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lunes, 27 de marzo de 2017

#hemeroteca #lgtbifobia | Chile: Instalan placas de muertos por homofobia en memorial por la diversidad, sumen 37 los asesinados

Imagen: Crónica Digital / Óscar Rementería, vocero de Movhil
Instalan placas de muertos por homofobia en memorial por la diversidad, sumen 37 los asesinados.
Crónica Digital, 2017-03-27
http://www.cronicadigital.cl/2017/03/27/instalan-placas-de-muertos-por-homofobia-en-memorial-por-la-diversidad-sumen-37-los-asesinados/

En el Memorial por la Diversidad del Cementerio General hoy fueron instaladas cuatro placas con los nombres de los asesinados el último año. Se exigió el término de los beneficios carcelarios para los condenados por crímenes de odio y reforma a la Ley Zamudio.

En el marco del quinto aniversario del asesinato de Daniel Zamudio Vera, el Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh) instaló hoy en el Memorial por la Diversidad del Cementerio General cuatro placas con los nombres de las víctimas fatales de la homofobia y la transfobia del último año, las cuales se sumaron a un listado de otros 33 fallecidos.

Marcelo Lepe, Litzi Odalis Parrales, Nicole Saavedrea y Vicente Vera fueron quienes perdieron la vida en el transcurso del 2016 y que por “ellas y ellos hoy decimos no más crímenes de odio, no más abusos, no más atropellos”.

El vocero del Movilh, Óscar Rementería, explicó que los “crímenes del 2016 ocurrieron con ensañamiento, teniendo lugar frente a los seres queridos de los fallecidos, quienes con impotencia, rabia y dolor vieron como su hijo o su pareja, según fuera el caso, perdía la vida en manos de los homicidas. Estos crímenes enlutaron el 2016”

Añadió que “hoy, al cumplirse cinco años de la muerte de Zamudio, rendimos así homenaje a los últimos caídos, así como a otras 33 personas que desde el 2002 a la fecha perdieron la vida en razón de su orientación sexual o identidad género. Sabemos que estas crueles cifras esconden muchos otros nombres, pues en el pasado los familiares no denunciaban estos abusos. Sólo sabemos de 36”.

En la ocasión, Rementería insistió en la necesidad de una reforma a la Ley Zamudio, que, entre puntos “cree una institucionalidad antidiscriminatoria, sancione los discursos de odio, indemnice a las víctimas e impida que los condenados por crímenes homofóbicos, misóginos o xenofóbicos gocen de beneficios carcelarios. Estas personas deben cumplir penas totales y efectivas. El crimen motivado por discriminación debe se efectivamente un agravante”.

El dirigente añadió que “la semana anterior nos reunimos con el Gobierno para impulsar la reforma a la Ley Zamudio, lo que esperamos vea la luz en el transcurso del presente año. La homofobia y la transfobia matan, siguen matando y debemos adoptar todas las medidas para impedirlo”.

Víctimas de la Homofobia y Transfobia en Chile:
  • 1984: Mónica Briones
  • 2002: Pilar Ibáñez Carrasco, Mauricio Ortega Julio, Amanda Jofré Cerda, Fernanda Covarrubias y Edgardo Vera.
  • 2004: Bárbara Rivero Salazar, Andrea Sánchez Sánchez
  • 2006: Ronald Zambra Donoso, Andrés Navarrete Collao y Viviana Cuevas Henríquez,
  • 2007: Moria Donaire González, Graciela Carrasco Berríos, Alejandra Albornoz Jiménez
  • 2010: Manuel Menéndez González, Ramón Saa Valdivia
  • 2011: Cinthia González Rodríguez, Camila Guzmán Trujillo
  • 2012: Daniel Zamudio Vera, Juan Manuel Vidal, Fernando Valdivia Chávez
  • 2013: Lorenzo Vigueras Torres, José González Quiroga, Diego Aliaga Rosales, Arturo Lomboi Muñoz
  • 2014: Alejandro Bustamante Godoy, Esteban Parada Armijo, Wladimir Sepúlveda, Zaconi Orellana Acevedo, Dilan Vera Parra
  • 2015: Claudio Olivares Bignani, Josefa Salazar Almeida, Teresa Ruiz Núñez
  • 2016: Marcelo Lepe, Litzi Odalis Parales, Nicole Saavedra Bahamindes, Vicente Vera.
Y TAMBIÉN…
A 5 años de la muerte de Zamudio: Movilh recordó a victimas fatales de homofobia y transfobia.
El Ciudadano, 2017-03-27

http://www.elciudadano.cl/2017/03/27/369898/a-5-anos-de-la-muerte-de-zamudio-movilh-recordo-a-victimas-fatales-de-homofobia-y-transfobia/

jueves, 22 de septiembre de 2016

#hemeroteca #cine | La historia de una gran traición

Imagen: El País / Fernando Guzzoni
La historia de una gran traición.
El chileno Fernando Guzzoni concursa en San Sebastián con 'Jesús', su segundo largometraje.
Rocío García | El País, 2016-09-22
http://cultura.elpais.com/cultura/2016/09/21/actualidad/1474474772_389726.html

Fernando Guzzoni pica alto. Con su primer largometraje, ‘Carne de perro’, consiguió en 2012 el premio al mejor director de la sección Nuevos realizadores en el Festival de Cine de San Sebastián. Hoy, con su segunda película, ‘Jesús’, está ya concursando en la sección oficial de Zinemaldia. No es extraño entonces que, recién llegado del certamen de Toronto, Guzzoni (Santiago de Chile, 1983) sienta que esta ciudad es el lugar idóneo para iniciar el viaje de ‘Jesús’, el filme que ha presentado esta mañana y que entra de lleno dentro de la temática de la edición de este certamen y de las inquietudes comunes que están surgiendo en el cine chileno, centrado en la reflexión sobre la crisis social, la violencia o la sexualidad. “Es una película que toca los grandes temas como el amor, la traición o la crisis de las relaciones, en concordancia con esta mirada que propone el festival de San Sebastián”, se muestra satisfecho Guzzoni, que se inspiró, aunque remotamente, en un suceso real ocurrido en su país y conocido como el caso Zamudio, en el que un joven homosexual fue apaleado y muerto a golpes por un grupo de chavales de una tribu urbana en marzo de 2012.

“’Jesús’ es un retrato contemporáneo de una parte de la juventud chilena. Lo curioso es que en Chile desde hace unos años han sido muchos los jóvenes que han salido a la calle a manifestarse y cambiado el paradigma político, movilizándose por la educación o por reivindicaciones políticas. En mi película, hablo de otros jóvenes, que forman parte de esa misma generación pero que están completamente desideologizados y despolitizados, que crecieron en una crisis de la representatividad de la democracia y no contra una dictadura. Estos jóvenes, que rechazan la ideología, tienen una estética muy fuerte frente a la vida, juegan con la androginia, sus ídolos son los músicos coreanos, son tribus urbanas que tienen sus propias dinámicas y gustos bien particulares. Lo interesante es que los parques públicos se convierten en una suerte de nueva polis, donde ellos se reúnen, se identifican, tienen sexo y donde ocurren excesos”, explica Guzzoni.

‘Jesús’ es el relato de cómo los afectos se ponen a prueba en momentos de crisis. Es el relato de un chico, huérfano de madre, con una gran fractura personal, en busca de su propia identidad y con un padre casi desaparecido. En realidad, el motor inicial en la escritura de esta historia radica en el enfrentamiento padre-hijo, para luego irse conectando con la figura patriarcal chilena y “también mundial”, apunta su director, que tiene que ver con la ausencia del padre del hogar y que con ella te niega la identidad y el apellido. En Chile, explica Guzzoni, hay una expresión, “huacho”, que es una palabra quechua y que significa huérfano, en el sentido de abandono por parte del padre. “La figura del padre ausente y del padre que abandona es algo que está grabado a sangre en la sociedad chilena“, explica Guzzoni.

El filme reúne al novel Nicolás Durán con el actor consagrado Alejandro Goïc, presente en los dos filmes de Fernando Guzzoni, para quien el casting representaba un auténtico desafío. Durán fue encontrado tras un laborioso y exhaustivo ‘casting’ de unos 400 muchachos. “El personaje de Jesús necesitaba un arco dramático complejo y una exigencia actoral y física inmensa. Y además quería un chico de 18 años, por ello las posibilidades de que tuviera mucha experiencia eran casi inexistentes. Necesitaba un rostro con cierta dualidad, entre masculino y femenino. Afortunadamente, encontré a Nicolás, cuyo físico reunía lo que yo quería y además tenía cierto parecido con Goïc. Nicolás es un actor innato. Es muy valiente y arrojado, con mucho ímpetu. Tiene mucho instinto pero había que medir mucho su energía. Lo principal es que él entendió el espíritu de la película y jamás me puso una traba”.

‘Jesús’ es uno de los siete títulos que la industria chilena presenta estos días en San Sebastián. Una cinematografía, muy centrada en la realidad, que se abre año tras año un hueco especial en Zinemaldia.

domingo, 27 de marzo de 2016

#hemeroteca #lgtbifobia | Chile: Homenajean a víctimas de la homofobia y transfobia en cuarto aniversario de muerte de Zamudio


Imagen: Emol
Homenajean a víctimas de la homofobia y transfobia en cuarto aniversario de muerte de Zamudio.
El Movilh recordó a las 34 personas que han perdido la vida por su orientación sexual desde 2002 a la fecha.
Emol, 2016-03-27
http://www.emol.com/noticias/Nacional/2016/03/27/795085/Homenajean-a-victimas-de-la-homofobia-y-transfobia-en-cuarto-aniversario-de-muerte-de-Zamudio.html

Con un llamado a reforzar la Ley Zamudio, el Movilh finalizó el homenaje que este domingo le rindió a las 34 personas que han perdido la vida por la homofobia y transfobia desde 2002 a la fecha.

El organismo instaló en el Memorial por la Diversidad placas con los nombres de cada una de las víctimas, "asesinadas por su orientación sexual e identidad de género en Chile".

Hasta el Cementerio General, donde descansan los restos de Daniel Zamudio, llegaron los dirigentes del Movilh, cuyo vocero, Óscar Rementería, dijo que las víctimas no deben ser olvidadas.

"Recordar nos sensibiliza y ayuda a estar alertas para que nunca más estos homicidios atroces vuelvan a ocurrir", expresó.

El homenaje se rindió en el marco del cuarto aniversario del fallecimiento de Daniel Zamudio, quien falleció tras 24 días de agonía producto de una golpiza de cuatro individuos por su orientación sexual.

"Antes de Daniel 18 personas perdieron vida. Después, otras 14 han sido asesinadas por similares motivos", dijo Rementería.

En tanto, el dirigente Rolando Jiménez exigió al gobierno y al Congreso reformar la Ley Zamudio, pues es "ineficiente" desde el punto de vista punitivo.

"Una reforma debe incluir indemnización para las víctimas, pues hoy las multas van con cargo al fisco, e invertir la carga de la prueba, de manera que sean los acusados quienes demuestren que no han discriminado", manifestó. 

Jiménez asimismo demandó la creación de una institucionalidad antidiscriminatoria, "que prevenga las exclusiones y coordine las políticas por la inclusión social".

martes, 22 de marzo de 2016

#hemeroteca #cine #homofobia | Sobre cine y homofobia, una entrevista con Álex Anwandter

Sobre cine y homofobia, una entrevista con Álex Anwandter.
Alejandro Velazco | Vice, 2016-03-22
http://www.vice.com/es_mx/read/sobre-cine-y-homofobia-una-entrevista-con-alex-anwandter

El músico Álex Anwandter presentó su película ‘Nunca vas a estar solo’ en México en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara, en su apartado para la diversidad sexual llamado Premio Maguey. Se trata de una obra que retrata el punto más extremo de la violencia homófoba: los crímenes de odio. Con un gran recibimiento por parte del público, Álex contó ante los asistentes cómo inició la necesidad de hacer una película que invitara a la reflexión sobre esta cruda violencia que se vive en Chile.

El dos de marzo de 2012, en el Parque San Borja de Santiago, un joven de 24 años de nombre Daniel Zamudio fue atacado violentamente por un grupo neonazi, provocándole la muerte unas semanas después, el 27 de marzo. El caso cimbró al país entero, pero en lugar de ver un problema tan trágico como es la discriminación social que lleva al asesinato jóvenes homosexuales, se habló como si fuera un caso aislado, triste y único. Los medios de comunicación incluso culpaban tangencialmente al propio Daniel.

Esto afectó profundamente a Álex, cuyas canciones eran de las favoritas de Daniel. La violencia sistemática y el tratamiento que le dan los medios de comunicación fueron la base para que el músico preparara la idea para una película, sin tomar elementos de la historia de Daniel pero poniendo el foco en la violencia que afecta a todos.

Así nació ‘Nunca vas a estar solo’, una película sobre un asunto de vida o muerte, porque la homofobia mata; son muchos los que necesitan escuchar que no es normal que los violenten por ser lo que son y que nunca van a estar solos.

Platicamos con Álex Anwandter sobre la situación en Chile y México, su incursión en el cine y las muchas problemáticas sociales que compartimos.

Vice: Hola Álex. México es una de las sociedades latinas con mayor número de crímenes de odio, ¿qué importancia tiene el estreno de tu película en este país?
Álex Anwandter: Se trata de un tema muy complejo. Los cambios culturales toman décadas, no resultan espontáneamente, hay que insistir y forzar una reflexión. Yo creo que la visibilización es una herramienta importante y también lo es forzar el debate.

A mí me gusta bastante eso y también confrontar porque si no lo único que tiene la gente es la reproducción de discursos violentos a través de los medios masivos.

La semana pasada una niña fue descuartizada en Chile y el diario más popular tituló la noticia con "El amor y los celos la mataron", esa banalización de la violencia e invisibilización del problema real pasa desapercibido si alguien no dice "Esperen, el amor no tiene nada qué ver con el asesinato de una mujer", pero la gente no tiene esa información aún.

Yo personalmente creo en forzar que esa información llegue, el arte me parece un vehículo importante para eso, sobre todo por su capacidad de cargar emocionalmente los mensajes o las ideas en lugar de ser panfletario.

En Chile por ejemplo hay un rechazo gigantesco al concepto de feminismo porque la gente está muy desinformada, piensa que son mujeres enojadas y que quieren dominar a los hombres y no entienden que feminismo no tiene que ver con la superioridad de la mujer, así de básica es la desinformación, que es algo que va por la igualdad y que se llama feminismo para no invisibilizar al género que está siendo afectado por la violencia, y por eso no se llama igualitarismo, igualismo o lo que sea.

Pero todas esas ideas, empatías y tolerancias no llegan a la gente porque sí, creo que hay que juntar fuerza y hacerlo.

¿Fue difícil el proceso de hacer la película?
Lo que encontré más difícil (pero interesante) fue la escritura del guión. Cómo hacer una separación entre uno mismo y la cultura que estás intentando retratar, sin caer en la reproducción de las violencias.

Lo encontré súper desafiante, me sorprendí a mí mismo en un borrador temprano del guión con personajes femeninos involucrados sentimentalmente con el hombre de la película y no había ninguna razón lógica para que eso sucediera, excepto que es así como se retratan los personajes femeninos en el cine y ya, entonces estar alerta me pareció un desafío muy interesante.

En tu película tocas brevemente otros problemas del Chile hiper privatizado, específicamente en el área de salud, ¿cuál es tu postura sobre eso?
La verdad es que tenemos como una lista de temas por resolver y casi todo tiene raíz en la dictadura, por ejemplo el no tener ningún tipo de aborto legal viene de una ley que se promulgó en la última semana de la dictadura, antes de apagar la luz hicieron eso.

Tenemos una desigualdad enorme, está la privatización, pero el tema de la salud que toco parcialmente en la película todavía no se destapa, estamos todos pagando por tener algo privado más o menos decente. Ahora está normalizado y fue algo impuesto a la fuerza.

¿Tu creación artística va a retomar más problemas sociales?
Sí, pero lo haré a través de otro camino. La música funciona de una manera muy distinta, no te podría hacer una lista de temáticas que mi disco nuevo, ‘Amiga’ (que será lanzado en abril) toca, porque no funciona así, no existe la canción contra la privatización, etcétera, eso ya no tiene ningún impacto, es obsoleto.

Pero sí hay otro camino muy interesante que tomé como método, que es ser extremadamente personal y ahí colar lo político, son más bien imágenes, no son discursos, y me gusta eso como herramienta, creo que las canciones son muy potentes pero de la manera en que la música puede serlo.

¿Cómo te colocarías en un espectro político? ¿Crees en el Estado?
Es una buena pregunta. Pero a ver, qué tan de izquierda puede ser uno si lleva una vida más o menos burguesa.

Son temas que pienso, pero al final todos tranzamos con el capitalismo constantemente y en nuestra vida aceptamos que estamos más privilegiados que otra persona y nos vamos a dormir tranquilos sabiendo eso.

Yo favorezco que eso no suceda y por favor hagámonos cargo en conjunto de esas personas que tienen menos, pero igual todas las noches me voy a dormir sabiendo que eso existe, y duermo sin más. No sé de qué sirve definirse a uno mismo súper de izquierda, nunca es suficiente.

¿Cómo ves a México en cuanto a la diversidad sexual?
Me parece que están más avanzados que nosotros, sus comunidades gays son más grandes, bueno, también son más habitantes, pero son más visibles también, hay mucha visibilidad, hay mucha presencia mediática, todo esto comparado con Chile, claro.

A nivel social y de la legislación protegiendo a los ciudadanos de la diversidad sexual me parece que están más avanzados, tienen matrimonio igualitario, y no sé cómo funcionarán sus leyes anti discriminación.

¿Te gustó creativamente incursionar en el cine?
Sí, y lo voy a volver a hacer, estoy empezando a planificar mi próximo guión. La verdad lo encontré fascinante, es un nivel apasionante que no podría ni empezar a describir, es lo segundo en dificultad en la vida [risas]. Me decían "¿hay algo más difícil que hacer una película?" y sí, es hacer una primera película. Pero a mí me gusta mucho sentirme desafiado, conectarme cada vez más profundamente con el público y el cine me pareció perfecto para hacer esa conexión distinta a la de la música.

viernes, 19 de febrero de 2016

#hemeroteca #cine | Chile vuelve a ganar en los Teddy Award de Berlín con film inspirado en caso Zamudio

Imagen: El Mostrador / Alex Anwandter
Chile vuelve a ganar en los Teddy Award de Berlín con film inspirado en caso Zamudio.
El Mostrador, 2016-02-19
http://www.elmostrador.cl/cultura/2016/02/19/chile-vuelve-a-ganar-en-los-teddy-award-de-berlin-con-film-inspirado-en-caso-zamudio/

La película “Nunca vas a estar solo”, inspirada en un hecho real de discriminación, consiguió un Teddy en la versión nº 30 de este premio que galardona a las cintas con temáticas Lesbianas, Gays, Bisexuales y Personas Transgénero (LGBT).

La película “Nunca vas a estar solo” de Alex Anwandter recibió un Teddy Award gracias al prestigioso Premio Especial del Jurado. La cinta fue parte de la sección “Panorama”, donde también compite la película de Alejandro Fernández Almendras, “Aquí no ha pasado nada”.

Anwandter, cantante y audiovisualista, estrenó el martes recién pasado su ópera prima. Se trata de una cinta que estuvo inspirada en la muerte del joven homosexual Daniel Zamudio a manos de un grupo de autodenominados neonazis, en Santiago en 2012.

Los premios Teddy, creados en 1987, se entregan el día antes a la entrega del Oso de Oro del Festival Internacional de Cine de Berlín.

El año pasado Chile triunfó en estos premios en las tres categorías que se entrega con las películas “Nasty Baby” de Sebastián Silva, que ganó el prestigioso Teddy Award a Mejor Largometraje; mientras que San Cristóbal de Omar Zúñiga y la coproducción chilena-uruguaya “El hombre nuevo” de Aldo Garay, fueron galardonados con los Teddy a Mejor Cortometraje y Documental, respectivamente.

domingo, 8 de abril de 2012

#hemeroteca #homofobia | La caza del gay

La caza del gay
Lo más fácil e hipócrita es atribuir el asesinato de Daniel Zamudio a cuatro bellacos que se autodenominan neonazis. Ellos no son más que la avanzadilla repelente de nuestra tradición homófoba
Mario Vargas Llosa | El País, 2012-04-08
http://elpais.com/elpais/2012/04/04/opinion/1333540547_113226.html

La noche del tres de marzo pasado, cuatro “neonazis” chilenos, encabezados por un matón apodado Pato Core, encontraron tumbado en las cercanías del Parque Borja, de Santiago, a Daniel Zamudio, un joven y activista homosexual de 24 años, que trabajaba como vendedor en una tienda de ropa.

Durante unas seis horas, mientras bebían y bromeaban, se dedicaron a pegar puñetazos y patadas al maricón, a golpearlo con piedras y a marcarle esvásticas en el pecho y la espalda con el gollete de una botella. Al amanecer, Daniel Zamudio fue llevado a un hospital, donde estuvo agonizando durante 25 días al cabo de los cuales falleció por traumatismos múltiples debidos a la feroz golpiza.

Este crimen, hijo de la homofobia, ha causado una viva impresión en la opinión pública no sólo chilena, sino sudamericana, y se han multiplicado las condenas a la discriminación y al odio a las minorías sexuales, tan profundamente arraigados en toda América Latina. El presidente de Chile, Sebastián Piñera, reclamó una sanción ejemplar y pidió que se activara la dación de un proyecto de ley contra la discriminación que, al parecer, desde hace unos siete años vegeta en el Parlamento chileno, retenido en comisiones por el temor de ciertos legisladores conservadores de que esta ley, si se aprueba, abra el camino al matrimonio homosexual.

Ojalá la inmolación de Daniel Zamudio sirva para sacar a la luz pública la trágica condición de los gays, lesbianas y transexuales en los países latinoamericanos, en los que, sin una sola excepción, son objeto de escarnio, represión, marginación, persecución y campañas de descrédito que, por lo general, cuentan con el apoyo desembozado y entusiasta del grueso de la opinión pública.

Lo más fácil y lo más hipócrita en este asunto es atribuir la muerte de Daniel Zamudio sólo a cuatro bellacos pobres diablos que se llaman neonazis sin probablemente saber siquiera qué es ni qué fue el nazismo. Ellos no son más que la avanzadilla más cruda y repelente de una cultura de antigua tradición que presenta al gay y a la lesbiana como enfermos o depravados que deben ser tenidos a una distancia preventiva de los seres normales porque corrompen al cuerpo social sano y lo inducen a pecar y a desintegrarse moral y físicamente en prácticas perversas y nefandas.

Esta idea del homosexualismo se enseña en las escuelas, se contagia en el seno de las familias, se predica en los púlpitos, se difunde en los medios de comunicación, aparece en los discursos de políticos, en los programas de radio y televisión y en las comedias teatrales donde el marica y la tortillera son siempre personajes grotescos, anómalos, ridículos y peligrosos, merecedores del desprecio y el rechazo de los seres decentes, normales y corrientes. El gay es, siempre, “el otro”, el que nos niega, asusta y fascina al mismo tiempo, como la mirada de la cobra mortífera al pajarillo inocente.

En semejante contexto, lo sorprendente no es que se cometan abominaciones como el sacrificio de Daniel Zamudio, sino que éstas sean tan poco frecuentes. Aunque, tal vez, sería más justo decir tan poco conocidas, porque los crímenes derivados de la homofobia que se hacen públicos son seguramente sólo una mínima parte de los que en verdad se cometen. Y, en muchos casos, las propias familias de las víctimas prefieren echar un velo de silencio sobre ellos, para evitar el deshonor y la vergüenza.

Aquí tengo bajo mis ojos, por ejemplo, un informe preparado por el Movimiento Homosexual de Lima, que me ha hecho llegar su presidente, Giovanny Romero Infante. Según esta investigación, entre los años 2006 y 2010 en el Perú fueron asesinadas 249 personas por su “orientación sexual e identidad de género”, es decir una cada semana. Entre los estremecedores casos que el informe señala, destaca el de Yefri Peña, a quien cinco “machos” le desfiguraron la cara y el cuerpo con un pico de botella, los policías se negaron a auxiliarla por ser un travesti y los médicos de un hospital a atenderla por considerarla “un foco infeccioso” que podía transmitirse al entorno.

Estos casos extremos son atroces, desde luego. Pero, seguramente, lo más terrible de ser lesbiana, gay o transexual en países como Perú o Chile no son esos casos más bien excepcionales, sino la vida cotidiana condenada a la inseguridad, al miedo, la conciencia permanente de ser considerado (y llegar a sentirse) un réprobo, un anormal, un monstruo. Tener que vivir en la disimulación, con el temor permanente de ser descubierto y estigmatizado, por los padres, los parientes, los amigos y todo un entorno social prejuiciado que se encarniza contra el gay como si fuera un apestado. ¿Cuántos jóvenes atormentados por esta censura social de que son víctimas los homosexuales han sido empujados al suicidio o a padecer de traumas que arruinaron sus vidas? Sólo en el círculo de mis conocidos yo tengo constancia de muchos casos de esta injusticia garrafal que, a diferencia de otras, como la explotación económica o el atropello político, no suele ser denunciada en la prensa ni aparecer en los programas sociales de quienes se consideran reformadores y progresistas.

Porque, en lo que se refiere a la homofobia, la izquierda y la derecha se confunden como una sola entidad devastada por el prejuicio y la estupidez. No sólo la Iglesia católica y las sectas evangélicas repudian al homosexual y se oponen con terca insistencia al matrimonio homosexual. Los dos movimientos subversivos que en los años ochenta iniciaron la rebelión armada para instalar el comunismo en el Perú, Sendero Luminoso y el MRTA (Movimiento Revolucionario Tupac Amaru), ejecutaban a los homosexuales de manera sistemática en los pueblos que tomaban para liberar a esa sociedad de semejante lacra (ni más ni menos que lo hizo la Inquisición a lo largo de toda su siniestra historia).

Liberar a América Latina de esa tara inveterada que son el machismo y la homofobia —las dos caras de una misma moneda— será largo, difícil y probablemente el camino hacia esa liberación quedará regado de muchas otras víctimas semejantes al desdichado Daniel Zamudio. El asunto no es político, sino religioso y cultural. Fuimos educados desde tiempos inmemoriales en la peregrina idea de que hay una ortodoxia sexual de la que sólo se apartan los pervertidos y los locos y enfermos, y hemos venido transmitiendo ese disparate aberrante a nuestros hijos, nietos y bisnietos, ayudados por los dogmas de la religión y los códigos morales y costumbres entronizados. Tenemos miedo al sexo y nos cuesta aceptar que en ese incierto dominio hay opciones diversas y variantes que deben ser aceptadas como manifestaciones de la rica diversidad humana. Y que en este aspecto de la condición de hombres y mujeres también la libertad debe reinar, permitiendo que, en la vida sexual, cada cual elija su conducta y vocación sin otra limitación que el respeto y la aquiescencia del prójimo.

Las minorías que comienzan por aceptar que una lesbiana o un gay son tan normales como un heterosexual, y que por lo tanto se les debe reconocer los mismos derechos que a aquél —como contraer matrimonio y adoptar niños, por ejemplo— son todavía reticentes a dar la batalla a favor de las minorías sexuales, porque saben que ganar esa contienda será como mover montañas, luchar contra un peso muerto que nace en ese primitivo rechazo del “otro”, del que es diferente, por el color de su piel, sus costumbres, su lengua y sus creencias y que es la fuente nutricia de las guerras, los genocidios y los holocaustos que llenan de sangre y cadáveres la historia de la humanidad.

Se ha avanzado mucho en la lucha contra el racismo, sin duda, aunque sin extirparlo del todo. Hoy, por lo menos, se sabe que no se debe discriminar al negro, al amarillo, al judío, al cholo, al indio, y, en todo caso, que es de muy mal gusto proclamarse racista.

No hay tal cosa aún cuando se trata de gays, lesbianas y transexuales, a ellos se los puede despreciar y maltratar impunemente. Ellos son la demostración más elocuente de lo lejos que está todavía buena parte del mundo de la verdadera civilización.

miércoles, 28 de marzo de 2012

#hemeroteca #homofobia | La muerte de un joven gay reabre el debate sobre la homofobia en Chile

Imagen: El País
La muerte de un joven gay reabre el debate sobre la homofobia en Chile
Una pandilla golpeó brutalmente a Daniel Zamudio y marcó su cuerpo con símbolos neonazis. El agredido ha permanecido grave desde el 3 de marzo. Las agresiones contra homosexuales han aumentado un 34% en un año.
Rocío Montes | El País, 2012-03-28
http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/03/27/actualidad/1332875522_330643.html

“Cuídese, tengo miedo de que le pase algo”, le dijo Jacqueline Vera a su hijo el 29 de febrero. Daniel Zamudio, de 24 años, había recibido amenazas por ser homosexual y, a la salida de la discoteca que frecuentaba, había visto que pandillas neonazi esperaban a jóvenes gais para golpearlos. Las advertencias de la madre tenían fundamento: cuatro veinteañeros homofóbicos lo atacaron brutalmente tres días después en un parque del centro de Santiago. La paliza fue tan feroz que, después de tres semanas de agonía en el principal hospital de urgencias de la capital, el muchacho falleció la noche del martes, después de que se le diagnosticara la muerte cerebral.

El asesinato de Zamudio ha causado gran impacto en la sociedad chilena, que lo ha erigido como un mártir ciudadano. Durante las tres semanas en que se debatió entre la vida y la muerte, el caso despertó la indignación de las autoridades y de la gente, que a diario llegó hasta el servicio de salud con carteles y velas para apoyar a la familia del joven. En el país, el 42% de los jóvenes homosexuales reconoce haber sufrido acoso de manera frecuente, según los datos difundidos por la organización “Todo Mejora”, pero pocas veces han adquirido tanta notoriedad pública. De hecho, un sacerdote jesuita, Marcos Cárdenas, a través de una carta abierta que ha generado gran interés de la ciudadanía, criticó al catolicismo por la postura histórica que ha mantenido respecto de los homosexuales: “Sectores de la Iglesia poseen una posición intolerante que no comparto”.

Tras conocerse la noticia del fallecimiento, producto de un trauma neuroquirúrgico, trescientas personas llegaron hasta la Posta Central para expresar su rabia y tristeza. También lo hizo el vicepresidente, Rodrigo Hinzpeter, y el ministro de Salud, Jaime Mañalich. El presidente del Movimiento de Liberación Homosexual (Movilh), Rolando Jiménez, resumió el sentimiento del país: "No tenemos odio, tenemos sed de justicia".

Daniel Zamudio, de origen humilde, era hijo de un trabajador de la construcción y de una vendedora. Vivía en San Bernardo, una localidad sencilla del sur de Santiago que todavía conserva cierto aspecto de pueblo campesino. El joven, que terminaba sus estudios secundarios, y trabajaba como dependiente en una tienda, fue atacado por cuatro delincuentes en la madrugada del sábado 3 de marzo regresaba a su hogar después de una fiesta. En medio de la calle le dieron puñetazos y patadas en la cabeza, le fracturaron varios huesos, le golpearon con piedras, le quemaron con cigarrillos, le cortaron una oreja y con el gollete de una botella le marcaron el símbolo de la esvástica en la espalda y pecho. “A Daniel lo torturaron durante cinco a seis horas”, aseguró Jaime Silva, abogado de la familia Zamudio. Horas más tarde, por casualidad, un guardia del parque San Borja, en el centro de Santiago, lo encontró inconsciente y gravemente herido. Cinco días después de ser ingresado en el hospital logró abrir los ojos y hasta mover las manos.

El pasado 19 de marzo, sin embargo, sufrió una parada cardiorrespiratoria a causa del grave daño cerebral. Desde entonces, la familia de Daniel Zamudio ya se preparaba para su muerte.

El fiscal Ernesto Vásquez ha acusado a los cuatro sospechosos por homicidio consumado. La pena establecida para este delito es de un mínimo de 40 años de cárcel, aunque la familia de la víctima ha anunciado que pedirá la cadena perpetua. Alejandro Angulo (de 26 ños), Raúl López (25), Patricio Ahumada (25) y Fabián Mora (20) fueron identificados encarcelados pocos días después de ataque. Los tres mayores tenían antecedentes penales por hurtos, robos, ataques homófobos y xenófobos. Además se investiga su conexión con otras bandas neonazis que actúan en diferentes ciudades.

El caso de Zamudio ha reabierto el debate sobre la homofobia en Chile, donde la discriminación hacia los gais, lesbianas, bisexuales y transexuales aumentó un 34% en 2011, según la información del Movilh. La discusión se ha centrado en las responsabilidades que les cabe a los políticos, la Justicia, los legisladores, las iglesias y la ciudadanía en la formación de una sociedad que se reconoce poco tolerante hacia quienes son diferentes. De hecho, con el propósito de regular los actos discriminatorios, hace siete años el Congreso discute una ley que pretende penalizar la segregación por origen étnico, religión, creencia, estado civil, género y orientación sexual.

Sin embargo, la iniciativa ha debido enfrentar múltiples trabas, entre ellas el rechazo de algunos sectores del centro derecha que considera que abre la puerta al matrimonio homosexual. El Gobierno, tras el ataque a Zamudio, pidió que el proyecto se discutiera con urgencia. Diversos grupos de defensa de las minorías sexuales piden que se le bautice como Ley Zamudio. El Presidente Sebastián Piñera, que se encuentra de gira en Asia, apenas falleció el joven envío un mensaje a través de Twitter: “Su muerte no quedará impune y refuerza el compromiso total del gobierno contra toda discriminación arbitraria y con un país más tolerante”.

La polémica por el asesinato llega en un momento en que Chile ha recibido una severa advertencia sobre el reconocimiento de derechos. La Corte Interamericana de Derechos Humanos, en un fallo inédito para la región, condenó por discriminación hace nueve días al Estado chileno tras establecer que la justicia local discriminó a la juez Karen Atala al quitarle la custodia de sus tres hijas en mayo de 2004 por ser homosexual y vivir con su pareja.