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jueves, 28 de noviembre de 2024

#libros #cine #artistas | Tarantela sevillana : Lola Flores, Carmen Sevilla y Sara Montiel: estrellas españolas en Italia

Tarantela sevillana : Lola Flores, Carmen Sevilla y Sara Montiel: estrellas españolas en Italia / Lidia García García.

Barcelona : Ediciones B, 2024 [11-28].
280 p.
Serie: Somos B.

/ ES / Libros / ENS / Artistas / Carmen Sevilla / Cine / Interpretación / Italia / Lola Flores / Mujeres / Sara Montiel / Testimonios

📘 Ed. impresa: ISBN 9788466679077 / 22.90 €
📝 Cita APA-7: García García, Lidia (2024). Tarantela sevillana : Lola Flores, Carmen Sevilla y Sara Montiel: estrellas españolas en Italia. Ediciones B.

Nos vamos de viaje a la Italia de los años cincuenta y sesenta. Dolce vita, glamour y mucho, mucho cine. Por el Festival de Venecia, las playas de Sorrento o en el cautivador ambiente nocturno de Roma se pasean Sophia Loren, Pier Paolo Pasolini, Brigitte Bardot, Orson Welles... ¡y nuestras divas cañís!

Las trayectorias artísticas de Lola Flores, Carmen Sevilla y Sara Montiel coinciden en presentar numerosas conexiones con Italia: el debut cinematográfico de Lola Flores bajo la dirección de Fernando Mignoni y sus explosivas colaboraciones con Raffaella Carrà, la participación de Carmen Sevilla en la coproducción italo-española ‘Pan, amor y… Andalucía’ dirigida por Javier Setó en 1958 junto a Vittorio de Sica y la vida de película de Sara Montiel, que enamoró dentro y fuera de la gran pantalla a varios galanes italianos y que intentó «redimirse» de su fama de mujer fatal con una desventurada boda celebrada en Roma. En este libro, fruto de sus investigaciones en la Real Academia de España en Roma, Lidia García -creadora de ‘¡Ay, campaneras!’- explora los vínculos entre estas tres populares estrellas del cine, la canción española y el panorama cultural italiano de la época. ‘Tarantela sevillana’, un libro maravilloso, repleto de anécdotas, historias increíbles y fotografías inéditas, ofrece un análisis pormenorizado de este fascinante trasvase cultural con aire de tarantela y espíritu de copla.

jueves, 30 de junio de 2022

#hemeroteca #lesbianismo #lgtbi | Del “yo soy progay” al “no me escondo por amar”: las folclóricas como aliadas del colectivo LGTBIQ+

El País / María del Monte en el pregón del Orgullo de Sevilla //

Del “yo soy progay” al “no me escondo por amar”: las folclóricas como aliadas del colectivo LGTBIQ+.

El paso al frente de la cantante María del Monte se suma a una larga lista de gestos y declaraciones a favor de esta comunidad de grandes divas cañí como Rocío Jurado o Lola Flores.
Jesús A. Cañas | El País, 2022-06-30
https://elpais.com/estilo-de-vida/2022-06-30/del-yo-soy-progay-al-no-me-escondo-por-amar-las-folcloricas-como-aliadas-del-colectivo-lgtbiq.html 

Lola Flores quería que, una vez fallecida, la pusiesen en el teatro Calderón de Madrid para que pasasen “los mariquitas” que la querían mucho y dijesen “¡ay, qué lastima!”. Marujita Díaz, en esa pulsión que tenía por estar en el candelero, se declaró “tortillera” y consumidora de “almejas naturales, pinchitos de tortilla, arroz con conejo”. Rocío Jurado paró en seco el previsible chiste sobre homosexuales y se puso solemne para proclamar en pleno ‘prime time’ de los 2000: “Yo soy progay”. Desde la Transición, muchas folclóricas han cerrado filas, a su manera, en torno al colectivo LGTBIQ+, pero hasta el pasado viernes ninguna lo había hecho para decir que, aparte de acoger con gusto su papel como divas arcoíris, eran una más del colectivo. Ha tenido que llegar María del Monte para poner una nueva pica en Flandes con dos frases inmediatamente históricas pronunciadas en pleno Orgullo de Sevilla: “Jamás en mi vida me he escondido de nadie, ni lo voy a hacer por amar. Soy una persona más de todas las que estamos aquí”.

El paso adelante de la cantante fue lo suficientemente implícito como para llevarse el aplauso atronador de los presentes y de las redes sociales. Y lo medidamente explícito que, en apariencia, quiso la propia reina de las sevillanas, de 60 años, con su pregón. Sonó a salida del armario, aunque ella negó este pasado martes en la Cadena SER que lo fuese. “No he estado nunca en ningún armario. Habrá quien tenga polillas, pero yo no”, dijo entre risas y, de paso, dejó otra frase para el recuerdo: “Quiero que me respeten, no que me toleren. La palabra tolerancia me pone desquiciada”. Etiquetas aparte, a Lidia García, investigadora de la Universidad de Murcia, divulgadora del género y activista homosexual, le pareció un paso trascendental por ser la primera folclórica que habla sobre su orientación sexual: “Fue superemocionante. Es un referente de esa generación y era algo que se podía intuir, pero no había hablado de ello”.

El pregón de María del Monte ha sido, quizás, la rotura total de un velo que ya dejaba entrever, en pleno franquismo censor, que las folclóricas y la copla eran el refugio de “la disidencia de genéro, el tabú, la transgresión y lo poco decoroso”, como explica Alberto Romero, catedrático de la Universidad de Cádiz y experto en la obra de Lola Flores. Es lo que la artista María Peláe, referente de un nuevo folclorismo abiertamente LGTBIQ+, llama “revolucionarias encubiertas”. Mientras España vivía sumida en una moral pacata en blanco y negro, las copleras dejaban poco margen a la duda al cantar letras dedicadas “a solteras, crímenes pasionales tremebundos, amantes, borrachas, prostitutas o disidentes de género y eso el público lo admite sin problemas”, añade Romero.

Ahí está ‘Tatuaje’ (1941), de Concha Piquer, copla que para Lidia García es el ejemplo máximo de “lo que está fuera de la buena sociedad”: una mujer u hombre que busca, sola y bebida, a su marinero entre ambientes de tabernas. O ‘Compuesto y sin novia’, una copla que en la voz del homosexual Miguel de Molina adquiere una clara dimensión ‘queer’ y que fue compuesta por el triunvirato formado por el poeta Rafael de León —también abiertamente gay—, el compositor Antonio Quintero y el pianista Manuel Quiroga. Porque para que la letra funcionase era importante la complicidad con artistas hiperbólicas exageradas en teatralidad, vestuario y maquillaje que desde principios del siglo XX —entonces con el cuplé— se convirtieron en divas del público homosexual e iconos a imitar del travestismo.

“Todo esto tiene que ver con una relación mediatizada y arquetípica de la diva y el fan gay”, resume García. Aunque esa tolerancia más o menos consentida dentro del corsé de la censura franquista era mucho menos evidente para las mujeres homosexuales. “El machismo es el lastre de las mujeres lesbianas, la invisibilidad. Ha habido muchísimo silencio. Esto ha operado así, cuando la copla ha sido refugio para mujeres lesbianas y bisexuales. Son los mismos códigos de amores clandestinos”, apunta la investigadora. Peláe, por su parte, solo puede pensar en lo que el arte se haya podido perder de estas historias de mujeres. “Si eso con un ‘querío’ estaba mal visto, imagino si llego a contar que me di un beso con una amiga. Es el constante pedir perdón. La mujer que ha escrito de otra mujer ni será conocida”, afirma en conversación telefónica con El País.

Todas esas referencias veladas dejaron de ser necesarias con la llegada de la democracia y la eclosión del cine del destape, del que muchas folclóricas fueron protagonistas. Con la modernidad de la Movida llamando a la puerta y repudiando todo lo cañí que se asimilaba a franquista, las copleras abren la boca. De esas décadas son las declaraciones de Marujita, Lola o, más recientes, Rocío Jurado. Todas a favor del colectivo, con menor fortuna —ahí está Flores preguntando a un entrevistado si él era “’hemosesual’, o mariquita, vamos”— o con más atino, como las frases de la Jurado en las que, hace más de 25 años, ya daba en la clave de la reivindicación más actual del colectivo: la necesidad de ser visibles, no solo de amar con libertad.

María del Monte no necesitó ni una hora para convertirse en viral en redes sociales con su mantón de lunares con la bandera arcoíris. Pese a cantar en un género aparentemente minoritario como el de las sevillanas, ya era un icono entre muchos jóvenes desde antes, acrecentado por un nuevo andalucismo que reivindica lo cañí y por la propia nebulosa que ha rodeado siempre su vida sentimental, blindada por ella misma con victorias judiciales en defensa de su vida privada. Sus canciones y estética, sumadas a todo el acervo de sus compañeras folclóricas, pueblan el imaginario colectivo de la nueva escena ‘drag’ y musical. Artistas como Carlos Carvento o Belial llevan ya años “buceando en esa genealogía”, como apunta García, para su travestismo.

María Peláe también ha abrazado ese folclorismo desde el inicio de su carrera y lo ha llevado a la agitación en su nuevo disco ‘La Folclórica’, que ahora lleva de gira por España. En canciones como ‘La Niña’, la nueva folclórica cuenta su propia infancia como lesbiana, con dejes y guiños a la clásica ‘Mari’ andaluza: “Nunca hubo una pretensión de abanderamiento. Hablaba de mí. Compongo canciones con Alba Rey [su pareja], ¡cómo voy a mentir! Si todo lo hiciese así, no tendría coherencia”, cuenta. Sí hubo ganas de agarrar con fuerza la bandera LGTBIQ+ cuando a principios de junio se subió al escenario también como pregonera de un Orgullo, en este caso de Torremolinos, con un discurso mucho más directo que el de María del Monte. Allí, entregada, dejaba un recadito a los hombres homófobos: “No necesitamos ningún ‘pichazo’ que nos convierta; que tienes una picha, no una varita mágica, pedazo de acelga”. Y aquel momento, cargado de ritmo y potencia, también se hizo viral, para mayor honor y gloria del nuevo folclorismo LGTBIQ+.

jueves, 27 de enero de 2022

#libros #copla #mujeres | ¡Ay, Campaneras! : canciones para seguir adelante

¡Ay, Campaneras! : canciones para seguir adelante / Lidia García García.
Barcelona : Plan B, 2022 [01-27].
272 p.

/ ES / Libros / ENS / Copla / Cultura popular / Feminismo / Memoria sentimental / Música / Mujeres / Transgresión

📘 Ed. impresa: ISBN 9788418051449 / 17.90 €
📝 Cita APA-7: García García, Lidia (2022). ¡Ay, Campaneras! : canciones para seguir adelante. Plan B.

¿Sabías que Chaplin robó la música de un cuplé para una de sus películas más famosas? ¿O que Nietzsche dijo que «lo más fuerte» que había oído en su vida fue una zarzuela de Federico Chueca? ¿Alguna vez has pensado en la copla como una estrategia de resistencia femenina?

La banda sonora de nuestras abuelas nos lleva de la mano por un pasado no tan lejano, donde discurso oficial y subversión convivían en una cultura popular que ayudaba a sobrellevar la vida. ‘¡Ay, campaneras!’, de Lidia García, es un paseo por las historias detrás de estas canciones pobladas de transgresiones femeninas, diferencias de clase social y un ansia de libertad que, pese a todo, se colaba por cada resquicio que encontraba. Este libro formidable nos acerca a los entresijos de un mundo de cupletistas y bandoleros, de costureras y manolas, y de mujeres tan tremendas como Raquel Meller, Concha Piquer, Lola Flores, Sara Montiel o Rocío Jurado.

👤 Lidia García García
(Montealegre del Castillo, 1989) es doctora en Historia del Arte por la Universidad de Murcia, con una tesis sobre copla y prácticas camp. Es autora del pódcast ¡Ay, campaneras! y del libro homónimo (Somos B, 2022). Colabora habitualmente en los programas ‘Cine de barrio’, de Televisión Española, ‘Mañana más’, de Radio Nacional de España, y ‘La ventana’, de Cadena SER.

miércoles, 3 de febrero de 2021

#hemeroteca #queer #copla #memoria | Tras las huellas queer de la copla

Imagen: La Opinión de Murcia / Lidia García //

Tras las huellas queer de la copla.

«Yo lo que hago, aunque no suene muy sofisticado, es escuchar las canciones», asegura la investigadora de la UMU Lidia García, autora del exitoso podcast 'Ay, Campaneras'.
Abel Cobos | La Opinión de Murcia, 2021-02-03
https://www.laopiniondemurcia.es/cultura/2021/02/03/huellas-queer-copla-34171080.html 

«Bollera, coplera y de clase obrera». Así se define Lidia García (Montealegre del Castillo, 1989), investigadora predoctoral en el Departamento de Historia del Arte de la UMU, divulgadora activista y colaboradora de ‘Hoy empieza todo’, en Radio 3. Y de la misma forma se puede describir ‘¡Ay, Campaneras!’, su podcast, uno de los programas revelación de la pandemia, que pasó de grabarlo en el baño de su casa porque se aburría durante el confinamiento a tener más de 150.000 oyentes y recibir grandes alabanzas.

La idea detrás de su proyecto es tan simple como necesaria: sacar del armario al folclore y hacer visible el discurso de género y de clase que esconde (a plena vista) el mundo de la copla, el cuplé y la zarzuela. Hacerlo, además, no requiere una gran complejidad teórica: «Yo lo que hago, aunque no suene muy sofisticado, es escuchar las canciones». Es decir, no hace falta ser Judith Butler para entender el trasfondo feminista de coplas como ‘Campanera’ -popularizada por la versión de Joselito-, toda una declaración contra el ‘slut-shaming’ (señalar a las mujeres como ‘promiscuas’ por tener vida sexual) mucho antes de que se acuñara el término.

«Esta canción cuenta una historia del ostracismo de una mujer a la que todo el pueblo mira mal porque un hombre la visita por las noches. Sin embargo, la voz lírica la defiende», explica García. «Eso es lo que me gusta del género: que pone a alguien que está en los márgenes en el centro de la canción y defiende lo que le hace diferente. Y aunque la copla tiene una parte rancia y patriarcal, también puede ser liberadora: te está diciendo que si te alejas de la norma hay señalamiento, pero también disculpa. En esa ambigüedad está la potencialidad del género», añade.

'Campanera' es, además de la canción que da nombre a su podcast, un homenaje a su madre, para la que es su tema favorito. «La vinculo a ella y a toda esa generación de mujeres que ha sido muy invisibilizada; ellas y la cultura que consumían. Por eso ¡Ay, campaneras! -título de su podcast-, como un lamento colectivo», detalla. Y es que esa es otra de las claves de su éxito, que junta generaciones: la cultura de Cine de barrio con el discurso de la identidad, tan importante para las nuevas generaciones y que ya ha saltado al mainstream. «Tenemos la falsa impresión de que no nos une nada, de que hay una brecha porque el mundo ha cambiado mucho en poco tiempo. Pero la cultura de la época de nuestros abuelos no es tan diferente a la nuestra», asegura Lidia García.

‘¡Ay, Campaneras!’, en sus 25 episodios, trata muchos temas recurrentes en el género: desde la maternidad hasta la clase social. Y aunque sea una de las caras visibles de esta revisión folclórica, no es la única. Podcasts como ‘El niño de Carrillo’ o el proyecto ‘Maricón de España’, sobre historia y folclore LGTBI, o la cantante María José Llergo, hablando de feminismo y poderío, también han reproducido discursos similares. Y ellos tampoco han inventado nada: «Ya en la contracultura de los ochenta se hablaba de esto: mira a Ocaña en Barcelona», apunta la podcaster.

Ahora, después de agitar las redes y las ondas celebrando la vida de las más grandes folclóricas españolas -de Lola Flores hasta las más olvidadas (y no por ello menos buenas), como Estrellita de Palma, cantante original de 'Campanera'-, Lidia García está tomándose un merecido descanso. Eso sí, promete que volverá con una segunda temporada: «Ya tengo pensados los temas, ahora solo necesito tiempo».

domingo, 31 de mayo de 2020

#hemeroteca #copla #memoria | '¡Ay, campaneras!': el podcast que descifra los dobles sentidos de la copla


'¡Ay, campaneras!': el podcast que descifra los dobles sentidos de la copla.

La divulgadora Lidia García dirige un programa en el que habla de lesbianismo, feminismo, sororidad y dobles sentidos en la historia de la copla española, de Rocío Jurado a Lola Flores.
Carmen López | El Diario, 2020-05-31
https://www.eldiario.es/cultura/feminismo/ay-campaneras-podcast-descifra-sentidos_1_6047142.html 

La música ha sido una de las píldoras simbólicas que han ayudado a mantener el ánimo durante el confinamiento. El resurgimiento de ‘Resistiré’ como himno de masas, los DJs de balcón, los festivales de música online o los famosos cantando desde sus mansiones son algunos ejemplos de su poder para despertar sentimientos.

Quizás no todos buenos, pero comentar el mal gusto del pinchadiscos del tercero también ayudó a pasar el rato y la cita a las 20:00 con los aplausos y el Dúo Dinámico pasará a la memoria colectiva como uno de los símbolos de aquellos meses de encierro.

De ese poder de las canciones, en este caso de coplas, para sobrellevar la cotidianidad trata el primer capítulo del podcast 'Ay, campaneras', creado por Lidia García, también conocida como 'The queer cañí bot' en Twitter, donde tiene miles de seguidores. Desde 2018 divulga en dicha red social sobre copla, feminismo y activismo LGTB+ tirando de memes y mucho humor. Que un género musical tan asociado con el franquismo y la represión despierte la atención de un público masivo es, como poco, sorprendente.

"Jamás pensé que le interesaría este tema a tanta gente y mucho menos que acabaría usándolo también como canal de divulgación más allá del humor... mejor dicho con el humor, ya que no lo abandono nunca", explica a eldiario.es Lidia García. "No sabría hacerlo, qué angustia. Cuando acusaban a Concha Piquer de ser ambiciosa ella decía aquello de 'He tenido siempre mucha vocación pero si no gano dinero, no me divierto'. Ya que no gano un duro con esto qué mínimo que divertirme un poquico, digo yo".

El paso al formato sonoro se produjo durante esas semanas en las que la vida transcurrió de puertas adentro, como tantos otros proyectos culturales. "Lo tenía ya pensado pero te mentiría si te dijera que el confinamiento no tuvo nada que ver. Empecé a grabar un poco para pensar en otra cosa, la verdad", afirma. Hay que tener en cuenta que es un paso 'arriesgado', porque lo visual tiene una importancia vital en el ámbito de la copla y sus intérpretes.

Lidia García es, además de licenciada en Humanidades, investigadora predoctoral FPU en el Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Murcia. Su tesis trata sobre estética kitsch, imaginario cañí y género en la cultura visual digital, así que por supuesto tenía en cuenta ese factor. A pesar de eso, declara que "el podcast me permite esa cosa reposada de pensar sobre un tema y elaborarlo y Twitter da —además del componente visual— esa inmediatez y esa interacción (casi siempre) tan maravillosa. Es un combo en el que de momento me siento divinamente".

Los secretos que esconde la copla
Lesbianismo, meritocracia para salir de pobre, mujeres mandando en el mundo. De primeras parece improbable que las coplas que cantaban las mujeres españolas de generaciones anteriores mientras hacían las labores del hogar contuviesen mensajes encriptados. Pero aquellos cantos de amores despechados y de pasiones encendidas iban más allá.

Pero ¿cómo caer en la cuenta de esos dobles sentidos? A Lidia García se le encendió la bombilla cuando a los 20 años empezaron a preguntarle sobre su amor por la copla con extrañeza. "El tener que explicarte ya te da pie a darle un par de vueltas a la cosa. Yo pensaba 'si de verdad es tan rancio y tan machista ¿cómo puede ser que me apele tanto?'. De ahí a ponerme a escuchar las voces de quienes ya habían andado ese camino de la revalorización del género y su vínculo con las feminidades transgresoras, lo LGBT y lo popular —Martirio, Terenci Moix, Vázquez Montalbán, Carlos Cano, Carmen Martín Gaite...— había solo un paso", sostiene.

De Camarón a Rosalía, el flamenco sí ha conseguido el interés masivo y la fusión con otros estilos. Pero, más allá de Martirio, parece que la copla se ha quedado anclada en el pasado y los artistas no han intentado buscar nuevos públicos. Aunque solo lo parece, porque la copla también ha hecho sus experimentos, algunos de ellos muy recientes.

García ofrece numerosos ejemplos: "desde la copla-yeyé de Encarnita Polo a, como mencionas, Martirio, que es impresionante porque lo ha tocado todo: renovación musical, estética y además ha hecho una labor intelectual inmensa en el sentido de repensar y valorar el género. Pero también tenemos artistas más jóvenes que han experimentado con los contornos de la copla como Concha Buika, La Shica o Diana Navarro, que justamente en su último single ‘Encrucijada’ versiona en clave trap este clásico de Marifé de Triana".

Las divas del imaginario patrio
Como si de reinas se tratase, las folclóricas estrella suelen llevar un título asociado a su nombre. Si Rocío Jurado es La más grande, Lola Flores es La Faraona y Concha Piquer La reina de la copla (lo mismo que Nina Simone es La sacerdotisa del soul y Aretha Franklin La reina). Esos apellidos de diva sugerían una rivalidad entre artistas que la prensa del cotilleo —con personajes como Encarna Sánchez azuzando el fuego— se encargó de difundir, de manera más o menos distorsionada.

Por supuesto había intereses comerciales y conflictos personales pero "el problema es que el foco siempre se ha puesto en el conflicto entre mujeres: la sobrerrepresentación de la rivalidad femenina, no solo en la copla, ha sido una poderosa herramienta del patriarcado para que nos veamos unas a otras como enemigas. Con respecto a lo de los apodos... al final es verdad que sin hipérbole no hay copla", dice García. También deja claro que: "Había sororidad, claro que sí: la amistad de Lola Flores y Rocío Jurado es un ejemplo de ello o el hecho de que cuando fueron a hacer la casa-museo de Marifé de Triana encontraron que conservaba poquísimos vestidos porque había ido regalándoselos a las que empezaban".

Cuesta imaginar a Lola Flores aceptando condiciones laborales injustas o a Rocío Jurado sometiéndose a las órdenes de un manager explotador, precisamente por esa imagen de divas que proyectaban. Parecían tener más poder sobre sus carreras que otras artistas más o menos contemporáneas. "En el caso de la copla es cierto que el carácter de algunas de las folclóricas jugaba a su favor en ese sentido", cuenta García. 'Temperamentales', 'raciales'... son adjetivos que se les solían aplicar por ser mujeres y del sur pero que al final no apuntan más que a las cualidades que se asocian al éxito y que en un hombre que lo ha alcanzado se dan casi por supuestas: asertividad, decisión, firmeza... En una mujer sorprendían, todavía sorprenden", sostiene la divulgadora.

Teniendo en cuenta todos los aspectos que las definían, si viviesen y estuviesen activas en la actualidad ¿Qué gran artista de la copla podría haberse 'hecho un Rosalía' y haber revolucionado el género? "Bueno, en manicuras y estilismos imposibles la copla ya trae la revolución hecha de casa, también te digo. Fíjate que lo que más me interesa a mí de esto es que muchas de ellas ya hicieron lo de poner el género patas arriba: cuando Rocío Jurado cambió la bata de cola por aquellos vestidos que ponían en jaque a la censura, cuando Lola Flores se arrancó a rapear en 'Cómo me las maravillaría yo'... ojalá tenerlas con nosotros para ver qué opinan del percal, eso sí. Estoy segura de que seguirían siendo las más tremendas".