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sábado, 7 de diciembre de 2019

#hemeroteca #transfobia #terf #politica | Izquierda Unida se desmarca de las declaraciones del Partido Feminista y exige rectificación

Imagen: Google / ALEAS-IU en MADO 2013
Izquierda Unida se desmarca de las declaraciones del Partido Feminista y exige rectificación.
Comunicado del Área de Políticas LGTBI de IU.
Izquierda Unida, 2019-12-07
https://izquierdaunida.org/2019/12/07/izquierda-unida-se-desmarca-de-las-declaraciones-del-partido-feminista-y-exige-rectificacion/

Desde ALEAS-IU, Área de Políticas LGTBI de Izquierda Unida nos vemos en la obligación de nuevo de desmarcarnos de las manifestaciones públicas expresadas en los pasados días en un comunicado del Partido Feminista de España publicitado en sus redes sociales. Sus palabras contradicen los principios de Izquierda Unida y los programas que con rigurosidad y compromiso redactamos con la sociedad civil organizada y nuestra militancia.

Igual que las palabras no son nuestras, ALEAS-IU nos vemos en la obligación de aclarar que nuestros principios políticos y acciones se hacen desde la más respetuosa opinión y la más rigurosa elaboración, de modo que tampoco se corresponde con nuestra organización el debate público con falsedades, sin argumentación y desde un discurso de odio que daña además a quienes viven más silenciadas y desprotegidas, las personas menores, los niños y niñas trans.

La trayectoria de Izquierda Unida avala nuestro compromiso y el trabajo realizado durante décadas da cuenta de nuestra lucha feminista y en defensa de las personas LGTBI. Desde Izquierda Unida y el Partido Comunista de España hemos liderado los espacios políticos e institucionales que plantearon por primera vez las uniones civiles igualitarias, la despenalización de la homosexualidad durante la Transición Española y hemos acompañado cada protesta e hito social en defensa de la igualdad.

Fueron militantes del PCE quienes, en 1977, constituyeron el Movimiento Democrático de Homosexuales. Fue el PCE quien, en 1978, presentó enmiendas a la Ley de Peligrosidad Social para que la homosexualidad dejase de ser ilegal. Fueron Izquierda Unida y el PCE los que con su trabajo contribuyeron, en 1987, a que se eliminaran las fichas policiales por razón de orientación sexual y quienes en 1999 solicitaron por primera vez la cobertura pública y de calidad para las cirugías genitales en reconocimiento de las personas trans.

La pasada legislatura y en el marco de Unidas Podemos trabajamos, de acuerdo con nuestros principios de acción social y colectiva, dos proyectos de ley para garantizar las vidas en igualdad de todas las personas, la Proposición de Ley contra la discriminación por orientación sexual, identidad o expresión de género y características sexuales, y de igualdad social de lesbianas, gais, bisexuales, transexuales, transgénero e intersexuales y a Proposición de Ley sobre la protección jurídica de las personas trans y el derecho a la libre determinación de la identidad sexual y expresión de género en la que además hicimos un especial esfuerzo por garantizar los derechos de las personas menores.

Entendemos que las personas trans habéis sido atacadas por las palabras del PFE y que muchas de las Federaciones y Asociaciones con las que habitualmente trabajamos desde Izquierda Unida merecéis un nuevo compromiso por nuestra parte, estamos a vuestra disposición para hablar y trabajar como siempre lo hemos hecho. Las disculpas y la rectificación corresponden al Partido Feminista de España pero desde Izquierda Unida nos hemos sentido interpeladas a tomar acción con más firmeza si cabe en defensa del derecho más elemental del que parte la igualdad, el derecho a ser que defendemos para las personas trans y para las mujeres trans como sujeto activo del feminismo.

Los discursos de odio, del enfrentamiento contra “el otro” no son propios ni de la izquierda ni del compromiso feminista, por eso hemos apostado por un movimiento feminista de profundo arraigo social y de clase y una defensa a ultranza de los derechos y la protección de personas LGTBI que por fin den lugar a una sociedad verdaderamente democrática. Lo hemos hecho participando los espacios de acción social, pero también creando un marco de sororidad interna frente al sistema patriarcal que nos agrede, en el que no caben tampoco los insultos en privado y en público que el PFE ha realizado a militantes comprometidos con los principios y las políticas de Izquierda Unida.

El movimiento feminista y la comunidad LGTBI hemos tejido desde hace décadas una red de protección y apoyo mutuo que debe reforzarse. Negar la identidad de personas menores, atacar a las personas trans con insultos, despreciar las luchas colectivas tachándonos de “lobby”, agredir a las mujeres feministas y todas las personas LGTBI de Izquierda Unida cuestionando su lucha y sus alianzas de clase contra la mercantilización del cuerpo de las mujeres y contra la compra-venta de menores de la gestación subrogada tampoco representa los principios de una organización de compromiso inquebrantable.

Las opiniones que el PFE manifiesta, no son las de Izquierda Unida ni han sido aprobadas por ningún órgano de dirección. Invitamos a la militancia y dirigentes del PFE a resolver cuantas dudas tengan en los espacios habilitados para ello en la organización y manifestar de forma pública e inmediata una rectificación que ponga fin a la persecución a la que someten con su odio a personas de identidades trans y el conjunto de la comunidad LGTBI o nos veremos en el deber de solicitar las acciones internas pertinentes.

domingo, 18 de agosto de 2019

#hemeroteca #lesbofobia #justicia #medios | El asesinato de Rocío Wanninkhof: "¿Y no es posible que la haya matado sin darme cuenta?"

Imagen. El Mundo / Dolores Vázquez
El asesinato de Rocío Wanninkhof: "¿Y no es posible que la haya matado sin darme cuenta?"
Esa era la pregunta que Dolores Vázquez, condenada sin pruebas en 1999, le hacía a su abogado cuando la visitaba en prisión. El caso no se resolvería 2003, cuando se detuvo a Tony King.
Emilia Landaluce | El Mundo, 2019-08-18
https://www.elmundo.es/espana/2019/08/18/5d582e2221efa0c4038b45a8.html

Durante los 17 meses que Dolores Vázquez (hoy 67 años) estuvo injustamente en la cárcel, Pedro Apalategui (Madrid, 1947), su abogado, nunca faltó un sábado a la prisión de Alahurín de la Torre (Málaga). Sus visitas, recuerda el prestigioso letrado malagueño, eran "el único nexo que ataba a Dolores a la cordura".

Cuando se le recuerda el caso Wanninkhof, Apalategui tiene grabada una frase que por mucho que lo intente nunca podrá olvidar. Vázquez le hizo una pregunta tras varios meses de interrogatorios estériles de la Guardia Civil y multitud de horas de televisión en las que, con el aliento tétrico del periodismo más carroñero, Alicia Hornos, su ex pareja y la madre de Rocío Wanninkhof, llegó a acusarla de haber matado a su hija. Por supuesto, también hubo cientos de publicaciones de prensa. Una muestra de un artículo titulado "La peor venganza": "Si su desengaño, su resentimiento, su aversión, llegaba hasta los extremos que ha demostrado, hasta maquinar quitarle la vida a una persona, ¿por qué no eligió a quién le hacía experimentar tan tenebrosos sentimientos en vez de sentenciar a una de sus hijas?". Hasta ese punto alcanzó la presión ambiental. Por eso, no nos debería sorprender que Dolores, inocente, preguntara a su abogado. "Pedro, ¿y no es posible que yo haya matado a Rocío sin darme cuenta y no me acuerde?".

A Apalategui se le encogía el corazón cuando escuchaba estas palabras. Pero entendía lo que podía sentir Loli, su clienta y también su causa. Apenas unos minutos antes, cuando la megafonía de la cárcel había llamado a Dolores Vázquez para la visita, el resto de las presas había replicado con un coro ya habitual. "Asesina, asesina, asesina".

Dudar de la compañera de celda
La angustia era tal que desconfiaba de la compañera de celda que le habían asignado para librarla de la tentación del suicidio. Dolores pensaba que tenía el encargo de espiarla mientras dormía por si confesaba en sueños. [De eso que no se acordaba que había hecho]. Esto lo contaba la propia Dolores en 2013 durante una conferencia en el Observatorio de la presunción de inocencia y los juicios paralelos, convocado por la Fundación Fernando Pombo, la Fundación Wolters Kluwer y la Universidad Carlos III.

Los que acudieron a tan excepcional conferencia se quedaron asombrados por la dulzura y la tranquilidad con la que hablaba Vázquez, un carácter muy diferente al que habían descrito los medios durante los casi cuatro años que duró su calvario judicial y mediático. "Fría, calculadora y agresiva" son tres de los adjetivos que más repetían en las crónicas de sucesos de la época y en los programas de televisión dedicados al caso en los que por supuesto no faltaba Alicia Hornos, madre la víctima, en (y es excusable) 'shock' por la pérdida de su hija.

En realidad, los tres adjetivos provenían de un dudoso estudio realizado por una psicóloga de la Guardia Civil que testificó en el juicio. "Tiene explosiones de odio, genio incontrolado y reacciones de vida típica de los maltratadores".

Lo más duro de las palabras de Dolores Vázquez -"¿y no es posible que la haya matado...?"- es que la presión ambiental -brutal e inmisericorde- le hizo hasta dudar de sí misma. Pero Dolores no tuvo nada que ver con lo que Tony King (en realidad Tony Bromwich, bautizado en Reino Unido como el ‘estrangulador de Holloway’ y con un amplio historial como depredador sexual) hizo el 9 de octubre de 1999 cuando se topó con Rocío Wanninkhof, de 19 años. La joven recorría los 500 metros que separaban la casa en la que vivía su novio de su propio hogar en Mijas. Un relato breve de lo que confesaría el asesino cuatro años después, cuando fue detenido por acabar con la vida de otra joven, Sonia Carabantes: Rocío se adentró en una calle poco transitada y Tony King le puso una navaja en el cuello. Ella trató de deshacerse de su macabro abrazo y la navaja le desgarró el cuello. King comprendió enseguida que había llegado demasiado lejos y comenzó a apuñalar a Rocío. Lo hizo en nueve ocasiones. La autopsia reveló que sólo una de ellas había sido de frente.

Grito espantoso
Un taxista que pasaba contó a la Policía que sobre las 22.00 horas de aquel día había escuchado un grito espantoso que le puso los "vellos de punta". ¿Y qué hizo? "Me asusté y cerré rápidamente las ventanas del taxi".

Es de suponer que el asesinato hizo que King se recuperara súbitamente de su borrachera. Primero cubrió el cuerpo con unas ramas pero tras deambular unos pocos minutos volvió a la escena del crimen: tomó la navaja y las ropas ensangrentadas y condujo hasta la costa para tirar al mar las pruebas. También se llevó el cuerpo. Dos semanas después, decidió quemarlo en El Rodeíto, un paraje pasado Marbella. En el lugar del crimen sólo quedaron un pañuelo, las zapatillas de Rocío y un charco de sangre. Aunque se organizó un dispositivo de búsqueda, todos intuían el fatal desenlace de la ya bautizada como ‘joven de Mijas’, que se confirmaría el 2 de noviembre cuando su cuerpo semicalcinado apareció en El Rodeíto.

Los sucesos suelen seguir una pauta. La sociedad necesita culpables. Se descartó al novio, a un extranjero para el que Rocío trabajaba ocasionalmente de niñera, a un exhibicionista que vivía a pocos kilómetros... "Al que sea le vamos a matar con piedras", dijo un vecino a este periódico. "Hay que colgarle del árbol", declaró Amadeo Hornos, tío de la joven. En agosto de 2000, los medios publicaron las primeras informaciones de que se estaba investigando a una persona cercana a la víctima. El nombre de Dolores Vázquez no tardó en salir a la luz pública. Incluso algunos grabaron su detención en directo.

Loli Vázquez era la asesina ideal para la mentalidad de la época. Una mujer fuerte, independiente, una profesional con carrera y sobre todo lesbiana (había convivido 12 años con Alicia Hornos). La homosexualidad desafortunadamente no estaba entonces tan normalizada. Puede decirse que era la lesbiana perversa, un término que acuñó Beatriz Gimeno en su análisis del tratamiento mediático del caso. Radios, periódicos y televisiones contaron muchas cosas contradictorias. Que Dolores Vázquez consideraba que Rocío era la culpable de su ruptura y que por eso la odiaba; que había sido Dolores quien había decidido dejar a Alicia, que Dolores castigaba y maltrataba a Rocío.

Alicia Hornos se convirtió en una presencia habitual en los platós de TV. Dolores Vázquez, por pudor, había prohibido a Apalategui utilizar algo que hubiera zanjado el debate sobre su relación con la niña. Una libreta que le había regalado Rocío. "Eres una chica tan guapa, tan simpática, tan amable, tan bella, y tan gordita. Que te he regalado esta libretita. Así te quiero tanto como este corazón y si no te quisiera se rompería como este. Para Loli de Rocío", y el dibujo de tres corazones rojos, uno de los cuales está roto.

"Una encerrona"
Dolores Vázquez concedió una única entrevista. Por entonces ya se estaba preparando el juicio. ¿Cómo cree que saldrá?, le preguntaron. "Me han preparado una encerrona. Gane o pierda, esto que me está pasando me marcará de por vida, puesto que me han mostrado como la asesina de Rocío en todo el país", dijo. En realidad, la investigación de la Guardia Civil no había logrado ninguna prueba contra Vázquez. Las fibras encontradas en el cadáver no coincidían con la ropa de Vázquez. No había aparecido el arma homicida. No se encontró el coche, ni sangre en la ropa de la acusada.

Lo cierto es que por la ausencia de pruebas parecía imposible que Dolores Álvarez resultara condenada por el asesinado de la joven de Mijas. Y eso era lo que le comentaba Apalategui a su clienta en la víspera de la sentencia. Pero el juzgado popular ya la había condenado. El 25 de septiembre de 2001, el juez sentenció a María Dolores Vázquez a 15 años y un día de prisión y a una indemnización de 18 millones de pesetas.

La condena era tan escandalosa que en febrero de 2002, cinco meses más tarde, el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía ordenó repetir el juicio. Dolores Vázquez, que llevaba 17 meses de prisión escuchando el "asesina, asesina, asesina", pudo volver a su casa y abrazar a su madre.

El caso dio un giro inesperado mientras Dolores preparaba el nuevo juicio con Apalategui. El 18 de septiembre de 2003 aparece muerta Sonia Carabantes y la Policía Nacional detiene a Tony King. Un análisis revela que sus huellas estaban también en una colilla al lado del cadáver de Rocío Wanninkhof. Como recuerda Apalategui: "La respuesta de la Guardia Civil no fue pedir disculpas a Dolores Vázquez. Para tapar las vergüenzas, volvió a utilizar los medios de comunicación, insistiendo en introducir a Dolores Vázquez en la escena. Los medios volvieron a utilizar las filtraciones de la Guardia sin comprobar si la noticia era o no cierta". Hasta se llegó a publicar que Tony King era un empleado de Dolores Vázquez.

La fama de Apalategui
Siempre que en España se produce un asesinato mediático, los abogados de los acusados tienden a llamar a Pedro Apalategui. El letrado diferencia los juicios paralelos de los juicios paralelos agresivos que toman tal denominación cuando existe una intención de violentar cualquiera de los bienes jurídicos que el proceso protege a través de la Constitución.

Años después todavía insiste en destacar las presiones sociales que recibió la Guardia Civil por no haber logrado resultados al poco de hallarse el cadáver. Como Apalategui precisó en una mesa redonda sobre la presunción de inocencia: "Estoy seguro de que la razón de la detención de Dolores Vázquez, las circunstancias en las que se produjo, son consecuencia de la intervención del Ministerio. La pretendida detención se produce a partir de puras conjeturas y juicios de valor personales de las fuerzas policiales que deciden culpabilizar a Dolores Vázquez. La reacción inicial de los medios, curiosamente en el domicilio de la persona acusada, anónima hasta aquel momento, es desproporcionada. La cobertura es en sí sospechosa ya que tres medios filmaron en directo la detención. A partir de entonces esa es la imagen de Dolores Vázquez que se repite una y otra vez. Se emitieron programas de televisión en cadenas nacionales en donde se hacían auténticos sondeos sobre la culpabilidad o inocencia de Dolores Vázquez, que, evidentemente, influyeron en el juez que se vio obligado a hacer una instrucción carente de pruebas e influenciada por la presión mediática".

Nada que no sigamos viendo en el tratamiento informativo de los muchos casos de corrupción -no fue un crimen que cambiase a mejor España- y sobre todo de asesinato. ¿Acaso no se acuerdan del espectáculo televisivo en el tiempo que estuvo desaparecida Diana Quer?

Dolores Vázquez trata de vivir -pese a que algo se le murió en aquellos 17 meses- en Galicia. No quiere que nadie vuelva a saber de ella. En su día reclamó cuatro millones de euros por los 519 días que estuvo en prisión. Hace poco, el Constitucional se posicionó por indemnizar todas "las prisiones provisionales que no terminen en una condena". En su única comparecencia, Dolores terminó con una frase lapidaria. "Nadie me ha pedido perdón".

lunes, 22 de abril de 2019

#hemeroteca #justicia | El regreso a Galicia de Dolores Vázquez, y el precio de la inocencia

Imagen: El Mundo / Dolores Vázquez
El regreso a Galicia de Dolores Vázquez, y el precio de la inocencia.
Ahora que va a cambiar el criterio para resarcir a los absueltos, vamos en su busca. Condenada por un crimen que no cometió, el de Rocío Wanninkhof, 20 años después ha vuelto a su tierra.
Leyre Iglesias | Crónica, El Mundo, 2019-04-22
https://www.elmundo.es/cronica/2019/04/22/5cb89411fc6c83ba718b46a2.html

Sus huellas se perdieron en la acomodada urbanización El Chaparral de Mijas (Málaga), hace 20 años tomada por fotógrafos y cámaras. El chalé grande y rosado que tantas veces salió por televisión aún se levanta en una de sus calles laberínticas, pero su antigua propietaria ya no reside en él. "De Lola aquí no queda nada", explica una vieja amiga que sale del cercano bar Oasis. "Ha empezado una nueva vida", añade. La empezó hace alrededor de un año. Dolores Vázquez, el rostro de la maldad en la década de los 2000, ha regresado a la España que la señaló injustamente. Aunque no a Mijas, sino a 1.116 kilómetros de allí. Lejos del lugar donde ocurrió todo.

Tras varios años de autoexilio en Inglaterra, Dolores Vázquez, a quien los medios de comunicación, la Justicia y prácticamente el país entero condenaron como culpable de un asesinato que no cometió -el de Rocío Wanninkhof, la joven hija de su ex novia-, ha vuelto a su tierra. Crónica la localiza en su pueblo natal, Betanzos (La Coruña).

Allí se compró a finales de 2017 un piso amplio con garaje, no lejos de donde vive una de sus hermanas. No trabaja y, como antes, empalma un cigarrillo con otro. Una conocida cuenta que a veces se la ve tomando algo con viejas amigas de la infancia. Y que en sus ventanas no ha puesto persianas porque "quiere verlo todo".

No está derrotada, según afirma otra fuente de su entorno, que pone un ejemplo: recientemente, ha participado como voluntaria en unas jornadas de la Casa de la Juventud de Betanzos. Vázquez aportó a los jóvenes del municipio "su experiencia en el mundo del turismo" -en su primera vida, la anónima, fue la exitosa directora de un hotel de Marbella- y los animó a emprender en el pueblo de 13.000 habitantes donde ella nació.

Sin embargo, aunque han pasado 20 años, Dolores Vázquez no quiere hablar con la prensa, según explica educadamente ella misma a este suplemento. Quizá prefiera mantener grabadas, sin adulterar, las últimas palabras que expresó en público allá por el año 2013: que aún nadie le ha pedido perdón.

Su historia como protagonista de uno de los mayores errores judiciales cometidos en la España del siglo XXI entronca ahora con una decisión inminente del Tribunal Constitucional. En un pleno que celebrará en breve, el alto tribunal cambiará su doctrina respecto al derecho de indemnización para los presos preventivos que hayan sido absueltos o cuyos casos hayan acabado en sobreseimiento libre.

Según adelantó El Mundo, se trata de una modificación relevante. En los últimos años sólo podían ser compensados económicamente quienes habían sido encarcelados de forma preventiva (antes del juicio) por delitos que después se demostrara que no habían tenido lugar. Por ejemplo, cuando la supuesta víctima mortal aparecía viva o se descubría que la cocaína atribuida al acusado era en realidad azúcar. Un criterio muy restrictivo, casi imposible.

Ahora el Constitucional pretende hacer una lectura más abierta. Obligará a cambiar la ley. Y, con ese giro, el nombre propio que emerge es el suyo: la nunca indemnizada Dolores Vázquez Mosquera. La falsa asesina, la que era culpable porque lo parecía. Fría, calculadora, el gesto arisco... Lesbiana. El rostro de la maldad. Y sin derecho -eso dijeron la Audiencia Nacional y el Tribunal Supremo- a recibir los cuatro millones de euros que ella había pedido porque consideraba justos.

El 'Caso Wanninkhof'

Mijas, noche del 9 de octubre de 1999. Rocío Wanninkhof, de 19 años, sale de la casa de su novio rumbo a la suya, a medio kilómetro de distancia. Pero no llega. Al día siguiente, su madre encuentra en un descampado cercano unas zapatillas de deporte, un pañuelo y sangre. Son de Rocío. Su cuerpo aparece tres semanas después, desnudo y en muy mal estado: ha sido apuñalada aunque no puede determinarse si la han violado. Varias circunstancias, como los terrenos donde ha sido hallado el cadáver, empujan a los investigadores a pensar que quien ha matado a Rocío es parte de su familia. Sus ojos se centran en Dolores.

Loli, como la llaman sus conocidos, es una mujer de carácter, y de éxito. Dirige el Hotel Sultán de Marbella y goza de una buena posición social. Para Rocío y su hermana Rosa, es una figura importante a raíz de su relación amorosa, ya rota, con la madre de ambas, Alicia Hornos. ¿Un crimen pasional entre mujeres? Morbo innegable.

El impacto mediático del caso es enorme y las pesquisas se aceleran. La Guardia Civil interviene el teléfono de Dolores y se infiltra en su círculo. A raíz de una controvertida investigación, con el argumento de que era un crimen motivado por "la venganza, el odio y el rencor", el 7 de septiembre del año 2000 Dolores Vázquez es arrestada entre gritos de "asesina" . El juez instructor la envía a la cárcel de forma preventiva. Varios vecinos intentan agredirla. Empieza, oficialmente, su calvario. Y España, a través de sus telediarios y sus programas del corazón, ya tiene a su culpable. Es un fenómeno mediático.

Entre agentes policiales, informes, jueces, fiscales y jurado popular, se dirá de ella -y se publicará- que es "fría, calculadora y agresiva", que en los interrogatorios no se derrumba y se muestra excesivamente amable, que unas fibras encontradas en el cadáver de Rocío se corresponden con prendas de Dolores (indicio que en un segundo examen quedará desmontado), que Rocío nunca la había aceptado y por eso la mató...

En septiembre de 2002 el jurado popular declaró a Dolores Vázquez culpable del asesinato de la hermosa Rocío. El juez de la Audiencia Provincial de Málaga Fernando González Zubieta la condenó a 15 años y un día de prisión y a indemnizar a la familia con 18 millones de pesetas.

Pero el caso no se cerró ahí. Cinco meses después, en febrero de 2002, ante el recurso del abogado de Dolores, Pedro Apalategui, el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía anuló la sentencia por considerar que hubo una "insuficiente motivación" para condenarla, y ordenó la celebración de un nuevo juicio. Al día siguiente, tras 17 meses en la cárcel, Dolores Vázquez salió a la calle.

El verdadero asesino

El juicio quedó fechado para octubre de 2003. Pero nunca se celebraría, porque pocos días antes, el caso dio un vuelco. El ADN encontrado en el cuerpo de Sonia Carabantes, otra joven asesinada en Coín, a 18 kilómetros de Mijas, coincidía con el ADN de la colilla de un cigarrillo encontrada en la investigación por la muerte de Rocío. Y no era el de Dolores, sino el de un británico llamado Tony Alexander King.

De modo que el juicio a Dolores Vázquez queda suspendido, su caso es sobreseído de forma provisional y King, condenado por el asesinato de Rocío. Pero a Dolores la vida se le ha hecho ya pedazos. Todo el mundo la conoce, la señala; la madre de Rocío aún la acusa de participar en el crimen. No tiene trabajo, nadie quiere contratarla. Está psicológicamente muy afectada. Desde que abandonó la cárcel recibe tratamiento. Sufre depresión y fuertes dolores de estómago.

Es en enero de 2006 -seis años largos después del asesinato que no cometió- cuando Dolores Vázquez inicia su batalla: reclama al Estado una reclamación de cuatro millones de euros alegando el "anormal" funcionamiento de la Administración de Justicia y acogiéndose a los artículos 292 y 294 de la Ley Orgánica del Poder Judicial (LOPJ) que prevé indemnizaciones para este tipo de casos.

Su batalla judicial

La menor parte de ese montante, 51.600 euros, la solicita por sus 519 días en prisión, en función del sueldo que dejó de percibir en el hotel, las cuotas de hipoteca de la casa, la de la comunidad de propietarios, el IBI, la tasa de basuras y el impuesto de vehículos de tracción mecánica. El resto hasta los cuatro millones lo pide por daños morales. Denuncia que su honor ha sido pisoteado y presenta un informe psicológico en el que se recogen secuelas importantes que no le dejarían llevar una vida normal. Hay quien apunta al "síndrome del perro": está obsesionada por apuntar en una agenda todo lo que hace y le ocurre, memoriza las matrículas de los coches que cree que la siguen, teme tener el teléfono intervenido.

Pero la respuesta administrativa tardará. Primero el Ministerio de Justicia reconoció que se cometió con ella un error y propuso compensarla con 120.000 euros; no era vinculante. Por su parte, el Consejo General del Poder Judicial consideró que no había que hacerlo, al igual que el Ministerio del Interior. En 2010, la Presidencia del Gobierno, entonces en manos del socialista José Luis Rodríguez Zapatero, le denegó la indemnización. Así que ella acudió a la Audiencia Nacional.

En 2012 llegaría la primera sentencia y, tres años después, otra más, ésta del Tribunal Supremo. Dijeron lo mismo: Dolores Vázquez no tiene derecho a cobrar. Sus argumentos: que, según la interpretación de la Ley Orgánica del Poder Judicial que se aplica desde 2010, sólo tiene derecho a indemnización quien haya estado en prisión preventiva por unos hechos que no hayan existido (y el crimen existió). Le recriminaron además que sus abogados se equivocaron al agarrarse a la motivación de que en su caso hubo un "anormal funcionamiento de la Administración de la Justicia", cuando deberían haber recurrido a otra vía legal, la del "error judicial", algo para lo que en el momento de la sentencia ya no tenía margen. La Abogacía del Estado llegó incluso a pretender que Dolores pagara las costas del procedimiento, aunque el Supremo aflojó un poco y le impuso pagar un máximo de 4.000 euros.

No todos los jueces estuvieron de acuerdo. Una magistrada de la Sala de lo Contencioso-administrativo del Supremo firmó un voto particular a su favor. Era Margarita Robles, hoy ministra de Defensa. En su opinión, Vázquez hizo lo que debía según la jurisprudencia existente en 2006, y el hecho de que ésta hubiera cambiado después le generaba indefensión. No sirvió de nada.

Su huida a Inglaterra

Para entonces, Dolores Vázquez ya se había marchado de España. Según publicó El País, buscó refugio en una pequeña localidad al este de Londres, donde trabajaba para una empresa de transportes gestionando el horario de los repartidores. No le era un país ajeno: allí residía Elvira, su otra hermana, y además Dolores había pasado parte de su infancia en Inglaterra porque sus padres habían emigrado allí para trabajar.

Pasaron los años y Vázquez sólo quebró su aislamiento público en 2013, cuando, tras rechazar ofertas millonarias para sentarse en todo tipo de platós y contar su historia, se puso al fin frente a una cámara. Fue en un acto en el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales de Madrid que versaba sobre la presunción de inocencia y los juicios paralelos. Dolores Vázquez fue conferenciante por un día. La escuchó en silencio un público de juristas, fiscales y abogados.

En su discurso, de menos de cinco minutos, relató su calvario. Contenida, le costó reprimir las lágrimas.

"Lucho cada día por ello, me lo deben de notar en la cara, procuro sacar fuerzas cada día. He vencido muchísimos obstáculos, como coger la matrícula de un coche cuando aparco, fijarme si la persona que me sigue lleva gafas o no lleva gafas, hacer notas que todavía llevo en el bolso...".

"Pienso que de mí [los investigadores] sabían cosas, como que me asustaba la oscuridad. Esa noche [de la detención], como en un cuartito pequeñito, me apagaban la luz, acudían, apagaban la luz y venga: "Fuiste tú y fuiste tú y fuiste tú". (...) Y empezó mi infierno. Recuerdo que me decía la Guardia Civil: "Cuando terminemos contigo, ni tu abogado va a creer en ti"".

"Para mí no ha terminado la lucha. No es tanto la reclamación monetaria, es más que se demuestre a la sociedad española que soy totalmente inocente, que siempre lo he sido, que cuando vaya por la calle no haya codazos, que voy a El Corte Inglés a probarme unos zapatos, por decir una tienda, y que a los 20 minutos estoy rodeada de señoras: "Mira quién está, mira... (...) Todavía estoy pidiendo que alguien me diga un perdón, algo"".

"Todavía nadie me ha pedido perdón".

Arrojó la toalla

En la urbanización de El Chaparral de Mijas ya no queda rastro de ella. "¿Lola? Aquí ya no está... Ha vuelto de Inglaterra, sí, pero vendió el chalé y ahora se ha ido con su otra hermana a Betanzos. Búsquela allí, pero le aviso de que no quiere hablar con la prensa", dice su amiga junto a la antigua casa rosada. "Le destrozaron la vida. Y nunca le han pagado nada por lo que le hicieron".

Cuando sus recursos judiciales en España se estrellaron, el abogado de la empresaria anunció que pelearían hasta el final: acudirían al Tribunal Europeo de Derechos Humanos para defender el derecho de Dolores a ser indemnizada. Pero aquel paso no llegó a darlo nunca. Fuentes oficiales de esta institución han informado a Crónica de que en el tribunal no consta ningún asunto con el nombre y los apellidos de María Dolores Vázquez Mosquera. Desde el despacho de abogados lo corroboran: no están autorizados a explicar la razón, pero su clienta decidió no acudir a Estrasburgo. Paró de luchar.

De modo que a día de hoy, Vázquez no ha recibido compensación económica alguna por los 519 días que pasó entre rejas. Ni un euro, según confirman a este suplemento el Ministerio de Justicia y una de las abogadas que la representó.

La cuantía de las indemnizaciones en este tipo de casos varía. Por ejemplo, en 2016 el Tribunal Supremo obligó al Estado a pagar a una mujer encarcelada por un homicidio que no existió 60.000 euros por 542 días de prisión preventiva; es decir, 110,7 euros por día.

En cambio, en 1990 el mismo tribunal trató con mayor generosidad otro caso: el de una joven de 19 años imputada por robar una sucursal bancaria. Por 35 días en prisión, el Supremo impuso una indemnización de 12.000 euros, lo que arroja una media de casi 343 euros por día.

A sus 67 años, ¿puede el inminente cambio de doctrina beneficiar a Dolores Vázquez? Una vez aprobado, el artículo 249.1 de la Ley Orgánica del Poder Judicial deberá cambiar. Si ahora dice que "tendrán derecho a indemnización quienes, después de haber sufrido prisión preventiva, sean absueltos por inexistencia del hecho imputado o por esta misma causa haya sido dictado auto de sobreseimiento libre", en la nueva versión se eliminará la obligatoriedad de que el hecho imputado no exista.

Las posibles consecuencias del cambio ya han despertado recelos. Según indica el catedrático de Derecho Penal de la Universidad del País Vasco Norberto Javier de la Mata, el asunto no es baladí: la modificación podría abrir la puerta a miles de reclamaciones, apunta, y podría desnaturalizar la figura de la prisión preventiva. La Fiscalía se ha mostrado en contra del cambio en el que trabaja el Tribunal Constitucional. También el Gobierno, que podría verse abocado a regular las indemnizaciones y fijar un baremo de pago por día de prisión indebida, como sí ocurre en otros países de Europa. En Alemania, por ejemplo, se pagan 25 euros por día.

Cuando se lo explicamos, Dolores Vázquez no desiste. "No soy amiga de la prensa, pero no es nada personal", dijo hace seis años.

-Lo siento -responde ahora a Crónica-.No voy a decir nada.