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jueves, 18 de julio de 2019

#hemeroteca #cruising #turismo | La fiebre del cruising: cómo el sexo al aire libre amenaza un Parque Natural en Ibiza

Imagen: El Mundo / Ses Salines, Ibiza
La fiebre del cruising: cómo el sexo al aire libre amenaza un Parque Natural en Ibiza.
Promocionadas entre el cotizado turismo LGTBI como el paraíso del 'cruising', las dunas del Parque de Ses Salines y su flora están en peligro por el continuo trajinar de cuerpos desnudos.
Ricardo F. Colmenero | El Mundo, 2019-07-18
https://www.elmundo.es/papel/lifestyle/2019/07/18/5d2f33e021efa068448b4628.html

Quedan dos horas para la puesta de sol y un centenar de personas al final de la playa. Todos hombres. Casi todos están desnudos y, de estos, casi la mitad están solos. Hace un lustro, el gobierno de Ibiza redactó una guía LGTBI en la que se decía que esta era la mejor hora. «¿La mejor hora? Para el hambre no hay hora», corrige un veterano.

Desde la punta sur, Es Cavallet parece un túnel de arena blanca flanqueado por un mediterráneo de tonos turquesa, y dunas de sabinas que se elevan como un tsunami verde. Postes intermitentes de un metro, unidos por una soga, y un par de señales, prohíben ascender por ellas. Son las responsables de que este escenario forme parte del Parque Natural de Ses Salines, declarado Patrimonio de la Humanidad, aunque pocos lo saben. Lo que nadie ignora es que se encuentran en uno de los paraísos naturales del ‘cruising’, o sexo en lugares públicos con desconocidos.

«Se liga por las miradas, los ojos no engañan», me informa de cómo va la cosa. «Luego, al que te mira, lo puedes ir siguiendo entre las dunas y, al final, pues te encuentras», concluye. «También te puedes meter a pelo, y buscar aventuras», dice otro.

El cordón que impide el paso desaparece en este punto, y se abre un canal de libre ascenso a las dunas. Al principio de un par de metros, que luego se convierte en un sendero, después en dos, y finalmente en un laberinto.

A los pocos minutos aparece un hombre de unos 50 años con un gorro y una mochila a la espalda. Es decir, con solo un gorro y una mochila a la espalda. Busca mi mirada y me señala con el cuello la apertura a un nuevo sendero. Luego espera hasta que le sobrepaso, y vuelve al sendero principal. Un poco más adelante, bajo una sabina, dos hombres charlan desnudos apoyados en una nevera.

Hace lustros que estos paseos traen de cabeza a geólogos, ecologistas y responsables del Parque Natural. En Diario de Ibiza, este invierno, hicieron balance. La práctica, insistía de nuevo el biólogo y ecologista del GEN, Joan Carles Parlem, está desmontando las dunas. En concreto, arrancando las plantas y raíces que forman su frágil esqueleto, y las protegen del viento, como la ‘silene cambessedesii’, que da una flor del tamaño de una moneda de 20 céntimos, y que parece un molino de viento rosa de cinco aspas. Tras desaparecer de la península por culpa del ‘boom’ inmobiliario, ya solo sobrevive en Ibiza y Formentera.

«El trajín de gente y actividades sexuales es continuo», añade el geólogo y geógrafo Francesc Xavier Roig. Se abren nuevos caminos. Al pisotear las plantas se rompe su estructura defensiva, y la arena va desapareciendo. Como un cuarto oscuro al sol, y menguante.

De momento, todos los intentos por evitar el trasiego han sido infructuosos. Hubo un tiempo en el que se colocó una pequeña valla que desapareció, y también algunas señales. A veces por vandalismo y otras por falta de conservación. Vicenç Forteza, técnico del Parque Natural, se quejaba: «Hace algunos años hicimos campañas para informar a quienes transitaban por allí, pero provocaba conflictos. Los informadores se encontraban con gente violenta, agresiva. A veces les decían: 'déjanos acabar'. Lo puedes hacer un día, pero al siguiente vuelven. Y no es lo mismo informar a alguien que está solo tomando el sol o buscando espárragos o paseando a su perro, que a una pareja o a varios que están practicando sexo».

Desde los senderos, oficiales y clandestinos, se escucha la música del dj del Chiringay, local icónico del turismo LGTBI. A su entrada ondea la bandera arcoíris, visible desde todos los puntos de la playa. Toda la clientela son hombres y están en pareja. Toman cócteles o zumos de colores mientras el ‘staff’ empieza a preparar las mesas para las cenas entre estatuas de desnudos masculinos, musculados, bronceados y dotados como vasos de tubo.

Decenas de webs turísticas promocionan entre el turismo LGTBI el ‘cruising’ en las dunas, como si fuera visitar Pacha, comer ‘bullit de peix’ o bucear en la plataforma Mariana. El LGTBI es ahora mismo el turismo más preciado del mercado. En 2018 tuvo un impacto en el PIB español de más de 6.100 millones. En Baleares ya ronda cerca del millón de turistas y el 10% del total, quizá un porcentaje mayor en Ibiza, al considerarse una de sus mecas. Su perfil es el de un varón de entre 30 y 55 años residente en zonas urbanas, y con un nivel cultural medio alto. Y lo más importante, gasta un 33% más que un no LGTBI, según un informe de Community Marketing & Insights.

En 2014, el gobierno insular, entonces en manos del Partido Popular, editó su propia guía, que incluía las dunas de Es Cavallet como escenario ideal para el ‘cruising’, recomendando la última hora de la tarde, haciendo que ecologistas y técnicos del Parque del propio gobierno se llevaran las manos a la cabeza. Allí se decían cosas como «mantener esta zona en perfecto estado de conservación es un compromiso de los ciudadanos del mundo con las generaciones futuras». O que «es importante tomar medidas de seguridad ya que las zonas de ‘cruising’ atraen a los amigos de lo ajeno y con frecuencia se denuncian robos». Tras aparecer en los medios esta recomendación institucional tuvo que ser retirada.

domingo, 27 de enero de 2019

#hemeroteca #cruising | Demasiado sexo para es Cavallet

Imagen: Diario de Ibiza / Dunas de es Cavallet, Ibiza
Demasiado sexo para es Cavallet.
La práctica de los encuentros sexuales entre desconocidos provoca graves daños en el sistema dunar.
José Miguel L. Romero | Diario de Ibiza, 2019-01-27
https://www.diariodeibiza.es/pitiuses-balears/2019/01/28/sexo-cavallet/1043654.html

'Cruising' entre las dunas. Las dunas de es Cavallet están en peligro por tanto ardor. No el del sol en plena canícula, sino el de la pasión desenfrenada. Meca mundial del 'cruising', el continuo trasiego por esa zona para mantener escarceos sexuales con desconocidos causa graves alteraciones en ese delicado sistema dunar.

En es Cavallet se practica mucho sexo, demasiado para ese ecosistema. El ‘cruising’ (encuentros sexuales furtivos entre desconocidos, principalmente entre homosexuales) se está cepillando el peculiar sistema dunar de esa zona, que forma parte del Parque Natural de ses Salines. Geólogos y biólogos, incluso los responsables de esa área natural protegida, alertan de los daños irreparables que producen los escarceos en ese paraje, una de las mecas gays. El lugar se ha convertido en un picadero al aire libre en el que la pasión desenfrenada degrada el paisaje y un sistema geológico único.

En el mundillo gay, es Cavallet es el no va más, especialmente para el ‘cruising’. Las páginas webs especializadas lo recomiendan como el lugar ideal para esa práctica. Venir a Ibiza y no pasear desnudo entre sus sabinas y montículos de arena en busca de amante/s, es como visitar París y no darse un garbeo (este puritano) por Notre Dame: «Si tienes ganas, puedes pasearte por las dunas en busca de 'aventuras'», aconseja la web ‘sexo-casual’. Ignorando el perjuicio que causan a ese ecosistema, numerosas personas saltan a diario «las barreras que delimitan las zonas inaccesibles y las trampas de retención sedimentaria», critica Francesc Xavier Roig, doctor en Geografía por la Universitat de les Illes Balears y doctor en Geología por la Universitat de Barcelona.

Es Cavallet es, en relación al ‘cruising’, incluso más famosa que es Trenc (Mallorca). Los geógrafos Pau Balaguer y Álvaro Sanz, que han realizado un estudio de los contactos esporádicos sexuales en Mallorca, han cartografiado y tipificado las localizaciones preferidas de esa isla, oasis eróticos entre los que esa playa mallorquina es el ‘top 1’. Allí, ocultos tras un follaje que «permite el camuflaje», discreta pero fogosamente, liquidan su sistema dunar.

El 'molinet' que frena el 'embat'
Lo mismo sucede en es Cavallet, donde, según detalla el biólogo y presidente del GEN, Joan Carles Palerm, el libre acceso «provoca el descabalgamiento de las dunas y que se quiebren sus estructuras». El sistema que las mantiene es muy complejo y cualquier alteración, como ese continuo trasiego, afecta fatalmente: «En el litoral siempre sopla un viento llamado ‘embat’, que va de mar hacia tierra. En primera línea hay pequeñas plantas, como el ‘molinet’, que son capaces de resistir ese viento y el consiguiente movimiento de tierra que ocasiona en el suelo. Son especies que viven muy poco tiempo, pero su corta existencia es vital para el sistema dunar, pues cuando el ‘embat’ alcanza las dunas, se eleva gracias a ellas. Eso permite que se asienten allí otras plantas, como el lotus o el barrón (‘Ammophila arenaria’)».

Pero quienes se adentran en las dunas en busca de una aventura sexual con un/os desconocido/s, inconscientemente «pisotean y rompen la primera estructura defensiva formada por la vegetación en línea, la de los ‘molinets’», indica Palerm. Y si no existe esa barrera, «el viento entra con fuerza y arranca, poco a poco, el suelo. Aparecen entonces las cárcavas, grietas en el terreno en las que se ven aflorar las raíces de las sabinas».

Desenfreno 'non-stop'
Al ‘molinet’ apenas le afecta el viento, «pues sus semillas aguantan mucho, son muy resistentes». Lo que queda para el arrastre es la estructura de la duna: «El viento se la carga entera –avisa Palerm–, pues se mete en ella y se la come... hasta que desaparece». También afecta «cuando las personas entran a las dunas por detrás, pero menos», dice Palerm, en referencia al camino que discurre en paralelo a los estanques salineros. La más peligrosa para el sistema es la entrada por delante, desde la playa.

El geólogo Xisco Roig alerta del grave daño que provoca el cancaneo (una forma más castiza de llamar al ‘cruising’) por ese espacio, así como el uso de las dunas para los encuentros ocasionales: «Por parte del Parque Natural de ses Salines se ha intentado reordenar los usos públicos de la infinidad de caminos que hay en las zonas de reposo, las dunas en las que la gente va a tomar el sol. Pero tras ser regulado, los transeúntes siguen acudiendo a esas áreas. Y eso provoca –alerta– la compactación del sustrato y la pérdida de la vegetación que fija y estabiliza ese sistema geológico».

Lo peor es que es un desenfreno ‘non-stop’: «El trajín de gente y actividades sexuales es continuo, lo que no favorece la recuperación de la restinga del sistema dunar (la barrera arenosa o cordón litoral) de la zona de ses Salines». Y si se debilita y fragmenta ese sistema, «parte de la arena se trasladará hacia las salinas», advierte. El constante trasiego sexual en es Cavallet provoca que «se compacte la arena y, consecuentemente, se creen innumerables caminos», lo que sentencia ese paraje.

Señalización que desaparece
Los cordones disuasorios que restringen el paso es como si no existieran. Y respecto a la cartelería instalada en los accesos a la playa que advierten de que está prohibido el acceso, o no hacen caso o es destruida, admite Vicenç Forteza, técnico del Parque Natural de ses Salines: «La señalización en es Cap des Cavallet ha desaparecido. Hay vandalismo al respecto».

Roig considera que una de las medidas para acabar con el ‘cruising’ es que «un informador se dirija a quienes se encuentren sobre las dunas para indicarles que por allí no se puede pasar ni reposar, y les explique que están en un parque natural. Si esos usuarios saben que, constantemente, habrá alguien que pasará para informar y que, por tanto, les molestará tanto el descanso como las prácticas que lleven a cabo, esa actividad al final se desplazará».

Es lo que ha sucedido, por ejemplo, en la Platera (l'Estartit, Girona), frente a las islas Medes. Xisco Roig fue el encargado de elaborar la gestión de esa zona: «Allí se incrementó la vigilancia y la campaña de concienciación, sin criminalizar a nadie. Eso, más el cordaje y las trampas de retención, dio lugar a que se desplazasen de lugar. El incremento presencial, de alguien que 'molestara' constantemente fue crucial».

«No tenemos adónde ir»
En es Cavallet se probó, pero con escaso éxito, según cuenta Vicenç Forteza: «Hace algunos años hicimos campañas para informar a quienes transitaban por allí, pero provocaban conflictos. Los informadores se encontraban con gente violenta, agresiva. A veces les decían, 'déjanos acabar que no tenemos adónde ir'. No es fácil para un trabajador enfrentarse a esa gente».

Además, comprobaron que las batidas tenían que ser diarias: «Lo puedes hacer un día, pero al siguiente vuelven. Y no es lo mismo informar a alguien que está solo tomando el sol o que se ha metido allí a buscar espárragos o a pasear a su perro, que a una pareja o a varios que están practicando sexo entre las dunas. Hemos padecido problemas de agresividad en esos casos».

El ‘cruising’, como comprobaron Balaguer y Sanz en su estudio sobre Mallorca, se da en todas partes, hasta en los baños de la UIB y en el metro: « Pero prefieren el medio natural, especialmente los sistemas dunares, como el que hay en Maspalomas (Gran Canaria). En el primer chiringuito que encuentras al entrar en esas dunas hay un ‘sex-shop’. En el Baix y en el Alt Empordà también hay dunas donde se practica, como en es Trenc (Mallorca), en Son Boi (Menorca) y en Ibiza, sobre todo en es Cavallet. Es un patrón que se repite en todos los sistemas dunares de España», lamenta Xisco Roig.

Un sistema «más delicado» que el de es Trenc.
El daño en es Cavallet es mayor que en la playa mallorquina al ser una zona más estrecha y concurrida.
José Miguel L. Romero | Diario de Ibiza, 2019-01-27
https://www.diariodeibiza.es/pitiuses-balears/2019/01/28/sistema-delicado-trenc/1043653.html

El tránsito de centenares de personas por las dunas no es inocuo, como tampoco lo es la moda de apilar piedras: «Quienes practican el ‘cruising’ llegan a abrir una cantidad enorme de caminos. En es Trenc es brutal. En es Cavallet, el sistema es más estrecho y, quizás por ello, es aún más delicado, pues la concentración de personas es mayor. Esa actividad de encuentros da lugar a la compactación, a la fragmentación?», advierte el geólogo Xisco Roig.

Y como los encuentros continúan acabada la temporada estival, «el sistema no se llega a recuperar. En invierno, cuando incide el viento, las dunas siguen sufriendo la presión esporádica de los encuentros sexuales, de manera que se sigue compactando el terreno».


Y TAMBIÉN…
Baleares aprueba las leyes que prohíben las pajitas y bolsas de plástico y limitan la entrada de vehículos en Formentera.

La norma de Residuos, que contempla sanciones de hasta 2.000.000 euros, obliga a suprimir en 2021 los elementos de plástico de un solo uso. Las toallitas húmedas tendrán que tener información sobre su impacto y los hoteles y las instituciones públicas deberán ofrecer agua no embotellada gratis. Quienes vayan a Formentera en coche necesitan una autorización, si no se enfrentan a multas de hasta 10.000 euros.
Angy Galvín | El Diario, 2019-01-29
https://www.eldiario.es/sociedad/Baleares-aprueba-residuos-prohibe-plastico_0_862314224.html
Las organizaciones ecologistas proponen un impuesto para la caza y el esquí por su impacto ambiental.
Cinco asociaciones presentan una propuesta global para actualizar la fiscalidad verde en la que España ocupa los puestos de cola en la Unión Europea. El paquete incluye 13 nuevos tipos entre los que están la actividad cinegética, las estaciones alpinas o la minería por los daños que implican al medio ambiente. "Se trata más de cambiar actitudes que de recaudar", resumen los impulsores de la reforma fiscal verde.
Raúl Rejón | El Diario, 2019-01-29
https://www.eldiario.es/sociedad/organizaciones-ecologistas-proponen-impuesto-ambiental_0_862314223.html