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jueves, 2 de diciembre de 2021

#hemeroteca #lesbofobia | Dolores Vázquez en el corazón de la LGTBIfobia

Jot Down / Dolores Vázquez //

Dolores Vázquez en el corazón de la LGTBIfobia.

Alejandro Zambudio | Jot Down, 2021-12-02

https://www.jotdown.es/2021/12/dolores-vazquez-corazon-lgtbifobia/ 

Sintetizar el documental que recientemente HBO ha estrenado sobre el caso de Rocío Wanninkhof produce miedo. El caso a estas alturas es conocido por todos: la noche del 9 de octubre, en el pueblo malagueño de Mijas, Rocío Wanninkhof, una chica de diecisiete años, había desaparecido. De repente, Mijas, como Alcasser en su día, se convirtió en pasto de los medios de comunicación, que con curiosidad foránea, como quien se acerca a examinar las costumbres y los modos de vida de los colonos de una tierra ignota, se concentraron en el pueblo. El caso se había hecho masivo. El espectáculo había comenzado. En las sociedades marcadas por el modo de producción capitalista avanzado, el espectáculo lo es todo, tanto en su indefinición y en su concreción absoluta. Es la forma en que nos relacionamos a través de las imágenes que se construyen desde los grandes medios de comunicación. Es el modo en que asistimos a la degradación de la sociedad y el buen gusto. Pero nos encanta. Como sujetos pasivos nos encanta, nos permite por un lado ver cómo son otros quienes trabajan y se ensucian las manos al mostrarnos esa construcción artificial y dirigida del mundo. Es la contradicción entre la razón y nuestras vísceras. De ahí que el seguimiento de los casos judiciales más relevantes a través de los medios de comunicación sea el fiel reflejo de lo que somos.

Rocío Wanninkhof desapareció un 9 de octubre de 1999. Las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado decidieron dejar pasar un tiempo prudencial por si se trataba de una chiquillada, pero no. Debido a la presión de Alicia Hornos, madre de Rocío, emprenden la búsqueda de Rocío, a quien encontraron muerta el 2 de noviembre después de tres semanas de búsqueda. Se investigó a su entorno, empezando por su novio y por la madre. Los primeros días, como se cuentan en la producción, fueron infernales. No se encontraban indicios, mientras la opinión pública presionaba. Teníamos una chica desaparecida y, en medio, ante la lentitud del proceso, la necesidad de encontrar un culpable. Dolores Vázquez era una presa fácil: tranquila, silenciosa y distante. Poco dada a participar del ambiente del pueblo. Para más inri, había mantenido una relación sexoafectiva con Alicia Hornos y, claro, eso era un caramelo demasiado tentador para no explotarlo. Nunca hubo pruebas de cargo sólidas contra Dolores Vázquez, solamente conjeturas. Dolores Vázquez, desde el primer momento, tuvo que probar su inocencia, haciendo el trabajo de la acusación. Las únicas pruebas que tenían contra ella eran unas sábanas y unas mantas cuyos análisis de ADN reflejaron que no eran de su propiedad. Y, pese a todo, el juez de instrucción cometió la barrabasada de decretar la prisión preventiva para ella.

El documental es excelente en ese aspecto. No es una aberración de las que hace Netflix como los documentales de Alcasser, Nevenka Fernández o Marta del Castillo. La pluralidad de testimonios, de voces, le da a la producción muchísima riqueza. Alicia Hornos consigue desde el primer momento hacernos partícipe de su delirio. Veinte años después del caso, aún sigue creyendo que fue Vázquez quien mató a su hija, como Mario Conde, que casi treinta años después, cree que su entrada en prisión se debió a una confabulación de Felipe González y del PSOE.

Mención especial merece el abogado de Vázquez: Pedro Apalategui y su enorme labor tanto jurídica como humana, entablando con su clienta una relación personal que aún perdura. Basó su defensa en la inexistencia de pruebas de ADN que incriminasen a su defendida durante la diligencia de inspección ocular y en la utilización del indicio por parte de la acusación para solicitar la prisión preventiva. Apalategui, un abogado curtido en batallas de esta índole, fue el encargado de hacer, en la medida de lo posible, de Dolores Vázquez una Sócrates serena esperando la acusación de los sofistas.

El análisis de los miembros del jurado es otro de los grandes momentos del documental, con la entrevista a dos de sus miembros. El primero de ellos, visiblemente asustado y con cara de «tierra, trágame», admitió que Vázquez estaba condenada de antemano. Otra de las integrantes salió con el rostro cubierto de la vergüenza que sentía. Los juicios con jurado son el error: no hay juez que no tiemble cuando tiene que acomodar los trámites del proceso para que este sea enjuiciado por el tribunal del jurado. Pedro Apalategui tembló literalmente cuando se enteró. El principal problema de los jurados en este tipo de procesos es que se les pide que no se dejen llevar por prejuicios, que actúen con imparcialidad y que olviden que son padres por un momento. A grandes rasgos, les piden que dejen de ser personas.

Tony King: el estrangulador de Holloway

Mientras Dolores Vázquez se encontraba en prisión preventiva, empezó la maniobra de desgaste para arrancarle una confesión. Javier Pérez Royo, catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad de Sevilla, declaró en el documental que el trato que recibió Dolores Vázquez fue «degradante» y que incluso «podría haber sido constitutivo de un delito de torturas». La policía no paró de amedrentarla en el centro penitenciario de Alhaurín de la Torre. Dolores Vázquez parecía el personaje de una novela de Juan Madrid. Mientras estaba en la cárcel, Vázquez sufría los insultos de otras presas, algún funcionario de prisiones se apiadó de ello e intentó animarla. Pero la cárcel acaba matando el alma poco a poco.

Su caso dio un giro radical cuando encontraron el cadáver de Sonia Carabantes, desaparecida en Coín en agosto de 2003. El cuerpo presentaba signos de lucha. En el forcejeo, Sonia arañó al asesino. Los restos biológicos arrojaron que coincidían con la saliva de una colilla del lugar donde mataron a Rocío. Cecilia King dio la voz de alarma y denunció a su marido. La misma noche del asesinato de Carabantes, King apareció con cortes en la cara y en los brazos. La mujer comenzó desmontar sus excusas sobre los arañazos o sus contradicciones sobre el lugar en el que se encontraba cuando encontraron el cadáver de Carabantes. Habló con una amiga sobre sus dudas y puso su hipótesis en conocimiento de los investigadores. Las sospechas se dirigían ahora contra Tony Alexander King: el estrangulador de Holloway.

King cumplió condena en el Reino Unido y el juez le concedió la libertad condicional. La legislación británica le permitió el derecho a poder cambiar su apellido. El juez británico que le condenó en 1986 consideró que su comportamiento criminal estaba inducido por sus «deficiencias o incapacidades sexuales». Era impotente. Y después de que le concedieran la condicional se trasladó a la Costa del Sol. King, un individuo chulesco, arrogante, de escasa capacidad de autocontrol y que fanfarroneaba sobre sus relaciones con la mafia, se convirtió en uno de los hombres más peligrosos de Europa para la Interpol. Las autoridades españolas actuaron con notoria negligencia. El Ministerio de Interior dirigido por Ángel Acebes ignoró la información que le facilitó en 1998 la policía británica sobre el historial delictivo de Tony King en el Reino Unido. Acebes declaró que, puesto que las autoridades británicas no habían solicitado su extradición, no lo consideraban un peligro.

Dolores Vázquez fue excarcelada después de quinientos diecinueve días en prisión preventiva. Su letrado le aconsejó que ofreciera ruedas de prensa dando su versión de los hechos. La misma opinión pública que la había condenado quizás pudiera presionar a favor de su absolución. La prensa había convertido su domicilio en un centro de peregrinación, como la mansión en la que vivía Roman Polanski con Sharon Tate, o el piso en el que Mark David Chapman mató a John Lennon. A instancia de su letrado, Vázquez daba ruedas de prensa en las que no paraba de defender su inocencia. La opinión pública acudía como las moscas a la fruta, intentando roer cada uno de sus huesos y sus entrañas para debilitar sus defensas. Tony King fue finalmente condenado a treinta y seis años de prisión por los crímenes de Rocío Wanninkhof y Sonia Carabantes en noviembre de 2005.

El mito de la lesbiana pérfida

El aspecto más controvertido y, al mismo tiempo, más interesante del documental, fueron las declaraciones de Beatriz Gimeno hablando del mito de la lesbiana insidiosa. A Dolores Vázquez la masculinizaron para que no pareciera mujer desde los medios de comunicación. No había nada reseñable en la actitud de Dolores Vázquez porque no daba pábulo a ello: subía y bajaba del coche o de la furgoneta que la trasladaba al juzgado. No se encaraba con nadie, a diferencia de Tony King, que sí mantenía una actitud de chulería con los medios de comunicación. Su linchamiento mediático cumplió varios fines, pero el principal fue el de reproducir el papel de la lesbofobia en las sociedades liberales: servir de régimen de control de la sexualidad de las mujeres poniendo muchas de las herramientas utilizadas secularmente para subordinarlas a los dictados de la heteronormatividad. La construcción de Dolores Vázquez como personaje está sacudida por el mito de la representación de la lesbiana y por la ansiedad misógina que se proyecta hacia lesbofobia. La imagen que se tiene de las lesbianas está hecha para satisfacer los deseos y necesidades del mundo heterosexual, nunca de las lesbianas. Beatriz Gimeno escribió un excelente libro sobre el caso de Rocío Wanninkhof titulado ‘La construcción de la lesbiana perversa’, en el que analizó el discurso de la homofobia en los medios de comunicación y su impacto en Dolores Vázquez.

La homofobia dentro de los sistemas liberales propone formas de discriminación mucho más sutiles que las tradicionales: se trata de pregonar cierta tolerancia hacia el colectivo LGTBI siempre y cuando acepten su papel secundario dentro de la sociedad. Aceptamos la homosexualidad siempre y cuando se ciña al ámbito privado. No nos gusta que los hombres con 'pluma' y las mujeres 'machorras' hagan manifestaciones de cariño en público. Para ello, hay que usar el armario: la herramienta de control de la sexualidad del colectivo LGTBI y de su silencio. El armario proyecta subjetividades controladas por el sistema patriarcal. Del mismo modo que el patriarcado juega con la dicotomía santa vs. puta en la manifestación de la conducta sexual de las mujeres heterosexuales, el armario delimitó el papel entre las «buenas lesbianas» y las «malas lesbianas» durante décadas.

La negativa por parte de los jueces, del fiscal y de los medios de comunicación que hicieron la cobertura de ver a una familia lesbiana obstaculizó la comprensión del caso. Solo Toñi Moreno, dentro de la prensa, puso de su parte e intentó devolverle la honra a Dolores. El papel de Alicia Hornos fue fundamental en la construcción del mito de la lesbiana pérfida. Alicia se muestra como un ser de luz: una mujer que sufre por amor y se siente herida. La lesbofobia implica construir una imagen tan negativa de la lesbiana que haga imposible que la ciudadanía pueda identificarse con ella. De ahí que Alicia Hornos emergiera como la Caperucita seducida por el Lobo Feroz. Papel que aún sigue desempeñando en su alteración morbosa de la realidad.

El tratamiento de la LGTBIfobia por parte de los medios de comunicación de la época fue un ejemplo de mala praxis, como sucedió en su momento con el caso Arny. El caso Arny fue uno de los más sonados de la década de los noventa e implicó a varios famosos como Jesús Vázquez o Jorge Cadaval en una presunta trama de corrupción de menores en el bar Arny, en Sevilla. Las pesquisas policiales y judiciales averiguaron que se trató de un montaje ideado por los sectores más clasista de la sociedad sevillana en su caza de brujas particular contra el colectivo gay. La sociedad, para saldar cuentas con Jesús Vázquez, lo encumbraría después como uno de los personajes más relevantes de la España de los noventa.

Con Dolores Vázquez ni siquiera hubo disculpas. Después de que se demostrase su inocencia, nadie se retractó desde los medios de comunicación. El machismo también juega un papel fundamental aquí, porque esta la homofobia opera según los constructos hegemónicos de género, mandatos en los que la sexualidad masculina es valorada y apreciada, la femenina está denostada. Mientras los gays son 'sujetos' de consumo, las lesbianas son objetos de consumo, análisis que la propia Gimeno detalla en su libro. Si el lesbianismo se construye sobre el tópico de la mujer masculinizada en el aspecto físico, también se elabora desde la atribución de un remarcado carácter desequilibrado. Los medios de comunicación subrayaban que la acusada no tenía un carácter femenino: ni gritó, ni lloró, ni se comportó como una «histérica», convirtiéndose en la Jean-Claude Romand —el protagonista de 'El adversario' de Emmanuel Carrère— española. Además, ni siquiera fue indemnizada por parte del Tribunal Supremo por el manifiesto error judicial.

Entrando en el aspecto jurídico, el caso de Dolores Vázquez también puso de manifiesto la escasa operatividad de los jurados en España. Veintiséis años después de su entrada en vigor, la experiencia no ha podido ser más desalentadora. Los fracasos del modelo español han sido resonantes. Demasiada responsabilidad y, además, se paga poco y mal a los miembros del jurado. El jurado no educa en valores democráticos, sino que más bien acaba con ellos, porque sus miembros llegan más que intoxicados por el ruido de los medios de comunicación a las sesiones de juicio oral. Lo idóneo sería apostar por un modelo escabinado, con un juez de carrera u otro experto en derecho penal guiándolos y resolviendo sus dudas. Tampoco entiendo que el jurado sea un deber para los ciudadanos, puesto que colisiona frontalmente con el artículo 125 de la Constitución, que remarca que la participación ciudadana en la Administración de Justicia es un derecho.

Casos como el de Rocío Wanninkhof, José Bretón o Marta del Castillo presentan errores de instrucción importantes: en el de Marta del Castillo se actuó tarde y mal. Se descubrió que los protocolos con los que contaba la policía brillaban por su ausencia; en el de José Bretón, la policía científica infringió la cadena de custodia, mezclando huesos de animales con los restos óseos de Ruth y José. La prisa por cerrar la instrucción de este tipo de casos da lugar a soluciones precipitadas y a agujeros de gran calado en las investigaciones. Por si fuera poco, la poca cultura que hay en este país de respeto al sumario —siempre hay alguien que los acaba filtrando— dificulta las investigaciones. Nada le queda a Dolores Vázquez de aquellos años salvo un ictus que le dio debido al sufrimiento padecido durante el proceso. El mismo que todavía Alicia Hornos le niega.

domingo, 16 de febrero de 2020

#hemeroteca #homofobia | Arny, 25 años del caso en el que ardieron famosos gais inocentes: “Solo quiero olvidar”, dice el dueño

Imagen: El Español / Arny, Sevilla
Arny, 25 años del caso en el que ardieron famosos gais inocentes: “Solo quiero olvidar”, dice el dueño.
El Español localiza al culpable de la explotación sexual de menores en el pub de Sevilla. El escándalo se usó para señalar a gente por su condición.
Andros Lozano | El Español, 2020-02-16
https://www.elespanol.com/reportajes/20200216/arny-ardieron-famosos-inocentes-solo-quiero-olvidar/467703639_0.html

Cuando una voz de hombre responde al otro lado del telefonillo del portal, el reportero pregunta. Son las 10 horas de una tibia mañana de esta semana pasada en el centro de Sevilla.

-¿Es usted Carlos Saldaña? Me dicen que vive en este edificio, pero no sé en qué puerta exactamente.
-Sí, ¿qué quiere?
-Soy periodista.
-¿Y qué?
-En unos meses se cumplen 25 años del ‘caso Arny’. Usted era dueño de aquel pub y el que recibió la condena más alta de todos los implicados. Me gustaría hablar unos minutos con usted.
-No tengo ningún interés en hablar de aquello, lo siento.
-No le quitaría más de cinco o diez min… [Aquella voz todavía sin rostro interrumpe de forma brusca sin dejar terminar la frase]
-No me interesa. Sólo quiero olvidar aquello. Lo siento.

Carlos Saldaña, educado, da por acabada la conversación. No quiere remover el pasado para volver atrás un cuarto de siglo, cuando, tras romper con su vida anterior, dejar a su mujer y a su hija, regentaba un pub de ambiente gay en la calle Trastamara de Sevilla. En febrero de 1995, hace ahora 25 años, José Antonio Sánchez Barriga, un adolescente de 16 años, denunció ante la Policía que en aquel local se le indujo a prostituirse entre los clientes. A él y a otros menores.

Aquella denuncia destapó un escándalo que era real pero, a su vez, generó otro: a determinados personajes reconocidos y famosos de la sociedad pública española de aquel momento se les señaló injustamente para manchar su imagen, como se demostraría meses después durante un juicio que llenó horas y horas de televisión, ocupó titulares de periódicos y se coló en las tertulias de las radios.

En una España aún con los prejuicios de una época pasada y homófoba, se acusó directamente al presentador Jesús Vázquez, al humorista Jorge Cadaval, de Los Morancos, al cantante Javier Gurruchaga, a Antonio Tejado (hermano de María del Monte) o al juez de menores Manuel Rico Lara. Su culpa era ser homosexuales. Nada más. Por la calle alguna gente les llamaba pederastas.

Aunque el testimonio de aquel joven aireó una realidad que sí existía, en su declaración había gran parte de mentira. Finalmente, se llegó a juicio dos años después. Todos esos rostros conocidos de la televisión resultaron absueltos. Pero pagaron una factura demasiada cara ante la sociedad. Jesús Vázquez estuvo dos años sin trabajar. “Fue una muerte social y laboral atroz”, reconoció el artista en enero del año pasado en el programa ‘Chester’, de Risto Mejide.

De los 49 procesados, 33 resultaron absueltos. El principal condenado, al que se le impuso una pena de 33 años de prisión, fue ese hombre de pelo canoso que se lo recoge en un coletilla en la nuca y al que esta semana encontró El Español caminando por el centro de Sevilla cuando se disponía a tirar la basura.

El hombre, ya mayor, ha salido de una edificio próximo a la Alameda de Hércules, probablemente la zona más alternativa y moderna de la capital andaluza. Su casa no está muy lejos de donde estaba el pub que acabaría cambiando su vida. A pie no tardaría más de 15 o 20 minutos en llegar.

Tras el no dado a través del telefonillo de su casa, probamos de nuevo en la calle. Pero Carlos Saldaña, visiblemente enfadado por la llegada de un periodista y un fotógrafo, rechaza hablar del caso y de cómo ha vivido estos últimos 25 años.

“Ni un café ni leches. Aquello es pasado y no tengo nada de qué hablar. Déjeme en paz”.

El escándalo
Febrero de 1995. Sevilla, moderna pero antigua, bonita pero cruel, todavía se relamía por el buen sabor de boca que le dejó la feria internacional de la Expo del 92. Tras aquel acontecimiento, volvía a estar en boca de todo el mundo, fuera y dentro de España.

Pero la confesión del adolescente tres años más tarde iba a provocar un seísmo social en la capital andaluza. José Antonio Sánchez Barriga contó que en varios pubs de Sevilla, entre ellos el Arny, Valentino y 27, todos muy cerca uno del otro, se prostituían menores con clientes adultos. El pub Arny era una expresión vital de Carlos Saldaña, su dueño: lo había montado después de confesarle a su mujer que era gay, abandonar la casa y dejar en ella a su esposa y a una hija.

A la declaración de aquel menor, al que se le empezó a conocer como Testigo 1, se sumaron las de otros adolescentes sevillanos. José Antonio Sánchez Barriga señaló, entre otros clientes, al juez de Menores Rico Lara, el mismo que le había retirado la guarda y custodia a la madre de éste y que lo había internado en un centro.

Poco a poco, según iba avanzando la investigación policial y se tomaba declaración a otros testigos, la prensa fue aireando los nombres que daban los adolescentes. La sociedad española quedó atrapada con aquel escándalo.

La historia de ese pub se remonta a los primeros años de la década de los 90, cuando Carlos Saldaña y su amigo Domingo Arnaldo, argentino, decidieron abrir un local de ambiente gay frente a la estación de autobuses de Sevilla. El diminutivo de Arnaldo dio nombre al bar Arny, que pronto extendió su fama en la capital andaluza gracias, entre otras razones, a su llamado bingo loco musical. Se trataba de una especie de sorteo de chicos para mantener relaciones sexuales entre sí. Tuvo un gran éxito entre la clientela del local.

“Los chicos hacían unos seis o siete servicios cada noche, por los que cobraban entre 5.000 y 8.000 pesetas. Allí había colas", declaró un camarero del pub ante la Policía, que llevó a cabo un operativo dentro del establecimiento en octubre de 1995, ocho meses después de aquella primera denuncia.

El germen del caso está en el testimonio de José Antonio Sánchez Barriga, que denunció a un antiguo amante al que había conocido en La Algaba, un pueblo sevillano. El menor, por aquel entonces, tenía 13 años.

La fiscal Marta Valcárcel dijo en su escrito de acusación que el Testigo 1 mantuvo relaciones sexuales con él “a cambio de regalos y dinero". Con sus declaraciones puso en marcha el caso que más morbo levantó en aquella España.

Cuando la Policía comenzó a investigar, Jesús Vázquez recibió una llamada a su casa. Se puso su madre. Alguien de un juzgado de Sevilla le dijo que su hijo debía presentarse al día siguiente si no quería que se dictara una orden de ingreso en prisión contra él de manera inmediata. “Pero hijo mío, ¿qué has hecho?", preguntó la señora. El escarnio público empezó en ese momento. Vázquez nunca había puesto un pie en aquel local.

El juicio
El juicio arrancó en septiembre de 1997 en la Audiencia Provincial de Sevilla. Hubo 49 acusados. 29 de ellos eran clientes. Las vistas se celebraron a puerta cerrada. Sin público ni prensa. Los tres nombres que más impacto habían generado eran los de Jesús Vázquez, Jorge Cadaval y Javier Gurruchaga, que se sentaron en el banquillo de los acusados por supuesta corrupción de menores. Pero hubo otros que también generaban interés, como el de Ramón de Carranza y Villalonga, marqués de Sotohermoso, o el catedrático de Derecho Santiago Oliveros Lapuerta.

Aquel tiempo de martilleo social y mediático por parte de una parte de la prensa española sirvió para que Vázquez y Cadaval tejieran una amistad que todavía hoy perdura. “Jorge me salvó la vida en ese momento porque estuve viviendo en su casa", explicó el presentador ante Risto Mejide. “Nunca supe por qué me imputaron, por qué yo. Al final he querido pensar que fue el último coletazo de la España de la caverna para asestarle un golpe a la homosexualidad".

El caso levantó tanto interés que se mercadeó con la información. Hasta cinco periódicos, entre ellos ‘El País’ o ‘El Mundo’, recibieron llamadas de presuntos representantes de testigos y acusados. Llegaban a pedir 600.000 pesetas por hablar. Los directores de programas televisivos competían por hacerse con el testimonio de algún implicado y se lamentaban cuando aparecía en un canal de la competencia.

Durante el juicio, se constató que era cierto que en aquellos tres pubs, entre ellos el Arny, se prostituían menores de edad a cambio de dinero. Pero también se evidenció que muchas de las acusaciones estaban basadas en mentiras y en una cierta gana de inflar el caso. Algunos de los testigos se retractaron y otros entraron en evidentes contradicciones.

Uno de los testimonios más reveladores fue el del Testigo 10. Cuando llegó el juicio ya tenía 18 años. Le apodaban ‘el Caqui’. Era un ladrón y un consumidor habitual de cocaína. Acusó a 12 clientes. Dijo que se había acostado en un hotel con el cantante y actor Javier Gurruchaga. También reconoció en una foto al juez de Menores Manuel Rico Lara. Aseguró que era "ese médico bajito con barba que salía en la tele" y que iba por el Arny.

Los letrados de la defensa se agarraron a la propia declaración de ‘El Caqui’ ante la Policía. En ella admitió que durante los reconocimientos iba "puesto de coca hasta los ojos". También reconoció que cuando iba al Arny consumía constantemente cocaína y heroína. ‘El Caqui’ era conocido como jefe de una banda de atracadores de repartidores de pizzas. Admitió que en sus “mejores noches” ganaba hasta 40.000 pesetas y que cobraba el servicio a 5.000.

Francisco Baena, letrado del juez Rico Lara, le preguntó si conocía a Jorge Cadaval. El joven ratificó que estuvo a punto de mantener relaciones sexuales con él. “Llegué a bajarme los pantalones", dijo. Pero agregó que Cadaval desistió justo cuando el menor le dijo su edad: “Tengo 16 años". Aquel juicio duró 5 meses. La expectación mediática fue máxima.

La sentencia
El 19 de marzo de 1998, tres años después de aquella denuncia que destapó un escándalo de prostitución de menores, se conoció la sentencia del ‘caso Arny’, de 72 páginas. En ella se reconoció la absolución de los acusados más famosos. La Audiencia de Sevilla no halló pruebas contra 32 de los procesados.

Consideró que las contradicciones y, en algunos casos, la “animadversión" de los testigos hacia varios de ellos obligaba a dejar libre a la mayoría de los trabajadores del Arny y a casi todos los clientes, entre ellos Jesús Vázquez, Javier Gurruchaga, Jorge Cadaval, el juez de menores Manuel Rico Lara y Antonio Tejado.

Sin embargo, en el caso del marqués de Sotohermoso y Villalonga, el tribunal estimó que la “mantenida y sincera declaración" del Testigo 48 “transmitió la convicción necesaria" de que mantuvo un encuentro sexual con el acusado. Ramón de Carranza fue condenado a un año de prisión.

El fallo explicaba por qué se condenó a los seis clientes que se pudo demostrar que mantuvieron relaciones sexuales con menores en el Arny. Uno de ellos, Manuel Mora Waflar, ni siquiera llegó a mantenerlas debido a un incidente con dos chicos sobre quién debía realizar a quién el coito. El tribunal consideró que la mera negociación del precio del acto sexual era en sí misma la incitación a la prostitución.

El Testigo 1, el chico que había dado origen al caso con su denuncia a un antiguo amante, fue castigado en aquella sentencia. El tribunal dijo que no merecía "absolutamente ninguna credibilidad” por las “múltiples declaraciones prestadas y contradicciones en que ha incurrido, ignorándose cuándo ha dicho la verdad, si es que alguna vez la ha dicho".

En la actualidad, a José Antonio Sánchez Barriga se le ha perdido la pista. En noviembre de 2005 admitió una pena de 15 años de prisión por matar a un cliente de 72 años tras golpearle y robarle el coche en el que se vieron.

La condena más dura recayó sobre el dueño del Arny, Carlos Saldaña. Le fijaron 33 años de cárcel. 18 de ellos por haber facilitado en su negocio seis relaciones sexuales entre clientes y menores. Los 15 años restantes, por los cinco actos mantenidos por él mismo con chicos que no tenían la mayoría de edad.

Sin embargo, ese hombre que ahora separa la basura entre los distintos contenedores en el centro de Sevilla sólo cumplió ocho años de prisión. La sentencia fijó el máximo de pena en el triple de la condena por el delito de mayor gravedad. Ahora vive solo en su piso del centro de la capital andaluza y no quiere hablar del caso. Su amigo Domingo Arnaldo Concha, el bailarín argentino que dio nombre al pub Arny, murió de un infarto el 19 de febrero de 2008. Nunca el diminutivo de un nombre levantó un escándalo similar en España.

jueves, 23 de enero de 2020

#hemeroteca #gais #testimonios | Jorge Cadaval, de Los Morancos: “Para muchos sigo siendo un pederasta”

Imagen: El País / Los hermanos Cadaval, Jorge y César, en 'Planeta Calleja'
Jorge Cadaval, de Los Morancos: “Para muchos sigo siendo un pederasta”.
En su paso por 'Planeta Calleja', los cómicos hablaron sobre el 'caso Arny', sus familias y el referéndum catalán.
El País, 2020-01-23
https://elpais.com/elpais/2020/01/23/gente/1579770753_901146.html

El miércoles por la noche, el programa ‘Planeta Calleja’ (Cuatro) mostraba cómo su presentador, Jesús Calleja, se llevaba hasta Turquía a los hermanos César y Jorge Cadaval, Los Morancos. Además de intentar montarles en globo —pese al madrugón a las cuatro de la mañana no pudieron subir, dadas las condiciones climatológicas— y pasear en bicicleta, los sevillanos charlaron con el aventurero sobre su infancia, su familia y algunos de los momentos más duros de su vida, como cuando Jorge estuvo acusado en el llamado caso Arny a mediados de los noventa.

Arny fue uno de los casos más famosos y polémicos de la justicia española en aquel momento. Cuatro jóvenes aseguraron que, en junio de 1995, acudió a un pub de Sevilla llamado Arny y acusó a diversos personajes conocidos como el propio Jorge Cadaval, el presentador Jesús Vázquez, el músico Javier Gurruchaga o el exjuez Manuel Rico Lara de prostitución de menores. La sentencia llegó en marzo de 1998, pero tanto Cadaval como el presentador Jesús Vázquez —que hace unos meses afirmaba que el caso había supuesto su "muerte social y laboral" — habían quedado exculpados a finales de 1997.

En diciembre de ese año, el testigo que los había acusado se retractó y aseguró que se había inventado su presencia en el pub. Pero aún así, el escarnio público al que los demandados se vieron sometidos fue incesante. "Para muchos sigo siendo el pederasta, la maldad sigue ahí...", recordaba no sin dolor Jorge Cadaval, que también explicaba que había obtenido alegrías y enseñanzas de ese duro trance. "Saqué varios amigos maravillosos y mis hermanos estuvieron ahí en todo momento. Salí muy reforzado. Nos dieron de baja en muchísimos sitios y perdimos muchos trabajos", ha explicado Jorge, que ha asegurado que César siempre le apoyó: "Es un tío de los pies a la cabeza, yo le adoro".

"Lo viví fatal. Recibí cartas con amenazas de muerte, me decían que sabían a la hora a la que mis sobrinos salían del colegio. Lo pasé peor por los míos que por mí", rememoraba Cadaval aquellos dos duros años, que coincidió con una etapa especialmente complicaba en la vida de la familia porque su padre había muerto apenas siete meses antes. "Me alegro de que no llegara a vivirlo, porque me hubieran matado. Mi madre sí que lo vivió, pero siempre me miraba con una mirada, esa complicidad...", recordaba el mayor de los dos hermanos. María Pérez Montané, la madre de los cómicos, falleció en Sevilla en enero de 2015. Estaban muy unidos, como explicó Jorge, y ella nunca se tomó a mal su homosexualidad. "En ningún momento mi madre me puso ninguna traba, tengo una familia maravillosa y un padre maravilloso y no hay diferencia con los hijos, porque cuando tú quieres a tu hijo, lo quieres como sea".

Pérez Montané era oriunda del Poble Sec y conoció a su marido en Barcelona, de ahí el origen de la familia. Como los cómicos han explicado en alguna ocasión, sienten un gran amor por Cataluña. De hecho, confesaron e hicieron ver en ‘Planeta Calleja’ que hablan un más que correcto catalán. Pero el presentador también les cuestionó sobre si era cierto que César había dicho en TV3 que estaba a favor del referéndum de independencia. "Fue una encerrona", aseguraba el menor del dúo cómico. "Se confundieron mis palabras, dije que cada uno tiene libertad para hacer lo que quiera. Yo soy español, soy de España y me encanta Cataluña".

Los Morancos también hablaron de su infancia, que calificaron de "de diez, maravillosa" y de la que afirman que proviene todo su humor: "En mi casa hemos sido muy cachondos". "Vivíamos en Triana en un piso de tres habitaciones, seis hermanos y mis padres con muchos muebles-cama", rememoraban. Sus padres ya han fallecido y también han perdido a dos de sus hermanos: Carlos, de un infarto hace dos años y medio; y Diego, de cáncer, hace ocho. Pero los que quedan siguen manteniendo su unión y la refuerzan, puesto que la familia cena junta todas las semanas.

Quien también estuvo presente en el programa fue Ken, el marido de Jorge, un estadounidense de Michigan al que conoció hace 20 años. Fue en un pub de Sevilla y entonces Ken estaba con otro hombre: "Pero a mí lo que más me gustó fue la mirada hacia esa persona con la que estaba bailando". Se volvieron a ver poco después y ya se cambiaron los teléfonos y empezaron a salir y a quedar. Se casaron en 2007 y volvieron a celebrar su boda en Nueva York en 2016.

sábado, 9 de febrero de 2019

#hemeroteca #homofobia | La leyenda negra y la «caza de brujas» del Caso Arny

Imagen: El Correo de Andalucía / Club Arny, Sevilla
La leyenda negra y la «caza de brujas» del Caso Arny.
La peor Sevilla, la intolerante, sustanció un ‘juicio paralelo’ aprovechando su relevancia mediática y personajes ligados al caso. 32 fueron absueltos sobre un total de 47 imputados.
Juan-Carlos Arias | El Correo de Andalucía, 2019-02-09
http://elcorreoweb.es/in-fraganti/la-leyenda-negra-y-la-caza-de-brujas-del-caso-arny-HA5002238

Como ‘Caso Arny’ se conoció una trama de prostitución de menores centrado en Sevilla entre 1995 y 1998 en los alrededores de Plaza de Armas. Un garito, ya cerrado, de ambiente homosexual fue el epicentro. La peor Sevilla, la intolerante, rancia y que causa vergüenza ajena sustanció un ‘juicio paralelo’ aprovechando su relevancia mediática y personajes ligados al caso. 32 fueron absueltos sobre un total de 47 imputados.

La verdad judicial, dictada por la Audiencia Provincial sobre una cuestionada instrucción, sólo encarceló a dos de los principales encartados, ambos ligados al local y ‘negocio’ del ‘Arny’. El resto fue condenado a penas mínimas que les permitió no pisar la cárcel, pues que 13 de los 59 menores prostituidos se retractaron sobre sus testimonios iniciales.

Pocos saben que este penoso asunto criminal desató una silente ‘caza de brujas’ en la que entraron al trapo influyentes ‘almas’ y supuestos VIPs de esa Sevilla ‘de toda la vida’, esa que tira la piedra y esconde la mano con el exclusivo propósito de hacer daño. Por ese tormentoso camino iban otras mentes de peor factura y que sedimentaron venganzas, rencores e iras en golpes de mesa o de pecho claramente inquisitoriales.

Tampoco se divulgaron en su día los ceses, traslados, despidos y ‘censura’ que recayó sobre este bochornoso caso. Toda clase de intimidaciones la sufrieron –fundamentalmente- periodistas y policías implicados en el seguimiento informativo y judicial del ‘caso Arny’. La razón de todo ello fue divulgar o esconder la verdad. Tanto da, se visibilizó lo que interesó.

La sede judicial donde se instruyó el sumario fue la meca de presiones, recursos dramáticos de imputados y sus letrados. Hasta allí llegaron falsos listados de clientes del ‘Arny’ que corrían –injuriosamente- dentro y fuera de los juzgados entre manos inocentes y sujetos homófobos.

Todo sucedió, y debe decirse, en la agonía de Felipe González al frente del gobierno (1982-1996) cuando se le multiplicaban al PSOE incontables casos de corrupción. Hay voces creíbles que abogaron entonces por ‘desviar la atención mediática’ hacia un asunto morboso, difamante y miserable. La bazofia entretiene al personal mientras los corruptos siguen a lo suyo: impunes y viviendo del dinero ajeno.

Todo hizo que el ‘Caso Arny’ se ubicara en los bajos fondos del corral más cruel de infamias. Según las mismas la clientela del tugurio no cabía en varios campos de fútbol. Según la maledicencia se integraba por prestigiosos abogados, canónigos, catedráticos universitarios, jefes militares, políticos, sindicalistas, millonarios, aristócratas, directivos cofrades, escritores y un etcétera infinito que desató los peores instintos.

¿Especulación Inmobiliaria?
Una de las grandes incógnitas del ‘Caso Arny’ no se despejó debidamente. Sobre la estación término Plaza de Armas, construida en 1901 y cerrada al tráfico ferroviario en 1991 hay más verdades. De magnífica arquitectura Neomudéjar, está inspirada en la mezquita de Tánger y Alhambra. Acumulaba propuestas de reutilización que el Ayuntamiento analizaba lentamente.

El Grupo Riofisa, hoy en concurso de acreedores, finalmente ganó el proyecto de transformar la vieja estación en vanguardista centro comercial. El tiempo, no obstante, regaló altibajos en su gestión e incontables incidencias. Algunas de ellas retrasaban su apertura, justo cuando el ‘Caso Arny’ palpitaba más crudamente.

La ‘casualidad’ obró que la degradada zona colindante a Plaza de Armas estuviera repleta de pisos y bloques de renta antigua con mantenimiento mejorable. También, edificios vetustos a los que no alcanzó la renovación urbanística que trajo de la mano la Expo de 1992. A todo ello ha de sumarse el lumpen que se iba concentrando en la zona a toda hora del día.

Los intereses especulativos entraron a saco, seguramente tras cenas en restaurantes de postín, para maximizar la inversión abaratando la compra. El tiempo subirá lo pagado como la espuma. Al cabo, hablamos de una zona céntrica, excelentemente comunicada, dotada con infraestructuras y con escasa protección urbanística. Esta realidad permitió ‘regenerar’ oferta al alza de lofts, áticos, locales, etc. una vez que ‘Arny’ hiciera su trabajo.

El ‘Caso Arny’ formaría parte de la estrategia especuladora que sirvió para vaciar locales, espantar negocios y pisos ya abaratados de por sí ínfimos por el abandono y nulo ornato que sufrían. Los peores especuladores hicieron su agosto mientras el Centro Comercial plaza de Armas pendía su apertura sobre continuos retrasos.

Algo más desconocido fue que, ante la desbandada residencial (algunos propietarios vendieron sus inmuebles a precios de ganga) y de inquilinos, de la zona Plaza de Armas a mediados/finales de los noventa, coincidiendo con la depresión inmobiliaria post Expo 1992, hubo pisos y locales que fueron ‘okupados’ por inmigrantes ilegales.

Algunos de ellos fueron ‘conducidos’ hasta allí por esas manos que jamás visualizan la cara que las mueve. Ubicuos abogados defendían, después, pactos firmados a precio de platino donde el ‘okupa’ era quien cobraba menos. Hablamos de posible negocio ‘extorsivo’ sumado a la especulación.

El siglo XXI nos presenta a los ojos sevillanos una zona -Plaza de Armas- rescatada con precios inmobiliarios ‘de mercado’, es decir muy altos y pagaderos por una minoría. Su Centro Comercial sigue con los altibajos que presenta desde un principio. Los más listos que dieron hace lustros ‘pases’, compraron a precio de saldo con alianzas inconfesables. Vendieron alto ganaron una batalla no librada en los juzgados. El ‘Arny’ del ladrillo no conoció el banquillo, sí fajos del dinero fácil logrado con trampas.

El ‘Caso Rico Lara’

Lo más vergonzante, y sobre lo que nadie pidió siquiera perdón, fue lo que sufrió en vida el malogrado Juez Manuel Rico Lara (1931-2013), amén de otras personas relevantes –finalmente- absueltas del ‘Caso Arny’. El prestigioso jurista centró gran parte de las informaciones publicadas. De ser ciertas las imputaciones que sobre el mismo pesaban ponían el mundo al revés: Un Magistrado de Menores frecuentaba local donde se prostituían chicos que debía recluir. La verdad sería muy otra para un Juez que repetía en público y en privado que ‘la vida no vale la pena vivirla sin honra’.

Un testigo protegido, el número 1 del ‘Caso Arny’, se desdijo finalmente de haber visto al Magistrado en el local donde se prostituía. Fuentes bien informadas corroborarían que el desaparecido juzgador jamás pisó el ‘Arny’. Sería objeto de una venganza sobre la que muy poco se supo.

Una de las claves del ‘caso’ estaría en testimonios de menores ‘teledirigidos’ hacia ciertas personas. Una fue el Sr. Rico. Se aprovechó que alguien de sus mismas características físicas era adicto al sexo con menores. A la malvada mente que idearía aquel irreparable fiasco se le escapó el monstruo de la jaula. Aquello de ‘calumnia que algo queda’ se hizo patente en una persona apreciada por cuantos le conocieron en vida. El libro del laureado periodista Francisco Correal ‘El Juez Justo (Memorias de un defensor indefenso)’ –RD Editores 2006- da amplia fe de ello.

Una leyenda que circula sobre por qué unieron al ‘Caso Arny’ al Magistrado Rico Lara estaría en policía de ideas muy conservadoras que chocó con las progresistas del Magistrado cuando era Juez de Instrucción en su primer destino judicial. Lo fue en la Sevilla de finales de los setenta del pasado siglo. Esa ciudad que se no olvidaba el franquismo.

Al policía en cuestión le aconsejaron, compañeros y superiores -la batalla degeneraría en lo personal al no soportar a un juez ‘rojo’- un traslado que oxigenaría su carrera policial. Lustros después, aquel policía regresó a Sevilla ascendido y materializó su venganza. Lo siguiente podría ser parte de la trama en la novela ‘Nadie conoce a nadie’ del genial Juan Bonilla.

Los flecos
El pasado Enero de 2016 la Sección Tercera de la Audiencia sevillana cerró judicialmente el ‘Caso Arny’ al declarar prescrita la responsabilidad civil de uno de los acusados. Antes, en 2004, el ‘testigo número 1’ fue condenado por asesinar a un hombre en Brenes (Sevilla).

El televisivo Jesús Vázquez, junto a Jorge Cadaval y Javier Gurruchaga, entre otros, fue absuelto del ‘caso Arny. En 2017 declaró tras un silencio de lustros ‘... Es una de las historias más negras y sórdidas de la historia de la sociedad y justicia españolas. Nos acusaron de abusos sexuales a menores cuando yo jamás había estado en el Arny, ni en ningún otro local de chaperos... Tuve que dejar de trabajar; estuvieron a punto de lincharme...’.

Confiemos que esa Sevilla del ‘Arny’ haya desaparecido definitivamente. Es preferible la fenicia que tributaba a Astarté y Baal regalos tras hacer negocios, la de Itálica que parió dos emperadores romanos, la Al Ándalus de tres religiones conviviendo armónicamente, la que palpitaba con el Renacimiento y la capital de Indias o la de dos Expos que modernizaron una ciudad que a veces se mira demasiado el ombligo.

Y TAMBIÉN…
La Justicia cierra por completo el caso Arny.

La Audiencia ha decretado el archivo definitivo de la causa 21 años después tras haberse cumplido todas las condenas.
Rocío Velis | El Correo de Andalucía, 2016-01-11
http://elcorreoweb.es/sevilla/la-justicia-cierra-por-completo-el-caso-arny-CE1237411

lunes, 14 de enero de 2019

#hemeroteca #homofobia | Jesús Vázquez relata cómo fue su “muerte social y laboral” por el ‘caso Arny’

Imagen: El País / Risto Mejide y Jesús Vázquez
Jesús Vázquez relata cómo fue su “muerte social y laboral” por el ‘caso Arny’.
Risto Mejide entrevistó al presentador, con el que llevaba una década sin hablarse: "No es necesario que seamos todos amigos, pero me alegro de haber recuperado la amistad contigo".
El País, 2019-01-14
https://elpais.com/elpais/2019/01/14/gente/1547468510_965947.html

Hace 25 años, el ‘caso Arny’ sacudió a la sociedad española. Famosos como Jesús Vázquez, Jorge Cadaval (Los Morancos), Javier Gurruchaga o Antonio Tejado, hermano de María del Monte, fueron acusados en 1994 de prostitución de menores, aunque en 1998 una treintena de ellos quedaron absueltos. Un cuarto de siglo después, el presentador se ha sentado en el programa de entrevistas dirigido por Risto Mejide para hablar de aquel caso, que puso su vida patas arriba.

Primer invitado en esta temporada de Chester, Jesús Vázquez explicó que se enteró del ‘caso Arny’ y de su imputación en el mismo a través de su madre, que le llamó llorando. "¿Cómo desde un juzgado de Sevilla llama a mi madre un señor que no se identifica diciendo que si yo no me presento al día siguiente en los juzgados dictan una orden de ingreso en prisión contra mí?", se cuestionó. Y subrayó que ya solo el arranque del caso era algo "raro, siniestro, poco ético y poco legal".

El caso se abrió porque cuatro jóvenes les acusaron de haber abusado de ellos en un bar llamado Arny. "Nunca llegué a conocer el famoso bar", afirmó Vázquez. Las acusaciones de los chicos eran "todo lo que tenía la justicia para llevarse por delante la vida y la reputación de personas superhonorables que no habían cometido un delito en su vida". Para él, "aquello fue un desastre", y lo considera una "mancha para la justicia española". "Tuve la sensación de entrar en una pesadilla y dices: 'No puede ser que esté pasando esto de verdad".

Después de tantos años, sigue sin saber qué ocurrió. "Nunca he sabido por qué me imputaron, por qué yo", afirmó ante Mejide. "Se produjo un cruce de acusaciones entre la fiscalía, la policía, intereses inmobiliarios...", explicó Jesús Vázquez. "Al final, he querido pensar que fue el último coletazo de la España de la caverna para asestarle un golpe a la homosexualidad", aseguró.

"Fue una época tremenda [...] Sufrí una muerte social y laboral atroz. Nadie me llamaba para trabajar, nadie me llamaba para ir a una fiesta... Yo desaparecí durante dos años", contó el presentador, uno de los rostros más populares de la televisión. "Viví de lo que pude, de algún bolo que me salía muy de vez en cuando, de lo que tenía ahorrado, porque venía de un primer ‘boom’, de ganar bastante en la tele. Vivía de eso y de la ‘caridad’, de un hombre maravilloso que se llama Jorge Cadaval y su familia", contó el entrevistado sobre uno de los integrantes del dúo cómico Los Morancos. Cadaval le acogió en su hogar y le trató como si fuera parte de su familia, dejándole vivir en su casa de Sevilla cuando él no tenía dinero para mantenerse. "Él me salvó la vida esos años, porque si yo hubiera tenido que vivir en una pensión, que era para lo que me daba el dinero, solo, con las noches... no lo hubiera podido soportar. Aquella casa era una alegría. Me sacaba a la calle a rastras".

¿Alguien le pidió perdón? ¿Alguien se disculpó cuando salió libre y sin cargos de un delito que no cometió. "Por parte de las plumas ilustres que descargaron todo su veneno allí, ninguno rectificó ni pidió perdón. La justicia tampoco, aunque yo demandé a la justicia y perdí la demanda. Pero ¿sabes quién me restituyó? La gente", confesó orgulloso en el sillón de Mejide. "Primero el pueblo de Sevilla, que venían al principio a los juzgados a insultarnos. Sentí que se sentían mal por lo que habían hecho y estaban en deuda. Me ofrecieron un programa en Canal Sur [en referencia a ‘Gente con chispa’]. El mismo sitio donde yo sufrí tanto, en Sevilla, fue en el lugar donde empecé otra vez mi carrera. Me sentí muy reconfortado".

El encontronazo de los dos presentadores
Mejide y Vázquez también hablaron de por qué han estado una década sin dirigirse la palabra. "Vamos a dejarlo para el final, si te parece, porque antes quiero que hablemos de la televisión", adelantaba el director del espacio.

Mejide se refería así a una polémica que mantuvieron cuando Telecinco emitía ‘Operación triunfo’, programa que Vázquez presentaba entonces y del que el ahora conductor de ‘Chester’ era un polémico juez. Vázquez acusó a Mejide de hacer un chascarrillo de corte homófobo y de haber hecho comentarios groseros contra Noemí Galera, buena amiga de Jesús Vázquez, lo que hizo que se enfrentaran en pleno directo.

"Tú eres la única persona que me ha sacado de quicio de verdad en un plató. Ese día estaba fuera de mí. Te habría dado un guantazo... No, porque soy antiviolencia", bromeó Vázquez. "No sé si te malinterpreté o quise malinterpretarte", confesó el presentador. "En esta edición ibas escalando puestos de agresividad hacia todo y hacia todos. Hubo un momento que dije: 'Va en contra de nosotros, va a cuchillo". Mejide entonces le hizo una confesión a su entrevistado: "Tu lectura fue la correcta, porque yo quería cargarme el programa. Fue el primer año que tuve contrato de cadena y venía implícito que hacía otra edición de ‘Operación triunfo’. Yo no quería hacerla, odiaba el formato y no tuve más remedio que hacerlo. Desde el principio estaba dando por saco. Hubo un momento que ya no pude más. Y ahí fue donde se les descontroló el juguete".

Risto Mejide también confesó que estaba y sigue estando contra los productores de ‘Operación triunfo’, ya que ellos pensaron que podían manipularle e "inducir el voto" que diera a los concursantes. También contó que tenía una guerra abierta contra el entonces profesor de la Academia Àngel Llácer, una guerra que, al contrario que la de Jesús Vázquez, no se ha cerrado. "No es necesario que seamos todos amigos, pero me alegro de haber recuperado la amistad contigo. Porque jamás quise enemistarme contigo".

lunes, 11 de enero de 2016

#hemeroteca #justicia | Archivan, tras 21 años, el caso Arny de prostitución homosexual de menores


Imagen: Deia
Archivan, tras 21 años, el caso Arny de prostitución homosexual de menores.
La sección tercera de la Audiencia de Sevilla ha archivado definitivamente el caso Arny, destapado hace 21 años y relativo a delitos relacionados con la prostitución homosexual de menores en un bar de Sevilla, en el que fueron condenados 19 de los 46 hombres procesados.
EFE | Deia, 2016-01-11
http://www.deia.com/2016/01/11/sociedad/estado/archivan-tras-21-anos-el-caso-arny-de-prostitucion-homosexual-de-menores

Fuentes judiciales han explicado a Efe que la Audiencia de Sevilla ha dictado un decreto por el que declara prescrita la responsabilidad civil de uno de los acusados, lo que supone el archivo definitivo de las actuaciones.

La Fiscalía de Sevilla, por su parte, ha dado el visto bueno al archivo de la causa, han añadido las fuentes.

La mayor pena por este caso se impuso a Carlos Saldaña, dueño del pub Arny, que fue condenado en 1998 a 33 años de cárcel por prostitución de menores y que en 2007 consiguió la libertad condicional tras un cumplimiento efectivo de casi nueve años de prisión.

Saldaña fue condenado por once delitos de prostitución de menores, pero el principio de cumplimiento efectivo del triple de la máxima pena individual impuesta situaba en 9 años el máximo que debía pasar en prisión, explicaron a Efe las citadas fuentes.

Este imputado pasó 9 meses de prisión provisional entre octubre de 1995 y julio de 1996, y tras la confirmación en el Supremo de la sentencia emitida por la Audiencia volvió a ingresar en abril de 2000 y cumplió su condena en las cárceles de Huelva, Madrid y Sevilla.

El segundo procesado al que correspondió mayor pena, el encargado del Arny J.A.G.L., quedó en libertad en mayo de 2005 tras cumplir seis años de condena efectiva, del total de 18 que le impuso la Audiencia de Sevilla.

La sentencia, emitida en 1998, fue confirmada en 2000 por el Supremo e impuso condenas de un año de cárcel a los clientes de los pub de prostitución homosexual que fueron procesados.

La Audiencia absolvió a 33 de los 49 imputados basándose en la falta de credibilidad de los jóvenes denunciantes, la mayoría de ellos dedicados a la prostitución.

Saldaña y el encargado del Arny, un pub situado frente a la estación de trenes de Plaza de Armas de Sevilla, fueron los dos únicos condenados que ingresaron en prisión.

El bailarín argentino Domingo Arnaldo Concha, conocido como Arny y relaciones públicas del club, pagó la multa y las indemnizaciones que le impusieron los jueces y eludió el ingreso en prisión para cumplir un año y nueve meses.

El caso Arny fue destapado por uno de los chicos que se prostituían en el club, J.A.S.B., conocido como "Testigo número 1", un joven con numerosos antecedentes penales que posteriormente fue condenado por asesinar a un hombre en abril de 2004 en Brenes (Sevilla) y que, entre otros, acusó a un juez de menores que fue absuelto.

Y TAMBIÉN…
Sale de prisión el dueño del pub 'Arny' tras cumplir 9 años de los 33 de pena.
La excarcelación se ha aprobado con el visto bueno de la Fiscalía sevillana.
EFE | El Mundo, 2007-10-16
http://www.elmundo.es/elmundo/2007/10/16/espana/1192547687.html
El principal testigo del 'caso Arny' se reconoce culpable del asesinato de un cliente de 72 años.
Europa Press | El Mundo, 2005-11-21

http://www.elmundo.es/elmundo/2005/11/21/sociedad/1132585085.html
El principal testigo del Arny dice que todo es un montaje para tapar los GAL.
El 'número 1' alega que un jefe policial le puso una pistola en la cabeza.
Jorge A. Rodríguez | El País, 1997-11-12
http://elpais.com/diario/1997/11/12/sociedad/879289208_850215.html
El dueño del Arny admite que en su bar había "relaciones" , pero sin niños
Jorge A. Rodríguez | El País, 1997-10-23

http://elpais.com/diario/1997/10/23/sociedad/877557607_850215.html