria histórica", llama la atención Carlos Valdivia. Muy pocos si se compara con la exposición y el estudio de otros colectivos perseguidos durante el nazismo. "Los cuatro hacen mucho hincapié en que después del Holocausto se han estudiado muchísimas cosas, pero no a los triángulos rosas", explica. Un hecho que puede explicarse, en parte, por la homofobia, legal y social, imperante también tras la II Guerra Mundial. En Alemania, el artículo 175 no dejó de castigar las relaciones entre hombres adultos hasta 1969 y siguió en vigor hasta 1994. Como tras la liberación de los campos las relaciones entre hombres siguieron siendo delito, a algunos supervivientes homosexuales se les llegó a recomendar cambiar el color de su triángulo para optar a una pensión. Kohout, por ejemplo, no la consiguió hasta 1992.

En 2018, el presidente alemán Frank-Walter Steinmeier pidió perdón a los homosexuales por los crímenes cometidos contra ellos durante el nazismo y los años posteriores. "Les pido perdón por el dolor y por la injusticia pasados y por el largo silencio que le sucedió", reconoció ante el monumento a las víctimas homosexuales del Tercer Reich, que se había construido en el parque berlinés de Tiergarten una década antes. "Llegamos tarde", admitió.

Los movimientos de liberación LGTBI en auge, principalmente, en Estados Unidos a partir de los años 70 y 80 favorecieron la conciencia de la persecución que habían sufrido los homosexuales a lo largo de la historia. Fue entonces cuando el triángulo rosa invertido se resignificó como un símbolo del colectivo, que reclamó con más fuerza su visibilidad.

El de Classen es un testimonio crudo de la violencia y el horror que vivieron los hombres homosexuales en los campos de concentración. "No consigo recordar ningún proceso de abandono tan sombrío en el libro de la historia de la humanidad que haya dejado tal rastro de sangre y lágrimas como lo hizo aquella fábrica de ladrillos", dice en referencia a la fábrica del campo a la que se les enviaba a trabajar hasta la extenuación, a morir, como parte de la "acción rosa".

Pero, pese a ese intento por quebrar su voluntad y a que "es imposible expresar con palabras actos tan viles", se desprenden de los textos de Classen, del que se sabe poco más que su fecha de nacimiento y de defunción, reivindicaciones de las que el colectivo LGTBI lleva años haciendo bandera: "Perdóneme, querido lector, si le recuerdo una y otra vez las instituciones y los sucesos ocurridos durante el Reich de los doce años y le ruego que nunca repita, tolere o admita los métodos y las medidas aplicados durante esa época, porque tan solo mediante el conocimiento y la observación se podrá proteger el futuro para evitar la repetición y los efectos del pasado".

miércoles, 12 de febrero de 2020

#hemeroteca #homofobia #memoria | Berlín, el paraíso LGTBI antes de la llegada de Hitler al poder

Imagen: El Español / Eldorado, Berlín
Berlín, el paraíso LGTBI antes de la llegada de Hitler al poder.
Durante la década de los veinte, existían numerosos bares de ambiente e incluso revistas con contenido homosexual.
Julen Berrueta | El Español, 2020-02-12
https://www.elespanol.com/cultura/historia/20200212/berlin-paraiso-lgtbi-llegada-hitler-poder/465703974_0.html

El pasado enero, el partido de extrema derecha Vox vetaba en el Ayuntamiento de Valencia una declaración institucional en el que se conmemoraba el 75 aniversario de la liberación del campo de exterminio de Auschwitz. En el texto se condenaba, además del antisemitismo, la LGTBIfobia, algo que Vox ha negado que existiera. Lo cierto es que, tal y como confirma la página web del campo de concentración, "en su búsqueda de la «perfección de la raza aria», a la Alemania nazi no le tembló el pulso a la hora de perseguir y castigar la homosexualidad durante el Tercer Reich".

El triangulo rosa era el símbolo que escogieron los nazis para señalar a los homosexuales en los campos de concentración. Aunque no existan datos concretos debido a los archivos destruidos por las SS, de las 400.000 personas registradas oficialmente en Auschwitz, 75 recibieron triángulos rosas. "Sin embargo, se cuentan por miles los hombres y mujeres homosexuales que fueron asesinados durante el Tercer Reich", añade el portal oficial del campo de concentración.

El odio de Hitler y los nazis hacia el colectivo homosexual —un odio compartido por la mayoría de los gobiernos y sociedades de la época— se remonta a la libertad sexual que gozaba el país alemán en la década de los veinte. El primer paso por los derechos del colectivo LGTBI lo dio el abogado alemán Karl Heinrich Ulrichs, quien proponía reformar la ley para acabar con la persecución humana a aquellos que tenían una "inclinación sexual" diferente a la habitual.

Pese a que el Imperio alemán no aceptara las peticiones de Ulrichs, tras la Primera Guerra Mundial Alemania, y en concreto Berlín, se convirtió en la capital de los gais. La ley condenaba los actos sexuales entre hombres, pero no prohibía los clubes y bares donde los homosexuales se relacionaban.

De esta manera, el escritor italiano Alessio Puleo da visibilidad a las olvidadas historias de amor de aquellas parejas que reivindicaban el amor libre y que muchos terminarían siendo ejecutados en los campos de concentración alemanes. Lo hace mediante su novela ‘Noche y niebla’ (Group Edition World) en la que describe los problemas reales a los que debían enfrentarse los homosexuales en su vida diaria bajo la dictadura del führer.

"Alemania era uno de los mejores países para los homosexuales. Berlín ofrecía mil oportunidades para encontrar el alma gemela en libertad y sin vergüenza", relata Puleo. Asimismo, se hace una analogía con el pasado, donde se contrastan la época actual —con el personaje de Ben, quien quiere conocer el pasado— y su abuelo homosexual —quien sufrió el nazismo en sus propias carnes—:

"La homosexualidad no es un fenómeno moderno, más bien todo lo contrario, es tan viejo como el mundo, solo que ahora se habla más, hace más bulla, porque los homosexuales han decidido salir del armario y hacer valer sus derechos; como el derecho al matrimonio, por ejemplo (...) Había, por lo menos, unas treinta revistas gay donde cabía la posibilidad de publicar anuncios personales; había sastres que confeccionaban vestuario a medida para los transexuales; y el amor entre personas del mismo sexo no era una enfermedad ni una perversión, más bien una característica natural".

Hitler y la homosexualidad
"Soy judío, soy homosexual, y es 1933. No puedo evitar preguntarme qué me deparará el futuro", se preguntaba el abuelo de Ben entonces. Como todos los demás gais que habían gozado de cierta libertad y paz hasta el momento en los diferentes bares de ambiente conocidos como Eldorado. "¡Aquí es correcto", solía leerse en un cartel de la entrada.

Pero en 1933 Hitler llegó al poder con el 44% de los votos y nada más conseguir el apoyo de otros partidos minoritarios comenzó a gobernar por decreto y a eliminar todo tipo de libertades civiles. El parágrafo 175, que siempre había existido, se endureció bajo el nazismo. "La fornicación contra natura, realizada entre personas del sexo masculino o de personas con animales, está castigada con una pena de cárcel, además de la suspensión temporal de los derechos civiles", afirmaba.

La persecución al colectivo LGTBI fue diferente según las orientaciones. Los nazis pensaban que los homosexuales eran hombres "débiles y afeminados sin capacidad para luchar por la nación y que, además, no ayudarían a aumentar la tasa de natalidad alemana". Por otra parte, las lesbianas no fueron tan oprimidas debido a que el Tercer Reich no las consideraba una amenaza directa a sus políticas.

Así, el 6 de mayo de 1933, estudiantes dirigidos por las SA entraron por la fuerza en el Instituto para la Ciencia Sexual en Berlín. Cuatro días después, más de sus 12.000 libros y 35.000 imágenes "irremplazables", junto a miles de otras calificadas como "degeneradas" por el régimen de Hitler, ardieron en una gran hoguera en el centro de Berlín. Aquella noche sería el principio del fin para numerosos colectivos que se alejaran del ciudadano alemán tradicional.

jueves, 4 de julio de 2019

#hemeroteca #lgtbi #orgullo #arcoiris | La bandera que acabó con un símbolo nazi e imaginó un mundo de color

Immagen: El País / Gilbert Baker
La bandera que acabó con un símbolo nazi e imaginó un mundo de color.
Diferentes teorías sobre su creación acompañan al emblema de la lucha por los derechos del colectivo internacional. Te contamos su significado y el de las distintas versiones, y compartimos un sueño más allá del arcoíris.
Esperanza Balaguer | Icon Design, El País, 2019-07-04
https://elpais.com/elpais/2019/07/02/icon_design/1562087596_637697.html

En el comienzo de la célebre película ‘El Mago de Oz’, Dorothy Gale cantaba "en algún lugar sobre el arcoíris" antes de volar desde un mundo en blanco y negro hasta otro en tecnicolor. Ni el director, Victor Fleming, ni su protagonista, Judy Garland, pudieron imaginar entonces que ese momento cinematográfico se convertirían en la referencia visual para el movimiento LGTBI y la celebración del Orgullo Gay. Era tan solo 1939. Pero su impacto se consolidó a través de los años. Y cuando en 1978 los organizadores del Orgullo Gay y Lésbico de San Francisco pidieron al activista Gilbert Baker que creara un símbolo unificador para el colectivo, buscó inspiración en la adolescente de Kansas. Él también nació allí.

Baker murió en marzo de 2017. Su creación ya era un símbolo universal. Cuatro años antes confirmó en una entrevista para el documental ‘El día que nevó en Miami’ sobre la historia del movimiento, que la balada de la película le influyó en la creación de la bandera. "Cariño, yo soy Dorothy", le dijo al entrevistador.

No aclaró la segunda teoría que corre entre los expertos del diseño gráfico ‘queer’. En ella, se asegura que fue una copia de la bandera de la raza humana utilizada por el movimiento hippy en los sesenta con rayas horizontales de color rojo, negro, marrón, amarillo y blanco. Según esta teoría, el resultado fue la adaptación de los colores del arcoíris a este modelo. "Yo era una de las ‘drag queens’ más conocidas de San Francisco en los setenta. Sabía coser. Estaba en el lugar correcto en el momento adecuado", explicó en una entrevista publicada por el MoMA en 2015, con motivo de la incorporación de la tela a su colección permanente de emblemas contemporáneos.

El objetivo principal de Baker fue eliminar de la lucha del movimiento LGTBI la exhibición de los triángulos —rosa para ellos, negro para ellas—, utilizados por los nazis en los campos de concentración para identificar a los prisioneros. "El arcoíris era perfecto porque se ajustaba a la diversidad de raza, género, edades, todas esas cosas", apuntó Baker.

La ejecución final fue un éxito inmediato, tanto para el movimiento como para los intereses comerciales. "Es un símbolo tan poderoso que el colectivo no necesitó nada más", sentencia Debbie Millman, presidenta del programa de Diseño de Marcas de la School of Visual Arts (SVA) de Nueva York, y autora del podcast Design Matters.

Se puede comprobar estos días en las calles de Manhattan durante la celebración del World Pride con motivo del 50 aniversario de los disturbios del Stonewall Inn el 28 de junio de 1969, fecha oficial del inicio del movimiento por los derechos LGTBI. El arcoíris luce en las tarjetas de metro, en lo alto de más de una docena de rascacielos, en las gigantescas escaleras del Parque Roosevelt y en un tobogán de nueve metros instalado en Union Square por Tinder. Son solo algunos de los miles de ejemplos.

"El éxito de la bandera es una evidencia de la profunda necesidad instintiva de los humanos de representar sus creencias y afiliaciones. De marcar su lugar en el mundo", explica Millman. Los dos primeros ejemplares cosidos por Baker ondearon por primera vez el 25 de junio de 1978 en la Plaza de las Naciones Unidas de San Francisco. La original estaba compuesta por ocho franjas: rosa intenso para el sexo, rojo para la vida, naranja para la curación, amarillo para el sol, verde para la naturaleza, turquesa para la magia, añil para la serenidad y violeta para el espíritu. Debido a la escasez de oferta de telas de algunos colores, se eliminaron más tarde el rosa y el turquesa.

Múltiples versiones en pro de la diversidad
La actual también tiene sus versiones como el añadido del marrón y el negro para representar a la raza negra, y la bandera del Orgullo Trans con cinco franjas en rosa, blanco y azul. Otro símbolo gráfico anterior, fue la undécima letra del alfabeto griego, llamada Lambda, adaptada en 1970 por el activista y diseñador Tom Doerr. Símbolo de catalizador, en el ámbito químico, que presenta el intercambio de energía, la introdujo para representar el trabajo político de la Alianza de Activistas Gay, fundada en Nueva York seis meses después de los sucesos del Stonwell Inn, entre los que se encontraban las legendarias líderes Sylvia Rivera y Marsha P. Johnson. La ciudad de Nueva York anunció el 3 de junio que las honrará con el que será el primer monumento a dos mujeres transgénero del mundo.

En esa época inicial, surgieron también los círculos entrelazados con cruces para representar a los gais hombres y con flechas para las mujeres. Ya entrados los ochenta, el pintor y activista Keith Haring creó toda una iconografía gay y anti-VIH con sus sencillos dibujos de figuras danzando y abrazándose, donde no faltan los corazones ni los miembros sexuales masculinos, y a la que la Tate de Liverpool le dedica una exposición que puede visitarse hasta el 10 de noviembre.

Nada comparado con el impacto de la obra de Baker. "Pintemos la ciudad de orgullo", tuiteó el lunes el alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, para dar comienzo a la semana clave del World Pride, que culminó el sábado con el desfile, en el que se hizo homenaje al creador de la bandera con un coche dedicado a él. Además de las instituciones, las empresas, los pequeños comercios y, sobre todo, las grandes marcas, llevan ya varios meses subidas a la carroza LGTBI.

¿Oportunismo o integración?
Ediciones especiales con los seis colores decoran las zapatillas de Nike, Converse o Adidas; la correa del Apple Watch, una nueva versión del clásico asiento Love Seat, de Lucian R Ercolani para Ercol, realizada por el estudio 2LG, o la popular bolsa azul de Ikea, entre otros. "Este oportunismo ayuda a integrar al movimiento, pero ¿dónde estaban hace 10 años?", reflexiona la experta en diseño. En el mismo mundo en blanco y negro en el que Dorothy le preguntaba a su perro si algún día conocería una realidad con color: "¿Crees que ese lugar existe, Toto?" Ochenta años después, esa nación imaginaria sigue sin ser realidad, pero ya tiene su bandera.

jueves, 28 de enero de 2016

#hemeroteca #memoria | El triángulo utilizado por los nazis, ahora en memoria de las víctimas LGTB

Imagen: El Plural / Plaza Pedro Zerolo, Madrid, 2016-01-28
El triángulo utilizado por los nazis, ahora en memoria de las víctimas LGTB.
Vigilia bajo la lluvia para recordar a todos los perseguidos durante la historia por su condición sexual.
A.G. | El Plural, 2016-01-28
http://www.elplural.com/2016/01/28/el-triangulo-utilizado-por-los-nazis-ahora-como-memoria-de-las-victimas-lgtb/

La memoria es siempre necesaria, recordar los errores del pasado para que los seres humanos no volvamos a tropezar con la misma piedra. Con esta idea en mente se celebró este miércoles el Día del Holocausto y, con el mismo objetivo, los colectivos LGTB de Madrid han celebrado este jueves una vigilia en la Plaza Pedro Zerolo.

Organizada por el colectivo Arcopoli, se ha querido recordar que la Diversidad Sexual y de Género ha sido duramente perseguida a lo largo de la historia motivada por el desconocimiento y alentada por discursos religiosos, legales y médicos, muchas veces más centrados en erradicar lo diferente.

Especialmente en nuestro país
Desde Arcopoli señalan que la memoria en España es más importante que nunca. Con el evento han querido recordar desde las víctimas de la Inquisición, pasando por la dictadura franquista, hasta las agresiones actuales que se siguen produciendo por razones meramente de identidad sexual.

Monumento a las víctimas
Durante el acto, se ha presentado un monumento en memoria de todas estas víctimas consistente en un pedestal triangular con un triángulo equilátero del revés encima. La artista que lo ha creado, María Alejandra Huertas, ha explicado a El Plural que la idea era recordar a los triángulos que utilizaban los nazis para marcar a las personas LGTB en los campos de concentración. “El rosa es que el colocaban a los gays y el negro el de las mujeres; el tercero es mezclado recordando que este es el año de la bisexualidad”.

En el pedestal del monumento se pueden leer tres frases recordando diferentes momentos de la historia donde el colectivo LGTB ha sido especialmente perseguid, como son la época de la Inquisición, el genocidio durante la Segunda Guerra Mundial y la época actual por las muchas agresiones que sigue habiendo.

Dejarlo permanentemente
La idea de los colectivos que han apoyado este evento, además de conmemorar a las víctimas, es recordar al Ayuntamiento de Madrid su compromiso para para erigir un memorial que honre a las víctimas de la discriminación homófoba, bífoba y tránsfoba en esa misma plaza. Huertas ha explicado que espera que sea este diseño “pero más grande y que realmente esta plaza tenga el valor que los LGTB le damos”.


Un monumento recordará a las víctimas LGTB de la Historia en la plaza Pedro Zerolo.
Europa Press | La Información, 2016-01-28

http://noticias.lainformacion.com/asuntos-sociales/homosexuales/un-monumento-recordara-a-las-victimas-lgtb-de-la-historia-en-la-plaza-pedro-zerolo_fEYLOwYSFQ99w26C00vsf/

La asociación de lesbianas, gais, transexuales, bisexuales y heterosexuales de las universidades Politécnica y Complutense de Madrid 'Arcópoli' ha organizado este jueves a las 18 horas una vigilia por las víctimas de la diversidad sexual y de género de la Historia en la plaza Pedro Zerolo de Madrid, antigua Vázquez de Mella.

Allí descubrirán un monumento en su memoria que hemos realizado para reconocerlas y recordarán al Ayuntamiento de Madrid su compromiso para erigir un Memorial que honre a las víctimas de la discriminación homófoba, bífoba y tránsfoba en esa misma plaza.

Con motivo de la celebración ayer del Día Internacional por las víctimas del Holocausto, la asociación ha querido hacer un ejercicio de Memoria Histórica, "para que no olvidemos nunca nuestro pasado, para poder sembrar un futuro mejor entre todas las personas".

"La diversidad sexual y de género ha sido duramente perseguida a lo largo de la Historia. El desconocimiento ha generado en todos los periodos históricos de manera constante una discriminación sustentada en discursos religiosos, legales y médicos, con la intención de erradicar cualquier divergencia en el sexo y el género. En España es preciso tener presente que la persecución de la Inquisición produjo miles de víctimas, entre ellas muchas que hoy entenderíamos como personas lesbianas, gais, bisexuales y transexuales, y cuya única falta fue no amoldarse a la sexualidad normativa", han señalado.

Por eso, ahora consideran necesario rememorar las víctimas que produjo el Holocausto nazi. Entre ellas, mujeres 'asociales', lesbianas y bisexuales eran marcadas con un triángulo negro, en tanto que un triángulo rosa estigmatizaba a hombres homosexuales, bisexuales y mujeres trans.

"Nuevamente miles de personas sucumbieron a la condena de la dictadura fascista en Alemania, recluidas en campos de concentración donde sufrían discriminación tanto por los oficiales del régimen como por sus compañeros reclusos. Y es preciso recordar que una vez liberadas de los campos en muchos casos permanecieron reclusas, según las normas legales discriminatorias de los países aliados", recuerdan.

Arcópoli tampoco ha querido olvidar a cientos de personas que durante la dictadura franquista "padecieron la cárcel y el internamiento en centros psiquiátricos". Y es que la Ley de Vagos y Maleantes primero y la Ley de Peligrosidad Social fueron empleadas para reprimir cualquier forma de Diversidad Sexual y de Género y, "aunque derogadas con la llegada de la democracia, aún hoy los presos sociales reclaman un reconocimiento por su persecución".

"Y aún hoy, en 2016, lesbianas, gais, bisexuales y transexuales seguimos sufriendo en las calles, las escuelas e institutos, en nuestros puestos de trabajo, en todas partes, la discriminación de la homofobia, la bifobia y la transfobia, que es preciso erradicar a través de políticas públicas mucho más allá de los gestos concretos", señalan.

Por eso, las asociaciones de ayuda y apoyo al colectivo LGBT reclama una reparación "por tantos padecimientos a lo largo de la historia de la Humanidad". "Las víctimas de la Inquisición, del Holocausto, de la dictadura franquista, de la homofobia, bifobia y transfobia en la actualidad exigimos el reconocimiento público de todo el sufrimiento que hemos soportado a lo largo de la Historia, y seguimos soportando hoy", han concluido.

DOCUMENTACIÓN
Arcópoli recuerda a las víctimas LGTB de la historia.

Ayer, 27 de enero, en el Día Internacional por las víctimas del Holocausto, quisimos hacer un ejercicio de Memoria Histórica, para que no olvidemos nunca nuestro pasado, para poder sembrar un futuro mejor entre todas las personas.
Tercera Información, 2016-01-28
http://www.tercerainformacion.es/spip.php?article98186